jueves, 4 de noviembre de 2021

Criminalización con saña contra defensores de Guapinol


LINyM

Por Giorgio Trucchi 

Este 28 de octubre, el Tribunal de Sentencia de Trujillo declaró sin lugar la solicitud de sustitución de la medida cautelar de prisión preventiva, planteada por el equipo legal de los ocho defensores del agua y la vida de Guapinol, que tienen más de dos años guardando prisión de manera injusta, ilegal y arbitraria, acusados de los delitos de incendio agravado y privación injusta de la libertad.

No es primera vez que sus defensores intentan obtener una revisión de medidas cautelares, sin embargo, los jueces han venido denegando sistemáticamente esta posibilidad.

Los jueces Franklin Arauz Santos, Ricardo Duarte Zaldivar y Carol Ortega Rodríguez consideran que «los presupuestos de proporcionalidad, necesidad y racionalidad para mantener la adopción de la medida cautelar de prisión preventiva no se han desvanecido». Además, estiman que los delitos que se les imputan son graves y que sigue existiendo el peligro de fuga de parte de los imputados.

«Es lamentable ver como se sigue aplicando la justicia selectiva en Honduras; ver como confabulan el sistema judicial, la política y la empresa minera para seguir manteniendo a nuestros compañeros encarcelados. Eso nos indigna, nos hiere, pero nos mantenemos en pie de lucha», dijeron miembros de las organizaciones que han venido acompañando la lucha de los ocho defensores y sus familias.

«Miles de personas en el mundo están pendientes de lo que está ocurriendo aquí en Trujillo. Los argumentos de los jueces jamás van a convencernos que la detención de los ocho defensores de los ríos Guapinol y San Pedro es justa. Los compañeros están en una detención ilegal y arbitraria», manifestó Edy Tábora, del equipo legal.

«Como ha ocurrido durante estos 26 meses, los jueces siempre omiten pronunciarse sobre los planteamientos realizados por la defensa legal de los ocho defensores: se presentaron de forma voluntaria, no representan ningún peligro, no son criminales ni delincuentes, las investigaciones ya están concluidas. ¿Cuáles son las razones para no tomar en cuenta la solicitud de revisión de la medida cautelar de prisión preventiva?», se preguntó el abogado.

«Lo más grave – continuó Tábora – es que, con la resolución de hoy, el Tribunal de Sentencia prácticamente está emitiendo una sentencia de culpabilidad anticipada, lo cual representa una grave omisión a sus obligaciones constitucionales.

Levantamos una alerta nacional e internacional porque no existe ninguna garantía judicial para realizar el juicio que está programado del 1 al 10 de diciembre, es decir inmediatamente después de las elecciones generales», concluyó.

Antecedentes

En los años pasados, al menos 32 personas fueron requeridas fiscalmente por defender el territorio y los ríos que bajan del Parque Nacional «Montaña de Botaderos», cuya zona núcleo está siendo amenazada por la empresa minera Inversiones Los Pinares (NE Holdings Inc y NE Holdings Subsidiary Inc), antes EMCO Mining Company.

En esta zona nacen alrededor de 34 fuentes de agua que abastecen ciudades y comunidades. En especial los ríos Guapinol y San Pedro son los que están sufriendo los principales impactos. Nunca las comunidades y poblaciones de la zona fueron consultadas antes de otorgar las concesiones a la compañía minera.

Los holdings que administran Inversiones Los Pinares son controladas por Lenir Pérez Solís, ya involucrado en el pasado en otros conflictos mineros, y Ana Facussé Madrid, hija del tristemente famoso terrateniente palmero Miguel Facussé Barjum.

El nombre de Facussé ha sido relacionado en el pasado con el grave conflicto agrario del Bajo Aguán, donde decenas de campesinos organizados perdieron la vida, y con el despojo territorial en la península de Zacate Grande.

Recientemente, el Grupo de Trabajo de detenciones arbitrarias de Naciones Unidas determinó que los defensores de Guapinol «se encuentran detenidos arbitrariamente» y que esta medida «contraviene la Declaración universal de los derechos humanos y el Pacto internacional de derechos civiles y políticos».

Asimismo, consideró que el remedio adecuado es «poner a los defensores inmediatamente en libertad, concediéndoles el derecho a obtener la necesaria reparación a la vulneración de sus derechos».

El Estado nunca respondió e hizo caso omiso de las recomendaciones.

Reacciones

En un comunicado, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos (OACNUDH) en Honduras expresó su seria preocupación por la resolución del Tribunal de Sentencia de Trujillo.

«La Oficina que represento ha llamado en reiteradas ocasiones a que se revise la detención preventiva de los defensores y a que se cumplan las garantías del debido proceso con base en las obligaciones internacionales de Honduras en la materia.

Lamentamos que, nuevamente y sin acreditarse los elementos que justifiquen mantener la detención preventiva, los defensores sigan sometidos a dicha medida», expresó Isabel Albaladejo Escribano, representante de OACNUDH en Honduras.

La OACNUDH hizo un llamado al poder judicial hondureño para que «adopte medidas urgentes para poner en libertad a los ocho defensores».

También recordó que la criminalización de la defensa de los derechos humanos socava las bases del estado de derecho y afecta principalmente «a quienes defienden la tierra y territorio, el medio ambiente, los derechos civiles y políticos, a quienes denuncian modelos opacos y poco participativos de explotación de los recursos naturales, denuncian violaciones de derechos humanos o denuncian la responsabilidad de las empresas».

La Plataforma agraria del Valle del Aguán y la Coordinadora de organizaciones populares del Aguán (COPA) firmaron un pronunciamiento donde condenan la decisión de los jueces que refleja «la manipulación y la clara confabulación y la obediencia del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Rolando Argueta, al poder económico de la familia Facussé y el minero Lenir Pérez, junto al narco dictadura que gobierna el país».

Ambas organizaciones aseguran que «seguirán exigiendo la libertad de los defensores encarcelados arbitrariamente desde hace dos años y seis meses».


Por femicidio agravado, formalizan cargos contra policía femicida de Keyla Martínez


Defensores en Linea | Una producción de COFADEH

Por Sandra Rodríguez 

Por el femicidio contra Keyla Patricia Martínez Rodríguez, fue  formalizado el cargo contra el policía de escala básica, Jarol Perdomo, este 27 de octubre en Audiencia Preliminar, previo a Juicio Oral y Público.

La estudiante universitaria de enfermería, Keyla Martínez, fue detenida por agentes de la Unidad Departamental de Policía #10 (UNDEP #10) de La Esperanza, Intibucá, junto al médico Edgar José Velásquez, en el marco de la suspensión de garantías constitucionales por Decreto Ejecutivo PCM 012-2021, supuestamente para evitar la propagación del Covid-19, dejando al pueblo totalmente militarizado.

La noche del 6 de febrero de 2021, los profesionales de la salud fueron llevados a las celdas de la UDEP #10, Edgar fue liberado horas después, según declaración de la policía, pero Keyla fue ejecutada bajo custodia policial la madrugada del domingo 7 de febrero.

Pese a que había más personas en la unidad policial, donde se mencionan nombres, apellidos y cargos, únicamente se ha formalizado acusación contra Perdomo, quien era el encargado de las llaves esa noche y que se muestra en un video ofrecido por el Ministerio Público, permaneció por varios minutos dentro de la celda de la joven.

En un principio, la secretaria de Seguridad, afirmó que la joven se había suicidado con un suéter que llevaba esa noche, colgándose de un barrote dentro de la celda para mujeres; sin embargo, el personal médico que recibió el cuerpo de Keyla en el hospital “Dr. Jesús Aguilar Cerrato” de La Esperanza, ella no presentaba signos vitales.

Por lo tanto, la amante de las mariposas, cuyo cuerpo decoraba con imágenes de este insecto alada, ya no extendería más su vuelo entre sueños y metas que tenía trazadas a corto y mediano plazo, como terminar su carrera en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y reencontrarse con su madre, Norma Rodríguez, en España, para seguir su formación.

