martes, 4 de enero de 2022

Comunidades de Sabá, Colón presentan Recurso de Amparo contra proyecto minero Las Golondrinas


Radio Progreso

Ante la amenaza de la destrucción del Parque Nacional Carlos Escaleras y la Montaña Botaderos por parte de la empresa minera Canteras y Más, habitantes de varias comunidades del municipio de Sabá, Colón, presentaron un Recurso de Amparo ante la Corte Suprema de Justicia.

“Debido a la falta de respuesta por parte de la Secretaría de Recursos Naturales (MiAmbiente) y el Instituto Hondureño de Geología y Minas (INHGEOMIN), el Bufete Dignidad y las comunidades de Sabá presentamos una acción de Amparo ante la Sala de lo Constitucional para que garantice los derechos a la salud, la vida, el agua, la participación política, acceso a la justicia y el debido proceso”, señala el comunicado.

Expresaron su preocupación por el proyecto minero “Las Golondrinas” ya que se encuentra en el área protegida de la Montaña Botaderos, cuyo desarrollo impactaría directamente sobre las fuentes de agua que abastecen a las comunidades, dejando sin el vital líquido a más de 30 mil personas del municipio de Sabá.

“Denunciamos que a pesar de haberse realizado tres asambleas de cabildo abierto en los que los habitantes de Sabá se declararon municipio “Libre de Minería”, MiAmbiente e INHGEOMIN, otorgaron de manera ilegal el licenciamiento ambiental y permiso minero a la empresa Canteras y Más para ejecutar el proyecto minero “Las Golondrinas”, denunciaron los habitantes.


He esperado 12 años por justicia


Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez 

En la sexta reprogramación de juicio oral y público contra las policías torturadoras de la profesora Agustina Flores, el 22 de septiembre de 2009, en el marco del golpe de Estado.

Aunque la defensora de soberanía patria siempre se ha encontrado en los pasillos de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) con las policías que la torturaron, este día finalmente pudo enfrentarlas ante el Tribunal de Sentencia de la Sala I que preside la jueza Wendy Carolina Rivera.

Mientras la profesora Agustina Flores, brindaba deflación, la jueza constantemente veía su reloj, a lo que la víctima replicó que “he esperado 12 años por justicia, usted puede esperar un momento más”, y prosiguió con su testimonio.

Ante la interrogante sí ella podría reconocer a las policías que la torturaron, de manera inmediata señaló a Aracely García y Esther Ponce, presentes en el juicio. Aunque, fueron más los elementos armados involucrados en este crimen de lesa humanidad.

Agustina Flores, el día de la Audiencia Inicial, ante la jueza no valió nada su lucha social histórica familiar y fue enviada a CEFAS.Agustina Flores, el día de la Audiencia Inicial, ante la jueza no valió nada su lucha social histórica familiar y fue enviada a CEFAS.

Desde que se dio la captura de la maestra que vive en Olancho, acusada supuestamente por el delito de Daños Agravados, la coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), Berta Cáceres Flores (asesinada en 2016), se puso en comunicación con Berta Oliva, coordinadora general del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), ya que su hermana Agustina había sido atacada y apresada por elementos de la Policía Nacional.

Esta redada fue durante un desalojo violento en las cercanías a la Embajada de Brasil, la noche del 22 de septiembre de 2009, donde estaba desde un día antes, el derrocado presidente José Manuel Zelaya.

Este crimen suma a los hechos que obedecían órdenes hacía todo acto protesta contra el presidente de facto Roberto Micheletti, las Fuerzas Armadas de Honduras y la Policía Nacional.

Aunque no se ha hecho justicia contra los verdaderos responsables de violaciones a los derechos humanos porque ya están blindados, espero que se hagan cambios en el Ministerio Público y el Poder Judicial a fin que la impunidad no aumente y los hechos no se repitan, declaró Agustina Flores.

Agustina Flores es hija de la lideresa social, Austraberta Flores, proviene del seno de una familia atacada por su convicción defensora; fue llevada en calidad de depósito durante seis días a una celda de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC), hasta la audiencia inicial, donde el juez no aceptó ninguno de los arraigos presentados y la envió al Centro Especial Femenino de Adaptación Social (CEFAS), donde estuvo privada de libertad hasta el 12 de octubre de 2009, tras el pago de una considerable fianza.

En juicio Oral y Público, el primero de los que representa el COFADEH y que ha llegado a esta instancia se ha prorrogado desde el 10 de diciembre, continuando con las conclusiones el martes 14 y será este jueves 15 que se dará el veredicto si las policías a Aracely García y Esther Ponce son declaradas culpables -únicamente- por el delito de vejámenes o el Tribunal las sobresee.


Henry Bonilla: “Hoy por fin regreso a mi casa”


Defensores en Línea

Por Riccy Ponce 

“Me siento feliz porque hoy por fin regreso a casa con mi familia, después de tanto tiempo; no es nada agradable estar en una prisión, ni en un centro penitenciario como estos, ya que es inhumano, porque hay varias necesidades allí y más que uno viene de un entorno más familiar”, fueron las primeras palabras que expresó Henry Bonilla al salir de la Penitenciaria Nacional Marco Aurelio Soto.

Al mismo tiempo agregó que “hoy solo quiero ir a casa a descansar, es lo primero que quiero hacer, porque no descansaba bien aquí”.

A las 6:02 de la tarde Henry Bonilla, estudiante de banca y finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), salió con su carta de libertad en mano de la Penitenciaría Nacional, para reunirse con su familia, luego de haber permanecido cuatro meses y diez días privado de su libertad.

A Bonilla el Ministerio Público le presentó un requerimiento fiscal por el delito de incendio agravado en perjuicio de la Embajada Americana, en su grado de complicidad, hecho ocurrido el 31 de mayo de 2019, durante las protestas de la plataforma de la salud y la educación.

Fue capturado el 3 de agosto de 2021 y desde ese momento el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), asumió la representación legal, y la abogada Karol Cárdenas del área de Acceso a la Justicia, realizó visitas a la Penitenciaría Nacional acompañada de organismos de derechos humanos.

El Cofadeh, ayer, en audiencia de revisión de medidas logra el cambio de las mismas, saliendo en libertad con medidas sustitutivas a la prisión.

Hoy un equipo de procuradoras del Cofadeh se trasladó a la Penitenciaria Nacional para constatar que el joven saliera, mientras su familia y amigos lo esperaban desde las 8:00 de la mañana para que cuando saliera podérselo llevar a su hogar.

Por su parte la Coordinadora General del Cofadeh, Berta Oliva, expresó “que regalo más hermoso es entregarles a sus padres a su hijo que tan angustiado estaba en esta navidad”.

Entre las medidas impuestas al joven es estar bajo cuidado del Cofadeh, quien dará informe mensual a las autoridades respectivas y también se le impuso la medida de no acercarse a las instalaciones de la Embajada de los de los EE. UU. de América en Tegucigalpa y no salir del país.


Por qué necesitamos leyes que protejan el suelo


The Conversation

Por Fuensanta Garcia-Orenes *

Los suelos son la base de la vida y uno de los ecosistemas más ricos en especies: albergan una cuarta parte de la biodiversidad del planeta.

Según la FAO, un gramo de suelo puede contener más de 1 000 millones de células microbianas. Todo ello se corresponde con miles de millones de genomas diferentes.

Esta biodiversidad, junto con las propiedades que caracterizan al suelo, le confieren un papel fundamental en el desarrollo de muchos procesos ecológicos en el sistema terrestre que son imprescindibles para la vida. Entre ellos se incluyen la regulación del ciclo de nutrientes, la regulación del ciclo hídrico, la producción de alimentos y fibras, la producción de medicamentos, el control de plagas, la capacidad de amortiguación de contaminantes al evitar que entren en la cadena trófica, etc.

No se puede alcanzar la sostenibilidad sin contar con el suelo. Es la base de los ecosistemas y el segundo mayor sumidero de carbono después de los océanos. Es un recurso no renovable a escala de tiempo humana y de él obtenemos la mayor parte de nuestros alimentos.

Amenazas para el suelo

Los suelos son capaces de mantener todos estos servicios ecosistémicos cuando se encuentran en condiciones de calidad óptima porque su uso y gestión es el apropiado. Cuando estas condiciones cambian como consecuencia de la actividad humana, se produce un desequilibrio y el suelo va perdiendo sus capacidades, poniendo en peligro, por ejemplo, la producción de alimentos.

En la actualidad los suelos están sometidos a una creciente presión a menudo combinada con prácticas de manejo poco sostenibles, que anualmente destruyen grandes extensiones de suelo fértil a nivel mundial. Las mayores amenazas para el suelo son la deforestación, la urbanización, la contaminación, la salinización, la erosión acelerada y los incendios, entre otras.

Estas situaciones se están viendo agravadas por el escenario de cambio climático que sufre nuestro planeta y que es especialmente grave en zonas semiáridas como el sureste español. El calentamiento global, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad han convertido a este recurso en uno de los más vulnerables del mundo.

