sábado, 1 de mayo de 2010

Honduras ¡qué clase de resistencia!


Jornada

Por Ángel Guerra Cabrera

El movimiento de masas contra el golpe de Estado en Honduras logró consolidarse en diez meses de lucha como una fuerza política nacional de primera magnitud, capaz de proponerse una importante transformación social y política del país. Enfrentado a una creciente represión y a la demagogia de Lobo, nueva cabeza visible del golpismo impuesta por la farsa electoral, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) ha conseguido enrolar a las más diversas fuerzas sociales y pueblos –incluyendo indígenas y afrodescendientes–, elevar apreciablemente la conciencia política de sus integrantes y mantener sus posiciones de principio unidas a una táctica flexible, que le permite avanzar en condiciones muy adversas en la batalla política que tiene por delante.

La resistencia se creció ante la compleja y traicionera situación creada por la secretaria de Estado Hillary Clinton al imponer la mediación de su compinche Óscar Arias para consolidar el golpe, hasta ese momento rechazado frontalmente por la OEA, la ONU y la Unión Europea, que exigían la "inmediata e incondicional" restitución de Manuel Zelaya en la presidencia. Se ha crecido de nuevo ante el silencio mediático impuesto por Estados Unidos sobre los crímenes y graves violaciones a los derechos humanos en Honduras mientras el Departamento de Estado se emplea a fondo en hacer creer que el país vuelve a la normalidad democrática.

Poco importan los asesinatos de periodistas y activistas sociales, la ocupación militar de la zona campesina de El Aguán; en suma, la amenaza de muerte o desaparición para todo el que censure a la dictadura. En el fragor de esta lucha el FNRP ha devenido una de las fuerzas populares más combativas y prometedoras de nuestra región en la pelea por la segunda independencia y la unidad e integración económica y política de América Latina.

La elite imperial de Estados Unidos y la oligarquía nativa nunca imaginaron la chispa que haría estallar en la conciencia del pueblo la sensibilidad y compromiso sociales aflorados en un terrateniente como Zelaya, llegado a la presidencia dentro de las antipopulares reglas del sistema político hondureño pero en una época latinoamericana políticamente telúrica. Tampoco les pasó por la mente la radicalización y redoblamiento de la voluntad de lucha que alentaría el golpe de Estado en los sectores populares.

Calcularon que la resistencia duraría si acaso unos días o semanas y que se iría desmoronando en la medida que se consolidara el golpe. Recuerdo haber leído honestos análisis antigolpistas procedentes de Honduras inmediatamente después del cuartelazo, que ponían en duda las posibilidades de mantener la lucha más allá de unos días.

Y es que resistir al régimen de fuerza parecía la maldición de Sísifo. Ha exigido a los integrantes del FNRP batirse contra una oligarquía singularmente cerril y egoísta, con su enorme poder económico, su ancestral hegemonía cultural y el terrorismo político que le facilita la propiedad de los grandes medios de difusión, desafiar –a riesgo de ser apaleados o asesinados– la represión de un ejército y fuerzas de seguridad serviles al imperio y de progenie emblemáticamente antipopular. Todo esto en un país sumamente empobrecido por el expolio oligárquico e imperialista, cuyo presupuesto depende mucho de las contribuciones de Washington, que mantiene allí una base militar célebre por su injerencia en los asuntos internos.

En varias marchas recientes a lo largo del país el FNRP lanzó la consigna de recoger dos millones 500 mil firmas exigiendo la convocatoria a una asamblea constituyente para el 28 de junio, primer aniversario del golpe. Es una tarea que ya está en marcha y demanda un gigantesco trabajo político y organizativo, pero no parecería haber nada más importante para continuar construyendo contrapoder que la denuncia de la Constitución y el régimen social antidemocráticos en vigor, hijos de la guerra sucia de Estados Unidos contra la revolución sandinista y los movimientos revolucionarios de América Central. El golpe en Honduras, debe subrayarse, es el primer paso de la farisaica estrategia de Obama contra los pueblos y gobiernos progresistas de América Latina, de la cual la campaña mediática en curso contra Cuba es piedra angular.

El FNRP marchará el 1º de mayo con dos exigencias vitales para fortalecer la democracia en nuestra América: garantías para el regreso de Zelaya y convocatoria de la asamblea constituyente.

“La resistencia está decidida a tomar el poder”

Rebelión

Por Sergio Ferrari

“Porfirio Lobo, la nueva cara del mismo golpe”. El Frente Popular de Resistencia: la “fuerza política más grande”. “Contra la criminalización del movimiento popular”. Los retos actuales de la solidaridad internacional.

Desde mediados de 2009 Honduras vive una situación política extremadamente frágil. El golpe de Estado del 28 de junio contra el ex presidente Manuel Zelaya desembocó en elecciones consideradas como “ilegítimas” por un amplio sector de la ciudadanía. El presidente Porfirio Lobo que asumió su mandato el 27 de enero del año en curso no logró frenar la resistencia popular pacífica que estalló como respuesta al golpe, se generalizó en todo el país y continúa activa.

Síntesis radiográfica de la lectura de la realidad que hace Carlos Humberto Reyes, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Bebidas y Similares (STIBYS), uno de los principales representantes del Frente Nacional de la Resistencia Popular (FNRP) y ex candidato presidencial “independiente”. Reyes realiza desde la última semana de abril una gira europea que se inició en España. En Suiza está invitado por la organización SOLIFONDS (Fondo de Solidaridad para las Luchas de Liberación Social en el Tercer Mundo) y participará como principal orador internacional en varias actividades del 1 de mayo.

P: La comunidad internacional parece muy dividida con respecto al actual Gobierno hondureño. Una parte no lo reconoce. Otra sí. ¿Cómo lo interpreta el FPRN?
Carlos Reyes: Para nosotros es un gobierno ilegítimo, producto directo del golpe de Estado del año pasado. El presidente actual es una nueva cara del mismo golpe. No obtuvo ni el 30% de los votos y se registró una muy alta abstención. Lo que se pretende aplicar es el guión del Gobierno de los Estados Unidos, quien apostó a la hipótesis que toda la situación se resolvería con las elecciones. Pero éste no es el caso. Especialmente para muchos gobiernos latinoamericanos quienes ven lo que sucedió en Honduras como un nuevo proceso de agresión contra el continente y su institucionalidad democrática. Hay señales preocupantes: la instalación de una nueva base militar estadounidense, la segunda en mi país; las nuevas bases estadounidenses en Colombia; la continuidad de la base en Guantánamo... Signos de una militarización que hace recordar épocas pasadas.

Un golpe con trasfondo geopolítico


P: Es decir, según la resistencia, ¿la causa del golpe de junio pasado es esencialmente geopolítica?
C.R: Sí. El proyecto estadounidense de rearmar dos gendarmes en la región. Honduras en Centroamérica y Colombia en Sudamérica. Con el precepto claro de que “si no controlan América Latina, es decir su patio trasero, no podrán dominar el mundo”

P: ¿Cómo evalúa el programa del presidente Porfirio Lobo en sus primeros tres meses de nuevo Gobierno?
C.R: No existe un tal “nuevo” Gobierno. Para nosotros es, como lo dije antes, la nueva cara de la misma dictadura. Lo han querido presentar como un Gobierno de unidad nacional, de integración, abierto a una supuesta amnistía y que impulsaría la instalación de una Comisión de Verdad. Pero todo esto es falso. No puede haber unidad ni integración nacional a partir de elecciones adulteradas. Su visión de amnistía es para limpiar a los militares golpistas. ¿Para qué puede servir una Comisión de Verdad si ya ellos mismos se autoamnistiaron? Toda una política descarada. Y esto sin analizar lo que sucede en el plano económico y social.

Una vuelta atrás de las conquistas que sindicatos, trabajadores, y otros sectores habían logrado durante el período del Presidente Zelaya.