La autopsia reveló que Keyla Martínez, murió a causa de una “asfixia mecánica” o sea que fue provocada, desvirtuando la hipótesis policial de suicidio, como coartada para liberarse de responsabilidades. El entonces director de la UDEP #10 Melvin Alvarenga, afirmó que la joven se había quitado la vida y que andaba en estado de ebriedad, sin practicarle una prueba de alcoholemia, sino porque le preguntaron a ella, respondiendo “unas dos que tres”.

En este caso, el pasado 11 de septiembre, la Corte Suprema de Justicia (CSJ), cambió la tipificación del delito, pasando de Feminicidio Agravado con una pena de 25 a 30 años de prisión para dejarlo como homicidio simple que es de 15 a 20 años, según el Código Penal vigente, favoreciendo al policía femicida.

Durante la Audiencia Preliminar, tomando la palabra el Ministerio Público con los fiscales Germán Reyes y Héctor Contreras, formalizó acusación por el cargo de Femicidio Agravado contra el policía Jarol Perdomo, rechazando el cambio de tipificación del delito por homicidio simple, como lo estableció el Poder Judicial.


“Jarol Perdomo violó el protocolo de seguridad, ingresando a la celda dónde estaba Keyla Martínez”, privada de libertad la noche del 6 y 7 de febrero de 2021 en la UDEP #10 La Esperanza, Intibucá, expuso.

Por su parte, la acusación privada compuesta por Karol Cárdenas y Lilith Cálix, representantes del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y la familia de Keyla, respectivamente, reafirmaron el cargo, solicitando que se dé fecha para juicio oral y público contra el policía femicida, Jarol Perdomo.

La abogada Cárdenas, del COFADEH, expuso ante el Tribunal de Justicia que, “se quedó demostrado que la causa de muerte de Keyla Martínez no fue un suicidio, sino un feminicidio agravado”, basándose en tres puntos afirmados durante la Audiencia Inicial:

  1. Dictamen preliminar de autopsia

  2. Dictamen de marcas y patrones.

  3. Declaración de testigo, sobre cómo era la personalidad de Keyla, una joven llena de vida y sueños.

Por lo que se observa como el policía “llavero” Jarol Perdomo, merodeó y acechó a la víctima de femicidio, Keyla Martínez, la noche del 6 y 7 de febrero de 2021, en las celdas de la UMEP #10.

“Por lo tanto la Acusación Privada solicita apertura de Juicio Oral y Público en contra del policía Jarol Perdomo, por el delito de Femicidio Agravado, pese al cambio de tipificación realizado por la Corte Suprema de Justicia a homicidio simple, el cual aún no está firme y pendiente de la resolución de un recurso de Amparo, que debe resolver la Sala de lo Constitucional”, expuso Karol Cárdenas, en el desarrollo de la Audiencia Preliminar.

Por su parte, la defensa técnica del policía Jarol Perdomo, rechazó toda acusación contra su representado, afirmando que si bien hay una víctima “de suicidio”, esa muerte se debe aclarar.

“El único pecado de Jarol Perdomo, era ser el llavero de las celdas esa noche, por lo que se le debe decretar sobreseimiento provisional, mientras el Ministerio Público continúa con las investigaciones”, fue parte la respuesta a los cargos de parte de la abogada Nolvia Montoya, que junto a Samuel Aguilar, defienden al policía femicida que dio muerte a la estudiante de Enfermería de la UNAH.

Escuchadas las partes litigantes, la jueza Lissien Knigth, dio cita para el lunes 1 de noviembre a las 02:00 p.m. en el Tribunal de La Esperanza, Intibucá, para dar la resolución de la audiencia que formalizó cargos contra Jarol Perdomo, por femicidio agravado.

La jornada estuvo acompañada por un grupo de jóvenes mujeres que realizaron un plantón frente al Palacio de Justicia, auto convocadas al escuchar el llamado de la familia de Keyla y del COFADEH, declaró una de la defensora, mientras colocaba mantas, imágenes de Keyla, pañuelos con mariposas, música y globos.

La audiencia fue presenciada por observadoras de derechos humanos de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos- Honduras (OACNUDH), Peace Brigades International (PBI) y del COFADEH. También Luis Sosa, padre de Keyla, quien declaró que si bien, la audiencia es parte del proceso en la búsqueda de justicia, es muy importante lo que se realiza en esta instancia.


Para el lunes por la mañana también se realizará la proposición de peritos de parte del Ministerio Público y la defensa técnica, por lo que se espera el acompañmiento solidario para la familia de Keyla Martínez, víctima de femicidio bajo custodia policial.


Realizan encuentro centroamericano contra la minería en Honduras

Radio Progreso

Representantes de Acafremin en la comunidad de Malafalda, Sector San Pedro, Tocoa, Colón.

A pesar de la criminalización y el hostigamiento gubernamental, representantes de organizaciones y comunidades afectadas por la minería se juntaron en la ciudad de Tocoa, Colón, Honduras, para participar en el séptimo encuentro de la Alianza Centroamericana Frente a la Minería ACAFREMIN, un espacio que articula la lucha ambiental frente la imposición del modelo económico extractivo en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.

Esta alianza nació en 2017, cuando las comunidades organizadas y en movimiento vieron la necesidad de juntar esfuerzos e intercambiar experiencias, frente a la industria minera que es promovida por los gobiernos como la única alternativa para desarrollar las comunidades y generar empleos.

En el encuentro la delegación de Nicaragua fue la única que participó de forma virtual, ya que el gobierno Ortega-Murillo prohibió la salida del país. Cabe mencionar que las restricciones a las libertades en Nicaragua, se han acrecentado de cara al proceso electoral que se llevará a cabo el 07 de noviembre. Unos 50 activistas, abogados, periodistas, defensores de derechos humanos y opositores políticos han sido víctimas de hostigamiento y detenciones arbitrarias entre los meses de febrero a septiembre de 2021.

En Tocoa, la delegación de ACAFREMIN participó en las actividades conmemorativas al 24 aniversario del martirio de Carlos Escaleras, reconocido ambientalista asesinado en Honduras por defender la montaña que ahora lleva su nombre,  producto de una sentencia internacional contra el Estado hondureño que,  hace  6 años reconoció públicamente su responsabilidad en este crimen que aún sigue impune.

Carlos Escaleras fue asesinado el 17 de octubre de 1997 en la ciudad de Tocoa. Su legado anima a las comunidades que están defendiendo los ríos y montañas.

De la montaña Escaleras emergen unos 7 caudalosos ríos que dan vida a las comunidades en el Valle del Aguán, pero que están seriamente amenazados por 50 proyectos mineros, entre ellos, los dos que está desarrollando el empresario Lenir Pérez junto a su esposa Ana Facussé, que consiste en extraer hierro de la zona núcleo de la montaña para procesarlo en una fábrica que ha sido catalogada como la peletizadora más grande de Centroamérica, ubicada a la ribera del río Guapinol, una zona altamente poblada de comunidades campesinas.

Esta explotación minera desató el conflicto socio ambiental que mantiene criminalizados a 32 pobladores, en su mayoría miembros activos de la iglesia católica, de los cuales 8 están presos desde hace más de dos años en la cárcel de Olanchito, Yoro, por suponerlos responsables de los delitos de incendio agravado y privación injusta de la libertad en perjuicio de la empresa minera y uno de sus empleados de nombre José Santos.

Organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, así como las Naciones Unidas se han pronunciado argumentando que la medida de prisión preventiva que recae sobre los defensores es ilegal e injusta. El juicio oral y público para los ambientalistas está programado para diciembre del año en curso, en el Tribunal de Sentencia de Trujillo. Colón.

En un acto simbólico a las afueras del penal de Olanchito, se alzó la voz de protesta que exige la liberación inmediata de los defensores, y la del líder Maya Q’eqchi Bernado Caal Xol, quien desde hace dos años está en prisión injustamente por proteger la tierra y los ríos en el departamento de Alta Verapaz en el norte de Guatemala.

Los representantes de ACAFREMIN tuvieron la oportunidad de conocer la situación precaria que vive la ciudadanía del Sector San Pedro, ante la amenaza minera. La empresa está depositando sedimento en las aguas del río que antes estaba destinado para el consumo humano, además, el azolvamiento impide el tránsito seguro de los vehículos que trasladan a la gente y productos de primera necesidad, poniendo en riesgo la vida.

Cascada El Sereno del Sector San Pedro, amenazada con por la explotación minera.

