jueves, 28 de octubre de 2021

Presidentes millonarios contra las mayorías


Rebelión

Por Hedelberto López Blanch

Cada día se comprueba con datos más sólidos que los presidentes millonarios actúan para favorecer sus propios intereses y a las clases adineradas, en detrimento de las grandes mayorías.

Ningún mejor ejemplo de esa realidad que lo ocurrido recientemente cuando la investigación conocida como Papeles de Pandora del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) destapó que tres actuales presidentes, una decena de expresidentes, además de ministros y altos funcionarios de América Latina poseen acciones en paraísos fiscales para ocultar sus riquezas y evadir impuestos.

En América latina, la región más desigual entre ricos y pobres del planeta, aparecen en la lista de los Papeles de Pandora los presidentes Sebastián Piñera (Chile), Guillermo Lazzo (Ecuador) y Luís Abinader (República Dominicana); los expresidentes Pedro Pablo Kuczynski (Perú), Horacio Cartes (Paraguay), César Gaviria y Andrés Pastrana (Colombia).    

También están los exmandatarios Porfirio Lobo (Honduras); Alfredo Cristiani y Francisco Flores (El Salvador); Juan Carlos Varela, Ricardo Martinelli y Ernesto Pérez Balladares (Panamá).

Como se conoce, mediante los paraísos fiscales ha surgido una industria especializada en la gestión de los trámites necesarios para que interesados de cualquier parte del mundo (siempre personas adineradas) puedan crear sus sociedades de forma secreta.

Con la ayuda de los llamados Despachos de Abogados, el cliente consigue no dejar rastro de su identidad en documentos oficiales como actas de incorporación o registros de accionistas.

Un estudio publicado en 2017 y actualizado en 2019 estimó que un 10 % del Producto Interno Bruto (PIB) mundial se encuentra en sociedades offshore. La regla general para que sean legales es que se declaren a las autoridades tributarias competentes.

Aunque parezca irreal en este siglo XXI, según un informe publicado por el Tax Justice Project, una organización especializada en evasión fiscal, América Latina pierde más de 40 000 millones de dólares en impuestos cada año por el abuso de estructuras offshore, donde los millonarios cada año incrementan sus capitales.

Por eso la gran realidad es que todos los millonarios, sin excepción, que alcanzan la presidencia de un país en Latinoamérica, apoyan a las clases altas más adineradas de la sociedad en detrimento de las mayorías poblacionales.

Estos adinerados no implementan medidas para ayudar a sus pueblos, mientras apoyan a las poderosas transnacionales y a las oligarquías criollas que se enriquecen aún más con la aplicación de medidas económicas neoliberales.

Nuevamente Sebastián Piñera, quien ha utilizado a los carabineros para reprimir violentamente a estudiantes y obreros que protestan por las medidas neoliberales aplicadas durante su mandato, se halla en la mira internacional por su vinculación con el proyecto de Minera Dominga. Los Papeles de Pandora lo colocan como copropietario de Andes Iron para construir el proyecto en el sector norte de la comuna de La Higuera a través del Mediterráneo Fondo de Inversión.

Piñera y su familia estuvieron involucrados con la iniciativa a través de la empresa gestionada por Administradora Bancorp, que controlaba un tercio de la propiedad de Minera Activa Uno Spa, dueña de Minera Dominga. La transacción se realizó por medio de un paraíso fiscal en Islas Vírgenes Británicas, el cual reportó a los inversionistas, incluyendo al mandatario chileno, ganancias del 1 000 % en 18 meses.

La revista Forbes publicó que cuando Piñera alcanzó la presidencia ya poseía un capital de 3 000 millones de dólares.

En cuanto al presidente ecuatoriano Guillermo Lazzo se destapó que era beneficiario de unas 14 empresas offshore ubicadas en Panamá y en Dakota del Sur y Delaware, Estados Unidos. Los documentos indican que si él falleciera los patrimonios pasarían a su esposa y a sus cinco hijos. 

Otro caso, aunque no está directamente en los Papeles de Pandora, es el del expresidente argentino Mauricio Macri (sí aparecen varios miembros de su familia) que cuando anunció su candidatura a la presidencia declaró bienes por 5.5 millones de dólares (publicaciones financieras aseguran que sobrepasan los 100 millones) que incluían participaciones en varias sociedades, depósitos en Estados Unidos y Suiza.

Esa fortuna era solo su patrimonio personal, a lo que se sumaba el de su padre Franco Macri, magnate de la industria en Argentina que posee empresas en sectores de la construcción y de los automóviles, con un capital que se calcula en 2 000 millones de dólares.

Con la llegada de Mauricio Macri al poder, la nación sufrió un enorme retroceso económico al endeudarse el país con el FMI por más de 50 000 millones de dólares, privatizarse empresas públicas, aumentar el desempleo y la pobreza, mientras las capas adineradas acumulaban más fortunas.

Los numerosos hechos de esta índole ocurridos en Latinoamérica no se pueden abarcar en un solo comentario.

Lo cierto es que varios de estos países no han podido escapar de las amarras político-económicas que les impone Washington cuyo corolario es que, para llegar a la primera magistratura, mediante las campañas electorales hay que disponer de cientos de millones de dólares. O sea, millonarios presidentes para tratar de controlar gobiernos en contra de las mayorías.

* Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.


miércoles, 27 de octubre de 2021

Dictan detención judicial contra alcalde de Talanga y su círculo familiar


Radio Progreso

El Ministerio Público, en el marco de la “Operación Real”, compareció a la audiencia de declaración de imputado y obtuvo la detención judicial en contra del alcalde de Talanga, Roosevelt Eduardo Aviléz López, su esposa Nancy Mareyil Santos Ríos y los miembros de su círculo familiar Bella Esperanza Ríos Zúniga, Fadde Saroginy Aviléz López y César Vladimir Leiva Ríos.

La Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado y la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico, los suponen responsables del delito de lavado de activos, razón por la que se les aseguraron 131 bienes inmuebles, 43 vehículos y tres sociedades mercantiles, bienes que están siendo puestos a la orden de la Oficina Administradora de Bienes Incautados, OABI.

Se ejecutaron 11 allanamientos de morada y cuatro inspecciones a negocios, acciones emprendidas en las ciudades de Tegucigalpa, Talanga, San Pedro Sula y Puerto Cortés.

La audiencia de hoy se llevó a cabo en el fuerte Cabañas.


Comparte tu rollo de memoria

Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez 

Continúa abierto el certamen audiovisual CENTROAMÉRICA: TU HISTORIA, NUESTRA MEMORIA, en que participan creadores de contenido entre los 18 y 30 años de edad.

Este es un certamen regional a través del cual los y las jóvenes imaginan, conceptualizan y desarrollan propuestas de audiovisuales vinculadas al tema de memoria histórica de su país.

