miércoles, 2 de marzo de 2011

Unidos para romper los cercos de la oligarquía

Por Giorgio Trucchi


Más de 1,500 delegados de todo el país se reunieron durante dos días en Tegucigalpa para analizar y discutir el futuro del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Pese a la campaña mediática orquestada por los medios corporativos de comunicación y a la estrategia impulsada por las oligarquías nacionales e internacionales para dividir, la Resistencia logró afianzar su proyecto de unidad en la diversidad.

Para hacer un primer balance de los resultados de la Asamblea, la Lista Informativa “Nicaragua y más” conversó con Carlos H. Reyes, miembro del Comité Ejecutivo provisional del FNRP.

- ¿Cuáles han sido los resultados más importantes de esta Asamblea del FNRP?
- Hubo mucho debate y participación de la gente. Un país como Honduras supo debatir un tema que a nivel mundial está tomando mucho auge, es decir quién es el soberano. ¿Es el pueblo o la oligarquía, las transnacionales y el imperio?

En nuestra asamblea se ha ratificado la voluntad de autoconvocarnos a una Asamblea Nacional Constituyente, con un propósito no solamente de hacer una nueva Constitución desde el pueblo, sino también para organizar, movilizar y politizar a la gente.

- También se debatió el tema de si participar o no a las próximas elecciones. ¿Cuáles fueron las conclusiones?
- Decidimos que para participar en un proceso electoral debemos pasar primero por la instalación de la Asamblea Constituyente, hacer una nueva ley electoral, lograr el retorno de Manuel Zelaya y de todos las y los exiliados, y desmontar el aparato golpista.

Además, consideramos que la propuesta de constituir un Frente Amplio podía desembocar en una estructura paralela, que podía conducir a la división del Frente y de las instancias sociales y políticas que lo integran. En este sentido fue importante la carta enviada por el coordinador del FNRP, Manuel Zelaya, remarcando el hecho de que, en este momento, no existen las condiciones necesarias para ir a una contienda electoral.

Finalmente, tomamos una serie de decisiones que tienen que ver con fuertes movilizaciones para contrarrestar las medidas antipopulares adoptadas por el gobierno. Aquí sigue habiendo resistencia al golpismo.

- ¿Cuál es el rumbo que está tomando el FNRP después de veinte meses de su conformación?
- Estamos estabilizando la estructura de la organización. Fueron nombrados 150 delegados que dentro de dos semanas se reunirán para elegir el Comité de Conducción y el Político. Además, estamos ratificando que en Honduras el soberano es el pueblo y estamos saliendo de esta experiencia más unidos y fortalecidos.

- Había temor de que esta asamblea podía desembocar en una división interna. Hasta los medios corporativos de comunicación comenzaron a celebrar esta posibilidad. ¿Cómo sale el FNRP después de dos días de debate?
- Desde un principio dijimos que todo esto es parte de un proceso. Va a continuar un debate profundo sobre distintos temas y vamos a seguir desestabilizando al gobierno, y preparándonos para instalar una Asamblea Constituyente auto-convocada y para futuras luchas.

- Crees que el resultado que se ha logrado en estos dos días sea también una respuesta contundente ante las maniobras de la oligarquía nacional y del imperio?
- También analizamos ese tema. Las elecciones pasadas fueron un instrumento para blanquear el golpe de Estado y con el proceso electoral del 2013 quieren hacer borrón y cuenta nueva de ese crimen.

Aceptar la idea de conformar un Frente Amplio para participar en estas elecciones significaba seguir el plan del imperio. Por el contrario, el mensaje de nuestra asamblea es que continúa la resistencia contra el golpe y es un fracaso para el imperio y la oligarquía nacional.

- ¿Cuáles son los pasos concretos para los próximos meses?
- Vamos a elegir los nuevos Comités. Vamos a estudiar la fecha para un nuevo paro cívico nacional y se van a conformar comisiones para nuevas acciones a realizar, porque hay serios problemas en todo el país.

Aquí no solamente ha habido un golpe y una ruptura del orden constitucional, sino que tenemos un Estado fallido. La situación es muy difícil y para el 28 de junio, segundo aniversario del golpe de Estado, vamos a arrancar el proceso que nos va a conducir a la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, porque una idea que captura las mentes de la gente se convierte en una fuerza material.

Galerías de fotos: http://nicaraguaymasespanol.blogspot.com/2011/02/fotos-segundo-dia-asamblea-nacional.html http://nicaraguaymasespanol.blogspot.com/2011/02/honduras-concluye-primera-histo

“¿Aplicará el Consejo sanciones a EEUU si desata una guerra?”



Declaración del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos.
Ginebra, 1 de marzo del 2011.

Señor Presidente:

La conciencia humana rechaza la muerte de personas inocentes en cualquier circunstancia y lugar. Cuba comparte plenamente la preocupación mundial por las pérdidas de vidas de civiles en Libia y desea que su pueblo alcance una solución pacífica y soberana a la guerra civil que allí ocurre, sin ninguna injerencia extranjera, y que garantice la integridad de esa nación.

Con toda seguridad, el pueblo libio se opone a toda intervención militar extranjera, que alejaría aún más un arreglo y provocaría miles de muertes, de desplazados y enormes daños a la población.

Cuba rechaza categóricamente cualquier tentativa de aprovechar la trágica situación creada para ocupar ese país y controlar su petróleo.
Resulta notorio que es la voracidad por los hidrocarburos, y no la paz ni la protección de las vidas de los libios, la motivación que anima a las fuerzas políticas, fundamentalmente conservadoras, que llaman hoy, en los Estados Unidos y en algunos países de Europa, a una intervención militar de la OTAN en territorio libio. Tampoco parecen ser la objetividad, la exactitud y el apego a la verdad, lo que predomina en una parte de la prensa, utilizada por emporios mediáticos, para atizar el fuego.

Ante la magnitud de lo que en Libia y en el mundo árabe ocurre y en circunstancias de una crisis económica global, debería prevalecer la responsabilidad y la visión de largo plazo de los gobiernos de los países desarrollados. Aunque pueda engañarse a la buena voluntad de una parte de la opinión pública, es evidente que una intervención militar llevará a una guerra y acarreará graves consecuencias para las vidas de las personas y especialmente de los miles de millones de pobres que son las cuatro quintas partes de la Humanidad.

Pese a que falten algunos datos y hechos por conocerse, la realidad es que el origen de la situación en el Medio Oriente y el Norte de África está en la crisis de la política de saqueo impuesta por los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en esa región. Los precios de los alimentos se triplican, el agua escasea, crecen los desiertos, aumenta la pobreza y, con ella, una ofensiva desigualdad social y exclusión en la distribución de la opulenta riqueza petrolera de la región.

El derecho humano fundamental es el derecho a la vida que no merecería vivirse sin dignidad humana.

Concita seria preocupación la manera en que se conculca el derecho a la vida. Según fuentes diversas, han perecido en conflictos armados en guerras modernas algo más de 111 millones de personas. No podría olvidarse en esta sala que si en la Primera Guerra Mundial las muertes de civiles sólo fueron el 5% del total de bajas, en las guerras de conquista posteriores a 1990, fundamentalmente en Iraq con más de un millón y Afganistán con más de 70 mil, los muertos inocentes son el 90%. La proporción de niños en estos datos es horrible e inédita.

Ha sido aceptada en la doctrina militar de la OTAN y de naciones muy poderosas el concepto de “daños colaterales” lo que ofende la naturaleza humana. En la última década, el Derecho Internacional Humanitario ha sido pisoteado, como ocurre en la Base Naval norteamericana de Guantánamo, que usurpa territorio a Cuba.

Las cifras globales de refugiados, como consecuencia de esas guerras, se han incrementado en un 34%, a más de 26 millones de personas.

Los gastos militares aumentaron un 49% en la década y llegan a 1,5 millones de millones de dólares, más de la mitad solamente en Estados Unidos. El complejo militar-industrial sigue produciendo guerras.

Cada año mueren como víctimas de hechos violentos asociados al crimen organizado, y no sólo a conflictos, 740 mil seres humanos.
En un país europeo, muere cada cinco días una mujer a causa de la violencia doméstica. En los países del sur, fallecen anualmente en el parto medio millón de madres.

Cada día, mueren de hambre y enfermedades prevenibles 29 mil niños. En los minutos que llevo de discurso, han muerto no menos de 120 niños. En su primer mes de vida, perecen 4 millones. En total, mueren anualmente 11 millones de niños.

Por causas relacionadas con la desnutrición, hay 100 mil fallecimientos diarios que suman 35 millones al año.

Sólo en el huracán Katrina, en el país más desarrollado del mundo, murieron  1 836 personas, casi todas negras y de pocos recursos. En los últimos dos años, 470 mil personas murieron en el mundo, a causa de desastres naturales, el 97% de ellas de bajos ingresos.

Sólo en el terremoto de enero de 2010, en Haití, murieron más de 250 mil personas, casi todas residentes en viviendas muy pobres.  Lo mismo ocurrió con las casas arrasadas por las lluvias excesivas en Río de Janeiro y Sao Paulo, en Brasil.

Si los países en desarrollo tuvieran tasas de mortalidad infantil y materna como las cubanas, se salvarían anualmente 8,4 millones niños y 500 mil madres. En la epidemia de cólera en la hermana Haití, médicos cubanos atienden casi la mitad de los enfermos, con una tasa de letalidad inferior en cinco veces a las atendidas por galenos de otros países. La cooperación médica internacional cubana ha permitido salvar más de 4,4 millones de vidas en decenas de países de 4 continentes.

