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sábado, 2 de enero de 2021

El presidente de todos los futbolistas

El Cohete a la Luna

Por Carlos Ulanovsky 

Maradona con Hugo Chávez en Mar del Plata, en 2005.

El interés de Maradona por la política, que eligió y defendió con absoluta conciencia.

La vida de Maradona estuvo signada por la política en su mejor y más genuino sentido. Primero por la decisión de no olvidar sus orígenes tan humildes en Villa Fiorito, también como homenaje a sus padres y además por sus elecciones ideológicas permanentes sintetizada en uno de sus dichos: “Yo soy zurdo del todo: de pie, de fe y de cerebro”.

Revisar aspectos de su existencia permite verificar su abierto afecto y libre adhesión por gobiernos populares, como los de Lula y Evo, Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Ni hablar de su incondicional amor por Cuba, país que lo recibió y protegió en momentos difíciles de su vida. Esa cercanía con la isla la llevaba en la piel: en su brazo derecho mostraba con orgullo un tatuaje del Che Guevara, así como en la pierna izquierda dejó para siempre una imagen de Fidel Castro. A propósito: vaya coincidencia, el comandante de la revolución murió en la misma fecha. Y, ampliando las casualidades, en otro 25 de noviembre pero de 1956 (todavía faltaba para que Diego llegara a este mundo) partía del puerto de Veracruz, México, el legendario barco Granma con 82 revolucionarios a bordo, entre ellos Fidel.

Nunca le gambeteó al compromiso. Lo demostró en el 2005 integrando la comitiva del llamado Tren de la Esperanza que trasladó a Mar del Plata a miles de militantes que rechazaban la Cumbre de las Américas que, con la repudiada presencia del Presidente norteamericano George Bush, se llevaba a cabo en Buenos Aires. En diversas circunstancias estuvo en los despachos más encumbrados, como asistente principal y porque todo líder sumaba prestigio si obtenía una fotografía al lado suyo. En 1995 la Universidad de Oxford lo distinguió con el título de “maestro inspirador de los estudiantes soñadores”. Apoyó con devoción y convicción a las gestiones de Néstor y de Cristina así como el 26 de diciembre de 2019 llegó a la Casa Rosada para saludar y manifestar su pertenencia al nuevo gobierno del Presidente Alberto Fernández, que como hincha de Argentinos Juniors lo tuvo como ídolo. En esa circunstancia salió al más simbólico de los balcones, como lo había hecho 33 años antes, en 1986, de regreso como campeón mundial. Esta última vez tiró besos, se tocó el corazón, saludó con el puño izquierdo erguido y jugó con una réplica de la copa que había ganado en México. Y hace muy poco, cerca de su cumpleaños, volvió a marcarle territorio a Macri. Fue cuando el ex Presidente había sugerido al peronismo desligarse de Cristina “así como yo, cuando era presidente de Boca, me tuve que desprender de Maradona”. Esta declaración fue velozmente respondida por Diego: “Vos, Mauricio, no me echaste de ningún lado. Fui yo el que dejó el fútbol para proteger la salud de mis viejos… Vos sabés que tus decisiones les cagaron la vida a dos generaciones de argentinos… Hacete cargo, querido, ya lo dijo tu padre”.

A mediados de la década del 90, con colegas como el francés Eric Cantoná, el liberiano Weah, el colombiano Valderrama, el brasileño Bebeto, el italiano Vialli, el búlgaro Stoichkov, el sueco Brolin y el danés Laudrup, entre otros, participó de la fundación de la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales. Tenía claro que la FIFA, por su avidez por los negocios, había transformado al fútbol en un enorme negocio y había condenado a los jugadores a ser, en el mejor de los casos, una mercadería, y en el peor un esclavo.

Las que se leerán a continuación son frases de Diego Armando Maradona que tienen inequívoca afinidad con uno de sus principales intereses, que eligió y defendió a absoluta conciencia: la política.

“Todos saben lo mismo que yo, pero pocos se atreven a poner la cara contra Blatter, Havelange y Grondona. El jugador de fútbol es lo más importante y vamos a defender sus reivindicaciones hasta la muerte”.

“Crecí en un barrio privado de Buenos Aires. Privado de luz, de agua, de teléfono”.

“Cuando entré al Vaticano y vi todo ese oro, me convertí en una bola de fuego”.

“El juez Bernasconi (Hernán, juez del famoso caso del jarrón de Guillermo Cóppola) es muy rápido. Es capaz de meterle un supositorio a una liebre”.

“No soy ningún mago. Magos son los que en Villa Fiorito viven con mil pesos por mes”.

“Mi viejo fue peronista; mi vieja adoraba a Eva y yo fui, soy y seré siempre peronista”.

“Yo quería ir a los Estados Unidos, pero el cabeza de termo de Clinton no me deja entrar”.

“Cuando viví en Cuba, en el inodoro tenía la foto de Clinton. Un día se la mostré a Fidel y me dijo, refiriéndose a Bush: ‘El que viene es peor’. Y no se equivocó”.

“Yo, al Presi (se refiere a Fernando de la Rúa, en el 2001) le pediría que se despierte… sé que es capaz, pero la siesta terminó”.

“Se le escapó la tortuga”. (Inspirada en algo que le pasó al hijo del embajador norteamericano en la Argentina James Cheek cuando se le extravió una tortuga. Varias veces se la dedicó a Julio Grondona).

“Pensé que el que venía era Berlusconi, pero me encontré con el cartonero Báez” (La frase aludía a quien entonces era el presidente de Boca, Mauricio Macri. Maradona era jugador).

“A Neustadt le digo sanguchito, porque está siempre cerca de la torta”.

“Si lo veo a Duhalde en el desierto, le tiro una anchoa”.

“Bush es un asesino. Prefiero ser amigo de Fidel”.

“Mi ídolo es el Che Guevara, y Néstor tenía muchas cosas del Che”.

“A los políticos les saco una ventaja. Ellos son públicos. Yo soy popular”.


miércoles, 24 de febrero de 2016

A pesar de los pesares


Rebelión

Por Olmedo Beluche

A pesar de todos los pesares que quiera poner por delante la derecha latinoamericana, las alternativas políticas populares que propugnan por el cambio social y la izquierda tienen futuro en este continente. A pesar de las relativas victorias de frentes electorales de derecha en Argentina y Venezuela, las elecciones mostraron que casi la mitad de los electores siguen votando a propuestas progresistas o de izquierda.
En Venezuela, que hace más de 15 años es la vanguardia de los procesos políticos del continente donde la lucha es más álgida; pese a que Estados Unidos le ha puesto la proa en contra, decreto de por medio de Obama declarándola como peligro a su seguridad nacional; pese a la campaña mediática mundial de difamaciones permanentes; pese al desplome abrupto de los precios del petróleo que hizo trizas los ingresos nacionales; pese al sabotaje y la guerra económica interna; pese a una buena dosis de corrupción e ineptitud de sus funcionarios (que ni Maduro puede negar); pese a todo, el Polo Patriótico obtuvo una alta proporcionalidad de votos que no se ve reflejada en la composición del Congreso.
¿Por qué un sector del electorado le da la espalda a los "progresistas" en este momento? En esencia porque se acabó la bonanza de los altos precios de las materias primas que Latinoamérica exporta. Desde 2014-15, la economía capitalista mundial se está estancando, principalmente porque su motor, China, llegó a su tope de crecimiento y empieza a caer. Hay quienes especulan que estamos ante una crisis como la de 2008. 
El problema es que los gobiernos "progresistas" no rompieron el ciclo de la dependencia económica hacia la monoexportación de materias primas y las importaciones de productos manufacturados. Tampoco nacionalizaron la banca, ni controlaron las importaciones. El socialismo se quedó más en las consignas que en los hechos. Es decir, dejaron el grueso de la economía en manos de los capitalistas.
Con la exportación petrolera en Venezuela, por ejemplo, durante los años buenos hubo para pagar los planes sociales, las "misiones", como las llamó Hugo Chávez y fue la manera de drenar hacia abajo, de repartir un poco de la renta petrolera que antes se quedaba en manos de un puñado de empresarios y políticos. En la abundancia se cumplían los planes sociales, se le aseguraba su parte a la burguesía y no se notaban los errores de gestión, el burocratismo y la corrupción.
Con la crisis llegó la disyuntiva, habiendo menos para repartir, ¿dónde se corta para equilibrar los presupuestos? ¿Se cortan los planes sociales o se corta la tajada que se embolsa la burguesía con la especulación cambiaria y otras formas de acumulación?
La derecha tiene clara su elección: cortar lo poco que le llega al pueblo. Es lo que siempre ha hecho y vuelve a hacer donde gana, miren a Macri. Si en esta coyuntura crítica, los procesos electorales devienen en más victorias para gobiernos de derecha, ya veremos a la vuelta de pocos años a los pueblos en las calles luchando para sacárselos de encima. Así fue como empezó el "ciclo progresista", desde los años 80.
Sólo la izquierda, si corrige y aprende de los errores recientes, puede ofrecer una alternativa de cambios reales basados en la justicia social. Por eso tiene futuro a pesar de todo. ¿Pero qué hay que corregir?
Romper con el capitalismo dependiente latinoamericano requiere como primer requisitos, la movilización popular, con organismos de poder popular de tipo asambleario y verdadero control obrero de la industria y control comunal de la democracia verdaderamente incluyente. En segundo lugar, no se puede dejar la economía en manos de los capitalistas quienes a través los bancos pueden ahogar la industria nacionalizada. Se requiere nacionalización de la gran industria (para su diversificación) y nacionalización de la banca.
Es obligante la nacionalización del comercio exterior, incluyendo las importaciones, si no se quiere sufrir la estafa que ha sucedido en Venezuela, donde el estado entrega las divisas (dólares) a importadores privados, que luego no las usan para comprar lo que dijeron, falsifican las facturas y usan los dólares para especular en el mercado negro contra la moneda nacional.
Para enfrentar los embates económicos del imperialismo yanqui, hay que continuar promoviendo y desarrollando mecanismos de integración autóctonos e independientes de la tutela imperialista, basados en la solidaridad y complementariedad entre nuestras naciones, no en la expoliación económica, como las instituciones fundadas por Hugo Chávez: ALBA, Petrocaribe, CELAC, etc.
Lo último, pero no menos importante, es el combate a la corrupción y los empresarios “progresistas” que le chupan la sangre al estado para enriquecerse y que al final son peores que los opositores de derecha, porque solo sirven para el sabotaje desde adentro y para desprestigiar pues, las masas populares, que no son pendejas, son movidas a la desconfianza y la incertidumbre.
Aquí es donde se escinde la izquierda: entre el reformismo que teme romper con la burguesía, frena las medidas necesarias y acaba por confrontar a su propia base social con lo cual ayuda a la derrota; y el sector dispuesto a avanzar hacia medidas realmente socialistas, los revolucionarios. La disyuntiva es la misma de hace 50 años, reforma o revolución, no entre participación electoral y lucha armada (como se malentendió entonces), sino entre capitular al capitalismo o tomar verdaderas medidas de poder popular y socialistas.
El dilema sigue puesto en el sentido que el Che Guevara dio en su Mensaje a la Tricontinental (abril de 1967): “Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo –si alguna vez la tuvieron– y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución.”

viernes, 23 de octubre de 2015

Ramos y la Patria Grande



Por Andrés Soliz Rada

Ernesto Laclau, autor del notable libro “La Razón Populista”, considera que Jorge Abelardo Ramos (JAR) es el pensador político argentino más importante de la segunda mital del Siglo XX. Esta opinión está expuesta en el Documental “Ideas Recuperadas”, dirigido por Florencia Fossati. En el film, se destaca que JAR recuperó a la izquierda de manos del Partido Socialista Argentino, ligado a la social democracia europea, cuyo positivismo lo llevó a defender la destrucción de los pueblos africanos. La rescató también del estalinismo, que impuso una dictadura genocida en la URSS. La diferenció, finalmente, del foquismo guerrillero, predicado por Regis Debray y Ernesto Guevara. Con estas discrepancias, JAR construyó los cimientos ideológicos y políticos de la Izquierda Nacional latinoamericana (Salvador Cabral).
Los libros más importantes de JAR: “Historia de la Nación Latinoamericana” y “Revolución y Contrarrevolución en la Argentina” afirmaron la conciencia de la Patria Grande latinoamericana, al llevar las ideas a la política (Pedro Godoy). Los textos del “Colorado” Ramos contribuyeron a la nacionalización de las capas medias en la Argentina y explican el triunfo electoral de Perón, en 1973, luego de 18 años de proscripción política (Arturo Peña Lillo). JAR fue un convencido de que las ideas crean el partido (Roberto Ferrero).

JAR enfrentó con éxito a corrientes foráneas aplicadas en nuestro medio, sin sentido crítico, procedentes de la URSS, Europa Occidental o China. Rechazó la lucha armada generalizada, sin analizar las condiciones concretas de cada país. JAR creía en las ideas y en la política como esencia de las transformaciones sociales. Sobre esta base, el Frente de Izquierda Popular (FIP) tomó la dirección de la Federación Universitaria Argentina (FUA), lo que ayudó a valorar la herencia de Hipólito Irigoyen, del 17 de octubre de 1945 y de la alianza entre trabajadores y universitarios. Defendió, asimismo, la participación de la mujer en la política, siguiendo el ejemplo de Eva Perón (Eduardo Fossati).

El Documental muestra el enfrentamiento del FIP con el resto de los partidos políticos, la jerarquía castrense y los estratos judiciales que condenaron a los mandos militares que desataron la guerra de las Malvinas, iniciada el 2 de abril de 1981. En opinión de Ramos, el Ejército argentino, al enfrentar a los ingleses, cortó la sumisión colonial al imperialismo y recuperó su esencia nacional y patriótica, más allá de errores tácticos e inclusive de la derrota bélica, ya que, a su juicio, en toda guerra hay victorias y derrotas.

Sobre esta base, convocó a continuar la guerra por medios no bélicos, como la nacionalización de las empresas y de los Bancos británicos que aún hoy reciben tratamiento privilegiado. Puso de relieve la solidaridad latinoamericana a la gesta de Malvinas, con excepción de la dictadura de Pinochet. Quienes condenan la gesta de Malvinas se niegan a admitir que sin el sacrificio de sus combatientes el tema de la recuperación de las islas del Atlántico Sur no hubiera alcanzado el apoyo mundial que ahora tiene. Como complemento, cabe recordar el respaldo de JAR a la causa marítima de Bolivia.

JAR, en opinión de Laclau, es el precursor de la moderna integración latinoamericana, a través de organismos como la CELAC, el MERCOSUR, la UNASUR y el ALBA. Ramos expuso este planteamiento, en 1949, en su libro “América Latina un País”. En el video, Víctor Ramos (hijo de JAR), recoge una idea fuerza de los escritores de la generación del 900 (Rodó, Vasconcelos, Ugarte y otros) al puntualizar que todo lo que une a Latinoamérica es revolucionario y lo que la divide es contrarrevolucionario.

El documental muestra el homenaje del comandante Hugo Chávez a JAR en la reunión fundacional de la CELAC, de diciembre de 2012, en cuya oportunidad enfatiza la importancia excepcional del libro “La Historia de la Nación Latinoamericana”. También aparecen adhesiones de Cristina Fernández de Kirchner a la obra de Ramos.

La cinta cinematográfica no explica la escisión que JAR ocasionó en la Izquierda Nacional al capitular “ante el menemismo pro imperialista, lo que no disminuye en nada sus grandes méritos”, como sostiene Roberto Ferrero. Una parte de los herederos de Ramos aceptó la disolución del partido para incorporarse al peronismo. Hoy en día, existe un sector kirchnerista de la Izquierda Nacional, otro que ha optado por el apoyo crítico al actual gobierno en tanto una tercera corriente se halla en oposición radical al kirchnerismo.

sábado, 3 de octubre de 2015

Otra vez sobre “el fin del ciclo progresista” con una tesis sobre el Papa Francisco

Rebelión

Por Ángel Guerra Cabrera

La reunión en tierras cubanas entre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y el comandante Timoleón Jiménez, jefe de las FARC, es la mejor prueba de que “el cambio de época”, como lo llama Rafael Correa, no se ha agotado y continúa vivo en América Latina y el Caribe (ALC) pues el impulso que ha dado este encuentro al proceso de paz coadyuva como pocas cosas al rumbo nuestroamericano.

Igualmente lo es la iniciativa del propio presidente ecuatoriano y de su par uruguayo Tabaré Vázquez, de convocar a sus homólogos Santos y Maduro para acordar y acompañar medidas que conduzcan a la solución del conflicto en la frontera colombo-venezolana, las que ya se están implementando con el regreso de los embajadores de Venezuela y Colombia a Bogotá y Caracas y la reunión ministerial binacional celebrada el miércoles 23. Al promover este proceso, Correa y Vázquez actúan como presidentes pro témpore de la CELAC y la UNASUR respectivamente, organismos que ni siquiera existían antes del giro iniciado en la región con la llegada de Hugo Chávez (1999) y, posteriormente otros líderes, al gobierno de sus países, en la cresta de la gran ola de luchas populares latino-caribeñas contra el neoliberalismo.

