sábado, 18 de diciembre de 2021

Vigencia del ecosocialismo, la propuesta anticapitalista para el siglo XXI


Correspondencia de Prensa

Por Daniel Libreros Caicedo *

Dedicado in memoriam a Óscar Torres López, amigo entrañable y compañero de la causa ecosocialista.

Pandemia, especulación financiera y “genocidio de mercado”

El Wall Street Journal al reseñar hacia finales de agosto la última reunión de Jackson Hole1 utilizó el siguiente título en página editorial. “Los ricos son cada vez más ricos y las tasas de interés cada vez más bajas”, una buena síntesis de la implementación de la política monetaria expansiva (flexibilización cuantitativa ad infinitum) de la Reserva Federal norteamericana (FED) desde cuando se oficializó la pandemia del Covid 19. Efectivamente en este período la FED ha emitido el 40% aproximado de los dólares que circulan en la economía mundial los cuales vienen siendo utilizados en la compra de títulos del Tesoro, de pasivos corporativos y en la oferta de liquidez a las cadenas internacionales de valor y suministro con bajas tasas de interés. La mayor parte de esa emisión pasa por el filtro de un sistema financiero altamente monopolizado y controlado por los grandes grupos financieros (Bancos de Inversión, Inversionistas institucionales) cuyos dueños al obtener ese dinero a bajo costo compran y recompran activos financieros propios en el mercado de capitales valorizándolos artificialmente con poco riesgo.

La cantidad de dólares que actualmente emite la Fed y los bancos centrales de los países con economías más desarrolladas 2 constituye una masa de circulante mucho mayor a la del crecimiento de la producción de bienes y servicios. El escenario de la “estanflación” (recesión acompañada de inflación) que conoció la economía internacional en los inicios de la década del setenta vuelve a salir a la superficie aun cuando ahora con una masa mayor de capital ficticio circulando y con las fórmulas de solución transitorias que han venido implementándose desgastadas.

Mientras las elites financieras aumentan sus ingresos al ritmo febril de las emisiones de los Bancos centrales en plena pandemia la pobreza afecta a millones de seres humanos en el planeta. “Las consecuencias de la crisis social y económica del coronavirus empujarán a la pobreza a unos 115 millones de personas, y aquellas que ya vivían con menos de dos dólares al día, más de 700 millones, serán afectados aún más profundamente. La ONU pide que se utilicen mecanismos de protección social para aliviar su situación…” 3

Adicionalmente otro segmento del excedente de liquidez apropiado por los grupos financieros transnacionales (principalmente los fondos de inversión) ha sido colocado en los mercados emergentes en la compra de bonos soberanos lo que viene incrementando el endeudamiento público en los países atrasados lo que conforme a las reglas de la actual “arquitectura financiera internacional” significa la ejecución de planes de ajuste en contra de las poblaciones impulsados por las IFIS y las calificadoras de riesgo. Una investigación reciente realizada por Eurodad 4 sobre el contingente de acreedores internacionales de bonos soberanos mediante el “ desglose de monedas, cupones, vencimientos, leyes vigentes, presencia de Cláusulas de Acción Colectiva (CAC), suscriptores y tenedores de bonos identificados a través de bonos soberanos…” confirma que “ sesenta y dos países de ingresos medianos y bajos han emitido quinientos cuarenta y nueve bonos soberanos por un valor nominal excepcional de US$ 691 millardos ..”, e incluye las siguientes conclusiones “ 1) Los países en desarrollo deberán pagar 330 mil millones de dólares sobre el servicio de la deuda de estos bonos durante los próximos cinco años. 2) Los tenedores de bonos identificados están compuestos por un grupo de 501 inversores institucionales de 31 países. Estas firmas tienen un total de US $ 169 mil millones en tenencias de bonos soberanos. 3) Los 25 principales inversores en bonos soberanos, encabezados por gestores de activos con sede en EE. UU. Como BlackRock, PIMCO y AllianceBernstein, tiene un total de 42,7 billones de dólares en activos 4) En gestión. Esta cifra es equivalente a cuatro veces el PIB de los 62 emisores de bonos soberanos cubiertos en este informe…” 5 Diagnóstico con cifras escalofriantes.