El suelo es un gran aliado para mitigar y luchar contra el cambio climático. Es una de las piezas claves. Un suelo bien manejado es capaz de secuestrar carbono, mientras que si se maneja mal emite más gases de efecto invernadero de los que debería.

Un recurso olvidado

El suelo ha sido el gran olvidado en las políticas territoriales y ambientales. No consideramos la importancia que tiene. No se ha invertido lo suficiente en estudiarlo en detalle, pero no se puede hacer una correcta política territorial y ambiental sin un buen conocimiento de los suelos, que son muy diversos.

Si no se dispone de una cartografía de detalle con información a la escala adecuada puede destinarse un territorio muy apto para un uso agrícola a otra actividad. Necesitamos transmitir todo esto a la sociedad para que se consigan finalmente políticas que tengan en cuenta al suelo, sus funciones, y la importancia de preservarlo y manejarlo adecuadamente.

Por todo ello, y considerando que el suelo es un ecosistema esencial, complejo, multifuncional, vivo y de crucial importancia medioambiental y socioeconómica, que desempeña numerosas funciones clave y presta servicios vitales para la existencia humana y la supervivencia de los ecosistemas, que además constituye el mayor almacén terrestre de carbono, se hace imprescindible proteger los suelos de la degradación.

Un margo legislativo de protección

Con este objetivo, es necesario un marco jurídico común a escala de la Unión Europea para la protección y el uso sostenible del suelo. Debe establecer los criterios relacionados con el buen estado del suelo y su uso sostenible, los mecanismos necesarios para el intercambio de buenas prácticas y formación en el manejo del mismo, y medidas de control adecuadas para el mantenimiento de su calidad.

Este marco debe ir acompañado de los recursos financieros adecuados y estar integrado con los objetivos políticos e instrumentos pertinentes.

Hay ya algunos avances que nos dan cierta esperanza. El pasado 28 de abril, el Parlamento Europeo publicó la Resolución sobre Protección del Suelo, avalando su importancia y ratificando la necesidad de su protección para los estados miembros.

La nueva Estrategia Europea de la UE publicada en noviembre de 2021 destaca la relevancia del suelo en la mitigación y adaptación al cambio climático y la relación entre el suelo y la economía circular. Además, pone en valor la importancia de avanzar en el conocimiento de la biodiversidad edáfica como clave para hacer un uso sostenible del suelo y mantener la salud de los ecosistemas.

La Agenda 2030 pone de manifiesto la necesidad de conservar los suelos del mundo. La pérdida de suelos sanos y vivos pone en peligro la existencia de la especie humana.

La concienciación de los ciudadanos sobre el papel del suelo es fundamental, de ahí la importancia de hacer divulgación. Es responsabilidad de todos, y especialmente de los que trabajamos en ciencia del suelo: debemos transmitir mejor nuestros conocimientos y comunicar lo que sabemos a la sociedad. De esa manera, el conocimiento se traducirá en políticas territoriales y ambientales que tengan en cuenta más este recurso.

Si protegemos el suelo, protegemos la vida, vale recordar cuando el domingo 5 se celebró el Día Mundial del Suelo.

* Fuensanta Garcia-Orenes, directora del Área Ambiental y catedrática de Edafología de la española Universidad Miguel Hernández, y de Jorge Mataix-Solera, presidente de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo.


Borges, el Sur y una esquina

 Rebelión

Por Daniel Campione 

[Imagen: Jorge Luis Borges con Estela Canto - latitudleteo.com]

En una intersección en los lindes entre los barrios porteños de Monserrat y San Telmo, habitaba un restaurante cerrado hace poco. En esa misma esquina, Jorge Luis Borges ambientó un momento fundamental de un celebrado cuento, que integra el volumen El Aleph. El que quizás sea el mejor entre sus brillantes libros de relatos.

La pandemia se ha llevado al restaurante Maraxe, en Chile 899. Desde que empecé a vivir por esos barrios, en 1995, ese establecimiento estaba allí. Con marquesina y carteles fileteados y algún detalle de decoración de origen español en su interior, era un lugar agradable.

Quien escribe estas líneas se sentó muchas veces en alguna de sus mesas. La cercanía con mi domicilio y el gusto por los pescados y mariscos se conjugaban para que ello sucediera.

No hay esperanzas de retorno, un cartel de inmobiliaria cuelga en su frente. Otra ausencia forzada en Buenos Aires, que junta polvo después de una extendida trayectoria.

Un barrio, un cuento.

La de Chile y Tacuarí no es cualquier esquina. Allí comienza, en un modesto almacén, un cuento famoso, «El zahir». Borges, protagonista de la narración, recibe en ese lugar la moneda de veinte centavos que se le volverá una obsesión enloquecedora, al borde de obturar todos los mecanismos de su memoria. Ese acontecimiento es central para la trama del relato.

El escritor solía afirmar que Tacuarí era su calle favorita del Barrio (así, con mayúsculas) Sur. El tal barrio en realidad era la denominación que el cuentista y poeta asignaba a los que una toponimia más tradicional llama Monserrat, San Telmo, incluso Constitución.

Una caminata por la calle en la actualidad permite imaginarse las razones de ese favoritismo. Al paso de las décadas mantiene un ritmo tranquilo y entre sus edificios se hallan reliquias de aquella época.

Para mencionar una, el antiguo bazar La luna, que sigue inmutable en la esquina de la calle México a esa misma altura. No es difícil conjeturar que Borges se detuvo ante sus vidrieras, ya entonces ocupadas por los más variados utensilios. El propio Maraxe se encontraba en la planta baja de un edificio que atestigua muchas décadas de existencia, tal vez fue asimismo objeto de su atención.

En la ficción, J.L.B arriba a esa esquina y al almacén la noche del velatorio de una muchacha que fuera su amor frustrado. Teodelina Villar, la nombra. La describe como una acendrada snob, siempre atenta a las modas parisienses.

Con un tono de mesurada ironía que constituye una de las tantas vetas de su escritura, Borges nos hace una pintura de su amada con acentos de ingeniosa comicidad. No se detiene ni ante el lugar de la muerte. Presa de un indetenible declive tanto económico como de su vida social, “Teodelina Villar cometió el solecismo de morir en pleno Barrio Sur.” Junto a su juventud y su éxito habían quedado atrás lujosos inmuebles en el norte de la ciudad.

El protagonista ingresa en el almacén de su desgracia como parte de una tentativa sarcástica de aventar el dolor por la muerte de la que era su amor platónico. No encuentra nada más contrario a las ínfulas “aristocráticas” de la difunta que tomar en un boliche de barrio una bebida modesta, “caña de naranja”. Califica como “oxímoron” a la paradójica situación

El relato, es, quizás, una metáfora acerca de los padecimientos que puede infligir la memoria si se sale de sus carriles. Ya se había ocupado del tema en “Funes, el memorioso”. Allí era una recordación infinita la que se convertía en tortura para el personaje, hasta el punto de anularlo por completo.

“El Zahir” trata asimismo de un arrasamiento de la personalidad por vía de los recuerdos. Pero esta vez es una reminiscencia inmanejable la que ocupa poco a poco el lugar de una memoria antes privilegiada.

Por fuera de ese nudo argumental, la narración se inscribe en la línea de los cuentos más eruditos de J.L.B.

A propósito del objeto maldito, se desata una catarata de referencias a literaturas islámicas y otras fuentes que informaron acerca de esos funestos talismanes. Hasta su pasmada admiración por la figura del tigre tiene un lugar en la narración. En un pasaje se adentra al lector en el esquema de un supuesto cuento, evocativo de la mitología nórdica, que Borges habría compuesto en el intento fallido de olvidar al Zahir.

El conjunto de la narración resulta admirable, con destaque para los rasgos circunstanciales, manejados con maestría.

¿Por qué en esa esquina?

Algo habrá tenido que ver con la elección del escenario inicial de Chile y Tacuarí que la mujer de la que Borges estaba enamorado, allá por la década de 1940 en la que creó el cuento, vivía a pocos metros de esa esquina. Estela Canto, traductora y escritora, tenía su domicilio en Tacuarí 704. Su inteligencia y belleza lo tuvieron fascinado durante varios años.

Mantuvieron una peculiar relación, colocada bajo la sombra amenazadora de doña Leonor, la madre del escritor. Parece ser que, en la vivienda de Estela, J.L.B escribió (o dictó) algunos de sus cuentos más renombrados. Incluso le dejó en esa casa el manuscrito del cuento El Aleph. Pasaron las décadas y la escritora tuvo un gesto tan irreverente como lucrativo: Lo vendió en la casa Sotheby s de Estados Unidos, en 1985.

La que por un tiempo recibió las consideraciones de una novia tuvo algunas “salidas” que no pudieron sino perturbar al escritor. Quizás la más conocida sea su contestación a una propuesta matrimonial: “Lo haría con mucho gusto, Georgie. Pero no olvides que soy discípula de Bernard Shaw. No podemos casarnos si antes no nos acostamos.” Otra fue pedirle, parece que, con marcada insistencia, que se afiliara al Partido Comunista, al que ella pertenecía en esos tiempos.