Apuesta centroamericana

Pedro Cabezas, coordinador de la Alianza Centroamericana Frente a la Minería, dijo que la apuesta es por la organización, investigación, comunicación e incidencia. En los últimos años se ha trabajado investigaciones sobre la industria extractiva en Centroamérica, así como diagnósticos que explican el impacto de la pandemia de la Covid-19 en el aceleramiento de las concesiones extractivas, las consecuencias del monocultivo de palma africana y caña de azúcar en la región, y los orígenes del conflicto minero en el Bajo Aguán, Honduras, trabajo que fue presentando en el encuentro de la alianza.

A través de la comunicación e incidencia se han impulsado campañas para que los países del CA-4, firmen y ratifiquen el Acuerdo de Escazú, considerado el pacto regional más importante sobre el acceso a la información pública, participación ciudadana y justicia en asuntos ambientales de América Latina y el Caribe.

Hasta la fecha solo Nicaragua ha firmado y ratificado el acuerdo. El Salvador y Guatemala lo firmaron pero no ratificado, mientras que Honduras ha ignorado por completo la demanda de las comunidades y organizaciones defensoras de derechos humanos y el ambiente. Aunque Nicaragua si se adhirió por completo al acuerdo, en la práctica el gobierno de Daniel Ortega sigue irrespetando los derechos sociales y ambientales de la gente según denuncias.

A la alianza le preocupa las nuevas políticas económicas que los gobiernos impulsan bajo la excusa de la pandemia, mismas que buscan dar continuidad al modelo económico extractivo. Es por eso que en el encuentro se ratificó el compromiso de seguir aportando y contribuyendo a la solución de la problemática socio ambiental, la defensa de los derechos humanos y la vida digna de los pueblos de la región.


Mujeres rurales salvadoreñas se empoderan con sistema de ahorro comunitario

IPS Noticias

Por Edgardo Ayala

Enemesia Portillo (I) y María Elsa Meléndez, presidenta y secretaria, respectivamente, del grupo de ahorro de la finca La Reforma, en las faldas del volcán de San Salvador, durante un receso en la tarea de deshierbar la parcela agrícola demostrativa, donde ellas y el resto de las mujeres que forman parte de ese colectivo y de la cooperativa El Espino, han aprendido las técnicas para el cultivo orgánico de vegetales y legumbres. Edgardo Ayala / IPS

Mientras deshierbaban la maleza en una parcela agrícola, varias campesinas salvadoreñas destacaron el empoderamiento económico que les ha traído un sistema de ahorro comunitario, con el que se volvieron más independientes financieramente y también más solidarias.

“La idea es poder ayudarnos entre todas, si necesitan un crédito, una nunca les dice que no”, explicó a IPS la presidenta del grupo de ahorro de la finca La Reforma, Enemesia Portillo.

Ese colectivo, conformado por 62 mujeres, fue creado en 2017 por campesinas que laboran en esa finca, que es a su vez parte de la Cooperativa El Espino, productora de café, ubicada en las faldas del volcán de San Salvador, en el municipio de Antiguo Cuscatlán, vecino a la capital salvadoreña.

La iniciativa busca que mujeres rurales se empoderen económicamente a través de estos grupos de ahorro comunitarios, y sean ellas quienes forjen su propio destino, una idea que está siendo impulsada desde 2012, gracias al apoyo de la organización humanitaria internacional Oxfam.

En ese esfuerzo también participan organizaciones locales, como la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de la Región Central (Fecoracen), que desde 2017 ha aprovechado la red organizativa que tiene en varias zonas del país para promover esos grupos de ahorro.

“Casi todas son madres solteras, luchadoras, y no creo que se dejen dominar ya, el patriarcado aquí ya va quedando abajo”, agregó Portillo, de 53 años, casada, madre de cuatro hijos, varones y hembras.

Actualmente hay 104 grupos de ahorro en 11 municipios del departamento de La Libertad, y en tres de San Salvador.

En total participan 1700 mujeres y se benefician igual número de familias considerando que cada mujer representa a un grupo familiar.

Esas familias campesinas pueden tener acceso a un pequeño crédito de corto plazo, algo muy difícil de lograr en el sistema financiero nacional.

El monto de los créditos ronda los 150 dólares, a una tasa de interés de 10 %, en general, aunque el grupo de la finca La Reforma es de 20 %. Cada mes, el grupo otorga préstamos por unos 1000 dólares.

En general los préstamos se destinan para gastos en salud, compra de ropa, útiles escolares o electrodomésticos, entre otros, y tienen un plazo de un mes, aunque pueden otorgarse prorrogas.

“Recibir un préstamo en el sistema bancario es complicado, hay que presentar documentos como constancia de salarios, y nosotras como mujeres campesinas no tenemos esos beneficios”, explicó la secretaria del grupo, María Elsa Meléndez, durante una charla con IPS tras concluir la faena del día, en la que participaron otras cinco mujeres.

Su amiga y compañera Portillo, agregó: “Así como son las condiciones de nuestras asociadas, no nos prestaran en el banco. Por eso esta iniciativa sí funciona sobre todo en la zona rural”.

En este pequeño país centroamericano de 6,7 millones de habitantes, únicamente 30 % de la población tiene acceso a la banca, y solo 12 %, a un crédito, según reportó en 2019 uno de los principales bancos del país. La población rural alcanza a 38,3 por ciento del total, según el censo de 2019, y se estima que es la que está menos bancarizada.

Parte del grupo de 62 mujeres rurales que participan del grupo de ahorro de la finca La Reforma, en la jurisdicción de Antiguo Cuscatlán, en el departamento de La Libertad, en el centro de El Salvador. Ese sistema de ahorro comunitario les permite obtener pequeños créditos que de otra forma no podrían recibir en el sistema financiero nacional. En conjunto esos colectivos logran ahorrar unos 200 000 dólares anualmente. Foto: Edgardo Ayala / IPS

Tanto Meléndez como Portillo, al igual que el resto de campesinas que conforman el grupo y la cooperativa, laboran en las faenas agrícolas, sobre todo las vinculadas a la producción de café.

Meléndez, una madre soltera de 40 años, también se dedica a la costura, haciendo remiendos de ropa, que le genera un pequeño ingreso extra para la economía de su familia, compuesta por su hija de ocho años y su madre.

La capacidad de ahorro anual de los colectivos de mujeres, en conjunto, es de 200 000 dólares en promedio.

Esfuerzo colectivo

Estos grupos están conformados por entre cinco y 26 mujeres, aunque los hay como el de la finca La Reforma, con 62 participantes, uno de los más numerosos, y por eso mismo, uno de los que más ahorros ha colectado: 14 000 dólares.

Son las propias participantes quienes ponen las reglas sobre el funcionamiento de su grupo en particular, de forma autónoma, que puede variar entre los grupos de ahorro.

Ellas establecen, por ejemplo, el rango de los montos que cada quien va a aportar, que en general va desde uno a 300 dólares.

También deciden el interés a cobrar por los créditos otorgados, que en promedio es de 10 %, una tasa más alta que la del sistema financiero, e incluso se definen temas como las multas que se imponen a las personas que lleguen tarde o no llegue a las reuniones.

Que la tasa de interés sea más alta que la cobrada por los bancos del país no es del todo una desventaja, porque al final del periodo, que va de enero a diciembre, se distribuye lo recaudado ese año entre todas las participantes del grupo, de forma equitativa.

También se redistribuyen otros ingresos, como los cobros de las multas y los obtenidos con actividades extras, como la venta de comidas o la realización de rifas.

“El interés obtenido junto a los otros ingresos es un bienestar para todas, se divide entre todas”, afirmó Portillo.

Sandra Elizabeth Mejía, de 60 años, muestra la pequeña caja metálica donde las mujeres del grupo de ahorro de la finca La Reforma, ubicada en la falda del volcán de San Salvador, depositan sus aportes. Esta iniciativa comunitaria busca empoderar económicamente a mujeres campesinas salvadoreñas al darles independencia financiera. Foto: Edgardo Ayala / IPS

Esos encuentros se suelen realizar dos veces al mes, y ahí las participantes realizan sus aportes, que se van guardando en una pequeña caja metálica manejada por la tesorera del grupo.