El endeudamiento público, constituirá a no dudarlo, el debate central tanto en política económica como en política social en los países periféricos y en Colombia en particular durante los próximos años.6

Esta gestión económica de la pandemia del Covid 19 que terminó por enriquecer aún más al segmento del 1% de los superricos de la población mundial al tiempo que condenó a la pobreza a millones de seres humanos en el planeta grafica el funcionamiento de la globalización financiera y el control de las elites financieras sobre los Estados

Las reformas neoliberales incluyeron la mercantilización de la salud y la pandemia de confirmó lo nefasto de sus alcances. A pesar de los casi cinco millones de fallecidos que ha producido el virus desde cuando se oficializó la pandemia en marzo del 2020 los dueños de las grandes empresas farmacéuticas (“big pharma”) mantuvieron los derechos exclusivos de producción y venta de las vacunas reconocidos en patentes. Adicionalmente la desigualdad en la distribución de las mismas entre los países metropolitanos y periféricos relegó a éstos últimos a demorar los planes de vacunación con un costo humano considerable. La pobreza endémica a la que vienen siendo sometidos millones de seres humanos acompañada de la imposibilidad de obtener atención médica a causa de la privatización de los sistemas de salud incrementó de manera absurda el número de fallecidos La gestión neoliberal de la pandemia puede calificarse como un “genocidio de mercado”, otra de las manifestaciones de la barbarie a la que el capitalismo ha condenado a la humanidad.

La sempiterna dominación Imperialista: El tal “capitalismo Nacional” no existe:

Contrario a la cantaleta que sin fundamento teórico repite la izquierda que reivindica un programa de unidad estratégica con el liberalismo la posibilidad de consolidar un proyecto de “capitalismo nacional” nunca existió Desde finales del siglo XIX y a causa de las transformaciones económicas que ocurrieron después de la crisis económica de 1873 (segunda revolución tecnológica, aumento de las inversiones en el área de los bienes de capital, ampliación de los mercados de capitales y surgimiento de los grupos monopólicos) los grandes inversionistas de las metrópolis encontraron en la exportación de capitales una forma de organizar la acumulación de capital a escala internacional integrando de manera desigual a la periferia al conjunto del sistema capitalista.

La exportación de capitales, en un primer momento, privilegió el área de las materias primas respondiendo a una de las exigencias de la acumulación capitalista cual es la de obtener un volumen mayor de estos recursos en la medida en que la composición orgánica de capital aumenta en las empresas y por ende la productividad del trabajo.”7Este cuadro inicial de la división del trabajo metrópoli/periferia cambió durante la segunda post guerra cuando quedó en evidencia un incremento en el sector de los bienes de capital en las empresas productoras de materias primas al punto que hicieron poco llamativo la contratación del trabajo barato periférico en esta área del procesamiento de recursos naturales. La consecuencia fue el desplazamiento de la producción de materias primas a la metrópolis iniciando la elaboración masiva de materias primas sintéticas. Este giro espacial en las inversiones abrió el camino en América Latina al modelo de “sustitución de importaciones” que incluyó a la industria manufacturera 8

Independiente al reacomodo entre las clases sociales periféricas que produjo el modelo sustitutivo, al surgimiento en algunos países de movimientos populistas-desarrollistas y a las transformaciones políticas y económicas que lo acompañaron (protección arancelaria, fomento empresarial mediante políticas fiscales y monetarias) la dominación imperial no fue transgredida.; la transferencia de valor a los centros imperiales no fue interrumpida. 9

Las limitaciones estructurales del modelo sustitutivo (“monopolización congénita” del sector de los bienes de capital, salarios bajos como consecuencia de la necesaria sobre explotación del trabajo con el consecuente achatamiento de la demanda interna, productividad baja y déficits crónicos en las balanzas comerciales para citar las más relevantes) lo llevaron a una encrucijada desde los inicios de la década del ochenta. Gabriel Misas Arango realizó un buen resumen de esas limitaciones en el caso colombiano, “Los altos niveles de protección, al mismo tiempo que hacían posible la producción nacional de una amplia gama de bienes, le impedían una mayor Articulación al comercio mundial. El poco reconocimiento que la elite le otorgó a las clases subalternas en cuanto consumidores, de sus productos quedó reflejado en el tardío desarrollo que tuvo el crédito de consumo en nuestro medio”. “Esta ausencia de sistema de crédito, acompañada de salarios bajos achataron a demanda interna necesaria para que el sector moderno obtuviera las ventajas de la economía de escala.” Por lo que terminamos presenciando “una escasa división social del trabajo, así, por ejemplo el escaso desarrollo de buena parte de las ramas industriales, y el poco capital por trabajador, ha dado lugar a una baja o reducida productividad de la fuerza laboral y en consecuencia a bajos ingresos laborales, lo cual se ha reflejado en el modo de vida de los asalariados. La canasta de consumo de los asalariados presenta una proporción relativamente baja de bienes manufacturados…”, termina afirmando que los intentos de crear una tercera demanda por parte del Estado mediante empleos y subsidios a las capas medias fracasó cuando llegó la hora de los déficits fiscales. 10

En los inicios de la década del ochenta el modelo sustitutivo entró en estado terminal y las imposiciones que el capital financiero logró utilizando el mecanismo del endeudamiento externo terminaron en el catálogo de imposiciones sintetizadas en el llamado “Consenso de Washington” que dictaminó la inclusión forzada de Latinoamérica en la globalización financiera.