Unos “Recorridos borgeanos”, organizados por entusiastas afincados en la Biblioteca Nacional, supieron tener a Tacuarí 704 como punto de partida de la parte del periplo dedicada a la zona de San Telmo. Pese a todos los atropellos, los sitios de la memoria urbana suelen encontrarse con sus esforzados cultores.

Siguen las pérdidas para nuestra ciudad. Cabe el deseo de que el cambio de destino del viejo Maraxe no arrase también con la placa recordatoria, en la que puede aún leerse: «En la esquina de Chile y Tacuarí vi un almacén abierto. En aquel almacén, para mi desdicha, tres hombres jugaban al truco.»


lunes, 3 de enero de 2022

Las falsas promesas de Fyffes


Rel UITA

Por Giorgio Trucchi 

Durante años, Fyffes/Sumitomo (Sol Group Marketing) y sus empresas subsidiarias productoras de melones en el sur de Honduras han venido violentando las leyes nacionales y convenios internacionales sobre libertad sindical y negociación colectiva. Pese a las múltiples promesas, la transnacional frutera sigue arrasando derechos.

Como resultado del diálogo iniciado entre diciembre de 2020 y mayo 2021, el Sindicato de Trabajadores de la Agroindustria y Similares (STAS) y Fyffes estuvieron a punto de firmar un acuerdo vinculante.

Dicho acuerdo preveía la creación de una nueva empresa subsidiaria, la contratación del personal afiliado al STAS víctima de proscripción en las demás filiales meloneras y la negociación de un convenio colectivo.

Lamentablemente, como suele suceder, las promesas de la transnacional frutera quedaron en papel mojado.

“Efectivamente se constituyó la nueva empresa Solagro, pero Fyffes nunca quiso comprometerse a contratar a nuestros afiliados, ni siquiera a los miembros de la junta directiva de la seccional”, dijo a La Rel, Tomás Membreño, presidente del STAS.

Durante varios meses, Fyffes quiso tergiversar las cosas, desconociendo lo que se había acordado y retractándose de los acuerdos mínimos alcanzados.

Hasta el momento Solagro existe solamente en papel y no está operando.

Las pocas personas afines al sindicato que están trabajando (la cosecha comenzó en el mes de octubre) fueron contratadas por las otras dos subsidiarias, a condición de que renunciaran al STAS y se afiliaran a los sindicatos patronales.

“Ya son varios meses que Fyffes no da la cara y que pospone reuniones. La verdad es que siguen implementando políticas sucias aprovechando las necesidades de las familias”, lamentó Membreño.

Ante esta situación, el STAS estará entregando una carta a la transnacional frutera, evidenciando su irresponsabilidad y las graves consecuencias que conllevará su actitud hostil.

“Esto no puede seguir así. Esperamos que con el cambio que va a venir después de las elecciones de noviembre, las nuevas autoridades del trabajo sepan parar esta ofensiva patronal y garantizar el respeto de los derechos de las y los trabajadores en todo el país”, concluyó el presidente del STAS.

Debido a las innumerables y reiteradas violaciones a los derechos de trabajadoras y trabajadores de las meloneras, en los años pasados Fyffes sufrió la cancelación de la certificación de Fair Trade USA y de la membresía de la Iniciativa de Comercio Ético (ETI).

Además, la transnacional es parte de la queja laboral contra Honduras por la violación del capítulo XVI del RD-CAFTA (Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos).


Los strikes de odio del fundamentalismo religioso hondureño


Contracorriente.red

Por Teddy Baca

Aunque las principales iglesias del país siempre han mostrado odio hacia la comunidad Lgtbiq+ no es ninguna sorpresa el enorme influjo que han tenido en la toma de decisiones del Estado, pese a ser supuestamente laico, allí tenemos de ejemplo la prohibición absoluta del aborto y la exoneración de impuestos. Me parece que muchas personas (familiares, prensa y activistas políticos) no tienen presente esto y se limitan a decir que «nosotros» somos los que odiamos y cancelamos la libertad de expresión. Todo lejos de la realidad.

En béisbol, cuando el lanzador logra conectar su tiro, se le denomina strike, al tener tres strikes, el equipo contrario tiene más oportunidades de perder el juego por no lograr tener puntos. Y en tres actos, la iglesia fundamentalista de Honduras ha hecho lo que ha querido con la comunidad Lgtbiq+ sin ninguna consecuencia genuina, es decir, siguen impunes y contribuyendo a una cultura que nos tortura y mata por ser diferentes.

Primer strike: censura y prisión

Esto se remonta  antes de 1899, el año en que se despenalizó la homosexualidad. Antes y durante este proceso, la iglesias católica y las iglesias evangélicas más poderosas se propugnaron en contra, aduciendo que se «promovía la perversión». Este berrinche duró hasta inicios de los años 2000, mientras tanto yo estaba en la escuela y en aquel entonces leí el material de una iglesia bautista que estaba a favor de que nos metieran a prisión. Válido, porque la biblia nos condenaba.

Si bien, todos los países de América castigaban duramente la homosexualidad antes y después de su independencia (en su mayoría) de la Corona española, no quita el hecho de que las torturas y encarcelamientos fueron influenciados profundamente por la cúpula religiosa de ese entonces, en el presente no se hace mención alguna porque «eran otros», eso se llama «lavarse las manos».

Segundo Strike: el odio seropositivo y la castración institucional

Si alguna vez tuvieron oportunidad de leer sobre el odio hacia la población Lgtbiq+ entre finales de los 80 y los 90, donde catalogan al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) como «la peste rosa» o «plaga gay», encontraremos que en Honduras no hubo excepción. Juana Castilla en su libro Movimiento LGTB: Trayectoria y Desafíos menciona  cómo el personal de salud, organizaciones religiosas, académicas y la prensa, contribuyeron al rechazo y en muchos casos asociaron a la homosexualidad como la causa de la pandemia, esto —sumado al  rechazo que los evangélicos fundamentalistas del país pregonaban en conjunto con el Estado— obstaculizó que las organizaciones sexo diversas fuesen reconocidas legalmente (parte fundamental para la mitigación de la pandemia) en 2004, hablando de que «se promovían conductas nocivas en lugar de corregirlas». Esto escaló a un punto en el que el Gobierno en turno prohibió constitucionalmente el matrimonio igualitario y la adopción homoparental, el mensaje fue claro, no les importaba si nuestra población moría, pero debíamos callarnos.

Tercer strike: eufemismos en política y prensa

Desde 2004, las iglesias fundamentalistas, a través de partidos políticos, medios de prensa y ciertas empresas privadas, han instado a la condena moral, el boicot democrático y la discriminación hacia personas Lgtbiq+. Por citar algunos ejemplos con sus respectivas evidencias:

  • Alberto Solorzano pidió abiertamente que el Estado debe sancionar las muestras de afecto homosexual que involucren compromisos porque según él «atentaba a la moral pública», con relación a la pareja gay que se comprometió en un centro comercial de San Pedro Sula.
  • Mario Fumero publicó en diario La Tribuna un artículo donde llamaba a la censura de la representación romántica adolescente gay, aludiendo a un «adoctrinamiento».
  • Evelio Reyes exhortó a la sociedad a que no votara por ningún candidato LGTBIQ+, porque para él «somos enemigos de Dios».
  • La Iglesia Gran Comisión en 2018 realizó un evento público donde el fundamentalista Sergio Handal llamaba a padres de familia y docentes «a ayudar a jóvenes confundidos» o que quisieran dejar de ser Lgtbiq+, promoviendo con eufemismos las terapias de conversión. Estas mal llamadas terapias son fraudulentas y dañinas, la homosexualidad no es una patología.

La  Asociación Nacional de Iglesias Evangélicas actualmente promueve una campaña de odio hacia partidos que defiendan los derechos humanos Lgtbiq+ y el aborto por las tres causales, usando el discurso de que se promueve una supuesta decadencia moral, a través de un video que circula en Whatsapp y correos electrónicos. El repunte de esto fue que el 15 de septiembre pasado, Juan Orlando Hernández llamó «enemigos de la independencia» a los activistas Lgtbiq+ y feministas que abogan por los derechos civiles y sexuales.

La libertad de expresión en nuestra sociedad es vista como un capricho o perversión, las personas expresan su odio bajo la excusa de que es la verdad absoluta y libertad de expresión. La moral social en Honduras funciona así: «Te callas o te callan», esto contribuye en gran medida a las migraciones masivas, crímenes de odio, violencia intrafamiliar y el incremento en la tasa de suicidios. El colapso emocional y la violencia en general no surgen de la nada, son, en cambio, efectos de una sociedad que odia, una sociedad donde los líderes excluyen, censuran y salen victoriosos.

Finalmente, creo que la espiritualidad no debe estar peleada con la diversidad sexual, hay iglesias inclusivas muy respetuosas y otras que tratan de entendernos cuando menos, no hay evidencia alguna para pensar que el odio a la diversidad sexual está justificado. Que la verdad nos libre del fundamentalismo.


