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sábado, 21 de abril de 2018

Nuestros medios te explican el bombardeo a Siria



Por Pascual Serrano

Vale la pena hacer un repaso a cómo nos han informado los medios sobre último el ataque de Estados Unidos, Francia y Reino Unido a Siria.

La primera fase ha sido dar por segura la autoría del presidente sirio Al Assad. Cataluña Radio, al igual que muchos medios, sin moverse de la redacción porque desde ahí lo firman, ya señalan que las tropas de Al Assad han provocado 70 muertos lanzando un gas químico contra la población de Douma. En el texto de la noticia se recoge que el presidente sirio lo niega, pero eso no importa, el titular es para echarle la culpa a él sin contrastar la información.

Muchos nos preguntamos cuál es el motivo por el que un gobernante, igual da que sea democrático o dictador, va a bombardear una zona civil de su propio país con gases. La decisión parece totalmente absurda, los dictadores, por lo general, se centran en matar opositores, pero no atacan con armas químicas a niños de su propio país, muchos menos cuando los países más armados del mundo le amenazan con castigarlo si lo hace.

Así empezó explicándose un general retirado británico cuando era entrevistado en directo por el canal de televisión Sky News el 13 de abril. Sin embargo, poco dura esa reflexión, ya que, al escucharlo la periodista le retira la palabra: “Vale, lo siento mucho, tenemos que dejarlo ahí”. Y cambia de tema. Hemos conocido esas declaraciones gracias a Rusia Today, que difundió la entrevista de Sky News.

Al igual que ha sucedido en otras ocasiones en guerras y ataques en esa región, nunca oímos la reacción de ningún testigo, de ningún ciudadano del país. No recuerdo ni un solo medio español desplazado en Siria recogiendo reacciones de ciudadanos sirios. Sí lo hizo, sin embargo, Rusia Today el 15 de abril; quizás eligiera de forma interesada los entrevistados, no lo sé, pero nuestros medios ni siquiera pensaron que debían recoger los testimonios de algún sirio. La situación me recordó la imagen de nuestros periodistas en Bagdad cuando las tropas estadounidenses entraban en la ciudad y comenzaban a derribar una estatua de Sadam Hussein, todos los enviados comentaban el hecho frente a la cámara, pero ninguno se acercó a preguntarle a un iraquí qué pensaba. Curioso porque en España cuando hace frío nuestros periodistas dedican todo el tiempo del mundo a preguntarle a los viandantes si tienen frío.

Como los medios rusos insisten en que el ataque a Douma es un montaje, los medios españoles reaccionan criticándoles. El 15 de abril el informativo noche de Tele5 afirma lo siguiente: “Adelantándose al dictamen de investigación internacional los medios rusos dicen que el ataque sirio en Duma fue un montaje”. La diferencia con respecto a nuestros medios, que también se adelantan, pero para responsabilizar a Al Assad, es que los rusos están en el lugar de los hechos entrevistando a testigos y médicos. En realidad, quienes más se adelantan al dictamen internacional son Estados Unidos, Reino Unido y Francia que bombardearon instalaciones del gobierno sirio en represalia por un supuesto ataque químico sin ese dictamen.

La literalidad y falta de crítica con la que nuestros medios recogen las justificaciones de los gobernantes atacantes son preocupantes. Primeramente las amenazas de Trump son poco justificadas porque defender a Trump no resulta fácil. Eso sí, a Macron y May hay que ponérselo fácil, son nuestros líderes europeos. La explicación del presidente francés sonaba a burla: “Los bombardeos en Siria son un acto de represalia, no un acto de guerra” (El Mundo, 15 de abril). Espero que mi vecino de abajo no tome ninguna represalia por el ruido de anoche que tuve amigos para cenar. Pero es que un bombardeo a alguien que no te ha atacado previamente solo puede ser un acto de guerra o un acto terrorista. La explicación de Theresa May no es menos pintoresca. Se trata de “un ataque limitado y dirigido que no escale las tensiones en la región y que haga todo lo posible para evitar bajas civiles” (ABC, 14 de abril). Al parecer, lanza bombas para rebajar el conflicto. Y aunque, como he dicho antes, lo de bombardear con gas químico a tus ciudadanos no se le vea lógica alguna, según la primera ministra británica es “un patrón de comportamiento persistente” de Al Assad que “continua empleando desde junio de 2017” (20 minutos, 14 de abril). 
Y termino con las crónicas de los bombardeos occidentales. Mientras que tras cada ataque de la aviación siria o rusa a campamentos de ISIS nos llegan noticias de decenas de civiles muertos, cuando es Estados Unidos quien bombardea todas las informaciones coinciden en que, tras más de cien misiles, no hay bajas ni daños en la población civil. Incluso en el ataque estadounidense de hace un año, donde dicen que eliminaron el 20% de la fuerza aérea siria, no murió ni un solo soldado sirio (El País, 15 de abril). Ya lo dicen los periódicos, son “bombardeos quirúrgicos”, yo creo que el ejército estadounidense y sus aliados no tienen militares, solo cirujanos.