La dignidad humana es un derecho humano. Hoy viven 1 400 millones de personas en pobreza extrema. Hay mil veinte millones de hambrientos, otros 2 mil millones padecen desnutrición. Existen 759 millones de adultos analfabetos.

Señor Presidente:
El Consejo ha demostrado su capacidad para abordar las situaciones de derechos humanos en el mundo, incluyendo aquellas de carácter urgente que requieren la atención y acción de la comunidad internacional. Se ha confirmado la utilidad del Examen Periódico Universal, como sustento de la cooperación internacional, para evaluar el desempeño en la materia de todos los países, sin distinción.

Preservar, perfeccionar y fortalecer este Consejo en su función de promover y proteger efectivamente todos los derechos humanos para todos, fue el espíritu que animó nuestra actuación en el proceso de revisión del órgano.

Los resultados de este ejercicio expresan un reconocimiento a los importantes logros del Consejo en su corta existencia.  Si bien los acuerdos alcanzados resultan insuficientes a la luz de los reclamos de los países en desarrollo, se preservó al órgano de aquellos que pretendían reformarlo a su conveniencia para satisfacer apetitos hegemónicos y resucitar el pasado de confrontación, dobles raseros, selectividades e imposición.

Los debates de estos días harían esperar que este Consejo de Derechos Humanos continúe construyendo y avanzando su institucionalidad hacia el pleno ejercicio de su mandato.

Sería muy negativo que, con el pretexto de la revisión de la construcción institucional del Consejo y el abuso de la dramática coyuntura que se discute, se manipule y se presione de manera oportunista para establecer precedentes y modificar acuerdos.

Si el derecho humano esencial es el derecho a la vida, ¿estará listo el Consejo para suspender la membresía de los Estados que desaten una guerra?

¿Se propone el Consejo dar alguna contribución sustancial para eliminar la principal amenaza a la vida de la especie humana que es la existencia de enormes arsenales de armas nucleares, cuya ínfima parte, la explosión de 100 ojivas, provocaría el invierno nuclear, según evidencia científica irrefutable?

¿Establecerá un procedimiento temático sobre el impacto del cambio climático en el ejercicio de los derechos humanos y proclamará el derecho a un ambiente sano?

¿Suspenderá a los Estados que financien y suministren ayuda militar empleada por el Estado receptor en violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos y en ataques contra la población civil, como las que ocurren en Palestina?

¿Aplicará esa medida contra países poderosos que realicen ejecuciones extrajudiciales en territorio de otros Estados con empleo de alta tecnología, como municiones inteligentes y aviones no tripulados?

¿Qué ocurrirá con Estados que acepten en sus territorios cárceles ilegales secretas, faciliten el tránsito de vuelos secretos con personas secuestradas o participen de actos de tortura?

¿Podrá el Consejo adoptar una Declaración sobre el derecho de los pueblos a la paz?

¿Adoptará un Programa de Acción, que incluya compromisos concretos para garantizar el derecho a la alimentación en momentos de crisis alimentaria, espiral de precios de los alimentos y utilización de cereales para producir biocombustibles?

Señor Presidente:
Distinguidos Ministros y Delegados:

¿Qué medidas adoptará este Consejo contra un Estado miembro que cometa actos que causen grandes sufrimientos y atenten gravemente contra la integridad física o mental, como el bloqueo a Cuba, tipificado como genocidio en al artículo 2, incisos b y c,  de la Convención de Ginebra de 1948?

Muchas gracias

Los ensayos de la vida bajo la mirada de la cámara

Por Gerardo Tuduri


Habíamos comentado hace poco que los y las jóvenes de una de nuestras experiencias habían elegido como pareja que debía rotagonizar una de las tramas a un chico y una chica, en una especie de casting de elección colectiva. Luego de un primer debate se había originado otro sobre el perfil de cada intérprete: la chica debía funcionar sobre el eje de la sumisión y el chico sobre la de un futuro maltratador que le avasalla en su primer encuentro pero en el que aún no debía verse la conflictividad de su carácter.

La escena donde ya se manifiesta la relación violenta se ensayó para poder definir las características generales de la escena . La escena real la desarrollamos en la cocina y en el cuarto de una casa. Todo parecía claro. Una vez viviendo juntos, el chico, a esa altura de la narración ya mostraría en la vida doméstica su machismo y su violencia.

El sábado que decidimos hacer esta escena, la repetimos varias veces. Buscábamos la tensión dramática que desembocaba en un empujón del chico a la chica que apretándola contra la puerta terminaría con un violento golpe que el joven pegaría en esa misma puerta junto a la cara de ella.

Las repeticiones provocaron un cambio en la joven porque comenzó a responderle con tanta violencia como la que estaba recibiendo de su compañero de ficción. Se resistía a la imposición de gritos del chico con contestaciones y reproches. No hay guión de diálogos, como siempre explicamos. Hay pautas de conducta, pistas sobre el espacio, ideas de qué decir no muy precisas comentadas en el colectivo. La discusión era tan alta que pensamos en un momento en los vecinos, que podían estar escuchando el griterío. La chica había cambiado el carácter del personaje en la misma escena. Decidió defenderse de la humillación y contestar. No lo había pensado demasiado. Lo había sentido necesario.

Luego de cortar, el joven comentaba que se había quedado un poco desconcertado en las primeras repeticiones cuando vio que la joven no estaba respondiendo a lo pautado.

¿Qué pasó allí?
Se trata de una ficción porque ha sido elaborada como simulación de una realidad. Pero las emociones y reacciones venían del mundo real. Un actor, una actriz, tienen sus técnicas para elaborar un personaje en base a sus propios fondos de experiencia y así lo construyen. Pero aquí no hay oficio dramático. No hay herramientas que fabriquen un estado de ánimo que lleve a una reacción o una conducta. Aquí fallan las técnicas de control. Un director diría:repetimos, debías estar sumisa. Y se repetiría hasta que el director consiga la escena tal como la ha imaginado.

Pero el Cine sin Autor es diferente. Crea un entorno que permite explorar las reacciones. Estaba bien pautado el carácter sumiso de la chica y era más o menos un acuerdo grupal. Pero ella sintió la necesidad de romper el personaje adjudicado o sencillamente no pudo sostenerlo en la escena. Reacción que nos hará repensar el resto de escenas donde ella aparecerá y el perfil de su personaje. Seguramente en su vida, esta joven no se deje violentar por un chico. No lo sabemos. Luego reconocía entre risas que sí, que ella es un poco así y como no es actriz no tiene herramientas para forzarse un papel. El Cine sin Autor permite crear grupalmente un entorno de trama, unas pautas de narración, unas pistas de escena, una orientación de contenido, pero luego, la no-dirección y la no guionización anticipatoria libera el momento a la improvisación, permite un ensayo de reacciones, en definitiva, una exploración sobre las reacciones de la vida.

Otras dos chicas comentan el mismo día que estaban madurando sus personajes: somos amigas y las dos estamos liadas con el mismo chico pero no lo sabemos. Son amigas en la realidad. La historia con el chico es imaginación. Tienen claro el chico del grupo que debería ser. ¿Será su fantasía en lo real? ¿Están creando una ficción o simplemente les gusta el chico que han elegido y quieren hacer una escena con él? Cuando llegamos a la siguiente sesión ya lo habían hablado y él aceptó la historia. El chico en cuestión elige ser un dj de discoteca muy loco y pasado de drogas. Mientras dice esto, mientras construíamos la escena, le preguntamos “y tu hermano ¿qué hace? (su hermano mellizo está en el grupo). Ah, podemos ser una pareja de djs . El hermano responde: a mi me da lo mismo ya: yo lo que quiero es salir en una escena que aún no he salido...

Ansiedad por inventarse o recrearse delante de la cámara. Un juego de verdades y fantasías. Ejercicios de identidad. Juego de roles.

Pero hay que ser honestos. No son caminos cinematográficos nuevos. Por poner solo un ejemplo que se nos viene a la cabeza frente a estos episodios, John Cassavetes, siendo un actor en pleno ascenso en Hollywood, ya abriría caminos nuevos en el campo de la interpretación a partir de 1957, incluso anticipándose a las olas de renovación que inundarán los años 60. Sus métodos romperán las fronteras entre las técnicas de rodaje y la interpretación de los actores y actrices que trabajaban con él. Sus procedimientos tanto de producción como de realización lo ubicarán en cierta medida como el gran pionero del cine independiente norteamericano.

Influenciado por “las características de la televisión norteamericana de mediados de los años cincuenta " - dice Thierry Jousse en su libro sobre el director - “rodajes rápidos, condicionamientos espaciales y temporales, actores jóvenes, material ligero...” y en menor medida por “una actitud de libertad y de independencia moral frente al cine” que había descubierto en el neorrealismo de De Sica o Visconti, Cassavetes emprende un camino propio.

“El cine de John Cassavetes es la antítesis perfecta del story-board. Pertenece a esa raza de filmadores que inventan su espacio-tiempo en el momento del rodaje, al contrario de directores como Lang o Hitchcock, que subordinan un espacio preestablecido a su voluntad de dominio. El instante fundamental es el de la toma” comenta el autor del libro citado.

