martes, 20 de junio de 2017

Desarrollo y Poder



Por Chaco de la Pitoreta

El desarrollo de un país debe garantizarse desde la promoción y dignificación de los habitantes de ese país. El paso no es privatizar todo, arrebatar el derecho a todos y todas. Es construir un modelo de sociedad en donde los excedentes de las actividades financieras se distribuyan en proyectos que aseguren dignidad por igual. Es promover una propuesta de uso y manejo de los bienes naturales de manera coherente con el equilibrio natural y el compromiso -ineludible- de asegurar la existencia del planeta para otras generaciones. El desarrollo debe leerse en términos de oportunidad, en condiciones de igualdad, en apuestas humano/locales que construyan sociedades supra-ciudadanas, en donde la condición jurídica de sujeto de derecho no sea cuestionable, ni vulnerable.

El término desarrollo supera en su estatura la capacidad política, intelectual y humana del presidente actual, su gabinete de gobierno y los pequeños caudillos recogedores de migas que hay en cada comunidad de Honduras. Para ellos y ellas el desarrollo se reduce al poder y, en esa desdichada interpretación, no les importa matar la humanidad por sus ambiciones o hacerse esclavos del mismo para modelar un status social que no es real. Y es tanto su vacío cerebral que no se dan cuenta que se auto flagelan, se auto consumen y se autodestruyen. Pues en las condiciones actuales los pobres y marginados ya perdieron todo incluso el miedo y en la medida en que esta desigualdad apreté y lastime más se irán presentando las fisuras por donde ellos y ellas reconstruyan su dignidad. Y obviamente la incapacidad política, el vacío intelectual y la deshumanización de los sujetos en el poder quedarán expuesta y sufrirán las consecuencias.

Por esa razón le temen tanto al pueblo, por ello invierten en la promoción de la mediocridad, sustentan el servilismo y promueven el banco de favores. Los eco fogones y cualquier otro programa son esa prueba necesaria de cómo le van a la promoción de la miseria para, después, desde esa misma miseria, diezmar la dignidad humana y someter la voluntad soberana. Yo puedo decirlo con propiedad he visto como entre los míos más de alguno entregó públicamente su dignidad a cambio de un eco-fogón que no le cocinará alimentos pues seguirán faltando en su meza, pero si quemará su conciencia y someterá su esperanza.

Por esa razón miden el desarrollo con la fuerza y ponen sus perros de garra (militares pobres entrenados para matar a la gente pobre) en la calle para sembrar el miedo. O nos intimidan con leyes nocivas al derecho humano y con administradores judiciales e instituciones inoperantes para que nos sintamos desprotegidos y sin ganas de la sublevación contra su hegemonía. Y por si eso no fuera suficiente juegan a imponernos verdades con traficantes de la fe y comunicadores de lo falso que alienan la conciencia.

Es por eso que en este concepto de desarrollo Juan Orlando y su jagüilla juegan a construir cárceles en ves de escuelas, a mover presos en vez de capturar delincuentes, a consultar y vanagloriar a los corruptos que combatirlos. Por que su desarrollo se basa en la extracción y aniquilamiento del pensamiento y, no concibe por ningún punto, la posibilidad de una idea diferente y menos liberadora.

Sin embargo este gobierno y su estructura aniquiladora deben saber que en la medida que ellos consolidan su poder por la fuerza hay un pueblo que se hace libre a voluntad. Y vendrá por ellos y ellas, los someterá y les hará pagar el daño causado.

Nada es casualidad en esta sociedad, nada.

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