viernes, 1 de enero de 2016

Sobre la crisis actual del capitalismo globalizado



Por Grinor Rojo

El capitalismo globalizado se está enfrentando en estos momentos con la que podría ser la más grande de las crisis de su historia, que además viene abastecida esta vez con todos los instrumentos que hacen falta para convertir al planeta en una nube de cenizas cósmicas. Desde 1971, que fue el año en que Richard Nixon le puso fin al patrón oro para el dólar, a lo que se unió en 1973 y 1974 un aumento de los precios del petróleo, la crisis a que aquí me refiero no ha hecho otra cosa que ahondarse. El caos financiero de 2007, cuando Lehman Brothers fue el primero de un grupo de bancos estadounidenses que cayeron en quiebra, el de 2008, cuando se produjo el estallido de la burbuja inmobiliaria española, el de 2012-2013 en toda la eurozona, que dejó 24.7 millones de personas sin trabajo, así como el actual de 2015, con una caída en picada de los precios de las materias primas, como los chilenos lo estamos viendo en el caso del cobre y los venezolanos en el del petróleo, son nada más que los hitos mayores de una enfermedad que ha durado ya cuatro decenios.En este estado de crisis, el capitalismo globalizado hace lo que siempre ha hecho en circunstancias análogas: embarcarse en una campaña de reacumulación, expandiéndose territorialmente hacia comarcas de la tierra que no habían sido incorporadas todavía dentro de la órbita de sus actividades o que no lo habían sido suficientemente, al mismo tiempo que profundiza la capacidad de extracción de plusvalía que ya posee al interior de las comarcas que se encuentran bajo su dominio. Respecto de la expansión territorial contemporánea, como sabemos ella tiene lugar sobre todo en el Oriente Medio, principal aunque no exclusivamente en Iraq, Libia y Siria. El argumento de George W. Bush, quien en 2003 desató la segunda guerra del Golfo, con la intención de “liberar” a la humanidad de la “amenaza nuclear” de Saddam Hussein y a los iraquíes de su “tiranía” y de propiciar de esa manera la formación de un “Medio Oriente democrático”, no fue más que un pretexto para enmascarar un despliegue expansionista cuya finalidad no era sólo apoderarse del petróleo, lo que es obvio, sino “abrir” íntegramente esa región a los apetitos del sistema capitalista.
Diez años antes de esa primera guerra el Golfo, el “consenso de Washington” había puntualizado uno por uno los objetivos del proyecto: privatizar las empresas públicas, liberar el comercio y los mercados de capitales a nivel internacional, eliminar las condiciones de entrada a la inversión extranjera directa, desregular el mercado laboral y asegurar jurídicamente los derechos de propiedad eran algunos de ellos. Por otro lado, si ahora volvemos la mirada hacia adentro y nos fijamos en el espacio que ya controla, la sobreexplotación de los recursos naturales y la del trabajo humano, en este segundo frente echando mano de estratagemas como la tan recomendada “flexibilidad laboral”, y la mercantilización de una serie de prácticas que hasta no hace tanto tiempo se mantenían libres o semilibres de contagio, como las que dicen relación con la cultura y el deporte, descubriremos ejemplos elocuentes de la otra estrategia que el capitalismo global está utilizando para salir del atolladero en que se encuentra metido. En Chile, que a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional no sólo le interese sino que le convenga que los aficionados no acudan a los estadios porque esa Asociación es la dueña del Canal del Futbol y mientras menos gente vaya a ver el espectáculo habrá un número mayor de televidentes, es, por decir lo menos, una contradicción en términos. Y todo eso sin contar con el renovado e incesante bombardeo mediático por medio del cual se incita a los buenos vecinos a precipitarse en la borrachera consumista del mall.
La ideología neoliberal es la que suministra el libro de instrucciones para estos despropósitos. Con una perspectiva cientificista, que nos asegura que el todo del objeto de la “ciencia económica” no es otro que el todo del objeto capitalista, cuyas propiedades habría que “desarrollar” e inclusive “innovar”, pero sin pretender eliminarlo, y que de hecho y por consiguiente lo “naturaliza”, la tesis estrella de estos pretendidos científicos es que el capitalismo es como un caballo o como una manzana, un cuerpo vivo que no necesita de controles externos puesto que se regula por sí solo habida cuenta de su pertenencia no al reino de la cultura sino al de la naturaleza. Este es el cuesco “filosófico” de la pedagogía que Milton Friedman, Arnold Harberger y Larry Sjaastad les propinaron a los Chicago boys chilenos durante la década del setenta y que ellos nos infligieron posteriormente a nosotros con fervor discipular.
Y algo más en el mismo sentido: el libertinaje económico contemporáneo no supone, como suele creerse y como parecería ser el caso, una minimización del Estado (el “Estado subsidiario” no es eso). Lo que se ha producido es sólo un cambio de funciones: en la era neoliberal el Estado sigue en pie y sólidamente en pie, pero no para controlar (y ocasionalmente competir con) la actividad económica privada, que fue su tarea durante el período anterior, aquel al que Enzo Faletto le dio el apelativo de “nacional popular” y que en mi opinión es el de nuestra segunda modernidad, sino para suprimir los obstáculos que pudieran entrabarla. Por ejemplo, el llamado “conflicto mapuche” en el Sur de Chile es en última instancia un choque entre los derechos ancestrales de esa etnia y los intereses de las empresas madereras. En estas condiciones, el papel del Estado neoliberal consiste en aplacar y/o reprimir. Comprar tierras para entregárselas a ciertos mapuche, no a todos, dividiéndolos y disuadiéndolos de la insistencia en la parte sustantiva de sus demandas (que son territoriales, eso es cierto, pero que también son de reconocimiento político) y/o enviar un contingente mayor de policías a la zona.
Dos consecuencias de la puesta en ejercicio de tales enseñanzas son un debilitamiento abismal de la política y la reducción de la cultura a la farándula. El control político de la economía, esto es, la injerencia del pueblo en el funcionamiento económico, haciendo uso éste de su condición de “soberano” mediante el mecanismo de la democracia representativa, que es el que hace que el pueblo les traspase a sus “representantes” el poder que axiomáticamente le pertenece en el mundo moderno y en virtud del cual puede supuestamente exigírles a esos representantes que ellos rindan cuenta de sus actos, y el juicio crítico de los intelectuales son para los patrocinadores del neoliberalismo un par de toxinas que sienten que no tienen por qué consentir ni tolerar. Esto significa, ni más ni menos, que el antiguo maridaje entre el liberalismo económico y el liberalismo político ha dejado hoy por hoy de tener validez; que, como muy bien lo entendió el asesor de Pinochet, Jaime Guzmán, en el escenario del siglo XXI el neoliberalismo económico no se casa como antaño con la libertad política sino con el autoritarismo; que uno y otro no son sino las dos caras de una misma moneda o, lo que no es muy distinto, que el neoliberalismo no es ya compatible con los principios emancipadores e igualitarios de la democracia clásica, sino que resulta intrínsecamente contradictorio con ellos tanto como lo es con un empleo libre y creativo de la inteligencia.
Libre de este modo de trabas políticas y culturales, el sistema capitalista destruye el mundo. El cambio climático, que es el nombre de buena crianza con que los burócratas nombran al calentamiento global, es, a este respecto, un dato conocido de sobra. Es el calentamiento de la tierra y de los mares, causado por los gases de efecto invernadero que tienen como su origen principal las intervenciones humanas (entre ellos el más importante es el dióxido de carbono, CO2. Estados Unidos es responsable por la mitad de las emisiones de CO2 en el mundo y China aumenta día a día su participación en la estadística…), calentamiento que deshace los glaciares y amenaza subir el nivel de los océanos, además de provocar huracanes, inundaciones, sequías, desertificación y toda clase de enfermedades, y que es una prueba por indecencia de los desafueros del progreso capitalista “sin límites”. A vuelo de pájaro, anoto aquí lo demás que tan bien conocemos acerca de la catástrofe medioambiental: la contaminación de las ciudades, la extinción de cientos de especies animales, la depredación de los bosques y la apertura a la explotación comercial de regiones del planeta que son pulmones de la humanidad, como Alaska, la Amazonía o la Patagonia. Y en la misma lista de torpezas obscenas podríamos incluir la conversión de los ríos y los océanos en megabasurales.
En otro orden de obscenidades, en lo que va corrido de la historia moderna no se había generado hasta ahora una concentración mayor de la riqueza (según la Oxfam, los haberes de los ochenta individuos más ricos del mundo se duplicaron entre 2009 y 2014, en tanto que al ritmo en que nos estamos moviendo el próximo año, el 2016, el 1% de la población mundial va a ser dueña de más del 50% de la riqueza existente sobre la tierra), mientras que al mismo tiempo y también según la Oxfam, “1.000 millones de los 7.000 millones de mujeres y hombres que habitan en el planeta viven en condiciones de extrema pobreza”. Y agregan a eso que en tan sólo una generación los habitantes del mundo llegarán a los 9.000 millones, dos mil más que hoy y de los cuales “el 90% lo hará en condiciones de pobreza”1.
En Chile, el ingreso anual per capita, que es el más alto de América Latina, asciende en este 2015 a 23.564 dólares anuales. Entre tanto y también en este 2015, el 50 % de los trabajadores chilenos gana menos de 300 mil pesos al mes, 210 dólares, lo que da un total de 2.520 dólares anuales. El abismo entre el ingreso per capita y la realidad del ingreso de más de la mitad de los trabajadores chilenos no es otro que el abismo de la desigualdad. ¿Qué de raro tiene entonces que tengamos las cárceles más sobrepobladas de América Latina?
Asimismo, la guerra en el Oriente Medio, en países que se desprendieron no hace tanto de la garra colonial, donde los regímenes de Hussein, Gadaffi o Mubarak, que por cierto que no eran ningunos demócratas, mantenían sin embargo un equilibrio precario, entre facciones que en los cincuenta años que van transcurridos del tiempo postcolonial no han resuelto aún sus diferencias, hoy, como resultado de la voracidad del Occidente capitalista, salta por encima de esas fronteras regionales y se extiende en variadas direcciones. Como la economía informal de la droga, otro flagelo planetario y que tiene a varios países de rodillas (¿quién manda en México?), la formal e informal de las armas arrasa con poblaciones enteras pero le inyecta energía al sistema. Recuérdese que todavía no se disipaba el humo en la guerra de Iraq de 2003 cuando Dick Cheney, el inefable vicepresidente de George W. Bush, andaba firmando contratos en favor de su empresa constructora. Entre tanto, la gente de esos países huye despavorida, incluso arriesgando para ello la vida, escapando de ciudades y pueblos a los que las bombas hacen pedazos y los filas de refugiados que buscan un nuevo techo debajo del cual dormir es una película cotidiana y macabra en nuestros televisores. Los que se quedan adentro se juramentan por su parte en torno a la promesa compensatoria del fanatismo religioso. Contraatacan y se inmolan con tal de llevarse con ellos a un número mientras más grande mejor de víctimas “infieles”. Es la exasperación terrorista, el refugio de unos individuos a quienes la religión les ofrece una tabla de donde agarrarse en medio del desmadre contemporáneo, y que se pone de manifiesto en Nueva York, en Madrid y en París, eso es verdad, pero también en Moscú, en Buenos Aires, en Mali, en California y en la península egipcia de Sinaí. ¿Qué hacen al respecto las grandes potencias? Aumentan el número de bombardeos contra las posiciones de los jihadistas en Siria. ¿Qué hacen por su parte los jihadistas, los que no pueden pelear una guerra de este tipo? Se sumergen y activan las células terroristas que tienen esparcidas y dispuestas en los cinco continentes. ¿Cuál es el resultado? En las elecciones regionales francesas, la ultraderecha es hoy primera mayoría y Donald Trump, quien dice que hay que cerrarles la puerta de Estados Unidos a todos los musulmanes, podría ser el próximo presidente de ese país.
Esto me permite despejar de paso otro malentendido, el del fin supuesto del imperialismo (lo decía el consejero Brzezinski en 1970 y lo repiten con retórica “post” Michael Hardt y Antonio Negri en los 2000). Así como el Estado nacional no se ha esfumado, sino que su función se concentra en el destrabamiento de las barreras que afectan o podrían afectar el funcionamiento de la economía capitalista local, los Estados nacionales más poderosos del planeta continúan también activos, y muy activos, ejerciendo su poder para el destrabamiento de las barreras que podrían salirle al paso a la economía global. Si eso no es imperialismo, yo no sé que podría ser. En Siria, los aviones que dejan caer las bombas salen de los aeropuertos de Estados Unidos, Rusia, Inglaterra y la Unión Europea.
Un postrer pero no menos importante eslabón de esta cadena de degradaciones es el envilecimiento insondable de la actividad cultural. Me refiero en este caso al planificado disciplinamiento de la conciencia de las muchedumbres, a las que cada vez más se clasifica mediante una lógica que separa al adentro del afuera, a los individuos que el sistema juzga redimibles de los que no lo son. En las cárceles de Estados Unidos, según un informe de Human Rights Watch de 2014, hay 2, 2 millones de personas, 710 por cada cien mil habitantes, el número de presos más grande del mundo. Chile, el país más neoliberal de América Latina, es correlativamente el que cuenta con la mayor cuota de reos, 266 por cada cien mil habitantes. Agrego que en Estados Unidos, el 40% de los que están en la cárcel son afroamericanos, disfuncionales todos ellos obviamente.
En cuanto a los individuos que el sistema considera redimibles, es amasijándolos, docilizándos, desactivando sus conciencias, como la nueva “cultura” cumple con su cometido. La televisión y las tecnologías de la información y la comunicación son las que se encargan de redondear el disciplinamiento, al estar tales vehículos dotados con un poder persuasivo sin referencias previas, cuyos manipuladores reniegan expresamente de la letra y el libro (es el fin de la “era gutenberguiana”, es la “muerte del libro”, nos dicen los “post”) y apuestan a su reemplazo por la imagen mediática, lo que despoja al ciudadano común de un instrumento imprescindible para el desarrollo y despliegue de su capacidad crítica y sirve por eso espléndidamente a los fines del programa de desmovilización. En otro de mis escritos, traté de explicar de qué manera y por qué razón, libro y lectura constituyen en la historia moderna una tríada indisociable, que ha probado ser ventajosa para nuestra salud personal y societaria y a la que es preciso defender a cono de lugar. No fue por puro deporte que los nazis y sus émulos los pinochetistas chilenos quemaron libros.
Por supuesto, la televisión y las tecnologías comunicacionales no son por ellas mismas las culpables de este giro nefasto de la cultura actual y en otras circunstancias podrían ser útiles para metas más nobles. Ellas son sólo herramientas, más sofisticadas y eficaces que las que en el pasado desempeñaban iguales o parecidas funciones pero herramientas como quiera que sea. El o los culpables de su perversión son aquellos que las han puesto al servicio de sus planes de reconfiguración del orden del mundo mediante una reasignación de papeles, la que pasa por un reenvío del ciudadano a su casa, al seno protegido de su familia, por aliviarlo del involucramiento en los problemas de la res pública, por convencerlo de que la satisfacción de sus intereses personales es lo único que tendría que importarle. Esas son las “cosas que le interesan a la gente” de que habla la derecha chilena con su hipocresía sacristanesca, y es a esas “cosas” que “la gente” tiene que circunscribir sus acciones. De la puerta de su casa para afuera, en un mundo que se ha vuelto demasiado complejo para ellos, el espacio público no deben ocuparlo nunca más los ciudadanos sino los que “saben” –los “expertos”. Una vez más, estoy pensando en la gula expansiva de un capitalismo globalizado que para recuperarse de la crisis por la que atraviesa quiere tener las manos libres de cualquier interferencia democrática. Una tercera tesis “post”, que nos informa sobre el reemplazo del “ciudadano político” por el “ciudadano consumidor” (en América Latina, Néstor García Canclini), responde a este empeño formidable de estupidización.
Dado el cuadro cuyas facetas apocalípticas acabo de resumir, la pregunta que surge espontáneamente es la vieja de Lenin, la de 1902, misma que se reformulan Alain Badiou y Marcel Gauchet en un diálogo reciente: “¿Qué hacer?”2. Yo estoy de acuerdo con ellos en que para esta pregunta existen sólo dos respuestas posibles: la primera es la socialdemócrata, a la que adhiere Gauchet, y que llama a los ciudadanos a dar una batalla cuyo horizonte de expectativas se concentra a devolverle a la política su fortaleza para contener así los desmanes de la bestia suelta. Que renazca la política y que le ponga el cabestro que está requiriendo al progreso capitalista “sin límites”. Badiou cree en cambio que un programa como ese peca de un optimismo infundado, que lo cierto es que sus posibilidades de éxito son nulas. Duda Badiou en efecto de que la política, por lo menos la política que se canaliza de conformidad con los protocolos de la democracia representativa y cuando la “esfera pública” ha sido desactivada y sustituida por el servilismo tecnocrático, pueda recuperar el poder que (se dice que) tuvo alguna vez, y simplemente porque la cooptación de sus “representantes” por el sistema económico es cada vez más férrea y evidente.
Porque ése es el verdadero poder, un poder que los ciudadanos no eligieron pero que lo cierto es que manda más que ellos. Y los políticos contemporáneos no están en condiciones de oponérsele y mucho menos de imponérsele. El sistema ha comprado la capacidad de acción de esos políticos como ha comprado todo lo demás. Esto significa que sus decisiones (y sus empleos y sus salarios, tanto los legales como los ilegales) dependen de él. Por eso, en Chile, y no sólo en Chile, los latrocinios aumentan por minutos y no existe garantía alguna de que los gobiernos de turno, ni aquí ni en ninguna otra parte, vayan a lograr los fines que persiguen en su afán de “transparentarlos” y “sancionarlos”.
Quiero decir con esto que lo que se ha impuesto a estas alturas globalmente es una forma de conciencia para la cual el valor, el único valor, consiste en la posesión del dinero. El que lo posee es, y por el solo hecho de poseerlo, digno de admiración y obediencia. Poco importa la manera en que lo obtuvo. Simultáneamente, otros signos de prestigio, que en pasado no tan lejano gozaban de cierta autoridad, como el saber, el coraje o la simple honradez, hicieron mutis por el foro. De ahí que no tenga nada de azaroso que las decisiones económicas se estén poniendo por sobre las decisiones políticas. En realidad, se trata de un fenómeno de carácter sistémico, inerradicable mientras el sistema continúe operando de la manera en que lo hace actualmente, en un esfuerzo de reinvención de sí mismo por la vía de la reacumulación a cualquiera sea el costo y casi sin resistencia. Es lo que nos demuestran situaciones que van más allá de la consabida corruptela de los representantes del pueblo. En mayor escala, puede percibírselo, por ejemplo, en el déficit de Grecia a partir de 2009 y en la intervención (para su remedio, se dice) de los expertos económicos de la Unión Europea, imponiéndoles éstos a los griegos un paquete de medidas de “austeridad” que ellos se negaban a asumir pero tuvieron que hacerlo de todas maneras.
En estas condiciones la respuesta no reformista a la pregunta por el qué hacer nos lleva a reconsiderar el socialismo. En otras palabras, ella nos lleva a concluir que la “idea” socialista no ha perdido vigencia, que sigue siendo un concepto necesario para la sobrevivencia de la humanidad, pues constituye una parte fundamental de sus reservas morales, aunque también debamos tener claro que es preciso repensarlo para los requerimientos de esta época. Sin olvidar las lecciones del pasado, las de la Revolución del 1848, las de la Comuna de París, las de la Revolución Mexicana, las de la Revolución de Octubre y las de la Revolución Cubana, pero sobre todo sin perder de vista las carencias que son propias de nuestro desquiciado presente.
1 Oxfam. La fuerza de las personas contra la pobreza. Plan estratégico 2013-2019. En internet: https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/story/ospspargb_0.pdf
2 Alain Badiou y Marcel Gauchet. ¿Qué hacer? Diálogo sobre el comunismo, el capitalismo y el futuro de la democracia, tr. Horacio Pons. Buenos Aires. Edhasa, 2015.

