miércoles, 29 de julio de 2020
Propiedad sanitaria agudiza crisis por Covid-19 en la Mosquitia hondureña
La crisis por la pandemia del Covid-19, reveló la precariedad que históricamente han vivido las comunidades indígenas en la Mosquitia, departamento de Gracias a Dios. El olvido estatal producto del poco interés que han tenido los gobiernos en invertir en materia sanitaria, está costando caro a los pobladores y pobladoras de esta región.
Frente a los casos de coronavirus, en el Hospital Regional de Puerto Lempira se instaló una carpa para atender a los pacientes sospechosos de los 6 municipios que tiene el departamento, pero el hospital, que está a cargo de los militares, no cuenta con equipo, ni personal médico, de enfermería especializado para atender a pacientes.
La vocera del Sistema Nacional para la Gestión de Riesgos (Sinager) en el departamento de Gracias a Dios, Yuan Pravia dice que la situación se ha ido complicando, el sistema sanitario y la ciudadanía en general se encuentran en calamidad.
Pravia detalla que en el departamento tienen hospitales públicos y también privados, sin embargo, los mismos carecen de recursos médicos y humanos para dar calidad de atención a la población indígena Misquita del departamento.
La funcionaria señala que los hospitales no tienen ni siquiera oxígeno, y para rellenar los tanques es necesario trasladarse en avioneta hasta La Ceiba, Atlántida, quitando tiempo valioso que podría salvar vidas.
“En el departamento de Gracias a Dios gran parte del personal sanitario se ha infectado de Covid-19. Se ha contratado nuevo personal, pero aún resulta muy poco para garantizar la salud a la población. Nuestros hospitales y centros de salud hay que abastecerlos de medicamentos y de material de bioseguridad”, señala.
Yuan Pravia continúa relatando a Radio Progreso que los hospitales no tienen salas adecuadas para atender a los pacientes positivos de Covid-19, a los mismos se les está atendiendo en salas improvisadas y readecuadas. Por otra señala que, las autoridades locales han hecho esfuerzos por buscar centros de aislamiento para pacientes positivos, sin embargo, no hay fondos para echarlos a andar.
Estadísticas tardías
Desde el Colegio Médico se desconoce las estadísticas que brinda el Sistema Nacional para la Gestión de Riesgos (SINAGER), ya que son tardías. Normalmente el resultado de la prueba PCR, tarda entre 10 y 15 días en conocerse.
La vocera del SINAGER en el departamento de Gracias a Dios, dice que por la distancia y la falta de vías de comunicación se tienen que hacer malabares para trasladar las pruebas de un municipio a otro, y luego hasta Tegucigalpa al Laboratorio Nacional de Virología. Explica también que, se han estado realizando pruebas rápidas, sin embargo, en las últimas semanas ese proceso se detuvo por falta de reactivos por lo que no se sabe con certeza cuantas personas en realidad están positivas con la enfermedad.
Solidaridad
La doctora Ana Paz, directora del Centro de Atención Integral para Buzos con Discapacidad en Puerto Lempira, dijo que, Gracias a Dios por ser un departamento aislado y distante, se ha llevado la peor partida de la crisis de Covid-19. Señala que, hace menos de un mes comenzó a retornar mucha gente que estaba afuera del departamento, y fue así como comenzaron a incrementar los casos de coronavirus.
“En forma general la estamos pasando muy mal, no tenemos equipo. El poco equipo que llegó se usa a diario, y se está acabando rápidamente. El personal de salud al no tener protección se ha contagiado, incluso uno de ellos fue trasladado de urgencia en estado crítico hacia Tegucigalpa. Tenemos que hacer brigadas y no las hemos cumplido. Y a eso pongámosle que la infraestructura de los centros sanitarios está en pésimas condiciones”, expresa la doctora Paz.
Ana Paz detalla que como médicos tienen que comprar con fondos propios el equipo básico para garantizar sus medidas de bioseguridad.
Frente a la falta de voluntad del Estado hondureño los médicos, con el acompañamiento de la ciudadanía han tenido que ingeniarse formas para sobrevivir en medio de la pandemia.
“Ahora lo que estamos haciendo es pidiendo apoyo a organizaciones a nivel nacional e internacional y a la ciudadanía. Para ello, se han puesto a disposición cuentas bancarias donde la población y organizaciones pueden hacer sus donativos”, explica.
La doctora mira con preocupación la falta de estadísticas reales sobre el impacto de la pandemia en el departamento. Así mismo, le preocupa que mucha de la población al tener síntomas prefiere quedarse en casa sin tomar las medidas de precaución necesarias y abandonada a su suerte.
Respuesta insuficiente
Rodeada de cámaras de Televisión y anunciando con bombos y platillos llegó la cuestionada Ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, hasta las instalaciones del Hospital Regional de Puerto Lempira, allí aseguró que con la visita se espera conocer a fondo la situación técnica y epidemiológica del departamento.
El doctor Hugo Reyes, director del Hospital de Puerto Lempira detalla que la Ministra de Salud se comprometió a entregar 19 millones de Lempiras para el departamento; distribuidos en seis millones para el hospital y el restante para la región sanitaria de salud.
Sin embargo, cree que ese dinero no es suficiente para terminar con la precariedad en materia de salud que tiene la zona. “No es suficiente, solamente es un respiro, porque esta es una zona que requiere mucho más fondos. Es necesario que haya una forma que el dinero sea de manera sostenida, que no sea solamente en determinado momento”, puntualiza.
Para apoyar a los médicos en el departamento de Gracias a Dios, puede hacer sus donativos a la cuenta de la doctora Iris Janeth Portillo: 1203495351 en Banco Atlántida. O por Tigo Money a nombre de la doctora Ana Paz al número 9561-1587.
Etiquetas:
Coronavirus,
Covid-19,
Honduras
Al no cumplir sentencia, el Estado es cómplice de la violencia contra las comunidades garífunas
Miriam Miranda coordinadora de la Ofraneh.
De forma tajante y con un profundo dolor, Miriam Miranda coordinadora de la Organización Fraternal Negra de Honduras, Ofraneh, condena el abordaje que medios de comunicación dan al secuestro de los cuatro líderes garífunas de la comunidad del Triunfo de la Cruz en Tela, Atlántida.
Para Miranda, la mayoría de medios en el país ganan audiencia presentando cifras y cuerpos descuartizados, ocultando la raíz de un problema que lleva años matando a su pueblo que está luchando de frente contra empresas extractivas y el crimen organizado que opera en sus territorios.
“Han montado una cortina de humo y tienen al país esperando ver los cuerpos sin vida”, dijo señalando que los medios que hoy victimizan a la comunidad, han sido incapaces de reconocer su lucha, especialmente la que ganó cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos, encontró internacionalmente culpable al Estado de Honduras por violar sus derechos.
La Ofraneh condena el secuestro de los dirigentes garífunas y exige se les respete la vida. Así mismo, repudia que el Estado lejos de cumplir con el mandato de la Corte Interamericana, continúa entregando el territorio a empresarios para su explotación, permitiendo, además, operaciones ilícitas del crimen organizado en la zona.
Recrudecimiento de la violencia
A pesar del confinamiento que vive el país por la pandemia del Covid-19, los hechos violentos no han cesado. Según el Observatorio de la Violencia de la universidad pública, en los meses de la emergencia se registra 18 masacres, 25 en total durante el 2020, dejando un saldo mortal de 107 personas asesinadas.
“Preguntémonos, ¿quiénes tienen permiso para circular en los toques de queda? Preguntémonos”, insistió la lideresa advirtiendo que la respuesta está en el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad del Estado y los grupos criminales interesados en controlar los bienes y recursos del pueblo, especialmente de las comunidades garífunas.
Según la Ofraneh en 2019 unos 16 garífunas fueron asesinados, en su mayoría, muertes vinculadas a la defensa del territorio. Durante la emergencia por la pandemia (4 meses), más de cinco hechos violentos (secuestros, asesinatos), se han registrado en las comunidades garífunas, ubicadas en el litoral atlántico.
El dirigente Edwin Fernández de Río Tinto en Tela, fue asesinado el 20 de mayo, cuando impidió que desconocidos ingresaran a su comunidad. Era el responsable del portón que instalaron para regular el ingreso vehículos y personas con el fin de evitar la propagación del Covid-19.
El 19 de junio fue encontrado sin vida Antonio Bernárdez, un anciano que lideró la lucha de la comunidad de Punta Piedra en Iriona, Colón ante la invasión impulsada por el General Castro Kabus en 1992. Esta comunidad junto al Triunfo de la Cruz presentó ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (CIDH), una demanda contra el Estado de Honduras por violar los derechos colectivos de las comunidades. En 2015 la Corte emitió una sentencia a favor de los garífunas, pero el Estado se rehúsa cumplirla.