Por lo que se reciben trabajos de jóvenes de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, que residan o no en su país de origen, según las indicaciones del certamen, que se abrió el pasado 15 de septiembre con la fecha de cierre prevista para el 15 de octubre, 2021.

Sim embargo, se informó que la ampliación de la fecha de cierre hasta el 15 de noviembre para seguir recibiendo trabajos que, en tres minutos cuentan experiencias recientes que han marcado el contexto social de los países centroamericanos.

Este certamen es organizado por la Red Centroamericana de Memoria en colaboración con sus socios: Espacio de Memorias y Derechos Humanos, el Instituto Interdisciplinario de Ciencias Sociales de la Universidad Centroamericana (UCA), Cinemateca Universitaria “Enrique Ponce Garay” y Memorial para la Concordia. Cuenta con el apoyo financiero de PNUD El Salvador y Cooperación Suiza América Central, según información difundida.

Ver ► Jurado calificador – Centroamérica. Tu memoria, nuestra historia

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), forma parte de la iniciativa impulsada por la Red CA de Memoria, que promueve la memoria histórica desde la visión de los jóvenes, como actores principales de la sociedad.

Cabe señalar que de cada país integrante de la Red se premiará la mejor propuesta seleccionada por un jurado nacional.

Los siguientes enlaces son importantes para que su participación sea exitosa:

Bases del concurso: https://bit.ly/3tGwQJC

Lineamientos para el Jurado Calificador: https://bit.ly/3nOU5k7

Formulario de inscripción al certamen: https://forms.gle/R934HFbp4oX7jKXK7


Por qué ‘intensa’ es el nuevo ‘histérica’


El Diario

Por  Ana Requena 

Detrás de esa palabra hay un malestar difuso pero muy ligado a pedir, señalar, enfadarse, mostrar emociones: parece pertinente preguntarse si detrás de esa palabra escurridiza –no tiene a priori ninguna connotación negativa– se ha construido un relato que sirve para hacernos sentir mal.

Esta crónica empieza con una intuición: algo (malo) pasa cuando nos llaman intensas. Especialmente cuando nos lo dicen hombres, especialmente cuando tantas mujeres relatan malestar al ser interpeladas con esa palabra. Es un malestar difuso pero al mismo tiempo muy ligado a varios conceptos que todas las mujeres consultadas mencionan: pedir, demandar algo, señalar, enfadarse, mostrar emociones. Parece pertinente preguntarse si detrás de esa palabra algo escurridiza –no tiene a priori ninguna connotación negativa– se ha construido un relato que sirve para hacernos sentir mal, para cuestionarnos o para mostrarnos dónde están los límites.

Pregunto a más mujeres. «Me lo han dicho hombres cuando he hablado de cómo me siento en situaciones determinadas y no coincide con la suya. Cuando he expresado mi disconformidad con alguna situación que ha cambiado. No se trata de pedir explicaciones, que también se podría, sino de saber. Y claro, te sientes fuera de un juego donde parece que las normas válidas son las que a él le parecen en cada momento», cuenta Charo. Amparo dice haber escuchado esa palabra cuando se ha lanzado a hablar de «sentimientos e impresiones», también en la cama, en relaciones heterosexuales. «Me lo llamaron al comienzo de una relación, creo que fue por mostrar mis sentimientos. Me sentí rara», agrega Y. «Por ser amable y no pasar de un hombre. Muestras interés y un mínimo de afecto y eres una intensa», se queja Carmen.

Hablo con la escritora y periodista estadounidense Rebecca Traister, autora del ensayo Buenas y enfadadas. El poder revolucionario de la ira de las mujeres (Capitán Swing). Le cuento mis impresiones, asiente al otro lado de la videollamada. «Lo que ahora llamamos ‘intensa’ quiere decir difícil, quiere decir que esa mujer se comporta de alguna manera que no se espera de ella. Puede ser alguien que muestre mucha personalidad, que haga demandas, que muestre opiniones fuertes, que sea vehemente… Las características tradicionalmente asignadas y apreciadas en la feminidad son otras: las mujeres tienen que ser fáciles de manejar, tienen que ser menos demandantes, menos opinadoras, menos habladoras», afirma. Como mujeres, recuerda, no estamos tan legitimadas como los hombres para pedir lo que queremos –más dinero, más autoridad, más poder de decisión, más respeto, mejor sexo, mejor trato en una relación–. Intensa gira, por tanto, sobre la idea de pedir, de mostrar, de reclamar.

«Se supone que las mujeres no deben estar motivadas por sus propios deseos, ideas o necesidades. Así que ‘intensa’ tiene que ver con pedir en cualquier contexto: profesional, personal, familiar, romántico, sexual… Es un ‘ella quiere demasiado de mí o demasiado de la situación’ cuando se supone que nuestro papel no es el de pedir ni exigir», reflexiona. Efectivamente, las mujeres con las que hablo relatan haber escuchado esa palabra en contextos diversos aunque hay dos que se repiten constantemente: las relaciones afectivo sexuales con hombres y el trabajo. No es de extrañar, me dice Traister, al fin y al cabo son dos de las esferas en las que más tiempo y energía consumimos, «y son ámbitos que siguen controlados especialmente por hombres», así que las intervenciones de las mujeres resultan especialmente «disruptivas».

«Es una estrategia hábil porque la palabra no es per se negativa, yo la uso mucho como algo bueno, para referirme al nivel de conexión, pasión, curiosidad, o compromiso de alguien. Pero es indudable que se ha convertido en una versión sexista menos evidente que otras palabras para decir que una mujer es ‘demasiado’. Histérica es una palabra muy ligada al cuerpo de las mujeres, tiene un componente de género ya muy marcado, es más fácil de entender como algo sexista. Intensa tiene un significado más escurridizo, puede aludir a lo emocional o a ser muy demandante profesionalmente, a ser ambiciosa, muy analítica, muy audaz… «, reflexiona Traister.

«Me daba largas y yo quería saber por qué»

Alejandra cuenta que le han llamado intensa en un contexto sentimental, «en conflictos y al reclamar responsabilidad afectiva». «Me sentí muy débil», añade. «En un contexto de pareja, por querer aclarar cosas ente los dos y expresar lo que sentía.Me ponía en cuestión. Llegué a no reconocerme, dudé de mí misma, me sentía insegura y bloqueada», dice Laura. Carmen recibió el ‘intensa’ cuando habló con un chico con el que estaba viéndose: «Me daba largas para quedar y yo quería saber qué le movía a hacerlo».

Entonces, ya no nos dicen histéricas, o al menos queda peor que antes, pero sí somos intensas. La psicóloga y autora de Feminismo Terapéutico, María Fornet, comparte que es un calificativo escuchado por muchas mujeres, especialmente en contextos afectivos. «Esa palabra y todos sus correlativos –loca, histérica– son expresiones similares que describen una experiencia emocional que el hombre percibe como desbordada, amenazante o excesiva», señala. La socialización de las mujeres gira sobre la emotividad, pero no la de los hombres. Poner una etiqueta a estos comportamientos no es inocente, tiene consecuencias.

