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jueves, 15 de febrero de 2018

En julio llegan drones que la dictadura compró al Estado sionista de Israel



El jefe de las Fuerzas Armadas, René Ponce, informó que los dos drones que el régimen de Honduras compró a Israel, estarían llegando a mediados de 2018 al país. Además dijo que en los próximos días llegará el equipo de comunicaciones que también fue provisto por la “Tierra Santa”.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, Rene Ponce, informó que a mediados del 2018, estarían llegando a Honduras los dos aviones no tripulados (drones) que la dictadura de Juan Hernández compró a Israel a finales del 2016.

Además, notificó que en los próximos días las Fuerzas Armadas se harán con los nuevos equipos de comunicación terrestre que también proveerá el gobierno israelí.

Según el informe de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), el equipo de comunicaciones está compuesto por “radios vehiculares HF, radio mochilas HF, radio mochilas VHF, radios vehiculares VHF y VHF/UHF, radios portátiles y radio bases compatibles con los equipos ya existentes”

El general Ponce, dijo que la cúpula militar está haciendo preparativos para que en julio próximo el Ejército ya pueda estar utilizando los aviones no tripulados que vienen equipados con el control de mando, las antenas de rastreo satelital y un disparador.

Israel es uno de los Estados que destaca por la fabricación de armas y la empresa que proveerá a Honduras del equipo es una de las más reconocidas de ese país, famoso por promover la guerra.

Se trata de Elbit Systems, creada en 1966 por el gobierno israelí para la fabricación de aparatos electrónicos para la defensa nacional. La empresa también cuenta con oficinas en territorio estadounidense.

Según el general Ponce, la llegada de los drones “nos servirán para hacer una mejor vigilancia terrestre en nuestras fronteras”. Sin embargo, varias organizaciones defensoras de la vida han manifestado que se encuentran preocupadas por la carrera armamentista, y que la compra bélica se usará para la represión contra los que se oponen a la tiranía de Hernández.

Poco después de firmar los términos entre los dos gobiernos, El Libertador informó en su edición impresa de diciembre de 2016, que Hernández había invertido en el convenio con Israel, al menos cinco mil millones de lempiras (212.602.350 dólares).

viernes, 9 de febrero de 2018

Israel es cómplice de la represión al pueblo hondureño



En estos días que el pueblo hondureño sufre duramente la represión a organizaciones sociales que exigen claridad en lo que pasó las últimas elecciones, justo arriba una nueva tecnología de guerra proveniente de un país que suele aparecer solo para traer militarismo: Israel.

Ya en 1983 había vendido al país aviones, que lo posicionaron como el país centroamericano con la mayor fuerza aérea, tanques, fusiles Galil y entrenamiento tanto para oficiales como para tropa [1]. En el 2018 una vez más vuelve a aparecer trayendo herramientas de muerte y destrucción. Veamos en qué condiciones aparece hoy día y como las relaciones con este país solo agudizan la violación de derechos humanos de los y las hondureñas.

En agosto del 2016 el presidente de Honduras anunció que establecería un convenio militar con el gobierno de Israel: “estoy mandando al Congreso Nacional un convenio muy importante, fundamental para el crecimiento de la nación hondureña, un convenio con el Estado de Israel; eso va a dar origen al fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, que probablemente nunca lo habíamos tenido” [2]. Dicha iniciativa terminó pasando en noviembre de ese año en el Congreso del país mediante el decreto marco 139 de 2016. Un mes después, el ministro de defensa de Honduras viajó a Jerusalén donde firmó un acuerdo con su contraparte israelí [3].

En dicho acuerdo se definieron convenios que implican tanto a la fuerza aérea, a la naval y al ejército: desarrollo de proyectos para potenciar los aviones F5 y A37, así como la flota de helicópteros; construcción de una embarcación OPV, con capacidad para transportar helicópteros y realizar patrullajes a mar abierto; fortalecimiento de la rama ejército con un sofisticado equipo de comunicaciones con cobertura a nivel nacional; adquisición de sistemas de vigilancia y reconocimiento No Tripulada, integrados en total por 6 UAV (drones) [4].

Se tardó casi un año el despliegue de esta tecnología militar al país, pero para el 10 de enero del 2018 la Secretaría de Defensa del gobierno de Honduras anunció “la llegada de los repuestos para la flota de la Fuerza Aérea de Honduras que incluye los helicópteros Bell-412 y de los aviones F-5 EF y A- 37B” y que para el resto de enero “llegarán al país los sistemas de comunicación para apoyo militar que incrementarán la efectividad de las operaciones por tierra, mar y aire. Este equipo de comunicaciones se compone de radios vehiculares HF, radio mochilas HF, radio mochilas VHF, radios vehiculares VHF y VHF/UHF, radios portátiles y radio bases compatibles con los equipos ya existentes” [5].

Los equipos militares llegaron justo en un momento en que se agudizó la represión del gobierno de este país sobre organizaciones sociales, las que protestan por la falta transparencia en las pasadas elecciones presidenciales [6]. Y no es una especulación decir que esta nueva tecnología se vaya a usar para favorecer la represión, el mismo jefe del Estado Mayor conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras dijo a medios locales que estos nuevos sistemas de comunicación permitirán que: “desde tierra la Fuerza Ejército o la Policía Militar del Orden Público podrán tener una comunicación más clara con las aereonaves de la FAH o con las embarcaciones de la fuerza naval de Honduras” [7]. Esto significa en la práctica que las comunicaciones de la policía militar no se están mejorando para un hipotético escenario de la defensa de la soberanía nacional, sino para garantizar y hacer cada vez más efectiva la represión que ejercen sobre el pueblo hondureño. Podría afirmarse entonces que, si esta tecnología ayuda en las operaciones del ejército, se puede esperar que aumenten los asesinatos extrajudiciales en medio de las protestas, que para el 22 de enero sumaban “38 personas asesinadas por la policía y el ejército tras las diversas acciones realizadas por los inconformes durante casi dos meses” [8].

La profundización de las relaciones entre Honduras e Israel solo ha traído el incremento del militarismo y del control social a la población de este país; por ello hoy más que nunca es fundamental que la sociedad civil hondureña se junte a las voces que a nivel global exigen el embargo militar a Israel no solo en solidaridad con el pueblo Palestino, que es mantenido bajo un régimen de apartheid inaceptable, sino por la integridad y respeto de los derechos fundamentales de los ciudadanos de su propio país. Así mismo, las y los ciudadanos del mundo debemos estar al tanto de lo que está sucediendo en Honduras, y hacer lo que esté a nuestro alcance para que internacionalmente no se tolere lo que está pasando y se presione al gobierno de ese país para que respete los derechos fundamentales de sus habitantes.

[1] Chomsky Noam; Fateful Triangle: The United States, Israel, and the Palestinians; Haymarket Books, 2015

[2] Israel y Colombia fortalecerán a las FF AA, La Tribuna, 21 de agosto del 2016 http://www.latribuna.hn/2016/08/21/israel-colombia-fortaleceran-las-ff-aa/

[3] Honduras suscribe acuerdo con Israel: estos son los proyectos a desarrollar en las fuerzas armadas. EL Heraldo; 8 de diciembre del 2016. http://www.elheraldo.hn/pais/1024750-466/honduras-suscribe-acuerdo-con-israel-estos-son-los-proyectos-a-desarrollar-en

[4] Despacho de comunicaciónes y estrategia de presidencia, Gobierno de la República de Honduras: Israel y Honduras suscriben acuerdo para potenciar las Fuerzas Armadas: http://www.sefin.gob.hn/wp-content/uploads/2016/12/convenioHondurasIsrael.pdf

[5] Secretaría de Defensa Nacional, Honduras; Patruyajes aereos http://sedena.gob.hn/2018/01/10/patrullajes-aereos/

[6] Varias denuncias las ha hecho el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), las cuales se pueden consultar en su sitio web: https://copinh.org/

[7] Israel alista la primera entrega de equipo a las Fuerzas Armadas de Honduras; El Heraldo, Enero 7 del 2018.

