jueves, 25 de febrero de 2021

El diario placebo y las pastillas de futuro

Revista Belbo

Por Fidel Maguna

Un recorrido por los diarios argentinos de los últimos cincuenta años.

En 1912 James Joyce escribió que el Renacimiento le otorgó al periodista la cátedra del monje1. Ricardo Piglia, en uno de sus diarios, apuntó un concepto que le dijo su amigo Fernando Kriss una tarde de mediados de los ochentas:

“Los periodistas ocupan hoy el lugar de los intelectuales y los intelectuales se han identificado con los periodistas. Típico caso de un conjunto borroso. Algunos de los intelectuales que en la época de los militares apoyaron la guerra de las Malvinas han firmado ahora una solicitada defendiendo la posición de Gran Bretaña. No son oportunistas, se divierte mi amigo, son sólo borrosos.”2

Podemos decir que la dictadura de 1976 terminó de otorgarle al periodista la cátedra del intelectual. Y que a los intelectuales los mató, quiso matarlos, los mandó al exilio.

El 1 de julio de 1974, una década antes de la notación de Piglia, moría el presidente Juan Domingo Perón: los editores del diario Noticias (Rodolfo Walsh, Francisco Urondo, Juan Gelman, Horacio Verbitsky, Miguel Bonasso) tomaron la decisión de titular este hecho con una sola palabra (“Dolor”) mientras que el diario La Nación, periódico que sería la voz de los genocidas, tituló: “Juan D. Perón dejó de existir ayer; asumió la vicepresidenta”. En la fuerza del ascetismo del primer titular estaba la influencia narrativa y poética de los más grandes y rupturistas escritores del siglo XX; finas lecturas de Hemingway y su teoría del iceberg, de Pavese y su “callar es nuestra virtud”, para nombrar dos ejemplos entre un sinfín. Se sabe que la famosa bajada del título “Dolor” fue escrita por Rodolfo Walsh, quien en 1970 decía esto sobre periodismo y literatura:

“Si procediéramos empíricamente veríamos que gran cantidad de escritores notables son periodistas y que gran cantidad de escritores notables no son periodistas y jamás lo serán, pero entre los escritores hay una mayoría que proviene del periodismo. Es indudable que la literatura de Ernest Hemingway, por ejemplo, está íntimamente entroncada con su actividad y su capacidad como periodista profesional, en su estilo mismo, tan estético, tan visual en su observación exterior que se puede rastrear su primera profesión: periodista. Yo diría que hay zona de contacto, una literatura que tiene una vinculación estrecha demostrable con el periodismo, así como hay otro que no. No podríamos establecer ningún punto de contacto con el periodismo que nace y muere con la noticia. Hay otro periodismo de mayor investigación que hurga más en los aspectos humanos a través del testimonio directo con el pueblo. Entiendo que a este tipo de periodismo decirle literatura, o no, estriba en un problema de costumbre.”3


Tapa del diario Noticias, 2 de julio de 1974

El título de La Nación, con ese eufónico “Perón-dejó”, con su estilo influenciado por altisonantes narrativas que pasaron, estériles, al olvido, dejaba clara en su postura lírica sus visiones del futuro: Perón no murió; Perón ya ni siquiera existe. Y el “Perón” al que se hacía referencia en el diario de los Mitre no era sólo el hombre de 78 años que se había muerto en Buenos Aires.

Foto de Sara Facio en el sepelio de Perón. Un hombre sostiene el popular diario Crónica, que también decidió titular con una sola palabra: “Murió”

EL PESO DE UNA SOLICITADA Y UNA VISIÓN DE FUTURO

Este brevísimo fresco de un día en los diarios argentinos es una muestra de cómo los lectores asistían, a diario, a una tensión entre estilos diametralmente opuestos, de todo lo que se ponía en juego a la hora de elegir una palabra, de cómo una redacción compuesta por algunos de los mejores escritores argentinos del siglo XX anunciaba, desde un título, su contraposición a una retórica y a una política que sólo mediante el poder de la represión no serían obsoletas. De esos años también es la revista Crisis, fundada y dirigida por Eduardo Galeano, quien la definió de esta manera:

“Crisis fue un largo acto de fe en la palabra humana solidaria y creadora, la palabra que no suena por sonar, la que es voz y no eco. Por creer en la palabra, en esa palabra, crisis dijo lo que dijo y fue odiada y acosada por quienes practican la mentira en cultura, el fraude en política y la estafa en economía. Por creer en la palabra, en esa palabra, crisis eligió el silencio. Cuando la dictadura militar le impidió decir lo que tenía que decir, se negó a seguir hablando.”

Entre los colaboradores de esta extraordinaria revista estaba el escritor Haroldo Conti (como los mencionados Walsh y Urondo, Conti también fue desaparecido por la dictadura militar). Hay un video de Conti, rodado en 1973 (ver abajo) en el que afirma:

“Ya hablé infinitamente sobre la literatura comprometida. (…) Yo el compromiso lo asumo como intelectual, no exactamente como creador, porque creo que la creación es el terreno de la pura libertad. Entonces, el compromiso lo asumo como intelectual, en un plano más consciente. No me puedo comprometer a escribir una novela comprometida o con mensaje político, pero sí a firmar una solicitada, a clamar por los presos políticos, a revelarme contra una injusticia (…) Creo, con Galeano, que nuestra suprema obligación es hacer las cosas bellas, sobre todo más bellas de lo que las puede hacer el adversario. Pero aun haciendo belleza creo que podemos hacer una literatura política.”

Esta cita, que puede leerse en muchas direcciones (y todas nos llevarían por caudalosos ríos), la tomamos para pensar el alto valor que le concedía el escritor a una solicitada, a la aparición de un texto de denuncia en los diarios. Para que tuviera ese valor, por supuesto, debía estar escrita con conciencia y con lectura. La dictadura militar limó y limó los contornos buscando eliminar la tensión: sin contraposición, la oscura y perversa lírica acuñada por el tosco poeta Bartolomé Mitre seguiría componiendo sus ficciones, soplando para desplazar, para que no sea posible, por ejemplo, esta lúcida visión de futuro que tenía Rodolfo Walsh:

“En un futuro, tal vez, inclusive se inviertan los términos: que lo que realmente se aprecie en cuanto a arte sea la elaboración del testimonio o del documento, que, como todo el mundo sabe, admite cualquier grado de perfección. Evidentemente en el montaje, la compaginación, la selección, en el trabajo de investigación se abren inmensas posibilidades artísticas”4.

EL ‘NO’ DEL CRÍTICO, EL ‘NO’ DEL CORRECTOR

El escritor y crítico David Viñas leía los diarios con un lápiz en la mano. Guillermo Saccomanno escribió este recuerdo de un encuentro con él:

“(…) Contra la vidriera de La Paz lo vimos a Viñas. Solo estaba, leyendo La Nación. A esa hora, fumando, inclinado sobre el diario y un café. Orgambide había compartido con Viñas el exilio en México. Nos sentamos a su mesa. Casi redundante su explicación de por qué leía el diario de Mitre: ‘Ver en qué anda el enemigo’, dijo. En eso consistía su persistencia en leer La Nación: se leía el diario de punta a punta. Y no se perdía nunca las necrológicas. Viñas leía La Nación con más atención que sus propios lectores. Y que sus detractores, ni hablar. Pero no leía lo mismo que todos ellos. Leía, sin maniqueísmo, la historia. La interpretaba. Y sus comentarios tenían tanto de picardía criolla como de análisis marxista. Como profesor de literatura, pero antes como escritor, sabía que la teoría literaria es teoría política. Le pregunté, me acuerdo, en qué andaba con su Mansilla, el ensayo que venía prometiendo. ‘Tiempo –dijo–. Todo llega.’ Las calles de la ciudad amontonaban basura, surgían las sombras de los cartoneros, la miseria había salido de los pantanos del suburbio, de las villas, y ganaba la madrugada. Fumando sin parar, en algún momento, Viñas se volvió hacia la vidriera, hacia las sombras: pibas, pibes, familias, que empujaban un carrito cargado de cartón, y se llevó una mano a la oreja, como para escuchar mejor: ‘La calle, hermanito. Hay que escuchar la calle’. La sonrisa de Viñas, sus mostachos manchados de nicotina, su voz gruesa. ‘Paremos la oreja.’ Si esa no fue toda una lección de literatura entonces, ¿qué es la literatura?”5

Este recuerdo de Saccomanno es de fines de la década del noventa6. Viñas leía La Nación en un contexto de críticos desplazados y de nuevos desplazamientos. La primera asociación con la imagen de un hombre leyendo el periódico con un lápiz en la mano, por lo menos para mí, es con la figura del corrector de diario: los correctores están, o estaban, obligados a leer con un lápiz en la mano. Y un buen corrector no es, o era, aquel que simplemente ponía tildes y conjugaba verbos: un buen corrector de diarios, en primer lugar, es, o era, un crítico, un crítico inmediato y concreto, pero un crítico, al fin y al cabo, que tenía el poder y la responsabilidad del “esto no; esta nota así no pasa”.

Otra escena de David Viñas de la década del noventa es su famosa intervención en el programa de televisión “Los siete locos”, de 1997 (ver abajo). Fue a discutir al programa de ATC, en el que un grupo de intelectuales planteaba propuestas para la recién nacida Alianza de Alfonsín, De la Rúa y Chacho Álvarez. Entre los invitados estaba Beatriz Sarlo (se retiró del estudio cuando Viñas planteó que en dicha reunión predominaba la presencia de funcionarios y exfuncionarios), Pacho O’Donell, Luis Gregorich, María Sáenz Quesada, Martha Mercader y Hugo Sanguinetti.

Las intervenciones de Viñas —que tomaba notas mientras los otros exponían— parecían estar centradas en desnudar una colonia discursiva; no las palabras de los otros, sino las bases y los trasfondos desde donde pronunciaban sus bienintencionadas propuestas. Con una sonrisa incómoda, Cristina Mucci, la conductora, intentaba acomodar a un Viñas profundamente filoso en lo que se suponía que tenía que ser una exposición de ideas, un placebo de debate precursor a los actuales “debates entre intelectuales” en la prensa. En ese marco se dio el siguiente intercambio entre conductora e invitado:

“Cristina Mucci— Yo realmente lo que no entiendo es una cosa: si estamos intentando tirar propuestas, ¿cuál sería la propuesta?

David Viñas— Las propuestas mías son estas: mis discrepancias.

CM (con un gesto socarrón)— ¿…y?

DV— Y ya te digo, precisamente: mis discrepancias hacen a la práctica de la negatividad. Sí, discrepo profundamente con todos los planteos que se han hecho aquí. Y estoy señalando esto. Es decir: me defino por la discrepancia.

CM (todavía con el mismo gesto)— ¿Nada más?

DV— Pero sí, desde ya: es un punto de partida. Decir ‘no’ es empezar a pensar.”