«Una vez que nosotras decimos cómo nos sentimos o somos asertivas nos encontramos con esa palabra, y la persona que la usa invalida así nuestra experiencia. Ahí hay patriarcado, hay un machismo muy evidente. Creo que ocurre mucho en las relaciones de pareja heterosexuales, cuando los hombres no entienden, o quieren desvincularse, o quitarse la responsabilidad de sus actos. Cuando la respuesta a algo que ha hecho el hombre provoca esa emocionalidad entonces él en lugar de pedir perdón o echar un paso atrás su respuesta es invalidar y culpar», explica.

La psicóloga feminista Ianire Estébanez cree que las palabras van cambiando, pero lo que se cataloga con ellas no tanto: «En todos los casos lo que se está señalando es lo emocional, sobre todo en mujeres que ponen límites o que se quejan de un problema, mujeres que muestran enfado o que hacen explícito algo que está pasando. Es una manera de mermar nuestro criterio, es como si nos dijeran que lo que estamos diciendo es subjetivo, mientras que quien nos lo dice hablara desde una supuesta objetividad». El efecto es una sensación de invalidación, repite, una penalización de lo emocional, la idea de que lo que sentimos no tiene en realidad tanta importancia. «Es una manera de dudar de nosotras, de sentir que no tenemos el criterio para decir qué es lo importante para nosotras», apunta Estébanez.

Así no vas a gustar a los hombres

La reacción, prosigue María Fornet, sea en entornos personales o laborales, es sentir que nuestra reacción es inapropiada. «La consecuencia es la vergüenza y la culpa y esas son dos grandes armas socializadoras. Tú reacción inmediata es venirte para dentro, hacerte pequeña, no seguir por ese camino. Es una manera fácil de callar a alguien, sobre todo cuando esa persona ha escuchado muchas otras veces ese discurso y es fácil interiorizarlo y asumirlo como verdadero», cuenta. Porque ‘intensa’ es una palabra que tiende a repetirse en nuestras vidas y que, si bien, a veces puede ser emitida y recibida con un sentido positivo, la mayoría de veces percibimos con una clara connotación peyorativa.

«Me lo han llamado en contextos laborales, amistades y en rollos. Me siento cuestionada y me frena para decir qué pienso o siento», dice Julia. «Me lo dijeron en una reunión de previsión anual de salarios, yo era la jefa de departamento, él era director general. Me sentí impotente», cuenta C., que prefiere no dar su nombre. Por su parte, E. recuerda que fue en una discusión de pareja: «Sentí que me decían que estoy mal, como defectuosa». María pone el foco en su contexto profesional, donde dice que, por no ser callada y responder, fue calificada de emocional e intensa. «Jamás levanté la voz, se me juzgó por ser contundente y vehemente».

Volviendo a la conversación con Rebecca Traister, la escritora subraya otra de las implicaciones, no tan explícita, sobre lo que suponen estas expresiones. «Implica no ser atractiva. De siempre la caracterización de las mujeres enfadadas ha estado ligada a la fealdad. Se supone que las mujeres deben ser atractivas para los hombres, es una de las maneras en las que la sociedad sigue condicionando a las mujeres, y ser señalada como intensa es una manera de decirte que eres menos deseable, que tienes menos posibilidades de gustar en todos los ámbitos, por supuesto en un ámbito romántico y sexual, pero también en otros, como el trabajo». Es una amenaza que se cierne sobre nosotras: si eres intensa voy a dejar de encontrarte atractiva, no vas a gustar, no vas a molar tanto.

Si retamos los límites de esa ‘intensidad’ –que nadie sabe bien dónde están–, ponemos en peligro nuestro atractivo, pero también corremos el riesgo de conformarnos. En ese sentido, Ianire Estébanez recuerda que ese desincentivo permanente que las mujeres sentimos respecto a hablar, señalar, enfadarnos o poner límites tiene un efecto muy perverso: dejar de pedir. «Acabamos quedándonos con lo que hay. Estamos acostumbradas a adaptarnos a los que nos dejen».

La frase resulta tan reveladora y a la vez tan deprimente que merece la pena acabar con ella. La amenaza patriarcal es que nos quedaremos solas, recuerda María Florencia Freijo en Solas, aún acompañadas. La realidad, recuerda Catalina Ruiz Navarro en Las mujeres que luchan se encuentran, es que el feminismo nos da amigas, redes nuevas, afectos. Y yo añado: herramientas para comprender, para trascender lo personal, para liberarnos un poquito más y encontrarnos con la vida intensa que queramos vivir.


Pedagogía crítica revolucionaria para la escuela de hoy


Rebelión

Por Andrés Pabón Lara 

El 19 de septiembre de 1921 nacía en la ciudad de Recife, Brasil, Paulo Reglus Neves Freire, uno de los más destacados pensadores latinoamericanos; y el más influyente pedagogo e investigador/docente de Nuestra América.

Su vasta obra, fiel correlato de una vida de acción militante que lo llevó a distintos rincones del planeta, sigue siendo leída y discutida por la creciente cantidad de educadores y educadoras que hoy nos sentimos parte de ese inmenso movimiento social denominado ‘’educación popular’’. Dicha educación popular ha sido susceptible, a lo largo del tiempo, de distintas lecturas interpretativas, acompañadas de prácticas no siempre articulables como un todo. En tal escenario de incorporaciones variadas de la propuesta freireana, asumo la relevancia de destacar, como parte de una conmemoración por el centenario del natalicio del autor, lo que acá denominaré corriente de la pedagogía crítica revolucionaria; intentando definir sus aportes y, en especial, remarcando la vigencia de sus reflexiones y propuestas.

Asumir la reflexión sobre la pedagogía crítica revolucionaria bien puede partir del reconocimiento del rol docente, como parte protagónica de tal propuesta. Entiendo que transcurrir por los caminos propios de la docencia es adentrarse en un mundo que permite reconocer que, sin dejar de ser un trabajo, esto es, la actividad que debiera constituir la fuente del sustento, ser docente significa algo más que eso; algo más que una actividad laboral, equivalente a otra cualquiera. Pero no quiero con esto caer en el simplismo de atribuir la actividad docente a un desempeño que se hace por vocación. Si, también es eso, pero es más que eso. En síntesis, pretendo exponer que la labor docente no solo atañe a los saberes disciplinares de una ciencia o a las herramientas prácticas de la didáctica, sino que, más importante, constituye un rol social históricamente relevante. Ser docente es una responsabilidad para con la sociedad. Para el presente que vivimos, esa responsabilidad no puede desentenderse de la necesidad de transformar el cada vez más injusto orden social.