martes, 8 de diciembre de 2015

Clima de guerra


Por Silvia Ribeiro *

Del 30 de noviembre al 11 de diciembre se reúne en París la 21 Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21, CMNUCC), en la que se anuncia un nuevo acuerdo global para combatirlo. En otro artículo explico que esto no es lo que sucederá en realidad. (Crónica de un desastre climático anunciado, La Jornada, 14/11/15). Por el contrario, se consolidará un sistema voluntario y decidido a nivel nacional en el que los compromisos que los países dicen asumir nos aseguran que el calentamiento global llegará a niveles dramáticos desde 2050 y en adelante, posiblemente duplicando a 2100 el máximo de 2 grados C, que siendo grave, es lo que la ONU acordó como máximo aumento tolerable.

Los bombazos con cientos de muertos y heridos el 13 de noviembre en París cambiaron violentamente el escenario exterior, pero dentro de la COP21 todo sigue como estaba. El gobierno francés aprovechó este lamentable y grave contexto para cancelar muchas marchas y actos públicos de protesta sobre los negocios del clima, alegando que sólo podría garantizar la asistencia oficial a la COP21. Pero no canceló actos deportivos, mercados navideños y otras concentraciones públicas por el estilo. Sería absurdo pensar que los atentados fueron para impedir las protestas –a las que se esperaban decenas de miles de personas, algunas muy ordenadas, otras más desafiantes–, pero fueron útiles para ilegalizarlas.

A la par de un fuerte recorte de libertades civiles contra la gente común en Francia, el gobierno de ese país, junto a Estados Unidos, bombardea salvajemente y escala la guerra en Siria, con muchas pérdidas civiles reportadas o no, supuestamente para combatir al Estado Islámico (EI). Curiosamente no atacan las instalaciones petroleras que controla el EI en Siria, lo cual podría cortar una fuente de su sustento. Al mismo tiempo, Turquía, tradicional aliado de Estados Unidos, derribó en circunstancias más que confusas, un avión de Rusia en la frontera con Siria, pese a ser un país que también combate bélicamente al EI. El derribo sucedió casualmente cuando Rusia planteó colaborar con Francia contra el EI, acercamiento incómodo para Estados Unidos por su conflicto geopolítico y económico con Rusia. Para muchos observadores, también porque Estados Unidos está en el origen de lo que ahora se llama Estado Islámico, apoyando grupos armados en la región y creando las causas para su surgimiento. Un factor resbaladizo que entra y sale de la escena internacional en momentos claves para Estados Unidos, como sucedió antes con Osama Bin Laden.

Todo converge en exacerbar la guerra, que va más allá de Siria, y en crear un ambiente tenso y represivo para los ciudadanos, justificando la imposición de Leyes Patriotas modelo Washington. Podrían parecer datos aislados, pero están conectados, no sólo en términos represivos y geopolíticos, también con el cambio climático, sus causas e impactos.

Collin Kelley e investigadores del Lamont-Doherty Earth Institute de la Universidad de Columbia publicaron en marzo de 2015 en Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos, un artículo que muestra que el cambio climático global fue causante de la intensa sequía que asoló Siria en 2007-2010, los tres años más secos de los que se tiene registro, situación que precedió los levantamientos y conflictos armados desde 2011. La región sufría sequías, pero no tan extremas y prolongadas. Murieron todas las cosechas y 80 por ciento del ganado pastoril, se terminaron las semillas y más de 1.5 millones de campesinos tuvieron que emigrar a las ciudades. No afirman que los levantamientos son consecuencia directa del cambio climático, pero sí un factor que los exarcerbó gravemente.

Al mismo tiempo, las fuerzas armadas y las guerras son uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero, y por tanto causantes de ese cambio climático. Las sangrientas guerras por petróleo y por control de los territorios que lo tienen –como Siria– son un monstruo que se muerde la cola. Guerras por petróleo que causa el cambio climático, petróleo que sostiene las guerras que se exacerban con el caos climático y demandan más petróleo.

Nick Buxton, del Transnational Institute, llama a las fuerzas armadas el elefante blanco en París: en el texto de negociación de la COP21, nunca se menciona la palabra militar. Sin embargo, el Departamento de Defensa (DoD) de Estados Unidos es el mayor consumidor de petróleo y emisor de gases de efecto invernadero de Estados Unidos, país que a su vez es el principal emisor histórico global y consume 25 por ciento de la energía en el mundo. Aún así, sus fuerzas armadas no reportan emisiones. En 1997, durante la negociación del Protocolo de Kyoto, Estados Unidos consiguió que se declare el consumo y emisiones de las fuerzas armadas un tema de seguridad nacional, que no se puede limitar ni reportar. A pesar de que si se compara el consumo de petróleo sólo del DoD con el consumo total por país, sólo 35 países superan ese volumen.

Las piezas del juego están más visibles que nunca, pero la COP 21 no las discutirá. Por el contrario, los principales causantes del cambio climático –empresas petroleras, agronegocios y otras– estarán sentados entre las delegaciones oficiales y en nombre de la seguridad (nacional, militar, climática, alimentaria), aprobarán que se siga consumiendo petróleo y emitiendo gases, lo cual afirman será compensado con mercados de carbono y riesgosas tecnologías como nuclear y geoingeniería. Claro que necesitan acallar las protestas: apagan el fuego con gasolina.

* Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC

viernes, 27 de noviembre de 2015

Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quiénes hacen la vista gorda y el paso al frente de Francia, el crecimiento del ISIS y las injerencias


Por Olga Rodríguez

Los inicios de lo que después sería el ISIS
Los antecedentes que dieron lugar al ISIS surgen en el contexto de la ocupación de Irak. Tras la toma del país por las tropas británicas y estadounidenses (y españolas hasta 2004), se formaron diversos grupos armados para luchar contra los invasores.

Entre ellos aparece la autodenominada organización de la base yihadista en Mesopotamia (procedente de Jamaa al Tawhid wal-Jihad, nacida en 1999), conocida en la prensa como Al Qaeda en Irak. Posteriormente se uniría a otros grupos bajo el nombre primero de Consejo de Muyaidines y después, en 2006, Estado Islámico de Irak.

El contexto en Irak
Miles de iraquíes fueron detenidos en cárceles secretas estadounidenses, donde recibieron torturas diarias. Algunos arrestados desaparecían para siempre. Otros reaparecían años después devastados por las torturas, y con una sobrevenida, inquebrantable y extremista fe religiosa.

Tras la ocupación EEUU desarticuló inmediatamente las Fuerzas Armadas iraquíes, criminalizó el partido Baaz e integró a milicias sectarias en las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes para luchar contra la resistencia. Fomentó las divisiones y entrenó a integrantes de milicias policiales que sembraron el terror.

Fue lo que se llamó los escuadrones de la muerte, comandos que arrestaron a miles de jóvenes suníes, muchos de los cuales aparecían semanas después muertos en las calles de ciudades como Bagdad, con orificios de bala en la cabeza, pies o pulmones, con huesos rotos, cráneos aplastados, piel quemada o arrancada, signos de descargas eléctricas u ojos fuera de sus órbitas.

Cientos de miles de familias huyeron del país. En tan solo unos meses más de cinco millones de iraquíes se convirtieron en refugiados. Dos millones y medio de ellos se instalaron en Siria.

En poco tiempo Irak, que había sido un país donde muchos chiíes y suníes convivían juntos, donde un elevado porcentaje de los matrimonios eran mixtos, donde no había grandes tensiones sectarias, se convirtió en un infierno. Muchos antiguos integrantes de las Fuerzas Armadas desmanteladas compartieron celda con miembros de grupos religiosos que iban radicalizándose a medida que aumentaba la violencia y la represión.

El grupo de la cárcel de Camp Bucca
Abu Baker Al Bagdadi, que se convertiría en 2010 en el líder del Estado Islámico de Irak, fue arrestado por los estadounidenses en 2004 en la ciudad de Faluya, duramente golpeada por las fuerzas de ocupación, que bombardearon viviendas, mercados, escuelas, hospitales y emplearon fósforo blanco, un armamento letal que abrasa la piel de sus víctimas. El dolor provocado en aquella ciudad es recordado hasta día de hoy por sus habitantes.

Al Bagdadi fue enviado a la cárcel de Camp Bucca, donde las torturas estaban a la orden del día. Algunos se empaparon allí de las doctrinas más extremistas y desvirtuadas del Islam, como el wahabismo. De aquella prisión saldrían muchos hombres listos para integrar las filas del Estado Islámico (ISIS o Daesh).

Las revueltas en Irak
En 2010, en un Irak totalmente roto, irrumpió un movimiento pacífico de protesta contra el gobierno central, que tomó fuerza tras el estallido de las revueltas en Túnez o Egipto en 2011.

