martes, 3 de mayo de 2011

¿Es el mundo demasiado grande para caer?

TomDispatch

Por Noam Chomsky

Introducción del editor de Tom Dispatch
Bases militares “R”-US. Así parece. Después de la invasión de 2003, el Pentágono comenzó rápidamente a construir una serie de bases monstruosas en Iraq ocupado, del tamaño de pequeñas ciudades estadounidenses y con la mayoría de las comodidades que existen en ellas. Se hicieron para una guarnición prevista de entre 30.000 y 40.000 soldados estadounidenses que los altos funcionarios del gobierno de Bush esperaban que podrían quedarse en ese país para una eternidad armada. Al final, se construyeron cientos de bases. (Y ahora, cientos de ellas se han cerrado o se han entregado a los iraquíes y en algunos casos se han saqueado). Con el presente contingente estadounidense de unos 47.000 menos (sin contar a los mercenarios), los responsables estadounidenses están prácticamente rogando a un gobierno iraquí que se acerca cada vez más a los iraníes para que permita que algunas fuerzas estadounidenses puedan permanecer en unas pocas bases gigantes más allá de la fecha oficial de retirada de finales de 2011.

Mientras tanto, después de 2003, EE.UU. se lanzó desenfrenadamente a construir (o expandir) bases en el Golfo Pérsico, reforzando y ampliando instalaciones en Kuwait, Qatar, Omán, los Emiratos Árabes Unidos, y Bahréin, “hogar” de la Quinta Flota de EE.UU. En ese reino insular, el gobierno de Obama, que predica “democracia” en otros sitios, se ha visto frente a una feroz campaña bahreiní-saudí de represión con un movimiento mayoritario chií por la libertad. Mientras tanto, para que no lo superaran, el Departamento de Estado decidió construir un moderno zigurat en Iraq y por ello supervisó la construcción de la mayor “embajada” del mundo en Bagdad, una ciudadela con puesto de comando que debe albergar a miles de “diplomáticos” y a sus protectores armados. Ahora está construyendo una instalación similar en Islamabad, Pakistán, mientras expande una tercera en Kabul, Afganistán.

En los hechos, en los años después de la invasión de Afganistán, como Nick Turse informó en este sitio, se lanzó a una verdadera juerga de construcción de bases en ese país, en el que construyó por los menos 400, desde micro-puestos avanzados a monstruos como las bases aéreas Bagram y Kandahar, completas, con gimnasios, supermercados, cibercafés y negocios de comida chatarra. Ahora, en el décimo año de una guerra desastrosa, es obvio que el gobierno de Obama negocia frenéticamente para conseguir que por lo menos algunas de ellas sean permanentemente nuestras después de la tan pregonada partida de las tropas de “combate” estadounidenses en 2014. Como en Iraq, los responsables estadounidenses evitan cuidadosamente la palabra “permanente”. (En 2003, el Pentágono llamó “campos duraderos” a las bases iraquíes, y en febrero de este año la secretaria de Estado Hillary Clinton presentó la siguiente descripción de la situación afgana: “De ninguna manera debe malentenderse nuestro compromiso duradero como el deseo de EE.UU. o de nuestros aliados de ocupar Afganistán contra la voluntad de su pueblo… No buscamos ninguna base militar permanente de EE.UU. en su país”).

Y sin embargo, a pesar de todas las bases construidas en el Gran Medio Oriente y todo el poder de fuego que tienen, EE.UU. se ha visto, de una manera bastante embarazosa, frente a una región que se escapa cada vez más rápido a su control. Tal vez, al recordar nuestros complejos de bases igualmente gigantescos en Vietnam –las pirámides de su época– y su suerte después de la guerra, los funcionarios estadounidenses simplemente decidieron evitar la palabra “permanente” como precaución razonable contra la realidad. Después de todo, ¿qué es permanente? Nosotros no. Considerad, por ejemplo los comentarios del notable Noam Chomsky, autor de Hopes and Prospects, en una adaptación posterior de una reciente conferencia en Amsterdam sobre el tema de lo que en este mundo es demasiado grande para caer. Tom



¿Es el mundo demasiado grande para caer?
Los contornos del orden global
Noam Chomsky 
Los levantamientos por la democracia en el mundo árabe han sido demostraciones espectaculares de valor, dedicación y compromiso de fuerzas populares que coincidieron, fortuitamente, con un notable levantamiento de decenas de miles de personas en apoyo a los trabajadores y la democracia en Madison, Wisconsin y otras ciudades de EE.UU. Si las trayectorias de protestas en El Cairo y Madison se cruzaron, sin embargo, iban dirigidas en direcciones opuestas: en El Cairo hacia el logro de derechos elementales negados por la dictadura, en Madison hacia la defensa de derechos que se lograron después de largas y duras luchas y que ahora sufren un duro ataque.

Cada una es un microcosmo de tendencias en la sociedad global, que siguió cursos diversos. Es seguro que lo que está ocurriendo tendrá consecuencias trascendentales tanto en el corazón industrial decadente del país más rico y poderoso de la historia del mundo, y en lo que el presidente Dwight Eisenhower llamó “el área más estupenda de poder estratégico del mundo”, “una fuente estupenda de poder estratégico” y “probablemente el premio económico más rico en el campo de la inversión extranjera”, en boca del Departamento de Estado en los años cuarenta, un premio que EE.UU. quería conservar para sí y para sus aliados en el Nuevo Orden Mundial que se revelaba en esos días.

A pesar de todos los cambios ocurridos desde entonces, hay muchos motivos para suponer que los responsables políticos de la actualidad se adhieren básicamente a la opinión del influyente consejero del presidente Franklin Delano Roosevelt, A. A. Berle, de que el control de las incomparables reservas de energía de Medio Oriente producirían un “control sustancial del mundo”. Y respectivamente, esa pérdida de control amenazaría el proyecto de dominación mundial que fue claramente articulado durante la Segunda Guerra Mundial y que se ha mantenido frente a los principales cambios en el orden mundial desde entonces.

Desde el inicio de la guerra, en 1939, Washington previó que terminaría con EE.UU. en una posición de abrumador poder. Funcionarios de alto nivel del Departamento de Estado y especialistas en política exterior se reunieron durante los años de la guerra para preparar planes para el mundo de posguerra. Delinearon una “Gran Área” que sería dominada por EE.UU., incluyendo el hemisferio occidental, Lejano Oriente, y el antiguo imperio británico, con sus recursos energéticos de Medio Oriente. Cuando Rusia comenzó a aplastar a los ejércitos nazis después de Stalingrado, los objetivos de la Gran Área se ampliaron a una parte tan grande de Eurasia como fuera posible, por lo menos su centro económico en Europa Occidental. Dentro del Gran Área, EE.UU. mantendría un “poder incuestionable”, con “supremacía militar y económica”, mientras aseguraba las “limitaciones de cualquier ejercicio de sobeanía” de Estados que pudieran interferir en sus designios globales. Los cuidadosos planes de los tiempos de guerra se implementaron pronto.

Siempre se reconoció que Europa podría preferir un camino independiente. En parte la OTAN tuvo el propósito de contrarrestar esa amenaza. En cuando desapareció el pretexto oficial de la existencia de la OTAN en 1989, ésta fue expandida hacia el este en violación de compromisos verbales con el líder soviético Mijail Gorbachov. Desde entonces se ha convertido en una fuerza de intervención de largo alcance dirigida por EE.UU., aclarado por el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, quien informó en una conferencia de la OTAN de que “las tropas de la OTAN tienen que proteger conductos que transportan petróleo y gas dirigido hacia Occidente”, y más generalmente proteger rutas marítimas utilizadas por buques cisterna y otra “infraestructura crucial” del sistema energético.

Las doctrinas de Gran Área permiten claramente intervenciones militares a voluntad. La conclusión fue claramente articulada por el gobierno de Clinton, que declaró que EE.UU. tiene derecho a utilizar la fuerza militar para asegurar “el acceso libre a mercados clave, suministros de energía, y recursos estratégicos”, y tiene que mantener inmensas fuerzas militares “en posiciones avanzadas” en Europa y Asia “con el fin de conformar las opiniones de la gente sobre nosotros” y “conformar eventos que afectarán nuestra subsistencia y nuestra seguridad”.

Los mismos principios rigieron en la invasión de Iraq. Cuando el fracaso de EE.UU. para imponer su voluntad fue innegable, ya no fue posible ocultar los verdaderos objetivos de la invasión detrás de hermosa retórica. En noviembre de 2007, la Casa Blanca publicó una Declaración de Principios exigiendo que las fuerzas de EE.UU. permanecieran indefinidamente en Iraq y comprometiendo a Iraq a privilegiar a los inversionistas estadounidenses. Dos meses después, el presidente Bush informó al Congreso de que rechazaría la legislación que pudiera limitar el estacionamiento permanente de fuerzas armadas de EE.UU. o “el control de EE.UU. de los recursos petrolíferos de Iraq”, demandas que EE.UU. tuvo que abandonar pronto frente a la resistencia iraquí.

En Túnez y Egipto los recientes levantamientos han logrado victorias impresionantes, pero como informó la Fundación Carnegie, aunque han cambiado, los regímenes subsisten: “Un cambio en las elites gobernantes y del sistema de gobierno sigue siendo un objetivo distante”. El informe discute los obstáculos interiores para la democracia, pero ignora los exteriores, que siempre han sigo significativos.

Es seguro que EE.UU. y sus aliados occidentales harán todo lo que puedan para impedir una auténtica democracia en el mundo árabe. Para comprender el motivo basta con considerar los estudios de la opinión árabe realizados por agencias de sondeo de EE.UU. Aunque apenas se ha informado al respecto, son ciertamente conocidos por los planificadores. Revelan que en su abrumadora mayoría, los árabes consideran a EE.UU. e Israel como las mayores amenazas que enfrentan: EE.UU. es considerado de esa manera por un 90% de los egipcios, en la región generalmente por más de un 75%. Algunos árabes consideran que Irán es una amenaza: un 10%. La oposición a la política de EE.UU. es tan fuerte que una mayoría cree que la seguridad mejoraría si Irán tuviera armas nucleares, en Egipto, un 80%. Otras cifras son similares. Si la opinión pública influenciara la política, no sólo EE.UU. no controlaría la región, sino que sería expulsado de ella, debilitando los principios fundamentales de dominación global.

La mano invisible del poder 
El apoyo a la democracia cae dentro de la competencia de ideólogos y propagandistas. En el mundo real, la aversión hacia la democracia de la elite es la norma. La evidencia de que la democracia sólo se apoya mientras contribuye a objetivos sociales y económicas es abrumadora, una conclusión aceptada renuentemente por los eruditos más serios.

El desdén de la elite por la democracia se reveló drásticamente en la reacción a las revelaciones de WikiLeaks. Las que recibieron más atención, con eufóricos comentarios, fueron los cables que informaron sobre el apoyo de los árabes a la posición de EE.UU. con respecto a Irán. Se referían a los dictadores en el poder. No se mencionaban las actitudes del público. El principio guía fue articulado claramente por el especialista de la Fundación Carnegie Medio Oriente Marwan Muasher, ex alto funcionario del gobierno jordano: “No hay nada malo, todo está bajo control”. En pocas palabras, si los dictadores nos apoyan, ¿qué otra cosa podría importar?

