jueves, 2 de julio de 2015
Abrirse al diálogo y saber negociar, tarea de estos tiempos
Don Juan Orlando Hernández mediante cadena nacional ha convocado a Diálogo nacional, como propuesta de agenda para dialogar ha planteado la creación del Sistema integral hondureño de combate a la impunidad y a la corrupción. Informó que el Sistema funcionaría con cinco componentes, primero, una Unidad de supervisión y apoyo al Ministerio Público en la lucha contra la corrupción e impunidad, segundo, una Unidad de supervisión y apoyo al consejo de la judicatura y la inspectoría de tribunales contra la corrupción y la impunidad, tercero, una Unidad especial para la seguridad de jueces, fiscales, sus familias e instalaciones, cuarto, un Observatorio del sistema de justicia y quinto componente, un Sistema de integridad empresarial
A renglón seguido, manifestó que en el diálogo lo acompañaría Mauricio Oliva presidente del poder legislativo, Jorge Rivera Avilés presidente de la Corte Suprema de Justicia y Oscar Chinchilla fiscal general de la República. También manifestó que es una invitación al diálogo social sin condiciones de ninguna naturaleza.
Con la actual propuesta de diálogo el señor presidente en vez de abrir caminos de salida está cerrando cualquier posibilidad para una salida negociada a la conflictividad actual. La propuesta de agenda y actores propuestos para dialogar ignora el clamor popular y las demandas del movimiento de las indignadas y los indignados.
Cualquier persona o grupo de vocación democrática está abierta a dialogar, sin embargo, es casi imposible sentarse a dialogar sin condiciones de ninguna naturaleza con los máximos responsables de la conflictividad actual, con quienes tienen la mayor cuota de responsabilidad en la muerte de cerca de tres mil personas por falta de medicamentos en el Seguro Social. Es difícil dialogar sin condiciones con quienes diseñaron el circuito criminal para sacar fondos de IHSS para cuentas privadas y financiar la campaña política del Partido Nacional.
Con esta propuesta don Juan Orlando genera más inquietudes que certezas, ¿será que el presidente busca radicalizar las posiciones y llevar al país a la misma polarización del 2009, entre quienes dicen que se debe dialogar y quienes rechazan esa propuesta, entre los que quieren la democracia y quienes quieren la anarquía? ¿Será que desde casa de gobierno con esta propuesta se está agotando la etapa de distracción mediática, de los discursos de tolerancia, y viene la fase de represión a la movilización de las antorchas?
Abrirse al diálogo y saber negociar es la tarea en estos tiempos. Un diálogo inevitablemente pasa por la destitución del fiscal general y el adjunto, que dé paso una investigación profunda que deduzca las responsabilidades a los actores intelectuales y materiales del latrocinio al IHSS. Pasa por definir nuevos fiscales y nuevos magistrados de poder judicial con nuevas mecanismo de elección. Proponer un diálogo con los máximos responsable de la crisis actual y sin condiciones de ninguna naturaleza es como querer apagar un fuego con gasolina.
Comprender cómo nos manipulan
Por Ignacio Ramonet
Se cumplen 80 años de la primera edición (1935) en lengua española de la gran novela rupturista Un mundo feliz (se había publicado tres años antes en inglés), del filósofo y escritor visionario Aldous Huxley.
Y ante tanta felicidad artificial en nuestros días, tantas manipulaciones y tantos condicionamientos contemporáneos, cabe preguntarse: ¿será útil releer hoy Un mundo feliz? ¿Es acaso necesario retomar un libro publicado hace más de 80 años, en una época tan alejada de nosotros que Internet no existía e incluso la televisión aún no había sido inventada? ¿Es esta novela algo más que una curiosidad sociológica, un best seller ordinario y efímero del que se vendieron, en el año de su publicación, en inglés, más de un millón de ejemplares?
Estas cuestiones parecen tanto más pertinentes cuanto que el género al que pertenece la obra –la distopía, la fábula de anticipación, la utopía cientifico-técnica, la ciencia ficción social– posee un grado muy alto de obsolescencia. Pues nada envejece con mayor rapidez que el futuro. Sobre todo en literatura.
Sin embargo, si alguien, superando estas científico, se vuelve a sumergir en las páginas de esa novela se quedará estupefacto por su sorprendente actualidad. Constatando que, por una vez, el pasado ha atrapado el presente. Recordemos que el autor, Aldous Huxley (1864–1963), narra una historia que transcurre en un futuro muy lejano, hacia el año 2 mil 500, o, con mayor precisión, hacia el año 600 de la era fordiana, en alusión satírica a Henry Ford (1863-1947), el pionero estadunidense de la industria automovilística (de la que una célebre marca de coches sigue llevando su nombre), inventor de un método de organización del trabajo para la fabricación en serie y de la estandarización de las piezas. Método –el fordismo– que transformó a los trabajadores en poco menos que autómatas o en robots que repiten a lo largo de la jornada un único y mismo gesto. Lo cual suscitó, ya en la época, violentas críticas; pensemos, a este respecto, por ejemplo, en las películas Metrópolis (1926), de Fritz Lang, o Tiempos modernos (1935), de Charles Chaplin.
Aldous Huxley escribió Un mundo feliz, visión pesimista del porvenir y crítica feroz del culto positivista a la ciencia, en un momento en el que las consecuencias sociales de la gran crisis de 1929 afectaban de lleno a las sociedades occidentales, y en el que la credibilidad en el progreso y en los regímenes democráticos capitalistas parecía vacilar.
Editado en inglés antes de la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania (1933), Un mundo feliz denuncia la perspectiva pesadillesca de una sociedad totalitaria fascinada por el progreso científico y convencida de poder brindar a sus ciudadanos una felicidad obligatoria. Presenta una visión alucinada de una humanidad deshumanizada por el condicionamiento a lo Pavlov y por el placer al alcance de una píldora (el soma). En un mundo horriblemente perfecto, la sociedad decide totalmente, con fines eugenésicos y productivistas, la sexualidad de la procreación.
Una situación no tan alejada de la que conocen hoy algunos países en donde los efectos de la crisis de 2008 están provocando (en Europa sobre todo) la subida de partidos de extrema derecha, xenófobos y racistas. Donde las píldoras anticonceptivas permiten ya un amplio control de la natalidad. Y donde nuevas píldoras (Viagra, Lybrido) dopan el deseo sexual y lo prolongan hasta más allá de la tercera edad. Por otra parte, las manipulaciones genéticas permiten cada vez más a los padres la selección de embriones para engendrar hijos en función de criterios predeterminados, estéticos, entre otros.
