viernes, 29 de mayo de 2020

El Régimen se niega a adoptar recomendaciones de la ONU para liberar a los presos políticos



Por Marc Allas 

El 19 de mayo el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), El Comité Pro Liberación de los Presos Políticos y la Convergencia contra el Continuismo (CCC), enviaron “una nueva carta” a la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, para exponerle la realidad que enfrentan “los presos políticos” que se encuentran en condición vulnerable de contraer el coronavirus o covid19 en Honduras.

Las cárceles son lugares cerrados y no cuentan con sistemas de ventilación porque su infraestructura es antigua, y las modernas son de máxima seguridad, además hay una tasa de ocupación carcelaria sobre poblada con más del 73 por ciento de su capacidad que es sólo para 8 mil reclusosLa misiva explica a manera de contexto que las circunstancias desfavorables de reclusión para más de 22 mil personas privadas de libertad, en los 24 centros penales hondureños, componen un foco de riesgo ante la pandemia del coronavirus COVID-19, debido a que, en un espacio carcelario que debería estar destinado para cuatro personas, hay hasta 9 y 11 internos, hay escasez de agua, falta de medidas de higiene y el personal penitenciario entra y sale de las prisiones continuamente.

Las recomendaciones ante la pandemia son que las personas deben mantener distancia de 1.5 a 2 metros; esto es materialmente imposible en las celdas hacinadas. El otro tema es que, en los centros carcelarios, se atienden situaciones médicas básicas.

Únicamente hay un médico por cada  mil privados de libertad, lo cual crearía otra problemática en caso de que se registrara un brote de covid19. Además de los traslados riesgosos tanto de reclusos como de custodios, como ya ocurrió en el centro Penal de Támara y en El Porvenir.

La carta resalta la recomendación hecha a los gobiernos por parte de Michelle Bachelet semanas atrás, donde  llama a la excarcelación de “todas y cada una de las personas que están encarceladas sin suficiente base legal, incluyendo prisioneros políticos y otros detenidos por haber expresado opiniones críticas o disidentes”, a fin de evitar “consecuencias catastróficas”.

Dichas recomendaciones, así como los llamados del Subcomité de las Naciones Unidas para la Prevención de la Tortura, han sido desoídas. Y la situación para los presos políticos se agrava, explica la misiva.

Los presos políticos defensores del ambiente del caso conocido como “Guapinol” son: José Daniel Márquez (de 42 años, sufre hipertensión, y no recibe un tratamiento adecuado.), Kelvin Alejandro Romero Martínez (de 30 años, sufre de hipertensión y ha desarrollado un cuadro infeccioso urinario que no ha sido tratado.), José Abelino Cedillo (35 años), Porfirio Sorto Cedillo (de 48 años, tiene problemas oculares y alergias que desarrolló en la prisión.).

Ewer Alexander Cedillo (de 28 años sufre de asma y no recibe tratamiento), Orbin Nahun Hernández (de 30 años sufre de jaquecas agudas, no recibe tratamiento), Arnold Javier Alemán Soriano (de 20 años, es alérgico y en los últimos meses, ha presentado cuadros graves y aunque está registrado en el archivo clínico del médico de la prisión, no recibe atención continua ni cuando la necesita). Todos ellos se encuentran  recluidos en el Centro Penal de Olanchito, departamento de Yoro.

En este reclusorio, existen serios problemas de hacinamiento, falta de agua potable y falta de ventilación. La celda en la que están recluidos apenas tiene 12 metros cuadrados, y hay entre ocho y diez personas en la misma.

En una situación similar se encuentra Jeremías Martínez (de 63 años), que forma parte de los ambientalistas de Guapinol, que está preso  en el Centro Penal de La Ceiba. Jeremías padece un estado avanzado de úlcera gástrica, que requiere alimentación especial y que se le ha negado por la cuarentena extendida a causa del coronavirus.Los presos refirieron que tienen problemas para acceder a alimentos, que la atención sanitaria es deficiente y que no se toman medidas suficientes ni adecuadas para proteger a  los internos frente a la ocurrencia y propagación de enfermedades al interior del centro penal.

Además de este padecimiento Jeremías Martínez sufre de “reflujo” que no le permite dormir acostado, permanece sentado durante día y noche y tiene infección en la próstata, esta última adquirida en prisión.

Entretanto, otros presos políticos como Felipe Antonio Esquivel y Víctor Joseph Castillo, que se encuentran privados de libertad en el Centro Penal de Choluteca, están en riesgo de contraer el coronavirus.

El centro penal de Choluteca, es un edificio antiguo con capacidad para 600 personas, pero alberga a mil 50 hombres y mujeres que viven hacinadas, con altas temperaturas que superan los 42 grados centígrados en verano. Aquí los principales problemas, aparte del hacinamiento, la deficiente alimentación, el acceso al agua, la atención médica y un sistema eléctrico deplorable, representa un riesgo permanente de incendio.

Otro de los presos políticos, es el joven docente Rommel Baldemar Herrera Portillo, que presenta un cuadro depresivo agudo, y que después de permanecer recluido en una cárcel de máxima seguridad  conocida como La Tolva, se encuentra ahora en el Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza de Tegucigalpa, bajo custodia policial.

El COFADEH, la CCC y el Comité Pro Liberación de los Presos Políticos le expresaron a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos que “nos preocupa que el Estado no esté cumpliendo con sus recomendaciones, ya que tal y como usted expresó, mantener privados de libertad en condiciones de hacinamiento y sin acceso a servicios básicos y de salud durante esta pandemia, conlleva un alto riesgo para la vida y salud de estos; por lo que hacerlo, debería ser exclusivamente una medida de último recurso.

Todavía más preocupante es la situación de la mayoría de los presos políticos que tienen enfermedades crónicas vulnerables al covid19. Los brotes están llegando a las cárceles de Honduras. En dos de éstas, se han detectado casos una con resultados irreparables, sostuvieron los firmantes.

“Por la situación antes descrita le solicitamos respetuosamente que continúe insistiendo a los Estado y en particular al de Honduras, que adopte medidas en forma urgente para resguardar la vida y la integridad de todos los presos políticos en Honduras, que se encuentran en situación de vulnerabilidad y que no han cometido delitos, han ejercido su derecho a la protesta y al legítimo ejercicio del derecho a expresar sus pensamientos respecto al régimen ilegitimo que usurpa el gobierno de Honduras”, expone la misiva.


Informe 2: Del Mitch al Golpe y de la Pandemia al Autoritarismo contra los Derechos Humanos



El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh) da a conocer su segundo informe de continuidad a los impactos de las dos primeras semanas de cuarentena obligatoria sobre los derechos humanos.

Aquellos signos iniciales de autoritarismo militar que señalamos alrededor de la gerencia de la crisis provocada por el Covid19 están confirmados por los hechos en la primera semana de abril.

En el período de este informe hay un recuento de manifestaciones por hambre reprimidas con brutalidad y una serie de denuncias de corrupción y sectarismo político, que han provocado renuncias de funcionarios incluidos militares.


El COVID-19 y la imaginación utópica


Rebelión

Por Juan Rmz. Hdz. 

Él es elocuente y persuasivo,  e incluso alguna vez sus palabras tuvieron poder sobre mi corazón; 

pero no confíes en él.  Su alma es tan infernal como su forma, llena de traición y endemoniada malicia.

Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo

No era de gran consuelo saber que Gidi se había vuelto loco. Después de todo, empezó cuerdo, y nunca advirtió que había cruzado la línea. Su continua creencia en su propia racionalidad aparecía claramente en sus diarios.

Pasó gran parte de sus últimos días felicitándose por haber conseguido una vida ordenada y sensata.

Isaac Asimov/Roger Macbride Allen, Caliban

Pero la utopía como forma no es la representación de alternativas radicales es, por el contrario, sencillamente el imperativo de imaginarlas.

Fredric Jameson, Arqueologías del futuro.

El deseo llamado utopía y otras aproximaciones de ciencia ficción

Preámbulo

En un ambiente controlado el miedo y la inercia nos muestran indicios sobre algunos rasgos que marcan nuestro tiempo. Medrosa e inerte sería el tipo de persona adecuada para sostener un mundo entregado a una pobre pero tranquilizadora convicción ideológica universal que dice así: ninguna alternativa es posible. Lo alter-nativo es perturbador. Fredric Jameson, a propósito de sus reflexiones sobre literatura de ciencia ficción, apuntó: “perturbación es, por lo tanto, el nombre de una estrategia discursiva, y la utopía es la forma que necesariamente adopta dicha perturbación”. Sembrar nuestros miedos en la imaginación utópica hace posible enfrentarnos a ellos en mejores circunstancias.     