Entrevisté por aquél entonces a uno de los organizadores de aquellas manifestaciones iraquíes, Udai Al Zaidi, hermano del famoso periodista que arrojó un zapato a George Bush y fue encarcelado por ello. Al Zaidi, chií, se manifestaba en Irak con miles de suníes y chiíes más, contra un gobierno al que tachaban de corrupto y sectario.

El gobierno de Al Maliki, aferrado al poder, reprimió aquellas multitudinarias protestas empleando balas contra los manifestantes, y apoyado por el Ejército estadounidense. Murieron cientos de personas y miles fueron encarceladas.

Manifestantes iraquíes en 2011 tratando de derribar un muro de la Zona Verde controlada por EEUU. En la misma época en Siria estallaban las revueltas 
El 'Estado Islámico' en Siria
La represión gubernamental iraquí contra todo tipo de queja o protesta aumentó y llevó al extremismo a algunos sectores de la oposición.

Lo mismo ocurrió en Siria, donde las revueltas habían estallado en marzo de 2011. El 'Estado Islámico' de Irak envió una delegación a Siria en agosto de 2011, cuando la guerra civil siria ya estaba en marcha, tras el aplastamiento de las revueltas por Bashar al Assad.

El líder del 'Estado Islámico' de Irak, el clérigo Al Bagdadi, formateado tras su paso por la cárcel de Camp Bucca y la guerra, anunció en 2013 la creación del 'Estado Islámico' de Irak y Levante (Siria).

El auge del ISIS
En 2014 el 'Estado Islámico' se hizo fuerte en Siria e Irak. Miles de hombres del ISIS, armados y protegidos con humvees y tanques, tomaron varias ciudades iraquíes sin apenas resistencia.

Contacté entonces con algunos antiguos efectivos de las fuerzas armadas iraquíes desmanteladas por EEUU y de varios grupos de la resistencia iraquí. En un momento en el que ellos mismos habían ganado posiciones en territorio iraquí, se hacían la siguiente pregunta:

¿Interrumpimos nuestra lucha contra nuestro enemigo, el gobierno de Al Maliki [apoyado por EEUU], para luchar contra el Estado Islámico, superior en número y fuerza a nosotros, o nos unimos al Daesh, a pesar de nuestras diferencias, para evitar ser derrotados?

La respuesta elegida por muchos fue la segunda. Prefirieron ser cómplices que enemigos.

Quién les iba a decir a algunos oficiales de las fuerzas del laico Baaz iraquí en 2003 que años después combatirían mano a mano con yihadistas extremos que proclamaban un Califato y dictaban las normas más violentas y medievales en nombre de un distorsionado e instrumentalizado Islam.

Abu Baker Al Bagdadi se convirtió en líder del Daesh (ISIS) en 2010. Iraquí arrestado en Faluya e internado en Camp Buca. 

La toma de más territorio
Grupos suníes de diversa procedencia, solo unidos por un enemigo común, terminaron integrando las filas del Daesh. Tomaron varias ciudades iraquíes y llegaron muy cerca de Bagdad. Apenas encontraron resistencia por parte del ejército iraquí, marcado por la corrupción:

“Los militares se fueron corriendo, no había aviones, no había nada que los parara. Para ser sincero, los únicos que hicieron algo para detener [al Daesh] fueron los militares iraníes y las milicias chiíes”, confesaba recientemente el exministro de Defensa iraquí Ali Allawi en un documental de Al Jazeera.

Desvincular Irak como contexto y desarrollo del Daesh sería hacer un análisis cojo de su evolución. En 2014, tras la toma de un amplio territorio en Irak, el Daesh proclamó el Califato del Estado Islámico de Irak y Siria, controlando un espacio similar al de Jordania. A sus filas se unieron chechenos, musulmanes procedentes de los Balcanes, del norte de África y de Asia.

En agosto de 2014 llegó la respuesta internacional. Obama prometió acabar con el Daesh, y una alianza militar integrada por EEUU, Arabia Saudí, Emiratos o Jordania empezó a bombardear focos supuestamente controlados por el grupo terrorista.

La vista gorda y la financiación
El Daesh ha sido visto por algunos actores regionales -Israel, Turquía, Arabia Saudí, etc- como un arma potencial contra Irán. Ha mantenido débil al régimen chií de Irak y ha tenido ocupados a grupos enemigos de Israel, como Hezbolá, que lucha en Siria contra diversos grupos de la oposición, entre ellos el Daesh.

Turquía ha hecho la vista gorda ante el Daesh. El primer ministro Erdogan ha querido ver en movimientos islamistas radicales una forma de detener tanto la influencia chií en la zona como a los kurdos. Ha permitido el paso de yihadistas por su frontera, ha bombardeado a las YPG kurdas -unidades de protección popular- cuando se suponía que esos ataques tenían que dirigirse al Daesh, y ha permitido el flujo de camiones que cruzan la frontera cargados de petróleo procedente de los campos sirios controlados por el ISIS.

De ese modo cree evitar la posibilidad de una soberanía de los kurdos -que están luchando contra el Daesh- junto a su territorio.

La compra de petróleo en el mercado negro turco ha sido uno de los modos más eficaces de financiación para el Daesh, junto con el cobro de grandes sumas de dinero por el rescate de algunos secuestrados.

También recibe apoyo económico de individuos saudíes ante los que el régimen de Riad hace la vista gorda. Esas personas entregan dinero al Daesh y hacen lobby por él, presionando para que otros lo apoyen.

La guerra contra el terror
Los aliados de EEUU en Siria en la coalición que bombardea el país han sido entre otros la monarquía absolutista de Arabia Saudí, que sigue consintiendo el apoyo al Daesh desde su país.

Washington y los saudíes también operan juntos, con Emiratos, en la coalición que bombardea Yemen, donde están creando más caldo de cultivo para el terrorismo con ataques como el que el pasado septiembre mató a 131 personas e hirió a cientos más.

Las matanzas como la de París son habituales en Oriente Próximo y Medio, ya sea por ejércitos o por grupos terroristas. La llamada guerra contra el terror, la estrategia de las bombas y las intervenciones, se ha mostrado ineficaz: lejos de menguar, el terrorismo y la violencia crecen.

François Hollande decía el sábado que la masacre de París es un acto de guerra. En realidad Occidente participa en una contienda desde que se involucró en Afganistán armando a los muyaidines que devinieron en los talibanes. Luego llegarían Irak, Libia, Siria, Yemen… Pero al ser guerras que se libran lejos de nuestras fronteras, solo nos acordamos de ellas cuando algún macabro eco llega a nuestros territorios.

El paso al frente de Francia

Dijo Hollande que la masacre de París es un acto de guerra, pero lo cierto es que Francia lleva participando en guerras desde hace tiempo.

En los últimos años nuestro país vecino ha querido situarse en primera fila de la geopolítica, en busca de una mayor influencia internacional. Para ello abanderó la defensa de la intervención militar en Libia, de la mano del filósofo Bernard-Henri Levy, quien ayer mismo pedía, en una huida hacia adelante, más tropas en el terreno sirio y más guerra.

Con la excusa de liberar una ciudad de las garras del ejército de Gadafi, una coalición militar liderada por Francia y Reino Unido -con compañeros de dudosa reputación- armó en 2011 a grupos yihadistas y a individuos que antes habían participado en la guerra contra EEUU en Afganistán.

Aquella operación prosiguió durante meses y no paró hasta que Francia y EEUU asesinaron extrajudicialmente a Gadafi. Fue llamativo que ambos países se disputaran, cual botín, la autoría de un asesinato que violaba la ley internacional.

“Llegamos, vimos, murió”
Libia quedó fragmentada y dividida en milicias armadas por Occidente, algunas de ellas extremistas. No importó. Hillary Clinton no pudo evitar aquello de “llegamos, vimos y murió”, comentando el asesinato de Gadafi. El salvaje oeste volvía a ser reivindicado. ¿Para qué hay cárceles y tribunales cuando se puede ejecutar a alguien sin más?

Libia se convirtió en arsenal de yihadistas armados que participarían en el horror actual que vive tanto ese país como Siria.

Francia también impulsó una intervención militar en Malí en 2013, enviando tropas galas al terreno.

Los papeles en Siria
Desde 2011 varios servicios secretos occidentales, así como unidades especiales de EEUU, estuvieron presentes en Siria, estudiando a qué grupos de la oposición apoyar y armar.

Ya en 2012 escribí en el libro “Yo muero hoy. Las revueltas en el mundo árabe” cómo Francia o Reino Unido, así como Arabia Saudí, Emiratos o Qatar, estaban ofreciendo apoyo logístico, militar o de inteligencia a diversos grupos “rebeldes”, algunos de ellos yihadistas.

La apuesta de Obama fue la estrategia del desgaste: dejar que los bandos implicados se debilitaran entre ellos, apoyando a determinados grupos de la oposición pero sin facilitar armamento pesado y evitando un desenlace.

En 2014 comenzó una campaña de bombardeos aéreos por EEUU y aliados del Golfo y en septiembre de este año se unió Francia. No es la primera vez por tanto que aviones franceses atacaban posiciones del Daesh.

Irán y Rusia estuvieron presentes respaldando al régimen de Bashar al Assad, que no dudó en golpear duro en sus bombardeos sobre zonas urbanas en un intento por acabar con la oposición, a costa de muerte y destrucción, lo que contribuyó al aumento del extremismo.

El Daesh en Siria
Con la llegada a Siria de una delegación del “Estado Islámico” de Irak en agosto de 2011 se puso en marcha el “Estado Islámico” de Irak y Siria, que se asentó en varias áreas suníes del país, algunas de ellas cercanas a la frontera de Turquía, donde han operado los servicios secretos turcos, que han hecho la vista gorda ante las idas y venidas de los yihadistas. Como apuntaba en la primera parte de este artículo, varios actores regionales se han beneficiado de la existencia del ISIS.

En 2013, tras la toma de algunas ciudades importantes de Irak, el ISIS se hizo fuerte y popular entre algunos sectores de jóvenes musulmanes marcados por la guerra o por la desafección. A ello ha contribuido su sofisticada campaña propagandística a través de Internet.

Sykes-Picot
El ISIS ha proclamado en un vídeo que Sykes-Picot se ha acabado, y muchos en la región opinan que estamos ante un segundo Sykes-Picot.

El acuerdo de Sykes-Picot, llamado así por el apellido de sus dos valedores, fue suscrito de forma secreta en 1916, en la I Guerra Mundial, entre Francia y Reino Unido. A través de él ambas potencias se repartían el control de Oriente Medio en caso de una victoria militar: Francia ejercería su influencia sobre los actuales Siria y Líbano, y Reino Unido sobre Transjordania (la actual Jordania y Cisjordania), Palestina e Irak.

Así lo acordaron y así se hizo, a pesar de que sus promesas a la población local habían sido otras. La independencia ansiada por los árabes cayó en saco roto. Sykes-Picot convirtió antiguas provincias del Imperio otomano en países, dibujó fronteras a su antojo y repartió un suculento pastel entre París y Londres.

El papel de Francia en la zona
Desde 1920 y hasta la década de los 40 Francia ejerció su control sobre la Gran Siria, que comprendía lo que hoy conocemos como Líbano y Siria. En Líbano se impuso un sistema de reparto de poder en función de la confesión religiosa fomentado por París, interesado en beneficiar a los cristianos.