En todas sus películas, lo central serán sus actores y actrices. “Ensayaba mucho antes de empezar a rodar y atendía a las sugerencias de los actores, cambiaba los diálogos, o incluso el desarrollo de la historia, cuando encontraba algo mejor”.

“Su arte de guionista reside en una escritura abierta que anticipa e integra el azar del rodaje. Escritura con vacíos que, a través de sus carencias, estimula la actividad del director y del actor”. “Dependiendo de la forma en que hayamos trabajado, dirá Cassavetes en una entrevista, habrá personas que aporten algo al guión, a la película, y las cosas superarán lo que yo haya proyectado”...

Cassavetes es solo un ejemplo de esa combinación entre la racionalidad de la planificación y el azahar del rodaje. Hay muchos más. Pero si bien aclarábamos que por honestidad debemos decir que nuestras experiencias no constituyen caminos cinematográficos nuevos para el cine, es verdad que en la casi totalidad de las experiencias innovadoras en el plano de la interpretación, el cine terminaba contenido, amarrado, en el círculo de sus profesionales y productores, en una producción dominada por sus directores. Por honestidad deberíamos decir que el camino que hemos iniciado con el Cine sin Autor va firmemente orientado a romper las fronteras entre productores y espectadores de cine, a llevar la fascinante experiencia de un rodaje, como la de el resto de las fases de producción de una película, a la gente común, a la persona de calle, al vecindario que nos rodea. Nuestra declarada intención es la de naturalizar el cine para que se convierta, allí donde se ponga a operar como Cine sin Autor, en un entorno habitable de experiencias, de exploraciones de conducta, de reacciones inesperadamente liberadoras como la que puede haber vivido, casi imperceptiblemente, la protagonista de la escena que describimos más arriba.

Hacer cine no ha dejado de ser desde su aparición una apasionante, fascinante actividad. Actividad que durante casi toda su primer historia estuvo reservada para el goce de sus minorías productoras. En pleno siglo XXI, vemos romperse el amurallado olimpo de sus privilegiados creadores-propietarios y el goce de realizarlo empieza a ser un bien general al alcance de cualquiera. Un cine para habitar, un entorno donde estallen nuestras prisiones, forzemos nuestros límites, ensayemos otras formas de vida. Una nueva huida histórica del cine a su encuentro con las vidas cualquiera, con la vida.

Así se llama la aurora

Por Miguel Manzanera Salavert


Estamos viviendo unos años de cambios extraordinarios, que anuncian una nueva fase de la humanidad. La grave crisis económica provocada por la irresponsabilidad del sistema bancario, ha traído una depresión profunda en la actividad productiva, que está destruyendo el Estado democrático liberal, reformado por la socialdemocracia. Nos enfrentamos a la perspectiva de una situación política dramática en los próximos años en Europa y los EE.UU. El agotamiento de la riqueza natural de la tierra, nos trae ahora otra consecuencia tremenda: la subida de los precios de los alimentos y el fantasma del hambre en los países más pobres. Esa parece ser la causa de lo que está pasando en el norte de África contaminando al resto de los países musulmanes con una revolución que amenaza con trastocar todas las previsiones estrategias militares y diplomáticas de los think tanks que dirigen la política imperialista. 
De diferentes lugares nos llegan señales de alarma, los observadores críticos se han puesto de acuerdo en augurar una catástrofe próxima: ayer en La Vanguardia, Rafael Poch, nos decía que cuando los financieros pueden saquear a su antojo los bienes públicos es el final del Estado de derecho; y acababa avisando del peligro de un nuevo al fascismo. Manolo Monereo, bien informado de lo que pasa por el mundo, señala en una entrevista en El Viejo Topo la tendencia principal de la época: el largo declive del imperio americano que durará décadas, producirá un desplazamiento de la geopolítica y traerá peligrosas convulsiones sociales y políticas. Noam Chomski por su parte ha dicho con acierto que las revoluciones en Túnez y Egipto manifiestan el ocaso de la influencia occidental en el mundo. Recientemente el multimillonario Jim Rogers se atrevía a pronosticar la desaparición del euro y el declive del dólar, recomendando invertir en la moneda china como valor seguro.

¿Qué está pasando en el mundo durante estos años de crisis y desde antes, desde principios del siglo XXI? Parece que estos años de comienzo del siglo XXI estamos asistiendo a una inflexión de la historia moderna, y empezamos a visualizar el final de la hegemonía de los EE.UU. y sus aliados europeos, englobados en la OTAN. Creo que la explicación de las convulsiones más recientes de la política mundial se puede resumir en pocas palabras: ‘occidente’ está perdiendo la guerra de civilizaciones. Esa aventura militar en la que la OTAN nos embarcó hace casi una década, es una causa perdida. Y ahora volverá a brillar una verdad importantísima: para ganar una guerra el vencedor no necesita sólo tener poderío militar, sino también ser el portador de una cultura racional, ofrecer la esperanza en un futuro mejor, atesorar la voluntad de vencer a pesar de las dificultades, y mostrar la confianza en uno mismo a través de la generosidad y la clemencia. Todo eso se ha perdido en las sociedades occidentales desarrolladas, podridas de hipocresía y cinismo; pero la humanidad guarda dentro de sí esas virtudes como la garantía más segura para su supervivencia. Y allí donde viaje esa razón, allí será concedida la victoria.

Es cierto que los EE.UU. tienen más de 700 bases militares repartidas por el mundo; es cierto que su gasto militar es la mitad del gasto militar de todo el planeta; es cierto que está financiado por el resto de los países –China, Arabia, Rusia, Brasil, etc.-, que compran su deuda a falta de algo mejor; es cierto que todavía se mantienen como países punteros en innovación tecnológica,… Pero no menos cierto es que son un gigante con los pies de barro.

Recuerdo un pragmático profesor de historia de mi Bachillerato, que nos contaba a los alumnos que una ofensiva militar se ganaba cuando el atacante tenía el doble de efectivos que el que se defiende. Pero hay muchos ejemplos históricos de que, por el contrario, la buena organización, la pericia táctica, la decisión estratégica, la tenacidad en perseguir los objetivos y la valentía serena, juegan un papel importante a la hora de decidir las guerras. A mí me gustan sobre todo algunas gestas que nos muestran cómo en las guerra no siempre vence el más fuerte, sino el que tiene razón. ¿Se ha meditado en profundidad sobre las victorias de Maratón y Salamina? Atenas y sus aliados griegos vencieron las guerras médicas contra el imperio más poderoso del momento, con unos efectivos militares mucho más reducidos que sus contrincantes. ¿Recuerdan mis lectores que los ‘pelados del mar’ holandeses derrotaron al imperio de Felipe II, en cuyos dominios no se ponía el sol? El secreto de esas victorias no es militar, sino cultural. Lo decisivo es que los atenienses del siglo V a.C. y los holandeses del siglo XVI encarnaban un nuevo modo de producción, frente a imperios retrógrados que solo podían subsistir por la fuerza y la represión.

Y ahora que estamos ante el XIII Centenario de la batalla de Guadalete (19 de Julio del 711), que abrió las puertas de Europa a los ejércitos bereberes, sirios y árabes, es un buen momento para recordar esta verdad militar. Pues también el Islam nos trajo a la península ibérica la cultura y la economía más avanzadas de la época, a través de una revolución cultural y agrícola que permitió establecer en Andalucía una brillante civilización durante cinco siglos. En esa batalla también las fuerzas invasoras musulmanas con Tarik a la cabeza, eran mucho menos numerosas que las tropas defensoras, quizás menos de la mitad, la tercera parte; pero una parte del ejército visigodo abandonó el campo de batalla, al ver su valor y convicción; además de que hubiera un pacto secreto con el invasor, firmado de antemano.

Pues bien, es posible que nos encontramos ante un momento decisivo de ese estilo: el momento inaugural de una nueva civilización. Lo que nos sorprende a los europeos y nos deja perplejos, es que la aurora del nuevo mundo no se está produciendo en nuestro continente –tan acostumbrados estamos a mirarnos el ombligo y considerarnos el centro del mundo-. Hoy en cambio, mientras que ‘occidente’ retrocede hacia los tiempos de la barbarie, espantado con el espectro de una crisis económica que muestra los límites del idolatrado liberalismo, las naciones del mundo se preparan a entrar tumultuosamente en una nueva era para la humanidad.

Todos los momentos históricos tienen su importancia, desde luego, y cada cual considera unos u otros en dependencia de sus intereses. Pero obsérvese una constante del último siglo: las guerras promovidas por los capitalistas para salir de sus crisis, han acabado siempre con importantes avances de las organizaciones populares que apuntan hacia el nuevo modo de producción socialista: la Primera Guerra Mundial trajo la Revolución rusa y la fundación de la U.R.S.S.; la Segunda Guerra Mundial trajo la Revolución china y la fundación de la República Popular. ¿Es que la guerra de civilizaciones no nos va a traer nada parecido, justo ahora que la sociedad industrial está mostrando síntomas de decadencia insuperables?