P: Pero las autoridades hablan de una situación política institucionalizada...
C.R: La principal realidad es la de una resistencia que aumenta su fuerza, fortaleciendo la organización y movilización. Próximo gran desafío: recolectar hasta el 28 de junio próximo 1.150.000 firmas, exigiendo una consulta popular, una asamblea constituyente, reivindicación que constituyó el detonante para justificar el golpe del año pasado. La gente está entusiasmada con esta iniciativa.

La movilización, la resistencia, continúa activa. Organizamos seis grandes manifestaciones en ciudades importantes para el 1 de mayo.

La resistencia consolidada


P: ¿Todo esto indica, según su análisis, una resistencia fortalecida, a pesar de la represión?
R: No hacemos hoy una movilización por día como el año pasado. Pero la resistencia se ha generalizado en todo el país. Realizamos un trabajo serio de organización, concienciación y movilización. Seguimos denunciando el golpe e insistimos en la propuesta de la Constituyente. En caso que no lo logremos, veremos como participamos en un proceso electoral. No como resistencia, sino creando un brazo especial para esa coyuntura.

P: La resistencia hondureña constituyó una sorpresa para más de uno, dentro y fuera del país. ¿Cómo se explica la fuerza de la misma?
R: En realidad no nace el 28 de junio, de un día a otro. Nuestros pueblos vienen resistiendo desde hace más de 500 años. En su historia contemporánea Honduras fue utilizada siempre como base de las operaciones estadounidenses en el continente. Para agredir al gobierno guatemalteco de Jacobo Arbenz, en los años cincuenta. Como base operativa del intento de invasión contra Cuba en los sesenta. Desde la base de Palmerola, las administraciones estadounidenses promovieron la guerra contra el sandinismo y contra el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador, en los ochenta.

Sin embargo siempre existió un movimiento popular muy activo, que fue duramente reprimido, con muchos muertos, desaparecidos, etc. Hay una capitalización histórica de esa experiencia. Superamos las fracturas entre lo social y lo político. Y nuestro movimiento popular junta e integra esos dos aspectos. Y eso explica que en pocas horas, inmediatamente después del golpe de Estado de junio pasado, se haya iniciado un proceso magnífico de movilizaciones y de resistencia.

P: ¿Hay algún sector predominante dentro de la resistencia?
R: No, contamos con una gran diversidad y una conducción horizontal, distribuida en cada región, poblado, barrio. ¿Cuándo se daban las movilizaciones contra el golpe y la policía atacaba, quiénes respondían y los hacían correr a los represores? Las “maras” (grupos juveniles). Un fenómeno muy importante con fuerte participación juvenil. Y también las mujeres. El movimiento sindical y los campesinos; los maestros y la empresa privada; los indígenas y negros... Los grupos de gays y lesbianas, quienes sufrieron muchos ataques y víctimas. En la medida en que se puedan mantener las alianzas tenemos la posibilidad de triunfar.

Porque somos hoy la fuerza política más grande del país, decidida claramente a tomar el poder.

P: ¿Cuál es su prognosis sobre cómo va a continuar la dinámica política en un país tan polarizado?
C.R: Nosotros vamos a seguir promoviendo este proceso de consulta y de lucha por una asamblea constituyente que permita refundar la Nación. Sin cerrar la posibilidad de organizar un instrumento electoral más adelante. En cuanto a Porfirio Lobo, como en todos los casos históricos en América Latina de gobiernos débiles, se anticipa su fracaso. O es derrotado por el pueblo o deberá buscar una salida política.

P : Una última reflexión de cara a la comunidad internacional...
C.R: Nos preocupa mucho que se perpetúen en Honduras los crímenes contra miembros de la resistencia; las agresiones y asesinatos de periodistas independientes; las violaciones de derechos humanos. Es importante que la comunidad internacional no reconozca al actual Gobierno. Que los países de la Unión Europea no firmen el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica en las actuales condiciones que vive Honduras. Que la comunidad internacional, los organismos de derechos humanos ejerzan su presión. Que se pare la represión. Y sobre todo, que no se siga criminalizando la legítima protesta política y social, reacción directa contra el golpe y las elecciones ilegítimas.

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Reyes: un rostro de la resistencia
Carlos Reyes es una de las figuras más importantes del movimiento de resistencia que desde el mismo 28 de junio 2009 se opuso al golpe de Estado que destituyó al presidente Manuel Zelaya.

Participa en la dirección de la Unión Internacional de los Trabajadores de la Alimentación (UITA) en representación de Honduras y de su central sindical.

Fue uno de los promotores de las movilizaciones populares contra dicho golpe. Varias veces fue reprimido. Ha recibido numerosas amenazas.

En el segundo semestre de 2009, ante la perspectiva de una potencial normalización democrática, Carlos Reyes se presentó como candidato independiente a la presidencia de la República. A inicios de noviembre decidió retirarla, cuando el Frente Nacional de la Resistencia contra el golpe evaluó que no estaban dadas las condiciones para una contienda realmente inclusiva, participativa, democrática.

Por una solidaridad internacional activa
“Tanto en Suiza como en España se organizó una agenda con representantes del Gobierno, personalidades políticas, dirigentes sindicales y de organizaciones sociales y no gubernamentales. Pude decirles, muy simplemente, que el “caso hondureño” no se ha resuelto. Y que la afirmación de que todo está normalizado a partir de las elecciones de noviembre es falsa. Venimos, especialmente, a actualizar la información real sobre mi país y la continuidad de la resistencia que ya no está en el primer lugar de la agenda política y mediática internacional...

Me siento satisfecho del encuentro con los cuatro representantes de la cancillería suiza. Aclaramos muchos puntos. Pudimos expresar nuestra lectura de la realidad actual. Y expresarles nuestro deseo de que Suiza mantenga la posición inicial contra el golpe de Estado. Hemos encontrado comprensión hacia nuestros argumentos. El hecho de habernos recibido expresa un reconocimiento oficial de parte del Gobierno helvético al Frente Nacional de Resistencia Popular...

En España los intercambios fueron muy positivos. El 23 de abril me reuní con Agustín Santos, jefe de gabinete de Miguel Angel Moratinos, actual Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Emitimos un comunicado de prensa común que enfatiza que el Gobierno español no invitará al presidente hondureño a participar de la Cumbre de Presidentes de la Unión Europea y América Latina que se realizará el 17 y 18 de mayo en Madrid, “si no existe consenso de los países latinoamericanos sobre dicha invitación”. Y realmente es importante recordar que en América Latina hay muchos países que no reconocen al nuevo presidente y consideran las elecciones de noviembre pasado como ilegítimas...”.

Movilización 1 de Mayo, todos/as por la Constituyente


Honduras en Lucha

El Frente Nacional de Resistencia Popular convoca este 1 de mayo a una movilización nacional para demandar el retorno con plenas garantías del ciudadano Manuel Zelaya Rosales y del Padre Tamayo, defensor de nuestros bosques.
Vamos a exigir se respeten los derechos humanos y a defender el sindicalismo.

Caminemos codo a codo y convoquémonos como pueblo, como el soberano, una Asamblea Nacional Constituyente.
Por la refundación de Honduras.
Todos y Todas a firmar la Declaración Soberana por la Constituyente

1 de mayo
Universidad Pedagógica Francisco Morazán

7 AM
La movilización concluirá en la Plaza Isis Obed

Pronunciamiento de los Jesuitas de Honduras

Los Superiores de la Compañía de Jesús en Honduras, frente a las amenazas y coacciones de las que reiteradamente es objeto el P. Ismael Moreno, S.I. (P. Melo), manifestamos lo siguiente ante la opinión pública nacional e internacional:
PRIMERO: Denunciamos que en las últimas semanas el P. Melo ha sido objeto de amenazas a muerte por personas desconocidas a través de mensajes y llamadas a su teléfono celular. Tales amenazas hacen relación con la decisión humanitaria de facilitar protección a la joven Irma Melissa Villanueva en un caso conocido ya por la Fiscalía del Ministerio Público y por diversos organismos nacionales e internacionales de derechos humanos.