A escala internacional la dominación imperialista tomó la forma de un control corporativo por parte de los grandes grupos financieros mediante la organización de cadenas de valor y de suministros La obtención de plusvalía mediante inversiones en diversos espacios nacionales condicionadas a la reducción de salarios vertebran el funcionamiento de estas cadenas..” Las cadenas de valor-trabajo implican una forma de intercambio desigual basado en una jerarquía mundial de salarios, en la que el capital global (empresas con sede en el Norte global) captura el valor del Sur a través de la súper o excesiva explotación del trabajo de los trabajadores que fabrican los bienes. En esencia, se obtiene más mano de obra por menos. Las multinacionales oligopólicas aprovechan los costos laborales unitarios diferenciales dentro de un sistema imperialista de valor mundial; controlan gran parte del mercado mundial a través de sus operaciones internacionales” 11

Este cuadro transnacional explica en Colombia la regresión laboral oficializada normativamente en el país desde la ley 50 de 1990 que elimino la contratación laboral a término indefinido, pasando, por la ley 789 del 2003 que suprimió la mayoría de los derechos laborales, hasta la oficialización reciente de la contratación por horas. Explica igualmente la reducción sistemática del nivel de vida de los trabajadores y la privatización de la seguridad social.

En el universo de esta organización corporativa de la producción y la distribución de bienes y servicios por parte del capital globalizado, América Latina quedó destinada a la producción de bienes primarios, al extractivismo, que incluye la agroindustria, destruye los territorios, desplaza poblaciones y contamina el ambiente. En Colombia ese extractivismo se ha focalizado en la explotación de petróleo. Es el renglón de la economía que recibe la mayor parte de la Inversión Extranjera Directa-IED- en el contexto de un de un aumento creciente de la dependencia financiera. “La tasa de retorno de activos/pasivos externos -transferencia de riqueza financiera en el lapso 1990-2020- fue de USD 215.mil millones equivalente al 80% del PIB (tomando como referencia el del 2020)”. 12

La sobre explotación del trabajo que realiza en la periferia el capital globalizado queda en evidencia con la captura del trabajo precario tipo maquila. Tal es el caso de los miles de trabajadores amontonados en los llamados “barcos fébrica” en la “alta mar” del océano pacífico autorizados por el gobierno chino. Para seguir citando ejemplos, en Bangladés, a las afueras de Dakar, en Abril del 2013 1130 trabajadores, de la industria textil, mayoritariamente mujeres, murieron y 2000 quedaron heridos al desplomarse el edificio “Rana Plaza” , en el que laboraban subcontratados por cinco empresarios locales que abastecían a una treintena de marcas internacionales. 13 La crueldad laboral en la industria textil volvió confirmarse en Marruecos, . en febrero de este año cuando murieron 25 trabajadoras en un taller clandestino en Tánger. “Barrios enteros de Tánger -comenta un empresario local- son una sucesión de sótanos dedicados informalmente a la fabricación de material textil, de zapatos o de lavado de automóviles, con conocimiento de todo el mundo. Estas unidades más o menos clandestinas carecen de las más mínimas normas de seguridad en el trabajo…”14

En ciudad Juárez, al Norte de México, aproximadamente 320 empresas multinacionales contratan a cerca de 300.000 trabajadores, En los meses iniciales de la pandemia y a pesar de los decretos de emergencia gubernamental que exigían el cierre de las empresas éstas se negaron a hacerlo causando muertes y agravando la crisis sanitaria,15En esa misma ciudad la industrialización empujada por fábricas maquiladoras beneficiadas por la normatividad del TCLAN opera el feminicidio como una práctica recurrente . Desde 1993 mujeres pobres que provienen de zonas rurales o migrantes centroamericanas aparecen asesinadas skn que se conozcan los autores. Los registros oficiales contabilizan 2632 asesinatos desde el 2009 la mayoría de ellos quedan en la impunidad.

