jueves, 8 de julio de 2021

JOH, de abogado a arquitecto de un narcoestado

Radio Progreso

(Ismael Moreno sj, julio 2021)

Juan Orlando Hernández es universalmente señalado como narcotraficante y corrupto. Y dentro de Honduras es además calificado de ladrón, criminal y mafioso. Como corolario, lo tildan de mentir sin el más mínimo escrúpulo. Propios y extraños, cercanos y alejados, dan por sentado que sus afirmaciones, compromisos y decisiones transmitidas en sus comparecencias públicas, no son creíbles. Estas calificaciones arrastran a su familia, a su partido político y a sus más cercanos colaboradores.

¿Qué tienen que ver los líderes de los partidos políticos y los líderes de la élite empresarial para que un connotado líder sea identificado con esos nada nobles calificativos? ¿Qué ha tenido que ver el gobierno de los Estados Unidos, en sus diversas ediciones para permitir que una persona así se haya mantenido en el poder por doce años consecutivos, de los cuales ocho como Titular del Ejecutivo? ¿Cómo quedó Juan Orlando Hernández tras el juicio y sentencia de Tony Hernández que fue condenado a cadena perpetua? ¿Por qué no se desmoronó su poder? ¿Cuáles son los apoyos efectivos de Juan Orlando Hernández? ¿Hasta cuándo mantendrá poder y control político este hombre al que todo mundo identifica como narcotraficante? Algunas de estas preguntas se buscan responder en las siguientes anotaciones. Otras quedan abiertas, como abiertas quedan las dudas de por qué un hombre así ha durado tanto tiempo con tanto poder en un típico país sometido a las decisiones e intervenciones del gobierno de los Estados Unidos.

“Enclave de lucha anti droga”

A lo largo de más de una década, el gobierno de los Estados Unidos a través de la DEA, el Departamento de Estado, el Comando Sur y el sistema de justicia, diseñó e implementó una sostenida estrategia para Honduras con el objetivo de alcanzar control sobre los diversos corredores del tráfico de drogas que viniendo de América del Sur convirtieron el territorio hondureño desde hace unas tres décadas en la principal plataforma de encuentro y cruce de los caminos que conducen la droga hasta introducirla en territorio estadunidense. 

Esta estrategia se puso en marcha porque el gobierno de los Estados Unidos perdió el control de una parte importante de las rutas de la droga, y los principales actores y propietarios de las rutas, empoderados en tan solo una década de actividades ilícitas, se habían escapado de sus manos y de las manos de sus tradicionales aliados en Honduras y Centroamérica. Y esto es así porque los datos sobre el tema de la droga deja muy establecido de que al gobierno de los Estados Unidos tiene tanto compromiso con quienes manejan el negocio de la droga dentro de territorio estadunidense, que el objetivo ante el tráfico de droga no es tanto eliminarlo cuanto controlar sus rutas y a quienes a lo largo de ellas tienen responsabilidades para llevar el producto hasta las instancias comercializadoras y distribuidoras para el consumo.

La estrategia del gobierno de Estados Unidos implementada a través de la conjunción de las diversas instancias especializadas, supuso la instalación en territorio hondureño de una especie de “enclave de Lucha anti droga”, con una DEA que así como actuaba oficialmente en armonía con los órganos hondureños operadores de justicia, actuaba en clandestinidad infiltrando a los mismos órganos con quienes trabajaba oficialmente y a la vez creaba instancias paralelas y bajo su estricto control desde donde lanzaba y sigue lanzando los verdaderos operativos anti droga.

Con el montaje de este “enclave de lucha anti droga”, el gobierno de los Estados Unidos se dispuso el primer objetivo de su estrategia: descabezar a las mafias que controlaban los diversos corredores de la droga que desde la Mosquitia cruzaban territorio hondureño para entregar la droga a las redes colegas primordialmente en Guatemala, pero también con sus rutas por Islas de a Bahía, Belice y en menor escala por territorio salvadoreño. La señal de inicio la dio el propio presidente Barak Obama en mayo de 2013 cuando, junto con el Departamento del Tesoro de ese país del Norte, cuando señaló con nombre propio a los Cachiros como una banda peligrosa a la que había que hacer frente para contrarrestar al narcotráfico en Honduras y Centroamérica.

Anuncio de Obama, señuelo para los Cachiros

El anuncio de Obama no pareció haber sido entendido como grito de guerra y la puesta en marcha de la estrategia estadunidense en su lucha anti droga. Los Cachiros sí lo supieron encajar, y pusieron en marcha sus propios dispositivos, porque a esas alturas del anuncio ya venían siendo colaboradores de la DEA, y lo dicho por el presidente Obama fue como el señuelo para poner en marcha su entrega oficial a las autoridades estadunidenses. Los Cachiros lo hicieron así porque tenían información precisa de que era el único camino que les quedaba si querían seguir vivos, porque de acuerdo a informantes internos, el entonces jefe de inteligencia de las Fuerzas Armadas, y hasta esos mismos días colaborador directo de los Cachiros, Julián Pacheco Tinoco, tenía listo el operativo para la eliminación física de cada uno de los miembros de la banda para así adelantarse a la estrategia gringa.

La entrega oficial de los Cachiros en el mes de enero de 2015 a la justicia de los Estados Unidos ratificó la exitosa campaña de capturas y extradiciones de los principales cabecillas de narcotraficantes hondureños, que habiendo iniciado en 2013 continuaría tras la entrega oficial de los Cachiros, seguida de la entrega de Fabio Lobo, hijo del expresidente Porfirio Lobo Sosa. No obstante haber caído casi todos los cabecillas de las bandas de narcotraficantes, cosa curiosa, de acuerdo a versiones de un oficial de la Embajada Americana en Tegucigalpa, la circulación de la droga por territorio hondureño en lugar de reducirse, aumentó de 80 que era antes de 2013, a 85 por ciento de la cocaína que se consume dentro de territorio estadunidense.

Los Rosenthal, ¿forajidos o ajustes de cuentas de banqueros y JOH?

Ese mismo año, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos intervino a la poderosa familia Rosenthal, liderada por don Jaime Rosenthal Oliva y por su hijo Yani. Se incautaron bienes extendidos especialmente a lo largo del valle de Sula, y se intervino el banco Continental, con el argumento de servir de lavado de dineros procedentes de los negocios ilícitos de los Cachiros. En esa ocasión, don Jaime Rosenthal expresó que la intervención de los bienes, y especialmente de su banco era una acción discriminatoria que respondía a un contubernio entre el gobierno de Juan Orlando Hernández y las élites árabes, una dupla que manejaba todo el sistema financiero y desde donde se hacía limpieza de dinero sucio en una escala muy superior a la que hacía el banco Continental. 

Al propio banco Ficohsa, –el más emblemático sistema bancario como parte de un engranaje que controla las más importantes redes financieras, supermercados, industria farmacéuticas y medios de comunicación—don Jaime Rosenthal afirmó que e los círculos financieros le llamaban “ficoca”, por los altos niveles de lavados de dineros que realizaban dentro de ese enorme aparato empresarial, cuya presencia no se reduce a Honduras, sino que se ha extendido a los países centroamericanos, Panamá y los Estados Unidos.

Toda la campaña de captura de forajidos que alcanzó gran renombre y poder, la realizaron instancias del gobierno de los Estados Unidos, con una participación secundaria, y a veces ausencia por parte del oficialismo del gobierno hondureño. En esta campaña de limpieza que puso en marcha el gobierno de los Estados Unidos, y que de los principales forajidos pasó a la familia Rosenthal Oliva, nunca quedó fuera de la mira la familia Hernández Alvarado, especialmente Juan Orlando Hernández Alvarado y sus hermanos Antonio Tony Hernández e Hilda Hernández.

Tony Hernández narco desde 2004 y Juan Orlando diputado desde 1998

De acuerdo a informes que se filtraron, Tony Hernández, hermano menor de Joh, se vinculó a actividades de narcotráfico y de crimen organizado desde el año 2004 cuando contaba con 25 años, teniendo a Gracias, Lempira, su lugar de origen, como base de operaciones, y desde donde se vinculó con la banda criminal dirigida por los hermanos Ardón –uno de los cuales, Alexander, se convirtió en alcalde por el Partido Nacional, del municipio El Paraíso, modelo de la narco actividad–, los hermanos Valle Valle, en la zona de Copán, y con la banda de los Cachiros con sede en la zona de Colón, en el atlántico hondureño.

Para entonces, Juan Orlando Hernández era diputado del Congreso Nacional, puesto al que había accedido de manera fraudulenta desde 1998 cuando la ley le impedía por tener familiares en puestos públicos, y se perfilaba como secretario, posición desde donde inició compromisos directos para negociaciones entre partidos políticos para aprobar leyes que favorecían a los empresarios de la industria de la energía, las comunicaciones, las empresas extractivas, la industria maquiladora y la implementación de los Tratados de Libre Comercio. Pero sobre todo para favorecer a los amigos de su hermano para que los mismos fueran colocados en puestos clave y así garantizar el movimiento del tráfico de drogas por territorio hondureño.  

Juan Orlando Hernández Alvarado, abogado de profesión, ha sido señalado por diversas fuentes, entre ellas, las voces que proceden de los liderazgos del crimen organizado, como un líder que logró escalar posiciones en la estructura del Estado que procediendo como ayudante de diputados pasó a ser diputado, luego secretario del congreso, posición en la que estaba cuando, junto a sus más cercanos amigos, participó en hacer efectivo el golpe de Estado el 28 de junio de 2009. A partir de ese hecho logró crear todas las condiciones para que lo eligieran en enero de 2010 presidente del Congreso Nacional, puesto desde el cual ensanchó todas las condiciones y favores para convertirse en candidato por su partido a la presidencia de la República, puesto que alcanzó en enero de 2014, tras las elecciones de noviembre de 2013 con resultados electorales cuestionados por los adversarios contendientes, tanto por Salvador Nasralla, del Partido Anti Corrupción, como por Xiomara Castro del ´partido Libertad y Refundación, partido que participaba por primera vez en un proceso electoral. 

2010-2013, período de ensanchamiento y gloria del narcotráfico…

Sin embargo, fue en su período como presidente del Congreso Nacional cuando Juan Orlando Hernández consolidó las estructuras de crimen organizado más sólido en la historia del país, hasta convertirse en un indiscutible líder, especialmente del narcotráfico, pero también de las diversas redes de negocios ilícitos, vinculadas la mayoría de ellas con estructuras de la institucionalidad del Estado. Cuentan que en ese lapso entre 2010 y 2013, Juan Orlando logró que todos los hilos legales fundamentales y sobre todo los hilos ilegales pasaran por su decisión personal, fue el período cuando se consolidaron las relaciones entre los carteles de la droga de Suramérica y con Guatemala y principalmente con México. 