Y no es que vaya a ser hoy ni mañana, pero ya se puede observar el giro que va tomando la historia. Muchas personas inteligentes lo están notando. ¡Cuántas vueltas da el mundo! Era todavía ayer cuando por un momento, en las últimas décadas del pasado siglo, algún ideólogo pudo decir que habíamos entrado en el ‘final de la historia’, para subrayar el dominio universal del imperio neoliberal. Bien pronto supimos que ese profundo análisis de la realidad histórica no era otra cosa que pura propaganda de un sistema en profunda decadencia. En aquel momento, lo que se nos venía encima era una ‘guerra de civilizaciones’. Y si al principio parecía que esa guerra iba a ser un paseo militar de los gloriosos ejércitos de la democracia liberal, hoy ya podemos ver la derrota en el horizonte de esta guerra criminal. Y la derrota de occidente, el liberalismo, el capitalismo salvaje, la supremacía de la raza blanca y la civilización cristiana, los ejércitos de la OTAN, etc.

Hagamos memoria. Hace 20 años, cuando el final de la URSS anunció al mundo la llegada de una nueva fase imperialista en 1989, nadie podía dudar de que el poderío militar de la OTAN estuviera capacitado para controlar eficientemente varios continentes y cientos de Estados, ‘para garantizar el funcionamiento del mercado’. La puesta a punto de la maquinaria bélica en la primera guerra del Golfo, demostró a todo el mundo que no había contestación posible: el hundimiento del ‘socialismo real’ dejaba a la OTAN el camino expedito para la dominación del mundo. Los ejércitos del norte podían campar sin miedo por los míseros países del mundo subdesarrollado, islámicos o africanos, o latinos, preparando sin prisas la estocada final a los rebeldes asiáticos.

En aquellos años todavía Samuel Huntington –el ideólogo asesor del ejército estadounidense- soñaba con domeñar China: la destrucción de la República Popular y la integración del gigantesco mercado asiático bajo el orden de las empresas transnacionales era cuestión de tiempo. Ya en esos años esta gran nación entraba en la órbita del liberalismo económico -aunque a lo peor habría que darle algún empujoncito militar en el momento adecuado, para acabar con el gobernante Partido Comunista-. Hoy se contempla a China como la próxima potencia hegemónica, se reconoce que su sistema sociopolítico ha sido capaz de aguantar bien la crisis económica, y se estudia el Partido Comunista Chino como un modelo de formación de cuadros.

El nombre que el ‘Pentágono’ dio a esa agresión de los países centrales del capitalismo en contra de los países periféricos, ‘guerra de civilizaciones’, era un eufemismo para nombrar el saqueo de los continentes por un sistema industrial cada vez más depredador e injusto, la cosmética del control policial del mundo por el gran gendarme americano. Los años 90 fueron una época de episodios escabrosos, como la guerra de Yugoslavia, donde los fascistas camparon por sus respetos, y los crímenes de los paramilitares colombianos contra la población indígena y campesina de su país. Continuó el genocidio palestino sin apelativos y comenzó la monstruosa agonía de Irak. Una época de grandes matanzas, como el genocidio en el Centro de África -cinco millones de muertos-.

Como no ha dejado de denunciar Chomski desde hace años, el final de la historia supuso el triunfo del cinismo político en las relaciones internacionales, basadas en la extorsión, el chantaje y la amenaza. El envilecimiento de las conciencias, entre el miedo y la comodidad. La perversión de una ciudadanía que reclama sus derechos para sojuzgar al vecino, y que está presta a llevar la contrarrevolución hasta sus últimas consecuencias. La consigna de la época: mientras los ejecutores sean nuestros aliados, las víctimas no deben preocuparnos. En África la situación es dolorosa y preocupante, por la cantidad de crímenes y violaciones de los derechos humanos, las hambrunas y el SIDA. Nada podía preocupar a los bienpensantes liberales. Mientras Mugabe, líder populista opuesto al imperialismo, era acusado de dictador, Kagame, tirano de Ruanda aliado de EE.UU., instigaba el genocidio en los Grandes Lagos del centro de África sin ser molestado; ha sido ya condenado por la ONU, pero sólo diez años después de haberse cometido los peores crímenes de los últimos tiempos. Kagame es un aliado, pues occidente lo necesita para extraer coltán y otras riquezas del Kivu.

Después vino el 11S y pareció que no iba a ser tan fácil. Los saqueados se vengaban. ¿Se recuerda la hipócrita sorpresa del gobierno americano? Se preguntaban: ¿por qué nos odian? Entonces empezó la ‘guerra contra el terrorismo’ en Afganistán, como una fase más desarrollada de los planes estratégicos de dominación mundial. Nos prometieron una fácil campaña militar y la restauración de la democracia; lo que queda es un país destrozado por la intervención americana y sus aliados: todavía ese país no está controlado, ni quizás lo llegue ya a estar nunca. También las tropas de la alianza democrática invadieron Irak; la guerra duró pocas semanas, pero después de ocho años de posguerra todavía hay resistencia militar entre el pueblo irakí, y tal vez el territorio quede fraccionado. Mientras tanto ha habido un millón de muertos, pero mientras se pueda extraer el petróleo iraquí, lo demás importa poco.

Es de ese modo, poco a poco, sin prisa pero sin pausa como el fascismo ha ido penetrando cada vez más en las sociedades occidentales, sin resistencia, con una clase obrera derrotada y moralmente desahuciada, como complemento indispensable de una política exterior agresiva y criminal. Nada de eso constituye un problema para la dominación capitalista. El problema es que occidente está comenzando a perder la hegemonía en África en beneficio de China; que en América Latina progresan las corrientes socializantes, tomando aliento y apoyo en la República Cuba, que resiste cuando parecía que no podría aguantar más de un par de años tras la caída del socialismo real.

Y en Asia la guerra se estanca en los países ocupados, mientras Irán resiste y Rusia se alía con los enemigos de occidente. Solo faltaban estas revoluciones en Túnez y Egipto para confirmar esa tendencia. En resumen, en el plano militar la OTAN está estancada desde hace unos años, mientras en el plano político los países capitalistas están en retroceso; ¿y en el plano económico? Como era de esperar –ya lo advirtió Marx hace siglo y medio-, entramos en una crisis económica que nos lleva a una profunda depresión.

La forma en que se ha resuelto la crisis económica conduce al suicidio moral de los Estados capitalistas desarrollados. No es la primera vez que eso sucede: en la primera mitad del siglo XX, otro suicidio moral de las sociedades europeas condujo a las Guerras Mundiales y al fascismo; entonces todavía se encontró en Europa y en América la fuerza suficiente para superar ese bache histórico. Pero ahora se repite el escenario de forma ampliada –como no podía ser menos dentro del modo de producción capitalista-, abarcando también a los EE.UU. y Rusia, ¿de dónde vendrán las fuerzas para salir del marasmo social en el que nos estamos metiendo? La respuesta es evidente: fuera de occidente hay mucha humanidad que quiere tener futuro en Asia, África, América y Oceanía.

Lo que está pasando en los países desarrollados no tiene ningún sentido. Seguramente tiene causas históricas, que responden a legalidades que se producen en el desarrollo de la humanidad y que Marx supo en parte descubrir -sólo en parte, evidentemente no en su totalidad-. Pero las decisiones que están tomando los gobernantes y políticos de los países desarrollados, rubricadas por la población que les vota, no van a ninguna parte, son el síntoma de la profunda decadencia histórica del modo de producción capitalista. Y quizás lo más sorprendente para muchos, sea que el socialismo no llega en estos países avanzados, sino que viene de la mano de culturas y civilizaciones que fueron periféricas hasta ayer mismo y que hace no mucho tiempo considerábamos subdesarrollados. Esa fue la gran intuición de Lenin, cuando escribió sobre el desarrollo capitalista en su fase imperialista: la evolución hacia el futuro comenzará por fuera de los países más desarrollados.

Las recientes revoluciones en Túnez y Egipto tendrán consecuencias en todo el mundo islámico y vienen a confirmar lo que ya se estaba viendo venir. Sin duda, todavía los peligros son muchos: el fascismo rampante en EE.UU. y Europa, las incertidumbres en los países musulmanes, la contrarrevolución en América Latina, la penetración capitalista en China, la inestabilidad en África, etc. Pero que los pueblos del mundo ganen la guerra de civilizaciones es ya sólo una cuestión de tiempo. Y eso será la antesala del socialismo.

martes, 1 de marzo de 2011

Organizados/as contra el verdadero sujeto de contienda


Vos el Soberano

Por Samuel Trigueros

Finalizada la 1º Asamblea Nacional de delegados y delegadas del FNRP, viene la tarea de analizar las mecánicas y resultados de este paso histórico de la población hondureña en resistencia. Los que anunciaban el fracaso de la asamblea y la desintegración del Frente han quedado defraudados en sus expectativas y ahora se enfrentan a la constitución formal de la mayor fuerza política de oposición bipartidista, anti oligárquica, antiimperialista...de la historia hondureña: el FNRP.

Las fuerzas internas y externas que operan sobre este movimiento de masas pacífico y revolucionario han tenido que replegarse ante la voz del soberano que ha ordenado al comité ejecutivo desarrollar una agenda política en la que las tareas de organización, formación y movilización sigan siendo los ejes principales. Del mismo modo, es la sabiduría popular en resistencia la que, sin necesidad de encuestas de opinión pagadas a transnacionales, ha interpretado la coyuntura actual y determinado que no existen condiciones que nos permitan priorizar nuestra lucha hacia la vía electoral y que es necesario diseñar y ejecutar un plan de lucha que desgaste y/o desmonte el aparato oligárquico, a fin de inclinar a nuestro favor la correlación de fuerzas actual y, de esa manera, poder autoconvocarnos a la Asamblea Nacional Constituyente.

