martes, 20 de junio de 2017

Abran paso a la Justicia



El 2 de junio de 2010 un hombre murió torturado y estrangulado en la Jefatura Policial de Siguatepeque, Comayagua, ya conocida por antecedentes de abusos de autoridad y violaciones de derechos humanos en el pasado.

Mario Sequeira se llamaba la víctima, había ingerido alcohol aquella noche, y por eso fue echado del hotel donde se hospedaba y entregado a una patrulla policial conformada por hombres crueles.

El Cofadeh hizo la denuncia pública en su momento y ha mantenido vigilancia sobre el proceso junto a los familiares de Sequeira.

Los acusados de este crimen por el Ministerio Público, son el comisario Nazir López Orellana y siete agentes bajo su mando en la posta policial: Carlos Francisco Verde, Eduardo David Salgado, Edwin Hernández del Cid… y sigue la lista.

Esta semana – 7 años después del crimen se abrió el juicio a pruebas –, y algunas cosas parece que han cambiado a favor de la impunidad, como ocurre habitualmente en el poder judicial hondureño.

El testigo protegido de la Fiscalía de Derechos Humanos – el ex reo Rubén Márquez, quien había testificado la brutalidad policial la noche del 2 de junio de 2010 – renunció a la protección estatal hace dos años y esta semana fue presentado como testigo a favor de los policías acusados.

Todo un cambio de papeles. Una renunciación a la verdad. Un falso testimonio. Una persuasión a base de intimidación o premios. Y ahora la policía se defiende mintiendo, atribuyendo el crimen a desconocidos, cometido fuera de su posta cruel, escenario de vejaciones, tratos inhumanos y degradantes.

Los familiares de la víctima no han prendido fuego al edificio policial de Siguatepeque, como han hecho con indignación contra los abusos policiales en otras latitudes del país, Intibucá o Lempira para citar dos ejemplos; por el contrario, han esperado recompensa moral en la justicia. Pero esta se retarda demasiado, y ahora se retuerce en la mentira uniformada y parecería que se convertirá en impunidad.

El proceso sigue la semana próxima, las conclusiones serán presentadas por las partes el viernes. Y ahí vamos a ver, entonces, si el Comisario Nazir López Orellana y sus agentes, con sus amigos políticos locales, se burlan de la justicia y sus abogados construyen la impunidad junto a jueces benévolos o venales…

Los días van pasando así, despertando esperanzas inútiles en medio de impunidades concertadas, como los estudiantes universitarios y sus padres que confiaron en un acuerdo escrito que luego la autoridad universitaria y los jueces criminalizadores usaron como papel de sanitario.

No se puede recuperar un Estado de Derecho roto por los abusivos de 2009 utilizando las mismas estrategias de una dictadura. Culto al uniforme policial. Culto a la personalidad. Leguleyadas por encima de la justicia, que provocan pérdida de la gobernabilidad como ahora sucede en la Universidad Nacional, que está movilizada ante los hechos. No señores, no señora, sométanse al veredicto y dejen aparte su soberbia y prepotencias!

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