viernes, 2 de julio de 2021

Doce años después y sigue


Defensores en Línea

El 28 de junio de 2009, la cúpula del partido liberal, en complicidad con sus socios del partido nacional, y por supuesto guiados por el Comando Sur de los Estados Unidos, cometieron un crimen abominable. Rompieron el hilo constitucional, torturaron y mataron gente, y eso repercute hasta nuestros días en una continuidad que llamamos golpismo.

Como hemos dicho muchas veces en esta columna editorial, el entonces presidente Manuel Zelaya estaba solo desde 2006, es decir, desde que asumió el cargo de presidente del Ejecutivo.

Zelaya estaba solo, es decir, sin su partido liberal que le prestó los votos para vencer estrechamente a su paisano Pepe Lobo, quien no aceptó nunca la decisión de la embajada de Estados Unidos de dejarlo al margen en aquel momento electoral confuso.

En enero de 2006, Mel Zelaya estaba en el estadio entre el discurso manipulador de Carlos Flores Facussé, entregado en el último momento por Raúl Valladares, y la lista de ministros yesmen enviada por el embajador Charles Ford a nombre del Comando Sur y el Departamento de Estado.

Junto a Zelaya estaban los adversarios del florismo-rosuquismo, la línea rodista que enfrentó siempre a la derecha racista del partido liberal, jóvenes atrevidos a la innovación política que no eran bienvenidos en la colonia Las Minitas, ni en la avenida Los Próceres, ni en la Calle de Los alcaldes donde vivían y trabajaban sus enemigos.

En los periódicos, en las radios y en las televisoras, controladas por Flores Facussé, se implantó una matriz general para ridiculizar a Zelaya y a su equipo de trabajo, llamándolos patricios, napoleones, congelados y ñangaras. El presidente fue mostrado siempre como un analfabeto, un falso ingeniero, un muchacho renegado, a veces tonto que hacía ridiculeces como volar en un F-15 con las patas para arriba y con las patas para abajo, o bucear los arrecifes coralinos con pantalón y camisa.

Frente a esta caricatura malévola, el grupo que no sabía gobernar por la clásica forma de negociación con bandas mafiosas que operan los partidos y el Estado, decidió una respuesta que tensó la cuerda, que condujo inevitablemente a la ruptura política, que empujó premeditadamente hacia el golpe.

El gabinete ciudadano fue integrado con varias de las personas no gratas para la embajada gringa, quienes iniciaron los contactos con la empresa petrolera de Brasil para exploración en el Caribe y aproximaron a Venezuela por varios costados, por la vía del programa de intercambio de petróleo barato, de misiones médicas, insumos agrícolas, y a nivel político se movieron hacia el Alba, contra el Alca que promovía Washington, y se adhirieron al planteamiento de la CELAC, la comunidad de estados latinoamericanos y del caribe.

El toque final llegó en 2008 con la alianza del gobierno de Zelaya a los movimientos sociales, incluyendo el poderoso Bloque Popular que planteaba seriamente la urgencia de una nueva Constitución Política para rehacer el contrato social debilitado por la cúpula racista y fascista de los dos partidos jurásicos del país, los mismos que habían entregado el poder de arbitrio al Acuerdo Comercial con Estados Unidos, en 2004.

El nuevo gobierno se debilitaba políticamente, pero se fortalecía económica y socialmente frente a los ojos malvados de sus enemigos… Aquello era una especie de venganza peligrosa de unos hacia los liberales y cachurecos fascistas que odiaban a los patricios y era, al mismo tiempo, una oportunidad de otros para construir poder popular alternativo.

En marzo de 2009, Patricia Rodas dio el toque final con palo de guayabo al proponer el reingreso de Cuba a la asamblea general de la OEA en San Pedro Sula. La iniciativa fue aprobada por mayoría en la propia cara de la secretaria de Estado gringa, Hilaria Clinton, quien abandonó furiosa la ciudad. Abandonó el país para preparar su venganza política aliada con los mismos que hoy administran el golpismo narco, corrupto y separatista de Honduras en zedes.

Cuba aclaró que nunca solicitó a Honduras la propuesta de regresar a la OEA de donde fue expulsada en 1963, y que tampoco era un tema que le importara. El bloqueo desde entonces ha sido salvaje contra la isla, pero ha resistido fuera de ese consejo de colonias. Desde luego, el golpe político a Washington había sido dado. Y la venganza sería otro golpe, con golpismo.

Esta es la historia del 2009 y de los últimos doce años. Por esta razón, la conmemoración del próximo lunes no debe ser alrededor de las anécdotas del gas lacrimógeno, ni de las quejumbres por las eternas caminatas ni mucho menos debería ser alrededor de falsos heroísmos personalistas de nadie. Sobre todo, alrededor de quienes usaron la resistencia para levantar otras banderas.

La decisión de detener en Honduras la construcción de gobiernos abiertos a otros polos de desarrollo, sean rusos, chinos o iraníes, es una decisión de Estados Unidos en alianza con el modelo criminal colombiano y el sionismo israelí. Esa decisión de impedir la salida de la hegemonía imperial gringa ha sido altamente costosa para nuestra nación. Han experimentado de todo contra el pueblo de Honduras durante estos años.

Si bien el narcotráfico estaba instalado en Honduras desde muchos años antes del golpe, fue a partir de ese evento que los carteles controlados por la DEA y por la CIA tomaron el control del Estado. Fueron esos carteles que nombraron a Micheleti, que usaron a Romeo y a los sindicatos religiosos para atacar la resistencia al golpe. Fueron esos mismos carteles que dieron todo el poder habilitante a juan orlando hernández, a su bancada liberal y nacionalista, para hacer y deshacer durante estos años. El narco, el fraude, la corrupción y las Zedes no solamente han servido para desestabilizar y administrar políticamente el país, sirven enormemente a las empresas económicas del imperio lavador. Esa economía pirata se lava en la bolsa de Nueva York y crea un mercado paralelo de tesoros que utiliza el imperio para desestabilizar otras sociedades, como lo hizo Oliver North en 1981 contra Nicaragua.

En términos de somero balance deberíamos decir, entonces, que este torbellino de los últimos 12 años ha hecho perder a Honduras por la vía de la muerte física o moral de excelentes seres humanos, por la emigración forzada y el exilio masivo de cerebros valiosos, por el envilecimiento de la gente débil, y por la imagen pública de nuestro gentilicio. Hondureño es sinónimo de corrupción, miseria y narcotráfico en el mundo entero.

Pero sabemos, desde luego, que esos calificativos no aplican a las mujeres y hombres valientes de este pueblo, que han resistido limpios hasta nuestros días, que han mantenido en alto el nombre de la tierra de sus padres y de sus madres, que no permitirán en silencio que la patria sea despedazada por un grupo reducido de sabandijas que entregan nuestros patrimonios a piratas de mierda que hablan el idioma de la codicia y de la muerte.

Entonces, a doce años de aquel evento que partió a Honduras en dos, en la Honduras de los narcos, fraudulentos y corruptos fascistas, y la Honduras de los hombres y mujeres valientes que aman su patria, nosotros decimos ni olvido ni perdón. ¡La lucha sigue!


Hery había denunciado persecución y vigilancia


Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez 

En una breve conversación antes de entrar a la Audiencia Inicial, pasadas las 11 de la mañana del viernes 25 de junio, el estudiante universitario Hery Geovani Flores Quiroz, expresó que, desde hace unos años, es víctima de vigilancia y persecución policial.

El estudiante de las carreras técnicas Nutrición y Radiotecnologías en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), fue capturado por agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), el pasado martes 22 de junio, cuando salía de su casa, en la zona este de Tegucigalpa, detalló su madre.

Hery es conocido en sus redes sociales como “Hery Guevarista” y declaró a Defensores en Línea, que esta persecución ya era de conocimiento de entidades de derechos humanos incluso estatales, por lo que la detención judicial era parte de concretar las amenazas.

El líder del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU), de 30 años de edad, es acusado por incendio agravado en perjuico de una farmacia, el hecho habría sucedido el 24 de octubre de 2019, en el marco de las protestas sociales en defensa de la salud y educación.

Cabe señalar que la orden de captura contra Flores Quiroz fue librada el 1 de junio de 2021, mismo día en que se ordenó la excarcelación del joven docente Rommel Baldemar Herrera Portillo (25), preso político durante dos años, por el supuesto delito de cómplice de incendio agravado en perjuicio de la Embajada Americana, el 31 de mayo de 2019, durante una protesta similar.

Así lo informó la abogada defensora de Rommel y ahora de Hery, Karol Cárdenas, en representación del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), previo a la Audiencia Inicial.

En su informe “Criminalizados” (2018), el COFADEH documenta 176 privados de libertad por protestar contra el régimen de Juan Orlando Hernández, sin contar con estos jóvenes presos políticos, por lo que la lista puede llegar a las 180 víctimas, la mayoría se defienden en libertad con medidas sustitutivas a la prisión y pendientes de juicios Orales y Públicos.

Un nutrido grupo de familiares, amistades y compañeros se dieron cita desde horas de la mañana en los Juzgados de Letras de lo Penal de Tegucigalpa, para mostrar su solidaridad con Hery Flores, así mismo exigir su libertad.

No permitieron observación Internacional

El plantón es acompañado por organismos internacionales y defensores de derechos humanos, que permanecen junto a los y las manifestantes.

Mientras que la observación de la Audiencia fue restringida, incluso para observadoras de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), violentando un convenio suscrito con el Poder Judicial, para este tipo de acompañamiento, señaló una de las oficiales presentes.

Así mismo, existe una solicitud por escrito de parte de la organización Brigadas Internacionales de Paz (PBI por sus siglas en inglés), para estar presente en Audiencia Inicial, y aunque se hizo el llamado a la observadora designada, no se le permitió el ingreso a la sala judicial.

En la Sala de Audiencia No. 5, sólo están las partes legales, Ministerio Público, Jueza y el criminalizado Hery Flores.


Las víctimas de violencia de género, los medios y el juez Taín


Público

Por Ana I. Bernal-Triviño 

El machismo está muy revoltoso. Comparto noticias sobre el asesinato de seis mujeres y un menor por violencia de género y, en las redes, como respuesta, no paran de llegarme tuits sobre Rocío Carrasco.

Las mujeres asesinadas, sus hijos e hijas, merecen un respeto y no esta escalada de odio contra quienes lo sufren. No pongáis más cosas de Rocío Carrasco bajo los nombres de las asesinadas, porque el odio que tenéis hacia el caso de Carrasco lo usáis para desacreditar al resto de las víctimas. Y eso es jugar muy sucio. 

Sí, me he leído este reportaje de El Mundo y, como profesora, no lo pondría en mi facultad como ejemplo de buenas prácticas. Lo que dice el titular y lo que se indica en el reportaje dista bastante entre sí. 

Me centro en dos aspectos del reportaje. Uno, que no denunciara en un juzgado de Violencia de Género. Es una estrategia de su abogado, evidentemente. Dos, que Carrasco no mencionó los casos de maltrato físico que sí cuenta en el documental. No cuesta mucho pensar que si ella denuncia malos tratos psicológicos, se centre en ellos. Porque eso es lo que puede demostrar con los titulares en prensa y los platós de televisión. Porque ese maltrato psicológico, además, ocasiona el alejamiento de su hija e hijo, según acreditan los informes. Es ahora, tras la emisión del documental, cuando han aparecido testigos de sus agresiones físicas. Yo entiendo que un titular que indique «contradicciones de Rocío Carrasco» genera visitas en la red, pero no hay nada más, puesto que el resto está acreditado con informes.

Y sí, también he leído lo del juez Vázquez Taín, que me habéis mandado 400 veces. Cada uno que elija sus jueces de referencia y fuentes. En mi caso, para documentarme sobre el caso Carrasco, han sido juezas y abogadas de violencia de género, que no es la especialidad de Taín. De hecho, aparte de sus casos más mediáticos, también lo recuerdo por ser instructor y participar, casualmente, en una docuserie sobre una menor asesinada, emitida en Antena Tres, el caso Asunta, de la que se supo lamentablemente todo sobre su vida, con fotografías muy delicadas, aún siendo menor. 

En una entrevista en La Razón, el juez afirma que él sí conoce a «mujeres que de verdad han sido maltratadas». No entiendo esto de afirmar, de forma pública, que no ha sido maltratada cuando no se ha dictado sentencia firme y cuando hay unos informes que lo acreditan. Aún entiendo menos esto de crear categorías, como si hubiera maltratadas de primera o de segunda, como si las que sufren daño psicológico fueran menos víctimas que las que sufren daño físico.

Por otro lado, indica que Carrasco o el programa lee los’’considerando’’ y no «las conclusiones». Creo que debe de haber un error porque justo lo que el programa ha mostrado de los informes han sido las conclusiones. (Entiendan que en la televisión el tiempo es oro y hay que ir al grano).

Se detalla en la conclusión del psicosocial de Violencia de Género de octubre de 2017 que las «declaraciones negativas que viene realizando el padre de sus hijos acerca de su persona» han actuado como elemento «concausal» y que esta situación provoca un «daño social» sobre ella asociado a la «resonancia de la actitud de su exmarido, con elevada exposición mediática, que provoca consecuencias en su sintomatología». 

Y el informe forense de noviembre de 2017, en conclusiones, indica lo que ya dijo Carrasco en el documental, «estos médicos pueden establecer una relación de causalidad entre la agravación de sintomatología de la paciente y los hechos denunciados». 

Lo que sí me dicen varias juezas de violencia de género es que es muy extraño que una Audiencia tumbe lo que un órgano especializado de violencia de género considere que tenía que seguir adelante, y aún menos que la Audiencia valore el fondo de la prueba, cuando eso se tiene que hacer en el juicio, cuando a esa fase no se llegó. 

Y una vez aclarado esto, regreso a las seis asesinadas a las que no prestáis atención. Porque al final lo que se aporta de sospecha en estas informaciones sobre el caso Carrasco afecta a todas, a su testimonio, a la que hoy vaya a denunciar y piense que le puede ocurrir como a ella: no ser creída. 

Usáis el caso Carrasco para atizar a todas y para hacer daño a la Ley de Violencia de Género. No justifiquéis que los seis hombres que han asesinado a sus parejas se deban por la mala racha de la Covid, por falta de ingresos o porque son enfermos mentales. Es mucho más sencillo, se llama machismo. E, igual que el racismo, se soluciona con educación en muchos frentes.  

Por eso no asesinan al jefe que lo ha despedido ni al camarero que le pone la cerveza del bar. Asesinan a lo que considera que es de su propiedad y control: su mujer e hijos/as. Y sí, a veces, incluso en época de bonanza económica, se concentran asesinatos porque cada día, repito, cada día, hay violencia de género dentro de los hogares de este país. No porque no la veáis, no existe.

Dejad de dañar a las víctimas buscando argumentos sucios e imaginarios en el caso Carrasco. Dejad de dañar a las víctimas con excusas económicas o sociales que no son la causa. Porque, mientras, estamos perdiendo el tiempo como sociedad. Al menos, prudencia y respeto a la memoria de las víctimas.


“Lo peor es cuando te das cuenta de que te infravaloran como científica por ser mujer”

Agencia SINC

Por Ana Hernando

Nancy Hopkins en una imagen reciente. / Leonard_Greco_Big

La bióloga neoyorkina Nancy Hopkins se ha destacado tanto por su investigación del pez cebra para el estudio del cáncer, como por su activismo de género. Ya jubilada, dice que nunca dejará de investigar y ha creado con otras colegas un grupo para ayudar a las mujeres a emprender en biotecnología.

Nancy Hopkins (Nueva York, 1943) comenta en el documental Picture a Scientist que acabó convirtiéndose en una “activista de género radical” en contra de sus deseos. Cuando entró en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) hace casi 50 años, no creía que el hecho de ser mujer fuera a tener un impacto negativo en su carrera.

Sin embargo, esta catedrática emérita de biología molecular y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU, enseguida comenzó a ver cómo sus colegas masculinos recibían mejor trato y tenían más oportunidades. Entonces tomó conciencia de que la infravaloración estaba condicionando su carrera y la de otras mujeres investigadoras.

Aun así, siempre se ha considerado una apasionada de su trabajo. Se casó en segundas nupcias a los 64 años. “Me divorcié de mi primer marido cuando tenía 30 años y no tenía intención de volver a casarme, me veía a mí misma como una ‘monja’ de la ciencia”, comentó con sorna a The New York times en una bonita pieza que este diario dedicó a su boda.

El MIT ha cambiado mucho, pero mirando hacia atrás, veo claramente que no era la institución la que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad que aún no estaba preparada para aceptarnos como científicas de alto nivel

Usted es catedrática emérita de biología en el MIT. ¿Cuál es el foco de su trabajo? ¿Continúa investigando?

Nuestra investigación se enfoca en el uso del pez cebra en el laboratorio para estudiar los genes esenciales para el desarrollo temprano, la longevidad y la predisposición al cáncer. Hemos logrado desarrollar herramientas para la investigación del pez cebra e idear un método eficaz de mutagénesis de inserción a gran escala. Con esta tecnología, identificamos y clonamos el 25 % de los genes esenciales para que un huevo de pez cebra fecundado se convierta en una larva nadadora. Estos genes incluían genes conocidos y nuevos que predisponen a los peces al cáncer.

Ya no dirijo el laboratorio porque me he jubilado, aunque creo que los científicos en realidad nunca nos retiramos del todo. Además, sigo trabajando en cuestiones de igualdad de género que afectan a las mujeres en el ámbito científico.

Entró a trabajar en el MIT en 1973. Al principio le costó creer que su género pudiera tener una influencia negativa en su carrera. ¿Era esta institución un entorno hostil para las mujeres?

El MIT ha cambiado mucho, pero, mirando hacia atrás, veo claramente que no era la institución la que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad en general que aún no estaba preparada para aceptarnos como científicas de alto nivel. Mi generación de mujeres fue la primera que pudo conseguir trabajo en las grandes universidades de investigación. En aquel momento, no sabíamos que el hecho de que nos abrieran las puertas no era todo lo que se necesitaba para crear un entorno inclusivo.

En el documental Picture a Scientist usted relata varios episodios de discriminación flagrante en su institución, pero cuenta que al principio aguantó y no hizo nada.

Sí, al principio, cuando empecé a sentir esa discriminación por ser mujer, estaba tan sorprendida que no sabía qué hacer. Los posdoctorales me veían más como una técnica que como un miembro de la facultad y por eso me hacían esperar, por ejemplo, para usar mi propio equipo. En aquella época, las mujeres teníamos que ser amables porque si no te tildaban de desagradable y difícil, y te evitaban. Cuando empecé a publicar artículos científicos en revistas, me di cuenta de que también tenía problemas para conseguir el crédito por mis descubrimientos. Pero seguí trabajando y me ascendieron a profesora asociada. Luego, tras conseguir la titularidad, empecé a tener ya problemas muy significativos y decidí actuar. Ya fui plenamente consciente de que me infravaloraban por el simple hecho de ser mujer y que esto estaba condicionando mi carrera y la de otras mujeres investigadoras. Lo peor es darse cuenta, es algo difícil de aceptar.

Al principio soporté cosas como que los posdoctorales me hicieran esperar para usar mi propio equipo o tener dificultades para que mis colegas varones me acreditaran por mis descubrimientos en los estudios 

¿Cuál fue la gota que colmó el vaso?

Creo que fue alrededor de 1990. Iba establecer mi investigación con peces cebra y necesitaba conseguir 200 pies cuadrados [18 metros cuadrados] de espacio en mi laboratorio para instalar las peceras. Así que fui a administración y les dije que era profesora de investigación senior y que tenía menos espacio que algunos investigadores juniores. El hombre me dijo: “Eso no es cierto”. Así que cogí una cinta métrica, recorrí el edificio cuando estaba vacío, medí los laboratorios y anoté y coloreé los espacios que tenía cada persona para saber cuánto espacio tenían. Hice también una tabla con todas las sumas, así que me llevó bastante tiempo.

Pensé que así podría demostrar con datos que tenía menos sitio que los investigadores varones. Pero cuando obtuve las mediciones y se las enseñé a la persona encargada de distribuir el espacio, se negó a mirarlas. Y fue entonces cuando me convertí en una ‘activista radical’, supongo que en contra de mis deseos, como cuento en el documental.

Y desde entonces ha estado involucrada en la defensa del avance de las mujeres en la ciencia.

Sí, durante los noventa un grupo de mujeres del MIT empezamos a organizar debates y establecer comités para analizar y combatir la desigualdad. Yo presidí el primer comité entre el 1995 y 1997. En 1999, escribimos un informe, que publicamos en el boletín del MIT. No imaginamos la repercusión que iba a tener. Aún pensábamos que nuestro problema era el de unas pocas mujeres de élite en instituciones punteras que querían hacer ciencia de muy alto nivel. Por supuesto, resultó ser un problema universal. Aquello causó una gran conmoción comenzaron a pedirnos declaraciones a los medios de comunicación y muchas mujeres nos escribieron desde todo el mundo con problemas similares, lo cual ha seguido sucediendo hasta el presente.

Me di cuenta de que las investigadoras senior teníamos menos espacio que los varones juniores, así que medí todos los laboratorios cuando no había nadie y lo demostré con datos. Fue entonces cuando me convertí en una ‘activista radical’, en contra de mis deseos 

En 2018 usted y otras colegas del MIT crearon el Boston Biotech Working Group. ¿En qué consiste y cuál es el objetivo?

El grupo lo creamos tres mujeres del MIT, yo misma, Susan Hockfield, expresidenta del MIT e investigadora de neurociencia, y Sangeeta Bhatia, investigadora de ingeniería biomédica, que además ha cofundado y forma parte del consejo asesor de varias firmas de biotecnología. Entre los 39 miembros del grupo, están los principales grupos de capital riesgo, ejecutivos de la escena biotecnológica de Boston, investigadores del MIT, responsables políticos y administradores académicos.

Estamos trabajando para aumentar el número de mujeres que formen parte de los consejos de administración de las empresas de biotecnología y abrir más vías para que las investigadoras funden sus propias compañías.

Este grupo ha publicado un estudio que demuestra con datos la poca representación de las investigadoras del MIT en el sector de la biotecnología.

Nuestro estudio indica que entre 2000 y 2018, las investigadoras del MIT solo participaron en el 9 % de los eventos del MIT relacionados con biotecnología y otras industrias y que, si las mujeres emprendedoras hubieran fundado empresas al mismo ritmo que los hombres, habrían lanzado 40 empresas más fuera del MIT en el mismo periodo de tiempo. Así que había que hacer algo para que las cosas comenzaran a cambiar.

Estaba sentada en el pequeño laboratorio en el que trabajaba [tenía 19 años], entró Crick, me tocó los pechos y me preguntó como si nada: “¿En qué estás trabajando?”. Me quedé tan estupefacta y avergonzada que no supe qué decir o hacer

Volviendo al documental Picture a Scientist. Algo que me dejo impactada es el comportamiento de Francis Crick con usted cuando era una joven investigadora en prácticas en el laboratorio de James Watson [Watson y Crick ganaron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por la estructura del ADN en 1962].

Si, bueno, lo que ocurrió fue que Francis Crick vino de visita al laboratorio para dar una charla. Yo tenía 19 años y estaba emocionada porque creía que tanto Watson como él eran genios. Estaba sentada en el pequeño laboratorio en el que trabajaba, entró Crick, me tocó los pechos y a continuación me preguntó como si nada: “¿En qué estás trabajando?”. Me quedé tan estupefacta y avergonzada que no supe qué decir o hacer.

En ese momento, solo me preocupaba que Jim Watson lo viera y que pudiera afectar a mi relación de estudiante-mentor con él —no lo vio, por cierto—. Yo admiraba mucho a Watson y me habría mortificado si lo hubiera visto. Tampoco quería avergonzar a Crick. Quería estar segura de poder interactuar con él científica y socialmente más adelante, sin que quedara ningún residuo de vergüenza. Así que hice como si no hubiera pasado nada.

Además, ¿a quién se lo iba a decir y qué iba a decir?, era una época diferente. El término ‘acoso sexual’ no existía. Ni siquiera yo sabía lo que era.

Un comportamiento así hoy sería inadmisible. Algo se ha mejorado, ¿no?

¡Sí! Ahora es muy diferente. Las mujeres pueden hacer cualquier cosa. Aunque sigue siendo más difícil para nosotras debido a las mayores responsabilidades familiares y a algunos prejuicios de género que aún existen, pero todo es mucho mejor ahora.

Mi generación —tal y como describíamos en nuestro informe de 1999— descubrió cómo el sesgo inconsciente da lugar a la exclusión, la marginación y la infravaloración de las científicas, y cómo esto conduce a desigualdades en la distribución de los recursos y la compensación para las mujeres. En aquel momento, pedimos al MIT que solucionara estos problemas mediante un seguimiento y una medición constantes, y que luego se ajustara para garantizar la equidad.

Mi generación descubrió cómo el sesgo inconsciente da lugar a la exclusión, la marginación y la infravaloración de las científicas, y cómo esto conduce a desigualdades en la distribución de los recursos y la compensación para las mujeres

¿Cree que las nuevas generaciones de científicas son más exigentes?

¡Claro! Hoy las jóvenes investigadoras piden mucho más. Esperan que la institución ofrezca una cultura inclusiva. No quieren tener que pedir que se les trate de forma equitativa, ni hacer el duro trabajo de señalar constantemente las desigualdades. Quieren cambiar la propia cultura, recompensando a las personas que son grandes científicas y que además saben cómo crear entornos de trabajo inclusivos.

Sin embargo, una de las cosas importantes que hay todavía que cambiar es la equiparación de las responsabilidades familiares entre las mujeres y los hombres que trabajan. También en este caso se trata de una cuestión social amplia y profunda en la que todavía se necesitan muchos cambios.

¿Qué consejo le daría a una joven que quiera dedicarse a la investigación?

¡Hazlo! ¡No lo dudes! Ser científica ha sido el mayor privilegio de mi vida. Es la profesión más apasionante que conozco. Cualquiera que consiga ser científica es una persona afortunada.


jueves, 1 de julio de 2021

Doce años después del golpe, una mirada desde la fe cristiana


Radio Progreso

Estos finales de junio están llenos de recuerdos y memorias borrascosas. Son memorias de sentimientos encontrados, y desde nuestra fe, sabemos que los conflictos son un lugar privilegiado para saber dar razón de la esperanza que tenemos puestas en el Dios que nos regala la Vida a borbotones. Nuestra fe nunca nos llama a evadir conflictos, nos llama a estar en las encrucijadas de los mismos, porque en esos cruces es donde la humanidad se juega la vida y la muerte. Y nos llama a vivir en profundidad los conflictos para alimentar las esperanzas, pero muy bien situados desde los sectores más indefensos, para desde ellos buscar caminos que promuevan la paz, la justicia y la reparación de las víctimas para orientarnos hacia la auténtica reconciliación.

El golpe de Estado ocurrido hace doce años dejó muchas heridas que todas ellas siguen todavía abiertas y sangrantes. Y nuestra Iglesia no se escapa de estas heridas. El golpe de Estado fue la culminación de un proceso continuado de acumulación de conflictos no afrontados ni resueltos con responsabilidad a lo largo de muchos años. Una acumulación de conflictos que, en lugar de resolverlos, los políticos los fueron tratando conforme a sus cálculos de poder, y por eso mismo fueron haciendo del país y del Estado un hervidero, una olla de presión que con el golpe de Estado se destapó la olla con todo su hervidero, y nos salpicó a todos los sectores de la sociedad.

Aunque es cierto que todos los sectores tenemos responsabilidad en el golpe de Estado, los sectores políticos y empresariales que nunca hicieron frente a los conflictos con responsabilidad, tienen la mayor cuota de responsabilidad. Y curiosamente, han sido quienes lideraron el golpe de Estado, los que menos han reconocido en estos doce años su responsabilidad, y son los que no están dispuestos a dar ni un solo paso para romper con el círculo infernal de la desigualdad, la exclusión social, el deterioro ambiental y la injusticia institucionalizada.

Lo más triste en estos doce años de continuas y crecientes inestabilidades, es que los sectores y líderes de las cúpulas políticas y empresariales siguen actuando y comportándose como si en nuestro país nunca ha ocurrido nada, como si estuviéramos en la mayor de las normalidades. Y siguen tomando decisiones que contribuyen a seguir acumulando los conflictos. Desde nuestra fe cristiana y la tradición de la Iglesia, los conflictos se han de hacer frente desde sus raíces y no solo desde sus efectos, y lo que ocurre con los políticos y altos empresarios, es que ni siquiera están interesados en hacer frente a los efectos. Bien se sabe que existen personas con poder que diciendo que tienen fe en Dios, siguen involucradas en actos de corrupción de manera descarada, y tienen una alta responsabilidad en sostener la impunidad. El asunto de las estafas al sistema sanitario, los saqueos a instituciones públicas, la privatización de bienes públicos en base a sobornos, las ZEDEs, son expresiones de las mismas gentes que hace doce años propiciaron la ruptura constitucional.

El golpe de Estado de hace doce años fue un acto de impunidad, y sigue alimentando la impunidad en nuestro país. Fue un acto perpetrado por los fuertes, por quienes se orientan conforme a la ley de los fuertes, y con ese acto, consolidaron el gobierno de los fuertes que utilizan la institucionalidad del Estado, y especialmente la legislación para ser más fuertes y gobernar con arbitrariedad y discrecionalidad. Doce años son un tiempo suficiente para valorar que el golpe de Estado fue una medicina que resultó peor que la enfermedad, y las condiciones que supuestamente se buscaron resolver con aquel acto violento, se han recrudecido. El problema de fondo sigue intacto o mucho más agudizado. ¿Y cuál es el problema de fondo? Es un asunto de humanidad, de dignidad, de vida y de muerte. El problema de fondo es que los pobres siguen sin tener esperanza y dignidad. Y sigue siendo la insolidaridad en la que se sostiene el modelo que subyace en quienes organizaron y perpetraron el golpe de Estado.

El problema de fondo es un modelo que se sostiene en la exclusión social y la violencia y que dispara los dinamismos de la pobreza y de la miseria. El problema primero no es la pobreza, sino lo que hace que se desencadenen los resortes que producen pobreza. Antes de la pobreza está la desigualdad y la inequidad. En Honduras, por ejemplo, existen unas doscientas personas que tienen cada una un capital por encima de los treinta millones de dólares. Aquí en Honduras hay millonarios mucho más ricos que muchos ricos de los países ricos del mundo. Aquí en Honduras existen personas que individualmente son propietarias de extensiones de tierra en donde podrían trabajar y producir alimentos unos diez mil campesinos.  Eso se llama desigualdad e inequidad, y esa situación es el eje articulador de la violencia.

Existen sectores muy interesados en afianzar este modelo productor de empobrecidos y de violencias, y lo hacen bajo la apariencia de defender la patria y de preocuparse por empleo y seguridad. Frente a este modelo que excluye y que se sostiene sobre una élite que habla mucho de bienestar pero que en los hechos alimenta la injusticia y la opresión, es bueno recordar las palabras del evangelio: “Ustedes llenan el plato y la copa con robos y violencias, y por encima echan una bendición…ustedes son semejantes a sepulcros bien pintados que tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de toda clase de podredumbre” (Mateo 23, 25.27)

Esos intereses mezquinos estuvieron muy activos en las motivaciones que llevaron al golpe de Estado. Doce años después de aquella acción violenta del 28 de junio de 2009 sigue siendo más fuerte la tendencia hacia la apuesta por la inequidad por encima de la práctica de la justicia. Y eso, como nos lo dicen nuestros Obispos en los documentos oficiales latinoamericanos, es un pecado social, y que la Iglesia está llamada a denunciar y a rechazar. La Iglesia de los pobres promueve valores de una sociedad y una administración pública que se sustente sobre el criterio del bien común. “Este criterio –dicen nuestros obispos hondureños—debe ser el paradigma que oriente el actuar de cualquier dirigente político que sea coherente y de cualquier miembro de la sociedad que vive responsablemente en ella”

Este criterio del bien común está ausente tanto en la administración pública como en los planes de los gremios empresariales, y no pocas veces, también está ausente en las organizaciones gremiales cuando se afana en presentar como demandas nacionales lo que en los hechos son demandas particulares o sectoriales.

Más que el criterio del bien común, lo que prima en nuestra Honduras es el criterio del sálvese quien pueda y la ley del más fuerte, y esto es lo que se ha acentuado doce años después del golpe de Estado. No es el servicio sino la búsqueda del poder y el control de mayores espacios del Estado para intereses de grupos lo que más parece pesar en las decisiones que se toman en este período de inestabilidades, exclusiones y violencias. La búsqueda del poder para dominar es lo que está en la base de la política y que tanto daño ocasiona a nuestra sociedad. A ese propósito, cuando los hijos del Zebedeo en el Evangelio de Marcos piden los primeros puestos, Jesús les recuerda que así se comportan los jefes de las naciones. Y de inmediato les deja con firmeza un mandato: “No deberá ser así entre ustedes” (Marcos 10, 43).

Ese es el gran mandato de Jesús a sus seguidores. La lógica del poder que aplasta y oprime lleva a la autodestrucción y a la pérdida de rumbo común. Si esa lógica predominara en los sectores populares y en la Iglesia, entonces la sociedad entera sin duda caería víctima de las luchas intestinas, del sálvese quien pueda y de la ley del más fuerte. Por ello, la Iglesia ha de cuidar la identidad de su misión y sobre lo específico de su servicio a la sociedad y al Estado. La Iglesia de los pobres ha de dar señales inequívocas de estar desprendida de la lógica del poder, y dar testimonio inequívoco de que es la dignidad humana y el bien común los criterios que conducen su misión.


COFADEH logra cambio de medidas en favor de víctima de policías


Defensores en Línea

Desde hace dos años Junior Alfredo Godoy Velásquez, debía cumplir cada miércoles con la medida sustitutiva a la prisión de ir a firmar al Tribunal de Sentencia, ante la acusación por golpear a unos policías, pero ahora solo irá una vez al mes.

Junior Alfredo Godoy Velásquez, fue atacado por dos patrullas policiales el 19 de marzo de 2019, y días se pues el Ministerio Público lo acusó de atentar contra la Seguridad del Estado, quedando bajo medidas sustitutivas a la prisión de no acercarse ni tener comunicación con los policías Melvin Ariel Rodríguez Ardón y Alex Alexander Pérez Rodas, no salir del país y firmar cada semana.

Para el lunes 21 de junio se convocó a juicio Oral y Público, dándose la sorpresa que se había pospuesto para enero de 2022. Supuestamente, según explicó hoy la jueza Laura Casco, porque Junior no se había hecho presente, entonces el Fiscal del Ministerio Público, Edson Godoy, solicitó revisión de medidas.

De manera precisa, la abogada Karol Cárdenas, del área de Acceso a la Justicia del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), aclaró que la víctima del abuso policial si estaba presente, pero no se les notificó de la audiencia, pese a que estaban fuera de la Sala I.

La semana anterior se dijo que la pospuesta del juicio se debía a que no se había presentado la representante de la Procuradora General de la República ni los testigos propuestos por el Ministerio Público.

Entonces la jueza declaró sin lugar la audiencia de hoy, señalando nuevamente que el juicio será el lunes 17 de enero de 2022, y aceptó la solicitud de la abogada Cárdenas para que Junior solo vaya a firmar una vez al mes y no cada semana.

Debido a la crisis de salud por la pandemia por el COVID-19, Junior se expone, además la situación económica no es buena. El joven de 26 años se dedica a la herrería, por lo que también el día que debe ir a firmar, pierde de trabajar, agregando que es parte del sostén familiar.

Los policías que lo golpearon hasta el cansancio eran unos ocho de ambos sexos, asignados a las postas de la colonia Kennedy y colonia Villa Nueva de Tegucigalpa, y se supone que Junior los golpeó a ellos.

Ahora se debe continuar con el proceso que indica la ley, declaró la abogada Cárdenas, ya que no cabe una conciliación porque Junior es más bien víctima de los policías.

Por su parte, el joven espera que su nombre quede limpio de las acusaciones imputadas, con el acompañamiento legal del COFADEH, organización que le brindó apoyo desde cuando salió en libertad y muy golpeado.

Es así que fue remitido a un hospital privado para ser evaluado después de la golpiza que le propinó la policía, y que lo mantiene convaleciente. Junior continúa en tratamiento médico y su fuerza de trabajo ha desmejorado.


Coalición anticorrupción alerta sobre posible desmontaje de la UFERCO


Radio Progreso

Recientemente se dio a conocer una investigación contra el fiscal Luis Javier Santos, coordinador de la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (UFERCO), quien supuestamente filtró información del “Caso Hermes”.

El “Caso Hermes” fue presentado por la UFERCO ante la Corte Suprema de Justicia, y desveló que al menos 11 personas, entre ellas, una hermana del mandatario Juan Orlando Hernández, sustrajeron de Casa Presidencial más de 122 millones de lempiras, a través de la empresa de maletín Servicios e inversiones (AID).

Por cuanto, la investigación contra el fiscal Luis Javier Santos podría estar orientada a desmontar o acabar con los esfuerzos de lucha anticorrupción y los avances en contra de las élites coludidas en redes de corrupción, dijo en entrevista a Radio Progreso la abogada Fátima Mena, coordinadora de la Coalición Anticorrupción.

La Coalición ha venido denunciado un claro desmontaje de la lucha contra la corrupción y la impunidad en Honduras. “Primero desaparecieron a la Maccih – Ufecic, despidieron a fiscales y técnicos especialistas en investigación, paralizaron más de 50 casos que vinculan a altos funcionarios del gobierno con la corrupción y ahora, la posible desintegración de la Uferco”, denunció la abogada Fátima Mena.


“Para los neoliberales la libertad es poder poner un precio a todo, cubrir más aspectos de la vida mediante el mercado”

El Salto Diario

Por Yago Álvarez Barba 

Fuentes: El salto [Foto: Quinn Slobodian, historiador canadiense. © Tony Luong 2021]
El historiador canadiense Quinn Slobodian publica un recorrido por la historia del globalismo neoliberal y su uso de los Estados y las instituciones para proteger al libre mercado de la democracia.

“Quien solo sepa de economía no puede ser un buen economista”, dijo Frederick Hayek en su libro Economía, ciencia y políticas de 1962. Lo expresó en el momento en el que la corriente neoliberal de la Escuela de Ginebra seducía a gran parte de la corriente económica ortodoxa con la idea de que se necesita abordar el libre comercio y las teorías liberales desde un punto de vista político y jurídico. Cuando los neoliberales comenzaron a poner cada vez más en funcionamiento un mundo partido entre Estados y mercados, donde los primeros servirían para salvaguardar el buen funcionamiento de los segundos. Donde la economía de mercado estaría por encima de la democracia. Y, viendo el panorama actual, no parece que les haya ido muy mal.

La cita de Hayek es una de las muchas que recoge el extenso trabajo del historiador canadiense y profesor en la Wellesley College Quinn Slobodian y que se ha materializado en el libro Globalistas. El fin de los imperios y el nacimiento del neoliberalismo (Capitán Swing, 2021). Una historia que arranca hace 100 años, cuando caían los antiguos imperios y las guerras mundiales, los procesos de descolonización y los repliegues nacionales ponían en peligro el sueño de un libre comercio globalizado sin las ataduras de las barreras comerciales y las medidas proteccionistas.

Con su particular visión histórica de la corriente intelectual más influyente en nuestra vida cotidiana, Slobodian analiza el desarrollo conceptual de las ideas neoliberales hoy en día, el cisma que está sufriendo dicha corriente, el aparente giro keynesiano de los gobiernos más importantes del planeta o el futuro de un neoliberalismo que parece perder la batalla en los niveles más altos de la estructura social y política, pero que se vuelve más violento con las capas bajas de la población.

No sé si en Canadá o los Estados Unidos ocurre, pero en España, cuando yo uso el concepto “neoliberal” en redes sociales no tarda mucho en aparecer un trol que me dice que ese concepto lo inventó la izquierda. Pero tu libro explica lo contrario. ¿Qué le dirías o cómo le resumirías eso a esa gente? ¿Cómo les explicarías lo que es el neoliberalismo?