La OEA, símbolo e instrumento de la época anterior en que predominaba el monroísmo, carece de autoridad y de la confianza de los gobiernos, necesaria para iniciar procesos de esa envergadura, y ha quedado como un relicto del servilismo ante Washington.

La inédita elección de un pontífice latinoamericano cercano a los anhelos de los pueblos de nuestra América como es el Papa Francisco, y su fructífera visita a Cuba, no puede desligarse de los profundos cambios ocurridos en ALC desde 1999. Ese es el contexto histórico de la censura del jefe de la iglesia Católica al sistema actual de explotación, ligada a su concepción integral sobre la defensa de la naturaleza y los seres vivos de la extinción con que los amenaza el culto al dios dinero, el consumismo y el derroche. También el apoyo resuelto que ha reiterado a la negociación de la paz en Colombia, que desde 2012 se lleva a cabo en La Habana y su decidida intercesión en el logro y desarrollo de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Hechos que abonan a la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz, proclamada en la Cumbre de la Celac también celebrada en la capital de Cuba.

Sintetizo ideas de algunos de los ya numerosos autores que han rechazado el vaticinio falaz del “fin del ciclo progresista” (FCP). Emir Sader nos dice que la misma ultraizquierda que calificaba a los gobiernos de Chávez, Lula, los Kirchner, del Frente Amplio de Uruguay, de Evo y Correa, como continuadores de los gobiernos conservadores anteriores, ahora “descubre” afligida el FCP. Razona que lo que llegó a su fin en esos países fue el ciclo neoliberal, aunque tengan que enfrentarse a dificultades relacionadas con la crisis del capitalismo y, puntualiza, además, otras que, como la reprimarización o la desindustrialización, son herencia directa de las políticas neoliberales; o incluso, la hegemonía que conservan el capital especulativo y el neoliberalismo en la economía capitalista mundial. Sader solo ve dos alternativas posibles en las sociedades “posneoliberales”: o un regreso al neoliberalismo o avanzar hacia una sociedad poscapitalista. Añade otras dificultades que algunos de esos gobiernos no han sabido superar hasta ahora como el peso de los monopolios privados de los medios de comunicación, el rol del dinero en las campañas electorales y el estilo de vida y de consumo norteamericanos. Afirma que lo que finaliza es una primera etapa del ciclo “posneoliberal” y sugiere tareas de la próxima etapa. Aparte de aliarse con la derecha –dice-, la ultraizquierda no tiene realizaciones ni proyecto.

Por su parte, Aaron Aaronian califica de “diagnosticadores de la capitulación” a los heraldos del FCP y plantea que desde la derecha y sectores de la izquierda pretenden imponer esta idea en el imaginario colectivo aprovechando los obstáculos que tanto él, como Sader, el autor de esta líneas y otros hemos enumerado en trabajos recientes. La derecha –añade-, que algunos pensaron derrotada y otros dormida, comenzó a construir un discurso que intenta deslegitimar la década ganada para las mayorías sociales y populares, con la construcción de nuevas democracias –cada país con su modelo propio–, muchísimo más equitativas, justas, donde el ciudadano pasó a ser sujeto de políticas y no mero objeto de las mismas. Señala que en varios sectores de la llamada izquierda se viene construyendo la tesis del fin del ciclo que tiende a complementar el discurso de la derecha contra los gobiernos de izquierda, progresistas y nacional-populares.

Alfredo Serrano Mancilla afirma que lo que se atisba es el intento desesperado de algunos sectores de acabar con aquello que se iniciara con el siglo XXI a lo largo y ancho de la región. Añade que con gran voluntad, estos actores se empeñan en ir reduciendo paulatinamente el universo de las esperanzas e ilusiones fraguadas precisamente en este cambio de época. La estrategia (de la derecha y el imperialismo) –afirma- no está en discutir hacia atrás. Lo hecho, hecho está, y por mucho que no les guste es incuestionable el resultado objetivo y subjetivo a favor de las mayorías. Más bien, de lo que se trata es de acabar con la idea de que todavía resta mucho por lograr, por mejorar. Alrededor de este propósito, reside hoy en día el verdadero tira y afloja de la geopolítica latinoamericana. La nueva derecha regional, aquella que ya es mayor de edad, ha aprendido que no se puede ganar con titulares de prensa alejados de la realidad que vive actualmente la mayoría latinoamericana, mucho más incluida, con más derechos sociales, con niveles de consumo más democratizados.

Katu Arkonada propone 7 tesis para abordar lo que Sader y Serrano consideran nueva etapa de los procesos de cambio: 

1) la crisis del capitalismo ha venido para quedarse y es necesario avanzar hacia un nuevo modelo productivo que abata la pobreza, sea amable con la madre naturaleza y se esfuerce por alcanzar una nueva matriz energética, dejando progresivamente atrás el extractivismo; 

2) el mundo multipolar ya está aquí y es necesario reforzar nuestra participación en él; 

3) es una necesidad imperiosa profundizar la integración latino-caribeña y 

4) desactivar los instrumentos para su desintegración; 

5) enfrentar la derecha recargada o “nueva derecha” y elaborar un proyecto político que seduzca de los jóvenes; 

6) ante la necesidad transitoria de liderazgos brillantes e históricos, es indispensable formar cuadros nuevos que nutrirán las direcciones eminentemente colectivas del futuro; 

7) hay que ganar las batallas electorales como condición de la irreversibilidad de los procesos de cambio y ello requiere de estilos de trabajo y métodos novedosos de educación popular. 

Recientes trabajos de Roger Landa y el intelectual quechua Itzamná Ollantay, también refutan a los agoreros del FCP. Volveré sobre el tema. Creo que, entre otros conceptos, es necesario esclarecer con más precisión el significado, el alcance y la manera de encarar los flujos y los reflujos en los procesos sociales. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Simón Rodríguez, Maestro de Bolívar y de Chávez

Rebelión

Por Mario Hernandez

Vicman

“ Tratar de armarnos de una visión jánica necesaria hoy, aquella visión del Dios Mitológico Jano, quién tenía una cara hacia el pasado y otra cara hacia el futuro. Así los venezolanos de hoy tenemos que mirar el pasado para desentrañar los misterios del futuro, que resolver las fórmulas para solucionar el gran drama venezolano de hoy”. 
Hugo Chávez

La educación en Simón Rodríguez no es la simple transmisión de conocimientos, no es la aprehensión teórica de las cosas. En su concepción pedagógica está implicada una educación para el trabajo. Traza un plan donde se da la convergencia entre lo teórico y lo práctico. Este plan, por medio de sus varias actividades, y básicamente a través del trabajo productivo, es un instrumento fuerte para el entrenamiento de los educandos. Para su época la educación en el trabajo tiene la finalidad de dar a los alumnos una herramienta con qué defenderse en la vida, mediante la adquisición de una habilidad especial de tipo artesanal. 
La educación tenía que tener un carácter innovador, sentía temor de que las incipientes repúblicas imitasen a las viejas sociedades europeas, castrando toda posibilidad de creación propia, de originalidad. “O inventamos o erramos”, “en vez de imitar hay que pensar”, “La América Latina debe ser original”, decía. 

Nueva Ley Orgánica de Educación (LOE) en Venezuela 
El 15 de agosto de 2009 se sancionó, en Venezuela, una nueva Ley Orgánica de Educación (LOE) que vino a reemplazar a otra, del mismo nombre, promulgada en 1980. Aunque la nueva ley tenga la misma denominación que la derogada, las distancias entre ambas normas son gigantescas, al punto que responden a proyectos político-educativos antagónicos. 
Entre otros aspectos, la nueva LOE define en su artículo 4º a la educación como “un derecho humano y un deber social fundamental” , agregando que “(el) Estado docente es la expresión rectora del Estado en Educación, en cumplimiento de su función indeclinable y de máximo interés”. A lo largo de los sucesivos artículos va pergeñando una política educativa emancipadora, orientada a contribuir a la construcción de un nuevo orden social. 
El artículo 14º establece que: “La educación regulada por esta Ley se fundamenta en la doctrina de nuestro Libertador Simón Bolívar, en la doctrina de Simón Rodríguez…”. 
En el artículo 15º la ley enumera una amplia cantidad de fines de la Educación, regulados por esta norma. Unos fines se hacen foco en los aspectos de la personalidad: el desarrollo del potencial creativo de cada ser humano para el pleno ejercicio de su personalidad y ciudadanía. En términos cognitivos, se establece el compromiso con el objetivo de “desarrollar la capacidad de abstracción y el pensamiento crítico mediante la formación en filosofía, lógica y matemática, con métodos innovadores que privilegien el aprendizaje desde la cotidianeidad y la experiencia” y, en términos políticos y filosóficos, “desarrollar un proceso educativo que eleve la conciencia para alcanzar la suprema felicidad social a través de una estructura socioeconómica incluyente y un nuevo modelo productivo social, humanista y endógeno”. 
Otros fines, pensados para el colectivo social, están orientados a la conformación de “una nueva cultura política fundada en la participación protagónica y el fortalecimiento del Poder Popular”. Se defiende una ciudadanía con conciencia nacional; el respeto a la dignidad de las personas; el desarrollo de una conciencia ecológica, “formar en, por y para el trabajo social liberador”, impulsar la integración latinoamericana. 

Simón Rodríguez y la LOE 
Simón Rodríguez no es el autor de un sistema de “educación popular”, sino de un sistema de construcción revolucionaria en tiempos de revolución, como eran los de la guerra de Independencia, pero una independencia que está todavía por ser alcanzada, por lo tanto, de una educación y una escuela para formar ciudadanos de una libertad aún no lograda. 
Simón Rodríguez se plantea el trabajo necesario para terminar lo que la Independencia dejó pendiente: crear los hombres que mediante la educación sean capaces de producir la Segunda Revolución político-económica que dé término a la primera que inició Bolívar, que permitió la conquista de la independencia política. 
En Defensa de Bolívar dirá: “Aprendan los pueblos a conocer sus verdaderos defensores en los que sostienen los choques que sufre su causa, vean en los principios de Bolívar los de la seguridad general, y en su persona la columna maestra del sistema republicano”. 
Es desde los sometidos que debe surgir el poder de dar término a la empresa de Bolívar, actualmente encarnada por la revolución bolivariana legado de Hugo Chávez. Son los hombres y mujeres desdeñadas, el pueblo que ha aceptado poner la vida en juego, como el 13 de abril de 2002, desde donde surge ese nuevo poder. 
Al decir de Bolívar: “Milicia [pueblo armado] e Idea: qué creación” y también de Simón Rodríguez: “Las ideas son armas”. Bolívar, Simón Rodríguez y Chávez tienen el mismo anhelo: “el Gobierno Popular de América”. 
En épocas de Bolívar/Rodríguez ideas y milicias se separaron, Hugo Chávez logró juntarlas nuevamente para lograr la Segunda Independencia, que es la económica que conduce a la libertad. 
La reforma educativa venezolana responde a esta premisa ya que los saberes anteriores, que crearon los hombres que conocemos, no sirven para crear hombres nuevos. 
Eso era lo que Simón Rodríguez creía que se podía hacer con los hombres del pueblo latinoamericano y la educación era el lugar donde formar a esos nuevos hombres para dar término a la revolución iniciada por Bolívar, donde incrementar el saber del porqué de su propia condición de expropiados, dominados y humillados. 
La sociedad y la escuela estaban estrechamente unidas. Una escuela tradicional perpetúa una sociedad tradicional. Era un círculo vicioso. Para hacer República se necesitaban republicanos y tan solo una escuela republicana podía hacerlos. 
La independencia militar no bastaba sino se emprendía con urgencia la independencia económica y cultural. 
“El fundamento del Sistema Republicano está en la opinión del pueblo, y ésta no se forma sino instruyéndolo”, que no es el saber “leer y escribir”. La ignorancia es un arma enemiga que nos deja indefensos sin poder conocer cómo los poderosos, el sistema, los privilegiados han tejido la tela de araña en la que quedamos aprisionados. 
“¿Cómo se puede cambiar un país sin cambiar sus hombres? ¿Y cómo se pueden cambiar los hombres si no se comienza con los niños? No se podrá cambiar el país ni el mundo sin aislar, en una nueva educación, a una generación entera de la influencia corrompida y corruptora de la vieja sociedad. Es así de simple y al mismo tiempo de difícil el problema” (Simón Rodríguez). 
Los poderosos y su sistema educativo tienen un saber que no está al servicio de la verdad sino de la apariencia y el ocultamiento. De allí que Rodríguez pretendiera formar hombres en el arte de vivir. 
La educación en Simón Rodríguez no es la simple transmisión de conocimientos, no es la aprehensión teórica de las cosas. Traza un plan donde se da la convergencia entre lo teórico y lo práctico. Este plan, por medio de sus varias actividades, y básicamente a través del trabajo productivo, es un instrumento fuerte para el entrenamiento de los educandos. Para su época la educación en el trabajo tiene la finalidad de dar a los alumnos una herramienta con qué defenderse en la vida, mediante la adquisición de una habilidad especial de tipo artesanal. A diferencia de lo que propugnaba Sarmiento era necesario “colonizar el país con sus propios habitantes”. [2] 
De ahí su búsqueda de maestros nuevos, íntegros, incorruptibles, que acudieran al magisterio por vocación y no por necesidad y cuyo ejercicio les garantizara una vida digna”. [3] 
A la pregunta ¿cómo crear los medios por los cuales se cree otro poder que destruya el sistema de dominación?, Simón Rodríguez responde con “educación popular”, que no es la enseñanza escolar que reciben los niños y adultos, sino la de formar hombres revolucionarios.    

Bibliografía 
Imen, Pablo, La Escuela Pública Tiene Quién le Escriba. Nuevas orientaciones político-educativas en Venezuela y Bolivia , Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2010, Buenos Aires. 
Rozitchner, León, Filosofía y emancipación. Simón Rodríguez: el triunfo de un fracaso ejemplar, Ediciones Biblioteca Nacional, 2012, Buenos Aires. 
Uslar Pietri, Arturo, La isla de Robinson, Seix Barral S. A., 1982, Barcelona.

Notas
[1] Ponencia presentada en el “I Encuentro hacia una Pedagogía Emancipatoria en Nuestra América” organizado por el Depto. de Educación del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini” los días 14 y 15 de Noviembre del 2013 bajo el título: “Simón Rodríguez. Rupturas y continuidades”. Publicada en Hugo Chávez y la revolución bolivariana. Ensayos, Editorial Metrópolis, Buenos Aires, febrero 2014. 
[2] En El Mercurio aparece un artículo anónimo firmado por “Un teniente de artillería de Chacabuco”. Era Sarmiento. Proponía cambiar los españoles por los franceses y los yanquis. Ese no era un programa para Simón Rodríguez. 
Había que hacer la América con su propia gente: con los huasos, sus gauchos, sus indios, sus zambos, sus mestizos humillados”. “Con todo esto o no se hará nunca”. 
Andrés Bello y Sarmiento estaban de acuerdo sobre una reforma de la ortografía pero peleaban sobre el valor de la literatura y la lengua españolas. Nada de eso le importaba mucho a Rodríguez. Más le importaba hacer una nueva tipografía, pintar las ideas de un modo más llamativo y claro. Cada página como un cartel, como un panorama donde lo esencial se abarca de un golpe de vista. 
Pero fueron Bello y Sarmiento los que lograron triunfar con los modelos franceses e ingleses. 
[3] Ver en sección Cuadernos privados de los domingos en Clarín las condiciones de vida de las maestras norteamericanas traídas por Sarmiento. “Las maestras norteamericanas y los escorpiones correntinos” (20.5.2012); “Dos bostonianas en Corrientes” (13.5.2012) y “Chicas yanquis en tierras correntinas” (6.5.2012). 

martes, 10 de marzo de 2015

La Red de Intelectuales y su dimensión hacia el futuro: Por una ofensiva intelectual *



Por Roger A. Landa Reyes

…pero no hace falta ser militar, o tener estudios militares,
para saber que la mejor defensa ¿cuál es?:
el ataque. La mejor defensa es el ataque.
(…) la humanidad tiene que ir a la ofensiva.
Ésa es su mejor defensa, nuestra mejor defensa. Pero toda ofensiva,
requiere un plan de verdad, una estrategia, unos actores coordinados,
estructurados, conscientes, y además se requiere saber hacia
dónde es la ofensiva, quién es el oponente principal o los oponentes principales
(Hugo Chávez, Caracas, 2004)

El trabajo intelectual, en tanto actividad general del hombre y la mujer, se haya situado singularmente por la impronta del desdoblamiento de la razón hacia sí misma, el desafío práctico de la técnica, y la división social del trabajo. Todo intento particular de “actividad intelectual”, orgánica o no, está atravesado por dicha situación. Es el estar en situación: nuestra situación intelectual y las consecuencias políticas que conlleva tomar una determinada postura práctica desde ella. ¿Qué hacer ante este desafío de nuestra situación intelectual? Tomemos como centro de debate la Red de Intelectuales [1]. Nos interesa, primero, el balance crítico hecho por algunos de sus miembros, especialmente los fundadores, y segundo, el planteamiento de carácter político que de allí podemos derivar para su proyección futura [2].