SEGUNDO: Ratificamos que la relación del P. Melo con Irma Melissa y su familia se enmarca exclusivamente en los sucesos acaecidos el día 14 de agosto en Choloma, día en el que Irma Melissa acusa a varios policías de haberla violado con ocasión de una marcha de la resistencia en esa ciudad. La actuación del P. Moreno se enmarca dentro del compromiso cristiano frente a situaciones que requieren el acompañamiento humanitario de religiosos como él.

TERCERO: Advertimos que las amenazas contra el P. Melo no se refieren a él solo. La Compañía de Jesús denuncia que, Gerardo Chévez, reportero de Radio Progreso también está recibiendo amenazas e intimidaciones por su trabajo informativo en la Radio.


CUARTO: Comunicamos que el viernes 17 de abril el P. Valentín Menéndez S.I., superior de los jesuitas de El Progreso, Yoro, presentó una denuncia formal ante la Fiscalía Especial de los Derechos Humanos de San Pedro Sula, en la que pide se prosigan las investigaciones relativas a las amenazas y coacciones contra el P. Melo.

QUINTO: Exigimos a las autoridades nacionales la realización de una investigación diligente y efectiva sobre los hechos denunciados y hacemos un llamado urgente a los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos para que le den seguimiento a este caso.

Dado en la ciudad de El Progreso, departamento de Yoro, a los diez y nueve días del mes de abril del año dos mil diez.

Valentín Menéndez S.I.
Superior de los Jesuitas de El Progreso.
Carlos Solano S.I. Juan José Colato S.I.
Superior de los Jesuitas de Yoro Superior

Por un Primero de Mayo independiente

Adital 

Los trabajadores bancarios, de servicios, del subcontrato, de la industria del cobre, de la construcción y la educación invitamos al conjunto de las chilenas y chilenos que viven de un salario o están desempleados a la conmemoración de un Primero de Mayo independiente del Estado, y de los patrones y sus partidos políticos.

Nos reuniremos el sábado 1 de mayo, a las 10:00 hrs., en la Estación Central, y a las 11:30 hrs. realizaremos un acto propio de trabajadores en la Plaza Almagro, entre San Ignacio y Lord Cochrane.

Con  la razón y la fuerza, el objetivo del evento es  expresar el rostro genuino de los trabajadores reales, nuestras demandas y proyecciones. Somos el sindicalismo  independiente respecto de los empresarios, el gobierno de turno y de ese otro sindicalismo que colabora con la estrategia de la explotación y el despojo contra los trabajadores.

Nos mueven los principios de Recabarren y Clotario Blest. Estamos convencidos que los trabajadores sólo pueden confiar en su propia organización,  lucha y unidad más amplia. Jamás volveremos a estar solos.

Somos los que producimos la riqueza del país. El futuro nos pertenece.

COORDINADORA SINDICAL PRIMERO DE MAYO
HACIA UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES
Demandas y propuestas: Por qué luchamos
    * Defensa del trabajo y del salario
    * Fin a los despidos
    * Derecho a la sindicalización única, negociación por rama y huelga sin reemplazo
    * Indemnización por años de servicio sin tope
    * Condonación de deudas y fijación de precios de los artículos de primera necesidad en las zonas devastadas
    * Fin a la subcontratación
    * Sueldo mínimo de $ 350 mil pesos
    * A igual trabajo, igual salario para mujeres y jóvenes
    * Nuevo Código del Trabajo
    * Nacionalización del cobre, agua, luz, comunicaciones, telecomunicaciones y la banca

Confederación Sindical de Trabajadores de la Empresa Privada de Chile (CEPCH)
Confederación de Sindicatos Bancarios
Sindicato de Trabajadores  Contratistas de la Gran Minería (SITECO)
Federación Nacional de Trabajadores del CIMM (FENATRACIMM)
Sindicato de Trabajadores de la Asociación Chilena de Seguridad
Sindicato de Trabajadores Contratistas (Sintrac)
Federación de Trabajadores de la Construcción y la madera (Fetracoma)
Sindicato de Trabajadores de la Construcción (Sintec)
Sindicato Nacional de Trabajadores de Jumbo
Sindicato de Trabajadores de la Gran Guía
Sindicato de Trabajadores Nº 1 de Empresa Unísono

COORDINADORA SINDICAL PRIMERO DE MAYO
HACIA UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES

Avances y retrocesos de la radiodifusión en 2009

Adital

Por Natasha Pitts *

Hechos relevantes, avances y retrocesos relacionados a radio difusión fueron publicados en el "Informe Anual 2009 sobre Diversidad y Pluralismo de la radiodifusión en América latina y El Caribe". El documento, que tiene como objetivo presentar las principales barreras a la libertad de expresión en el sector de la radiofusión es una iniciativa del Programa de Legislaciones y Derecho a la Comunicación de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias para América Latina y EL Caribe (Amarc-ALC).

2009 fue año de hechos importantes para la radiodifusión. La aprobación de la primera ley de audiovisual que fomenta el pluralismo y la diversidad puso el tema en discusión en varios países. Amarc-ALC registra en su informe que los Congresos están en proceso de discusión de leyes que respetan la administración de los servicios audiovisuales. En el caso de Argentina, la ley ya está aprobada; pero en varios otros países hay necesidad urgente de que se respete lo que el informe llama de "patrones de libertad de expresión".

"También en este tema, la recién aprobada ley de Radios Comunitarias y Ciudadanas en Chile, que se suma Diversidad y Pluralismo en Radiodifusión a la aprobada en Uruguay, en diciembre de 2007, forma nuevos marcos regulatorios dirigidos a reconocer los medios audiovisuales comunitarios en línea con los estándares internacionales", registra el informe.

Sin embargo, a pesar de estos hechos animadores, el escenario de la radiodifusión aun abriga a muchas situaciones controvertidas. Para producir el informe 2009 fueron investigados 13 países donde Amarc-ALC registró que gran parte de los gobiernos distancia sus prácticas de los patrones internacionales, perjudicando de esa forma el desarrollo de modelos plurales y diversos en la radiodifusión.

Otro serio problema a ser combatido, sobretodo en Brasil, México, Guatemala y Chile es la criminalización de las emisiones sin autorización. La situación de persecución afecta a centenas de radios comunitarias, que son cerradas, tienen sus equipos confiscados e sus comunicadores llevados a juicio por "operación" o "explotación" de una emisora sin autorización para funcionar.

Con relación a la persecución, Amarc-ALC destaca la situación de Honduras pos el Golpe de Estado del 28 de junio de 2009. Después de esa fecha, al haber sido implantado el régimen de hecho, los comunicadores sufrieron persecución, autocensura y tuvieron su condición de trabajo precarizada. Durante el Golpe de Estado, los comunicadores hondureños denunciaron sistemáticamente el cierre ilegal de diversas emisoras.

La concentración de frecuencias y mercados en manos de pocos grupos económicos también constituye uno de los más preocupantes problemas relacionados a la radiodifusión y se repite en varios países. La formación de monopolios y oligopolios es considerada una violación a la libertad de expresión y a pluralidad, lo que impide la entrada de nuevos actores y genera exclusiones, sobretodo en el ámbito comunitario.

Muchos gobiernos necesitan dar mayor atención a la importancia y la pluralidad y de la diversidad. Conductas como la utilización de emisoras ‘comunitarias’; pero que, en realidad son utilizadas para trasmitir informaciones oficiales y la inversión únicamente en emisoras que trasmitan informaciones del gobierno, son prácticas que están causando preocupación y indicando retrocesos en la radiodifusión.