Otras condiciones que posibilitarían la participación del FNRP en futuros procesos electorales son: el retorno seguro e incondicional del Coordinador General del FNRP, Manuel Zelaya Rosales y de los cientos de exiliados políticos, el cambio o reforma de la actual Ley Electoral y de las organizaciones políticas y la modificación cualitativa del Tribunal supremo electoral, en el cual el FNRP tenga participación como fuerza política reconocida nacional e internacionalmente, interesada y capaz de compartir la dirección, ejecución y supervisión de un  eventual proceso electoral. Además, la estructuración de unas 25 mil estructuras locales a nivel nacional, la construcción de un ideario político consensuado entre todas las fuerzas organizadas que convergen en el Frente y un avance significativo en la formación política de los/as integrantes del FNRP, también cuentan como condiciones para que la vía electoral sea una posibilidad con probabilidades reales de alcanzar el poder.

Mientras tanto, paralelo a la toma del poder, la construcción del poder (término no excluyentes) se plantea como una tarea en la que debemos esforzarnos más de lo que hemos hecho hasta ahora. La Asamblea Nacional finalizada el día de ayer es una muestra del punto en que nos encontramos en este aspecto, luego de siglos de colonización y vasallaje de imperios transtemporales. Es evidente que los fundamentos de inclusión, participación, equidad y democratización no son satisfechos en toda su dimensión en este momento y que debemos generar estatutos, protocolos y demás reglas de juego que nos permitan purgar los vicios actuales que por herencia o adopción seguimos practicando. Los más curtidos en política deben evolucionar hacia prácticas más revolucionarias, menos estáticas, autoritarias, verticales, deben desfosilizar su visión del liderazgo y la lucha o serán rebasados en algún momento por la masa. Los más bisoños de la política, que han avizorado el poder latente en el FNRP como una presa a la que hay que darle caza para descuartizarla y devorar la mejor parte, deben reflexionar hasta dónde sus afanes protagónicos y de acaparamiento de cuotas desmedidas construye desde adentro ese poder popular incluyente, diverso, democrático, justo y equitativo que necesitamos para alcanzar el futuro que soñamos. Que nadie se cure en salud acusando al compañero o compañera sin reconocer el yerro propio, la maniobra de nuestro gremio u organización para desplazar, casi para excluir, al otro o la otra. Necesitamos trabajar en nosotros mismos para extirpar los rastros del cáncer que señalamos en quienes diseñan la opresión y la muerte desde sus poltronas imperialistas. De otro modo, a medida que nos acerquemos a la toma del poder, la lucha interna será más encarnizada, los intereses ocultos saldrán a la vista con toda su locura. Pero seamos optimistas y empecemos por nosotros mismos, en un ejercicio diario, permanente, de desconstrucción de imaginarios y prácticas heredados de una casta política maldita, para construir en el descombrado el nuevo hombre, la mujer nueva, revolucionarios.

Desde mi imperfecta visión, no se trata de números mecánicos, de porcentajes fríos, de cuotas pétreas para unos y otras, sino de que necesitamos construir un órgano político operativo contra los métodos y maquinaria -totalmente afinada y funcional- de la derecha. Poner compañeros y compañeras en los cargos disponibles, sólo para que nuestra organización, sector, gremio, barrio o estructura ocupe la mayor cantidad de espacios significará crear un elefante blanco al mejor estilo del bipartidismo y sus adláteres.

Necesitamos que las personas que componen los diferentes niveles estructurales y orgánicos del FNRP realmente desempeñen una función de acuerdo a los fundamentos y necesidades del FNRP. A veinte meses de lucha organizada como resistencia, nuestro avance parece realizado a velocidad WARP, pero las tareas que tenemos por delante podrían tardar centurias si no nos aplicamos a dar contenido y operatividad a palabras y términos como "democrático", "incluyente", "participativo", "popular", "revolucionario", etc.

No podemos permitirnos caer en el tramperismo vulgar de los políticos de oficio, no podemos degenerar el sueño originario de una patria liberada por un mercado de vitrinas personales, gremiales o sectoriales. Hay que reconocer el aporte y derecho de los demás sin sobredimensionar el nuestro: los muertos son los mismos en el Aguán que en las calles de Tegucigalpa, en las montañas de Santa Bárbara, en el sopor de San Pedro Sula o la Lima o en el "no man´s land" de La Mosquitia. La lucha de la colonia Cerro Grande no es "mejor" que la lucha de la Villanueva, sólo es "distinta" en sus dificultades y contexto; pero, en tanto hay un compañero o compañera en lucha, es un territorio que el pueblo está disputándole a los grupos de poder oligárquicos e imperialistas. Eso tiene el mismo valor de términos de lucha unitaria. No hay gremio mejor que otro en esta lucha: maestros, enfermeras, campesinos, artistas, obreros/as, sindicalistas, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, niños, niñas, todos tenemos nuestra propia trinchera, pero el campo de batalla es el mismo, el enemigo es el mismo y la lucha debe ser la misma. No llegamos al FNRP para inflar nuestros curriculum, sino para unirnos como pueblo, en alianza horizontal igualitaria, contra la verticalidad de los opresores. Cuando se ven las maniobras de unos y otros para apoderarse de las estructuras del FNRP, resulta fácil equivocarse y reducir esa práctica a vicios gremiales o sectoriales, resulta fácil olvidarse de que esas estructuras están formadas por personas y que el verdadero sujeto de contienda es la miseria humana que opera dentro de nosotros mismos y nos pone en contra de los otros, de las otras. Tal vez suene romántico y utopista, pero ya lo dijo Gramsci: "Cada movimiento revolucionario es romántico por definición". La patria socialista tiene como aduana ese romanticismo que luego, alcanzado y destruido como consecuencia de la lucha, se convierte en realidad tangible: una sociedad más justa, más humana.

Hemos cumplido otra etapa de la lucha. Podemos darnos por satisfechos, pero no podemos dejar de forjar, desde adentro de nosotros mismos, la patria que buscamos liberada. Nuestra resistencia no es de asamblea, sino un estilo de vida inteligente y permanente, alerta contra el imperio y la miseria humana.

Esta es la punta del hilo. Queda mucho por analizar y por decir.
Queda más por hacer.

Tegucigolpe, 28 de febrero de 2011

“Los partidos políticos están felices por la decisión del Frente de no ir a elecciones”

Latinamerika I Dag


Entrevista a Margarita Murillo, miembro de la Comisión Política del Frente Nacional de Resistencia Popular
Vídeo (24 minutos): http://vimeo.com/20450786
Audio: http://www.box.net/shared/b8ym24ezkf
Por Dick y Mirian Emanuelsson
Dos días de fuertes discusiones sobre protocolo y agenda, organización y cargos pero la ausencia de lo principal; el debate sobre la propuesta política al pueblo de Honduras.

Así resume Margarita Murillo, miembro de la Comisión Política del Frente Nacional de Resistencia Popular en un primer comentario sobre los dos días de debates acalorados sobre todo menos el tema central; el futuro político de Honduras y las tareas concretas del frente ante la población.

Está preocupada por el futuro del Frente. Y ella es una veterana de la lucha popular en Honduras con experiencia de la guerra sucia de la década -80.

El tema electoral, como una de múltiples formas de luchas de masas del Frente, fue descartado por la asamblea durante caóticas circunstancias en la noche del sábado. Once de los doce municipios en el departamento de Cortés, donde Margarita es la coordinadora, se declararon a favor de la creación de un Frente Amplio con miras de participar en las elecciones el 2013. Pero no incondicionalmente sino como fruto de las conquistas y luchas del Frente y el pueblo hondureño para lograr el regreso del derrocado presidente Manuel Zelaya y los casi doscientos hondureños exiliados y una depuración y renovación total de los organismos del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Pero una mayoría del Frente cerró la puerta para las elecciones como forma de lucha.

– En este momento no tenemos definido cómo es que vamos a luchar por la toma del poder.
Confusa autoconvocatoria
La asamblea del Frente tomó la decisión de autoconvocarse para una Constituyente que es difícil interpretar como eso va a suceder y con que fuerza. Porque el Frente, que ha crecido aceleradamente durante estos 20 meses, pero todavía no tiene organización en todas partes, aunque casi todos los 298 municipios si tiene presencia del Frente. Pero, como un ejemplo, Tegucigalpa tiene 1080 barrios y colonias pero en menos de 50 de estos barrios hay una organización del Frente. San Pedro Sula, la segunda ciudad en Honduras, tiene 600 barios y colonias pero solo 40-50 comités del Frente de Resistencia, dice Margarita.

Entonces la autoconvocatoria se vuelve abstracta e irreal, se refiere Murillo, como también el “Poder Popular” que hasta ahora no se ha visto en Honduras, solo ha sido proclamado.

Eso no quiere decir que no existe simpatía para la Resistencia. Al contrario, pero la respuesta política que las masas hondureñas esperaban de esta asamblea, no se ve, sostiene Margarita.

– He estado hablando con varios compañeros y hay una preocupación en como vamos a poder hacer una autoconvocatoria. Hasta que se puso fecha; el 28 de junio de 2011. No creo que tengamos esa gran capacidad operativa como para que en cuatro meses podamos organizar la convocatoria.
¿Cómo ejecutar los acuerdos?
– Por otro lado a mi me parece que no ha habido una socialización a toda la población y no hay esa  seguridad ¿como vamos a autoconvocar la Constituyente? Y si logramos hacerlo, ¿cómo vamos a ejecutar los acuerdos? Sabiendo que hay un estado descompuesto que es de la burguesía, una Corte Suprema de Justicia, Congreso Nacional y toda la institucionalidad golpista no ha dejado de funcionar. Entonces, ¿cómo vamos nosotros a autoconvocar?