El mito: Achicar al Estado


Rebelión

Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda 

Existe una enorme diferencia de conceptualizaciones en América Latina sobre el papel del Estado en la economía, con respecto a lo que se formula y se sigue en los países del “primer mundo”.

Los EE.UU., tanto como Canadá, así como los países de la Unión Europea, además Rusia, Japón, incluso los “tigres asiáticos” y, sin duda, China, tienen fuertes Estados, con enormes capacidades para controlar sus economías y varios para expandirlas e incursionar en las geoestrategias del mundo. Esos Estados poseen recursos gigantescos, varios sostienen ejércitos poderosos, realizan inversiones en obras públicas y servicios, financian la investigación científica y técnica, destinan dinero a la educación y a múltiples actividades de cultura (museos, cine, teatro, artes, etc.), tienen medios de comunicación públicos, manejan empresas propias, algunos han llegado al espacio sideral.

A diferencia de los EEUU o Japón, con economías de libre empresa, los más importantes países europeos y el Canadá se distinguen por su economía social y entre los nórdicos de Europa se habla de “socialismo del siglo XXI”. En este tipo de economías se mantienen la seguridad social, la educación pública y la atención médica, como servicios universales y gratuitos, conquistados después de la II Guerra Mundial, cuando tomó auge el modelo de economía social de mercado con Estados de bienestar. En Europa, a fin de atender la recuperación económica a raíz de la pandemia del Coronavirus, se ha comenzado a hablar de “economía del nuevo bienestar”, con elevación de fondos presupuestarios, nuevas normas de protección a derechos laborales y conquistas sociales, incremento de salarios, ayudas a las empresas con diversos subsidios y también variados bonos para las familias, que implican enormes inversiones estatales. Hasta 2020, el gasto público en relación con el PIB era del 61.60% en Francia; y en los países europeos, en general, supera el 50%, en tanto en los EEUU es del 45.45%; pero es necesario el examen por países, a fin de advertir cuánta importancia dan a las inversiones en los servicios sociales antes señalados (https://bit.ly/3DJiNGE).

Los estudios académicos más serios sobre el rol del Estado en las economías mundiales coinciden en tres puntos clave: 1. Gracias a los Estados y no exclusivamente a las empresas privadas, los países del “primer mundo” lograron crecer y desarrollarse; 2. Sólo al llegar a cierto nivel de desarrollo, los Estados abrieron más campos al mercado libre y a las empresas privadas; 3. La desregulación estatal ha conducido, inevitablemente, al deterioro de los servicios públicos de carácter social (educación, medicina, seguridad social) y al desmejoramiento de las condiciones de vida y trabajo. En una “vieja” entrevista (2016), el economista coreano Ha-Joon Chang, especialista en economía del desarrollo, fue contundente en sostener que el simple crecimiento del PIB no implica mejoramiento social y que Corea, junto con los otros “tigres” asiáticos, no se desarrolló, como suele creerse, por el mercado libre y la empresa privada, sino gracias a la decisiva acción de los Estados (https://bit.ly/3DK01ix). También Mariana Mazzucato (ítalo-estadounidense) demostró, en El Estado emprendedor (2013), el papel de las inversiones públicas para la biotecnología, la inteligencia artificial o la telecomunicación, además de su rol regulador general; y en otra obra reciente: El valor de las cosas (2021), discute el mito de la exclusiva generación privada de valor. Y el norteamericano Joseph Stiglitz (Nobel de economía 2001), ha estudiado el papel del Estado en el desarrollo de los EEUU y cuestiona, en Capitalismo progresista (2020), cómo desde Ronald Reagan (1981-1989) esa nación dejó los logros del New Deal de la época de F. D. Roosevelt (1933-1945), perdiendo el camino hacia una economía social de bienestar, que afectó a los norteamericanos.

Existe una enorme diferencia de conceptualizaciones en América Latina sobre el papel del Estado en la economía, con respecto a lo que se formula y se sigue en los países del “primer mundo”. Sin embargo, la historia latinoamericana igualmente demuestra que solo cuando el Estado ha intervenido, regulado y promocionado la economía, se han producido adelantos, modernizaciones y mejoramientos en la calidad de vida y trabajo de la población. Durante el siglo XIX ese intervencionismo no es generalizado y el desarrollo dependió del sector privado, incapaz de producirlo porque estuvo constituido por una clase terrateniente oligárquica, comerciantes y banqueros especuladores, en condiciones precapitalistas. En el siglo XX el capitalismo es lento en la mayoría de países y despega desde mediados del siglo gracias a las políticas desarrollistas, que implicaron la promoción estatal de la industria y del empresariado moderno, que de otro modo no crecía. Una vez formada la burguesía contemporánea, durante las dos décadas finales del siglo y los inicios del nuevo milenio, bajo la era de la globalización, los condicionamientos del FMI y de la expansión de la ideología neoliberal, se lanzó al retiro y privatización de los Estados, un “modelo” que desestructuró antiguos logros sociales, afectó las condiciones de vida y trabajo y desfavoreció la industrialización. Ha-Joon Chang no ha dudado en señalar que Chile, convertido en el ejemplo exitoso del neoliberalismo latinoamericano, equivocó el camino, perjudicó su desarrollo y afectó a la sociedad. El primer ciclo de gobiernos progresistas durante los tres lustros iniciales del siglo XXI, que fue una reacción contra la hegemonía neoliberal, demostró, en cambio, el indudable mejoramiento social con la edificación de economías basadas en roles fundamentales del Estado, nuevamente golpeadas con la restauración de los modelos empresariales neoliberales en el último lustro, que hoy confrontan con cierta recuperación del camino social entre los gobiernos del segundo ciclo progresista. Esa confrontación se ilustra bien en Chile entre los dos candidatos que pasan al balotaje final del 19 de diciembre (2021): José Antonio Kast propone la economía neoliberal y Gabriel Boric una economía social de bienestar (https://bit.ly/3DO0Bvs).   

La diferenciación conceptual sigue marcando la historia del presente. En los países europeos que relanzan el nuevo bienestar, es prioridad la atención a la sociedad, mientras en la América Latina neoliberal se prioriza a las empresas. Entre los primeros, a nadie se le ocurre privatizar la educación, la atención médica universal o la seguridad social que atiende a todos, incluyendo a los empresarios. Sería inimaginable la exigencia de “achicamiento” de los Estados. El financiamiento proviene, sobre todo, de los altos impuestos; y si bien existen áreas privatizadas y concesionadas, además de gigantescas empresas privadas, los Estados no dejan de recibir fuertes regalías u otras ventajas. La presión fiscal (impuestos sobre rentas) no baja del 35% y en Dinamarca es del 47.4% (https://bit.ly/3oMuIz6). Desde luego, se vigila severamente la evasión. Italia cuenta con una Guardia di Finanza, escrupulosa fuerza policial-militar especializada en materia económica y financiera. Pero en América Latina es conocido que los ricos no quieren pagar impuestos. De acuerdo con la CEPAL, el 10% más rico posee el 71% de la riqueza y tributa solo el 5.4% de su renta (https://bbc.in/3IDtw9f), un promedio que esconde realidades como la de Ecuador, donde la evasión tributaria alcanza a 7.6 miles de millones de dólares, monto equivalente a los subsidios de combustibles entre 2015 y 2020 (https://bit.ly/30h4LOZ); 965 personas propietarias de Grupos Económicos (25 empresas en promedio) tienen ingresos superiores a 60 mil dólares mensuales (datos de 2019, https://bit.ly/3dGX9s5); y 214 de esos grupos apenas causaron impuestos equivalentes al 2.6% del total de sus ingresos (https://bit.ly/3DMzCRd).

En América Latina, las derechas económicas han tenido éxito en convencer que los déficits presupuestarios deben solucionarse mediante la reducción del gasto público. Pero una economía social requiere incrementar los ingresos públicos, lo cual conlleva la necesidad de aumentar impuestos a los ricos y cobrar a los evasores. El estrangulamiento al Estado explica la imposibilidad de los gobiernos para atender reclamos urgentes y variados sobre rentas que permitan financiar medicinas, universidades, obras de infraestructura, actividades culturales, investigación, seguridad, etc. Si algo adicional han demostrado los “Panama Papers” (https://bit.ly/3dDuh45) así como los “Pandora Papers” (https://bit.ly/3IFQbBX) es que la región tiene unas elites económicas ricas, que controlan incluso el poder político y que son campeonas mundiales en esconder sus capitales en el exterior, eludir el pago de impuestos y, al mismo tiempo, quejarse y reclamar a los Estados que achiquen su tamaño, reduzcan o exoneren impuestos a sus clases empresariales y flexibilicen el trabajo para reducir “costos” que supuestamente impiden sus inversiones.

Blog del autor: http://www.historiaypresente.com/el-mito-achicar-al-estado/


¿No hay más alternativa que el infierno del Fondo?


La Izquierda Diario

Por Pablo Anino 

En este artículo se reponen los hechos fundamentales de la historia reciente para no olvidar las consecuencias económicas y sociales de vivir en el régimen del FMI.