            ¿Qué pasaría si no supiéramos hacernos cargo de nuestra propia salud? ¿Qué pasaría si desdeñáramos las prácticas y los saberes que le han permitido a la humanidad resistir y el sostener la existencia?  ¿Qué pasaría si nos topáramos de frente con la forma definitiva de nuestros miedos? O como se preguntaba Eduardo Galeano: ¿Qué pasa si pasa lo que está pasando?

Primer acto; la técnica

Caliban es un robot que huye de los humanos. Se ha logrado colonizar otros planetas. Estamos en un futuro remoto. Caliban es perseguido, le temen. Creen que es un asesino descarriado. Él no tiene recuerdos más allá de un primer instante de conciencia. Abre los ojos en una habitación donde hay una mujer tendida en el suelo, sangrando. Él tiene una peculiaridad, su cerebro está “en limpio”, no lo rige ley alguna. Es un experimento. Es parte de un plan para demostrar que las leyes humanas se derivan de la forma en que nos vinculamos, no a la inversa. Dicho de otro modo: no hay una “naturalidad” abrazada a nuestra humanidad, salvo una característica de consistencia formal: la metamorfosis, la capacidad de reposar o transitar de una forma a otra. La mujer que está tendida en el piso, por cierto, se llama Fredda Leving.

            Antes de cerrar los ojos, la mirada atónita de Fredda estaba fija en un par de pies metálicos. Al despertar, una de sus principales preocupaciones era la seguridad de Caliban. Todo está mal. Pero podría empeorar si todo mundo supiera la verdad. Que ese robot no tiene ley. Para una sociedad que reposa, material y afectivamente, en las posibilidades de la técnica, el miedo mayor es que la propia creación se vuelva contra ella. En esta novela, la primera de una saga de tres novelas escritas en una colaboración entre Isaac Asimov y Roger MacBride, se pone en juego una recreación del mito de Prometeo. Si los autores hubieran repetido el gesto de Mary Shelley, la novela hubiera debido llamarse “Fredda Leving o el posmoderno Prometeo”.

             El mítico gesto de Prometeo ―el Titán que roba el fuego de los dioses griegos para dárselo a los hombres― en manos de Shelley, una muchacha de 18 años, se actualiza proponiendo interrogantes sobre las implicaciones y las consecuencias de la técnica en manos de la humanidad. Si en su novela el desenlace se agota en la destrucción de la familia de Víctor Frankenstein, como una advertencia, en la historia de Asimov-MacBride se arranca con el supuesto intento de asesinato de Fredda, nuestra Prometea, involucrada en una crisis oculta que va a desencadenarse en su planeta, llamado Inferno. Si no somos capaces de ver en el fuego la posibilidad de una colaboración libre, parece decirnos el Titán, la civilización humana seguirá siendo presa de sus propios miedos. La crisis se debate entre la necesidad y la negativa a transformar la concepción y el sentido de la técnica; entre la aceptación y el rechazo de otra forma de mediación con el mundo.

Segundo acto; los síndromes

Hay algunas diferencias importantes entre la creatura de Víctor y la de Fredda. La primera nunca tuvo nombre, la segunda sí. La razón es que la doctora Leving siempre nombra a sus creaturas según le dicta su afición por la literatura. Todas llevan el nombre de algún personaje de William Shakespeare. En este caso, el nombre de Caliban proviene de La tempestad. El autor eligió una transliteración de la palabra caníbal, que proviene a su vez de la palabra caribe. Y es por ello que no se debe acentuar en la última sílaba. Para preservar una mejor homofonía con su palabra de origen. En esta obra se cuenta la historia de otro Prometeo, un hombre de ciencia que adopta a un monstruo y lo enseña a hablar. En un intenso pasaje, Caliban agradece a Próspero, su amo, el haberle enseñado a hablar, pues así puede maldecirlo en su propia lengua. En contraste, la creatura de Víctor aprendió a hablar por su cuenta, espiando a la gente de una cabaña. Cuando encuentra a su creador, quien recibe la maldición es él, la creación.

            Fredda maldice a la estupidez humana. En su sociedad hay dos fenómenos entrelazados a partir de los cuales se puede caracterizar esa estupidez: el síndrome de Inercia y el síndrome de Frankenstein. El segundo, como se dijo antes, alude al miedo provocado por la propia creatura. Los robots son esclavizados por el temor que despiertan en los seres humanos. Llevan inscrita en su cerebro una obediencia ciega a las tres leyes de su esclavitud: 1) Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño alguno; 2) Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley; y, finalmente, 3) Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera ley o con la segunda.

            La crisis que atraviesa esta sociedad imaginaria es ocasionada por la necesidad de encontrar una salida en la actualización del pacto que sostiene con lo Otro o lo Inefable. Esto es, haber hallado su identidad dinámica; el punto de equilibrio preferido entre la libertad y la necesidad. Están en una disyuntiva: revolución o barbarie. Están emplazados a hacer un reconocimiento de su ser limitado y aceptar el reto que las capacidades técnicas le ofrecen para construir una civilización no sobredeterminada por la pulsión de muerte, sino por la de vida. En el personaje de Fredda Leving Prometeo se transforma, proponiendo otro tipo de relación con el mundo. Ella sabe que las posibilidades de supervivencia se juegan en la aceptación de ese reto: el de desatar la metamorfosis para hallar una nueva forma social que la haga posible. A diferencia de Víctor Frankenstein es mujer. Se preocupa por su creatura. Eso indicaría, bajo otra forma del mito, que maternar es un acto político radical. Hacernos cargo unos de otros, colaborando libremente. La crisis habita en todos. Y su epicentro está en el miedo a la incertidumbre.

            En la novela, el síndrome de Inercia encuentra su mejor caracterización en el caso del más perturbador de quienes habían muerto a causa del padecimiento y que por ello eran llamadosmuertos inertes. “Si hubo alguna vez un caso que advertía de algo profunda y seriamente maligno, ése era el de Gidi”, dice Alvar Kresh, el Sheriff que investiga el caso. Se refiere a un hombre llamado Davirnik Gidi. Estos muertos inertes, antes de estar muertos, eran sólo inertes. Se las arreglaban para no hacer nada por sí mismos. Dejaron de hacerse cargo. Organizaban sus vidas para que los robots hicieran todo por ellos. Buscaban simplemente “un2a vida cómoda”. Eran personas deliberadamente apartadas del mundo exterior que pasaban desapercibidas gracias a una sociedad en donde las personas sentían mucho respeto por la intimidad individual.

            Gidi se las arregló para morir “como un hombre feliz en un mundo perfecto”. Había llegado “a un estado de perfecta soledad donde nada tenía porqué molestarlo de nuevo”, decía en su diario. Después de haber preferido no hacer nada, ordenó a sus robots no molestarlo a menos que él lo dijera. Y finalmente dejó de hacerlo. Lo encontraron meses después, podrido pero sonriente. Fue un escándalo callado. Gidi era una celebridad y encarnaba los ideales de su tiempo. Gidi es la imagen en negativo de Caliban. Juntos hacen una contraposición entre el sinsentido y la búsqueda del mismo. El miedo a ejercer en otro sentido sus capacidades los llevaron a idealizar en su presente el único y el mejor de los mundos posibles. El síndrome de Inercia es el opuesto complementario del síndrome de Frankenstein.

            Al final de la novela, Caliban y Fredda se encuentran. Ella dice ven conmigo, él no se mueve. Ella corrige, después de una breve confusión. Se le despeja el rostro y dice Oh, por supuesto. Caliban, ¿quieres por favor venir conmigo? Y responde Caliban, Desde luego. Esto cierra el primer momento de la reflexión emprendida por Asimov y MacBride. Es el primer eslabón de un gesto de consistencia mítica que podríamos llamar prometéico. Allí inicia la embriaguez de la metamorfosis, la historia de la colaboración con una técnica liberada, que lleva inscrita en su diseño una forma de cooperación en el trabajo y una propuesta alternativa para habitar el planeta.

Tercer acto; lo prometéico

La proliferación de gestos prometéicos podría viralizar una forma de proceder alternativa a la imperante. Para contrarrestar el síndrome de Inercia haría falta volver y hacerse cargo. No temerle al fuego de los dioses, ni al trabajo, ni a la socialización; salir de nuestra propia medida, hacer las cosas, y hacerlas con los otros.