Al origen, la Red en Defensa de la Humanidad estuvo impregnada de una gramática que hacía suyos los procesos de lucha antiimperialista y los procesos de resistencia y liberación definidos a partir de los mismos. La guerra contra Iraq y las amenazas cada vez más claras de una posible invasión a Cuba por parte de la administración de Bush hijo, marcaron el punto de inflexión histórica (cuyo inició se fecha el 11 de septiembre 2001) como inquietud política y espiritual en torno a la que se agruparon diversas voces insurgentes. El mensaje A la conciencia del mundo leído por Pablo González Casanova en la Plaza de la Revolución de la Habana el 1° de mayo de 2003, y suscrito por varios intelectuales mexicanos, marcó el camino que en una década habría de seguir la Red: “Nosotros sólo poseemos nuestra autoridad moral y desde ella hacemos un llamado a la conciencia del mundo para evitar un nuevo atropello a los principios que nos rigen”. Se definió, entonces, una línea de acción inmediata de los intelectuales por su capacidad en potencia de influir en la formación de la conciencia de los pueblos ante la violencia inherente del capitalismo.

A la vez, el mensaje también marcó uno de los puntos nodales de discusión en torno a las acciones emprendidas por la Red y los límites de la misma, tanto aquellos inmanentes a su constitución como los derivados de su forma de actuar. ¿Qué podrían hacer los intelectuales ante la escalada de guerra permanente a la que el imperialismo mantenía sometida a la humanidad? Así, la actualización de aquella potencialidad se expresó fundamentalmente -¡y cómo habría de ser!- en la lucha de las ideas con un sentido colectivo profundamente contrahegemónico. Quedaba por ver si estas ideas de denuncia crítica ante la maquinaria de exclusión capitalista y la guerra continuada del imperio tendrían el impacto necesario en la conciencia de los pueblos, contribuyendo a las luchas concretas por ese otro mundo posible y necesario.

La acción colectiva quedó signada por la articulación de espacios para el intercambio de información y la discusión (encuentros periódicos); así como por la objetivación escrita o discursiva de las denuncias, análisis coyunturales y estructurales, aportes al conocimiento de la realidad y balances políticos sobre los diversos ejes de acción establecidos en el encuentro mundial de intelectuales de Caracas en 2004 [3]. El trayecto ha demostrado, como lo reconoció recientemente Gilberto López y Rivas, que en el terreno de la ideas el pensamiento unidimensional no tiene oportunidad de rebatir el pensamiento crítico y el acumulado de ideas contrahegemónicas que la humanidad ha cosechado frente a la barbarie. Sin embargo, este ejercicio intelectual de la razón segunda [4] en tanto toma de conciencia de las estructuras racionales, no podía franquear las contradicciones, ya no teóricas sino prácticas, sobre las que se sostiene el capitalismo.

La consecuencia política era evidente, la falaz división entre trabajo intelectual y trabajo manual fundada en la dinámica estructural del capital, debía de ser enfrentada desde una vinculación orgánica que retomara la unidad originaria entre la acción y el pensamiento. La recuperación de dicha unidad no podría sino ser un proceso de transformación y, por tanto, el terreno decisorio es el de la praxis. La visión de conformar una red de redes que agrupe en una vinculación múltiple, horizontal y directa a los diversos intelectuales que hacen vida con movimientos sociales y todo tipo de organización popular que estuviese librando alguna lucha de resistencia o emancipación, tuvo como objetivo establecer la dinámica de acción ampliada a partir de los diversos nodos así relacionados.

Pese a los valiosos esfuerzos emprendidos, se impuso la realidad capitalista. El nudo del problema radica -como en cierta forma señalara Ana Esther Ceceña [5]- en que se permaneció en un punto de defensa, abriendo el margen de posibilidad en la denuncia y desmontaje del poder bélico imperial; dicho margen, aunque necesario para la acción, sin embargo, no puede proporcionar una alternativa práctica real de organización de la cotidianidad del mundo de la vida frente a la debacle imperialista. Esto patentizó el límite inmediato de la Red y sus posibilidades de acompañamiento a las luchas concretas en articulación orgánica y de creación radical de alternativas organizativas de la vida. La necesidad de una ofensiva –planteada por el Comandante Chávez desde el comienzo [6]- se acrecienta en la década de trabajo y balance, expresándose en una triple dimensión.

En lo fundamental, el necesario flujo informativo para reducir la incertidumbre [7] frente a las acciones políticas necesarias para el cambio, se articularon igualmente en el espacio de la defensa, sin establecerse una topología de canales de circulación de información permanentes y acordes a las tareas propuestas. Stella Calloni ha formulado diversas inquietudes que responden en esencia a la dimensión comunicativa y la poca creatividad imaginativa con la que se ha asumido, más allá del uso “común” de los medios de comunicación viejos y “nuevos”. Por tanto, esto también añadió un nudo de tensión con respecto al ejercicio colectivo del trabajo intelectual, así como a la tarea primera de contribuir a la formación de la conciencia.

La consecuencia inmediata de lo anterior se expresó en que la dinámica de acción fue principalmente reactiva, con una activación inmediata de los flujos de información y comunicación entre los nodos, pero que no se mantenía en el tiempo con la permanencia suficiente para estructurar una dinámica propia que sirviera de base sin la necesidad de esperar la perturbación externa a la misma red. De allí que, sin desconocer los valiosos aportes de nuestros intelectuales en la más diversas áreas del pensamiento, no se haya logrado un bloque de posicionamiento conjunto para la creación de opinión pública a una escala geocultural considerable [8]; como tampoco la estructuración de eso que François Houtart llamase el pensamiento conjunto (que no debe confundirse con el pensamiento único y unidimensional).
El panorama anterior no debe desalentarnos en nuestra labor, por demás necesaria, y llama con toda claridad a un reimpulso de la dimensión histórica de la Red de Intelectuales hacia el futuro. El desafío fundamental que, a mi parecer, deberá ser enfrentado en la próxima reunión de diciembre de 2014 de cara a los próximos diez años de actividad, debe centrar los esfuerzos en la constitución de un programa de acción político-intelectual conjunta que avance sobre la cartografía de la dinámica geopolítica del capital y el imperio como mapa necesario en el emprendimiento de una ofensiva a gran escala de nuestra intelectualidad. Para dicha ofensiva, imperativo es construir-una base social organizativa de interrelaciones permanentes en el espacio y el tiempo que expresen una dinámica de acción cotidiana. Hay que dotar a la Red de Intelectuales de una dinámica que opere desde y con las bases en un flujo continuo dinamizador, principal alternativa para que la acción pase de ser reactiva a ser ofensiva. Avanzar, por vez primera, un paso adelante de los movimientos imperiales y dotar a nuestros pueblos de un verdadero instrumento de conocimiento para la acción ofensiva consciente, planificada y articulada con un mismo horizonte de transformación, he ahí nuestra tarea de cara al porvenir.

Notas:

* Publicado en: Un Grito por la Humanidad y desde la Humanidad. El Perro y La Rana. Caracas. 2014

[1] Aunque denominada Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, en lo fundamental, su acción está centrada en el trabajo intelectual y es este el que aquí interesa.

[2] Para conocer la historia de la Red en Defensa de la Humanidad puede consultarse el siguiente dossier: http://redendefensadelahumanidad.blogspot.com/

[3] Los ejes de acción establecidos en el encuentro de Caracas de 2004 son los siguientes, En defensa de: 1) Un planeta para todos y todas, 2) Una economía solidaria y emancipadora, 3) La integración de los pueblos, 4) La legalidad internacional, 5) La unidad en la diversidad, 6) El conocimiento para todos y todas, 7) La participación popular, 8) La pluralidad y veracidad informativa, 9) La memoria, y 10) La paz. Véase la declaración en el citado dossier: 

[4] La categoría es de Briceño Guerrero. Véase La identificación americana con al Europa Segunda. En: El Laberinto de los tres minotauros, Monte Ávila Editores, 2007 pp.3-87

[5] Tanto la referencia anterior a Gilberto López y Rivas como a Ana Esther son tomadas de su intervención en el encuentro en México de 2013 con motivo de los diez años del encuentro de intelectuales en defensa de la humanidad realizado en 2003. Véase la reseña en la revista Humanidad en Red, año 1, n°0, pp. 23-25. Disponible en: http://www.Humanidadenred.org.ve

[6] Véase su discurso de apertura del encuentro mundial de intelectuales realizado en Caraca el 2004 en: Memorias del encuentro de intelectuales y artistas en defensa de la humanidad, Venezuela 2004, Editorial El Perro y la Rana, 2006, pp. 35-48

[7] Para una visión indicativa de las relaciones entre poder, flujo informativo y estrategia véanse nuestras contribuciones: “Racionalidad estratégica y alianzas de poder” 
y “Racionalidad estratégica y alianzas de poder: el flujo 

[8] Por supuesto, esto no excluye que muchas de las individualidades tengan dicha capacidad a un menor nivel

lunes, 9 de marzo de 2015

Hugo Chávez, autor intelectual


Por Fernando Vicente Prieto

“La era está pariendo un corazón”

Silvio Rodríguez

“Vamos a la reconquista del poder”, dijo al salir de la cárcel el 26 de marzo de 1994 y así lo hizo. Pero Chávez no se refería al poder como la relación de dominación propia de las administraciones anteriores. Hablaba por primera vez en nuestra era, la del siglo XXI, de superar el régimen liberal burgués y construir la democracia popular: participativa y protagónica.

En una sociedad dividida por la miseria y la desigualdad estructural, donde la democracia estaba expropiada al pueblo y secuestrada por el régimen bipartidista, Chávez basó su campaña electoral en una propuesta clara y radical: convocar a una Asamblea Constituyente y darle participación al pueblo.

El 2 de febrero juró “sobre esta moribunda Constitución” y convocó a un referéndum. Era la primera vez que se consultaba al pueblo venezolano sobre alguna decisión. El 82% dijo que quería una nueva Constitución y se eligieron los constituyentes. El 15 de diciembre de 1999, el 71% de los electores y electoras aprobó el nuevo texto en un segundo referéndum.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela introdujo una gran cantidad de derechos humanos vulnerados durante toda la historia, pero al tanto que su enunciación no valía de mucho sin participación popular, el nuevo ordenamiento introdujo la revocabilidad de los cargos ejecutivos por mandato popular, por medio de referéndum, y un reconocimiento a la fuente originaria del poder: el pueblo soberano.

Poder popular
Anclado inicialmente en el modelo de “capitalismo con sensibilidad social” (también llamado “con rostro humano”), la dinámica de los acontecimientos rápidamente mostró la incompatibilidad entre avances sociales y capitalismo, del tipo que sea.

El golpe y contragolpe popular del 11 y el 13 de abril y la derrota al paro petrolero de diciembre 2002 - febrero de 2003 fueron determinantes para la radicalización del proceso y la declaración del carácter antiimperialista y socialista de la Revolución. La frase “sólo el pueblo salva al pueblo” se hizo realidad concreta: desde los cerros, el pobrerío bajó a ejercer su poder, tanto tiempo negado, reprimido, invisibilizado. Bajó a defender su proyecto, expresado en la Constitución y en su presidente; y en esa dialéctica profundizó su organización.

Pronto los círculos bolivarianos estuvieron acompañados de misiones, comités de tierra y de agua, consejos locales de planificación, movimientos campesinos, colectivos barriales y culturales, medios comunitarios y una diversidad de formas de organización política y social que nacían y crecían en todo el país.

Sobre este proceso, Chávez impulsó en 2006 la ley de Consejos Comunales, que significó una verdadera revolución democrática subterránea. Son muchas las historias de líderes comuneros que se activaron al llamado del presidente y comenzaron a recorrer su territorio, a promover la reunión del pueblo, la construcción de su consejo comunal.

En 2010 Chávez fue más allá e impulsó las leyes del Poder Popular, proponiendo la formación de comunas a partir de la articulación de los consejos comunales y los movimientos sociales de cada territorio. Pero también proyectó la articulación de comunas en ciudades comunales y de las ciudades comunales en federaciones, en el camino del Estado comunal. “No podemos construir islas socialistas en un mar de capitalismo”, insistió más de una vez en relación a la economía y al campo específicamente político.

En ese camino, cargado de acechanzas y complejidades, Venezuela se transformó en una sociedad participativa, no sólo por sus altos índices de votación voluntaria -del 80%, aproximadamente-, sino fundamentalmente a partir de la vitalidad y la capacidad de movilización de su pueblo.

Hereje de varias iglesias
Los centros de poder imperiales nunca podrían perdonarle la construcción de un proyecto popular, de vocación latinoamericanista, en la mayor reserva de petróleo del mundo.

En su afán de volver al poder, las fuerzas de derecha utilizaron las cadenas mediáticas como arma de legitimación. Así, su trabajo se orientó a la construcción sistemática de un Chávez tirano o autócrata. “Régimen chavista”fue el término elegido para sintetizar a un gobierno presentado como autoritario, corrupto y opresor, que conformaba un peligro para el sistema o en el mejor de los casos una excentricidad propia del realismo mágico caribeño.

Y efectivamente, los medios, en sus mentiras, tenían algunas verdades. Sin dudas el proyecto chavista era (y es) un peligro para los sistemas políticos hegemónicos en el mundo. Cómo no va a preocuparse, por ejemplo, el jefe del Estado español, si en un país considerado inferior culturalmente se impulsan mecanismos más avanzados que la representatividad liberal burguesa, cuando su Constitución todavía guarda resabios de la etapa anterior, donde el poder se considera desigual por naturaleza y hereditario.

Asediando las endebles verdades del siglo XX, Chávez democratizó a la sociedad venezolana a niveles inimaginables hasta ese momento, en el país y en el mundo. Lo hizo en el momento de mayor hegemonía ideológica del neoliberalismo a nivel mundial, porque venía de un pueblo que iba a contramano: mientras la historia parecía que atrasaba, y se retrocedían décadas de conquistas de derechos, aquí en la tierra de Bolívar ya había sucedido el Caracazo. Ya había un pueblo en búsqueda de otro camino, alternativo al neoliberalismo.

Pero el pensamiento -y sobre todo, la práctica- de Hugo Chávez no solamente confrontó con el poder de las ideas de la burguesía. También polemizó con las concepciones de la ortodoxia marxista, recuperando la rica historia latinoamericana de resistencia y pensamiento.

Al mismo tiempo, también representó una crítica para el autonomismo. En el momento de mayor apogeo de las ideas del “contrapoder” o “anti-poder”, el proyecto bolivariano demostró que había que disputar en todos los terrenos y que para eso era imprescindible el protagonismo popular, la construcción y el ejercicio de poder.

Lo viejo que no termina de morir
La aplicación practica de esta concepción de democracia radical, en las particulares condiciones de la Revolución Bolivariana -un proceso pacífico, legitimado periódicamente por la vía electoral, en medio de una cultura fuertemente rentista y con presencia importante del capital privado- implicó desde el principio el choque frontal contra el propio aparato del Estado, bajo control teórico de las fuerzas transformadoras pero con todas las limitaciones de la forma heredada.

Mientras inventaba nuevas formas de desarrollar los programas sociales -a través de las misiones- y lanzaba sucesivamente las diferentes propuestas de organización popular, el proyecto de Chávez chocaba dialécticamente una y otra vez con sus propias estructuras, y así iba aprendiendo junto al pueblo.

En el máximo de la incorrección política, el comandante Chávez no se privó de destituir ministros o de llamar la atención sobre los problemas de su propio gobierno. Su última plataforma electoral es un documento surgido de lo real maravilloso: la anunciación del mundo por construir, junto con la descripción de los grandes desafíos pendientes. Lejos de la condescendencia, la introducción del programa de la Patria expresa las líneas centrales de su legado político, culminando un recorrido marcado siempre por la misma idea: desarrollar el poder del pueblo. “No nos llamemos a engaño -advirtió-. La formación socio-económica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros”.

“Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva sociabilidad desde la vida cotidiana, donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo”, agregó. “Esto pasa por pulverizar completamente la forma Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política”.

El 20 de octubre de 2012, en el Golpe de Timón, selló con vehemencia cualquier duda que pudiera haber respecto a la estrategia política esencial en los años por venir. “¿Dónde está la Comuna?”, le preguntó a sus ministros y ministras. “Nicolás, te encomiendo las Comunas como a mi propia vida”. A partir de ese impulso, en menos de dos años se multiplicaron las comunas y hoy ya casi alcazan casi a las mil registradas.

El 3 de marzo de 2015, en su informe a la Asamblea Nacional, el vicepresidente ejecutivo Jorge Arreaza invitaba a los diputados de la oposición a conocer la Comuna. “Es un viaje al futuro”, decía Arreaza. “Donde hay parlamento comunal, donde funciona el plan comunal, donde hay carta fundacional, eso es el socialismo, compatriotas. Esa es la igualdad establecida y practicada. Esa es la libertad de todas y de todos y no el privilegio de unos pocos”.