La doctrina Muasher es racional y venerable. Para mencionar un solo caso que es muy relevante en la actualidad, en una discusión interna en 1958, el presidente Eisenhower expresó preocupación por “la campaña de odio” contra nosotros en el mundo árabe, no por los gobiernos, sino por el pueblo. El Consejo Nacional de Seguridad (NSC) explicó que existe una percepción en el mundo árabe de que EE.UU. apoya dictaduras y bloquea la democracia y el desarrollo para asegurar el control de los recursos de la región. Además, la percepción es bastante exacta, concluyó el NSC, y es lo que deberíamos hacer: basarnos en la doctrina Muasher. Estudios del Pentágono realizados después del 11-S confirmaron que lo mismo sigue siendo válido.

Es normal que los vencedores tiren la historia al cubo de la basura y que las víctimas la tomen en serio. Tal vez puedan ser útiles algunas breves observaciones sobre este importante tema. Ésta no es la primera ocasión en la cual Egipto y EE.UU. enfrentan problemas semejantes y se mueven en direcciones opuestas. Lo mismo fue válido a principios del Siglo XIX.
Historiadores económicos han argumentado que Egipto estaba bien colocado para emprender un rápido desarrollo económico al mismo tiempo que EE.UU. Ambos países tenían una rica agricultura, incluido el algodón, base de la temprana revolución industrial, aunque, a diferencia de Egipto, EE.UU. tuvo que desarrollar la producción de algodón y una fuerza laboral mediante la conquista, el exterminio y la esclavitud, con consecuencias que ahora mismo son evidentes en las reservas para los sobrevivientes y las prisiones que se han expandido rápidamente desde los años de Reagan para albergar a la población superflua desechada por la desindustrialización.

Una diferencia fundamental fue que EE.UU. había logrado la independencia y por ello estaba libre para ignorar las prescripciones de la teoría económica, suministrada entones por Adam Smith en términos bastante similares a los que predican actualmente a las sociedades en desarrollo. Smith instó a las colonias liberadas a producir productos primarios para la exportación y a importar manufacturas británicas superiores, y ciertamente a no intentar el monopolio de bienes cruciales, sobre todo algodón. Cualquier otro camino, advirtió Smith, “retardaría en lugar de acelerar el aumento en el valor de su producción anual y obstruiría en lugar de promover el progreso de su país hacia la verdadera riqueza y grandeza”.

Después de lograr su independencia, las colonias pudieron ignorar su consejo y seguir el camino de Inglaterra en el desarrollo guiado por el Estado independiente, con altos aranceles para proteger la industria contra exportaciones británicas, primero textiles, después acero y otros, y para adoptar otros muchos instrumentos con el fin de acelerar el desarrollo industrial. La república independiente también buscó la obtención de un monopolio del algodón para “colocar a todas las demás naciones a nuestros pies”, particularmente al enemigo británico, como anunciaron los presidentes jacksonianos mientras conquistaban Texas y la mitad de México.

Un camino comparable en Egipto fue bloqueado por el poder británico. Lord Palmerston declaró que “ninguna idea de ecuanimidad [hacia Egipto] debería ser un obstáculo para intereses tan grandes y superiores” de Gran Bretaña como la preservación de su hegemonía económica y política, expresando su “odio” hacia el “ignorante bárbaro” Muhammed Ali quien se atrevió a buscar un camino independiente, y el despliegue de la flota y el poder financiero de Gran Bretaña para terminar con la búsqueda de independencia y de desarrollo económico de Egipto.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. desplazó a Gran Bretaña como el "hegemón" global, Washington adoptó la misma posición, dejando claro que EE.UU. no suministraría ayuda a Egipto a menos que se adhiriera a las reglas estándar para los débiles, que EE.UU. siguió violando, imponiendo altos aranceles para excluir el algodón egipcio y causando una debilitadora escasez de dólares. La interpretación usual de los principios del mercado.

No es muy sorprendente que la “campaña de odio” contra EE.UU. que preocupó a Eisenhower se haya basado en el reconocimiento de que EE.UU. apoya a los dictadores y bloquea la democracia y el desarrollo, tal como lo hacen sus aliados.

En defensa de Adam Smith, habría que agregar que reconoció lo que pasaría si Gran Bretaña seguía las reglas de la economía sensata, llamada ahora “neoliberalismo”. Advirtió de que si los fabricantes, comerciantes, e inversionistas británicos se volvían hacia el extranjero, podrían beneficiarse pero que Inglaterra sufriría. Pero pensó que se guiarían por un sesgo nacional, de manera que una mano invisible ahorraría a Inglaterra los estragos de la racionalidad económica.

Es difícil dejar de ver el pasaje. Es la única aparición de la famosa frase “mano invisible” en La Riqueza de las Naciones. El otro importante fundador de la economía clásica, David Ricardo, sacó conclusiones semejantes, esperando que la inclinación por el interior llevaría a las personas acaudaladas a “estar satisfechas con la baja tasa de beneficios en su propio país, en lugar de buscar un empleo más ventajoso de su riqueza en países foráneos”, sentimientos que, agregó, “lamentaría que se debilitaran”. Dejando de lado sus predicciones, los instintos de los economistas clásicos eran sanos.

Las “amenazas” china e iraní 
El levantamiento por la democracia en el mundo árabe se compara a veces con Europa Oriental en 1989, pero sobre la base de motivos dudosos. En 1989, el levantamiento por la democracia fue tolerado por los rusos y apoyado por las potencias occidentales siguiendo doctrinas estándar: se ajustaba claramente a objetivos económicos y estratégicos, y por lo tanto era un logro noble, muy honorado, a diferencia de las luchas al mismo tiempo “por defender los derechos humanos fundamentales” en Centroamérica, en palabras del asesinado arzobispo de El Salvador, uno de los cientos de miles de víctimas de fuerzas militares armadas y entrenadas por Washington. No hubo ningún Gorbachov en Occidente durante todos esos horrendos años, y no hay ninguno ahora. Y el poder occidental sigue siendo hostil a la democracia en el mundo árabe por buenas razones.

Las doctrinas del Gran Área siguen aplicándose a crisis y confrontaciones contemporáneas. En los círculos que toman las decisiones políticas y en el comentario político occidental, la amenaza iraní se considera la que plantea el mayor peligro para el orden mundial y por lo tanto debe ser el enfoque primordial de la política exterior de EE.UU., y Europa sigue el rastro cortésmente.

¿Cuál es exactamente la amenaza iraní? Una respuesta fidedigna es suministrada por el Pentágono y los servicios de inteligencia de EE.UU. Informando el año pasado sobre la seguridad global, aclaran que la amenaza no es militar. Los gastos militares de Irán son “relativamente bajos en comparación con el resto de la región”, concluyen. Su doctrina militar es “estrictamente defensiva, diseñada para desacelerar una invasión e imponer una solución diplomática a las hostilidades”. Irán tiene “una capacidad limitada de proyectar fuerzas más allá de sus fronteras”. Con respecto a la opción nuclear: “El programa nuclear de Irán y su disposición a mantener abierta la posibilidad de desarrollar armas nucleares es parte central de su estrategia de disuasión”. Todo citas.

El brutal régimen clerical es indudablemente una amenaza para su propio pueblo, aunque difícilmente supera a los aliados de EE.UU. en ese terreno. Pero la amenaza yace en otra parte, y es ciertamente de mal agüero. Un elemento es la capacidad de disuasión de Irán, un ejercicio ilegítimo de soberanía que podría interferir con la libertad de acción de EE.UU. en la región. Salta a la vista por qué Irán buscaría una capacidad disuasiva; una mirada a las bases militares y las fuerzas nucleares de la región basta para explicarlo.
Hace siete años, el historiador militar israelí Martin van Creveld escribió que “El mundo ha presenciado cómo EE.UU. atacó Iraq sin motivos, como se comrpobó. Si los iraníes no intentara producir armas nucleares, estarían locos”, en especial cuando están bajo una amenaza constante de ataque en violación de la Carta de la ONU. Queda por ver si lo están haciendo, pero tal vez sea así.

Pero la amenaza de Irán va más allá de la disuasión. También trata de expandir su influencia a los países vecinos, destacan el Pentágono y los servicios de inteligencia de EE.UU., y “desestabilizar” de esta manera la región (en términos técnicos del discurso de política exterior). La invasión y ocupación militar de los vecinos de Irán es “estabilización”. Los esfuerzos de Irán por extender su influencia a ellos es “desestabilización”, por lo tanto son evidentemente ilegítimos.

Semejante costumbre es rutinaria. Por lo tanto el destacado analista de política exterior James Chace, utilizó correctamente el término “estabilidad” en su sentido técnico cuando explicó que a fin de lograr “estabilidad” en Chile fue necesario “desestabilizar” el país (derrocando al gobierno elegido de Salvador Allende e instalando la dictadura del general Augusto Pinochet). Es igualmente interesante explorar otras preocupaciones sobre Irán, pero tal vez esto baste para revelar los principios guía y su estatus en la cultura imperial. Como subrayaron los planificadores de Franklin Delano Roosevelt en el alba del sistema mundial contemporáneo, EE.UU. no puede tolerar “ningún ejercicio de soberanía” que interfiera en sus designios globales.

EE.UU. y Europa están unidos en el castigo a Irán por su amenaza a la estabilidad, pero es útil recordar cuán aislados están. Los países no alineados han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio. En la región, la opinión pública árabe incluso favorece vigorosamente las armas nucleares iraníes. La principal potencia regional, Turquía votó contra la última moción de sanciones iniciada por EE.UU. en el Consejo de Seguridad, junto con Brasil, el país más admirado en el Sur. Su desobediencia condujo a una fuerte censura, no por primera vez: Turquía había sido amargamente condenada en 2003, cuando el gobierno siguió la voluntad de un 95% de la población y se negó a participar en la invasión de Iraq, demostrando así su débil comprensión de la democracia al estilo occidental.

Después de su fechoría en el Consejo de Seguridad el año pasado, Turquía recibió la advertencia del máximo diplomático de Obama para asuntos europeos, Philip Gordon, de que debe “demostrar su compromiso de cooperación con Occidente”. Un experto en el Consejo de Relaciones Exteriores preguntó: “¿Cómo mantener a raya a los turcos?” siguiendo órdenes como buenos demócratas. Lula de Brasil fue amonestado por un titular del New York Times diciendo que su esfuerzo junto a Turquía para dar una solución al problema del enriquecimiento de uranio fuera del marco del poder de EE.UU. era una “Mancha en el legado del líder brasileño”. En breve, haz lo que te decimos, o ya verás.

Un aspecto colateral, efectivamente suprimido, es que el acuerdo Irán-Turquía-Brasil fue aprobado por adelantado por Obama, presumiblemente en la suposición de que fracasaría, suministrando un arma ideológica contra Irán. Cuando tuvo éxito, la aprobación se convirtió en censura, y Washington impuso en el Consejo de Seguridad una resolución tan débil que China la aprobó sin problemas y ahora recibe una reprimenda por ajustarse a la letra de la resolución pero no a las directivas unilaterales de Washington, por ejemplo, en la nueva edición de Foreign Affairs.

Aunque EE.UU. puede tolerar la desobediencia turca, aunque con consternación, cuesta más ignorar a China. La prensa advierte de que “inversionistas y comerciantes chinos llenan ahora un vacío en Irán mientras empresas de muchos otros países, especialmente de Europa, se retiran”, y en particular, está expandiendo su papel dominante en las industrias energéticas de Irán. Washington reacciona con un toque de desesperación. El Departamento de Estado advirtió a China de que si quiere que la acepten en la comunidad internacional –un término técnico que se refiere a EE.UU. y a quienquiera esté de acuerdo con este último– no debe “eludir y evadir responsabilidades internacionales [que] son obvias”: es decir, que siga órdenes de EE.UU. No es probable que China se siemta impresionada.