Otra sorprendente relación con la actualidad es que la novela de Huxley presenta un mundo donde el control social no da cabida al azar, donde, formadas con el mismo molde, las personas son clónicas, pues se producen en serie, la mayoría tiene garantizado el confort y la satisfacción de los únicos deseos que está condicionada a experimentar, pero donde se ha perdido, como diría Mercedes Sosa, la razón de vivir.
En Un mundo feliz, la americanización del planeta, ha culminado; la historia ha terminado (como lo afirmara más tarde Francis Fukuyama), todo ha sido estandarizado y fordizado, tanto la producción de los seres humanos, resultado de puras manipulaciones genético-químicas, como la identidad de las personas, producida durante el sueño por hipnosis auditiva: lahipnopedia, que un personaje en el libro califica de la mayor fuerza socializante y moralizante de todos los tiempos.
Se producen seres humanos, en el sentido industrial del término, en fábricas especializadas –los centros de incubación y condicionamiento–, según modelos variados, que dependen de las tareas muy especializadas que serán asignadas a cada uno y que son indispensables para una sociedad obsesionada por la estabilidad.
Desde su nacimiento, cada ser humano es además educado en unos centros de condicionamiento del Estado, en función de los valores específicos de su grupo, mediante el recurso masivo a la hipnopedia para manipular el espíritu, crear en él reflejos condicionados definitivos y hacerle aceptar su destino.
Aldous Huxley ilustraba así, en esa obra, los riesgos implícitos en la tesis que venía formulando desde 1924 John B. Watson, el padre del conductismo, esa pretendida ciencia de la observación y control del comportamiento. Watson afirmaba, con frialdad, que podía elegir al azar en la calle a un niño saludable y transformarlo, a su elección, en doctor, abogado, artista, mendigo o ladrón, cualquiera que fuera su talento, sus inclinaciones, sus capacidades, sus gustos y el origen de sus ancestros.
En Un mundo feliz, que es fundamentalmente un manifiesto humanista, algunos vieron también, con razón, una crítica ácida a la sociedad estalinista, a la utopía soviética construida con mano de hierro. Pero también hay, claramente, una sátira a la nueva sociedad mecanizada, estandarizada, automatizada que se montaba en esa época en Estados Unidos, en nombre de la modernidad técnica.
Sumamente inteligente y admirador de la ciencia, Huxley expresa, sin embargo, en esta novela, un profundo escepticismo respecto de la idea de progreso, una desconfianza hacia la razón. Frente a la invasión del materialismo, el autor entabla una interpelación feroz a las amenazas del cientificismo, el maquinismo y el desprecio a la dignidad individual. Claro que la técnica asegurará a los seres humanos un confort exterior total, de notable perfección, estima Huxley con desesperada lucidez. Todo deseo, en la medida en que podrá ser expresado y sentido, será satisfecho. Los seres humanos habrán perdido su razón de ser. Se habrán transformado a sí mismos en máquinas. Ya no se podrá hablar en sentido estricto de condición humana.
Pero sí de condicionamiento, que no ha cesado de intensificarse desde la época en que Huxley publicó este libro y anunció que, en el futuro, seríamos manipulados sin que nos diésemos cuenta de ello. En particular, por la publicidad. Mediante el recurso a mecanismos sicológicos y gracias a técnicas bien rodadas, los Mad men de la publicidad consiguen que compremos un producto, un servicio o una idea. De ese modo nos convertimos en personas previsibles, casi teledirigidas. Y felices.
Confirmando esas tesis de Huxley, a mediados de la década de 1950, Vance Packard publicó The hidden persuaders (La persuasión clandestina), y Ernest Dichter y Louis Cheskin denunciaron que las agencias de publicidad intentaban manipular el inconsciente de los consumidores. En particular mediante el uso de la publicidad subliminal en los medios de comunicación masivos. El 30 de octubre de 1962 se llevó a cabo una verdadera prueba que demostraba la eficacia de la publicidad subliminal: durante una película se lanzaba cada cierto tiempo mensajes invisibles acerca de unos productos. Las ventas de dichos productos aumentaron.
Actualmente, la publicidad subliminal ha avanzado y existen técnicas más sofisticadas y hasta más perversas para manipular la mente del ser humano. Por ejemplo, mediante los colores que modifican nuestras percepciones e influyen sobre nuestras decisiones. Los especialistas en marketing lo saben y utilizan sus efectos para orientar nuestras compras.
En un experimento conocido de finales de los años 60, Louis Cheskin, director del Color Research Institute, pidió a un grupo de amas de casa que probaran tres cajas de detergentes y que decidieran cuál de ellas daba mejor resultado con las prendas delicadas. Una era amarilla, la otra azul y la tercera azul con puntos amarillos. A pesar de que las tres contenían el mismo producto, las reacciones fueron distintas. El detergente de la caja amarilla se juzgó demasiado fuerte, el de la azul se consideró que no tenía fuerza para limpiar. Ganó la caja bicolor.
En otra prueba se dieron dos muestras de cremas de belleza a un grupo de mujeres. Una en un recipiente rosa, y otra en uno de color azul. Casi 80 por ciento de las mujeres declararon que la crema del bote rosa era más fina y efectiva que la del bote azul. Nadie sabía que la composición de las cremas era idéntica. “No es una exageración decir que la gente no sólo compra el producto per se, sino también por los colores que lo acompañan. El color penetra en la psique del consumidor y puede convertirse en estímulo directo para la venta”, escribe el publicista Luc Dupont en su libro 1001 trucos publicitarios.
Cuando la empresa productora del jabón Lux empezó a vender en color rosa, verde, turquesa, sustituyendo la pastilla habitual de color amarillo, se convirtió en número uno de jabones de belleza en el mercado. Los nuevos colores sugerían delicadeza y cuidado, intimidad y cariño, y los consumidores se mostraron entusiastas. Recientemente, McDonald’s dejó su mítico color rojo (tonalidad apreciada por los más pequeños y que suele estimular el hambre) a favor del verde, en un intento por reposicionar su marca hacia la comida saludable y un estilo de vida sostenible.
La lectura de Un mundo feliz nos alerta contra todas estas agresiones. Sin olvidarse de las manipulaciones mediáticas. Esta novela también puede verse como una sátira muy pertinente de la nueva sociedad delirante que se está construyendo hoy día en nombre de la modernidad ultraliberal. Pesimista y sombrío, el futuro visto por Aldous Huxley nos sirve de advertencia y nos alienta, en la época de las manipulaciones genéticas, a la clonación y la revolución de lo viviente, a vigilar de cerca los actuales progresos científicos y sus potenciales efectos destructivos.
Un mundo feliz nos ayuda a comprender mejor el alcance de los riesgos y peligros que se presentan ante nosotros cuando de nuevo, en todos lados, progresos científicos y técnicos nos enfrentan a desafíos ecológicos que hacen peligrar el futuro del planeta. Y de la especie humana.