“Todavía nos falta por avanzar”, concluía el vicepresidente. Y sí que falta. Todavía el pueblo no tiene la organización suficiente para acabar con la burocracia, con la corrupción, con el individualismo, con el localismo y la falta de mirada colectiva. Con los valores que reproduce diariamente una estructura económica rentista, que necesita ser superada. Pero esa fuerza no vendrá de ningún proceso mágico. No puede surgir de otro lado que no sea la propia experiencia de organización y lucha. Para poder afrontar las contradicciones que supone, en el día a día, la lucha de clases en, contra y desde el Estado. Para enrumbar definitivamente el país hacia un futuro mejor.

“Despierto cada cien años”

“Chávez ya no soy yo”, clamaba el Comandante en los actos de la campaña hacia el 7 de octubre de 2012. “Chávez es un pueblo”.

La desaparición física del líder histórico de la Revolución tenía que suponer un momento de crisis política: un cambio de etapa. Chávez previó con lucidez y desesperación el probable juego de fuerzas en este escenario.

“Unidad, unidad, unidad”, ante quienes quieran aprovechar estos momentos difíciles. Para defender el bien más preciado: la independencia, ante los ataques imperiales que se veían venir. “Comuna o nada”, para clarificar el proyecto estratégico que continuaría Nicolás. Maduro. “Todos somos Chávez”, para señalar la responsabilidad colectiva y convocar a seguir conformando ese sujeto.

Si alguna vez Fidel dijo que el propósito de la Revolución Cubana estaba guiado por Martí, el desafío para los pueblos de estos tiempos es recuperar el legado del comandante Hugo Chávez como práctica actual, viva, cotidiana.

La Revolución Bolivariana se encuentra, en esta etapa, bajo asedio. Pero tiene en su haber un proyecto histórico, un programa político y un sujeto popular en construcción, dispuesto para el combate.

Quién sabe qué depararán los años por venir para este bravo pueblo. Un pueblo real que, con sus debilidades y limitaciones, con sus insuficiencias y contradicciones, fue capaz de revertir un golpe de Estado y dar un salto cualitativo en los términos de la discusión política de ese momento histórico, proyectándose como un ejemplo para sus iguales en otras latitudes y recuperando el sueño de unidad de América Latina y el Caribe.

Alguna vez, si la justicia triunfa sobre la dominación, quizás haya un tiempo donde resulte extraño que los pueblos no deliberen ni gobiernen. Una época en la que las monarquías y las oligarquías, junto a los monopolios y los oligopolios, serán apenas símbolos de un sistema antiguo y fracasado.
Pero en la memoria del pueblo americano siempre habrá un recuerdo para Hugo Chávez

Ya nadie recordará la manipulación sistemática de las empresas de medios de comunicación, con un mundo al revés: donde un rey puede creerse demócrata y un demócrata puede ser tildado de dictador. Pero en la memoria del pueblo americano siempre habrá un recuerdo para Hugo Chávez. El hombre que una vez dijo: “Nos toca realizar plenamente el sueño libertario que nunca ha dejado de palpitar en la Patria y que hoy está latiendo de manera incesante. Así lo creo desde la fe combativa y la razón amorosa que me alienta: la herencia heroica nos obliga y tal exigencia es bandera y compromiso para nosotros y nosotras. Desde el tiempo que nos ha tocado vivir es preciso honrar los retos; tantos sacrificios no pueden ser en vano, hacerlos carne y sangre de la vida nueva tiene que seguir siendo el horizonte que nos llama y desafía”.

Hugo Chávez. El hombre que dio la orden de abrir los ojos, el que amasó y compartió la idea, el culpable de todo.

miércoles, 2 de abril de 2014

“En Venezuela el proceso es altamente contradictorio”


Primera parte de la entrevista exclusiva a Modesto Emilio Guerrero, escritor y periodista venezolano especializado en temas internacionales y autor de una biografía analítica sobre Hugo Chávez, acerca de la compleja situación en Venezuela. Las divisiones de la derecha, las debilidades del Gobierno, la burocracia, la boliburguesía, la vanguardia chavista.

- ¿Cómo ves el panorama venezolano a un año de la muerte de Chávez?

- Lo que uno puede entender, lo que se manifiesta en Venezuela y en sus alrededores geopolíticos es, primero, que la derecha está usando como un dato fundamental de la realidad la ausencia de Chávez, porque entiende que eso se traduce en un debilitamiento del gobierno, del sistema institucional que contiene a ese gobierno y de la figura presidencial de Nicolás Maduro. Tres instancias distintas que están estrechamente ligadas. Eso lo entienden ya desde el año pasado. Por eso se lanzan con la matanchina que hubo en abril, donde en 10 días mataron 11 militantes chavistas. Entonces la actual es la segunda asonada de este tipo.

En ese contexto ellos han mezclado en su licuadora ideológica y emotiva varios datos reales del año sin Chávez. Uno es una crisis comercial, un colapso del sistema comercial interno. En buena medida es responsabilidad de la derecha, pero también es responsabilidad del gobierno, que tiene el 36% del sistema de distribución de alimentos, una Corporación de Alimentos propia, con capacidad de importación, con 63 mil millones de dólares anuales de petróleo. ¿Cómo puede ser que te dejes joder así de esta manera? El segundo elemento es la inflación. El gobierno de Chávez la logró bajar del 84% en que la recibió en 1998 al 21%. Y desde el 2008 comenzó a crecer lentamente. Pero de 2011 en adelante comenzó a escalar, en correspondencia con la enfermedad de Chávez. Pero no sólo por eso, sino también porque Venezuela no levantó mucho su PBI. Salió de cero, salió del sótano, pero llegó al 5% que es la media en el resto de los países de la región.

El PBI creció muy poco porque la base productiva es muy baja. Es petróleo y alguna otra cosa. Y las 240 fábricas nuevas, instaladas por buena obra e intención del gobierno de Chávez, no dan para modificar un PBI del orden de los 500 mil millones de dólares. Tienes que crear dos o tres ramas industriales insertadas en el mercado mundial y de mucha tecnología para poder afectar ese PBI. Entonces hay un problema estructural que se manifiesta en una inflación que ya está en el 56, 60%. Una locura, la tercera más alta del mundo. La burguesía cuando dice eso dice la verdad. Y el tercer elemento es el descalabro por el acaparamiento y migración de productos por miles de toneladas a Colombia, lo que creó el desabastecimiento. No hay nada más dislocante, más enloquecedor, que no tener donde comprar. Porque no hay problemas de circulante, el desempleo es muy bajo y se gana plata. Hay mucha clase media, pero no tienen dónde comprar. Eso lo creó en forma programada la burguesía, por eso tiene carácter de boicot. Pero se lo dejó hacer el gobierno. Algo se podía contener, planificar, con el poder que tiene el gobierno en cuanto a la distribución. Porque eso comenzó a escalar en junio y explotó en octubre.

- ¿Y por qué no se hizo más a tiempo?

- Yo creo que hay una combinación de cosas ahí. Una es la debilidad económica estructural de la capacidad productiva del país. Que básicamente la maneja el gobierno, las empresas privadas son la minoría. Hay dos PBI en Venezuela, el PBI petrolero y el PBI no petrolero. El petrolero está intacto, no hay problemas. El PBI no petrolero es el que está liquidado, el privado y el estatal. El privado porque joden. Muy bien. ¿Y el estatal por qué? Hay dos plantas gigantes de aluminio. ¿Por qué no son competidoras en el mercado mundial? Si no lo son, conviértelas tecnológicamente. Pero ahí se mete la burocracia sindical, que efectivamente protege un tipo de industria que sólo sirve para pagar salarios del Estado. El Estado paga los salarios para que no haya crisis social. Ahí hay un problema de burocracia. No se trata de dejar desempleados a 5000 obreros de Venalum sino convertir la empresa para insertarla en el mercado mundial y que sea sustentable. Acero… ¿por qué cayó la calidad productiva del acero y su lugar en el mercado mundial después de que Techint es echada a patadas de Venezuela? Eso fue una conquista, pero si hay un retroceso gana Techint, que puede demostrar que eran mejores. Y eran mejores. No puede ser. Bueno, es la historia de la Unión Soviética, de China, de esos fenómenos que conocemos del siglo XX, donde cada vez que hay una revolución o un proceso político de transformaciones radicales como el de Venezuela brota del propio organismo revolucionario, social, un cuerpo venenoso, gangrenoso, que es la llamada burocracia.

En Venezuela esa burocracia, “de la noche a la mañana”, se hizo burguesa. Burguesa no como clase aún sino como protoclase, como brote espasmódico de un sector del chavismo que se ha hecho millonario, militares y civiles de izquierda. Porque de una coima acá de 6 millones de dólares te pueden dar el 2 o 3 por ciento, pero una coima allá es sobre 800 millones de dólares, porque es petróleo. Tomemos los ejemplos de Edmée Betancourt, ex ministra de Comercio, una mujer muy respetada, profesora, de la vieja izquierda, y de Jorge Jordan, patriarca del chavismo en lo económico, tutor de la tesis de grado de Chávez en la cárcel, ambos incuestionables moralmente. Los dos informaron en mayo del año pasado que se habían fugado 22 mil millones de dólares del Banco Central a la banca privada para importaciones que nunca volvieron. ¿Entonces? ¿Quién manejaba el Banco Central? ¿La CIA? ¿Le vas a echar la culpa al imperialismo? No, hermano. Es esa burocracia, que allá se llama boliburguesía. Y ese cuerpo gangrenoso en el control sobre todo de la parte económica del aparato de estado ha desplazado a cuadros valiosos, marxistas y efectivos.

Esa es una disputa dentro del chavismo o dentro del proceso. Hay varias crisis internas. Y algunas de esas crisis internas son difíciles de resolver porque tienes que escoger cuál es el momento en que atacas al gobierno por una tropelía como controlar una fábrica bajo control obrero y cuál es el momento en que te unes con el gobierno para atacar al enemigo. Pero eso es muy delicado. Y es lo que está pasando ahora.

Y no olvidemos que desde 2005 no ha habido más ascenso. En Venezuela hay una retracción del movimiento. Hasta el año 2005 las masas comían burgueses y opositores, en términos electorales y físicos. Y eso ha generado dos efectos: uno, muy peligroso, es que un sector de la derecha se envalentonó y otro es que la vanguardia chavista se relegó.

- Efectivamente parece haber distintas estrategias de la derecha, pero ¿hay posibilidades de apostar de conjunto a una estrategia común o un sector va a seguir por el lado de López, jugándose a la desestabilización callejera, y otro planteándose un proyecto más de mediano plazo?

- Bueno, ellos ahora se han partido. Se acaban de partir. Capriles Radonski sacó una declaración (que hasta la publicó Aporrea, porque es útil) donde hace un llamado contra todo acto de violencia y dice “El único camino es la vía electoral”. Eso es contra López. Corina Machado, su hermano, Roberto Alonso, y otros grupos dicen que no van a entrar a la negociación. Pero el grupo de Capriles y la gran burguesía y un sector muy inteligente de la academia de ellos plantean aprovechar la crisis del gobierno para empujar una política de negociación. En eso están Ramón Piñango, Luis Vicente León y un gran sector de la burguesía venezolana. Por eso la prensa de derecha no fue tan dura, fue opositora y no golpista dura.

Y en la ultraderecha están algunos intelectuales duros como Alberto Franceschi, que alienta las acciones más violentas y llama a las Fuerzas Armadas a dividirse. Él es el complemento necesario, el que pone el discurso duro de las armas duras que usan Leopoldo López y su grupo, los paramilitares de Uribe y Bandera Roja, un grupo ex maoísta.

- Como segundo efecto decías que la vanguardia chavista se relegó…

- En Venezuela ser gerente de una empresa o una unidad del Estado es ser un cuadro político, por las tareas que tienes que hacer. Por ejemplo, la empresa de teléfonos tenía una gerencia de Promoción del socialismo del siglo XXI y otra del Poder Popular. Esas son las novedades que los sectarios de la izquierda latinoamericana no comprenden. Es un proceso altamente contradictorio, donde está la putrefacción pero también está el elemento enormemente progresivo que surge de las masas, de una vanguardia con 25 años de alimentación revolucionaria, del Caracazo para acá.

Y allí hay dos capas que se retroalimentan. Una es la vanguardia político militante, que estaba compuesta por cientos de miles y que ahora es de algo más de 100 mil, porque decenas de miles de ellos se han paralizado. Algunos se ha puesto antichavistas, pero la mayoría aplastante no. Simplemente se excluyen de la vanguardia de la que eran parte. Y la otra capa es la de los intelectuales. Dentro de la cultura bolivariana surgió una capa de intelectuales de izquierda como no teníamos desde la década del 70. Entonces es muy importante valorar esa combinación. En este momento, en esa contradicción, el elemento que predomina por ahora es retracción del movimiento de masas, que no está la vanguardia.

martes, 1 de abril de 2014

Obama se aísla en Latinoamérica por Venezuela



Por Oliver Stone y Mark Weisbrot

El gobierno de Bush tuvo una política expresa de intentar aislar a Venezuela de sus vecinos, pero en lugar de eso la estrategia resultó en el aislamiento de Washington. El presidente Obama, en su primera reunión con líderes del continente en Trinidad en 2009, prometió un nuevo comienzo. Pero hoy su gobierno se encuentra aún más aislado que el de su antecesor, y en gran parte por las mismas razones.

Un ejemplo claro de esto fue la votación no muy pareja en la Organización de Estados Americanos (OEA) en relación con Venezuela el 7 de marzo. Veintinueve de 32 países no solamente rechazaron el intento de Washington de hacer que la OEA interviniera en Venezuela, sino que también, por si fuera poco, aprobaron una resolución en la que expresaron su solidaridad con el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Es difícil imaginar una derrota diplomática más rotunda que esta en una institución en la que el gobierno estadunidense aún tiene un alto y desproporcionado grado de influencia.

El gobierno de Obama, de manera surrealista, parece no tener idea de que este es un continente muy diferente al que era hace 15 años. Los gobiernos que representan la mayoría de Latinoamérica son actualmente de izquierda, incluidos Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Venezuela en Sudamérica, y El Salvador y Nicaragua en Centroamérica. Estos gobiernos rechazan enfáticamente la representación hecha por Washington de los recientes sucesos en Venezuela como la de un gobierno que está intentando reprimir a manifestantes pacíficos. Si consideramos las declaraciones de estos gobiernos e instituciones, como el bloque comercial sudamericano Mercosur y la Unión de Naciones Suramericanas, éstos comparten el punto de vista de Maduro sobre las manifestaciones. Las ven como un intento por derrocar a un gobierno democráticamente elegido. Incluso la presidenta Michelle Bachelet de Chile, quien es renuente a criticar a Washington, al igual que muchos de los otros, utilizó la palabra desestabilización al describir las manifestaciones. Además, ven que Washington una vez más está utilizando su poder para apoyar ese esfuerzo.

Es una película que ya han visto anteriormente. En el año 2002, el gobierno de Bush proporcionó entrenamiento, desarrollo institucional y otros tipos de apoyo a individuos y organizaciones a quienes se les considera haber estado involucrados activamente en el golpe militar que derrocó brevemente al entonces presidente Hugo Chávez, según el Departamento de Estado. Tras el fracaso del golpe, Washington aumentó el nivel de financiamiento a grupos de oposición, lo cual ha continuado hasta el día de hoy.

Estos líderes respetan a Maduro y tienen razones de sobra para creer en él cuando dice que está tratando de prevenir la violencia. El gobierno ha arrestado a por lo menos 21 agentes de seguridad hasta el momento. A pesar de los crímenes cometidos individualmente por agentes de seguridad, no hay evidencia de que el gobierno de Maduro haya tenido la intención de recurrir a la violencia para reprimir la disidencia. Desde que se iniciaron las manifestaciones, la mayoría de muertes a raíz de éstas han sido a manos de manifestantes, no de las fuerzas de seguridad.

Ecuador y Bolivia también enfrentaron manifestaciones violentas cuando fuerzas derechistas similares a las que lideran la oposición en Venezuela intentaron derrocar a sus gobiernos en 2008 y 2010, respectivamente. Sudamérica, liderada por Brasil, se movilizó a favor de su causa en esas ocasiones. Hicieron lo mismo por Venezuela en abril, cuando varias personas fueron asesinadas (en esa ocasión, casi todas chavistas) en manifestaciones en contra de la victoria electoral de Maduro. En ese entonces, también vieron que Washington estaba en el lado equivocado, echándole leña al fuego al rehusarse a reconocer los resultados de unas elecciones democráticas cuyos resultados fueron completamente seguros. La presidenta brasileña Dilma Rousseff y su antecesor, el aún muy amado Lula da Silva, denunciaron la interferencia estadunidense.

La manipulación de la OEA por parte del gobierno de Obama tras el golpe militar de 2009 en Honduras –para ayudar a legitimar la dictadura– provocó que el resto de la región formara una nueva organización continental, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), sin la participación de Estados Unidos y Canadá. Como era de esperar, fueron solamente Estados Unidos y Canadá, a quienes se unió el gobierno derechista de Panamá, los que se opusieron a la resolución del 7 de marzo.