El patriarcado con un origen histórico previo al capitalismo pero prolongado en su funcionamiento cotidiano, constituye el telón de fondo de estos feminicidios, una práctica inhumana desafortunadamente generalizada. “Con una tasa de 1,6 por cada 100.000 habitantes, América Latina es la segunda región más letal para las mujeres después de África según un informe publicado por Naciones Unidas El mismo reporte revela que 137 mujeres son asesinadas cada día en el mundo por un miembro de su familia. Y que dos de cada tres asesinatos de mujeres son cometidos por las parejas o familiares. En resumen: el hogar es el sitio predilecto para los feminicidas…”16

En Colombia según datos de la Fiscalía Durante el año 2018 se registraron 320 asesinatos. Para 2019, se reportaron 321 casos. En 2020, el total fue de 294. 17 Ese patriarcado marginaliza y condena igualmente a la población LGBTI, “En el mundo 72 países siguen criminalizando al colectivo al colectivo LGTBI y en Arabia Saudí, Irak, Irán, Nigeria, Siria, Somalia, Sudán y Yemen la homosexualidad se castiga con pena de muerte. Por sentir y amar diferente, se enfrentan a detenciones arbitrarias y violencia, se les niegan derechos de reunión, expresión e información, sufren discriminación en el empleo, la salud y la educación. Según la Organization for Refugee, Asylum & Migration (ORAM) más de 175 millones de personas LGTBQ viven en condiciones de peligro o violencia en todo el mundo, pero se estima que menos de 3.000 reciben protección internacional cada año…18 Estos ejemplos constituyen manifestaciones de la crisis civilizatoria y la barbarie a la que nos ha sometido el capitalismo.

 Ecosocialismo o barbarie

En el análisis de las causas que produjeron la pandemia del Covid-19 John Bellamy Foster 19 vida” a estas condiciones naturales “como elementos de una nueva formación [social]”, generando por ese motivo una especie de segunda naturaleza. Sin embargo, en una economía mercantil capitalista esta segunda naturaleza asume una forma alienada, dominada por el va­lor de cambio antes que por el valor de uso, conduciendo a una fractura en este metabolismo universal…”. Esta tesis es de suma importancia en la explicación de la crisis ecológica contem­poránea. J.B. Foster, “Marx y la fractura en el metabolismo universal de la naturaleza”, Revista Herramienta, https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=2177] aceptando la tesis ya anotada de la dominación imperialista actual organizada en cadenas de valor y suministro para la obtención de plusvalía mediante inversiones es espacialidades desiguales añade que esa reestructuración corporativa “también fue impulsada en parte por un arbitraje global de tierras que tuvo lugar simultáneamente a través de corporaciones multinacionales de agro negocios.”. El estímulo a las inversiones en el “sur global” parte de la diferencia entre el precio y la renta de la tierra, por lo que incorporar nuevas tierras aumenta las ganancias. “Las oportunidades de arbitraje de tierras surgen al traer nuevas tierras, con una renta atractiva, al mercado mundial de tierras, donde las rentas pueden capitalizarse realmente”. 20 El inicio de esta práctica extensiva fue la “revolución ganadera” propiciada hace algunas décadas la cual convirtió al ganado en un producto globalizado basado en corrales de engorde gigantes y monocultivos genéticos. 21

Esta práctica extensiva denominada eufemísticamente “reestructuración territorial” continúa señalando Foster, produjo el despojo masivo por parte de las grandes multinacionales del “agro business” de miles de agricultores de subsistencia y pequeños propietarios rurales, así como la deforestación y la destrucción de los ecosistemas boscosos. El alza pronunciada del precio de los alimentos que ocurrió después de la crisis financiera del 2008 aumentó las apetencias por las tierras periféricas “El resultado fue la mayor migración masiva en la historia de la humanidad, con personas expulsadas de la tierra en un proceso global de descentralización, alterando la agroecología de regiones enteras, reemplazando la agricultura tradicional con monocultivos…”22