Obama podría haber hecho algo más en la relación con Cuba
Por Atilio A. Boron
Pasaron poco más de seis meses desde el histórico anuncio realizado conjuntamente por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, el 17 de diciembre pasado. Dado que no es Cuba quien acosa a Estados Unidos sino Washington quien bloquea a la isla caribeña, parece oportuno indagar sobre lo ocurrido con esa política, que viene siendo repudiada por la comunidad internacional con cada vez mayor fuerza. Al hacerlo, no deja de sorprender que en lo tocante al bloqueo la situación permanece sin mayores cambios. Ha habido varias rondas de conversaciones tendientes a normalizar las relaciones cubano-norteamericanas, pero, hasta ahora, los gestos y las decisiones concretas que tiene que tomar la Casa Blanca han sido escasos y de poca monta. Peor aún, el día previo al del anuncio el Departamento del Tesoro sancionó al Commerzbank de Alemania con una multa cercana a los mil millones de dólares por realizar operaciones financieras con Cuba. La decisión de eliminar a ese país de la lista de países patrocinadores del terrorismo –lugar en el que había sido absurdamente incluido desde los años de Ronald Reagan, en 1982– puede facilitar el relanzamiento de las relaciones económicas pero, hasta ahora, es muy poco lo que se ha hecho.
Del lado norteamericano se dice que el Congreso no acompaña las políticas de la Casa Blanca y que obstaculiza el avance del proceso de normalización. Sin embargo, un equipo de abogados estadounidenses ha demostrado que existe un amplio campo de atribuciones en manos del Ejecutivo y que si Obama quisiera podría impulsar algunas decisiones que reducirían significativamente los perniciosos efectos del bloqueo. A título meramente ilustrativo, argumentan que podría autorizar el establecimiento de conexiones aéreas regulares servidas por transportadores de Estados Unidos y Cuba o que los visitantes norteamericanos a la isla pudieran traer de regreso, para uso personal o como regalos, toda clase de bienes producidos sin limitaciones discriminatorias (en relación con lo permitido para otros países) según el tipo de artículos (ron, tabaco, etcétera) o el valor de los mismos; posibilitar el establecimiento de relaciones de corresponsalía entre instituciones bancarias de ambos países; eliminar o atenuar, para ciertos productos estadounidenses, la necesidad de que Cuba pague sus compras “en efectivo y por anticipado”; autorizar el uso de dólares norteamericanos en las transacciones comerciales que realicen las empresas cubanas y facilitar las operaciones de “clearing” a través del sistema bancario estadounidense; suprimir la política de “veto a Cuba” en las instituciones financieras internacionales a la hora de aprobar créditos o donaciones a la isla; abolir la prohibición que impide a barcos que hayan transportado cargas desde o hacia Cuba amarrar en puertos de los Estados Unidos antes de 180 días después de abandonar un puerto cubano, así como autorizar a navíos que transporten bienes o pasajeros hacia o desde Cuba ingresar a puertos de los Estados Unidos; otorgar una licencia general que permita el flujo sin límites y frecuencias de remesas destinadas a individuos u organizaciones no gubernamentales radicadas en Cuba, incluyendo pequeñas granjas; facilitar la exportación de equipos informáticos y software de origen estadounidense a Cuba, así como materiales dedicados al desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones; autorizar a ciudadanos de Estados Unidos a recibir tratamientos médicos en Cuba, la exportación de medicinas, insumos y equipos para la atención de pacientes cubanos o para facilitar la producción biotecnológica de la isla y permitir el ingreso a Estados Unidos de medicamentos cubanos para su venta en ese país. Este listado, que podría extenderse con muchas otras medidas, es suficientemente ilustrativo de que es posible aminorar el criminal impacto del bloqueo si hubiera la voluntad política de sentar sobre nuevas bases las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. La gran pregunta es: ¿por qué no lo hace?
Podría conjeturarse que la pasividad de Obama es una estrategia para debilitar a Cuba y negociar desde una posición de fuerza la normalización de las relaciones diplomáticas o para apaciguar a sus críticos de derecha, tanto dentro de su propio partido como entre los republicanos; o que la maquinaria burocrática del Estado impone ritmos y erige limitaciones a lo que el ocupante de la Casa Blanca quiera hacer, como lo demuestra su incapacidad para cerrar la cárcel de Guantánamo a pesar de sus promesas de campaña; o una combinación de todo lo anterior. Pero lo cierto es que, cualesquiera que fueren las razones por las que Obama no hace uso de sus atribuciones, el bloqueo sigue su curso ocasionando graves daños a la economía cubana y provocando crueles sufrimientos a su población. Tal vez en el fondo de esta política se encuentre la ilusión de que la permanencia del bloqueo y la irritación que éste produce precipitarán un estallido de protesta popular que ponga fin a la Revolución Cubana. Hace más de medio siglo que Washington adhirió a esa estúpida creencia, refutada por la historia, pero sabemos que una de las cosas que distinguen al imperio es su enfermiza obcecación por apoderarse de Cuba, una ambición hecha pública en los albores de la república norteamericana por John Adams, el segundo presidente de ese país, cuando en junio de 1783 declaró la necesidad de anexar la isla caribeña a los Estados Unidos. Dado que Obama aclaró que la normalización de relaciones bilaterales no significa que su país abandone la idea de producir un “cambio de régimen” en Cuba para, según él, facilitar el advenimiento de la democracia y la libertad en la isla –preguntemos: ¿como en Libia, Irak, Siria, Honduras?–, no sería de extrañar que su actitud fuera expresión de aquella prepotente necesidad sentida por Adams hace ya más de dos siglos y que el actual ocupante de la Casa Blanca no se atreve a desechar pese a su inmoralidad y a su insalvable anacronismo. A seis meses del anuncio del 17 de diciembre pasado, Obama podría haber hecho algo más. Aunque nomás sea por respeto a sus propias palabras.
miércoles, 1 de julio de 2015
Impresionante y abrumadora movilización de las antorchas
LINyM
Por Giorgio Trucchi
Cincuenta o cien mil, posiblemente más. Difícil saber con exactitud cuántos hondureños y hondureñas atendieron esta nueva convocatoria de la denominada “Oposición Indignada”, llenando por cuarta vez (algunos dicen quinta) las calles de la capital y de otras ciudades del país.
Exigen, como lo vienen haciendo desde hace casi dos meses, la instalación inmediata de una Comisión internacional contra la impunidad en Honduras (CICIH) y que el Congreso inicie un juicio político contra aquellos funcionarios públicos -incluyendo al presidente Juan Orlando Hernández- responsables del desfalco y la quiebra de la Seguridad Social.