Pero la llave para abrirla y cerrarla la posee otra persona, para dar confianza de que los fondos están debidamente protegidos.

En las reuniones también se aprueban los préstamos solicitados, y cada participante tiene una libretita para registrar esos datos, al igual que sus aportaciones personales.

Luchadoras mujeres campesinas

La idea de que mujeres rurales ahorren colectivamente ha tenido un buen desarrollo en el caserío La Esperanza, del cantón Mizata, del municipio de Teotepeque, también en el departamento de La Libertad, una comunidad asentada al borde del océano Pacifico.

Ahí Marta Nidia Menjívar, de 36 años, es una de las más entusiastas en los dos grupos de ahorro en los que participa, a los que dedica parte de su escaso tiempo.

Ella cosecha vegetales y hortalizas, como yuca, caña, camote (Ipomea batatas) y chile (pimiento) jalapeño, entre otros, todo orgánico, que cultiva en una pequeña parcela rentada y que vende en su comunidad.

También cría pollos y gallinas y cosecha más yuca en una cooperativa de la que también es socia.

Pero aún le alcanza el tiempo para generar otros ingresos, que suma al pequeño excedente que ahorra en los dos grupos.

“Hago de todo un poco, porque además de la parte agrícola hago pedicura, manicura, masajes y bisutería”, contó Menjívar a IPS, en el patio de su casa, durante un encuentro en que también participaron algunas de sus compañeras del grupo.

Ella trabaja la tierra junto a su esposo, con quien tiene dos hijos, de 13 y 17 años.

Calle principal del asentamiento localizado en la finca La Reforma, en la jurisdicción de Antiguo Cuscatlán, en el departamento de La Libertad, en el centro de El Salvador, en donde un grupo de mujeres campesinas impulsa un programa de ahorro comunitario, que les da independencia económica. Foto: Edgardo Ayala / IPS

Mientras, Nancy Guzmán hace lo propio en el cantón San Sebastián Asuchillo, del municipio de Zaragoza, también en el departamento de La Libertad.

Aquí se han desarrollado cuatro grupos de ahorro, en uno de los cuales participa Guzmán, de 32 años, madre de un niño de 5 años.

“Todas tenemos que prestar 150 dólares, para tener derecho a la misma ganancia, pero si alguien quiere prestar más, se puede”, dijo Guzmán a IPS.

Su esposo trabaja en una fábrica, cerca de San Salvador, pero para generar más ingresos ella produce jaleas, sobre todo de fresa, las que vende en pequeños frascos, a dos dólares cada uno, en la comunidad y en un pequeño negocio de comidas en la capital salvadoreña.

“Ahora estoy pensando en desarrollar mi marca de jaleas”, precisó Guzmán, lo cual piensa lograr con el apoyo de una institución estatal que promueve el trabajo de los pequeños y medianos empresarios.

Por supuesto que también trabaja la tierra: produce pepinos y berenjenas, una actividad en la que la apoya su esposo cuando no está en la fábrica.

El propietario de la parcela donde trabajan no les cobra por el uso de la tierra, sino que le basta con que se mantenga limpia de malezas y sea productiva.

Con los 119 dólares que recibió como dividendos en 2020 por el grupo de ahorro al que pertenece, Guzmán y su esposo tuvieron para comprar una cama nueva.

Ahora se han fijado como meta obtener un dividendos 1000 dólares al final de 2021,un  dinero con el que pretenden ayudarse para comprar una motocicleta.

El objetivo es que su esposo pueda desplazarse sin problemas de transporte del trabajo a la casa. De ese modo él pueda estar más vinculado al trabajo agrícola que ambos desarrollan.

“Tenemos la esperanza de que lo vamos a lograr, ese es nuestro objetivo este año”, finalizó convencida de que su meta es realizable.

Este artículo integra la cobertura de IPS sobre el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el 15 de octubre, que este año tiene como tema: “Las mujeres rurales cultivan alimentos de calidad para todas las personas.

La triple negación de las mujeres lesbianas


Tribuna Feminista

Por Ana Pollán 

A nadie se le oculta que si existe una relación erótica (en el sentido amplio y profundo del término, en el que confluyen amor y deseo) silenciada y negada a lo largo del tiempo y aún hoy en buena parte del planeta, es la de mujeres lesbianas. Históricamente negadas, borradas, han pasado desapercibidas y aún hoy se conceptualiza como una relación menor, no amorosa ni sexualmente plena. Esta negación sistemática, a mi juicio, se ha producido de tres modos, que aún confluyen en la actualidad.

El primer modo de negar a las mujeres lesbianas ha sido el más predecible y persistente, que aún permanece vigente incluso en las sociedades formalmente igualitarias: el del machismo tradicional que contempla la heterosexualidad como único modelo erótico-afectivo válido. El machismo tradicional, en su ceguera, ha seguido dos estrategias con las mujeres lesbianas: bien ignorarlas, por considerar imposible el amor y la sexualidad entre mujeres, bien persiguiéndolas, por considerarlo una enfermedad, una demostración de una sexualidad desequilibrada e inmadura que debía reconducirse, mediante terapia de reconversión, a una relación heterosexual con fines reproductivos.

El patriarcado, en tanto que sistema de dominación que el conjunto de hombres ha ejercido sobre las mujeres, ha considerado el lesbianismo una enfermedad, una desviación del desarrollo sexual maduro, una práctica excéntrica psicológicamente corregible o, simplemente, una sexualidad incompleta, una amistad entre mujeres carente de toda pulsión amorosa y sexual, entendiendo que es el deseo y el placer masculino la única fuente de legitimación de una sexualidad completa y verdadera. En este sentido, se sigue entendiendo por “relación sexual  completa” aquella en la que tiene lugar un coito, de manera que la ausencia de este impone un simulacro de sexualidad, un “juego”, una “imitación”, un “ensayo”, una “fase” pero, en cualquier caso, una sexualidad que no es, que carece de entidad propia y que se entiende como copia deficiente e incompleta, insuperable por la ausencia de un varón.

El segundo modo de negar a las mujeres lesbianas, más reciente pero significativamente virulento, es el del transactivismo que demanda a las lesbianas que no rechacen relaciones sexuales con hombres autoidentificados mujeres en tanto que rechazarlos por dicho motivo supone una manifestación clara de transfobia y de ser excluyente con las “mujeres trans”. Supone una terapia de conversión encubierta en cuanto que se exige la reorientación del deseo sexual al otro sexo, tan sólo porque el otro sexo adopte la estereotipia estética de la feminidad patriarcal. Es decir, se sostiene que el deseo lo marca el género y no el sexo, de modo que se borra a las lesbianas, sus deseos, sus experiencias y su existencia como mujeres que sólo desean y aman a otras mujeres, hurtándoles su propia identidad y su propia determinación. Ya no somos las mujeres cuyo deseo y amor se orienta exclusivamente a otras mujeres, sino hacia cualquier persona, hombre o mujer, que adopte la feminidad de modo estético. De este modo, lesbiana ya no significa nada; se vuelve un concepto equívoco y vacío sin realidad concreta a la que referir, pues si mujer es cualquiera que se denomine mujer, como efecto dominó, lesbiana será cualquier persona que se denomine lesbiana.