Reflexionar en este sentido, parte de recordar que la etapa escolar significa para quien la transcurre una instancia fundamental para el desarrollo de su subjetividad. También que esta etapa no corresponde con una experiencia única ni igual para quienes la afrontamos. Ello obedece a los distintos modelos de enseñanza que recibimos. Sabemos en ese sentido que el ejercicio concreto de la docencia puede ser analizado desde distintas perspectivas. Puede verse como una práctica de transmisión de una información como eje fundamental de dicho ejercicio. Igualmente, podría distinguirse una caracterización de la docencia que enfoque el fin u objetivo propuesto, es decir, según la expectativa que se tenga o el resultado que se espera obtener; la promoción a través de los grados escolares y la final titulación. Estas perspectivas confluyen en reconocer los tres elementos fundamentales de toda relación de enseñanza: un rol docente, un rol estudiante y un contenido. Si bien, las variables de la forma en que estos tres elementos pueden integrarse y desarrollarse en una práctica concreta en el aula son múltiples, creo que esta multiplicidad no indica equivalencia o indiferenciación entre unas y otras, es decir, que no da lo mismo plantear algunas variables en detrimento de otras, y esto guarda relación estrecha con las distintas experiencias que cada quien tiene de su escolaridad. Por ejemplo, no es lo mismo activar la conformación de un grupo en el que las y los estudiantes asuman un rol pasivo. En el que las redes de comunicación sean absolutamente direccionadas y el conocimiento a trasmitir se tome como un elemento estático y descontextualizado, que debe ser memorizado por el estudiantado. No es lo mismo, en comparación con un grupo en el que el rol docente se asuma como una función de coordinación, habilitando la participación activa de todas y todos, ampliando las redes de comunicación y problematizando un conocimiento entendido como una instancia procesual e imbricada con la realidad vivida. No son equivalentes estos ejemplos en relación al efecto social que producen. A riesgo de ser esquemático, sigo utilizando los ejemplos ya propuestos para señalar que, el primer modelo se corresponderá con la formación de un tipo específico de subjetividad, muy diferente a aquel que se desprenderá del esquema propuesto en segunda instancia. Las ya mencionadas distintas experiencias vividas por cada quien en la vida escolar son entonces los fundamentos ineludibles de la conformación de su subjetividad.

Referir la construcción de la subjetividad como subyacencia del proceso de enseñanza escolar es, de alguna manera, desescolarizar lo escolar, es decir, denotar que lo que allí sucede tiene hondas repercusiones por fuera de las aulas y que constituye más bien un pilar de la vida en sociedad. Construir la subjetividad no es otra cosa que desarrollar la experiencia existencial. Adquiere gran relevancia desde este punto de vista la aparición de la corriente de pensamiento de la escuela crítica que a lo largo de su vida reivindicó Freire, quien postuló importantes elementos no solo para repensar, críticamente, las practicas dentro del aula, sino también llamando la atención sobre la estrecha relación de la escuela con la sociedad en su conjunto. La pedagogía crítica evidencia que no se trata de dos mundos aislados. Señala, por el contrario, que se trata de dos dimensiones de la misma realidad.

Gracias a los aportes de la pedagogía crítica podemos entender que las y los estudiantes no son estamentos homogéneos y uniformes, sino que están atravesados por las distintas experiencias de su contexto social, lo que condiciona su forma de relacionarse con la escolaridad. Así, quienes encarnan el rol estudiantil enriquecen el proceso de enseñanza a partir de los aportes de sus diferencias. Sus particularidades deben ser un punto de partida que enriquezca las prácticas del aula, y no un obstáculo a superar o una anomalía a ocultar. Asimismo, la particularidad de la experiencia individual será la base para entablar la relación con el conocimiento que, en interacción con dicha experiencia, no podrá ser entendido como univoco ni imparcial. Los conocimientos son productos sociales; condicionados por su marco de desarrollo y relevantes según los escenarios de su aplicación. De tal suerte que, vemos con la pedagogía crítica como la sociedad marca la constancia de su presencia en la escuela.

Ahora bien, a la reflexión sobre el impacto de lo social dentro del aula creo necesario referir también la pregunta opuesta. ¿Cómo se hace presente la escuela en la sociedad? Y es frente a este cuestionamiento que recobra crucial vigencia de la propuesta crítica revolucionaria de la pedagogía de Paulo Freire. Vale decir que no es crítica simplemente porque pretende cuestionar y modificar la forma en que la escuela interviene dentro de la sociedad. Además de esto, es revolucionaria porque, al hacer lo primero, se posiciona dentro de la intención de coadyuvar a cambiar el sistema de sociedad actual. Veamos, primero, cómo pensar en cambiar la intervención de la escuela en la sociedad. Para esto, se parte del reconocimiento de lo que Freire ha planteado como modelo de educación bancaria. Es ese un modelo que se enfoca en amoldar, adoctrinar y disciplinar al estudiantado para su futura incorporación dentro del mercado laboral. Inculca dicho sistema ciertos hábitos o formas de comportamiento que después resultaran necesarios para la introducción del o la trabajadora en un sistema de explotación de su fuerza laboral. Parte de la unificación cultural acorde a un esquema de orden social que no sea cuestionado, que, a su vez, se estructure en base a la jerarquización y clasificación que sostienen las diferencias que legitiman la dominación, y se perfecciona con la estandarización y rutinización de tareas para quienes, ubicándose en la parte baja de la escala social, sufren el despojo del fruto de su trabajo. Todos estos parámetros del sistema capitalista son enseñados, reforzados y legitimados con prácticas escolares que les son correspondientes. Freire señala que el modelo bancario se basa en la idea de la transferencia o el depósito del conocimiento que hace el/la docente en ‘’su’’ aprendiz. Así, este último es encerrado dentro de un lugar jerárquicamente inferior frente a quienes ya han recibido ese conocimiento (el docente, otros alumnos avanzados) y es circunscrito a una actitud pasiva ante a ese conocimiento; el cual se tiene como acabado, ajeno e incuestionable. Así se genera esa relación de opresión de las y los estudiantes que resultan alienados y alienadas de su capacidad crítica y activa frente al conocimiento como proceso de construcción social, que es un correlato pleno de la opresión social que propone el sistema capitalista basado en la alienación de la fuerza de trabajo. El modelo bancario es la dimensión pedagógica del sistema capitalista.