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Paralelamente, rechazan un supuesto diálogo nacional convocado por el presidente Hernández en Casa Presidencial, aduciendo que se trata de un monólogo entre los mismos actores -públicos y privados- corresponsables de la grave situación que está hundiendo al país en la miseria, la violencia, la falta de institucionalidad, la corrupción y la impunidad.
En Tegucigalpa miles de antorchas acompañaron a este pueblo indignado, alumbrando el camino hasta llegar en las inmediaciones de la Casa Presidencial, donde ocho jóvenes hondureños se han sumado a una huelga de hambre indefinida. Cinco personas más tomaron la misma decisión en San Pedro Sula.
Cobijados por la bandera hondureña, los jóvenes indignados brindaron su testimonio.
Cuatro de ellos siguen encerrados detrás de unas oprobiosas vallas metálicas puestas irracionalmente por las fuerzas militares y policiales que resguardan el lugar.
Sentados en pequeñas sillas, con el cuerpo debilitado tras haber cumplido cuatro días ingiriendo solamente agua con miel, demostraron su valentía y su firme intención de seguir adelante. Atrás de ellos cientos de militares y policías, amenazando represión y violencia.
Impresionante una fotografía divulgada la tarde de ayer, que mostraba el parqueo de la Casa Presidencial repleto de efectivos y cuerpos especiales del ejército y la policía nacional fuertemente armados, tanquetas blindadas y camiones antidisturbios lanza-agua.
Opresión burda Fuerza bruta
“Aquí tenemos un pueblo que clama por la justicia, el respeto a la institucionalidad, que exige castigo para los corruptos y el fin de la impunidad. Por el contrario, detrás de mí, está un despliegue militar y policial impresionante y ridículo al mismo tiempo.
Es el ejemplo claro de la dictadura que estamos viviendo. Desde que nos instalamos hemos venido sufriendo las provocaciones y el acoso constante de militares y policías. Pero no importa. Esta lucha es del pueblo, y hoy este pueblo está acá solidarizándose con nosotros.
Esto nos motiva a seguir adelante, aunque físicamente agotemos nuestras fuerzas, nuestro espíritu se fortalece, porque sabemos que somos parte de un pueblo digno, que lo único que sueña es con una mejor Honduras”, dijo Darwin González, vocero del Movimiento de los Indignados de Honduras, a la LINyM.
Esta situación de violación clara y reiterada de los derechos humanos de los huelguistas y sus acompañantes fue constatada y denunciada por diferentes organizaciones de derechos humanos, cuyos representantes son los únicos que tienen acceso al lugar.
“A la cooperación internacional pedimos que no sigan financiando a estas instituciones corruptas. ¿A qué sirve financiar programas o traer dinero, si al final queda en los bolsillos de los corruptos?
Mientras que el pueblo es cada día más pobre, no tiene trabajo, ni acceso a la salud y a la educación, y vive una situación de constante inseguridad.
Háganlo a través de organismos transparentes, pero no a través de este gobierno corrupto”, alertó Miguel Briceño, que ha llegado a su quinto día de huelga de hambre, durante una entrevista con una organización humanitaria danesa.
“No queremos diálogo farsa” “Queremos una CICIH”
Ariel Varela, otro de los huelguistas, confirmó que la denominada “Oposición Indignada” no quiere un diálogo con este gobierno, y que está terminando de preparar una propuesta técnica que será presentada ante las Naciones Unidas para que se instale una CICIH, con plenos poderes de investigación y judicialización.
“Tanto el supuesto diálogo, que no es otra cosa que un monologo entre los cómplices en actos de corrupción, como esta excesiva militarización del lugar, y el mal trato que nos están dando, son una demostración de la debilidad de este gobierno.
Vamos hasta las últimas consecuencias y de aquí no nos vamos a mover. Estamos firmes en nuestra convicción y tenemos el respaldo de este pueblo digno”, dijo Germán Enrique Ayala, otro joven en huelga de hambre.
Este domingo 28 de junio, sexto aniversario del golpe que en 2009 derrocó al presidente Manuel Zelaya, el pueblo hondureño volverá nuevamente a la calle para recordar y denunciar la ruptura brutal del hilo constitucional.
Para muchos, la difícil situación que hoy en día vive Honduras es la consecuencia directa de aquellos trágicos eventos de 2009, que dejaron una institucionalidad hecha pedazos y reposicionaron a los grupos de poder, o grupos fácticos, que siguen dominando la política y la economía hondureña.
El hambre por la justicia
Rebelión
Por Ronnie Huete S. *
Una huelga de hambre que se efectúa en el corazón de nuestra América, Honduras, a puesto a temblar del miedo, al gobierno de ese país, puesto que la corrupción y la impunidad, es el escudo que representa a sus gobernantes.
Honduras repite su escenario de mayo de 2008. Cuando un grupo de fiscales se apostaron en los bajos del Congreso Nacional en Huelga de hambre, sin embargo con el recrudecimiento del fascismo, como ingrediente principal.
Nuevamente se comprueba que la corrupción y la impunidad en esa nación centroamericana, son hermanas gemelas que pudren a ese país, a través de sus poderes del Estado.
El escandaloso caso de corrupción del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), apesta internacionalmente, puesto que cobró la vida de 3 mil personas que no fueron asistidas medicamente, debido al descalabro financiero que sufrió el IHSS, como resultado del robo de más de 7 mil millones de lempiras (350 millones de dólares).
Acto criminal, y catalogado como crimen de lesa humanidad, por organismos internacionales de derechos humanos.
Crimen que está involucrado el propio presidente de ese país, y hasta la vicepresidente del Congreso Nacional, ambos señalados por tener nexos con el narcotráfico.
Falsedad
Sin embargo, la independencia de los poderes del Estado, para que se juzgue a los culpables de este enorme caso de corrupción, es falsa. Por tal motivo dos jóvenes iniciaron una huelga de hambre desde el 22 de junio de 2015, cerca del sector que conduce a la Casa Presidencial, puesto que las Fuerzas Militares, la Policía Militar y un fuerte escuadrón de Antimotines, cercaron el acceso de la vía pública, como si se tratase de un ataque terrorista, pero que en esencia sólo eran dos jóvenes con una carpa, dispuestos a iniciar su protesta pacífica.
A la fecha, se han sumado cinco personas más a la huelga de hambre del movimiento de los indignados, y afirman que estarán en la intemperie de la calle, hasta que se instale la Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras (CICIH).
Ariel Varela y Miguel Briseño, son los jóvenes que iniciaron con esta protesta pacífica, sin embargo el impacto internacional que ha tenido, a puesto a pensar por primera vez, al representante de la dictadura de esa nación.