El tercer modo de negar a las mujeres lesbianas procede, paradójicamente, del lesbianismo político. Con su “toda mujer puede ser lesbiana” se resuelve el ser lesbiana como un modo de estar en el mundo que se asume a voluntad y con independencia de cuál sea la orientación sexual y el deseo y el amor erótico profundo que haya sentido una mujer a lo largo de su vida y en su presente. No haber deseado ni amado nunca a una mujer, siendo mujer, se torna, de hecho, como irrelevante a lo hora de conceptualizar qué es ser lesbiana en tanto que ser lesbiana (estar lesbiana, dirán las políticas) se descubre como categoría política a la que se puede llegar por ejercicio y convicción intelectual, como muestra de rechazo a la “heterosexualidad obligatoria” que impone el patriarcado, con independencia de que exista o haya existido siquiera alguna vez una inclinación amorosa y erótica de esa mujer por otra. En este sentido, se apela a un continuum lésbico según el cual todo acto afectivo o de complicidad entre mujeres se puede y se debe considerar un modo de “estar lesbiana”. En consecuencia, algunas de sus precursoras declaran que ser lesbiana consiste en dar apoyo y afecto a otras mujeres, al margen de que exista una pulsión erótica (que aúne amor, deseo y atracción) e incluso descartando que dicha pulsión pueda ser siquiera un componente relevante a tener en cuenta a la hora de definir la existencia lesbiana:

“La base del lesbianismo es el continuum lésbico, es decir el proceso transformador, incluso pueden haber mujeres haciendo un continuum lésbico muy bonito y transformador sin tener relaciones sexuales con otras, porque es la forma en como yo me relaciono con otras, como desde el respeto, reconocimiento, aceptación de la diversidad yo crezco y hago crecer a las otras, ese es el continuum lésbico, no necesariamente porque me acuesto con otra mujer; para mí eso no es ser lesbiana, eso es tener relaciones sexuales con mujeres, que no pasa más allá.” (https://revistalabrujula.com/2019/12/09/la-apuesta-es-el-continuum-lesbico-finaliza-tercera-edicion-de-la-escuela-lesbofeminista-de-las-dignas/). En este sentido, por ejemplo, dos amigas heterosexuales que se profesen lealtad, respeto, apoyo, complicidad y soporte emocional a pesar de que no exista atracción ni amor ni ningún tipo de pulsión sexual entre ellas participarían del continuum lésbico sin ser lesbianas.

Me pregunto si no hay un solapamiento evidente entre la concepción machista de las mujeres lesbianas según la cual las relaciones amorosas entre ellas no pasan de una complicidad amistosa en cuanto que, en ausencia de varón, no existe pulsión ni relación sexual plena y este empeño del lesbianismo político en tomar por muestra de “lesbianidad” cualquier gesto cómplice y solidario entre mujeres, aunque lo motive de hecho exclusivamente una amistad o, aún menos, cierta solidaridad entre iguales, sin que existan lazos afectivos (mucho menos eróticos profundos). Por supuesto, ni que decir tiene que para las propias lesbianas tampoco resulta “lésbica”, amorosa o erótica cualquier relación establecida con mujeres.

El desprecio a la sexualidad lesbiana, sugiriendo que tener relaciones sexuales con mujeres “no pasa más allá” sí me parece, sin embargo, una concepción muy patriarcal del sexo en tanto que acto mecánico e intrascendente, no lo suficientemente puro y profundo como una conexión afectiva no física. Precisamente, si algo caracteriza, a mi juicio, al amor físico entre mujeres es que no resulta intrascendente nunca y en necesitar explorar no sólo una pulsión física sino una conexión emocional y erótica profunda. El supuesto continuum lésbico, con ese aparente desinterés por el deseo y la sexualidad de las mujeres lesbianas, no se distinguiría tanto de la concepción patriarcal de la sexualidad lesbiana en cuanto a que no es plena ni profunda  y que más bien implica una carencia que suplen lazos de afecto, amistad y complicidad, sin que puedan llegar a explorarse en plenitud a nivel pasional. Ello no obsta para considerar que el amor, por supuesto, se expresa de muchas maneras. En ningún modo pretendo afirmar que la sexualidad sea el único aspecto válido de una relación lesbiana ni el único necesario. No se trata, en absoluto, de tomar el sexo como medida única de una relación amorosa. Pero tampoco de considerar que una mujer sea lesbiana a pesar de no haberse enamorado nunca de otra mujer, a pesar de no haber deseado nunca a otra mujer o a pesar de no desear ni plantearse siquiera como deseable el encuentro amoroso erótico, físico y emocional, con otra mujer.

Si bien resulta innegable que el patriarcado promociona la heterosexualidad y que la sexualidad presente en ella (más bien, la sexualidad masculina) exige una revisión profunda, me parece excesivo considerar que la heterosexualidad es siempre, para todas las mujeres y sin excepción posible, una imposición o una orientación sexual que asuman sin deseo y de modo acrítico. No sólo han sido las feministas lesbianas sino también las feministas heterosexuales las que han diseccionado con extraordinaria lucidez las relaciones de poder existentes no sólo en instituciones como el matrimonio, la pornografía y la prostitución sino en otros modelos relacionales afectivos formalmente igualitarios como las relaciones de pareja actuales.

Además, reconociendo que no tengo exactamente claro el origen de la orientación sexual, lo que sí parece que se puede afirmar de manera rotunda al respecto es que el sentimiento sexual-amoroso por un sexo u otro (en el caso de las personas homosexuales y heterosexuales) se siente de manera clara, estable, indubitable y profunda, sin que pueda intelectualizarse ni disponerse a voluntad. En este sentido, sostengo que el lesbianismo político, al afirmar que la sexualidad y la existencia lesbiana dependen de un ejercicio de concienciación permanente que exige además un compromiso esforzado, hurta a las relaciones entre mujeres lesbianas del amor y del deseo que espontáneamente las caracteriza y presenta el ser lesbiana como un “estar” en el que mantenerse a base de disciplina, racionalización y esfuerzo como si de demostrar coherencia política se tratase y no, simplemente, de dejarse sentir y vivir lo que espontáneamente se es y se siente. Pocas cosas, en fin, más sexistas e injustas con las lesbianas que suponer que serlo no es rotundamente deseable para quien lo es sino un ejercicio disciplinado de compromiso y adhesión en lucha constante con el verdadero deseo. ¿Puede haber algo más misógino que pensar que ser lesbiana exige poco menos que esfuerzo y disciplina?

He visto cómo, incluso, se llega a afirmar que el “estar lesbiana” no tiene nada que ver con el deseo, el amor y la sexualidad, pues tales dimensiones se encuentran necesaria e indefectiblemente secuestradas por el sistema patriarcal, sugiriendo que ni siquiera cuando una mujer lesbiana habla de su deseo y de su amor por otra mujer lesbiana puede salirse de la ideología patriarcal que vertebra esos términos. Para acabar negando cualquier posibilidad de disfrute sexual y amoroso, incluso entre mujeres lesbianas que no esté imbuido de patriarcado, no hacía falta semejante aparataje teórico, tan artificial como alejado de la realidad de las mujeres lesbianas.

Ser lesbiana no es una actividad intelectual. Ser lesbiana no es un compromiso ético-político (ser feminista sí lo es). Ser lesbiana no es un “estar” al que se llegue leyendo. Ser lesbiana no es llamar acto lesbiano a cualquier acto solidario, amistoso o cariñoso entre mujeres. Ser lesbiana no es un esforzarse y un comprometerse en desear lo que a priori y de manera espontanea no se desea. No se me ocurre nada más repulsivo que pretender que te deseen o desear haciendo un esfuerzo en base a una convicción teórica y no por la espontaneidad del deseo y el amor mismo.

En síntesis: a la negación de la plenitud amorosa-sexual del machismo tradicional opongo que el amor y la sexualidad entre mujeres lesbianas es pleno en sí mismo, no es copia de otro amor ni otra sexualidad ni echa en falta al otro sexo.

A la negación de que le deseo y el amor de las mujeres lesbianas se oriente al sexo (y sí al género), opongo que un hombre autoidentificado mujer exigiendo relaciones sexuales a una mujer lesbiana es un varón acosador y violento que utiliza el comodín de la transfobia para ejercer dominio sexual sobre las mujeres por el hecho de serlo.

A la negación de que ser lesbiana dependa de un profundo sentido del deseo y del amor y que, en realidad, sea un superficial ejercicio político e intelectual, opongo que la banalización del deseo  y del amor entre mujeres, de su plenitud y su fuerza por su carácter natural, real, espontáneo e indubitable, nos caricaturiza y niega nuestra realidad y nuestro modo de desarrollar nuestros deseos y sentimientos. No somos las “elegidas” de una supuesta revelación intelectual, ni en función de ella, ordenamos autómata y disciplinadamente nuestros sentimientos, comportamientos y relaciones amorosas. Somos, y no estamos, lesbianas. Y no estamos al servicio de hipótesis intelectuales ni permitimos que nuestra determinación afectiva y sexual se torne una maraña teórica a la que se llegue estudiando.