Ese sistema estableció la presencia en el Parlamento de seis cristianos por cada cinco musulmanes, a pesar de que estos eran mayoría en el país. Aquello estableció una división de facto entre las diferentes religiones.

En Siria Francia también ejerció su mandato imponiendo sus intereses, violando la independencia que el rey Faisal I había declarado en 1920 y declarando Siria como su “colonia”.
El oficial francés Goraud comandó sus tropas hasta Damasco, ocupó la ciudad y aplastó una revuelta popular contra el mandato de París, en la batalla de Maysalum. Tras ello, Goraud se dirigió a la tumba de Saladino, la pateó y, según se le atribuye hasta hoy, dijo:

“Despierta, Saladino. Hemos regresado. Mi presencia aquí consagra la victoria de la Cruz sobre la Media Luna”.

A pesar de la represión francesa, en los siguientes años se sucedieron varias revueltas en Siria y Líbano en contra de la dominación extranjera. Es importante tener en cuenta cómo esta lleva siendo percibida desde hace décadas.

Las injerencias
En 1948, en territorio vecino a Siria, nacería el Estado de Israel, auspiciado por la ONU, las potencias occidentales y la URSS y con la oposición de los países árabes de la zona, que veían peligrar sus propios territorios.

Cuatro años antes, cuando dos rabinos habían ido a la Casa Blanca pidiendo un Estado judío en Palestina al presidente Roosvelt, este dijo: “Pensando en ello, dos hombres, dos hombres sagrados, vienen aquí a pedirme que permita que millones de personas sean asesinadas en una yihad”.

También entonces Hannah Arendt explicó su oposición al sionismo alegando que las políticas judías en Palestina dependerían de la protección de las grandes potencias. Y así ha sido. Occidente ha seguido desde entonces tomando partido por la ocupación israelí, que sigue en Cisjordania, Jerusalén Este, Gaza y los Altos del Golán de Siria.

La permisividad de Occidente con semejantes políticas, en comparación con sus castigos a los árabes, tiene sin duda consecuencias que habría que valorar.

La era colonial en Oriente Próximo y las injerencias -como el golpe de Estado de la CIA y Reino Unido contra el gobierno democrático iraní de Mossadeq- desembocaron en la creación de organizaciones árabes de resistencia armada o, en el caso iraní, en la revolución islámica del 79.

En los años setenta los movimientos árabes seculares dominaban la escena, pero empezaron a crecer algunos grupos religiosos islámicos, impulsados y apoyados por regímenes conservadores que querían menguar la influencia de ese nacionalismo árabe laico predominante hasta entonces.

El punto de inflexión
Y llegamos de nuevo al punto de inflexión: la guerra de Afganistán y los integristas islámicos que recibieron armas y financiación de EEUU o Arabia Saudí para combatir a la URSS en suelo afgano.

Al mismo tiempo Israel invadía Líbano, lo que provocó la creación de Hezbolá, que en 1983 perpetró un enorme atentado suicida contra el cuartel de los marines estadounidenses en Beirut y contra un puesto de mando francés.

A la vez en Palestina estallaba la primera Intifada y, al calor de la represión israelí, surgió la oganización de resistencia armada palestina Hamás. También nacían la Yihad Islámica y grupos extremistas egipcios.

Pocos años después en Argelia, excolonia francesa, se producía un golpe de Estado para impedir que el Frente Islámico de Salvación, que había ganado las elecciones en primera vuelta, pudiera gobernar. De ese modo nació el GIA, Grupo Islámico Armado, que protagonizó uno de los primeros atentados yihadistas registrados en Francia.

Todo aquello supuso la consolidación del islamismo y el extremismo en los grupos armados que luchaban o por la independencia, o contra la ocupación, o simplemente ya por la yihad. El remate final lo pusieron la invasión de Afganistán en 2011, la ocupación de Irak en 2003 y el infierno que provocaron.

En 2006 nuevamente Occidente no quiso reconocer al ganador de unas elecciones democráticas cuando Hamás arrasó en los territorios palestinos. Posteriormente en 2013 en Egipto un golpe de Estado respaldado por sectores occidentales derrocó al gobierno de los Hermanos Musulmanes elegido en las urnas e instauró una fuerte represión, lo que ha provocado que algunos jóvenes egipcios, radicalizados, hayan viajado a Siria para unirse a la guerra.

Lo mismo ha ocurrido en Siria, donde la guerra y la represión solo han engendrado fanatismo y dolor.

Con cada intervención...
El exgeneral estadounidense Wesley Clark dijo hace unos meses que “EEUU usó el Islam radical para luchar contra los soviéticos en Afganistán. Rogamos a los saudíes que pusieran dinero; y lo hicieron”.

También este año un antiguo enviado especial de la ONU, Lakdar Brahimi, que trabajó en Irak y Afganistán, atribuyó la emergencia del ISIS a la invasión de Irak:

“No había justificación para la guerra de Irak y todos pagamos las consecuencias”.

Las guerras en las que Occidente lleva años involucrado no solo no han parado el terrorismo, sino que este ha aumentado.

Con cada bomba sobre determinadas zonas de Siria, con cada discurso desafiante, con cada retórica racista, el ISIS ganará nuevos adeptos no solo en Oriente Próximo, sino también en barrios deprimidos de Europa como en el que vivía uno de los terroristas de París.

Este escrito es un simple repaso, poco completo porque este formato lo impide, pero suficiente para mostrar que, a pesar de lo que algunos insinúan en programas y tertulias, el extremismo violento que se ejerce en nombre del Islam no procede de ningún ADN connatural a una religión o a una etnia; que no surge por ciencia infusa de la nada; que todo tiene un contexto político e histórico; que para buscar soluciones a los problemas hay que analizar sus causas.



martes, 17 de noviembre de 2015

¿El horror en París es diferente al de Siria, Iraq, Palestina y El Líbano?


Rebelión

Por Carlos Aznárez

Otra vez Paris se convirtió en un campo de batalla. Decenas de muertos, cientos de heridos y las mismas consignas de respuesta del gobierno francés frente al ataque yihadista que ya se han escuchado en Estados Unidos y España cuando acciones similares generaron idénticas masacres. Frente al horror se quiere responder con más horror, se habla en los titulares de los principales medios con total ligereza, de que “ahora sí empezó la guerra”, o se alimenta la idea (en forma directa o solapada) de que el mundo árabe y musulmán atenta contra la sacrosanta democracia francesa. A sabiendas que la casi totalidad de esa colectividad repudia al ISIS y sus protectores. 
Tiene muchísima razón el presidente sirio Bachar Al Assad cuando, después de condolerse por las víctimas de los atentados, recuerda que "Francia conoció ayer lo que vivimos en Siria desde hace cinco años”. Y lo dice precisamente quien en innumerables ocasiones ha intentado -como antes lo había hecho el líder libio Gadaffi- convencer a los gobernantes franceses que no armaran, equiparan logísticamente y costearan con millones de dólares a los ejércitos mercenarios que han sembrado el terror, la muerte y el desesperado destierro de cientos de miles de sirios e iraquíes. En cada ocasión que este mensaje resonaba en los foros internacionales, la posición francesa siempre fue la misma: ratificar su creencia de que exportando la guerra, alineándose con la OTAN y subordinándose ante el mandato imperial monitoreado desde Washington, “el problema sirio”, es decir, el tan buscado derrocamiento de Al Assad, iba a ser resuelto. Está claro que como le ocurriera a los gobernantes derechistas españoles el 11M del 2004, el tiro les salió por la culata. En esa ocasión, el yihadismo, al que España y su alianza con la OTAN habían querido combatir mediante su presencia en Iraq y Afganistán, decidió responder con la misma medicina, y como en París ahora, los que pagan los errores de los poderosos siempre son los ciudadanos de a pie, cuya única culpabilidad, si es que la tuvieran, quizás sea votar y catapultar a la presidencia, a esos asesinos seriales que luego los condenan a la muerte. 
Ahora, como ocurriera en el mismo escenario con la masacre de Charlie Hebdo, vuelven a sentirse las tan repetidas consideraciones hipócritas. Todos a la vez, los mandamases europeos prometen más medidas represivas, más censura, más fabricación de armamento para alimentar intervenciones bélicas. Juran que “hoy somos Francia”, en vez de prometer ante las víctimas: “Nos iremos de la OTAN”. Con esas y otras actitudes similares dejan al descubierto que junto con los asesinos de un yihadismo que no representa de ninguna manera al Islam, ellos -los Hollande, Sarkozy, Rajoy, Merkel y quienes los auspician desde el Pentágono, son los principales responsables de estas acciones bárbaras. Las han alimentado persiguiendo hasta el cansancio a los musulmanes de la periferia de Paris y las diversas ciudades francesas, negándole el uso de recintos para hacer sus oraciones o generando allanamientos en las mezquitas donde era común practicar pacíficamente su derecho al rezo. Allí están como ejemplo esas leyes que prohiben desde 2011 el uso del velo y también la pollera islámica y la burka en los espacios públicos, no obligando de la misma manera a ciudadanos franceses que comulgan con el judaísmo. Segregando al mundo islámico y exhibiéndolo ante la sociedad francesa como “el enemigo”, de la misma manera que Israel hace con los palestinos desde hace más de seis décadas. 
No es misterio para nadie y menos para los devaluados Servicios de Inteligencia francesa, que muchos de los humillados, desempleados y perseguidos por leyes draconianas y racistas que habitaban en la “Banlieue” parisina, fueron cooptados primero por el Frente Al Nusra y luego directamente por el ISIS para que sean parte de la experiencia de sembrar el terror en Siria e Iraq y lo más paradójico es que salieron desde el territorio francés en numerosas ocasiones con el visto bueno de un gobierno que los sintió como sus “soldados de avanzada”. En ese momento, las masacres que esos mercenarios producían en Mossul, Raqqa, Aleppo, Homs o en Palmira, no preocupaban a Sarkozy ni tampoco a Hollande. Eran “daños colaterales” lejos de la comodidad parisina que hasta ese momento parecía blindada, inviolable. Tampoco dijeron nada importante del atentado sangriento cometido esta semana en El Líbano y seguramente muy festejado en Tel Aviv o en la Casa Blanca, ya que en esa ocasión la matanza ocurría en un barrio controlado por Hezbolah. En este caso, los muertos eran tan árabes como los palestinos asesinados en estos días en Cisjordania o en Gaza, cuyos nombres no cuentan para los grandes medios, como tampoco el dolor de sus familiares o las imágenes dantescas de sus viviendas arrasadas. Eso no tiene más que un nombre: doble rasero, praxis mentirosa, odio al diferente. 
Lo que ahora a ocurrido en París tiene también otra explicación no menos importante. En los últimos meses en el escenario sirio ha ocurrido un hecho que cambió la relación de fuerzas. Rusia decidió intervenir, al rescate de un gobierno y un pueblo asediados por el terror, y lo hizo a su manera, logrando éxitos inmediatos en la lucha contra el ISIS y demostrando que todas las acciones anteriores, propagandizadas por la OTAN y Estados Unidos, habían sido una farsa gigantesca. Golpeado en sus bases principales, destruidos muchos de sus almacenes de armamento y sintiéndose traicionados por quienes los arroparon desde Arabia Saudí, Turquia y los países occidentales, muchos de los mercenarios optaron por retornar a sus sitios de origen, entre ellos los europeos. Tanto es así, que ese “retorno” fue anticipado por algunos analistas franceses, quienes aseguraban que “ahora el peligro puede estallar a nuestros propios pies”. De eso se trata precisamente esta repudiable venganza yihadista, que más allá del falso llanto de quienes los gobiernan, debería ser un llamado urgente para que la sociedad francesa, como otras del continente europeo, se decidan a interpelarlos, y exigirles que abandonen sus ideas expansionistas, injerencistas y autoritarias. Que cesen los comportamientos xenófobos, como los que a pocas horas de ocurrir estos atentados, ya han generado el incendio de un campo de inmigrantes refugiados en Calais. Que miren a quienes huyen de las guerras provocadas por la OTAN, como hermanos y no como enemigos. Que se vuelquen a comportamientos humanitarios y no busquen excusas donde sólo hay hombres y mujeres que quieren ser tratados como tales y no como ciudadanos de segunda clase. Quizás, estas circunstancias marcadas por el dolor, puedan servir de punto de inflexión para buscar un punto de inicio diferente. Si esto no ocurriera, como parece probable visto lo visto, nadie, absolutamente nadie tendrá derecho a preguntarse, cuando el horror se repita: “¿Por qué a nosotros…?