El resto del continente se opondrá a cualquier intento de Estados Unidos por poner a un número relativamente bajo de manifestantes liderados por políticos derechistas al mismo nivel de un gobierno democráticamente elegido, de manera similar a lo que Washington hizo cuando organizó la mediación entre la dictadura hondureña y el gobierno democráticamente elegido al que derrocó en 2009. La región ve a Washington como alguien que intenta restarle legitimidad al gobierno de Venezuela, fomentando así la violencia y la desestabilización.

Si el gobierno de Obama desea mejorar sus relaciones con la región, podría comenzar por unirse al resto del continente en aceptar los resultados de las elecciones democráticas.

* Artículo aparecido originalmente en The Boston Globe (22/3/14). Se publica con autorización de los autores. Oliver Stone es director, guionista y productor de cine. Ha ganado numerosos premios Oscar por su trabajo en películas tan icónicas como Pelotón, Wall Street, JFK, Nacido el 4 de julio, Asesinos por naturaleza y Nixon. Mark Weisbrot es codirector del Centro de Investigación en Economía y Políticas (Center for Economic and Policy Research) y coescritor del documental de Oliver Stone Al sur de la frontera.

lunes, 31 de marzo de 2014

Artículo de Fidel: ¿Eres o no eres?



Por Hugo Chávez y Fidel Castro


“…Padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres? Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: ‘Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo’.”

Esa fue la respuesta del Libertador de América a la atrevida pregunta de Pablo Neruda tras el estallido de la Guerra Civil Española, cuando los propios obreros españoles lograron impedir que los fascistas se apoderaran del Cuartel de la Montaña de Madrid.

Esos recuerdos acudían a mi mente ante los hechos que estaban ocurriendo en la hermana República Bolivariana de Venezuela. En nuestra patria solitaria, la Revolución había estallado hacía muchos años, y estábamos enfrascados en una contienda desigual y casi inconcebible contra el imperio más poderoso que había conocido la humanidad.

De repente suena el teléfono del cuarto, solo para situaciones de urgencia; la llamada procedía de la oficina de Hilda Castro, la viuda de Tamargo, el primer taquígrafo que conocí en mi vida tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959. Habían transcurrido ya 43 años.

En esa parte de los documentos revisados comienza la transcripción de Hilda, que publico de manera íntegra:

CONVERSACIÓN TELEFÓNICA SOSTENIDA POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ CON EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, HUGO CHÁVEZ FRÍAS. 14/04/2002 – 07:01 h

PDTE. CHÁVEZ.-…Heroína María, Fidel. (al parecer yo lo había llamado a él héroe un segundo antes)

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, esa es la campeona, caramba! ¡Qué historia! ¡Qué historia!

PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) ¡Esto no tiene nombre, Fidel!

CMDTE. EN JEFE.- Yo ahora estaba meditando, no me podía dormir. Me iba a dormir y no me podía dormir, cuando me suena un timbrecito ahí, y ya… ¡Qué cosa!

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Qué día, Fidel! Estoy que… ¡es una cosa increíble, increíble! Yo todavía estoy procesando cosas. Y los muchachos… Porque yo estaba aislado; me llevaron, cuando salí de aquí, esa madrugada, como dos horas después que hablamos. Pues, entonces, por fin, como lo hablamos, yo dije: “No, yo no voy a renunciar. Voy preso, pues.” Entonces, me voy, voluntariamente. Hablé con los muchachos, que son —como tú sabes— unos guerreros, y les dije: “No se pongan a cometer locuras. Bueno, vamos a prisión y esto no ha terminado.” Porque no tenía yo ya cartas que jugar. Otras unidades leales, pero estaban lejos, ¿ve? Las que estaban sólidas, sobre todo la Brigada de Pa­racaidistas en Maracay. Baduel me llamó.

CMDTE. EN JEFE.- No, y no podían moverla, Hugo, porque se arma una batalla, ni siquiera una guerra civil.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí, exactamente. Yo le dije…

CMDTE. EN JEFE.- Yo he oído decir que ya querían venir y tú les dijiste que no.

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo le dije: “Mantén tu posición.” Y me llamaron unos muchachos de Maracaibo, allá en Occidente, de Tanques, y me dijo Alcalá: “Aquí está mi batallón de tanques listo en columnas, y todos mis oficiales y tropas. ¡Patria o Muerte! Me voy a tomar Maracaibo.” Le dije: “No. Mantén tu posición. Me basta que mantengas la posición moral, de combate, pero mantén tu posición física también. Eso sí, artillado y listo, por si acaso te ataca la fuerza aérea, o alguna cosa.”

Y eso se fue multiplicando a nivel de los Comandantes de los Batallones de Tanques, de Infantería, un Batallón de Selva por allá en la selva. Empezaron a decir que no reconocían al supuesto gobierno este nuevo, ilegítimo. Y Baduel se convirtió en el eje, y otros generales leales se fueron para allá. Muchos de los muchachos míos que se quedaron sueltos por ahí, se concentraron en Maracay.

Yo estaba haciendo un plan después que hablé contigo. La única alternativa que me quedaba era irme a Maracay. Pero tú sabes que esas son como casi dos horas por tierra. Y entonces, bueno, no teníamos la seguridad de que pudiéramos llegar allá.

CMDTE. EN JEFE.- Era imposible, era imposible.

PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Nos hubieran parado en la carretera, y a lo mejor se arma una batalla ahí, ¡quién sabe qué hubiera pasado! Así que, por eso, decidí entregarme.

Me llevaron a cinco sitios. Me movieron de un lado para otro. Me presionaron para que firmara la renuncia. Yo dije: “No, yo no renuncio. Yo soy preso. Soy preso, y listo. Y enjuícienme.”

Me llevaron a medianoche por allá, a un apostadero naval, y resulta que a las dos horas ya tenía ganados a casi todos los sargentos, porque son comandos de estos, paracaidistas y todo, ¿no?

CMDTE. EN JEFE.- Eso fue aquel día, eso fue el viernes.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?

CMDTE. EN JEFE.- ¿El viernes?

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue antier, el jueves por la noche.

CMDTE. EN JEFE.- El jueves. ¡Ah, eso fue…!

Pero tú estabas en Palacio.

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue el viernes, perdón.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, a las 03:50 fue que tú saliste, del viernes, antes del amanecer.

PDTE. CHÁVEZ.- Correcto.

Entonces, ahí me movieron por tres lugares ese mismo día. Y por fin decidieron —como ya la gente se estaba agolpando… Yo estaba por allá en el Regimiento de Policía Militar, preso, y la celda donde yo estaba queda como a un kilómetro de la salida del Fuerte Tiuna, y ya se oían los gritos de la gente. Porque la gente sabía que yo estaba ahí, ¿no? Yo llamé de allí, hablé con María, hablé con María Isabel y con la familia: “Díganles que estoy aquí en Fuerte Tiuna.” Y la gente empezó a irse para allá, a aglomerarse. Pero miles de personas, a gritar consignas, sin miedo…

CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora del viernes?

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue ya en la tarde del viernes.

CMDTE. EN JEFE.- Claro. ¿Y cómo pudiste hablar con María y con el Ministro de Educación y de Trabajo?

PDTE. CHÁVEZ.- Los militares… Un militar me prestó un teléfono celular.

CMDTE. EN JEFE.- ¿En dónde? ¿En ese momento? ¿Allí en el Fuerte Tiuna?

PDTE. CHÁVEZ.- En el Fuerte Tiuna me prestaron un teléfono y empecé a hacer algunas llamadas: a mis hijos, a María Isabel… Y les pedí que hablaran con el mundo; que yo no había renunciado. Ahí fue cuando María te llama…

CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama María. El viernes.

PDTE. CHÁVEZ.- En la noche.

CMDTE. EN JEFE.- No, por la mañana.

PDTE. CHÁVEZ.- iAh!

CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama. Y es cuando yo le propongo que si ella estaba dispuesta a hablar ella misma. Dice: “Sí, ¡qué no haría yo por mi padre!”

Entonces le preparé inmediatamente para que hablara con Randy el periodista, y a las 12:40 lo disparamos al aire. Cuando lo disparamos al aire, se lo entregamos a las agencias y también a la CNN. Entonces la CNN empezó a darlo y cada media hora sacaba la noticia.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Y cuánto tiempo habló María?

CMDTE. EN JEFE.- Bueno, puede ser que ella habló… Fueron seis minutos. Hizo una historia muy bien, en seis minutos.

PDTE. CHÁVEZ.- iAh, no, pero esa es la heroína!

CMDTE. EN JEFE.- No, no, pero sí. Pero fue fenomenal, porque esta gente…

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue muy, muy importante.

CMDTE. EN JEFE.- Entonces ya Felipe fue como a las 4 de la tarde, en que estaba asediada la Embajada nuestra. Pero allí ha sido… La querían asaltar. Hubo un momento… Bueno, la orden tenía que ser, primero, disparos… Tenían que defenderse, porque los mataban a todos, y había 5 mujeres y un niño, y 17 compañeros allí. Fue muy tensa…

PDTE. CHÁVEZ.- Dicen que les quitaron hasta la luz y el agua.

CMDTE. EN JEFE.- Fue muy tensa. Les quitaron la luz, les quitaron el agua, no se podían mover, y hasta, bueno, estuvieron a punto de asaltarla. Ese fue el momento más crítico. Habría perturbado eso terriblemente. Porque de abrir una balacera…

PDTE. CHÁVEZ.- Germán estaba ahí, ¿no?

CMDTE. EN JEFE.- Germán se portó… ¡Y toda la gente se portó… pero como unos héroes de verdad! Allí. Porque estaban cercados. Una multitud. Romaní y toda la gusanera aquella. ¡Si tú ves qué discurso pronunciaba! Porque a aquellos los transmitían. Las cadenas esas transmitían todo.

PDTE. CHÁVEZ.- Claro, lo transmi-tían todo.

CMDTE. EN JEFE.- Y se pasaron todo el día calumniando y calumniando, y hablando de la renuncia, la renuncia y la renuncia.

Entonces, ellos edificaron todo su andamiaje sobre la base de la renuncia. Ahí fue donde se embarcaron p’al diablo.

PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) Sí, porque empezaron a difundir un texto que yo no quise firmar, cuando me reuní allá en el Fuerte Tiuna con los generales traidores estos, que estaban comprados por la oligarquía de acá y otros sectores más.

Entonces, bueno, me llevaron. Cuando empieza la gente a aglomerarse en Fuerte Tiuna, ya en la tarde…

CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora hubo unos disparos allí? Porque hubo unos disparos. Ya anocheciendo, o de noche ya.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Hubo unos disparos. Parece que fue al aire.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, porque la gente estaba acumulándose y estaba bajando de las lomas.

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá.

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, ahí me llevan, en helicóptero, ya de noche, ha­cia un apostadero naval que queda co­mo a hora y media de Caracas en helicóptero.

Yo no sabía para dónde me llevaban. Entonces, bueno, me monté en el helicóptero, y me llevan a un apostadero naval, donde estaba un grupo de comandos de la Marina.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, Riuma…

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?

CMDTE. EN JEFE.- Tiene un nombre… Yo lo vi ayer por la mañana, porque un amigo, una gente de ustedes se lo dice a la AFP. Me refiero al viernes, ¿no? No, al sábado por la mañana. Se lo dice a la AFP, que a ti te han llevado para un lugar, y da el nombre allí; dice: a 100 km de Caracas, en dirección a Miranda más o menos. Y da el nombre del lugar donde estás.

PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo.

CMDTE. EN JEFE.- Turiamo, exactamente. De eso yo me entero cuando termino un acto por la mañana, en que metimos duro, ¿no? Entonces, ya yo iba saliendo del acto, y me informan que ha salido un cable que indica el lugar donde tú estás. Allá.

Entonces, llamé allá. Tus padres habían oído a María. Por la noche, por la CNN, vieron todo. Entonces, tu mamá manda un recado. Nos llama, quiere hablar conmigo, porque quiere hacer una declaración ella también.

Entonces, yo la llamé primero a la Gobernación, pero me dejaron tres teléfonos y estaban en la residencia, allí donde estuvimos comiendo el pescado aquel.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. (Se ríe)

CMDTE. EN JEFE.- Entonces, estaba ella con muy buen ánimo. Pero allí me doy cuenta —porque hablé también con tu padre, y le pregunté cómo estaban las cosas. La relación con la jefatura militar estaba muy bien; se había reunido. Y entonces allí, el de Sabaneta también, muy activo. Ya ellos habían hecho contacto allá también con la gente de los paracaidistas, y tenían el control allí de la situación, y se organizó muy bien.

Entonces, ya empiezan las primeras noticias.

Yo, cuando terminé de hablar con ellos ya, llamé a María —era alrededor de las 10, 10 y tanto—, a ver qué noticias tenía, y yo le doy la información de que te habían llevado para esa base.

PDTE. CHÁVEZ.- Correcto. Ahí estuve esa noche. Ahí, bueno, descansé un rato; hablé con los muchachos, los comandos… Porque ellos son muchachos de comandos paracaidistas, aunque son de la Marina, y entonces resulta que me los voy ganando, me los voy ganando, van cogiendo confianza. Y en la mañana resulta que uno me propone salir de ahí, es decir, tomar la base esa y rescatarme, y salir de ahí hacia Maracay por tierra —porque el helicóptero no lo teníamos cerca, estaba en el apostadero, donde sí ellos lo tenían bajo control. Entonces, a mí me pusieron en una bahía con una unidad de comandos de unos 100 hombres; pero ellos me dijeron —un grupo de oficiales y sargentos—, me dijeron: “Mire, mi Comandante, estamos dispuestos a irnos de aquí con usted. Detenemos aquí a algunos oficiales que no están con nosotros, y nos vamos a Maracay, porque está mi general Baduel haciéndose fuerte allá, la gente en la calle, en Caracas la gente está en la calle. Así que, vámonos de aquí.”

Bueno, estaban haciendo el plan ya, y al rato llegan…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y por dónde hubieran llegado a Maracay ustedes?

PDTE. CHÁVEZ.- Por carretera, porque esa zona queda cerca de Maracay, queda como a dos horas de Maracay por tierra.

CMDTE. EN JEFE.- Pero, ¿Maracay está al este o al oeste de Caracas?

PDTE. CHÁVEZ.- Maracay está al suroeste de Caracas, y forma —con el lugar donde yo estaba— como un triángulo casi que equilátero entre…

CMDTE. EN JEFE.- Sí. Pero entonces la base esa, ¿está en la zona de Miranda, o al oeste de Maiquetía?

PDTE. CHÁVEZ.- No, al oeste de Maiquetía, en el estado de Carabobo, yendo hacia…

CMDTE. EN JEFE.- ¿La base esa?

PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo, sí.

CMDTE. EN JEFE.- Claro, ahora entiendo, ahora entiendo.

PDTE. CHÁVEZ.- Y es del estado de Aragua, Turiamo está en Aragua, cuya capital es Maracay. Ellos cometieron un error allí, porque me llevaron al estado de Aragua.

CMDTE. EN JEFE.- Te llevaron cerca de donde estaban los paracaidistas.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Cerca! No se dieron cuenta de eso. Entonces yo ahí me sentía más sólido, y los muchachos listos.

Ahora, ¿qué pasa? En Maracay no sólo fue Baduel. Otro general que estaba conmigo aquí en el Palacio, García Mon­to­ya, resulta que él fue el que también me recomendó entregarme. Me dice: “No, usted tiene que preservar la vida. No­sotros nos encargamos aquí de la resistencia. Así que entréguese, pida garantías, y bueno, nosotros pendientes de exigir que le respeten la vida”.

Por una parte me estaban sacando a mí preso, y por la otra él se fue a Maracay, porque él es muy amigo de Baduel, y allá él, que es General de División, organiza el Comando de la Resistencia y la Dignidad. Y empieza ese comando, y los muchachitos míos de aquí, los jovencitos que tú conoces, se fueron para allá también, para Maracay, que queda como a hora y media de Caracas. Se fueron, se les escaparon a los jefes aquí, a los que asumieron.

Aquí tenían un plan ya. Unos se quedaron en el sótano escondidos.

CMDTE. EN JEFE.- Creo que Martínez estaba por allí también, ¿no?

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, Martínez estaba. Todos estaban allí. Martínez…

CMDTE. EN JEFE.- Yo hablé con el general ese que tú dices.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿García Montoya?

CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo hablé primero con Baduel —porque todo eso me comunicó María. Me comunicó primero con el que estaba de Jefe de Comando, el que estaba de Comandante de la Fuerza Armada, Lucas.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah, Lucas, Lucas! ¿Hablaste con él?

CMDTE. EN JEFE.- Sí. Ella me comunica con él.

Era el período en que tú estabas en Orchila, ya a esa hora.

Eso fue por la tarde, a primera hora de la tarde más o menos. Yo le comuniqué.

Entonces, después María me dice que Baduel quiere hablar también, y me dio los teléfonos. Era muy difícil se cortó dos veces la comunicación— con Lucas, y entonces, a través de María, pude… Ella me dijo que Baduel quería hablar conmigo. Entonces, hablé con Baduel un rato, y estábamos en la enorme preocupación de dónde tú estabas y de presionarlos no fuera a ser que en la desesperación hicieran cualquier cosa, ¿tú entiendes?

