viernes, 25 de febrero de 2022

Familia de defensor asesinado se enfrenta a una dura lucha porque se haga justicia


Defensores en Línea

 





                                                                                                                                                                                                                   
Ha pasado más de un mes desde que el defensor de derechos humanos y comunicador social, Pablo Isabel Hernández Rivera, fue asesinado en la comunidad de Tierra Colorada, San Marcos de Caiquin, departamento de Lempira.

Su crimen ha dejado más preguntas que respuestas, ya que hasta la fecha no hay ningún requerimiento fiscal que señale a los culpables de tan vil asesinato.

Esta semana, la Fiscalía de Delitos Contra la Vida del Ministerio Público (FDCV),  bajo la dirección del fiscal Helmont Méndez, realizó la exhumación del cuerpo de Pablo Hernández, con el objetivo de  buscar indicios de culpabilidad de los responsables de este asesinato del defensor indígena, que tenía el cargo de alcalde mayor del Municipio de San Marcos de Caiquin, poseedor de la vara alta símbolo de liderazgo Indígena Lenca.Pablo vivía para defender al pueblo de Lempira, de la tiranía a la que fue sometido por la dictadura.

A pesar  que el crimen contra el defensor Pablo Hernández es catalogado como un asesinato de alto impacto, hasta el momento no hay indicios de los autores materiales ni intelectuales de su asesinato.

La exhumación la realizó el médico forense Eduardo Contreras y el fiscal del Ministerio Público Helmon Méndez, encargado de la investigación.

Al proceso llegaron los  guardias comunitarios indígenas, que poseen la insignia de la comunidad, que es un símbolo lenca que los faculta  para hablar y realizar acciones en representación de las comunidades.

Y no podían faltar miembros de su familia, que esperan que este  acto  realizado a su ser querido, que vuelve a revivir el dolor, sea un paso importante para encontrar a los verdaderos culpables.

“Creemos que ya hay un principio, pero es algo que va a darle mayor realce a la investigación”, expresó Luis Hernández, uno de los hermanos menores de Pablo.

“Como familia tenemos la plena  seguridad y confianza que COFADEH (el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras) es una parte fundamental de la investigación, porque aparte de ello,  mi hermano confió y estuvo cercano en vida”, agregó.Agregó además que “como familia lo que queremos es que esto avance cada día, no nos cansamos de pedir justicia, y que los avances de la investigación sean concretos”.

Don Natividad Hernández, padre de Pablo, llegó al lugar  portando una mochila azul, donde llevaba las camisas favoritas de su hijo, y al no poderse acercar a donde estaban  los médicos forenses haciendo el procedimiento de ley, pidió que se las  colocaran al ataúd donde descansa el cuerpo de su hijo.

Otra cosa que pidió el padre del defensor fue justicia, que se  castigue a los asesinos, señalando que su hijo no hacía mal a nadie, por el contrario, era la voz de las personas que no tenían voz.

“Para  nosotros como padres y como familia lo que queremos  es investigación, porque mi hijo no merecía morir de esa forma; y además se desempeñó como un hombre responsable en la iglesia y en todos los campos que trabajó”.

Señaló que “por aclarar las cosas como son, por eso lo asesinaron, nosotros como familia lo que exigimos es la investigación, porque no se sabe nada; han sacado muchas informaciones diciendo que sigue la investigación, pero no se sabe nada”.

Además expresó a defensoresenlinea.com que la situación no está fácil, tampoco investigar el caso, porque supuestamente las personas  que hicieron eso van a ser difícil encontrarlas.

“La investigación tiene que hacerse, porque nosotros sabemos que es un ser querido que hemos perdido,  y sobre todo si a él lo hubieran matado por ser un hombre malo, pues estaríamos consientes, pero era todo lo contrario, él fue un defensor de los derechos del pueblo”, agregó.

Preguntas que deja el Asesinato del defensor Pablo Hernández, y que a más de un mes de su crimen todavía no tienen respuesta.
¿Quiénes son los autores materiales e intelectuales de su asesinato?
¿Se castigará a los asesinos del  hombre que tenía la vara alta que solo poseen la máxima autoridad indígena en las comunidades?






Don Natividad, con la voz quebrantada y tratando de evitar las lágrimas de sus ojos, colocado junto al retrato de su hijo, donde le están rezando previo a cumplirse los cuarenta días de su asesinato (acto que practica la religión católica), señaló que Pablo lo único que hizo fue denunciar las injusticias del municipio, denunciar el poder que tenían ciertas personas, también en la iglesia, ya que el trabajó como un hombre religioso, desde donde también denunció las injusticias.

“Sin duda que de ahí le vino la muerte. Por eso nosotros como familia lo que exigimos es justicia, es investigación, porque creemos que las autoridades pueden hacer algo, pueden hacer que la justicia se cumpla”.

El joven Renen Humberto López, en representación de la comunidad y portando la insignia que es un símbolo de autoridad local en las comunidades indígenas lencas, señaló que “esta vara tiene bastante respeto, porque quien la porta representa a las comunidades en todas las reuniones”.

Cabe señalar que Pablo no tuvo esta insignia, porque esta representa solo a la comunidad y él era el presidente de la vara  alta, es decir que Pablo representaba no solo la comunidad si no que a  todo el municipio, a todo el pueblo. Pablo era la más grande representación de la vara alta de San Marcos de Caiquin.

Por su parte, el COFADEH sabe que los procesos de exhumación son muy dolorosos y difíciles, por lo que no solo acompaña  legalmente a la familia, sino que también les brinda apoyo psicológico, para que pudieran sobrellevar el proceso de una manera tranquila.

El Cofadeh se trasladó a la zona para brindar apoyo psicológico a la familia desde el inicio  hasta el final.

Señaló que en esa situación tan traumática se logró medianamente que el Ministerio Público brindara una explicación a la familia de Pablo, del porque se le tendría que realizar la exhumación, se les explicaron los objetivos, por lo que los familiares estuvieron de acuerdo con dicha acción. “El acompañamiento socio jurídico social en la exhumación del cuerpo del defensor Pablo Hernández, fue fundamental para el fortalecimiento de la familia, con eso se creó un ambiente de seguridad, fortaleza y confianza en ese momento tan complejo que estaba viviendo la familia, se logró crear una identidad colectiva de gran alcance social en la comunidad”, expresó Rosa Maldonado, psicóloga que colabora con el COFADEH.

Agregó que el impacto  emocional que deja el asesinato de Pablo Hernández en la familia  y en la comunidad es de  gran escala, el clima bajo amenazas con los que ellos vivían era colectivo, no solo era individual, pero el caso de Pablo, al ser un joven que desde muy temprana edad permaneció firme en la defensa de los bienes comunes, ha generado una conmoción general.

Pablo era la voz del pueblo lenca de Lempira, a través de la radio comunitaria Tenan, en donde denunciaba todas las injusticias que se cometen en contra del pueblo más desprotegido.

Además soñaba con un pueblo liberado, tenía sueños de  continuar con sus estudios y aprendiendo en la mejor universidad, la universidad de la vida.


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