De igual manera, fue el período cuando el Estado otorgó más concesiones a empresas extractivas para la explotación de la industria minera y para la utilización de ríos y fuentes de agua para la industria extractiva, y cuando se aprobó por encima de la constitución de la República las Ciudades Modelo. Una muestra de este indiscutible poder acumulado por Juan Orlando Hernández fue la reacción vengativa ante cuatro de los cinco magistrados de la sala constitucional cuando en diciembre de 2012 declararon inconstitucional la existencia de las ciudades modelo. De los cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia, cuatro fueron defenestrados, y el quinto que votó a favor de las Ciudades Modelo, Óscar Chinchilla, fue nombrado personalmente por Juan Orlando Hernández para que el Congreso Nacional lo eligiera en 2013 como Fiscal General del Estado, pasando por encima de todos los procedimientos establecidos por el proceso que culmina con la elección de este titular del Ministerio Público.

…Y cuando Juan Orlando Hernández tocó la gloria

El período 2010-2013 ha quedado establecido como el de la cumbre de un líder que logró articular magistralmente todos los cabos para hacerse del control de todos los hilos de la institucionalidad del Estado y todos los hilos de la criminalidad organizada, de manera que a este período es al que se puede calificar como el ensanchamiento del narco Estado, cuando los diputados al Congreso Nacional en su mayoría se pusieron al servicio de las actividades ilícitas y cuando las diversas instancias contraloras del Estado como la Fiscalía, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Comisionado Nacional de los Derechos humanos, el Tribunal Superior de Cuentas, la Procuraduría General de la República cumplieron el rol de dar legitimidad a todos los actos que emanaron de la presidencia del Congreso Nacional. Aunque las campañas políticas venían recibiendo fuertes suministros por parte de la criminalidad organizada, en este período es cuando los dineros ilícitos –de la droga y de los saqueos a instituciones públicas–se hicieron tan normales en los círculos del gobierno, que no solo financiaron la campaña electoral de JOH, sino que resultó raro y anormal que alguna actividad oficial no estuviera alimentada por dineros sucios.  

Fue en este período cuando la policía Nacional y las Fuerzas Armadas se convirtieron en protectoras de los movimientos del tráfico de droga que legaban del exterior, pasaban por territorio hondureño o por vía marítima, y los capos de la droga gozaron de la mayor protección por parte de los distintos cuerpos armados del Estado. En este período fue cuando se logró establecer en 2012 el reglamento del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad para que se convirtiera en el máximo órgano de decisión del Estado, por encima de los tres poderes del Estado, para que las decisiones pasaran a manos del Titular del Ejecutivo. Esto fue así en este período porque Juan Orlando Hernández consideró que garantizando su poder desde el Congreso Nacional, dar el paso a la presidencia de la República era asunto de procedimiento y de tiempo, como en efecto ocurrió.

Este período fue el tiempo de la gloria para Juan Orlando Hernández, su familia y sus más cercanos leales colaboradores. De igual manera, fue el período de la gloria de los diversos líderes del crimen organizado, y en donde quedaron todas las huellas del compromiso de Juan Orlando Hernández con cada una de las redes criminales existentes en el país. En la semana santa de 2010 en una fiesta organizada por el alcalde de El Porvenir, a la sazón, el modelo de municipio narco en las cercanías con la frontera con Guatemala, en el occidental departamento de Copán, se le vio junto a sus más cercanos colaboradores en una noche de parranda, y con música de al menos un grupo mexicano que llegó en helicóptero y custodiado por varias unidades de patrullas de la policía, del ejército y del Ministerio Público. Los años subsiguientes habrían de verse estas actividades con mucha más frecuencia, que dejaban por sentado que los criminales, no solo estaban libres de cualquier amenaza legal, sino que eran los que de hecho gobernaban la institucionalidad del Estado. 

Un emprendedor en apuros

En el año 2011, un vecino emprendedor de una zona de la costa norte hondureña, dedicado a cultivar su tierra que había adquirido luego de muchos años de trabajar en la empresa bananera, recibió la visita de un grupo de hombres, quienes de inmediato le ofrecieron la oferta de trabajar juntos, que ellos financiarían la construcción y puesta en marcha de una granja avícola, a cambio de que el señor permitiera la construcción de unos módulos que sirvieran de bodega. El señor emprendedor respondió que esta propuesta debía discutirla con su familia. “Esta no es una propuesta la que le traemos amigo –le dijeron los hombres—es una decisión que le transmitimos, usted se beneficiará de nuestros negocios y todos saldremos ganando. Y todos amigos. Si no acepta, lo matamos a usted y a toda su familia”.

Así comenzó a funcionar una granja avícola en la zona, y detrás se construyeron instalaciones con excelente material y debidamente resguardadas adonde llegaban camiones que descargaban y camiones que cargaban bultos. El dueño de la propiedad no tuvo más remedio que ser socio silencioso de aquellos negocios, aunque él solo conocía la parte de la granja avícola, la cual servía de mampara para otros negocios. Pero por el patio de su casa pasaban los vehículos y las personas que iban a reunirse o a entregar o recoger bultos en las bodegas. Cuenta el dueño de la propiedad que en aquellas instalaciones había reuniones frecuentes, y con regularidad llegaban camionetas de lujo, de donde se bajaban hombres varios de los cuales él había visto en la televisión, y otros vestidos de vaqueros, con botas y sombreros de lujo. 

En esas reuniones fue donde identificó plenamente a Tony Hernández, y al menos en dos ocasiones llegó Juan Orlando Hernández para tener reuniones con unos señores que luego, muy pocos años después, tras la amplia difusión a través de los medios de comunicación, identificó como los hermanos Valle Valle, del departamento de Copán, los hermanos Cachiros del departamento de Colón, y en otras ocasiones había reuniones con otras personas que luego de las capturas en el año 2014, identificaría como el Negro Lobo, Don H y Winter Blanco.


Cuenta el informante que aquellas reuniones eran frecuentemente conducidas por la única mujer que llegaba a aquellas instalaciones, se trataba de Hilda Hernández, la hermana mayor, y la que luego se comprobaría que era una de las que administraba los fondos que mezclaban magistralmente los recursos del Estado con los recursos de la criminalidad organizada. Con unas indagaciones primarias se puede establecer que este lugar tenía una ubicación privilegiada, a equidistante de la zona de la mosquita, la capital de la República y la zona fronteriza con Guatemala, convirtiéndose así en un lugar de encuentros y negocios entre los grandes capos.    

En la gloria, pero le pisan los talones

La perspectiva de Juan Orlando Hernández era precisa. Una vez que consolidó el control de la institucionalidad del Estado y sus vínculos con el crimen organizado, buscaría ya como presidente de la República el control absoluto de las redes criminales, sin competidores, de aquí se explica que ya para 2013 comenzaron a descubrirse los primeros signos de ajustes de cuentas, confrontaciones con el sector banquero de los Rosenthal, aumento de masacres vinculadas con grupos irregulares, confrontaciones exacerbadas entre pandillas juveniles. Asimismo, se puso en marcha el proceso para la creación de la Policía Militar del Orden Público, que la entendió desde su concepción, como su cuerpo pretoriano, listo para defenderlo ante las amenazas externas a su grupo y ante eventuales traiciones desde dentro de sus propios corredores.

Bien dicen que la ambición rompe el saco. Cuando Juan Orlando Hernández se gloriaba de su poder y del control de todos los andamiajes del mismo, la inteligencia del gobierno de los Estados Unidos le pisaba los talones justo cuando más encumbrado se encontraba. Y lo hacía tanto directamente como a través de su hermano Tony Hernández, quien cumplía a pie juntillas su papel de representante territorial de la familia Hernández Alvarado. 

Todo amarrado, faltaban los gringos

Cuando Juan Orlando Hernández aseguró su campaña y sus estructuras para elevarse a la primera magistratura del Estado, y habiendo nombrado en mayo de 2013 a David Matamoros Watson como Titular del Tribunal Supremo Electoral para amarrar a su favor los resultados electorales, las instancias del gobierno de los Estados Unidos llenaban archivos que señalaban a Tony Hernández como una persona que en menos de una década había alcanzado los niveles de un auténtico capo de la droga con capacidad para negociar o intercambiar negocios con el propio Chapo Guzmán o el mismo Ismael, el Mayo Zambada. 

Con control político de las instancias electorales para prevenir cualquier sorpresa, control de los empresarios, y luego de convertir al Partido Nacional, más que en instituto político en una estructura de corrupción y criminalidad, solo le quedaba garantizar el apoyo del gobierno de los Estados Unidos. Junto con los empresarios, Joh puso en marcha su campaña de relacionamiento con los gringos, a través de elevar el riesgo que significaba para Honduras que Mel Zelaya recuperara el poder, porque esto significaba la presencia de Venezuela en Honduras y Centroamérica. Aparentemente Juan Orlando Hernández se había ganado la confianza y el favor del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, como quedó establecido en los años siguientes, este apoyo estadunidense respondía a esas posiciones pragmáticas muy propias de una política histórica de los Estados Unidos que nunca se basa en relaciones de amistad, sino de intereses y de cálculos.  

La familia entera en la gloria

El período glorioso de Juan Orlando Hernández está inmediatamente en correspondencia con la gloria de su hermano Tony como el mayor exportador de droga hacia los Estados Unidos, y como uno de los mayores controladores directos de los diversos corredores de la droga por territorio hondureño. Cuentan personas de la zona de Sico y de las costas en el noreste del atlántico hondureño que durante varios años, pero especialmente entre 2010 y 2014, se vio pasar a Tony Hernández, casi siempre asociado con cargamentos de mercaderías, y se lo vio negociando con políticos de alto renombre tanto de los departamentos de Colón y Olancho, como de departamentos como el de Cortés, Yoro, Copán, Lempira, Santa Bárbara y Francisco Morazán. 

Esa plataforma criminal le sirvió a Tony de trampolín para lanzarse al ruedo de la política como candidato a diputado, obviamente por el Partido Nacional y por su departamento de Lempira, en correspondencia con la indetenible carrera de Juan Orlando Hernández hacia la presidencia de la República. Ambos accedieron simultáneamente a cargos de elección popular, mientras su hermana mayor, Hilda, se logró colocar en el gobierno de Pepe Lobo –que no pasó de ser un titular del Ejecutivo conserje del presidente del Congreso–, como Ministra de Desarrollo e Inclusión Social. 

Desde esta cartera ministerial, Hilda Hernández administraba todos los fondos destinados a programas sociales y de asistencia, y que permitió que ella organizara una estructura de Ongs que captaban esos millonarios fondos y luego servían para la campaña política que catapultaría a su hermano a la presidencia de la República, al pago de lealtades y a cuentas particulares de la familia Hernández Alvarado. Hilda Hernández se convirtió desde 2010 en administradora de fondos, gestora de dineros, y a partir de 2014 en responsable de administrar y destinar todos los dineros del presupuesto nacional de la República, y el control de las relaciones públicas, desde su puesto de responsable de la estrategia de comunicación de Casa Presidencial.