Entonces, él me pone con ese general, este que estaba allí.

PDTE. CHÁVEZ.- García Montoya.

CMDTE. EN JEFE.- Montoya. Y entonces él pide también que ellos querían hacer una declaración pública.

Entonces, hablando conmigo ahí, yo le puse para grabarle la conversación, y le dije que la hiciera: ¡pam! Y entonces hizo un discurso dirigido a la opinión pública mundial y todo.

Inmediatamente la pasamos a la televisión y se la entregamos también a todas las estaciones aquí, un discurso que él hizo.

¡Figúrate!, tú no sabías lo que estaba pasando por acá, ¿no?

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo no sabía nada de eso.

Claro, yo intuía la reacción popular y militar, pero me preocupaba, porque eso pudiera haber generado hasta una guerra civil. Pero resulta que…

CMDTE. EN JEFE.- No, Baduel y el otro tenían una posición muy clara —yo se la elogié—; estaban indecisos de si salir o no. Y entonces, yo decía: no, no conviene que haya combate. Les di mi opinión, pero ya ellos tenían pensado precisamente eso.

Entonces, sí yo hablé…

PDTE. CHÁVEZ.- Creo que dieron un ultimátum a esta gente de aquí de Caracas para que yo apareciera, si no, iban a venir sobre Caracas los paracaidistas.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero el problema es que lo que hizo el general y lo que hizo Baduel —los dos— fue la táctica de no moverse, y apelaron a todas las unidades. Entonces, hablaron en ese mensaje que hicieron, que nosotros transmitimos a todas partes.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, eso se convirtió… Ellos convirtieron el Comando de los Paracaidistas en el Comando de la Resistencia. Entonces, fueron llamando a las unidades, a generales, a comandantes, y me dicen que tenían un cuadro en la pared. Y entonces, uno de los muchachos, de los míos acá, de los tenientes, tomando notas, y el general llamando y llamando: “Miren, ustedes con quién están, defínanse.” Entonces: “No, que estamos indecisos.” Entonces empezaban a hablarles, a decirles, y se fueron ganando poco a poco a toda la oficialidad otra vez, explicándoles que yo no había renunciado, que eso era una gran mentira, que esa era una traición, que estaban entregándole el país otra vez a FEDECÁMARAS, a los empresarios, a los Adecos, a los Copeianos —por­­que esos hicieron una fiesta aquí ayer.

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Vinieron aquí al Palacio e hicieron unas fiestas.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, si los pescaron ahí. (Riéndose) Los pescaron ahí adentro a los ministros.

PDTE. CHÁVEZ.- Aquí tienen a unos presos, pero al fulano presidente este, y a todo el…

El negro Churio… ¿Te acuerdas de Churio?

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Churio, el Mayor, ese muchacho es el jefe de los comandos míos. Ellos estaban en el sótano, y entonces… ¡Menos mal que no lo hicieron! Porque ellos, cuando estaban juramentando al supuesto presidente este, querían tomarlos de rehenes, hacer una toma de rehenes allí en el salón grande.

CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- Es que aquí es para escribir un libro, Fidel.

CMDTE. EN JEFE.- No, no, se puede hacer un libro.

PDTE. CHÁVEZ.- Un libro para la historia, mira, porque… Tú que tienes muchos más años que yo en esto; yo no recuerdo un ejemplo parecido…

CMDTE. EN JEFE.- No, no hay nada parecido, no hay nada, nada, nada parecido.

PDTE. CHÁVEZ.- Yo no quería creerlo.

Mira, Fidel, yo anoche estaba allá, estaba por allá con los muchachos de la bahía de Turiamo —porque allá hace mucho calor—, y entonces les dije: “Bueno, déjenme salir un rato para allá, yo no me voy a escaparme de aquí.” Y me puse a hablar con ellos.

¡Ah!, esa es otra cosa que me sirvió mucho, Fidel: hablar con los soldados, oírles sus quejas, los sargentos. Entonces, se quejan mucho de los jefes que han tenido en estos años con mi gobierno; que los han olvidado, ¡coño!, que ellos tienen problemas económicos, tienen allá las instalaciones muy viejas, les faltan recursos para el entrenamiento, para el mantenimiento de las armas. Entonces, me empezaban a contar todas esas cosas, ¿no? Y eso es una lección. Yo no puedo olvidarme de esos muchachos y contar sólo con los altos mandos y lo que a uno le dicen. Hay que meterse hasta abajo, y oírlos a ellos, sus problemas. Fue una noche muy bonita, que yo incluso les dije: “Miren, si a mí llegan a condenarme y a degradarme, les voy a pedir a los que me condenen y me degraden que me pongan de soldado raso a servir aquí en esta unidad; me quedo con ustedes aquí de soldado raso —porque yo lo estaba disfrutando mucho—, yo lo que soy es un soldado en verdad como tú” —un tipo que anda por ahí.

Vienen estos muchachos, y entonces ellos me hicieron un café allá, y me dejaron solo; se fueron allá y se pusieron un poco más lejos. Me quedé yo pensativo ahí, y me puse a mirar al cielo, y entonces yo digo: “No, yo estoy seguro de que esa siembra de tantos años en el pueblo, esas organizaciones populares que hemos estado empujando, organizando, impulsando —los Círculos Bolivarianos; los partidos, el MBR, el PPT, el MAS, el PCV, toda esa gente—, esa gente no se puede quedar quieta, porque si esa gen­te no hace nada, ¡coño!, es que no merecen esta vaina, no merecen una revolución todavía.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero estaban engañados, confundidos p’al diablo, des­concertados con la campaña que hicieron.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí. Claro. Y además, a mí me cortaron la señal del canal del Estado, y unos traidores militares entonces tomaron el canal mío allá en la estación, y yo no tenía cómo comunicarme con el pueblo.

CMDTE. EN JEFE.- No, te dejaron incomunicado.

PDTE. CHÁVEZ.- Eso me indica que yo debo instalar en el Palacio un equipo de transmisión de una planta aquí mismo, aquí mismo en el Palacio. Son cosas de las que ahora yo estoy sacando conclusiones, voy a…

Claro, estoy aquí todavía —como te dije— estupefacto, que todavía estoy evaluando esta cosa, este huracán y este contrahuracán así. Fue todo tan rápido, que yo no creía creer. Todavía estoy aquí…

CMDTE. EN JEFE.- Es que ya, ayer viernes, desde por la mañana, era un río de gente para allá, hacia Palacio. Y rodearon el Fuerte Tiuna también. Había más de 100 mil gente.

PDTE. CHÁVEZ.- Todo, todo eso. Hicieron cadenas humanas y trancaron las carreteras en casi todo el país. Trancaron las carreteras. Pero sin violencia. Esta noche fue que se desataron unos saqueos aquí en Caracas, pero ya…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Fue mucho o no? Porque todo el mundo estaba hablando… Quiero decir, la misma gente tuya, por la televisión, estaban hablando y hablando contra eso. Y después tú ha­blaste, que fue muy bueno el discurso tuyo, ¡excelente!

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Tú lo oíste?

CMDTE. EN JEFE.- Sí, ¡cómo no!

PDTE. CHÁVEZ.- Ahí estuve…

CMDTE. EN JEFE.- Estabas tú ecuánime, bien, reflexivo. Me pareció excelente. A todos los que estábamos ahí. Estuviste hablando una hora aproximadamente.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, más o menos. Correcto.

Entonces, luego que terminé esa cadena, salí al balcón del pueblo. Estaba la gente concentrada afuera, y no se querían ir hasta que yo no saliera, pues.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, ¿lograste saludar?

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!, yo salí al balcón del pueblo, después de la alocución, y ahí estuve con ellos.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, pues yo creía que se había acabado todo, y en­tonces…

PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Yo salí al balcón. Lo que pasa es que…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y eso salió por televisión también?

PDTE. CHÁVEZ.- No estoy seguro, Fidel. A lo mejor sí. No estoy seguro. Vi unas cámaras allá abajo, pero no sé si estaban transmitiendo. Fue muy rápido en verdad, fue muy rápido. Yo me pasé ahí unos minutos, porque…

CMDTE. EN JEFE.- No, si esa gente llevaban ahí… ¡desde por la mañana estaba esa gente ahí!

PDTE. CHÁVEZ.- Todo el día. Yo les hacía señas de que se fueran a dormir, y no…

CMDTE. EN JEFE.- Oye, pero cercaron el Fuerte Tiuna ese, ¡una multitud enorme!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, allí fue un cura, un cura que vino por ahí ahora, que es cura militar. Me dijo que había como unas 50 mil personas trancando, que no podían salir los militares del Fuerte Tiuna.

Entonces ahí es cuando comienzan —fí­­jate en la cosa—, es cuando llega un helicóptero allá a Turiamo. Ya los muchachos estaban preparando la operación, pero yo tenía dudas, ¿no?, porque yo les dije: — “Pero aquí no hay un teléfono por allí, que yo pueda hablar con Baduel?”. —“No, allí no hay señal de teléfono— me dijeron.

—“Entonces así no podemos salir ahí, sin una planificación con él, es difícil, porque puede haber un encuentro en el camino, y entonces se arma una batalla y un combate”.

Pero estábamos pensándolo. Yo estaba pensándolo en serio, porque está más cerca de Maracay —Y yo como conozco tanto Maracay y los paracaidistas, yo conozco… y ellos también, pues.

CMDTE. EN JEFE.- Ahora, esos dos, Montoya y Baduel, actuaron con mucha inteligencia. Fueron inteligentes. Mucha inteligencia política.

PDTE. CHÁVEZ.- Ellos son muy inteligentes, de los más brillantes amigos, y hombres de aplomo, de inteligencia… Y ahora, bueno, han despuntado como líderes militares y políticos también, con esa acción, porque ellos convirtieron a Maracay en la segunda… Pero tú sabes que esa es la principal plaza del país, porque, además el General de la base aérea donde están los aviones de combate F-16, todos, tomó la base y se puso leal a la Revolución.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, ya tenían aviación, lo tenían todo ya, tanques, aviones, y la infantería.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, y los tanques de Valencia, donde está el General Rangel, que fue aquí jefe de la Casa Militar, y yo los visité hace apenas como 10 días, estuve con ellos allá.

Mira, pero me contaban ahorita los muchachos —¡una cosa impresionante, Fidel!—…

(Se dirige a su hijo: “Hugo, consígueme…”

Aquí está Huguito, te manda saludos, pronto va para allá.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, ya hablé con él.

PDTE. CHÁVEZ.- Va a estudiar. Hablaste con él ya.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí le pregunté cuándo venía.

PDTE. CHÁVEZ.- Parece que va a ser ingeniero.

CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe) Yo hablé con él y con Rosa.

PDTE. CHÁVEZ.- Mira, aquí está Rosita, te manda un beso. Y Hugo dice que el plan sigue en pie. Así me dijo.

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Él hace muchos planes, lo que pasa es que casi ninguno funciona. (Se ríen)

CMDTE. EN JEFE.- Pero parecía embullado. Con este último parecía embullado.

PDTE. CHÁVEZ.- Este parece que sí va a funcionar.

Entonces, fíjate… Pero es que han pasado detalles de los muchachos aquí…

CMDTE. EN JEFE.- ¡Cuéntame! Yo estoy desesperado por que tú me cuentes. ¡Cuéntame!

PDTE. CHÁVEZ.- Pero es que son cuentos para escribir no sé cuántos libros.

Mira, me dijo uno de los muchachos ahorita, que ellos fueron a la Academia Militar, ¿no? Ellos andaban moviéndose por ahí. Los cadetes… Resulta que yo hace como dos semanas fui a darle una conferencia al Quinto Año, el último año ya para graduarse de Subtenientes, ¿no? Y, bueno, yo con ellos hablo mucho y les cuento cosas; bueno, a esos muchachitos uno los va formando. Y llegaron allá, y los cadetes estaban tomando la Escuela Militar, chico, y el Alférez Mayor tenía la llave de todos los parques y dijo: “No entrego nada.”

CMDTE. EN JEFE.- No tenían armas. (Se ríe) Estaban sin armas.

PDTE. CHÁVEZ.- No, las tenían en el parque, pero él tenía todas las llaves, listo por si acaso había que sacar.

Entonces, toman la Escuela Militar, toman el edificio del Comando del Ejército, y aquellos generales entonces —me imagino— dando carreras, no encontraban dónde meterse. ¡Los muchachos buscándolos, chico! Todos están presos. Los pusieron presos los militares subalternos, ¡a todos esos traidores! ¡Una lección de honor, chico, que a mí me…!

CMDTE. EN JEFE.- ¿Cuándo fue eso?

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, después del mediodía.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, hoy al mediodía. ¡Ah, sí!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y se llevaron allá —allá lo tienen— al fulano presidente de transición, preso allá en el Fuerte Tiuna. ¡Los muchachos! Junto con ese poco de generales.

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y esa escuela está cerca del Fuerte Tiuna?

PDTE. CHÁVEZ.- Está dentro de la Escuela. Allá adonde fuimos el día de la toma de posesión, allá en el patio grande aquel. Esa es la Escuela Militar. Ahí tienen presos ahí al lado, cerca de ahí, en el Fuerte, al fulano presidente este y sus ministros.

CMDTE. EN JEFE.- A Mussolini, un Mussolini. (Se ríen) Porque cuando ha­bló —yo lo vi cuando tomó posesión—, se parecía a Mussolini.

PDTE. CHÁVEZ.- Lanzaron un decreto eliminando la Asamblea, eliminando el Ministerio de Justicia, eliminando los…

CMDTE. EN JEFE.- ¡Oye, pero, qué barbaridad! Ellos ayudaron, ¿sabes? Ellos ayudaron también, porque hicieron unos disparates del cará.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ellos pusieron la cómica. Y además, teniéndome a mí preso sin renunciar. ¡Imagínate tú! Rompiendo con todo. ¿Cuál democracia? Decían que por rescatar la democracia. De esa manera, ¿quién les va a creer? Hasta los Estados Unidos tuvieron que rectificar hoy. Hoy en la tarde emitieron un comunicado rectificando la vaina.

Pero, fíjate, para terminar de contarte. Me llegan a buscar a Turiamo, un helicóptero. “Mire —me dijo un Al­mirante—, mire, Presidente…” Cuando me dijo “Presidente”, yo dije: ¡Ay, papaíto!”

—“Mire, Presidente, que me mandaron a custodiarlo, y además, que vayamos a la Orchila, para que esté…” —la Orchila es al norte, tú has ido a la Orchila; te la pasabas allá…

CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo he ido ahí. ¿A cuántos kilómetros está?

PDTE. CHÁVEZ.- De Turiamo está…

CMDTE. EN JEFE.- No, de la costa, de la costa.

PDTE. CHÁVEZ.- Está como a 100 kilómetros.

Entonces, yo le digo: “Pero, bueno, Almirante, ¿para qué me viene usted a buscar aquí? Ya yo estoy aquí acostumbrándome con estos soldados aquí, estoy preso aquí, no se preocupe por mí.”

—“No, que allá está mejor, para que esté en la casa presidencial”.

Le dije: “No, chico, no me hace falta, yo me siento bien aquí.”

—“No, pero, mire, es que quieren hablar con usted”.

Yo, tanteando, porque eso era signo de debilidad, pues. Pero yo tanteándolo, ¿no?, a ver hasta dónde.

Entonces, yo le digo: “Pero, ¿qué quieren hablar conmigo? Si ya, cuando teníamos que hablar, no quisieron hablar, les hice una serie de condiciones, propuestas.”

—“No, no, pero es que ya ellos quieren… ahora sí, porque ya la cosa está más clara, quieren que usted se vaya para Cuba”.

Entonces yo le digo: “Mira…”

CMDTE. EN JEFE.- Sí, no quisieron aceptarlo aquella noche, ¿eh?

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá, eso le dije yo: Le digo: “Mira, yo, incomunicado como estoy, no sé nada de lo que está pasando, tengo un poco de compañeros presos” —porque ya yo sabía que sacaron al Ministro del Interior, a Rodríguez Chacín, lo sacaron esposado de su casa, al gobernador Blanco de la Cruz lo sacaron de la Gobernación, al diputado Tareck, se lo llevaron siendo diputado, preso y todo—; entonces yo le digo: “Mira, no hay condiciones para que yo tome una decisión. Yo no puedo salir del país, de ninguna manera, dejando gente mía presa. Yo no tengo comunicación con nadie…”

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y a qué hora fue eso?

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, o sea, ayer sábado, ya como a las 2 de la tarde.

CMDTE. EN JEFE.- Sigue.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, de todos modos yo le dije: “Mira, yo puedo ir, pero llama allá y dile a quien te mandó —un Almirante que había sido nombrado Ministro de Defensa, que está preso ahorita—, dile al Almirante que yo voy sin condiciones. Yo no…”

—“No, porque quieren que usted fir­me la renuncia, y al firmarla usted, lo mandamos para Cuba”.

