lunes, 5 de marzo de 2018

Che Guevara en Congo



Por David Seddon *

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Introducción
La reciente muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre de 2016 me llevó a revisar la extraordinaria historia de la Revolución cubana y en particular el papel del gobierno cubano bajo Castro apoyando lo que consideraban movimientos progresistas y gobiernos radicales de todo el mundo, incluida África, a lo largo de tres décadas, desde la de 1960 a la de 1980. Cuba proporcionó reconocimiento diplomático, apoyo político y asistencia militar a luchas de liberación nacional y a Estados independientes en Argelia, Sáhara Occidental, Eritrea y Etiopía, Zanzibar y a las colonias portuguesas de Guinea-Bissau, Angola y Mozambique. Las victorias militares de los soldados cubanos en Angola en 1975-76 y de nuevo en 1987-88 contra el ejército sudafricano fueron, en mi opinión, una parte fundamental de la finalmente victoriosa lucha contra el dominio blanco en Namibia y en la propia Sudáfrica.

Cuba contribuyó a la lucha de liberación de Argelia por primera vez en 1961 enviando una gran cantidad de armas estadounidenses capturadas durante la fracasada invasión de la Bahía de Cochinos y una vez que Argelia obtuvo la independencia en julio de 1962 los argelinos correspondieron ayudando a adiestrar a un grupo de guerrilleros argentinos e incluso enviaron a dos agentes con las guerrillas desde Argel a Bolivia en junio de 1963. Pero el intento más temprano de proporcionar apoyo sistemático a un movimiento potencialmente revolucionario en África consistió en el envío de un grupo de élite de guerrilleros cubanos (todos ellos voluntarios y en su mayoría negros) al este de Congo en 1965. Uno de los pocos guerrilleros cubanos blancos era Ernesto “Che” Guevara.

Antecedentes de Congo

Tras la independencia de Congo respecto a Bélgica siguió en 1960 fue elegido un primer ministro de izquierda, Patrice Lumumba, tras lo cual se produjo en rápida sucesión un motín del ejército, la secesión de la provincia rica en mineral de Katanga bajo Moise Tshombe, la vuelta de los soldados belgas y la llegada de las fuerzas de paz de la ONU a petición de Lumumba para proteger la integridad territorial del país y su nuevo régimen. Cuando Lumumba también solicitó a los soviéticos ayuda militar fue derrocado por el presidente Kasavubu, cuya decisión apoyó el comandante en jefe Joseph Mobutu. El subsiguiente asesinato de Lumumba y la muerte en un accidente de aviación del Secretario General de la ONU, Dag Hammarskjold, sumió a Congo en una situación caótica.

A principios de 1964 el país quedó en manos de un primer ministro débil e impopular, Cyrille Adoula, que había cerrado el parlamento congoleño; la ONU planeaba su retirada y habían estallado cuatro rebeliones diferentes, la mayoría de las cuales operaba bajo el paraguas de un grupo de oposición de izquierda llamado Consejo de Liberación Nacional, que había sustituido de hecho al parlamento. Uno de los movimientos rebeldes, que operaba en el noreste del país, estaba dirigido por un político local, Gaston Soumaliot, cuyo lugarteniente, Laurent Kabila, dirigía un movimiento afín más al sur. Durante unas pocas semanas a mediados de 1964 estas fuerzas rebeldes controlaron gran parte de la región oriental de Congo. Mientras tanto, un excompañero de Lumumba, Christophe Gbenye, al que apoyaban China y la Unión Soviética, controlaba la mayor parte del resto del país.

En marzo de 1964 el presidente [estadounidense] Lyndon Johnson envió a Averell Harriman a Leopoldville (Kinshasa) para valorar la situación. Junto con Cyrus Vance, vicesecretario de defensa estadounidense, Harriman planeó establecer un puente aéreo a Congo y en mayo empezaron a llegar aviones y helicópteros. En julio Moise Tshombe se hizo con el poder en sustitución del incompetente Adoula y pidió ayuda a Estados Unidos, Bélgica y Sudáfrica para apoyar su régimen. Se escuchó su petición y el ejército de Congo se vio reforzado con oficiales belgas y mercenarios blancos de Rhodesia y Sudáfrica. Su principal tarea inmediata fue aplastar la rebelión de Gbenye, que había establecido su cuartel general y su gobierno en Stanleyville (Kisangani). En noviembre varios paracaidistas belgas volaron desde la base británica del Atlántico sur en la isla Ascensión con permiso del recién elegido gobierno laborista de Harold Wilson y saltaron sobre Stanleyville al mismo tiempo que llegaban los mercenarios.

Guevara mira a África

E n respuesta a estos movimientos u n grupo de Estados africanos radicales “de primera línea” encabezados por Argelia y Egipto anunció que iban a suministrar armas y soldados a los rebeldes congoleños, y pidió ayuda a otros Estados. El gobierno cubano anunció que estaba dispuesto a responder a la petición . En diciembre Guevara, que ya era uno de los dirigentes cubanos más internacionalistas, hizo un discurso vehemente en su condición de delegado cubano ante la Asamblea General de la ONU en el que habló del “trágico caso de Congo” y denunció “la inaceptable intervención” de las potencias occidentales, refiriéndose a los “ p aracaidistas belgas, transportados por aviones norteamericanos que partieron de bases inglesas ” * .

Tras salir de Nueva York Guevara emprendió una gira por diferentes Estados africanos: primero visitó Argelia y a continuación Mali, Congo-Brazzaville, Senegal, Ghana, Dahomey, Egipto y Tanzania. En Dar es Salaam se reunió con Laurent Kabila, que buscaba ayuda para mantener lo que quedaba de la zona liberada en el este y sudeste de Congo; en El Cairo se reunió con Gaston Soumaliot, que pedía hombres y dinero para el frente de Stanleyville en Congo, y en Brazzaville se reunió con Agostinho Neto, que pidió a los cubanos que apoyaran al ejército de liberación de Angola, el MPLA. Guevara estaba entusiasmado por lo que estos hombres le contaron acerca del potencial de una lucha de liberación efectiva en estos tres casos y por el papel de Cuba a la hora de proporcionar apoyo.

En febrero de 1965 Guevara voló a Beijing para ver qué ayuda podía proporcionar la República Popular China a las rebeliones en Congo. Allí se reunió, entre otras personas, con Chou en Lai (que entre diciembre de 1963 y febrero de 1964 había visitado algunos países africanos con el fin de valorar cómo podría intervenir mejor China). Inmediatamente después de su reunión con el Che en Beijing Chou iba a visitar por segunda vez Argel y El Cairo en marzo de 1965, posiblemente para reunirse con los dirigentes rebeldes congoleños acerca de los cuales le había informado el Che. Después, en junio, voló a Tanzania donde seguramente se reunió con Kabila y Soumaliot.

Mientras tanto, el propio Guevara volvió a El Cairo, donde habló con el coronel Nasser acerca de su plan de liderar él mismo un grupo de guerrilleros. Según un informe de la reunión elaborado por el yerno de Nasser, el editor y periodista Mohammed Heikal, Nasser no se mostró demasiado entusiasmado, advirtió a Guevara acerca de los peligros del romanticismo y le advirtió que “no se convirtiera en otro Tarzán”. “No se puede hacer”, afirmó. Es evidente que esta escéptica respuesta no impresionó a Guevara. Sospecho que ya era un hombre con una misión, que era llevar su propia experiencia personal de contribuir a construir un movimiento revolucionario (que, en su opinión, tanto éxito había tenido en Cuba y había sido la obra de unos pocos guerrilleros comprometidos) para influir en otras situaciones en el mundo.