Ya encumbrados en las alturas del poder político y criminal, y como presidente de la República, Juan Orlando Hernández decidió avanzar hacia arriba, quitándose de en medio a los competidores en los corredores criminales y afianzar sus alianzas con sus leales. La creación de la Policía Militar del Orden Público, a la que infructuosamente quiso elevar a rango constitucional en febrero de 2014, estuvo orientada a fortalecer el poder personal y familiar de los Hernández Alvarado, la aprobación en 2014 de las Zona Especiales de Desarrollo Económico, ZEDE, en su segundo y definitivo intento, el soplo a instancias estadunidenses que llevaría a la captura de varios de los más altos narcotraficantes hondureños, la construcción de cárceles de alta seguridad para encerrar y neutralizar a delincuentes, y tenerlos a mano para realizar actividades sucias, fueron algunas de las decisiones que puso en marcha Juan Orlando Hernández como presidente de la República en el inicio de su primera edición. 

Coqueteos ambivalentes de los gringos

Simultáneamente y en sentidos contrarios, Juan Orlando Hernández tocaba la cima de su gloria mientras el gobierno de los Estados Unidos ponía en marcha el plan anti droga que llevaría a desmontar las estructuras conducidas por el político y criminal hondureño. Y a su vez, los antiguos socios de los Hernández, caídos en desgracia o amenazados, se preparaban para el contraataque. Así, desde el año 2013 comenzó el proceso de ataques y contra ataques entre los diversos líderes de la droga en Honduras, proceso que llevaría en 2017 al todavía supuesto asesinato de Hilda Hernández y a la captura en 2018 de Tony Hernández. 

Si 2013 fue el año de cristalización del poder de Juan Orlando Hernández como comandante mayor de la droga y de la política hondureña, ese mismo año fue el inicio de lo que sería la implementación de la ofensiva de la DEA y otras instancias del gobierno de los Estados Unidos en contra de los líderes de la droga en territorio hondureño. 2013 y 2015 fueron los años de mayores masacres como expresión de ajustes de cuentas y de eliminar testigos. Una vez que Juan Orlando Hernández quedó debidamente enterado de estar siendo investigado por el gobierno de los Estados Unidos, puso en marcha su estrategia de limpieza y de recuperar la confianza con el gran vecino del norte. 

Juan Orlando Hernández no dudó entregar gente y de hacer limpieza en su entorno, fuese con la captura de unos para encerrarlos en una de las cárceles de seguridad construidas para ese propósito, la captura y entrega para ser extraditados a los Estados Unidos, o con el asesinato de otros. El objetivo fue limpiar su entorno. De igual manera, buscó la manera de blindarse de posibles procesos judiciales, a través del control del Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia. 

Convirtiendo amenazas en oportunidades

En ese proceso estaba cuando en 2015 se destapó el saqueo millonario en el Instituto Hondureño del Seguro Social, cuando decenas de miles de personas se movilizaron por varias semanas seguidas en demanda de justicia para los saqueadores, una demanda que se expresó en exigir una instancia internacional que investigara los actos de corrupción y en la consigna “Fuera Joh!”. A mediados de ese año parecía que toda la estructura de poder montada por Juan Orlando Hernández desde 2010 se vendría a pique. Sin embargo, en ese momento y en los subsiguientes momentos de su vida política, contó con el respaldo de la administración del gobierno de los Estados Unidos. 

Luego de convertir las presiones callejeras en un diálogo entre sectores afines al gobierno y de concretarlo con la instalación adscrita a la OEA de la Misión de Apoyo a la lucha Contra la Corrupción y al Impunidad en Honduras, MACCIH, Juan Orlando Hernández salió tan fortalecido de esta crisis que la convirtió en una plataforma para su relanzamiento a la reelección presidencial. Ya para 2016, Juan Orlando Hernández logró que la Corte Suprema de Justicia aprobara una figura jurídica que interpretaba los artículos pétreos de la Constitución que prohíben bajo ninguna circunstancia la reelección de un presidente, para permitir participar como candidato bajo el argumento del derecho humano de toda persona a presentarse a una nueva elección presidencial.

Juan Orlando Hernández prosiguió su carrera de político y narcotraficante, y mientras su hermano Tony jefeaba las rutas del tráfico de droga hacia los Estados Unidos, su hermana Hilda organizaba los recursos del Estado para pagar a medios de comunicación y periodistas, financiar la campaña política y alimentar con fuertes financiamientos a los altos jefes militares y policías. Para finales de 2016 la suerte estaba echada para un nuevo mandato presidencial de Juan Orlando Hernández, justo cuando la DEA tocaba las puertas para hacer las primeras preguntas sobre las actividades criminales de Tony Hernández. 

En defensa de su hermano

La confianza que Juan Orlando Hernández había alcanzado con el control de todos los hilos de los poderes políticos y criminales, lo llevó a servir de intermediario entre la DEA y su hermano Tony, y logró que su hermano se presentara voluntariamente en noviembre de 2016 ante las estructuras de la DEA en Miami, con un despliegue publicitario que buscaba mostrar no solo la inocencia de Tony sino la responsabilidad de Juan Orlando Hernández de perseguir el narcotráfico bajo la consigna “caiga quien caiga”. A su regreso triunfante de aquel viaje relámpago a Estados Unidos, Tony Hernández convocó a conferencia de prensa, y en la misma dijo que venía de probar su inocencia porque “el que nada debe nada teme”. Y Juan Orlando Hernández remató lo dicho por su hermano diciendo que así quedaba establecido que en su gobierno “nadie está por encima de la ley, y el que la debe la paga”. 

Sin embargo, toda su estructura criminal no solo había protegido a su hermano, sino que le había servido de instrumento para fortalecer sus negocios ilícitos, como también protegía a los asesinos y a los que financiaron el operativo que culminó con el crimen de Berta Cáceres, asesinada al final de la noche del 2 de marzo,  y sobre cuyo crimen contribuyó a levantar el rumor de haber sido “asuntos de faldas” como lo dijo el Ministro de Seguridad, Julián Pacheco Tinoco, pero que desde un inicio se tenía toda la información, incluso desde antes del hecho criminal, Juan Orlando Hernández, de acuerdo a informantes muy creíbles, ya había sido al menos informado de lo que ocurriría con la luchadora popular y defensora del ambiente. “Con tal de que no me mezclen en el tema”, habría sido su respuesta una vez que recibió la información por parte de uno de los responsables del diseño del crimen.

Se sueltan los demonios

Juan Orlando Hernández había destapado la olla de los demonios, y ya deambulando, muchos de esos demonios lo buscaban para ajustar cuentas. El mayor de todos los ajustes estaba en manos de la DEA y de las instancias de investigación y justicia del gobierno de los Estados Unidos para el cual la vinculación y participación del presidente hondureño en el negocio de la droga y de otros crímenes, caía por su peso. Pero prefirieron hacer un rodeo. Desde el inicio decidieron dejarlo para el final, como corolario de todo el proceso. Estaban también los forajidos, esos demonios que ante la amenaza de una muerte segura prefirieron entregarse o negociar con la DEA. 

Fue el caso de los Cachiros que una vez enterados de la decisión de Juan Orlando Hernández de eliminarlos, prefirieron negociar su entrega, para convertirse en informantes privilegiados. Igual suerte corrieron los hermanos Valle Valle que luego de escapar a varios intentos de asesinato, y también de frustrados intentos de su parte por eliminar a Juan Orlando Hernández, negociaron su captura para convertirse igualmente en informantes. Y así corrieron esa misma suerte otros forajidos. Y aquellos que no lograron escapar, o entregarse para ser extraditados, fueron refundidos en las cárceles de máxima seguridad en donde en su mayoría fueron asesinados entre los años 2015 y 2021. O sencillamente cayeron víctimas de una de las tantas masacres de las que los medios de comunicación se encargaron de publicitar para convertirlas en argumento para el endurecimiento de medidas legales, policiales o militares. 

Entre los demonios que emergieron con el destape de la olla por parte de Juan Orlando Hernández se encuentran los que habrían planificado y ejecutado el asesinato de Hilda Hernández en diciembre de 2017 en el agitado ambiente de crisis política tras el fraude electoral de las elecciones de noviembre de ese año. La muerte de Hilda Hernández quedó en la penumbra, y es un hecho del cual no se habla en voz alta en ninguno de los pasillos o círculos oficiales del gobierno. Nadia nunca dio explicaciones convincentes sobre una muerte que oficialmente ocurrió en un accidente de helicóptero y cuyas fotografías del siniestro fueron tomadas de otros accidentes ocurridos en otros tiempos y en otras latitudes. 

Hilda Hernández, ¿la muerta que nunca muere?

Para el común de los mortales ha quedado en el ambiente que Hilda Hernández no murió, y algunos se empecinan en mostrar fotografías de mujeres que deambulan por Taiwán o por Francia como pruebas poco serias de que sigue viva. Y esto es así porque la información sobre los hechos vinculados con el accidente en el cual habría muerto es muy vaga, y al pasar un año de su fallecimiento no hubo ni una sola esquela de invitación para su misa, sabiendo que se trata de la hija de una madre devota hasta el grado de ser ministra de la eucaristía en una parroquia urbana de la capital hondureña. 

En el ambiente hondureño sobrevuela esa sensación de que la hermana del presidente no murió, sino que organizó y fingió su muerte, porque advirtió los pasos de la DEA rondando por su familia, y ella se encontraba inevitablemente entre las personas favoritas a ser capturas y extraditadas por sus altas responsabilidades en el tráfico de la droga hacia territorio de los Estados Unidos. Esta es la versión generalizada. Pero existe otra versión, y tiene que ver con las actividades criminales de la familia Hernández Alvarado. Es la versión de un ajuste de cuentas por parte de los capos, seguramente del Cartel de Sinaloa, que con el asesinato con saña de Hilda Hernández se habrían cobrado algunas de las traiciones de las que fueron objeto por parte de Juan Orlando Hernández, y que ante los frustrados intentos de asesinarlo, encontraron en Hilda Hernández el blanco más accesible con el cual ajustaban cuentas con ella misma y de paso le infringían un golpe frontal a Juan Orlando Hernández y a Tony Hernández. 

Para saber la verdad del destino de Hilda Hernández habrá que esperar la caída en desgracia de toda la familia Hernández Alvarado, así como sin duda caerá el telón que identifique plenamente a quienes sostuvieron la estructura de poder criminal que encumbró a Juan Orlando en la más alta cima del poder político. Nombres como los de Gladys Aurora y su esposo con sus negocios criminales en el departamento de La Paz, Óscar Nájera en el departamento de Colón, Lincoln Figueroa con sus negocios de tala de madera en Olancho, los Rivera Callejas, Ricardo Álvarez, Oswaldo Ramos Soto en la capital, y muchos otros en estos y en otros departamentos y ciudades de Honduras, caerán con su larga estela de compromisos ilegales, como activos responsables del Partido Nacional, la estructura de criminalidad más sólida en la historia hondureña y que ha sabido unir magistralmente los asuntos públicos y legales con los asuntos subterráneos e ilegales. 