Pero los pensamientos de este aprendiz de dictador, son dirigidos por el más puro fascismo que convoca a todas las fuerzas de seguridad del Estado, para evitar que las personas que forman parte del Movimiento de los Indignados, pidan justicia y reivindicación por las 3 mil personas muertas, como consecuencia del robo del dinero estatal del Seguro Social hondureño.
Sumado a esto, cuatro de lo jóvenes que están en huelga de hambre han perdido su derecho a la libertad, y ahora son privados de libertad por los entes de seguridad estatal de ese país centroamericano, en donde la represión por protestar pacíficamente, es militarizada.
Campo de concentración Nazi
La exageración es tal, que han colocado dos vallas, en la zona que han denominado, “zona cero”, como si se tratase de un campo de concentración Nazi, o si los jóvenes fueran guerrilleros, pero las armas de los jóvenes, son las ideas, la conciencia limpia de exigir justicia y que la exigencia de instalar una Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras (CICIH), sea un hecho.
El fascismo es tal, que las representaciones de los derechos humanos estatales y algunos organismos autodenominados sociedad civil, representan lo contrario, a lo que los enviste, y su altanería los encierra en la más pueril cobardía, de tener doble moral ante el mundo.
Mientras siga este escenario de represión en las Honduras de Centroamérica, el respeto a la vida, se inunda aún más, en los mares de sangre que dejan los asesinatos de seres humanos que a lo largo de la historia de ese país, se han levantado indignados de distintas formas, en contra del sistema que corta todo amor por la humanidad.
* Ronnie Huete S. es corresponsal voluntario de http://conexihon.hn, la revista Caros Amigos editada en São Paulo, Brasil para Centroamérica, la organización Casa Mafalda São Paulo, Brasil, la Agencia informativa Latinoamericana Prensa Latina, Kaos en la red y El portal http://desacato.info editado en Florianópolis, Brasil.
Honduras requiere un verdadero diálogo que conduzca a la reconciliación
Pese a la presión popular que ha mantenido por varias semanas a miles y miles de jóvenes exigiendo la instalación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad para que investigue los actos de corrupción que han sepultado a la institucionalidad en Honduras, el presidente Juan Orlando Hernández descartó esta demanda y propuso iniciar con un diálogo social sin condiciones.
Aun con la huelga de hambre a la que se han sumado ya 6 jóvenes en las afueras de Casa Presidencial como medida de presión para que se instale una CICIH, el presidente sigue ignorando el clamor popular y hasta criminalizándolo.
“Como presidente electo decidí intervenir el Instituto Hondureño de Seguridad Social, nadie me obligó a hacerlo, no se podía soportar un atentado contra la salud del pueblo hondureño. La Comisión Interventora ha tenido todo mi respaldo para llegar al fondo de sus investigaciones administrativas y eso ha hecho posible descubrir los hechos que todos ahora conocemos y que además se castiguen los delitos que se cometieron, tal como lo ha planteado el Ministerio Público y lo ha ejecutado el poder judicial”, dijo Hernández en cadena de radio y televisión donde propuso la creación del Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción.
En la propuesta, el mandatario mencionó la necesidad de crear:
1.- Una Unidad de supervisión y apoyo al Ministerio Público contra la corrupción y la impunidad, la cual estaría integrada por fiscales hondureños e internacionales de reconocido prestigio y comprobada experiencia para el acompañamiento técnico y científico.
2.- La creación de una Unidad de Supervisión y Apoyo al Consejo de la Judicatura y de la Inspectoría de Tribunales contra la corrupción e impunidad. Ésta instancia estaría integrada por juristas hondureños y jueces internacionales de reconocido prestigio y comprobada experiencia para el acompañamiento técnico y científico.
3.- Una Unidad Especial para la Seguridad de jueces, fiscales, sus familias e instalaciones, bajo la responsabilidad del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad.
4.- La instalación de un Observatorio del Sistema de Justicia, integrado por organizaciones académicas y de la sociedad civil que se guíe por una matriz de evaluación permanente del sistema de justicia; 5-Un Sistema de Integridad Empresarial, regido por los principios de transparencia e integridad internacionalmente aceptados y con el marco legal apropiado para su implementación.
En un programa de televisión de una cadena internacional, ante la consulta porqué si el Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción y no la Comisión Internacional contra la Impunidad, el mandatario dijo que la CICIH es más tardado y menos efectivo, porque con su propuesta no busca únicamente fortalecer el Ministerio Público sino darle seguridad a jueces y magistrados para lograr un fortalecimiento integral de la institucionalidad.
Un diálogo con quienes promueven la política criminal
Para el abogado y catedrático universitario Ramón Enrique Barrios, lo ideal sería que las instituciones jurídicas del país fueran capaces de enfrentar la corrupción en Honduras, que tuviéramos un Ministerio Público totalmente independiente y que pudiera presentar requerimientos fiscales contra todos los corruptos. Si existiera independencia de poderes los indignados e indignadas no estarían exigiendo la instalación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad, dijo Barrios.
El abogado Barrios cree que la propuesta de Juan Orlando Hernández no tiene fundamentos, puesto que llama a un diálogo nacional con los mismos actores que están desacreditados frente a los hondureños y hondureñas.
“Cuánto tiempo llevamos de presidencia y de gobernanza con el presidente Hernández, 4 años como presidente del Congreso y este periodo que ya abarca su presidencia del poder Ejecutivo y por qué no se había fortalecido el Poder Judicial, por qué no se ha fortalecido al Ministerio Público, si esto se hubiese hecho, desde cuándo se hubiesen emitido requerimientos fiscales contra toda la clase política y la clase empresarial que financió ilegalmente al Partido Nacional para poder ganar las elecciones. Realmente los requerimientos que se han presentado es por la movilización de los indignados, por la presión de los jóvenes, por la presión de la gente que ha salido a las calles, pero no ha sido una iniciativa del Ministerio Público”.
El gobierno está llamando al diálogo con los mismo sectores que aplican política criminal en Honduras, dijo el también catedrático universitario. “Con actores que están deslegitimados, desacreditados frente a la hondureñidad”, concluyó diciendo Barrios.
Indignados rechazan propuesta de JOH
Los jóvenes, con entusiasmo y sin experiencia política, han iniciado una huelga de hambre indefinida-ya cumplieron 5 días- para demandar la instalación de la Comisión Internacional contra la Impunidad, CICIH. Para saber acompañar esta demanda ahora ayuda la experiencia histórica. En Honduras hubo una huelga de los fiscales que inició el 7 de abril y culminó el 14 de mayo de 2008. Fueron 38 días de gloriosa lucha que inició con cuatro fiscales y logró la movilización de decenas de miles de personas en pie de lucha por la dignidad y en contra de la corrupción, mencionó el padre Ismael Moreno, director del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación, ERIC quien participó en esta huelga de hambre hace 7 años.