Hay mucha preocupación por la creciente amenaza militar china. Un reciente estudio del Pentágono advirtió de que el presupuesto militar de China se acerca a “un quinto de lo que el Pentágono gastó para operar y realizar las guerras de Iraq y Afganistán”, una fracción del presupuesto militar de EE.UU., por supuesto. La expansión de las fuerzas militares chinas podría “imposibilitar la capacidad de barcos de guerra estadounidenses de operar en aguas internacionales frente a su costa”, agregó el New York Times.

O sea frente a la costa de China; falta solamente que propongan que EE.UU. elimine fuerzas militares que impidan el acceso al Caribe a los barcos de guerra chinos. La falta de entendimiento de China de las reglas de civilidad internacional es ilustrada además por sus objeciones a los planes de que el ultramoderno portaaviones a propulsión nuclear George Washington se una a ejercicios navales a pocos kilómetros frente a la costa de China, con una supuesta capacidad para atacar Pekín.

Al contrario, Occidente comprende que EE.UU. emprende todas esas operaciones para defender la estabilidad y su propia seguridad. El liberal New Republic expresa su preocupación porque “China envió diez barcos de guerra por aguas internacionales frente a la isla japonesa de Okinawa”. Evidentemente es una provocación, a diferencia del hecho, no mencionado, de que Washington ha convertido esa isla en una importante base militar a pesar de las vehementes protestas de sus habitantes. No es una provocación, sobre la base del principio estándar de que somos dueños del mundo.

Dejando de lado la profundamente arraigada doctrina imperial, hay buenos motivos para que los vecinos de China estén preocupados por su creciente poder militar y comercial. Y aunque la opinión árabe apoya un programa iraní de armas nucleares, ciertamente no deberíamos hacerlo. La literatura de política exterior está repleta de propuestas sobre cómo contrarrestar la amenaza. Pocas veces mencionan una manera obvia: trabajar para establecer una zona libre de armas nucleares en la región (NWFZ). El tema se presentó (de nuevo) en la conferencia del Tratado de No Proliferación (TNP) en la sede de las Naciones Unidas en mayo pasado. Egipto, como presidente de las 118 naciones del Movimiento de los No Alineados pidió negociaciones para una NWFZ en Medio Oriente, como fue aceptado por Occidente, incluido EE.UU., en la conferencia de revisión del TNP en 1995.

El apoyo internacional es tan abrumador que Obama lo aceptó, formalmente. Es una excelente idea, informó Washington a la conferencia, pero no ahora. Además, EE.UU. dejó claro que hay que exceptuar a Israel: ninguna propuesta puede pedir que el programa nuclear de Israel se coloque bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica o que se publique información sobre “las instalaciones y actividades nucleares de Israel”. Y que no se hable más de este método de encarar la amenaza nuclear iraní.

Privatizando el planeta 
Aunque la doctrina de la Gran Área sigue prevaleciendo, la capacidad para implementarla ha disminuido. El pico del poder de EE.UU. fue después de la Segunda Guerra Mundial, cuando literalmente poseía la mitad de la riqueza del mundo. Pero eso declinó naturalmente cuando otras economías se recuperaron de la devastación de la guerra y la descolonización emprendió su tormentoso camino. A principios de los años setenta, la parte de EE.UU. en la riqueza global había disminuido a cerca de un 25%, y el mundo industrial se había hecho tripolar: Norteamérica, Europa, y Asia del Este (entonces centrada en Japón).

En los años setenta también hubo un abrupto cambio en la economía de EE.UU., hacia la financialización y la exportación de la producción. Una variedad de factores convergió para crear un ciclo cruel de concentración radical de la riqueza, sobre todo en el 1% superior de la población –en particular directores ejecutivos, gerentes de fondos de alto riesgo, etc.- Eso lleva a la concentración del poder político, de ahí a políticas estatales de aumentar la concentración económica: políticas fiscales, reglas de gobierno corporativo, desregulación, y muchas cosas más. Mientras tanto, los costes de campañas electorales aumentaron enormemente, llevando a los partidos a los bolsillos del capital concentrado, cada vez más financiero: los republicanos por reflejo, los demócratas –ya eran como los que solían ser republicanos moderados– no se quedaron muy atrás.

Las elecciones se han convertido en una charada dirigida por la industria de las relaciones públicas. Después de su victoria de 2008, Obama ganó un premio de la industria por la mejor campaña de mercadeo del año. Los ejecutivos estaban eufóricos. En la prensa empresarial explicaron que habían estado mercadeando candidatos como otras mercancías desde Ronald Reagan, pero 2008 fue su mayor logro y cambiaría el estilo en los consejos corporativos. Se espera que la elección de 2012 cueste 2.000 millones de dólares, sobre todo en fondos de las corporaciones. No es de extrañar que Obama esté seleccionando a hombres de negocios para las máximas posiciones. El público está enojado y frustrado, pero mientras prevalezca el principio Muasher [“Siempre y cuando la gente esté tranquila y pasiva, vamos a hacer lo que queramos”. N. del T.], eso no importa.

Mientras la riqueza y el poder se han concentrado fuertemente, para la mayoría de la población los ingresos reales se estancaron y la gente se las ha arreglado con más horas de trabajo, deudas e inflación de los activos, destruidos regularmente por las crisis financieras que comenzaron cuando el aparato regulador fue desmantelado desde los años ochenta.
Nada de esto es problemático para los muy ricos, que se benefician de una póliza de seguro del gobierno llamada “demasiado grande para caer”. Los bancos y firmas de inversión pueden hacer transacciones arriesgadas, con grandes beneficios, y cuando el sistema se derrumba inevitablemente, pueden ir corriendo donde papá Estado a pedir un rescate con dineros públicos, aferrados a sus copias de Friedrich Hayek y Milton Friedman.

Ése ha sido el proceso regular desde los años de Reagan, cada crisis más extrema que la anterior –es decir, para la población general-. Ahora mismo, el verdadero desempleo está a niveles de la Depresión para gran parte de la población, mientras Goldman Sachs, uno de los principales arquitectos de la actual crisis, es más rico que nunca. Acaba de anunciar tranquilamente 17.500 millones de dólares en compensaciones por el año pasado, y su presidente ejecutivo, Lloyd Blankfein, recibió una bonificación de 12,6 millones mientras que triplica su salario base.

No tendría sentido concentrar la atención en hechos semejantes. Por lo tanto, la propaganda tiene que tratar de culpar a otros; en los últimos meses: los trabajadores del sector público, sus inmensos salarios, exorbitantes jubilaciones, etc.; todo fantasía, basada en el modelo de la imaginería "reaganita" de madres negras conducidas en sus limusinas a cobrar sus cheques de la asistencia social, y otros modelos que sobra mencionar. Todos tenemos que apretarnos los cinturones; es decir, casi todos.

Los maestros constituyen un objetivo particularmente bueno, como parte del esfuerzo deliberado por destruir el sistema de educación desde la guardería infantil hasta las universidades, mediante la privatización, de nuevo, bueno para los ricos, pero un desastre para la población, así como para la salud a largo plazo de la economía, pero es una de las externalidades que se deja de lado mientras prevalezcan los principios del mercado.

Otro excelente objetivo, siempre, son los inmigrantes. Ha sido así durante toda la historia de EE.UU., aún más en tiempos de crisis económica, exacerbada ahora por un sentido de que nos están quitando nuestro país: la población blanca se convertirá pronto en una minoría. Se puede comprender la cólera de individuos agraviados, pero la crueldad de la policía es estremecedora.

¿Quiénes son los inmigrantes en cuestión? En el este de Massachusetts, donde vivo, muchos son mayas que huyeron del genocidio en las tierras altas guatemaltecas realizado por los asesinos favoritos de Reagan. Otros son mexicanos, víctimas del NAFTA de Clinton, uno de esos raros acuerdos gubernamentales que se las han arreglado para dañar a la gente en los tres países afectados. Cuando el NAFTA se aprobó bajo presión en el Congreso en 1994, pasando por alto las objeciones populares, Clinton también inició la militarización de la frontera entre EE.UU. y México, que antes era bastante abierta. Se comprendió que los campesinos mexicanos no pueden competir con la agroindustria estadounidense altamente subvencionada, y que las empresas mexicanas no pueden sobrevivir a la competencia con las multinacionales de EE.UU., que deben recibir “trato nacional” bajo los mal bautizados acuerdos de libre comercio, un privilegio otorgado solo a personas corporativas, no a las de carne y hueso. No es sorprendente que esas medidas hayan llevado a una inundación de refugiados desesperados, y a provocar una histeria contra los inmigrantes por parte de las víctimas de las políticas estatales-corporativas dentro del país.

Parece que en Europa sucede lo mismo, donde es probable que el racismo esté aún más desmandado que en EE.UU. Uno puede quedarse pasmado al ver que Italia se queja del flujo de refugiados de Libia, escenario del primer genocidio posterior a la Primera Guerra Mundial, en el ahora liberado Este, a manos del gobierno fascista de Italia. O cuando Francia, que sigue siendo actualmente el principal protector de las brutales dictaduras en sus antiguas colonias, se las arregla para olvidar sus horrendas atrocidades en África, mientras el presidente francés Nicolas Sarkozy advierte sombríamente contra el “flujo de inmigrantes” y Marine Le Pen objeta que no hace nada para impedirlo. No necesito mencionar a Bélgica que podría ganar el premio de lo que Adam Smith llamó “la salvaje injusticia de los europeos”.

El ascenso de partidos neofascistas en gran parte de Europa sería un fenómeno aterrador incluso si no recordáramos lo que sucedió en el continente en el pasado reciente. Hay que imaginar la reacción si los judíos estuvieran siendo expulsados de Francia hacia la miseria y la opresión, y luego se presencia la falta de reacción ante lo que sucede a los gitanos, también víctimas del Holocausto y la población más brutalizada de Europa.

En Hungría, el partido neofascista Jobbik obtuvo un 17% de los votos en las elecciones nacionales, lo que tal vez no sea sorprendente dado que tres cuartos de la población piensa que les va peor que bajo el régimen comunista. Podríamos sentirnos aliviados de que en Austria el ultraderechista Jörg Haider haya obtenido solo un 10% de los votos en 2008, si no fuera por el hecho que el nuevo Partido de la Libertad, desbordándolo por la extrema derecha, obtuvo más de un 17%. Es escalofriante recordar que, en 1928, los nazis obtuvieron menos de un 3% de los votos en Alemania.

En Inglaterra el Partido Nacional Británico y la Liga Inglesa de Defensa, en la derecha ultra-racista, son fuerzas importantes. (Lo que pasa en Holanda lo sabéis demasiado bien.) En Alemania el lamento de Thilo Sarrazin de que los inmigrantes están destruyendo el país fue un enorme éxito de ventas, mientras la canciller Angela Merkel, aunque condenó el libro, declaró que el multiculturalismo había “fracasado del todo”: los turcos importados para hacer el trabajo sucio en Alemania no se convierten en rubios de ojos azules, verdaderos arios.