Volviendo a la figura del corrector y editor de diarios, a su poder de decir “no”, cabe preguntarse hasta qué punto el “no” de un corrector no significa un comienzo para aquel escritor que recibe el “esta nota no”. Y una respuesta puede encontrarse rápidamente en las hemerotecas digitales, en una nota del Página/12 del 2010 escrita por Juan Gelman:

“La vida es ancha y, sin embargo, muy difícil encontrar a un tipo como Horacio (Verbitsky). Lo conocí en 1966, él era jefe de redacción del semanario Confirmado, que dirigía Timerman, y le decían El Perro. No entendí el apodo hasta que le entregué una nota mal hecha y en dos ladridos me puso al tanto de lo que debía ser. Siempre le agradeceré esa enseñanza, aunque gratuita no era”.7

Vale volver a citar a Juan Gelman y su poema que dice: “Cuando un poeta se posa sobre el mundo lo desplaza”.

LA MUERTE DEL CORRECTOR Y EL “PERIODISTA COMPLETO”

El interior de los diarios, desde su nacimiento en el siglo XVI hasta hoy, vivió los desplazamientos que vivió el mundo. Este texto acudió a las citas para hilar algunos corrimientos en los diarios argentinos del siglo XX. Corrimientos, desplazamientos y visiones de futuro que nos trajeron hasta acá, hasta este punto de la prensa escrita en el que la discusión central y masiva parece fijada en la probable muerte del diario en papel y en los nuevos formatos de lectura. Pero esa es una discusión sobre apariencias. Como siempre, el mundo sigue sufriendo desplazamientos; como siempre, el interior del diario también se desplaza y eso que se conoce como periodista acompaña los movimientos de las empresas para las que trabaja, pasando a ocupar, periodista y empresa, nuevos lugares.

El filósofo best-seller Byung-Chul Han definió a la sociedad contemporánea como una sociedad sumida en una positivización general del mundo, en la que el ser humano se transforma en lo que Han llama “una máquina de rendimiento autista”. Para él el esfuerzo exagerado por maximizar el rendimiento elimina la negatividad, ya que la negatividad ralentiza el proceso de aceleración8. El fin del siglo XX preparó el comienzo de un nuevo siglo donde el periodista que ya ocupaba las cátedras del monje y del intelectual ocuparía también las oficinas de los correctores. Para Andrés Maguna, actual editor de Revista Belbo y ex corrector del diario La Capital de la ciudad de Rosario, esa “positivización general del mundo” fue un hecho:

“En el año 92, fines del 92 y durante el 93, el diario La Capital contrató a una consultora catalana que venía con una onda europea, con esta idea de lo que se llamaba ‘el periodista completo’, o sea el redactor que se revisaba a sí mismo, que aplicaba correctores automáticos y también manuales de estilo (que habían sido escritos por los últimos correctores). Esto fue así en todos lados. El manual de estilo de El País de España lo hicieron los últimos correctores: entregaron eso y se murieron o los mataron, básicamente. Estos catalanes llegan a Rosario y proponen prenderse a esta tendencia que ya la habían hecho en Buenos Aires. La tendencia venía de la mano de los problemas del diario en papel y lo que se llamaban ‘ajustes’, ‘reestructuraciones’ en las redacciones, lo que implicaba, siempre, tener menos gente, pagar menos sueldos, gastar menos plata. Era eso, no era algo que estaba relacionado directamente a la producción de la noticia y a su posterior venta. Era apenas algo sobre imagen, como decir ‘no importa si eliminamos las manicuras, porque el producto va a tener las uñas largas, simplemente no van a ser tan lindas’. Era una cuestión así. Entonces: ‘¿para qué gastar en esto, si se puede aprovechar estos recursos en otro lado?’ Por eso cuando desarmaron la sección Corrección en La Capital, al año de que con Armando y Oscar Cicerchia habíamos escrito el Manual de estilo, yo pasé a la sección Deportes. Era editor de Deportes. Estábamos ahí con Manuel López de Tejada y el Negro Lito; estábamos en el último grupo de los correctores a los que pagaban, pero era básicamente para revisar cosas que implicaban dinero, los avisos que llamaban ‘agrupados’ o ‘destacados’. Es toda una cuestión horrible, porque es una cuestión pura de números; los propietarios de los medios rara vez se ocupan de la calidad del contenido textual”.

El “periodista completo” al que hace mención es el periodista que escribe los diarios de ahora: un periodista total, que se corrige a sí mismo, que saca fotos, que corta y reescribe cables, que edita videos. Es un periodista que no puede detenerse en un error, que no puede tumbarse a imaginar el futuro en el que trabaja. Sin embargo, ese periodista, como el poeta del verso de Gelman, también se posa sobre el mundo y lo desplaza. En su ensayo Byung-Chul Han cita esta sentencia de Nietzsche:

“A los activos les falta habitualmente una actividad superior (…) en este respecto son holgazanes. (…) Los activos ruedan, como rueda una piedra, conforme a la estupidez de la mecánica”.9

El diario La Capital, después de desplazar, como el resto de los grandes diarios de Occidente, su oficina de corrección protagonizó uno de los hechos más significativos de la prensa escrita de la provincia de Santa Fe. En abril del año 2000, en un contexto nacional de crisis y represión a manos de la Alianza, La Capital compró y cerró el primer diario que había logrado hacerle competencia (en número de ejemplares vendidos y, sobre todo, en calidad y contenido): el diario El Ciudadano y la Región, un auténtico diario-obra cotidiana, un diario de primer nivel, recuerdan sus lectores. Vale la pena ver el documental de 17 minutos sobre este conflicto; cada uno de los testimonios de sus trabajadores enriquece esta nota hecha con citas:

UN DÍA EN EL DIARIO DE HOY

Esta no quiere ser una nota nostalgiosa. La nostalgia, empotrada en odas a los viejos diarios argentinos, abunda en los nuevos diarios argentinos, dándoles a las generaciones precedentes la impermeabilidad del bronce, un tono sepia, una imagen de pasado. Pero hilando fino —y también hilando grueso— no hay nada de sepia ni de bronce en las posibilidades de influencia de los altos valores estéticos planteados por el diario Noticias o por la revista Crisis, planteados por Rodolfo Walsh o Eduardo Galeano, por ejemplo. La dulzura de la nostalgia aparece cuando la pérdida es irremediable. Por eso aceptar la nostalgia es darle a lo que no está una ausencia definitiva. Y este no es el caso.

El siglo XXI también es un cambalache: la palabra virus se reproduce tan rápido como un virus y Nostradamus se afirma como enviado especial en el fondo de los tiempos; las cátedras de literatura no se deciden en canonizar la inconmensurable obra literaria de Rodolfo Walsh; los diarios aceptaron que un mercenario de la prensa instale una imagen vacía a la que llaman “grieta” mientras un conjunto borroso de autoproclamados intelectuales y escritores intenta, frenéticamente, aportarle significado; las redacciones se esfuerzan por estar aggiornadas y fundan secciones de aire en el aire y el rostro de Gabriel García Márquez acompaña la decoración del programa de televisión de Luis Novaresio. Y Luis Novaresio, por supuesto, también escribe. 

Mientras tanto los intentos políticos y estéticos de una prensa comprometida (a la manera en que Conti asumía el compromiso, la belleza y la política) se mueven en pequeños y a menudo breves proyectos periodísticos: la lírica acuñada por Bartolomé Mitre sigue siendo estéril, pero aun así intenta embarazar, a fuerza de presión y violencia, como un digno varón de campo. Lo dijo Viñas: la literatura argentina se inicia con una violación. ¿Y qué es esta historia sino el repaso por una serie de violaciones? La Nación no tiene hijos, no puede tenerlos, pero tiene varios hermanos, entre ellos el citado diario La Capital de Rosario, su hermano menor y acomplejado. La famiglia La Nación sigue imponiéndose con sus malos sonetos y cuando en la zona nace un buen poeta lo manda a callar a rebencazos. Ahí está la historia del diario El Ciudadano. ¿Pero no era este el siglo de la positivización de las sociedades? Sí, tal vez lo sea, pero en apariencia: Byung-Chul Han analiza superficies. En el corazón de todo esto sigue viva la tensión: se borraron algunos contornos, es cierto, y el virus de los lugares comunes y lo políticamente correcto, sin el barbijo de los correctores y los críticos, de los escritores y los intelectuales, fue tomando cuerpos. 

Pero la tensión continúa y las lectoras y lectores —al fin y al cabo, todo esto se trata de ellos— esperan, impacientes y avispados, algunos incluso con un lápiz en la mano, las obras cotidianas que dimos en llamar diarios. Y aunque los contornos sean difusos, las empresas breves o pequeñas, la difusión poca o nula; aunque la pauta se reparta en la careta sonriente que demanda rendimiento por llenar un aparente vacío, el corazón de la prensa sigue bombeando la vieja tensión: tal vez sea un tiempo oscuro, o demasiado luminoso, pero tengamos presente que por algo nadie recita los poemas de Bartolomé Mitre y que por algo los intentos narrativos de Lanata se chamuscan en mesas de saldo. 

Mientras tanto Rodolfo Walsh escribe cada vez mejor, los enamorados se leen poemas de Juan Gelman y un austero semanario digital sigue causándole dolores de cabeza al Vaticano. Y todo con el poder de la palabra. Leer un texto, sostenía Piglia, es volver a escribirlo.

NOTAS AL PIE 

1 James Joyce en Padua, Fondo de Cultura Económica ·  2 Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi · 3 https://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2020/07/entrevista-inédita-con-rodolfo-walsh-en-el-capitalismo-la-prensa-es-una-maquinaria-de-mentiras/ ·  4 Entrevista de Ricardo Piglia, publicada en Cuentos completos de Rodolfo Walsh, Ediciones de la Flor. · 5 https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/6889-1360-2011-03-13.html · 6 En 1991 David Viñas rechazó la beca Guggenheim (“Fue un homenaje a mis hijos. Me costó veinticinco mil dólares. Punto.”), al igual que hiciera Haroldo Conti, en 1972 (“…me parece inaceptable postularme para un beneficio que proviene del sistema al que crítico y combato”). · 7 https://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/subnotas/157651-50540-2010-11-28.html · 8 Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio · 9 Humano, demasiado humano, F. Nietzsche.


miércoles, 24 de febrero de 2021

Pena mínima solicitan para preso político Rommel Baldemar


Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez 

Pena mínima que es de cuatro años han solicitado para el profesor Rommel Baldemar Herrera Portillo, esta mañana durante la Audiencia de Individualización de Pena, en el Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

El docente de 24 años de edad es acusado por el Ministerio Público y la Embajada de los Estados Unidos de America, por el delito de incendio en su grado de complicidad, como lo determinó la CSJ en el juicio Oral y Público en noviembre de 2020.

Inicialmente el luchador social fue acusado de incendio agravado y daños en perjuicio de la sede diplomática en Tegucigalpa, tras una manifestación social el 31 de mayo de 2019, convocada por la Plataforma de defensa de la Salud y Educación. Daños por los que la sede diplomática exigía 1.7 millones de dólares (más de 42 millones de lempiras) debido a los daños, pero este delito fue desvanecido por la defensa compuesta por la abogada Karol Cárdenas del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y el defensor privado Omar Menjivar.

Rommel Baldemar Herrera Portillo, es hijo de los también docentes Juan Carlos Herrera y Maricruz Portillo. Gran parte de su familia entre ellas sus abuelas son parte del grupo solidario que no falla a los plantones y demás acciones que demandan libertad y justicia.