Para Moreno, es importante que desde el sector indignado no se pierda la capacidad de iniciativa, ni dejar que las iniciativas se estanquen. “Es importante mantener el espacio de análisis, debate, de búsqueda propositiva, y para no quedar reducido al estado de entusiasmo ni dejarse llevar por decisiones producto solo de la euforia”.
Mediante una comparecencia ante los medios de comunicación, los jóvenes en huelga descartan aceptar la invitación a dialogar con el presidente Juan Orlando Hernández en el marco de instalar el Sistema Integral Hondureño para el combate a la Corrupción e Impunidad.
Ariel Varela, uno de los indignados en huelga de hambre, dijo que no aceptan la propuesta del mandatario hondureño porque no responde a su exigencia de instalar la CICIH, instancia que debe investigar a todos los responsables de generar y promover la corrupción en el país.
“Nosotros la oposición indignada en vista de los acontecimientos expresamos lo siguiente: primero, que la oposición indignada severamente repudiamos las declaraciones vertidas por funcionarios del gobierno central, incluyendo el propio mandatario Juan Orlando Hernández, donde atacan y señalan a los miembros de las protestas de las antorchas de tener nexos con el crimen organizado y con deseos de ser desestabilizadores del país, eso es una falta de respeto del gobierno a gente honorable y decente que actúa en una de las demostraciones más puras de la sociedad, segundo, reiteramos nuestra postura sobre el diálogo nacional, no aceptamos el diálogo, si hay una petición para la instalación de la CICIH, destacando que el gobierno acude al diálogo con entes que no representan a la sociedad para sacar ventaja de ello, además cuando un gobernante ha sido reiteradamente ofensivo con su pueblo no puede haber diálogo alguno. Tercero, respaldamos y apoyamos a los seis compañeros que han iniciaron la huelga de hambre en pro de conseguir el objetivo que anhela todo el pueblo hondureño. Y finalmente cuarto, pedimos que se intensifiquen las protestas a nivel nacional, y que este viernes sea la más numerosa de todas las manifestaciones y poder demostrar la inconformidad del pueblo”, dijo Varela al momento de leer el comunicado.
Gabriela Blen, joven que lidera el movimiento de los indignados e indignadas aseguró a Radio Progreso, que el modelo que propone la oficialidad no muestra ninguna garantía e incluye a los mismos actores vinculados a la corrupción e impunidad en el país. Agregó que el movimiento Indignados se mantiene firme en exigir la instalación de la CICIH.
“Continuamos firme con la solicitud para que en Honduras se instale la CICIH. Creemos que le tienen miedo a esta instancia porque han hecho dos propuestas distintas, creemos que le tienen miedo a esta instancia, porque ya van dos planteamientos los que han hecho. Además de ser más honroso y vendría a estar a disposición del presidente Juan Orlando Hernández”, dijo Blen.
Miguel Briceño, en su quinto día en huelga de hambre, manifestó que el presidente con su propuesta de diálogo y una comisión nacional contra la impunidad ha colocado una cortina de humo para aplacar el movimiento contra él, que exige la comisión internacional.
¿Diálogo con los mismos?
Esta semana por Casa de Gobierno desfilaron directores de medios de comunicación, empresario, comunidad internacional y algunas organizaciones no gubernamentales para conocer la propuesta de implementar el Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción. El gran ausente el movimiento indignado, quien rechaza este plan y sigue firme ante la instalación de la CICIH.
El sociólogo Eugenio Sosa dijo que esta propuesta únicamente favorece al gobierno, porque impone su ofrecimiento sin escuchar a los jóvenes que se han movilizado exigiendo un verdadero proceso que logre adecentar la corrupción e impunidad que han carcomido las instituciones públicas.
Un verdadero diálogo para la reconciliación
En su posición editorial Radio Progreso esta semana dijo que: “Hablar de diálogo y de reconciliación con demasiada facilidad, sin tocar el fondo de lo que origina las polarizaciones, divisiones y violencias puede ser engañoso, y en lugar de hacer frente a los conflictos, los podría evadir o esconder. Un diálogo que no enfrente las profundas desigualdades sociales y la verdad sobre la corrupción, puede convertirse en un instrumento al servicio de la impunidad. La reconciliación que habla sin más de un perdón sin tocar el actual estado de cosas, como si se tratara de un borrón y cuenta nueva sobre delitos, impunidades y corrupciones sería un recurso estupendo al servicio de los fuertes y en detrimento de las víctimas.
Hay gente que concibe la reconciliación como resignación, o aceptación pasiva de lo que ha ocurrido, mientras que en el otro extremo hay otras personas y grupos que valoran la reconciliación como un prolongado y casi inacabado proceso de reconstrucción de los tejidos sociales, humanos, políticos, culturales y espirituales de las sociedades.
La reconciliación no puede ser jamás olvido de crímenes, abusos, corrupciones e impunidades ejercidas por personas y grupos amparados en el poder del Estado; ni puede reducirse a decretos en donde los impunes se quedan tranquilos y las víctimas humilladas y en el olvido. Para alcanzar una verdadera reconciliación es necesario un proceso de diálogo que saque a luz la verdad sobre los conflictos, las desigualdades y que identifique a los responsables de las violaciones y los hechos de corrupción.
Un proceso de diálogo hacia la reconciliación de la sociedad no puede ser convocado ni conducido por quienes son cuestionados o están identificados como parte fundamental del problema o promotores directos de la crisis. Un proceso de diálogo hacia la reconciliación de la sociedad liderado por un gobierno que, como el actual, tiene una de las cuotas más alta de responsabilidad en los hechos de corrupción y en la inestabilidad institucional, puede ser cualquier cosa, pero nunca puede ser llamado un diálogo y menos que sea un proceso que conduzca a la reconciliación. Y es de este diálogo, más literario que real, del que más se habla entre los círculos convocantes y que no han dado ninguna señal de querer hacer las transformaciones que necesitamos en Honduras.
El diálogo que conduzca a la reconciliación en asuntos políticos y sociales es un proceso que nos debía llevar a un rehacer relaciones de confianza y a un aprender a vivir juntos en medio de las diferencias y de los disensos. Y para que eso suceda, son necesarios procesos que lleven a saber la verdad, y que cada actor de la sociedad admitamos nuestra responsabilidad en la crisis; supone rendir cuentas conforme a un estricto proceso judicial; y supone la reparación de la dignidad de las víctimas, apunto el editorial.