sábado, 7 de noviembre de 2015

Las guerras recientes y el papel de los intelectuales


Rebelión

Por José R. Cervera Grau

La clave de la importancia de retomar el debate (o la ruptura) que se produjo dentro de las corrientes de "izquierda" por la posición de algunos intelectuales en el asunto de la guerra de Libia y de Siria, me la proporcionó el propio Carlos Taibo con su manifiesta incomodidad al tratar de este asunto en una de sus charlas sobre decrecentismo. Aunque Taibo en este tema siempre ha mantenido cierto perfil bajo en contraste con Alba Rico, veamos lo injustificado de su enfado en el "affaire" de la guerra de Libia y de Siria cuando se le intenta relacionar en su toma de posición con la del otro filósofo.
Hay un manifiesto sobre Libia que fue suscrito por Carlos Taibo y muchos otros intelectuales en Abril del 2011, en el que aunque es cierto que cuestiona la guerra humanitaria, resulta que por otra parte se piden cosas que dejan un tanto en evidencia las competencias académicas de los firmantes en materia del derecho internacional y de conocimiento en la metodología sobre cual es el "procedimiento habitual" para esa petición de “expulsar del poder” a Gadafi. La perla del texto es la que recomienda, como un modo de efectuar el recambio de gobierno en Libia, que se podría “reconocer a los rebeldes”:


En efecto, han sido conocidos y reconocidos por sus hazañas estos "rebeldes"…..menos por los que abogaron por ellos que han quedado en silencio salvo para….volver a apoyarlos en Siria:


En ese otro manifiesto sobre Siria, redactado por Santiago Alba Rico y cuyo contenido comparten todos los firmantes entre los que se encuentra Carlos Taibo, el delirio mayúsculo está contenido en esta apreciación. : “…no hay indicio alguno que permita conjeturar sobre una inducción exterior de las protestas”. Afirmar justo lo contrario hubiese sido quedarse corto, como ahora constatamos y entonces ya sabíamos.

No se trata de empañar el prestigio intelectual y libertario de nadie, pero hay necesidad de dudar sobre los criterios de los que generan opiniones vistos los resultados: El problema de estas deducciones erróneas, mejor dicho, de las conjeturas transmutadas en dato objetivo por el prestigio del emisor, es que si provienen de personas con ascendencia sobre otras, generan criterio en los demás....y resultados tangibles en la dificultad de actuación en las personas concienciadas de manera habitual contra la guerra. Por esos mismos resultados físicos y morales de estas guerras sabemos de los peligros de las opiniones no contrastadas sobre hechos objetivos. Uno de estos peligros, es este silencio atronador en el campo que siempre fue antibelicista respecto de la claridad de ideas con la que se movilizó todo el mundo contra la guerra de Irak, mientras las analogías inevitables (pretextos) entre todos estos recientes asesinatos en masa de Irak, Libia y Siria, son mayores cada día que pasa.

Un artífice de la guerra de Irak cómo el señor Tony Blair pide ahora disculpas, no por los miles de muertos ocasionados por esta carnicería, sino por los "errores" de estrategia, de "inteligencia" y por la contribución de ésta al surgimiento del Estado Islámico. Sabemos en que consiste esa petición de perdón, ni hay arrepentimiento real por los asesinatos en masa ni hay propósito de enmienda. También sabemos que hay que ir con cuidado en estos temas devenidos siempre en intoxicación informativa, puesto que relegar la existencia del estado Islámico sólo al hecho de su supuesta creación a partir de exmilitares iraquies, sólo sirve para despistar, echar balones fuera ahora que se han visto al descubierto con la intervención de Rusia contra sus mercenarios en Siria; y sale a la luz quién los creó en realidad, quién los ha apoyado, quienes los conforman en su gran mayoría y de qué manera tan burda no han sido combatidos en absoluto, al contrario, son y han sido apoyados por Occidente y sus títeres contra el gobierno y el pueblo sirio desde hace cuatro años.

Sería bueno también que los intelectuales de la revolución pendiente por delegación, que vieron revolucionarios idealistas dónde era evidente que había otra cosa, y luego siguieron contribuyendo al deformado discurso mediático del poder en el caso sirio, pidiesen también disculpas por sus "errores" de "inteligencia". Al igual que Tony Blair ve en el origen del Estado Islámico los "errores" cometidos en su carnicería de Irak, estos intelectuales deberían de comenzar a pedir disculpas por haber repetido los "errores" en su reconocimiento de "rebeldes", en Libia y a continuación en Siria.

Por el hecho de estar inmersos en una sociedad más alienada que nunca, es todavía más destructivo que determinadas opiniones en base al criterio de una especie de aura intelectual infalible y que es indiscutible de por si; el que ésta se enseñoree desde el supuesto pensamiento crítico con ese pequeño pero indispensable grupo de jóvenes que se atreven a pensar y que quieren actuar. Estas apreciaciones erróneas de ciertos intelectuales tienen su reflejo práctico en la falta de respuesta en estas dos últimas guerras cruciales, decisivas en el tránsito hacia formas superiores de exterminio, dónde se subcontrata la guerra a través de mercenarios, guerras de cuarta generación en Libia con un control mediático modélico, puesto que se ve auspiciado por las propias ONG occidentales y las malversadas buenas intenciones de la parte de población que las apoyan. Todo esto mientras no sólo contamos con la manipulación externa por omisión y tergiversación, sino que a través de un mecanismo de censura interior protofascista, nos anticipamos a la propia represión externa que ya se va configurando.

Los "errores" tuvieron su correlato en la vida y en la muerte de muchos. Hay modulaciones de ello ahora que releemos aquellos artículos y manifiestos que colaboraron en crear un estado de opinión favorable o indiferente hacia una guerra igual de perversa que la de Irak. Ya dijimos que con la guerra de Irak, al menos se articuló una respuesta mundial, movilizaciones enormes, inéditas...que atemorizaron a los generadores de muerte. Todavía no estaba implementado del todo el control férreo del pensamiento a través de las nuevas tecnologías y todavía existían resquicios para otras versiones informativas de lo que acontecía sobre el terreno. En el caso de la guerra de Libia trabajaron con astucia los centros de control social, le dieron forma humana a la masacre, y hasta fomentaron un discurso de "izquierdas" que apoyaría a las "primaveras árabes" desde la ensoñación revolucionaria. La pulsión de conciencias desde el "buenismo" les dio resultados impensables, mejores de los previstos, ante una desmovilización vergonzosa. Venía inscrito en este éxito y en nuestro silencio que el "modus operandi" libio pedía a gritos su repetición en Siria. 

Tenemos por delante esa lucha por la paz, contra la guerra neocolonial. Este es el único ecumenismo posible, que lejos de dividir, une....no es expectativa juvenil (casi todas las corrientes políticas en boga son en su gran mayoría de expectación y de espectadores), es una realidad que si el activismo contra la guerra de Irak unió a millones de seres humanos de todas las edades y condición en todo el mundo, ahora puede seguir haciéndolo. Tanto el decrecentismo distópico cómo la socialdemocracia mediática parecen diseñadas para los jóvenes. Incluso me atrevería a afirmar que ambas y en apariencia disonantes corrientes, son coincidentes en ser un modo de dilapidación de la energía transformadora de estos jóvenes que ahí queda empantanada y esterilizada; sin poder ser operativa allí dónde la demanda de este tiempo más lo requiere: El antibelicismo. La lucha contra la guerra sin embargo fue y será intergeneracional. No nos promete más tiempo para hacer el amor, ni trabajar menos, ni nos asegura un "estado de bienestar"; pero permite hacer moralmente lo único correcto en este tiempo: Asegurar la vida humana sobre la tierra. Esto no aparece por ninguna parte mediante una respuesta uniforme y colectiva desde las distintas corrientes ideológicas diseñadas para jóvenes inquietos.

Uno de los principales filósofos marxistas, Domenico Losurdo, apunta en la dirección correcta cuando nos habla de la izquierda ausente y del riesgo de guerra, en esta entrevista:


Citamos estas palabras de Losurdo en la entrevista:

"Hoy asistimos a una guerra neocolonial que algunos países de Occidente han desencadenado, que ha devenido en la destrucción de países como Irak, Libia o Siria. Analistas, investigadores y periodistas hablan ya de que nos encontramos en el preludio de otra guerra de gran envergadura. Es decir, que nos hallamos en una situación próxima a la de una gran crisis histórica: de un lado, el desmantelamiento del Estado social liberal, la austeridad, la penuria y del otro, los conflictos bélicos en curso de los que puede surgir otra guerra a gran escala".

Retomando a Gramsci en este asunto del activismo contra la guerra, Losurdo declara:

"Él (Gramsci) habla de la necesidad de construir un “bloque histórico” del que formara parte no solamente el proletariado sino también aquellas fuerzas populares interesadas en rebasar esta situación llena de peligros. Creo hoy en la necesidad de erigir un nuevo bloque histórico que una a las fuerzas populares, que en Occidente se hallan golpeadas por el paro, el endurecimiento de las condiciones de vida y la pobreza, así como los pueblos del Tercer Mundo que luchan por el desarrollo y contra las ambiciones neocoloniales del Occidente liberal. Deberá combatir contra la creciente polarización social y contra quienes acarician la ilusión de resolver los graves problemas mediante las guerras neocoloniales u otra de mucha mayor envergadura".

Ese Tercer Mundo que de forma interesada apenas aparece en los discursos del decrecentismo distópico ni en la socialdemocracia mediática, tan pendientes de su ombligo; y menos todavía, en unión al primer mundo, en esta tarea histórica de conjurar en común los peligros principales y evidentes.

