viernes, 28 de abril de 2017

Las diez estrategias de manipulación masiva descritas por Sylvain Timsit


Rebelión

El escritor francés Sylvain Timsit formuló en 2002 las diez estrategias que el poder económico y sus valedores políticos utilizan para ejercer un control masivo sobre la ciudadanía. El propósito de esta manipulación a gran escala es crear una sociedad de individuos dóciles e insolidarios, donde triunfen los valores del capitalismo, el neoliberalismo y la desigualdad. La publicación de Timsit en su página web personal dio lugar a una gran difusión viral de este top ten de la manipulación de masas. En algún momento, a lo largo de esta difusión, la autoría del decálogo pasó a ser erróneamente atribuida al pensador estadounidense Noam Chomsky. Pese a que Chomsky lo ha negado repetidamente (1), aún circula en algunos sitios de internet su nombre como autor del decálogo. Sí es cierto que la propuesta de Timsit pudo encontrar cierta inspiración en el pensamiento de Chomsky y su análisis crítico del papel de los medios de comunicación (2), así como que existe coincidencia ideológica en el cuestionamiento del sistema neoliberal. Pero nada más que eso.
Sea lo que fuere, el decálogo de Timsit ya se ha convertido en patrimonio compartido del pensamiento crítico. La intención, desde el principio, fue la divulgación y que sirviera para el debate. En el presente documento se presenta el decálogo, recogiendo las ideas originales de su autor y explicando el sentido de las mismas. La lucidez de ideas de Timsit ha sido respetada en todo momento, sólo ha sido modificada ligeramente la redacción original (traducida desde el francés) para hacerla más comprensible, ejemplificando y destacando los matices psicológicos que encierran estas estrategias de manipulación.
Las diez estrategias de manipulación masiva
1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control sobre la sociedad es la distracción: desviar la atención del público de los asuntos importantes. Mediante la inundación con continuas distracciones e informaciones sobre asuntos banales, el público no se interesará por las cuestiones esenciales de la política, la cultura, la economía o la problemática social. Se trata de mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivándolo por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado y ocupado por banalidades, sin tiempo ni espacio para pensar.
2. Crear problemas y, después, ofrecer soluciones
Este método consiste en crear un problema para causar cierta reacción en el público, y que éste acepte de buen grado (o, incluso, pida) las medidas de solución que el poder quería implantar desde el principio. Por ejemplo, crear una crisis económica para que el público acepte como un “mal necesario” el retroceso de los derechos laborales y el desmantelamiento de los servicios públicos. O por ejemplo, dejar que se desarrolle o se intensifique la violencia urbana, para que el público demande políticas coercitivas y represivas.
3. La estrategia de la gradualidad
Para lograr que la ciudadanía acepte medidas injustas, éstas se van aplicando gradualmente, a cuentagotas, en años sucesivos. Es así como ciertas condiciones socioeconómicas han sido impuestas desde finales del siglo XX: se va presentado al liberalismo económico como la única opción posible; se reducen los impuestos a las rentas altas; se recorta la inversión estatal y se van privatizando servicios públicos; se aplican reformas laborales que reducen los derechos laborales; el trabajo se va haciendo precario e inestable; va apareciendo el desempleo en masa; y, finalmente, el mercado ofrece salarios y condiciones laborales indecentes, que son aceptados por el miedo al paro. Tales cambios hubieran podido provocar una revolución social si se hubieran aplicado de una sola vez.
4. La estrategia de diferir
Otra manera de que el público acepte condiciones sociales injustas es presentarlas como algo “doloroso y necesario en el presente”, pero “mejor para todos en el futuro”. Se espera ingenuamente que “todo mejorará mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser entonces compensado. Esto da tiempo a que la ciudadanía se vaya acostumbrando a la situación insatisfactoria y que la acabe aceptando con normalidad, por un efecto de habituación. Y cuando llegue el momento futuro en que no se produzca la mejora prometida, la población ya estará resignada, pues habrá tenido tiempo de acostumbrase y de “normalizar” las condiciones de vida injustas.
5. Dirigirse al público como si fueran niños
La mayoría de contenidos mediáticos y publicitarios dirigidos al gran público utilizan discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o, peor aún, un ser poco inteligente. Cuanto más se pretende manipular al espectador, más se adopta un tono infantilizante: si uno se dirige constantemente a alguien como si fuese un niño, éste tenderá a una respuesta o reacción también infantil y sumisa, es decir, desprovista de sentido crítico.
6. Utilizar el aspecto emocional más que la reflexión
Apelar a lo emocional es una técnica ya clásica para causar un cortocircuito en el análisis crítico de los ciudadanos e inducir más fácilmente los comportamientos que se pretenden. La utilización del registro emocional en la emisión facilita una respuesta emocional en la recepción, implantando en el público miedos y dudas, pero también compulsiones y deseos (por ejemplo, consumistas). Pero también emociones positivas, como un tipo de optimismo banal que facilitará la despreocupación y el consumismo.
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público se aleje de la cultura, del saber y del conocimiento es mantenerlo en una suerte de esclavitud. La premisa manipuladora genérica es que la educación dada a la población y los contenidos mediáticos deben ser tan pobres y mediocres como sea posible, pues así el público quedará en la ignorancia y las desigualdades sociales permanecerán como algo imposible de superar.
8. Estimular al público para que sea complaciente con la mediocridad
Promover que el público crea que ser estúpido, vulgar, maleducado e inculto es la “moda”; que se identifique el estilo de vida “moderno” con ser admirador de gentes sin talento, despreciativo de lo intelectual, exagerado en el culto al cuerpo y la apariencia, hipnotizado por la oferta consumista, insolidario, egoísta y despreocupado. Una ciudadanía banalizada es una ciudadanía inactiva, individualista y complaciente con los intereses de las oligarquías económicas.
9. La estrategia de la autoculpabilidad
Hacer creer al ciudadano que solamente él es el culpable de su propia desgracia, por causa de su poca inteligencia, capacidades o esfuerzos. Crear en la sociedad una cultura de la atribución interna para el éxito y para el fracaso. Así, la persona que se encuentra en una situación social o económica injusta no se rebelará contra un sistema injusto, sino que se culpará a sí misma y no al sistema. Entre los efectos que esto tendrá se encuentra la inhibición de la acción y la complacencia con la injusticia. Y sin acción no hay posibilidad de cambio social.
10. Conocer con precisión los modos de actuación del público
Los avances en las ciencias biológicas, psicológicas y sociales han permitido un conocimiento avanzado de la conducta humana, que las oligarquías económicas han sabido aprovechar en su beneficio. Desde finales del siglo XX, el sistema económico dominante ha disfrutado de un conocimiento inusitado sobre el individuo común, para poder observarlo y ejercer control sobre él. Esto significa que las oligarquías podrán tener un mayor dominio sobre los ciudadanos en aspectos como publicidad, medios de comunicación, educación u opinión pública. El “sistema” conoce a los seres humanos y es capaz de manipularlos en la dirección que le convenga. 
Notas:
2 Chomsky, N. (1999). Profit over people: Neoliberalism and global order. Nueva York: Seven Stories.
2 Chomsky, N. (2002). Media control: The spectacular achievements of propaganda. Nueva York: Seven Stories.