En la crisis actual, donde la pandemia es un síntoma, llama la atención una disputa por la salud en la que se ha dado a conocer Andreas Kalcker (https://andreaskalcker.com), que sobre la base de una investigación científica, de más de 10 años, puso a disposición de todo mundo un tratamiento efectivo para el COVID19. Apunta en su página: “Al descubrir por mí mismo que existen más alternativas de las que la medicina convencional nos ofrece, se me han abierto los ojos y desde entonces me dedico a investigar sobre una sustancia conocida como MMS, que en realidad no es otra cosa que dióxido de cloro”. Para ampliar su convocatoria se ampara en la Declaración de la Asociación Médica Mundial de Helsinki, según la cual, “Todo Médico está Autorizado a usar procedimientos preventivos, diagnósticos y terapéuticos nuevos o no comprobados”. Y ofrece manuales, en video y en texto, para la elaboración del dióxido de cloro (CDS), así como sus protocolos de uso. Esto ha desatado, o mejor dicho, ha puesto en evidencia un ángulo problemático de la industria farmacéutica al dejar en entredicho las supuestas prioridades con las que se administra  la salud de la sociedad y la “salud” de la industria. En el mismo portal, afirma: “hay que admitir que sí crea resistencias, ya que existen algunos detractores que consideran que es una sustancia peligrosa y venenosa”. Andreas Kalcker ha producido una perturbación en el sistema.

            Podemos ahora imaginar a Prometeo, metido en esta historia, como introducido en un presente escogido al azar. Ni alimentados ni preparados para los acontecimientos actuales, una débil fuerza prometéica puede hacerse presente en nosotros cuando a la luz de la catástrofe queramos y sepamos interponer la sombra de la libertad, recuperando la capacidad de pensar y hacer por nosotros mismos lo que hemos delegado: la responsabilidad de hacernos cargo de nuestra salud, como de nuestra educación y otras dimensiones de la existencia. Aliarse al uso lúdico de la técnica liberada para transformar la consistencia del vínculo con uno mismo, entre nosotros y con lo Otro o lo Inefable.

El capitalismo en una era de plagas y catástrofes



Por Mike Davis *

El capitalismo plantea una amenaza mortal para la supervivencia humana básicamente de tres maneras.

En primer lugar, ya no crea puestos de trabajo. Ha hecho que por lo menos unos mil millones de personas sean totalmente excedentes para las necesidades de la actual producción globalizada. La mayoría de las personas en las ciudades de África y América Latina trabajan en el sector informal, y este es el único sector que está creando puestos de trabajo.

El segundo aspecto es el cambio climático. El capitalismo nos ha llevado a una era geológica completamente nueva, una era donde el cambio climático tiene enormes consecuencias en la propagación de catástrofes y enfermedades. Por ejemplo, con el calentamiento global ha hecho que los insectos transmisores de la malaria, el dengue y otras pestes se están desplazando hacia el norte. Según los especialistas la reaparición de la malaria en determinados lugares de Europa, ya es casi inevitable.

Y en tercer lugar, el capitalismo amenaza nuestra supervivencia porque desencadena y produce el tipo de pandemias en las que estamos en medio ahora. No se trata de una simple pandemia. En realidad estamos viendo una época de pandemias y enfermedades emergentes. La globalización capitalista ha producido estas nuevas plagas. El capitalismo ha destruido las fronteras naturales y sociales entre las poblaciones de humanos y los animales salvajes, que antes vivían muy distanciadas.

Los coronavirus se encuentran principalmente en los murciélagos. Los murciélagos son tan solitarios, que se necesitan una gran cantidad de estos mamíferos alados para ponerlos en contacto con los humanos o con animales infectados por ellos. La fuerza propulsora de este fenómeno ha sido la destrucción de los bosques tropicales por empresas multinacionales de explotación forestal.

Luego está la agricultura industrial, y la industrialización de la producción de aves de corral y ganado. Hay fábricas que procesan un millón de pollos al año. Son como aceleradores de partículas de enfermedades virales. Estas fábricas se han transformado en una eficiente máquina que cría nuevos híbridos de virus y los distribuye masivamente.

Desde los propios parámetros inmunológicos, el factor más importante es que hay dos humanidades. Una humanidad bien alimentada, generalmente con buena salud y con acceso a la medicina. Y una segunda humanidad, que no tiene sanidad pública o que depende de sistemas médicos que fueron en gran parte destruidos en los años 80 y 90.

La deuda

Los sistemas públicos fueron destruidos por la deuda, el ajuste estructural y la exigencias del Fondo Monetario Internacional. Se recortó lo público o se privatizaran los servicios creados por el ahorro social.

En todo el África subsahariana (y también en otros países) la ausencia de sanidad pública es el origen de las enfermedades infecciosas. La gente no tiene acceso a agua limpia y ni siquiera puede lavarse las manos con jabón.

En este momento estamos al borde de lo que podría ser la verdadera masacre humana si esta pandemia estalla en los barrios pobres del Sur Global.

En el pasado el capitalismo global, destinaba una mínima inversión a la detección de enfermedades y a las alertas temprana.Las potencias coloniales desarrollaron mecanismos para salvaguardar el comercio y la salud de los colonizadores.

De una serie de conferencias sanitarias internacionales surgieron –en la época del imperialismo victoriano– instituciones cuyo objetivo explícito era controlar las enfermedades infecciosas.

De manera similar, la Organización Mundial de la Salud, (OMS), fundada en 1948 por la Fundación Rockefeller, desempeñó un papel esencial en los decenios de 1940 y 1950.

Su preocupación original era salvaguardar la salud de los trabajadores de las plantaciones de la United Fruit Company y de las minas de nitrato chilenas. Quería eliminar la enfermedad mediante la vacunación. Este método de prevención demostró ser exitoso con la eliminación de la viruela, pero falló en prácticamente todas las demás enfermedades importantes.

La causas profundas

Hay una explicación alternativa de la medicina social para entender la propagación de las plagas: los determinantes socioeconómicos de las epidemias son la pobreza, el hacinamiento, la falta de saneamiento y de medicamentos.

Ahora toda la infraestructura internacional de detección de enfermedades y la respuesta internacional coordinada se ha venido abajo.

La OMS prácticamente se ha derrumbado. Hoy tiene un papel absolutamente marginal. Nunca ha sido financiada adecuadamente. Grandes países como los Estados Unidos jamás han cumplido con las contribuciones que dijeron que harían. La OMS ha tenido que recurrir a los filántropos y a los grupos de presión de los países más poderosos. En conjunto estos sectores, proporcionan alrededor del 80 por ciento de su presupuesto. La OMS se ha visto obligada a suplicar a los Estados Unidos, China y a ciertos filántropos que no saben qué hacer con su dinero. Esto se ha hecho evidente en los últimos tres o cuatro meses.

Los recortes

El Centro Americano para el Control de Enfermedades (CDC), que desempeñaba un papel internacional en la detección de enfermedades nuevas, también se ha derrumbado. El CDC estadounidense decidió no utilizar los kits de prueba producidos por una compañía farmacéutica alemana y que todos los demás países están utilizando. La CDC desarrolló su propio kit de prueba, les resultó defectuoso y dio resultados falsos.

El CDC está financiado en parte por un cristiano fundamentalista y su presupuesto fue salvajemente recortado por Donald Trump, en uno de sus primeros actos como presidente.

La administración Trump desde su inicios comenzó a desmantelar las entidades públicas de salud y a revertir las políticas que se habían sido creadas específicamente para enfrentar las pandemias.

Trump dice que Estados Unidos es el país más avanzado técnica y científicamente del mundo, el mismo día que el New York Times publica instrucciones sobre cómo debe hacerse una propia mascarilla quirúrgica.

Una crisis mundial.

El Centro Europeo para el Control de Enfermedades no ha estado en ninguna parte y toda la Unión Europea está en profunda crisis.

Mientras Italia esperaba que sus naciones hermanas europeas la ayudaran Alemania, Austria y Francia prohibieron la exportación de suministros y materiales cruciales al país de Dante .

Por otra parte, hoy China tiene una enorme influencia económica pero en el momento que se declaró la epidemia no tenía suficiente poder blando, ni suficiente influencia política.

El Liderazgo

Sin embargo Trump abdicó totalmente de liderazgo moral o de una respuesta humanitaria. Así que los italianos se dirigieron a Pekín, que demostró estar a la vanguardia en la prestación de una ayuda crucial para enfrentar la pandemia.

En realidad China tiene una inmensa capacidad para proporcionar suministros médicos clave. Está en todas partes sobre el terreno, allí donde Europa y EE.UU han desaparecido.