Miriam lamenta que en este momento las autoridades estén buscando los cuerpos de los garífunas secuestrados, cuando desde el 2015, con la sentencia de la Corte, el Estado tuvo que realizar un trabajo preventivo para garantizar la vida y bienestar en comunidades pacíficas, pero violentas por el modelo económico impuesto.
Con indignación Miranda finalizó la entrevista diciendo que es una tragedia macabra lo que vive la juventud de Honduras, donde solo muerte depara el futuro. Miriam dice que, desde las comunidades garífunas, de cultura pacifica, se está apostando por tener una cultura de paz en armonía con sus recursos, pero ese proceso es boicoteado por el propio Estado.
Gracias Compañeras
Por Melissa Cardoza
La revuelta que ha provocado el texto puesto en las redes sociales por Alexa Mar, dolido y terrible que señala a un hombre que abusó de ella y la cascada de denuncias que ha desatado, me provoca abordar, una vez más, desde otro lado lo que a mí me significó vivir y sobrevivir a las agresiones machistas. Me impresiona la valentía con que Alexa expone su experiencia, su herida, su rabia y hago homenaje, y te agradezco infinitamente compañera por lo que significa esta acción en los caminos feministas que no se detienen, a pesar de la pandemia del machismo.
Una agresión machista es una huella que queda impresa en la vida, no es cualquier cosa, y aunque se destiñe su poder, con los procesos y el tiempo, vuelve a asomarse cuando otras denuncian. Denunciar tiene el poder en la palabra que se dice, es ya un acto de justicia que nos hacemos a nosotras misma. La palabra rompe la impunidad del agresor aún cuando toda la maquinaria de la complicidad se haga presente. La palabra da a las mujeres el lugar que se merecen, y que las acciones violentas no les han podido quitar. Las dignifica ante la brutalidad de los agresores que cuando son de izquierda suelen ser cualquiera que se acostumbró a vivir doble vida, justos, nobles, simpáticos y luchadores ante las demás personas, de tal manera que logran seducir a mucha gente. Sus actos violentos, que al fin son los que les retratan mejor, son mediocres, cobardes, pero bien calculados, los realizan en la penumbra, en el espacio donde no son vistos, en el anonimato y la truculencia, cuidándose de no ser sorprendidos, por eso cuesta desenmascararlos.
Del otro lado las mujeres que hemos vivido agresión tenemos mucha necesidad de respaldo, de apoyo, de ser creídas y acompañadas. Después del alivio que provoca hablar, hay una sensación de riesgo muy grande, pues se sabe que habrá una respuesta y que no será sencillo enfrentarla, porque va la vida en ello, sobre todo en un país donde matar mujeres ni siquiera es mal visto por la cultura. Desde esa urgencia demandamos acompañamiento a nuestras cercanas y a veces a otras y a otros. Hay quienes pueden y deciden hacerlo, otras no. Y es justamente en ese círculo de quienes pueden y quieren en ese momento y lugar donde crece la potencia para seguir adelante.
Quisiera decirles con respeto a las compañeras, como Alexa, y otras que han decidido denunciar que ayuda mucho centrar la energía en esa red de solidaridad que se despliega poco a poco, y no enfocarse en las que harán comparsa a los agresores. En mi propia experiencia fueron un montón de mujeres que en distintos momentos y espacios me acompañaron a transformar e integrar esa experiencia en mi biografía feminista. Y eso, es justicia.Hace unos días Luna Flores me preguntó si creía en la sororidad, palabra fea para mi gusto, pero con intenciones constructivas. Confío en los actos que dan sentido a las palabras y sí, pienso que la amistad y complicidad profunda entre mujeres es posible, pero también sé cuánto cuesta, y cómo está cruzada por experiencias vitales, y proyectos políticos que no son de escalas estatales sino de las políticas de la cotidianidad que permiten buscar las maneras de respetarnos, aunque tanto nos han enseñado el maltrato. También sé que estas complicidades pueden cambiar e incluso terminarse sin drama ni rencores, a veces, siempre con duelo.
En los espacios feministas no todo es como quisiéramos, y cuando la violencia se instala en la vida personal alcanza a las otras, hay reacciones y respuestas que nos sorprenden o desencantan, a veces inexplicables. Es un deseo muy grande pensarnos en esta hermandad, complicidad, alianza escogida y abierta en flor, una urgencia vital ante tanta desgracia patriarcal y vale la pena caminar esa ruta intentando construirla, pero no darla por hecho, ni esencializarla como tanto pasa en los feminismos.
La amistad es un acto político, como tantos lo son. Una trama intencionada y cálida que todas necesitamos y que hace que vivir sea posible y divertido, sencillo, grato y a la que dedicamos mucha energía. El espacio feminista no siempre es nuestro lugar de la amistad, a veces coincidimos ahí, pero a veces no; y aunque suene tan obvio hay algo muy difícil de procesar en la idea de que para ser parte de proyectos comunes no somos todas amigas, ni deberíamos, aunque quisiéramos.
Muchas veces se impone este anhelo sororario con la negación de las discusiones y debates que se necesitan para complejizar la mirada feminista porque siendo un movimiento político se requiere. Nos sentimos amenazadas cuando nos interpelan, cuando se ponen temas que pudieran provocar o nombrar rupturas, distancias; tenemos miedo que nos duela, ya dolidas como estamos. Lo que sin duda es cierto es que los feminismos crecen en comunidades de mujeres donde hay pactos, conflictos y heridas, y pocas veces, creo yo, debates maduros y asertivos con una voluntad muy grande de un andar común. La orfandad que caracteriza nuestras experiencias políticas hace mella, la demanda de mantenernos juntas a cualquier costo es una expresión de esta carencia, y ésta es una reflexión que escuché hace mucho de Margarita Pisano y me parece muy vigente.
Hemos hecho como hemos podido, y hemos hecho muchísimo. A las compañeras que hoy se ponen al frente de las agresiones patriarcales, como otras antes y después, para denunciar y exigir justicia en sus colectivos mixtos, quiero volver a decirles Gracias porque han dado un paso más en nuestros históricos intentos, muy firme y esperanzador para que la normalidad nunca más vuelva a nuestras vidas, y que la sororidad tenga sentido y razón.
Voy a aprovechar para agradecer a quienes el año 2013, cuando tuve que salir de La Esperanza estuvieron conmigo en esos actos de hermandad. Yessica Trinidad, Lorena Zelaya con quienes compartimos una noche que dividió nuestras vidas en un antes y después pero no pudo separar nuestra amistad y lucha por la justicia antipatriarcal. Agradecer con cariño a Karla Lara porque siempre estuvo cerca y solidaria. A Miriam Suazo, bruja y certera, quien me ha adoptado como hermana. A Maritza Paredes y Carolina Sierra porque en el momento en que me sentí perdida me acogieron y me ayudaron a escribir y no perder la memoria de los acontecimientos con mucha delicadeza. Agradecer a Gilda Rivera, porque no dudó en poner a disposición la logística de CDM para que pudiera salir de La Esperanza con seguridad y cuidado, en ese desarraigo tan fuerte. A mi hermana Albita, también amenazada por el filo de la violencia, a quien me une la vida. A Nelly del Cid, que siempre está, a Claudia Korol, reflexiva y pensadora del amor y la política. A Miriam Miranda y su fuerza llena de sentidos. A Mirta Kennedy, y Eva Urbina con quien siempre comparto un hogar.
Agradecer a otras compañeras feministas que estuvieron todo lo que pudieron en los momentos que pudieron. Es cierto que cuando una se siente en riesgo quisiera que todas las que considera sus cercanas estén pendientes, alertas, y luego una entiende que a veces no se puede, y que una misma no logra hacerlo con otras. No es en el pedirnos cuentas que está la voluntad de crear fuerza, sino en el construir las confianzas, árdua tarea, nunca lineal y siempre a prueba. Con muchas de las que menciono en este texto ya no tengo construcciones ni cercanías, pero fueron cruciales en el momento necesario y siempre tendrán un espacio en mi corazón.
Gracias a Daysi Flores y a Reyna Cálix, también con un hogar cálido que me acogió muchas veces. A Jessica Isla quien me dio un sitio en su casa, su familia y su mesa para contar una y otra vez las mismas cosas y dialogar explicaciones necesarias. A María Elena Méndez quien en su casa me develó el continuum de esta violencia patriarcal de una izquierda histórica que a la luz hace discursos de justicia y paz, pero usa la noche, el anonimato y la mentira para acosar, violar, amenazar y abusar de su poder.