Los que tengan sentido de la ironía recordarán que Benjamin Franklin, uno de los personajes principales de la Ilustración, advirtió de que las colonias recién liberadas deberían tener cuidado al permitir la inmigración de alemanes, porque eran demasiado morenos; los suecos también. Llegado el Siglo XX, los mitos ridículos de pureza anglosajona eran comunes en EE.UU., incluso entre presidentes y otras personalidades destacadas. El racismo en la cultura literaria ha sido una obscenidad flagrante; mucho peor en la práctica, sobra decirlo. Es mucho más fácil erradicar la poliomielitis que esa horrenda plaga, que regularmente se vuelve más virulenta en tiempos de penuria económica.

No quiero terminar sin mencionar otra externalidad que se desestima en los sistemas de mercado: la suerte de las especies. Un riesgo sistémico en el sistema financiero puede ser remediado por el contribuyente, pero nadie acudirá al rescate si se destruye el medioambiente. Que hay que destruirlo es casi un imperativo institucional. Los dirigentes empresariales que realizan campañas de propaganda para convencer a la población de que el antropogénico calentamiento global es un engaño liberal saben perfectamente cuán grave es la amenaza, pero tienen que maximizar los beneficios a corto plazo y su penetración en el mercado. Si no lo hacen, algún otro lo hará.

Este ciclo vicioso puede resultar letal. Para ver cuán grave es el peligro, basta con analizar el nuevo Congreso de EE.UU. llevado al poder por la financiación y propaganda de las empresas. Casi todos sus miembros niegan el cambio climático. Ya han comenzado a recortar los fondos para medidas que podrían mitigar una catástrofe ecológica. Peor todavía, algunos son verdaderos creyentes; por ejemplo, el nuevo jefe de un subcomité sobre el medio ambiente explicó que el calentamiento global no puede ser un problema, porque Dios prometió a Noé que no habría otro diluvio.

Si cosas semejantes estuvieran ocurriendo en algún país pequeño y remoto, podríamos morirnos de risa. No cuando suceden en el país más rico y poderoso del mundo. Y antes de reír, también podríamos considerar que la actual crisis económica puede rastrearse en gran medida a la fe fanática en dogmas como la hipótesis del mercado eficiente y en general a lo que el Nobel Joseph Stiglitz, hace quince años, llamó la “religión” que mejor conocen los mercados, que impidió que el banco central y los economistas detectaran una burbuja inmobiliaria de 8 billones [millones de millones] de dólares que no tenía ninguna base en fundamentos económicos, y que devastó al país cuando estalló.

Todo esto, y mucho más, podrá continuar mientras prevalezca la doctrina de Muasher. Mientras la población general sea pasiva, apática, desviada hacia el consumismo o hacia el odio a los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que les dé la gana, y los que sobrevivan tendrán que contemplar el resultado.

Noam Chomsky es profesor emérito del Instituto en el Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas que son éxitos de venta. Sus últimos libros son una nueva edición de Power and Terror, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos sobre política y lenguaje desde los años cincuenta hasta el presente, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects. Este artículo se ha adaptado de una conferencia impartida en Amsterdam en marzo.

lunes, 2 de mayo de 2011

EL Corpo-Imperialismo planea un nuevo golpe contra Honduras

Vos el Soberano

Laura González C. y Arturo J. Viscarra

El golpe de Estado que sufrió Honduras el 28 de junio de 2009 marcó el inicio de una serie de agresiones contra este pueblo centroamericano. Los asesinatos, la tortura, las amenazas y la constante represión son los problemas que ha afrontado la Resistencia hondureña después del golpe.

En el ámbito económico las medidas que allí se han aplicado y las que se pretenden imponer han generado graves confrontaciones entre el gobierno y la población, como se ha evidenciado en estas últimas semanas. Pero ahora, el pueblo hondureño se enfrenta con una nueva amenaza que no puede observarse sino como una propuesta de privatización a gran escala.

El 5 y 6 de mayo en la ciudad de San Pedro Sula se llevará a cabo la denominada feria “Honduras is Open for Business”, que de acuerdo al sitio oficial “tiene como finalidad el relanzamiento de Honduras como el más atractivo destino para la inversión en América Latina”. En base a la suma de los distintos proyectos presentados en el sitio oficial del evento, se estima que la cifra a invertirse es de 14.586.578.214 USD, la cual es ligeramente menor al Producto Interno Bruto de Honduras del año 2010 (16.288 millones USD).

Los sectores de inversión que se han hecho públicos hasta ahora son: agronegocios, energía renovable, turismo e infraestructura, negocios forestales y textiles, entre otros. Entre algunos de los proyectos podemos mencionara a: la “Extracción y Comercialización de Aceite de Palma Africana”, la “Elaboración de Concentrado y Centro de Mejoramiento Genético de Porcinos”, y “una oferta considerable sobre de especies nativas y exóticas”.

Entre los expositores del evento figuran el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, el multimillonario mexicano Carlos Slim , el Subsecretario de la Administración de Comercio Internacional del gobierno de los Estados Unidos, Francisco Sánchez, el presidente panameño Ricardo Martinelly y Sheng-Chung Lin, quien “actualmente funge como Ministro Adjunto del Ministerio de Asuntos Económicos de la República de China (Taiwán)”, según consta en el página oficial del evento.

Sin duda alguna este millonario evento es un nuevo golpe asestado al pueblo hondureño y un remesón de conciencia para que todas y todos trabajemos juntos en contra del Corpo-Imperialismo que es el verdadero enemigo de los pueblos del mundo.
Más información desde una postura crítica se estarán presentando en el siguiente sitio: http://hondurasalaventa.blogspot.com/

Visita Honduras Organización de Derechos Humanos de EEUU

SOAWatchLatina

Preocupados por las reiteradas denuncias:

El 30 de abril el padre Roy Bourgeois, junto a una delegación de School of Americas Watch (SOAW), llegará a Honduras para conocer in situ la grave situación de derechos humanos que afecta a este país centroamericano.

La visita, que se extenderá hasta el 8 de mayo, contemplará reuniones con miembros de la resistencia, grupos de derechos humanos, maestros, sindicalistas, lideres religiosos y miembros del ex gobierno de Zelaya. Entre ellos, reuniran especialmente con el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras, COFADEH.

Los activistas de derechos humanos estarán en Tegucigalpa, el Bajo Aguán y Zacate Grande para conocer en terreno las graves denuncias de violaciones a los derechos humanos que se siguen registrando en este país desde el golpe de estado de junio de 2009. Sólo este fin de semana dos dirigentes campesinos fueron hallados decapitados en el Bajo Aguán, informó el presidente de la Federación por el Derecho a la Alimentación (FIAN-Honduras), Gilberto Ríos.

La delegación SOAW también contempla una visita a la base militar de Estados Unidos en Palmerola cuestionada por haber ayudado en el golpe de estado del 2009.

El sacerdote católico, Roy Bourgeois, fundador de SOAW, estará acompañado, entre otros, por la Coordinadora para América Latina de la organización, la socióloga, Lisa Sullivan. Juntos han visitado 18 países de la región haciendo conciencia en los gobiernos de lo nefasto que es seguir enviando militares latinoamericanos a la academia militar conocida como Escuela de las Américas.

Recordemos que el ex Jefe del Estado Mayor Conjunto de Honduras, Romeo Vásquez y el Jefe de la Fuerza Aérea, General Luis Prince Suazo, fueron quienes encabezaron el Golpe Militar de Honduras en junio de 2009, ambos fueron graduados de la Escuela de las Américas en cuya academia militar se descubrieron en 1996 manuales de tortura como parte del entrenamiento.

Según los registros públicos entregados por el mismo gobierno de Estados Unidos hasta el año 2004 Honduras había enviado a este centro militar a 3566 militares. Un documento del Pentágono, de mayo del 2010, señala que ese año fueron 73 nuevos militares hondureños a recibir instrucción allí.

La Escuela de Asesinos

La Escuela de las Américas fue fundada en 1946 por el Ejército de los Estados Unidos y durante casi cuatro décadas funcionó en el Canal de Panamá. En 1984 fue expulsada de este país por el ex Presidente Jorge Illueca quien afirmó que esta academia militar era la más grande base militar para la desestabilización de América Latina. Desde entonces opera en el Estado de Georgia, en el Fuerte Benning, Estados Unidos.

Amnistía Internacional ha expresado que este instituto militar debe ser cerrado mientras no se investiguen las violaciones a los derechos humanos que cometieron sus graduados en la mayoría de los países de America Latina.

Hasta el momento SOAW ha logrado que Venezuela, Argentina, Bolivia y Uruguay retiren sus tropas de esta polémica institución militar hoy rebautizada con el nombre de Instituto de Cooperación y Seguridad de Hemisferio Occidental (Whinsec, su nombre en inglés).

Entrevista a Gonzalo Rojas: “Lo que no tiene continuidad, no tiene realidad”


Vos el Soberano

Por Mario Casasús *

El Roble, Chile.- Seis horas de camino desde Santiago de Chile al sur, Gonzalo Rojas (1917) espera en la puerta con su impecable traje negro y corbata roja, desde marzo no lo veía y está jovial como entonces, en lo que va del año regresó de México, Colombia y Argentina, sólo canceló su participación en la Feria del Libro de Lima para tomar un descanso y preparar sus dos futuros proyectos editoriales Contra la muerte y otros poemas y Esquizo.

Autor de La miseria del hombre (1948); Contra la muerte (1964); Oscuro (1977); Del relámpago (1981); El alumbrado (1986); Antología del aire (1991); ¿Qué se ama cuando se ama? (2000); Réquiem de la mariposa (2001); Al silencio (2002) y Duotto. Canto a dos voces con Roberto Matta (2005). Premio Cervantes (2003), Premio Nacional de Literatura y Reina Sofía de poesía (1992), incluso es candidato al Premio Nobel de Literatura desde 2006.

Otro octubre y los versos de Gonzalo Rojas por el Che Guevara y Miguel Enríquez (del Movimiento de Izquierda Revolucionaria) comienzan a duplicarse en la memoria, don Gonzalo habla de su allendismo, como la única vez en que fungió de diplomático en China y Cuba, el golpe de Estado de 1973 lo sorprendió en La Habana, cuatro días antes había recibido la Carta de protocolo en La Moneda de manos de Salvador Allende y recuerda con mucho cariño la solidaridad de Cuba en su exilio.

Es un poeta lleno de curiosidad, me abordó con varias preguntas antes de hacer la entrevista, sus dudas sobre la Fundación Neruda; sobre sus amigos que viven en México: Saúl Ibargoyen, Hugo Gutiérrez Vega y Juan Gelman; sobre sus exalumnos Sara Vial y Jaime Concha y me pide darle saludos a nuestro querido Mario Benedetti. Es amable como ninguno en la tierra, me lleva a recorrer su casa con pausa, me cuenta cada historia por fotografía, telegramas, papales regados en la cama y escritorio, resaltan los cuadros de Roberto Matta a quien considera el mejor poeta de Chile. Las maquetas de sus nuevos libros están listas y es cuando le pido permiso para encender la grabadora...

MC.- ¿Cómo se sintió en la Casa de los cinco soles al recibir el Honoris Causa por la Universidad del Valle de México?
GR.- Estuve contento Mario, me gustó eso, algunas cosas no las entendí, no pertenezco yo a cierta cuerda de académicos con esos niveles tan distinguidos, fue bonita la ceremonia, sin embargo no tuve oportunidad de ver a los estudiantes y a mí me importa sobremanera porque creo que la universidad es con docentes, estudiantes e investigadores, no tuve opción de hablar con los jóvenes a pesar de que fue una sesión abierta al público en un teatro hermoso del Museo de Antropología, me pusieron esos sellos que tampoco los había usado antes, con todos los objetos que son parte de las tradiciones.