Guevara volvió a Cuba y fuer recibido por Fidel Castro en el aeropuerto . E sta sería la última vez que se iban a ver en público antes de la muerte de Guevara dos años después, en octubre de 1967, e n Vallegrande, Bolivia. Antes de abandonar Cuba escribió una carta de despedida a Fi idel, que sería leída en público en La Habana seis meses después, en octubre de 1965. En efecto, en la carta Guevara declaraba que ya no se sentía obligado con la Revolución cubana sino con el proyecto de extender la influencia y el impacto de esta a todas partes: “ Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. [ … ] he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando” ** .  Eran las palabras de un hombre que consideraba que su destino era en ese momento “exportar” la revolución dirigiendo un movimiento de guerrilla en África . Si él, que era una persona ajena, un argentino, había sido capaz de integrarse con los revolucionarios cubano s , ¿por qué no con los revolucionarios africanos, ya fuera en Angola o en Congo?

Tres semanas después salió en secreto de La Habana con un pequeño grupo de soldados cubanos. Primero fue a El Cairo y después a Dar es Salaam, en Tanzania. En aquel momento Tanzania un importante Estado radical bajo la presidencia de Julius Nyerere, que acababa de crear una unión con la revolucionaria Zanzibar. Mientras una “columna” formada por 120 cubanos iba a ir poco a poco por barco a Tanzania y a través del lago Tanganica hasta el norte de Katanga, una segunda “columna” formada por 200 hombres (el “batallón Patrice Lumumba”) iba a volar a una base situada al otro extremo del país, cerca de Brazzaville, al otro lado del río Congo, desde Leopoldville (Kinshasa), la capital de Congo. La “columna” oriental iba a ser dirigida oficialmente por el capitán Victor Dreke, un cubano de ascendencia africana acerca del cual el Che escribió después a Fidel: “Fue […] uno de los pilares en los que me apoyé. La única razón por la que no recomiendo que sea ascendido es porque ya ostenta el rango más alto”. Guevara formaba parte de esa “columna”. La “columna” occidental iba a ser dirigida por Jorge Risquet Valdés Santana, miembro del Comité Central del Partido Comunista Cubano.

El nuevo embajador cubano, Pablo Rivalta, recibió al grupo de Guevara en el aeropuerto a las afueras de Dar es Salaam. Hacía solo unos meses que se había establecido la embajada. Guevara temía que la CIA tuviera noticias de su llegada, aunque los estadounidenses acababan de retirar a su embajador de Dar es Salaam y estaban ocupados en otros lugares. Pero los congoleños que había en Dar es Salaam también le prestaron poca atención. Los líderes rebeldes, incluidos Kabila y Soumaliot, se encontraban en El Cairo, supuestamente tratando de reducir las divisiones políticas dentro de su movimiento revolucionario y solo estaba disponible un personal relativamente joven. Parece ser que la planificación de la intervención cubana en la lucha armada africana fue algo deficiente desde el principio y la coordinación con los líderes africanos un tanto limitada.

No obstante, el 22 de abril de 1965 Guevara y su pequeño grupo de cubanos viajaron a la ciudad ribereña de Kigoma, donde establecieron una base de suministro. Cerca de Kigoma está el pueblo de Ujiji, donde un siglo antes, en 1871, se habían reunido el dr. David Livingstone y Henry Stanley. Se desconoce si Guevara era consciente de este conocido episodio de la historia del imperialismo en África o de la proximidad de Ujiji a su base antiimperialista en Kigoma, pero tuvo el acierto de dar a cada uno de los líderes cubanos un número en lengua suajili: Dreke era Moja (uno), Tamayo, un colaborador cercano de Guevara durante varios años y una de las figuras más significativas de las actividades militares internacionalistas de Cuba, era Mbili (dos) y el propio Guevara, de forma confusa y engañosa, era Tatu (tres).

Los cubanos cruzaron el lago y fueron recibidos en el poblado de Kibamba por un grupo bien armado del Ejército de Liberación Popular ataviado con trajes de faena color caqui suministrados por los chinos. Se comunicaron en francés con los cubanos, que establecieron su campamento a las afueras del poblado. Aquello fue el inicio de lo que iba a ser una campaña de siete meses en lo que el líder mercenario, el coronel Mike Hoare***, denominó “el bolsillo de resistencia de Fizi Baraka” al régimen de Tshombe, de una extensión el doble de grande que Gales. En los meses siguientes, entre abril y octubre de 1965, fueron llegando poco a poco más cubanos desde el otro lado del lago Tanganica para unirse a sus compatriotas. Los cubanos y congoleños elaboraron juntos un plan para explorar el terreno que “ocupaban” y los cubanos empezaron a valorar los puntos fuertes y débiles de sus aliados y de sus enemigos.

Respecto a estos últimos, en sus exploraciones constataron que las bases de vanguardia de sus enemigos estaban bien defendidas, con el apoyo de aviones pequeños y de mercenarios blancos; por lo que se refiere a los cubanos, consideraban que la moral y competencia de los rebeldes congoleños eran bajas, y que sus líderes, incluido Kabila, eran considerados extraños o incluso más peyorativamente, “turistas”. Los comandantes del campamento “pasaban los días bebiendo y haciendo comidas enormes sin ocultar sus planes a la gente que había alrededor. Gastaban gasolina en expediciones sin sentido”. El 7 de junio el líder rebelde más antiguo presente en el campamento (Kabila continuaba en Dar es Salaam) se ahogó en el lago Tanganica en un accidente inexplicable.

Poco tiempo después llegaron órdenes de Kabila de que los cubanos tenían que organizar un ataque a una guarnición en Bendera, en la carretera interior que protegía una central hidroeléctrica. A Guevara no le gustaba el plan, pese a lo cual se decidió seguir adelante. El 20 de junio de 1965 salió una fuerza combinada de cubanos, congoleños y tutsis (algunos de los cuales eran originarios de Ruanda) con la idea de atacar la central y las barracas. A los cubanos les pareció que la operación fue un desastre: muchos de los tutsis huyeron, los congoleños se negaron a participar y fallecieron cuatro cubanos, lo que reveló al enemigo que Cuba estaba involucrada en la rebelión. Por otra parte, al parecer el coronel Mike Hoare estaba impresionado y señaló en sus memorias que “los observadores habían notado un cambio sutil en el tipo de resistencia que ofrecían los rebeldes al gobierno de Leopoldville […]. Ese cambio coincidía con la llegada a la zona de un contingente de asesores cubanos especialmente adiestrados en el arte de la guerra de guerrilla”.

Los cubanos, sin embargo, estaban muy deprimidos y desilusionados. Todos los cubanos habían enfermado en un momento u otro desde que habían llegado. El propio Guevara había tenido ataques de asma y malaria. A pesar de que hubo pequeños éxitos militares, como la emboscada a un grupo de mercenarios en agosto, los progresos parecían insignificantes y el clima político se estaba deteriorando a todas luces. Las diferencias entre las distintas facciones rebeldes y sus líderes perecían haber llegado a su culmen y un golpe de Estado en Argelia que había sustituido a Ben Bella – uno de los principales apoyos de Guevara – por el comandante del ejército Houari Boumedienne llevó a que los Estados radicales redujeran su compromiso con la rebelión congoleña. Pero Guevara se reservó para sí mismo sus preocupaciones y cuando a principios de septiembre de 1965 Soumaliot fue a La Habana pudo convencer a Castro de que la revolución iba bien, con lo que no se detuvo el flujo regular mensual de guerrilleros recién adiestrados que llegaban a Tanzania desde Cuba.

Los mercenarios blancos y las tropas congoleñas de Tshombe emprendieron entonces un contraataque, que amenazó a toda la posición cubana. Sin embargo, el adiestramiento cubano debió de servir de algo porque, como recordó más tarde Hoare, “el enemigo era muy diferente de cuanto habíamos conocido antes. Llevaba equipamiento, empleaba tácticas de campo normales y respondía a las señales del silbato. Era obvio que estaba dirigido por oficiales adiestrados. Interceptamos mensajes inalámbricos en castellano […] y parecía claro que […] los cubanos estaban organizando la defensa”. Pero para octubre, cuando los cubanos llevaban en Congo solo seis meses, tanto ellos como sus aliados congoleños estaban en desventaja. Guevara se vio obligado a retirarse a su campamento base de Luluabourg y previó una larga y última resistencia.

