martes, 14 de diciembre de 2021

Quién es Porky, el escurridizo narco pandillero hondureño por el que Estados Unidos ofrece USD 100 mil


Infobae

Por Héctor Silva Ávalos

Su nombre es Alexander Mendoza. O Yulan Adonay Archaga Carías. O solo Porky. Huyó dos veces de la cárcel, la última con un operativo cinematográfico que incluyó el asesinato de cuatro guardias. Sus conexiones llegan hasta lo más alto del poder en Honduras

Una de las primeras veces que Alexander Mendoza, el “Porky”, se escapó de una cárcel hondureña fue cerca de la Nochevieja de 2015. Las conexiones del líder de la pandilla MS13 con oficiales de la Policía Nacional y agentes del Ministerio Público le habían valido un “pase de cortesía” para pasar las fiestas con su familia en San Pedro Sula. La tozudez de un miembro de la inteligencia policial devolvió al pandillero a prisión.

Las autoridades habían capturado a Porky meses antes, como parte de una investigación a la que el Ministerio Público (MP) llamó Avalancha, cuyo objetivo era golpear al liderazgo y la estructura financiera de la MS13. Pero, para entonces, Mendoza ya tenía amigos uniformados en prisión.

“Yo recapturé a Porky… aunque a mucha gente eso no le gustó”, cuenta en una cafetería de Tegucigalpa el coronel Leandro Osorio, quien en 2015 era uno de los jefes de la unidad de inteligencia del Policía Nacional. El mismo 31 de diciembre de aquel año, Osorio recibió información de que Mendoza estaba en una clínica de San Pedro Sula, donde se supone que acompañaba a su esposa a un chequeo médico. Hasta ahí fue el coronel a capturarlo.

A regañadientes y a pesar de las caras largas de algunos fiscales, según cuenta Osorio, Porky regresó a Támara, la cárcel de máxima seguridad de Honduras. Aun en febrero de 2016, desde prisión, Mendoza se seguía comunicando con sus cómplices de la MS13 en el exterior, según revelaron escuchas telefónicas presentadas durante el juicio al Porky, otros pandilleros y sus cómplices por varios delitos, desde asociaciones ilícitas hasta homicidios.

El MP hondureño dice de Porky que fue uno de los líderes más importantes de la MS, uno más sofisticado, diferente a sus pares en El Salvador, cuyos liderazgos funcionan de forma colegiada y quienes nunca llegaron a tener, por sí solos, el dominio que Alexander Mendoza tuvo sobre el territorio ni sus recursos económicos.

A principios de noviembre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Porky en la corte del distrito sur de Nueva York de cuatro delitos relacionados con el tráfico de cocaína y uso ilegal de armas largas.

Sobre Mendoza pesa, también, la acusación de haber planificado el asesinato en una cárcel hondureña de un narcotraficante conocido como Magdaleno Meza, antiguo socio del clan de Los Valle Valle, el cartel de traficantes más poderoso en la frontera con Guatemala la década pasada. Durante el juicio por narcotráfico llevado a cabo en Nueva York contra Antonio “Tony” Hernández, hermano del presidente Juan Orlando Hernández, trascendió que Meza tenía había sido colaborador del primero en el trasiego de cocaína.

En 2018, cuando fue capturado, la policía decomisó a Meza libretas en las que, de acuerdo con investigadores del MP, había apuntes sobre envíos de droga que comprometían al presidente y a su hermano. Antes de ser asesinado, Meza estudiaba colaborar con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, la DEA, y por eso fue asesinado según Carlos Cajtur, uno de sus abogados.

Cajtur ha señalado directamente al gobierno hondureño de pactar con Porky el asesinato de Meza, como parte de la alianza que el pandillero tenía con Tony Hernández. En Tegucigalpa, un investigador de inteligencia policial y un funcionario del MP aseguraron a Infobae que esa es, en efecto, la principal hipótesis sobre ese asesinato.

Un empresario bien conectado

Cuando ya Porky había vuelto a prisión tras su recaptura en San Pedro Sula en 2015, los fiscales hondureños allanaron varios negocios en esa ciudad. Encontraron una red de negocios, desde una clínica médica hasta una importadora, en la que, sospechaban, el líder pandillero lavaba dineros procedentes de los negocios de la MS13 en San Pedro y otras zonas de Honduras.

El 11 de julio de 2016, el juez de letras de Tegucigalpa encargado la extinción de dominio en bienes relacionados con delitos en todo el país informó al registrador mercantil de San Pedro Sula que, en el marco de las investigaciones a Porky y su estructura criminal, había ordenado el allanamiento de 32 inmuebles, entre ellos sedes de talleres automotrices, de una agencia de publicidad, de dos firmas de inversiones, de una importadora de bienes varios, de un hospital, de una distribuidora de camiones de carga y de una constructora.

La firma publicitaria, una de las importadoras y una distribuidora automotriz está a nombre de Porky. El resto de los negocios aparecen listados a nombres de testaferros, entre ellos uno de nombre Juan Jesús Segebre, miembro de una influyente familia del norteño departamento de Cortés.