También se discute contra los argumentos que presentan como inexorable, como única salida, vivir en el infierno del Fondo. Además, se exponen sintéticamente los principales fraudes del proceso de endeudamiento reciente. Por último, se recapitulan alternativas que el Frente de Todos evitó tomar para no enfrentarse con el capital financiero imperialista y se propone un programa de salida de la clase trabajadora.

Este viernes concluyó el viaje de la delegación argentina a Washington. Durante la tarde se conoció una declaración del staff del Fondo encabezado por Julie Kozack, subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, y Luis Cubeddu, jefe de misión para Argentina. Allí se reconoce que

«Hubo avances en el trabajo técnico entre la delegación argentina y el equipo del FMI como parte de sus discusiones para alcanzar un programa respaldado por el FMI”. El organismo, además, admitió que durante el corriente año el crecimiento y la inversión son mayores que lo que se esperaba.

Aunque el lenguaje fondomonetarista es redundante en eufemismos para ocultar sus fines últimos de ajustar a las mayorías, algunas intenciones dejaron vislumbrar. El punto más destacado del comunicado indica que:

Abordar la persistente y alta inflación requiere un enfoque múltiple que implique una reducción del financiamiento monetario del déficit fiscal, una política monetaria adecuada con tasas de interés reales positivas y una coordinación de precios y salarios.

Es importante descifrar esta declaración por partes.

Por un lado, el ministro de Economía, Martín Guzmán, podrá embanderarse argumentando que el Fondo aceptó su concepto: la explicación multicausal (el “enfoque múltiple”) de la inflación. Pero, por el otro, la receta que propone el organismo está sacada de la caja de herramientas de la ortodoxia neoliberal: la misma que aplicó el Gobierno de Mauricio Macri. La “reducción del financiamiento monetario” que propone el Fondo apunta, aunque no lo diga, a reducir el déficit fiscal (ajuste). No solo eso. También apunta a que el Estado reduzca la financiación vía emisión monetaria del Banco Central para incrementar el financiamiento con el capital financiero, algo que de hecho Guzmán hace desde un tiempo atrás: el costo es un incremento enorme de la deuda pública en pesos con acreedores privados.

Establecer “tasas de interés reales positivas” es un incentivo para desatar otro festival de la “bicicleta financiera”, como el que disfrutaron los fondos especulativos que llegaron al país a hacer ganancias fáciles durante el reinado cambiemita. Pero esto requiere, además, que se libere el movimiento de capitales de los controles cambiarios. No solo eso. Las tasas de interés reales positivas constituyen un “estímulo” para desacelerar la actividad económica. Es decir, para impulsar tendencias recesivas en tanto que encarecen el crédito productivo y para el consumo.

La “coordinación de precios y salarios” en el recetario del Fondo solo puede interpretarse mirando la historia. Como explica la investigadora Noemí Brenta:

El acuerdo stand by de 1976 por primera vez y única vez estableció como condicionalidad la limitación de los aumentos salariales y el mantenimiento de la libertad de precios. Estas son medidas usuales de los programas del Fondo, para disminuir la demanda agregada reduciendo el salario real, pero su impopularidad generalmente las disimula en los memorándums de política económica [1].

Los plazos de la negociación parecen prolongarse. Eso se lee detrás del “serán necesarias más discusiones” que se plasmó en la declaración del staff. El hermetismo sobre un acuerdo que determinará el futuro y la miseria de millones de trabajadoras y trabajadores es absoluto. El show a lo Pimpinela que el último viernes dieron los Fernández en la Plaza de Mayo con Cristina afirmando que “no se va a aprobar ningún plan que no permita la recuperación económica” y Alberto respondiendo “tranquila, Cristina, no vamos a negociar nada que signifique poner en compromiso el desarrollo social en la Argentina”, ilustra el hecho de que cualquier acuerdo no será un trago fácil de digerir.

Los puntos críticos del programa que se negocia con Washington parecen estar vinculados a cuál será el nuevo nivel del dólar, a cómo se aplicará el aumento de tarifas de los servicios públicos y, por último, pero no menos importante, qué metas fiscales serán establecidas para los próximos años. Cualquier programa que afecte esas variables comprende un primer momento de ajuste recesivo cuyos costos, en lo fundamental, los paga la clase trabajadora.

El acomodamiento del dólar en un nivel más alto, no solo impulsaría la inflación, sino que beneficia a los exportadores en general y a los agroexportadores en particular. Pero, más ampliamente, es ganancia para toda la clase capitalista vía la devaluación de los salarios en dólares. El Banco Central, luego de las elecciones de noviembre aceleró el ritmo de suba de la cotización oficial del dólar y desarmó algunas regulaciones cambiarias en sintonía con lo que quiere el Fondo. Pero para los mandantes de Washington nunca es suficiente.

¿Por qué el FMI exigiría una devaluación? Para “acumular reservas internacionales”, tal como reza el comunicado del viernes. La idea es intentar que suban las exportaciones, caigan las importaciones, se incremente el superávit externo y por esa vía acumular reservas en dólares que luego permitan pagar la deuda. Con ese mismo objetivo, el Frente de Todos promueve el extractivismo (agropecuario, hidrocarburífero y minero) para conseguir dólares con el fin último de honrar al capital financiero internacional.

Otro punto importante a definir es el control de cambios: cierto nivel de devaluación acordado con el FMI tal vez podría, eventualmente, absorberse sin descontrol cambiario gracias al “cepo” y las otras medidas regulatorias del Banco Central. Sin control de cambios, puede ocurrir lo que le ocurrió a Macri: que el Gobierno tienda a perder el control en la gestión de la crisis. El problema es si el Fondo acepta que se sostengan los controles cambiarios o al menos se realice un desarme progresivo en el mediano plazo [2].

En relación a reformas estructurales, por el momento no trasciende que estén en discusión. Pero el acuerdo de facilidades extendidas que negocia el oficialismo es el más duro del menú del Fondo en términos de condicionalidades. Por lo general, comprende contrarreformas laborales, previsionales y tributarias. Hay quienes señalan que las contrarreformas laborales que quiten derechos laborales por convenio, como en el caso de Toyota, podría ser la vía para no explicitar una medida impopular de más amplio alcance. No obstante, la letra chica de un futuro acuerdo podría ser una caja de Pandora que guarde detalles inconfesables en relación a estas contrarreformas estructurales.

El Gobierno se contenta con una concesión mínima del Fondo: aspira a que el Directorio reduzca la tasa de sobrecargos que Argentina paga gracias a que el organismo le prestó a Macri más que lo que permitía la cuota de nuestro país. Aun así, no es para nada seguro que el organismo apruebe esa reducción de sobrecargos. El oficialismo también se ilusiona con que en el futuro el FMI habilite nuevas líneas de crédito más laxas, con más plazo, a las que pueda acceder Argentina.

En el Frente de Todos, en la oposición de Juntos por el Cambio y en el establishment económico se repiten argumentos para presentar como inexorable un acuerdo: se dice que es necesario para que no se imponga una devaluación; que es lo mejor para evitar un caos que traiga peores condiciones de vida; que el país necesita recomponer el crédito internacional y ganar tiempo para exportar más y más. Pero con el FMI moviendo todos los hilos de la economía, por lo general, siempre ocurrió lo contrario.

Las cosas que perdimos con el Fondo

La historia reciente es ilustrativa de las consecuencias que tiene vivir bajo el mando fondomonetarista. A fines de abril de 2018, el Gobierno de Mauricio Macri sufrió un golpe de mercado, una devaluación impuesta por la banca internacional, en particular por J.P. Morgan. Los CEO se quedaban sin financiamiento: como las revoluciones, los “mercados” se devoraban a sus mejores hijos.

El jueves 7 de junio de ese año, el exministro de Economía, Nicolás Dujovne, y el expresidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, anunciaron un acuerdo “stand by” por U$S50 mil millones con el Fondo. Se trataba del crédito más grande en la historia del organismo. Se suponía que sería una gran señal para inyectar confianza: “estamos convencidos de que vamos por el camino correcto y hemos logrado evitar una crisis”, afirmó Dujovne en ese momento. Aquel día el dólar oficial (mayorista) cotizaba a $24,97.

A fines de agosto de 2018 el acuerdo comenzó a naufragar, la crisis no se detenía. El 26 de octubre, el Gobierno de Mauricio Macri se vio obligado a firmar un nuevo acuerdo, que ampliaba el anterior: se agregaron casi U$S7 mil millones al préstamo original. El más grande de la historia se convertía en más grande aún. También se anunció más ajuste: se proyectaba déficit cero para 2019, lo mismo que emisión monetaria cero hasta junio de 2019 con el objetivo, supuestamente, de contener la inflación. Aquel 26 de octubre el dólar cotizaba a $36,79. Es decir, había aumentado un 47 % en cinco meses.

En marzo del 2019, el dólar se escapaba de nuevo. El 14 de ese mes, Dujovne anunció desde Washington que el Fondo autorizaba a vender U$S9.600 millones hasta fin de año, a razón de U$S60 millones diarios que se otorgarían a través de licitaciones. Esta autorización convertía los estatutos del propio FMI en papel mojado, en tanto implicaba financiar la fuga de capitales.