A muchas otras fuera de este país que me llenaron de solidaridad y fuerza, Ana, Mónica, Larraitz, Francesca, Ochy, Marta, Sabine y muchas más que me faltarán, y con quienes me disculpo anticipadamente. Y gracias a Berta, porque compartí el despliegue de la violencia patriarcal en aquella noche de marzo no logró separarnos y aislarla, como era la intención del agresor cuya pequeñez nunca pudo ni podrá alcanzar la grandeza de Berta, ni la de ninguna de las que estamos del lado de esta ética feminista anclada en la justicia, la belleza y la fuerza colectiva
¿Do Black Lives Matter?
Rebelión
Por Juan Montaño Escobar
Black Lives Matter tiene potencia ética equivalente en el Ubuntu al ‘si tú eres ese humano yo también soy ese mismo humano».
Soy porque nosotros somos, y porque somos, soy[1].
A la luz sideral, a la más brillante del anochecer urbano, nuestra muchachada acostumbraba a nombrarlas como nos saliera del forro de la ternura o de la melancolía. Los nombres son la activa memoria comunitaria pronta y aglomerada. Cuando repetimos los saberes del Abuelo Zenón estiramos reminiscencias gnoseológicas hasta la colectividad de abuelas y abuelos. Defendemos nombres, aquellos que nos son necesarios, por resguardo simbólico de lo épico libertario, por el largo momento creativo o por el tiempo impostergable de la reconstrucción social. El nombre tiene fuerte contenido político y a la vez es corriente cultural. Por el nombre alumbramos unas decisiones y por el nombre enunciamos intenciones. Los nombres para la diáspora afrodescendiente amplían el límite del origen nacional al internacionalismo cimarrón. Si nombramos a Malcolm X, Manuel Zapata Olivella, Marielle Franco o Juan García Salazar más que sus biografías nos acercan sus conexiones con nuestro factor de resistencia política, cultural y comunitaria. Es la lumbre permanente en la proa del bongo[2] de nuestra Historia. Silvio Rodríguez confirma a plenitud la trashumancia de los nombres en las humanidades activas dentro de su misión liberadora: “[…] sé que hay muertos que alumbran los caminos”[3].
George Perry Floyd, Jr fue el nombre trágico que mandó gente solidaria a las calles de muchas ciudades del mundo, a desafiar la asfixia opresora y policial. ¿La última rebelión contra el extendido sistema político de plantación? Es el neoliberalismo de plantación con sus brutalidades intelectuales y policiales. Después de la corrida progresista en las Américas como que empezó a reconstruirse el imaginario de la plantación en los Estados-nación americanos. ¿Estados-plantación? ¿O los Estados son una imitación escalofriante de la plantación? Las administraciones estatales se cargan de plantadores y mayorales decimonónicos con argucias políticas del siglo XXI. Así es, toscos plantadores que no ocultan el desprecio por las comunidades negras americanas y las comunican con tal desparpajo que muchos se quedan boquiabiertos, unos organismos estatales de represión que por algún bucle temporal adquirieron artículos mentales del mayoral y también el ambiente señorial de la sociedad dominante. Unas sofisticaciones mediáticas convierten lo evidente en retahílas analíticas. Pero los asesinatos de personas negras son reales, trágicamente reales, en Estados Unidos, Brasil y Colombia. También en Ecuador y Honduras, aunque con baja noticiosidad.
Maisha Nyeusi[4]
Bonita paradoja para derrotar el olvido y la ceguera cotidianos: Black Lives Matter[5] . La plantación responde con desdoro: White Lives Matter. Los nombres de esa inteligencia cimarrona emocional es absolutamente válida allá, en el monstruo[6] y por acá también, deben estar aquí, en la punta de nuestra lengua: Alicia Garza, Patrisse Cullors y Opal Tometi. Nadie condena al pueblo estadounidense, por favor. Por ahora, el monstruo se colorea anaranjado.
Las barracas allá, al fondo de las ciudades, trepando los cerros hasta el tíbiri tábara de las cornisas geológicas o a un jeme de los ríos de periódicas crecidas, son llamadas genéricamente según la rebeldía sociológica: favela, guasmo o slum. El racismo se mide en baja escolaridad, mala calidad de la educación, programas de salud de lástima y el desempleo es la subida vertical de la desesperación. Todo indicador precario que sube equivale al abismo social. Como en la plantación clásica la campana convoca a recibir regaños, regateo y rebuznos. Es la política como se la entiende por estos meses, es un acuerdo entre plantadores del norte centro y sur, para que las barracas jamás dejen de serlo. Hay algo constante como un entretenimiento al estilo del perro de Pavlov, se llama oportunidad. Motivadora palabra convertida en trampa social. Para que la oportunidad sea algún cuerno de la abundancia hay que emprender. El masticado se llama ‘emprendimiento’. Y mil programas mediáticos para una ‘ciudadanía-emprendedora’. ¿Educación? Na’, emprendimiento. ¿Salud? Na’, emprendimiento. Tremenda estafa política y económica (voluntad + voluntad + voluntad= enriquecimiento. Financiamiento = 0). Y la contraparteempequeñecer al Estado. Pongan atención, por favor, un Estado-plantación con apenas el plantador, los mayorales y los jornaleros de a real y medio. ¿Qué se crea mientras se leen estas líneas? Tremendo ejército industrial de reserva al que se obliga a admirar las veladas del poder político en la casa señorial. En esta parte, la expresión de un deseo: que esas barriadas de por allásean los negros y las negras del campo en la versión de Malcolm X.
¿Cuánto cambió para las comunidades negras americanas en las temporadas de revoluciones y progresismo? Es la pregunta que no está en los debates de la blanquitud progre. ¿Mucho? ¿Poco? ¿Nada? La discusión es aplazada para el conservadurismo más reaccionario devuelto a los mandos gubernamentales. Y no se espera ningún diálogo de estos Gobernantes-de-plantación con la diversidad. En la orilla de enfrente, otra vez la izquierda de las Américas en sus enredos eurocéntricos. Muchas citas al Barbudo de Tréveris, mucha comparación con revoluciones de por allá, muchísima cantidad de análisis. Muchos sonidos y ninguna melodía. ¿Y el diálogo horizontal, de palabra suelta comunitaria, con las organizaciones negras? No, ¿para qué? Al progresismo de Latinoamérica alguien debería mostrarle el calendario: ¡año 2020! Siglo XXI. Si el Black Lives Matter de las organizaciones afroestadounidense, con la traducción y con semántica cimarrona y diaspórica que se necesite, debería motivarlas a ir más allá del cicatero deseo de un chin menos de Gobierno de plantación. Y que no falle la comunicación: las izquierdas deben evolucionar al antirracismo discursivo y efectivo.
Черные жизни имеют значение[7]
Antes una parte de la humanidad era mercancía y a la vez producía mercancías, pero apenas las consumía. Ahora aumentó el consumo, pero la oferta de la mercancía del trabajo obliga a negociar el humanismo de esa humanidad histórica. U ocurrió algo peor: se selecciona como dictadura y privilegio social la compra de ese trabajo. Eso es el racismo operativo del siglo XX y del XXI. Nuestro cimarronismo resistente debe proponerse un nuevo esfuerzo antirracista (como sea que se lo entienda, para activar respuestas de cambio con las comunidades negras) y reclamar para sí mismo una reevaluación de prioridades políticas e reinventar estrategias para enfrentar a la sociedad dominante y su Estado-plantación. Achille Mbembe anticipó: “Antes de que las colonias se conviertan en los grandes laboratorios de la modernidad en el siglo XIX, la “plantación” ya prefigura una nueva conciencia del mundo y de la cultura”[8].