[8] Suman 38 asesinatos en las protestas contra fraude electoral en Honduras, Avispa Midia. 22 de enero del 2018 https://avispa.org/21318-2/

*Fuente: BDS – Colombia / PalestinaLibre

miércoles, 8 de febrero de 2017

Los embates de los grandes medios de comunicación contra la libertad de expresión



Por Mike Whitney

“Cabría preguntarse qué gobierno extranjero tenía mayor interés en la victoria de Trump sobre Clinton y cuál ha sido el que más ha influido en ello: Rusia o Israel. Sheldon Adelton dedicó, supuestamente, 25 millones USD para apoyar a Trump y Netanyahu hizo campaña en su favor de manera pública desde Tel Aviv”.
Mike Whitney: CounterPunch ha sido clasificado como uno de los 200 portales web que, de acuerdo con el Washington Post, “publicó o difundió, deliberada o involuntariamente, propaganda rusa”. La misteriosa organización que sostiene estas acusaciones se llama PropOrNot, un grupo de investigadores que ha hecho todo lo posible para mantenerse en el anonimato. En lugar de perder el tiempo preguntándote si eres o no un agente ruso (lo cual resulta ridículo de pensar), ¿qué motivación crees que tiene este grupo para acusar y atacar a las páginas web listadas?
Jeffrey St. Clair: A ese respecto, solo se pueden hacer especulaciones, ya que todavía no sabemos quiénes son y nadie sabría ni que existen de no haber sido por el Washington Post. Incluso, referirse a ellos como “investigadores” quizás sea inflar sus currículums. Mark Ames ha seguido algunos de los tweets relacionados con las cuentas de PropOrNot y sugiere vínculos con los nacionalistas ucranianos. Pero esto no es más que conjeturas, hasta que salgan de la oscuridad y revelen sus identidades, lo cual es una posibilidad que no creo que vaya a suceder. De hecho, es probable que tengamos que demandarlos para poder contestar esas preguntas.
En cuanto a la propia historia del Washington Post, eran crónicas falsas sobre noticias falsas, basadas en acusaciones falsas hechas por fuentes falsas. Es posible que le den el premio Pulitzer gracias a ello.
Mike Whitney: ¿Cómo debemos entender que se haya involucrado a Rusia en todo esto? ¿Se está buscando un pretexto desde Washington para justificar una mayor confrontación en Siria y Ucrania?
Jeffrey St. Clair: ¿Qué Washington? Parece haber una división en Washington: el FBI contra la CIA y el Director de Inteligencia Nacional contra ambos. La victoria de Trump ha hecho patente una serie de divisiones internas en el seno de las élites dirigentes. Es poco común que se hagan públicas este tipo de confrontaciones entre estos grupos de poder, que algunos llaman Estado en la sombra. Por supuesto, hay muchas razones bipartidistas para inflar la amenaza rusa que poco tienen que ver con Ucrania o Siria, como podría ser la defensa de grandes contratos militares de compra de armamento inútil como los F-35 y una nueva generación de armas nucleares.
Mike Whitney: El Washington Post parece indignado por la idea de que las elecciones estadounidenses puedan haber sido manipuladas por un gobierno extranjero. ¿Recuerdas alguna ocasión en los últimos 30 o 40 años en que el Washington Post se haya mostrado molesto por las operaciones de cambio de régimen instigadas desde Washington que conllevaron el derrocamiento violento de 40 o 50 gobiernos soberanos o por las revoluciones de colores financiadas por ONG estadounidenses? ¿Qué explicación tiene esta indignación selectiva del Washington Post?
Jeffrey St. Clair: Evidentemente, no. El Washington Post y el New York Times, haciendo uso de su particular propaganda, han apoyado muchas de esas intervenciones y operaciones secretas. No creo que el Washington Post haya mostrado, en algún momento de su historia, ni la más mínima intención de investigar situaciones en las que algún país diferente de Rusia haya intentado influir en las elecciones norteamericanas, como Arabia Saudí o Israel. Cabría preguntarse qué gobierno extranjero tenía mayor interés en la victoria de Trump sobre Clinton y cuál ha sido el que más ha influido en ello: Rusia o Israel. Sheldon Adelton dedicó, supuestamente, 25 millones USD para poyar a Trump y Netanyahu hizo campaña en su favor de manera pública desde Tel Aviv. Israel tiene un importante historial de injerencias en los procesos electorales estadounidenses. Si no, pregúntaselo a Cynthia McKinney. Los rusos, no. Al menos, todavía no.
Mike Whitney: Durante los meses en que seguí de cerca la campaña presidencial de Trump, reparé en algo extraordinario: parece que los medios de comunicación de masas hayan perdido capacidad de influir en la opinión pública. Esto se hacía especialmente patente cuando se destapaban los numerosos escándalos sexuales de Trump, mientras que su base electoral apenas se modificaba. Esta situación sugiere que los grandes medios de comunicación estén perdiendo con rapidez su capacidad de control de las masas, en tanto que líderes de opinión. ¿Crees que PropOrNot podría ser un intento de los “grupos de interés” para restablecer su monopolio sobre la información, atacando las páginas web y las fuentes alternativas de noticias que suponen una gran amenaza para la perpetuación de su poder?
Jeffrey St. Clair: Trump no solo entró al trapo, sino que recibió con alegría todas y cada una de las controversias políticas; y no solo ha sobrevivido a ellas, sino que ha sacado provecho, como si se tratase de un supervillano. Es, sin duda, una cosa extraordinaria. Los medios de comunicación de masas llevan años en decadencia y la campaña de Trump puso énfasis en la debilidad e impotencia política de The New York Times o del Washinton Post y otros medios y agencias de información, al menos, cuando se trata de un candidato atípico como Trump. Por cierto, Bernie Sanders también desarrolló su campaña frente a la indiferencia y después hostilidad de los medios de comunicación. Pero a Bernie no fue derrotado por los medios, sino por la estructura antidemocrática de las primarias demócratas y el sabotaje interno promovido por los cuadros dirigentes del partido. (Para más información, véase mi libro Bernie and the Sandernistas). El sistema de primarias republicano, por el contrario, se ha mostrado mucho más abierto y democrático.
No sé suficientemente sobre PropOrNot para especular sobre sus orígenes. Personalmente, me parece un portal poco profesional. Pero el gobierno ha realizado con anterioridad operaciones similares de “control de la opinión”. Recuerde el acuerdo contraído por la empresa armamentística Lincoln Group y el gobierno de Bush para redactar y financiar noticias propagandísticas durante la Guerra de Irak. Es lícito preguntarse si ahora se está haciendo algo parecido. Algo está pasando, tal como dicen, pero todavía no sabemos suficiente. El verdadero misterio es por qué el Washington Post participó en la difusión de una información tan débil e infundada desde un principio. Debemos saber qué vínculos mantuvo el diario con personas reales de PropOrNot y si ha habido algún tipo de coordinación entre el Washington Post, PropOrNot y miembros del Congreso con el objetivo de establecer una nueva inquisición al estilo del Comité de Actividades Antiestadounidenses contra el supuesto peligro ruso.
Mike Whitney: ¿Se encuentra en peligro la Primera Enmienda, que consagra y protege la libertad de expresión y de prensa?
Jeffrey St. Clair: La primera enmienda siempre está bajo presiones. La novedad, ahora, es que el ataque se produce por parte de los grandes medios de comunicación.

* Jeffrey St. Clair es el editor de CounterPunch. 

Traducción: José Manuel Sío Docampo 

miércoles, 1 de abril de 2015

El exterminio de Gaza por Israel


Por Norman Pollack *

Martirena

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

La Operación Marco Protector es la máquina de matar de la década de 2010, para vergüenza eterna de Israel. No es así como Israel lo percibe, ni tampoco el mundo, en especial los judíos estadounidenses. Escribo esto como judío orgulloso que trata de liberar al judaísmo del íncubo de un arrogante Israel militarista que no necesitaba acabar convirtiéndose en lo que ahora es emulando las prácticas de estilo nazi contra una población que residía en una tierra que podía haber sido el refugio de ambos. La Nakba fue algo inexcusable, degradante, cruel, inmoral, la propia antítesis de lo que la Torah proclama respecto a cuidar a los oprimidos y amar al extranjero. A causa de sus acciones, los israelíes han perdido hasta el derecho a ser considerados judíos, tan vil es su comportamiento con los que han reducido ya a una situación deplorable. Gaza es la de Dresde de hoy, escombros hasta donde la vista puede alcanzar; sólo Hiroshima y Nagasaki ofrecían un escenario peor. Niños jugando entre las ruinas, familias viviendo en tiendas de campaña y caravanas, materiales de construcción interceptados por el mar y devueltos, infraestructuras, escuelas de la ONU y hospitales demolidos… y la sociedad israelí convertida en espectadores pasivos, distraídos, desinteresados, sordos ante los gritos del sufrimiento y las privaciones. El judaísmo burlado a sus más altos niveles.
Sí, mi padre (que nació en Pinsk y llegó a EEUU tras la Primera Guerra Mundial, trabajó duro toda su vida, dio lo que pudo en apoyo de las causas judías y fue miembro fundador de Rodeph Shalom en Bridgeport antes de trasladarse a Miami Beach) solía decir que las malas noticias llegan de tres en tres. Efectivamente, vamos a examinar los periódicos de hoy.

Primera, nos encontramos con la dimisión de William Schabas, que estaba al frente de la investigación encargada por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU sobre los posibles crímenes de guerra israelíes en la campaña desplegada contra Gaza del pasado verano. Enfrentado desde el primer momento a la oposición de Israel a que se lleve a cabo cualquier investigación (precedida incluso de los intentos israelíes de “matar de hambre a la bestia”, presionando a los Estados miembros de la Corte Penal Internacional para que no cooperaran con sus procedimientos), a Schabas no le quedó otra opción. Vilipendiado, acusado de sentimientos y actividades antiisraelíes (cuando es un distinguido abogado internacional experto en derechos humanos que entre sus muchos clientes asesoró una vez a la Organización por la Liberación de Palestina a cambio de unos honorarios de 1.300 dólares), sometido a amenazas de muerte y a un aluvión, obviamente organizado, de correos electrónicos hostiles, creía que los hallazgos de la comisión -que acabará sus trabajos el próximo mes- no deberían pasarse por alto por culpa de todo ese intento de intimidación y ofuscación.