En 2019, con la derrota del macrismo en las PASO, se aceleró el desorden económico. No solamente se eyectó el dólar, sino también Dujovne y todo el esquema económico. El final de la gestión macrista atravesó varios momentos caóticos gracias a las recetas del Fondo. El 10 de diciembre de 2019, Macri abandonó la presidencia con el dólar en $57,98, un 132 % más alto que cuando comenzó el acuerdo del 7 de junio del año previo ¿No es que con el Fondo se evitan las devaluaciones? Para coronar, el macrismo concluyó 2019 con la inflación más alta en casi tres décadas.

Las consecuencias para la vida de las mayorías trabajadoras se grafican en unos pocos datos: el porcentaje de personas pobres pasó de ser el 27,3 % en el primer semestre de 2018 al 35,5 % en el segundo semestre de 2019. En los 19 meses que van desde junio de 2018 (primer acuerdo con el Fondo) a diciembre de 2019 (fin del mandato), el poder de compra del salario retrocedió 13 puntos porcentuales en el sector privado registrado, 10 puntos porcentuales en el empleo público y 19 puntos porcentuales entre los trabajadores y trabajadoras informales. No hay dudas: el Fondo es una máquina de generar pobreza.

La historia da otros testimonios de cómo el Fondo hunde al país. Según un resumen del Banco Central sobre los acuerdos que firmó Argentina con el organismo internacional entre 1958 y 2003, el Gobierno de Raúl Alfonsín realizó cinco acuerdos: tres compensatorios por caída de exportaciones y dos stand by, lo cual no evitó, sino por el contrario, precipitó el caos de la hiperinflación y una crisis social enorme. Es más, el Fondo contribuyó de manera directa a esa situación cuando desde mediados de 1988 le soltó la mano al alfonsinismo, evitando hacerse cargo de las consecuencias económicas de sus propias políticas. Tiene razón Cristina Fernández de Kirchner al señalar, como lo hizo en la Plaza de Mayo el último viernes, que “el FMI vivió condicionando a la democracia argentina” y se “comió” a los dos presidentes que tuvo la UCR desde 1983.

Brenta indica que, entre 1982 y 2001, el país estuvo el 81 % del tiempo bajo la tutela del FMI. El desempleo pasó de 5,7 % en abril de 1982 al 22 % en abril de 2002. La pobreza, medida por ingresos, pasó de ser el 4,6 % de la población en 1970 hasta alcanzar el 55 % en 2002. Fue Carlos Menem quien llevó las políticas neoliberales lo más lejos que pudo. En un acto fallido, el entonces ministro de Obras y Servicios Públicos, Roberto Dromi, sentenció que «nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del Estado”. Así fue. Las empresas de servicios públicos (gas, electricidad, telefonía, transportes) fueron regaladas al capital privado a precios de remate, situación que mayormente pervive en la actualidad. No pocos que ahora reniegan del riojano colaboraron en la gesta privatizadora, como los Kirchner que desde Santa Cruz apoyaron la privatización de YPF.

La década de 1990, la más intensa de la economía comandada por el Fondo, concluyó en una de las mayores tragedias en la historia del país: la crisis de 2001. El desenlace cinematográfico con Fernando de la Rúa huyendo en helicóptero durante la caótica crisis de 2001 fue el último episodio de más de una década de vivir con las recetas fondomonetaristas, bajo el amparo del peronismo menemista.

Como se ve, no es necesario hacer futurismo ni astrología para prever las consecuencias de vivir bajo el comando del Fondo. Incluso el Frente de Todos, bajo la impronta de Guzmán el austero, atravesó los dos años de pandemia honrando el orden de las cuentas públicas que exige un futuro acuerdo con el FMI: ajustó a las jubiladas y jubilados; las remuneraciones de los empleados públicos y los programas sociales.

¿Alguien puede pensar de buena fe que la astucia de Martín Guzmán permitirá alcanzar un acuerdo que implique un destino diferente al que exhibe la historia de las relaciones de Argentina con el Fondo? ¿Puede el país en crisis imponer su voluntad de crecer sin ajustes, tal cual postulan en el Frente de Todos, a un organismo internacional dominado por los Estados Unidos y que es parte central del orden imperialista de posguerra?

Recuperar el crédito

Otro de los argumentos que se plantea a favor de un acuerdo es que el Estado no tiene crédito internacional. Pero, en realidad, esa es una situación crónica. En los gobiernos kirchneristas esa ausencia se compensó con un superávit comercial extraordinario que proveyó de dólares frescos gracias a los altos precios de las materias primas de exportación. Pero, excepto por el paréntesis que va desde que asumió Macri en diciembre de 2015 hasta el acuerdo con el Fondo en junio de 2018, interregno donde se endeudó rápido, furioso y de manera fraudulenta al país, la economía de estas pampas funciona desde el 2001 prácticamente sin crédito internacional.

El crédito siguió cerrado luego de la restructuración de deuda en manos privadas que acordó Guzmán con los lobos de Wall Street el año pasado. Aunque recuperaron algo sus valores ante la aceleración de la negociación con el FMI, esa deuda cotizaba hasta hace semanas a valor de default. ¿Por qué sucede esto? Porque se supone que la deuda del país con acreedores privados y con organismos internacionales es impagable desde 2025 cuando empiecen los pagos fuertes de bonos en manos privadas. Es decir, el país no tendrá crédito aún con un acuerdo con el Fondo.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso los pagos con acreedores privados promediarán U$S11.500 millones anuales entre 2025 y 2035. Según detalla la web del Fondo, los préstamos de facilidades extendidas “deben reembolsarse en plazos de 4½ a 10 años, con pagos en 12 cuotas semestrales iguales”. Con este tipo de acuerdo, el país deberá desembolsar, además de los pagos a los acreedores privados, los pagos al FMI por alrededor de U$S45 mil millones (más intereses) entre mediados de 2026 y 2030: un promedio de alrededor de U$S8 mil millones anuales.

De conjunto, entre acreedores privados y el FMI, los pagos sumarían, en promedio, U$S 20 mil millones desde 2026, una suma imposible de asumir con los niveles de superávit comercial y fiscal que pueda alcanzar el país, aun cuando medie un ajuste profundo en todos los frentes. En estas condiciones, lo más probable es que se imponga la audacia, no de Guzmán, sino de los acreedores financieros imperialistas de mantener la economía endeudada por la eternidad. Y por esa vía mantener vivo un mecanismo de dependencia central para el dominio imperialista.

El Gobierno de Alberto Fernández busca patear la pelota hacia adelante, ganar tiempo, hasta la próxima crisis de deuda. Pero ¿en el medio qué? Tratará de incrementar las exportaciones a como de lugar con la esperanza de poder recuperar el crédito internacional y pagar la deuda: la fórmula es extractivismo hidrocarburífero, minero y agroindustrial a morir, reventar el ambiente, para juntar dólares para el Fondo y los lobos de Wall Street. Ese cortoplacismo consolidará la matriz primarizada de la economía y el poder de un puñado de empresas, mayormente transnacionales, que controlan el comercio exterior argentino de esas materias primas [3].

El régimen de la fuga

Así como el Estado transitó dos décadas prácticamente sin crédito, las grandes empresas tienen dificultades para conseguir acceso a préstamos internacionales. En la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina, su presidente, Daniel Funes de Rioja, pidió que vuelva el Fondo. Según el abogado, eso ayudaría a que las empresas accedan al financiamiento internacional. Es cierto que, si el país entrega el comando económico al Fondo, probablemente, las grandes compañías vean facilitado su acceso al crédito; además de otros “detalles”, como mejores condiciones de explotación de la clase trabajadora. Pero, es al menos raro que una clase capitalista que se caracteriza por su reticencia (es decir, su baja predisposición) a invertir señale la necesidad de crédito como fundamento para acordar con el Fondo.

Si se observa la experiencia reciente, durante el macrismo, antes que invertir, aun cuando hubo algo de crédito, las grandes empresas se dedicaron a fugar capitales. Durante el reinado de Mauricio se fugaron U$S 86 mil millones de dólares del país. La gran mayoría seguramente terminó en guaridas fiscales: son lugares con baja fiscalidad (cobran muy pocos impuestos) utilizados para ocultar el patrimonio de los más ricos del planeta.

Esa fuga gigantesca de recursos que salieron del país se financió con la deuda. Es más, durante la última parte del gobierno cambiemita esa fuga se financió, como se dijo, con los dólares del FMI: entraban por una ventanilla y por la otra se la llevaban los dueños del país a las guaridas fiscales. Un informe del Banco Central sobre la salida de dólares en la era macrista indica que:

La fuga de capitales presenta en el período una notable concentración en unos pocos actores económicos. Un reducido grupo de 100 agentes realizó compras netas por USD 24.679 millones.