En el siglo XVII las plagas, particularmente en Italia, aceleraron la transición de una economía centrada en el Mediterráneo a una economía centrada en el Atlántico Norte. Así que tenemos que preguntarnos si COVID-19 acelerará el cambio de la hegemonía estadounidense a una papel hegemónico chino.

La respuesta al brote ha sido totalmente nacionalista, hasta el punto de que ha sorprendido a la mayoría de los líderes mundiales y a los propios nacionalistas. La cooperación internacional se ha derrumbado.

Cualquier recuperación de la producción globalizada dependerá de enormes esfuerzos para crear una infraestructura internacional contra la enfermedad. Pero, para derrotar al patógeno no se podrá ignorar las condiciones sociales que hacen vulnerables a las personas y, que en cierto modo son las causas últimas de la enfermedad.

La Gran Pharma

La inmediata historia nos demuestra que las grandes empresas farmacéuticas no desarrollaron a tiempo una vacuna y los antivirales que sabían que eran necesarios. Como no era negocio el sector privado no invirtió en la investigación y en nuevas tecnologías.

De esta manera el potencial para el desarrollo científico fue bloqueado.

La industria farmacéutica ya no produce las medicamentos fundamentales para la vida, cuya producción en el pasado fue una de las justificaciones que utilizaron para darles una posición de monopolio.

Ahora no fabrican antivirales, y en gran parte no hacen vacunas. Y tampoco no produce una nueva generación de antibióticos para hacer frente a una anunciada crisis mundial por la próxima ineficiencia de estos medicamentos.

La Gran Pharma está básicamente ganando dinero con las patentes y gastando más en publicidad que en investigación y desarrollo.

Los grandes laboratorios no sólo se han convertido en un obstáculo para la revolución médica y científica, sino que se han dedicado a la especulación con los precios y a un enorme cabildeo político contra los medicamentos genéricos.

Globalización

¿Puede el capital mundial superar su actual fragmentación nacionalista y crear una infraestructura que haga frente a la continuidad de los beneficios y a la producción globalizada?

Pues bien, estamos a punto de una depresión mundial. Una depresión cuyas raíces no están en el COVID 19, aunque este bicho microscópico la vaya a desatar.

Los principales países capitalistas creen que pueden proteger el comercio mundial, con vacunas y alguna nueva forma de organización internacional de la salud. Pero no demuestran ningún interés en solucionar el gran tema que preocupa a la medicina social: la miseria y la pobreza a escala mundial.

¿Estarán las vacunas disponibles para las poblaciones de África y el sur de Asia?

Es muy difícil que el capitalismo, que su ADN es sólo el lucro, haga llegar con rapidez la vacuna ( si logra desarrollarla) a los pobres y condenados de la tierra.

De hecho lo que hará el capitalismo global es profundizar aún más el abismo entre las dos humanidades.

Por supuesto, esto es cierto también dentro de muchos países capitalistas del “primer mundo”, donde la enfermedad ataca de preferencia a las víctimas del racismo y pobreza.

En este momento, al menos en los Estados Unidos, existe una oportunidad extraordinaria para avanzar en un programa progresista: de partida la atención sanitaria como un derecho humano y una cobertura universal .

También ha llegado la hora de luchar por demandas esencialmente socialistas, como la nacionalización de las grandes farmacéuticas y de otros servicios básicos para la sobrevivencia .

Amazon que se ha convertido en el mayor monopolio de la historia del mundial, ahora por lo menos debe ser gravada con impuestos o transformada directamente en un servicio público, como Correos.

La distribución debe convertirse en una utilidad pública. Dicho de otra manera en una organización socialista controlada democráticamente y de propiedad de toda la sociedad.

Esta crisis nos ofrece una gran oportunidad para ir más allá del reformismo de izquierda y plantear ideas y demandas socialistas.

* Mike Davis es el autor de Prisoners of the American Dream (1986), City of Quartz(1990), Late Victorian Holocausts (2001), Planet of Slums (2006) y Buda’s Wagon: A Brief History of the Car Bomb (2007). Davis es colaborador de publicaciones comoNew Left Review, LINKS y muchas otras. Ha recibido el premio literario Lannan. Vive en San Diego, USA.

jueves, 28 de mayo de 2020

Alarmante situación de violencia contra las mujeres



Por Giorgio Trucchi

Foto: Gerardo Iglesias

La semana pasada, el Centro de Derechos de Mujeres (CDM), el Equipo Jurídico por los Derechos Humanos y Women’s Link Worlwide solicitaron al máximo órgano judicial hondureño un informe sobre el trabajo de atención a casos de violencia doméstica, que deberían estar desarrollando los Juzgados de Paz mientras dure la suspensión de labores en el poder judicial por la pandemia de Covid-19.

La decisión tomada por la presidencia de la Corte Suprema de Justicia fue plasmada en el Acuerdo No. PCSJ 16-20201, donde se instruye a los jueces de paz recepcionar denuncias e imponer medidas de seguridad, velando por su cumplimiento.

Uno de los efectos más graves de la pandemia es la profundización de las desigualdades que ya existen en la sociedad. En este contexto, la cuarentena se convierte en fuente de mayor amenaza para muchas mujeres, niños y niñas.

Desde la entrada en vigencia de las medidas restrictivas, el Observatorio de Derechos Humanos de las Mujeres del CDM ya reportó 26 femicidios – 12 de ellos en lo que va del mes de mayo -, 3 intentos de femicidio y 10 casos de violencia sexual. En total se registran 95 femicidios desde enero.

Miedo e impunidad

Hasta el 30 de abril, el Ministerio Público reportó más de 300 casos de violencia doméstica, aunque todo apunta a que la situación sea más grave por el miedo de muchas mujeres a denunciar a su agresor.

En Honduras son más de 20 mil las denuncias de violencia doméstica que cada año ingresan a la Corte Suprema de Justicia. Solamente el 22 por ciento de los casos terminan con una sentencia favorable para la víctima.

El Movimiento de Mujeres “Visitación Padilla” asegura que entre marzo y abril registró casi 13 mil llamadas de mujeres pidiendo auxilio, y más de 32 mil denuncias desde el inicio del año.

Según el Observatorio sobre la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma (UNAH) en 2019 al menos 406 mujeres fueron asesinadas. Una cada 22 horas. Más del 90 por ciento de los crímenes quedan en la impunidad.

Es por eso que, ante esta difícil situación, las organizaciones firmantes solicitaron al máximo órgano judicial un informe sobre la implementación del Acuerdo PCSJ 16-2020.

En especial pidieron conocer la cantidad de denuncias domésticas recibidas, la cantidad de Juzgados de Paz abiertos al público y si se han realizado campañas informativas dirigidas a las mujeres.

También solicitaron conocer qué tipo de medidas de protección se están brindando a las víctimas de violencia intrafamiliar y sexual, y de qué forma están monitoreando su implementación.

Nuevo Código Penal

La situación de vulnerabilidad de mujeres y niñas en Honduras podría hasta empeorar debido a la entrada en vigencia del nuevo y muy cuestionado Código Penal, que estaba prevista para el 10 de mayo.

Las muchas críticas, la presión popular y la crisis sanitaria de estos meses hizo que los legisladores aprobaran extender por 45 días más la vacatio legis.

Entre otras críticas que le han llovido al nuevo Código Penal a nivel nacional e internacional, destacan las del CDM y otras organizaciones de mujeres y feministas que, en reiteradas ocasiones, ha denunciado el retroceso en la defensa de la vida de las mujeres.

El nuevo texto, por ejemplo, baja de entre 30 y 40 años a entre 20 y 30 años la pena para el femicidio. Asimismo, disminuye de entre 10 a 15 años a entre 9 y 13 años la pena por violación.

También desaparece el concepto de “violación especial” (pena de 15-20 años).

Presentación Pública del II Informe en el marco del Covid-19



El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y la Convergencia contra el Continuismo (CCC), a través de diferentes medios y plataformas de comunicación, da a conocer a la opinión pública nacional e internacional; el II Informe titulado “Del Mitch al Golpe y de la Pandemia al Autoritarismo contra los Derechos Humanos”.

En este segundo informe queremos destacar los siguientes aspectos:

Aquí estamos dando continuidad a los impactos de las dos primeras semanas de cuarentena obligatoria sobre los derechos humanos.Aquellos signos iniciales de autoritarismo militar que señalamos alrededor de la gerencia de la crisis provocada por el Covid19 están confirmados por los hechos en la primera semana de abril.