MC.- A diferencia de Neruda y Borges, que fueron amigos de Alfonso Reyes, usted me contaba que lo conoció al borde de la muerte...
GR.- A don Alfonso lo conocí yo en persona después de haberlo leído incesantemente a lo largo de 30 años y de haber enseñado su pensamiento teórico literario en distintas universidades, no sólo de Chile sino del exterior, yo he enseñado a Reyes he hecho leer a mis estudiantes las obras grandes de Reyes La crítica a la edad ateniense, La antigua retórica ¿qué se yo? Todos los libros primordiales de la basta obra de don Alfonso. En el año 1959 yo vengo llegando de New York y había ido a China, por esos azares...

MC.- ¿Cuándo conoció a Mao?
GR.- No, en mi segundo viaje a China, yo había ido a China por primera vez en 1953 y la segunda en 1958, en mayo de 1959 yo pasó a saludar a mi amigo Octavio Paz, con el cual no tenía trato directo sino por correspondencia, porque yo había hecho algunas notas críticas sobre sus libros grandes, los primeros libros grandes de Octavio, uno que se llama, bellísimo libro, cómo se llama, con una mirada al pasado mexicano..
.
MC.- El laberinto de la soledad...
GR.- El laberinto es un libro portentoso escrito por él tan temprano... bueno yo paso a saludar a este hombre, y allí me informan que don Alfonso está vivo y residiendo en la Ciudad de México, yo no pregunté si estaba muerto, entonces fui a parar con Carlos Fuentes ¡ahora lo recuerdo nítidamente! Carlos me llevó hasta la casa que le decían la capilla Alfonsina, estuve con él, tuve la oportunidad de dialogar con él, fue finísimo y me dio realmente una lección mayor, luminoso como él solo. Prolijo sería que yo te explicará lo que significa Reyes para mí, en el orden del rigor de la dignidad de pensar y de escribir, del decoro, del rechazo a toda trampa de la publicidad eso me gustó mucho de Reyes; la forma clásica y fresca me llevo a consentir con el pensamiento del mismísimo Borges que dijo: "leer a Alfonso Reyes es aprender a escribir" eso lo sabes tú.

MC.- ¿Por qué el enamoramiento con México?
GR.- Desde muchachito, hijo mío, yo soy un hombre que va a cumplir 90 años, entonces el año 1927 yo tengo 10 años, estoy en un colegio, uno de esos internados de la época, duro, pero bueno, uno aprendía a leer a pensar y trabajar, me leo los primeros papeles sobre México y aparece por ejemplo ese plazo de Plutarco Elías Calles y aparece esto de Cristo, cómo es que se llaman...

MC.- Los cristeros...
GR.- Eso me apasiona y me pongo a leer, ah, pero simultáneamente yo oigo y leo mucho, niño como era, de lo que estaba ocurriendo en Rusia, la URSS había nacido en 1917, justamente cuando yo empecé a vivir en el planeta tierra. El hecho es que se me daba estos dos mundos: uno remoto que era Rusia y otro próximo para mí que era mi México, se me dieron juntos cuando era un muchacho, por eso te contesto a escala de escritor, cómo en una infancia, yo hijo de minero, repercute tan hondamente la vivacidad de un pensamiento político fresco, airoso como era el mexicano de aquellos días, y como habían sido desde que se inició la Revolución mexicana y la naciente URSS, sin confundirlos, era un chico pero no confundía las cosas. Pero en todo caso a México lo comencé a leer a tratar con los años y me leí las novelas mayores de México, sus crónicas me maravillaban, yo sabía que México era grande sobre grande de nuestra América, no tanto para confirmar lo que sabría después: México es México.

MC.- ¿Y cuándo le llegan los ecos de Los cristeros de las novelas de Rulfo?
GR.- Tarde, él nació en 1918, yo lo conocí en Valparaíso

MC.- En el Congreso de Escritores organizado por Neruda...
GR.- Un Congreso de segunda clase, los grandes encuentros los dirigí yo, perdón que te lo diga...

MC.- ¿En la Universidad de Concepción?
GR.- Lo hice intencionalmente para justamente, desde una provicialidad saltar al mundo, ese era mi proyecto, junté a los escritores de América Latina, de España, Francia, Alemania... ah, pero no me conformé... no Mario, no fueron de un día, fueron de 5 años consecutivos, desde muchacho yo me aprendí solo esta idea: "Lo que no tiene continuidad, no tiene realidad" -anóteme eso Mario es un pensamiento del Rojas Gonzalo-

MC.- ¿Entonces su homenaje a México es tener reunida su obra en el Fondo de Cultura Económica?
GR.- Se fueron dando las cosas, un hombre al que yo invité al Segundo Encuentro Internacional de Escritores, en 1960, y que se llamó Jaime García Terrés dirigía la revista de la UNAM, todavía no era una revista con el formato que tiene, Jaime había venido a Concepción, luego hizo un libro mío y lo imprime en el Fondo de Cultura Económica: Del relámpago se llama mi libro, y con un prologuito de él, más bien con una presentación.

MC.- Quisiera que nos hablara de usted y siguiendo la lógica de México, Juan Villoro distingue a los escritores que van al psicoanalista de los que no.
GR.- ¿Dice Juan Villoro eso?

MC.- Sí, ¿usted ha tenido la intriga de saber de dónde vienen la sucesión de imágenes de su inconsciente?
GR.- Desde luego, en qué escritor no andan esas visiones, o qué ser humano, sé que algunos aceptan las doctrinas o las fórmulas de las figuras más conocidas del psicoanálisis como Sigmund Freud o como Jacques Lacan o que acepten otras interpretaciones, como las de Ludwig Wittgenstein, yo soy más loco me quedo con Wittgenstein (risas).

MC.- Quería hacerle una pregunta, porque usted es muy cosista: su cama de la dinastía China, el ataúd que tenía por casa de madera, las barras de ejercicios frente a las rosas, su Torreón del Renegado ¿Las cosas lo eligen a usted o las busca para su poesía?
GR.- Qué bonita pregunta, yo creo que elige, se elige en aquello que uno elige, a mí me gustan ciertas cosas, me fascina todo lo que tenga vivacidad de cosa de realidad. Un barranco para mí es portentoso, si vieras las distintas casas en las que he vivido a lo largo de toda mi vida, siempre las elegí junto a un barranco, tal vez porque de niño vivía en los barrancos del Sur, cerca de los ríos y los mares, en Valparaíso y Lebú. Atiendo los colores, como cualquier ser humano, las cosas me encantan, lo que no quiere decir que no tenga un trato incesante con el pensamiento y las ideas, pero no soy un abstracto. Los poetas no somos animales abstractos, por principio, a nosotros nos juega la idea, que es una representación abstracta y general de la realidad, en cambio jugamos con y desde las imágenes, representaciones concretas.

MC.- ¿En su ADN había sangre que lo tironeaba hacia el anarquismo o a la poesía mística?
GR.- A mi abuelo no lo conocí, murió dos años antes de que yo naciera, era el padre de mi padre, era profesor del Estado, de educación primaria. En mi biblioteca de veinticinco mil libros, hay ejemplares que pertenecieron a mi padre y los leía en francés. Es muy distinto este plazo casi asqueroso, de 2007, en el que nadie lee, anda y pregunta a un minero qué lee. Antes había un impulso creativo muy fuerte, un exponente es Gabriela Mistral, que curiosamente, su mamá era prima de Jacinto Rojas, mi abuelo, eso no quiere decir nada Mario, aquí como en México todos somos parientes.

MC.- ¿Cómo fue su relación con sus colegas contemporáneos?
GR.- Las promociones literarias de Chile son como en México, de distintos plazos, cada 20 años, o una mudanza, yo pertenezco a la del año 38, quedamos tres con vida: Volodia Teitelboim y un nazi –al que quiero a pesar de su ideología- Miguel Serrano, allá él con sus tonterías.

MC.- ¿Fernando Alegría es de su generación?
GR.- Sí

MC.- ¿Manuel Rojas?
GR.- No, él era un viejo, pertenecía a la promoción del veinte, igual que Pablo Neruda. Te lo digo porque ese año 38 fue hermoso en este país, se dan como episodios en el telón del mundo, la Guerra Civil española, entramos en diálogo con la España ensangrentada, no con la vieja España que era una mierda un poco altiva, la de las conquistas y colonias. Y la otra cosa que repercutió en nosotros fue la segunda guerra mundial. Tiene mucho que ver con la conducta de nosotros, yo creo en la poesía como conducta, no sólo como tarea como oficio mayor –así definió la poesía Gabriela Mistral-, porque por último qué pasa: a ti te dan la palabra, quién te la dio, tienes que utilizarla, hay una moral del canto.

MC.- Estando en la órbita literaria y siendo amigo de Pablo de Rokha, Vicente Huidobro y Pablo Neruda ¿Cómo reconstruyó su guerrilla literaria?
GR.- Las querellas literarias nunca han tenido importancia, en la España vieja las hubo, en los días en que Rubén Darío vivía en Chile, había gente que no lo quería, decían que era un pobre señor de Centro América que andaba vagando por aquí. Nunca le atribuimos importancia, yo era amigo de los dos Pablos, más de Rokha porque me quedaba más cerca; Neruda siempre andaba en sus consulados, le costó llegar a Chile, su fue a esos lados que tú sabes y volvió hasta que a la salida de la guerra civil asumió una postura política, él que había sido anarquista.

MC.- ¿La última vez que vio a Neruda fue cuando se anunció a Salvador Allende como candidato de la Unidad Popular?
GR.- No, lo visité en la Embajada de Chile en París, yo iba a China como diplomático, y lo llamé una noche, tomamos desayuno, me gustó que Neruda era fiel, vi una montura de caballo en una pieza de la Embajada y le pregunté qué hacía allí la montura y me respondió que él la había comprado.

MC.- Y en la ceremonia del Nobel a Neruda, ¿cómo interpretó la insinuación al pequeño Dios?
GR.- Por supuesto, era la querella con Vicente, yo quiero más a Vicente Huidobro, ese tipo sembró la libertad en mi cabeza, no tiene comparación con Neruda, Pablo era una bella persona y sobre todo por poeta, en algunas partes de su producción portentoso, pero no tenía esa entrada con los jóvenes que llegó a tener Huidobro, que era señorito y no le daba su confianza a cualquiera, no sé por qué nosotros nos sentíamos más interpretados por él. Cuando iba a su domicilio, recibí siempre un impulso muy especial, te voy a contar una anécdota, para que tengas una idea de su figura discutible. En el año 38, yo estudiaba en la facultad de filosofía y letras, un día me aburrí profundamente en clase, yo estudiaba filología clásica era mis ramos más adorados, estudiábamos a Ovidio, el profesor se puso a traducirlo directamente, palabra por palabra y así no se traduce a un poeta, no entraba en el pensamiento del gran Ovidio, yo me aburrí pensando en eso y en todo, y llegué a la casa de Vicente Huidobro, a la que ya había ido antes, toco la puerta, me abre una empleada, era medio día y recuerdo que ella me dijo: -"El señor se está levantando"; -"bueno lo esperaré"... al fin me recibió y le expliqué: -"yo vine porque estaba muy cansando de la facultad y el profesor enseña tan mal", Huidobro me pregunta qué estaba leyendo, respondí: –"Ovidio", Vicente me dice: -"pero ¿cómo vas a estar leyendo a los carcamanes?". Repliqué: –"No, Vicente tú nos enseñas a ser libres y certeros, ¿tú has leído algún clásico?". Ni me contestó, yo tenía la impresión de que no había leído a los clásicos, y que tal vez no había leído a Pierre Reverdy, creacionista como Huidobro, él no se indignó con mis dudas, permaneció seguro, sereno e insistía en que yo no debía leer a los clásicos: -"¿No les he dicho joven Gonzalo que ustedes deben estudiar física y ciencia? La imaginación de la ciencia y la poesía es la misma"; se para Huidobro empieza a caminar y recita en latín a Ovidio de memoria, me dio una mirada y no me dijo nada, qué lección más hermosa.
*Publicada originalmente en El Clarín de Chile el 7 de agosto de 2007

El desempleo que heredamos para la juventud

Rebelión

Por Ollantay Itzamná

La crisis financiera mundial que comenzó en 2008, a causa de la especulación de unos cuantos banqueros, ha generado y está generando consecuencias desastrosas para la humanidad que aún no terminamos de imaginar. Bancos en crisis, quiebra de empresas, desempleo masivo, crisis alimentaria, crisis energética, y hasta los efectos nefastos del cambio climático coinciden infelizmente con este momento oscuro de la humanidad.