Tres vértices zarandeándonos a un lado o al otro, aparentemente en direcciones opuestas pero que nos conducen, a las mujeres lesbianas, al mismo punto: a una caricatura, a la percepción de que nuestros deseos son superficiales, modificables, maleables. A que el amor y el erotismo no puede tener otra expresión que la patriarcal. No es eso ser lesbiana. Las lesbianas no somos una caricatura: ni al servicio del patriarcado tradicional para reforzar el ego sexual masculino, ni al servicio del patriarcado transactivista para que lo que seamos lo vuelvan a redefinir hombres con el comodín del género en tanto que objeto de la orientación del deseo ni al servicio de una entelequia teórica que no tiene en cuenta la experiencia, los deseos, la forma de vivir el amor y de expresar los sentimientos que tienen las lesbianas, ni, en consecuencia, a las lesbianas mismas.

* Ana Pollán. Graduada en Filosofía por la UVA. Máster en Filosofía Teórica y Práctica por la UNED. Feminista abolicionista, republicana y defensora de la educación pública. Anticapitalista.


miércoles, 3 de noviembre de 2021

Víctimas de violaciones a DDHH comparecen ante la CIDH


Por Riccy Ponce 

En el marco del 181 periodo ordinario de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), este organismo internacional concedió a Honduras una audiencia solicitada por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) de Argentina, sobre la situación de los derechos humanos en el contexto de la pandemia en Honduras.

En su intervención, el COFADEH expresó que en el país, además del fuerte impacto que ha tenido la crisis sanitaria generada por la pandemia de la COVID-19, en el acceso a derechos y servicios básicos, ésta ha resultado también en una profundización de la crisis democrática y de derechos humanos.

Como respuesta a la pandemia, el Estado han implementado acciones de carácter punitivo, como toques de queda, estados de excepción o la militarización de la seguridad ciudadana, entre otras medidas contrarias a los derechos humanos de la población.

Estas acciones causaron innumerables violaciones a los derechos humanos de la población por lo que, ante la CIDH, se presentaron solamente tres de los muchos casos de violaciones a los derechos humanos, cometidos desde que se suspendieron las garantías constitucionales en el país.

Entre las víctimas que testimoniaron ante los Comisionados de la CIDH, están el de Heydi y Roberto Amaya Rubio, quienes sufrieron detención ilegal, tratos crueles e inhumanos, en contexto de toque de queda, perpetrada por la Policía Preventiva.

Este hecho ocurrió en el 20 de mayo de 2020, cuando se encontraba en vigencia el toque de queda, y donde la circulación permitida era por medio del último digito de la tarjeta de identidad, según el Decreto Ejecutivo PCM-045-2020, mediante el cual se habían prorrogado las restricciones constitucionales hasta el domingo 24 de mayo de 2020.

Luego de que los hermanos Amaya explicaran las situaciones y porque andaban junto, dos agentes detienen a Roberto y lo trasladan a empujones a la delegación, cuando Heydi quiere auxiliar a su hermano, se inician los insultos y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, mientras cuatro policías la agredían físicamente, golpeándole en el rostro y colocándole rostro contra la pared.

Mientras esto sucedía con Heydi, cinco policías llevaban a la celda a Roberto, a quien lo iban arrastrando y golpeando.

“El COFADEH está llevándome el caso, ya se han puesto las denuncias, y hasta el día de hoy no se resolvió nada. El 11 de octubre de 2021 se interpuso ante el Ministerio Público el requerimiento fiscal contra los agentes, ya hay cuatro identificados por delito de infracción, detención ilegal y vejámenes; el comité es quien ha estado llevándome el caso, ellos son los que han estado apoyándome en esto”, expresó Amaya.

Además, señaló ante la CIDH que también en el momento de la detención no solo hubo golpes, no solo agresiones verbales y físicas, también ellos me tocaron, ellos no respetan, y esa fue una de las razones por las que me agredieron más, porque yo no se los permitía.

Otro de los crímenes de lesa humanidad causados por el estado es el de Marvin Orlando Alvarado Santiago, quien murió a manos de la Policía Militar del Orden Publio (PMOP) en abril, ellos regresaban de trabajar para llevar el sustento a sus familias cuando fueron golpeados ferozmente los tres hermanos, y dispararon a dos de ellos. Marvin murió durante el hecho.

EL era un joven de 33 años, trabajador informal que se dedicaba junto a su hermano y dos primos a la venta de pan, quien recibió disparos por parte dela la Policía Militar en un retén en la aldea El Paraíso, en Omoa, Cortés, donde también su hermano Héctor Arturo Alvarado resultó herido en su pierna.

Además de estos dos casos, la CIDH conoció también que el domingo 21 de junio de 2020, Rinel Ecliserio Argueta, de 39 años de edad, ganadero del municipio de San Esteban, Olancho, murió como consecuencia de disparos realizados por agentes de las fuerzas Especiales de la Unidad de Toma Integral Gubernamental de Respuesta Especial de Seguridad (TIGRES) y Agentes de la Policía Nacional Preventiva, asignados a la delegación Policial de domicilio.

El crimen de Rinel continúa en total impunidad, ya que a pesar que estaba claro quienes habían cometido el hecho, la justicia los liberó de ese hecho.

Adrián Argueta, hermano de Rinel, señalo sentirse verdaderamente impresionado cómo funciona el sistema de justicia de Honduras.

“Es totalmente impresionante, nosotros llegamos a una escena del crimen donde yace mi hermano muerto, los miembros de la policía se presentan a la ciudad de Catacamas supuestamente a los juzgados, algo raro que las persona que van a llevar la investigación son personas vestidas de policías, solo que dice DPI (Dirección Policiales de Investigación), esto nos hace pensar a nosotros que es la misma cosa, policías investigando a policías.

Señaló que a pesar de que los policías confesaron haber disparado, fueron dejados en libertad.

Isabel Albaladejo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH)
“Los cinco policías aducen que ellos le dispararon y los juzgados, posteriormente, la única respuesta que nos dan es que no saben cuál de los cinco policías le quitó la vida, que todos los cinco dispararon, pero no saben cuál arma lo asesinó, por lo tanto, son inocentes”.

“Algo que no se necesita ser letrado en justicia o en impartir justicia; nos duele el corazón, no sabemos cómo entender un caso de esta naturaleza, ellos dicen que dispararon, pero como no se sabe quién fue, no individualizaron la pena de la persona que disparó”.

Añadió que mirarlos salir impunemente de un caso de esto, da dolor y da decepción, da ganas de irse del país con este tipo de justicia que tenemos”, finalizó.

A la audiencia  comparecieron organizaciones peticionarias y víctimas, así como también el Estado, quien no hizo énfasis en ninguno de los casos planteados en dicha comparecencia,  ni mostró interés por hacer justicia, por menos en alguno de ellos,  y se dedicó a vender internacionalmente mentiras disfrazadas de verdades, ya que la realidad en el país es otra, ya que son incontables la violaciones a los derechos humanos, asesinatos a manos de las fuerzas represoras del estado, torturas, tratos crueles inhumanos  y degradantes.

Durante la suspensión de garantías constitucionales nuevamente apareció la figura de la desaparición forzada, de las que el Cofadeh contabilizó 17 durante el toque de queda.

Ante tal actuación, la coordinadora general del Cofadeh, Berta Oliva, expresó que “escuchando a la representación del Estado de Honduras, de mi país, está clarísimo que hay dos Honduras, ellos que están en la Honduras de la burbuja y nosotros estamos en la Honduras donde todo sucede y se impone el abuso, el desprecio por la vida y por la libertad”.

“El caso de Heydi y el de Adrián es una mínima expresión de los abusos de los excesos de la barbarie que ha cometido el estado de Honduras, a través de sus agentes, en todo el país; también cabe decir que en su mayoría las actuaciones que ejerce la policía, cuando una mujer es detenida, realmente es despreciable; los niveles de impunidad que se ha venido generando en el país son alarmantes”, añadió.

La histórica defensora de los derechos humanos sostuvo que hay un total abandono del Estado, el sistema de justicia ha colapsado, “hoy en día hay dos acciones importantes en el país, una es la audiencia preliminar del caso Keyla Martínez, quienes llevamos la representación y desde ya sabemos que hay una intencionalidad, inclusive, ya no solo de los perpetuadores de la violación, y de la eliminación de la vida de Keyla, si no que de todo el sistema que está protegiendo al único imputado”.