Utilizo la frase “de estilo nazi” deliberada y provocativamente para llamar la atención sobre las técnicas del AIPAC y los partidarios de Israel poniéndose a dar velozmente alaridos acerca de la “autodestrucción judía” cada vez que alguien manifiesta algún tipo de crítica respecto a Israel; todo un estruendo de negaciones, mezquindad y saña autoritaria a la que nosotros, como judíos, nos enfrentamos una vez y que ahora devolvemos con creces multiplicado por diez. El debate entre los judíos sobre el destino –y la FE- es fundamental en el judaísmo, sin embargo, me temo que tenemos ya todo perdido. Los gángsters que están ente nosotros, con anterioridad Cohen y Schine bajo McCarthy, y ahora Adelson con los republicanos, toda una fuerza primigenia por mérito propio, trascienden la cuestión de la identidad judía al alinear el judaísmo con causas reaccionarias que tienen poco que ver con la religión o los judíos. El judaísmo se ha politizado como religión y por ello profanado -en vez de haberse convertido en un escudo defensivo, aquí en EEUU, frente a una política exterior a favor de la guerra, la intervención e incluso la tortura, y una política interna de vigilancia de la población y procesamiento de los denunciantes- al seguir sus apegos políticos y decantarse a favor de las políticas que apoyan a la banca y los empresarios en contra de la organización y derechos de los trabajadores.

¿Por qué? Quizá como quid pro quo del apoyo desenfrenado y sin cuartel de EEUU hacia Israel. Pero tiene que haber algo más que ciega lealtad y solidaridad religiosas. Para los judíos de EEUU, Israel es un factor clave en la contrarrevolución mundial, en la represión organizada de gobiernos de izquierdas y movimientos sociales al vincular tácitamente en el imaginario popular las corrientes de izquierda –Cuba, los derechos civiles en EEUU, el socialismo (incluso detectando pistas donde no hay nada)- con los pogromos y el antisemitismo que amenaza con conquistar del mundo. La desgracia, que todavía no alcanzo a explicarme, es que no siempre fue así. Porque el judaísmo, especialmente en EEUU, había estado a la vanguardia de la lucha por los derechos humanos, bien a través del impulso sindical o de las marchas por los derechos civiles, bien involucrándose con el socialismo o los demócratas progresistas del New Deal, oponiéndose a la degradación de los niveles de vida y defendiendo la libre personalidad humana de los trabajadores estadounidenses, un récord de esclarecimiento radical que ha ido frustrándose cada vez más, contradiciéndose, desconociéndose y negándose. Doy la bienvenida al diálogo entre judíos, sin tabúes, un diálogo que pueda dejar ver y exponer los crímenes de guerra de Israel y revitalizar el judaísmo para afirmar su ser anterior, del mismo modo que Franklin Delano Roosevelt persiguió a los ladrones del templo.

Segunda, desde Rachel Corrie (2003) a William Schabas (2015), hay una proyección en línea recta de la continuidad de las incesantes prácticas represivas de Israel, desde la intimidación de los críticos como procedimiento hoy generalizado, al procedimiento físico concreto del asesinato de Rachel, aplastada bajo un buldózer israelí que iba demoliendo hogares palestinos; todo ello representa la normalización de la represión de una forma tan obvia que no puede pasar desapercibida. Rachel Corrie, una activista de la no violencia de Olympia, Washington, de 23 años de edad, se encontraba en Rafah, Territorios Ocupados, en marzo de 2003, protestando por la demolición de casas megáfono en mano, en medio del camino de un buldózer gigante que la atropelló deliberadamente y la aplastó hasta matarla. ¿Alguna protesta en Washington? ¿Algún clamor en Tel Aviv? Lo que vimos fue nada menos que un genocidio miniaturizado, seguido de una docena de años de infructuosos litigios y recursos judiciales. Eso revela en sí mismo el vacío moral del Israel actual y, desde luego, de su patrocinador estadounidense.

¿Por qué después de tanto tiempo aparece ahora Rachel en las noticias? Volvamos atrás. En 2012, un tribunal israelí de primera instancia en Haifa dictaminó que la muerte de Rachel había sido un accidente. Posteriormente, el pasado 12 de febrero, el Tribunal Supremo de Israel ratificó la “excepción de las actividades de combate” en la Ley de Errores Civiles (Responsabilidades del Estado), y este aspecto niega totalmente su pretensión de ser una democracia (mi caracterización del “estilo nazi”) al establecer que Israel no es responsable de cuanto pueda suceder en una zona de guerra (todo de cosecha propia y definido de forma elástica). La respuesta de la familia de Corrie ante esa decisión, de su padre y su madre, que todos estos años han estado buscando vías de reparación, fue esta: “Confiábamos en un resultado diferente, aunque por todo lo vivido a lo largo de nuestra experiencia, sabemos que todas las instituciones de Israel están profundamente involucradas en la impunidad de que disfruta el ejército israelí”. Es un sistema judicial totalmente podrido y corrupto, bien conocido del mundo por tantos hechos, especialmente por ignorar el bombardeo de los colegios de la ONU en Gaza que mataron a docenas de seres. Lo planteo de nuevo: ¿algún murmullo de crítica por parte de Washington, el tan cacareado campeón mundial de los derechos humanos?

Adalah, Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel (sorprendentemente, todavía se le permite funcionar), ha señalado que la Ley de Errores Civiles de 2002 ha sido enmendada muchas veces con resultados siempre favorables al ejército (podría hacer una pausa para hablar de la similitud en el razonamiento existente con el Acuerdo del Estatuto de las Fuerzas Armadas cuya aceptación exige EEUU en Iraq y otros lugares, a fin de proteger a los miembros de las fuerzas armadas y a los contratistas privados de la jurisdicción legal de los tribunales por los delitos cometidos), por tanto la impunidad asume una cualidad absoluta que tiene muy poco que ver con la democracia. En 2002, la Ley, de nuevo enmendada, introducía, según Adalah, “obstáculos casi insalvables para la justicia, perjudicando la rendición de cuentas y las reparaciones a las víctimas civiles por los actos de las fuerzas de seguridad en los Territorios Ocupados”.

Tercera, la miseria social en curso en Gaza a la que se refiere el Washington Post del 14 de febrero, que no es algo reciente sino que viene de muy lejos y que se intensifica cada día mientras los gazatíes se hunden más y más en una vorágine de humillaciones y condiciones inhumanas. Y, ¿dónde está Israel, su vecino y opresor? Indiferente, envalentonado, vengativo como si Dios le estuviera retorciendo el brazo, aplastando no solo a Rachel Corrie sino a todo un pueblo. En el artículo del Post hay fotos que no pueden amañarse en su acusación prima facie de Israel por sus crímenes de guerra. Los niñitos en medio de los escombros no mienten. Los bebés muriendo de frío no mienten. Los ancianos que se encorvan sobre las hogueras al aire libre –todo eso y más- no mienten. William Booth, de Jan Yunis, informa: “En todos los sentidos, la Franja de Gaza está mucho peor ahora que antes de la guerra del pasado verano. Las escenas de miseria son una de los pocas cosas de las que hay abundancia en el maltratado enclave costero”. Booth continúa: “La economía sufre una recesión profunda; las promesas de miles de millones en ayuda se han evaporado… Los diplomáticos, los trabajadores de la ayuda humanitaria y los residentes advierten de una espantosa crisis humanitaria en ciernes…”

No solo Israel, también estamos siendo testigos de la denegación colectiva internacional del sufrimiento de Gaza, como si la vida humana no importara nada, el último ejemplo de psicopatología social en el que triunfa la negación de la realidad. He aquí un comentario bastante sobrio de un destacado economista gazatí, Omar Shaban, a quien daré la última palabra: “Después de cada guerra, pensamos que ya no podemos estar peor, pero tengo que decir que va a ser muy difícil estar peor que ahora. No hay ninguna señal de vida, de comercio, de importación, de exportación, de reconstrucción. ¿La ayuda? Desaparecida. No estoy exagerando cuando le digo a mis amigos extranjeros: Gaza va a desplomarse, quizá muy pronto”. 

* Norman Pollack escribe sobre Populismo. Centra sus trabajos en las teorías sociales y el análisis estructural del capitalismo y del fascismo. Puede contactarse con él en: pollackn@msu.edu.

jueves, 26 de marzo de 2015

EE.UU. ayudó a Israel con la bomba H


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Kalvellido

Accediendo a una demanda federal, el Gobierno de EE.UU. aceptó publicar un informe de 1987 del Departamento de Defensa detallando la ayuda de EE.UU. a Israel en su desarrollo de una bomba de hidrógeno que eludía los estándares internacionales.

El informe de 386 páginas, “Evaluación tecnológica crítica en Israel y naciones de la OTAN ”, compara las máximas instalaciones nucleares israelíes con Los Alamos y Oak Ridge National Laboratories, cruciales en el desarrollo del armamento nuclear estadounidense.

Los israelíes están desarrollando “tipos de códigos que posibilitarían la construcción de bombas de hidrógeno. Es decir, códigos que detallan procesos de fisión y fusión a un nivel microscópico y macroscópico” dice el informe, cuya publicación tiene lugar antes de que el Primer Ministro israelí Binyamin Netanyahu hable el 3 de marzo ante el Congreso de EE.UU. y se oponga a cualquier acuerdo que permita que persista un programa nuclear legal de Irán.

“Estoy impresionado por el grado de cooperación entre Israel y EE.UU. en artefactos especializados para la guerra”, dijo hablando del informe, Roger Mattson, exmiembro del personal de la Comisión de Energía Atómica de EE.UU., según Courthouse News.

La publicación del informe esta semana fue iniciada por una solicitud según la Ley de Libertad de la Información hecha hace tres años por Grant Smith, director del think-tank de Washington Institute for Research: Middle Eastern Policy. Smith presentó una demanda en septiembre para obligar al Pentágono a encarar la solicitud.