Pensar en la urgencia de cambiar ese modelo pedagógico nos lleva indefectiblemente a la pregunta sobre cómo hacer ese cambio; ¿por dónde arrancar? Ante esto, se rescata una segunda dimensión de la pertinencia del pensamiento freireano. Él propone que de la mano con el cuestionamiento crítico al modelo bancario, es preciso emprender un cuestionamiento crítico para con cada uno de quienes como docentes recibimos instrucción en ese modelo y por ende reproducimos (conscientes o inconscientes) el mismo. La reflexión y la autocrítica constituyen un elemento fundamental que debe aportar el rol docente para emprender un cambio, no solamente encaminado a despojarse de métodos opresores, sino incluso para desprenderse de la función que el modelo bancario ha impuesto a la docencia. Freire concibe una pedagogía emancipadora en la cual ‘’nadie libera a nadie, pero nadie se libera solo’’. El rol docente debe modificarse, a partir de la autocrítica, para pasar a entenderse como una instancia facilitadora o mediadora de un proceso de liberación que hace que el sujeto ya no esté atado ni sea dependiente de nadie en el proceso de su formación. Usando una metáfora muy simple; el o la docente solo podrá ayudar a encender la llama, pero el fuego del conocimiento crecerá por su cuenta.

Pero, como lo recuerda Freire, el sujeto oprimido no solo debe liberarse de la opresión que le supone la dependencia del docente bancario, sino que también debe trascender la opresión del conocimiento como objeto a ser en él depositado. Una parte del cambio pedagógico debe ser la activación de una nueva relación entre estudiantes y saberes o conocimientos. En esa relación, es fundamental la distinción del conocimiento dinámico, susceptible de ser construido colectivamente y pasible de ser transformado. Ese carácter procesual del conocimiento se percibe cuando se desmitifica la falsa dualidad entre teoría y práctica. La idea de praxis no solo evidencia lo que ocurre realmente, que es la interrelación bidireccional existente entre teoría y práctica, sino que permite a quien estudia reconocer su lugar activo en la construcción del conocimiento como producto social; condicionado por las posibilidades de un contexto y atento a responder a las expectativas del mismo. La activación de la praxis como combinación de teoría y práctica es una nueva forma de relacionarse con el conocimiento, y permite que las y los estudiantes reactiven su capacidad dialógica; esa facultad de relacionarse activamente con el mundo y de poder ver el lugar que se ocupa en él.

Finalmente, ese rol docente autocritico, que ayuda al estudiantado a dialogar con el conocimiento y con el mundo a través de la praxis, coadyuvando con ello a cambiar el modelo bancario como pedagogía del capitalismo, ¿cómo interviene revolucionariamente? ¿Cómo rompe las paredes (visibles o invisibles) de la escuela para plasmar su quehacer pedagógico en la sociedad? Ante esto, Freire aduce que el rol docente debe ser político. Y debe serlo no solamente porque la pedagogía, al configurar la instancia básica de construcción de la subjetividad propia de la etapa escolar, es en sí política. Pues, como ya se dijo, interviene, con un modelo acorde, en la generación de los sujetos oprimidos que requiere el capitalismo, o, por el contrario, activa la liberación de la opresión que fundamentará la superación del sistema capitalista, que ya es urgente. La pedagogía crítica es política porque es la dimensión pedagógica del proceso de cambio social.

Pero también, el rol docente es político porque, en actitud coherente con lo hasta acá planteado, no podría sentarse a esperar que el cambio social se produzca espontáneamente. El rol docente es político porque, si quiere activar la liberación del oprimido debe enfrentar la frustración que esos sujetos oprimidos reciben cotidianamente por parte del sistema opresor. Debe habilitar la toma de conciencia sobre la necesidad del cambio, pero debe, al mismo tiempo, participar de la construcción de ese cambio como una alternativa posible. Pensar a Freire en la escuela hoy debe servir para pensar que no solamente hay que luchar contra la opresión, sino también contra la frustración, la desilusión y la resignación que le son consecuentes. Freire propone frente a esto la esperanza, pero se trata de una esperanza activa, y no de una contemplación aislada o pasiva. Pensar a Freire en la escuela hoy no debe ni puede limitarse a la conmemoración de una efeméride centenaria que se concentre en el pasado. El legado de Freire tiene urgente vigencia porque invita a pensar que si no queremos que nuestras palabras sean promesas vanas de un mundo mejor, si queremos aportar un grano de arena para la liberación de las y los estudiantes, debemos también salir de la escuela a imprimir nuestro saber pedagógico en la construcción de una opción política que ayude a concretar las alternativas reales de nuestra liberación. A cien años de su nacimiento, Freire sigue naciendo, no sólo en los libros o en las aulas, sino más allá, pues sigue siendo necesario como parte de un horizonte que está aún por venir. 


martes, 26 de octubre de 2021

Con la rebeldía de su lucha ¡Hasta siempre compañera Normanda!


Defensores en Línea

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), a través de su coordinadora general Berta Oliva, expresa sus muestras de solidaridad ante la irreparable pérdida física de la compañera, luchadora social y defensora de la vida: Normanda Martínez.

A sus 72 años de edad, este miércoles 20 de octubre, la profesora de generaciones Normanda Laurantina Martínez Benítez, ha trascendido a la eternidad, uniendo su espíritu libre y rebelde a sus ancestras que la impulsaron a luchar por un país más digno desde la trinchera de la educación e igualdad social.

Normanda Martínez sumó a la lucha desde la Convergencia Contra el Continuismo (CCC), como apuesta para hacerle frente a la dictadura que tiene deshecho este país cada día perdiendo valiosas vidas a causa de la pandemia del COVID-19 y el mal manejo de fondos públicos y privados para contrarrestarla.

Nuestra compañera Normanda hoy forma parte de las estadísticas mortales que enlutan a miles de familias en Honduras y millones en el mundo, en los últimos 19 meses, mientras los que usurpan el poder continúan enriqueciéndose ilícitamente amparados en el poder, la impunidad y leyes corruptas.

Marcó líneas de lucha como primera presidente del Colegio de Profesores de Educación Media en Honduras (COPEMH) en el periodo 1985-1897, su labor fue reconocida el 9 de diciembre de 2013, Día Internacional de las Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, durante la XLIII asamblea general ordinaria de este colegio magisterial, también fue galardonada Berta Oliva, entre otras personas valientes que defienden la vida en Honduras.

Y se le recordará como “una mujer que dio mucho a la organización, y muy valiosa en la labor de la calidad educativa, por su patriótica labor en defensa de la educación pública”.

Actualmente dirigía el Equipo Coordinador de Formación Política e Ideología del movimiento feminista “Mujeres Socialistas”, que a su vez integra el Comité por la Liberación de los Presos Políticos en Honduras.

En su aporte social, destacó entre los programas que implementa la Formación en Memoria Histórica abordando el pasado, compartiendo con más de 300 mujeres de diferentes sectores sociales, desde académicas hasta pobladoras.

Fue una permanente activista social y comunitaria, durante la década de los años ochenta integró del Partido Marxista Leninista, del Partido la Revolución Morazanista.

La academia hondureña contó con una valiosa profesional en el magisterio, compartió cátedra con maestros de Educación primaria, escribió su historia personal y aportó a la vida de quienes compartimos con ella, desde las letras.