“El Ministerio de Seguridad lo entrega porque lo considera responsable, pero a la vez le pone un grupo de abogados para que lo defienda y un bufete privado de los más onerosos en el país, y nosotros no creemos que él pueda tener en ningún momento, condiciones para pagar un bufete tan caro”, añadió.

Señaló que luego el propio poder judicial, ya en el sistema de justicia, han modificado la tipificación del delito, así que no es el primer caso que se está llevando porque ya lo modificaron, esto luego que el Estado mintiera, diciendo que aún se estaba juzgando como feminicidio, cuando hace alrededor de un mes que cambiaron la tipificación del delito el sistema de justicia.

La coordinadora general del Cofadeh finalizó diciendo que otro de los casos es el de los ambientalistas de Guapinol, encarcelados injustamente por defender el agua y la vida.

Agregó que es importante señalar que en Honduras hay presos políticos, además que desde COFADEH se está sacando gente al exilio por el grave riesgo que corre, debido a la persecución.

“Hace una semana sacamos a la hermana de Keyla fuera del país, porque sus condiciones de seguridad eran más que eminentes”.

Al finalizar la audiencia, las organizaciones solicitantes de la misma realizaron una serie de peticiones entre las que incluyen tema como retomar de manera inmediata la progresiva desmilitarización recomendada por esta Comisión en 2019, fortaleciendo las capacidades de la policía para el relevo gradual de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública.

Prohibir a los agentes de las Fuerzas de Seguridad Pública usar armas de fuego para el control de las protestas sociales. Y regular el uso de armas menos letales.

Asimismo, que se garanticen las condiciones para avanzar las investigaciones a las violaciones a los derechos humanos durante la pandemia. Y garantizar los derechos de reunión y manifestación y asegurar se protejan los derechos a la vida, a la integridad personal y a la libertad de todas las personas que se manifiestan.


Hasta siempre amigo Marco Abarca


Defensores en Línea

“Es duro despedir a un amigo, con quien no existía tiempo ni distancia”

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), a través de su coordinadora general Berta Oliva, expresa su más sentido pesar ante el deceso físico del compañero y amigo Marco Antonio Abarca Díaz.

Marco Abarca falleció el miércoles de octubre de 2021 en Puerto Rico, desde donde realizaba una incansable labor en la defensa de los derechos humanos.

Marco Antonio Abarca Díaz, de 55 años, nació en Costa Rica el 29 de octubre de 1965. El próximo jueves 28 se realizará un acto fúnebre de 11:00 a.m a 8:00 p.m. en la Funeraria Puerto Rico Memorial, 1712 Avenida Ponce De Leon, Santurce, PR 00909.

La noticia del deseso de un incansable luchador por los derechos humanos, no se acepta fácilmente, con Marco manteníamos una relación muy cercana y organizacional desde finales de 1980, afirmó Berta Oliva.

El 6 de mayo 2016, Marco arribó Honduras como parte de la Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos que estuvo en el país hasta el día 12, apenas dos meses después del crimen contra Berta Isabel Cáceres.

“Marco Abarca, originario de Costa Rica y procedente de Puerto Rico, es un investigador que actualmente trabaja en favor de los refugiados haitianos, es uno de los 15 defensores de América y Europa que acompañarán el recorrido por La Esperanza, Intibucá; y el Bajo Aguán, junto al COFADEH”, se informó en ese momento, acompañado del procurador de derechos humanos Tomás Nativí Oliva, quien lo recibió en el capitalino Aeropuerto Internacional Toncontín.

Por lo que este martes 26 de octubre, saber de su partida física ha sido muy sorprendente para el COFADEH.

Fue una amistad que no la diluyó el tiempo ni distancia, no es fácil estar despidiendo compañeros y amigos de siempre, amigis que están en todo momento, reaccionó Oliva.

“Marco estuvo en la casa en 2016, y me cuesta creer que ya no esté, no hay duda que la vida es un paseo, y por lo tanto debemos disfrutarlo”.

La inesperada muerte del defensor deja como mensaje que se debe disfrutar a los amigos y su gente. Con la partida de Marco, es un amigo más que perdemos.

Al salir de Costa Rica, Marco estuvo en los Países Bajos, New York y Puerto Rico, aunque la comunicación no era diaria, sabíamos que estamos presentes, y esa invitación de “vení a descansar” ya no está, lamentó Berta Oliva.

“Perder amigos no es fácil”.

Desde el COFADEH enviamos nuestro abrazo a la familia y amistades de Marco Antonio Abarca Díaz, su recuerdo permanecerá siempre entre nosotras, al igual que el agradecimiento por todo el bien que hizo.


Cada día la situación de los derechos humanos en Honduras es precaria


Defensores en Línea

La situación de los derechos humanos en Honduras cada día se deteriora aún más, denunciaron hoy organizaciones de derechos humanos en una audiencia pública vía virtual de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), que realiza su 181 periodo de sesiones.

En la audiencia para dar a conocer la “Situación de los derechos humanos en el contexto de la pandemia en Honduras”, participaron el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el Estado de Honduras.

En su intervención, la coordinadora del Cofadeh, Berta Oliva, señaló que “hemos sido víctimas de diferentes actuaciones que están reñidas con la ley y la justicia, y que ponen en precario los derechos humanos”.

Además, mostró su preocupación por que la situación de los derechos humanos cada vez se deteriora aún más en Honduras, y denunció que con las nuevas leyes y reformas que aprobó recientemente el Congreso Nacional, todos los derechos avanzados en temas de derechos humanos los vamos a perder, si se convierten en leyes.

Añadió que “estas leyes son blindajes en favor de la impunidad de ellos y en contra de la búsqueda de justicia que hemos iniciado desde hace mucho tiempo”.

La reconocida defensora de los derechos humanos expresó que “no hay una explicación clara de lo que se vive desde que se suspendieron las garantías constitucionales, Honduras es un país altamente militarizado, donde se vienen dando asesinatos, ejecuciones arbitrarias y sumarias, donde tenemos registradas que han sucedido a manos de la Policía Nacional, de la Policía Militar y de militares”.

Oliva indicó que durante la suspensión de las garantías constitucionales, el Cofadeh registra 17 personas desaparecidas, 278 crímenes de mujeres en 2020 y 235 en el 2021, y 43 masacres que han dejado más de 130 personas asesinadas.

También denunció que las familias afectadas han realizado todas las acciones legales y no han obtenido justicia.

En Honduras “convierten a las víctimas en victimarios y a los victimarios en víctimas; esa es la modalidad que tenemos en los últimos tiempos”.

Isabel Albaladejo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), manifestó que desde el inicio de la pandemia las protestas y manifestaciones han sido permanente, por diversas causas, como el derecho a la alimentación, subsidios, regreso al trabajo, y recientemente contra las Zedes.

En este contexto, mostró su preocupación por que han observado la participación de la Policía Militar y de las Fuerzas Armadas en operativos de seguridad y control de manifestaciones, en un contexto general de militarización de la seguridad pública y del sistema penitenciario.

“La respuesta de seguridad a estas manifestaciones ha sido en muchas ocasiones en uso excesivo de la fuerza, traduciéndose en graves violaciones a los derechos humanos”, indicó la representante del Alto Comisionado.

Asimismo, señaló que esa oficina de las Naciones Unidas documentó casos de ejecuciones extrajudiciales a manos de las fuerzas de seguridad durante las operaciones relacionadas con el estado de emergencia, particularmente en retenes y en puesto de control.

También informó que registran 219 incidentes y ataques contra personas defensora de los derechos humanos, que van desde campaña de desprestigio, hasta amenazas y asesinatos, donde algunas de las víctimas eran beneficiarias de medidas de protección otorgadas por mecanismos nacionales o internacionales.

Por su parte, Luciana Pol, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), señaló que muchos estados del mundo adoptaron medidas de restricciones y que desde un principio las Naciones Unidas, como el Sistema de Protección Regional, alertaron sobre las posibles afectaciones de derechos que estas decisiones podían introducir, guiando a los estados en la implementación que se ajustaran a los estándares internacionales.