En el período de este informe hay un recuento de manifestaciones por hambre reprimidas con brutalidad y una serie de denuncias de corrupción y sectarismo político, que han provocado renuncias de funcionarios, incluidos militares.

La falta de credibilidad en la información oficial, la corrupción en el manejo de los presupuestos de emergencia, el aumento de los casos de contagio por la inepta dirección de la crisis sin un testeo científico de la población y la creciente conflictividad generada por el hambre en medio de los extendidos toques de queda, son elementos centrales en este documento.

Como fue subrayado en marzo, la omnipresencia de Juan Orlando Hernández — un político ayuno de legitimidad social y política, tras el asalto ilegal al poder y su vinculación a la mafia narcotraficante que co-dirigía su hermano Tonny –, impone una estrategia de culto a su personalidad que lo vende como el protector de los irresponsables ciudadanos que se hacen contagiar por su propia irresponsabilidad.

Con el apoyo de las redes locales de defensores y defensoras de derechos humanos en casi todo el país, con nuestro propio equipo central en Tegucigalpa y las redes sociales independientes, el COFADEH y la Convergencia contra el Continuismo (CCC), presentamos este informe que enfatiza la situación de los derechos humanos a la salud, alimentación, seguridad social, educación y trabajo, principalmente.

Estos derechos económicos, sociales y culturales sufren los impactos de la militarización de una emergencia nacional que evoluciona en medio de la desesperación colectiva por la pérdida de empleos, la escasez de alimentos y el miedo impuesto irresponsablemente por una cúpula que se mueve con el sentido mezquino de la oportunidad, descentralizando recursos a las municipalidades, pero controlando su distribución con criterios sectarios.

Este es el tiempo de las primeras suspensiones de millares de trabajadores del sector industrial, pero también el tiempo de los recursos jurídicos colectivos ante el poder judicial para demandar protección a los trabajadores del sector salud y alimentar a las primeras naciones indígenas del país, particularmente los Tolupanes de Yoro, Atlántida y Francisco Morazán.

Es también el tiempo de nuevas manifestaciones de calle, que sobrepasan las 160, la mayoría contra la injusta distribución de alimentos, pero lamentablemente también por estigmatización colectiva de familias, barrios y ciudades que sufren contagios.

Este II Informe Del Mitch al golpe y de la pandemia al autoritarismo contra los derechos humanos, tiene por objetivo denunciar los hechos para evitar la impunidad, que es la madre de nuevas y repetidas violaciones a la vida y la libertad.

Sugerimos su lectura desde el contexto hasta las conclusiones, haciendo suyas las recomendaciones a diferentes actores con poder para cambiar las cosas.

¡!De los hechos y los hechores:  Ni olvido, Ni perdón!!

Tegucigalpa MDC 20 de mayo de 2020

Descargar informe aquí: 2do INFORME SITUACIÓN DH EN HONDURAS marco Covid19 (abril20)

Nostalgia de la calle



Por Melissa Cardaza *

Después de la enésima reunión en una de las plataformas virtuales en las que lanzamos miradas oblicuas, bajo diversos tonos de luz sobre los rostros de amigas y compañeras, o las ya acostumbradas imágenes congeladas en un gesto angustiado o divertido, no puedo evitar una ebullición interna, una cosa que me sube a la garganta, algo que se atora y no reconozco bien.

Sigo el día. Mucho trabajo, escritura, cocina, ropas acechando por todas las esquinas, oficios multiplicados de un modo tan perverso que solo hay fatiga y un insomnio largo como las noches de toque de queda; a los que sumo una cierta urgencia para mirar en serio la tierra y sus posibilidades, esa que siempre ha estado ahí desnuda al sol, habitada de animalitos pequeños e insolentes que siguen el curso de su especie; ella que de pronto me aparece salvadora de más desgracias que se asoman en el horizonte de humo en que nos tiene este mayo incendiado y falto de lluvia.

El cuerpo me pide café. Y, la cafeína, que todo lo puede, va soltando el nudo. Tengo rabia del encierro y una tremenda nostalgia de la calle. No solo la de la que, me lleva a andar de un café a una visita, o de un mandado a otro. No solo la calle de las encontradas, las movilizadas, las vagas a secas; o la que trae el rumor de la gente que se gana la vida y a veces la pierde ahí mismo. Aunque también de esa calle tengo una nostalgia que me atosiga.

Rabia de esta obediencia forzada que mandatan quienes hacen mal con toda la intención y la malicia de sus apellidos, que se roban el dinero nuestro y han organizado, desde hace muchos soles, esta desgracia en el sistema de salud que hoy tiene nombre de virus y data de nacimiento en un oriente lejano, pero que harto conocemos porque el neoliberalismo catracho es ejemplar y orgullo de los ladrones internacionales del FMI.

Rabia de hacerles caso a esos gendarmes del extractivismo, que no han detenido las mercancías, los árboles arrancados a las montañas, los minerales del centro de la tierra, las producciones de las maquilas, las leyes oprobiosas, los asesinatos de las mujeres, las violaciones de niñas y que custodian el bienestar a domicilio de unas clases sociales que no serán objeto del virus, porque no le pega a todo el mundo igual, como nos quieren hacer creer.

Nostalgia de la calle que tanto nos ha costado tomar y que tan bien nos andaba saliendo este recién pasado 8 de marzo. Esa que tanto costó a nuestras predecesoras, porque aún se exhiben múltiples fotografías de los años cuarenta con la ausencia de mujeres en actividades fuera de la casa, o con presencia de muy pocas, esas que por alguna razón inusual aparecen en medio de conglomerados de hombres.

Imágenes que hacen pensar en las ancestras luchadoras de los años del sufragismo que hacían acopio de toda su fuerza para salir y expresar la emancipadora propuesta feminista que ya ronda en muchos años, lejos de la casa y sus enredos que parecieran naturales. Y, temo el riesgo de perder este legado, si es que nos gana el miedo y nos atribula el discurso oficial de sálvese quien pueda, que de por sí ya ha hecho agujeros en la cultura política hondureña.

De niñas, cuando escuchábamos decir que a una mujer le gustaba callejear, o más aún que alguna en el vecindario era una mujer de la calle, nos sonaba tanto a desprecio como a prohibición anhelada. Las calles de entonces que eran de tierra, de río, de asfalto, de sueños a pie, o en bicicletas, las calles para recorrer solas llenas de pensamientos en la nube del pelo, con una pana de pan caliente para vender, pateando piedras, jugando con otras, rodeadas de árboles desaparecidos, calles enormes que separan los mundos y que designan la aventura y el conocimiento a los privilegiados del género.

Confinadas, encerradas, a ratos definitivamente desesperadas en ese hogar que puede gustarnos mucho o no, más sano y salvo a veces, otras; un riesgo mortal. Un sitio que nos confronta con esa obligatoria búsqueda del placer en tiempo de encierro, y la realidad angustiosa de tantas otras mujeres que claman por alimentos afuera de las puertas de casas y en las esquinas de las calles, cargando niñas y acompañadas de perros asustados. Mujeres de las asambleas y colectividades que hemos construido en este feminismo con tantos límites y más sueños.

Con la calle fortalecimos la voz colectiva.
Hoy solo podemos hablar por turnos y gracias a una tecnología que se paga a las mismas empresas confabuladas con las transnacionales que han deteriorado el mundo y sus modos de vivir, enfermar y morir. En este tiempo parecemos agradecer la energía eléctrica carísima, y la tecnología como si no fueran los rostros de este mismo mal que agobia a las enfermeras, ese progreso pagado tan caro por los pueblos.

Ahora nos toca tragarnos las palabras de los opresores, llamando a un consenso que solo habla de ellos y que se escucha lejos por nuestro silencio forzoso. Discursos atiborrados de propuestas denigrantes, usura de la vida cotidiana, amenaza contra la desobediencia y culpas en los cuerpos que además de cargar otros males hoy tienen que pagar con sus vidas este tiempo de virus. Discursos que no tienen nada que proponer y mucho que ganar con su recomposición de palabras que huelen siempre a la pestilencia glorificada de la mercancía, la ganancia, el consumo, los privilegios.

Es cierto que en los últimos años hemos devenido cada vez más encerradas. Los femicidios han hecho que huyamos de la noche y la soledad en la vía pública y que nuestros tránsitos sean apurados y vigilantes de otros transeúntes, masculinos, que suelen mirarnos con intenciones aviesas, y que protagonizan tanta barbarie patriarcal.