Cosas y dinero, riqueza y pobreza


Rebelión

Por Armando B. Ginés

Imaginemos dos pisos de 100 metros cuadrados, por ejemplo, el 5º A y el 5º B. El primero lo habita una sola persona, empresario capitalista y en el segundo viven 10 personas que trabajan asalariadas en diferentes empleos. Esa es la realidad media de equivalencia espacial entre las rentas empresariales y las rentas procedentes del trabajo. Lo que gana el vecino de la letra A es lo mismo que el monto total de las nóminas del grupo instalado en la letra B. 
Hablamos de España y de ingresos medios, que ya sabemos que es una argucia estadística más que engañosa. Hay que ser conscientes que los números sometidos a tortura dicen lo que queramos que digan. De ahí que un país X de tres habitantes, uno recibe dos pollos, otro un solo pollo y el menos afortunado ninguno, pero la media nos da que en ese territorio anónimo todos los ciudadanos comen, el menos, una pieza de alimento. Por tanto, las secuencias medias hay que tomarlas con mucha precaución. 
No obstante, cruzando datos redondeados de la EPA, el INE y Hacienda de los últimos ejercicios económicos y fiscales se pueden proyectar realidades bastante interesantes y esclarecedoras del reparto de la riqueza y la pobreza en nuestro país. 
El PIB señala que las rentas de capital y las del trabajo son similares, alrededor de 450 mil millones de euros anuales. Sin embargo, un aspecto elocuente es que mientras las empresas y empresarios activos rondan los 3,2 millones de personas jurídicas o físicas (1,4 millones si descontamos a los autónomos y los partícipes en comunidades de bienes), el número de asalariados asciende a 14 millones de individuos. 
Realizando los cálculos pertinentes, la renta bruta de un empresario (teniendo en cuenta a los autónomos o no) oscila entre los 375.000 euros y los 180.000 euros anuales. Dejémoslo a efectos explicativos en 220.000 euros al año. Para una persona trabajadora, el salario medio ronda los 30.000 euros anuales. A todas las cantidades referidas le hemos incrementado un 25 por ciento no contabilizado en el PIB, que es el porcentaje oficioso estimado por diversas fuentes de lo que supone la economía sumergida en España. 
Resumiendo: 220.000 euros para las rentas de capital y 30.000 euros para las salariales, unas 8 veces más. Ahora bien, una vez descontados los impuesto directos (IRPF) y los indirectos y especiales (consumo efectivo), los empresarios tributan por un 16 por ciento, 40.000 euros, y los trabajadores por un 40 por ciento grosso modo, unos 12.000 euros. Las rentas útiles o reales valoradas en mercancías adquiridas o susceptibles de comprarse (bienes o servicios) que quedan en el bolsillo serían de 220.000 euros anuales para el capital y 18.000 euros para el sueldo percibido por cuenta ajena. Es decir, después de cumplir con las obligaciones fiscales la distancia entre empresarios y trabajadores se agranda hasta 12 veces gracias a la propia normativa en vigor (facilidades y desgravaciones al capital) y a procedimientos de ingeniería financiera sofisticados al alcance de una exigua minoría. 
Hay que repetir que hablamos de situaciones medias. Si nos fijamos en los extremos, la desigualdad es más punzante. Unas 500 personas cuentan con un patrimonio superior a los 30 millones de euros y 40.000 indigentes malviven en la calle. Los directivos del IBEX 35 acreditan unos emolumentos medios de 2 millones de euros al año, dándose a sí mismo pensiones y bonus de hasta 50 millones de euros (o cifras más elevadas aún de mayor escándalo). Hay casi 4 millones de parados y el 8,5 millones de trabajadores, el 60 por ciento del total, ganan menos de 1.000 euros al mes. También existen 1,5 millones de familias alojadas en infraviviendas y 9 millones de pensionistas. Y las mujeres cobran un 25 por ciento menos que los hombres por idéntico trabajo realizado. 
Conviene señalar igualmente que el PIB es un concepto macroeconómico que recoge la producción de bienes y servicios legales susceptibles de ser comprados, esto es, el cambio de manos del dinero en curso. No contempla los daños causados por la contaminación ambiental, ni el cariño entre personas, ni el trabajo doméstico sin contrato laboral, ni el afecto, ni la experiencia transmitida entre generaciones, ni los estragos físicos y psicológicos provocados por la pobreza. Ni la percepción de alegría o felicidad. Muchos nis están prohibidos en el PIB. 
Habitamos un mundo donde al dinero le otorgamos un valor casi divino. Es un tabú: todo es monetario o no es. Si no lo expresamos en dinero contante y sonante, podemos despacharlo como nadería desechable. Pero el dinero no se come. No se puede vivir solo con dinero. Por eso, la alimentación, la ropa, la casa, el transporte, la educación y la sanidad son aspectos fundamentales a cubrir para llevar una vida digna. Ahí reside la razón de los sistemas públicos para mantener un espacio resguardado de la rapiña empresarial capitalista. Por esta vía se intenta restablecer una equidad mínima que el mercado nunca busca. Lo suyo es obtener márgenes de beneficio cada vez más amplios. Producir a bajo coste y vender al mayor precio posible son sus axiomas de principio insoslayables. 
Y, por supuesto, con el neoliberalismo las necesidades más imperiosas son un negocio suculento. Que nadie escape del miedo al hambre y a la enfermedad son elementos constitutivos del mundo actual… y, también, del siglo XX. Léase la extraordinaria novela de Robert Tressell, Los filántropos en harapos, ambientada a principios de la pasada centuria y veremos, salvando las distancias contextuales, las estrategias ideológicas y prácticas del capitalismo para mantener el statu quo a su favor manipulando la realidad a su antojo. 
Existe un recuerdo muy vago en las masas de que todo es trabajo. Toda cosa producida tiene trabajo en su interior. Nada más que trabajo humano. Desde la extracción de las materias primas, pasando por la fabricación de máquinas hasta la elaboración definitiva del objeto tangible o no de consumo, sin trabajo nada habría. Y quienes realizan el trabajo son expropiados legalmente del fruto de su esfuerzo a cambio de intercambiar salario por la propiedad de la cosa producida, que se otorga al capital con un desajuste más que evidente: para obtener beneficio hay que pagar al trabajador una cantidad ostensiblemente menor del valor del objeto transformado en mercancía. Marx llamó a ese hurto invisible plusvalía. Podemos denominarlo de mil modos técnicos o coloquiales. El robo existe: es la esencia misma del sistema económico que nos contiene. 
Los que no trabajan, pues, se guardan para sí lo mejor, el bien o servicio producido por el trabajador. Y, además, en un régimen de estricta libertad. El trabajador puede aceptar o no el salario. La alternativa neoliberal es el ostracismo, la indigencia o el hambre. Tiene donde elegir. Y, si tiene tiempo, formarse más y más con frenesí, ser todavía más polivalente y versátil: así nos quieren, educados y sumisos, para competir hasta la extenuación y que de esa competencia desaforada los costes laborales bajen hasta el umbral indigno de la supervivencia. 
Pensemos críticamente: 
  1. ¿Por qué pagan menos impuestos en España las rentas de capital?
  2. ¿Por qué ganan más los que no trabajan?
  3. ¿Por qué se acepta por parte de la persona trabajadora que le paguen muy por debajo de lo que realmente aporta al objeto terminado fruto de nuestro esfuerzo y pericia profesional?
  4. ¿Por qué elude el conflicto la inmensa mayoría frente a una minoría de bandoleros legitimados por la ideología dominante? 

Estas líneas, con datos referidos a otros países del entorno occidental, arrojarían magnitudes y resultados parecidos. Y preguntas similares. La necesidad y el miedo guardan la viña del conservadurismo latente y del afán egoísta por alcanzar en dura competencia con el prójimo las miserias que el sistema lanza indiscriminadamente para saciar el hambre y el consumismo del día de autos en que vivimos. ¿Y mañana? 

jueves, 27 de abril de 2017

Comunidades piden a la Relatora de la ONU por la Ley de Consulta Previa



Finalizó la visita de Victoria Tauli-Corpuz, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre derechos indígenas, dejando las sugerencias de siempre al gobierno hondureño sobre la situación de los pueblos originarios en el país. Orientaciones que el Estado sigue sin cumplir.

En su segunda visita Tauli-Corpuz dijo que es necesario construir confianza entre el gobierno y los pueblos para impulsar políticas de respeto a los derechos humanos y de confianza de las víctimas en la institucionalidad.

“Es necesario que el gobierno solucione los problemas que los pueblos indígenas enfrentan en sus comunidades, como la protección de los territorios, los recursos, que se aborde la impunidad y los derechos culturales”, sugirió la Relatora durante su visita.

Desplazamientos, atentados a la naturaleza y criminalización de defensores y defensoras del ambiente son la realidad cotidiana de las comunidades. Los últimos dos gobiernos, Porfirio Lobo Sosa (2010-2014) y en la actualidad Juan Orlando Hernández, han tomado decisiones al margen del cumplimiento de sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos, otorgando 837 concesiones mineras, esto equivale el 35 por ciento del territorio nacional, según investigaciones realizadas por la Organización Fraternal Negra de Honduras (Ofraneh).

Para la funcionaria la desconfianza entre pueblos originarios y gobierno se debe a los sucesos registrados donde los asesinatos, las violaciones a los derechos humanos se han diluido en la impunidad sin una respuesta concreta del Estado.

Ante la crisis originada por esta realidad ya fueron presentados tres borradores de anteproyecto de “Consulta Previa” al Legislativo; una propuesta por parte del Programa de colaboración de las Naciones Unidas para la Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de Bosques en los países en Desarrollo, (REDD), el que planteó la necesidad para poder cumplir con los preceptos estipulados de las salvaguardas de sus proyectos; el PNUD asumió la promoción de la creación de la Ley, apoyando a la Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH), quien socializó el borrador en la ciudad de La Ceiba, Atlántida en febrero de 2015.

El otro documento lo proporcionó la Dirección Nacional de Pueblos Indígenas y Afro Hondureños, (DINAFROH), mientras que el Observatorio de los Derechos de los Pueblos Indígenas de Honduras, elaboró su propia versión utilizando la metodología de recolectar insumos realizando talleres comunitarios.

A cierres del 2016, Ofraneh se llevó la sorpresa que en la mesa de discusión del Congreso Nacional apareció una versión elaborada a puertas cerradas en donde claramente garantiza los intereses del Estado, las transnacionales y el sector empresarial nacional. 

Recordando que los conflictos en los territorios son creados principalmente por estos tres actores, generando persecución, agresiones, amenazas y homicidios de personas defensoras de la tierra, los ríos y los bienes naturales.

En su segunda visita a Honduras, Corpuz hizo referencia a la construcción de la Ley de Consulta Previa, Libre e Informada: “hay que construir normativas independientes que ayuden a combatir la impunidad, la democratización de las decisiones y la coordinación entre las partes involucradas, la propuesta debe ser construida entre todas las partes involucradas”.

La representante internacional sostuvo reuniones con distintos sectores para conocer sus criterios sobre la propuesta de Ley, y uno de ellos fue el pueblo Pech, quienes expresaron sus quejas de la realidad que viven en sus comunidades. Maura Eligia Duarte vocera del pueblo Pech dijo que en sus territorios el gobierno es el gran ausente, asimismo que las políticas que se originan desde el Estado están diseñadas para beneficiar a los inversionistas, quienes se aprovechan de ese respaldo para apoderarse de los territorios a costa de sangre y violencia.

En ese sentido, la coordinadora de la Ofraneh, Miriam Miranda espera que el informe que haga la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, recoja las principales demandas planteadas en las reuniones y que si se aprueba una ley de Consulta Previa debe hacerse un seguimiento muy cercano porque en el país se respira falta de voluntad política para respetar los derechos de los pueblos.