No obstante, los acontecimientos demostraron ser tan impredecibles como siempre. El presidente Kasavubu finalmente se convenció de que nunca conseguiría la aprobación de la mayoría de los Estados africanos en la Organización de la Unidad Africana (OUA) si Tshombe seguía como primer ministro y era de hecho el señor de Katanga, así que Tshombe fue destituido y sustituido por Evariste Kimba. Por un momento parecía que la rebelión se había salvado, pero en realidad el “derrocamiento” del gobierno de Tshombe fue la verificación del preludio de una reconciliación política que minaría la rebelión y acabaría con el apoyo recibido de los Estados africanos.

El 23 de octubre de 1965 Kasavubu asistió a un encuentro de jefes de Estado africanos en Accra presidido por Kwame Nkrumah. Kasavubu anunció que la rebelión en Congo estaba prácticamente terminada y que, por consiguiente, era posible prescindir de los servicios de los mercenarios blancos y enviarlos a casa.

Aquello bastó para convencer a muchos dirigentes africanos. Fue una señal de derrota para los Estados africanos radicales, permitió que surgiera una alianza más conservadora en el seno de la OUA y marcó un punto de inflexión en los últimos años de la historia colonial de África. Al considerar que el clima era entonces favorable, el 11 de noviembre de 1965 el líder blanco de Rhodesia, Ian Smith, declaró unilateralmente la independencia respecto a Reino Unido. En Sudáfrica se produjo un nuevo ataque contra el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) que de hecho aplastó al movimiento de masas contra el apartheid durante media década y se animó a los portugueses a mantener su dominio en Angola, Mozambique y Guinea-Bissau durante otra década, hasta 1975. Como indicamos antes, Ben Bella había sido derrocado. A principios de 1966 Nkrumah fue destituido mientras se encontraba de visita en China y “Mehdi’” Ben Barka, el líder radical marroquí que había estado organizando la Conferencia Tricontinental (una reunión de los movimientos revolucionarios de todo el mundo que se celebró en La Habana en enero de 1966) fue secuestrado en París y asesinado.

Mientras tanto, en Congo, cuando Mike Hoare oyó el discurso de Kasavubu y su promesa de enviar a los mercenarios a casa, acudió a Leopoldville a ver a Mobutu en persona. “El general estaba furioso”, recuerda, “no se le había consultado […] y se amargó por ello”. Se persuadió al nuevo primer ministro, Kimba, de que hiciera una declaración afirmando que no había intención de enviar a los mercenarios a casa hasta que Congo estuviera totalmente pacificado. Guevara también luchaba contra el cambio de la tendencia política en África. El 1 de noviembre de 1965 recibió un mensaje urgente de Dar es Salaam advirtiéndole de que a consecuencia del encuentro de Accra el gobierno tanzano había decidido cancelar la fuerza expedicionaria cubana. Demasiado consciente de las luchas internas dentro de la dirigencia congoleña y preocupado por las implicaciones que esto pudiera tener, el presidente tanzano Nyerere consideró que no tenía demasiadas opciones.

Pero Guevara ya había considerado la opción de permanecer en la retaguardia, pasara lo que pasara, “con veinte hombre bien escogidos”. Entonces habría seguido luchando hasta que se desarrollara el movimiento o hasta agotar las posibilidades de este y en ese caso habría decidido buscar otro frente o pedir asilo en alguna parte. Daba la impresión de que Guevara consideraba que todavía tenía una misión fuera de Cuba. Pidió ayuda a China y Chou en Lai le aconsejó permanecer en Congo formando grupos de resistencia, pero sin entrar en combate. Sin embargo, el 20 de noviembre tocó a retirada y organizó el paso del lago Tanganica de vuelta a Tanzania. “Todos los líderes congoleños estaban en plena retirada, los campesinos se habían vuelto cada vez más hostiles”, escribió.

El propio Fidel Castro afirmaría años más tarde que “en definitiva, fueron los líderes de Congo los que tomaron la decisión de interrumpir la lucha y los hombres se retiraron. En la práctica aquella decisión fue correcta; habíamos comprobado que las condiciones para el desarrollo de aquella lucha, en aquel momento particular, no existían”. Es discutible si, en efecto, era el caso o simplemente fruto de un hecho consumado. Pero, de cualquier modo, al cabo de unos días en Dar es Salaam la mayoría de los cubanos volvió vía Moscú a casa, a La Habana, donde informaron de su misión. Victor Dreke volvió a Cuba para dirigir una unidad militar que preparaba a voluntarios internacionalistas y en 1966 encabezó la misión militar cubana a Guinea-Bissau/Cabo Verde, donde sirvió junto Amílcar Cabral. A continuación desempeñó una función similar en la República de Guinea. Volvió a Guinea-Bissau en 1986 encabezando la misión militar cubana hasta 1989 [1]. Jorge Risquet se convirtió en el jefe de la Misión Internacionalista Civil Cubana en la República Popular de Angola entre 1975 y 1979, en apoyo de Agostino Neto y al MPLA [2]. Otros miembros de la fuerza de guerrilleros de Guevara volverían a implicarse más tarde en África.

Después de la misión militar cubana Che Guevara permaneció en la embajada cubana de Dar es Salaam para escribir su relato de la “campaña congoleña”. A principios de 1966 viajó a Praga y volvió finalmente a Cuba, donde ayudó a preparar la fuera expedicionaria que en noviembre de 1966 se iba a establecer al este de Bolivia. A diferencia de la situación en Congo donde aceptó ser el número tres (como Tatu), por el motivo que fuera en Bolivia insistió en dirigir abiertamente la fuerza. Eso hizo que no le apoyara el Partido Comunista Boliviano, lo que en la práctica dejó aislados a los guerrilleros cubanos.

En marzo de 1967, solo tres meses después de llegar a la zona, los cubanos y sus aliados bolivianos fueron descubiertos por los bolivianos y en abril se vieron obligados a entrar en acción contra el ejército boliviano. Sin ayuda externa los miembros del grupo de guerrilleros fueron cayendo poco a poco y su moral fue disminuyendo. En octubre de 1967 Guevara fue capturado y fusilado al día siguiente.

En un sentido se podría afirmar que cuando decidió seguir luchando en unas condiciones desesperadas no había aprendido nada de su experiencia en Congo; en otro, se podría decir que ya había contemplado esa situación en Congo cuando consideró seriamente la posibilidad de quedarse a seguir luchando con “veinte hombres bien elegidos” y probablemente incluso desde abril de 1965 cuando escribió su carta a Castro renunciando a sus puestos en la jefatura del partido, al de ministro, a su rango de comandante y a la ciudadanía cubana. Recordemos que, a fin de cuentas, era argentino y no cubano. Hasta cierto punto siempre había sido una persona ajena. También era un idealista que había viajado por toda América Latina en moto cuando era un médico joven, había conocido de cerca la vida de las personas pobres y se había convencido de que se podía hacer algo para cambiar esas vidas por medio de la revolución. Había participado en el extraordinario éxito de la revolución cubana y había visto lo que se podía hacer con unos pocos hombres decididos.

Resulta revelador que ya en 1965, cuando se marchó a Congo, escribiera lo siguiente a sus padres, que vivían en Argentina: “Otra vez más siento bajo mis talones el costillar de Rocinante”. La idea de Guevara como un Don Quijote actual, que emprende aventuras en su viejo caballo para revivir la caballería, enmendar entuertos, traer la justicia al mundo, y, a pesar de una serie de encuentros desastrosos, lograr sobrevivir con la moral intacta hasta el final apela a lo romántico en todas aquellas personas que se consideran revolucionarias. Sin embargo, siempre fue un sueño, algo que Guevara reconoce en sus diarios de “la guerra revolucionaria en Congo”.

Véase Ernesto ‘Che’ Guevara, The African Dream: the Diaries of the Revolutionary War in the Congo, Grove Press, N ueva York, 1999, traducido del castellano por Patrick Camiller; primera edición en Gran Bretaña de The Harvill Press, Londres, 2000. Prólogo de Richard Gott, introducción de Aleida Guevara March, pp. 244. [Obra original en castellano, Pasajes de la Guerra Revolucionaria. El Congo, Ocean Sur, 2009;   véase la introducción de Aleida Guevara, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=95850]


NB. Este artículo se inspira en gran medida en la introducción de Richard Gott al relato de Ernesto Che Guevara procedente de sus diarios acerca de la participación de los cubanos en las rebeliones o guerras revolucionarias en Congo a mediados de la década de 1960. Pero algunos de los comentarios son míos y de ello Gott no es, por supuesto, responsable.