Su abuela paterna, doña María Herrera, afirmó que su nieto fue agarrado como “chivo expiatorio” para que Juan Orlando Hernández saliera en “caballo blanco”, que la policía y ejército solo sirven al ilegal mandatario de Honduras. “Mi nieto no es un criminal, los criminales son ellos” refirió la abuela, quien ha vivido una etapa dura y difícil en búsqueda de justicia para Rommel y todos los presos políticos.

Capturado en mayo de 2019, Rommel estuvo cuatro meses privado de libertad en la cárcel de máxima tortura (seguridad) “La Tolva”, en Morocelí, El Paraíso, hasta octubre de ese año, cuando por orden médica y presión del equipo de defensa, se le cambió la medida de privación de libertad por internamiento en el Hospital Psiquiátrico Dr. “Mario Mendoza”.

Herrera Portillo es un paciente depresivo. Su estado de salud deterioró significativamente en la prisión, al grado de ser diagnosticado por síntomas suicidas, según el dictamen del doctor Juan Carlos Munguía, quien ha sido perito forense del Ministerio Público en audiencias de revisión de medidas.

La pena con relación al delito que se le imputa a Rommel oscila entre 4 y 8 años de prisión, detalló Karol Cárdenas, y cuenta el tiempo que el preso político tiene privado de libertad. Falta esperar este viernes 19 de febrero a las 10 a.m. lo que determine el Tribunal de la Sala V de Juicios Orales y Públicos.

Como defensa también solicitamos la suspensión de la pena, pero debemos esperar, ya que esta audiencia es muy importante y nos sorprendió la petición del Ministerio Público y la acusación privada

El abogado Omar Menjivar, explicó que basaron la petición de suspensión de la pena en vista que cumple todos los requisitos según ley: el tiempo de la pena es menor de 5 años, no hay antecedentes penales, no existe reincidencia, no hay capacidad adquisitiva en Rommel para afrontar las responsabilidades que conlleve la pea, ya que es un joven que apenas iba a iniciar su vida laboral.

Durante la audiencia, frente a los Tribunales de Justicia se llevó a cabo un plantón solidario convocado por el Comité Nacional pro-Liberación de los Presos Políticos en Honduras, quienes demandaron justicia para Rommel Baldemar Herrera Portillo.


Nuevamente Tribunal de Sentencia de SPS excluye de audiencia a acusación privada


Defensores en Línea

Por segunda vez el Tribunal de Sentencia de San Pedro Sula deja sin participación a la acusación privada en el caso del asesinato de David Octavio Quiroz, hecho sucedido durante las protestas contra el fraude electoral de 2017.

La audiencia estaba convocada para este miércoles a las 9:00 de la mañana en el edificio del Poder Judicial de San Pedro Sula, pero a pocas horas para que diera inicio se le comunicó a la defensa que la audiencia sería virtual.

La acusación privada, constituida por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), con tiempo se había movilizado para San Pedro Sula para estar presente en la audiencia, y ya estando en el lugar se les comunicó que la audiencia sería virtual, aduciendo el Tribunal el alto grado de contagio por Covid-19 que hay en el Valle de Sula.

A la acusación privada se le mandó un enlace, se ingresó a la sala y se estaba realizando otra audiencia, y cuando iba a comenzar la del asesinato de David Octavio Quiroz, se venció el tiempo que da la plataforma zoom, y el Tribunal no envió otro enlace para conectarse y participar en la audiencia de proposición de pruebas.

“Es la segunda vez que el Tribunal nos hace esto, es una informalidad”, señaló la abogada Karol Cárdenas del área de Acceso a la Justicia del Cofadeh.

Asimismo, afirmó que “es terrible lo que está sucediendo, como puede el Tribunal realizar una audiencia sin la presencia de una de las partes interesadas en el proceso”.

David Octavo Quiroz murió por el impacto de una bala disparada por agentes de la Policía Militar y del Orden Público (PMOP), cuando reprimieron violentamente una acción de protesta que realizaban los pobladores en sector de Dos Caminos, Villanueva, Cortés, el 15 de diciembre de 2017.

Por este crimen el Ministerio Público acusó al agente Denis Omar Cáceres, tras comprobarse en las investigaciones forenses que el arma asignada a él, fue la que disparó para quitarle la vida a David Octavio Quiroz.


Con siete horas de retraso inició juicio contra militar acusado de tortura y detención ilegal


Defensores en Línea

En el Tribunal de Sentencia de Trujillo, departamento de Colón, hoy dio inicio el juicio Oral y Público contra un militar acusado por los delitos de “tortura y detención ilegal” en perjuicio de dos hermanos en la comunidad de Francia, jurisdicción del municipio de Limón, en el caribe del país.

El juicio estaba programado para llevarse a cabo a las 9:00 de la mañana, pero el mismo comenzó con siete horas de retraso, primero porque la defensa no estaba presente y luego se informó que los jueces estaban en otra audiencia.

A las 3:20 de la tarde todas las partes fueron llamadas para dar inicio con el juicio oral y público contra el soldado del ejército Nelson Otoniel Gómez Sarmiento, acusado de tortura y detención ilegal, siendo las víctimas los hermanos Santos Alberto y Marco Tulio Ramos.

El hecho ocurrió el 18 de junio de 2014 a eso de las 2:00 de la tarde en la comunidad de Francia municipio de Limón, Colón, cuando una patrulla del ejército requirió a Santos Alberto Ramos, frente a su vivienda.

Ramos contó a defensoreslinea.com que estaba tratando de encender su vehículo, luego de haber llegado de trabajar, cuando ocho militares saltaron de una patrulla color verde.

Lo encañonaron y lo empujaron, cosa que sorprendió a la víctima, quien les preguntó que ¿Por qué hacían eso? sí él lo que estaba tratando de hacer era encender el carro y les pidió ayuda, cosa que molestó a los militares, quienes enardecidos le pegaron en el pecho.

Indicó que los militares le preguntaron si tenía armas, a lo que les respondió que no, luego le consultaron si tenía droga, asegurando que no.

Los soldados lo rodearon y lo agredieron verbal y físicamente.

Ramos siguió relatando que su hermano Marco Tulio al ver lo que le estaban haciendo, salió de la vivienda para intervenir pero que eso molestó más a los militares y procedieron a capturarlos.

“Nos obligaron a quitarnos las botas de hule y a poner los pies en alto. Tomaron un cable y comenzaron a pegarnos en la planta de los pies. Se intercambiaban para hacerlo”, relató Santos Alberto.Los hermanos fueron llevados al destacamento militar donde antes funcionó Corfino, ahí fueron sometidos a torturas.

Añadió que “luego el jefe de nombre Ángel Onán Tinoco, agarró varios baldes de agua y comenzó a echarnos en la cara, a modo que nos ahogaramos, mientras los demás nos tenían agarrados de las manos y los pies”.

Después de ser sometidos a torturas, fueron llevados a la posta policial del municipio Bonito Oriental y en el camino los militares amenazaron a los detenidos que “si decían algo, se las verían con ellos”.

Ya en la posta el encargado les dijo que les miraba cara de haber sido torturados, pero por las amenazas recibidas, las víctimas negaron haber sido golpeados.

Una vez que los soldados del ejército se fueron, el encargado les volvió a preguntar si habían sido torturados, a lo que contestaron que sí.

Se quitaron las botas de hule y le enseñaron como los habían dejado; entonces fueron auxiliados con atención médica.

Al día siguiente, los hermanos fueron liberados y procedieron a interponer la denuncia contra los soldados del ejército que los habían torturados.

Por este hecho se decretó orden de captura contra los ocho soldados, siendo detenido primeramente Ángel Onán Tinoco, que era el jefe. En el juicio fue encontrado culpable y sentenciado a diez años de prisión.

Ya se han detenido a dos de los participantes en la tortura contra los hermanos Ramos. Angel Onán Tinoco ya guarda prisión, cumpliendo su sentencia en el centro penal de Olanchito, Yoro.

El año anterior fue detenido el soldado de apellido Sarmiento y este día ha sido sometido a juicio oral y público.

“Será la ley que se encargará de hacerse justicia. Espero que lo encuentren culpable y lo sentencien como al primero”, señaló Santos Alberto Ramos.

Indicó que la lucha por hacerse justicia la ha continuado solo, ya que su hermano decidió irse del país para salvaguardar su vida y la de su familia, debido a las amenazas que recibieron de los militares.

“Quedamos con miedo, pusimos la denuncia y mi hermano tuvo que abandonar el país; yo tuve que irme por varios días de la casa y regresé porque no podía dejar tanto tiempo a la familia sola”, relató Santos Alberto.

Finalmente señaló que se dió cuenta que Sarmiento cuando fue detenido quiso buscarlo para negociar porque tiene hijos pequeños y que eso lo hizo dudar en continuar con el juicio, pero recordó que cuando fueron torturados “ellos no tuvieron lástima como nos trataban, sabiendo que mi hija menor sufría porque estaba viendo”.

Santos Alberto Ramos, solicitó al Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), ser observador del juicio, porque siente dudas en la imparcialidad del mismo.

Por lo que dos procuradoras del área de Acceso a la Justicia del Cofadeh, acompañan el proceso, pese a que se le dio largas al horario de inicio.


José Martí, el cronista rebelde de La Nación


Rebelión

Por Yolanda Machado *

Un cronista que vivía al periodismo, no solamente como un ejercicio profesional, sino como una misión, ligada indisolublemente a su brega por la independencia de Cuba y la unidad de América Latina.


***

“Antes que nadie, Martí hizo admirar

el secreto de las fuentes luminosas.

Nunca la lengua nuestra tuvo mejores tintas,

caprichos y bizarrías”

Rubén Darío

Corría el año 1882 cuando la pluma del cubano José Martí irrumpía en las páginas del diario La Nación, de Buenos Aires, fundado en 1870 por Bartolomé Mitre, general y expresidente de la República Argentina.

Las crónicas, que por casi 10 años se publicaron de forma continua en ese diario, fueron la corriente central de una relación con la Argentina que Martí compartiría también en otras áreas de su vida, como cónsul de ese país en Nueva York y también a través de sus semblanzas de San Martín y sus escritos que plasmaban sus intuiciones sobre “el fervor con que prepara su grandeza futura Buenos Aires”, que confiesa, lo enamoraba.

Muchos conocen a Martí como el prócer y como el poeta, pero su labor como periodista fue de una importancia fundamental en su vida. Su colaboración más larga como corresponsal desde Estados Unidos -donde se instaló a partir de 1881- la desarrolló con La Nación, a través de cuyas páginas buscaría transmitir el acontecer y la actualidad de dicho país en un momento en el que se condensaban allí importantes transformaciones. En sus cartas, Martí no solo mostraría a los Estados Unidos desde adentro para el público argentino y latinoamericano, sino que a través de sus crónicas manifestaría, además, los primeros pasos de la prosa modernista.

El hombre correcto en el lugar correcto

Según reseña el historiador cubano Raúl Rodríguez La O, fue a través de Carlos Carranza, entonces cónsul argentino en Nueva York, y con quien Martí había trabajado en la casa comercial Carlos Carranza and Company, que se hizo el contacto con la dirección del diario.

La Nación, por su parte, se expandía. Había contratado en 1877 los servicios de la agencia Havas de noticias, y su red de corresponsales se iba extendiendo cada vez más tanto hacia el exterior como al interior del país.