Murillo también coloca en el debate la pregunta que se hacen que “¿si el golpista Porfirio Lobo convoca a una Constituyente o convierte el Congreso Nacional en Constituyente,

– ¿Qué vamos a hacer nosotros como Frente? Tengo muchas dudas sobre la autoconvocatoria de la Constituyente”, subraya Murillo.
El Frente abona la consolidación al bipartidismo
Sobre el tema electoral dice creyendo que “muchos que aquí (en la asamblea) votaron en contra un proceso electoral, en noviembre de 2013 van a andar con el dedo manchado”.

– Y muchos de los que están diciendo de nivel de municipio dicen que no quieren elecciones van a ir a elecciones por que aquí lo que hay es una línea de la embajada norteamericana y de los partidos tradicionales de fortalecer los partidos tradicionales. La única forma que ellos tienen de fortalecimientos de los partidos tradicionales, es que el Frente no llame a su población a votar para derrotar a la burguesía de ese momento. Me parece que es lo que ha habido es una cuestión que  no ha habido un análisis político para tomar la decisión. En vez de estar abonando nosotros para la destrucción de los partidos tradicionales, estamos abonando a la consolidación a ellos.

* Mejor dicho; ellos se siente aliviados hoy?

– ¡Ellos ahora están felices por que el Frente no va a hacer ninguna oposición en ese proceso! Ellos van solos y van a arrastrar a las masas con o sin dinero para que voten por ellos.

– Yo creo que el Frente todavía tiene, por lo menos este año, para tomar espacio e ir consolidando y analizando la propuesta de un Frente Amplio para participar en los procesos y para llevarlo al otro año el proceso e ir trabajando en la construcción.
El peligro de perder la simpatía de las masas
Margarita Murillo sostiene también que son los militantes y activistas del frente al nivel municipal que van a enfrentar con las preguntas de una comunidad ¿por que el Frente no permite que ellos (la población) colocan sus votos a los representantes del Frente?

La gran preocupación de Margarita Murillo, miembro de la Comisión Política del Frente, es que tan rápido como ha crecido el Frente en cuantidad y organización, más rápido puede caer si la organización única y popular no corresponde políticamente al anhelo de las masas empobrecidas en el estado centroamericano para satisfacer sus necesidades y sueños de una Honduras con el Frente y el Pueblo en el poder.

Véase o escuche toda la entrevista (24 minutos) con Margarita Murillo:
Vídeo: http://vimeo.com/20450786
Audio: http://www.box.net/shared/b8ym24ezkf

Del FNRP a un Frente Amplio nacional para la toma del poder

Rebelión

Por José Santiago Vargas Casco

Hoy la Resistencia Nacional como significado de repudio contra los golpistas está presente en cada municipio de Honduras, y la misma está contenida en múltiples formas de organización e inclusive en pobladores y pobladoras que son Resistencia. La Resistencia trasciende incluso las fronteras territoriales, está presente en Europa, América del Norte y del Sur, que son decenas de miles de hondureñas y hondureños que emigraron en busca ingresos económicos, ya que en su terruño no pudieron obtenerlo. Situación igual que pasan hoy millones de hondureños y hondureñas tierra adentro.

Propuestas:

1.- El tiempo transcurrido después del golpe (20 meses) ha generado al interior del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) una lucha fuerte en lo político e ideológico, para definir los mecanismo que nos lleven al poder de la nación. Esta lucha es buena desde luego si se orienta de forma sana, sincera y sin sectarismos. Surge el problema cuando los grupos u organizaciones al interior del Frente quieren hacer prevalecer como lo correcto sus posiciones ideológicas, pero más que todas sus posiciones de grupo, excluyendo a las demás porque no piensa o no se alinean a sus planteamientos.


2.- El Frente solo puede ser fortalecido si su coordinación desde lo nacional hasta lo municipal está integrada por todas las organizaciones que lo conforman. No estamos diciendo que si son 150 organizaciones las que hay en el Frente este mismo número de organizaciones debe integrar la coordinación, esto no es posible por lógica, pero si se pueden integrar todas las posiciones y manifestaciones políticas en la coordinación.

3.- Actualmente en el Comité Ejecutivo solo están presentes pocas organizaciones con similares posicionamiento político e ideológico, por lo que desde lejos se observa que hay exclusión de otros expresiones políticas. Por otro lado si existe un Comité Ejecutivo, este debiera estar siendo orientado por un consejo consultivo representado por mas o menos 30 organizaciones de diferentes matices políticos, este consejo consultivo (Puede denominarse de otra forma) le imprimirá un verdadero sentido de interpretación a los acontecimientos político, y podrá sugerir de forma acertada que acciones deben impulsarse en el cambiante contexto político, con esta figura del Consejo Consultivo en el ambiente de la Coordinación del FNRP se respirara un verdadero espíritu de inclusión y participación democrática.

4.- El Comité Ejecutivo actual desde el Subcoordinador y todos los demás miembros deberían de renunciar a sus cargos y de forma revocable, para que otras personas talentosas asuman la responsabilidad de dirigir al Frente. Si los compañeros del Comité Ejecutivo son verdaderos compañeros en Resistencia deben autoevaluarse y no aceptar ninguna reelección en sus cargos, porque está demostrado en la práctica que como conductores no tuvieron la capacidad en primer lugar de dirigir al pueblo en Resistencia para revertir el Golpe de Estado y luego no han tenido la madures, la apertura y flexibilidad política para mantener unida a toda la Resistencia Nacional.

5.- Si estamos hablando de una nueva predica donde el soberano es el que decide, debemos retomar la iniciativa de que a nuestros dirigentes se les debe elegir en procesos de elección democráticos y secretos a nivel nacional. En consonancia con lo afirmado el Líder de la Resistencia Nacional José Manuel Zelaya Rosales, debe también promover estos mecanismos y no sugerir que determinadas personas deben seguir en la conducción del FNRP solo porque a él le parecen que son de incuestionable confianza. Porque aquí de lo que se trata es de que es el pueblo en resistencia debe escoger a sus coordinadores, basándose desde luego en las capacidades de las personas y en sus virtudes democráticas, incluyentes, y participativas. Ajenos a cualquier dogmatismo y sectarismo existente.

6.- Para la Toma del poder político del Estado hay varias vías e incluso la combinación de las mismas. Sin embargo, el momento actual presenta como un mecanismo factible, la participación del pueblo en escenarios electorales, los cuales tienen un momento cúspide en el año del 2013. La toma del poder Político es una posibilidad muy alta si el FNRP se transforma en un verdadero Frente Amplio Político Popular en Resistencia. Compuesto sin exclusión por todas las fuerzas políticas y sociales que quieren transformar al pais, sepultar al bipartidismo y sacar del poder a la oligarquía nefasta que ha secuestrado al Estado de Honduras.

7.- Desde un Gran Frente Amplio Político Popular en Resistencia se exigirá en las calles mediante movilizaciones y cualquier forma de exigencia y lucha, los cambios necesarios que deben hacerse en la Ley electoral, en la recomposición del Tribunal Supremo Electoral y cambios en cualquier otra instancia institucional que permita la preparación del terreno para que en Honduras haya verdaderos procesos electorales en donde se respete la voluntad soberana del pueblo. En un terreno limpio desde el punto de visita electoral la resistencia hondureña casi de forma mayoritaria derrotara a las minúsculas fuerzas obscurantista de este país que han manipulado al pueblo a través del partido liberal y el partido nacional.

La gran batalla desde ahora del Frente Amplio Politico Popular en Resistencia debe encaminarse a presentar propuestas dirigidas a exigir y a pelear por lo cambios en los mecanismo electorales establecidos en el país.

Solo la toma del poder político primero hará posible la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente Popular, que permita la construcción de una Honduras para todos y todas, una Honduras democrática, popular, con autodeterminación que termine con las injusticias y desigualdades sociales, económicas y culturales que nos han impuesto las oligarquías locales, cumpliendo desde luego las ordenes de la embajada del imperio de Estados Unidos.

José Santiago Vargas Casco
Movimiento Nacional de Pobladores y Pobladoras en Resistencia MNPR

El color del cristal


Impresiones Mías

Por Víctor J. Sanz

En la cadena televisiva 7 Región de Murcia, en el habitual tono torticero y manipulador, iniciaban las noticias del día 21 de febrero con el siguiente texto: “Hoy hemos conocido a alguien que sí supo prever la crisis: el Banco de España.”

En solo dos apuntes se destapa la clara tendencia de esta noticia y la nula habilidad de quien redactó el texto:

1) El hecho de que lo hayamos conocido “hoy” deja en clara evidencia al Banco de España, o bien por falta de esa supuesta capacidad de previsión a la que se alude, o bien por la falta de reacción ante la crisis.

2) Cuando dice “…que sí supo prever…”, lo más seguro es que el redactor no estuviera pensando en el presidente de la Región Autónoma de Murcia, Ramón Luis Valcárcel. La citada cadena de televisión agrede a su audiencia con todo tipo de desinformaciones imaginables y le invita a creer prácticamente cualquier cosa del quasi divino e infalible líder panocho, que ha conseguido situar la deuda de su región en más de 2.000 millones de euros, después de un fuerte aumento del 51% en el tercer trimestre de 2.010. Sin olvidar que desde que preside el gobierno autónomo ha permitido (y comandado) incontables desmanes, sin adjetivo posible, en el ámbito urbanístico y social.