Notas:

* Véase el discurso completo, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=146532 (N. de la t.).




*** Mike Hoare fue un líder mercenario irlandés al que en 1964 contrató el primer ministro congoleño Moise Tshombe para dirigir una unidad militar. Posteriormente se vanaglorió de que él y sus hombres habían asesinado a “entre 5.000 y 10.000 rebeldes congoleños en los 20 que pasé en Congo. Pero no es suficiente. Hay 20 millones de congoleños y creo que aproximadamente la mitad de ellos fueron rebeldes en uno u otro momento mientras estuve ahí”. (N. de la t.)

[1] En 1990 el general Dreke se retiró del servicio militar activo tras una exitosa carrera militar. Ejerció entonces como representante en África de las corporaciones cubanas ANTEX y UNECA en proyectos de comercio y construcción, y fue vicepresidente de la Asociación de Amistad Cuba-África.

[2] A pesar de que la campaña de Congo encabezada por Che Guevara no logró derrotar a la contrarrevolución en 1965, una década después el gobierno cubano respondió a una petición del líder del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), Agostino Neto, de ayudar al movimiento de independencia a derrotar una invasión de las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica (SADF, por sus siglas en inglés), apoyadas por la CIA estadounidense, cuyo objetivo era instalar en Luanda un régimen títere apoyado por occidente. Entre noviembre de 1975 y principios de 1976 se desplegaron unos 55.000 soldados cubanos que ayudaron al ala militar del MPLA (FAPLA) a derrotar la intervención de las SADF y a consolidar la independencia nacional de Angola. Las unidades militares cubanas permanecieron en Angola 16 años luchando tanto con las fuerzas del FAPLA como con los cuadros militares de la Organización Popular de África Suroccidental (SWAPO, por sus siglas en inglés) del Ejercito popular de Liberación de Namibia (PLAN, por sus siglas en inglés) y el ala armada del ANC, Um Khonto We Sizwe (MK).

Estados Unidos y sus aliados en Pretoria armaron, financiaron y proporcionaron cobertura diplomática tanto a Jonas Savimbi de UNITA como a Holden Roberto del FNLA establecido en el entonces Zaire, que adoptó otro nombre tras el triunfo de la contrarrevolución en Congo-Kinshasha. UNITA demostró ser el más imponente de los enemigos ya que recibía asistencia directa de la CIA y de las SADF que entonces operaban en África del Sudoeste (Namibia) antes de su independencia en 1990. Esta batalla llegó a su punto culminante en 1987-1988 con las batallas centradas en torno a Cuito Cuanavale donde las SADF fueron derrotas de forma aplastante en Angola. Estas batallas convencieron al régimen racista de Pretoria y a quienes lo apoyaban en los gobiernos de Reagan y Bush de que no era posible derrotar militarmente a los movimientos de liberación sudafricanos. En 1988 se declaró un alto el fuego y se entablaron negociaciones entre el gobierno del MPLA en Angola y el régimen de apartheid.

Estados Unidos y Sudáfrica no querían que el gobierno cubano participara en las negociaciones orientadas a la retirada de las SADF del sur de Angola y el proceso de indecencia en Namibia. No obstante, debido al apoyo abrumador de la Organización de la Unidad Africana (OUA) y de las fuerzas progresivas del mundo, no solo se permitió a los cubanos participar en las negociaciones sino que desempeñaron un papel fundamental. El papel clave de Jorge Risquet en las negociaciones aumentó su talla internacional, que ponía de manifiesto la trascendencia de Cuba en el proceso revolucionario africano. Risquet encabezó la delegación cubana en las negociaciones que dieron como resultado la retirada del ejército del apartheid del sur de Angola y la liberación de la vecina Namibia de una ocupación de asentamiento colonial que había durado un siglo. A finales de 1989 se celebraron unas elecciones bajo supervisión internacional en Namibia que llevaron a la declaración de independencia el 21 de marzo de 1990 bajo el liderazgo del presidente Sam Nujoma del SWAPO, vencedor en las elecciones por una abrumadora mayoría.

La independencia de Namibia y las continuas luchas de masas y armadas en Sudáfrica dirigidas por el ANC forzaron la caída de P.W. Botha, entonces presidente del régimen apartheid, y el ascenso de F.W. DeKlerk. El nuevo régimen empezó a mostrar su voluntad de negociar el fin de la crisis política en Sudáfrica: el 2 de febrero de 1990 fueron legalizados el ANC, el Partido Comunista de Sudáfrica (SACP) y otras organizaciones que habían estado prohibidas. Nueve días después, el 11 de febrero Nelson Mandela quedó en libertad tras 27 años de cárcel en las prisiones del racista sistema de apartheid.

  • David Seddon es coautor (junto con David Renton y Leo Zeilig) de Congo: plunder and resistance, editado por Zed Books. También es coordinado de una serie de artículos sobre “protestas populares, movimientos sociales y lucha de clases” dentro del proyecto con el mismo nombre [Popular protest, social movements and the class struggle] publicado en la página web RoAPE entre 2015 y 2016.



sábado, 3 de marzo de 2018

Esta cloaca apesta



En este instante tomado por los violentos bendecido por los santos y perdonado por el dios de la guerra, ha tomado asiento un diablo cruel, un dictador, con un séquito perverso.

En la Corte de Injsuticia no hay por donde pasar. Aquí la consigna es proteger a los ladrones del seguro social, la red de delincuentes legislativos, los militares asesinos, los políticos narcos y los matones publicos y privados de Bertha Cáceres.

El Ejecutivo es un asco, una célula de crimen organizado sostenido principalmente por el gobierno de Estados Unidos, dedicado a tramitar nuevos actos de traición a la Patria.

El Ministerio Público no es nada verdaderamente en términos de control democrático, es una vergüenza de la acción penal pública, una casona de impunidad cuyo titular de filiación nacionalista representa el retraso de la elite corrupta que asalta nuestra sociedad.

Las Fuerzas Armadas son una institución terrorista que persigue al pueblo con su brutalidad sin límite ni control.

Los escuadrones de la muerte llamados Policía Militar y Fusina cometen verdaderos actos de terror en aquellas comunidades donde la población rechaza a los impostores, ladrones de las elecciones y del poder popular.

Esta persecución de la disidencia social y política por la vía de la represión debe ser detenida por la Organización de las Naciones Unidas, antes que el embustero ex presidente hondureño crea posible el asalto de la secretaría general a través de su hija.

En el departamento de La Paz esos escuadrones persiguen a una lidereza indígena de la sierra que rechaza el modelo depredador de Gladys Aurora y su jefe, el impostor.

En Santa Bárbara el crimen atroz cometido contra un niño que participaba con liderazgo en la resistencia local de Gualala es veraderamente puro terrorismo de Estado.

La detención ilegal y el encarcelamiento de Aquilina Guerra, una mujer de las comunidades eclesiales de base en Pajuiles, Atlántida, exhibe el procedimiento cobarde de esos escuadrones estatales en Tela.

La persecución permanente de la juventud de Choloma y Tres Caminos en Villanueva, Cortes, no tiene comparación en ningún otro tiempo. Estamos frente a tropas de ocupasión en estos sectores.

Es la misma situación que observamos en Pimienta, San Manuel y Potrerillos, Cortés, donde la rebeldía de la población frente a los asaltantes del poder es descomunal. Y la represión es desproporcionada.

En Siguatepeque, Tegucigalpa y Choluteca la misma situación de emergencia viven las poblaciones en resistencia, asechadas por bestias sedientas de brutalidad. Ansiosas por torturar y humillar.

Estamos en un momento de negación total de las garantías individuales y colectivas, sin nada ni nada en el sistema institucional que pueda defender a las personas.