Sus estudios de licenciatura en Español y master en Lingüística la acreditó como docente en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán” hasta su jubilación.

“Una gran hondureña ligada durante su vida al movimiento social y político ha muerto. Una heroína.”, expresó Carlos Humberto Reyes, dirigente nacional del CCC.

Representantes de la CCC durante una gira nacional, se reunieron con el pueblo de El Paraíso en la Casa Copemh-Danlí

“Normanda fue una mujer permanentemente comprometida y vinculada, en diversos sectores, con la lucha social y reivindicativa del pueblo hondureño y de la humanidad entera; como una parte del fruto de sus actividades políticas, y gracias a su valiosa contribución, se fortalece y consolida el movimiento “Mujeres Socialistas de Honduras MSH”, en su aspiración por forjar un nuevo espacio de mujeres organizadas y conscientes, en la ardua lucha por nuestros derechos y los de todo el pueblo hondureño, esfuerzo que, sin duda alguna, siempre reconoceremos, apreciaremos y agradeceremos”, publicó el movimiento de Mujeres Socialistas.

Nos comprometemos a seguir su ejemplo, no preocupándose tanto por los detalles sino por un pensar estratégico y la coherencia que ella mantuvo por décadas y de manera constante en los espacios que participó. Gracias por tu ejemplo, coherencia, planteamiento y llamado al orden, franqueza, hablar directo pero constructivo, expresó Fernando García, del Partido de la Revolución Morazanista.

Desde el COFADEH continuamos luchado por el país que nuestros mártires soñaron y por qué la compañera Normanda Martínez impulsó hasta el último suspiro, desde los espacios en los que perteneció, especialmente desde la Convergencia Contra el Continuismo, de donde nos hará mucha falta en su capacidad logística y organizativa para impulsar nuestra lucha.


CIDH otorga medidas cautelares a Dra. Ligia Ramos y exige investigación del caso


Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez 

La doctora Ligia del Carmen Ramos Zúniga, quien denunció amenazas contra su vida el junio pasado, ha sido beneficiada con Medidas Cautelares MC 84-2021, al mismo tiempo que demanda al Estado de Honduras, que informe sobre la investigación de los hechos denunciados.

A continuación, el Comunicado de prensa 277 / 21 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde especifica lo solicitado al Estado hondureño.

Comunicado

Washington, D.C. – La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió el 12 de octubre de 2021 la Resolución 84/2021, mediante la cual otorgó medidas cautelares a favor de Ligia del Carmen Ramos Zúñiga, en Honduras, tras considerar que se encuentra en una situación de gravedad y urgencia de riesgo de daño irreparable a sus derechos.

La solicitud indica que Ligia Ramos es médica de profesión, defensora de derechos humanos y actualmente candidata a diputada, reconocida en el país por sus denuncias sobre presuntos hechos de corrupción relacionados con el sector salud y, actualmente, con el manejo de la pandemia de COVID-19, motivo por el cual, desde 2015 viene siendo objeto de amenazas y hostigamientos y recientemente, habría existido información de un presunto plan para asesinarla, motivo que la llevó a dejar el país hasta agosto de 2021, luego de su retorno se identifican diversas situaciones de riesgo.

Por su parte, el Estado indicó que Ligia Ramos no estuvo conforme con las medidas sugeridas a su favor por el Mecanismo de Protección, y que el 16 de agosto de 2021 se recibió una nueva solicitud de protección, la cual está en proceso de evaluación.

La Comisión valoró la información recibida a la luz del contexto de violencia en contra de personas defensoras de derechos humanos en Honduras y de la necesidad de fortalecer el Mecanismo de Protección, y sobre el asunto en particular, la vinculación de los hechos de riesgo informados con la labor de la Ligia Ramos, la sostenibilidad y permanencia de estos a lo largo de los años, las diferentes denuncias presentadas sin avances y la falta de medidas implementadas. Al respecto de las medidas que fueron ofrecidas por el Estado y rechazadas por la beneficiaria en 2018, se consideró que atendía a una situación que no corresponde a la actual, habiéndose exacerbado el riesgo. Aunado a lo anterior, se recordó la importancia de que las medidas de protección sean idóneas y efectivas para hacer frente al riesgo por el que atraviesa la beneficiaria.

En consecuencia, la CIDH consideró que Ligia del Carmen Ramos Zúñiga se encuentra en una situación de gravedad y urgencia, puesto que sus derechos a la vida e integridad personal están en riesgo. Por consiguiente, de acuerdo con el artículo 25 de su Reglamento, la Comisión solicitó al Estado de Honduras que

  1. adopte las medidas necesarias para proteger los derechos a la vida e integridad de la beneficiaria. En particular, el Estado deberá asegurar que sus agentes respeten la vida e integridad personal, como proteger sus derechos en relación con actos de riesgo que sean atribuibles a terceros, de conformidad con los estándares establecidos por el derecho internacional de los derechos humanos;
  2. adopte las medidas necesarias para que pueda desarrollar sus actividades como defensora de derechos humanos sin ser objeto de actos de violencia, amenazas, hostigamientos u otros hechos de violencia en el ejercicio de sus labores. Lo anterior incluye, a su vez, la adopción de medidas para que pueda debidamente ejercer su derecho a la libertad de expresión; 
  3. concierte las medidas a adoptarse con la beneficiaria y sus representantes; y
  4. informe sobre las acciones adoptadas a fin de investigar los hechos alegados que dieron lugar a la adopción de la presente medida cautelar, y así evitar su repetición

El otorgamiento de la medida cautelar y su adopción por el Estado no constituyen prejuzgamiento sobre una eventual petición ante el sistema interamericano en la que se aleguen violaciones a los derechos protegidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos u instrumentos aplicables.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.


CNE entrega propuesta de manual de bioseguridad para elecciones generales

Radio Progreso


El Consejo Nacional Electoral, CNE, entregó a la Comisión Permanente de Contingencias, Copeco, el manual de bioseguridad que será implementado el próximo 28 de noviembre, días de las Elecciones Generales.

El Consejero suplente del Consejo Nacional Electoral, German Lobo, explicó que el manual de bioseguridad es el mismo implementado en el proceso de elecciones primarias, sin embargo, tienen incorporadas recomendaciones de organismos internacionales.

Lobo indicó que alrededor de las Elecciones Generales trabajarán entre 600 mil y 700 mil personas.


Carlos Escaleras: Referente de la lucha ambiental y social en Honduras

Radio Progreso


Carlos Escaleras fue una de las primeras víctimas que cobró la imposición del modelo Neoliberal en Honduras. Su asesinato se produjo el 17 de octubre de 1997, después de denunciar en reiteradas ocasiones la contaminación que una planta extractora de aceite de palma africana provocaba al río Guapinol, principal fuente de agua para cientos de familias en Tocoa, Colón.