“Es nuestra posición básica que en 1987 el Departamento de Defensa descubrió que Israel tenía un programa de armas nucleares, lo detalló y luego lo encubrió durante 25 años en violación de las enmiendas Symington y Glenn, a un coste para los contribuyentes de 86.000 millones de dólares”, dijo Smith en una audiencia a fineals de 2014 ante la jueza Tanya Chutkan en la Corte del Distrito de EE.UU. para el Distrito de Columbia.

Smith describió en su demanda ante la corte federal que esas leyes federales fueron violadas por EE.UU. en medio del creciente programa nuclear de Israel.

“La Enmienda Symington a la Ley de Ayuda al Exterior de 1961 prohíbe la mayor parte de la ayuda al exterior de EE.UU. a cualquier país que se descubra que trafique econ equipamiento de enriquecimiento nuclear o tecnología fuera de las salvaguardas internacionales”, escribió Smith.

“La Enmienda Glenn de 1977 pide el fin de la ayudar al exterior de EE.UU. a países que importen tecnología de reprocesamiento nuclear”.

En noviembre,el juez Chutkan preguntó a abogados del Gobierno que se resistían a la publicación del informe por qué había tomado años para que el Gobierno preparara el informe para el conocimiento público.

“Quisiera saber por qué está tardando tanto en el caso de un documento de 386 páginas. El documento fue ubicado hace un cierto tiempo”, dijo Chutkan, según Courthouse News Service.

“He revisado mi parte de documentos en mi carrera. No debería tardar tanto tiempo revisar ese documento y decidir lo que tiene que ser editado.”

Los representantes del Gobierno en el caso –la Fiscal Adjunta de EE.UU. Laura Jennings y el abogado del Departamento de Defensa Mark Herrington– dijeron inicialmente que acuerdos de confidencialidad exigían un estudio “línea por línea” del informe del Departamento de Defensa. Más adelante cambiaron de posición, y argumentaron que su publicación era opcional y no obligatoria, ya que “las relaciones diplomáticas dictan que el Departamento de Defensa solicite la opinión de Israel”.

Smith y EE.UU. acordaron que el Gobierno editara secciones del informe sobre países de la OTAN, aunque los pasajes sobre Israel permanecen intactos.

“La capacidad de SOREQ [Soreq Nuclear Research Center] de apoyar a SDIO (Organización de Iniciativa de Defensa Estratégica, o “Star Wars”) y tecnologías nucleares es casi un paralelo exacto de la capacidad existente actualmente en nuestros laboratorios nacionales”, dijo el informe, escrito por el Instituto para Análisis de la Defensa para el Departamento de Defensa.

“Las instalaciones de SOREQ y Dimona/Beer Sheva son el equivalente de nuestros laboratorios nacionales de Los Alamos, Lawrence Livermore y Oak Ridge… y [tienen] la base tecnológica requerida para el diseño y fabricación de armas nucleares”.

Los autores del informe, Edwin Townsley y Clarence Robinson, establecieron que Israel tenía capacidad de Categoría 1 respecto a sus programas contra misiles balísticos tácticos y de armas “Star Wars”.

“En lo que respecta a la tecnología nuclear los israelíes se encuentran aproximadamente donde EE.UU. estaba en el campo de las armas de fisión de 1955 a 1960”, dijo el informe. “Hay que señalar que los israelíes están desarrollando el tipo de códigos que les posibilitará la producción de bombas de hidrógeno”.

En una declaración sobre la publicación del informe Smith dijo el jueves, “La publicación informal y según la Ley de Libertad de la Información de semejante información es rara. Según dos conocidas cláusulas de prohibición de publicidad –punibles por encarcelamiento– los empleados y contratistas con aprobación de seguridad de agencias gubernamentales de EE.UU. no pueden revelar que Israel tiene un programa de armas nucleares.”

Cohetes de Hamás apuntan al reactor nuclear Dimona de Israel

El discurso planificado del Primer Ministro israelí Binyamin Netanyahu ante el Congreso de EE.UU. fue controversialmente organizado por la dirigencia republicana sin consultar a los demócratas en el Congreso o la Casa Blanca.

El discurso tendrá lugar semanas antes que Netanyahu postule a la reelección, y se centrará alrededor de su oposición a todo acuerdo con Irán respecto a su programa nuclear, un acuerdo que EE.UU. –aunque impone fuertes sanciones a Teherán– ha buscado a pesar de las protestas de su destacado aliado en Medio Oriente, Israel.

El programa nuclear de Teherán es legal según los términos del Tratado de No Proliferación Nuclear. Israel es una de las pocas naciones miembros de las Naciones Unidas que no lo ha firmado.

© Autonomous Nonprofit Organization TV-Novosti


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Estados Unidos-Israel: Grandes aliados, profundos rivales



Por Justin Raimondo

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Hoy [24 de noviembre 2014] es la fecha límite para el cierre de un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. Nadie debería sorprenderse de que Israel señale esta fecha con una amenaza de atacar a Irán sin tener en cuenta el resultado de las negociaciones. Así dice el informe de portada del Jerusalem Post:

"Israel ha salido con una dura advertencia pública a sus aliados en un argumento claro: Las propuestas actuales garantizan la perpetuación de una crisis, dejando a Israel la sola opción de utilizar la fuerza militar contra Irán como la única salida lógica".

Esto es una mentira, y es notoriamente reconocido como tal: los israelíes no tienen la capacidad militar para eliminar a todos los sitios nucleares de Irán sin la ayuda estadounidense. Aparte de eso, sin embargo, ellos nunca atacan a los que son capaces de devolver el golpe de manera significativa, por lo que podemos calificar esta última amenaza como otras tantas bravuconadas. Y aquí hay que preguntarse: ¿es esta la forma en que se supone actúa un aliado, con el cual, supuestamente disfrutamos una "relación especial"?

La realidad es que Israel es nuestro mayor amigo y nuestro peor rival.

Durante décadas, los israelíes han vivido de nuestra generosidad sin tener que ofrecer algo de valor a cambio -a menos que su interferencia en la política estadounidense se considere de valor-. Les hemos entregado más de 3 mil millones de dólares al año como tributo, nos hemos mantenido al margen mientras someten a sus ilotas palestinos a condiciones no vistas desde el apartheid de Sudáfrica, y sonreímos con tolerancia, como se haría con un niño revoltoso, mientras ruidosamente nos escupe en la cara a cada oportunidad. Y, ¿qué hemos conseguido a cambio? Insultos, interferencias y amenazas directas, por no hablar de una de las más eficaces (y desagradables) operaciones de espionaje llevadas a cabo en nuestro territorio por una potencia extranjera.

Durante años, el "Partido de la Guerra" ha estado acusando a Teherán de ejecutar un programa secreto de armas nucleares, aunque no hay evidencia convincente de que alguna vez se haya producido. Los israelíes y su baza internacional -en particular el grupo terrorista MEK- han hecho su mejor esfuerzo en manipular hasta falsificaciones convincentes, aunque en vano. Han hecho rodar todo tipo de interferencia con el fin de evitar la normalización de las relaciones entre Estados Unidos e Irán. Su objetivo: asegurar que el monopolio regional de Israel sobre las armas nucleares quede intacto.

Aparte de Corea del Norte, Israel es la única potencia nuclear que ha logrado salirse con la suya burlando a la comunidad internacional sobre este tema. Los iraníes se sometieron a un estricto régimen de inspecciones que llevará, sin duda, la atención del mundo a las armas de destrucción masiva en manos del liderazgo de Israel, una clase política considerada por los observadores externos cada vez más extremista. Los israelíes han logrado mantener lo que se conoce como "ambigüedad nuclear " negándose firmemente a rubricar el Tratado de No Proliferación, junto con Corea del Norte, pero no hay absolutamente nada ambiguo sobre el poder destructivo de su arsenal.

"Ambigüedad" no es un concepto que se aplica a Israel en estos días. No hay duda acerca de cuál es su posición o en lo que ha devenido. Su último despropósito: sacar de la Ley Fundamental donde se declara una democracia y poner en cambio "los árabes no están incluidos en dicha ley". O, como The Age publica: "

"La propuesta significaría que Israel ya no se define en sus leyes básicas como ‘judío y democrático’, sino como ‘la patria nacional del pueblo judío’".

Lo que el gran liberal clásico israelí Yeshayahu Leibowitz llamó correctamente la tendencia "judeo-nazi” en la vida política de ese país, ahora ha pasado al primer plano: no pretende ya ser la elegante pequeña democracia de Oriente Medio. No, está saliendo del armario como fanáticos étnico religiosos, al igual que sus homólogos a pocos kilómetros de distancia en el Estado Islámico. Junto con la nueva ley, el primer ministro Benjamin Netanyahu anunció la introducción de una legislación para despojar a los activistas árabes que se manifiesten como "anti-Israel" de su ciudadanía israelí, junto con toda su familia. Y así nace el Estado judío de Israel en el Levante.

En el pasado, el lobby de Israel ha ofrecido una serie de argumentos en favor de mantener la “especial relación” entre Israel y los EE.UU. Y mientras que los factores estratégicos militares y geopolíticos eran una gran parte de su rutina durante la época de la guerra fría, con el colapso del comunismo esto se hizo menos importante y una nueva línea del partido salió a la luz: la afirmación de que compartimos valores importantes con los israelíes, especialmente los relacionados con la democracia liberal, es decir, la tolerancia, la diversidad, etc. Sin embargo, la verdad del asunto es que Israel ya no es una democracia liberal. En efecto, a medida que se aprietan los tornillos sobre la población palestina, el Estado judío en el Levante se está convirtiendo en la imagen especular de sus autoritarios vecinos árabes.