Yo siempre empiezo diciendo que el término se ha utilizado de muchas maneras diferentes. Por lo que es comprensible y justificable estar confundido por una gran cantidad de definiciones que conflictúan entre sí. Para mí, hay tres formas principales en la que se utiliza el término. Se utiliza para describir una especie de época de la historia global, más o menos desde la década de 1970 hasta la actualidad. Se dice que estamos en la era neoliberal. Luego se utiliza para describir una especie de relación que la gente tiene con el resto, eso de ‘los empresarios hechos a sí mismos’, de la gestión de activos para ser maximizados en el mercado, etc.

El neoliberalismo se trata realmente de un número limitado de personas que tienen un número limitado de conversaciones, pero durante muchas décadas y con una fuerte consistencia en su argumentario

Pero en tercer lugar, también se utiliza para describir un tipo de movimiento intelectual bastante discreto con un número limitado de personas involucradas y que comenzó en la década de 1930, a través de un acto en el que buscaron su autodefinición y lo hicieron como ‘neoliberal’. Un movimiento que sigue hoy en día, 70 años después. Mi definición de neoliberal está limitada a esta tercera. Uso el término para describir una ideología desarrollada por un conjunto de pensadores dentro de contextos específicos, pero que son contextos importantes. Y creo que al señalar que, en 1938, este grupo de personas se reunió y se describió a sí mismo como neoliberales, puede que sea buen punto de partida para que la gente comience a pensar “de acuerdo, tal vez hay algo más de sustancia aquí”. El hecho de que dejaran de llamarse neoliberales en los años 50 confunde un poco las cosas, por supuesto. Pero luego, en los últimos años, ha habido una mayor disposición de este mismo grupo de personas para volver a utilizar el término neoliberal para describirse a sí mismos. Y en Alemania, de hecho, no es tan inusual que la gente que está involucrada en discusiones ordoliberales y de economía social de mercado se llamen a sí mismos neoliberales. No es tan tóxico ni se le coloca una bandera roja como lo es en otros contextos lingüísticos.

Esa es mi forma de abordarlo normalmente, es decir, no es una teoría de todo, no es una afirmación sobre la historia del mundo o una supuesta nueva actitud que tenemos hacia nosotros mismos. El neoliberalismo se trata realmente de un número limitado de personas que tienen un número limitado de conversaciones, pero durante muchas décadas y con una fuerte consistencia en su argumentario.

Otro de esos términos muy utilizado por los neoliberales es “libertad”. En las recientes elecciones de la Comunidad de Madrid, el partido de la derecha conservadora ha usado el eslogan “Comunismo o Libertad”. ¿A qué se refiere un neoliberal cuando hablan de libertad?

Buena pregunta… Creo que aquí es útil distinguir entre las principales escuelas de pensamiento dentro del neoliberalismo. Las escuelas de pensamiento reconocidas son la Escuela de Chicago, principalmente alrededor de Milton Friedman y Gary Becker, la escuela de Friburgo, alrededor de Walter Eucken, y luego también tienes la Escuela Austriaca alrededor de Friedrich Hayek y Ludwig von Mises. En mi libro introduzco la idea de una Escuela de Ginebra, que se interesa sobre todo por las ideas de orden internacional y economía mundial. Así que la respuesta a lo que significa la libertad para cada una de ellas puede ser un poco diferente.

Para los neoliberales, la libertad es el descubrimiento de partes desmercantilizadas de la vida humana, y luego mercantilizarlas y convertirlas en cosas que pueden ser intercambiadas en el mercado

Creo que lo interesante de Hayek es lo explícito que es con lo que significa la libertad cuando dice que la libertad es una especie de libertad estructurada, en el sentido de que somos libres de responder a las fuerzas y señales del mercado. Y la libertad la define así: por responder correctamente a la forma en que se nos empuja a actuar dentro del mercado. Hayek utiliza el ejemplo de una hoja en la rama de un árbol que se mueve según el viento en una tormenta. Y ese espacio que tiene la hoja es su libertad. Tiene libertad de moverse con las fuerzas del viento que la está empujando. Así que la libertad siempre está supeditada a que un sistema más amplio se reproduzca de manera que aproveche partes de la vida humana que, previamente, son absorbidas por el mercado. Así que creo que, para todos los neoliberales, la libertad es el descubrimiento de partes desmercantilizadas de la vida humana, y luego mercantilizarlas y convertirlas en cosas que pueden ser intercambiadas en el mercado. Así que, para los neoliberales, libertad y la mercantilización no son opuestas, en realidad son una especie de sinónimos de la misma cosa. Para experimentar la libertad, tenemos que hacerlo dentro de un espacio de intercambio monetario. Y eso es muy diferente de la forma en que otras personas piensan en la libertad, en particular lo que defienden los socialistas.

Para los neoliberales, la libertad es poder poner un precio a todo, que haya libertad para más intercambio, que se puedan cubrir más aspectos de la vida mediante transacciones del mercado. Y en cierto modo y visto desde su argumentación, tiene sentido. Porque para ellos, el mercado permite el anonimato, permite la equiparación, la entrada de cualquier en ese mercado. También dicen que ello permite romper con las jerarquías del patriarcado, la tradición o la opresión religiosa. Piensan que el mercado es el lugar donde escapamos de estas cosas que son parte de la vida tradicional. Y, al mismo tiempo, dicen que ese mercado en sí mismo no es algo que existe solo para el individuo, sino que siempre requiere de una especie de sistema más grande. Y, de hecho, creo que este es el punto clave para entender el neoliberalismo como una filosofía del individualismo. Porque el punto clave del neoliberalismo es que si quieres un sistema basado en el individualismo, entonces necesitas diseñar un sistema dentro del cual el individuo pueda ser libre. Así que el liberalismo se convierte en ese proyecto de diseñar leyes y diseñar Estados de tal manera que los individuos puedan actuar de manera mercantil, pero con mínimas restricciones.

En tu libro hablas mucho sobre ese diseño del Estado, sobre el equilibrio entre Estado y mercado que buscaron esos primeros ideólogos del neoliberalismo. ¿Cuál crees que es el equilibrio que buscan los neoliberales en la actualidad?

No sé si lo describiría como un equilibrio, porque eso implica que esas partes estén de alguna manera estructuralmente separadas, ambas iguales pero separadas o que tengan un estatus autónomo en sí mismas, pero yo no lo veo así, ni creo que lo hagan los neoliberales. La idea que defienden es que los mercados no están liberados de la supervisión del Estado, los mercados sólo son posibles a través de la regulación del Estado, la protección del Estado y la producción de ciertos resultados en lugar de otros. Así que creo que lo que puede parecer en su propia retórica como un equilibrio, una armonía o una especie de separación de esferas, es en realidad algo muy diferente. Es un Estado que está constantemente vigilando, supervisando y reproduciendo espacios de actividad de mercado y de intercambio de mercado. Y la ley trabaja para proteger los activos. Para protegerlos de la expropiación de otras partes del Estado a través de los impuestos. Así que el Estado es cómplice cotidiano de la racionalidad neoliberal y esto no es algo en lo que se haya dado ni un paso atrás.

Las campanas de alarma para los neoliberales son siempre ese ‘¡que viene la inflación!”, sin importarles lo más mínimo lo que realmente está sucediendo en los mercados

Así que creo que la actualidad es un momento fascinante para este movimiento intelectual neoliberal, porque están experimentando un verdadero cisma, están experimentando una verdadera división. Entienden que no son populares en este momento. Entienden que están bajo la amenaza de nuevas formas de utilizar el Estado de manera diferente a la forma en que quieren utilizarlo ellos.

Están respondiendo básicamente de dos maneras diferentes. La primera forma de responder es decir que el Estado debe simplemente atenerse a las reglas que dice seguir. Por ejemplo, vemos que ocurre esto con el Banco Central Europeo y la gestión del euro. Para la mayoría de nosotros, miramos la crisis de la eurozona y parece que el BCE actuó de forma demasiado disciplinada con respecto a Grecia especialmente, pero también con otros países, incluyendo España. Para los neoliberales, el BCE fue demasiado débil y demasiado pasivo en su tratamiento de los países del sur de Europa. Y al rescatar, entre comillas, a los prestamistas alemanes en lugares como Grecia, en realidad rompieron sus propias reglas, rompieron su propio mandato. Y se produce este nuevo mundo de tasas de interés cero, de la flexibilización cuantitativa, y siguen alarmando, contra toda evidencia, que inevitablemente conducirá a la inflación. Las campanas de alarma para los neoliberales son siempre ese ‘¡que viene la inflación!”, sin importarles lo más mínimo lo que realmente está sucediendo en los mercados. 

Por lo que hay un lado de los liberales que su respuesta se centra en cómo el Estado solo necesita tomar más medidas y que los bancos necesitan seguir sus propias reglas. Quieren que haya un límite de déficit que se mantenga, incluso para Alemania y Francia. Y por eso se oponen a los fondos de estabilización y todo lo relacionado con la respuesta al coronavirus. Piensan que el Estado solo tiene que cumplir con sus propios principios y que el Tratado de Maastricht tiene que ser seguido al pie de la letra.

Los neoliberales ahora están preocupados porque creen que la Unión Europea comenzó con una buena disciplina que favorecía el mercado, pero que ahora se está convirtiendo en esta entidad socialista verde suave y muy grande

Todo esto es lo que piensa una parte del movimiento liberal. La otra ala básicamente lo que dice es que este proyecto de crecimiento y escalabilidad, ese experimento de ampliación, ha fracasado. El movimiento hacía lo supranacional al que me refiero en el libro, la idea de que puedes encerrar a los Estados nacionales haciéndoles firmar tratados en Bruselas o Frankfurt, se ha demostrado que es un error, que los gobiernos nunca siguen realmente las reglas. Y estos gobiernos estatales supranacionales o entidades supranacionales se convertirán en otra cosa pasado un tiempo. Así que los neoliberales ahora están preocupados porque creen que la Unión Europea comenzó con una buena disciplina que favorecía el mercado, pero que ahora se está convirtiendo en esta entidad socialista verde suave y muy grande. Así que la opción más popular en este momento para algunos de los liberales es salir de estas instituciones supranacionales.

La principal oposición en Alemania a los gastos de la UE es la gente que fundó el partido AfD. Son los que están presentando demandas ante el Tribunal Constitucional para evitar que Alemania participe en el gasto expansivo de Frankfurt y Bruselas, y además quieren volver al marco alemán. Quieren volver a controlar sus propias fronteras. Y esa es la solución más popular ahora mismo entre los intelectuales neoliberales, desconectar el movimiento supranacional, volver a la nación y usar eso como base para gestionar el capitalismo y fomentar la competencia. Hacer que se compita entre Estados para bajar los impuestos y salarios. Ven que esta opción es mejor que la ampliación supranacional, donde sólo produce más hinchazón burocrática y, tal vez, un cambio político hacia la izquierda.

Entonces crees que ese punto es en el que las élites nacionales se empiezan a convertir en nacionalistas. Yo creo que ese punto también es en el que ese nacionalismo de las élites se convierte o mezcla con las ideas de extrema derecha y empiezan a defender ideas y políticas racistas. ¿Estamos en ese punto?

Creo que esta es una historia bastante antigua. Si nos remontamos 30 años atrás, a la caída del Muro de Berlín, el final de la Guerra Fría, puedes ver muchas de esas cosas muy similares a las suceden en la actualidad. Con el Frente Nacional en Francia, el partido liberal austriaco o, como ya he comentado, en Alemania. Es la misma historia. La política económica era neoliberal: tenemos que cortar el Estado de bienestar y bajar los salarios, romper los sindicatos, etc. Y luego la política cultural era etnonacionalista y racista: El problema son los musulmanes, el problema son los no franceses que vienen a nuestro país. Eso se ha repetido por toda Europa. 

En los años 90, los nuevos partidos liberales hicieron alianzas con los etnonacionalistas. Y con el tiempo, el neoliberalismo se desvaneció y el etnonacionalismo dominó

Lo mismo ocurrió en los años 90. Los nuevos partidos liberales hicieron alianzas con los etnonacionalistas. Y con el tiempo, el neoliberalismo se desvaneció y el etnonacionalismo dominó. Y así, estos partidos que empezaron como partidos defensores de la austeridad junto con la protección de los partidos raciales, se convirtieron en una especie de partidos raciales protectores. Y eso sucedió también en el caso del Brexit. Quiero decir que fue iniciada por personas que querían que el Reino Unido fuera más Singapur, pero al final trató de echar a los extranjeros del país. Es realmente lo que les hizo ganar el referéndum. Así que creo que lo primero que hay que tener en cuenta es que los politólogos e historiadores están de acuerdo en que la tendencia de estas protestas, de los partidos no establecidos, ha sido comenzar como coalición etnonacionalista neoliberal y luego el etnonacionalismo parece tomar el control empujándolo hacia lo que llamamos la extrema derecha.

Pero lo que señalo en el libro y que creo que es importante ver es que muchas de estas facciones neoliberales que iniciaron estos partidos en realidad no necesitaban ser convencidas de que la cultura importa y la raza importa, porque esto, en realidad, ya era un compromiso que hicieron en esa alianza, ya era parte de su pensamiento. Así que una de las cosas que estoy leyendo ahora y sobre la que ya he escrito algo es que el tipo de ordoliberales que se llaman a sí mismos hayekianos, ya en la década de 1980, ya hablaban de cómo la cultura podría importar más de lo que habían pensado anteriormente, que los humanos no son todos iguales. La cáscara económica está en realidad marcada por los rasgos culturales y las diferencias culturales. Y en los principios de los 90 era realmente muy común, incluso en la corriente principal de la economía, decir que la historia, las instituciones o las evoluciones durante largos períodos de tiempo importan.

Así que los neoliberales que han formado estos partidos de extrema derecha, desde Austria a Gran Bretaña, ya llevan años argumentando en este sentido, incluso antes de que hicieran alianzas con los neonazis. Ya decían que no se trata solo del mercado, sino que también se trata de la cultura. Y están usando el mismo argumento. El AfD en Alemania está compuesto por personas que se ven a sí mismos como buenos hayekianos y a la vez chauvinistas culturales, y no ven ninguna contradicción en ello. No es una especie de matrimonio de conveniencia que estén apretando los dientes… simplemente lo hacen porque es perfectamente coherente ideológicamente con sus ideas. Así que creo que actualmente estamos en un punto importante, ya que no es solo una especie de alianza incómoda entre la gente del mercado y la cultura, sino que en realidad es intelectualmente coherente. Es muy importante verlo, porque no hacerlo provoca que sea más difícil averiguar cómo se podría enfrentar este tipo de cosas. Porque creo que normalmente lo que ocurre es que la gente piensa que hay algunas personas buenas que solo se preocupan por el capitalismo, incluso si son un poco extremas. Y luego están los malvados, ya sabes, los racistas… pero claro, ¿cómo podemos hablar con los buenos capitalistas sin confrontar a estos malvados racistas? Porque no es tan fácil trazar una línea entre los dos.

¿Qué opinas de los paquetes de medidas de gasto y monetarias que se están empezando a aplicar tras el covid, como los Next  Generation UE o el Plan Biden? ¿Hay un cambio de paradigma y los Estados se están volviendo keynesianos? ¿Está el libre mercado en peligro?

Lo que creo es que no todos los partidos de extrema derecha en la UE en este momento se puedan catalogar en la misma categoría, ni que tengan esas hojas de ruta neoliberales culturales. Partidos como La Liga italiana no tienen ningún problema con el BCE y su inyección de dinero, en realidad lo que quieren es que les den más dinero a ellos. Así que lo que quiero decir es que no toda la extrema derecha europea actual tiene el mismo perfil cultural neoliberal. La mitad lo tiene, pero la otra tiene ideas más abiertas a la política monetaria europea.

Creo que, de todas maneras, quien tiene la voz cantante es la Reserva Federal Estadounidense, ya que es el prestamista de última instancia, ya no solo de Estados Unidos sino de todo el planeta, como pudimos ver tras la crisis financiera mundial de hace una década. Por lo que, si algo tiene que cambiar, está claro que esos cambios tienen que venir de los Estados Unidos. La UE siempre ha respondido más o menos reactivamente a lo que sucede en los Estados Unidos, siempre con un poco de retraso, pero aún más neoliberal, en mi opinión, como pudimos ver en la respuesta a la crisis del 2008.

Por lo que aquí podemos ver dos factores clave. El primero es la erosión de las normas neoliberales de las políticas comerciales. Bajo la administración Trump, la única desviación del neoliberalismo fue esa ruptura de la globalización económica en la confrontación con China. Una guerra comercial enorme, la mayor desde los años 30. Fue denunciada rotundamente por todos en el Partido Demócrata e incluso dentro del Partido Republicano cuando empezó en 2017. Pero para 2020 ya todo el mundo lo veía normal. Y eso es ahora la nueva normalidad. La nueva normalidad es que protejas tus propios productos, que intentes romper las cadenas de suministro internacionales para traerlos a tu propia casa, se espera que se desarrolle algún nivel de autosuficiencia y desacoplamiento, etc. Estados Unidos está en ello y Canadá se ha sumado. Así que ese es el primer gran cambio. Creo que esto señala el fin del estilo de globalización mundial de los años 90. El desafío chino como principal fuerza productora del resto del mundo, o mejor dicho del mundo atlántico, ha hecho que los Estados Unidos y la UE se unan para contener a China y su actividad económica. Y eso es muy diferente a todo lo que le precedió. Puede seguir siendo agresivamente capitalista, pero es diferente del tipo de globalismo que he descrito en mi libro. Así que ese es el gran cambio.

Las medidas de gasto de Biden solo son posibles tras la ruptura del hechizo de la fobia a la inflación. La viejas ortodoxias económicas ya no tienen evidencia empírica de esa temida inflación, nadie les cree ya en Washington

Aún más grande que eso, el otro factor importante es el fin del miedo a la inflación. Quiero decir, después de 2008, la suposición de la izquierda y la derecha en los Estados Unidos seguía siendo que si el Estado gasta demasiado, la gente lo pagaría a través de la inflación. Es la ortodoxia económica. Pero, obviamente, no sucedió. Llevamos más de una década sin inflación, es más, hay más movimientos hacia la deflación y parece que es imposible hacer que la inflación suceda. Y ahora que sabemos que no sucedió, significa que cualquier cosa es posible. Y me refiero a los paquetes de medidas de los 100 primeros días de Biden. Las medidas de gasto de Biden solo son posibles tras la ruptura del hechizo de la fobia a la inflación. Las viejas ortodoxias económicas ya no tienen evidencia empírica de esa temida inflación, nadie les cree ya en Washington, al menos por el momento. Por lo que creo que ha habido una fuerte ruptura a la racionalidad neoliberal en un nivel superior. 

Pero aquí hay que matizar algo. Sí que puede que haya ese cambio a un nivel superior. Lo vemos cuando Biden, Ursula von Der Leyen e incluso las élites corporativas hablan sobre el cambio climático y la necesidad de respuesta, que hay que hacer algo con la desigualdad creciente o que los ricos tienen que pagar más impuestos. Ves eso y puedes pensar que el neoliberalismo está medio muerto o luchando para no terminar de morir. Pero cuanto más bajas en la escalera socioeconómica, menos parece que el neoliberalismo esté muriendo. Cuando ves a la gente que necesita varios empleos para vivir, tiene que estar pagando facturas médicas, necesita que su suegra cuide de sus hijos que no tienen escuela por el covid y está vigilado por cuatro jefes diferentes, pues da la impresión de que todavía queda mucho neoliberalismo.

El único tipo de libertad que se está ganando es la de tener cuatro trabajos y apenas dormir o ver a tu familia

El lugar de trabajo es el lugar donde se pueden observar muchas de las cosas que justificadamente hemos criticado en las últimas décadas y es ahí donde tiene que ser impugnada. Por lo que creo que este es el momento de la verdadera lucha de clases y que no necesariamente se tiene que dar en los niveles superiores, sino en la parte inferior. Porque ahí es donde hay una disminución de la autonomía y de la libertad para la gente común. El único tipo de libertad que se está ganando es la de tener cuatro trabajos y apenas dormir o ver a tu familia. Pero no es el tipo de libertad que la mayoría de gente quiere. Así que, por resumir, a un nivel superior sí que el neoliberalismo está luchando por continuar, pero en la parte inferior sigue formando parte de nuestra vida diaria. 

Con esta confrontación entre Estados Unidos y China, donde Europa es solo un campo de batalla, pero no parece ser un jugador decisivo, con una crisis que está afectando, como bien acabas de comentar, a las clases bajas y una extrema derecha ganando popularidad, ¿qué crees que puede ocurrir en la próxima década?

Creo que esa idea que había antes de 2020 de producir donde fuera más barato y no preocuparse por dejar de tener acceso a esos productos ha cambiado. Crecerá la tendencia de traer esas cadenas de producción y suministros a casa porque la pandemia demostró que eso no es cierto. Los países buscarán su propio interés y detendrán la exportación de todo, desde las mascarillas hasta las vacunas y se molestarán por producir esas cosas en casa. Y no solo productos relacionados con la sanidad y las futuras pandemias, también los semiconductores, chips, etc. Esa guerra está ocurriendo ahora mismo y Europa, India o Estados Unidos están en proceso de producir chips en sus propios países, cuando antes solo se producían en Asia. Todo esto hará que se empiece a relocalizar la industria en países que antiguamente eran industriales, como Estados Unidos, y puede que se cree algo de empleo. Aunque lo más probable es que sean grandes fábricas automatizadas y robotizadas controladas solo por unas pocas personas. 

Este momento postliberal creo que puede producir una mayor brecha entre países ricos y pobres en términos de producción, lo que provocará otras brechas como la del acceso a vacunas

Otra cosa a tener en cuenta es la cuestión del carbono y el clima. si la gente se empieza a preocupar de verdad por el clima, se necesitará mucha cooperación internacional. Pero no tiene por qué ser así. La preocupación por el clima puede tener tanto un efecto nacionalista como internacionalista. Las propuestas que hay ahora mismo sobre la mesa son medidas como los ajustes fronterizos del carbono, que básicamente significa que se graven los productos de países que no estén cumpliendo con las exigencias climáticas. Esto puede fomentar la producción doméstica, algo que en realidad puede perjudicar específicamente a los países pobres que tal vez no pueden adaptarse a estas medidas de emisiones cero a la misma velocidad que los países ricos. Por lo que este momento postliberal creo que puede producir una mayor brecha entre países ricos y pobres en términos de producción, lo que provocará otras brechas como la del acceso a vacunas. Así que ese supuesto de que después del neoliberalismo la desigualdad mejorará de alguna manera, no sé si es cierto. Creo que se puede conseguir cosas mejores tras la dominación neoliberal, pero porque la gente se toma ahora más en serio la resiliencia, la política climática, etc.

También creo que es bastante probable que la contención de China se desborde hacia una militarización más belicosa. De hecho, creo que ya está ocurriendo cuando vemos que la Comisión Europea y los Estados Unidos empiezan a preocuparse por los derechos humanos en China. Antes nunca se hablaba de esto, pero ahora que China es un competidor económico, de repente todos se preocupan mucho por las violaciones de derechos humanos allí. Este hecho ya está socavando los intentos de la UE de firmar un acuerdo bilateral con China, tal y como han estado haciendo antes de que llegara Biden firmando un gran acuerdo entre sus bancos de inversión que ahora está en peligro.

Lo que creo que vamos a presenciar es la división de ese mundo globalizado hacia uno de grandes bloques económicos, con libertad de inversión y comercial dentro de ellos. China está haciendo lo mismo con la promoción de la Ruta de la Seda. Y creo que este tipo de bloques económicos podrían tener éxito a la hora de contener el desafío populista de la derecha. Lo creo porque si los centristas se van un poco más a la izquierda, como parece que está ocurriendo ahora, y desarrollan una especie de chovinismo cultural del bienestar, en el sentido de ofrecer servicios sociales a las personas que están cabreadas por haber sido jodidas por la globalización, entonces, tal vez, puedan ganar algo más de simpatía de nuevo. Creo que se les ocurrirán soluciones tecnocráticas para ello. Creo que en Estados Unidos ya se pueden ver cosas así y se ve la posibilidad que haya algo así como una renta básica universal combinado con el trabajo precarizado que ya existe. Pones un suelo por debajo pagado por el Estado para el nivel más bajo de subsistencia. Aunque la gente sigue teniendo que buscar múltiples trabajos de mierda, pero esa combinación de la intervención del Estado mantiene a las grandes empresas felices, porque no tienen que lidiar con la fuerza de trabajo organizada. Así parece que tenemos una combinación de un Estado más generoso, más punitivo con los empresarios… creo que esos dos factores podrían combinarse bien juntos.

No es nada nuevo, como tú explicas en tu libro, pero ahora parece que uno de los principales mantras neoliberales es la protección de las inversiones. Eso que la economista Daniela Gabor llama el consenso de Wall Street. Salvaguardar las inversiones, protegerlas, que la democracia no se interponga en lo económico mediante legislaciones internacionales que escapan a su poder. ¿Es este el nuevo mantra neoliberal dominante?

Creo que hay una especie de rotura de la clase capitalista y sus componentes. Quiero decir que antes había un dominio tradicional del sector de los combustibles fósiles, pero ahora están recibiendo un duro golpe. Además, una de las cosas más extrañas de ese supuesto final del neoliberalismo es que la riqueza se está concentrando cada vez más en un pequeño número de personas muy ricas. Así que todo ese activo que han creado la Reserva Federal y otros bancos centrales tras el estallido de la crisis del covid ha sido capturado por una parte muy pequeña de personas que se encuentra en la cima. Lo que ha producido que haya inflación en el valor de las acciones de un pequeño número de empresas tecnológicas que están muy por encima del valor que probablemente deberían tener. Por lo que, como tú has dicho, no es nada nuevo que el Estado actúe como una especie de respaldo o una salvaguarda para las acciones especulativas y de riesgo en Wall Street. Y no creo que eso vaya a cambiar. Pero creo que lo que se considera una apuesta segura y lo que se considera una apuesta arriesgada sí que se encuentra en un proceso de cambio.

Lo que parece que va a suceder es que habrá un gran impulso para realizar una transición energética en los Estados Unidos, cosas como los vehículos eléctricos y así sucesivamente. Por lo que los productores de litio se van a convertir en entidades extremadamente importantes e invaluables. Al Estado y la FED les convendrá proteger y supervisar estos sectores de la economía, mientras que puede que descuiden otras que antes priorizaban, como por ejemplo la industria del petróleo. 

Por lo que creo que va a ser más de lo mismo. Lo mismo que lleva ocurriendo desde el fin de la era de Bretton Woods en la década de los 70. El papel de la FED ha sido el de rescatar al sistema financiero de su propio colapso y esas crisis periódicas que llevan ocurriendo cada diez años desde el comienzo de la década de los 70. Y creo que va a seguir haciéndolo porque no parece que este post neoliberalismo tenga mucha intención de regular la especulación financiera. Además, vemos cosas como el caso de GameStop o las de otras acciones de empresas subiendo por las nubes, que sugieren que hay una atmósfera parecida al salvaje oeste en Wall Street. Por lo que parece que desde Wall Street sí que estén interesados en llegar a un consenso al estilo de Biden en esta transición neoliberal.

Es curioso que este tipo de postneoliberalismo todavía se basa en un mercado de valores masivamente sobrevalorado, bienes raíces masivamente sobrevalorados, unos pocos mercados inmobiliarios en el país y un auge insostenible de construcción de viviendas. Se parece mucho a todo lo que lo ha precedido. De hecho, la única idea que está cambiando parece ser la de una política fiscal unificada para tratar de frenar la evasión de impuestos, lo cual es bastante importante. Creo que, si hay una política fiscal para redistribuir algunas de esas ganancias a la gente trabajadora a través de cosas cotidianas, como el cuidado de los niños, el preescolar, la universidad… ahí puede que presenciemos algo diferente.

@EconoCabreado


Políticas de internet en América Latina


Alainet

Por Juan Carlos Lara, Jamila Venturini *

Hace ya mucho tiempo que la inocente idea de internet como un espacio no regulado o como una “tierra sin leyes” fue superada. Desde la llegada de las comunicaciones digitales en América Latina fueron innumerables los casos de conflictos en línea.

Hace ya mucho tiempo que la inocente idea de internet como un espacio no regulado o como una “tierra sin leyes” fue superada. Desde la llegada, la expansión y la popularización en América Latina de las comunicaciones digitales, especialmente a partir de los años 2000,[1] fueron innumerables los casos de conflictos en línea. Esto llevó en ocasiones al bloqueo (judicial o por orden ejecutiva) de plataformas enteras o de contenidos considerados indebidos, incluso antes de que las normas existentes se adaptaran o de que se tratara de crear medidas específicas para el espacio digital. Reglas del mundo analógico, relacionadas al “derecho al honor”, a los derechos de autor, a propaganda y elecciones, entre otras, empezaron a ser aplicadas para los contenidos publicados en la web, quizás obviando sus alcances.

Por detrás de esos avances en la aplicación de la ley estaban, muchas veces, los intereses de poderosos grupos económicos globales en controlar la circulación de contenidos, especialmente aquellos protegidos por derechos de autor. Y también los intereses de un poder político, en muchos países conformado a partir de largos periodos de autoritarismo y censura, para quienes limitar discursos críticos de cualquier tipo y en cualquier medio sigue siendo una prioridad. Lo anterior incluye no solo restringir contenidos, sino perseguir opositores políticos, ahora también con el auxilio de las tecnologías.

Por otro lado, la idea de que existirían ciertos “derechos digitales” llega con fuerza a la región a partir de la primera década del siglo XXI, buscando enfatizar que las interacciones ocurridas en línea tienen un carácter distinto de las que ocurren fuera de línea. De esta forma, eventuales restricciones al comportamiento en línea, aunque dirigidas a una única persona, podrían afectar de manera también diferenciada tanto el ejercicio de derechos fundamentales, la libertad de expresión, el acceso a la información, a la cultura y al conocimiento, así como el mismo avance tecnológico.

Las tensiones entre estas distintas visiones estuvieron por detrás de los principales debates que originaron las primeras políticas específicamente destinadas a regular internet en América Latina. Ese proceso de modernización y adaptación de la ley (desde su concepción hasta su interpretación y aplicación) para el mundo digitalizado, lejos de terminar, se viene renovando y reinventando desde entonces. En ocasiones, desde una perspectiva de la protección de derechos: el primer marco general para la responsabilidad en internet, el Marco Civil de Internet, salió de América Latina. También varias de las primeras leyes sobre neutralidad de la red en el mundo. Y con dificultad, pero con firmeza, también las reglas de protección de datos personales se actualizan. Pero a menudo los pasos son dubitativos o erráticos y las tensiones entre distintas visiones e intereses permean la mayoría de los debates y desarrollos normativos regionales en temas de internet.

Control contra la expresión

Parte de los esfuerzos por controlar la circulación de contenidos en línea se ha centrado en establecer y aumentar penas asociadas al uso de las redes, tratando de controlar por medio de la ley aquello que había sido liberado a gran escala por la tecnología. Eso implica, por ejemplo, la reforma de normas destinadas a la protección de los derechos de autor buscando hacerlas más restrictivas. Siguiendo con una tendencia importada, y acordada en foros internacionales desde fines del siglo pasado, varios de los países de la región extendieron las reglas de las copias físicas al mundo digital, buscando extender su vigencia y amplitud y, como consecuencia, limitar las posibilidades al acceso y uso de contenidos protegidos por derechos de autor, incluso con fines legítimos como la innovación o la enseñanza. Más allá de algunos recientes avances a nivel internacional en garantizar ciertos derechos a las usuarias de obras protegidas, como ocurrió con el Tratado de Marrakech, observamos en la región una sostenida tendencia hacia leyes más restrictivas, a menudo motivadas por tratados de libre comercio. Así ha pasado con las reformas que han extendido los plazos de protección en Uruguay, Chile y varios más; con las reformas que facilitan la remoción de contenidos en México y Perú; y con los intentos en Colombia por sancionar la elusión de medidas tecnológicas de protección.

Todo este período también ha implicado diversos intentos de los Estados por intensificar las penas para los llamados «crímenes contra el honor«, más allá de las recomendaciones de órganos de derechos humanos del sistema interamericano en el sentido directamente opuesto.

Por otro lado, a pesar del relativo avance en derogar leyes de “desacato” o reducir las penas de injurias, todavía existen intentos por penalizar y sacar de internet lo que se consideran fuentes de “odio” o informaciones “falsas”. Aun cuando situaciones reales de incitación a la discriminación, violencia de género o actos de acoso ocurren a diario en redes sociales digitales con serias consecuencias para las víctimas, varios de estos intentos de regulación parecen dirigirse más a formas de control del discurso público que de protección de las personas, como se observa en el caso del proyecto de Ley Especial de Ciberdelitos en Nicaragua y la Ley Constitucional contra el Odio de Venezuela.

Cibervigilancia total

A mediados de 2013, el mundo fue testigo de revelaciones de vigilancia masiva por parte de las agencias de inteligencia estadounidenses en cooperación con otros países y la colaboración (voluntaria o desconocida) de algunas de las más importantes empresas globales de internet. Desde América Latina, tales hechos generaron reacciones por parte de gobiernos y de la sociedad civil. Por un lado, hubo una gran preocupación con la protección de infraestructuras del espionaje internacional. Por otro, la comprensión del potencial de vigilancia de las redes digitales levantó sospechas sobre qué pasaba al interior de los Estados latinoamericanos. En otras palabras, se pasó a preguntar: ¿qué estarían haciendo esos gobiernos que, en muchos casos, contaban con potentes redes de inteligencia remanentes desde periodos autoritarios?

Jamás ha sido fácil responder a esta pregunta, una vez que la mayoría de los Estados sigue operando con un alto nivel de opacidad y considerando que hay un importante grado de desconocimiento o inacción de los órganos destinados a controlarlos. Sin embargo, con mayor o menor sofisticación en el uso de la tecnología, la vigilancia no parece haber tenido obstáculos o limitaciones en la ley. Por el contrario, situaciones históricas como los múltiples escándalos en Colombia por las “chuzadas” de la autoridad siguen repitiéndose. En Argentina y Bolivia se desarrollan acciones de “ciberpatrullaje” buscando imputar delitos a personas, a partir de su comportamiento en redes sociales.

Desde el punto de vista normativo, se han implementado reformas en leyes de inteligencia y reglas que buscan obligar a las empresas de internet a facilitar y fortalecer la vigilancia estatal, como por ejemplo por medio de la retención obligatoria de datos de conexión o “metadatos” o el registro obligatorio de identidad para la compra de tarjetas de celular, entre muchas otras. Tales medidas se han popularizado rápidamente y tienen un carácter cada vez más intrusivo en la vida privada de las personas, así como un gran impacto para defensores y defensoras ambientales y de derechos humanos, movimientos sociales, periodistas independientes, entre otros sujetos que se encuentran en constante amenaza por parte de grupos estatales o paraestatales.

Todo esto se completa con un ansia por utilizar las tecnologías más modernas de espionaje, incluyendo software malicioso, también conocidos como spyware, más allá de los casos de abusos observados en la región. Sucesivas investigaciones sobre proveedores de malware muestran que los países no solamente han adquirido y usado malware como el de Hacking Team o el de NSO Group para interceptar equipos, sino también la adquisición de capturadores de señales de teléfonos móviles o “IMSI catchers”, en países como Colombia y México. Así, en lugar de una búsqueda por garantizar el pleno ejercicio de derechos, los Estados parecen estar trabajando por acelerar su capacidad de vigilancia, tanto a través de la tecnología como de sus propias facultades para intervenir en ella.

Internet más allá de internet

El siglo XXI partió en América Latina con una renovada confianza en la promesa ofrecida por la tecnología de impulsar a nuestras aproblemadas economías hacia el desarrollo global. A la vez, se inició con significativos desafíos para hacer posible esa inclusión tecnológica en contextos con tantas desigualdades históricas. Pero buena parte de lo que ha ocurrido después parece haber seguido otro rumbo: iniciativas de control en lugar de inclusión, de silenciamiento en lugar de democratización de la comunicación, de restricción en lugar de potenciamiento de la innovación, de aquiescencia a formas de regulación impuestas desde socios comerciales en lugar de serlo desde perspectivas locales.

Las consecuencias del abandono de una perspectiva de desarrollo tecnológico local se observan mejor cuando miramos las tendencias relacionadas con los sistemas de inteligencia artificial o automatización, por ejemplo, así como en la compra de tecnologías de vigilancia, como los sistemas biométricos. Hay una gran adhesión a las “soluciones” importadas de recolección y procesamiento de datos, confiando en su utilidad sin mayor preocupación con sus estándares de protección y seguridad o por las innumerables alertas de expertos y expertas internacionales de derechos humanos a ese respecto.

A partir de acuerdos poco transparentes y sin mecanismos efectivos de participación y control ciudadano, se ofrece acceso a datos sensibles al sector privado y se delega a sistemas algorítmicos opacos la decisión sobre cuestiones cruciales para el bienestar de nuestras sociedades, como la entrega de beneficios sociales o el acceso a la salud, a la educación y al trabajo. En lugar de mecanismos democráticos y participativos de gestión de políticas públicas, se imponen falsas soluciones que solamente aumentan la dependencia del Estado respecto de tecnologías privadas, a menudo discriminatorias y excluyentes.

Detrás de la cortina de humo

Una preocupación reciente en las políticas de internet ha sido la desinformación y el discurso de odio. Sin embargo, si bien hay justificadas y legítimas preocupaciones con el impacto de tales manifestaciones en el desarrollo de nuestras democracias, muchas de las propuestas de regulación de empresas y plataformas de redes sociales, las interpretan como un fenómeno propio de internet (que no lo es), y a la vez evitan hacerse cargo de los problemas subyacentes a esas formas de discurso.

Tales propuestas no tocan (o lo hacen de manera incipiente) el modelo de negocios que sostiene a esas plataformas, en las cuales la mayor interacción de contenidos problemáticos es lo que más contribuye a la monetización. De ese modo, terminan por sacar la atención de las redes de recolección de datos personales que subyacen detrás de la publicidad en línea, o de la transferencia de bases de datos públicas al capital internacional a partir de acuerdos directos entre gobiernos y empresas, o a través de normas muy poco efectivas, dado el carácter transnacional de la red.

La dificultad de muchos de nuestros países en desarrollar o implementar reglas de protección de datos personales es un síntoma de una relación paradójica en la que los gobiernos sucumben a los intereses de las empresas globales de tecnología. A la vez, da pistas de que las prioridades en términos de tecnologías, con pocas excepciones, siguen mayormente dirigidas a la vigilancia y el control.

Una mirada latinoamericana

Las tecnologías no borran por sí solas las desigualdades sociales o de poder. Al contrario: se trata de herramientas que, según quien tenga acceso a ellas o quien pueda utilizarlas de manera más intensa, pueden tener un efecto distinto. Sea a nivel nacional o global, las tecnologías digitales pueden incrementar las inequidades ya existentes de manera acelerada e inédita. Esto convierte al gran potencial de desarrollo económico e inclusivo ya no solo en una promesa rota, sino en una falsedad que antecede a la distopía. Es necesario recuperar aprendizajes del pasado e invertir seriamente en el desarrollo tecnológico local, contextualizado y basado en los valores y derechos humanos que buscamos proteger, inclusivo de personas y comunidades vulnerables que han sido históricamente marginalizadas. De lo contrario, seguiremos batallando en una guerra perdida.

Nota:

[1] Se trata de una expansión y popularización relativas, siendo las clases más altas y los centros urbanos de las sociedades latinoamericanas las que primero se beneficiaron del acceso a la internet. Hasta hoy persisten importantes brechas en términos de inclusión digital en la región: geográficas (al interior y entre países), de género, raciales y socioeconómicas. Sin embargo, en ese período se empiezan a hacer visibles en la región tensiones que darían origen a diversas disputas judiciales y, como veremos, a los primeros intentos de regulación.

* Jamila Venturini es coordinadora regional en Derechos Digitales

* Juan Carlos Lara es director de Investigación y Políticas Públicas en Derechos Digitales