Para leer el ‘Informe Anual 2009 sobre la Diversidad y el Pluralismo de la Radiodifusión en América Latina y El Caribe’ en su íntegra, acceda al link: http://legislaciones.amarc.org/Informe2009_Diversidad_y_Pluralismo.pdf
Traducción: Ricardo Zúniga

* Periodista de Adital

Repudio al asesinato de Betty Cariño y de Tyri Antero Jaakola



Grito Excluidos / ASC *

Este martes 27 de abril de 2010 inició con la trágica noticia del asesinato de nuestra compañera de luchas Betty Cariño, integrante del Equipo Nacional de Coordinación de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) y Directora del Colectivo CACTUS, mientras participaba con decenas de otros líderes y liderezas comunitarias en la Caravana de Apoyo y Solidaridad con el Municipio Autónomo de San Juan Copala, Oaxaca. Fue asesinado también el observador internacional, de nacionalidad finlandesa, Tyri Antero Jaakola. Grupos paramilitares, emboscando la caravana, abrieron fuego directo sobre la misma, asesinando e hiriendo al pueblo organizado que, una vez más, se movilizó para exigir dignidad, libertad, respeto a la vida y a las comunidades indígenas, de parte de gobiernos y terratenientes cada vez más podridos y criminales.

Hoy fue Betty, compañera de extraordinarias capacidades políticas, de una ética del compromiso que a todos nos enseñó la coherencia entre la palabra y la acción, madre, amiga, una verdadera luchadora del pueblo que con su entrega a las causas del pueblo será siempre un ejemplo vivo de militancia y dignidad. Pero no podemos dejar de decir que, en México, asistimos a una verdadera guerra contra los movimientos populares. Son ya comunes, lamentablemente, las noticias que dan cuenta del deterioro de los derechos humanos y políticos en un México tomado por los carteles y los megaintereses de terratenientes, compañías transnacionales, políticos de todo cuño y denominación.


La tortura, el asesinato, los desaparecidos, las amenazas, la persecución, se han vuelto pan de todos los días en un México cuyo pueblo no para de movilizarse y de gritar al mundo en contra de los abusos de poder, de la violencia, del saqueo de las riquezas del país, de la ruina de miles de productores del campo y de miles de trabajadores/as de la ciudad, un país que tiene la población migrante más grande del mundo como testimonio del fracaso del neoliberalismo salvaje que reina en el país desde inicios de los 80 y que, a la postre, ha conducido a la nación a la actual situación de violencia y criminalización de los movimientos sociales. El caso de Oaxaca es solo uno de los más conocidos internacionalmente por las movilizaciones de los últimos años, en las que Betty desempeñó un papel fundamental, pero esta siniestra realidad se vive en todos los rincones del país. México está en guerra, no contra el narcotráfico ni contra la corrupción de los políticos ni contra el pillaje orgiástico de las transnacionales y los grupos de poder: está en guerra contra el pueblo pobre, contra el pueblo organizado que lucha desde todos los rincones de esa tierra que fue cuna de la primera gran revolución campesina del mundo hace exactamente un siglo y que, desde entonces, no ha parado de luchar por su emancipación.

Repudiamos estos asesinatos que nos hieren profundamente y exigimos de las autoridades gubernamentales de México que aún tengan dignidad y respeto por los derechos humanos, dar curso a las investigaciones que determinen la autoría de estos crímenes y los castiguen conforme a la ley. Los grupos paramilitares actúan siempre como testaferros de los intereses de terratenientes, corporaciones o grupos de poder, por eso también exigimos que se investigue quién está detrás de esta nueva atrocidad. Responsabilizamos de estos hechos criminales a la organización paramilitar denominada UBISORT (Unión de Bienestar Social de la Región Triqui) y el MULT (Movimiento de Unificación y Lucha Triqui). Al igual que a Evencio Nicolás Martínez Procurador General de Justicia, Jorge Franco Vargas Secretario de Gobierno del Estado, Carlos Martínez candidato para la diputación local por el PRI y al Gobernador del Estado Ulises Ruiz así como al mismo presidente de la República, Felipe Calderón.

Y al gobierno espurio de éste último no podemos hacer otra cosa que recordarle lo obvio: su naturaleza criminal y fascista, que no será nunca olvidada y se desnuda con cada uno de los actos que ensangrientan más el camino de las luchas populares, haciendo crecer la rebeldía por doquier.

A nuestros amigos, amigas, hermanos de CACTUS, AMAP, APPO, de todas las redes, organizaciones, ONGs y colectivos en México, enviamos nuestro abrazo solidario en estos momentos duros, así como a los familiares de Betty. Su lucha y su sacrificio no serán en vano, acompañarán por el contrario la memoria y las acciones de resistencia que seguirán floreciendo por todo el territorio mexicano y latinoamericano.

Junto con muchas otras redes y movimientos sociales de México y América Latina, exigimos al gobierno de Ulises Ruiz, el cese a los ataques por parte de paramilitares en la región Triqui. Así como el cese al financiamiento, armamento e impunidad de la que gozan estos grupos paramilitares en el Estado de Oaxaca. También exigimos la presentación inmediata de los compañeros NOE BAUTISTA JIMENEZ, DAVID VENEGAS REYES y DANIEL ARELLANO CHAVEZ, integrantes de VOCAL (Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad), desaparecidos desde el día de los hechos aquí denunciados. Y el alto inmediato a la represión que sufre el municipio autónomo de San Juan de Copala.

São Paulo, Brasil, 29 de abril de 2010
Secretaria Continental del Grito de los Excluidos
Por trabajo, justicia y vida

* Grito de los Excluidos/as Continental - Alianza Social Continental

La civilización occidental está condenada al fracaso


GlobalResearch

Por John Kozy
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

      “No se puede lograr la paz mediante la violencia. Solo se puede lograr a través de la comprensión.” Ralph Waldo Emerson

Cuando yo era niño, conocí a un hombre que reparaba relojes de pared y de pulsera como hobby. (Los relojes de cuarzo aún no habían sido inventados.) A menudo estuve sentado durante horas en absoluta fascinación viéndolo trabajar. Y un día le pregunté: “Frank, ¿cómo sabe hacer eso?” Respondió: “Johnny, lo que el hombre ha hecho, el hombre lo puede hacer.” En ello yace la falacia del Tratado de No Proliferación Nuclear. La ciencia y la tecnología son una caja de Pandora. Una vez abierta por un hombre, una compañía, o un país, lo que aparece pronto se convierte en propiedad de todos.

EE.UU. hizo la primera bomba atómica en 1945. El primer intento de no proliferación se limitó a conservar el conocimiento de cómo construir el secreto de la bomba. Fracasó, y dentro de una década, la URSS (1949), el Reino Unido (1952), Francia (1960), y China (1964) habían construido bombas. Desde entonces India (1974), Israel (1979), Pakistán (1998) y Corea del Norte (2006) se han convertido en potencias nucleares, y Sudáfrica tiene la capacidad, después de haber producido seis armas nucleares en los años ochenta, pero después las desmontó. Ahora el saber hacer es ampliamente generalizado.

Sólo dos naciones se beneficiaron con la Segunda Guerra Mundial: Rusia y EE.UU. Otras naciones que constituían lo que llaman Civilización Occidental se convirtieron en Estados vasallos de EE.UU.; ya no podían actuar solos. Sus políticas nacionales llegaron a depender de la aprobación estadounidense, y cuando EE.UU. llama forman parte, aunque sea renuentemente, de alguna coalición que EE.UU. decide constituir. Al final de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. se había convertido en la potencia occidental predominante. Pero el hecho de ser la potencia occidental predominante no significaba que se había convertido en la potencia predominante, y el mundo no occidental se dio pronto cuenta de ese hecho aunque los estadounidenses suponían que lo era.

Las Naciones Unidas fueron aparentemente establecidas:

* para preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,
* para reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,
* para crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,
* para promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

Y con tales finalidades,
* para practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos,
* para unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales,
* para asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común, y
* para emplear un mecanismo internacional a fin de promover el progreso económico y social de todos los pueblos…

Obviamente, ha fracasado. Pero aunque esas palabras provienen de la Carta, fueron y son pura propaganda. La organización fue formada por las potencias victoriosas en la Segunda Guerra Mundial en un intento de controlar el mundo. El Consejo de Seguridad fue establecido de manera que diera a esas naciones un control absoluto sobre la organización. Cada uno de los cinco miembros permanentes del Consejo puede vetar cualquier resolución que desapruebe.