José Martí era, a su vez, una personalidad ya conocida en las letras latinoamericanas y se había probado como corresponsal y escritor en las páginas de otros diarios latinoamericanos como La Opinión Nacional, de Caracas y El Partido Liberal, de México.

A la sazón, el entonces director del diario argentino, Bartolomé Mitre y Vedia (hijo del fundador) en su primera carta a Martí, fechada el 26 de septiembre de 1882, le expresó que “la necesidad de un corresponsal competente en ese país era sentida por nosotros desde hace mucho tiempo, pero escollábamos en la dificultad de encontrar the right man in the right place.[1] Hoy creemos haberlo hallado en Ud., halagándonos la esperanza de que su primera carta será el punto de partida de relaciones recíprocamente gratas y recíprocamente convenientes”.

Así, el 13 de septiembre de 1882 aparecía la primera crónica martiana en La Nación. En ella narraba la ejecución de Charles Guiteau, condenado por el asesinato del presidente estadounidense James Garfield, pero también contaba sobre “Capitalistas y obreros. -Grandes huelgas. -Últimos debates del Congreso. -Descomposición del Partido Republicano. -Campamentos religiosos. -Escuela de filósofos cristianos. -Congreso de educadores”.

Las crónicas tomaban la forma de correspondencia. Las cartas escritas por Martí iban dirigidas al director de La Nación, y en ellas abordaba los acontecimientos principales de un país que en el último tramo del siglo mostraba las transformaciones que marcarían su carácter como nación que se afirmaba como potencia industrial.

En paralelo a ese crecimiento económico, como parte de él y en respuesta a él, la sociedad se movía también. Como se puede ver en ese recuento de temas al inicio de la primera entrega, puestos como a modo de título o resumen de contenidos, las crónicas buscarían pintar un cuadro, un panorama general, en el que los y las lectoras pudieran ver a través de los ojos del cronista como si estuvieran allí.

Martí se abocó a ello con especial ahínco y tomó en sus manos la tarea de ser comprensible para su público revelándose como precursor del modernismo.

En este sentido, en una de sus cartas decía: “Mire cada uno por sí, y escriba por sí, y entre en sí por luz y en su torno la naturaleza. De impresiones viven las letras, más que de expresiones. ¡Escombro, escombro! Todas esas frases rellenas, todos esos abalorios históricos, todos esos parámetros literarios, ¿qué dejan en quien se lee, sino la presunción de que el escritor es sabihondo? Narciso no se ha ser en las letras sino misionero. No se ha de escribir para hacer muestra de sí, y abanicar como el pavón la enorme cola; sino para el bien del prójimo, y poner fuera de los labios, como un depósito que se entrega, lo que la naturaleza ha puesto del lado adentro de ellos”. (La Nación, el 11 de enero de 1885).

Sin embargo, su primera entrega fue parcialmente recortada por la vehemencia de su denuncia sobre asuntos que, -a la luz de la correspondencia que siguió a ese recorte, puesto que no se sabe qué fue lo que se recortó-, el cubano consideraba reprochables sobre los EE.UU.

Le decía Mitre y Vedia en su carta de 1882, que la supresión de una parte de su entrega había “respondido a la necesidad de conservar al diario la consecuencia de sus ideas, en lo relativo a ciertos puntos y detalles de la organización política y social y de la marcha de ese país. Sin desconocer el fondo de verdad en sus apreciaciones y la sinceridad de su origen, hemos juzgado que su esencia, extremadamente radical en la forma absoluta en las conclusiones, se apartaba algún tanto de las líneas de conducta que, a nuestro modo de ver, consultando opiniones anteriormente comprendidas, al par de las conveniencias de empresa, debía adoptarse desde el principio en el nuevo e importante servicio de correspondencias que inaugurábamos.”

En igual tono de sinceridad contestó Martí a dicha carta, replicando, entre otras cosas que “cuando haya cosas censurables, ellas se censurarán por sí mismas; que yo no haré en mis cartas -pues va dicho sin decirlo que acepto el honor de escribirlas para La Nación-, sino presentar las cosas como sean, que es sistema cuerdo de quien, por no ser de la tierra, tiene miedo de pensar desacertadamente, o amar demasiado, o demasiado poco.”

Y agrega que su método “para las cartas de New York que durante un año he venido escribiendo, hasta tres meses hace que cesé en ellas, ha sido poner los ojos limpios de prejuicios en todos los campos, y el oído a los diversos vientos, y luego de bien henchido el juicio de pareceres distintos e impresiones, dejarlos hervir, y dar de sí la esencia,-cuidando no adelantar juicio enemigo sin que haya sido antes pronunciado por boca de la tierra,-porque no parezca mi boca temeraria;-y de no adelantar suposición que los diarios, debates del Congreso y conversaciones corrientes, no hayan de antemano adelantado. De mí, no pongo más que mi amor a la expansión -y mi horror al encarcelamiento del espíritu humano.”

Aunque no se conoce si esta carta tuvo a su vez una nueva contestación por parte del director de La Nación, lo cierto es que se inauguraba así la serie más larga de crónicas de Martí sobre los Estados Unidos, que fueron ciertamente tan halagadoras como críticas para aquel país, buscando, como él mismo había propuesto, tanto “poner los ojos limpios de prejuicios en todos los campos” como tratando de cumplir esa misión que daba al periodismo, cuando decía en esa misma primera misiva al diario argentino que “la prensa no puede ser, en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación. La prensa es Vinci y Angelo, creadora del nuevo templo magno e invisible, del que es el hombre puro y trabajador el bravo sacerdote” y agregaba que allí, en los Estados Unidos, hervían “en junto con los modernos problemas humanos, los problemas concretos de América, y ambiciones que alarman y grandezas reales que deslumbran”.

Dos herejías: la forma y el contenido

Las cartas de Martí desde EE.UU. buscaban dar una imagen integral, pintar un mosaico con temas de sociedad, entretenimiento, conocimiento y ciencia, economía, política, todo contado en un tono tan accesible como cercano, como cuando dice:

“Vamos a pasear por Nueva York hoy que es día de elecciones: a ver quiénes votan, y cómo y en dónde, y qué se hace después de votar; a oír lo que se trama, vocifera y cuchichea; a pintar en su día de soberanía a este pueblo pujante y complejo; a palparle, ahora que las tiene conmovidas, las gigantescas entrañas”. (La Nación, 6 de noviembre de 1884)

O como cuando describe a la ciudad, como “una locomotora de penacho humeante y entrañas encendidas. Ni paz, ni entreacto, ni reposo, ni sueño. La mente, aturdida, continúa su labor en las horas de noche dentro del cráneo iluminado. Se siente en las fauces polvo; en la mente, trastorno; en el corazón, anhelo.” (La Nación, 8 de julio de 1883)

Era una escritura que buscaba acercar la experiencia del cronista de forma tal que fuera una sucesión de imágenes, casi como una película, para quien lo leía.

El propio escritor y político argentino, Domingo F. Sarmiento, le pidió, en una carta abierta publicada en La Nación, al escritor francoargentino, Paul Groussac, que tradujera una de las cartas de Martí desde Estados Unidos, donde describía la inauguración de la estatua de la Libertad.

“Traduzca al francés el artículo de Martí, para que el teléfono de las letras lo lleve a Europa, y haga conocer esta elocuencia sudamericana áspera, capitosa, relampagueadora, que se cierne en las alturas sobre nuestras cabezas. Tradúzcala usted que es nuestro bibliotecario inmérito, aunque sea nuestro literato francés, y se halle en buen camino de merecer su puesto. En español nada hay que parezca a la salida de bramidos de Martí, y después de Víctor Hugo nada presenta la Francia de esta resonancia de metal (…) Deseo que le llegue a Martí este homenaje de mi admiración por su talento descriptivo y su estilo de Goya, el pintor español de los grandes borrones con que habría descrito el caos”. (La Nación, 4 de enero de 1887)

Sin entrar en un análisis exhaustivo al respecto, sí diremos que este elogio (al cual Martí se refirió con orgullo en cartas personales a sus amigos) se produce en medio de la existencia de posturas opuestas de ambos escritores, Sarmiento y Martí, sobre Estados Unidos y también sobre el lugar que ocupaba lo autóctono latinoamericano para el desarrollo futuro de sus naciones. De hecho Sarmiento, ante las críticas del cubano, expresaría que “quisiera que Martí nos diera menos Martí, menos español de raza y menos americano del Sur, por un poco más del yankee, el nuevo tipo del hombre moderno” [2].

Pero el pensamiento martiano corría buscando otros cauces, que desembocarían en su archiconocido artículo “Nuestra América”, publicado por primera vez el 1ro de enero de 1891, en La Revista Ilustrada, de Nueva York.

Allí decía que:

“A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país.”

De la misma manera, se empeñaba Martí en hacer conocer a través de sus escritos lo que más tarde, en 1894, denominaría en el periódico Patria como “la verdad sobre los Estados Unidos”, cuando escribía que: “Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se ha de esconder sus faltas, o pregonarlas como virtudes”.

Es por ello que en esa serie de crónicas que vieron la luz en La Nación entre 1882 y 1891, que forman parte del conjunto que luego se catalogó como “escenas norteamericanas”, se ven momentos de exaltación y momentos de crítica.

Las más seguidas se condensaron en la serie sobre la primera Conferencia Internacional Americana, convocada en 1888 y realizada entre 1889 y 1890, en la cual, EE.UU., en la figura de su entonces secretario de Estado, James G. Blaine, convocaba a la creación de una unión aduanera con los países de la América del Sur, que fomentase “en cuanto sea posible y provechoso, el comercio recíproco entre naciones americanas”.

Martí veía en ello el peligro de una nueva dominación.

“Jamás hubo en América, de la independencia acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles: y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder, ligadas por el comercio libre y útil con los pueblos europeos, para ajustar una liga contra Europa, y cerrar tratos con el resto del mundo. De la tiranía de España supo salvarse la América española; y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia”. (La Nación, 2 de noviembre de 1889)

Su postura confluyó con la de los delegados del gobierno argentino, Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña. La Argentina mantenía un fluido comercio con Gran Bretaña y Europa, el cual no estaba dispuesta a abandonar, y también con los Estados Unidos. Pero éste adoptó una política proteccionista para su industria que perjudicaba las exportaciones argentinas, no sólo por las tarifas arancelarias, sino también porque decidió importar determinados productos de otros países en detrimento de los que venían de la Argentina.

Refiriéndose a ello, el delegado Roque Sáenz Peña en aquella ocasión, dijo que “la respuesta de los Estados Unidos ha sido terminante para el Gobierno Argentino; ellos seguirían favoreciendo las importaciones de Oceanía y del Sur del África, no obstante la liberalidad de nuestras leyes que les han permitido duplicar su comercio con relación al nuestro; se explica, pues, que la Delegación en cuyo nombre tengo el honor de hablar, no cuente con abrir las puertas que le han sido firmemente cerradas; ella se limita a declarar que sus aduanas continuarán inalterables y francas para este continente, como para el resto del mundo, agregando, en cumplimiento de sus instrucciones, que no rechaza la posibilidad de hacer tratados, si bien se abstiene de recomendarlo, porque no son consejos los que el comercio necesita”[3].