La presidencia es asunto de vida o muerte, para JOH, su familia y sus leales

Con todo su entorno convertido en torbellino y con todas las aguas en ebullición, la familia Hernández Alvarado advirtió que la continuidad en la presidencia de la República no era solo un asunto de ambición política, sino de vida o muerte. Ningún negocio legal, para legal o ilícito podría subsistir sin Juan Orlando en la presidencia. Y no solo los negocios.  La existencia misma dependía de ese puesto. Sentían pasos de animal grande, y 2016 y 2017 fue un período decisivo por parte de Juan Orlando Hernández para la compra de lealtades y garantizar una estructura de seguridad para proteger su vida y para garantizar a cualquier costo el triunfo electoral de noviembre de 2017. Lo logró, pero con pagos cuantiosos, de manera que ninguno de sus colaboradores en su círculo más cercano quedó fuera de beneficios que los convirtieron en multimillonarios. 

Altos oficiales de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas, el presidente del Congreso Nacional y sus diputados, los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, el Fiscal General del Estado, los ministros, cerca de 80 periodistas, los miembros dirigentes del Partido Nacional, varios de los más renombrados pastores evangélicos y algunos miembros denominados representantes de la sociedad civil, se convirtieron en los hechos en empleados personales, en correas de transmisión de Juan Orlando Hernández. Los que no entraban en esta categoría fueron desprestigiados en su honor personal, marginados de todos los corredores de influencia de la vida pública, o sencillamente fueron físicamente eliminados.

Triunfo con fraude y un olor a fracaso familiar

Cuando David Matamoros Watson –pocos días después de haber aparecido junto a la entonces encargada de negocios de la Embajada de los Estados Unidos en la capital hondureña, Heidi Fulton, quien llegó para dejar en claro que Estados Unidos prefería a un narcotraficante que a alguien que es uniría al bloque del Socialismo del siglo XXI–, declaró los resultados electorales que daban el triunfo a Juan Orlando Hernández, la suerte de sus hermanos más cercanos estaba echada. La víspera de esa declaratoria, el 16 de diciembre de 2017 se dio el anunció de la muerte trágica de Hilda, Tony Hernández había viajado a Miami a dar cuentas a la DEA, de donde regresó haciendo gala de un triunfo que le duró muy poco, porque unos meses después, en octubre de 2018 sería capturado en el aeropuerto de Miami bajo cargos de traficar droga a gran escala a los Estados Unidos, de tráfico ilegal de armas de grueso calibre, de asesinato y de mentir a las autoridades estadunidenses. Esa captura lo llevaría a un juicio que culminaría con sentencia condenatoria en octubre de 2019, y el 30 de marzo de 2021 condenado a cadena perpetua más 30 años, y el aseguramiento de 138.5 millones de dólares.  

Presidente y símbolo de élite criminal, factor que sostiene continuidad de su mandato

Juan Orlando Hernández ha quedado plenamente señalado no solo como beneficiado del negocio del narcotráfico, sino como miembro conductor y líder narcotraficante, como referente del negocio a nivel continental. Pero sigue siendo presidente de la República, y cuando todas las señales advertían su debacle, emerge con fuerzas renovadas, tanto así que se dio el gusto a finales de 2019 y comienzos de 2020 de no renovar el contrato de la MACCIH, la instancia que él mismo había creado en 2015, porque se había convertido en una amenaza para un círculo de criminales y corruptos, y aprobó un nuevo Código Penal con el propósito de sacar de la cárcel a sus amigos sentenciados por corrupción o narcotráfico, o al menos reducirles drásticamente las penas. 

En los juicios a su hermano Tony y a otros narcotraficantes confesos, su nombre ha salido por varias decenas de veces, y muchos han dicho que no ha sido extraditado por el protocolo de los Estados Unidos de respetar la investidura de presidente de la República, un protocolo que el propio gobierno de los Estados Unidos respeta cuando quiere o lo manda al carajo como ocurrió en 1989 cuando intervino para capturar y extraditar a Manuel Noriega, entonces presidente de Panamá. 

¿Por qué Juan Orlando Hernández se mantiene con poder dentro de Honduras y por qué realmente la justicia de los Estados Unidos no lo ha extraditado? ¿Por mantener el protocolo de respeto a un dignatario? ¿O por qué razones de fondo? Juan Orlando Hernández se mantiene en el poder porque él mismo se ha convertido en símbolo del poder de los criminales que a lo largo del presente siglo, pero sobre todo desde hace doce años, tras el golpe de Estado del 28 de junio de 2009, cuando  se puso en marcha la construcción de una dictadura conducida por el narcotráfico y en general el Crimen Organizado. Juan Orlando Hernández ha logrado concentrar un poder que le permite realizar diversas maniobras para protegerlo y para negociarlo. 

Juan Orlando Hernández es un hombre con poder en sí mismo, pero también porque los criminales se lo han delegado, y a estas alturas él es protector de criminales, porque le deben favores y porque seguirán pagando a Juan Orlando Hernández para que los proteja y los represente. Tiene tanto poder concentrado en sí mismo, y a la vez delegado por la élite criminal hondureña y centroamericana, que Juan Orlando Hernández puede romper con las estructuras legales que él mismo ha levantado, y contra todos los pronósticos, convertirse en nuevo presidente de la República tras presentarse como candidato a una segunda reelección en noviembre de este año 2021, sustituyendo de un plumazo al candidato oficial por el Partido Nacional. 

Esto que parece sub realista, y que los sectores opositores ni siquiera se lo pueden o quieren imaginar, tiene sustento en ese poder concentrado, porque Juan Orlando Hernández es el presidente de la élite criminal, con un poder que va por encima de protocolos e instituciones establecidas. Tras las elecciones primarias celebradas en marzo de este año 2021, Juan Orlando Hernández quedó posicionado como el referente indiscutible del pacto político de impunidad y el definidor de todo el entramado electoral que culminará con las elecciones de noviembre.

¿Y Estados Unidos? 

La nueva administración Biden se ha presentado en lo que ellos llaman el Triángulo norte de Centroamérica, como el paladín de lucha contra la corrupción, la impunidad y el narcotráfico. En lo público los personeros del gobierno de Biden evaden aparecer junto a Juan Orlando Hernández, pero tras bambalinas negocian con él y con su partido, cueva indiscutible de criminales. Una cosa es el discurso público de combatir a corruptos y otra es la posición pragmática de un gobierno para el cual Centroamérica, y Honduras en particular, se ha convertido en un problema, y lo tratan no para que aumente el problema sino para saber manejar el problema, desde los estrictos intereses estadunidenses. Y así tratan a Juan Orlando Hernández. 

Pero también pragmáticamente, lo tratan como narcotraficante, y lo necesitan en tanto criminal que colabora. Con sus cálculos y sus medidas, ambos se necesitan. En el caso de la DEA y el Departamento de Estado, necesitan a Juan Orlando Hernández como un informante de alta calificación, ya no solo para que colabore con nombres y datos hondureños, sino con sus aportes sobre personas, organizaciones y poderes centroamericanos y latinoamericanos contaminados con los negocios criminales. En el caso de Juan Orlando Hernández necesita colaborar con la DEA, el Departamento de Estado y la justicia de los Estados Unidos para librarse de la cárcel. 

Juan Orlando Hernández estaría en la disposición, y ciertamente ya lo estaría haciendo, de brindar a los gringos toda la información de la que dispone, y sus cercanos leales lo saben porque lo conocen, y Juan Orlando Hernández ahora ya no se estaría cuidando solo de sus enemigos jurados, sino de los oficiales del ejército y de la Policía, así como de altos funcionarios y ex funcionarios que ven su futuro y sus vidas en peligro al quedar en manos, y sobre todo en la boca de su referente en la criminalidad.

Evitar la cárcel, oficio esencial de JOH

Juan Orlando Hernández tiene como oficio esencial evitar ser capturado y extraditado a la justicia de los Estados Unidos. No tiene ningún otro oficio por encima de este, y todos los demás están debidamente subordinados a esta tarea de evitar caer en manos de la justicia gringa. Y hará lo que tenga que hacer, como es la frase que lo ha acompañado a lo largo de al menos los últimos ocho años, para evitarlo. Y no tiene más caminos, porque él sabe que los gringos le pisan los talones. Sus más cercanos colaboradores y leales lo saben, por eso ven sus vidas en alto riesgo. Saben que JOH es responsable de la condena de su hermano Tony a cadena perpetua, porque logró convencer –y chantajear—a su hermano para que no colaborara con los fiscales y los jueces con sede en el Distrito Sur de Manhattan, Nueva York. 

Logró que Tony no abriera la boca

El asunto quedó claro: si Tony Hernández decidía colaborar, a los fiscales no les interesaba lo que el acusado declarara, cuanto lo que a los fiscales les interesaba que dijera, y los fiscales estaban especialmente interesados porque Tony Hernández declarara sobre su hermano presidente de la República. Juan Orlando Hernández lo sabía. Si Tony Hernández declaraba sobre los compromisos de su hermano con el narcotráfico, su pena se reducía drásticamente, porque a fin de cuentas a la justicia de los Estados Unidos le interesa no tanto encarcelar delincuentes cuanto lograr con su información desarticular redes criminales. Juan Orlando Hernández lo sabía. Y logró convencer a su hermano para que mantuviera la boca cerrada. Si abría la boca tenía reducción de penas, pero ponía en bandeja a su hermano; si cerraba la boca, le esperaba la condena máxima, pero su hermano quedaba protegido. Juan Orlando Hernández logró callar la boca de su hermano. Tony Hernández guarda prisión de por vida, y Juan Orlando Hernández sigue protegiendo sus espaldas a costa de entregar a quien tenga que entregar. 

Todos sus sentimientos volcados sobre sí mismo

Una vez que se calló y nunca dijo nada sobre el destino que corrió su hermana Hilda, y de haber contribuido a hundir a su hermano menor en prisión perpetua, Juan Orlando Hernández ha quedado en esta vida solo para salvar su vida, salvar su poder y estatus, y no le importará en absoluto aniquilar, hundir, desaparecer, desprestigiar a quienes se le crucen por el camino, y de negociar, sobornar, comprar a quienes sea necesario si así consigue su objetivo. De acuerdo al parecer de varios especialistas, Juan Orlando Hernández es la típica persona obsesa de poder y ambición insaciables, sin sentimiento que lo atrase en este afán. Analistas dicen que Juan Orlando Hernández es hombre sin sentimientos, y esto no es así. Está repleto de sentimientos, solo que todos ellos son para sí mismo, se quedan en su persona. 