Es por esta emergencia que exijimos al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU tomar acción inmediata para proteger de modo concreto la vida de las personas que luchan contra esta dictadura. Intervengan!

No hay instancia nacional que pueda hacerlo, no hay recursos que puedan funcionar.

Lamentablemente Honduras no es Siria con petróleo para el futuro ni Venezuela con Oro y uranio para el presente, esto quiere decir que no estamos en el foco de la atención de Washington ni de Bruselas. Pero ahora que es tiempo podemos, después será tarde.

Editorial de Voces Contra El Olvido, sábado 24 de febrero 2018

La MACCIH y el crimen organizado



Ahora resulta que, por decisión de Almagro, la MACCIH debe investigar la influencia del crimen organizado en el sistema político y en el proceso electoral. ¡En tremendo lío se meterá la MACCIH!

Eso fue lo que pidió el gobierno y a lo que Almagro, bien mandado, accedió. ¿Era necesario? Para responder esta pregunta primero debemos respondernos lo siguiente: ¿Cómo podría el crimen organizado influenciar el sistema político y el proceso electoral? Financiando, por supuesto, candidaturas a alcaldes, diputados y presidente.

Para este menester ya existe un órgano recién creado, a iniciativa de la MACCIH, ciertamente. Se trata de la “Unidad de Política Limpia”, con potestades de exigir, compulsivamente, a los partidos y candidatos el detalle de las aportaciones recibidas durante su campaña, indicando fuentes y cantidades, y dotada de lo necesario para obtener, por sí o por medio de otras entidades del sector público o privado, la información necesaria para verificar si la fuente del financiamiento es legal o ilegal.

Si ya existe una dependencia estatal con funciones para investigar lo que el gobierno pidió atribuir a la MACCIH y que Almagro accedió, ¿cuál es el propósito de conferir esta función a la MACCIH? Orientar sus acciones hacia otros rumbos, para que no se concentre en la corrupción, particularmente, en la denominada “Red de Corrupción”. De seguir por esa ruta, seguramente habría identificado a muchos diputados que llegaron al Congreso con un patrimonio modesto y ahora, por el manoseo de dineros públicos. son verdaderos potentados.

También habría alcanzado a las ONG, y a los directivos de éstas, que recibieron fondos para ser entregados a los diputados y habría confirmado quienes no liquidaron o liquidaron irregularmente. Especialmente, en aquellos casos de diputados que pusieron precio a sus votos para elegir la junta directiva del Congreso, el Fiscal, el TSC y la Corte Suprema, entre otros casos, o decidieron, a cambio de dinero, abandonar sus respectivas bancadas, para debilitar los partidos de oposición.

La investigación no se agotaría en estas diligencias, por supuesto. Porque comprendería, inevitablemente, a la Secretaría de Finanzas, para determinar el criterio de selección de esas ONG, de las cantidades a distribuir y de la selección de los diputados que, bajo el concepto de subsidios, las recibieron. E iría más allá, hasta el verdadero responsable de esos fondos a los que se refiere, justamente el Decreto de la Impunidad, al que acudían, reptando, mendigantes, los diputados de la oposición para financiar, en muchos casos, no los proyectos sociales de sus votantes, sino el aumento de su patrimonio personal o familiar. Subsidios que, originalmente, se manejaron directamente por el Presidente del Congreso y, a partir del 2014, por el Presidente de la República, que, ¡Oh sorpresa!, resulta ser la misma persona.

Seguramente habría avanzado más allá en el tiempo, comprendiendo, como había advertido, oportunamente Jiménez Mayor, el gobierno de Zelaya y el de facto. En otras palabras, el Decreto convenía no solo a los diputados del “Congreso de la Vergüenza”, sino también a los anteriores. Por eso, no nos sorprende que haya diputados de la oposición que no rechacen el Decreto de la Impunidad o que simulen rechazarlo con voces inaudibles.

Esos mismos diputados que se sintieron amenazados por la investigación de la MACCIH, desde el gobierno de Zelaya, respiraron hondo cuando explotó la crisis en la MACCIH. Fue música para sus oídos. El alivio fue total y general. Se sintieron arropados, protegidos, acunados (hasta canciones de cuna escucharon muchos) por “Mamá Impunidad”. Iguales sentimientos experimentaron los miembros de esas ONG, funcionarios de la Secretaría de Finanzas y hasta el gobernante.

Lo rescatable de este episodio truculento en la historia de la OEA y de nuestro sistema de justicia, es que los diputados corruptos y demás funcionarios amenazados no pudieron doblegar al Fiscal General para que no presentara los requerimientos judiciales contra la “Red de Diputados”. Fue el único. Por eso, y a sabiendas de que la Corte Suprema de Justicia cedería, aprobaron el Decreto de la Impunidad, cuya vigencia esperó el tribunal, posponiendo la audiencia respectiva, para liberar a los diputados procesados.

En este contexto, surge la pregunta medular: ¿Tiene futuro la lucha contra la corrupción?

Edmundo Orellana.

Almagro y funcionarios del gobierno detrás de la renuncia del vocero de la MACCIH


Por German H. Reyes R.

Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA)

Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA
Discrepancias con el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro y las presiones realizadas por sectores poderosos del País habrían empujado la renuncia del Vocero de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH), Juan Jiménez Mayor. 

El 15 de febrero pasado, en su carta abierta al pueblo hondureño, Jiménez Mayor lamenta que en Honduras se estén levantando voces para argumentar que la presencia de la MACCIH afecta la soberanía del país y que por lo tanto su trabajo debe ser evaluado. 



Esto ocurre coincidentemente con la instalación de líneas de investigación complejas contra sectores poderosos del país. En ese contexto hemos recibido también amenazas que rechazamos y que he remitido en un cable cifrado al Secretario General de la OEA”, expresa Jiménez mayor.
Y es que el pasado 25 de enero, luego que el ex vocero de la MACCIH denunciara que el Poder Legislativo había aprobado reformas del Presupuesto Nacional para favorecer a los corruptos y que esa decisión afectaba atribuciones constitucionales del Poder judicial y del Ministerio Público, el Congreso Nacional y la Corte Suprema de Justicia se pronunciaron en contra él.  

Jiménez Mayor pidió la derogación de la reforma de la Ley Presupuesto aprobada en el Hemiciclo legislativo, porque esa fue la base para que una juez penal dejara libres a los cinco diputados acusados por corrupción y el archivo de las investigaciones de 140 parlamentarios, incluido el presidente del Congreso, que conforman la Red de los Diputado según él.

La denuncia de Jiménez Mayor estremeció hasta las más elevadas estructuras del gobierno y provocó reacciones inmediatas.

El 26 de enero pasado, el Congreso Nacional emitió un comunicado, que en uno de sus fragmentos dice: “El Congreso Nacional exige a la MACCIH respeto a las instituciones del Estado, a su independencia y autonomía, y al libre ejercicio de sus atribuciones que le confiere las leyes de la República, y condena las amenazas que recientemente emanan de su vocero para interferir en el principio sagrado de la independencia judicial”.

Y por su parte, la Corte Suprema de Justicia también condenó las declaraciones de Jiménez Mayor, porque según ellos la MACCIH los está presionando.

“Este poder del Estado condena y condenará cualquier acción o manifestación que implique algún tipo de presión e insinuación o grupos nacionales e internacionales y rechaza todo señalamiento dirigido a los funcionarios judiciales con la pretensión de influir en sus resoluciones lo que manifiestamente atenta contra su independencia”. Este documento fue leído en conferencia en conferencia de prensa por el Presidente del poder Judicial, Rolando Argueta. 

Pero el ex vocero de la MACCIH también se quejó por la falta de comunicación del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, con esa Misión. Indicó que fue agosto de 2017, la última vez que se comunicaron para hablar de la corrupción en Honduras y la responsabilidad que tienen para contribuir a erradicarla.