En la política como en el sector inmobiliario, el factor dominante es la localización, ubicación, emplazamiento. En la elección de Oriente Medio como el lugar de su "nación judía", los primeros sionistas se aseguraron que su estado perdería finalmente el contacto con sus raíces europeas y se convertiría en otro estado despótico del Medio Oriente. Se dice que los colonos judíos han transformado la tierra, pero en realidad ocurrió lo contrario: la tierra los transformó.

Los israelíes piensan que son inmunes a la condena. Piensan que pueden continuar torturando a los palestinos, provocando guerras interminables, y auspiciando la clase de racismo flagrante por el cual Hungría fue sancionada por ser un Estado "intolerante". Y teniendo en cuenta el comportamiento de la clase política en Estados Unidos y Occidente, tienen toda la razón para pensar que este tipo de "excepcionalismo israelí" se va a mantener, pero están viviendo dentro de una ilusión.

El lobby de Israel está perdiendo su dominio: el pueblo estadounidense - inclinado previamente a apoyar a Israel irrestrictamente - muestra signos de despertar al peligro que representa nuestra política exterior centrada en Israel. En Europa, donde el lobby de Israel siempre ha sido más débil, están en serios problemas. La reciente masacre de los israelíes en Gaza ha hecho mucho para abrir los ojos de una nueva generación a la verdadera naturaleza del Estado judío en el Levante. Es por eso que la campaña de boicot y desinversión dirigida a Israel está tomando fuerza, a pesar de los esfuerzos frenéticos de los sectores complaciente a Israel a para difamarla e incluso prohibirla. (Sí, las políticas intolerantes del Estado judío en el Levante también se están colando en los Estados Unidos, una perspectiva repugnante, por cierto).

Israel hoy es una tiranía en el orden de la antigua Sudáfrica, con un factor añadido: están armados con armas nucleares. Como tal, los israelíes representan una amenaza para la paz del mundo, una mucho más peligrosa por lejos de lo que Irán podría ser. Su influencia perniciosa sobre la política estadounidense es la gran mecha en la aljaba del Partido de la Guerra. Al final, cuando los estadounidenses se rebelan contra el régimen de guerra perpetua, esta será su perdición.

* Justin Raimondo es el director editorial de Antiwar.com, e investigador asociado en el Randolph Bourne Institute. És editor colaborador de The American Conservative, y escribe una columna mensual para Chronicles . Es el autor de   Reclaiming the American Right: The Lost Legacy of the Conservative Movement , con una introducción por el Prof. George W. Carey, un Prólogode Patrick J. Buchanan, y ensayos críticos de Scott Richert y David Gordon ( ISI Libros , 2008).

jueves, 2 de octubre de 2014

La economía política del apartheid israelí y el espectro del genocidio



Por William I Robinson

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Niños palestinos encienden velas en conmemoración de su antiguo hogar, la torre nº 4 en Zafer. Antes fue un edificio de apartamentos de 11 pisos, en la ciudad de Gaza, 11 de septiembre de 2014 (Foto: Wissam Nassar / The New York Times)

Apenas unos días antes de las siete semanas de asedio de Gaza en julio y agosto, que dejó unos 2.000 palestinos muertos, 11.000 heridos y 100.000 personas sin hogar, la legisladora israelí Ayelet Shaked, veterana funcionaria del partido Hogar Judío, que forma parte de la coalición que gobierna en Israel, publicó en Facebook que "todo el pueblo palestino es el enemigo... incluidos los ancianos y las mujeres, sus ciudades y sus pueblos, sus bienes y su infraestructura". El mensaje continuaba diciendo que "detrás de cada terrorista hay decenas de hombres y mujeres, sin los cuales no habría podido participar el terrorismo. Todos ellos son combatientes enemigos y la sangre caera sobre sus cabezas. Ahora esto también incluye a las madres de los mártires, que los envían al infierno con flores y besos. Ellas deben seguir a sus hijos, nada sería más justo. Deben ir, como así también sus viviendas en ´las que plantaron las serpientes. De lo contrario criarán más serpientes en ellas”.

La página de Shaked en Facebook se compartió más de 1.000 veces y consiguió cerca de 5.000 "me gusta". Unas semanas después, el 1 de agosto, The Times of Israel publicó unartículo de opinión de Yohanan Gordan titulado "Cuando se aprueba el genocidio". Gordan afirmó que "tendrá que llegar un momento en el que Israel se sienta lo suficientemente amenazado como para no tener otra opción más que desafiar las advertencias internacionales". Continuaba: "¿Qué otra manera hay entonces para hacer frente a un enemigo de esta naturaleza que no sea el exterminio completo? El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró al comienzo de la incursión que su objetivo era restablecer una tranquilidad sostenible para los ciudadanos de Israel... Si los líderes políticos y expertos militares determinan que la única manera de lograr su objetivo de mantener la calma es con un genocidio, entonces este es admisible para cumplir esa meta".

Haciéndose eco de estos sentimientos, el vicepresidente del parlamento israelí Moshe Feiglin, miembro del Partido Likud de Netanyahu, instó al ejército israelí a matar a los palestinos de Gaza de manera indiscriminada y a utilizar todos los medios posibles para que se marchen. "Sinaí no está lejos de Gaza y pueden marcharse. Este será el límite de los esfuerzos humanitarios de Israel", dijo Feiglin. "El ejército israelí conquistará toda la Franja utilizando todos los medios necesarios para minimizar cualquier daño a nuestros soldados, sin otras consideraciones... A la población enemiga que es inocente de malas prácticas y se separó de los terroristas armados se la tratará de conformidad con el derecho internacional y se le permitirá salir".

Estas convocatorias de limpieza étnica y genocidio están aumentando en frecuencia. El clima político en Israel ha seguido desplazándose tan bruscamente a la derecha en los últimos años que un discurso fascista es ahora palpable en la vida cotidiana del país. En agosto, en Tel Aviv, algunos manifestantes de extrema derecha que golpeaban a los izquierdistas que se manifestaban contra el asedio de Gaza, vestían camisetas con símbolos y fotos neonazis, incluyendo camisetas con el lema Good night left side (Buenas noches, “lado izquierdo”), un eslogan neonazi popular en Europa en conciertos de rock con bandas de extrema derecha, como una respuesta a la consigna antifascista original: Good night white pride (buenas noches, "orgullo blanco"). Casi la mitad de la población judía de Israel apoya una política de limpieza étnica de los palestinos y la mayoría de la población apoya la anexión completa de los territorios ocupados y el establecimiento de un Estado de apartheid, según una encuesta de 2012.

El temor del crecimiento del fascismo en Israel llevó a 327 sobrevivientes, descendientes de los sobrevivientes y víctimas del genocidio nazi judío a publicar una carta abierta en The New York Times el 25 de agosto expresando alarma por "la extrema deshumanización racista de los palestinos en la sociedad israelí, que ha alcanzado un punto de inflexión". La carta continuaba: "Debemos elevar nuestras voces colectivas y usar nuestro poder colectivo para poner fin a todas las formas de racismo, incluido el genocidio en curso del pueblo palestino".

El proyecto sionista puede haberse fundado -ahora lo sabemos por la cantidad de estudios históricos que han surgido en los últimos años- en la limpieza étnica sistemática y el terrorismo contra los palestinos. El artículo II de la Convención de la ONU de 1948 define el genocidio como "actos cometidos con la intención de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso". No hay duda de que estamos viendo la actividad pregenocida de Israel en Palestina. ¿Cuáles son las raíces estructurales subyacentes en la economía política israelí que provocan tales presiones genocidas?

Para responder a esta pregunta tenemos que dar un paso atrás unos años para centrarnos en los cambios estructurales más grandes asociados a la globalización capitalista y la integración de Israel y el Medio Oriente en el nuevo orden mundial. La globalización de Oriente Medio a partir de finales del siglo XX cambió radicalmente la estructura social de Israel y la economía política de su proyecto colonial. La reestructuración a la luz de la globalización capitalista ha provocado un cambio importante con respecto a los palestinos en ese proyecto y las condiciones que hacen que sea más fácil el crecimiento en la derecha israelí del espectro del genocidio.

Oslo y la globalización de Israel

La rápida globalización de Israel a partir de finales de 1980 coincidió con las dos intifadas (levantamientos) palestinas y con los Acuerdos de Oslo, que se negociaron desde 1991 a 1993 y naufragaron en los años siguientes. Las elites transnacionales habían argumentado que como la Guerra Fría hundió la economía capitalista global emergente que no se pudo estabilizar y debió asegurarse la acumulación de capital transnacional en medio de los violentos conflictos regionales en todo el mundo, entonces comenzaron a presionar por la agenda de "resolución de conflictos" o la solución negociada de los conflictos agudos regionales, desde América central hasta el sur de África. Respaldados y empujados por los Estados Unidos y las élites transnacionales, así como por poderosos grupos capitalistas israelíes, los gobernantes de Israel entraron en negociaciones con los líderes palestinos en la década de 1990, en gran parte como respuesta a la escalada de la resistencia palestina en la forma de la primera Intifada (1987-1991). El proceso de Oslo se puede ver como una pieza clave en el rompecabezas político provocado por la integración de Oriente Medio en el sistema capitalista global emergente (una integración que también constituye el telón de fondo estructural de la primavera árabe, aunque esa es otra historia).