Todo lo siente para sí, hacia adentro, y nada hacia afuera, hacia los demás. Por eso tiene sustento que sea sin sentimientos para los demás, porque él es ardiente para sí, pero frío hacia afuera, hacia los demás, quienes son vistos por él desde su frialdad y sus cálculos, y actúa en correspondencia con sus sentimientos. Una persona como él, con todos los sentimientos volcados sobre sí mismo, acaba siendo una persona sin remordimientos, sin sentimiento de culpa y sin sufrir por dolor ajeno. Es insensible ante lo que ve y oye, porque solo piensa en él. No hay familia que valga, menos amistades, porque todo gira en torno a cómo le puede ir a él y desde esta perspectiva trata a los demás.

¿Cuál será el futuro de Juan Orlando Hernández? 

Queda abierta la pregunta, pero no hay nada que diga algo distinto que una debacle, y como bien se dice desde antiguo, el que siembra vientos cosecha tempestades. Su futuro es impredecible, aunque se puede prever un mal final, cualquiera que sea. Y en todo caso, deja un país destrozado y una institucionalidad damnificada. Deja un reguero de malestares, muchos de ellos teñidos de sangre y de venganzas acumuladas. Deja un Narco Estado que tardará mucho tiempo en rehacerse como un Estado de derecho, con una institucionalidad en donde funcione la justicia, el respeto a los derechos humanos y con oportunidades abiertas a más gente que no sean solo las que se beneficiaron de la narco dictadura. Deja un largo, larguísimo camino por recorrer para recuperar ambientes de humanidad, dignidad e institucionalidad confiable.


Atlántida se articula en rechazo a las ZEDE


Radio Progreso

El gobierno hondureño dirigido por el cuestionado presidente Juan Orlando Hernández y el Partido Nacional, impulsan con mucha fuerza la instalación de las Zonas Especiales de Desarrollo Económico, ZEDE. Frente a la amenaza que significa el proyecto, cada vez son más los sectores que se organizan y posicionan públicamente contra el proyecto, considerado una violación a la soberanía hondureña y la entrega del territorio a capitales extranjeros.

Atlántida es uno de los departamentos donde la población poco a poco se ha ido posicionando en contra de las ZEDE. Actualmente la municipalidad de La Ceiba reconoció el cabildo abierto donde la población rechazó el proyecto. En Tela, la municipalidad dejó claro que no aceptará las Ciudades Modelo, la decisión será reafirmada a través de un cabildo abierto el próximo 30 de junio.

Para el abogado Martín Fernández, coordinador del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ), es esperanzador que el tema de las ZEDEs, esté aglutinando a distintos sectores de la sociedad en el departamento.

“Son tantos los golpes que la recibido la población hondureña, que esos mismos golpes la están haciendo despertar. Hay mucha gente que se está movilizando y que poco a poco va construyendo procesos de organización muy importantes para poder articularse y cambiar la situación de calamidad que tiene la población hondureña”, dice Fernández.

Cabildos abiertos

El Partido Nacional el pasado 29 de junio cuando se realizaba el cabildo abierto en La Ceiba, Atlántida, movilizó a sus bases para crear caos en la convocatoria legítima de la población ceibeña. Aunque inicialmente el cabildo se suspendió, la población en compañía de varios regidores declaró al municipio libre de ZEDE.

En ese sentido, en Tela, Atlántida y otros municipios como Jutiapa en fechas próximas se realizarán cabildos abiertos, la población avanza en el proceso organizativo y de articulación para estar vigilantes antes, durante y después del cabildo.

Martín Fernández, dice que las distintas organizaciones siguen trabajando y promoviendo la educación de cara al ejercicio soberano de consulta. “Estamos listos con las comunidades de Tela, para que el parque central esté abarrotado para decir no a las ZEDE. Las organizaciones van a estar en la medida que los políticos no cumplan con su función. Por eso nos organizamos, parar estar vigilantes de lo que pase el próximo 30 de julio”, señala.

Según la diputada suplente por el Partido Libre, Ana Rivera en Tela, desde hace varias semanas la población comenzó a organizarse bajo el Comité Municipal de Lucha Contra las ZEDE. “Es necesario organizarnos en un solo frente. Tenemos representaciones de varios sectores. La población y organizaciones están conscientes que todos los sectores somos seriamente perjudicados con la instalación de estos proyectos. Es por eso que nos estamos organizando frente a las posibles actuaciones que vengan en el cabildo del 30 de julio”, dice.

Rivera también explica que es necesario que la población en general, acuerpe las distintas luchas contra los proyectos de muerte, porque a la larga, aunque sus territorios ahora mismo estén concesionados, las ZEDE son proyecto que poco a poco van a ir expandiéndose.

Las ZEDE desde las comunidades

En el departamento de Atlántida, en la última década se han registrado diferentes procesos comunitarios de resistencia frente a los proyectos que amenazan con acaparar sus territorios para la instalación de proyectos mineros, hidroeléctricos, térmicos y turísticos. Gran parte de los procesos de resistencia han sido éxitos y han expulsado a las empresas de sus comunidades

Ubaldina Santos, es luchadora en el sector Florida, Tela, y formó parte de la comunidad que el año 2013, no permitió la instalación de la minera del empresario Lenir Pérez, quien ahora busca instalar el mismo proyecto minero que hoy tiene en la cárcel a varios luchadores de Guapinol, Tocoa, Colón.

Dice que las comunidades están en un proceso de mayor articulación frente a los proyectos de muerte que significan las ZEDE. “Nosotros como comunidades les decimos no. Sabemos que esos proyectos no traen desarrollo y servirán únicamente para aplastar al pueblo empobrecido”.

Recuerda que los proyectos extractivos para el sector han sido una seria amenaza que ha quitado la tranquilidad a la población. Tal como sucedió cuando se quería instalar la minera, donde se destruyeron decenas de árboles en la zona incrementó la violencia.


Presentan proyecto promoción y defensa de los derechos humanos en Gualaco, Olancho


Defensores en Línea

Por Riccy Ponce

Grandes expectativas dejó la presentación del proyecto “Promoción y Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (PRODEHONDURAS), que fue presentado el 25 de junio en el municipio de Gualaco en el departamento de Olancho.

La presentación se realizó en la Casa del Maestro, ubicada en el barrio COHDEFOR, hasta donde llegaron los pobladores de los cuatro municipios que serán beneficiados por dicho proyecto en este caso en el departamento de Olancho, como son Catacamas, Gualaco, Guata y San Esteban.

ProdeHonduras4El Proyecto está dirigido a desarrollar herramientas, metodologías y estrategias que permitan a las organizaciones de sociedad civil de derechos humanos fortalecer sus capacidades de prevención, promoción y protección de derechos humanos; mejorar la articulación y coordinación interinstitucional para acciones conjuntas que favorezcan el diálogo político, la veeduría y la incidencia, y fortalecer las capacidades de las organizaciones de sociedad civil para impulsar, acompañar y dar seguimiento a acciones de protección y defensa de DDHH.

En la mesa principal estuvo Berta Oliva, coordinadora general del Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Honduras (COFADEH), la directora para Honduras de HEKS/ EPER, Leticia Flores, y el profesor Rafael Ulloa del Comité Ambientalista de Gualaco.

La coordinadora general del Cofadeh expresó que “no ha sido este sitio escogido por casualidad, es parte de toda la estrategia del plan de acción y de trabajo, sabemos que aquí hay de varios municipios”.

Señaló que “aquí ya hemos hecho algunos trabajos de exploración, sabemos que la implementación de esta apuesta que hemos hecho no va a ser nada fácil, contamos con gente que tiene un gran compromiso con su familia y con la patria, pero hay que trabajar el compromiso con los derechos humanos y con la sociedad”.

Agregó que Olancho es un departamento que es desafiante para trabajar el tema de derechos humanos, por lo estratégico.

ProdeHonduras2“Ustedes saben que siempre hemos dicho república libre de Olancho, así hemos crecido la mayoría y todo eso no hay que desmontarlo, más bien hay que fortalecerlo, y debe ser como política del departamento el respeto a los derechos humanos, para construir un departamento con libertades y con bases fundamentales para el desarrollo”.

Finalizó diciendo que se tienen grandes desafíos, mismos que solo se podrán lograr y será posible con el apoyo, la decisión, el compromiso y el conocimiento de la población de este municipio.

Por su parte, Leticia Flores expresó que dicho proyecto es financiado por la Unión Europea y por la ayuda de las iglesias protestantes de Suiza, pero la Unión Europea está apoyando cuatro proyectos y este que le sestamos presentando aquí es uno que se llama ProdeHonduras.

ProdeHonduras va a ser ejecutado desde el año 2021 hasta el año 2024 y la ayuda llegara mediante el consorcio de organizaciones integrado por la Asociación de Ayuda de las Iglesias Protestantes de Suiza (HEKS EPER), el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), el Comité por la Libre Expresión (C-LIBRE), la Asociación Peace Watch Switzerland (PWS) y la Plataforma Internacional Contra la Impunidad (PICI), mediante el proyecto “Promoción y Defensa de los Derechos Humanos en Honduras, ProdeHonduras”.

Flores añadió que el proyecto nace dado el acaparamiento de los bienes comunes que se están viviendo en el país, vemos a empresarios nacionales e internacionales que se están apropiando de la tierra, de la playa, de los bosques, del agua y que están despojando a las comunidades originarias de sus bienes comunes.

Por su parte, Rafael Ulloa, del Comité Ambiental de Gualaco, señaló que no se tiene una idea de cuánto va a beneficiar este proyecto, “nosotros estábamos sin nadie que nos guiara o que nos pudiera apoyar, un brazo amigo que nos pudiera servir de apoyo, en este caso el proyecto llega como anillo al dedo en este momento de crisis de violación de los derechos humanos en este municipio”.

“Es la oportunidad que tenemos de tener un espacio, ya se vio que la gente no lo desperdicia, porque es una estación que se pueden concertar muchas actividades y para el comité ambiental realmente es una oportunidad que tenemos para vincularlos no solamente con la gente de Gualaco, sino que también con los otros tres municipios que abarca este proyecto”, añadió.

El proyecto se ubica a nivel nacional en Choluteca: Choluteca, Apacilagua, El Corpus, El Triunfo, Morolica y Namasigüe. Valle: Nacaome, Amapala, Aramecina, Langue y San Lorenzo. Francisco Morazán: Distrito Central y Reitoca. Olancho: Catacamas, Gualaco, Guata y San Esteban. El Paraíso: Danlí, El Paraíso. Atlántida: La Ceiba, Esparta, Tela y Arizona, Asimismo en Yoro: Yoro, El Progreso, Morazán y Yorito, y Cortés: San Pedro Sula.


Ethel Rosenberg, condenada a la pena de muerte


CounterPunch.org

Por Jonah Raskin *

Foto: Ethel y Julius Rosenberg, 1942

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

“No queremos morir… Deseamos reintegrarnos algún día en la sociedad para poder contribuir con nuestra energía en la construcción de un mundo en el que tengamos paz, pan y rosas”. -Ethel Rosenberg, primera petición de indulto.