La tragedia de George Perry Floyd, Jr quizás devolvió a las muchedumbres diversas del mundo un entendimiento sencillo y no codificado de otra política sin más precisiones que las simpatías humanas antirracistas. Y una expresión política: a los puños del black power se unió la rodilla en tierra. Esa es la política real, de acción directa y transgeneracional. Esa tragedia, en Minneapolis, hizo inservible los refinados análisis, agrió el enzumacao teórico de los académicos de podio y, como se le pedía al hijo otoñal de Bendición Alvarado, se salió a la calle a mirarle la cara a la verdad[9]. La verdad de la calle esa es la verdad inmediata. La calle animada es expresión de poder político sin liderazgos crepusculares. Una calle para encantar a la juventud que con Silvio Rodríguez proclamaría cierto optimismo con poca escuela de metodologías y más de poesía callejera: “¿quién fuera un poderoso sortilegio?”[10]
Se me ocurre una bienaventurada frase de esquina: “nosotros la diáspora cimarrona decimos que, de ahora en adelante, se cumplirá la profecía de la unidad en la diversidad y será verdad evidente…” Y ya puedes decir que tienes un sueño y que la calle rebelde lo devuelve a la realidad. O al menos esa es la intención inmediata. Otra vez con Silvio: “somos prehistoria que tendrá futuro”[11]. Es la frase definitoria en las capitales de países europeas, en ciudades americanas y para quienes con una máscara no-zapatista ve pasar a los caminantes, escucha sus voces y observa sus performances. Yes, we can! La frase movilizadora no la creó Barack Obama ni David Axelrod. La primera vez la escuché en Esmeraldas, cuando la ciudad era un desastre sumado a otro, la dijo el hermano Ernesto Estupiñán Quintero como convocatoria a su campaña electoral para la alcaldía: “Sí es posible cambiar, Esmeraldas”. O sea Yes it is possible to change, Esmeraldas. El pueblo futbolero asiduo a los estadios la cambió a tres palabras simples: sí se puede. Y ya. La gente de calles liberadas no la grita, pero la práctica y exige algo que parecía imposible: se vuelva realidad.
Las vidas negras importan
Black Lives Matter una sencillez expresiva creada no para resolver dudas y sí para desafiar el racismo primario de los organismos institucionales de allá y de acá. ¿A quiénes no les importan las vidas de las personas negras? Nuestras vidas. A las sociedades racistas dominantes con sus Gobiernos perpetuadores de injustos e históricos privilegios de las burguesías blancas. Gobiernos-mayorales de frac y banda presidencial, la elegancia no clausura lo evidente. Las Vidas Negras Importan es una complejidad afro-ontológica para nuestras comunidades negras asediadas por los violentos paraestatales y estatales (Brasil, Colombia y Estados Unidos) y en aquellas que tiene menos impacto la violencia, pero hundidas en las desgracias retratadas en estadísticas de rabia principalmente por el empleo, la educación y la salud. Aumentadas en estos malos tiempos de la pandemia. Lively Up Yourself![12] Recomendaría Bob Marley.
Los procesos evolutivos de nuestras comunidades negras americanas tienen sus apoyos metafísicos en la narrativa mitológica vía oralidad pedagógica, así fue y aún lo es. Esta narrativa es sostenida por alguien que en el yoruba afroamericano se califica de omòluabí o sea persona emancipada. Estas narrativas mitológicas son metáforas para crear, consolidar y preservar el ánima de la comunidad (o de las comunidades) en el transcurso de sus luchas por el estar-bien-colectivo. Los Ancestros sentenciaban con este mandato solidario: “la sangre estira pero no arranca”. Todavía no ha sido colonizado ese apelativo sentipensante: ‘hermano’ o ‘hermana’, ‘mi sangre’, ‘familia’, ‘pariente’. O a hablar de la familia ampliada o extendida. Es como un encuentro perpetuo diaspórico que solo aplaza la separación temporaria y es renovado con estas palabras sagradas al punto de un nuevo encuentro. La sangre es la vida en términos físicos, literarios, antropológicos y filosóficos. La sangre resume: familiaje, parentescos y fortaleza de amistad. En nuestras comunidades afropacíficas se santifica: “la sangre no traiciona”. “El abuelo y la abuela por el lado de la sangre me contaron la historia de Playa de Oro, por sus palabras supe y aprendí que esta comunidad era el lugar de origen de muchos los primeros troncos familiares que llegaron al norte de Esmeraldas”[13].
Black Lives Matter tiene potencia ética equivalente en el Ubuntu al ‘si tú eres (ese humano) yo también soy (ese mismo humano). Está más allá de una transitoria carga política o de una consideración simple de ‘izquierda’, es mucho más porque propone asumir combativamente, sin importar la humanidad del momento, la opresión trágica de las comunidades e individualidades negras. Es Ubuntu de las barricadas para cerrar calles y abrir múltiples vías hacia mejores perspectivas sociales y culturales. Y no digamos económica que es la herramienta de la equidad. Son tantas sangres, pero todas tributarias una sola. Se renueva el sentido comunitario en las Américas y contiene eso de que la injusticia con el otro común en cualquier país del continente también la recibo como propia y contra mí. Como decían los revolucionarios haitianos de 1804, por estas andaduras hoy “todos somos negros (o negras)”. ¿Podría no importar el suelo sentimental? ¿Todos tienen sus prodigios anímicos? ¿Importa el rótulo: cristianismo, islam o internacionalismo proletario? ¿O todo queda explicado con el dicho ubuntológico: Black Lives Matter? Axê.
[1] Artículo Michael Onyebuchi Eze, publicado en la revista El Correo, de la UNESCO, 2011, pp.11-13.
[2] En Esmeraldas, Ecuador, es una embarcación parecida a la canoa. Se diferencia porque es de mayor calado y menor eslora. Se construyen para la pesca o el transporte.
[3] “Más de una mano en lo oscuro me conforta y más de un paso siento marchar conmigo, pero si no tuviera no importa, sé que hay muertos que alumbran los caminos”, La vergüenza, de Silvio Rodríguez.
[4] Las Vidas Negras Importan en swahili.
[5] Las vidas negras importan.
[6] Referencia a la Carta a Manuel Mercado, escrita por José Martí, el 18 de mayo de 1895. “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas;-y mi honda es la de David”.
[7] Las Nidas Negras Importan en ruso
[8] ¿Qué es el pensamiento decolonial?-Achille Mbembe, entrevista realizada por Olivier Mongi, Nathalie Lempereur y Jean-Louis Schlegel. Revista de pensamiento contemporáneo. 2008. No. 26, pp. 50-61.
[9] “[…] el rudo embajador Mac Queen le replicó que ya no estamos en condiciones de discutir, excelencia, el régimen no estaba sostenido por la esperanza ni por el conformismo, ni siquiera por el terror, sino por la pura inercia de una desilusión antigua e irreparable, salga a la calle y mírele la cara a la verdad, excelencia, estamos en la curva final, o vienen los infantes o nos llevamos el mar…” El otoño del patriarca, Gabriel García Márquez, Editorial Club BRUGUERA, p. 101.
[10]Estoy buscando una palabra en el umbral de tu misterio. ¿Quién fuera Alì Babá? ¿Quién fuera el mítico Simbad? ¿Quién fuera un poderoso sortilegio? ¿Quién fuera encantador? Quien fuera, trova de Silvio Rodríguez.
[11] Por lo menos por eso es que estoy aquí. Somos prehistoria que tendrá el futuro, somos los anales remotos del hombre. Al final de este viaje, trova de Silvio Rodríguez.
[12] ¡Anímate!
[13] Pensar sembrando/Sembrar pensando con el Abuelo Zenón, Juan García Salazar y Catherine Walsh, Quito, Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador y Ediciones Abya Yala, 2017, p. 21.
Etiquetas:
América Latina,
Coronavirus,
Covid-19
Homo Netflix, el streaming, fase superior del capitalismo
Rebelión
Por Ramiro Garzaniti
Desde hace algunos años, la sigla GAFAM empezó a adquirir cada vez más popularidad. Esta representa a los grandes monstruos de la creación y performatividad subjetiva en Occidente: Google, Apple, Facebook y Amazon. Muchas veces, el capitalismo describe este fenómeno romantizándolo y creando grandes héroes: miren cómo un pequeño grupo de personas con una buena idea y un garaje desocupado en California se hicieron multimillonarios. Aquí aparece el discurso meritócrata y el héroe capitalista (el que supo hacer dinero): si ellos pudieron, vos podrías; y el que es pobre, entonces, es pobre porque quiere. THIS IS THE LAND OF FREEDOM!
Quisiera analizar otra cara de este fenómeno: la concentración en cada vez menos manos de la capacidad técnica para crear, moldear y dominar conciencias.
No digo nada nuevo si señalo que Hollywood es un gran medio de propaganda. Posiblemente, el mayor del mundo. Pero lo que quiero señalar es que Hollywood se mudó y se concentró aún más su poder. Ya no están en un barrio de Los Ángeles (dicen que hay mucha contaminación, así que buscaron un lugar más verde). Esos medios, que hace un tiempo estaban en pocas manos, ahora están centralizados en cuatro grandes empresas que llegan a todo el mundo (excepto China, Irán, Palestina, Crimea y algún otro rincón con pruritos antioccidentales) a través de sus servicios destreaming: Amazon, Google, Disney y Netflix. Amazon opera desde Seattle, mientras las tres últimas siguen teniendo sede en California.