Los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993, concedieron cierta autonomía a la Autoridad Palestina (AP) sobre los bantustanes en los territorios ocupados dentro de lo que se suponía un período de transición de cinco años en los que las negociaciones continuarían hasta llegar al "estatuto final" de los temas en cuestión, entre ellos el estatuto de los refugiados (y su derecho a regresar), Jerusalén, el agua, las fronteras definitivas y una retirada total de Israel de los territorios ocupados. Sin embargo, durante el período de Oslo (1991 a 2003, cuando el proceso finalmente se rompió por completo), la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza se intensificó en gran medida. ¿Por qué se quebró el "proceso de paz"?

Hasta que despegó la globalización, a mediados de la década de 1980, la relación de Israel con los palestinos reflejaba el colonialismo clásico, en el que el poder colonial había usurpado la tierra y los recursos de los colonizados y luego los explotaba laboralmente.

En primer lugar, el proceso no estaba destinada a resolver la difícil situación de la mayoría palestina desposeída, sino a integrar a una élite palestina emergente en el nuevo orden mundial y dar a esa élite una participación en la defensa de ese orden y para que asumiera el papel de la vigilancia interna de las masas palestinas en los territorios ocupados. Se ha demostrado, de hecho, que la formación de clases en Palestina durante ese tiempo implicaba el aumento de los capitales transnacionales palestinos para integrarlos con capitales del Golfo en otros lugares y con la esperanza de convertir un nuevo Estado palestino en una plataforma para su propia consolidación de clase. Se esperaba que la AP sirviera para mediar en la acumulación de capital transnacional en los territorios ocupados, manteniendo el control social sobre la población inquieta.

En segundo lugar, la economía israelí globalizada está basada en un complejo militar y de seguridad de alta tecnología cuya importancia se pondrá de manifiesto momentáneamente. Se produjo una compenetración cada vez más profunda del capital israelí con el capital corporativo transnacional de América del norte, Europa, Asia y otros lugares. En efecto, el capital israelí se ha integrado estrechamente en los circuitos globales de capital. Oslo ayudó a lo largo de este proceso, facilitando una presencia capitalista transnacional israelí en todo el Medio Oriente y más allá, en parte, al permitir que los regímenes árabes conservadores levantasen el boicot económico regional de Israel y en parte por la apertura de negociaciones para la creación de un Área de Libre Comercio de Oriente Medio (TLCUE) que inserta la economía israelí en las redes económicas regionales (a lo largo, por ejemplo, de Egipto, Turquía y Jordania) y se integra toda la región mucho más profundamente en el capitalismo global.

Y en tercer lugar, muy relacionado, Israel experimentó un episodio de mayor inmigración transnacional, incluida la afluencia de cerca de 1 millón de inmigrantes judíos, que minó la necesidad de Israel de mano de obra palestina durante la década de 1990, aunque esto cambiaría más tarde en el siglo XXI.

Hasta que la globalización despegó a mediados de la década de 1980, la relación de Israel con los palestinos reflejaba el colonialismo clásico, en el que el poder colonial había usurpado la tierra y los recursos de los colonizados y luego explotaba su fuerza de trabajo. Pero la integración del Medio Oriente en la economía global y la sociedad sobre la base de la reestructuración económica neoliberal, incluida la bien conocida letanía de medidas como la privatización, la liberalización del comercio, la supervisión del Fondo Monetario Internacional de la austeridad y los préstamos del Banco Mundial, ayudó a provocar la propagación de las presiones de las masas de trabajadores y de los movimientos sociales y la democratización de las bases, que se refleja en las intifadas palestinas, el movimiento obrero a través del norte de África y el malestar social, que se hicieron más visibles en las revueltas árabes del 2011. Esta ola de resistencia forzó una reacción por parte de los gobernantes israelíes y sus aliados estadounidenses.

La globalización convierte a los palestinos en "la humanidad sobrante"

La economía israelí sufrió dos oleadas de reestructuración a medida que se fue integrando en el capitalismo global, como Nitzan y Bichler muestran en su estudio, The Global Political Economy of Israel. La primera, en los años 1980 y 1990, fue una transición de la agricultura tradicional y la economía industrial hacia otra basada en la informática y la tecnología de la información (TIC), alta tecnología de las telecomunicaciones, la tecnología de las redes y así sucesivamente. Tel Aviv y Haifa se convirtieron en "puestos de avanzada de Oriente Medio" de Silicon Valley. En el año 2000, un total del 15% del PBI de Israel y la mitad de sus exportaciones se originó en el sector de alta tecnología.

Israel se ha globalizado específicamente a través de la militarización de alta tecnología de su economía.

Luego, desde 2001 en adelante, y sobre todo a raíz del desastre en el año 2000 de las empresas que comercializan por internet y la recesión a nivel mundial, seguido por los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y la rápida militarización de la política mundial, se produjo en Israel otro giro más hacia un "complejo global de las tecnologías militar, de seguridad, inteligencia y vigilancia contra el terrorismo". Israel ha sido la patria de las empresas pioneras de tecnología en la llamada industria de la seguridad. De hecho, la economía de Israel se ha globalizado específicamente a través de la alta tecnología militar. Los institutos de exportación israelíes estiman que en 2007 había cerca de 350 empresas transnacionales israelíes dedicadas a los sistemas de seguridad, de inteligencia y de control social que se situaron en el centro de la nueva economía política israelí.

"Las exportaciones de Israel relacionadas con los productos y servicios de lucha contra el terrorismo aumentaron un 15% en 2006 y se preveía que creciera un 20% en 2007, por valor de 1,2 millones de dólares anuales", señaló Naomi Klein en su ensayo La doctrina del Shock. "En 2006, las exportaciones de defensa del país alcanzaron un récord de 3.400 millones de dólares (en comparación con 1.600.millones de dólares en 1992), lo que hace de Israel el cuarto traficante de armas del mundo, por delante del Reino Unido. Israel tiene más acciones tecnológicas que cotizan en la bolsa de Nasdaq –muchas de ellas relacionados con la industria de la seguridad– que cualquier otro país extranjero, y tiene más patentes de alta tecnología registradas en los EE.UU. que China e India juntas. El 60% del total de las exportaciones de Israel está relacionado con la tecnología, y en mayor parte, con la industria de la seguridad".

En otras palabras, la economía israelí vino a alimentarse de la violencia local, regional y mundial, los conflictos y las desigualdades. Sus principales empresas han pasado a depender de la guerra y el conflicto en Palestina, en el Medio Oriente y en todo el mundo, y fomenta dichos conflictos a través de su influencia en el sistema político israelí y el Estado. Esta acumulación militar es característica también de los Estados Unidos y toda la economía mundial globalizada. Vivimos cada vez más en una economía de guerra mundial y ciertos estados, como los Estados Unidos e Israel, son engranajes claves de esta maquinaria. La acumulación de militarismo para controlar y contener a los oprimidos y marginados y para sostener la acumulación en la crisis se prestan a las tendencias políticas fascistas o lo que algunos de nosotros hemos denominado "el fascismo del siglo XXI".

La población palestina de los territorios ocupados constituye hasta la década de 1990, una fuerza de trabajo barata para Israel. Pero con incentivos israelíes a la inmigración de judíos de todo el mundo y el colapso de la antigua Unión Soviética, una gran afluencia de asentamiento judío se ha producido en los últimos años, incluyendo 1 millón de judíos soviéticos, a menudo ellos mismos desplazados por la reestructuración neoliberal postsoviética. Además, la economía israelí comenzó a convocar mano de obra inmigrante transnacional de África, Asia y otros lugares, ya que el neoliberalismo produjo crisis con millones de desplazados de las antiguas regiones del Tercer Mundo.

El surgimiento de nuevos sistemas de movilidad laboral transnacional y la contratación han hecho posible que los grupos dominantes de todo el mundo reorganicen los mercados de trabajo y recluten fuerzas laborales transitorias privadas de sus derechos y fáciles de controlar. Si bien este es un fenómeno mundial, se convirtió en una opción particularmente atractiva para Israel, ya que elimina la necesidad de mano de obra palestina políticamente problemática. Más de 300.000 trabajadores inmigrantes procedentes de Tailandia, China, Nepal y Sri Lanka ahora forman la fuerza de trabajo predominante en la agroindustria de Israel, de la misma manera que la mano de obra inmigrante mexicana y centroamericana es en la agroindustria estadounidense y en las mismas precarias condiciones de superexplotación y discriminación. El racismo que muchos israelíes han demostrado hacia los palestinos –en sí mismo un producto de la relación colonial- ahora se ha traducido en una creciente hostilidad hacia los inmigrantes en general, ya que el país se convierte en una sociedad totalmente racista.

Como la inmigración ha eliminado la necesidad de Israel de mano de obra barata palestina, esta se convirtieron en una población marginal sobrante. "Antes de la llegada de los refugiados soviéticos, Israel no podía prescindir ni por un momento de la población palestina de Gaza o Cisjordania; su economía no habría podido sobrevivir sin la mano de obra palestina así como California no podría funcionar sin los mexicanos", Klein ha señalado. "Alrededor de 130.000 palestinos abandonaban sus hogares en Gaza y Cisjordania cada día y llegaban a Israel para limpiar las calles y construir carreteras, mientras que los agricultores y comerciantes palestinos llenaban camiones de mercancías y las vendían en Israel y en otras partes de los territorios".