Restarle importancia a los riesgos de guerras generalizadas o de una guerra nuclear, entra en extraña contradicción con el núcleo milenarista de las ideas sobre el colapso maltusiano que mantiene Taibo con su teoría del decrecimiento. ¿Podemos desaparecer por sobrexplotación de los recursos y no por una guerra nuclear? ¿Es más importante la profecía autocumplida del colapso por sobrexplotación de los recursos que el hecho del colapso en si mismo por motivos distintos? Taibo no ignora los peligros de un neofascismo producto histórico habitual de situaciones cómo la presente, no desconoce que la guerra imperialista es la manifestación emergente, el verdadero colapso de la civilización, fruto de esos bienes “escasos”….para aquellos que los ambicionan todos. ¿Se traduce esta profecía del colapso en una denuncia de la guerra neocolonial concreta durante las charlas de Taibo por toda nuestra geografía en locales juveniles, centros libertarios, en debates, libros, artículos?… Es extraño: No. Si algo está fuera del pensamiento débil de la época, es precisamente la cuestión de la guerra de rapiña anglosajona y la del necesario frente común de la población occidental y de los países del Tercer mundo contra ésta. Un hecho que chirría por pura ausencia. Si sale a relucir, siempre es en equivalencia y equiparación respecto de la actitud defensiva de Rusia. Por mucho que busco no encuentro en Taibo esa inclusión en su noción de colapso del riesgo de guerras generalizadas o de guerra nuclear. De hecho, su parábola del padre de familia diligente que actúa siempre ante la mínima sospecha de riesgo y que ciñe al ámbito medioambiental y de sobrexplotación de los recursos, no es aplicable a si mismo en su condición paternal de promotor de la idea de colapso, cuando el riesgo a considerar es bélico. 

Mantener que entre los bloques la similitud de sistemas capitalistas interconectados hace muy difícil una confrontación armada, es ignorar de manera deliberada la historia. ¿Qué fue la Segunda Guerra Mundial en su correlación y colusión con otros países capitalistas desde la Alemania de entonces, sino una carnicería inimaginable pero cierta?

La omisión del papel belicista principal del bloque hegemónico en lo militar y de los riesgos que supone para el mundo esta agresiva conducta repetida hasta la saciedad, ampliamente documentada en millones de muertos desde la segunda guerra mundial, ¿qué garantías absolutas ofrece de que aquí no pasará nada puesto que hay “líneas rojas que no pueden de ser traspasadas”? Taibo en sus reflexiones y juicios sobre Rusia, desde los clichés de su discurso en esta cuestión, equipara en el imaginario colectivo la voracidad belicista occidental con la actitud defensiva de este país, y que no va inscrita en su condición o no de estado socialista; sino que tiene que ver con la supervivencia, ante la amenaza latente de agresión de las potencias occidentales que quieren hacerse con sus vastos recursos. Y esto es ajeno a las condiciones de similitud o diferencia entre las clases dominantes presentes en los gobiernos de los distintos estados: La Alemania nazi compartía sistema económico y relaciones de explotación con muchos países también capitalistas y eso no fue un inconveniente para "traspasar la línea roja" de la guerra de invasión y el saqueo.

Lo que más me confunde es que estoy seguro que entre los intelectuales con predicamento entre jóvenes inquietos, lo que podemos saber el común de los mortales, para ellos es una evidencia todavía mayor. Sus libros y escritos forman y conforman la conciencia de miles de jóvenes en facultades y universidades, en las lecturas que recomiendan otros profesores dado el prestigio alcanzado. Saben quienes pusieron los muertos para derrotar al nazismo y saben de dónde son los muertos que provoca el imperialismo neocolonial, saben de los 50 millones de muertos desde la segunda guerra mundial ocasionados casi en exclusiva por el bando o banda anglosajona en sus aventuras imperiales. El criterio marxista elemental aquel de "¿a quién beneficia?", para a partir de ahí tirar del ovillo hasta los responsables evidentes del mal, algo tan simple, les falla y nos falla cada vez más a menudo.

Sin embargo, en las cuestiones de la admisión del "error" reconozco estar de acuerdo con Taibo en su apreciación genérica de que las ciencias sociales no son ciencias. Si lo fueran, gozarían de la humildad habitual en los científicos, capaces de asumir sus equivocaciones si la testaruda realidad u otra teoría verificada echa por tierra su paradigma.

En la tierra de nadie de la doble negación (Ni OTAN, ni Gadafi), quedaron a salvo o eso creen los autores intelectuales de ese ninismo, los supuestos juicios puros y ecuánimes de sus teorías equiparativas entre bloques, dictaduras e imperialismos; pero la realidad es que los seres humanos de carne y hueso son los que quedaban atrapados entre el sofisma e indefensos ante la guerra de agresión, sin el apoyo habitual de la mayoría de organizaciones de izquierda occidentales y de los jóvenes antibelicistas. Sin embargo, en América Latina tuvieron las cosas muy claras desde el principio, ni más ni menos que del mismo modo que toda la población mundial respecto de la guerra de Irak en su día.

Y en esta parálisis antibélica estamos todavía: Lo más parecido a la verdadera solidaridad internacionalista del no a la guerra, es una caridad hacia los refugiados que desvirtúa esa solidaridad y retroalimenta las agresiones bélicas; puesto que siempre estarán los bienintencionados occidentales incapaces de parar la máquina de guerra occidental, pero siempre dispuestos a través de sus ONG a poner las vendas en las heridas que infligen sus gobiernos. Para ganar alguna revolución, primero tenemos que parar la guerra, evitarla. Y esta victoria sobre el belicismo será el primer acto revolucionario contemporáneo, la plasmación valiente de la única solidaridad real hacia todos los oprimidos de la Tierra.

Hasta Putin, ese denostado y supuesto hombre de paja de oligarcas rusos en los clichés de los medios de comunicación occidentales y también concebido de este modo en las teorías equiparativas y equidistantes entre bloques con independencia de su voracidad y beligerancia, ha optado por un mensaje alternativo al de la confrontación. Tiene propuestas este "Che Guevara del siglo XXI" , tal y cómo lo denomina Taibo de manera mordaz hacia quienes vemos, en realidad sin falsas expectativas revolucionarias (esas expectativas han sido el "error" de otros); un factor de equilibrio mundial en su actuación. "Aquí o nos salvamos todos o no se salva nadie", afirma Taibo de manera formal y obviando la guerra. En el mensaje de Putin si que se implementa la condición de la supervivencia de todos, puesto que es el modo de asegurar la de Rusia. Si que reconoce los vientos de guerra y ve ese peligro de colapso concretado en ellos. Ha sido en la Conferencia de Sochi de hace unos días sobre "La guerra y la paz en el siglo XXI: El ser humano, el estado y la amenaza de un gran conflicto en el siglo XXI"", donde Putin ha planteado lo que muchos intelectuales no mencionan: Las armas nucleares no permiten un ganador en un conflicto global, la existencia de una guerra mediática de acoso a Rusia en la que tantos intelectuales participan, el trato de EE.UU. a sus socios cómo el de amo/vasallo, el apoyo a mercenarios para cambiar a través de una violencia bárbara los gobiernos que no son del agrado de Occidente, etc...También ha dicho eso que queda tan bien de que "o nos salvamos todos o no se salva nadie", pero el resto de sus declaraciones, y hasta el título mismo de la conferencia, hace pensar que en este caso si se cree la sentencia. Ya sabemos que siguiendo la consigna de Serrano Suñer, una gran parte de la intelectualidad tiene la tarea asignada de repetir hasta la saciedad aquello de que "Rusia es culpable". Pero ahora mismo la resistencia a esos planes hegemónicos que proviene de Rusia es la que hace albergar alguna esperanza en un mundo multipolar y por lo tanto no sometido al dictado de los ejemplares gobiernos democráticos occidentales, de altos valores sobre el papel untado en sangre.

En relación a esos valores ilustrados con pretensión de universales, alguien tendrá que explicar cómo y de qué manera los principios democráticos formales y de los derechos humanos, que en la práctica niegan los gobernantes dentro y sobre todo fuera de sus fronteras, tienen luego como principales valedores a cierta intelectualidad; esa que reniega dentro de su país de estos principios burgueses por tramposos e insuficientes y sin embargo luego se atreven a exigir como un salvoconducto, e incluso por encima del derecho a la vida, su estricto cumplimiento en otras latitudes. Por lo general, en aquellos países con gobiernos que no son del agrado del poder occidental.

Sería bueno que la izquierda ausente (Losurdo dixit) empezase a comparecer en este asunto que tanto le atañe, incluso aunque no haya intelectualidad que la respalde; por razones de su propia supervivencia y de la de los demás. La Internacional del siglo XXI es esta lucha final, la que debe reunir a todo el género humano, incluso sin vínculo ético: Sólo el biólogico de ese compartido instinto ciego de la mera supervivencia.

jueves, 5 de noviembre de 2015

"Washington no tiene ningún interés en una solución a la guerra en Siria"

CX36, Radio Centenario

Por Efraín Chury Iribarne

"Yo creo que la razón es que Washington no tiene ningún interés en una solución, quiere seguir la guerra, destruir Siria, quiere provocar una crisis con Rusia” afirmó el sociólogo norteamericano, profesor James Petras en su columna en CX36 (*)También se refirió a las elecciones en Argentina, la situación en Palestina, las futuras elecciones parlamentarias en Venezuela y Grecia.

Transcribimos este análisis que puede volver a escuchar aquí:
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Petras: estamos bien ¿y vosotros, cómo anda la primavera? ¿Ha tocado tierra?

Chury: Digamos como que hoy es un día muy parecido a una primavera, con una temperatura que seguramente va a estar en el eje de los 20, 21 grados, creó que se anima a finales de octubre.
Petras: que bueno, disfruten, aprovechen el buen tiempo

Chury: Te pedimos un panorama en el arranque, tu sabes que hay una gran cantidad de noticias que se aglutinan, son muchas, pero para interpretar realmente que ha pasado en la última semana en Medio Oriente y en esa región, naturalmente con énfasis en los ataques de Israel contra Palestina y todas esas cosas.
Petras: En primera instancia debemos reconocer que Rusia y el gobierno de Siria, Bashar Al Assad, han declarado la disposición a convocar a elecciones para determinar la voluntad de los sirios y evitar la salida, derrotar los terroristas y buscar una forma de conciliación entre los combatientes no extremistas y el gobierno .Pero al final de cuentas ni Washington ni las países de Europa ni la oposición supuestamente moderada, han aceptado esta oferta de terminar la guerra por lo menos entre estas fuerzas y buscar una conciliación. La razón es que Washington no tiene ningún interés en una solución, quiere seguir la guerra, destruir Siria.Quiere provocar una crisis con Rusia y todo lo demás. Todo lo que hemos leído y escuchado estos días indica que en Washington no ha cambiado para nada su política. Sigue buscando la dominación, sigue provocando guerras, sigue apoyando a Israel, sigue aliado con los extremistas monarquistas de Arabia Saudita, etc.  No hemos visto ningún cambio incluso todavía no han terminado las sanciones contra Irán, que podrían perjudicar el arreglo coyuntural que negociaran con el gobierno de Teherán. En otras palabras podemos decir que la continuidad define la situación.Más que un reajuste, una aceptación, que las soluciones no son absolutistas, que Estados Unidos tiene que aceptar algunas realidades, que para una transición en Siria, debe quedarse el gobierno de Al Assad hasta que las elecciones mismas determinen la composición de un nuevo gobierno y más allá de eso,  Israel sigue matando palestinos, sigue la política de despossessión de los palestinos, matan periodistas, matan médicos y matan activistas pacifistas, que protestan contra la ocupación.. Washington tibiamente dice que deben terminar la violencia pero nadie toma en serio las intervenciones de Washington por lo que todos entendemos que Washington e Israel son los dos parte del mismo problema palestino

Chury: Petras, que repercusiones ha tenido por ahí la afirmación sobre el holocausto que hizo Netanyahu recientemente,  cuando iba a visitar Alemania?
Petras: En muchas partes del mundo hay grupos de derechos humanos que empezaron un juicio penal contra Netanyahu por crímenes de guerra y es un proceso judicial que quieren proseguir contra él por una razón obvia, que ha cometido muchos crímenes internacionales. Pero de vez en cuando el proceso podría subir a un proceso judicial Pero los gobernantes tratan de proteger a Netanyahu como el gobierno de Merkel, el gobierno de Cameron y los gobernantes de Francia,  Holanda que hacen un bloqueo, hacen una política de protección para evitar los juicios iniciados por los ciudadanos y las organizaciones de derechos humanos. Es reconocido mundialmente que Netanyahu, que el gobierno israelí son criminales,  que cometen crímenes diariamente de gran escala a largo plazo , .Pero los gobernantes políticos utilizan sus poderes para evitar un juicio y sigue Netanyahu viajando y conversando con los diferentes gobernantes y a pesar de estar pendientes juicios condenándolo.