 Luego de la visita de Corpuz, el gobierno sigue con los retos de respetar los derechos humanos, investigar los crímenes contra defensores de la tierra y construir una Ley independiente de Consulta Previa, Libre e Informada que respete la voluntad de las comunidades.

El COPINH denuncia la reiterada voluntad del Estado Hondureño de llevar a la impunidad el Caso de nuestra hermana Berta Cáceres Flores



Todas las actuaciones del Ministerio Público hasta la fecha en el caso de Berta Cáceres han sido irregulares y sospechosas.
Existe un claro interés de las autoridades de Honduras de no esclarecer los hechos y los actores detrás del asesinato de nuestra compañera, las acciones del día de hoy en las cuales se pretendía realizar una audiencia preliminar sin que nuestros abogados tuvieran acceso a la información necesaria y que por derecho y debido proceso deben tener, es muestra de ello.
Es preocupante de que, a pesar de la presencia de entes diplomáticos y organizaciones nacionales e internacionales observadoras de DDHH el Ministerio Público siga realizando actuaciones en violación los derechos de las víctimas por lo cual ha sido señalado en múltiples ocasiones. Esto es clara muestra de la situación de impunidad y falta de Estado de derecho en Honduras. Estas actuaciones demuestran que no hay ningún interés de encontrar a los autores intelectuales del asesinato y esto claramente supone la complicidad del estado y la jueza que lleva el caso con quienes ordenaron el asesinato de Berta Cáceres. Lo que se suma a una larga lista de problemas, irregularidades y negligencias con las que el MP lleva el caso.
1. Falta de indagación en el primer termino de las líneas de investigación relacionadas al 
   trabajo organizativo de Berta Cáceres.
2. El interés de tergiversar en primera instancia el asesinato.
3. Los intentos de involucrar de manera inescrupulosa a miembros del COPINH en el asesinato.
4. La falta de investigación en líneas que conduzcan a la detención de los autores intelectuales.
5. La negligencia en la investigación a la empresa DESA evidentemente vinculada al asesinato por las amenazas a muertes contra nuestra compañera y organización.
6. El establecimiento ilegal e ilegítimo para las víctimas en la investigación.
7. La ausencia de una investigación e imputaciones mínimamente responsables hacia las personas actualmente detenidas.
8. Los evidentes conflictos de interés entre las estructuras de investigación, el ejército hondureño y la empresa DESA.
9. La ausencia de una necesaria perspectiva de pueblos indígenas y de género en la investigación.
10. La carencia absoluta de profesionalidad en la investigación en el cumplimiento de estándares básicos que quedó evidenciado en el robo de expediente.

Con respecto a la situación al 19 de abril, informamos que debía realizarse, en el Juzgado de Letras de la ciudad de Tegucigalpa, la audiencia preliminar de cinco de los ocho imputados en el caso del asesinato de nuestra hermana, Berta Cáceres Flores.
Esta audiencia finalmente fue suspendida a petición de la acusación privada –que representa a COPINH y a la familia de nuestra hermana- debido a que NO fue entregada la documentación que sustenta las pruebas centrales de la acusación.  A pesar de que la petición de acceso anticipado a dicha información se viene haciendo desde hace meses, esto no se ha cumplido.
Esta audiencia tenía el objetivo de formalizar los hechos objetos de juicio que de ir mal planteados no podrán ser modificados hasta que haya sentencia, por tanto hacer una audiencia mediocre pone en peligro todo el proceso de búsqueda de justicia.
La audiencia fue aplazada para el 24 de mayo próximo para la cual estaremos convocando a la atención nacional e internacional sobre el desarrollo de la misma.
“Con la fuerza ancestral de Berta, Lempira, Mota, Iselaca y Etempica se levantan nuestras voces llenas de Vida, Justicia, Libertad, Dignidad y Paz.”
¡Berta Vive, COPINH sigue!
¡Justicia Para Berta YA!
Dado en La Esperanza, Intibucá a los 19 días del mes de abril del año 2017

El Congreso Nacional crea Dirección de Asuntos Disciplinarios Policiales



En tercer y último debate, el Congreso Nacional aprobó los artículos 13, 14, 15 y 16 de la nueva Ley Orgánica de la Policía Nacional. Los artículos aprobados dan paso a la Dirección de Asuntos Disciplinarios Policiales (DIDADPOL), que sustituye a la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial (DIECP).

Durante el debate, la integrante de la Comisión Especial para la Transformación y Depuración de la Policía, Vilma Morales, argumentó que la DIDADPOL “contempla una verdadera estructura de control disciplinario de la institución policial y un proceso de depuración sostenible en el tiempo y activo de manera permanente”.

Por su parte, Carlos Hernández, asesor de la Comisión de Depuración, dijo que la nueva DIDADPOL tendrá total independencia de la estructura policial: “Fracasamos con la DIECP, no cumplió con el objetivo para el cual fue creada. En ese sentido se ha creado una dirección que va a tener independencia administrativa, operativa, no dependen de la estructura de línea de la Policía Nacional, depende directamente del secretario de Estado con una veeduría ciudadana”.

De acuerdo a los artículos de la nueva Ley Orgánica, el nombramiento del director y subdirector de Asuntos Disciplinarios Policiales recae en el secretario de seguridad, figura que resulta contradictoria puesto que “si los nombrados son hombres de su confianza quién va a controlar las actuaciones del secretario de seguridad”, señala el diputado del Partido Anticorrupción (PAC), Walter Banegas.

Banegas indica y critica que la DIDAPOL únicamente llevará a cabo la investigación de las faltas administrativas y las que demuestren un delito serán turnadas al Ministerio Público (MP) y al Tribunal Superior de Cuentas (TSC), “sin embargo ese dictamen de la DIDAPOL debe ser vinculante al secretario de seguridad como un elemento inicial en las investigaciones del Ministerio Público”.

Dirección de Control de Servicios Privados de Seguridad

Además esta semana, la cámara legislativa aprobó la creación de la Dirección de Control de los Servicios Privados de Seguridad y Otros, la que se estructurará con un director y un subdirector quienes serán nombrados por el presidente de la república en Consejo de Ministros, por un período de dos años prorrogables.

El diputado oficialista David Chávez dijo que a través de la certificación de las empresas privadas de seguridad y sus guardias se evitará que se presenten servicios en los que esté presente crimen organizado: “en otras ocasiones hemos lamentado muertes por las actitudes de estos gorilas que han matado personas en los centros comerciales vía arma de fuego o vía arma blanca. Por otro lado hay empresas de seguridad vinculadas directamente con el crimen organizado”.

La diputada del Partido Innovación y Unidad (PINU), Doris Gutiérrez, explica que con la creación de la Dirección de Servicios Privados de Seguridad se da paso a la privatización de la Policía Municipal.

“Ahí nombran gente armada que nunca ha pasado por un curso de seguridad, sino que ponen activistas y por eso han ocurrido tanto problemas con la Policía Municipal que han matado hasta personas, eso parece bien –la certificación-, pero no estoy de acuerdo que se privatice porque debe de tener su propio reglamento municipal”, dijo Gutiérrez.

Algunos diputados y diputadas de oposición, en medio del debate y aprobación, señalaron que considerar la Policía Municipal como empresa privada y buscar la certificación de los guardias de seguridad privada constituye un control pleno del presidente nacionalista Juan Orlando Hernández.

Tras la aprobación de la nueva Dirección de Asuntos Disciplinarios Policiales (DIDADPOL) y la Dirección de Servicios Privados de Seguridad, las instalaciones de la ya enterrada Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial (DIECP) fueron militarizadas “para resguardar la documentación sensitiva que se almacena en el inmueble, referente a casos en proceso de investigación”, aseguró la Secretaria de Seguridad en un comunicado de prensa.


Entrevista a Juan Iñigo Carrera a propósito de los ciclos políticos en América Latina

“No son dos modelos contrapuestos, sino dos caras de una misma moneda”




Juan Iñigo Carrera es docente de la Universidad de Buenos Aires y director del Centro para la Investigación como Crítica Práctica (CICP).
Hemisferio Izquierdo: ¿Qué elementos hay que tener en cuenta para comprender la acumulación de capital en América Latina y cómo se relaciona con los ciclos políticos?

Juan Iñigo Carrerra (JIC): Lo primero a responder es por qué hay ciclos políticos en América Latina. Y lo primero que aparece es que hay dos proyectos, dos modelos de desarrollo económico, como le quieran llamar, contrapuestos que hoy día sería el progresista por un lado y el neoliberal por otro. El neoliberal históricamente venía bajo la forma política de las dictaduras militares, pero que ahora se expresa en distintas formas de formalidad democrática, el caso de Macri que gana las elecciones, o el caso de Temer a partir de una maniobra ilegal parlamentaria, pero que formalmente aparece como justificada. La cuestión que uno tiene cuando trata de explicarlos de esta forma es que la razón de un ciclo u otro terminan siendo simplemente dos voluntades políticas antagónicas que tienen estos proyectos y que se enfrentan, y que ninguno de los dos tiene la capacidad de imponerse sobre el otro, lo que se ha llamado el “empate hegemónico”, y afirmar su hegemonía plena y por eso la forma cíclica.