El intelectual italiano Giovanni Sartori señalaba que la televisión y el conjunto de nuevas tecnologías empobrecen el aparato cognoscitivo del homo sapiens y menoscaban la naturaleza simbólica del ser humano. La palabra es un símbolo que denota un significado y que implica la capacidad de entendimiento y de abstracción de manera tal que caracteriza la especificidad de la especie. En cambio, la imagen es simple representación visual y allí se agota; es decir, es suficiente con poseer el sentido de la vista. Con la televisión arribamos a una sustitución que modificó profundamente la relación entre entender y ver, ya que actualmente el relato (su explicación) está supeditado a las imágenes que aparecen en la pantalla. Esta manera de operar de la televisión atrofia la capacidad de abstracción y entendimiento, según señala Sartori. En ese sentido, remarca un proceso de suplantación del homo sapiens por el homo videns, en tanto en este último predomina el lenguaje perceptivo por sobre otras capacidades cognoscitivas. Yo quisiera agregarle al hilo de pensamiento propuesto por Sartori a otro intelectual que seguramente el pensador italiano aborrecía: Lenin. En “El imperialismo fase superior del capitalismo”, Lenin fundamenta con datos cómo el capitalismo iba necesariamente a terminar en una concentración cada vez mayor del capital y del poder. Bueno, creo que ni Sartori ni Lenin se equivocaban en estos argumentos que son complementarios. Veamos qué pasa en el caso de lo que Walter Benjamin denominó Industria Cultural.
No solo sucedió que el contenido audiovisual se centró en cuatro empresas, sino que, además, la mayoría de los consumidores solo acceden a una de ellas o, generalmente, a dos (podemos sumar a Youtube, que es de Google y al no ser pago, es visitado por mucha gente). Además, según el país en el que nos encontremos, es posible que una o dos de estas empresas controlen todo el mercado. En el caso de Sudamérica, hablamos principalmente de Netflix y Google. Algo similar pasa con la música, gracias a Spotify.
Un dato no menor, es que, hasta el año pasado, eran cinco empresas, pero el Pulpo Disney compró a la Fox y le sacó su voz, como Úrsula le quito la voz a Ariel en La Sirenita. Esta vez, hasta ahora, no hubo final feliz y Fox no recobró su voz derechosa y racista, pero seguramente Disney le rendirá sus honores. Pensé, en un momento, en enumerar algunas de las empresas que estos gigantes han comprado con el paso de los años; pero la lista sería tan larga que la flecha hacia abajo del teclado se rompería antes de llegar al final.
Alguno podrá argumentar: bueno, también existen las redes sociales como Facebook, Instagram, Whatsapp (todas la misma empresa Facebook), Twitter (una pequeña empresita familiar entre gigantes, con tan solo 350.000.000 de usuarios) o podemos ir al cine. Lamento informarles que Disney ya es dueño del 80% de las producciones que se emiten en nuestros países). Y si bien la TV por cable sigue estando en muchas salas de estar de clase media, diversos estudios muestran como el consumo de las nuevas generaciones se centra casi exclusivamente en estas plataformas.
A partir de esta gran concentración es que conversaciones como las siguientes se han vuelto muy usuales:
- Ayer terminé de ver la última temporada de Los Sopranos. Es genial; según muchos críticos, la mejor serie de la historia. ¿La viste?
- ¡Uy! Qué bueno. No, no la vi. ¡La voy a ver! ¿Está en Netflix?
- No.
- Ah…
Ese “Ah” es el punto final para el 95% de los humanos que no pagan para tener la plataforma destreaming de HBO (productora que hizo la serie “Los Sopranos”) o no conocen alternativas. Esa gente nunca verá esa serie a menos que Netflix la compre. Por eso, nos transformamos ahora enHomo Netflix.
Entre el 2000 y el 2015, varios gobiernos progresistas sudamericanos se plantaron denunciando el monopolio (que en realidad, para ser exacto, eran oligopolios) de los medios de comunicación masiva. En Argentina, Brasil, Venezuela y Bolivia, por ejemplo, les mismes presidentes se pronunciaron con respecto al tema y llegaron a proponer y sancionar legislación en esta línea. Dicho sea de paso, esa legislación pasó primero por la trituradora de la aristocracia judicial y luego por la trituradora de los gobiernos liberales que vinieron después, vía golpe o vía elecciones.
Cuando este tema se puso sobre la mesa en Latinoamérica, la queja era la siguiente: la mayoría de los consumidores centraban sus consumos en la TV por Cable y la Radio. La concentración era enorme, si en la TV teníamos 60 canales era posible que nos encontremos con solo 30 dueños, pero de los cuales 1 seria dueño de 30 canales y el resto se repartirían los demás. Si lo miramos desde el escenario actual, parece el paraíso de la diversidad.
Lo curioso de todo esto es que, si uno consulta a quien tiene cerca, se dirá que hoy somos muchos más libres de elegir qué consumimos, cuando nunca en la historia estuvimos tan cautivos de una empresa en cuanto a nuestros consumos culturales. La gente suele pensar que hoy puede “escuchar lo que quiera” porque ya no tiene que ir a ninguna tienda a comprar un CD o cassette. El problema es que ya ni siquiera nosotros elegimos, sino que una empresa lo hace por nosotros.
Por otro lado nos bombardean con su gran poder de lobby haciéndonos creer que somos libres y nos dan como contraejemplo China, donde todas estas empresas están prohibidas (salvo en las zonas económicas especiales). Y creo que este es el gran triunfo cultural del capitalismo. Es verdad que en occidente no se clausuran medios, pero no es necesario hacerlo, si total ya se controla lo que la gente consume. Mi hipótesis es que si no logran controlarlo de esta forma, no tendrán problema en “chinanizarse”.
Este es el mismo debate que Deleuze planteó cuando decía, en los años 80, que ya no estábamos en una Sociedad Disciplinaria como había explicado Miguelito Foucault, donde se nos castigaba por no hacer lo que debíamos; sino en una Sociedad de Control, donde lograron que hagamos lo que el poder necesita y pensemos que lo hacemos porque lo necesitamos nosotros. Para quienes lean literatura, el mismo contrapunto se puede encontrar entre las novelas 1984 de Jorge Orwell (una sociedad súper disciplinaria con un Gran Hermano vigilándonos todo el tiempo) y Un mundo feliz de Aldo Huxley (donde la gente sentía que hacia lo que quería y siempre era feliz con el lugar que le tocaba). En este paso de 1984 a Un mundo feliz, el streaming y su concentración en un puñado de empresas es un engranaje fundamental.
Tengo la sensación que las críticas que Gramsci le hizo Marx sobre su reduccionismo economicista y la necesidad de pensar le hegemonía teniendo en cuenta variables culturales fue muy bien entendido desde las grandes corporaciones multinacionales.
Me pregunto qué pasaría si, como todos los pronósticos indican, el PBI chino superara al estadounidense: ¿será el fin de la hegemonía yanqui? Yo considero que no. Tal vez, en algún sentido lo sea, pero la hegemonía (y este fue un error de Carlitos Marx) no es solo económica. Y creo que, en la batalla geopolítica global, Occidente tiene incluso más controlada la disputa cultural que la económica.
Y no se trata de que la cultura sea buena en sí misma, o que haya una buena o alta cultura y una mala cultura. La Industria Cultural es un campo de disputa, donde, y esto es lo principal que quiero señalar, unos [muy] pocos actores tiene demasiado poder.
Entonces, ¿qué se puede hacer? Una idea, tal vez nostálgica y old school, es buscar alternativas para consumir cultura que no dependan de gigantes multinacionales. Esto va exigir energías y tiempo por parte del consumidor: tendrá que explorar, conocer, aprender, buscar. Y, si no… bueno, también hay buenas series en Netflix.
* Ramiro Garzaniti, Lic. Prof. en Psicología R, Docente e Investigador UNLP, Argentina
martes, 28 de julio de 2020
COFADEH solicita medidas de protección a la CIDH para familia de joven asesinado por escuadrón Tigres y Policía Nacional
Por Riccy Ponce
El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), medidas de protección a favor de la familia del joven Riner Argueta Oliva, quien fue asesinado el pasado 21 de junio de 2020 por elementos de las Fuerzas Especiales de la Unidad de Toma Integral Gubernamental de Respuesta Especial de Seguridad (TIGRES) y por agentes de la Policía Nacional asignados a la Jefatura del municipio de San Esteban, en el departamento de Olancho.