Ante la crisis financiera internacional, los gobiernos del mundo inyectaron cientos de miles de millones de dólares para revivir a los bancos. Esto revivieron, pero la economía mundial sigue muriéndose.

Países como Alemania, Inglaterra, Italia, España, Portugal, Grecia, etc. intentan salvar la nave de sus economías arrojando a sus empleados al mar del desempleo. En eso consisten las políticas de ajuste fiscal del FMI. Pero la economía sigue naufragando.

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), titulado: Tendencias mundiales del empleo 2011: el desafío de la recuperación del empleo, publicado en enero del 2011, difunde las siguientes cifras alarmantes:

203,3 millones de personas sin empleo en el mundo. Esta cifra representa casi a la totalidad de la población económicamente activa de Latinoamérica y el Caribe juntos (229,6 millones de personas). Jamás en la historia de la humanidad se alcanzó estos niveles de desempleo.

Sólo en el 2010 se ha dejando de crear 1.7 millones de nuevos puestos de trabajo para jóvenes. Cada año ingresan al mercado laboral cerca de 50 millones de nuevos jóvenes, pero no encuentran trabajo. Así, año que pasa, el galopante ejército de desempleados en el mundo son cada vez más jóvenes y profesionales. ¿Cómo sobrevivirá esta nueva generación?

En Honduras la situación laboral es más escalofriante.

Según el Ministro de Trabajo, Felicito Ávila, cada año se incorporan 200 mil nuevos hondureños jóvenes a buscar el trabajo que jamás encuentran. La población desempleada en el país sobrepasa 1.5 millones de personas. Es decir, cerca del 45% del total de la población en edad laboral está desempleada. Esto, sin considerar a los más de 1.2 millones de compatriotas explotados o en busca de trabajo en el exterior. Las cerca de 200 mil hondureñas sobreexplotadas en las maquilas tampoco cuentan. El 75% de los 8 millones de hondureños/as sobrevive bajo la línea de la pobreza.

En estas condiciones, ¿qué futuro heredamos a la juventud hondureña? ¿Por qué seguimos dejándonos engañar con la promesa del pleno empleo que prometieron y prometen quienes privatizan el país? A más de dos décadas de la vigencia brutal del neoliberalismo en Honduras, la promesa del paraíso terrenal, con fuentes de empleo incluido, que prometieron los apóstoles del capitalismo, aún no ha llegado. Sólo conocemos la esclavitud en las maquilas. A 20 años del saqueo neoliberal, bajo la promesa de prosperidad, Honduras sobrevive en la miseria, sin trabajo, sin empresas, sin bosques, sin ríos, sin tierras y sin playas, infestada en una violenta desintegración social. En pleno siglo XXI estamos en las mismas o peores condiciones que los esclavos traídos a Honduras en el siglo XVI.

Esta desgracia no vino del cielo. Nosotros hemos dejando que el FMI, el BM y otros grupos de multinacionales nos arruinase engañados con que nos hacían el bien con sus recetas económicas.

Todavía estamos a tiempo de revertir este infierno de la desocupación, desintegración y caos social, fruto del saqueo. No es que sea mala la inversión privada. Lo que ocurre es que Honduras no puede seguir siendo gobernado por y para satisfacer sólo intereses lucrativas de empresarios. El pueblo digno y soberano tiene que controlar a las empresas para que no ganen más de lo debido y que lo que ganen inviertan en el país.

En esto consiste la refundación política y social del país. Pero para ello, Ud. y yo debemos despertar, y hacer que las y los demás también despierten y defiendan el presente y el futuro de sus hijos. ¡Tenemos que recuperar lo que Dios Padre y Madre nos heredó en la fecunda Madre Naturaleza! No es ético procrear hijos/as y no defender el futuro promisorio que por derecho les corresponde. Actuemos ahora, que mañana será tarde incluso para lamentar.

En honor al camarada Ernesto Sábato


Rebelión

Por Basem Tajeldine

Muy recientemente ha dejado de pensar una de las figuras más destacada del pueblo argentino, fue Ernesto Sábato, entre otros, uno más de los que más han dado luces a las luchas revolucionarias, a la cultura de su pueblo y al mundo. Ernesto fue un intelectual comprometido con las luchas sociales, muy crítico de las posturas dogmáticas y sectarias de algunos de la izquierda, pero también fue muy criticado desde la izquierda por cometer errores de apreciación ante ciertos problemas internos de argentina. El intelectual Sábato prefería llamarse asimismo anarquista. Pero esos “pequeños” detalles de su vida fueron suficientes para que muchos burgueses lo detestaran en vida y mantengan la censura aun después de su muerte. Fue su conciencia política y humanista la luz que, sin duda, le permitió crecer y le dio grandeza a su obra. Su condición de luchador social lo hizo grande e inmortal a través de sus innumerables obras.
Confieso haber leído poco sobre la obra de Ernesto Sábato; sólo algunas de sus reflexiones realizadas en sus innumerables entrevistas, además de algunas referencias a sus escritos “El Túnel” y “Antes del Fin” llenan mis saberes. Pero también confieso mi asombro al encontrar entre las informaciones divulgadas por algunas agencias privadas de noticias, que comentaron sobre la desaparición física del compañero Ernesto Sábato, un resumen con varias de sus frases más profundas y destacadas que recordé haber encontrado antes en mis lecturas. La Agencia de Noticias EFE del día 30 de Abril toma y resalta precisamente algunas de sus frases más críticas al sistema capitalista que algunos vulgares “intelectuales” como Vargas Llosa tanto osan defender. Veamos.

“Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano”. (Antes del fin)

“Todo hace pensar que la Tierra va en camino de transformarse en un desierto superpoblado (…) Este paisaje fúnebre y desafortunado es obra de esa clase de gente que se habrá reído de los pobres diablos que desde hace tantos años lo veníamos advirtiendo, aduciendo que eran fábulas típicas de escritores, de poetas fantasiosos”. (Antes del fin)

“Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa”. (Ensayo La Resistencia).

“Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte”. (Diálogos con Jorge Luis Borges) 

Ernesto Sábato coincidió con muchos otros pensadores en que el futuro de la humanidad es sombrío por el capitalismo; en que cada día se acrecienta el desempleo y más personas nunca tendrán oportunidad de encontrar un trabajo digno en su vida. Los miserables de Víctor Hugo estarán engordando los cordones de miseria en el mundo. Los desiertos serán las tierras prometidas que el Dios capital regalará a los pueblos hambrientos. Las guerras y la muerte por inanición son el regalo del imperialismo para encargarse de ellos. Sábato entendió que no existe futuro sin socialismo.

Ernesto Sábato habló sobre la necesidad de construir un nuevo tipo de socialismo sustancialmente distinto al “socialismo realmente existente” ruso que en vida, desde su juventud, criticó. Sábato decía: “La formidable crisis del hombre, esta crisis total, está sirviendo al menos para reconsiderar los modelos. Y no es casualidad que en diferentes partes del mundo empiece a reivindicarse otro tipo de socialismo, más cercano a aquel que preconizaba Proudhon, o al que en nuestros tiempos han sostenido espíritus nobles y lúcidos como Mounier, entre los cristianos y Bertrand Russell, entre los agnósticos. [...] Un socialismo que respete la persona, que termine con la alienación y la sociedad de consumo, que termine con la miseria física pero también con la espiritual, que ponga la técnica y la ciencia al servicio del hombre y no, como está sucediendo, el hombre al servicio de aquellas. Un socialismo descentralizado que evite los pavorosos males del superestado, de la policía secreta y de los campos de concentración [...]"
¡Hasta siempre compañero Ernesto Sábato!

EE.UU. cazó a su gran ballena blanca

Página/12


Tras una larga búsqueda mundial que incluyó una recompensa de 25 millones de dólares, Estados Unidos logró matar al líder de Al Qaeda a cuatro meses de cumplirse el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre. El presidente Barack Obama confirmó anoche que Bin Laden fue asesinado en una residencia en Pakistán por un comando del ejército. Medios estadounidenses informaron que los restos fueron sepultados en el mar.

La operación, llevada a cabo por un comando especializado, fue planeada y realizada en el más alto secreto y el gobierno paquistaní no fue informado hasta después de que tuviera lugar. "Esta noche estoy en condiciones de anunciar a los estadounidenses que Estados Unidos llevó a cabo (este domingo) una operación que mató a Osama Bin Laden, el dirigente de Al Qaida, un terrorista responsable del asesinato de miles de inocentes", declaró Obama en un discurso desde la Casa Blanca.

Bin Laden, nacido en 1957, murió en una casa muy resguardada en la localidad de Abbottabad, a unos 50 km de la capital paquistaní, explicó Obama. La operación duró unos 40 minutos y en ella murieron otras cuatro personas, dos correos de Bin Laden y un hijo del líder fundamentalista de origen saudita.

El cuerpo del jefe de Al Qaida fue sacado de la residencia en helicóptero y sepultado luego en alta mar, siguiendo los ritos musulmanes, informaron luego fuentes oficiales, citadas por medios estadounidenses.

"Osama Bin Laden fue sepultado en el mar", afirmó el servicio electrónico de la CNN, citando un funcionario de la administración de los Estados Unidos. De acuerdo a la fuente, el cadáver del líder de Al Qaeda fue sepultado "según la tradición islámica". Mientras que para el diario New York Times el cadáver de Osama Bin Laden "fue llevado a Afganistán y luego sepultado en el mar".

"Un pequeño grupo de estadounidenses condujo el operativo con un coraje y una capacidad extraordinaria. Ningún norteamericano fue herido. (Las fuerzas especiales) tomaron la precaución de evitar víctimas civiles", explicó Obama con rostro sereno pero visiblemente complacido.

La planificación arrancó en agosto pasado, cuando el gobierno estadounidense obtuvo una pista probable del paradero del jefe de Al Qaida. Durante meses, las fuerzas de inteligencia trabajaron intensamente para asegurarse de que el objetivo era con total seguridad el líder de Al Qaida, reveló Obama.

El presidente autorizó finalmente la operación secreta el pasado viernes. "Luego de un tiroteo, ellos mataron a Osama bin Laden y tomaron su cuerpo en custodia (...) Se ha hecho justicia", afirmó Obama.