Así y todo, callejeras nos propusimos ser, con el paso de la humanidad en clave de mujeres emancipadas, retando el miedo, recuperando todo lo que nos fue prohibido, las plazas, los espacios de la palabra amplificada, los medios de comunicación, la presencia en la palestra artística, el deporte, las ideas magníficas, el sexo placentero, las palabras todas, y todos los gestos, corporalidades y vestuarios derrochados ante los ojos del mundo, sí, del mundo de la calle. Todo logrado a esfuerzo intencional de miles de mujeres.

Necesitamos pensar cómo evitar que el patriarcado, eje del mal, no se aproveche de esta situación para volvernos a prohibir la calle conquistada, ese lugar lleno de posibilidades, aprendizajes y comunidades.

Y he aquí el café solitario y humeante ante una ventana de luz. Las amigas congeladas en la pantalla, este nudo como de derrota sin batalla y el deseo de volver, a la calle, sola, juntas, todas libertinas hasta donde nos dé la creatividad común, con mucha más reflexión y fuerza que antes, con nuestros pensamientos y pasos en bandada, chirotas, locas, vivas, con ton y son.

* Melissa Cardoza, día 51 de encierro. Cuarentena, segunda temporada.

«La escritura es transformación y reflexión desde la imaginación»


Rebelión

Por Ana Cristina Chávez A. 

Darwin Carballo Velásquez es un joven escritor falconiano, T.S.U en Contaduría Pública, que prefiere sumar palabras en las plataformas digitales de lectura y autoedición: “El amor a escribir o a leer no pienso que sea algo que se hereda o con lo que se nace, más bien creo que se desarrolla y se educa bajo […]

Darwin Carballo Velásquez es un joven escritor falconiano, T.S.U en Contaduría Pública, que prefiere sumar palabras en las plataformas digitales de lectura y autoedición: “El amor a escribir o a leer no pienso que sea algo que se hereda o con lo que se nace, más bien creo que se desarrolla y se educa bajo las experiencias positivas que se tengan”.

   Con 23 años en su haber y una callada rebeldía que se evidencia más allá de su indisciplinada melena, Darwin Carballo Velásquez (21 de abril de 1997, Puerto Cumarebo, estado Falcón), es un joven escritor de la llamada Generación Z, con la cual se identifica plenamente. Un centennial que hace de las plataformas digitales el escenario natural para darse a conocer como autor y editor. Su libro por entregas, “Las cien cartas de amor que jamás fueron escritas”, ha tenido excelente receptividad en wattpad, la aplicación y página web estrella para escritores y lectores en línea.

  Aunque es Técnico Superior Universitario en Contaduría Pública, graduado en la Universidad Politécnica Territorial “Alonso Gamero” (UPTAG), prefiere la calidez de los textos de autores clásicos en lugar de la frialdad numérica de los libros contables. En el 2018, junto a Víctor Ugarte y otros estudiantes de la universidad, conformó el Club de Escritores “Plumas de Ángeles”, con la intención de promover la creación literaria en la institución, participando en algunos eventos culturales y talleres de redacción creativa en la ciudad de Coro; sin embargo, el colectivo ha sido inconstante en sus encuentros y planificación, producto de la situación económica y social que enfrenta el país, pero eso no mermó su deseo de seguir produciendo narrativa y poesía de manera independiente.

  “Empecé a escribir desde muy pequeño, realmente si algo me incitó a la escritura fue en definitiva la lectura, no hay más, básicamente me introduje solito al mundo de la literatura y de escribir”, afirma con contundencia, mientras recuerda cómo a la edad de 3 o 4 años le pedía a su madre que le leyera una y otra vez los mismos relatos infantiles, hasta el punto de recitarlos de memoria apoyado en las ilustraciones. “Creo, y sin duda intuyo, que ese celo de no poder leer algo nuevo y necesitar que me leyeran, hizo que aprendiera muy rápido, ya luego aprendí y pedía que me compraran cuentos nuevos, creo que fue desde ese momento que definitivamente me enamoré de la lectura”.

   Para Darwin, la pasión por la palabra no es innata, sino una decisión personal, un estilo de vida asumido y una labor convertida en hábito. “Siempre me comparan con alguno que otro familiar que también leía mucho, como mi abuelo, y justifican por ello mi amor a las letras, pero sinceramente el amor a escribir o a leer no pienso que sea algo que se hereda o con lo que se nace, más bien creo que se desarrolla y se educa bajo experiencias positivas que se tengan; quizás si los cuentos que leí de pequeño hubieran sido malos, yo no le hubiera tomado tanto amor a la lectura y escritura y hubiera terminado haciendo cualquier otra cosa”.

Escritor sediento…      

   Salvando las distancias geohistóricas, la frase del escritor estadounidense Henry David Thoreau: “el agua es la única bebida para el hombre sabio”, se personifica en este joven autor, quien tiene como costumbre tomar gran cantidad del líquido mientras produce en completo silencio. “Para escribir apago todo, absolutamente todo, cuando creí que podía escribir con música realmente no lograba concentrarme; así que solo me siento y escribo. Lo más raro que hago es siempre tener un vaso de agua cerca, puedo beber 6, 7, 8 vasos de agua mientras estoy desarrollando algo importante que se lleva toda mi concentración”, confiesa.

   Su sed también se manifiesta en la necesidad de estar trabajando todo el día. Se declara un asiduo lector y dedicado escritor, que ocupa gran parte del tiempo en estas tareas, complementadas con su reciente función como  editor digital.     

De nobles hidalgos a monstruos interactivos…

  Acerca de sus preferencias literarias, expresa: “A la hora de elegir o tomar una lectura me gustan preferiblemente obras clásicas. Me he leído Drácula, de Bram Stoker, unas cinco veces a lo largo de mi vida. Me encanta esa obra, aunque mi favorita y creo que será así toda mi vida, es Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, pues considero bastante difícil que alguien logre superar tal brillantez literaria. Esta obra permanentemente la estoy consultando aunque solo la he leído una vez de manera completa, y es que es bastante larga, pero si no la he vuelto a leer toda no ha sido por perezoso, sino porque la magia y la sensación que me dejó la vez primera fue una experiencia inolvidable e inefable; aún a veces leo capítulos para revivir un poco la locura de ese entrañable personaje; toda la obra esboza gran genialidad y es mi favorita”.

   Consciente de la necesidad de recurrir a los autores emblemas de Nuestra América, para forjarse un camino en la lectura y escritura, Carballo se confiesa admirador de la poesía de Jorge Luis Borges y de su gran capacidad para el cuento. Por otro lado, cuestiona: “¿Cómo ser latinoamericano y no leer a Gabo (Gabriel García Márquez) con susCien años de soledad?, o ¿cómo no leer su obra: El coronel no tiene quien le escriba?, más cuando actualmente muchos en Latinoamérica seguimos respondiendo igual a la pregunta: Dime, ¿Qué comemos?”

   Y nos acota: “El siglo XXI ya está levantando una nueva generación de escritores que buscan tatuar su nombre en el legado literario. Por cierto, tengo un autor que me gusta bastante, es español, su nombre es Bruno Piqué, tiene dos libros titulados Madrid Zombi y Madrid Zombi 2. Este autor es de lo más interesante, puesto que además de tener una excelente obra literaria, logra innovar con las tecnologías, porque su libro está en la tienda para teléfonos inteligentes (Play store) y combina la lectura con sonidos, música, y decisiones que debe tomar el usuario acerca de la trama. Cuando lo lees con tus audífonos puestos, realmente logras sumergirte en su mundo y es sin duda, para mí, uno de los más grandes innovadores y genios actuales de la literatura. Su libro interactivo es una maravilla de la era digital”. 

Del papel a la pantalla…

   El oriundo de Puerto Cumarebo se autodenomina un lector mixto, capaz de leer tanto libros físicos como digitales. Al respecto, revela: “La situación económica del país me hace que lea en digital muchos títulos que preferiría tener en físico, pero me encanta el olor a libro y tocarlo, pase lo que pase sencillamente no me puedo separar de ello, del libro físico”. Sin dudar, asevera que no le molesta leer en plataformas digitales, siempre que las lecturas resulten provechosas y lo nutran.

   “Leía comúnmente en una aplicación llamada Sttorybox, ahí empecé a subir mis primeras obras en digital, gozaba de una comunidad de lectores y escritores tremenda, pero con el tiempo un gigante corporativo de nombre Wattpad se llevó a millones de escritores a su página y me obligó a migrar y establecer mis obras allí. Aunque he tenido una que otra mala experiencia en ese sitio, me parece que es una buena plataforma para los escritores más nóveles o para los que tengan mucho tiempo escribiendo. Es una plataforma maravillosa que te conecta con millones de personas que están buscando algo para leer, y bueno, si subes tus textos allí seguramente te encuentran y destaques”.