Lo ocurrido con el COVID-19 y la amenaza de nuevas pandemias en el futuro inmediato son el resultado de esta imposición imperial que terminó por desestabilizar no tan solo los ecosistemas sino también “ las relaciones entre especies, creando una infusión tóxica de patógenos” que a su vez remite a la existencia de “un sistema de valorización global basado en el tratamiento de la tierra, los cuerpos, las especies y los ecosistemas como tantos «obsequios» para ser expropiados, independientemente de los límites naturales y sociales…” 23 Una mercantilización globalizada de la vida impuesta por lo que ha sido caracterizado como Imperialismo Ecológico.La expansión planetaria de la inversión transnacional bajo la forma de cadenas de valor y suministro agroindustriales remite igualmente a las reglas de juego de la acumulación de capital y al tema de los recursos naturales. Efectivamente, el incremento de la composición orgánica de capital disminuye la tasa de plusvalía y por ende la tasa de ganancia No ocurre lo mismo con el volumen de las mercancías que se obtienen en el mismo ciclo productivo y que exigen un volumen creciente de materias primas. A sui vez, el decrecimiento de la tasa de ganancia puede compensarse en un ciclo posterior de inversiones, manteniendo la tasa de plusvalía, con “masa de plusvalía·” mediante el aumento del capital variable (una mayor contratación de trabajadores) 24 lo que obliga a la utilización de materias primas en una escala superior.

Luego, existe una contradicción entre el funcionamiento de la acumulación de capital que le posibilita a los capitalistas una potencialidad ilimitada en la obtención de riqueza y los límites de los recursos naturales, los cuales son finitos.

La denominada “huella ecológica” o “huella ambiental” entendida como “la superficie ecológicamente productiva necesaria para producir los recursos consumidos por un individuo, así como la necesaria para absorber los residuos que genera”, confirma estadísticamente los alcances de esta contradicción, “La huella ecológica de cada ser humano es de 2.7 hectáreas. Sin embargo, nuestro planeta tan sólo es capaz de otorgar a cada uno de sus habitantes cerca de 1.8 hectáreas (WWF2012). Esta diferencia indica que cada uno de nosotros utiliza más espacio para cubrir sus necesidades de lo que el planeta puede darnos…” 25

Esta situación continúa acentuándose con graves consecuencias, “No se puede soportar este crecimiento con los recursos que hay. Si haces cuentas, ves que la población aumenta con una tasa del 1% anual. Y que la depredación de recursos crece más, hasta un 3%. No solo hay más gente, sino que la gente que hay quiere más. En una generación habremos consumido tanto como en toda la historia del ser humano. Está clarísimo que esto estallará de alguna forma. Ya estamos viviendo estas consecuencias; los microchips son solo una muestra. Pero realmente todas las materias primas están sufriendo subidas brutales, porque la demanda sube de manera exponencial y no hay fábricas que sean capaces de dar abastecimiento ni recursos suficientes para proveerlas. Tenemos un problema serio que hay que abordar inmediatamente.”26

El otro aspecto a tener en cuenta en la explicación de la crisis ecológica contemporánea es el de la asociación entre el incremento de la productividad en la historia del capitalismo con la utilización intensiva de energía fósil. “Entre 1850 y 2007, la productividad (aquí medida por el PIB mundial por habitante) se multiplicó por 9,5. En ese mismo periodo, las emisiones globales de CO2 se multiplicaron por 155, pasando de 54 millones de toneladas a 8.365.” 27. Debe resaltarse el caso del petróleo y sus derivados que a partir de la segunda post-guerra además del papel convencional energético que venía desempeñando en el transporte y en las empresas devino en el soporte de las “materias primas sintéticas”.28 aumentando considerablemente la contaminación ambiental.

La elaboración de “materias primas sintéticas” constituye otro elemento compensatorio “al aumento del valor de las materias primas dentro del valor producto de las mercancías” siempre y cuando aumente la productividad del trabajo, tesis que ya hemos reseñado como parte del acervo teórico del marxismo. Interpretándola en términos de temporalidades ello significa que el incremento de la capacidad productiva del trabajo precipita un tiempo cada vez más reducido en la producción de mercancías el cual antagoniza con el tiempo más lento que la naturaleza requiere para elaborar los recursos naturales. Producir materias primas en laboratorio, lo cual ha sido caracterizado como la construcción de una “segunda naturaleza”, acompasa de manera forzada esos tiempos desiguales, pero contaminando y destruyendo la naturaleza.

Encasillar la naturaleza en los estándares de la producción eficiente de la acumulación de capital lo que conlleva consecuencias perjudiciales puede graficarse igualmente en el caso de la industria transnacional de los alimentos en el segmento de las carnes que con la manipulación genética de los animales para obtener “razas mejoradas” ha condenado a la extinción al 30% aproximado de los animales domésticos y en el caso de la agroindustria alimentaria con los transgénicos. La “fractura metabólica” entre la sociedad capitalista y la naturaleza llevada a niveles superlativos.