Esto con el fin de evitar que se produzcan más daños irreparables a sus derechos a la vida e integridad personal a la familia, para quien COFADEH solicita dicha medida, ya que han sido víctimas de Graves Violaciones a Derechos humanos, como ser el derecho a la vida, desencadenando en el homicidio de uno de sus miembros.
El COFADEH considera que la familia del joven Riner, en especial su hermano Adrián Argueta, corren riesgo al denunciar el hecho de violación a derechos humanos que cometieron las fuerzas represoras del estado en el municipio de San Esteban, por las represalias que puedan tomar los oficiales que participaron en el hecho y que no han sido juzgados en su totalidad.
Por este caso solo están guardando prisión en el Primer Batallón de Infantería los oficiales Elmer Alexis Castellanos, Melvin Murillo González, Ruperto Antonio Rodríguez y Alex Manrique Andara Vallecillo, quienes luego de celebrarse la audiencia de declaración de imputados, se les dictó prisión preventiva.
Adrián Argueta, hermano de la víctima señaló recién cometido el hecho que “La versión que dicen es que él fue que disparó (oficial de apellido Corea) y la DPI (Dirección Policial de Investigaciones) de aquí llevó un testigo protegido que vio como dispararon al carro, luego fueron a ver y vieron que estaba muerto, lo vinieron a reportar a las 5:00 de la mañana, no sé si lo reportaron en el libro de incidencias todo eso”.
“El hecho ocurrió a la 1:33 de la mañana y todo mundo se dio cuenta de lo que pasó en la mañana, entre las 5:00 y las 6:00 am, y no sé si lo reportaron en el libro de novedades y tampoco a qué hora, porque yo pregunté y no me quisieron dar información, porque dijeron que solo se la daban a abogados”, añadió.
A eso de las 4:00 de la mañana, después de más de dos horas de haber cometido el hecho, según versiones que se maneja en torno a este caso que dejó enlutado a una familia y consternado a todo un pueblo, los oficiales se fueron a entregar, pero no lo hicieron todos. El oficial de apellido Corea que señalan de haber disparado anda libre.
La familia de Riner Argueta Oliva no ha parado de exigir justicia por el vil asesinato de su pariente y su deseo es que estos hechos tan lamentables no se sigan cometiendo, ya que la policía en la zona, en vez de dar seguridad, causa temor a la población, y es por eso que el COFADEH, ha denunciado le hecho, tanto nacional e internacional, y también está pidiendo medidas de protección ante la CIDH para la familia.
Morgue Judicial de SPS aún no entrega cuerpo de joven asesinada desde hace cuatro meses
Por Riccy Ponce
Los encargados de la Morgue Judicial de San Pedro Sula, prolongan el dolor de darle cristiana sepultura a Karen Rivera Saldívar, una joven de 33 años y madre de dos hijos que fue encontrada muerta luego de haber desaparecido cuando se trasladaba hacia San Luis en el departamento de Santa Bárbara.
Debido al toque de queda la joven no logró encontrar un medio de transporte y se quedó varada y al no poder regresar de dónde venía, ni llegar a su destino, no se supo de su paradero hasta el domingo 19 de abril, 12 días después de su desaparición, cuando fue encontrada muerta.
El cuerpo de Rivera Saldívar fue traslado hasta la morgue de la ciudad industrial, pero debido al toque de queda fue hasta dos semanas después que su hermano Rolando Rivera, y su padre la identificaron plenamente mediante una fotografía mostrada en las instalaciones de la morgue, pero a pesar de eso, su cuerpo no fue entregado.
El personal de la morgue expresó a los familiares que tenía que ir su madre para realizarle prueba de ADN y así poder entregar el cuerpo de la joven madre.
Con esfuerzo y dificultad, su madre enferma y de avanzada edad, se trasladó hasta San Pedro Sula para realizar dicha prueba y le dijeron que tenia que esperar los resultados para que se les pudiera entregar su cuerpo.
Han pasado casi cuatro meses que el cuerpo de Karen Rivera ingresó a la morgue sampedrana, y casi dos meses desde que se realizaron los trámites correspondientes, entre ellas la prueba de ADN solicitada para que se les pudiera entregar el cadáver a sus familiares, que siguen esperando respuesta.
Rolando Rivera expresó a defensoresenlinea.com que como familia se sienten desesperados, “yo ya no sé qué hacer, me siento desesperado, no sabemos si sigue en la morgue o la hicieron pasar por paciente covid-19, no sabemos por qué se tardan en la morgue, solo nos dicen que esperemos, que ellos nos iban a llamar y casi dos meses seguimos esperando la llamada, tampoco nos podemos trasladar allá porque es lo mismo y no podemos estar viajando seguido por las restricciones”.
“Nosotros como cristianos lo que queremos es darle sepultura y tener un lugar donde rezarle y saber que ella está allí, pero ya no sabemos que más hacer para lograrlo”, agregó.
Las autoridades correspondientes no se tocan el corazón para agilizar este tipo de trámites, ya que para la familia implica sacrificios trasladarse desde Santa Bárbara, de donde era Karen, hasta las instalaciones de la morgue en San Pedro Sula, por las restricciones que hay sobre el país y la falta de dinero, al no poder trabajar debido al toque de queda a nivel nacional por la pandemia del coronavirus.
A casi cuatro meses del hecho aún no se sabe por qué la tardanza de entregar el cuerpo a sus familiares, ya que según lo informado por ellos realizaron las acciones correspondientes con ayuda del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), que realizó varias acciones en torno al caso, entre ellas la denuncia del mismo a la Oficina del Alto Comisionado de Las Naciones Unidas.
Policía reprime a manifestantes garífunas
Por Marc Allas
Efectivos de la Policía Nacional reprimieron hoy con bombas lacrimógenas a pobladores y pobladoras de la comunidad garífuna de Sambo Creek que se maniiestaba pacíficamente a la altura de la carretera CA-13, para exigir la liberación de los 4 jóvenes, líderes comunitarios de la comunidad garífuna de Triunfo de La Cruz, municipio de Tela, departamento de Atlántida.
Los jóvenes: Snider Centeno, (presidente del Patronato del Triunfo de la Cruz), Milton Joel Martínez, Suami Aparicio y Sentana Thomas, fueron secuestrados el pasado 18 de julio por un grupo de hombres fuertemente armado, que ingresó abruptamente en las casas de los dirigentes, los sometieron a la impotencia y se los llevaron con rumbo desconocido.
El grupo armado que aterrizó a la comunidad, portaba chalecos antibalas, con las insignias “DPI” (Direccion Policial de Investigacion, y se trasladaban en al menos 5 vehiculos, tipo jeep.
Los dirigentes comunitarios permanecen como desaparecidos, y los organismos policiales, aún no brindan informacion sobre los avances de la investigacion, tanto del paradero de los secuestrados, como de la identidad de los secuestradores.
Manifestantes de Samboo Creek, denunciaron que una menor de edad, fue severamente afectada por la inhalación de los gases lacrimógenos, que acostumbra utilizar en forma indiscriminada contra manifestaciones pacíficas, la Policía Nacional.
La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras, condenó las agresiones en contra de la vida y dignidad de los pueblos garífunas, y exigió el respeto al derecho a la manifestación.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras (OACNUDH) condenó la desaparición forzada de los defensores de los derechos humanos del pueblo garifuna.
Alberth Sneider Centeno, ha desempeñado un liderazgo activo durante el proceso y posterior implementación de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte- IDH) del año 2015 a favor de la comunidad Garífuna Triunfo de la Cruz, dijo la OACNUDH, en un comunicado.
En dicha sentencia, la Corte- IDH ordenó al Estado de Honduras proceder a demarcar las tierras sobre las cuales ha sido otorgada la propiedad colectiva a la comunidad en dominio pleno y en garantía de ocupación. A la fecha, la implementación de dicha sentencia por parte del Estado de Honduras continúa presentando retos y desafíos.
De hecho, dicha sentencia, tras 5 años de haberse dictado, no ha sido cumplida a cabalidad por el Estado de Honduras
De acuerdo con declaraciones vertidas en medios de comunicación por parte del liderazgo de la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), no se descarta que el secuestro y desaparición de los defensores de derechos humanos garifunas, esté relacionado al tema de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), que busca resarcir los daños perpetrados por grupos económicos poderosos en los territorios del Triunfo de la Cruz y Punta Piedra.
OACNUDH hizo un llamado al Estado de Honduras a que proceda a la pronta ubicación y liberación de las cuatro personas y que las investigaciones iniciadas avancen de manera pronta, independiente e imparcial permitiendo el esclarecimiento inequívoco de los hechos y se proceda a la efectiva persecución y sanción de los autores.