Independientemente de las motivaciones que pudiera haber tenido Sáenz Peña -que no hacen al tema de este artículo- su posición condensó el desacuerdo de la Argentina con esta unión aduanera y expresó el desacuerdo con el intento de la comisión integrada por los secretarios de los Estados Unidos, de acordar en ese evento posibles futuros tratados bilaterales, asunto que no formaba parte de los temas estipulados en la convocatoria a la reunión. Estos episodios acercaron nuevamente a Martí con personalidades clave de la Argentina de la época.

Martí, nuestro americano

Fue así que el cronista rebelde de La Nación -al cual unos años antes dicho medio le había ofrecido viajar a Buenos Aires para asumir la jefatura de su redacción, como detalla el historiador cubano Rodolfo Sarracino-, se transformó unos meses después de esta conferencia, el 24 de julio de 1890, en el cónsul de la República Argentina en Nueva York.

Martí asumiría esta tarea hasta 1891, año en el cual cesaron también sus crónicas para el diario argentino. La urgencia de la preparación de la guerra de independencia de Cuba de España y la inminencia del estallido de la misma cobraron total centralidad en la vida del prócer cubano.

Su paso por La Nación, fue en efecto una continuación de la misma rebeldía con la que pensaba y desafiaba los cánones, en las letras y en el pensamiento, planteando la necesidad de romper esquemas heredados, de conocer a las naciones latinoamericanas en su historia y sus costumbres, para crear lo nuevo a partir de allí.

Sus crónicas no fueron un condensado informativo. Traslucían su pensar, sus más íntimas convicciones, tanto en los elogios como en las críticas, lo cual era el fin último de un cronista que vivía al periodismo, no solamente como un ejercicio profesional, sino como una misión, ligada indisolublemente a su brega por la independencia de Cuba y la unidad de América Latina.

Notas:

[1] “El hombre idóneo en el lugar idóneo”

[2] Sarmiento, Domingo F. en Fernández Retamar, Roberto (2004). Todo Calibán. CLACSO. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/caliban/caliban1.pdf

[3] Discurso de Roque Sáenz Peña, “El Zollverein Americano” en la Primera Conferencia Americana, en Washington, 15 de marzo de 1890.

* Yolanda Machado. Periodista, comunicadora y docente universitaria. Estudiosa del pensamiento martiano. Investigadora del Cetcot – Universidad de Buenos Aires y de Pasado y Presente siglo XXI.


20 años no es nada, o el reverdecer del Foro Social Mundial


Estrategia.la

Por Aram Aharonian 

Foto: Ciranda.net

Es difícil explicar a aquellos que no lo vivieron, cómo era nuestro mundo al inicio del milenio, dos décadas atrás, cuando la tecnología digital aún estaba en pañales, y la luz de la esperanza se prendía detrás de la consigna de “otro mundo es posible” en la lucha contra el neoliberalismo y la globalización capitalista.

Hace dos décadas convergían algunos acontecimientos que marcaban el signo progresista latinoamericano en el comienzo del nuevo milenio. En la última semana de enero de 2001, más de doce mil personas se daban cita en la sureña ciudad brasileña de Porto Alegre, en el primer Foro Social Mundial, como contraparte del Foro Económico Mundial (FEM), también llamado Foro de Davos, donde se reúnen los principales líderes empresariales, políticos conservadores, así como periodistas e intelectuales obsecuentes, con el fin de marcar el ritmo de la economía mundial. Eran momentos de agitación, de banderas rojas, del renacimiento de la lucha, de asumir la necesidad de rejuvenecer el pensamiento crítico, tener objetivos concretos, comunes y compartidos.

Con el nuevo siglo, comenzamos a reverdecer los viejos sueños (la lucha siempre fue la misma), con la apuesta del Foro Social Mundial, en la sureña Porto Alegre, donde convergieron pensadores, trabajadores, movimientos sociales, organizaciones civiles, sindicatos, estudiantes, campesinos, académicos… y hasta políticos, pese a la oposición de algunos de los organizadores.Ya en el primer FSM, en esos cinco escasos días (entre el 25 y el 30 de enero de 2001) que despertaron a nuestras izquierdas (o al progresismo antineoliberal, si prefiere)  se fue discutiendo, debatiendo, consensuando, la nueva agenda soberana de los pueblos, los diversos caminos que nos dejaron entrever, aunque fuera por unos años, que ese otro mundo necesario, también era posible.

El mismo día de la inauguración del primer Foro Social Mundial, el 25 de enero de 2001, comenzaba su vida el portal Carta Maior en su lucha por la democracia en la información, por los valores democráticos y por una sociedad más igualitaria y justa.

En Venezuela ya gobernaba (desde 1999, tras imponerse en las elecciones con el 56% de los sufragios) Hugo Chávez, imponiendo reformas estructurales en camino a la democracia participativa bolivariana, con una nueva Constitución, con la nacionalización real del petróleo y la distribución de su renta a través de programas (misiones) públicos y de bienestar social.

Mientras, en Brasil asomaba la candidatura de Lula, un dirigente metalúrgico al frente del Partido de los Trabajadores, para ser el próximo presidente. Lo importante es que desde el primer FSM fueron recurrentes los debates en torno al poder, las formas o vías para hacerse de él y el cómo ejercerlo.

Al segundo FSM, también en Porto Alegre, del 22 de enero al 5 de febrero de 2002: acudieron más de 12.000 delegados, representando a gente de 123 países y 60.000 asistentes. Se llevaron a cabo 652 talleres y 27 conferencias.

En poco más de un año se modificó la escena política mundial con su abierta oposición a las políticas y a las consecuencias sociales negativas de la globalización económica neoliberal como al rol decisivo que en ella desempeñan las principales instituciones y agencias internacionales.

Formado por viejos y nuevos movimientos sociales, ONGs, redes de acción cívica y colectivos políticos y sociales con las más diversas concepciones, intereses, señales de identidad y recursos, el activismo trasnacional emergente logró rediseñar la cartografía de la política y conquistó el reconocimiento político del propio establishment económico y político. Ello, gracias a la legitimidad que fueron adquiriendo las manifestaciones de masa, los foros alternativos y las campañas que se organizaron, como la anulación de la deuda externa de los países en desarrollo.

Uno no puede dejar de recordar las manifestaciones contra la cumbre de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, en el corazón del imperio (29 de noviembre al 3 de diciembre de 1999), donde más de 40 mil personas convocadas principalmente por sindicatos, ecologistas, profesionales, campesinos y ciudadanos comunes, lograron hacer fracasar la llamada Ronda del Milenio, en ,lo que dio por calificar como el inicio de la nueva etapa del movimiento antiglobalización.

Seattle fue el momento culminante de un arduo proceso de convergencias progresivas y también precarias entre numerosas redes, organizaciones, movimientos y movilizaciones, alimentadas por las manifestaciones europeas contra el desempleo y del primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad contra el Neoliberalismo convocado por el zapatismo.

La amplia capacidad de movilización social alcanzada en Seattle se repitió en Québec y Génova y mostró un movimiento heterogéneo, global, no doctrinario, que lograba establecer lazos con la opinión pública a través de la incorporación de temas y preocupaciones diversas en torno de dos ejes básicos: el rechazo a la transformación de todas las actividades humanas en mercadería, y la exigencia de democracia frente al poder fortalecido de los mercados.

Volviendo al FSM

Entre el segundo y tercer foro, se produjo el golpe de Estado del 2 de abril de 2002, en Venezuela, que fue detenido por el pueblo que repuso a Chávez en el palacio presidencial. En el golpe, que intentaba cortar de cuajo la experiencia democratizadora y socializante, participó toda la derecha, la policía y mandos castrenses, y contó con el apoyo expreso de los gobiernos de Estados Unidos y España.

El tercer FSM fue celebrado nuevamente en Porto Alegre, en enero de 2003, cuando Lula ya era presidente y Néstor Kichner se presentaba como candidato del peronismo renovador en Argentina. Hubo muchos talleres en paralelo, incluyendo, por ejemplo, el taller «La vida tras el capitalismo», que proponía una discusión enfocada a las posibilidades participativas de diferentes aspectos de las estructuras sociales, políticas, económicas y de comunicación. Allí se presentaron varios panales sobre Comunicación y democracia y comunicación popular (incluso se cubrió el evento con un pool de diferentes colectivos).

No obstante que en el Comité Internacional del FSM se manifestaron algunas reticencias, el presidente venezolano concurrió invitado por la Central Unica dos Trabalhadores (CUT) y el Movimiento dos Sem-Terra (MST), así como por el Partido Socialismo e Liberdade (PSOL) para participar de actividades paralelas al FSM.

Chávez aseguró entonces que en el FSM se está construyendo una alternativa al modelo neoliberal y salvaje que amenaza con acabar nuestro planeta. “Si nosotros no acabamos con el neoliberalismo, el neoliberalismo acabará con nosotros”, sentenció en el anfiteatro de la Asamblea Legislativa de Porto Alegre, rodeado de dirigentes de la izquierda brasileña y regional.

Y así, el Foro, pese a que algunos de sus “dirigentes” no lo deseaban, fue sumando flautistas de Hamelín, más allá de intelectuales convocantes de multitudes como José Samanago y Eduardo Galeano, o la figura del octogenario excura belga Francois Houtart, fundador del Centro Tricontinental, caminando apurado, de foro en asamblea, lleno de libros en sus manos.

Allí, recuerda Flavio Aguiar, como vimos acontecer décadas después, fueron pactados muchos de los caminos que nos permitieron vislumbrar aquel “otro mundo posible”. Chávez, Lula, Evo, Correa, Fernando Lugo, Pepe Mujica, entre otros pasaron por las ediciones del FSM, construyendo los pasos de una agenda soberana en el continente

Y queda en nuestra retina el acto en el Gigantinho, donde todos ellos, micrófono en mano desde la tarima central, se sumaron a los artistas y al público, cantando juntos las canciones populares de nuestra América Lapobre.

Media Watch Global y Telesur

Como resultado de algunas de las conclusiones del 2002, en el Foro del 2003 fue presentado en sociedad el Observatorio Mundial de Medios (Media Watch Global), que se proponía, sin censurar, lograr el predominio de la ética en el periodismo y evitar la manipulación informativa o política de los grandes medios.

“No crean que la manipulación política es un problema solamente del Tercer Mundo”, señaló entonces el fundador de Inter Press Service, Roberto Savio -uno de los propulsores, junto al director de Le Monde diplomatique Ignacio Ramonet y el director de Carta Maior, Joaquim Palhares-, de la flamante organización. Se anunció que tendrá su sede central en París, y al menos representaciones en Venezuela y Brasil.

Una veintena de periodistas y militantes altermundistas viajaron de inmediato a Caracas, donde se estableció el capítulo venezolano (liderados por la revista Question), que tuvo su desarrollo, coordinando observatorios de medios durante elecciones presidenciales en Bolivia, Chile, Nicaragua, El Salvador, Venezuela, entre otros países.

Una de las preocupaciones mayores que teníamos aquellos comunicadores que participábamos en el FSM era la poca difusión que se lograba no solo sobre los foros, los participantes, la agenda que se trataba y sus conclusiones.