A 24 años de su asesinato, su tierra, el Valle del Aguán, está plagada de palma africana y la montaña productora de agua, está concesionada para proyectos mineros. Muestra de ello es la concesión en favor de Inversiones los Pinares que se ubica en la zona núcleo del parque nacional que, desde el 2017 lleva el nombre de Escaleras, porque el Estado de Honduras reconoció su responsabilidad en este crimen.

Para el sociólogo Elvin Hernández, Carlos Escaleras es la expresión más grande de contradicción en Honduras, porque un lado el Estado promueve el desarrollo a las comunidades a través de la minería, hidroeléctricas y ahora ZEDE y, por otro lado, criminaliza y hasta asesinada a quienes se atreven alzar su voz de protesta como lo hizo Escaleras.

Por defender el río Guapinol de la explotación minera hay 32 líderes comunitarios criminalizados, de los cuales 8 guardan prisión en el centro penal de Olanchito, Yoro, desde hace más de 2 años. Para diciembre de 2021 está programado el inicio del juicio oral y público. 

Carlos Escaleras es considerado un auténtico referente de la lucha ambiental, política, eclesial y social. Para su familia y las organizaciones de defensoras de derechos humanos hoy el ambientalista sigue siendo asesinado y encarcelado junto al pueblo que se opone a la empresa minera Inversiones los Pinares de Lenir Pérez.

Doña Martha Alvarenga, compañera de vida de Carlos Escaleras, participó junto a su familia en las actividades realizadas en conmemoración del legado su esposo. Ella agradece la solidaridad de las organizaciones y el pueblo.  Al mismo tiempo asegura que a pesar del paso de los años la lucha de Escaleras sigue viva, así como sigue vigente la búsqueda de justicia para él y los más de 100 ambientalistas asesinados en Honduras.

Esly Banegas de la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán COPA, organización a la que Carlos pertenecía, asegura que la lucha de Escaleras hoy más que nunca toma fuerza, porque su pueblo está seriamente amenazado con la instalación de las ZEDE. “Si Carlos viviera seguramente estaría encarcelado como los defensores del río Guapinol”, dijo Banegas en entrevista a Radio Progreso.

Como parte de las actividades a Escaleras se realizó una caminata hasta su tumba, un foro para conocer sobre la amenaza de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico, y el encuentro regional de la Alianza Centroamericana Frente a la Minería ACAFREMIN, espacio que aglutina a organizaciones ambientalistas de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras.

Además, el próximo 27 de octubre en Tegucigalpa se hará la entrega del premio Nacional Carlos Escaleras, un reconocimiento para personas y organizaciones que generosamente realizan la labor de defensoría de derechos humanos y los bienes naturales en Honduras.


Memoria de chica. Todas somos Annie Ernaux


Tribuna Feminista

Por Lola López Mondéjar *

Annie Ernaux tardó más de cincuenta años en abordar una experiencia que tuvo a los diecisiete: su primera relación sexual con el monitor jefe del campamento de verano para niños donde ella misma trabajaba también como monitora.

Un tema que la ha obsesionado durante toda su vida. En 2004 hizo el primer intento de relatar una experiencia que no olvidó jamás, pero abandonó su narración a las cincuenta páginas ante la imposibilidad de convertir en literatura lo que solo pudo ser exposición pormenorizada de los recuerdos: Rehusaba el sufrimiento de la forma, apunta con su inmejorable estilo como explicación de su derrota. Hasta que en 2016 escribió este texto magnífico, Memoire de fille, donde da cuenta detalladamente tanto de aquellos hechos, desde la perspectiva de la mujer octogenaria que es hoy, como de la evolución posterior de aquella joven que fue.

La chica de S. como llama a la joven que ella era en 1958, en la que se reconoce y no se reconoce, se enamoró de aquel joven monitor. Un hombre que le ordena, le exige, va demasiado rápido. Un hombre al que ella obedece a pesar de que:

Él hace fuerza. A ella le duele. Dice que es virgen como una defensa o una explicación. Grita. Él la reprende: “Preferiría que te corrieras en lugar de dar voces”. A ella le gustaría estar en otra parte, pero no se va. Tiene frío. Podría levantarse, encender la luz, decirle que se vista y se largue […] Es como si hubiera sido demasiado tarde para echarse atrás, como si las cosas debieran seguir su curso. Como si no tuviera derecho a abandonar a ese hombre en el estado que ha provocado ella. Presa de ese furioso deseo que tiene de ella (pag. 54).

La joven provinciana, virgen e inexperta, católica, hija única hiperprotegida, ignorante de cómo ha de relacionarse con los hombres y con sus semejantes, se enamora de ese joven que confesaba que solo quería a su novia, y que no mostrará ningún tipo de consideración hacia ella ni se ocupó de su placer en ninguno de los dos encuentros que mantuvieron.

… le pone la polla en la boca. Recibe inmediatamente un chorro graso de esperma que le salpica hasta la nariz. No hace ni cinco minutos que han entrado en la habitación (pag. 55).

Annie Duchesnes, la Annie del 58, corre tras ese chico, lo busca, acepta las burlas y los insultos de sus compañeros, que observan su comportamiento y la llaman puta, que se ríen de su inexperiencia y de su torpeza, de su manifiesto deseo hacia alguien de quien no puede afirmar que la haya violado, porque ella no se defendió sino que lo buscó después; alguien que la sustituye rápidamente en la cama por otra, la joven rubia que le servirá a la inexperta Annie de modelo estético durante algunos años. En aquella colonia de S, Annie persiguió, a costa de su dignidad, volver a ser mirada por quien mostró hacia ella la mayor indiferencia tras aquella noche de agosto. La fama que Annie adquirió en el campamento impidió que la aceptasen el año siguiente, para el que ella se había preparado adelgazando hasta caer en una conducta bulímica de ayunos y atracones, de conducta de pica, de nueva indignidad.

Pero la vergüenza no apareció entonces, se sorprende la Annie Ernaux octogenaria, la chica del 58 solo quería integrarse en el grupo de monitores del campamento, tener una relación sexual, hacerse mayor, ser autónoma e independizarse de las reglas católicas familiares. La vergüenza aparecerá después, cuando las lecturas feministas, con Simone de Beavoir a la cabeza, despiertan su dignidad.

​La vergüenza del orgullo de haber sido un objeto de deseo. […] Vergüenza de las risas y el desprecio de los otros. Es una vergüenza de chica (pag. 129)

Una vergüenza, señala la autora, que sintió mucho antes de conocer el famoso slogan “mi cuerpo es mío”, surgido diez años después. Es decir, antes de que las mujeres aprendiésemos el derecho a una autonomía corporal que las costumbres patriarcales y católicas nos negaban. Por poner solo un ejemplo, el débito conyugal era un exigencia, un juramento que se prestaba para siempre al contraer matrimonio: entregar tu cuerpo para el placer del otro, sin importar tu deseo. Pensemos que en Alemania, aunque parezca imposible, la violación en el matrimonio se reconoció en 1997. Pensemos en lo que sucede ahora mismo en Afganistán.