Los cinco miembros permanentes son China, Francia, la Federación Rusa, el Reino Unido y EE.UU. –todos potencias nucleares. Originalmente fueron China Nacionalista, Francia, la URSS, el Reino Unido EE.UU. –los países que formaron la coalición aliada que derrotó al Eje en la Segunda Guerra Mundial. Pero la mayoría de esas naciones ya no eran realmente grandes potencias. Francia y el Reino Unido se habían convertido en Estados vasallos de EE.UU. China Nacionalista había sido reducida a una isla; la verdadera China era comunista y ocupaba China continental. La URSS era una potencia mundial comunista, que ahora ha sido reemplazada por la Federación Rusa. La cooperación que EE.UU. esperaba de otros miembros del Consejo de Seguridad se ha disipado.

Cuando Corea del Norte invadió el Sur en un intento de unificar la nación que había sido dividida por razones políticas al terminar la Segunda Guerra Mundial, el Consejo de Seguridad de la ONU, a pedido de EE.UU., menos el delegado soviético ausente, aprobó una resolución pidiendo la ayuda de todos los miembros de la ONU para frenar a los norcoreanos. La coalición de la ONU consistió de dieciséis naciones, en su mayoría occidentales: Australia, Bélgica, Canadá, Colombia, Etiopía, Francia, Grecia, Luxemburgo, Holanda, Nueva Zelanda, las Filipinas, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, el Reino Unido, y EE.UU. Aunque nunca fue totalmente derrotada, la coalición sólo logró preservar el status quo que precedió a la invasión. La guerra demostró que las potencias occidentales que fueron victoriosas en la Segunda Guerra Mundial no eran invencibles, y las debacles francesa y estadounidense en Vietnam confirmaron esa vencibilidad.

La Guerra del Golfo Pérsico (Tormenta del Desierto) fue nuevamente iniciada con una autorización de las Naciones Unidas por una fuerza de coalición de 34 naciones para expulsar a las fuerzas iraquíes de Kuwait, después que fue invadido. Veintiséis naciones contribuyeron con personal, en muchos casos en papeles no combativos: EE.UU. Afganistán, Bahréin, Bangladesh, el Reino Unido, Canadá, Checoslovaquia, Egipto, Francia, Alemania, Honduras, Italia, Kuwait, Nueva Zelanda, Níger, Omán, Rumania, Arabia Saudí, Siria, los Emiratos Árabes Unidos, y Corea del Sur. Más de un sesenta por ciento del personal provino de EE.UU. Aunque totalmente victoriosa sobre el ejército convencional de Iraq la guerra nuevamente sólo restableció, por razones políticas, el status quo. Corea del Sur, cuya existencia fue preservada por una guerra semejante, librada por una coalición similar, contribuyó sólo un batallón médico. ¡Interesante! ¿Fue realmente una coalición de los “dispuestos”?

Desde entonces, las fuerzas de EE.UU. han sido expulsadas del Líbano (1983) y de Somalia (1993) y se han visto empantanadas junto con otras fuerzas de la coalición en Iraq y Afganistán durante más de ocho años. Lo que se ha hecho obvio para el resto del mundo, y tal vez incluso para diplomáticos estadounidenses, es que las fuerzas armadas de coaliciones occidentales, y de otros socios en ellas, no son invencibles. La Civilización Occidental ya no puede hacer progresar sus objetivos utilizando medios militares convencionales. Pero las principales naciones occidentales siguen siendo miembros del club nuclear. La última opción que esas naciones tienen de mantener su control es seguir limitando el club nuclear a las naciones occidentales, en la medida de lo posible, mediante el TNP y utilizando su poder nuclear como amenaza.

Pero las políticas estadounidenses en sí lo han imposibilitado: compartieron sus armas nucleares con aliados de la OTAN; Bélgica, Alemania, Italia, Holanda, y Turquía almacenan y pueden desplegar bombas atómicas. Y aunque EE.UU. espera obligar a Corea del Norte a renunciar a sus armas e impedir que Irán las adquiera, los estadounidenses no dicen nada sobre las capacidades nucleares israelíes, indias y paquistaníes. El resultado, por cierto, es un argumento para que el TNP sea visto como hipócrita; carece de convicción, y la influencia estadounidense y occidental sobre el mundo se disipa.

Norcoreanos e iraníes no son impresionados por las protestas estadounidenses. Israel rechaza rutinariamente las iniciativas políticas de EE.UU. Rusos y chinos se muestran, en el mejor de los casos, tibios respecto a sanciones contra Irán, y los chinos se ríen abiertamente de diplomáticos estadounidenses que hablan en China. Incluso los pueblos de muchas naciones occidentales se burlan de las iniciativas políticas de EE.UU. EE.UU. ha perdido su posición preeminente. Ahora se ha convertido en un Estado vasallo de su propia creación. Todo lo que quiere hacer requiere la cooperación de sus coaliciones, e incluso cuando la obtiene, las iniciativas fallan frecuentemente.

¿Puede tener éxito la expansión y la imposición del TNP? ¡Es improbable! El conocimiento de cómo construir armas atómicas es extenso; ya no puede ser contenido. De modo que la política actual es mantener el control sobre el material fisionable necesitado para hacer las bombas. Pero eso tiene pocas probabilidades de éxito. Las políticas occidentales son demasiado contradictorias.
Como dijera tan aptamente Emerson: “Lo que haces habla tan fuerte que no puedo oír lo que dices.”

EE.UU., con todos sus poderes de control, ha demostrado que ni siquiera puede detener el contrabando en su propio país. Las naciones de las cuales proviene el contrabando no pueden detenerlo, incluso con ayuda estadounidense. ¿Cómo puede esperar EE.UU. que otras naciones lo detengan? En muchas partes del mundo, especialmente en las partes no occidentales, el contrabando ha tenido lugar durante siglos. Incluso negocios occidentales son frecuentemente cómplices en el desafío a los controles de exportación y sanciones estadounidenses. La iniciativa se parece a una arremetida contra molinos de viento, el último suspiro de una civilización moribunda. La única esperanza de evitar una futura guerra nuclear es la abolición total de las armas nucleares. Pero una vez que las naciones que forman el mundo occidental lo hagan, su control del mundo se evapora.

Ninguna civilización en la historia que ha colapsado después de un período de grandeza ha logrado recuperar su dominación. Egipto duró tres milenios; actualmente es poco más que un campo para estudios arqueológicos. El Imperio Persa, que duró más de trescientos años, se convirtió en el imperio más grande y poderoso de su época; actualmente, todo lo que queda es Irán. Grecia no se ha recuperado nunca de su colapso después de su Edad de Oro, y la grandeza de Roma se ha reducido a Italia. Cuando Mussolini trató de resucitar la grandeza romana, fracasó miserablemente. Los imperios español, holandés, francés e inglés han expirado y esas naciones son ahora simples Estados vasallos, aunque Francia e Inglaterra siguen pretendiendo que son potencias mundiales. Una grandeza duradera no se logra a través de la imposición del poder. Como en el caso de todas las grandes civilizaciones del pasado, la Civilización Occidental está condenada mientras siga manteniendo su método de dominación. El TPN no la salvará.
………..
John Kozy es profesor en retiro de filosofía y lógica y escribe blogs sobre temas sociales, políticos y económicos. Después de servir en el ejército de EE.UU. durante la Guerra de Corea, pasó 20 años como profesor universitario y otros 20 como escritor. Ha publicado un libro de texto sobre lógica formal, en revistas académicas y en una pequeña cantidad de revistas comerciales, y ha escrito una serie de editoriales como invitado en periódicos. Sus artículos en línea se encuentran en: http://www.jkozy.com/ y se le puede escribir desde ese sitio.

© Copyright John Kozy, Global Research, 2010 

La acumulación por despojo

Servindi

Por Stefano Varese

A mediados del mes de octubre del año pasado escribí un texto corto sobre los trágico hechos de Bagua y sobre la continua lucha de los pueblos indígenas de la Amazonía y del Perú en defensa de sus tierras, sus recursos y su derecho a la vida. El ensayo fue recogido por Servindi [http://www.servindi.org/] y recibió más difusión de la que yo esperaba, algunas voces de apoyo y también algunos insultos que llegaron directamente a mi correo electrónico universitario. Hace pocos días la editorial Línea Andina me solicitó una contribución adicional a un libro colectivo que están preparando AIDESEP y CONACAMI. Acepto con gusto y humildad la invitación y me siento honrado de poder expresar una cuantas ideas que puedan fomentar el entendimiento entre todos los peruanos, la justicia social, la equidad cultural y la coexistencia pacífica y creativa de todas las expresiones histórico-culturales del país.