En los foros de comunicación comenzamos a hablar de la necesidad de tener una televisora latinoamericano-caribeña, para poder ver el mundo desde el sur, a socializar el proyecto que traíamos tras la Asamblea de la Federación Latinoamericana de Periodista en La Habana, lo que finalmente, pocos años después, se llamaría Telesur.

Socialismo, el ALCA, no confundir al enemigo,

EL FSM volvió a Porto Alegre en enero de 2005 (tras un paseo por Bombay en 2004), y Chávez fue la gran atracción de los miles de participantes, que colmaron el estadio Gigantinho (dentro y sus alrededores). Quizá fue el foro que quedó más marcado en nuestras retinas, donde Chávez dio un giro a la revolución bolivariana, cuando se manifestó abiertamente por el socialismo, sorprendiendo a muchos.

En su segunda visita a una reunión del FSM en Porto Alegre, Chávez hizo hincapié en que había una nueva correlación de fuerzas en América Latina y en el mundo, y que Estados Unidos ya no puede imponer su voluntad.

Asimismo, en el Foro, Chávez paró de lleno el malestar de muchos militantes contra Lula, por un proyecto de reforma sindical de su gobierno y a su decisión de asistir también al Foro de Davos. “No confundir al enemigo: Lula es un socio, un compañero en esta lucha”.

Unos días después, en el Teatro Ateneo (hoy ND) de Buenos Aires (a donde viajó desde Porto Alegre), Chávez también defendió a Néstor Kichner, abucheado por algunos de los presentes, apelando al Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos, esa es la ley primera”. Remarcó la necesidad de tener en claro quién es el enemigo y de trabajar por la unidad para la integración.

ALCArajo

En Porto Alegre se consolidó el No al ALCA, un amplio movimiento político-social llevado adelante por gobiernos, partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales de todo el continente americano, con el fin de oponerse al proyecto estadounidense del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA),

El movimiento se opuso a la regla del libre comercio (free trade) como reguladora de las relaciones internacionales, sosteniendo que promovía la desigualdad y la pobreza, y propuso en cambio un orden internacional basado en criterios que permitieran achicar las asimetrías, como el comercio justo (fair trade), la integración económica regional y subregional y la complementación productiva.

El 5  de noviembre de 2005, cuando se reunió la IV Cumbre de las Américas en la balnearia ciudad argentina de Mar del Plata, para poner en marcha el ALCA, se produjo un histórico enfrentamiento entre los gobiernos que defendían el acuerdo, con el presidente de EEUU George Bush a la cabeza, y aquellos que se oponían, liderados por los presidentes Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez, que tuvo como resultado la paralización definitiva del ALCA...

Ya Telesur estaba en el aire e impidió que se invisibilizara tanto la reunión de la OEA (¡cómo olvidar las caras de Gorge Bush y su socio mexicano Vicente Fox!), como las multitudinarias movilizaciones populares bajo la consigna de “ALCA-rajo”, con Evo, con Maradona, con el pueblo en las calles marplatenses.

En 2006, el FSM se mudó a Caracas. Allí en la inauguración, Chávez señaló: «Solo apuntando al poder pudiéramos comenzar a transformar el mundo. No lo podemos hacer con este foro ni con cien más. Sirven de ayuda, son imprescindibles, pero a eso hay que acompañarlo con una estrategia hacia el poder, si no, no tendría sentido». Bien claro: en enemigo no está derrotado, la lucha continúa hasta la toma del poder (y no solo del gobierno).

En enero de 2007 el FSM se mudó a Nairobi, en plena África, y ahí estuvimos con Telesur, comprendiendo in situ que los problemas de africanos, asiáticos, latinoamericanos y caribeños era básicamente los mismos: la explotación capitalista y sus consecuencias. Este foro nos mostró los problemas de los pueblos africanos y enfatizó la necesidad de dar voz a sus 850 millones de personas.

En 2009, el FSM volvió a Brasil, a la nordesteña Belem do Pará, en plena Amazonia, impulsado por Carta Maior, abordando el tema principal de la preservación de todo el patrimonio natural aún existente en el planeta. En enero de 2010 volvió a Porto Alegre, Brasil, y se abrió con el lema “Diez años después: desafíos y propuestas para otro mundo posible”, peor el impulso ya había decaído.

Aquí estamos y a eso vamos

Veinte años después, el FSM, en formato virtual, vuelve a trabajar por otro mundo cada vez más necesario, cuando se habla del eventual fin de la humanidad.

Y quienes seguimos en la lucha por otro mundo imprescindible, la necesidad de aunar agendas, criterios, luchas; de intercambiar estudios, investigaciones; de renovar el pensamiento crítico, muchas veces estancado en viejos dogmas y en perspectivas de mundos que ya no son, continuamos peleando para que el mensaje se imponga en el imaginario colectivo mundial.

Somos conscientes de que esta guerra cultural, ideológica, la vamos perdiendo por goleada y hoy por hoy la idea de otro mundo posible y para todos no logra imponerse en el imaginario colectivo. El mundo pospandémico, para el que debemos prepararnos, será muy diferente al que hasta ahora conocimos.

Hoy la continuidad de FSM depende de la elaboración de una agenda anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal, partiendo de una relación del pensamiento crítico y estratégico; una forma de deliberación que supere el actual déficit democrático de su Comité Internacional y, sobre todo, de enamorar a las nuevas generaciones para luchar por un mundo mejor, ya que ellos serán quienes puedan disfrutar…o padecer. Ellos serán lo que podrán reverdecer el Foro.

Perdón, ¿20 años no es nada?

* Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y susrysurtv.

Foto de portada: El Foro Social Mundial celebra sus 20 años con una edición virtual. Foto: Ciranda.net


martes, 23 de febrero de 2021

Muere joven a quién policías y militares le dispararon


Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez

La familia de Erick Davinson Barrientos Avilés, denunció que la Policía Nacional disparó contra el joven, provocándole la muerte horas después.

Según la versión de la familia, Erick habría rosado con su carro de trabajo un cono de La Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT- que es dependencia de la Policía Nacional) en la colonia El Carrizal de Comayagüela a eso de las 2p.m del lunes 15 de febrero.

En la escena había policías y militares, que hicieron varios disparos contra Erick, frente a la ferretería familiar. Él conducía una volqueta en la que halaba piedra desde el municipio de Talanga, afirmó la familia en entrevista a el canal Hable Como Habla Televisión Digital (HCH).

Era un hombre trabajador, amistoso y buen esposo, describió la familia doliente, a quienes les avisaron en horas de la noche que el joven falleció en el Hospital Escuela Universitario (HEU) de Tegucigalpa, antes de someterlo a una operación en el intento de salvarle la vida.

Erick se comunicó con su esposa, quien con bebé en brazos declaró que él le envió fotos de las heridas de las balas, por qué ella creía su compañero estaba bromeando.

Por su parte el coronel Francisco Salgado de la Fuerza Nacional de Seguridad del Transporte Urbano (FNSTU), dependencia de la Fuerzas Armadas, lamentó la muerte del joven y justificó que, el hecho se dio por una desobediencia a las autoridades y agresión a la patrulla policial.

Agregó que exigen una investigación acorde a ley, estando los agentes a las órdenes de investigación, y que los hechos se originan desde antes de los disparos.

Los agentes responden a la situación de acuerdo al grado de la amenaza, afirmó el coronel Salgado, al medio de comunicación. También que los disparos son abajo de la rodilla, por lo que no era intencional.

Hay un video que muestra el momento de los disparos, la policía y militares acorralaron al joven dando persecución hasta las instalaciones de la ferretería dónde había más personas que exigían el cese a los disparos y que llamaran a la ambulancia porque el muchacho se desangraba.

En cuanto a los revestimientos balísticos, según el coronel Salgado, fueron levantados por el departamento de Inspectores Oculares, pero esta dependencia afirmó al canal de televisión que no encontraron ningún casquillo. La familia afirmó que éstos fueron recogidos por otra persona en visita que los agentes policiales pretendían levantarlos. Pero fueron entregados a los investigadores.

La familia exige justicia para Erick Barrientos, que este crimen no quede en la impunidad.


Los objetivos de la crisis


Defensores en Línea

Es demasiado evidente que Honduras está en camino hacia un nuevo desgarre social y político impulsado por el crimen organizado que controla el Estado. El plan avanza de la mano con el grupo mafioso de gringos y hondureños que controlan el lobby en Washington.

El detonante será otra vez el tema electoral, ese mismo que fue elegido en 2011 para dinamitar el proceso insurreccional del pueblo hondureño que avanzaba después del golpe de Estado, y que preocupaba al imperio.

En 2021, el proceso de elecciones en medio de las pandemias de la Covid, la corrupción y la violencia que diezman la sociedad hondureña, es un atrevimiento tan peligroso como votar con un censo sin depuración, y con una ley electoral sin reformas.

El gran objetivo de esta nueva crisis en curso no es mantener dentro del Estado al clan Hernández para evitar su extradición total a las cortes de Nueva York, el objetivo es asegurar el modelo de exportación de drogas y blanqueo de dinero que promueven el Comando Sur, la DEA y el Pentágono.

En algo hemos quedado claros en Honduras en los últimos 20 años: el objetivo del tesoro estadounidense y de las bolsas de valores norteamericanas es asegurar el comercio de de drogas, armas, farmacéuticos y personas, los negocios más rentables de la mafia imperial en el mundo.

Para asegurar la infraestructura local que ejecute esos negocios, los grupos de lobistas pagados por el crimen organizado trabajan a dobles turnos promoviendo a los más cristianos, a los más mentirosos y a los más audaces políticos, pastores, periodistas y chafas al servicio de la muerte. Toda una generación de lacras envenenadas por la ambición al dinero.

Frente a esta realidad brutal, el pueblo hondureño sufre las consecuencias por varios frentes. Por un lado, el modelo narco representa la destrucción del medio ambiente aguas arriba, con proyectos mineros a cielo abierto, ganadería extensiva, monocultivos de caña y palma, industria inmobiliaria a gran escala, y tala.

Por otro lado, el modelo narco representa un lastre moral para el gentilicio de ser hondureños. Actualmente, el país es sinónimo de corrupción, de crimen organizado y cocaína, somos una lavandería de dinero sucio y de violencia armada desde la policía y el ejército. Atravesar una frontera es un acto de vergüenza y de humillación. Ser hondureño es una mala marca, una mancha por culpa de estos miserables. Hondureños cobardes, nos dicen. Traficantes, apátridas de republiquetas alquiladas.

También el modelo narco hondureño representa una catástrofe económica para la absoluta mayoría de la población, excepto para unas pocas familias que se benefician de la conversión de dólares ensangrentados en negocios legalizados.

El modelo narco, sin embargo, está bendecido por las iglesias, extendido por la prensa y defendido por las fuerzas armadas al servicio de la dictadura y de la escuela de las américas.

Si contamos a partir de 2009, han pasado casi 12 años de esos sacrificios para la gente. La juventud sin fuentes dignas de trabajo, más de un millón de niños y niñas sin clases y más de 10 mil víctimas de la pandemia, por carecer de hospitales y vacunas.

En las últimas horas Guatemala reporta que unas 6,000 personas procedentes de Honduras han ingresado a su territorio y 3000 más aguardan en El Florido, Copán, por su permiso de entrada. Este es el exilio masivo más desafiante después de la crisis migratoria de 2018 tras el fraude electoral.