“Debo lamentar la falta de comunicación personal del señor Almagro con el Jefe de esta Misión desde agosto de 2017”, dice Jiménez Mayor, detallando, que el pasado 30 de enero viajó a Estados Unidos con la intención de informarle al Secretario de la OEA los avances de las investigaciones, las presiones y amenazas que estaba recibiendo y la necesidad de autonomía administrativa, recursos materiales y humanos. Sin embargo, Almagro no lo recibió, pese a  tener conocimiento.

Para Jiménez Mayor, el equipo de la Misión está preocupado por la reacción que han tenido las autoridades hondureñas después de que fuera judicializado el caso de la Red de Diputados, donde los mismos parlamentarios aprueban normas para obstruir la justicia.  Y es que según Jiménez Mayor esa red estaría conformada por 140 asambleístas, incluido el presidente del Congreso nacional.  

Es por eso que el 18 de enero pasado, el Congreso Nacional aprobó la reforma a la ley de presupuesto contraria a la Constitución, para declarar improcedente la apertura de juicios mientras que el Tribunal Superior de Cuentas concluya con sus auditorías e investigaciones contra los diputados y funcionarios que manejan subsidios para programas de ayuda social.
Ese caso, denominado por él, como el pacto de impunidad, es mencionado por Jiménez Mayor, refiriéndose que a consecuencia de esa reforma, el caso de la red de diputados fue archivado el pasado 24 de enero.

Presiones internas
En relación a las presiones desde Honduras ejecutan los grupos de poder, Jiménez mayor dice que coincidentemente con la instalación de líneas de investigación complejas contra sectores poderosos del país se han levantado voces para evaluar el mandato de la MACCIH aduciendo que su presencia afecta la soberanía nacional, contexto en el cual según indica en su carta, también ha recibido amenazas del Secretario General de la OEA.

A lo anterior se suma  que según el Ex vocero de la MACCIH las autoridades se han negado colaborar con la aprobación de normas importantes propuestas por la MACCIH, como la ley de Colaboración Eficaz, que en diciembre cumplió un año de haber sido entregada, pero contrariamente aprobaron reformas del Código Penal con rebajas a las penas de delitos de corrupción. “Este es un asunto de voluntad política”, refiere.

Anunció que en octubre de 2017 iniciaron investigaciones diez casos emblemáticos de corrupción de gran impacto y que en las próximas semanas, la UFECIC-MACCIH presentará en los tribunales nuevos requerimientos fiscales.

Estamos trabajando a toda máquina, a pesar que solo contamos en este momento con diez personas en el área de investigación (la CICIG de las NNUU tiene 80 expertos en la misma área). Hemos pedido desde el año pasado la contratación de 10 nuevos forenses, los cuales aún no llegan, afectando la eficacia de la Misión”, criticó Jiménez Mayor, responsabilizando de estos problemas al Secretario General de la OEA.
Denunció que de los 33 expertos internacionales que trabajan para la Misión, solo 25 están en Tegucigalpa y que los 8 restantes están en  Washington. “Eso incluye al señor Jacobo Domínguez, cuya salida de la Misión fue solicitada por la ciudadanía y a quien la Secretaría General acaba de renovar un contrato por 10,000 dólares mensuales (casi 250,000 lempiras), vigente desde julio de 2017, sin que sepamos las funciones que realiza para la Misión desde la sede de la OEA”, indicó.

Jiménez Mayor se despide del pueblo hondureño mediante una convocatoria que exija la continuidad de la Misión y la selección de un nuevo jefe que garantice la seriedad y firmeza en la lucha contra la corrupción y la impunidad en Honduras.

Horas antes fue amenazado de muerte
Horas antes de conocerse su renuncia, el vocero de laMACCIH, Juan Jiménez Mayor fue víctima de una subliminal amenaza de muerte, publicada en una supuesta cuenta falsa. “Juan Jiménez Mayor siempre estará en nuestra memoria y la de toda mi familia” dice un mensaje publicado en una página de Facebook abierta con el supuesto nombre falso de Gabriela Lizier.

Sin mucho detalle, Jiménez Mayor a través de su cuenta de Twitter respondió a la publicación, diciendo:“comienzan mensajes fúnebres. Vendrán más y peores cosas para los que trabajamos en la  OEA-MACCIH. A mi familia y amigos les informo que estoy bien trabajando fuerte en Honduras”. 


Comienzan mensajes funebres. Vendrán más y peores cosas para los que trabajamos en la @OEA_MACCIH. A mi familia y amigos les informo que estoy bien y trabajando fuerte en Honduras



Los estudiantes sobrevivientes de la masacre de Florida muestran el camino a seguir



Por Amy Goodman y Denis Moynihan *

Nikolas Cruz sabía cómo manejar un arma gracias a la Asociación Nacional del Rifle y al Ejército de Estados Unidos. El acusado de perpetrar la masacre del Día de San Valentín, que tuvo lugar en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas ubicada en Parkland, Florida, ultimó a 17 personas en tres minutos, todo con un rifle semiautomático AR-15. Cruz cursó parte de sus estudios en esa escuela secundaria, pero se tuvo que cambiar a otras por su conducta violenta. Cuando fue arrestado llevaba puesta la camiseta oficial de la división junior del Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva ( JROTC , por su sigla en inglés), un programa de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en escuelas y universidades del que fue miembro mientras cursaba la secundaria. Cruz también había formado parte del club escolar de tiro, que cuenta con el apoyo económico de la Fundación de la Asociación Nacional del Rifle ( NRA , por sus siglas en inglés), y había llegado a ser uno de los cuatro miembros del equipo de tiro de la escuela. El Pentágono está presente en las escuelas públicas, reclutando estudiantes para el ejército. A su lado se encuentra la NRA , que coloca armas en manos de los niños.
En Florida, la edad mínima legal para comprar un rifle semiautomático es de 18 años. Nikolas Cruz tenía 19, y adquirió legalmente el arma con la cual se lo acusa de cometer esta terrible masacre. A través de sus publicaciones en redes sociales y relatos de personas que lo conocen, trascendió que tenía un profundo amor por las armas de fuego y por otros tipos de armas. “Tenía muy buena puntería”, declaró a la agencia Associated Press un excompañero del equipo de tiradores, Aaron Diener.

Pat Elder es el director de la Coalición nacional para proteger la privacidad de los y las estudiantes, una organización que rechaza el militarismo en las escuelas. También es autor del libro “Reclutamiento militar en Estados Unidos” (“Military Recruiting in the United States”). En una entrevista para Democracy Now!, el activista expresó: “Tenemos al ejército de Estados Unidos y a las otras tres ramas de las Fuerzas Armadas metidas en las escuelas secundarias, colocando armas letales en manos de jóvenes de 13 y 14 años de edad. Es hora de que esto se termine. Más de 575.000 niños y niñas participan del programa en todo el país”.

Pat Elder se opone al militarismo estadounidense desde que era adolescente. A principios de la década del 70 participó de las protestas contra el bombardeo de Estados Unidos a Camboya. Considera invasiva e insidiosa la presencia del ejército estadounidense en el sistema escolar público, que comienza con las competencias de construcción con piezas de Lego en tercer grado. En las escuelas secundarias reemplazan el Lego con armas de fuego.

Elder continuó: “El programa junior del Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva es un programa de reclutamiento militar del que participan más de 3.000 escuelas. De estas, más de 1.600 escuelas participan en programas de tiro en todo el país. Así que tenemos campos de tiro en escuelas secundarias de todos los estados. Disparan rifles de calibre 177, que funcionan mediante dióxido de carbono. El proyectil principal se desplaza a 180 metros por segundo. En comparación, las municiones de un rifle de calibre 22 tienen una velocidad de entre 240 y 270 metros por segundo… [El rifle calibre 177] es un arma letal, clasificada así por el ejército”.

La Asociación Nacional del Rifle, mediante su fundación presuntamente caritativa, dona fondos a las escuelas destinados a colocar armas en manos de los niños, de lo cual alardea en su sitio web: “Desde nuestra creación en 1990, hemos otorgado casi 335 millones de dólares en subvenciones”. La NRA admite, y Pat Elder confirma, que la mayoría de sus subvenciones son en forma de “suministros o equipos para el programa”; es decir, armas y municiones. El programa de tiro de la secundaria Marjory Stoneman Douglas tuiteó hace 17 meses: “El equipo de tiro de la división junior del Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva agradece a la NRA por su generosa donación de casi 10.000 dólares para actualizar y reponer equipos”.

La escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland toma su nombre de la reconocida escritora y activista estadounidense que murió en 1998 a la edad de 108 años. Stoneman Douglas fue una de las principales sufragistas del país. Luchó por el voto femenino y los derechos civiles y también era ecologista. Conocida como la “gran dama de los Everglades” por su liderazgo en la protección de los vastos humedales de Florida, combatió los intereses empresariales y de desarrollo inmobiliario. Es profundamente conmovedor que, entre los adolescentes que sufrieron el espantoso tiroteo en masa, estén surgiendo algunos de los activistas más apasionados, elocuentes y efectivos del momento. Ellos y ellas se están enfrentando a uno de los grupos de interés más arraigados del país: el lobby de las armas de fuego.

Días después de la masacre, en una manifestación a favor del control de armas en Fort Lauderdale, Emma González, estudiante del último año de la secundaria Stoneman Douglas, se dirigió a la multitud. Sus palabras se volvieron virales: “Si todo lo que pueden hacer el gobierno y el presidente es dedicar pensamientos y oraciones, entonces es momento de que las víctimas seamos el cambio que necesitamos ver… Si el presidente quiere venir a decirme en persona que fue una tragedia terrible, que nunca debería haber sucedido, al mismo tiempo que nos sigue diciendo que no se hará nada al respecto, con gusto le voy a preguntar cuánto dinero recibió de la Asociación Nacional del Rifle. Pero, ¿saben qué? No es necesario, porque ya sé la respuesta: ¡30 millones de dólares!”.

El martes, más de cien estudiantes de la secundaria Stoneman Douglas viajaron al Capitolio estatal de Florida, en Tallahassee, para exigir la prohibición de armas automáticas a nivel estatal. Mientras los jóvenes hacían su arribo al Capitolio, los legisladores votaron, por abrumadora mayoría, en contra de realizar un debate sobre la prohibición. Sin desalentarse, los estudiantes siguen luchando. Van a organizar una marcha en la capital de Estados Unidos y en ciudades de todo el país el próximo 24 de marzo. Han decidido llamarla “Marcha por nuestras vidas”

© 2018 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

  • Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es coautora del libro Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.


2017, un año en el que el cambio climático ha sido muy evidente en manifestarse



Por Santiago Martín Barajas *

Una vez finalizado 2017, toca hacer balance de lo que ha sido el mismo, en todo lo relativo a la climatología y los efectos derivados de ésta. Este año en España ha sido en general bastante seco, pues ha llovido un 28,95% por debajo de la media de precipitaciones del periodo 1981-2010, según datos de AEMET. Ello nos empuja a pensar que estamos inmersos en un periodo de sequía plurianual, que empezó en 2014, y que se ha agudizado durante 2017.

Estos periodos de sequía plurianuales se suelen producir cada cierto tiempo en nuestro país. Sin embargo, los efectos de esta sequía aparentemente “normal”, se están viendo agudizados por otros factores, ligados directamente al cambio climático que estamos sufriendo.

Uno de los principales efectos derivados del cambio climático, al menos en nuestras latitudes, es la subida de las temperaturas medias, y eso mismo es lo que ha ocurrido en España durante 2017. La temperatura media durante este año ha sido nada menos que 1,2 grados centígrados superior a la media del periodo 1981-2010, también según datos de AEMET. Esta subida de la temperatura media conlleva una mayor evapotranspiración, reduciéndose de esa manera el agua que circula por los cauces o va a los acuíferos, que es la que podemos aprovechar. Es decir, que para un nivel similar de precipitaciones, el agua disponible, la que podemos captar y utilizar, es bastante menor. Efectivamente, según cálculos realizados desde Ecologistas en Acción, utilizando datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, las aportaciones de los ríos en régimen natural, es decir, el agua que va a parar a los cauces, se ha reducido aproximadamente una media del 20% en los últimos 25 años. Además, y aunque todavía no disponemos de los datos de 2017, la reducción de las aportaciones a los cauces que se ha producido durante este año, ha sido previsiblemente muy significativa.

Otro de los efectos del cambio climático es la sucesión de fenómenos climáticos extremos. Fuera de nuestras latitudes, en muchas zonas se produce una mayor frecuencia de huracanes, mientras que en España, y en general en todos los países mediterráneos, las olas de calor y temperaturas extremas son cada vez son más frecuentes. Por ejemplo, durante 2017, en la ciudad de Córdoba se superaron nada menos que en 37 días los 40 grados centígrados.

Las consecuencias ambientales y sociales de estas olas de calor y temperaturas extremas son especialmente graves. Según el Instituto de Salud Carlos III, más de 13.000 personas murieron en España a causa del calor en el periodo 2000-2009. La ola de calor que tuvo lugar en la segunda quincena de junio de 2017, tuvo un efecto devastador sobre un gran número de especies de insectos, cuyo ciclo reproductor se vio totalmente alterado, lo que produjo a su vez efectos muy negativos sobre muchas especies de aves, reptiles y anfibios. Asimismo, las altas temperaturas que han tenido lugar este verano, hicieron que los incendios forestales fuesen mucho más virulentos y difíciles de apagar, con el consiguiente mayor riesgo para la vida de las personas, como ocurrió en Portugal y Galicia; y afectando gravemente a zonas de gran interés natural, como pasó con el incendio de Doñana o los incendios de algunas zonas oseras de León y Asturias.

En definitiva, los efectos derivados del cambio climático están siendo cada vez más evidentes en España, y muy especialmente durante 2017.

Lo siguiente que cabe preguntarnos es, ¿qué están haciendo las autoridades al respecto? La respuesta es bien sencilla: prácticamente nada. A pesar de que las disponibilidades hídricas se están viendo progresivamente reducidas en nuestro país a causa del cambio climático, tanto el gobierno central como la mayoría de los gobiernos autonómicos, siguen autorizando y favoreciendo la expansión del regadío, que actualmente supone el 85% del consumo total de agua en España. De hecho, en los últimos 20 años, la superficie de regadío en España se ha incrementado en más del 20%, siendo las regiones donde más ha crecido Castilla-La Mancha (46,5%) seguida de Andalucía (38,3%) y Extremadura (27,1%).

El desprecio por parte del gobierno a todo lo relativo al cambio climático llega al extremo de que ni siquiera el presidente Rajoy se dignara a asistir a la Cumbre de Cambio Climático, celebrada en Bonn el pasado mes de noviembre.

Tal y como están las cosas, desde los movimientos sociales y la ciudadanía en general, lo que nos toca es presionar a nuestros gobernantes para que lleven a cabo todas las medidas necesarias para frenar en la medida de lo posible el cambio climático. También es necesario que inicien una adaptación de nuestro país a la nueva situación climática, que condiciona algunos aspectos tan esenciales como por ejemplo la disponibilidad de agua. En este sentido, debería frenarse la creación de nuevos regadíos, y llevar a cabo una reducción progresiva de los existentes hasta niveles sostenibles. En el caso de no hacerse, será el propio clima el que lo haga, y de forma mucho mas traumática, pues si no se limita el riego, podría estar poniéndose en riesgo incluso algo tan esencial como es el abastecimiento de agua potable a muchas poblaciones, y no en un futuro lejano, sino incluso en el próximo verano. 

* Santiago Martín Barajas es coordinador del área de Agua de Ecologistas en Acción.


El libro de Trump y la democracia de espectadores


Rebelión

Por Aldo Torres Baeza

Se dijo que la red digital inauguraba un nuevo modo de entender la democracia. Se dijo que toda la información estaría ahí, a la vista del público, a un click. Nació la sociedad de la transparencia. Así le llaman. Se basa en un principio: como todos desnudan su vida, todos tienen la facultad de pedir y analizar los datos del otro. La transparencia se exige. El secreto es un obstáculo para la comunicación. Es peligroso. Los psicólogos estudian a quienes no se muestran en Facebook. El secreto también es patológico. 
Se acaba de lanzar un libro sobre Donald Trump, Fire and Fury: inside the Trump White House. El nombre es sugerente. La transparencia huele un nuevo escándalo público: Donald Trump posee problemas psicológicos, se dice. Frente al libro, la transparencia no adquiere la forma de exigencia política, es decir, de un juicio respecto a los problemas de la democracia como método de elección y las facultades (psicológicas, en este caso) de quienes optan a los cargos públicos, sino que va al punto culmine del asunto, al más visible: que el tipo esté o no esté loco.