Le dije: “No, yo así no puedo firmar renuncia ni puedo salir del país, pero entiendo que allá tenemos un teléfono y podemos comunicarnos, así que me interesa que vayamos allá para tener alguna información. Y diles que se muevan ellos para allá, y allá conversamos, para ver qué es lo que ellos plantean.”

Y así lo hicimos.

Entonces, otro detalle bonito: cuando yo estoy vistiéndome ya, entra un soldado, chico, un cabo, entra al cuartico donde yo estaba. Y yo lo veo y me dice: “Mire, mi Comandante, yo soy el cabo Rodríguez, yo soy de Sabaneta.” Un muchacho de Sabaneta que estaba por ahí, de allá de mi pueblo. Y le digo: “Muchacho, ¿y qué haces tú aquí?”

—“Yo soy de la familia Rodríguez, pariente de su tío Antonio Chávez” —que él era Rodríguez también—.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Carajo! ¿Y qué haces tú aquí, muchacho?

Yo tenía años que no lo veía, y él llegó ahí escondido, porque él no tenía permiso para entrar a mi celda, ¿no? Aprovechó que yo pedí café, y se metió con el que llevó el café, el cocinero.

Entonces, me dice: “Mire, mi Comandante, ¿usted renunció?”

Yo le dije: “No, ni voy a renunciar” —le dije—.

Entonces, se para firme y saluda, y me dice: “Entonces, ¡usted es mi Presidente! ¡No vaya a renunciar! —me dice—, que lo vamos a sacar a usted de esa vaina.”

Entonces, yo le digo: “Bueno, okey, me quedan dos minutos aquí. Te voy a pedir un favor.”

—“Lo que usted me diga.”

—“Te voy a hacer un papel, una nota, para que tú…

(Se dirige a otra persona: “Buenas, Pedro, saludos. Saluda a tus viejos, Pe­dro. Okey.”)

Estoy aquí con Pedro, el novio de mi hija Rosa.

(De nuevo se dirige a Pedro: “Vaya, vaya a descansar, Pedro.”)

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, sí, sí! (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, él se llevó a los muchachos y los dejó por ahí…

CMDTE. EN JEFE.- Sí, estaban allá en su casa.

PDTE. CHÁVEZ.- Estaban por allá protegidos.

CMDTE. EN JEFE.- El jueves por la noche, y después se fueron para allá para donde está Reyes.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, estaban allá.

Entonces, el muchacho… Yo escribo rápidamente allí, y él me dijo: “Mire, yo no puedo estar aquí un minuto más. Escriba lo que va a escribir, y me deja el papelito en el basurero —en una cesta de papeles, una papelera—, meta el papelito allá abajo, que yo lo busco.” (El Comandante se ríe).

¡Fíjate la faena!

Entonces, yo escribo un comunicado a mano, corto: “Al pueblo venezolano y a quien pueda interesar.”

CMDTE. EN JEFE.- Sí, ese salió por la televisión.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, chico, entonces yo dejo…

CMDTE. EN JEFE.- Que no he renunciado, y para siempre…

PDTE. CHÁVEZ.- “No he renunciado, ¡para siempre!”

Y firmé la página.

Entonces, yo dejo esa vaina en la papelera, y llegan a buscarme, agarro mis cosas, y me voy. Y, bueno, yo no supe más de ese papel. Yo dije: “Bueno, ese muchacho, ojalá que pueda hacer algo, pero ahí no hay ni fax…” Eso es una zona inhóspita, chico; eso es un comando allá de Marina, lejos, de comandos que entrenan y se tiran en paracaídas. Ahí no hay ni teléfono, ni llega la televisión ni hay fax ni eso. Unos galpones ahí —tú sabes—, de esas unidades de combate que están por ahí metidas en la montaña; una montaña, una bahía montañosa.

Resulta que, cuando yo llego aquí, ¡eso recorrió el mundo, chico! Ese papel, el muchacho lo agarró, yo no sé cómo hizo para salir de aquella montaña, y dos horas después estaba mandando fax a diestra y siniestra (Se ríen), como una ametralladora. Y aquí todo el mundo carga ese fax en la mano como… Ahí lo cargan, y tuve que firmar no sé cuántos ahí. Además de que tiene la firma, le metí otra firma a la gente que pidió le firmara.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué cosa!

PDTE. CHÁVEZ.- Y ese fax, me dicen que recorrió el mundo.

Pero, fíjate tú qué capacidad de respuesta, ¡vale!

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Una cosa impresionante!

Ahora, llego a la Orchila, Fidel, un vuelo en helicóptero como de una hora, y al rato llega la Comisión.

CMDTE. EN JEFE.- ¿Quiénes fueron allí? ¿Quiénes fueron?

PDTE. CHÁVEZ.- El Cardenal de la Iglesia Católica, uno, que fue uno de los firmantes del decreto napoleónico-mussoliniano ese ridículo que firmaron. Ellos pretendían que con ese decreto írrito iban a borrar de plano una lucha de años, sobre todo la Constituyente, y querían eliminar las 48 leyes habilitantes de un solo plumazo, y que la República no se llamara más Bolivariana, y que no le vendieran más petróleo a Cuba.

CMDTE. EN JEFE.- Eso tiene su historia a contar.

PDTE. CHÁVEZ.- Una vaina… ¡Eso es para la historia, chico!

Esta oligarquía insensata, imbécil e ignorante, no se da cuenta. Ellos se creen su propia mentira, de tanto repetirla, y terminan despreciando la realidad.

Entonces, vienen…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y quién más fue con el Obispo?

PDTE. CHÁVEZ.- Llegó el Cardenal este; un general, pero que es un Fiscal militar, que no tiene ninguna autoridad ni mando…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Del Fuerte Tiuna?

PDTE. CHÁVEZ.- Del Ejército, sí, del Fuerte Tiuna.

Y un coronel, que es uno de los que impulsó esta conspiración, que es abogado, enviado, porque es muy amigo de los generales, compañero de ellos.

Bueno, nos sentamos a conversar, pues. Llevaban la renuncia lista.

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y qué propusieron?

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, que yo firmara la renuncia —imagínate— con fecha atrasada, con un membrete y como un decreto presidencial.

Bueno, “en el día de hoy…”

CMDTE. EN JEFE.- Aunque ya ni eso los salvaba ya. Ellos estaban derrotados a esa hora ya.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ya estaban haciendo un esfuerzo supremo. Pero me estaban montando una trampa para sacarme del país. Porque me dijeron: “No, ahí está el avión listo. Y, bueno, te vas a Cuba, pues.”

Yo les dije: “No, yo así no puedo, sin información fidedigna de lo que está pasando en el país, yo ni voy a firmar la renuncia —no tengo previsto renunciar—, y mucho menos voy a salir del país. Búsquenme un teléfono para hablar con el Presidente Castro, para coordinar con la familia. ¿Cómo ustedes creen que yo voy a salir del país y dejar a mis hijos, mi mujer, por ahí regados, mis compañeros en prisión?”

—“No, no, que ya los soltamos a todos, no hay ningún preso.”

—“Yo quiero hablar con ellos, yo quiero hablar con Diosdado, quiero hablar por teléfono con Bernal, quiero hablar con Rodríguez Chacín. Sólo si ustedes me permiten un teléfono para hablar con ellos, que me digan, me den información fidedigna, yo pudiera pensar en alguna actividad. Mientras tanto, no me muevo de aquí. Y si me van a dejar preso, me llevan otra vez a Turiamo. Yo no quiero estar preso en esta casa lujosa. No, me llevan a mi prisión…”

CMDTE. EN JEFE.- Pero ellos tenían un avión ahí, creo que tenían un avión ya.

PDTE. CHÁVEZ.- Allí ya tenían un avión, Fidel.

Incluso, yo mandé a investigar lo siguiente, porque José Vicente me dijo ahorita que había un avión norteamericano en la Orchila.

CMDTE. EN JEFE.- Creo que hasta hablaron, tuvieron que hablar con Shapiro ahí. Investiga bien hasta donde puedas, porque había hasta la idea de llevarte a Estados Unidos. Corrió ese rumor también.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, y entonces, allá en la pista, yo vi el avión, de siglas… Claro, un avión privado, pero de siglas norteamericanas.

CMDTE. EN JEFE.- Era norteamericano.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, fíjate todo lo que estaban planeando ahí, ¡quién sabe si hasta llevarme a Estados Unidos, o quién sabe a dónde!

CMDTE. EN JEFE.- Ese rumor corrió con fuerza. El rumor. Y a nosotros no llegó nada, nada. Y lo que me pidieron de allí de Palacio —que ya estaba tomado— es que hiciéramos una declaración allí. Hicimos una declaración de inmediato y la divulgamos, de que eso era una mentira más, y que si te llevaban por la fuerza a Cuba, en el avión más rápido que tuviera nuestra línea aérea regresarías de inmediato a Caracas, que te estaba esperando el pueblo. (Se ríen) Hicimos esa declaración.

PDTE. CHÁVEZ.- Pues yo, sin saber nada de eso, les dije algo parecido: “Miren, si ustedes me llevan a Cuba y me están mintiendo, y yo allá me entero entonces de que sí hay gente presa, o de que el pueblo está en las calles, y que la…” Porque entonces me estaban engañando: “No, no, la situación militar está totalmente controlada.”

Les digo: “¿Seguro?”

CMDTE. EN JEFE.- ¿Controlada por ellos, decían?

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, decían ellos para engañarme.

Entonces, les pregunté: “¿Y qué pasa con el General Baduel?”

—“No, no, no, ya él aceptó, él está en su cuartel tranquilo.”

CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué hijos de puta son!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. “No estoy tan seguro, ponme un teléfono para yo ha­blar con Baduel. Sólo después que me ex­pliquen, yo pudiera considerar.”

Y entonces, ganando tiempo, les hice otro texto…

CMDTE. EN JEFE.- Eso es discutiendo con la Comisión.

PDTE. CHÁVEZ.- Discutiendo con la Comisión.

Entonces, les dije: “Miren, no, yo no voy a firmar nada.”

Entonces después estaban nerviosos, porque parece que Baduel amenazó con irse con unos comandos de paracaidistas en helicópteros que tenía allá, a la Orchila, a rescatarme, si yo no aparecía.

CMDTE. EN JEFE.- Tenía un plan ya, lo tenía.

PDTE. CHÁVEZ.- Ah, sí.

CMDTE. EN JEFE.- Tenía el plan de tomar aquello, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, me dijo el Almirante…

Desplegaron posiciones de combate allá en la Orchila. Había un grupo pequeño, en verdad, pero, bueno, son comandos también, muchachos muy bien entrenados.

Entonces, el Almirante se me acerca y me dice: “Mire, no vaya a firmar nada. Lo más seguro es que venga Baduel a rescatarlo. Si él viene, aquí no va a haber resistencia, aquí nos iremos con él, y parece que vamos a Miraflores” —me dijo el Almirante, el que estaba conmigo desde Turiamo.

CMDTE. EN JEFE.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, entonces, aquella gente… La situación cambió totalmente. Me ponen a José Vicente por teléfono —ahí sí apareció el teléfono—, llaman a José Vicente y, bueno, entonces, ¡lo increíble! Yo no quería creer: “¿Dónde estás tú, José Vicente?”

—“No, aquí en el Ministerio de la Defensa, que ya lo rescatamos. (Se ríen)

CMDTE. EN JEFE.- Es la primera noticia que tú tienes de toda la situación.

PDTE. CHÁVEZ.- Es la primera noticia que yo tengo, la de José Vicente. Lo demás eran puras informaciones, contrainformaciones, muchas dudas. No, ¡coño!, pero yo decía: “No puede ser que tan rápido hayan retomado…” Bueno, y le pregunto: “¿Y dónde está el supuesto presidente?”

Me dice: “No, está preso, aquí lo tenemos preso, y un poco de generales presos.” (El Comandante se ríe)

—“Pero, ¿es que acaso hubo muertos, hubo batalla?”

—“No, no, ni un tiro, chico, ni un tiro. Una reacción fulminante del pueblo, de la juventud militar, y esta gente corrió como gaticos a esconderse. Los agarramos y ahí están presos la mayoría.”

CMDTE. EN JEFE.- Y ellos… ¿Con qué pretexto lograste que te dejaran hablar con Rangel?

PDTE. CHÁVEZ.- No, porque ya a esas alturas… Ya la Comisión que fue a buscarme cambió totalmente de actitud, y se sentaron allá calladitos los tres, y el Almirante es el que me informa, el Almirante que me estaba cuidando, que me trajo… Él es el Jefe de la Aviación Militar de la Marina. Me llamó aparte y me dijo: “Mire, Presidente, no vaya a firmar nada, no caiga en la trampa. Parece que usted va para Miraflores otra vez esta noche.”

Entonces el hombre empezó a pasarme información, pues, que él estaba obteniendo de su comando. Así que entonces yo me puse fuerte otra vez y empecé a hablar como Presidente, y ellos de una vez: Presidente p’acá, Presidente p’allá.

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y cuándo te dieron el teléfono?

PDTE. CHÁVEZ.- Ese teléfono me lo dieron como a la medianoche más o menos, cuando hablé con José Vicente, y después hablé con el Gobernador Blanco de la Cruz, y me pasaron a otro Gobernador: “¡No, jodas, aquí está el pueblo en la calle!” Blanco de la Cruz retomó la Gobernación, él estaba enconchado; se declaró en resistencia en el Táchira y llamó al pueblo a la calle. Y aquel pueblo en la calle… acordonaron la Gobernación de donde lo habían sacado a él a empujones, la Policía, la parte de la Policía que se pasó, entonces, bueno, me dijo… (cambio de cara)

…Caracas.

Bueno, al ratico nos vinimos. Hablé también con Baduel, hablé con García Montoya, hablé con otros generales que estaban con Rangel allí, y entonces, bueno, llegaron cuatro o cinco helicópteros. Los de Baduel llegaron, llegaron los de Baduel llenos de paracaidistas de allá de Maracay.

CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas! (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- Y los Carajos. Los Carajos tienen un lema ahora, que es “Lealtad hasta la muerte”.

¡No, jodas, chico! Entonces, se unieron los comandos de la Marina, los comandos de la Fuerza Aérea, los comandos de los Paracaidistas, y nos vinimos en el vuelo triunfal de retorno, y aterrizamos aquí en Miraflores, donde estaba aquel pueblo en la calle…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Tú no pasaste por Maracay?

PDTE. CHÁVEZ.- No, pero salgo mañana para allá.

CMDTE. EN JEFE.- ¿Vinieron directo de Orchila para…?

PDTE. CHÁVEZ.- Yo tenía que llegar a Palacio, porque tú sabes que es el símbolo del poder.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Y había mucha gente.

CMDTE. EN JEFE.- No, pero por una noticia que le dieron a Germán, desde allí de Palacio… Porque hubo mucha confusión, incluso en un momento se dijo que tú estabas herido, y hasta la teoría de que te habían ido a rescatar y habías sido herido. También se habló mucho —eso sí— de que tu habías sido golpeado. Se regó mucho, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Había mucho temor, porque también… No, que le desprendieron el hígado, que no sé qué cosa…

CMDTE. EN JEFE.- ¡Eso también! Que el golpe era en el hígado. Pero tu propia gente por allí estaba con todas esas confusiones. Esas bolas se regaron. Y María se puso terriblemente afectada por el mediodía por la noticia esa.

PDTE. CHÁVEZ.- Pero, ¿tú sabes? Ahora me estoy enterando de que esas noticias eran echadas a rodar por los muchachos míos, que estaban haciendo entonces por teléfono una campaña psicológica, ¿no?, para que la gente, bueno, como que se enardeciera más, ¿no? Que está herido, que lo golpearon, y entonces: “¡Qué aparezca, qué aparezca, qué aparezca!” Entonces, aquella presión del pueblo: “¡Qué aparezca, qué aparezca Chávez!” No sé qué más.

Y, bueno, eso hace que cambien las cosas.

Bueno, llegué aquí y aquí estoy.


El regreso de Chávez a Miraflores en abril de 2002

CMDTE. EN JEFE.- Sí, esa parte la vi yo por la televisión, cuando tú llegaste. Y unas imágenes impresionantes, las caras de la gente, la alegría, ¡algo nunca visto, Chávez! Es como para hacer cuadros, pinturas, cuando allí las cámaras sacaban a la gente detrás de una reja. ¡Unas fotos impresionantes! Hay que hacer una película de eso, algo, porque es…

Bueno, ¿y cuándo regresaron la Comisión de los tres?

PDTE. CHÁVEZ.- No, esos vinieron junto conmigo.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, vinieron contigo!

Es increíble lo que tú cuentas, ¡es increíble!

Ahora, tienes que investigar qué idea tenían. Pon a alguien que averigüe para dónde te querían llevar. Hay un momento en que hablaron de Santo Domingo, pero ahí había algo en eso, en lo del avión.