El pillaje neoliberal

El gran geógrafo inglés David Harvey ha afirmado que en esta etapa tardía del capitalismo neoliberal y global el proceso de acumulación del capital toma una nueva forma que él denomina “accumulation by dispossession”, es decir acumulación por despojo o acumulación por pillaje. La acumulación por despojo es el motor del neoliberalismo que aspira a mercantilizar todos los elementos de la naturaleza y del mundo e incluso del universo: todos los recursos, tierras, aguas, aire, animales, plantas, minerales, paisajes y sobre todo la gente pueden y deben ser mercantilizados. Es decir, tienen un precio y el capital los puede tomar (no solamente comprarlos) y disponer de ellos para su propio beneficio y ganancia.

Incluso el trastorno –o colapso- de Wall Street puede entenderse como el resultado intencional de la “acumulación por despojo”. Los enganches financieros e hipotecarios aparentemente baratos y finalmente impagables fueron ofrecidos al proletariado doméstico de los Estados Unidos con el pleno conocimiento de los banqueros y prestamistas de que los compradores iban a fallar en sus pagos (por el alevoso aumento astronómico de las tasas de interés) con lo que la institución financiera se podía reapropiar de las casas y también de los primeros meses de pagos hipotecarios de las víctimas de este pillaje. Las trampas financieras y “legales” de estos robos a mano armada del neoliberalismo, en el caso de los Estados Unidos, son invisibilizadas por los aparatos mediáticos que forman parte de los conglomerados financieros y bancarios siempre más monopólicos y en asociación con el gobierno federal de los EEUU. El público general tiene grandes dificultades en entender qué es lo que exactamente ha ocurrido y por qué repentinamente el sistema financiero y de crédito deja de funcionar.

Ocasionalmente, sin embargo, hasta la autocensura de los medios de comunicación en un descuido deja escapar algunos datos de los horrores de este sistema económico y social. En el New York Times del 11 de octubre de 2009 aparece la noticia de que numerosos cadáveres de familiares muertos son abandonados en la morgue y en los hospitales porque la gente no tiene dinero para pagar el entierro o la cremación. Sospecho que ni siquiera en los peores momentos de la Edad Media europea se llegó a estos extremos de miseria y desolación. La muerte de un ser querido se convierte en mercancía para la agencia funeraria (privada) y para el cementerio (casi siempre en subcontrato de la ciudad con agencias privadas). Aquí la acumulación por despojo se quita toda máscara de dignidad hipócrita y anuncia en spots televisivos perfectamente filmados que es indispensable que todo individuo de la tercera edad empiece a pagar en cómodas cuotas mensuales su propio entierro.

He dedicado algunas líneas a comentar estas manifestaciones del neoliberalismo en los mismos EE.UU. porque es a partir de este modelo socioeconómico, de este paradigma ideológico que se nos impone cotidianamente por los medios como salvación que hay que descifrar, analizar, criticar y eventualmente derrotar en sus interpretaciones políticas y empresariales a las élites peruanas en su adopción servil del modelo y en su implementación autoritaria del mismo.

El genocidio enmascarado

Unos de los éxitos más obvios del colonialismo europeo y estadounidense impuesto a los pueblos indígenas de todo el continente desde el siglo XVI, fue la construcción de un discurso ideológico generalizado que logró enmascarar a los ojos del mundo y de la historia el verdadero holocausto de los pueblos originarios de las Américas. Durante los primeros cien años de ocupación militar española el 95 por ciento de los indígenas de América desapareció. La guerra convencional y bacteriológica sumada a la guerra ambiental o ecológica lograron exterminar a los millones de pueblos indígenas que por milenios habían prosperado en el continente y construído sofisticadas y complejas formas de civilización. Los estudios recientes de demografía histórica empiezan a iluminar este período horroroso de la expansión europea y el costo verdadero que la humanidad indígena tuvo que pagar para el crecimiento desmedido de España, Europa y posteriormente Estados Unidos.

Ningún texto de historia y muy pocas escuelas de pensamiento social convencional han llamado a estas masacres masivas de hombres, mujeres, niños y ancianos por su verdadero nombre: genocidio. Si los más de 90 millones de muertos causados por la Segunda Guerra Mundial merecen el trágico nombre de genocidio y los 6 o más millones de judíos aniquilados por el nazismo se recuerdan como víctimas inocentes del holocausto, nada comparable ha sido recordado, escrito, conmemorado para los 300 o más millones de pueblos indios que murieron para enriquecer a las monarquías europeas y a las oligarquías coloniales y neocoloniales. El reiterado silencio de las intelectualidades nacionales sobre este doloroso y sangriento comienzo de la vida de Occidente en América marca la sucesiva sistemática alienación de las sociedades nacionales ante los propios pueblos indígenas que lograron sobrevivir y coexistir con los nuevos amos.

Hacia mediados de los años de 1960 la antropología francesa introdujo el término "etnocidio" para significar las políticas y prácticas de agresión y violencia de los Estados y el sector privado hacia los pueblos indígenas. Los barí de Colombia, cazados como animales por los colonos mestizos, se volvieron el emblema de esta nueva tipología del neocolonialismo. A los barí les siguieron las revelaciones sobre el etnocidio de los guayakí de Paraguay, los ñambikwara de Brasil y otros centenares de grupos indígenas de los que ni siquiera se conocía la existencia afuera de los círculos de la antropología. Lo absurdo de todo este movimiento inicial de la “antropología de rescate” es que no interesaba tanto la vida de los indígenas como el registro y documentación de sus culturas y lenguas en peligro de extinción. No era suficiente que pueblos indígenas enteros fueran diezmados o exterminados para que las comunidades nacionales, los gobiernos y los académicos llamaran las cosas por su verdadero nombre: estábamos asistiendo pasivamente al genocidio de pueblos enteros.

Cualquier diccionario define al genocidio como “la destrucción deliberada y sistemática de un grupo étnico-cultural, político o religioso”. Cómo y con qué métodos se lleve a cabo la destrucción de un grupo humano y cuán numeroso el grupo tiene que ser, no constituyen obstáculos para tipificar el hecho como genocidio. Los pocos centenares de ñambikwara, o los miles de witoto del Amazonas que fueron exterminados por los caucheros peruanos a finales del siglo XIX son tan víctimas de genocidio como los 800.000 tutsi y hutus de Rwanda o los millones de armenios victimados por el Estado turco-otomano.

En 1971 un grupo de antropólogos latinoamericanos se reunió en la isla caribeña de Barbados para debatir la situación de los pueblos indígenas de las tierras bajas de Centro y Sudamérica. La Declaración de Barbados I sobre la violencia sistemática, el despojo y las agresiones armadas a las que los pueblos indígenas estaban sometidos causó algunas reacciones entre los misioneros y los antropólogos y prácticamente ninguna respuesta de los gobiernos latinoamericanos que siguieron ignorando la situación de etno/genocidio que se daba al interior de sus países. Un solo gobierno respondió con rapidez al desafío de estas denuncias. La dictadura militar de Uruguay requisó inmediatamente todos los ejemplares del libro de Barbados I –publicado en español precisamente por una editorial uruguaya- y en la mejor tradición nazi-fascista los mandó a quemar. Se salvó la edición en inglés porque se publicó en Suiza. ¿Cómo interpretar este celo de los censores militares uruguayos? Creo que sin ni siquiera saberlo las dictaduras militares de Sudamérica que desembocaron en Pinochet asumieron para sí el rol de guardianes de la historia oficial de Occidente. Del Occidente cristiano y civilizado, cuyas expresiones más altas de civilización son que ha sabido asimilar e integrar (o eliminar) a los pueblos originarios del continente que vivían en la barbarie y en la oscuridad.