El informe del Banco Central no tuvo ninguna consecuencia sobre los responsables del saqueo del país. No se cruzó a los fugadores con los registros de la AFIP para ver si los dólares que sacaron estaban declarados. No se exigió que retornen los recursos a estas pampas. Mucho menos se les exigió que paguen impuestos. Nada de nada. El informe parece hecho para purificar el alma del Gobierno de Alberto Fernández con una denuncia a medias. Es a medias porque ni siquiera los nombres de los fugadores se conocieron oficialmente a pesar de que el informe fue solicitado por la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa que funciona en el Congreso [4]. El informe también es a medias porque no da cuenta de los casi U$S 100 mil millones fugados durante los gobiernos kirchneristas, claro que con una diferencia sustancial con el macrismo: entre 2003 y 2015 la fuga se financió con superávit comercial y no con deuda.

Fue el periodista Horacio Verbitsky quien develó en El Cohete a la Luna que en el ranking de las cien empresas que más fugaron durante el macrismo se destacaron Telefónica, Pampa Energía, General Motors, Shell, Quilmes, Monsanto, Aluar, Procter & Gamble, Arcor y Techint, entre muchas otras. Arcor fugó U$S 255 millones y Siderar (Techint) U$S 223 millones. Estas dos empresas son las que encumbraron a Funes de Rioja como presidente de la UIA, el mismo que reclama el acuerdo con el Fondo para tener crédito ¿Y si usan los dólares fugados a guaridas fiscales?

Cada develación internacional sobre guaridas fiscales exhibe muchos de los mismos nombres de los que fugan capitales. En los Panama Papers se develó la estructura de mamushkas que usaba la familia Macri para ocultar su patrimonio. En ArgenPapers, un libro de Santiago O’Donnell y Tomás Lukin, se afirma que “Los Panama Papers no exponían un caso aislado” [5]. La lista que construyen los autores de ArgenPapers atraviesa todos los colores políticos y disciplinas: Jorge Macri, Lázaro Báez, Blaquier (Ledesma), Coto, Garfunkel, Cristóbal López, Martín Redrado, Arcor, Magnetto, Antonio de la Rúa, Techint, son algunos de los famosos nombres que ilustran la portada del libro. Y de quienes recurrieron a guaridas fiscales para ocultar sus patrimonios.

Con Macri no es la primera vez que ocurre un proceso de fuga financiada con deuda. Lo mismo ocurrió en la dictadura. Y en el 2001: mientras al pequeño ahorrista lo encerraban en el “corralito” para que no saque un dólar de los bancos, el último desembolso del Fondo se lo fugaron íntegro los grandes empresarios [6]. En el 2001, el 75 % de los montos fugados en el medio de la crisis se canalizaron a través del Citibank, Banco de Galicia, Banco Río (actual Santander), BBVA Francés, Banca Nazionale del Laboro y el HSBC [7].

La historia de la deuda argentina es la historia de un fraude permanente, acompañada como la sombra al cuerpo por la fuga de capitales, que permitió que la clase dominante acumule en el exterior una suma que podría superar los U$S 400 mil millones. Una cifra similar al stock de deuda actual: U$S 344 mil millones. El sistema bancario y financiero actúa de manera permanente como el principal instrumento de la fuga y de las maniobras devaluatorias.

Frenar el fraude y la decadencia

El 31 marzo de 2016, a través de la Ley 27.249 se habilitó el pago a los fondos buitre. En ese mes de marzo se presentó una paradoja: el Congreso que nunca trató el fallo del juez argentino, Jorge Ballestero, con la demostración de los 477 ilícitos detectados en el proceso de endeudamiento de la dictadura, accedió a votar una ley atendiendo un fallo de Thomas Griesa, el fallecido desgarbado juez de Nueva York. Los fondos buitre lograron con el ascenso de Mauricio Macri al poder niveles de ganancias exorbitantes. Sergio Massa, ahora en el Frente de Todos, levantó la mano a favor de los buitres. Lo mismo que el peronismo del Senado. Así se convalidó el primer fraude de la era macrista.

La emisión del bono a cien años que realizó el exministro de Finanzas, Luis Caputo, benefició con tasas muy altas casi a perpetuidad (cien años) a un fondo de inversión del cual él había sido accionista y a J.P. Morgan, banco del que había sido empleado. Lo mismo ocurre con los bonos “delivery” emitidos por el Estado argentino a pedido de los fondos de inversión para canalizar recursos sobrantes en Nueva York y aprovechar las tasas de interés que pagaba el país, como confesó un negociador de uno de esos fondos.

El capítulo final del fraudulento endeudamiento externo lo constituye el préstamo del FMI: implicó un aval del gobierno de los Estados Unidos, presidido por Donald Trump, a la continuidad de Macri en el poder.

La Doctrina Jurídica de Deuda Odiosa fue desarrollada por Alexander Sack en 1927. Establece que una deuda puede ser categorizada de esta forma cuando cumple dos condiciones: la primera es la ausencia de beneficio para la población, es decir que ha sido contraída no en beneficio del pueblo y del Estado, sino contra su interés y en beneficio personal de los dirigentes y las personas próximas al poder; la segunda es la complicidad de los prestamistas, que sabían (o estaban en condiciones de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población. Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no se tiene en cuenta.

Éric Toussaint integra el Comité por la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM). Tiempo atrás, en una conversación con Ideas de Izquierda explicó que “Argentina tiene la facultad de rechazar el pago de la deuda” que dejó el macrismo, en función de la doctrina de la deuda odiosa.

En la Revista Crisis, Alejandro Bercovich planteó algunas alternativas, como:

Una suspensión de pagos y una discusión democrática de los términos fraudulentos en los que fue contraída esta deuda impagable, en cambio, puede encararse de modo planificado para ahorrarnos parte de esas penurias [se refiere a un default desordenado, colapso bancario y devaluación, N. de R.] [8].

En conversación con el newsletter de economía de La Izquierda Diario, Francisco Cantamutto ofreció varios argumentos distintos al destino inexorable de arrodillarse ante el Fondo: por ejemplo, detener los pagos por causa de fuerza mayor debido a la situación de la pandemia y para auditar la deuda; crear vínculos diplomáticos con otros países deudores y tomar una acción en común; aducir que el país no puede asumir un acuerdo que “ponga en juego el cumplimiento de las obligaciones que tiene el Estado en término de derechos internacionales” que protegen derechos humanos.

Pero el Gobierno de los Fernández descartó incluso opciones menos disruptivas con el capital financiero internacional que, no obstante, podían imponer límites parciales al avasallamiento del Fondo y los lobos de Wall Street. Parece que se hubiera formulado hace un siglo aquella idea de pedir una “quita sustancial” de la deuda con el Fondo, tal el reclamo que formuló Cristina en La Habana a principio de 2020. La inmensa mayoría de los países dependientes y semicoloniales del mundo cuyos gobiernos una y otra vez han pagado las deudas eternas tiene derroteros similares a la Argentina. La justificación, parafraseando a Margaret Thatcher, siempre es la misma: “no hay alternativa”. En este laberinto sin salida que el régimen capitalista pretende naturalizar parece quedar solo una posibilidad: administrar la miseria.

Pero, la única alternativa no es arrodillarse ante los hechos consumados. No hay posibilidad de cambiar el destino de decadencia infinita, el eterno retorno al sometimiento al FMI y a los lobos de Wall Street, a ser vasallos del imperialismo, si no se toma una clara decisión soberana de rechazo al pago de la deuda basada en la movilización popular y se pone en marcha un plan integral que reorganice la economía sobre nuevas bases. Este es el planteo que hace la izquierda y que tuvo expresión este sábado 11 de diciembre en una movilización masiva a Plaza de Mayo. Es un primer paso para una batalla de largo alcance contra el dominio fondomonetarista.

Un desconocimiento soberano (no pago), tal el planteo de la izquierda, no es lo mismo que la aventura de un default, como el de Argentina en 2001. El default es una medida a la que recurren los Estados capitalistas cuando se quedan sin recursos, para luego volver a pagar. Es una aventura porque es una medida aislada y circunstancial, que les permite a los grandes grupos empresarios hacer lo que quieran, como fugar capitales o presionar para devaluar. Por el contrario, un desconocimiento soberano apoyado en la movilización popular debe ser acompañado con una serie de medidas de defensa nacional que impidan la fuga de capitales y el caos económico que quieren generar los buitres especuladores.

¿Qué medidas habría que tomar? Entre otras, la nacionalización de los servicios públicos para que se termine el régimen de las privatizadas que se estableció bajo el mandato del Fondo en los noventa. También es necesario establecer la nacionalización de la banca mediante la expropiación de los bancos privados y la conformación de un banco público único, bajo gestión de los trabajadores: esta medida permitiría terminar con el vaciamiento del país vía la fuga de capitales y cuidar el ahorro nacional; además, constituiría una herramienta para financiar la obra pública (escuelas, hospitales, viviendas), para otorgar créditos accesibles para la vivienda y otros fines a los trabajadores y sectores populares; o para ayudar a los pequeños comerciantes o productores arruinados por la crisis. La nacionalización del comercio exterior es clave para barrer con el actual oligopolio privado manejado por unas pocas empresas transnacionales y nacionales que todo el tiempo especulan con el dólar y hacen fraude al fisco, como quedó expuesto en el caso Vicentin.