Y esta imagen es en realidad la más potente del inicio de 2021. La multitud perdió la fé, el miedo y la esperanza, y se lanzó hacia el horizonte con ganas de comerse el sol por su propia cuenta y en racimo. De nada han valido las súplicas de la congresista Norma Torres, de aguantar un poco más. ¿Aguantar un poco más? No, me pela un eje votar por las mismas basuras o esperar que los gringos se mamen al dictador. Eso se escucha en la caravana.

El destino no es el sur de México como quisieran los supremacistas blancos derrotados al otro lado del muro, el destino es Estados Unidos y Canadá, dos de los países responsables del modelo narco en Honduras junto a la Unión Europea. Son ellos los culpables de este exilio masivo que arranca después de la destrucción de los ríos y de los valles. Y serán las elecciones violentas de 2021 las nuevas causantes del nuevo éxodo masivo desde los bordos, desde los albergues, desde los barrios de lodo hediondo y desde los campos inhóspitos.

Esta no es una romería hacia ningún sueño americano como le gusta titular a los medios de joh. Es el mero desbarajuste de la población que decidió votar con los pies. Que decidió ir a visitar la casa del causante de esta tragedia. Y no es una caravana de la victoria. Esta es Honduras huyendo hacia adelante.

“No nos vamos de aquí hasta que nos dejen pasar” es la consigna de la gente que, irónicamente, produce más de 6 mil millones de dólares en remesas anuales para mantener un sistema parásito, consumista y agiotista. Las remesas que deberían servir al desarrollo local terminan en los bancos lagartos que forman parte de la mafia.

La crisis actual, y la que está configurándose con enorme fuerza, sirve a los violentos armados para justificar su omnipresencia, hace ganar tiempo a la dictadura que se ahoga en su propia miseria, provoca la pérdida de confianza ciudadana que socava el concepto de Nación, y produce dinero lastimosamente a los canallas.

Desde la perspectiva de los derechos humanos, el tiempo que está llegando representa un alto riesgo frente al cual debemos actuar preventivamente. No queremos estar para contar las víctimas, sino para salvarlas.

Por eso, esta noche hacemos un llamado enérgico a las Naciones Unidas a salvaguardar los liderazgos sociales que aún persisten en la defensa de este país convulso. Proteger a lo largo de su recorrido a estos millares de mujeres, niños y hombres que se desplazan a través de Honduras, Guatemala y México. Intervenir el proceso electoral para evitar un baño de sangre y expulsar a los criminales del poder. Y dejar a la gente que ama a Honduras hacerse cargo de este desastre.


Pablo Hasél, Anuel, las víctimas indecentes y los kilos cruzando los mares


Rebelión

Por Jon E. Illescas *

A las 8:34 de la mañana del martes 16 de febrero de 2021, Pablo Haséel, rapero, fue detenido por los Mossos d’Esquadra en la Universidad de Lleida.

¿El motivo? 64 tuits y una canción contra el Rey. ¿La pena? 9 meses de cárcel. ¿Los argumentos de los jueces de la Audiencia Nacional que decidieron privarlo de libertad durante el período que dura un embarazo? “Enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y las instituciones del Estado.”1 Usted, querido lector, podrá considerar en los enlaces del artículo si esos tuits son merecedores de lo que la Audiencia Nacional arguye. En mi humilde opinión, no. Sin embargo, Hasél, de nombre Pablo Rivadulla, ya tenía diversas causas contra la justicia anteriores, ajenas a los tuits, en canciones donde una y otra vez deseaba el asesinato de políticos con nombre y apellidos y defendía a organizaciones terroristas como ETA. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hasél merece ir a la cárcel? No. ¿Merece un castigo? Sí. ¿Es un ejemplo de lucha? No. Déjenme explicarles en los siguientes párrafos…

Eso sí, un aviso estimado lector: no continúe si espera leer un artículo de buenos y malos, de un “noble” artista reprimido y un “malvado” Estado represor. Este no es un artículo de blancos y negros sino de diferenciar entre tonos de grises para, entre tanta basura de unos y otros, encontrar la luz de la razón. Aquí no habrá ni héroes ni villanos entre los personajes principales, pero sí, espero, haya de los primeros entre un público que anhele abrazar la verdad y la decisión más constructiva para el futuro de la sociedad. No de esta capitalista, que se pudre mientras intenta parir un vástago todavía peor, sino de la que nosotros debiéramos forjar si no queremos vivir en la nueva barbarie que, tras los bastidores del pensamiento mediático, nos están cocinando.

La influencia de cantantes y artistas en la conciencia popular no me es ajena. Ni como profesor ni como investigador. Tengo una tesis y varios libros analizando la gran influencia que poseen la industria musical y sus cantantes para formar los valores y la ideología de jóvenes y adolescentes. Denunciaba y sigo denunciando que, cada vez más, las estrellas de la música popular, producida y difundida por grandes conglomerados multinacionales, fomenta entre la juventud del orbe una educación tóxica muy negativa para el desarrollo individual y el futuro colectivo: fomento del consumo de drogas legales e ilegales, individualismo, sexualización infantil, narcisismo, hiperconsumismo, violencia, agresividad, clasismo, culto al dinero, etc.

Pero no se alarmen, Hasél no trabajaba para el repertorio de Universal, Sony ni Warner, las tres grandes multinacionales que controlan junto a Lyor Cohen, Jefe Musical de YouTube, la música que consumimos. ¡Dios nos libre! Para estas grandes empresas trabajan otros “artistas” con letras y videoclips peores que no tendrán que morar durante 9 meses dentro de ninguna habitación cerrada con la llave por fuera. Mientras Hasél-Rivadulla esté disfrutando los “placeres” de la cárcel, ellos, esos otros artistas que fomentan la educación tóxica de los menores del globo, auspiciados por el gran capital, y a los que nadie reclamará para que los procesen, estarán “padeciendo” la privación de libertad que supone vivir apartado de la gente normal, currante, en inmensas mansiones y jets privados.

Aterricemos a lo concreto, pero con el cinturón bien puesto. Pongamos el ejemplo de uno de los cantantes más famosos del planeta, Anuel, encarcelado en 2016 durante 30 meses. ¿En prisión?, pero ¿en qué quedamos? Tranquilícese, no por las letras de sus canciones ni sus tuits contra corona alguna sino por posesión de armas: tres pistolas (un robada), 9 cargadores y 159 balas. Suponemos, claro está, que iba con sus amigos a cazar perdices al campo. En palabras del detenido: “Estoy aquí en veldá, en veldá, por creerme que me las sé to’as, por inmaduro y por empastillarme sin pensar que me iba a pasar algo malo (sic)”.2  Quien les escribe desconoce por qué alguien necesita empastillarse para cazar perdices, pero ese bien podría ser el motivo de otro artículo. Pasemos al siguiente párrafo…

El bueno de Anuel, “artista urbano” distribuido por Sony y galardonado con numerosos Grammys, graba canciones y videoclips (solo o acompañado) donde ejerce la “noble” profesión de narcotraficante. Así es, canta para millones de niños y adolescentes que le siguen (19 millones en YouTube, 24 en Instagram, 31 en Spotify) letras tan enormemente “constructivas” como esta, cuyo pegadizo estribillo afirma, impulsado por el Autotune, con exultante alegría: “Eh eh eh/Los kilos cruzando los mares (Uah)/Eh eh Cuidándome de los federales (Eh eh),/brrr”.3  Eso mientras en el videoclip sonríe pasando drogas de unas lanchas a otras en alta mar rodeado de mujeres ligeras de ropa. También tiene otras donde ennoblece todavía más la profesión de narcotraficante como sano método de ascensión social: “ Y yo vendía droga en la calle y también detrá’e lo’ barrote’ (ah, brrr)/Lo’ tron’ en el tron’ en lo’ tron/Encima del kilo hice un millón (hice un millón)” u otras donde comparte con sus fans, a menudo niños de entre 8 y 12 años, los expeditivos métodos para que su espíritu emprendedor no se vea sofocado por la dureza de la competencia, eso sí, siempre desde el estricto respeto a los derechos humanos: “El Tonka [un narcotraficante en la vida real] compró 30 rifles y vamo’ a cazar hasta que los matemos a to’s” (sic).4  En otro videoclip, llamado Por ley, canta riéndose al lado de un muerto en el depósito de cadáveres: “Tanto dinero en el banco que dicen que no y su alma la vendió/Ese cabrón me lo dijo, que iba a matarme, pero se murió (Se murió) /Y los de homicidio’ llegaron y nadie choteó (Nadie choteó)”.5 Hasta la fecha, ningún tribunal le ha reclamado por sus letras. Es más, en mi país, donde según la derecha tenemos un gobierno “social-comunista”, es frecuente que anuncien sus nuevos videoclips en la televisión pública. De este modo, con la ayuda de nuestros impuestos, Anuel ametralla las neuronas de nuestros pobres jóvenes (y no tan jóvenes).

¿Y qué tiene que ver Anuel con Pablo Hasél? Un poco de paciencia. Las respuestas: sí, es cierto que Hasél, como rapero e “intelectual” político deja muchísimo que desear. Sí, es cierto que cuando en 2014 fue condenado a 2 años de cárcel (de los que se libró) por sus letras con esos mismos cargos que ahora enarbola la Audiencia Nacional para llevarlo a prisión, eran mucho más sólidos. No en vano, entonces llamaba al asesinato en diversas formas, nombrándolo, al entonces alcalde de Lleida y ahora embajador de España en Andorra: el socialista Àngel Ros.6 Algunas tan poco disimuladas como: “Menti-ros te mereces un tiro”, “de lunes a lunes se merece un navajazo en el abdomen”, “que exploten una bomba mientras como un menú del caro”, “que rompan sus sesos de un disparo” y largo etcétera (por cierto, tema que pese a tanta condena sigue en YouTube).7 Muestras, en definitiva, de un extremismo e infantilismo político absolutamente contrarios al marxismo que, dice el rapero, profesar.

El marxismo tradicionalmente estuvo absolutamente en contra del terrorismo porque pensaba que solo servía para justificar una posterior reacción de las clases dominantes que les permitieran destruir lo construido tras décadas de paciente trabajo del movimiento obrero. Además, muchos socialistas y comunistas, marxistas o no, estamos en contra de justificar el asesinato de nadie en pro de construir una sociedad mejor. Por ende, Rivadulla-Hasél, se desmarca por completo de la tradición marxista por estrategia y por completo de la moral de muchas personas razonables abrazando así un cierto tipo de anarquismo gansteril del que en España tuvimos la desdicha de sufrir sus lamentables consecuencias.

El artista, como el fontanero, la profesora o el médico, tienen una responsabilidad social en tanto habitantes de este mundo, de esta sociedad. No pueden hacer lo que quieran en nombre de su profesión o su actividad laboral. Y el artista, en nombre de una sana y necesaria libertad de expresión no puede alentar que a nadie le quiten la vida del mismo modo que no puede ir por la calle miccionando en las cabezas de los niños que tiren envoltorios de plástico al suelo alegando que está realizando una performance para denunciar el cambio climático. Es decir, imagínese. Llega a mi casa un fontanero para arreglar las cañerías y comienza a cantar que merezco que me peguen un tiro y que espera que degüellen a mi madre, pero, me dice, que no me alarme, que lo canta porque así se desfoga y hace mejor su trabajo y que, si soy tolerante, todos ganaremos. Pues sería muy posible que el que acabara pegándole un puñetazo fuese yo. Sin embargo, parece difícil establecer quién y hasta dónde se ponen los límites de la libertad de expresión y dónde comienza la protección del resto de ciudadanos.