Nadie en nuestros países, y especialmente en Perú, quiere admitir que hay una corriente subterránea permanente de políticas sistemáticas de genocidio de los pueblos indígenas. En 1967 yo mismo denuncié en la revista Amaru (Nº 3, julio-septiembre) que el gobierno de Fernando Belaúnde Terry había mandado aviones de la FAP a bombardear con bombas incendiarias al pueblo matsés del alto Yaquerana. Para llevar adelante esta acción civilizadora el gobierno “democrático” de Belaúnde pidió ayuda a la International Petroleum Company para que sus ingenieros y técnicos estadounidenses enseñaran a los militares peruanos cómo construir bombas incendiarias. Las populares bombas Napalm que los EEUU estaban usando masivamente en Vietnam. Los bombardeos fueron ejecutados por la FAP con la ayuda logística de helicópteros de los EEUU especialmente traidos desde Panamá.

¿Cómo llamar este evento? ¿Con qué hipócritas metáforas esconder esta barbarie? ¿Qué más necesita hacer un gobierno, un Estado nacional y sus empresarios a los pueblos indígenas del Amazonas para que la acusación de genocidio entre a formar parte del léxico legal internacional y los gobiernos culpables de esta políticas sean responsabilizados?

La suma de estas políticas escandalosas de etno/genocidio llegó a repercutir tanto en la opinión pública europea que en 1981 la fundación Bertrand Russell convocó al IV Tribunal Internacional Bertrand Russell sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. El Tribunal y su jurado internacional reunidos en Rotterdam (Holanda) escucharon y revisaron una muestra de más de mil casos de formas deliberadas y sistemáticas de etno/genocidio cometidos contra de los pueblos indígenas de América por los gobiernos y las empresas privadas. La condena moral del Tribunal Russell si bien no causó molestia alguna a los gobiernos por lo menos sirvió para ampliar la conciencia en un sector ilustrado de la opinión pública latinoamericana y fue capitalizada por algunas de las organizaciones indígenas y sus miembros.

Sin embargo la fuerza ideológica y mediática de los sucesivos gobiernos, el apoyo que reciben del poder imperial, tanto en armamentos como en sustentos ideológicos, logran mantener invisibles a las varias modalidades de agresiones y violencias sistemáticas en contra de los pueblos y comunidades indígenas. Desde las matanzas a cargo de la policía y el ejército que ocurren en la selva central en los años 1964-65, luego en el Madre de Dios, pasando por las masacres del senderismo/tupamarismo y del ejército en la década trágica para desembocar en los miles de refugiados ashanínka, nomatsiguenga y otros pueblos amazónicos obligados a abandonar sus territorios y exilarse en la pobreza más absoluta, la historia reciente de la Amazonía manifiesta de manera inequívoca e irrebatible la estructura política genocida del Estado peruano en relación con los pueblos indígenas de la selva. Hay una sola excepción a esta estructura política genocida, y como excepción confirma precisamente la norma, se trata del período de pocos años de la revolución velasquista que ofreció respiro político y legalidad a los pueblos y organizaciones indígenas de la Amazonía para su adecuación a las nuevas embestidas del mercado neoliberal.

Economía política del genocidio

Cabe preguntarse ¿Por qué el velasquismo fue una excepción? ¿Cómo explicarse que aun dentro del marco “revolucionario” y popular del velasquismo la expansión a fierro y fuego en pueblos y tierras amazónicas disminuyó e incluso hubo logros en la consolidación de medidas legislativas de apoyo a los reclamos territoriales indígenas? La explicación de esta aparente contradicción hay que buscarla en el desfase estructural de la economía peruana de las décadas de los 60 y 70 en relación con las reformas de la economía liberal que se estaban produciendo en los EEUU e Inglaterra y que culminaron con la consolidación de la Escuela de Economía de Chicago que dio nuevo impulso a la economía neoclásica con el nombre y el programa del neoliberalismo.

En síntesis, esta nueva versión de la economía burguesa proponía la no intervención del gobierno y el Estado en el mercado –éste se ajusta por sí solo a los vaivenes de la producción-circulación-consumo-; el rol tradicional del Estado como regulador de las disfuncionalidades y desigualdades socioeconómicas tiene que ser eliminado; no más estado de bienestar social, sino dejar que la ley de la competencia y eficiencia se convierta en el ente regulador del mercado. Margaret Thatcher en Inglaterra y Ronald Reagan en EEUU fueron los abanderados de esta versión radicalizada –y hasta extremista- de la economía liberal. El Perú de los 70 pasó impunemente por estas reformas neoliberales mientras en Chile la dictadura militar las implementó a punta de bayoneta, desaparecidos y torturas logrando efectivamente enriquecer de manera vergonzosa a su oligarquía y empobrecer a trabajadores, campesinos y mapuches que fueron desposeídos de todos sus recursos. En el Perú del velasquismo, en cambio, una parte importante de la dirigencia política y una pequeña cúpula militar creía –aun sin decirlo demasiado en voz alta- en la ruta de una socialdemocracia adaptada a las necesidades del país y sus pueblos. Y sobre todo en un Estado con poderes reguladores y una ética de justicia social. Como se sabe, a partir del golpe de Morales Bermúdez el evangelio neoliberal volvió a tomar el control del Estado y de los gobiernos sin lograr del todo la cancelación total de las reformas estructurales que había establecido el velasquismo.

Acumulación por despojo y etno/genocidio

¿Qué tiene que ver todo esto con los pueblos indígenas de la Amazonía? Es aquí donde hay que retomar la propuesta analítica de David Harvey y su tesis de que en esta fase del capitalismo neoliberal global el proceso de acumulación del capital se da a partir del despojo o del pillaje de recursos, fuerza de trabajo y hasta dinero que están todavía bajo relativo control de algunas clases, grupos o, como en el caso de la Amazonía, de las nacionalidades/etnias indígenas. La misma historia de la expansión nacional de las fronteras agroforestales y ahora minero/petroleras explica por qué el despojo se tiene que dar en los territorios de los pueblos indígenas. ¿Adónde más puede el capital hacer pillaje y saqueo? ¿Adónde están todavía los bosques, las aguas, la riqueza biótica, los minerales, y desafortunadamente el petróleo sino en la Amazonía indígena? Este Perú de los territorios indígenas, que el Perú oficial, el Perú de la oligarquía en el poder, el Perú de las corporaciones transnacionales, de los mal llamados acuerdos o tratados de libre comercio considera como “colonias internas” que se pueden invadir, ocupar militarmente, someter, conquistar, saquear. No nos olvidemos que fue Belaúnde quien acuñó la frase digna de Pizarro: “La conquista del Perú por los peruanos” y que ahora este concepto de imperialismo barato ha sufrido la metamorfosis del “perro del hortelano” en un alarde presidencial de “profundo análisis histórico social”.

Hay necesidad de disfrazar el despojo y las consiguientes muertes por inanición de los pueblos saqueados con un aparataje legalista que pueda ser digerido por la opinión pública urbana y por las entidades financieras multilaterales. En esto la postdemocracia peruana ha avanzado mucho a partir de las enseñanzas y de las prácticas políticas de los EEUU. Todo robo, todo saqueo, toda ocupación territorial, toda incautación de bienes y finalmente toda violencia armada tiene que estar respaldada por una o más leyes. No hace falta remontarse a Marx para darse cuenta de que las leyes –incluso las que aprueban a carpetazo los congresistas diligentemente elegidos por el pueblo- constituyen simplemente el plan programático para ejecutar el robo con una apariencia de civilización. Es decir, que es importante para los gobernantes del neoliberalismo guardar un cierto estilo de conducta pública que los distancie de los narcotraficantes y del estereotipo del dictador de las república bananeras. Sin embargo los resultados son los mismos: los pueblos indígenas son depredados de tierras que han ocupado por milenios y recursos con los que han convivido de manera productiva y reproductiva desde tiempos inmemoriales. ¿Quiénes han domesticado la totalidad de las plantas comestibles y de uso de la Amazonía andina y de la selva baja? ¿Quiénes han creado y recreado el paisaje civilizado del bosque amazónico que durante milenios fue capaz de sustentar la vida de millones –no miles, sino millones- de personas?