Parecería que esa explicación que hace a las formas concretas, porque es claro que los sujetos portadores de estos ciclos son, no siempre, pero en general son distintos, y que sus acciones son las portadoras de un paso de lo que en este discurso aparece como de “un modelo a otro”. Pero si uno se detiene en esas formas concretas, y las vacía de sus determinaciones, no se pregunta por su necesidad, entonces lo que hace es convertilas en abstracciones. Entonces lo más concreto es efectivamente partir de estas manifestaciones inmediatas pero preguntarse qué contenido tienen, y ese contenido trasciende las voluntad de los individuos que las portan y las expresan. Entonces lo que uno se tiene que preguntar es qué forma nacional particular de acumular capital está portada y se realiza en esos sujetos.

Cuando uno observa estos procesos nacionales de acumulación en América Latina, aunque habría que hacer cierta salvedad con respecto de México y Centroamérica porque cambiaron su especificidad, se convirtieron en fuentes de fuerza de trabajo barata para el capital en la nueva división internacional del trabajo, el primer rasgo común y específico que tienen es que en sus territorios hay una participación muy grande de la producción agraria, o de la producción minera, con una productividad del trabajo en promedio mucho más alta que la que determina los precios en el mercado mundial por las condiciones naturales del territorio, y en consecuencia se apropia dentro de estos países una masa de renta de la tierra, de renta diferencial básicamente, y de renta de simple monopolio según las circunstancias.

Lo que uno tiene delante es esta apropiación de renta, entonces aparece la discusión respecto de la fuente de plusvalía que constituye esa renta, y la fuente de plusvalía es, como la renta diferencial brota en el proceso de circulación por la igualación de la tasa general de ganancia, y como en la circulación nunca se puede generar valor, por lo tanto esa plusvalía tuvo que estar generada en un proceso de producción que es anterior a la formación a la tasa general de ganancia. Entonces la fuente de esa plusvalía que tiene la forma de renta diferencial es plusvalía producida por los obreros que directa o indirectamente consumen las mercancías portadoras de la renta. Y en cuanto todos estos países se caracterizan por exportar estas mercancías que portan renta de la tierra, esa es plusvalía que sale de otros ámbitos nacional y afluye hacia América Latina.

Este es el primer rasgo específico. La pregunta siguiente es qué efecto tiene esta afluencia de renta en la forma nacional de la acumulación de capital. Lo que está tomado de manera general, aunque en las discusiones políticas sin mirarlo como renta de la tierra, aparece reconocido que hay una apropiación de esa masa de riqueza social, la concepción general es que eso es apropiado por los terratenientes, y que a lo sumo marginalmente algo se les escapa. Lo que yo planteo sobre la base del desarrollo de las formas de la acumulación de capital en Argentina (1), y de mirar las manifestaciones cuantitativas de ese proceso, es que esa masa de renta que afluye hacia el ámbito nacional tiene diversos apropiadores. Por un lado la clase terrateniente, pero que no es ni de lejos la única, sino que esa renta es la que históricamente han usado los países latinoamericanos para pagar sus deudas públicas externas, que están contraídas sin contrapartida en la expansión de las condiciones generales de acumulación de capital dentro del ámbito nacional. Y el Estado para pagar la deuda pública externa tiene que tomar de manera directa una parte de la renta y por eso hay impuestos a la exportación, que es un rasgo característico, hoy de la Argentina, era históricamente de otros ámbitos nacionales, ya en principio eso ha tomado otras formas.

Además de este movimiento de la renta para el pago de la deuda pública, lo que uno tiene es su apropiación por capitales industriales, aunque también comerciales y bancarios, vía distintos cursos. Para ser simple hay otro curso principal que es la sobre-valuación de la moneda nacional, de la cual Uruguay es un exponente particularmente marcado, que hace que se abarate la importación de medios de producción para el capital y de medios de vida para la población obrera, lo cual abarata la fuerza de trabajo, porque con la moneda sobrevaluada se paga internamente por debajo del precio del mercado mundial, pero esto después se refleja en los precios internos y luego se refleja en la determinación del salario. La moneda sobrevaluada permite que cuando se remiten utilidades al exterior, esas utilidades al pasar por la mediación cambiaria se multipliquen. Y después hay otras formas que según la magnitud de la renta se hacen más o menos presentes, que implican la acción directa del Estado fijando precios internos, fijando cupos, teniendo el monopolio del comercio interno y externo, en Argentina ha sido una forma histórica con presencia significativa. Además las mercancías que se exportan cuando van al consumo interno, sea por efecto de los impuestos a la exportación, sea por efecto de la sobre-valuación, sea por efecto de la fijación directa de precios, también circulan internamente por debajo del precio del mercado mundial, y eso abarata la fuerza de trabajo.

¿Quiénes son los capitales que se benefician de la renta? En una primera fase los beneficiarios son muy manifiestamente los acreedores externos del Estado nacional, donde los Estados nacionales se endeudan pagando tasas de interés que están por encima de las normales del mercado mundial, y en algo que después engancha con esto, lo hacen en los momentos en que la renta está relativamente contraída, porque todavía no se desarrolló plenamente la producción que va a ser fuente de renta, y con estos capitales extranjeros que han operado en la expansión de la producción de mercancías agrarias y mineras, por ejemplo ferrocarriles, servicios públicos, etc.

Hay una segunda fase, marcadamente a partir de la crisis del 30, aunque en realidad empieza antes, donde parece que los beneficiarios de la apropiación de renta pasan a ser una masa de pequeños capitales nacionales, yo no se en Uruguay hasta donde fue así porque depende del tamaño del ámbito y de la magnitud de la renta, no se hasta donde hubo espacio para eso pero entiendo que algo debe haber habido en la década del 40, más con la segunda guerra mundial. Pero después esos capitales dejan de aparecer como si hubieran sido el eje de esa apropiación, y lo que aparecen son capitales extranjeros que operan en escala normal en el mercado mundial, pero que se fragmentan como pequeños capitales, o como capitales de magnitud limitada, con tecnología y equipamiento que está obsoleto, en consecuencia con una productividad del trabajo mucho más baja que la que determina la posibilidad de competencia en el mercado mundial, y que producen en las escalas restringidas del mercado interno.

¿Por qué la Argentina aparece como el caso más claro de esto en el desarrollo histórico? Porque tiene primero producción agraria y no minera, por lo que se extiende mucho más en el territorio, la producción agraria por más que el capital esté centralizado, no permite tener una unidad técnica de producción muy grande. Puede ser un único capital pero tiene que estar fragmentado. Y además porque como es cultivo anual se prestó al desarrollo de pequeños capitalistas agrarios y, también, en una historia concreta más compleja, pequeña propiedad territorial. Entonces esa es una de las bases por las cuales hay una magnitud alta de renta, pero además el desarrollo del mercado interno va a permitirle a estos capitales operar en pequeña escala, pero en una escala suficiente.

Esos capitales extranjeros que entran a producir en estas condiciones se valorizan sobre la base, ante todo extraer plusvalía de sus obreros, ya que la renta de la tierra es un complemento, no es la fuente principal de valorización, y no lo es ni desde el origen de este proceso y mucho menos lo es hoy, donde los límites de esta forma acumulación hacen que no pueda sostenerse el proceso de expansión. Por eso, más allá de lo que haya pasado históricamente, la acumulación empieza a sostenerse en venta de la fuerza de trabajo muy por debajo de su valor, y esto se constituye en otra fuente de valorización, marcadamente a partir de la segunda mitad de la década del setenta.

Las fuentes de valorización de estos capitales son la plusvalía que le extraen a sus obreros, la plusvalía que le extraen pagando la fuerza de trabajo por debajo del valor, la renta de la tierra y la posibilidad de recuperar medios de producción que carecen de valor en la producción para el mercado mundial, porque han quedado totalmente obsoletos, que vienen a estos países y aparecen como si fueran la vanguardia técnica, y ese es un capital que tiene un valor de cero, y sobre un valor de cero la tasa de ganancia siempre es infinita. Al mismo tiempo, el Estado nacional les transfiere renta de la tierra vía subsidios y, como están liberados del pago de impuestos, hay otro proceso que implica apropiación indirecta de renta y de venta de la fuerza de trabajo por debajo del valor. Esto es así porque el Estado como representante político del capital total, en este caso la sociedad nacional, necesita plusvalía para poder cumplir con ese papel. Esa plusvalía le llega al estado nacional vía impuestos. Si los capitales que operan dentro del ámbito nacional no pagan impuestos, el Estado tiene que obtener plusvalía de alguna otra forma, puede ser una parte vía renta de la tierra, o apropiando valor de la fuerza de trabajo cuando el Estado paga a su fuerza de trabajo por debajo del valor. Entonces sostiene la acumulación de este capital sin que a este capital le cueste nada.

Al mismo tiempo, cuando remiten utilidades al exterior multiplican sus ganancias cuando la moneda nacional está sobrevaluada. Esto coincide, normalmente, aunque no siempre, con períodos de renta alta o de crecimiento del endeudamiento público. Esto es así porque para tener la moneda sobrevaluada hay que tener una fuente de plusvalor que permita frenar las corridas contra la moneda. Las fuentes posibles son la suba de la renta de la tierra que hace que ingresen más divisas al tesoro nacional y contra esas divisas se sostiene la moneda y, asociado a momentos de renta más baja, el endeudamiento público externo en esas condiciones anteriores, que después por un momento sostiene el proceso de acumulación de capital interno porque afluyen esos préstamos, y esos préstamos como la moneda está sobrevaluada se van perdiendo, pero mientras hay aprovisionamiento de crédito se sigue sosteniendo la moneda sobrevaluada. Aumentan los gastos en el exterior, visible en el turismo, es el momento, como la moneda está sobrevaluada, de remitir las ganancias realizadas internamente porque se van a duplicar. Además el Estado como está endeudándose, y tiene que cubrir los intereses, el movimiento típico en este momento es que el Estado se endeuda a una tasa alta, coloca el endeudamiento en la reserva, todas estas condiciones hacen que de la reserva se pierdan los fondos que se obtuvieron por el endeudamiento, entonces se contrae más deuda, una parte para poder cancelar-renovar la deuda que no puede pagar y contrató antes, más los intereses que se devengaron de esa deuda, más una cuantía extra porque sino no tendría forma de volver a llenar la reserva, y se le vuelven a ir… entonces vuelve a hacer el mismo movimiento, y como cada vez está más endeudado, la tasa de interés es cada vez más alta y eso termina explotando en una crisis.