Creo que todos debemos tener derecho a opinar y expresar nuestras emociones o indicios respecto a algo. Es decir, puedo tener derecho a pensar y expresar que Pablo Iglesias o el Rey de España me caen realmente mal, que venderían a quien fuera por lograr sus objetivos o puedo pensar que el ex Rey Juan Carlos fue y es un sinvergüenza. Podría decir en una canción que “me parece un sinvergüenza” o “que me parece un impresentable” o que “le importa un bledo su pueblo”. Todo esto se puede defender, se puede sostener. Pero no puedo decir que “El rey viola niños en la intimidad”, “que se acuesta con el Rey de Marruecos” o que “maten al Rey” o “maten a Pablo Iglesias”. Tampoco lo pienso ni lo deseo, pero imagínense que lo pensara y deseara. ¿Y si un día otros pensaran y desearan lo mismo hacia mi persona o mis seres queridos y lo cantaran en temas escuchados por miles de personas? ¿Si dijesen que violo niños sin pruebas o que debería morir? ¿Deberían quedar esas personas protegidas por llamarme violador y pederasta y animar a matarme a mí o a mis seres queridos por la “libertad de expresión”? Mi respuesta es un rotundo NO.

Otra cuestión son las instituciones. Las instituciones no tienen derechos humanos y muchas veces es deseable que se acaben. Cualquier crítica a las instituciones, por duras que sean, deben entrar dentro de la libertad de expresión. ¡Faltaría más! ¿Qué hubiéramos dicho si metieran en la cárcel a alguien por criticar a una dictadura? ¿O por criticar a una democracia que muchos consideran dictadura? Si no se pudiera criticar las instituciones en muchos lugares del mundo no existiría repúblicas ni democracias ni siquiera las anacrónicas monarquías parlamentarias que todavía padecemos. ¿Debiera ir yo a la cárcel por adjetivar como “anacrónica” la institución monárquica que tenemos en mi país donde el hijo o hija del Rey es y será el jefe del Estado y el jefe supremo del ejército? Sin crítica tampoco habría sufragio universal, los sindicatos todavía estarían ilegalizados, seguirían trabajando los niños en las fábricas y la Inquisición ejecutando herejes. Incluso seguiríamos pensando que la tierra es plana. Las instituciones no solo deben poder criticarse, sino que es necesario que se critiquen en la medida en que estemos comprometidos con el desarrollo social.

En opinión de quien les escribe, lo justo hubiera sido que Hasél hubiera sido condenado a realizar trabajos para la comunidad, pongamos (es solo una propuesta) 8 horas al día, durante un año, cuando en 2014 fue condenado a 2 años de prisión por las letras contra Àngel Ros. Lo digo claro, sin pamplinas. Hasél debería trabajar para la comunidad por haber sido un irresponsable cenutrio en repetidas ocasiones, sin verse privado de su libertad por animar desde sus letras a que mataran a un hombre con nombre y apellidos y por defender organizaciones terroristas que justifican el asesinato en nombre de ideas políticas. Que lo hubieran condenado a un trabajo duro de utilidad social, tipo replantar pinos en bosques quemados a pleno sol o en un hospital donde viera la poca amabilidad que presenta el rostro de la muerte una vez que se acerca a los vivos. Quizás verla de cerca le enseñaría a no deseársela a esos vivos que tanto odio le producían por muy lamentables que fuesen y sean. Quizás así su ego de niño que necesita atención y no quiere crecer hubiera hallado la humildad y la razón necesarias para no desearle a nadie lo que él, seguro, no desearía para sí mismo ni para sus seres queridos. Quizás eso le hubiera hecho madurar. La cárcel, seguro, no.

Pero lo más grave es que el martes Hasél no entró en prisión ni lo condenaron a trabajos comunitarios por desearle la muerte a nadie sino por tuits tan “duros” como este: “¿Matas a un policía? Te buscan hasta debajo de las piedras. ¿Asesina la policía? Ni se investiga bien.” O “Mientras llaman terrible tiranía a Cuba donde con menos recursos no se desahucia, ocultan los negocios mafiosos del Borbón con Arabia Saudí.” O el sin duda más “salvaje”, criticando al progrerío del sistema: “En la «ciudad libre de desahucios» que dijo Carmena, la policía agrediendo y deteniendo a quien lucha contra los desahucios, ahora mismo.” Estoy seguro de que no menos de 1 de cada 3 usuarios de Twitter deberían entrar a la cárcel por tuits así, según nuestras monárquicas instituciones. Puede que yo y otros compañeros y camaradas también.

Por otra parte, respecto a la canción contra el Rey (Juan Carlos el Bobón) que es el otro motivo de su ingreso en prisión, la prensa de derechas se alarma porque la letra recuerda que el exrey Juan Carlos mató a su hermano Alfonso de 14 años cuando el futuro monarca, sucesor de Franco en la Jefatura del Estado, tenía 18, lo cual es absolutamente cierto. Hasél rapea “Apuntaba maneras cuando mató a su hermano Alfonsito/¿Quién se cree que fue un accidente?”.8 Esto puede ser de peor o mejor gusto, pero está expresando una creencia que él no postula como verdad, sino como posible verdad por la que él apostaría. La diferencia es importante. Hay un hecho: mató a su hermano, que es incuestionablemente cierto. Nada que objetar. Según las autoridades franquistas y actuales y su propia y posterior confesión a su padre por accidente (en el trágico momento en la habitación estaba solo con su hermano). Esto es algo que solo Juan Carlos sabe si sucedió por accidente o no. Hasél insinúa que no sin pruebas, pero no lo afirma. Imagínese que yo hubiera puesto por Twitter que creo que los jóvenes de la manada eran culpables, sin afirmarlo (a diferencia de lo que hicieron millones de personas antes de que se celebrara el juicio) y por eso me llevasen a la cárcel. Esto sería inadmisible porque sí entra dentro de la libertad de expresión, de poder creer algo siempre que no se haga pasar por una realidad, es decir, por un hecho probado.

Gracias a la Audiencia Nacional, Hasél seguirá en su rol de inmerecido héroe-mártir que en realidad es cabeza de turco que sirve como aviso para navegantes. Como criminalización del disenso, del cuestionamiento público del pensamiento políticamente correcto, del bautizado como verdad por las autoridades celestiales del consenso político de turno. Y todo ello en una sociedad que cada vez será más desigual y opresiva a menos que consigamos construir una alternativa política seria, marxista, abierta y humanista que desde el duro trabajo del día a día, en los centros de trabajo y con formación, construya una alternativa positiva viable para la humanidad. Y, por supuesto, no espere hacerlo alentando el asesinato individual como el rapero catalán hacía hace tan solo unos años. Quizás, en el fondo, el sistema necesite que se multipliquen los niños-extremistas Hasél para justificar toda la represión que vendrá cuando la explotación se acentúe y con ella la contestación popular. No les demos excusas. No se las demos, por favor. Hasél no merece la cárcel, pero tampoco irse de rositas.

Volviendo a nuestro querido Anuel y a sus compañeros de la industria musical dominante que nunca pisarán la prisión ni realizarán trabajos en la comunidad castigados por cantar barbaridades o escribir tuits tóxicos, parece claro que en esta sociedad no importa fomentar el “trabajo” de narcotraficante como salida laboral de los más jóvenes ni justificar el asesinato o la drogadicción de cientos de miles, pero sí es muy grave meterse con instituciones arcaicas que, de sobra es conocido por todos los que aprecian la ciencia de la Historia, no se caracterizan por la pulcritud moral de sus comportamientos públicos ni privados.

Hasél es más peligroso en la cárcel que fuera de ella, sobre todo para los comunistas y los demócratas (de verdad, no de postín). No lo queremos de héroe de nada, ni mártir. No nos representa. No se lo merece. Pero el caso de Rivadulla-Hasél nos muestra los peligros de que haya una verdad no basada en el rigor científico ni la razón sino en los consensos de lo políticamente correcto para delimitar hasta dónde puede llegar la crítica.

Siempre he mantenido mi tajante oposición a ilegalizar cualquier idea o partido político, incluso de extrema derecha mientras no aboguen por el asesinato de nadie. Porque quizás en un futuro pueda ser que ellos quieran hacer lo mismo con nosotros y estén entonces, por completo, legitimados frente a las mayorías. Hoy es Rivadulla, pasado mañana puedo ser yo y al día siguiente, usted. La dictadura de lo políticamente correcto no es la dictadura de la razón, es, precisamente, la dictadura de los consensos emocionales forjados por el capital sobre la razón. Son los monstruos que Goya nos advirtió que produciría el sueño de la razón: monstruitos pequeños como Hasél y grandes como sus monárquicos verdugos, Trump, los demócratas de Biden y todos los que seguro saltarán del mundo de las pesadillas a nuestras vidas mientras el sistema se derrumba o se transforma en uno todavía peor.

La justicia no es igual para todos. ¡Vaya novedad! Pues a ver si hacemos algo más que quejarnos y lanzar alocados tuits o componer canciones basura, que ya toca. Abracemos la razón y alumbremos el futuro. Mientras no lo hagamos, los kilos seguirán cruzando los mares y los reyes abandonando sus “amados” países en busca de un futuro mejor para sus bolsillos. Busquemos nosotros nuestro futuro mejor y paremos tanto tráfico de impostores mediáticos. Debemos aprender a separar la realidad de la ficción. Y Anuel o el ex Rey son tan falsos y tan verdaderos como el propio Pablo Hasél, la sonrisa de Obama o el progresismo de Biden.

* Jon Illescas es doctor en Sociología, licenciado en Bellas Artes y presentador del programa Tu YouTuber Marxista. Su último libro, Educación Tóxica fue editado por El Viejo Topo (2019, 2ª ed. 2020). Cuentas: YouTube, Twitter, Facebooke Instagram. Este artículo fue acabado el 18 de febrero de 2021 y tiene licencia Creative Commons 3.0.

1 https://www.elconfidencial.com/cultura/2021-02-16/pablo-hasel-prision-tuits-cancion-carcel_2952999/

2 Illescas, Jon E. (2019), Educación tóxica. El imperio de las pantallas y la música dominante en niños y adolescentes. Barcelona: El viejo topo, p. 107.

3 https://www.youtube.com/watch?v=C6OHcPwL9e8&pbjreload=101

4 https://www.youtube.com/watch?v=GaYswwuNX7g y https://www.youtube.com/watch?v=ZTWeZ-0EsZc

5 https://www.youtube.com/watch?v=-skTF3iHTZQ

6 http://www.exteriores.gob.es/Embajadas/Andorra/es/Embajada/Paginas/Embajador.aspx

7 https://www.youtube.com/watch?v=M7EC0JS0Qow

8 https://www.larazon.es/espana/20210215/fkflwxekoba2ldjrrtfs2takim.html