El trabajo infantil que nunca acabará

Pro y Contra



Por Katty Riveros Montalván


"Me gustaría disfrutar la vida como lo hacen los demás niños de mi edad,


a veces cuando estoy vendiendo en el Boulevard veo que llegan


con sus padres a divertirse y les compran lo que sus hijos les piden”


Milagritos

El trabajo infantil se da porque los propios niños quieren trabajar para ayudar a su familia y en otros casos son obligados. La mayoría de estos pequeños no tienen la presencia de un padre en su casa y asumen el papel de ellos, ya que son los que deben llevar el dinero y sustentar a su familia.

El trabajo infantil según las últimas estadísticas se ha elevado considerablemente en nuestra región. Además, las razones por las cuales un niño trabaja son por mejorar su calidad de vida y la de su familia pues la mayoría son de condición humilde. La mayoría de niños que no gozan de una buena condición económica, dejan a un lado sus juegos para que se dediquen a trabajar y ser el sustento de su familia.

La extrema pobreza hace que las familias en general carezcan de las condiciones necesarias de subsistencia y hace que los niños trabajen para mantener la economía familiar. Aunque muchas veces el trabajo infantil se da por presión del grupo de padres de familia. Algunos niños y adolescentes trabajan por acompañar a sus amigos, sus ganancias son utilizadas para cubrir sus propias necesidades, pero por el gusto de manejar dinero se van quedando mayor tiempo en las calles, adaptándose a las vivencias de la calle. El trabajo infantil también se da cuando los niños son huérfanos y no tienen como sostenerse.

Se debe erradicar el trabajo infantil

El Director Regional de Trabajo y Promoción del Empleo, Emerson Leveau Delgado señaló que están realizando varios proyectos para concientizar a los padres de familia sobre el trabajo infantil ya que la mayoría de ellos son los que obligan a sus hijos a trabajar para que tengan más sustento en la casa. "La tendencia del trabajo infantil es por el índice de la pobreza en la región, ya que son los padres en algunos casos los que prácticamente obligan a sus hijos a trabajar y en otros casos ya no los dejan ir a la escuela. Nosotros como institución estamos elaborando proyectos para que se disminuya el trabajo infantil que ahora se ve muchos niños en las calles trabajando por querer ayudar a sus padres. Es una pena que aun no tengamos las cifras exactas del incremento del trabajo infantil, pero de que lo vamos a erradicar será con apoyo de todos y de las autoridades, debemos trabajar en conjunto”.

Norma Timana, directora de empleo y promoción de la DRTPE, indicó que varias instituciones vienen apoyando para que se erradique el trabajo infantil en Iquitos. Dijo que se está realizando un plan de desarrollo que empezará en el mes de mayo, dicha actividad estaban trabajando coordinadamente con la ONG CHS, Defensoría del Pueblo, Demuna, entre otras instituciones. "En un último estudio se pudo ver que en el distrito de Iquitos y Punchana el trabajo infantil ha aumentando y tenemos la tarea de sensibilizar a los padres de que no obliguen a sus hijos a trabajar hasta altas horas de la noche, la labor que empezaremos será trabajar con los cuatros distritos de la ciudad para sensibilizar”.

"Trabajo para ayudar a mi familia”
Niño vende manzana acaramelada

Este es el caso de Antonio Tuanama Silva, un niño de tan solo 11 años de edad que todos los fines de semana llega hasta el Boulevard para vender sus manzanas acarameladas junto a si tía. Según nos contó, hace más de un año que se gana la vida trabajando en el Boulevard para que ayude en su casa a su tía, quienes son muy pobres y carecen de casi todo. "Yo vengo todos los fines de semana a vender las manzanas acarameladas en el Boulevard porque quiero ayudar en mi casa, tengo dos hermanitos pequeños y no quiero que nada les falte, regreso a mi casa a las 10 de la noche junto con mi tía. Yo estudio, no he dejado la escuela, sé que mi familia es pobre, mi mamá no trabaja y a veces ella también vende lo mismo que yo”, contó el niño.

Pro & Contra Llegó hasta la casa de Antonio Tuanama que se ubica en el asentamiento humano 25 de Mayo, distrito de San Juan. Su zona se encuentra inundada por la creciente. En el lugar, Diana Silva, madre del niño, comentó que le gustaría cambiar el estilo de vida de su hijo y darle todo lo que le falta sin necesidad de que vaya a trabajar a su corta edad. "Me gustaría que mi hijo no trabaje, pero lastimosamente somos muy pobres y tenemos que trabajar para traer un pan a casa, el agua de la creciente ya está entrando a nuestra humilde vivienda, ahora tenemos que ver cómo haremos para hacer un altillo ya que no tenemos maderas”, dijo la madre.

"Vendo chicles para ayudar en casa”
Milagros vende chicles en el Boulevard

Milagros Rojas Guerra es una niña de tan solo 8 años de edad, quien hace más de dos años trabaja junto con sus dos hermanitos vendiendo chicles en el Boulevard y en la Plaza de Armas hasta las 11 de la noche. Milagritos nos contó que ella por ser la mayor vende en el Boulevard y sus dos hermanos lo hacen en la Plaza de Armas. Llegan a sus labores a las 7 y se regresan a su casa a las 11 de la noche, sin medir el peligro de las calles. Milagritos vive en el asentamiento humano Puerto Salaverry, otra de las zonas que se encuentran inundadas por la creciente. Los padres de la niña no trabajan y también venden en su vivienda algunas golosinas. "Me gusta trabajar porque de esa manera apoyo a mi familia y llevo un dinero a mi casa, yo y mis hermanitos estudiamos, a veces no tenemos para comer y debemos trabajar vendiendo algunas golosinas”. "Me gustaría disfrutar la vida como lo hacen los demás niños de mi edad, a veces cuando estoy vendiendo en el Boulevard veo que llegan con sus padres a divertirse y les compran lo que sus hijos les piden”.

La nueva psicología de la sumisión


Kaos en la Red

Por  Javier Vallet Burguillos *
* Desempleado y estudiante de Económicas de la UNED

Este artículo pretende ser un granito de arena en el noble objetivo del mejor conocimiento del sistema que nos ha tocado vivir, una tarea imprescindible previa a su sustitución por un orden superior.

"Padezco del bazo
al ver todos los días
pasar los mismos lobos y rebaños”.
Celso Emilio Ferreiro

El callejón sin salida en el que el capitalismo ha colocado a la Humanidad obliga –a los que pretendemos aportar algo de luz desde una óptica revolucionaria- a estar a la altura de las circunstancias en unos momentos en que los revolucionarios nos hallamos, en general, huérfanos de claridad ideológica y de un movimiento de masas en el que pueda cristalizar el proyecto emancipatorio, el proyecto de la construcción de una sociedad sin clases que tanto necesita la especie humana.

Este artículo pretende ser un granito de arena en el noble objetivo del mejor conocimiento del sistema que nos ha tocado vivir, una tarea imprescindible previa a su sustitución por un orden superior. Soy de los que entienden que, sin una armazón teórica sólida, es imposible construir un movimiento social que pueda destruir lo viejo para construir lo nuevo.

Para ello trataré de pasar por el rodillo de la crítica la cuestión de la nueva psicología dominante que, con el objetivo de apuntalar el vigente sistema de explotación, busca crear un espacio moral y psicológico que justifique e individualice las contradicciones sociales (como el paro y la pobreza crecientes), y que induzca a la burda mentira de que los dramas personales nada tienen que ver con la organización social del capitalismo en su fase actual.

¿Buscar soluciones individuales a problemáticas sistémicas?

Hace varios años que las estanterías de librerías y bibliotecas se vacían a un ritmo desmesurado de los llamados "libros de autoayuda”. La desesperación que provocan los diversos trastornos psicológicos provocados por la irracional e inhumana sociedad capitalista, desde la ansiedad hasta la depresión pasando por la multitud de formas de locura, adicciones, suicidios, etc., han dado paso a una corriente de psicólogos, expertos en coaching, gestión del tiempo y liderazgo, los cuales han alumbrado un nuevo espacio de legitimación social y mediático en el que la responsabilidad social de un sistema patológico cede el testigo a la individualización de los conflictos sociales.

Como afirma el psiquiatra Guillermo Rendueles en su artículo "Pon una gran sonrisa cuando te despidan”, "la ensayista estadounidense Barbara Ehrerich en su excelente Sonríe o Muere describe cómo la psicogestión de la crisis económica en EEUU ha logrado que millones de parados acepten despidos y subempleos (...) con la imposición del pensamiento positivo como ideología dominante”. Es decir, se nos está inculcando desde el "pensamiento positivo”, con sus gurús adoctrinando a los trabajadores por todo el mundo, que el rechazo de situaciones –que emanan de una estructura socialmente injusta- como el paro o el abuso sistemático por parte de un jefe es contraproducente y conduce a la infelicidad.

¿La receta? Adaptarse a la jungla social, aceptar las reglas de juego y, peor aún, sobredimensionar el papel de los individuos.

Lógicamente, el objetivo de todo este andamiaje psico-social no es otro que el de reforzar el sistema social en decadencia, sobre todo en un momento en que la crisis ha vuelto a poner en evidencia la insostenibilidad social y ecológica del capitalismo, y en el que amplias masas de explotados se rebelan ante tal estado de cosas en multitud de países del globo.
En la época en que más debería cuestionarse, por razones objetivas, el actual orden social, es cuando es más necesario para el sistema volver a cimentar una psicología de masas de la burguesía, adaptada a las nuevas realidades al calor de la crisis, para cortocircuitar moral e ideológicamente cualquier conato de insurrección.

Ya en 1920 Georg Lukács, el gran marxista autor de Historia y conciencia de clase, declaraba: "El proletariado sigue intensamente preso en las formas intelectuales y emocionales del capitalismo”. Hoy, en pleno siglo XXI, la clase dominante ha perfeccionado la estrategia y el marketing de dominación en el plano de las ideas y las emociones, rompiendo el espíritu colectivo que primó en la clase explotada de la Europa imperialista durante buena parte del siglo XX.

Y es que, aunque los guardianes ideológicos del sistema saben que, en última instancia, lo único que puede salvaguardar sus privilegios es la fuerza de las armas (así ha sido hasta hoy y así será siempre mientras perdure el capitalismo), igualmente conocen a la perfección que es imprescindible copar el máximo posible de los discursos sobre la sociedad, para que no pueda filtrarse ninguna visión "negativa” del sistema, un sistema presentado como eterno e insustituible.

Por eso, como afirma Manuel Cañada de una manera muy lúcida, "los medios naturalizan la selva. Nuestra condición social se transforma en dictado del destino: ya no hay pobres, sino perdedores, no hay marginados sino fracasados, no hay explotados sino resentidos”. De aquí se llega a una conclusión tan terrible como falsa: si estoy en el paro es porque no he sabido adaptarme al mercado de trabajo, si no encuentro trabajo es porque no estoy lo suficientemente preparado desde el punto de vista académico. Es la ideología capitalista del éxito, que sólo está reservado para "los mejor adaptados”.

Ya tenemos el perverso trasvase de responsabilidades en el imaginario colectivo: ahora las causas del malestar individual son producto exclusivo de la inadaptación de determinados sujetos o, al menos, del hecho de que el sujeto las empeore con su tendencia al cuestionamiento y su negativa a aceptar la situación que vive.

La nueva gestión psicológica del desempleo y la individualización del conflicto social

El Estado español, a la cabeza en las estadísticas de paro de los países de la OCDE, ha adaptado a su realidad social la "ideología positiva” -proveniente sobre todo de EEUU-, gracias a la planificación de la burocracia de la UE, de los Servicios Públicos de Empleo de la propia España y, por supuesto, de los mismos psicólogos que, convertidos en esmerados gestores de Recursos Humanos, tratan de responsabilizar al parado de su situación de penuria.