La pandemia de la desinformación y la manipulación
Por Aram Aharonian *
En tiempos de pandemia aumentó el consumo de noticias, sobre todo de la TV. Las personas confían más en los medios y su cobertura sobre Covid-19 que en los políticos. El gran riesgo es que cualquier falsedad que gane fuerza puede anular la importancia de un conjunto de hechos verdaderos.
El problema no es que todos puedan opinar. Ese es un derecho inalienable. Lo que no es un derecho es la impunidad para mentir, descargar un torrente interminable de fake news, mentiras, falsedades. Y menos que, en nombre de la libertad de prensa ejerzan un escandaloso libertinaje para desinformar irresponsablemente, montados en campañas de terrorismo mediático. No, no existe tal “libertad” para contagiar la muerte.
Los “periodistas” de los medios hegemónicos vociferan contra quienes no comulgan con sus intereses (y, sobre todo los de sus patrones); insisten en silenciar a veces y otras en difamar a sus contradictores, ocultar toda información que pueda exponer a la luz pública los negociados (e inclusive los delitos) de sus patrones. Y repiten las mismas dosis de veneno los mismo, ampliado.
Es fácil autocatalogarse como “periodista”: hoy cualquiera que hable o escriba en un medio se considera como tal, cualquiera que tenga un blog (con mucho o pocos “me gusta”) dice entrar en esa categoría y/o profesión.
Pero son meros operadores propagandísticos al servicio de los grandes conglomerados económicos unos, de las estrategias de los poderes hegemónicos otros, en esta guerra de cuarta o quinta generación, donde el principal arma en esta época de la posverdad, es imponer imaginarios colectivos.
Sus armas son el sensacionalismo, enfoques sesgados, omisión de la realidad por alineación política, para tratar de imponer su realidades virtuales . Lo triste es que el público tiende a dar mayor credibilidad a los fake news que a sus desmentidas. Son tiempos de infodemia, de circulación permanente de informaciones falsas tendientes a aumentar el pánico, que se propaga más rápidamente que el covid-19.
Curas milagrosas, teorías conspirativas, catástrofes inminentes, viralizadas por las fredes sociales y difundidas como ciertas por los medios, las fake news (es decir, las mentiras) circulan y se reproducen al mismo paso que el covid-19. Se explota la incertidumbre, los miedos, pero también se expone la manipulación de intereses políticos. Ha resurgido un floreciente mercado de la información falsa.
Los diversos temas relativos a la pandemia son tratados en la mayoría de los medios como una cuestión binaria, por el sí o por el no. Los medios hegemónicos –y, lamentablemente también algunos alternativos- se dedican a banalizar todo.
Come ajo, bebe alcohol, el virus se transmite por las líneas 5G… Estas y algunas otras falsedades corren por internet, la televisión, las redes sociales. La información falsa y poco fiable se propaga de forma vírica hasta el punto de estar poniendo en riesgo muchas vidas.
También es el nido donde proliferan los estafadores. Los daños que produce la desinformación y que son siempre muy severos contra el tejido social todo, ocurran donde ocurran. Este fenómeno de la desinformación está poniendo en riesgo vidas, ya que hay personas con síntomas de estar enfermos por el coronavirus que prueban remedios no comprobados con la esperanza de «curarse» a sí mismos.
Los estudios del Observatorio en Comunicación y Democracia confirman que las fake news catastróficas calaron mucho más en los adultos que en los menores. Bueno, en los menores de 30 (e incluso de 50) años, que saben que el virus, al menos hasta ahora, se llevó en su mayoría a personas mayores de 70 años.
Entonces, esta relajación que se muestra por ejemplo en Europa, quizás muestre el egoísmo de los “jóvenes”, que saben que muy difícilmente ellos mueran de coronavirus, aunque pueden contagiar a sus padres o abuelos. Los más asustados son los mayores de 70 años, aunque esta gente –me recuerda Iván González- padeció hambre y terror, casi recién nacida la posguerra mundial.
Crisis/oportunidad
El virus del covid-19 es nuestro enemigo, estamos todos en guerra contra él. Pero toda crisis trae aparejada una oportunidad. En este caso la de ver que este modelo de desarrollo, basado en la expoliación de la naturaleza, está llegando a su fin, y cambiar el mismo es un problema de supervivencia para aquellos que sobrevivan (¿sobrevivamos?) al coronavirus.
¿Será el inicio de un nuevo ciclo histórico, una ventana para el, cambio de época y de civilización, con justicia social, ambiental? Hay fuerzas, sobre todo desde el abajo que se mueve, que quieren, luchan, necesitan el cambio. Pero otras fuerzas que –de la mano de la imposición de imaginarios colectivos- crean una falsa dicotomía entre economía y la vida y comenzaron optando por el negacionismo.
La mayor parte de la población mundial vive en situaciones de riesgo, y la pandemia muestra que los gobiernos ya no pueden argumentar que no existe forma de prepararse para las estas emergencias sanitarias, de forma que éstas no se conviertan en problemas sociales.
Certezas, se buscan
Hay una creciente demanda de soluciones, de certezas, por parte de la población y, en general, los gobiernos cojean casi siempre por el lado de la información y la comunicación. Del modo obsesivo de adquirir información es una forma de tranquilizarse, de controlar un entorno que se ha convertido en hostil y caótico, señala Ernesto Calvo, profesor de Gobierno y Política en la Universidad de Maryland.
¡Pensar que cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, en 1976, Gabriel García Márquez dijo que el periodismo era el mejor oficio del mundo! (Sin dudas lo era en aquellas épocas de teletipos, pre-internet y medios cartelizados).
La verosimilitud de las noticias falsas se potencia por la inquietud y (a veces desesperación) pública y de la falta de información científica: de cómo son los procesos de los tratamientos, las curas, los kits de diagnóstico, las medidas de distanciamiento social. Y hay personas, incluso gobernantes, que se aprovechan del desconocimiento general y hasta promueven medicamentos que no curan el coronavirus, pero que pueden constituir un buen negocio.
En tiempos de pandemia aumentó el consumo de noticias, sobre todo de la TV. Las personas confían más en los medios y su cobertura sobre Covid-19 que en los políticos (los acusan de desinformar). Va en aumento el temor a la desinformación, las famosas noticias falsas, y declaran que se dan más en Facebook y WhatsApp que en otras aplicaciones. La desconfianza campea en todas partes, también en la red.
Guy Berger, director de Políticas y Estrategias sobre Comunicación e Información de la Unesco, señala que en un momento de grandes temores, incertidumbres e incógnitas, existe un terreno fértil para que las fabricaciones florezcan y crezcan. El gran riesgo es que cualquier falsedad que gane fuerza puede anular la importancia de un conjunto de hechos verdaderos.
Algunas personas creen, erróneamente, que los jóvenes o los afrodescendientes son inmunes (todo con un tono racista o xenófobo), o que aquellos que viven en climas cálidos o países donde el verano está en camino, no tienen que preocuparse demasiado. La consecuencia probable de estas mentiras es que podría provocar más muertes prematuras.
Esta pandemia ha dejado a la vista el esqueleto del sistema y ya resulta imposible disimular las intenciones detrás de las supuestas medidas de gobiernos autoritarios para hacer frente a la crisis y resulta triste comprobar cómo algunos profesionales, algunos de impecable reputación, caen en esos juegos de malabar político y terminan apoyando a los gobernantes más corruptos, de la mano de una prensa cómplice y complaciente.
A nuestras sociedades las han callado con el fantasma del contagio los pueblos viven callados, temerosos. Fantasma que, aun siendo real, ha terminado por convertirse en un parapeto tras el cual se perpetra toda clase de delitos, como los de negociar créditos con el Fondo Monetario Internacional que impedirán siquiera imaginar un futuro.
Y a los ciudadanos les queda verter su frustración en las redes sociales, en una catarsis inocua para sus planes de dominación de las estructuras del Estado, redes que, de todos modos, ya están cooptadas desde hace tiempo.
La glosolalia
Los motivos para difundir desinformación son muchos e incluyen objetivos políticos, autopromoción y atraer la atención como parte de algún modelo de negocio. Quienes lo hacen, juegan con las emociones, los miedos, los prejuicios y la ignorancia.
Podría parecer extraño que los gobernantes de países tan importantes como Estados Unidos o Brasil hayan intentado rebajar sistemáticamente la importancia de la actual pandemia o incluso negarla, interpretándola como una ocasión de afianzar un liderazgo, y como oportunidad para restringir la libertad política, en el caso de un proyecto autoritario.