Diálogo y Reconciliación
Mucho se habla en estos tiempos caóticos e inciertos sobre la necesidad de un diálogo que nos conduzca a una sociedad hondureña reconciliada. Nadie en su sano juicio y que crea en la democracia y en la hermandad entre los seres humanos podría rechazar el diálogo ni menos la reconciliación cuando estamos atrapados en conflictos, divisiones, violencias, desconfianzas, confrontaciones y mentiras.
Sin embargo, hablar de diálogo y de reconciliación con demasiada facilidad, sin tocar el fondo de lo que origina las polarizaciones, divisiones y violencias puede ser engañoso, y en lugar de hacer frente a los conflictos, los podría evadir o esconder. Un diálogo que no enfrente las profundas desigualdades sociales y la verdad sobre la corrupción, puede convertirse en un instrumento al servicio de la impunidad. La reconciliación que habla sin más de un perdón sin tocar el actual estado de cosas, como si se tratara de un borrón y cuenta nueva sobre delitos, impunidades y corrupciones sería un recurso estupendo al servicio de los fuertes y en detrimento de las víctimas.
Hay gente que concibe la reconciliación como resignación, o aceptación pasiva de lo que ha ocurrido, mientras que en el otro extremo hay personas y grupos que valoran la reconciliación como un prolongado y casi inacabado proceso de reconstrucción de los tejidos sociales, humanos, políticos, culturales y espirituales de las sociedades.
La reconciliación no puede ser jamás olvido de crímenes, abusos, corrupciones e impunidades ejercidas por personas y grupos amparados en el poder del Estado; ni puede reducirse a decretos en donde los impunes se quedan tranquilos y las víctimas humilladas y en el olvido. Para alcanzar una verdadera reconciliación es necesario un proceso de diálogo que saque a luz la verdad sobre los conflictos, las desigualdades y que identifique a los responsables de las violaciones y a los hechos de corrupción.
Un proceso de diálogo hacia la reconciliación de la sociedad no puede ser convocado ni conducido por quienes son cuestionados o están identificados como parte fundamental del problema o promotores directos de la crisis. Un proceso de diálogo hacia la reconciliación de la sociedad liderado por un gobierno que, como el actual, tiene una de las cuotas más alta de responsabilidad en los hechos de corrupción y en la inestabilidad institucional, puede ser cualquier cosa, pero nunca puede ser llamado un diálogo y menos que sea un proceso que conduzca hacia la reconciliación. Y es de este diálogo, más literario que real, del que más se habla entre los círculos convocantes y que no han dado ninguna señal de querer hacer las transformaciones que necesitamos en Honduras.
El diálogo que conduzca a la reconciliación en asuntos políticos y sociales es un proceso que nos debía llevar a un rehacer relaciones de confianza y a un aprender a vivir juntos en medio de las diferencias y de los disensos. Y para que esto suceda, son necesarios procesos que lleven a saber la verdad, y que cada actor de la sociedad admitamos nuestra responsabilidad en la crisis; supone rendir cuentas conforme a un estricto proceso judicial; y supone la reparación de la dignidad de las víctimas.
Las bases mediáticas son también bases semánticas
Rebelión/Universidad de la Filosofía
Por Fernando Buen Abad Domínguez
Aquella lucha que no contemple el territorio de los significados, que los ignore o los piense secundarios… habrá cometido un error costosísimo o será, por decirlo suavemente, sospechosa de toda sospecha. En la Guerra Mediática que las oligarquías han desatado contra los pueblos (a partir, por ejemplo, de las “Torres Gemelas”) prima el interés por el dominio sobre las conciencias y eso implica el dominio sobre todos los significados en su valor, en sus jerarquías y en lo que hacen visible o invisible. ¿Es demasiado exagerado? La OTAN dice que lucha por la Paz.
El abandono -o menosprecio- (cualquiera que sea el argumento) del campo semántico debería encender las alarmas de todo aquel “frente de lucha” que libre tareas emancipadoras en materia de comunicación. No es “cosa menor”, no es tema de “especialistas”, no es pecado “dictatorial” ni esperversión goebeliana. Es una responsabilidad política que debe asumirse como parte fundamental de las batalla democratizadoras de los “medios de comunicación” y como parte nodal en la “Batalla de las Ideas”. La responsabilidad en este campo es inexcusable, ineludible e insustituible. No hay atenuantes ni escapatorias.
Y, ¿quién pone interés a la Semántica cuando reinan, desaforadas, todas las manías del empirismo, de la anarquía conceptual, de la improvisación y del formalismo bobo… haciéndose pasar por “progres” y por “liberales” en sus sentidos más decadentes y más convenientes al régimen de domesticación intelectual burgués? ¿Quién pone interés en la Semántica y en el santoral de las trampas ideológicas más añejas con los silogismoschatarra más socorridos por el “libre mercado”? ¿Quién se ocupa de la Semántica en plena expansión de la industria bélica, es decir del negocio de la muerte planetaria y de todas sus expresiones directas o indirectas bajo los intereses del capitalismo? ¿Quién? Ellos, a cada paso y en cada minuto ellos.
Ni uno solo de los valores que la ideología de la clase dominante ha incubado para la adoración fundamentalista de la mercancía, de su acumulación y de su propiedad privada, han sido olvidados por los laboratorios de guerra psicológica que, durante siglos, abonan sus logros al fetichismo del mercado. Se trata de una orfebrería ideológica pacientemente desarrollada hasta conseguir piezas de “arte mayor” en la refriega de la alienación y el embrutecimiento de la clase trabajadora. Es la barbarie misma cultivada con gran esmero, con mucho dinero y con el plan doblemente perverso de hacerla negocio. Que el esclavo pague y cante las canciones que lo esclavizan, que las disfrute y las defienda como suyas. Que pida su futbol, su telenovela, su noticiero escatológico y lo pague a crédito. Que mire al mundo y sus riquezas como ajenos y que haga todo, incluso dar la vida, por cuidarlo en beneficio de quienes lo explotan, lo excluyen y lo saquean… y encima que lo agradezca. Que para el proletariado la vida signifique sólo lo que significa para su opresor y que viva convencido de que ese es el sentido correcto de “la ley” y del “orden” y nadie deberá alterarlos. Negocio redondo. Claro que existe la “recepción critica” pero en desventaja.
Algún buen día en que la autocrítica sea efectivamente una herramienta de lucha y una prerrogativa revolucionaria de cada día, habremos de poner en evidencia el repertorio inmenso de irresponsabilidades y descuidos que hemos producido en materia de Semántica. Quedará a la vista la holgazanería, el desparpajo y la liviandad con que operamos en uno de los frentes de lucha que, por indivisible e impostergable, más desnuda la ignorancia que nos ahoga y más transparenta el desdén con que abrazamos nuestra lucha en plena Guerra Mediática. Hay descuidos de todo género, hay incoherencias e inconsistencias a mansalva. En un lugar o en otro, se escriben o se dicen superficialidades a granel y reina el facilismo, la desvergüenza y el conformismo. Nuestra lucha comunicación democratizadora y emancipadora que ocurre en condiciones asimétricas y terribles, expone también nuestras condiciones de pobreza intelectual severa. Y eso es sólo responsabilidad nuestra.