Un gato y otros amores…

   Carballo relata que en sus textos predomina el misterio, la poesía, el romance, la fantasía y la tragedia. En su perfil de Wattpad (@DarwinCarballo1), su obra más popular: “Las cien cartas de amor que jamás fueron escritas”, tiene como uno de los personajes centrales a un gato, suerte de guardián de su dueño, sobre el cual los lectores han tejido una serie de historias y fenómenos paranormales, despertando la curiosidad del resto de los usuarios de esa plataforma. 

   “Se corrió el rumor de que mi libro estaba maldito. Entonces recibí mensajes de personas que me decían que habían experimentado cosas muy extrañas por estar leyendo mi libro, eso me pareció impactante, pues en ese período muchas personas empezaron a leerme. Decían que el gato de la portada se les aparecía, y los más flojos decían que solo viendo los ojos del gato ya te daba un fuerte dolor de cabeza y que significaba que te iba a perseguir, pero si leen la obra se enteran que el gato es más bueno que la leche; aunque en el libro sí suele perseguir clandestinamente a las personas, pero lo hace para protegerlas”.

   Con un argumento lleno de situaciones inesperadas y misterio, la sinopsis de la novela plantea: “La historia inicia con un joven que va leyendo las cartas de un anciano mientras se dirige en un barco desde España al Caribe, el anciano escribe todas las noches una carta de amor para su esposa fallecida, cuenta en las cartas cómo su muerte le ha dejado un vacío… Para sorpresa del joven, descubre que tal anciano jamás existió y que las cartas de amor que tiene y ha estado leyendo han sido escritas por él, lo que lo lleva a regresar a su hogar en Madrid para descansar la mente, y en donde sus amigos, sin saber qué le ocurre, lo invitan a una fiesta, donde se vuelve a apreciar su apenas descubierta y aparente locura.”

   Su siguiente obra: “Frases y momentos de un escritor”, la caracteriza como una serie de pensamientos cortos, micros y poemas totalmente dedicados a la labor de escribir. En uno de los textos explica: “Los malos escritores piensan que deben hacerlo cuando la inspiración venga, buscan una musa perfecta y entonces, duran meses sin escribir y pierden totalmente el contacto con ellos mismos. La inspiración perfecta solo la encontraremos dentro de nosotros y eso solo lo haremos mientras escribamos; pues es el único momento donde podemos ser nosotros mismos y eso es verdaderamente poético.”

    La responsabilidad del oficio…
   Quienes escriben deben tener un compromiso con la vida, una responsabilidad moral e intelectual, pero también social y política. Julio Cortázar, en “Testimonios de una escritura política” (2014), convoca a los escritores a participar en el proceso geopolítico de sus pueblos. Asevera Cortázar: “nuestro quehacer debe inventar nuevas formas de contacto, abrir otro aspecto de comunicaciones en todos los niveles…”. Así mismo,cita al venezolano Luis Britto García, quien afirma lo siguiente: “…mientras la política no asegure la liberación cultural de nuestra América, la cultura deberá abrir el camino para la liberación política”. De allí la responsabilidad de los escritores de exponer en sus textos las realidades que los circundan, pero también de promover cambios significativos en las formas de pensar, entender el mundo y transformar esas realidades.

   Darwin lo sabe, y como miembro de la generación nacida entre los años 90 y 2000 en Venezuela, que en sus palabras, ha crecido bajo el asedio de actores externos e internos que juegan al desastre, hasta el punto de colapsar el buen vivir de la familia, desea contribuir desde el ámbito cultural a mejorar el país, creando un rincón literario en alguno de los portales web de los diarios regionales, donde en conjunto con varios escritores, compartan parte de sus obras, “para así influir un poco en los lectores de la región y sumergirlos en la producción escrita que actualmente se está desarrollando en nuestro estado, puesto que la industria cultural, por la situación económica, no se mueve muy bien. Sin embargo, sí pienso que hay maneras de cultivar la cultura y espero que en algún momento me tomen en cuenta para abrir un espacio literario que todos los falconianos podamos disfrutar”.  

   En este orden de ideas, ante la pregunta ¿Puede entonces, un escritor de los nuevos tiempos, contribuir con el cambio y desarrollo de una sociedad?, Carballo Velásquez reconoce el poder de la palabra y contesta. “Creo que la escritura es transformación y reflexión desde la imaginación. Quien escribe y es leído, en esencia transforma, pues conecta y transfiere su visión; ya queda de parte del lector analizar y tomar lo mejor del pensamiento del escritor para hacer más amplia y culta su visión y así ser mejor persona.”

   Otra forma de conectar con los jóvenes, que como a él les gusta escribir, es ofreciendo sus servicios de editor digital en Wattpad, donde ha venido realizando diversas asesorías y acompañamientos para mejorar la experiencia de los que se inician en el oficio. “Varios escritores que he encontrado en wattpad tienen una historia hermosa, llena de magia, misterio, romance, picardía, en fin… Son excelentes, pero su nivel de redacción y las faltas ortográficas terminan por hacer que el lector deje la historia. Por ello, en el último año, me he comprometido con varios escritores para ser el editor y corrector de sus relatos. Les ayudo en todo sentido para que sus historias no solo sean interesantes, también para que sean populares. Además, ayudo a concluirlas y por supuesto, corrijo esos errores, esas faltas ortográficas que terminan cercenando un buen texto”, finaliza, lleno de satisfacción por la labor cumplida hasta ahora.

Coordenadas para conocer el trabajo de Darwin Carballo:

Wattpad: @DarwinCarballo1         https://www.wattpad.com/user/DarwinCarballo1

Facebook: D.Carballo 


De nuevo un fantasma recorre el mundo


Rebelión

Por Oscar Oramas Oliva 

La herramienta estratégica del

Porvenir es el humanismo, no

hay nada mejor.

Silvio Rodríguez

En una lejana y hasta entonces desconocida ciudad, Wuhan, China, sus autoridades comunicaron a la OMS, el surgimiento de un coronavirus llamado Covid-19, el pasado mes de diciembre, desde entonces ese virus ha recorrido el planeta, provocando más de dos millones de infestados y cincuenta mil fallecidos oficiales. En realidad las cifras pueden prestarse a dudas, pues muchas personas, sin acceso a los servicios de salud, no han sido contabilizadas. El SARS-CoV-2 tiene una alta transmisibilidad. Es un virus que se está propagando con mucha rapidez debido en gran medida a que el 80% de las personas que lo poseen son asintomáticas, como sucede con otros virus respiratorios, lo cual ubica a este grupo como el de mayor riesgo en la propagación, destacó en entrevista exclusiva a CubaSí la Dra. Sonia Resik, Jefa del Departamento de Virología del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

La reacción de los Gobiernos ha sido tomar medidas unilaterales, sin consultar siquiera a sus vecinos, incluyendo el cierre de fronteras. Esta acción irracional, dictada por el miedo —el de los políticos a perder las elecciones o su popularidad—los gobernantes han quedado rebasados por la tragedia y los daños psicológicos pueden ser enormes, aun cuando estamos lejos de saber, cuando concluirá esta pesadilla. El coronavirus expone la mercantilización de la salud en los países donde reina el neoliberalismo. Por tanto, es preciso que todos pensemos y con celeridad, como vamos a enfrentar el tiempo pos pandemia, porque las consecuencias de la misma serán descomunales.

Todo esto ha dejado expuesta la fragilidad del sistema de gobierno regido por el neoliberalismo. Se ha dicho que el coronavirus vino para recordarnos nuestra fragilidad como especie. El mundo que veremos después de la pandemia, no será igual al que era antes de la misma.

Con excepción de la OMS y unas declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, el resto de las organizaciones y muchos gobiernos, además de sus líderes parecerían paralizados, desorientados ante la cadena de acontecimientos, que marchan a gran velocidad, paralizando la vida y la económica de una gran parte del orbe. Hoy se ha publicado mucha información sobre las alertas que científicos, aparatos de inteligencias y la propia OMS había planteado, en septiembre de 2019, sobre el surgimiento de una pandemia catastrófica, pero algunos poderosos miraron para otro lado. No hubo voluntad ni sensibilidad política para escuchar y actuar.