Uno de los principales socios de Porky, según las órdenes de allanamiento giradas en 2016, a las que Infobae ha tenido acceso, es David Elías Campbell Licona, un financista y proveedor de armas de la MS13 que huyó de Honduras y fue detenido en Nicaragua en junio de este año. El Departamento de Justicia también ha acusado a Campbell en el distrito sur de Nueva York como uno de los principales cómplices de Porky y de dirigir la red de tráfico de armas que alimentaba a la MS13 con cocaína y pertrechos militares llevados a Honduras desde El Salvador y otros países centroamericanos.

Alexander Mendoza, el Porky, era, de acuerdo con la acusación estadounidense y media docena de investigadores policiales y del ejército consultados en Honduras, quien dirigía buena parte de las operaciones de narcotráfico en Honduras, sobre todo en los mercados de San Pedro Sula y el departamento de Cortés, en el norte financiero e industrial del país.

En el sector de Chamelecón, al sur de San Pedro Sula, la MS13 controla el tráfico local de marihuana y el bodegaje y paso de cocaína que viaja desde el norte y el oriente del país -a donde llega por mar o narcoavionetas procedentes de Colombia y Venezuela-. Un investigador hondureño aseguró a Infobae que, en los últimos años, la pandilla también desarrolló un circuito fluvial por el río Chamelecón para conectar las bodegas que ahí tiene con los mercados del occidente y el centro del país. Porky fue, durante casi un lustro, el supervisor de toda esa actividad.

En 2018, el Porky Alexander Mendoza, quien también responde al nombre de Yulan Adonay Archaga, fue condenado a 20 años de prisión. Como en 2015, el líder pandillero encontraría la ruta para salir de la cárcel, esta vez una más sangrienta.

El asesinato de un testigo y la fuga providencial

“Aquí lo mataron”, dice el investigador hondureño una mañana de mayo pasado dentro de una pequeña cafetería en el camino que lleva desde La Entrada, en el occidental departamento de Copán, a la frontera con Guatemala. El hombre señala una pequeña mesa, dispuesta junto un ventanal que da a la carretera: luce prístina, casi brillante bajo una escultura metálica en forma de bicicleta colgada de la pared. Unos seis meses antes, este lugar estaba lleno de sangre: el 10 de diciembre de 2019 aquí mataron a José Luis Pinto, abogado de Magdaleno Meza, el narcotraficante asesinado por Porky según fiscales hondureños.

La de Pinto era la segunda muerte de un operativo con el que, de acuerdo con un investigador estadounidense y un oficial de inteligencia policial hondureño, Porky cumplía su parte en un trato con la familia Hernández para deshacerse de Meza y sus narcolibretas y del abogado. A cambio: la gestión de su libertad, de su salida de la cárcel de Támara.

“Quien mató a Magdaleno fue Ricardo, alias El Burro, que ahora está en máxima seguridad en Támara, después sacaron en libertad a El Porky. Lo hicieron por orden de arriba y a cambio dieron la libertad al Porky”, dice un comisionado de la Policía Nacional que investigó a Porky buena parte de la década pasada.

La recompensa llegó.

La noche del 12 de febrero de 2020, una fiscal entregó un documento legal a un funcionario de prisiones en una gasolinera a la salida de El Progreso, en el norteño departamento de Yoro, a pocos kilómetros de San Pedro Sula. Era un requerimiento para que el preso Alexander Mendoza se presentara al día siguiente a las 8 de la mañana en el juzgado de El Progreso para cumplir con una diligencia de la que nadie sabía mucho.

Al día siguiente, el jefe de la prisión de máxima seguridad en Támara recibió el requerimiento judicial y preparó la movilización de Porky. Solo el carcelero y el jefe de la Policía Militar sabían en ese momento del traslado, según un comisionado de la Policía Nacional contó a Infobae. Sin mucho aspaviento y con muy poca seguridad, Mendoza fue trasladado a El Progreso, a más de 100 kilómetros de Támara.

Alexander Mendoza, alias Porky, lleva prófugo desde febrero de 2020. Nadie sabe de él.Alexander Mendoza, alias Porky, lleva prófugo desde febrero de 2020. Nadie sabe de él.

A los policías que llevaron al Porky al juzgado los esperaba una emboscada. Cuatro de ellos fueron pasados por fuego de metralla, asesinados. Veinte personas con armas largas, que llegaron al tribunal sin encontrar resistencia alguna, estaban ahí para sacar al líder de la MS13. El pacto quedaba sellado.

Desde el día de San Valentín de 2020, Alexander Mendoza, alias Porky, alias Yulan Adonay Archaga es prófugo de la justicia. En el bajomundo hondureño corren varios rumores: que está muerto, que vive entre Honduras y Guatemala, que se cambió la identidad. Dos investigadores policiales consultados tienen una versión más pedestre: el líder de la MS13 sigue controlando buena parte de los hilos de su organización y vive escondido en pequeño pueblo llamado Talaca, donde estaría amparado por sus amistades en uniforme.

El gobierno estadounidense ha ofrecido una recompensa de 100.000 dólares a quien dé información sobre el paradero de Porky.

Por ahora, a la vuelta de una nueva elección presidencial en Honduras y del crecimiento del rol de la MS13 en el narcotráfico tras la caída de los grandes clanes como Los Cachiros y Los Valle, la historia de complicidad entre el Porky y la autoridad parece ya una narrativa bastante vista en este país centroamericano.


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