No se me enfaden en la cadena, pero les propongo que cambien su nombre por el de “7 Risión de Murcia”, al menos haría más justicia a sus métodos de ocultación, distorsión y extorsión de la realidad.

También el día 21 de febrero, en Radio Nacional de España y comentando las noticias de actualidad en el programa de Juan Ramón Lucas, se pronunció la frase “monarquía hereditaria no declarada”, para referirse al liderazgo de un dictador que pretende hacer heredable su trono. No, no estaban hablando de España, sino de Libia. Es notable la habilidad que tienen algunos periodistas para desvirtuar la realidad, resaltando con su marcador mágico los infortunios ajenos y tachando los propios. Además, el hecho de que la monarquía española pueda considerarse “declarada” no la hace ni más legítima (ya que la declaró un dictador), ni más deseable (ya que la declaró un dictador), ni más heredable (ya que la declaró un dictador). Sustituir la palabra “dictador” por “rey” tampoco la convierte en más legítima, ni en más deseable, ni en más heredable. Quienes todavía defienden la figura y la institución de la monarquía, lo hacen llevados en ciegas volandas por la incansable legión de periodistas que observan escrupulosamente las normas de cualquier medio de comunicación de masas, cuyos libros de (mal) estilo solo les permiten contar aquello que realza la supuesta grandeza de la monarquía y de las personas que interpretan sus distintos roles. Al mismo tiempo, esos libros de (mal) estilo les recomiendan omitir todo aquello que nos daría un imagen más real y exacta de tan anacrónica institución.

El día 22 de febrero, en la misma emisora de radio, pero en el informativo de las 15:00 horas, en el apartado de economía se hace un repaso a la bolsa y se dice de Repsol que: “la situación en Libia ha teñido de rojo el parqué”. ¿Será coincidencia con el color del suelo libio con más de 300 muertos a estas alturas?, ¿será que importa más (y da más miedo) un parqué teñido rojo que un país teñido de rojo? La entradilla de la sección económica perfectamente podría haber sido: “Paren la revolución en Libia, Repsol se desangra.”

En la edición digital del diario El País del día 22 de febrero, se lee “El temor a una oleada de inmigrantes refuerza el apoyo de la UE al cambio”. Está visto que un acontecimiento más o menos grave o trascendental puede tener lugar en cualquier parte del mundo…, siempre que esté lejos de la UE. La alarma que hace una semana se intentó disparar por todos los medios (de comunicación) previendo, previniendo y predisponiendo contra una oleada de inmigrantes procedentes del norte de África, como consecuencia de las revueltas sociales, es lo que causa verdadera alarma. A la UE no le preocupa si en los países del norte de África se vive una situación de acentuada pobreza, ni si la propia UE o las grandes corporaciones europeas tienen algo que ver en las causas de esa pobreza, la alarma salta cuando los pobres intentan llegar hasta territorio europeo. En resumen, la alarma la produce lo cerca que está el pobre, no lo pobre que sea, ni quien sea el culpable de su situación.

Puede que solo sean impresiones mías, pero creo que todo depende del color del cristal con el que nos obligan a mirar.

Foro Social Mundial: 10 años después


Alainet

Por  Emir Sader

Diez años después de su primera edición, el Foro Social Mundial (FSM) vuelve África, en un escenario mundial muy diferente al de 2001. En ese entonces la hegemonía del modelo neoliberal aún era grande, la economía mundial no había entrado en crisis y, principalmente, América Latina aún estaba dominada por gobiernos neoliberales, con excepción de Venezuela y Cuba.

Transcurrida una década, el mundo cambió. La crisis económica, nacida en el centro del capitalismo, llevó a las mayores potencias a la estagnación, de la cual aún no consiguen salir, mientras los países del Sur del mundo, que privilegian la integración regional y no los TLCs con Estados Unidos, ya la superaron y volvieron a crecer. El modelo neoliberal perdió legitimidad, aunque siga dominante, incluso con afirmaciones en contrario y con adecuaciones.

A pesar de todo eso, por debilidad de las alternativas a la izquierda, el mundo se volvió todavía más conservador de lo que era hace una década. Incluso la victoria de Obama y el fin del desprestigiado Bush, no alteraron esa tendencia. La Europa de Merkel, Berlusconi, Sarkozy, Cameron, de las agudas crisis con los respectivos paquetes del FMI en Portugal, Grecia, Irlanda, Portugal, viró aún más a la derecha.

La gran excepción es América Latina, no por casualidad el continente donde se originó el FSM. En estos diez años, a la par que se llevaban a cabo los FSMs, el continente fue eligiendo, uno atrás del otro, presidentes comprometidos con la construcción de modelos alternativos al neoliberalismo al que derrotaban en las urnas. Nunca el continente tuvo tantos gobiernos afines entre sí y en la línea pos neoliberal que prioriza los procesos de integración regional en lugar de los TLCs con Estados Unidos y las políticas sociales en lugar de los ajustes fiscales.

En el FSM anterior, en Belén, la presencia más significativa fue la de 5 presidentes, todos latino-americanos, afirmando su compromiso con la construcción de un otro posible. Todos al margen de la política tradicional: un arzobispo relacionado con el movimiento campesino paraguayo, un dirigente indígena boliviano, un intelectual del pensamiento crítico ecuatoriano, un líder militar nacionalista venezolano, un líder sindical brasileño.

Los cinco representan un movimiento más amplio –que incluye también a Argentina, a Uruguay, El Salvador– que construye los únicos procesos de integración -Mercosur, Unasur, Consejo Suramericano de Defensa, Banco del Sur, Alba, Unión de los Pueblos Latinoamericanos– que determinó que esos países hayan avanzado significativamente en su recuperación económica, en la disminución de las desigualdades sociales, en la extensión de los derechos sociales a toda su población, en la afirmación de políticas externas soberanas. América Latina se convirtió en la única región del mundo en la que los gobiernos se identifican con el FSM y avanzan en la superación del neoliberalismo.

Las propuestas del FSM conquistaron espacios en esta década, entre ellas tal vez ninguna como el software libre, instrumento del derecho universal a la comunicación. Algunos gobiernos adoptaron modalidades de regulación sobre la libre circulación del capital financiero. La recuperación de los recursos naturales privatizados –entre ellos el agua– fue llevada a cabo por gobiernos latinoamericanos. La idea de que lo esencial no tiene precio, generalizando derechos para todos, ha sido igualmente llevada a la práctica por gobiernos pos neoliberales en América Latina.

Sin embargo, lamentablemente, la crisis económica general no fue capitalizada por alternativas progresistas en otras regiones, especialmente en Europa. En otros temas del FSM tampoco se pudo avanzar por falta de fuerzas políticas, con arraigo popular y capacidad de liderazgo, que pudieran transformarlos en políticas concretas.

Donde eso fue posible, donde se dieron avances reales en la construcción del otro mundo posible, fue cuando la fuerza social –de masas– e ideológica –de propuestas– logró transformarse en fuerza política concreta, disputar el poder del Estado y, a partir de ahí, conquistar gobiernos para superar el neoliberalismo. En distintos grados, eso se está dando en Bolivia, en Brasil, en Argentina, en Venezuela, en Uruguay, en Ecuador. Porque medidas para superar el neoliberalismo constituyen la recuperación de la capacidad del Estado para inducir el crecimiento económico, para garantizar y extender derechos sociales, para defender la soberanía nacional, para regular la circulación del capital financiero, entre otras.

Por eso, el otro mundo posible, que tiene necesariamente que trascender de la esfera social hacia la política, encuentra en los gobiernos pos neoliberales de América Latina sus puntos más avanzados. Mientras que fuerzas que permanecen auto-recluidas en la resistencia social, se debilitaron, perdieron trascendencia e incluso desaparecieron, al no poder poner en ejecución formas concretas de superación del neoliberalismo.

El FSM de Senegal se da en ese marco político general. En el anterior, hace dos años, predominó una cierta euforia ingenua y espontaneista, de que el neoliberalismo –e incluso el capitalismo– estarían llegando a su final. Estos dos años reforzaron el argumento de que, sin construcción de fuerzas políticas capaces de dirigir procesos concretos, que pasan por los Estados –los existentes o los refundados-, no habrá avances o puede incluso haber retrocesos.

El otro mundo posible está siendo construido concretamente en la América Latina, mediante diferentes modalidades de gobiernos pos neoliberales, que deben constituirse en la referencia más rica –en sus realizaciones, potencialidades y también en sus conflictos– para avanzar en los ideales que el FSM representó hace 10 años. Sin embargo, si no supera él mismo los límites que se autoimpuso, amenaza seguir girando en falso, disociado de los procesos realmente existentes de construcción del otro mundo posible.

Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es profesor de la Universidad de São Paulo y dirige el Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado del Río de Janeiro.