Chury: Petras, a no mucho tiempo ya de lo que van a ser las elecciones legislativas en Venezuela, uno como que nota a través de las noticias, no sé si además son legítimas, creo que el clima sigue bastante agitado, particularmente por los elementos de ultra derecha de Venezuela con el apoyo americano, ¿cómo se ve eso desde allí?
Petras: Debemos reconocer que Washington nunca suspendió su campaña de desestabilización , nunca dejó de financiar las oposiciones, canalizando el dinero a las ONG. interpoladas por la derecha. Desafortunadamente en Venezuela no hay ninguna diferencia entre la derecha y la ultra derecha, son la misma cosa.Entre los violentos y los electoralistas hay muchas vinculaciones a largo plazo.Entonces para cualquier proceso político las dos cosas se mezclan, la derecha obviamente violenta y la derecha dura y han comprado muchos ex chavistas, particularmente oficiales.Los utilizan para hacer denuncias falsas.Por ejemplo un fiscal que estaba en alguna forma vinculado con el gobierno, que se fue por ser un juez incapaz, incompetente y estafador.Ahora declara que el proceso contra López,  el terrorista encarcelado por once años, era un juicio falso, testigos y pruebas falsificados, pero no muestran ninguna evidencia, no muestran ninguna cosa concreta para justificar la denuncia .Pero los medios de comunicación de masas, incluso la BBC y otros repiten que el ex fiscal como siga en el juicio, que no es un fiscal hace tiempo .No sólo que no es fiscal sino que está condenado y se fue del país para evitar el proceso, .Pero lo citan como un testigo contra el gobierno .Y hay muchos casos así, hablan de militares cuando son militares jubilados o militares destituidos del poder por algunas ofensas.Entonces la campaña se sigue intensificando y más que nada las presiones económicas siguen,  siguen siendo un factor importante.  Los grandes capitales que controlan a las importaciones, la circulación de mercancías siguen actuando de alguna forma de perjudicar al gobierno .Suben los precios en una forma arbitraria.Están en un gran proceso de evasión de impuestos.Siguen especulando con la moneda y haciendo todo lo posible para perjudicar la economía.  Yo garantizo que si hay un cambio de gobierno de repente van a aparecer muchas mercancías, van a bajar la tasa de inflación, etc. Todo un mecanismo político para perjudicar al gobierno actual.El problema  es que el gobierno trata a la oposición con mucha gentileza, en vez de darle golpes knock out, siguen tolerando. Algunos sectores gubernamentales, están buscando conciliación mientras en este tipo de conflictos no hay forma de construir puentes con la oposición: se trata de todo o nada. Es decir, hay que buscar transformar el país o aceptar la derrota .El problema de Venezuela es que el gobierno no ha decidido tomar medidas decisivas y van a las elecciones con una mano controlando y otra mano peleando y no se pueden ganar más elecciones de esta forma.

Chury:  Hace algunas semanas que no hemos hablado después de las últimas elecciones, ¿cómo están las cosas después de esas elecciones, de las negociaciones de Tsipras, todo eso? ¿cómo está Grecia?
Petras: Muy mal. Empezaron  las privatizaciones  y han comenzado a imponer las medidas de austeridad .A pesar de todos los rechazos que ha recibido el gobierno desde el público están determinados a provocar un decreciente estándar de vida para el pueblo griegos.Ya empieza los despidos en algunas emisoras públicas y hay un huelga general provocada entre los trabajadores .Y hay una purga de oficiales que son críticos del gobierno y no son de la derecha, son personas honradas que  reflejan la política  anterior, algo progresistas.Entonces las purgas están en proceso para la implementación de medidas represivas. El gobierno sigue mostrado un servilismo en la política externa buscando aliarse con Israel, buscando aliarse con la OTAN, busca subordinarse a los Estados Unidos. Es un gobierno completamente a la derecha y los pocos que lo apoyan, recientemente  han decidido que es un proyecto para olvidar. Syriza es un nuevo partido de la derecha y no hay nada que pueda salvarlo de un último destino de terminar en la basura de la historia.

Chury: Petras, como siempre, después de esta serie de preguntas que formuláramos, te dejamos con alguno de los temas que ocupan tu atención y tu trabajo.
Petras: El gran tema de hoy son las elecciones de este fin de semana en Argentina, Polonia, Guatemala, en Colombia y Ucrania. Debemos decir que la tendencia es más que nada un aumento de la derecha, extrema. En Argentina el candidato a la presidencia de la ultraderecha, el señor Mauricio Macri, está  punto a punto del candidato de centroizquierda, Scioli ..Eso es porque últimamente, los últimos dos años, el kirchnerismo agotó las medidas progresistas de los primeros años, no han animado a las personas que tenían compromisos con la izquierda a seguir con este  proyecto,Entonces el candidato Scioli consigue algo más de , de 36% del voto, Macri el 34, 35% .La ultraderecha siempre ha tenido mucha fuerza entre lo porteños y en Buenos Aires en particular y ellos no tienen contrapeso ahora entre los sectores populares, en los barrios, en las villas, etc. Han dejado de polarizar el país. La izquierda gana cuando puede polarizar el país porque la mayoría apoya las medidas progresistas .Pero el kirchnerismo, que domina la izquierda ha dejado de adoptar medidas populares, han perjudicado a sectores ecologistas, han perjudicado a actores sindicales, han perjudicado a los trabajadores independientes,.Es posible que en las elecciones finales la derecha tome el poder.Mientras tanto el sector marxistas, FIT, Frente de Izquierda, sólo consigue  un 3,4% el voto siguen marginados, por muchas razones .Pero principalmente porque la mayoría popular sigue pensando en el kirchnerismo y cuando el kirchnerismo se empiece a deteriorar el FIT no tenía una inserción para recibir y aprovechar .El descontento, se desplaza hacia la derecha,  o Macri o Massa o hacia otros grupos. Esto es una tragedia .Si Macri llega al poder podríamos espera un retroceso total en todos los frentes sociales, económicos y en la política exterior,.Más allá podemos ver un proceso similar en Polonia, donde la ultraderecha, Ley y Justicia, mal llamado un partido de la ultraderecha consigue un 40%  contra el 23% de la oposición.   Ahora, en este caso tenemos una combinación de clericalismo. (fundamentalistas católicos) junto con medidas populistas. La derecha dura sube precisamente porque han adoptado medidas de bienestar social y anti neoliberales, junto con políticas derechistas, persecución de la izquierda, el sentimiento ultranacionalista, ultra anti Rusia, ultra militarista,.Es tragedia  que la fuerza anti neoliberal está dominada por la derecha.
Ahora en Guatemala es poco lo que uno puede decir,.Un comediante consigue 73%,  el social demócrata consigue algo de veinte y pico por ciento .Es otro caso de la despolitización de la política. El pueblo allá sólo piensa en derotar a los que apoyan a los escuadrones de la muerte, que eran presidentes anteriores. El comediante , se llama Jimmy Morales no tiene ningún perspectiva progresista pero como representa una alternativa supuestamente a los generales,  a los comandantes asesinos, la gente piensa que es el mal menor .Y algo similar pasa en Colombia donde la izquierda pierde Bogotá, el candidato el derecha, Enrique Peñalosa gana y la candidata de la izquierda, Clara López sólo consigue una quinta parte del electorado. Lo único positivo es que el candidato de los escuadrones de la muerte, Álvaro Uribe sólo consigue el 12%  del electorado. Otra vez el electorado rechaza los escuadrones de la muerte pero no optan por la izquierda, buscan un candidato más cerca del presidente Santos que es Peñalosa y en otras palabras, el mal menor es la opción.
En general lo que podemos decir del proceso electoral que hemos tocado con excepción de Ucrania que debo anotar.Donde la izquierda empieza a escalar una fuerza más allá de las provincias del este..En general hay un proceso electoral favoreciendo la derecha y debemos decir que los gobernantes progresistas no han tomado medidas suficientemente duras para debilitar el capital, el gran capital y los medios de comunicación controlados por los conglomerados. Entonces, a partir de las posiciones económicas,  a partir  de los controles de los medios pueden mantenerse y aprovechar el debilitamiento de la centroizquierda ..En el grado que la centroizquierda empieza a debilitarse, la izquierda consecuente está al margen del proceso.No ha creado una base para aprovechar la desintegración de la centroizquierda. Ahora, en Ucrania tenemos un caso  especial que va contra esta corriente.Podemos decir que el gobierno de Petro Poroshenko consigue sólo 12% del electorado es decir, 88% del electorado rechaza la junta .Peor, 99% del electorado en las encuestas rechaza al primer ministro. El primer ministro es tan odiado que no presentó su candidatura ,ni de su partido.Decide a  último momento evitar el escándalo, presentarse y retirarse del proceso electoral, porque 99% del electorado en Kiev y los alrededores estaban contra el gobierno… El gobierno favorecido por toda la prensa occidental, el Fondo Monetario, por implementar medias económicas que perjudican 90% del electorado, han caído los salarios un 50%, han terminado la subvenciones a la mercancías básicas en la cesta del consumidor, han perjudicado la seguridad del país, etc. En otras palabras podríamos decir donde la derecha dura neoliberal manda hay un fuerte rechazo.Pero cuando la centro izquierda se queda en el poder y piensa a acomodarse con el capitalismo,  ellos están perjudicados. En otras palabras es una lucha entre la centro izquierda y la derecha depende de quién gobierna, .Si la derecha gobierna están atacados  si centro izquierda está gobernando, ellos están perjudicados .Y la izquierda todavía no ha encontrado el camino para construir una alternativa a este binomio.El único caso en Ucrania donde la izquierda tenía alguna presencia la mafia de Kiev  anularon las elecciones. Dicen que los papelitos de los electores no estaban apropiados.Pero la realidad es que las dos ciudades donde anularon las elecciones son ciudades fuertemente en la oposición del gobierno de Petro Poroshenko y su primer ministro. Terminamos con eso diciendo no hay evidencia de que la izquierda estè avanzando y hay bastantes indicaciones de que la izquierda está en retroceso o por lo menos estancada.

Chury: Muy bien Petras, completísimo panorama que nos planteabas te agradecemos mucho, nos comprometemos a estar nuevamente en diálogo el próximo lunes en Centenario, un abrazo grande.
Petras: Muchas gracias un abrazo a los oyentes