PDTE. CHÁVEZ.- No, ahí había algo extraño, sin duda, porque entonces, es una vaina muy extraña…

CMDTE. EN JEFE.- Porque con Cuba no habló nadie, que yo sepa, ni pidió permiso para ningún avión. Tienes que averiguar. Pon a alguien que te investigue qué plan tenían, para dónde te querían llevar.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ya yo mandé a investigar eso, pero mañana voy a seguirlo para tener claro eso, a ver hasta dónde es cierto el plan de llevarme a los Estados Unidos.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, porque eso es degradante. Hay una perfidia en el engaño que te hicieron, ¡del carajo!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Fue tremendo!

PDTE. CHÁVEZ.- Utilizando al Cardenal, tú sabes: “No, que yo soy el que va a garantizar la cosa, y que se cumpla…”

CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas!

PDTE. CHÁVEZ.- Le digo: “Tengo razones para dudar de usted también, si yo lo vi a usted ayer firmando el acta esa de Mussolini. ¡Qué vergüenza —le dije— para la Iglesia, Monseñor, usted, que aparenta que habla de democracia, firmando un decreto eliminando Con­greso, Asamblea, Gobernadores, Poder Judicial, Fiscal…”

Por cierto, que unas declaraciones que dio el Fiscal Isaías Rodríguez fueron…

CMDTE. EN JEFE.- Fueron decisivas. Pero como a las cinco de la tarde, las cuatro… Antes, antes, alrededor de las tres.

PDTE. CHÁVEZ.- Fue un rayo de luz.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, ese hombre fue valiente, oye, y utilizó una argumentación excelente, p’al diablo. Y muy sereno.

PDTE. CHÁVEZ.- Valiente.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, pero no lo dejaron terminar. Lo engañó seguramente la televisión, porque empezó a hablar pero no lo dejaron terminar tampoco, ni a Lara lo dejaron terminar.

PDTE. CHÁVEZ.- Pero dijo lo que tenía que decir ahí en el momentico. Él dijo: “¿Dónde está la renuncia del Presidente? Yo quiero verla firmada. Y si acaso existiera…

CMDTE. EN JEFE.- Tiene que ser el otro. Y la renuncia tiene que ser ante la Cámara —dijo él—. Argumentos muy sólidos.

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá. Entonces, el Vicepresidente es el que tiene que asumir la Presidencia. Pero yo quiero ver la renuncia del Presidente. Me parece que él no ha renunciado.

¡Oiga, aquello dio la vuelta al mundo! Eso fue el primer día. Eso fue un rayo de luz.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, eso fue el viernes, alrededor de…

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, yo me voy a Maracay. Voy a Maracay mañana. No vamos a hacer Aló Presidente, porque aquí se perdieron hasta los equipos. Esta gente llegan robando. Se llevaron las cámaras, se llevaron unos equipos, saquearon esto aquí, la parte de telecomunicaciones. Se robaron un poco de cables, saquearon aquí…

¿Cómo sería? En un día saquearon aquí cosas…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Qué pasaría si están un mes ahí? (Se ríen)

PDTE. CHÁVEZ.- Acaban con todo esto. En un día se perdieron equipos.

Entonces, vamos a hacer allá, en el comando de los Paracaidistas, donde está Baduel, una rueda de prensa. Estoy invitando a toda la prensa, porque hoy no quise responder preguntas por el tiempo, y porque tenía que salir a hablarle al pueblo al balcón. Entonces les dije que mañana, al mediodía, allá en el comando de Paracaidistas, porque ahora eso se convierte en un símbolo de la contra… Yo le llamo a esto la contra-contrarrevolución.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Y de la lealtad y de la audacia, de la inteligencia, de todo ahí!

Ellos estaban perdidos desde que una sola unidad se levantara, porque no tenían fuerzas, porque no hubieran obedecido para atacar a sus compañeros allí. Ellos engañaron… Yo me di cuenta desde el momento en que estaba una unidad, y más una unidad como esa, que no tenían fuerza ya para reprimirla. Estaban perdidos ya desde ese momento.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, es lo que llaman el país virtual. Ellos creían que de esa manera, con una campaña mediática y de manera virtual, iban a desconocer a un país real, combativo —que tú sabes cómo está este pueblo…

CMDTE. EN JEFE.- Sí. Y que los soldados iban a combatir entre sí para defender al tipejo ridículo ese que habían puesto ahí en la Presidencia.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí.

CMDTE. EN JEFE.- Creían que iban a morir los soldados e iban a atacar a sus compañeros para esa cosa.

PDTE. CHÁVEZ.- Pero fue una cosa, Fidel, bueno, para hacer historia. Ya yo te mandaré…

CMDTE. EN JEFE.- Hay que reunir todos los datos.

Nosotros vamos a reunir todo lo que tenemos, y reúne tú por allá lo que tú tengas.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y ahora eso, bueno, hay que leerlo con atención, y darle un impulso nuevo al proceso revolucionario.

Tú sabes que yo decía… el día que salí, por supuesto muy triste, ¿no? ¡Carajo! Allá encerrado solo.

CMDTE. EN JEFE.- Oye, la amargura que nosotros teníamos aquí no era menor que la tuya allá. ¡Era terrible la amargura!

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Sabes qué? Yo como… a lo mejor, si al final —yo decía: “Bueno, si tengo que salir al final de Venezuela, pues, me tengo que ir a Cuba. No hay…”

CMDTE. EN JEFE.- Yo pensaba —co­mo te hablaba— que esto sería para más tarde, ¿sabes?

PDTE. CHÁVEZ.- Sí.

CMDTE. EN JEFE.- No podía pensar en una cosa tan fulminante.

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo también.

CMDTE. EN JEFE.- Yo dije: “Tienes que preservarte, y tienes que preservar hasta esa gente que son los más leales.”

PDTE. CHÁVEZ.- Claro, si yo pensaba también que, bueno, a lo mejor unos meses, a finales de año… uno tenía tiempo de organizar —tú sabes— una reacción de los patriotas. Pero esta gente…

Yo les dije hoy: “¡Coño!, pero no me dieron tiempo ni de descansar un día encerrado en una celda. Me sacaron muy rápido.” (Se ríe) ¡Qué cosa tan impresionante, vale!

Vamos a recoger evidencias y cosas, imágenes…

CMDTE. EN JEFE.- Yo voy a reunir todo, todo, todo. Porque hice amigos allí, bueno, con toda esa gente a los que…

PDTE. CHÁVEZ.- Claro que tenemos ahora que estar mucho más pendientes… La Inteligencia nuestra, por ejemplo, es muy mala, vale, ¡muy mala! Y los altos mandos militares se portaron muy mal, ¡muy mal! Me taparon cosas. Yo di unas órdenes ahí que, o no se cumplieron, o se cumplieron a medias, o como ellos más o menos las evaluaban. Los tenían presionados estos fascistas. Y entonces, bueno, la tendencia esa era a no tomar decisiones.

CMDTE. EN JEFE.- Te pusieron a la defensiva. Más con el truco de poner militares. Todo fue muy bien pensado por parte de ellos, poner a los militares a hacer declaraciones, a hacer declaraciones. Y fíjate que a favor tuyo, de ustedes, que ni uno solo de esos fue preso.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Quién?

CMDTE. EN JEFE.- De los que hicieron declaraciones. Algo que está a favor de ustedes como argumento es que ninguno de aquellos que hicieron declaraciones, que eran actos subversivos, conspirativos, ninguno de ellos fue preso. Es decir, a diferencia de lo que ellos hicieron en las 48 horas o menos, en 24 horas, la paciencia que han tenido ustedes, como argumento, como prueba de la diferencia que hay entre la humanidad y la generosidad de la Revolución Boliva­riana y lo que los fascistas hicieron en 24 horas.

PDTE. CHÁVEZ.- Así es.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Es increíble! Disolvieron el Poder Judicial, el Par­la­mento, se apoderaron de todos los go­biernos, de casi todas las alcaldías.

PDTE. CHÁVEZ.- Yo dije: “¡Pobrecito este hombre! Si a mí me cuesta tanto gobernar, con tantos problemas, teniendo nada más que el Poder Ejecutivo, ¿cómo se hará este pobre hombre echándose encima todos esos poderes?” Pero, en verdad, ellos fueron muy torpes, ¡torpes! Ansias de poder…

CMDTE. EN JEFE.- Y se habrían fajado entre ellos inmediatamente. A los tres días estaban fajados entre sí todos ellos.

PDTE. CHÁVEZ.- No, ya estaban, ya estaban fajados unos contra otros, Generales… Que si el cargo… Entonces, unos que aspiraban a ser jefes y no los pusieron, se pusieron bravos y se fueron, no vinieron al acto. La gente de la CTV tampoco vino, porque quería ser este señor Ortega no sé si Vicepresidente o algo así, y no quisieron. Entonces, empezaron ellos a pelear y a desmoronarse muy rápido.

Pero de verdad que es una jornada para la historia, ¡vale!

CMDTE. EN JEFE.- No, ¡inolvidable! Mira, yo he vivido…

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Increíble, inolvidable! Una cosa que hay que ahora darle el tratamiento que se debe, y sobre todo, proyectar ese caso al mundo para que se vea… Porque se ha demostrado, Fidel… Lo que te decía: que yo anoche, el día que salí, el día que salí —un poco triste, por supuesto—, allá en la celda decía: “¡coño!, parece que es verdad que una revolución pacífica es casi imposible, ¿no?, porque ¡cuántos esfuerzos!” Estaba en ese tipo de reflexiones, como dudando, ¿no?, dudando. Y dije: “Bueno, pero yo estoy seguro de que ese pueblo no se va a quedar así, ni esos militares jóvenes, sobre todo.” ¡Pero reaccionaron de inmediato! Yo saliendo preso, y ya ellos estaban conspirando contra lo que quedó por aquí. (Se ríe)

Se metieron en el Palacio y se escondieron por allí en pasillos, en sótanos, hicieron grupos, se comunicaban entre ellos con los cuarteles. Y, bueno, aquello reventó y tomó cuerpo en todo el país.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Como hormiguitas trabajaron ellos! Se movieron por todas partes.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Y con un coraje! Bueno, pensaron hacer, incluso… Me dijo uno de los muchachos de la Marina que está aquí conmigo: “Mire, estábamos haciendo un plan, cuatro de nosotros por ahí, para agarrar al viejo este, a Mussolini, y llevárselo para allá para Catia, la zona populosa donde hay como tres millones de personas, las zonas más pobres, y entonces decir: “bueno, vamos a cambiarlo. Hasta que no nos traigan a Chávez no soltamos a este viejito de aquí.”

Gracias a Dios que no hizo falta eso, ¿no? Y todo terminó como ya tú sabes. Lo que pasa es que ahora hay que comenzar a reestructurar muchas cosas, a revisar muchas cosas, ¿no? Correctivos.

CMDTE. EN JEFE.- Muy bien, pues. ¡Me alegro, caramba, que pases un día…! Me alegro que hayas suspendido también eso, porque pienso que tú debías descansar, ¿no? Yo no sé cómo te la ibas a arreglar, pero por suerte se llevaron los equipos esos. (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- No, pero voy a ir a Maracay. Tengo que ir allá, y después voy a visitar algunas guarniciones que se mantuvieron leales, algunos pueblos.

CMDTE. EN JEFE.- Oye, tú no sabes qué conmoción produjo eso aquí en el pueblo. Es cuando yo he podido ver hasta qué grado te quiere la gente aquí. ¡Una verdadera conmoción!

PDTE. CHÁVEZ.- Me imagino la tristeza que sentirían.

CMDTE. EN JEFE.- Oye, ¡tú no sabes! Yo pocas veces en mi vida he estado tan amargado como al otro día. Yo quería… Tú sabes que yo siempre he sido optimista y todo, y seguimos en la pelea, porque apenas me levanté al poco rato, me llamó al otro día… Yo estoy durmiendo dos o tres horas, y ese día me acosté también como a las seis; a las nueve me despierto y me pongo a hacer cosas, y a las 10 y dos minutos me llamó María. Así fue.

PDTE. CHÁVEZ.- No, incluso, ¿sabes qué? Yo estaba pensando: “¡Cónchale!, si yo tengo que llegar a Cuba, con qué cara llego yo allá.”

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye!

CMDTE. EN JEFE.- Bueno, tú sabes que tú llegabas y un avión a toda velocidad iba para allá. (Chávez se ríe) Claro, en el avión, pero fueron… Hay que investigar bien por qué hicieron toda esa porquería. Porque para mandarte a ti… Sí, por qué hicieron esa porquería, porque hay que pensar cosas peores, intenciones peores.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, yo estoy seguro. Había unas intenciones oscuras, porque yo estoy seguro de que para Cuba no me iban a llevar, estoy seguro. Lo que pasa es que el plan no les dio tiempo, porque fue tan rápido el plan de reacción patriótica, bolivariana… Y yo fui ganando tiempo, ganando tiempo, el documento, que sí, que no, que búsquenme el teléfono. Ganando tiempo, porque yo los veía a ellos en condiciones de debilidad, ¿tú sabes? Por los ojos, ¿no?, en los ojos, se consultaban cosas. Y apurados, estaban muy apurados porque yo firmara un documento. Y yo dándoles larga, dándoles larga, hasta que el Almirante me di­ce: “No vaya a firmar nada, que por ahí como que viene Baduel al rescate.” Y entonces, ahí me dieron a mí, pues, los aires de la victoria.

Pero, claro, esto no es victoria. Yo pienso que esto más bien es una lección, una lección, porque hay que ajustar cosas, hay que tomar unas decisiones que no se han tomado y que…

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y dónde está el General que estaba allí en el Fuerte, el que estaba de Jefe del Ejército?

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, ese está preso allá en el Fuerte.

CMDTE. EN JEFE.- Él debe saber el plan.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!

CMDTE. EN JEFE.- Hay que tratar de que se franqueen. Y el otro… Los que te visitaron allá deben saberlo también.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ahora yo mañana, pues, comienzo a enterarme, a buscar más detalles y a tomar decisiones.

CMDTE. EN JEFE.- Okey.

PDTE. CHÁVEZ.- Bien, hermano.

CMDTE. EN JEFE.- ¿Y tú crees que te puedas dormir ahora, con la excitación que has vivido hoy?

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye! Tengo que dormir un rato. Pero es una excitación maravillosa, como que embriaga.

CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí. ¡Es increíble!

PDTE. CHÁVEZ.- Es una cosa como un… Ando embriagado, bueno, de amor de ese pueblo, pero sobre todo, Fidel, este es un mensaje de compromiso, es un compromiso con ese pueblo que salió a la calle, sin armas ni nada. Claro, apoyados por los patriotas militares…

CMDTE. EN JEFE.- Pero ellos empezaron por la mañana, desde temprano iba un río para allá de gente, y rodearon el Fuerte. Porque ya había mucha gente.

Bueno, ¡un millón de felicidades! ¡Te lo mereces!

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, hermano, ¡qué gusto haberte oído!

CMDTE. EN JEFE.- Oye, parece que una mano divina te lleva a ti.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, el pueblo, chico. Dios y el pueblo y, ¿cómo es que tú dices?, ¡Ave María Purísima! (El Co­mandante se ríe) ¡Ave María Purísima, cómo pasó esto!

CMDTE. EN JEFE.- ¡Tremendo!

PDTE. CHÁVEZ.- Pero ahora tenemos que fortalecernos.

Saludos te mandan Rosita y Hugo, que está aquí, ya se durmió la nieta. Estamos todos aquí.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué bien! ¡Qué sean muy felices!

PDTE. CHÁVEZ.- Dale un saludo a Felipe y a todos.

CMDTE. EN JEFE.- Ellos han estado todos, todos, todos, en esto.

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo me imagino qué sufrimiento. Te prometo…

Ahorita me llamó Khadafi por ahí, muy alegre también.

Te prometo que haré todo lo que pueda para no darte otro susto y otra tristeza.

CMDTE. EN JEFE.- ¡Bien! Junto con la tristeza hemos tenido el privilegio de ser testigos de la cosa más extraordinaria que podía imaginarse.

PDTE. CHÁVEZ.- Bien. Y yo de vivirla.

Espero verte pronto, ¿eh?

CMDTE. EN JEFE.- Sí. Tenemos que vernos. ¡Bien!

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, Fidel.

CMDTE. EN JEFE.- Para hablar de todo este tema. Es lo más importante, es lo que nos interesa.

PDTE. CHÁVEZ.- Así es.

CMDTE. EN JEFE.- Okey

PDTE. CHÁVEZ.- Recibe un abrazo, hermano, un abrazo.

CMDTE. EN JEFE.- Un abrazo.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Hasta la victoria siempre!

CMDTE. EN JEFE.- ¡Hasta la victoria siempre!

PDTE. CHÁVEZ.- Un abrazo, hermano.

Bolívar cumplió. Más de cien años después, reencarnado en Chávez, fue fiel al compromiso de volver cuando despierta, esta vez más que nunca, la conciencia del pueblo venezolano.

Por mi parte, no deseaba ocupar un milímetro de las páginas del Granma. Por ello solicité se publicara un tabloide para acompañar al Órgano Oficial de nuestro Partihttp://www.cubadebate.cu

Por Hugo Chávez y Fidel Castro


Fidel Castro Ruz
Marzo 27 2014
4 y 40 p.m.do.