La última fuente de valorización que tienen estos capitales es la presencia de una masa de pequeños capitales nacionales, que en su condición de pequeños capitales en relación con los capitales más concentrados, parte de la plusvalía que extraen de sus obreros va parar también a estos capitales. Básicamente son capitales extranjeros, en el caso de Chile hay más capital nacional que ocupa ese lugar, en Uruguay no sé, en Brasil están mezclados.

Todos estos elementos son la base general de la acumulación de capital en estos ámbitos nacionales que tiene todas estas barreras al desarrollo de las fuerzas productivas. Primero porque la industrialización por sustitución de importaciones es vista como si fuera un desarrollo de las fuerzas productivas, y en realidad eso libera a los capitales concentrados que operan en el mercado mundial de seguir desarrollando las fuerzas productivas porque toman su chatarra y la pueden seguir usando. Segundo porque para sostener la acumulación de estos capitales se necesita la presencia de los pequeños capitales, y estos pequeños capitales no son portadores del desarrollo de las fuerzas productivas, ni nunca lo van a ser, ya quedaron atrás en ese desarrollo. Y tercero porque las formas de apropiación de la renta de la tierra, sea por impuestos a la importación, sea por sobre-valuación de la moneda, hacen que el precio interno de las mercancías portadoras de renta esté por debajo del precio del mercado mundial, y entonces la inversión de capital sobre tierras que podrían ser suficientemente rentables a los precios del mercado mundial, no lo son a los precios más bajos internos, así como inversiones intensivas de capital sobre la misma tierra que podrían sostener una productividad del trabajo suficiente a los precios del mercado mundial, no lo sostiene a los precios internos. Entonces hay una limitación a la aplicación intensiva y extensiva de capital agrario y minero sobre la tierra, y eso repercute en la participación de este proceso nacional de acumulación de capital en el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo, en tanto no están a la vanguardia del desarrollo de la productividad del trabajo de esas ramas.

HI: ¿Por qué entonces los ciclos económicos son tan marcados en nuestro continente?

JIC: En primer lugar, todo proceso de acumulación de capital está sujeto a procesos de carácter cíclico que culminan en crisis de superproducción general, más agudos, menos agudos, y solo como simple observación, hay registros de movimientos cíclicos con una duración de cinco años, con una duración de diez años, y entonces hay grandes crisis que quedan como hitos históricos que son distintas que las otras crisis, como es la crisis de 1890, la de 1930, y la de la segunda mitad de la década del 70 que toca fondo en el principio de los 80, y que marcan transformaciones sustanciales en las condiciones generales de la acumulación de capital.

Una particularidad respecto a lo que ocurre después de la crisis de los 80, es que los movimientos de cinco años se hacen mucho más tenues y quedan movimientos de 10 años que son crisis en el año 81-82, 91, 2001 y 2008, esta última es un caso un poco más corto. Entonces, la acumulación de capital necesariamente tiene esta forma. Tienen fases de auge y fases de estancamiento y contracción que culminan con crisis de superproducción general.

Con la crisis de los 80s hay un cambio en las condiciones generales de la acumulación de capital en el mundo a partir de la nueva división internacional del trabajo, las especializaciones nacionales y demás, y que la particularidad que tiene esa crisis, es que normalmente las crisis más agudas arrancaban como una crisis del movimiento del capital prestado a interés, el capital ficticio, la caída de la bolsa, y después alcanza una manifestación abierta en que sobra producción. La particularidad de esta crisis, es que lejos de haberse liquidado esos capitales, se supera la inminencia de la superproducción vía la expansión del crédito, y eso se viene renovando desde principios de los 80. Cada vez que se estrangula la expansión del crédito vuelve a ponerse de manifiesto la crisis de sobre-producción. El último proceso después de 2008 ya ni siquiera está cubierto con la emisión de crédito con deuda, sino con emisión de dinero.

Sobre la base de ese movimiento cíclico general, los países latinoamericanos tienen un elemento agregado, pues ocurre algo muy visible en la producción agraria y minera. Cuando viene la fase de auge en el mercado mundial, sube la demanda por las materias primas y la producción de esas materias primas tiene una restricción a la velocidad con la que puede subir, porque la producción agraria tiene ciclos productivos muy largos, y en consecuencia cuando se expande la necesidad solvente porque está en expansión la economía mundial sube la demanda por estas mercancías y la producción no puede responder de manera inmediata porque hay estacionalidad y ciclos de producción bastante largos. En el caso de la minería esto está ligado a qué si hay que incorporar nuevos yacimientos, primero hay que descubrirlos y ponerlos en condiciones; si hay que desarrollar una tecnología nueva porque el precio más alto permite hacerlo entonces eso también lleva tiempo.

En el caso de la carne vacuna hay un agregado a la oscilación y es que para aumentar la producción hay que empezar por restar una parte de lo que se estaba vendiendo porque hay que pasar vaquillonas que se estaban vendiendo al rodeo de cría. Eso agudiza el movimiento. Los precios suben más todavía en el mercado mundial porque no hay posibilidad de satisfacer esa demanda y entonces la renta sube más.

Cuando en la unidad mundial llega el momento de la baja, ocurre el movimiento inverso. En primer lugar empiezan a caer los precios de las mercancías agrarias y mineras, pero restringir la producción agraria y minera no es posible hacerlo a la velocidad de la producción industrial, entonces se agudiza más la caída de los precios de las materias primas, que son más fluctuantes que las mercancías elaboradas, porque cuanto más elaborada la mercancías hay una parte mayor de su valor que no está sujeto a fluctuaciones naturales ni a este tipo de circunstancias. A esto se le agrega además la accidentalidad natural en la producción agraria, que si coincide positivamente multiplica la renta y si coincide negativamente hace más aguda la contracción.

Con esa determinación lo que uno tiene son procesos nacionales de acumulación que necesariamente van a presentar fluctuaciones muy agudas. ¿Qué ocurre cuando viene una fase de suba de la renta? En primer lugar se va a expandir la producción interna porque para apropiarla el capital industrial tiene que aumentar la producción interna. Como se va a expandir la producción interna va a subir la demanda de fuerza de trabajo y en consecuencia van a subir los salarios; como hay una masa de renta mayor el Estado tiene que actuar más manifiestamente en la apropiación de la renta. Entonces son los momentos en que según el momento histórico y según la magnitud de esa renta cabe tomarla vía impuestos a la exportación o incluso a través del monopolio estatal del comercio. Con la expansión de la producción se expande la masa de pequeños capitales nacionales, momento de auge para la producción interna.

Cuando la renta no está en expansión, y más aún cuando está en contracción, ocurren todos los fenómenos inversos. Se va a achicar la escala de la producción social dentro del ámbito nacional, hay un fuerte estrangulamiento respecto de la posibilidad de importar (porque se importa contra lo que se exporta y lo que se exporta perdió proporcionalmente más agudamente su precio en el mercado mundial). Como consecuencia es un momento en el cual va a contraerse la producción interna, va a disminuir la demanda de fuerza de trabajo, van a caer los salarios, va a haber liquidación de pequeños capitales, y una parte de esa liquidación es un proceso de centralización del capital donde ramas de la producción donde antes había pequeños capitales ahora son absorbidas por capitales mayores. La escala de los capitales nacionales se hace insostenible.

HI: Volviendo a la pregunta inicial ¿Cómo se relaciona este proceso general con los ciclos políticos, y en particular con la oleada reciente de gobiernos progresitas?

JIC: Entonces, ¿qué forma política toma esta forma peculiar nacional de proceso de acumulación de capital? Cuando la renta inicia un movimiento de suba, que la economía nacional va a estar próspera, va a aumentar la demanda de fuerza de trabajo, va a aumentar con esa demanda los salarios. La forma del aumento de la demanda de fuerza de trabajo que es portadora de un aumento general de salarios es que las organizaciones sindicales tienen fuerza y entonces es un momento en el cual el proceso se va a expresar en las organizaciones sindicales actuando a través de acciones directas, a través de huelgas, a través de los convenios colectivos de trabajo, y eso es lo que se va a reflejar en una suba de salario, mejora en las condiciones de trabajo, disminución de la venta de la fuerza de trabajo por debajo del valor, que tiene formas de precariedad y demás, y eso lo va a expresar un gobierno que aparece como progresista, que aparece como afirmando la autonomía nacional porque el Estado tiene que estar manifiestamente actuando ya que ahora hay que apropiar esa masa de renta que no puede fluir por los canales simples como cuando la renta era menor.

¿Qué pasa cuando se entra en la fase de contracción? Viene una fase en la cual se va a contraer la producción, aumentar el desempleo, bajar el salario. Las organizaciones sindicales pierden fuerza. La expresión en Argentina es que la CGT anunció que iba a hacer un paro nacional hace 4 meses y lo tuvo que fijar para el 6 de abril porque cuando estaban en la plaza les empezaron a gritar “póngale fecha, póngale fecha”. El anterior Ministro de Economía ni bien asumió dijo, “acá va a haber que elegir entre empleo y salario”. Si el obrero tiene que aceptar la baja de salario o el empleo quiere decir que no tiene la fuerza para mantener ambos. Y como la renta está contraída, o está estrangulándose, es el momento en el cual para sostener la unidad en la acumulación de capital hace falta el endeudamiento público externo. Cuando la renta es próspera, entonces los Estados nacionales pagan. No es tan universal esto, tan general, pero es el caso de la Argentina. Y se da este contraste que muestra justamente que no son dos modelos contrapuestos sino que son dos caras de una misma moneda, dos momentos de esta unidad. Cuando uno mira qué pasa con la deuda pública externa en Argentina, ve que cuando están los gobiernos liberales o neoliberales la deuda crece y hay un flujo de fondos hacia la Argentina por el crecimiento de la deuda. Y cuando están los gobiernos progresistas, más o menos progresistas, desarrollistas, pero desarrollistas no del neo-desarrollismo como se llama ahora, sino de fines del 50 y principios del 60, son los que pagan la deuda.

Y este proceso se va reproduciendo bajo estas formas cíclicas lo que determina que aparezcan dos expresiones políticas que parecen ser contrapuestas y que en realidad lo que hacen es reproducir la unidad de esta forma de acumulación de capital.

La superación de esta forma de acumulación, y acá voy a plantear una condición absolutamente general y por lo tanto lejos está de cobrar forma concreta, pasa por la centralización, la apropiación de toda la renta para ser convertida en un capital que opere en una escala que le permita competir en el mercado mundial como un capital de propiedad del Estado. Así como esto implica la abolición de la propiedad privada sobre la tierra, implica la liquidación de los pequeños capitales y de los fragmentos de capital extranjero que opera en pequeña escala. Con lo cual la forma política de esto es una revolución social, lo que no implica la superación del modo de producción capitalista, sino la transformación de este proceso nacional de acumulación que es la negación del desarrollo de las fuerzas productivas en uno que sea portador de ese desarrollo. Eso solo lo puede expresar un partido de la clase obrera que se reconozca como un partido revolucionario. Para el caso de Argentina el desarrollo de la potencialidad nunca ha llegado a tomar estas formas concretas y eso se refleja en que la organización política de la clase obrera Argentina, especialmente aquella parte de la clase obrera que hace el trabajo más simple y que hace el trabajo dentro del sector industrial, tiene como eje principal de organización el movimiento sindical. En caso de la Argentina, el peronismo es su movimiento. Formalmente se tiene que presentar como partido, pero se reconoce siempre históricamente como un movimiento policlasista. Y en una época anterior a que la fuerza de trabajo se remunerara manifiestamente por debajo del valor, se decía, la columna vertebral del peronismo es el movimiento obrero. La lucha por la reproducción inmediata de las condiciones de venta de la fuerza de trabajo está puesta como el objetivo máximo que se puede alcanzar y eso se expresa políticamente en el progresismo.

¿Qué pasa con todo este movimiento? Cada vez se deteriora más esta base de acumulación. Por eso es que empieza a sostenerse en la venta de la fuerza de trabajo por debajo del valor. Cada vez la brecha que hay que superar de productividad del trabajo respecto de la que rige la unidad mundial es mayor. La renta de la tierra a veces tiene procesos de fuerte expansión como en la década del 2000, creció a partir del año 2003, tuvo un paréntesis con la crisis del 2008, y se sostuvo hasta hace poco y aún no cayó hasta los niveles del 90. Pero esto es una forma de acumulación que para estar próspera necesita que la renta esté creciendo. Aunque mas no sea simplemente, porque si no crece la renta no se puede expandir la escala de acumulación y no se puede absorber la fuerza de trabajo que llega al mercado. Entonces se estanca y el fenómeno es que como cada vez le es más difícil reproducirse hay un estancamiento en la masa de valor que producen estas economías nacionales. En Brasil esto también está manifiesto, y se compensa por la vía de la venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor.

HI: Tomando estos elementos ¿por qué la última fase progresista dura tanto tiempo?

JIC: Hay una circunstancia en la acumulación mundial de capital que es la expansión de la producción de China, que pasa de tener una superpoblación latente campesina a una población obrera en activad con una intensidad del trabajo ferozmente alta y una jornada laboral prolongada (12, 14, 16 horas) que necesita multiplicar su alimentación, sino no puede sostenerse. Entonces eso hace que suba fuertemente la demanda de alimentos y materias primas en general. Uno puede decir que desplaza a otros obreros, lo que pasa es que desplaza a otros obreros que relativamente tenían en su consumo una parte más chica de alimentos. Además esto se sostiene sobre la base de una bruta superproducción en China que se está vendiendo a base del endeudamiento en Estados Unidos, entonces hay una expansión de la producción que se sostiene sobre la apariencia de haber realizado plusvalía que no está realizada.

Lo que sucedió, esquemáticamente, fue que para fomentar el crecimiento de la economía norteamericana y el consumo el gobierno federal baja los impuestos para que haya más consumo, la masa de riqueza es la misma, la cuestión es si la gestiona o no el Estado. Como no la gestiona el Estado va al consumo de medios de vida, ese consumo está alimentado por las compras a China, que se le paga con esta porción de riqueza que quedó en manos de la clase obrera (por la reducción de impuestos). Los capitales de China o son del Estado o tiene participación el Estado o pagan impuestos, esos impuestos van al Estado nacional chino, y este le compra títulos de deuda al gobierno federal de los EEUU que tiene déficit porque bajó los impuestos. Pero esto no se puede hacer con todo el valor, un parte tiene que estar efectivamente realizado, la parte que repone el capital tiene que estar realizado, pero la plusvalía que no hace falta para la acumulación, que además se está estrangulando, parece que se hubiera realizado pero en realidad el comprador pagó con lo mismo que le prestaron para que pudiera pagar.

La acelerada expansión de la producción en China sumado a que se empiezan a utilizar materias primas agrarias como fuente de energía, como combustible, provoca la suba de los precios agrarios ferozmente. Además, en el movimiento general, esto viene acompañado con un proceso de devaluación del dólar. Los precios de las ramas primarias suben porque están expresados en el mercado mundial en dólares, y como cada dólar representa menos valor que antes necesitas más dólares, entonces nominalmente los precios primarios suben, al tiempo que los precios industriales no suben porque sube fuertemente la productividad del trabajo y están abaratados por el bajo precio de la fuerza de trabajo. Entonces los precios industriales suben muchísimos menos que las mercancías agrarias y mineras, y eso se extendió durante un período particularmente largo. Con la crisis de 2008 queda manifiesto que ya no hay para seguir sosteniendo la expansión, y empieza esta situación indefinida, de que sigue siendo alta la renta de la tierra, pero para sostener el proceso hace falta que crezca más.

Lo que se ve, en el caso de la Argentina es muy notable, es como el gobierno progresista trata de empezar a ser la expresión de la fase que viene. Empieza a tomar crédito porque tiene que pagar y no tiene con qué, empiezan a caer los salarios, o tratan de que caigan los salarios. Además la sobre-valuación de la moneda nacional como forma de apropiar renta, para un país que tiene producción industrial, tiene el doble filo de que te abarata por un lado pero no te permite competir. En Argentina cuando la resolución 125 (en 2008) que subía los impuestos a la exportación, el gobierno es derrotado en la lucha con los terratenientes gracias a que los terratenientes habían sido los beneficiarios del momento anterior con el mismo gobierno, y entonces como no pueden seguir apropiando renta vía retenciones empiezan a sobrevaluar la moneda. Con esto les entra la contradicción, porque con la moneda subvaluada la producción interna tenía la protección de la subvaluación, pero con la moneda sobrevaluada empiezan a entrar mercancías externas. Entonces la forma necesaria que toma la resolución de esa contradicción tiene un nombre y apellido que es Guillermo Moreno, que era el Secretario de Comercio, que lo hace es decir “acá no entra nada, vos no podes importar”.

Y toma esa forma política porque si uno plantea que la forma nacional de la acumulación es la que determina la conciencia y la voluntad de los sujetos políticos de ese ámbito nacional, como el que está expresando la fase que está naciendo y el que está expresando la fase que está muriendo hacen lo que hay que hacer, uno para morir y el otro para ascender, y como los individuos que expresan la fase de ascenso de cualquiera de las dos formas no pueden expresar la fase de caída, es necesario el recambio político dentro de la misma línea, pero el primero es una figura política y el último es un infeliz, es un individuo al que se le van las cosas de las manos. Axel Kicillof fue un poco una excepción, pero hay un montón de ejemplos en la historia Argentina donde uno dice “pero este se quiere caer”, y el kirchnerismo en la elección de sus candidatos pareciera que estaba eligiendo porque querían perder. Yo creo que consciente o inconscientemente querían perder.

Nota:

(1) Ver de Juan Iñigo Carrera (2007) “La formación económica de la sociedad Argentina. Volumen 1: Renta agraria, ganancia industrial y deuda externa. 1882-2004”. Buenos Aires, Imago Mundi. En http://cicpint.org/es/inigo-carrera-juan-2007-la-formacion-economica-de-la-sociedad-argentina-imago-mundi/ 



Dr. Insólito en la Casa Blanca


Rebelión

Por Atilio A. Boron

Fotograma de "Dr. Insólito", de Stanley Kubrick.

Ante el desenfreno guerrerista que se ha apoderado de Donald Trump, en un giro de ciento ochenta grados en relación a sus promesas de campaña e inclusive las primeras semanas de su gestión en la Casa Blanca, cabe formularse la siguiente pregunta: ¿Quién decide la política exterior de Estados Unidos? 
 
En el pasado esta era producto de una tríada compuesta por el Departamento de Estado, la “comunidad de inteligencia” y especialmente la CIA, y el Pentágono. El Congreso tenía un papel mucho menor aunque, coyunturalmente, podía en ciertas ocasiones ejercer una cierta influencia. El presidente escuchaba todas las opiniones y finalmente decidía el curso de acción a tomar. Pero ya desde los años de Bill Clinton la incidencia del Departamento de Estado comenzó a menguar. Fue la propia Madeleine Albright, que ocupó esa Secretaría en el segundo turno de Clinton, quien años más tarde anunciaría el cambio en la misión de la cartera que había estado a su cargo. En términos generales su argumento podría resumirse en estos términos: “antes el Departamento de Estado fijaba la política exterior y el Pentágono la respaldaba con la fuerza disuasiva de sus armas. Ahora es éste quien la determina, y a los diplomáticos nos cabe la misión de explicarla y de lograr que otros gobiernos nos acompañen en nuestra tarea.” Y, recordaba en otra ocasión, que Estados Unidos debe guiar la formulación de la política exterior por el siguiente principio: “el multilateralismo cuando sea posible, el unilateralismo cuando sea necesario”. 
 
Las recientes decisiones bélicas de Trump, violando la Carta de las Naciones Unidas y toda la legalidad internacional, señalan inequívocamente que el Pentágono se ha hecho cargo del tema y que una lógica estrechamente militar preside las intervenciones de Washington en la escena mundial. Siria y Afganistán son dos hitos que marcan este funesto tránsito, y se anticipa que en las próximas horas podría haber un ataque a Corea del Norte para disuadirla de efectuar un nuevo ensayo nuclear previsto para este fin de semana. Si este llegara a producirse la respuesta de Pyonjang podría ser muy violenta, lanzando una represalia sobre blancos preseleccionados en Corea del Sur que desencadenaría una tremenda reacción en cadena. 
 
La militarización de la política exterior de Estados Unidos no es nueva sino que viene afianzándose desde hace muchos años. Sólo que después de los atentados del 11 de Septiembre del 2001 su ritmo se aceleró y adquirió renovados ímpetus en las últimas semanas con los ataques ordenados por Trump. Este conformó un gabinete en donde hay una presencia sin precedentes de militares, en funciones o retirados; ordenó un aumento del presupuesto militar y otorgó más facultades al Departamento de Defensa. Barack Obama no hizo nada para revertir esta nefasta tendencia aunque, en un momento, creyó necesario advertir los riesgos de reducir los problemas y desafíos del sistema internacional a sus aspectos militares. En una conferencia dictada en la Academia Militar de West Point en Mayo de 2014 elogió a su audiencia diciendo que su país tenía las mejores fuerzas armadas del mundo. Pero, apelando a un aforismo muy popular en Estados Unidos agregó que “el hecho de tener el mejor martillo no significa que cada problema sea un clavo”. 
 
La deriva en la cual se encuentra inmersa la Casa Blanca en las últimas semanas desoye explícitamente la advertencia de Obama, de quien podrán decirse muchas cosas menos de haber sido una “paloma”. Ni un solo día de sus ocho años de presidencia Estados Unidos dejó de estar en guerra. Pero se daba cuenta de los riesgos que entrañaba la completa militarización de la política exterior y reservaba algún espacio para la negociación diplomática. Trump y su equipo de “halcones” en cambio creen que basta con el martillo del único ejército global del planeta para enfrentar los desafíos de un sistema internacional en irreversible transición hacia el policentrismo. Interrogado por los periodistas si había ordenado arrojar la “madre de todas las bombas” sobre un objetivo en Afganistán (y cuyo resultado práctico es difícil de dilucidar, dado lo mentiroso de la información reinante) la respuesta de Trump fue espeluznante: “Lo que yo hago es autorizar a mis militares… Les he dado mi total autorización, y eso es lo que ellos están haciendo.” O sea, que el Pentágono ha obtenido un cheque en blanco del magnate neoyorquino y la seguridad y la supervivencia de la especie humana enfrentan un serio riesgo debido a que la mortífera dialéctica de las armas puede terminar desatando una guerra termonuclear que, aún si fuera limitada, tendría efectos catastróficos sobre la vida en el planeta Tierra. Ojalá que este aciago curso de acción sea interrumpido antes de que sea demasiado tarde. Si no, será cuestión de ver otra vez el magnífico film de Stanley Kubrick, “Dr. Insólito, o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”* para anticipar lo que, desgraciadamente, podría ser nuestro futuro. 
*Título original en inglés "Dr. Strangelove  or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb" (1964). En España fue traducido como "¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú"


IPS y su medio siglo de lucha contra el subdesarrollo


IPS

Por Pablo Piacentini *

Este artículo de opinión fue escrito por el periodista argentino Pablo Piacentini, cofundador de IPS, con motivo de los 50 años de la agencia, en 2014. IPS lo reproduce ahora para honrar al autor, fallecido en Roma el 1 de marzo.

Pablo Piacentini, cofundador de la agencia internacional IPS-Inter Press Service, fallecido en Roma el 1 de marzo

La idea de crear IPS nació al comenzar los años 60 como consecuencia de la constatación de un vacío, en dos dimensiones.

Primero, un gran desequilibrio informativo mundial: un universo noticioso concentrado en los mayores países industrializados y manejado por pocas y grandes agencias y servicios de redifusión del Norte industrializado.

En el lado opuesto, falta de información sobre los países no desarrollados del Sur y no solo del Sur; casi ninguna información sobre sus realidades políticas económicas y sociales, salvo cuando ocurrían desastres naturles, e incluso muchas de las pocas informaciones estaban plagadas de prejuicios culturales sobre esos países. En resumen, poca imagen y mala imagen.

Segundo, la escasez en general de análisis y enfoques sobre los procesos detrás de los hechos noticiosos y la escasez en las agencias de géneros periodísticos como reportajes especiales, análisis, artículos de opinión y periodismo investigativo.

Las agencias se dedicaban principalmente a las “spot news” (noticia inmediata), a las meras noticias con escaso contexto. Es claro que ese género periodístico no deja lugar para los temas vinculados con el desarrollo.

Si, por ejemplo, se habla de una epidemia, o incluso de una catástrofe en un país del Tercer Mundo, las spot news se limitan a describir los hechos, transmitir las imágenes, y enfocar la asistencia internacional.

Pero generalmente no tratan de identificar las causas que hacen que enfermedades desaparecidas o completamente controladas en el Norte puedan generar terribles pandemias en algunos de los países menos desarrollados o que un terremoto de mayor intensidad en la ciudad estadounidense de Los Ángeles o en Japón cause muchas menos muertes y destrucción que uno de menor intensidad en Haití.

Este tipo de tratamiento superficial y parcial aún predomina en la información internacional.

La información contextualizada y analítica se encontraba en una parte de los periódicos al estilo anglosajón, en las llamadas páginas de opinión. Pero los artículos de fondo y análisis de las páginas de opinión se concentraban en los países del Norte, enfocados en los intereses del norte.

Con relación a los años 60 este tipo de artículos aumentó en forma neta, pero sigue prevaleciendo el enfoque del Norte.

Este tipo de periodismo vertical era funcional a los intereses de los países industrializados y, por lo tanto, se orientaba a prolongar y extender su dominación mundial y la subordinación de los países no industrializados y exportadores de materias primas, sin o con escaso valor agregado.

Esta estructura concentrada y desigual de la información mundial afecta a los países en desarrollo. A modo de ejemplo, debido a la imagen creada por la escasa y distorsionada información, era difícil que un empresario de una industria en expansión del Norte se decidiera a instalar una fábrica en países del Sur, sobre los que poco o nada sabía, que presumía poco civilizados y peligrosos, carentes de economías externas, con inseguridad jurídica, etcétera.

Es claro que pocos se arriesgaban y las inversiones se concentraban siempre más en la dimensión Norte/Norte, reforzando el desarrollo en los países desarrollados y el subdesarrollo en los países subdesarrollados.

En los años 60, los que creamos IPS nos propusimos trabajar para contribuir a corregir ese imagen parcial, desigual y distorsionada que las agencias internacionales daban del mundo de entonces, cuya geografía política y económica era por cierto bastante distinta de la actual.

De los países hoy emergentes se podía decir lo mismo que la irónica y despectiva frase que circulaba sobre Brasil: “Es el país del futuro… y lo será siempre.”

Se estaba en medio del proceso de descolonización en África, Asia y el Caribe. América Latina era políticamente independiente pero económicamente dependiente. En 1961 nace el Movimiento de los Países No Alineados

En IPS nunca nos propusimos presentar una imagen “positiva” de los países del Sur, disminuyendo u ocultando los problemas reales como la corrupción, sino un enfoque objetivo que integrase la información del Sur, con los puntos de vista e intereses del Sur, en el universo informativo.

Esto significaba un modo distinto de mirar el mundo y de hacer periodismo, es decir, mirarlo desde la realidad del Sur y de sus problemas sociales y económicos.

Veamos un ejemplo vinculado directamente al desarrollo.

Los medios tradicionales de información suelen asociar los aumentos de los precios de las materias primas con signos negativos: causantes de inflación, costosos para los consumidores y las familias, distorsionadores de la economía mundial.

Claramente, este punto de vista es el de los países industrializados, que importan materias a bajo costo que transforman en manufacturas y así pueden expandir sus empresas y competir en el mercado mundial.

No hay duda de que algunos aumentos fuertes y repentinos de algunas materias primas pueden causar problemas a la economía internacional e incluso afectar a las poblaciones de algunos países pobres que deben importar esas materias primas.

Pero el enfoque generalizado y constante contra los aumentos de precios de las materias primas omite una realidad: el estadísticamente comprobado deterioro secular de los precios de las materias primas en relación a los precios de las manufacturas, con la excepción del petróleo desde 1973.

Por lo tanto, la política editorial de IPS consiste en aportar informaciones y análisis que muestren como, sin precios justos y bien remunerados por sus materias primas, y sin un creciente valor agregado en sus productos agrícolas y minerales, los países exportadores de productos básicos, no podrán superar el desarrollo y la pobreza.

Mucho ha cambiado desde los años 60 en la geografía económica y la política mundial, y las nuevas tecnologías de la comunicación han producido una revolución en los medios, como es notorio.

En este contexto, muchos investigadores de la comunicación han reconocido que IPS ha contribuido a incorporar un tipo de periodismo más analítico y más apropiado para enfocar y comprender procesos económicos, sociales y políticos, que simultáneamente ha contribuido a un mayor conocimiento de la problemática de los países del Sur.

El enfoque de los periodistas dedicados a los temas de desarrollo implica, en primer lugar, un análisis crítico del contenido de las noticias que circulan en el espectro informativo.

En segundo lugar, consiste en analizar los temas económicos y sociales, desde “el otro punto de vista”: el de los sectores sociales marginados u oprimidos, el de los países pobres que no logran salir del subdesarrollo debido a los términos desfavorables del intercambio comercial, el proteccionismo agrícola u otras razones.

Esa otra mirada sirve también para comprender cómo están logrando salir del subdesarrollo algunos países emergentes, qué papel puede jugar la cooperación internacional y si para prestar ayuda o hacer acuerdos bilaterales o multilaterales los países del Norte y las instituciones internacionales que controlan exigen condicionamientos que en realidad perpetúan la situación de desarrollo desigual.

Estos son solo algunas importantes esferas en las que se comprueba un tratamiento informativo desequilibrado y discriminatorio.

La conclusión es que un periodista especializado en los temas del desarrollo debe poder mirar y analizar la información y la realidad desde “el otro lado”, que pese a la globalización y a la revolución en las comunicaciones, sigue siendo poco conocido y ocupa un espacio marginal en el universo informativo internacional.

Si se consideran los temas que hemos mencionado en su total y verdadera dimensión y se los confronta con las informaciones y análisis que a diario nos ofrecen los medios predominantes en casi todo el mundo -no solo en el Norte, también en muchos medios del Sur- salta a la vista la necesidad de una información global y desinteresada que corrija el desequilibrio entre norte y sur. A esta tarea ardua y a esta meta aún muy lejana dedica IPS todos sus esfuerzos desde hace medio siglo.

* Pablo Piacentini fue cofundador de Inter Press Service-IPS y permaneció vinculado a la agencia hasta su muerte. Hasta hace escasos meses se mantuvo como director del Servicio de Columnistas de IPS.

Editado por Estrella Gutiérrez

¿Por qué funciona tan mal nuestro sistema monetario?



Por Jesús Manuel Utrilla

Sobreendeudamiento masivo, burbujas económicas y financieras, directivos que dejan bancos en quiebra llevándose millones de indemnización...Esto es endógeno, no parece tener remedio. ¿O tal vez sí?

La raíz de todos estos males está en el diseño actual del sistema monetario. Actualmente, la “máquina de crear dinero” en la zona euro la tienen los bancos comerciales y se activa cada vez que estos otorgan un préstamo o realizan un gasto.

Entender el sistema actual no es fácil. Los ciudadanos, los empresarios, incluso los banqueros y bancarios, no entienden el sistema monetario en el que están trabajando. Los especialistas tampoco se ponen de acuerdo; encontramos diferencias en torno a cómo entienden que se originó el dinero y a cuál es el papel de los bancos.

Las teorías del “orden espontáneo”, el dinero como surgido de la evolución de los mercados, se oponen a las que piensan que el sistema monetario es uno de los poderes de la comunidad política conscientemente organizada. Si el dinero fuese un “orden espontáneo”, la labor del banco central y la dirección del Estado estarían fuera de lugar. Por contra, si es uno de los poderes básicos del soberano, entonces tiene que estar bajo gobernanza pública.

Estos últimos ven el sistema monetario como creado por ley, constitución o “carta” (de ahí que sean llamados “cartalistas”); entienden que la soberanía monetaria se manifiesta en:

  • La elección de moneda.
  • El control de su emisión.
  • Captar en exclusiva el señoreaje, es decir, el derecho que tiene el emisor de la moneda en ser el primer beneficiario en la emisión de dinero nuevo.

Actualmente, España y sus socios de la Eurozona solo pueden presumir de haber elegido la moneda. Ni controlan su emisión ni capturan todo el señoreaje. No tenemos soberanía monetaria plena. Ahí está la raíz de los problemas señalados y el debate en torno al papel de los bancos.

En torno a los bancos, se manejan tres discursos distintos:

  • Los bancos son intermediarios financieros: toman dinero de los ahorradores y lo reconducen hacia inversiones productivas, generando empleo y consumo.
  • Los bancos multiplican el dinero creado por los bancos centrales. Esto permite atender rápida y flexiblemente a necesidades del sistema económico, pero a veces se cometen excesos que generan burbujas especulativas y excesos de sobreinversión en ciertos sectores e infrainversión en otros.
  • Los bancos crean dinero “de la nada”, sin atenerse más que a criterios propios. Hay creación genuina de dinero nuevo por los bancos al emitir préstamos que condicionan todo el sistema.

Aunque antaño los billetes bancarios o los apuntes en cuentas bancarias eran reconocidos solo como “promesas de pago” sobre el dinero real (las monedas y billetes emitidos por el Banco Central y el Tesoro), ahora representan el 95% de la masa monetaria de la zona Euro, por lo que el dinero bancario puede ser reconocido funcionalmente como el “dinero” por excelencia.

De las tres afirmaciones sobre el papel de los bancos, la de que son creadoras de dinero nuevo es la más acertada. Los bancos comerciales son, primariamente, instituciones monetarias. Las instituciones financieras son, ahora mismo, instituciones no bancarias, que conceden crédito sobre dinero preexistente, no lo crean. Los bancos, sin embargo, sí crean dinero: cada vez que otorgan un préstamo o abonan la cuenta de alguien, por pago de bonus, salarios, servicios, compras, etc. También se da el proceso contrario: cuando los préstamos se devuelven al banco, o estos cobran de alguien por algo, el dinero no cambia de manos, sino que desaparece.

Estrictamente, no crean dinero “de la nada”, sino gracias a un sistema interbancario llamado tradicionalmente “de reserva fraccionaria”. Si consideramos el mostrador como el flujo monetario generado por la vida diaria, la reserva fraccionaria es una suerte de “trastienda” en la que los bancos compensan entre sí todos los pagos y cobros que sus clientes hacen entre sí. Para ello usan unas cuentas que tienen abiertas en los bancos centrales del Eurosistema. Los números allí escritos se denominan “reservas”, son emitidos por el Banco Central Europeo y los bancos centrales de la zona Euro (Eurosistema), y sirven para respaldar, de forma comprimida, todo el movimiento que generan en el “mostrador”, es decir, en la economía cotidiana diaria.

Esta forma de financiarse de forma “comprimida” o “fraccionaria” es un enorme privilegio y es la raíz de todos los problemas señalados. Cualquier otra persona o empresa necesita responder al 100% de lo que compra o se endeuda. Si quiero comprarme un helicóptero por 500.000€, necesito tener ese dinero. El banco no. Puede teclearlo en la cuenta de a quien se lo compra, y solo responder por él de forma comprimida en el mecanismo de pagos interbancario. En este mecanismo se anotan todos los pagos y cobros que de un banco salen hacia otros. Como hay millones de movimientos, estos se compensan entre sí, de manera que, siguiendo con el ejemplo, si otro banco ha comprado también otro helicóptero por ese mismo valor y ese dinero ha fluido hacia las cuentas del primer banco, entonces los 500.000 que salen del primer banco hacia otros se compensan con los 500.000 que entran, provenientes de los helicópteros que los otros bancos han comprado. Como resultado, el banco ha podido teclear el dinero para adquirir el bien sin que su posición en la “trastienda” quede afectada. Si los bancos “teclean” acompasadamente el dinero que crean cuando otorgan préstamos o compran, entonces pueden expandir casi indefinidamente su creación de dinero y su poder.

¿Cuál es el límite? Si los bancos saben acompasar sus movimientos entre sí, casar los vencimientos de los préstamos e ir cumpliendo con los requisitos formales de la actividad bancaria, entonces el único límite a la expansión del poder monetario de la banca es la quiebra del sistema económico y político sobre el que actúa, por los excesos de deuda, la falta de intermediación financiera correcta, la excesiva atención de recursos hacia actividades especulativas, la desigualdad sociológica y política que genera, etc.

Sin acabar con el sistema fraccionario, los daños van a seguir produciéndose. En el próximo artículo trataremos del remedio: un “dinero soberano”, en circuito único (sin “trastienda”), emitido por un poder soberano democrático independiente, cuarto poder del Estado, sin estar necesariamente ligado a deuda y dejando el señoreaje pleno a disposición pública.