El testimonio que Ernaux consigue ofrecernos en Memoria de chica es un texto hermoso y sincero, duro, que da cuenta de las derivaciones inconscientes que el patriarcado imprime en la carne de las mujeres, educadas en ese orgullo de ser un objeto de deseo, en el imperativo de querer ser deseadas por encima de todo, que provoca en demasiadas mujeres la caída en una indignidad de la que ni siquiera pueden darse cuenta sino a posteriori, cuando la conciencia de su valor, de su autonomía corporal –dañada por la socialización patriarcal- desvela el engaño. Es entonces cuando la vergüenza se hace imborrable, cuando la pregunta sobre ¿por qué consentí?, ¿por qué lo hice?, se torna una tortura, pues la respuesta nos devuelve a nuestra humillante sujeción en una feminidad que nos aliena.

Pero, como señala Annie Ernaux, la lectura de El segundo sexo no sabe si la depuró de aquello o la hundió aún más, ya que:

​… haber recibido las claves para entender la vergüenza no confiere el poder de borrarla (pag. 144).

Tomar conciencia nos hace sentir vergüenza de quienes hemos sido pero, también, nos abre el camino para dejar de serlo.

Casi todas las mujeres llevamos dentro una chica del 58, incluso las jóvenes que nacieron décadas después, tras la revolución feminista de los 60-70, la siguen llevando.

En un congreso reciente, donde se hablaba de estos y otros temas, comenté el hecho de que un joven apuesto, un Don Juan de Tinder, acostumbrado a tener encuentros sexuales con distintas chicas a la semana; un joven que nunca se había preocupado del placer de sus partenaires sexuales, que era desconsiderado con ellas -invisibilizadas por su único deseo, el único que le importaba– se extrañaba en la consulta, tras tomar conciencia de su comportamiento habitual, de que las jóvenes quisieran repetir el primer encuentro con él. ¿Por qué lo hacen, si yo me comporto de esa manera?

Lancé la misma pregunta a las jóvenes que me escuchaban, inteligentes y aparentemente libres, y su respuesta fue la misma de la anciana Annie: porque no podían sustraerse al imperativo de ser deseadas. Porque llevaban escrita en la carne una sobredeterminación inconsciente extremadamente indigna, que podríamos sintetizar así: mejor la sumisión que la exclusión del mercado del amor. Un mercado que hoy es, más que ninguna otra cosa, mercado del sexo. Mejor la indignidad que no ser deseada por un hombre. El viejo imperativo patriarcal sigue vigente.

Según distintos estudios, la mayoría de las jóvenes que frecuentan encuentros esporádicos a través de las aplicaciones de citas no tienen orgasmos y se exponen al abandono, a la indiferencia y la humillación de los chicos (cuando no a la violencia), en unas relaciones desiguales donde no hay reconocimiento intersubjetivo. Unas relaciones de uso del objeto, tal y como han señalado acertadamente Duportail, Illouz o Tanembaum. Pero ellas siguen ahí, exponiéndose, prisioneras de ese orgullo de ser objeto de deseo que la ley patriarcal escribió y escribe a fuego en las mujeres. Siguen en relaciones de maltrato porque prefieren tener un hombre que no tener ninguno, aunque ese hombre las humille.

Annie Ernaux no sintió vergüenza aquel verano del 58, sino mucho más tarde, cuando tuvo las herramientas intelectuales para nombrar lo que había sucedido, lo que había consentido que sucediera cegada por la opacidad del instante y por su anhelo de ser mirada y deseada. A pesar de que el episodio la marcó para siempre mientras que, Ernaux está segura, el hombre la olvidó por completo.

Aquella chica de 1958, que es capaz a cincuenta años de distancia de surgir y provocar una debacle interna, tiene pues una presencia oculta, irreductible en mí […] esa chica no soy yo pero es real en mí. Una especie de presencia real (pag. 25).

Casi todas las mujeres llevamos dentro, de una forma u otra, una chica de 1958, insisto, somos incapaces de reconocer la sumisión, la humillación, la indignidad, en el momento en que la sufrimos, porque a todas se nos educa sistemáticamente para consentirla, para donar nuestro cuerpo al deseo de otro, para no identificar los límites de nuestra autonomía corporal y desplazarlos siempre un poquito más allá de lo que queremos.

Una joven bella e inteligente, capaz en todos los ámbitos de su vida, confesaba que, en ocasiones, cedía al deseo de su eventual, o permanente pareja sexual, por compasión: qué pena, lo veo tan apurado que me digo a mí misma, ¿por qué no? Déjalo que tome lo que quiera. Y lo dejo, aunque a mí ya no me apetezca seguir.

La disociación es un mecanismo constante en el comportamiento de las mujeres, un mecanismo exigido para someter nuestra voluntad, o nuestra integridad, a los mandatos patriarcales: borramos a la mujer en la madre, a la joven sexual en la esposa, a la mujer deseante en la sumisa; y les aseguro que no estoy hablando aquí solo de los años cincuenta.

Como escribe Laura Ferrero en su relato Gangrena, incluido en el volumen La gente no existe,

Tardé muchos años en comprender que existe una infinidad de tipologías de abusos y que algunos de ellos ocurren en silencio y con el consentimiento de una de las partes. El consentimiento se llama estar a prueba. Se llama ceder. Se llama miedo a perder. Coacción. Se llama no pensaba que me estuviera ocurriendo a mí (pag. 32).

En el extremo de esos derechos del deseo que asisten a los hombres está la posición de los incels, hombres célibes heterosexuales que se quejan de que no tienen sexo por culpa de los constantes rechazos de las mujeres, y reivindican con ímpetu su derecho a tenerlo porque nadie les ha enseñado que nuestro deseo no nace con garantías de satisfacción, por más que el neoliberalismo no se canse de decirnos que podemos lograrlo todo. A las mujeres se nos enseñó lo contrario, que nuestro deseo puede reprimirse, demorarse, suprimirse y adaptarse al de los hombres hasta olvidarnos por completo de él.

He insistido muchas veces, uniendo mi voz a la de otras ensayistas, en que la verdadera revolución feminista está por venir, y que irá en esta dirección: desprender a los hombres de los derechos que les otorga su deseo, enfrentarlos a él para que acepten sus limitaciones, aprender a identificar el nuestro, a cultivarlo y conocerlo, a explorarlo y reivindicarlo, para negociar en completa igualdad.

** Sobre la autora: Lola López Mondéjar. Escritora. Psicoanalista. Autora de la novela «Cada noche, cada noche» (Siruela) o del libro de relatos “Qué mundo tan maravilloso” (Páginas de Espuma)