No fueron ciertamente los europeos ni los ciudadanos criollos de la republica oligárquica decimonónica y contemporánea expertos sólo en la devastación del bosque, en la depredación de los animales, en la contaminación de las aguas y en el ultraje permanente de los pueblos amazónicos.

La acumulación por despojo está siendo impuesta por el gobierno de Alan García y demás agentes de la oligarquía financiero-empresarial como modo económico extractivo dominante en la Amazonía. Las víctimas de este antiguo y renovado sistema de rapiña no son solamente los pueblos indígenas, los ribereños y los colonos pobres, sino toda la densa red de relaciones biótico-sociales que permiten la renovación de los recursos y enriquecen el paisaje en su diversidad productiva y su capacidad regenerativa. Al final de este modo criminal de extracción y acumulación sólo quedan desiertos, sabanas improductivas, pueblos enteros desaparecidos o demasiado debilitados para reconstituirse como agentes de su propia historia. Incluso una lectura superficial de la historia biótico-cultural de la Amazonía nos da los claros indicios de que éstos serán los resultados finales del saqueo. La trágica ironía de estas empresas de la economía liberal-burguesa es que la acumulación escandalosa de riqueza en pocas manos nacionales y transnacionales termina esfumándose en un mundo financiero y bancario especulativo fundamentalmente corrupto que reinvierte de manera incestuosa las ganancias en su propia reproducción de clase sin dejar que nada de esta riqueza se redistribuya ni siquiera parcialmente hacia abajo, hacia los pueblos saqueados o hacia proyectos productivos con objetivos morales de justicia social.

¿Qué hacer?

Desde los años 70 los pueblos indígenas de la Amazonía -las comunidades nativas- han irrumpido de manera incontenible en el escenario social, político y cultural nacional. Los pueblos indígenas de la Amazonía han entrado de lleno al Perú adormecido y embaucado por el consumismo de baratijas, por la desesperanza, por el desengaño cíclico de los partidos, y por la inequívoca certeza de que el sistema todo es corrupto e irremplazable. Los pueblos indígenas amazónicos organizados son un testimonio permanente de que ellos también son parte del Perú martirizado por los horrores de la amarga, mentecata e inútil década de violencia. Creo que la gran y monumental enseñanza que los pueblos indígenas de la Amazonía nos están dando es que se organizan y reorganizan, prescinden de los partidos, no se dejan seducir por ideologías y prácticas políticas generadas al exterior de sus trayectorias histórico-culturales y menos se han dejado embaucar por la retórica del desarrollismo y modernización que durante varias décadas han sido el disfraz del proyecto del capitalismo global.

Mientras la clase obrera está siendo dividida y desarticulada por un modelo de producción industrial (e incluso minera) fragmentado que obstaculiza las formas tradicionales de lucha sindical; mientras el desempleo y subempleo urbano aumentan vertiginosamente; y mientras el campesinado indígena y mestizo ha sido arrinconado a modalidades productivas poco rentables en un mercado competitivo de desventaja frente a las agroindustrias de alta tecnología y concentración de capital; los pueblos indígenas de la Amazonía, en cambio, han logrado mantener un cierto grado de autonomía y desvinculación del mercado capitalista apoyándose en la reconstitución y reforzamiento de sus economías sociales (las economías mixtas de subsistencia).

Es obvio que la pobreza sigue subsistiendo y que se acentúa en aquellas regiones donde la pérdida de recursos y la destrucción ambiental ponen a la comunidad en la disyuntiva de vender su fuerza de trabajo a las empresas extractivas o migrar de manera circular a otras zonas. Pero es así mismo claro que las comunidades nativas en gran parte han sabido evitar la disolución de la entidad étnico/comunal por abandono y desidia tendiendo a reconstituirse social y culturalmente incluso en condiciones muy desfavorables. Es el caso de las comunidades asháninkas del Ene martirizadas, deportadas y desplazadas por el senderismo y el ejército en una guerra de aniquilación étnica implementada con igual crueldad e idiotez por los dos bandos. Es imposible no ver en el caso de la espantosa violencia en contra de los asháninka del Ene la intención genocida de esas dos versiones fundamentalistas de un mismo proyecto nacionalista de “asimilación por exterminio”. Y a pesar de todo los asháninka viven, crecen, se adaptan, se organizan y nos dan lecciones de esperanzas.

No hay fórmulas políticas ni recetas culturales para compartir con los pueblos indígenas que se enfrentan a renovadas formas de opresión y violencia de Estado, a las políticas genocidas ocultas debajo de la retórica de la modernización y el desarrollo. Y si las hubiera serían fruto de la misma experiencia histórica de cada pueblo oprimido. Nosotros (yo) somos testigos, la mayoría de las veces lejanos y ausentes, que compartimos los sufrimientos y la rabia de los pueblos amazónicos e intentamos desenmarañar los engaños, las trampas, y el proyecto delincuente de esta vieja y nueva empresa colonialista llamada desarrollo y modernidad. La resistencia de los indígenas a la opresión y al exterminio sutil o abierto organizado por el Estado y sus amos nacionales o transnacionales tiene una larga historia que se remonta al siglo XVI.

Poco hay que enseñarles a los awajún, por ejemplo, que ya en el siglo XVII expulsaron a los españoles de sus territorios o a los asháninka que cerraron las entradas a la selva central a los españoles y peruanos desde 1742 hasta 1848. Qué se le puede ofrecer en el campo de la organización etno-política a los yanesha que empezaron a organizarse para le defensa de sus tierras en 1967. Lo único que nosotros (yo) en solidaridad les ofrecería es el relato de sus historias de autonomía y resistencia, el compendio de siglos de oposición a ser sometidos, la memoria profunda de sus proyectos sociales y culturales utópicos que algunos de nosotros, fuereños indiscretos, llegamos a vislumbrar y comprender al calor de su hospitalidad.

Stéfano Varese es Antropólogo, catedrático en el Departamento de Estudios Indígenas (Native American Studies) en la Universidad de California, Davis.

viernes, 30 de abril de 2010

Todos a Marchar este 1 de Mayo

Por Alex Navas Alvarez


Porque el camino de mayo es la victoria , saldrán de las casas de cartón los desterrados, los excluidos, los que soñaron alguna vez pero fueron encarcelados en sus anhelos, fueron prisioneros de sus propios destinos, aquellos rostros de arcilla astillados por el sol saldrán como aves de primavera rompiendo las cadenas del olvido, como un flor que nace en el horizonte, pequeña, sencilla, prohibida..

Y saldremos del encierro de nuestra historia, llevando nuestra voz hacia las alturas del tiempo. Campesinos, obreros, mujeres, hombres, patriotas que resisten y que marcharán hacia la cumbre más alta del destino de los pueblos.. la Libertad.

Sin miedo a la metralla del fusil, ni a la herida de la alambrada... sin temor a los fantasmas de la noche y del olvido... caminaremos como los poetas del viento, cruzando la mar, con el corazon encendido por la dignidad del que lucha como el águila fuerte, reluciente, indomable.

Baja General de esas estatua de bronce y guía tu pueblo hacia la luz del camino, cabalga frente a los oprimidos, los de pies desgastados, que visten de pañuelos rojos y estrellas en el pecho... avanza general con tu pueblo que necesita de un aliento, de una voz que guie su espíritu hacia lo más alto, hacia el viento del este.

Y mi pueblo caminó, bajo el temible sol y la lluvia pertinaz y se miraron banderas a lo lejos, fuertes como el azul del cielo... y el Dios de las cumbres les dijo, bienaventurados los pobres y perseguidos por la justicia, porque ellos serán llamados hijos de Dios...

Alex Navas Alvarez
Abogado del frente de abogados en Resistencia
Viva el 1 de mayo...