También hay que expulsar al FMI del país. Liberarse de la dependencia del capital financiero internacional es fundamental para reorganizar la economía de modo que todos los recursos se orienten al desarrollo y a la atención de las necesidades sociales más urgentes. Toda América Latina sufre la opresión y saqueo por parte del imperialismo. El pueblo trabajador argentino no está solo, como intentan convencerlo los ideólogos que siempre postulan que “no da la relación de fuerzas”. Puede apelar a los pueblos hermanos del continente para entablar una pelea común.


Notas

[1] Brenta, N., Argentina atrapada. Historia de las Relaciones con el FMI. 1956-2006, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ediciones Cooperativas, 2008, p. 549.

[2] Aunque no es lo habitual que acepta el organismo, algunos analistas señalan como antecedente el esquema de Islandia. En ese país el Fondo actuó distinto a su tradición y permitió ciertos controles que perduraron entre 2008 y 2017. La jefa de la misión en Islandia era Julie Kozack, quien ahora negocia con Argentina. También trasciende que el FMI podría exigir un desdoblamiento en el tipo de cambio entre uno comercial y otro financiero. Si es que tiene éxito, lo cual es dudoso, esta medida, potencialmente, cerraría la brecha cambiaria en favor de los que especulan contra el peso argentino. Esperar y ver.

[3] Así está explicado en Cantamutto, F. y Schorr, M. (septiembre-octubre 2021), “Argentina: las aporías del neodesarrollismo”. Publicado en Nueva Sociedad. Disponible en: https://nuso.org/articulo/argentina-las-aporias-del-neodesarrollismo/

[4] El domingo pasado, en El Cohete a la Luna, Horacio Rovelli, hablaba de auditar a los fugadores. Señala que el Banco Central se ampara en una interpretación muy particular de los artículos 39 y 40 de la Ley 21.526 de Entidades Financieras para proteger los nombres de los fugadores en atención del “secreto bancario”. Se trata de una ley del año 1977 la que se utiliza para cubrir las espaldas de los fugadores. Es decir, de una ley de la dictadura cívico militar.

[5] O´Donnell, S. y Lukin T., ArgenPapers, Sudamericana, 2017.

[6] Brenta, N., Historia de la deuda externa argentina: de Martínez de Hoz a Macri, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Intelectual, 2019, p. 145.

[7] Así lo estableció la Comisión Especial Investigadora de la Cámara de Diputados sobre Fuga de Divisas de la Argentina durante el año 2001 (2005), Fuga de divisas en Argentina 2001 / Informe final, Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina / Flacso.

[8] Bercovich, A. (diciembre de 2021), “¿Y si no le pagamos al fondo?”.


sábado, 1 de enero de 2022

¿Por qué el mundo castiga a África en lugar de ayudarla?


Monitordeoriente.com

Por Ramzy Baroud 

La decisión de varios gobiernos de todo el mundo de imponer prohibiciones de viaje a siete países africanos, a partir del 27 de noviembre, debido al descubrimiento de una nueva variante del Covid-19, Omicron, fue percibida como precipitada a los ojos de algunos y plenamente justificable por motivos médicos, en opinión de otros. Sin embargo, no se trata de una diferencia de opiniones.

La rapidez con la que se ha asfixiado a algunos de los países más pobres de África, como Botsuana, Lesoto y Zimbabue, resulta especialmente inquietante si se sitúa en un contexto adecuado sobre el impacto de la pandemia del Covid-19 en el Sur Global, en general, y en África, en particular.

«He decidido que vamos a ser precavidos», dijo el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a los periodistas el 26 de noviembre, para explicar las nuevas restricciones de viaje impuestas por Washington. «No sabemos mucho sobre la variante, excepto que es una gran preocupación, parece extenderse rápidamente».

Aunque planteada en términos educados y diplomáticos, la justificación de los gobiernos mayoritariamente occidentales para impedir la entrada a ciudadanos de estos siete países africanos recuerda a la decisión de enero de 2017 del expresidente estadounidense Donald Trump de impedir la entrada a Estados Unidos a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana -tres de ellos africanos- basándose en la lógica endeble y, por supuesto, abiertamente racista, de que con ello Estados Unidos podría arreglar sus problemas.

En ese momento, Trump hizo un llamamiento para «un cierre total y completo de la entrada de musulmanes en Estados Unidos hasta que los representantes de nuestro país puedan averiguar qué está pasando».

El Ministerio de Asuntos Exteriores sudafricano arremetió de inmediato contra la infundada decisión de aislar al país antes de conocer siquiera la naturaleza de la nueva variante. De hecho, en ese momento, y hasta la redacción de este artículo, no se ha relacionado directamente con Omicron ni una sola muerte. Compárese con la variante Delta, que se descubrió por primera vez en la India y se propagó rápidamente en el Reino Unido, generando muchas muertes y devastación, pero sin obligar a tomar decisiones inmediatas para aislar los países infectados por el Delta.

«La ciencia excelente debe ser aplaudida y no castigada», dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudáfrica en un comunicado, añadiendo que las prohibiciones de viaje eran «similares a castigar a Sudáfrica por su avanzada secuenciación genómica y la capacidad de detectar nuevas variantes más rápidamente».

En declaraciones a la BBC, el alto funcionario de la Unión Africana, Ayoade Alakija, afirmó, y con razón, que la propagación de la nueva variante es la consecuencia directa de la profunda desigualdad que caracterizó la lucha contra la pandemia desde sus inicios.

«Lo que está ocurriendo ahora es […] el resultado de la incapacidad del mundo para vacunar de forma equitativa, urgente y rápida. Es el resultado del acaparamiento [de vacunas] por parte de los países de altos ingresos del mundo y, francamente, es inaceptable», dijo Alakija, añadiendo que «estas prohibiciones de viajar se basan en la política y no en la ciencia».

De hecho, la ayuda a África en su crítica lucha contra la pandemia debería haberse hecho de forma más sistemática como parte de una estrategia global inclusiva. Por desgracia, poco de eso ha ocurrido. Desde el principio, los países ricos como Estados Unidos, los Estados europeos, China y Japón han proporcionado paquetes financieros para mantener sus economías a flote. En ocasiones, proporcionaron ayuda financiera directa a todos sus ciudadanos para compensar el aumento del desempleo y los cierres prolongados. África, debido a la desigualdad global preexistente y a la pobreza generalizada, no podía permitirse tales lujos. Y lo que es peor, los países africanos fueron los últimos en recibir las vacunas que salvan vidas.

En su lugar, el acceso a las vacunas en África se percibía como una forma de caridad, relegada a un debate relativo a la bondad y la buena voluntad de los países occidentales ricos. Decepcionantemente, la principal medida para contrarrestar las profundas desigualdades, que colocaron a África en su actual desventaja económica en primer lugar, estuvo representada por el programa COVAX, patrocinado por la Coalición para las Innovaciones en la Preparación contra las Epidemias (CEPI), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alianza para las Vacunas (GAVI), entre otras organizaciones benéficas.

COVAX, que se lanzó en abril de 2020, se describió triunfalmente como una plataforma eficaz «para acelerar el desarrollo y la fabricación de las vacunas COVID-19, y garantizar un acceso justo y equitativo para todos los países».

Veinte meses después, se puede observar sin esfuerzo que COVAX fracasó en su misión de proporcionar a los países pobres y en desarrollo protección contra la pandemia. Esto no es un juicio sobre la estructura, la conducta o la sinceridad de COVAX, sino una acusación a quienes insisten en que se pueden aplicar las mismas normas de explotación económica y social sobre una pandemia mortal que no distingue entre raza, nacionalidad o clase.

«Mientras los países más ricos despliegan las vacunas de refuerzo, el 98% de las personas de los países de bajos ingresos siguen sin vacunarse. Covax […] ha aportado sólo el 5% de todas las vacunas administradas a nivel mundial y recientemente anunció que no alcanzaría su objetivo de 2.000 millones para 2021», escribieron Rosa Furneaux y Olivia Goldhill en un reciente artículo publicado en Quartz.

Según datos publicados por Reuters, en Lesoto -uno de los países africanos a los que se dirigen las nuevas prohibiciones de viajar- sólo el 14,5% de la población total está totalmente vacunada. Zimbabue y Botsuana están sólo unos pasos por delante, con porcentajes del 22,6 y 29,4 respectivamente, todavía bastante lejos del umbral de inmunidad de rebaño objetivo que se estimó inicialmente en torno al 60-70% de la población.

Han pasado casi dos años desde que la pandemia de Covid se desató y, sin embargo, el mundo insiste en afrontar una crisis global con soluciones nacionalistas y políticas. El hecho de que sigamos luchando contra el virus y sus variantes indica que el pensamiento tradicional ha fracasado por completo. Para que la pandemia sea finalmente derrotada, tenemos que abandonar la mentalidad de ricos contra pobres y norte contra sur. Para que el mundo se salve, tenemos que salvarnos todos colectivamente.