Es imposible hacer un padrón completo con las mil y una deficiencias que en materia de Semántica (tanto como de Sintaxis y de distribución) hemos venido acarreando y multiplicando. Pero un día deberíamos comenzarlo. Cada quien habrá hacer su evaluación sincera pero compete a las organizaciones políticas, a los movimientos sociales y a los Gobiernos que con vocación democrática emprendieron revoluciones comunicacionales serias, emprender la gran revolución dentro de la revolución que es la autocrítica dinámica, la que corrige de verdad y la que supera yerros. El “golpe de timón” urgente que de inmediato nos saque de esa ruta errónea y dolorosa que consiste en hacerle, sin saber acaso, el trabajo al enemigo produciendo nuestros mensajes de la manera más incomprensible, más tediosa, más superflua y más terrible que imita, sin saberlo (?) las peores ideas y las peores conductas del enemigo de clase.
Hay excepciones y hay quienes creen que “libres de pecado” pueden lanzar piedras a destajo. La realidad es que la revolución socialista y científica que necesitamos nos quiere parados en la más alta cima de la especie humana con claridad de ideas, sin sectarismos ni individualismos, dispuestos a construir la mejor etapa de nuestra historia, liberados de los yugos del capitalismo. Eso requiere claridad de ideas y medios inteligentes para comunicarnos y comunicarlo. Que se entienda.
Los retos que enfrenta el periodismo
Con motivo de los 30 años del semanario uruguayo "Brecha de orientación de izquierda", esta semana se realizó en Montevideo una Conferencia sobre Periodismo Independiente en el siglo XXI, con el objetivo de debatir sobre el nuevo rol de los periodistas y de los medios independientes, en un mundo cada vez más dominado por los formatos digitales que abruman con datos, pero muchas veces sin mucho análisis y poca calidad.
En el panel convocado estuvo Ignacio Ramonet, periodista español que reside en Francia a quien todos conocen por su paso como director de Le Monde Diplomatique entre 1990 y 2008 y que ahora preside el Observatorio Internacional de Medios de Comunicación.
Ramonet planteó dos ideas que están relacionadas mutuamente. La primera tiene que ver con el impacto de Internet sobre los medios de comunicación que a estas alturas es innegable por lo traumático que resulta para estos porque de alguna manera los desaparece como cuarto poder; y, lo segundo que ese mismo impacto ha llevado a lo que él define como la instantaneidad de la información. Los medios se apresuran a mostrar lo que está pasando, pero eso no significa que entiendan lo que está pasando.
En su línea de pensamiento, Ramonet señaló que los medios masivos de comunicación obedecen a sus dueños que tienen sus propios intereses que la mayoría de las veces representan el poder económico y no un verdadero cuarto poder.
Frente a eso, hay cuatro aspectos que deben confluir simultáneamente para que eso cambie:
La existencia de espacio para la reflexión crítica.
Lectores con pensamiento propio que valoran la profundidad del análisis.
Medios de comunicación que toman conciencia que hay que recrear lo que fue el cuarto poder.
Gobiernos que se dan cuenta que las redes sociales son hoy el medio para movilizar a la sociedad para hacer frente a las nuevas formas de desestabilización: las batallas por los temas mediáticos, con los poderes económicos y hasta los temas judiciales.
Luego de escuchar a Ramonet, se podría añadir que hasta es inútil esforzarse en discutir la concentración en la prensa escrita, cuando en los próximos años, la batalla estará en las redes sociales. Para este intelectual con el que se puede o no discrepar ideológicamente, hace 50 años el periodismo independiente estaba en la radio, luego pasó a la televisión; y, ahora está en las redes sociales.
En el Perú, los medios de comunicación tradicionales siguen teniendo un rol importante en definir la agenda mediática. Sin embargo, últimamente no han sido capaces de informar con imparcialidad acerca de algunos temas. En particular esto ocurrió con la conocida Ley Pulpín o los descuentos de AFP a los independientes.
Por ello, es muy pronto para saber si en el Perú se podrá recrear al cuarto poder en los términos que plantea Ramonet.
El machismo es muchas cosas: No es solamente asesinar a una mujer o pegarle
Rebelión
Por Cecilia Zamudio
El machismo es muchas cosas: No es solamente asesinar a una mujer o pegarle.
Es también la sorna con que muchos machistas tratan las palabras de las mujeres.
Es también la impermeabilidad y subvaloración de muchos hombres y mujeres machistas a las palabras de las mujeres.
Es también que los argumentos de una mujer inteligente sean tomados como "ataques" por hombres formateados por el sistema capitalista.
Es también la complicidad social hacia la violencia de género, en cualquiera de sus formas, desde la verbal hasta la física.
Es también la banalización de los linchamientos contra las mujeres inteligentes, la complicidad de los callados.
El machismo es la estigmatización de las mujeres inteligentes; como lo expresa la compañera Liliany Obando, socióloga, luchadora social, ex-presa política del régimen colombiano, actual perseguida política: "Cuando una mujer inteligente levanta su voz y señala las incoherencias e injusticias vengan de donde vengan se le señala y descalifica como "complicada" o "problemática", cuando menos".
El machismo es también la banalización y aceptación de los productos de la industria cultural del capitalismo, cerrando los ojos a los valores degradantes que inyectan y a la alienación que conllevan. Que en muchos casos, en mentes alienadas en extremo, lleva al feminicidio. El machismo es no querer darse cuenta de que lo que parece una "diversión" incita al odio y violencia de género.
La superestructura cultural del capitalismo lo apuntala en base a la división de los seres humanos mediante mecanismos de discriminación como el machismo o el racismo: lo importante para los capitalistas siendo dividir a los oprimidos para seguir perpetrando la explotación de las y los trabajadores y la depredación del medio-ambiente.
El feminicidio tan atroz que padecen las mujeres en el mundo entero, tiene como antesala la alienación que provoca la industria cultural del capitalismo.
El machismo responde a muchos mecanismos y actitudes de discriminación funcionales al sistema capitalista. Por ello necesitamos un feminismo de clase, y una lucha social abanderada del feminismo, sin concesiones a vicios burgueses tan depredadores como el machismo. Por eso también tenemos que luchar para que nuestros propios compañeros de lucha integren el respeto hacia la mujer y combatan también el machismo, de manera activa, en lo concreto de cada situación, no solamente de consigna.
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