No es de extrañar, entonces, que precisamente en 1993 -el año en que se firmaron y entraron en vigor los Acuerdos de Oslo- Israel impusiera su nueva política, conocida como de "clausura", es decir, el confinamiento de los palestinos en los territorios ocupados , la limpieza étnica y una fuerte escalada de los asentamientos En 1993, el año en que comenzó la política de "clausura", la renta per cápita en los territorios ocupados se desplomó un 30%. En 2007 las tasas de desempleo y pobreza llegaban al 70%. De 1993 a 2000, supuestamente el año en el que ya se estaría implementando un acuerdo de "paz" que exigía el fin de la ocupación israelí y el establecimiento de un estado palestino, los colonos israelíes en Cisjordania se duplicaron a 400.000, luego a medio millón en 2009 y siguen aumentando. La desnutrición aguda en Gaza está en la misma escala que algunas de las naciones más pobres del mundo, con más de la mitad de las familias palestinas ingiriendo sólo una comida al día. A medida que los palestinos fueron expulsados ​​de la economía israelí, las políticas de clausura y la ampliación de la ocupación destruyeron a su vez la economía palestina.

El colapso de los Acuerdos de Oslo y la farsa de las negociaciones de "paz" en curso, en medio de una ocupación israelí cada vez mayor puede presentar un dilema político a las élites transnacionales y algunos de sus homólogos israelíes que desean encontrar mecanismos para el desarrollo y cooptación de las elites palestinas y los grupos capitalistas. Visto desde la lógica de los sectores dominantes del capital militarizado incrustado en la economía israelí e internacional, esta situación no constituye una trágica pérdida de oportunidad para la resolución de conflictos, sino más bien una oportunidad de oro para expandir la acumulación de capital para desarrollar y comercializar armas y sistemas de seguridad en todo el mundo a través del uso de la ocupación y la población palestina en cautiverio como objetivos de ataque y de pruebas en terreno.

Una vez que atravesamos las cortinas de humo ideológicas y la retórica, son estos poderosos intereses económicos los que han llegado a ejercer una influencia decisiva sobre la política del Estado de Israel. "La rápida expansión de la economía por la alta tecnología de seguridad creó un poderoso apetito dentro de los sectores ricos y poderosos de Israel para el abandono de la paz a favor de la lucha por una continua expansión de la ‘guerra de terror’, observó Klein hace varios años "así como una estrategia clara para reenmarcar su conflicto con los palestinos no como una batalla en contra de un movimiento nacionalista con metas específicas sobre la tierra y los derechos, sino más bien como parte de la guerra global contra el terrorismo, como si fuera una guerra contra las fuerzas fanáticas e ilógicas basadas únicamente en objetivos de destrucción".

En un artículo de opinión en el año 2009 titulado "Israel sabe que la paz no es rentable" publicado en el Haaretz, el "periódico israelí de referencia", Amira Hass, una de las pocas voces críticas valientes en los medios de comunicación israelíes, comentó que "la industria de la seguridad es una importante rama de exportación, armas, munición y mejoras que se ponen a prueba todos los días en Gaza y Cisjordania… la protección de los asentamientos requiere el desarrollo constante de la seguridad, la vigilancia y la disuasión con equipos como cercas, retenes, cámaras de vigilancia electrónica y robots". Hass continúa "Estos son vanguardia de la seguridad en el mundo desarrollado y sirven para los bancos, empresas y barrios de lujo al lado de barrios de chabolas y los enclaves étnicos donde hay que suprimir las rebeliones".

La sociología del racismo y el genocidio: De Ferguson a los Territorios Ocupados

La sociología de las relaciones étnicas/raciales identifica tres tipos distintos de estructuras racistas, es decir, las relaciones estructurales entre los grupos dominantes y las minorías. Una es lo que se ha llamado "minorías intermediarias". En esta estructura, el grupo minoritario tiene una relación de mediación entre el dominante y los grupos subordinados. Esta ha sido históricamente la experiencia de los comerciantes chinos de ultramar en Asia, de los libaneses y sirios en el África occidental, los indios en el este de África, los mestizos en Sudáfrica y los judíos en Europa. Cuando las "minorías intermediarias" pierden su función a medida que cambian las estructuras, pueden ser absorbidas por el nuevo orden o pueden ser convertidos en chivos expiatorios e incluso abocados al genocidio.

Los judíos ocuparon históricamente este papel de "minoría de intermediarios" en la Europa feudal y el capitalismo temprano. La estructura de la Europa feudal asignó a los judíos ciertas funciones vitales para la expansión de la sociedad feudal europea. Estas incluían la gestión del comercio a larga distancia y los préstamos de dinero. Dichas actividades fueron proscritas por la Iglesia Católica y no eran una parte normal de la relación señor-siervo en el corazón del feudalismo, sin embargo eran vitales para el mantenimiento del sistema. Como el capitalismo se desarrolló en los siglos XIX y XX, nuevos grupos capitalistas asumieron las funciones del comercio y la banca, por lo que el papel de los judíos resultó superfluo para las nuevas clases dominantes. Como resultado, los judíos en Europa cayeron bajo intensas presiones a medida que el capitalismo se iba desarrollando y, eventualmente, sufrieron el genocidio, como chivo expiatorio de las dificultades del capitalismo. La pérdida de su papel económico previamente vital, la crisis mundial de 1930 y la ideología del programa nazi.

Un segundo tipo de estructura racista es lo que llamamos "la superexplotación y/o desorganización de la clase obrera". Esta es una situación en la que el sector racial subordinado y oprimido dentro de la clase explotada ocupa los peldaños más bajos de la economía y la sociedad en particular dentro de una clase obrera racial o étnicamente estratificada. Lo que es clave aquí es que la labor del grupo subordinado -es decir, sus cuerpos, su existencia- es necesaria para el sistema dominante, incluso si el grupo experimenta la marginación cultural y social y la privación de derechos políticos. Esta fue la experiencia histórica posesclavitud de los afroamericanos en los Estados Unidos, así como la de los irlandeses en Gran Bretaña, los latinos actualmente en los Estados Unidos, los indios mayas en Guatemala, los africanos en Sudáfrica bajo el apartheid y así sucesivamente. Estos grupos están a menudo subordinados social, cultural y políticamente, ya sea de facto o de jure. Representan el sector de los superexplotados y discriminados, laborales, raciales y étnicamente divididos y situados en las clases populares. Esta fue la experiencia de los palestinos en la economía política israelí hasta hace poco tiempo y en las circunstancias únicas de Israel y Palestina en el siglo XX.

La estructura racista final es la exclusión y la apropiación de los recursos naturales. Esta es una situación en la que el sistema dominante necesita los recursos del grupo subordinado, pero no su trabajo -ni sus cuerpos, ni su existencia física-. Esta es la estructura racista que lo más probable es que conduzca a un genocidio. Fue la experiencia de los nativos americanos en América del Norte. Los grupos dominantes necesitaron sus tierras, pero no su trabajo o sus cuerpos, ya que los esclavos africanos y los inmigrantes europeos proporcionaron la mano de obra necesaria para el nuevo sistema, y por lo tanto fueron víctimas del genocidio. Ha sido la experiencia de los grupos indígenas de la Amazonía. Allí se descubrieron en sus tierras nuevos y enormes recursos minerales y energéticos. Y sin embargo y literalmente, aunque no se los necesita, interponen sus cuerpos en el camino del capital transnacional a los recurso. Así y todo, actualmente hay presiones para activar el genocidio.

Esta es la condición más reciente que los afroamericanos enfrentan en los Estados Unidos. Muchos afroamericanos pasaron de estar en el sector de los superexplotados de la clase obrera a la marginación cuando los empleadores cambiaron la mano de obra explotada afroamericana por la de los inmigrantes latinos que pasaron a ser los superexplotados. Como los afroestadounidenses en cantidad significativa pasaron a estar estructuralmente marginados, son objeto de una creciente privación de sus derechos, de criminalización, de la falsa "guerra contra las drogas", de encarcelamiento masivo y del terror de la policía y del Estado. Son vistos por el sistema como necesarios para controlar una innecesaria y potencialmente rebelde población.

Ahora, igual que los nativos americanos antes que ellos –y a diferencia de los sudafricanos negros– los cuerpos palestinos ya no son necesarios y simplemente están en el camino del Estado sionista, de los grupos dirigentes, los colonos y los aspirantes a colonos que necesitan recursos palestinos, específicamente la tierra, pero no a los palestinos. Para estar seguros, aunque los trabajadores palestinos se están eliminando de la economía israelí, miles de palestinos de Cisjordania todavía trabajan en Israel. Los inmigrantes judíos rusos y otros que sustituyeron la mano de obra palestina en Israel en la década de 1990, continuaron en los años siguientes confiando en su propio privilegio racial para ingresar en la clase media israelí, ya que no quieren ocupar puestos de trabajo relacionados con los árabes. Y así sucedió que los africanos, asiáticos y otros inmigrantes del sur globalizado continuaron llegando a Israel. Este cambio de rumbo para pasar a ser "la humanidad excedente" parece estar más avanzado para los habitantes de Gaza, que permanecen bloqueados y relegados al campo de concentración en que Gaza se ha convertido. Los palestinos de Gaza aparecen como el primer grupo que enfrenta el tormento del genocidio.