La utilización intensiva del petróleo y su derivados está llegando a su límite. . “En 1971, [el geofísico M. King] Hubbert previó que el pico llegaría en 2005. Eso no quiere decir que se acabaría todo el petróleo. Efectivamente, en 2005 se llegó al máximo de la producción del petróleo crudo convencional: lo certificó la Agencia Internacional de la Energía en su informe de 2010 (..) Entre 1998 y 2014 las compañías multiplicaron por tres su esfuerzo para buscar nuevos yacimientos. Desde el 2014, viendo que estaban perdiendo muchísimo dinero, redujeron drásticamente su inversión, un 60%. La Covid lo ha acelerado. En EEUU hay una avalancha de quiebras en el sector del ‘fracking’: veo imposible que se recupere. El World Energy Outlook de 2020 de la Agencia Internacional de la Energía prevé que la producción podría llegar a caer hasta un 50% dentro de 2025, en el peor escenario…29

La alternativa energética que proponen las elites capitalistas preservando los mecanismos del mercado (impuestos verdes, subsidios presupuestales, derechos de emisión intercambiables) y aumentando el uso de la biomasa dentro de lo que ha sido presentado como “capitalismo verde” no es viable. La utilización generalizada de este tipo de energía reduciría la productividad del trabajo quitándole al capitalismo uno de sus ejes de funcionamiento cual es el de las ganancias por productividad. de la acumulación de capital. “El capitalismo verde” es un oxímoron. Por ello las conclusiones de las cumbres climáticas de Naciones Unidas han quedado reducidas a discursos declarativos que incluyen los diagnósticos ya suficientemente conocidos sobre las nefastas consecuencias del cambio climático por el aumento de los gases “efecto invernadero”, la desertificación de áreas enteras del planeta que han conllevado desplazamientos poblacionales masivos, la erosión de los casquetes polares que al expulsar enormes bloques de hielo amenazan con un alza del agua en los océanos que amenaza con inundaciones a la mayoría de las ciudades costeras, el crecimiento inusitado de la morbilidad respiratoria causadas por la contaminación ambiental, etc., pero, sin derroteros fiables de acción tal y como acaba de ocurrir en Glasgow con la cumbre del COP 26, la cual fue rechazada en las calles por movimientos ecologistas y organizaciones campesinas e indígenas provenientes de los distintos rincones del planeta. Comentario aparte merece la simulación caricaturesca del presidente Duque en la cumbre, intentando conseguir recursos y proyectos verdes, al declararse “defensor del “medio ambiente” mientras en el país asesinan el mayor número de líderes ambientales en el planeta y el gobierno que dirige promociona el fracking, la minería a cielo abierto y las inversiones para la producción de gas y petróleo “mar adentro”.Incluso, se ha negado a firmar el acuerdo de Escazú.

Quienes se han favorecido con este tipo de reuniones son los grandes grupos financieros dado que la emisión de “bonos verdes” hace parte de esta política justificada en la reducción de emisiones de CO2. Estos títulos han terminado por convertirse en un segmento importante del mercado de capitales. En Glasgow los voceros de los grupos financieros que asistieron manifestaron disponer en sus arcas de un monto aproximado de US$130 billones para ejecutar proyectos ambientales. El interés por este tipo de proyectos cuenta con el aliciente de mejores comisiones bursátiles comparándolas con las de los no sostenibles. Estas Inversiones mayoritariamente quedan en la esfera de la especulación financiera. o en las empresas asociadas a la energía fósil. Taric Fancy quien fuera el primer director global de Blackrock (uno de los mayores fondos de inversión con cobertura internacional) durante los años 2018 y 2019 en el área de las “inversiones verdes” lo ha reconocido públicamente, “Las empresas cuentan con unas pocas iniciativas verdes que cumplen los requisitos (ESG) que pueden financiar a través de bonos verdes; sin verse obligados a cambiar mínimamente su plan estratégico». (…) «Nada les impide llevar a cabo actividades claramente no sostenibles con sus otras fuentes de financiación». Por lo que, concluye, se trata de «un peligroso placebo que perjudica el interés público».30.Sobran los comentarios.

El círculo del neoliberalismo se cierra sobre sí mismo. Financiarización parasitaria y destrucción de la naturaleza y la vida entrecruzados en el movimiento incesante de la forma contemporánea de la acumulación de capital que condena a la humanidad a la barbarie en las décadas iniciales del siglo XXI. Solamente una transición ecosocialista podrá sacarnos de esta encrucijada.


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