Comunista y judía

Ethel Rosenberg fue una estadounidense compleja. Madre cariñosa de dos niños, devota esposa de un hombre que espiaba para la Unión Soviética y una resuelta comunista en una nación decididamente anticomunista. “Somos víctimas del montaje político más burdo conocido en la historia de Estados Unidos”, escribió. Y añadió: “pedimos al pueblo de Estados Unidos que… acuda en nuestra ayuda”. No se puede ser más comunista en el periodo posterior al Frente Popular y en la era de Earl Browder, quien afirmó: “El comunismo es el americanismo del siglo XX”.

Anne Sebba ha escrito una nueva biografía de Ethel Rosenberg (que murió en la silla eléctrica del penal de Sing Sing el 19 de junio de 1953, a la edad de 35 años) en donde analiza las distintas etapas de su vida, subtitulada “An American Tragedy” (St. Martin Press). Por desgracia, la autora da la impresión de asumir algunas de las ideas de la Guerra Fría cuando escribe sobre el “mundo libre” y cuando adopta una perspectiva liberal y sostiene que “durante un breve momento, la histeria superó al sentido común”. Perdona, pero la histeria ha durado decenas de años.

He leído atenta y cuidadosamente el libro de Sebba. Quería que me gustara. Me ha parecido emocionante y muy lacrimógeno en algunas partes y al mismo tiempo exasperante y muy decepcionante. Sebba ha investigado a fondo. Es útil saber que Ethel trabajó para Carl Marzini, que según parece firmó una petición del Partido Comunista (PC) para Peter Cacchione, un concejal de Nueva York, y que Julius, su marido, vendió ejemplares del [diario editado por el Partido Comunista de EE.UU.] Daily Worker. El libro de Sebba está repleto de citas al pie y contiene una copiosa bibliografía y un índice muy útil.

Su salva inicial es muy potente: “Julius y Ethel Rosenberg son los únicos estadounidenses sentenciados a muerte en tiempos de paz por conspiración para cometer espionaje, los dos únicos civiles estadounidenses ejecutados por delitos relacionados con el espionaje cometidos durante la Guerra Fría… y Ethel es la única mujer que ha sido ejecutada por un delito diferente al asesinato”.

En su introducción Sebba se pregunta “hasta dónde llegaba la complicidad” de Ethel en las labores de espionaje de su marido. Pero no llega a proporcionar una explicación satisfactoria de su implicación en las actividades de Julius en beneficio de los rusos, algo que describe como “una historia de traición” contra su propio país. Los primeros capítulos, en los que la autora se propone psicoanalizar a Ethel y describir sus relaciones con familiares, son flojos y poco profesionales, aunque hace referencias a la psicoterapia de Ethel. He seguido el rastro de las familias de origen de Jack London, Allen Ginsberg y Abbie Hoffman en las tres biografías que he escrito sobre ellos. Conozco lo peligroso que resulta adentrarse en ese territorio. La ignorancia es atrevida.

Recuerdos de los años 50

Supongo que era lógico que el libro de Sebba me decepcionara. He conocido a Ethel y Julius Rosenberg a lo largo de toda mi vida adulta. Conservo un recuerdo de cuando tenía alrededor de diez años, en 1952. Iba en coche con mi padre y uno de sus amigos y al salir este le susurró: “Me gustaría conseguir algo de dinero para los Rosenberg”. Mi padre le respondió: “Claro, yo te ayudo”. Mi padre fue miembro del Partido Comunista desde 1938 a 1948, luego un “compañero de viaje” a lo largo de los 50 y de nuevo abiertamente radical en los 60. Era abogado y ayudaba a sus parientes, incluyendo a mi tía Lenore, investigada por comunista.

Desde muy pequeña aprendí lecciones sobre los secretos y el secretismo, sobre dónde y cuándo hablar y sobre la paranoia y la conspiración. En la facultad conocí a Helen Sobel, cuyo marido, Morton, había sido declarado culpable de espionaje y sentenciado a una larga condena. Helen me entregó una transcripción del juicio de los Rosenberg que utilicé para escribir un trabajo sobre la pareja y sus batallas dentro y fuera de la sala del tribunal. También leí su correspondencia publicada en 1953 con el título “Cartas de Ethel y Julius Rosenberg desde la Casa de la Muerte”.

Tenía once años cuando fueron ejecutados. Pensé que si les enviaban a la silla eléctrica mis propios padres, que eran judíos, comunistas y prosoviéticos, también podrían ser ejecutados. Su muerte tuvo un impacto similar en muchos de mis coetáneos, que también eran hijos e hijas de judíos y comunistas y prosoviéticos cuando parecía un crimen ser judío, comunista y prosoviético.

La periodista y columnista sindicada Inez Robb (1901-1979) señaló esto mismo en el diario The Minneapolis Star el 12 de marzo de 1951 cuando escribió: “Hay 50.000 Ethel Rosenberg viajando en el metro cualquier día laborable”.

¿Por qué los Rosenberg?

Ethel y Julius eran los típicos sospechosos habituales a quienes había que detener y encarcelar para salvar las apariencias. Los rusos habían probado su bomba atómica en 1949, el mismo año que China se hizo comunista. La Guerra de Corea había comenzado en 1950. Alger Hiss fue enviado a la cárcel por perjurio. El senador McCarthy afirmaba que el gobierno de Estados Unidos estaba infiltrado por comunistas (algo no del todo falso), y [el primer director del FBI] Edgar Hoover avisaba a la nación de que decenas de miles de estadounidenses estaba afiliados al Partido Comunista. El “miedo a los rojos” se hizo viral.

Ethel y Julius se convirtieron en las caras más humanas del Partido Comunista. A diferencia de Alger Hiss, no eran intelectuales de clase alta ni espías de nombres extraños como Klaus Fuchs, el físico británico nacido en Alemania que participó en el Proyecto Manhattan. Pertenecían a la clase media y eran blancos (tenían una empleada negra llamada Evelyn Cox que trabajaba en su apartamento de Nueva York). El marido era el sostén de la familia y la esposa era madre y ama de casa. Neoyorquinos de nacimiento, se casaron en una sinagoga.

Alguien tenía que pagar por todo el fiasco (así lo veían los Republicanos) del New Deal y la guerra contra el fascismo que llevó a la Conferencia de Yalta y a la abdicación ante Stalin y los estalinistas. Ethel y Julius fueron cabezas de turco convertidos en mártires por socialistas, comunistas y artistas famosos de todo el mundo, como Sartre y de Beauvoir, Picasso y el novelista estadounidense Nelson Algren.

La encarcelación y la ejecución de los Rosenberg dañaron la imagen de EE.UU. en Europa, que ya se había deteriorado a partir de 1945, cuando se consideró a los estadounidenses como los grandes libertadores. La ejecución agravó las divisiones ya existentes en la comunidad judía de EE.UU, contribuyó a lanzar la carrera de Roy Cohn [brazo derecho del senador McCarthy y figura clave para la fiscalía en el juicio] y alimentó la imaginación de escritores como Sylvia Plath (La campana de cristal), E.L. Doctorow (El libro de Daniel) y Tony Kushner, quien supo escoger bien entre los personajes de la vida real y colocó a Ethel Rosenberg y a Roy Cohn en su obra teatral Angels in America [convertida posteriormente en mini serie de TV]. Ellos provocaron chispas durante el juicio y dan dinamismo a la obra.

Sebba intenta centrarse en la vida de Ethel Rosenberg, figura central de la obra junto a otras mujeres de su familia, durante una parte de la misma. La autora escribe cerca del final de la biografía: “Esta historia, de hecho, trata de mujeres”. Pero parece olvidar que los hombres desempeñan los principales papeles en las 250 páginas que preceden esa observación.

En realidad es imposible contar la historia de Ethel sin incluir las de su marido Julius, su hermano David Greenglass (un soplón), sus dos hijos, Michael y Robert, y los hombres que fueron responsables de enviarla a la silla eléctrica.

Entre estos están el presidente del tribunal, el juez Irving Kaufman, los fiscales Irving Saypol y Roy Cohn (quien aparentemente dijo de Ethel: “Es peor que Julius… fue la que organizó todo”), así como el presidente Eisenhower, que rechazó su petición de indulto y se negó a salvar la vida de los Rosenberg.

Dado el elenco exclusivamente masculino, cargado de testosterona, que persiguió y procesó a Ethel, no es extraño que Sebba cargue contra el patriarcado y la misoginia. La autora describe asimismo la era posterior a la Segunda Guerra Mundial como “una época en la que las mujeres eran subyugadas a una vida de domesticidad”, lo cual era cierto hasta cierto punto. Las mujeres que habían trabajado durante la guerra dejaron sus empleos, se casaron con los soldados que regresaban a casa, parieron hijos, los alimentaron y los criaron. Pero esa no fue la única historia.

La resistencia de los rojos

Mi propia madre, que perteneció al Partido Comunista, creaba arte, crió a tres hijos, cuidó de su marido, mantenía la casa, cocinaba, fundó una guardería cooperativa, participó activamente en la Asociación Padres-Maestros y fue una defensora del control de natalidad. Mildred Raskin, que pertenecía a la misma generación que Ethel, no estaba sola.

Como en el caso de Ethel, no todas las estadounidenses estuvieron sometidas a la vida doméstica. A finales de los años 40 y principios de los 50 hubo notables mujeres artistas, escritoras y activistas políticas que se apartaron del hogar, como Helen Frankenthaler, Katherine Anne Porter, Rosa Parks –miembro de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) que asistía a reuniones del PC– e incluso Robin Morgan, que se convirtió en líder feminista en los años 60 y fue niña actriz en televisión en el programa Mama protagonizado por Peggy Wood.

El macartismo y el “nixonismo” (como sagazmente lo denominó el periodista, editor y fundador del periódico National Guardian, James Aronson) pasaron factura a las personas creativas (y a los sindicalistas, profesores y librepensadores). La resistencia es parte fundamental de la historia de la Vieja Izquierda y de los escritores de los años 30, que en ocasiones se sintieron a la deriva en los 40 y los 50.

Sebba no valora lo suficiente la resistencia. Pero no hace falta ir muy lejos para encontrarla. Ethel Rosenberg fue tan resistente como cualquier mujer de aquella época o quizás más. No quería morir, pero no podía librarse a sí misma de la muerte, como tampoco podía salvarla Roy Cohn, que hizo carrera sobre su cadáver, ni su marido, ni su hermano, su madre, su cuñada o sus hijos, que eran demasiado pequeños para salvar a nadie excepto a ellos mismos.

Sebba pretende nadar y guardar la ropa. Resta importancia a las convicciones políticas de Ethel, a su radicalismo, y en ocasiones intenta incluso borrarlo. “En 1950 –escribe– el comunismo era tan solo un aspecto de la ambigua y polifacética vida de Ethel Rosenberg, y no su principal foco de interés”. Al mismo tiempo, Sebba permite que el comunismo se cuele en su libro por la puerta de atrás. Introduce una cita de Miriam Moskowitz, amiga encarcelada y camarada de Ethel, y autora de Phantom Spies, que dijo que Ethel “seguía la línea del Partido [Comunista]” y que era “doctrinaria”.

Pero también podría decirse que Ethel adoptó una cosmovisión basada en los movimientos obreros que pedían “pan y rosas”, en el judaísmo laico neoyorkino y en la rama estadounidense del comunismo, que se convirtió en algo así como una religión para ella. Como buena comunista, señaló que “la teoría si no se acompaña de la práctica puede ser una pose bastante hueca y carente de significado” y, como la más roja de los rojos, escribió a Julius el 5 de mayo de 1951 sobre “una cancioncilla” que tituló “Quién teme a la silla eléctrica / Por lo que a mí respecta se la pueden meter dónde les quepa“ (“Who’s afraid of the Big Electric Chair/They can shove it up their ‘spine’ for all I care”). Tenía la suficiente presencia de ánimo para rimar chair con care.

Sebba incluye una cita de Ethel que dice: “No podemos usar las plegarias al Todopoderoso como un pretexto para evadir la responsabilidad que tenemos hacia nuestros semejantes en la lucha diaria para establecer la justicia social. ¡Judíos y gentiles, negros y blancos, todos debemos unir nuestras fuerzas para vencer a la derecha!”.

No se puede estar más de acuerdo con la línea del partido que en las frases “lucha diaria”, o “judíos y gentiles, negros y blancos… juntos para vencer a la derecha”. Sebba no aprecia la inmensa carga política de esas afirmaciones cuando escribe: “Estas palabras no nos orientan mucho acerca de sus verdaderas creencias”. Nada puede estar más lejos de la verdad.

Sebba también intenta privar a Ethel de su judaísmo cuando escribe: “El judaísmo no influyó en su conducta” cuando estaba en [la prisión de] Sing Sing. Pero a continuación dice que asistía a los servicios religiosos cuando estaba entre rejas y que quería que sus hijos recordaran los Diez Mandamientos que Moisés supuestamente bajó del Monte Sinaí.

Una historia de amor

Una no puede dejar de sentir que Ethel demostró ser una persona demasiado grande y compleja para que Sebba pudiera abarcarla y comprenderla. Una docena de páginas antes del final del libro se pregunta “¿Quién fue exactamente Ethel Rosenberg?”. Ese es el tipo de cuestión que un autor se hace al empezar una biografía, no al acabarla.

También afirma justo al final del libro que la cosa va de “traición” y que “Ethel no traicionó a nadie y eso selló su destino”. Perdóname, pero creo que no se puede separar la historia de Ethel de la de Julius y que la suya es una historia de amor. La fotografía de la contracubierta que muestra a Ethel y Julius besándose esposados nos habla de una historia romántica. Y lo mismo nos cuentan sus apasionadas cartas de amor desde la Casa de la Muerte.

Lo has intentado, Sebba. Ojalá tengas más suerte la próxima vez y procura no utilizar tantos adjetivos innecesarios, como cuando escribes que Ethel llevaba un sombrero “espantoso”. A veces un sombrero es simplemente un sombrero.

* Jonah Raskin es autora de For the Hell of it: The Life and Times of Abbie Hoffman y de American Scream: Allen Ginsberg’s `Howl´ and the Making of the Beat Generation.


Cómo el afán de los países ricos por acaparar vacunas arruinó el esfuerzo y la inversión pública por lograr la equidad

Público.es

Por Beatriz Asuar Gallego 

Foto: Un trabajador de salud prepara dosis de la vacuna de Astrazeneca contra la covid-19, en la cuadra de Portela, una de las comparsas de carnaval más tradicionales de Río de Janeiro (Brasil). — Archivo. André Coelho / EFE]

Un informe de «No Es Sano» desgrana todas las iniciativas que realizaron los organismos internacionales y los distintos gobiernos para que las vacunas contra la covid-19 se produjeran en tan poco tiempo. Solo la inversión en investigación y desarrollo que se ha podido contabilizar llega casi a los 5.000 millones de euros.

El logro inédito de conseguir tantas vacunas contra la covid-19, tan efectivas y en tan poco tiempo, no hubiera sido posible sin la gran inversión pública y filantrópica que se realizó, tal y como desgrana un reciente informe de No Es Sano. Las autoras del estudio, Irene Bernal y Eva Iráizoz, realizan un gran repaso de todas las iniciativas que han permitido acelerar la innovación en vacunas, tratamientos y diagnósticos. Según los datos del documento, tan solo la inversión en investigación y desarrollo de este tipo en las vacunas que se ha podido contabilizar llega casi a los 5000 mil millones de euros. La mayor parte de ella, más de un 98%, es procedente de los Estados y está liderada por Estados Unidos y Alemania. Las empresas que más dinero público han recibido han sido Moderna, Janssen, CureVac y la alianza Pfizer/ BioNTech: juntos suman más de la mitad de la financiación pública contabilizada.

Esta enorme inversión pública se hizo por la necesidad de afrontar la pandemia de forma global y coordinada, aunque el resultado no ha sido tan excepcional como la ocasión lo requiere: el nacionalismo de vacunas ha enmarañado muchos de los esfuerzos. Se empezó a trabajar asumiendo que las vacunas tenían que ser un bien de acceso público global, pero ni las iniciativas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) u otras colectivos han conseguido garantizar el acceso justo a las dosis.

¿Cómo empezó todo? En informe de No Es Sano hace un gran repaso de las reuniones e iniciativas del último año. En abril de 2020 se activó la cooperación internacional en una encuentro sobre el que la OMS dijo que no había «precedentes» . Diversos gobiernos, organizaciones internacionales —como la Coalition for Epidemic Preparedness Innovation (CEPI) y la Global Alliance for Vaccines and Inmunization (GAVI)— y filántropos relevantes en la salud global suscribieron un «compromiso de colaboración para acelerar el desarrollo y la producción de nuevas vacunas, pruebas y tratamientos contra la covid-19 y garantizar un acceso equitativo a escala mundial», según dijo la OMS.

Poco después llegó una de las primeras inversiones directas de los Estados. El 4  de mayo, la Comisión Europea —con distintos Gobiernos, CEP, GAVI y otras instituciones como el Foro Económico Global o el Foro Mundial— anunció que se habían recaudado hasta 16.000 millones de euros para la inversión en vacunas y medicamentos, en otros. Fue el gran primer impulso desde el sector público desde Europa—aunque en esta recaudación también participó el sector privado—que servía para acelerar la investigación y el desarrollo de las dosis.

Pero ya antes, el 24 de abril, la OMS presentó el Access to COVID-19 Tools Accelerator (ACT-A), una estructura que reúne a gobiernos, organizaciones sanitarias, científicos, empresas, organizaciones de la sociedad civil y filántropos con el objetivo de acelerar el desarrollo y la producción de vacunas y el acceso equitativo a los mismos. Como señalan en el informe de No Es Sano, fue un gran paso que supuso el «primer compromiso público». Se construyó en torno a cuatro pilares básicos que están siendo fundamental ahora: vacunas, tratamientos, diagnósticos y fortalecimiento de los sistemas sanitarios. El pilar de las vacunas es Covax, que tiene el objetivo de garantizar un acceso justo y equitativo para todos los países y está constituido por la OMS, UNICEF, CEPI Y GAVI.

CEPI gestionó un portafolio de las vacunas candidatas ya el año pasado con el objetivo de analizar las mejores e invertir en varias de ellas para contar con varias que fueran eficaces. Así, desde CEPI se financiaron las vacunas de AstraZeneca, Novavax, Inovio, CureVac y Moderna, entre otras. Mientras que GAVI trabaja en la parte que gestiona la compra anticipada de las vacunas en nombre de los países participantes. Hay 192 países en COVAX y son 92 los llamados «elegibles», los que deben ser los principales beneficiarios de las vacunas a través de donaciones de este mecanismo por ser países de renta baja que no tienen acceso a las vacunas como los de renta media y alta. Cabe señalar que entonces Estados Unidos, bajo el Gobierno del ultraderechista Donald Trump, no participaba en Covax.

Según el informe, hasta la fecha, GAVI tiene acuerdos con seis farmacéuticas, AstraZeneca, Novavax, Pfizer, Janssen, Sanofi/GSK y Moderna, además de un contrato con el Serum Institute de India (SII) para producir dos vacunas, la de AstraZeneca y la de Novavax. El total de acuerdos firmados garantiza unos 1500 millones de dosis que esperan ampliar a más de 2000 millones de dosis para cumplir con el objetivo de alcanzar el 20% de la población vacunada en los países elegibles en 2021. También cuenta con la posibilidad de que los países autofinanciados puedan donar un 5% de sus vacunas asignadas en el reparto —España ya ha manifestado su compromiso de hacerlo—. Pero este objetivo no se va a conseguir. Pero los resultados se han quedado muy lejos de los objetivos: solo ha administrado un tercio de las dosis que se comprometieron en marzo. 

¿Por qué no sirvieron estos esfuerzos?

A la vez que se hacían estos compromisos públicos, los países comenzaron a asegurarse sus vacunas a través de acuerdos bilaterales o de compras centralizadas, como es el caso de la UE. Estos acuerdos sirvieron para asegurar millones de vacunas y financiar fases de investigación, así como atender necesidades de producción y distribución que permitieran responder a los compromisos adquiridos, pero también para impedir el acceso a las vacunas a los que menos podían pagar ya que cada dosis ha costado un precio distinto para cada Estado. El nacionalismo se extendió también a la propia financiación de la I+D cuando gobiernos, como los de EEUU y de países de la UE, invirtieron prioritariamente en compañías nacionales de manera directa o a través de las compras avanzadas.

A fecha de mayo, EEUU se había asegurado más de 1200 millones de dosis. La Comisión Europea, 1885 millones de dosis, con la posibilidad de añadir 1000 millones adicionales.

¿Qué es lo que falla? La limitada producción de las vacunas y el monopolio de las farmacéuticas. El objetivo de llegar en torno a los 11 mil millones de dosis, según investigadores de la Universidad Duke, que serían necesarios para cubrir al 75% de la población mundial, asumiendo dos dosis por vacuna. Los últimos datos de abril de la OMS dicen que se han administrado 2.000 millones de dosis. Es un número bajo para la situación actual, pero aún un problema más grande si se mira la distribución. En los países ricos ya se planea la inmunización de los menores mientras en otros no han recibido ni una dosis ni los mayores ni los sanitarios de primera línea. 

Ante el proceso tan desigual de vacunación, han surgido más propuestas. Una de ellas fue el COVID-19 Technology Access Pool, más conocido como C-TAP, una iniciativa global impulsada a finales de mayo de 2020 por la OMS a petición del Gobierno de Costa Rica. Su objetivo es crear un repositorio voluntario para compartir el conocimiento, los datos y la propiedad intelectual, facilitando procesos de transferencia de tecnología —en términos de no exclusividad— a productores de todo el mundo. Hasta este mes de mayo no había recibido ninguna aportación. Fue España el país que estrenó la plataforma: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha registrado aquí la tecnología de un test de anticuerpos para que puedan ser fabricados en África y otros países en vías de desarrollo.

Sin embargo, que tras un año de trabajo desde esta plataforma no se hayan recibido más apoyos, es una noticia negativa y que muestra que hacen falta más propuestas para cambiar el escenario actual porque, de seguir así, las farmacéuticas las únicas que se beneficiarán de la iniciativa pública al mismo nivel que si hubiera sido privada: marcando todo el proceso de producción y distribución según los intereses comerciales.

Las autoras del informe, así como defienden los países que piden liberar las patentes como India y Sudáfrica, defienden que los intereses de las farmacéuticas están provocando que la producción de las vacunas se concentre geográficamente en países de renta alta, pero que existe una «potencial capacidad de producción en países de Asia, América Latina y África que está siendo desaprovechada». Una capacidad perdida que está costando vidas.

@BEAASUARGALLEGO


miércoles, 7 de julio de 2021

En la Plaza de Julio


Defensores en Línea

Casi 40 años después de su nacimiento, el Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos en Honduras asiste puntual a su cita histórica de reclamación en el centro de Tegucigalpa.

Sin embargo, debemos decirlo: este centro antiguo está vaciado del poder simbólico que tuvo durante las desapariciones forzadas de personas en 1981.

La temible Corte Suprema del poema de Roberto Sosa fue la primera en alejarse debido al ruido de los pájaros y de las multitudes atravesando la avenida Cervantes. Se fue la justicia lejos de las madres, hijas y esposas de los seres desaparecidos por rosuco, azcona, callejas, sus chafas, sus religiones y sus gringos.

Después se fue la Casa Presidencial debido al tufo insoportable que salía de sus ventanas y de sus puertas, expresiones nauseabundas que en la pluma del inmortal Gautama Fonseca significaban desde el río cloaca la imposibilidad siquiera de una idea limpia en la cabeza de sus inquilinos.

Es por tanta putrefacción que la sede de los ejecutivos salta desde siempre de un lugar a otro, de un complejo gubernamental mal construido a un palacio de país de empobrecidos, sin tener un presidente de verdad, sin tener fragancia de dignidad y de respeto, sin poder limpiar todavía el nombre de Honduras.

Aquí sólo queda el Congreso, el triste legislativo del “Planeta verde” que pertenece a la Red de Pandora presente en la “lista Engels”, un edificio vaciado de simbolismo y de poder, porque la dictadura se llevó sus sellos en maletines a operar como ventanilla virtual de zoom al servicio de las mafias sionistas, pro gringas y narcóticas que avanzan hacia las zedes.

Pero en medio de este vaciado simbólico, nosotras hacemos acto de presencia frente a la conciencia universal de la humanidad para expresar desde aquí nuestro pensamiento cada mes, libres de odio y de venganza, plenas de amor y de ternura por nuestros seres queridos siempre presentes.

Este primer viernes de julio, igual que los pueblos originarios de Canadá exigen verdad y justicia a la Iglesia Católica inglesa, nosotras exigimos aquí igualmente su parte directa en el proyecto de muerte de la APROH, la doctrina de seguridad nacional y la guerra sucia de 1979 a 1992. Es un tema que no olvidamos.

Las familias de los pueblos indígenas canadienses jamás olvidarán que los pensionados fueron usados para imponer el inglés sobre las lenguas nativas, asimilar en los cerebros de millares de niñas y niños indígenas la religiosidad para desplazar la espiritualidad autóctona, los abusos sexuales para matar la conciencia del ser y los cementerios clandestinos para ocultar sus pequeños cuerpos macerados.

Nosotras  no olvidamos que las fuerzas militares hondureñas tenían siempre un capellán para bendecir sus armas y sus crímenes, que muchas veces hubo un confesor ataviado en medio de las torturas para obtener declaraciones útiles al régimen represivo, y no olvidamos que la Arquidiócesis ofrecía comunión a los asesinos 3-16 de la dinastía Álvarez Martínez, como sigue haciéndolo hasta nuestros días al amparo de la virgen de Suyapa.

Hoy lo que tenemos es una serie de sindicatos cristianos evangélicos recibiendo mensualidades del presupuesto público, viajes al “Muro de los lamentos” y donaciones a pastores millonarios para lavar corrupción y tráficos diversos, afin de mantener adormecida la conciencia colectiva desde radios, televisoras y púlpitos que matan la espiritualidad del pueblo con cultos a la dictadura criminal.

Declaramos que ese cristianismo falso estallará desde lo profundo en las generaciones de pastores y falsos profetas, hasta quemar de raíz sus mentiras y profanaciones.

Nos despedimos de esta plaza con el recuento de Andre Nuila quien nos recuerda las cifras de hace DOCE AÑOS contenidas en e​l informe de la Comisión de Verdad.

“El total de denuncias derivó en 5,418 violaciones o hechos delictivos, que representaron 89 tipos diferentes de actos represivos que van desde las “Intimidaciones/amenazas”, “Represión de manifestaciones públicas”, la “Detención ilegal”, pasando por “Tortura física/psicológica”, la “Desaparición permanente”, hasta “Muerte en contexto político” o el “Asesinato de periodistas” y otro tipo de asesinatos….de estos datos (5,418 delitos) cerca del 552 casos (el 10.2%) de las denuncias se refieren a Represión de manifestaciones públicas, 241 (4.4%) son detenciones ilegales, 94 (1.7%) son Tortura física/psicológica, 58 (1.1%) son muerte en contexto político, 37 (0.7%) Intimidaciones/amenazas, 14 (0.3%) son Asesinato de periodistas.”

 http://derechosdelamujer.org/…/Informe-de-la-Comision…

De los Hechos y de los Hechores, Ni Olvido Ni Perdón

COFADEH


Un expresidente y actuales diputados figuran en la "Lista Engel" de los Estados Unidos


Radio Progreso

Diputados, exdiputados, un expresidente y una ex primera dama encabezan la Lista Engel de 21 hondureños publicada por el departamento de Estado de Estados Unidos.

Lista Engel, es como popularmente se conoce a una ley que fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos, el 22 de diciembre de 2020. El listado incluye a funcionarios, políticos y empresarios, que han sido involucrados en acciones que corrompan las instituciones democráticas de Guatemala, El Salvador y Honduras.

También son incluidas todas las personas que han sido señaladas por participar en actos graves de corrupción de los tres países centroamericanos antes mencionados.

Los hondureños y honduras que figuran en la Lista Engel son:

Gustavo Alberto Pérez: Actual representante del Congreso, se ha involucrado en una corrupción significativa. Fue procesado en el caso de corrupción investigado por Arca Abierta MACCIH por malversación de $ 800,000 de varias agencias gubernamentales.

Marco Antonio Bográn Corrales: ex director de INVEST-H, involucrado en una corrupción significativa por malversación de fondos públicos durante la pandemia COVID-19.

Rosa Elena Bonilla de Lobo: ex primera dama, involucrada en una corrupción significativa a través de fraude y malversación de fondos públicos.

Augusto Domingo Cruz Asensio: ex miembro del Congreso, involucrado en una corrupción significativa al malversar fondos del programa de empleo público Generación a cuentas personales.

José Celin Discua Elvir: actual representante del Congreso, involucrado en una corrupción significativa cuando malversó fondos de la Secretaría de Agricultura para campañas políticas.

Rodolfo Irías Navas: actual representante del Congreso, involucrado en una corrupción significativa cuando malversó fondos de la Secretaría de Agricultura para campañas políticas.

Eleazar Alexander Juárez Sarabia: ex miembro del Congreso, involucrado en una corrupción significativa al malversar fondos de un programa público de control de plagas en su departamento natal de Valle a sus cuentas personales.

José Porfirio “Pepe” Lobo Sosa: ex presidente de Honduras, se involucró en una corrupción significativa mientras era presidente cuando aceptó sobornos de la organización narcotraficante Los Cachiros a cambio de favores políticos.

Gladys Aurora Lopez: miembro de la Junta Ejecutiva del Congreso Nacional de Honduras, involucrado en actos de corrupción importantes. Fue acusado en el caso de corrupción investigado por Arca Abierta MACCIH por malversar $ 800,000 de varias agencias gubernamentales.

Miguel Edgardo Martínez Pineda: Representante actual del Congreso involucrado en corrupción significativa. Fue acusado en el caso de corrupción de Pandora MACCIH en junio de 2018 por malversación de $ 12,5 millones en fondos públicos de la Secretaría de Agricultura para campañas políticas para beneficio personal.

Sara Ismela Medina Galo: miembro del Congreso, obstruyó las investigaciones sobre corrupción en su papel de Secretaria del Congreso.

Oscar Nájera: actual representante del Congreso, involucrado en una corrupción significativa relacionada con la organización narcotraficante Cachiros. Fue designado bajo la Sección 7031 (c) por su participación en corrupción significativa.

Héctor Enrique Padilla Hernández: ex miembro del Congreso, involucrado en una corrupción significativa al malversar fondos del proyecto de desarrollo Limpieza de Solares y Calles financiado con fondos públicos en su departamento natal de Choluteca a sus cuentas personales.

Milton Jesús Puerto Oseguera: actual representante del Congreso, involucrado en una corrupción significativa. Fue acusado en el caso de corrupción investigado por Arca Abierta MACCIH por malversar $ 800,000 de varias agencias gubernamentales.

Audelia Rodríguez Rodrigo: actual miembro del Congreso, involucrada en una corrupción significativa al malversar fondos del proyecto de desarrollo Limpieza de Solares y Calles financiado con fondos públicos a sus cuentas personales.

Dennys Antonio Sánchez Fernández: actual miembro del congreso, involucrado en una corrupción significativa al malversar fondos de un programa público de control de plagas en su departamento de origen de Santa Bárbara a sus cuentas personales.

Elvin Ernesto Santo Ordoñez: actual representante del Congreso, involucrado en una corrupción significativa cuando malversó fondos de la Secretaría de Agricultura para campañas políticas.

Juan Carlos Valenzuela Molina: actual representante en el Congreso. Fue acusado en el caso de corrupción investigado por Arca Abierta MACCIH por malversar $ 800,000 de varias agencias gubernamentales.

Elden Vásquez: Representante actual del Congreso, involucrado en una corrupción significativa a través de la apropiación indebida de $ 12,5 millones de la Secretaría de Agricultura a campañas políticas para su beneficio personal. Fue acusado formalmente en el caso de corrupción investigado por Pandora MACCIH en junio de 2018.

Welsy Milena Vásquez López: Representante actual del Congreso, involucrado en una corrupción significativa que incluye malversación y malversación de fondos públicos para beneficio personal. Fue acusado en el caso de corrupción investigado por Arca Abierta MACCIH por malversar $ 800,000 de varias agencias gubernamentales.

Roman Villeda Aguilar: miembro del Congreso, obstruyó las investigaciones sobre corrupción, lo que resultó en el sobreseimiento de un caso de malversación de fondos contra varios congresistas que estaban siendo investigados por redirigir dinero a una ONG falsa.