Los sionistas y los defensores del Estado de Israel toman como una gran ofensa cualquier analogía entre los nazis y las acciones del Estado de Israel, incluida la acusación de genocidio, en parte debido a que el Holocausto judío es utilizado por el Estado de Israel y el proyecto sionista político como mecanismo de legitimación, por lo que hablar de estas analogías es socavar el discurso legitimador de Israel. Es crucial señalar esto, porque ese discurso ha llegado poco a poco a legitimar las políticas o las propuestas israelíes en curso que demuestran una similitud cada vez más alarmante con otros ejemplos históricos de genocidio.

El notable historiador israelí Benny Morris, profesor de la Universidad Ben Gurion del Negev, que se identifica estrechamente con Israel, dio una larga entrevista al periódico Haaretz en 2004, donde se refirió al genocidio de los nativos americanos en lo que es hoy los Estados Unidos con el fin de sugerir que el genocidio puede ser aceptable. Dijo en la entrevista "incluso la gran democracia estadounidense no pudo haber sido creadao sin la aniquilación de los indios. Hay casos en los que el bien final global justifica actos agresivos y crueles que se cometen en el curso de la historia". A continuación, pasó a pedir por la limpieza étnica de los palestinos, diciendo, "hay que construir para ellos algo parecido a una jaula. Sé que suena terrible. Es realmente cruel. Pero no hay otra opción. Hay un animal salvaje al que hay que encerrar de una forma u otra”.

Las opiniones de Morris no representan un consenso dentro de Israel, mucho menos en el ámbito internacional y hay múltiples divisiones, puntos de tensión y contradicciones entre las elites israelíes y transnacionales. También hay un ascendente movimiento mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS) que pone presión sobre los grupos dominantes para llegar a un acuerdo en defensa de sus propios intereses económicos. Este es un momento impredecible. Haya o no presiones estructurales para el genocidio, en realidad la materialización del proyecto de genocidio dependerá de la coyuntura histórica de la crisis, de las condiciones políticas e ideológicas que hacen del genocidio una posibilidad y un agente del Estado con los medios y la voluntad para llevarlo a cabo. Un genocidio a cámara lenta al parecer ya ha comenzado en Gaza, donde ha habido asedios israelíes durante un mes cada pocos años que dejan varios miles de muertos, decenas de miles de heridos, cientos de miles de desplazados y a toda la población privada de las condiciones básicas de la vida, con el asombroso consenso público israelí que apoya estas campañas. Estas condiciones generales para un proyecto de genocidio están lejos de la materialización, pero ciertamente se están filtrando en este momento. Corresponde a la comunidad internacional luchar al lado de los palestinos y los israelíes decentes para evitar tal resultado.

Me gustaría dar las gracias a Yousef Baker y Maryam Griffin por sus comentarios y sugerencias a los borradores anteriores de este artículo.

* William I. Robinson es profesor de sociología, estudios globales y estudios latinoamericanos en la Universidad de California en Santa Bárbara. Su libro más reciente es Global Capitalism and the Crisis of Humanity.

jueves, 21 de agosto de 2014

Manías burlonas de la clase dominante


Rebelión/Universidad de la Filosofía

Por Fernando Buen Abad Domínguez

Como si fuese una máquina descontrolada fabricante de burlas, la burguesía encontró maneras muy diversas para ofender, ridiculizar y marginar todo lo que se le antoje al calor de sus manías, sus negocios y sus intereses. Lo mismo le da producir chistes, mofas, calumnias o apodos… el objetivo es hundir en la humillación a sus víctimas además de explotaras y despojarlas. Y se escudan tras la trampa ideológica de que sus burlas pertenecen al reino de lo que es “chistoso”, “cariñoso” y “amigable”.
Pocos entretenimientos disfruta más la estética burguesa que el someter a burlas, por cualquier razón, a una víctima de su deprecio. Por gordos, por altos, por flacos, por su preferencia sexual o por su profesión de fe… da lo mismo, siempre estará dispuesta la burguesía a soltar carcajadas soeces a cambio de regocijarse con el mal de otros. Es manía detestable ha sido llevada, incluso, a los cenáculos de las artes como distintivo de clase y como amansadora ideológica capaz de forjar la sumisión de los pueblos que son los destinatarios de burlas más codiciados por el señor burgués. La Historia no es nueva.

No se priva la burguesía de ser blanco de sus propias canalladas y no faltan en la Historia, episodios de burlas auto-referentes en las que “reírse de sí mismo” es una especie de purgante de clase para descongestionar al alma y para hacerse los democráticos. Recordemos siempre que las guerras inter-burguesas esculpen la fase imperial que hace metástasis en el capitalismo y que las burlas inter-burguesas juegan un papel emblemático. Pero en el fondo esa moraleja de la burla burguesa sobre sí, es efímera y jamás trasciende lo anecdótico ni lo coyuntural. Contra los “otros”, contra los pueblos y contra los trabajadores, lo contrario, se ensayan burlas a mansalva y de toda laya. Burlas hondas, duraderas y aniquilantes. Burlas en privado, a las espaldas y en público. Hoy cuentan incluso con cadenas de televisión, impresos y radio trasnacionales, donde las nacionalidades, los hábitos culinarios, las preferencias musicales o el color de la piel son materia de burlas a destajo. No repetiremos aquí sus ejemplos basura
En todo caso, es parte de la ideología burguesa ser hipócrita y ser baluarte de la doble moral expresados en la plusvalía (de suyo una burla nada chistosa a los trabajadores) y en la profusión de mercancías que, unas más y otras menos, involucran un modo de discriminación revestido de “chistoso”. Eso incluye mercancías fílmicas, televisivas, gráficas… que se deslizan como si fuesen parte de un “sentido del humor” inocuo pero que, en el fondo, tienen por meta terminar usando a personas, hábitos o cualidades como pretexto de risotadas.

Estamos infestados a los cuatro vientos con la chabacanada de la risa burguesa. A todas horas y por todos lados nos inundan con sus “chascarrillos” insolentes disfrazados de ingenio y comicidad. Incluso los más avezados se tragan un sapo “de cuando en cuando”. Este no es un problema de moralinas ni un debate del “buen” o del “mal” gusto. Esto es un territorio de lucha ideológica en el que hay que enfrentar, con toda crudeza, la mentalidad perversa de una clase decadente, asesina y depredadora que, también, entre “chiste y chiste” hace hasta lo imposible por esconder la miseria y los muertos que fabrica.

A todo eso quieren que nos acostumbremos, que les financiemos su pachanga de burlas y que estemos agradecidos por su modo de producción de entretenimiento basado en despreciarnos. He aquí la fuente inagotable de “dichos”, “chistes” y apodos contra los “feos”; he ahí la retahíla descomunal de agresiones “chistosas” contar las mujeres y contra las suegras; he ahí el repertorio sardónico de estulticias proferidas impunemente contra los “discapacitados”, los “negros”, los “indios”, los “gay” y en general contra los indefensos y los pobres. Y encima nos hemos acostumbrado a repetir las burlas burguesas como si fuesen “gracias” nuestras, repetir el odio burgués, creativamente, desde nosotros y contra nosotros. Círculo virtuoso de la alienación.

Todos sabemos que por el humor burgués, con él y en él, se deslizan las peores matrices ideológicas y en las tipologías más simplonas de sus chistes no faltan los episodios racistas más terribles ni las vociferaciones esclavistas más inhumanas acompañadas por risas o carcajadas de tenor diverso. Todos sabemos que la pedagogía del chiste ha sido usada y manipulada por la burguesía para acomplejar a los pueblos y para imponerle anti-valores degradantes y todos sabemos que eso no tiene ninguna gracia.

No faltan los adictos a la ambigüedad que pretenden al “sentido del humor” como una zona “neutra” donde todo vale a cambio de risitas o risotadas. Creen que es el ámbito perfecto para sacar a pasear a sus demonios y darles de comer impunidad a manos llenas. “Es un chiste” dicen con socarronería, “es un chiste” dicen y no importa cuántas susceptibilidades hieran ni cuántos prestigios pisoteen… todo sea por el “chiste” burgués infestado con odio de clase. Aunque no se note a simple vista.

La alegría de los seres humanos, despojada del fardo ideológico burgués (que es “falsa conciencia” propagada entre engaños, mentiras, miedos y humillaciones) debe ser una fuente de fortaleza moral de intenciones fraternas y de solidaridad irrenunciable, inyectada en el humor más emancipador. Nada de eso es sinónimo de “aburrido” y no nos convencerán, por más guiños o extorsiones que nos hagan, de que es muy divertido mofarse de los demás y humillar a otros por más que esos otros no se enteren o ya estén “acostumbrados”.

Está por venir un humor transformador en el que no tenga lugar la burla y sus dosis de odio. Está por venir un estado de la alegría, personal y colectiva, en el que el chiste provenga de las expansiones joviales de la inteligencia y no de las depresiones humillantes de la esclavitud ni de ingenios patológicos. Está por venir la risa expansiva que aniquile a las risotadas depresivas. Está por venir la superación del capitalismo que no sólo produce mercancías o acumulación de capitales sino que también produce burlas contra los trabajadores. La lucha de clases no se detiene en las puertas de lo “chistoso”.

viernes, 15 de agosto de 2014

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa



Por Eduardo Galeano

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador.
Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos ? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza ? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad ? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos ? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.

En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe ? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros ? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró).