sábado, 11 de diciembre de 2021

Xiomara Castro: Se fueron, ahora hay que cumplir


Alainet.org

Por Javier Suazo

“Las fórmulas políticas tienen la misión de indicar una dirección ideal, y son más idóneas a suscitar ciertas emociones que a palpar ciertas realidades “

Norberto Bobbio

A pocas horas de las elecciones generales en el país, se observaba una gran motivación para que Xiomara Castro de Zelaya se convierta en la primera mujer presidenta. Esta algarabía venía no solo de simpatizantes del partido Libertad y Refundación (LibRe), sino de los partidos de la alianza de oposición al narco dictadura conformada también por el partido Salvador de Honduras, Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU-SD), candidatura independiente de Milton Benítez, conocido como el “Perro Amarrillo”. A ellos se suma el líder del partido Liberal de Honduras, Luis Zelaya y dirigentes de base de dicho partido.

Esta Alianza Opositora que lidera Xiomara Castro, incorpora la participación de un fuerte sector de la empresa privada hondureña que ha sido afectada con la política de entrega del país al capital transnacional con los proyectos extractivos y las Zonas de Empleo y Desarrollo (ZEDES), y violaciones permanentes del Estado de derecho. También dirigentes del movimiento obrero y campesinos, gremios magisteriales, trabajadores de la salud y miembros de las asociaciones de trabajadoras domésticas de Honduras que siguen esperando una legislación que las proteja de los abusos cometidos por los patronos y les permita acceder a servicios de salud de calidad, con un salario digno y regulación de la jornada de trabajo. La Comunidad Lésbica-Gay ha dicho también presente y las organizaciones de los llamados pueblos originarios, que esperan nuevas políticas de desarrollo con criterios de inclusión, participación y reivindicación de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

La población votó en forma masiva a favor de Xiomara Castro. Los últimos cómputos del Consejo Nacional Electoral (CNE) arrojan que la Alianza de Oposición obtiene 1,018,526 votos, un 52.7% del total, con una diferencia de 351,212 votos de los obtenidos por el Partido Nacional encabezados por Nasry Asfura.

Xiomara Castro ha unido al país, después de casi doce años de oscuridad, generada por un modelo de desarrollo de corte neoliberal a ultranza y un gobierno autoritario, corrupto y enemigo de la democracia.  No puede seguir Honduras con esta división, donde un grupo de personas ligadas a actos ilícitos y narcotráfico pretenden seguir en el poder sin visualizar esperanzas para la población que lucha por una vida mejor, sin despojos de tierras, violaciones sistemáticas de derechos humanos, violencia, migraciones masivas y corrupción.

La candidata de la Alianza Opositora ha hecho suya una propuesta de gobierno que busca, en primer lugar, eliminar todo el “moho” de la legislación hondureña e institucionalidad creado, con leyes que esconden la información, suavizan las penas para los corruptos y narcotraficantes y debilitan el Estado de derecho con instituciones y organizaciones que cercenan las competencias públicas y posibilitan el uso de los recursos públicos para beneficio de personas y grupos corporativos.

Es favorable a un cambio de la matriz productiva, sean procesos, sectores o rubros; incluyentes, progresistas y generen un mayor valor agregado de beneficio para la población de menores recursos. En ellos destacan sectores como el agropecuario (agrícola y forestal-ambiental principalmente), industrial y los servicios de uso de nuevas tecnologías; se suman el turismo, energético, infraestructura, vivienda popular y las actividades de cuidado.

Está consciente de la importancia de cambiar el modelo de estabilización económica ortodoxo apoyado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha generado un sobreendeudamiento externo, mayor al umbral de 55%/PIB que se había definido a inicios de la pandemia; y una crisis del mercado de trabajo cuyo subempleo en 2020 fue de 70.6%, con una tasa de desempleo abierto de 10.9% %, siendo mayor afectadas las mujeres con 70.8 % y 13.7%, respectivamente. Hay que ser más selectivos en el uso de los instrumentos de política económica, que no penalicen los empleos de buena calidad.

La salud, educación y protección social tendrán primera prioridad. No solo se necesita aumentar el gasto de estos sectores dentro del gasto social y/o PIB, sino también generar un proceso de cambio en las estructuras institucionales que permitan eficientar el mismo y hacerlo más productivo. En tal sentido, se contará con un equipo de profesionales de lujo, tanto en el Ejecutivo como en el Congreso de la República.

La Soberanía y Seguridad Alimentaria será en el próximo gobierno de LibRe una prioridad nacional.  La producción de alimentos básicos es una demanda de la población campesina y étnica, que observa cómo se han querido destruir las unidades pequeñas de producción en aras de la eficiencia y la importación masiva de alimentos. En zonas de sequía, los campesinos y campesinas vienen produciendo alimentos en condiciones adversas, adaptando tecnologías al cambio climático, especialmente el uso de semillas y prácticas agroecológicas ancestrales. Los derechos campesinos deben ser parte de las estrategias de fortalecimiento de las economías campesinas, apoyadas por la FAO y la Vía Campesina.  

Estas promesas que deben traducirse en leyes, nueva institucionalidad y políticas públicas son innegociables, y no deben se manoseadas por grupos corporativos y dirigentes corruptos en componendas en el Congreso de la República, dónde hay denuncias de adulteración de actas para favorecer a diputados de los partidos tradicionales.

Este 28 de noviembre el pueblo hondureño vota masivamente, y a ganar con Xiomara Castro.  La pesadilla de estos 12 años no debe seguir; se fueron, pero viene gobernar para y con el pueblo.


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