Se basa en un principio legítimo: quien busca estar en el espacio público queda automáticamente expuesto al juicio público. Pero ese juicio, necesario, se está convirtiendo en crucifixión digital, donde la participación adquiere la forma de queja, de reclamo, de grito. En la transparencia se alternan los objetos de escándalo, pero no se mueve la estructura que sustenta el modelo. Se busca desenmascarar al ser individual, en este caso a Trump, pero no las condiciones que permitieron que se instalara como presidente del país más poderoso del mundo. La transparencia no cuestiona el proceso, pero si se escandaliza frente a los productos. Va a la forma.

La sociedad de la transparencia y el desnudamiento digital está dando paso a una democracia de espectadores. Un politólogo asemejaba las elecciones de representantes públicos a la compra de un bien, donde el voto reemplaza al dinero y el candidato al producto. El espectador consume democracia. Se limita a la compra del bien. O sea, a comprar candidatos mediante su voto. Michelle Bachelet comienza su descenso, su escándalo, cuando se sabe de los negocios de su hijo. Es decir, se le responsabiliza (en un principio) por no cumplir los estándares de “una buena madre” que exigía el público, no por su gestión política. Alguien por ahí dijo que la política es la farándula de los feos. Y tenía razón.

Hay un tema de fondo. La noción tradicional de un poder jerárquico y centralizado está dando paso a un poder lateral, normalizante, invisible, quirúrgico. Un poder que opera rechazando las alternativas sin ofrecer alternativas. Es más profundo que el biopoder de Foucault, es un psicopoder. En esa noción del poder, el fracaso del ser humano es siempre individual, nunca del poder que sustenta el sistema; “los pobres son pobres porque son flojos”. En este contexto, el sistema no se objeta, pero si el candidato, es decir, la cara visible del poder. La rebelión contra el poder se basa en el escándalo, pero no el juicio a cómo opera. Es un poder mucho más inteligente y sutil. Entre otras maniobras, hace creer al público que puede participar comprando candidatos y repudiándolos digitalmente. Es decir, los hace participes del sistema. Los integra. Y nadie buscaría destruir las bases de algo en lo cual participa. La red digital, hoy, es otro método de control psicológico.

viernes, 2 de marzo de 2018

¿Quién tiene la culpa de la violencia?



Por German H. Reyes R

La situación de derechos humanos en Honduras es causa de profunda preocupación para diversos organismos nacionales y extranjeros. Los niveles de violencia y de inseguridad continúan siendo altos y alimentados por la impunidad en este país Centroamericano.

Ante tal situación la Organización de las Naciones Unidas (ONU) insta al gobierno a diseñar e implementar un plan de seguridad que le permita reducir la criminalidad contra las personas. Datos de la Alianza por la Paz y la Justicia indican que la justicia solo resuelve mediante sentencia condenatoria 4 de cada 100 homicidios.
La realidad es precaria porque en Honduras todos los días no solo ocurren homicidios, sino también, asaltos, amenazas y delitos sexuales entre otros, que ponen en riesgo la vida de las personas. Pero ¿quién tiene la culpa de la violencia en Honduras?, Revistazo le hizo esa pregunta a diversas personalidades involucradas en el tema y sus opiniones puede leerlas en esta entrega especial.


Mujeres intoxicadas en las meloneras de Fyffes


Rel-UITA

Por Giorgio Trucchi

Sindicato lanza un fuerte grito de alarma

Una vez más, la transnacional Fyffes, recientemente adquirida por el coloso japonés Sumitomo, está en el banquillo de los acusados. Esta vez por la denuncia de las trabajadoras de las meloneras hondureñas, que sufrieron una intoxicación por malas prácticas en el uso de sustancias tóxicas en las plantaciones.
De acuerdo con el testimonio de dos trabajadoras que pidieron el anonimato por temor a perder el trabajo, en diciembre pasado 13 empleadas de la finca Santa Rosa, propiedad de Sur Agrícola de Honduras (Suragroh), subsidiaria de Fyffes/Sumitomo, sufrieron una grave intoxicación mientras trabajaban en el campo.
“Las trabajadoras acababan de ingresar a sus labores cuando sintieron un fuerte olor químico. Algunas se desmayaron, otras comenzaron a vomitar, a otras se les adormecían partes del cuerpo”, dijo a La Rel, Ahrax Mayorga, secretario de Comunicación de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Agroindustria (Festagro).
Como de costumbre, las mujeres fueron llevadas donde un médico contratado por la misma empresa, quien las inyectó, les dio suero y unas pastillas. Luego fueron despachadas a sus casas a pie y se les otorgó solamente de uno a tres días de descanso.
Durante los siguientes días a algunas de las trabajadoras se les hinchó la cara. Otras al tragar sentían un sabor muy amargo por la sustancia química que habían inhalado, y a otras les seguían dando fuertes mareos.
“En su mayoría son madres solteras y única fuente de ingreso para la familia. Por necesidad, y a pesar de los síntomas, las compañeras regresaron al trabajo, ya que la empresa nunca paga estas jornadas de descanso, ni el séptimo día”, explicó Mayorga. 

Autoridades cómplices. Represalia y persecución
El Ministerio del Trabajo mandó una inspección, pero las mujeres informaron al sindicato que solamente se reunió con administrativos y capataces de la empresa.
La versión oficial de la patronal fue que todas las mujeres de la cuadrilla tenían un virus y que nunca hubo intoxicación.
El directivo sindical dijo que fue difícil lograr el testimonio de las trabajadoras afectadas. Solamente dos de las 13 aceptaron hablar.
“Fueron presionadas y hasta amenazadas con que no iban a ser nunca más contratadas. Lo que ha pasado es una vergüenza. Meten a la gente al campo después de fumigar, mientras habría que esperar de 12 a 24 horas. No les importa”.
“Siempre han desconocido al sindicato y por eso no hay nadie que vele por la seguridad e higiene en el trabajo. Las mujeres están expuestas a cualquier tipo de abuso”, añadió el directivo de Festagro, organización que integra el Sindicato de Trabajadores de la Agroindustria y Similares (STAS).

Historial vergonzoso. Fyffes contra la pared
Lo que ha ocurrido el año pasado no es algo nuevo para Fyffes.
Según el STAS y Festagro, hace pocos días en la finca Santa Rosa se dieron otros dos casos de mujeres intoxicadas.
Lo mismo ocurrió en otra finca de Suragroh en Santa Cruz, Marcovia, donde hubo una fuga de amoniaco en el cuarto frio, quedando dos mujeres afectadas y 40 evacuadas.
El mes pasado, en una piñera de Ananas Export Company (Anexco), propiedad de Fyffes, en San Rafael de Río Cuarto, Costa Rica, una trabajadora y directiva sindical resultó gravemente intoxicada, quedando unos días en coma.
En diciembre de 2015, unas 140 personas, en su mayoría mujeres, sufrieron una intoxicación por una combinación de herbicida y cloro que estaban aplicando en una parcela colindante. El caso trascendió en medios nacionales.
“La negligencia de la empresa es total. Exigimos que cese esta irresponsabilidad y la persecución sindical”, concluyó Mayorga.
Por las reiteradas denuncias de violación de los derechos laborales y sindicales en las plantaciones de melones y piñas en Honduras y Costa Rica, en mayo de 2017 Fyffes fue suspendida de la membresía de la Iniciativa de Comercio Ético (ETI).
La falta de avances en la resolución de estas graves problemáticas obligó la ETI a extender la suspensión mientras avanzan las reuniones entre Fyffes, Sumitomo y la UITA.