Un botón de muestra: la china Alibaba es la mayor empresa de ventas por internet del mundo, ofreciendo ventas de persona a persona, de firmas a personas, y entre firmas, con un alcance verdaderamente global. Su nueva campaña internacional de ventas es la de ofrece nuevos modelos de ataúdes: simples, con almohadas de organdí, con crestones bordados, todos acolchados y con una sábana haciendo juego.
Boaventura de Sousa Santos señala que para quién -como Donald Trump, Jair Bolsonaro o Matteo Salvini- está acostumbrado a la glosolalia, la irrupción de lo real es una ruina, porque impone la búsqueda urgente de discursos que puedan coordinar un significado-acción común.
Se llama glosolalia a la vocalización fluida de sílabas sin significado comprensible alguno. En algunas creencias religiosas como el pentecostalismo, donde a esta práctica se le conoce como don de lenguas, a tales sonidos se los considera un lenguaje divino desconocido al hablante.
Durante la pandemia, el sistema tecnocientífico no sólo no ha sido tocado, sino que ha demostrado su poderío de otra manera: la conjunción del miedo y el orden tecnocientífico ha mostrado toda su potencia, mientras los medios hegemónicos de comunicación hablan de la inminente sociedad de la vigilancia.
En 1603 William Shakespeare ponía en boca de Hamlet estas palabras: Nada tiene mejor apariencia que la falsedad.
* Aram Aharonian: Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y susrysurtv.
“El imperio estadounidense está implosionando”
Democracy Now
Por Amy Goodman, Nermeen Shaikh
Cornel West en una charla en Tempe, Arizona. Gage Skidmore
Cornel West, filósofo y activista por los derechos humanos y miembro de Socialistas Democráticos de América, dice: «…me gustaría establecer la conexión entre lo local y lo global, porque cuando se siembran las semillas de la avaricia: en la arena doméstica, desigualdad y, en la arena internacional, los tentáculos imperiales, con 800 unidades militares en el exterior, la violencia y AFRICOM en África, cuando se apoyan diversos regímenes, algunos dictatoriales en Asia, y todo lo demás. Hay una relación entre las semillas de la violencia que siembras fuera y también dentro».
Mientras miles de personas, de costa a costa, se han lanzado a las calles estos últimos días para protestar por el asesinato, sancionado por el Estado, de personas negras, el país se enfrenta a la mayor crisis de salud pública en generaciones y la tasa de desempleo es la más alta desde la Gran Depresión, el profesor Cornel West califica a Estados Unidos de “civilización capitalista depredadora obsesionada con el dinero, el dinero, el dinero”. West también establece conexiones entre la violencia estadounidense en el extranjero y dentro del país: “Hay una conexión entre las semillas que siembras de violencia externa e internamente”. Cornel West (Tulsa, 1953) es filósofo y activista por los derechos humanos y miembro de Socialistas Democráticos de América. Ha enseñado en la Universidad de Harvard y de Princeton. Su obra se centra en el estudio del papel de la raza, género y clase en la sociedad estadounidense.
NERMEEN SHAIKH: Dr. Cornel West, ¿podría responder a lo que ha dicho la profesora Yamahtta Taylor? Estará lógicamente de acuerdo en que el asesinato de George Floyd ha sido un linchamiento. Usted también ha expresado que este asesinato y las manifestaciones que se han producido después demuestran que EE.UU. es un experimento social fallido. ¿Podría responder a eso y también a la manera en que el Estado y las fuerzas policiales han respondido a las manifestaciones, tras el asesinato de George Floyd, que ha sido llamar a la Guardia Nacional en tantas ciudades y estados del país?
CORNEL WEST: No cabe ninguna duda de que esta es la hora de la verdad para Estados Unidos. Pero lo que me gustaría es establecer la conexión entre lo local y lo global, porque cuando se siembran las semillas de la avaricia: en la arena doméstica, desigualdad y, en la arena internacional, los tentáculos imperiales, con 800 unidades militares en el exterior, la violencia y AFRICOM en África, cuando se apoyan diversos regímenes, algunos dictatoriales en Asia, y todo lo demás. Hay una relación entre las semillas de la violencia que siembras fuera y también dentro. Lo mismo puede decirse de las semillas del odio, del supremacismo blanco que odia a las personas negras, del odio antinegros, que tiene su propia dinámica en el contexto de una civilización capitalista depredadora que está obsesionada con el dinero, dinero, dinero, la dominación de los trabajadores, la marginalización de los que no encajan (hermanos gais, hermanas lesbianas, transexuales y demás). Esa es precisamente la relación de la que habla mi querida hermana profesora Taylor, de cómo el imperio estadounidense está implosionando, de cómo se están tambaleando sus cimientos, a raíz de las sublevaciones desde abajo.
El catalizador ha sido, sin duda, el linchamiento público del hermano George Floyd, pero los fallos que tiene la economía capitalista depredadora para satisfacer las necesidades básicas de comida, asistencia sanitaria y educación de calidad, de trabajos con un salario digno y, por otra parte, la desintegración de la clase política, la desintegración de la clase profesional. Su legitimidad ha sido puesta en tela de juicio de forma radical desde una perspectiva multirracial. Pero esa es la dimensión neofascista de Trump; esa es la dimensión neoliberal de Biden, de Obama, de los Clinton y de todos los demás. Y eso también incluye a una gran parte de los medios de comunicación; incluye a muchos de los profesores de universidad. Los jóvenes están diciendo: “Sois todos unos hipócritas. No os preocupa nuestro sufrimiento, nuestra miseria. Y ya no creemos en vuestra legitimidad”. Y eso desemboca en una explosión violenta.
Y ya está aquí. No quiero extenderme, pero me refiero a que ya ha llegado, que en mi opinión Ella Baker y Fannie Lou Hamer y Rabbi Heschel y Edward Said, y sobre todo los hermanos Martin y Malcolm, sus legados, en mi opinión, se han vuelto fundamentales, porque proporcionan el tipo de testimonio de la verdad; porque aportan la relación entre justicia y compasión con su ejemplo, con la forma de organizarse. Y eso es lo que hace falta ahora mismo. Una rebelión no es para nada lo mismo que una revolución. Y lo que necesitamos es un proyecto revolucionario no violento a gran escala que promueva una democracia de compartir: el poder, la riqueza, los recursos, el respeto, la organización, y que promueva una transformación fundamental del imperio estadounidense.
AMY GOODMAN: ¿Y qué piensa, profesor West, del gobernador de Minnesota, que ha dicho que están investigando la relación de los supremacistas blancos con el saqueo y la quema de la ciudad, y luego del presidente Trump, que ha tuiteado que va a intentar incluir a Antifa, los activistas antifascistas, en la lista de terroristas (algo que no puede hacer) y William Barr [Fiscal general de EE.UU.] haciendo hincapié en lo mismo, que va a ir detrás de la extrema izquierda para investigarlos?
CORNEL WEST: Eso es ridículo. Ya sabe, se acordará, hermana Amy (con todo mi amor y respeto), que Antifa me salvó la vida en Charlottesville. No cabe ninguna duda al respecto, que garantizaron la seguridad, ¿sabe? Así que la simple idea de que puedan ser candidatos para ser considerados una organización terrorista, mientras que la gente que estaba intentando acabar con nuestras vidas: los nazis, el Ku Klux Klan, que esos no sean candidatos para obtener el estatus de organización terrorista… pero eso es lo que va a pasar. Lo que va a pasar es que se va a producir una reacción neofascista dirigida por Trump y una restricción sobre lo que está pasando. Eso tiene que quedar muy claro. El neofascismo tiene esa clase de obsesión con la imposición militar para enfrentarse a cualquier tipo de desorden. Y por eso tenemos que fortalecernos frente a eso.
Pero hay algo más importante. Creo que tenemos que asegurarnos de que conservamos nuestro propio enfoque moral, espiritual, cualitativo, esencial, en cuanto a la verdad y la justicia, y no perder de vista ese saqueo legalizado que es la avaricia de Wall Street; los asesinatos legalizados de la policía; los asesinatos legalizados en el exterior: en Yemen, en Pakistán, en África con AFRICOM y así sucesivamente. Eso es en lo que tenemos que concentrarnos, porque toda esta energía de rebelión tiene que canalizarse a través de organizaciones que tengan sus raíces en la búsqueda de la verdad y la justicia.
* Cornel West es profesor de Práctica de la Filosofía Pública en la Universidad Harvard.
Esta conversación se difundió en Democracy Now en inglés.
Traducción de Álvaro San José para CTXT: https://ctxt.es/es/20200601/Politica/32455/cornel-roland-west-filosofo-democracy-now-USA-George-Floyd-racismo.htm
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