Eric Hobsbawn habla de revoluciones

Sin Permiso

Por Stefan Collini

"Hasta ahora, los filósofos han tratado de comprender el mundo; de lo que se trata, sin embargo, es de cambiarlo". La célebre magnificación de Marx trataba de levantar lo que podría hoy llamarse una "exigencia de impacto" en la valoración del pensamiento abstracto: la prueba de la validez de las ideas debía encontrarse en su capacidad de transformar el mundo. Esta declaración desmesurada puede contemplarse retrospectivamente como expresión de una tensión que discurría a lo largo de toda la obra de Marx y se hallaba en la raíz de la recurrente crisis de identidad que asolaba ese corpus diverso del pensar y el obrar al que posteriormente dio en llamarse "marxismo".

Se desarrolló y aún se desarrolla un corpus de veras extraordinariamente rico con este marbete, pero tanto los adeptos como los críticos se han mostrado proclives a insistir en que la posición e importancia de estas ideas ha de evaluarse por referencia a su historial a la hora de transformar el mundo. A los adeptos les gusta decir a menudo que la cuestión aún está por decidir, pero no tienen más remedio que reconocer, lamentablemente, que la cosa no pinta bien; los críticos se regocijan apuntando a los millones de víctimas de Stalin y a la prosperidad sin paralelo (para algunos) del capitalismo, y dan entonces el caso por concluido.

Este carácter dual del marxismo impone un gravamen especial a cualquiera que intente trazar su historia. Las ideas mismas son complejas y exigentes: idealmente, el historiador debería moverse por los matorrales de la metafísica hegeliana, así como entre las complejidades de la teoría del valor trabajo. Pero, por añadidura, una historia apropiada ha de abarcar los logros de los movimientos sindicales y las tomas de postura de las facciones de partido, la construcción de las economías planificadas y la represión de la opinión disidente, además de muchas otras cosas. El historiador ideal del marxismo ha de ser en parte teórico, en parte erudito; en parte creyente, en parte escéptico; polilingüe, pero no Pollyanna.

A Eric Hobsbawm se le define a menudo como "historiador marxista", aunque se le podría considerar de modo más preciso como un historiador de notable registro y poder analítico que ha encontrado en Marx mayor inspiración que en ninguna otra fuente singular. Pero se le considera menos a menudo como historiador del marxismo. Al fin y al cabo, sus obras más importantes se han centrado en el análisis del desarrollo de la sociedad europea desde esas dos agitaciones paralelas de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII. Si a sus aportaciones a la historia del marxismo se les ha otorgado menos reconocimiento, puede que eso se deba en parte a que han adoptado la forma de ensayos y capítulos desperdigados, y en parte a que, fiel a sus inclinaciones cosmopolitas, con frecuencia se han publicado en lenguas distintas del inglés.

La publicación de How To Change the World puede contribuir a poner las cosas en su lugar y no prematuramente: se trata de su decimosexto libro y aparece, lo cual es impresionante, a sus 94 años de edad. Aunque el libro se compone en buena medida de materiales anteriormente publicados, gran parte de ellos no han aparecido nunca en inglés y algunos han sido revisados y puestos al día. Lo de "historias" del subtítulo puede corresponder al intento de un editor nervioso por conseguir que los contenidos les suenen más seductores a lectores que podrían verse disuadidos por "ensayos" o "estudios", pero afortunadamente el término no indica en este caso una colorida charla biográfica o narraciones excéntricas. Los ensayos son analíticos y sinópticos y no resultan en absoluto peores por ello: su nítida calidad intelectual los vuelve más absorbentes de lo que podría ser cualquier "historia" adornada.

La "Primera parte" contiene estudios bastante diversos de aspectos del pensamiento de Marx y Engels, que van desde una introducción relativamente ligera a Las condiciones de la clase obrera en Inglaterra, del segundo, a una densa explicación del pensamiento de Marx acerca de las formaciones precapitalistas en la obra inacabada conocida sencillamente como Grundrisse.

La "Segunda parte", que puede ser de mayor interés al lector contemporáneo, anda cerca de proporcionar una visión de conjunto de la suerte del marxismo en los (casi) 130 años transcurridos desde la muerte de Marx en 1883. Son estos capítulos los que exhiben de forma notabilísima la combinación característica de Hobsbawm de análisis lúcido e imponente alcance. Casi todos los historiadores parecen provincianos a su lado. ¿Quién, si no, podría, mientras le hace detalladamente justicia a la historia de los movimientos marxistas principales en países como Alemania y Francia, proporcionarnos una autorizada digresión sobre las diferencias entre el marxismo danés y el finlandés? ¿En qué otro confiaríamos para que, después de enumerar las traducciones de Das Kapital desde el azerbayaní al yiddish, concluya con seguridad: "La única extensión lingüística importante de El capital aparte de ésta tuvo lugar en la India ya independizada, con ediciones en marathí, hindi y bengalí en las décadas de 1950 y 1960.

En el curso del pasado siglo o más allá, el estatus de los escritos de Marx puede haber oscilado entre dos polos. Por un lado, existe la posición comunista otrora ortodoxa de que Marx era el guía casi infalible de la acción política y la creación, por vía revolucionaria, de la forma de sociedad que sucedería al capitalismo. Y por otro, está lo que podría llamarse la visión de la "civi[lización] occidental", en donde se aborda a Marx junto a figuras como Nietzsche y Freud, como autor de un corpus de escritos infinitamente fascinante, escritos que pueden estudiarse o disfrutarse, pero de los que no se desprende la acción más de lo que sería el caso en La montaña mágica de Mann o La tierra baldía de Eliot.

Hobsbawm, de forma característica, evita ambos extremos: su actitud es más distanciada que el primero, pero considerablemente más comprometido que el segundo. Recomienda a nuestra atención la historia del marxismo debido a que "durante los últimos 130 años ha constituido un tema de importancia en la música intelectual del mundo moderno y, mediante su capacidad de movilizar fuerzas sociales, una presencia crucial, en algunos periodos decisiva, en la historia del siglo XX".

Pero, ¿qué hay del siglo XXI? Desde sus comienzos a principios de la década de 1840, el marxismo se ha visto sujeto a accesos de especulación prematura. Marx y Engels se persuadieron repetidamente (y persuadieron a algunos otros) de que se acercaba el fin de la sociedad burguesa, y desde la muerte de Marx ha habido periódicos anuncios de la "crisis del capitalismo". Pero en cada ocasión, el paciente ha logrado recuperarse de algún modo y puede que incluso se haya fortalecido. Acaso ni siquiera Hobsbawm, el más frío y juicioso de los analistas, sea completamente inmune a esta fiebre cuando especula que el derrumbe financiero de 2008 puede señalar el comienzo del fin del capitalismo tal como lo hemos conocido. Ciertamente, cree que marca el final de ese período de 25 años (desde el centenario de la muerte de Marx) durante el que pareció que Marx había perdido su relevancia, y para muchos de la generación más joven, su interés. "Una vez más", anuncia de un modo absoluto nada propio de él, "ha llegado el momento de tomarse a Marx en serio".

Aun durante los años más triunfalistas del neoliberalismo había quienes seguían tomándose a Marx muy pero que muy en serio como fuente de conceptos y marcos de referencia con los que analizar el funcionamiento de sociedades en las que el capital está en manos de unos pocos y los más venden su fuerza de trabajo. Pero, más allá de esto, ¿piensa Hobsbawm que hoy deberíamos tomarnos a Marx en serio como guía para cambiar el mundo? Aquí se escucha una nota de cautela, a veces hasta equívoca. En una frase estupenda, refleja que, con la caída de la Unión Soviética, "el capitalismo había perdido su memento mori". Pero, al mismo tiempo, "quienes se atenían a la esperanza socialista original de una sociedad erigida en nombre de la cooperación, en lugar de la competencia, hubieron de replegarse a la especulación y la teoría".

Hoy la globalización y la retirada del Estado han privado, observa él, tanto a los partidos socialdemócratas como a los movimientos sindicales de su terreno natural: "estas entidades no han tenido hasta ahora mucho éxito a la hora de operar transnacionalmente". En otro autor uno podría sospechar sarcasmo en este deliberado eufemismo, pero "hasta ahora" y "no (...) mucho" pueden indicar que funciona la habitual prudencia literaria de Hobsbawm. Con todo, ¿qué tipo de oportunidad supone la actual turbulencia financiera? Algunos han comparado la situación con los años 30 del siglo XX, pero es difícil saber si, para quienes poseen inclinaciones radicales, eso debería considerarse un paralelo alentador. Hobsbawm se limita a la juiciosa observación de que, a diferencia de la década de 1930, "los socialistas" (de quienes parece extrañamente distante en este punto) "no pueden señalar ejemplo alguno de regímenes comunistas o socialdemócratas inmunes a la crisis ni tienen propuestas realistas de cambio socialista".

Acaso lo cierto sea que el marxismo, pese a la famosa proclamación de su fundador, ha contribuido siempre más a entender el mundo que a cambiarlo. Desde luego, Eric Hobsbawm ha hecho más que la mayoría por promover esa comprensión. Y si nos preguntamos cuál puede ser su visión final de las perspectivas de cambiar el mundo, en ese caso, felizmente, todavía estamos en situación de adoptar la respuesta de Chu En-Lai sobre la Revolución Francesa: es demasiado pronto aún para decirlo.

Stefan Collini es profesor de historia intelectual y literatura inglesa en la Universidad de Cambridge, colaborador del Times Literary Supplement y The London Review of Books y autor de Common Reading: Critics, Historians, Publics y Absent Minds, Intellectuals in Britain . Su último libro That's Offensive! Criticism, Identity, Respect (editado por Seagull y The University of Chicago Press) se publica este mes.