En primer lugar, a ningún parado se le explica por qué existe el fenómeno persistente del desempleo en el capitalismo. Siguiendo al economista Diego Guerrero, "el desempleo es necesario como fenómeno recurrente debido a que, por necesidad, con la misma naturalidad con que la economía capitalista pasa por fases expansivas, tiene que pasar también por fases depresivas que tienen su origen en el desencadenamiento de crisis de sobreacumulación de capital. Todo ello a su vez se explica por el hecho de que es éste un sistema muy especial y extraño desde el punto de vista humano. La producción humana no se hace en él para satisfacer necesidades humanas (las de todos), sino para obtener el máximo beneficio de algunos (...) Por tanto, si no hay previsión de beneficio, no hay producción; y si no hay producción, no habrá empleo; y si no hay empleo, es que no hay derecho efectivo al trabajo para todos”.

Al contrario que en otros sistemas de clases como el esclavismo o el feudalismo (en los que las crisis estallaban fundamentalmente por un desarrollo insuficiente de las fuerzas productivas), en el capitalismo el desempleo se produce como consecuencia de una sobresaturación de capital, de una oferta y una demanda que no se hallan en correspondencia lógica (lo hemos visto muy claramente con la crisis inmobiliaria): es el mercado el que asigna los recursos productivos y no la planificación democrática de los asalariados como sucede en el socialismo.

En segundo lugar, y aquí volvemos a entrar de lleno en el meollo del asunto, a los parados se nos insta a que mejoremos nuestras competencias y nuestra motivación para volver a encontrar un empleo. Nada se nos dice, ni desde los Servicios Públicos de Empleo ni desde los púlpitos de los gurús del "capitalismo positivo”, sobre que es materialmente imposible que una parte importante de la fuerza de trabajo sobrante para el capital vuelva a encontrar trabajo y, de hacerlo, que no sea absolutamente precario y en unas condiciones de semi-esclavitud. Se nos prepara anímicamente para que nos acostumbremos a malvivir entre el paro y el subempleo precario.

Llama la atención igualmente la contradicción entre dos hechos. Por un lado, se nos machaca constantemente con la "importancia de la formación”, pero asistimos curiosamente a la generación de jóvenes mejor preparados de la historia de España con una tasa de paro que, según Eurostat, alcanza nada más y nada menos que el 43,5% (toda vez que va cayendo el mito de la "generación ni-ni”, pues se sabe por estudios que es una ínfima minoría la que ni estudia ni busca trabajo). ¿En qué quedamos entonces? ¿Acaso creen que somos tan tontos como para que nos creamos que después del ciclo, la carrera o el curso de formación ocupacional nos espera un trabajo a la mayoría?

Los nuevos sacerdotes de la legitimación sistémica, los Seligman, los Roe, los Sharma o los Spencer Johnson (tan alejados de autores como Foucault, Fromm, Reich, Laing, Cooper o Battaglia, que eran el centro del pensamiento humano en Europa y buena parte del mundo occidental), nos aseguran que si estamos en paro tenemos que aceptar con alegre resignación el hecho. Los marxistas no llamamos a los trabajadores a que pataleen y tengan úlceras o ataques cardiacos por la tensión nerviosa cuando están en paro, sino a que sean conscientes de dos cosas: primero, que hay que resistir a los despidos (por dignidad y porque los humanos aún tenemos la extraña costumbre de comer al menos tres veces al día), y segundo, aún más importante, que una problemática social como el paro –y el conjunto de males a él asociados- sólo va a desaparecer cuando la economía esté al servicio de los que generamos la riqueza, para que se pueda proceder a la sustitución progresiva del mercado como asignador de recursos por la planificación colectiva de la economía a cargo de los productores libremente asociados.

Obviamente, este planteamiento colectivo y general (único que se corresponde con la realidad, superador del sofisma burgués de la primacía de lo individual y particular frente a lo colectivo y general) no significa que los trabajadores y parados no debamos acudir a soluciones intermedias e individuales (aún sigue habiendo buenos y honrados psicoterapeutas que pueden ayudarnos a sobrellevar situaciones de ansiedad o depresión como consecuencia del paro).

Por otra parte, siempre es preferible afrontar una situación de desempleo con la máxima serenidad posible que con ataques de ansiedad (pero es muy diferente que se nos pida que, no sólo aceptemos la situación con resignación, sino que incluso nos alegremos porque ello nos va a abrir "nuevas puertas”). Sin embargo, esta serenidad en ningún caso debe autocontentarse con mejorar la situación individual, sino que debe tratar de ver y hacer ver a familiares, amigos y compañeros que una gran parte de nuestros males personales sólo desaparecerán cuando arreglemos el desaguisado social al que nos enfrentamos.

El problema es que los "psicólogos positivos” nos venden la moto al individualizar y descontextualizar problemas personales que son, en la mayoría de los casos, producto de las relaciones sociales cosificadas y degradantes que imperan en la sociedad capitalista. Esto no significa que los revolucionarios neguemos el papel del individuo, pero lo que está claro es que el ambiente social condiciona a los individuos a actuar de una u otra manera en función de las circunstancias. Es garantizando el bienestar colectivo como podemos asegurar el libre desenvolvimiento de los individuos, y no al revés como postula la burguesía.

Como afirma Paco Roda, profesor del Departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra, "la crisis ha construido un nuevo sujeto social que se autoinculpa de su situación personal y social”. Si la clase trabajadora interioriza esta lógica no es de extrañar ver, por ejemplo, a los trabajadores de Nissan en Barcelona (hasta hace poco uno de los sectores más avanzados de la clase obrera en España) llorar desconsoladamente al contemplar impotentes cómo la dirección de la multinacional nipona les imponía un ERE en 2009 que dejaba a la mitad de la plantilla en la calle. La diferencia es que antes estos trabajadores recogían esas lágrimas de sus mejillas y las lanzaban frente a sus explotadores en forma de insubordinación, solidaridad y unidad. Vemos entonces la importancia que tiene hoy en día para el status quo doblegar a las clases populares psicológica y moralmente.

Por otro lado, los famosos itinerarios de inserción profesional (tan inútiles en muchos casos como pésimamente financiados por parte de las Administraciones) del antiguo INEM se incardinan justamente en esta ideología de la autoinculpación. Es la filosofía de que cada palo aguante su vela, esa misma que penaliza a los parados porque rechazan un curso de formación en muchos casos inadecuado para su perfil; porque se niegan a aceptar un puesto de trabajo a 30 km cobrando 700€ netos mensuales; o porque cometen el "delito” de compaginar la miserable limosna de 426€ con un trabajo "en negro”.

En concreto, la última Reforma Laboral -cocinada por el PSOE al gusto de la patrona-, junto con las medidas adicionales de reforma de las "políticas activas” de empleo, ya han sentado el precedente de obligar a los desempleados a realizar cursos para recibir la escueta prestación no contributiva de 400€, excluyendo a todos aquellos que hayan cobrado ya el antiguo subsidio del PRODI y a los que, por falta de medios de los Servicios de Empleo de las CCAA, no son llamados para "formarse” y pasan a engrosar las listas del millón y medio de personas que no reciben ningún tipo de ingresos.

Esta nueva psicología social culpabilizadora bebe, por supuesto, de la "ideología de las clases medias” (esas capas intermedias en proceso de extinción en el capitalismo monopolista), la cual no ha dudado en culpar a los parados por su penosa situación. Asimismo, favoreciendo los intereses del gran capital en su proyecto de liquidación del Estado del Bienestar, dicha ideología carga contra los parados por acusarlos de mermar sus rentas medias, al someterse estas al "expolio fiscal” necesario para sufragar los gastos en prestaciones por desempleo. Olvidan estas incautas "clases medias” que la mayoría de parados -considerados hoy auténticos parásitos sociales gracias al discurso que las élites económicas y mediáticas alimentan día tras día- no ha podido ir a los mismos colegios o Universidades que ellos, ni ha tenido tampoco ningún papá o tío en el Departamento de Recursos Humanos de alguna gran empresa.

Al final, se impone entre el grueso del proletariado en paro la idea de que los desempleados son una carga (para el Estado, para la sociedad, para la familia), terrible estigma que deben soportar, lo cual acentúa la situación de precariedad y aislamiento y, peor aún, socava aún más la ya de por sí baja autoestima personal y profesional de una buena parte de las personas para las que el derecho al trabajo es una ilusión. Como describe a la perfección el ya citado Paco Roda, "hoy la vulnerabilidad y la pobreza se viven y conciben como aspectos particulares fruto de la negligencia personal”.

En definitiva, de lo que se trata para el stablishment es de omitir del discurso social las causas de la crisis económica, para lo cual se construye, a través de los distintos medios de legitimación y adoctrinamiento (mass media, sistema de enseñanza y servicios "públicos” del Estado en materia de intervención social, sin olvidar a la nueva oleada de gestores psicológicos de un sistema a todas luces inhumano), un discurso subjetivista centrado exclusivamente en las capacidades individuales de los sujetos separados de su entorno, tratados como si fueran células independientes que se analizan en un laboratorio.

El reto aún pendiente

"No creo que se den casos en que la fuerza por sí


sola sea suficiente, pero se verá en muchas ocasiones que


el fraude, por sí solo, es bastante”

Maquiavelo, Discorsi

Decía Víctor Hugo que no hay fuerza más irresistible que la de una idea cuando le llega su hora. Hemos entrado en el siglo XXI y, a pesar de haber más razones que nunca para el cambio social y de la debilidad manifiesta del capitalismo a nivel mundial, el discurso de emancipación del comunismo y de los revolucionarios que buscan acabar con toda forma de opresión, ha perdido gran parte del peso ideológico, moral y psicológico que tuvo para amplias masas durante buena parte del siglo XX.

Ya que no es objeto de este artículo entrar a analizar las causas complejas y diversas de este fenómeno de pérdida de preponderancia del discurso transformador en el imaginario colectivo, me limitaré a señalar que el reto aún pendiente de nuestra era ("la era de la guerra y la revolución”, como aseveraba acertadamente Lenin hace un siglo) reside en la conciencia de la necesidad de ganarle al sistema la batalla de las ideas (batalla que, evidentemente, sólo podrá ser eficaz si la teoría revolucionaria se funde con las luchas de las clases oprimidas), única manera de garantizar -a través de la única democracia social, política y económica posible, el socialismo, que sólo podrá materializarse mediante el ejercicio del poder por parte de la clase explotada y la extinción progresiva de toda forma de dominación de unos seres humanos sobre otros- no ya solamente la justicia y la cordura en la sociedad humana, sino incluso el respeto del ecosistema en que vivimos (la catástrofe de Fukushima, una vez más, certifica la urgencia de nuestra propuesta).

Para entender hoy la crisis y la falta de protestas generalizadas en el Estado español, es esencial comprender que el capitalismo no sólo se sostiene a base de esclavitud económica y represión a todos los niveles, sino también sobre el engaño y la manipulación psicológica. En este sentido, denunciar las falacias y perversiones de la nueva psicología legitimadora del sometimiento a un sistema desquiciante, es vital para continuar con la tarea ineludible de contribuir a construir la sociedad humana del mañana, la que inevitablemente barrerá de la faz de la tierra gran parte de los males que hoy aquejan a la Humanidad.

Madrid, mayo de 2011.