“La aplicación del estado de emergencia en Honduras no se ajustó a los estándares internacionales y a lo que explícitamente la Comisión recomendó a los estados en el principio de la pandemia”, manifestó Pol.

Añadió que estas políticas no deben ser usadas para encubrir acciones represivas o para silenciar a defensores de derechos humanos u opositores.

Se verificaron en el país situaciones de discrecionalidad, detenciones, uso abusivo de la fuerza tanto de la policía como de las fuerzas especiales y el ejército, señaló la representante de CELS.

Añadió que aún después de restituirse los derechos, se verificaron ataques graves a periodistas en funciones, en donde se dispararon proyectiles de gas lacrimógenos al cuerpo de los periodistas a corta distancia en la parte superior de su torso.

Asimismo, denunció que en el marco de los hechos de represión que se dieron por las protestas de la población, se produjo el caso de Cristian Espinoza, un artista de 26 años, agredido por policías antimotines el 15 de septiembre de 2020, donde los agentes lo atacaron desde una tanqueta policial con chorro de agua que contenían un químico de color azul. La presión del agua le desprendió los parpados y le arrancó los lagrimales, hasta hoy tiene un daño en su visión de por vida.


Expolíticos analistas en medios


El Diario

Por Pascual Serrano 

Desde hace tiempo asistimos a una nueva moda que consiste en incluir a excargos políticos como comentaristas, analistas o tertulianos en los medios.

Los últimos casos con más repercusión han sido los de Pablo Iglesias en la radio catalana RAC1, en la Ser y en el medio digital CTXT; y el de Iván Redondo, exdirector de gabinete de la presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez, como colaborador de La Vanguardia. La lista es amplia si hacemos un repaso. A Jorge Verstrynge, Gaspar Llamazares y Cristina Almeida los encontramos en La Sexta, a José Manuel García Margallo, compartiendo tertulia con Iglesias en la Ser y a Eduardo Madina en La Ser y en Onda Cero. En Cataluña, destaca la presencia ubicua de Pilar Rahola, que, aunque alguna vez ejerció de periodista, no tiene esa titulación y su presencia en los medios es de analista y tertuliana.

La pregunta es qué valor aportan o qué servidumbre suponen. Para comenzar, aunque su valor reside en el conocimiento y la experiencia que han adquirido durante su cargo político, bien en el gobierno o bien en la oposición, es evidente que no se deben interpretar como casos de los denominados «puertas giratorias». Difícilmente su labor política pudo afectar a la rentabilidad de esos medios de comunicación y tampoco sus ingresos se presuponen importantes.

Por otro lado, es saludable tener ya ubicados y reconocidos ideológicamente a los analistas y comentaristas. Quizás una de las grandes farsas del periodismo de opinión son esos analistas que dicen ser neutrales y objetivos y no reconocen su «militancia» incondicional a la hora de opinar. La identificación política de unos participantes expolíticos puede mostrar claramente el equilibrio o desequilibrio de un programa o de una tertulia. Y eso es de agradecer.

Los expolíticos tienen el mismo valor informativo y de análisis en cuanto a conocimiento y formación ideológica que los políticos en activo pero, en cambio, probablemente se sientan más libres de opinar. Lo ha señalado Pablo Iglesias en varias ocasiones y lo ha demostrado el expresidente Rodríguez Zapatero.

Lo que es evidente es que no se trata de verdadero periodismo, lo más probable es que el expolítico se limite a informarse de la actualidad y comentar o valorar en virtud de su ideario, principios y conocimiento de sus experiencias anteriores. Su aportación periodística no irá más allá de la información que ofrezca a modo de testimonio de lo que vivió. De ahí que la combinación de periodistas y expolíticos en el debate o tertulia sea una opción, a mi entender, muy válida. Sin olvidar que el periodista debe hacer de periodista, y no de político, algo que sucede con bastante frecuencia. El periodista juega con ventaja en una confrontación con el expolítico porque sabe miserias, incumplimientos electorales, incoherencias o incluso corrupciones del partido, mientras el expolítico no sabrá tanto de las tropelías del periodista, aunque no sean pocas.

Situación aparte merecen los políticos comentaristas habituales durante su permanencia en el cargo. Y comentando asuntos más allá de ese cargo. El ejemplo más omnipresente es el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, en La Sexta, y hasta hace poco Antonio Miguel Carmona en numerosos medios. En estos casos, están logrando una plataforma de difusión para su partido y para su trabajo como cargo público, que bien puede desequilibrar el juego político. Incluso dentro de su propio partido, donde ese cargo logrará una proyección pública mayor que la que la que conseguía en el ejercicio de su cargo. De ahí que Carmona fuera el líder del PSOE más valorado en 2018, estaba en todas las tertulias. Por otro lado, no olvidemos, el político en activo no debería cobrar al medio por su participación, no resulta muy popular cobrar un sueldo como cargo político y recibir ingresos por una participación en medios que parece lógico que vaya incluida en las funciones del cargo. Es, por tanto, un chollo para el medio de comunicación. 

En conclusión, los expolíticos tienen gran valor como analistas, no esperemos que hagan periodismo, pero es verdad que cuando esperamos que algunos periodistas hagan periodismo descubrimos que lo que hacen es política. Los políticos en activo está bien que den explicaciones en los medios, pero si los reclutan para analizar de todo, quizá el medio te esté vendiendo al personaje. 


Neruda y el juicio de los tiempos


Rebelión

Por Cristóbal León Campos 

El 21 de octubre de 1971 Pablo Neruda era anunciado como ganador del Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca refería que había sido seleccionado “por ser autor de una poesía que, con la acción de una fuerza elemental, da vida al destino y a los sueños de un continente”.

Sin duda, durante varias décadas fue el representante de la voz poética chilena y un referente por su estilo y compromiso social, habiendo militado en el Partido Comunista de Chile y caminado junto al gobierno socialista-popular de Salvador Allende, e incluso, la muerte del poeta aconteció poco después del golpe de Estado fascista que desencadenó la dictadura en su patria.

En su discurso al recibir el Premio Nobel pronunciado el 10 de diciembre de ese año, Neruda expresaba: “Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría”, y advertía también que fue en la vida misma donde encontró la fórmula de “explicarme a mí mismo”. Así, el poeta mayor durante muchos años dejaba una enseñanza sin intensión, ya que la poesía y la literatura, ante todo, sirven primero para explicar a quién escribe su propio universo y después para contribuir al diálogo interminable de la humanidad. Y lejos del canon como todo aquel que ha trascendido en las letras, instauró sin pensarlo, formas, estilos y temas, que hoy son cuestionados bajo la luz que alumbra el despertar libertador del actual siglo XXI. La obra de Neruda es reconocida por su extensión y genio, pero también es cuestionada desde un tiempo atrás en el marco de las reivindicaciones de los derechos de la mujer, la lucha contra el machismo-patriarcal y desde las diversas perspectivas feministas. Especialmente, sus memorias Confieso que he vivido, han sido puestas a juicio, por los relatos que contienen en los que el autor de Canto General manifiesta sin recelo usos y abusos sobre diversas mujeres en su vida. Hoy, a cincuenta años de recibir el Premio Nobel, una parte de las nuevas generaciones de chilenas y chilenos marcan distancia del poeta, en medio de una serie de transformaciones socioculturales e intelectuales que conecten en Chile, como, por ejemplo, la Constituyente que busca poner fin a los resabios de la dictadura de Augusto Pinochet y la rebelión popular que el pasado 18 de octubre cumplió dos años.

Soledad Falabella ha escrito recientemente que en “El imaginario de Neruda las mujeres somos objetos de placer, cuerpos a ser poseídos y dominados, entes pasivos a disposición de la acción y el deseo del Hombre. No es raro entonces que en sus “confesiones” relate episodios donde protagoniza violencia de género y sexual”. El texto de Falabella se suma a una lista que va en aumento en la que se encuentran artículos como “Neruda a pesar de Neruda: sobre cultura y patriarcado” escrito por Paula Velasco. La mirada crítica sobre Neruda representa una necesidad que ha de extenderse por la obra de tantos otros autores, no para dejar de ser leídos, pero sí para ubicarlos en su contexto ideológico y sociocultural bajo otras perspectivas. A fin de cuentas, el juicio de los tiempos nos alcanza a tod@s…