Todo esto ha dejado expuesta la fragilidad del sistema de gobierno regido por el neoliberalismo. Se ha dicho que el coronavirus vino para recordarnos nuestra fragilidad como especie. El mundo que veremos después de la pandemia, no será igual al que era antes de la misma, porque ella es un«hecho social total» ha dicho el escritor Ignacio Ramonet, este 22 de abril, desde la Habana, en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores.

Preguntado el filósofo y lingüista Noam Chomsky, desde su casa en Arizona, sobre su visión sobre este fenómeno mundial, respondió: ¨La primera lección es que estamos ante otro fallo masivo y colosal de la versión neoliberal del capitalismo. Si no aprendemos eso, la próxima vez que pase algo parecido va a ser peor¨

“Por primera vez en su historia, la primera potencia del planeta ha renunciado a encabezar la lucha sanitaria y económica mientras China responde con una campaña muy agresiva para mejorar su imagen pública”, comenta Federico Steinberg, analista principal del Real Instituto Elcano. En su último artículo La pandemia del coronavirus va a alterar para siempre el orden mundial, publicado el pasado 3 de abril en el diario The Wall Street Journal, Kissinger expresa abiertamente sus dos grandes temores: Después del Covid-19 ¿se podrán “salvaguardar los principios del orden mundial liberal”? “Un país dividido como Estados Unidos ¿será capaz de liderar la transición al orden posterior al coronavirus?”

La historia advierte de que los desastres incendian la xenofobia y el racismo. El periodista y director editorial de Le Monde Diplomatique escribió recientemente: ¨Con la crisis sanitaria, se ha franqueado un nuevo límite. En París, hay drones que vigilan las zonas de acceso prohibido; en Corea del Sur, hay censores que alertan a las autoridades cuando la temperatura de un habitante representa un peligro para la población; en Polonia, los habitantes deben elegir entre instalar una aplicación de verificación de la cuarentena en su teléfono móvil o recibir visitas imprevistas de la policía a sus domicilios. En tiempos de catástrofe, este tipo de dispositivos de vigilancia recibe el apoyo popular; no obstante, siempre sobreviven a las condiciones que los vieron nacer¨.

“El sistema de salud es un derecho fundamental del ser humano”. Son muchas las angustias que provocan el confinamiento y el distanciamiento social y la incertidumbre sobre el porvenir. No saber a los hijos, a la pareja amada, mantener el forzoso alejamiento de los amigos es algo cargado de consecuencias y no dudo, que cuando esto acabe, muchas reflexiones sobre estos tópicos abunden, porque la espiritualidad, que se ha ido erosionando en la sociedad capitalista neoliberal. Habrá que repasar y reflexionar en la necesidad de vivir en un mundo más ético. Tendremos, tal vez, al descubrimiento de lo humano, como hiciera William Shakespeare en el siglo XVI.

El coronavirus trae, en principio, el requisito de la solidaridad, sin ella y esfuerzos mancomunados de todos, la Humanidad no podrá vencer esta devastadora pandemia. El juego de las apariencias, no tiene cabida en esta cruzada.El sadomasoquismo de los yanquis es inconmensurable, demostrada en sus deseos de regocijarse ante la muerte de ciudadanos de estados que no se arrodillan ante sus exigencias imperiales, léase, Cuba, con un bloqueo de 60 años, Venezuela, Irán, cuando esa gran potencia se niega a escuchar los reclamos de la comunidad internacional, por suprimir sanciones que permitir a dichos países, poder hacerle frente a la pandemia. Ya no es ceguera, es el odio de los impotentes mentales. El virus mata sin respetar fronteras ni ideologías.

«El único país que ha demostrado un internacionalismo genuino ha sido Cuba, que ha estado siempre bajo estrangulación económica por parte de Estados Unidos y por algún milagro han sobrevivido para seguir mostrándole al mundo lo que es el internacionalismo. Pero esto no lo puedes decir en Estados Unidos, porque lo que has de hacer es culparles de violaciones de los derechos humanos. De hecho, las peores violaciones de derechos humanos tienen lugar al sudeste de Cuba, en un lugar llamado Guantánamo que Estados Unidos tomó a punta de pistola y se niega a devolver, ha dicho Noam Chomsky.

¿Y por qué Chomsky ha dicho lo anterior? Porque Cuba, víctima de un criminal bloqueo, que ya lleva 60 años- por cierto el más largo de toda la historia de la humanidad-, recrudecido también por la actual Administración Trump y ampliado con una tenaz persecución contra todo barco que le lleve combustible, cree firmemente en la solidaridad humana, para la solución de esta pandemia y de otros problemas globales que afectan a los pueblos, como planteara su Líder Histórico Fidel Castro Ruz. Pues ante esta pandemia, Cuba ya ha enviado brigadas médicas a 23 países del Caribe, América Latina, Africa, Asia y Europa.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, según la agencia AP, pidió el 23 de abril de 2020, cooperación internacional en el desarrollo de una vacuna del nuevo coronavirus, indicando que la pandemia traspasa las fronteras y solo puede combatirse en conjunto.

Es incomprensible como las grandes potencias económicas tengan crisis en garantizar a los ciudadanos y al personal de la salud, los medios de protección y los medios para tratar esta epidemia, sobre lo que hablado profusamente el gobernador de Nueva York, sr. Cuomo. No es posible que, esos que se autoproclaman grandes y decididos defensores de los derechos humanos, no sean capaces de resolver la falta de hospitales, garantías de atención médica a todos los ciudadanos y no colaboren con el resto de las naciones, para una pandemia que no cree en fronteras, colores de piel, religiones o regiones.

La OMS alerta que la pandemia estará presente durante mucho tiempo. Algunos economistas hablan de que el día después será algo así, como la gran depresión de 1929, otros que será peor y con todas sus consecuencias, en especial para los pobres, los inmigrantes en los países desarrollados y para los países pobres.

Ya se viene hablando de la pandemia del desempleo, porque la cifra de los actuales llega según el Instituto de Finanzas Internacionales, el endeudamiento mundial alcanzará 265 billones de dólares en el primer trimestre de 2020. Y debido a que las medianas y pequeñas empresas nacionales son los últimos eslabones de grandes cadenas industriales y de suministros globales, profundamente integrados e híper especializados, la actual desconexión intracadenas de valor generará miles de quiebras.

El 23 de abril de 2020, hasta la mitad de las muertes por coronavirus en Europa se registraron en residencias de ancianos, dijo el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la región, que calificó la situación de “tragedia inimaginable”. En una conferencia de prensa, el doctor Hans Kluge señaló que se extraía una “imagen profundamente preocupante”, según reporta la AP. Recuerdo al escribir estas líneas que, Albert Camus decía en su obra, La Peste: ¨Lo peor de las pestes no es que matan a los cuerpos, sino que desnuda a las almas y ese espectáculo suele ser horroroso¨

Algunos gobiernos promueven una rápida reanudación de la actividad económica, y hoy 25 de abril la OMS advierte que, los que padecieron la enfermedad, no pueden recibir un pasaporte se seguridad, pues todavía no está probado por la ciencia, que quien tuvo la enfermedad, no pueda volver a tenerla. No puede ser que la búsqueda fría de ganancias económicas, sea lo que prime, como ha sido hasta ahora.

El 12 de junio 1992, cuando la Conferencia de la Tierra, celebrada en Rio de Janeiro Fidel Castro Ruz dijo y cito: ¨Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre… Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre. Cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?¨

El sociólogo Jeremy Rifkin [1] (Denver, 1945), que se define como activista en favor de una transformación radical del sistema basado en el petróleo y en otros combustibles fósiles respondió de manera muy precisa, la siguiente pregunta; ¿Cuál cree que será el impacto de la pandemia de la COVID-19 en el camino hacia la tercera revolución industrial?

¨No podemos decir que esto nos haya cogido por sorpresa. Todo lo que nos está ocurriendo se deriva del cambio climático, del que han venido advirtiendo los investigadores y yo mismo desde hace tiempo. Hemos tenido otras pandemias en los últimos años y se han lanzado advertencias de que algo muy grave podría ocurrir. La actividad humana ha generado estas pandemias porque hemos alterado el ciclo del agua y el ecosistema que mantiene el equilibrio en el planeta. Los desastres naturales –pandemias, incendios, huracanes, inundaciones…– van a continuar porque la temperatura en la Tierra sigue subiendo y porque hemos arruinado el suelo. Hay dos factores que no podemos dejar de considerar: el cambio climático provoca movimientos de población humana y de otras especies; el segundo es que la vida animal y la humana se acercan cada día más como consecuencia de la emergencia climática y, por ello, sus virus viajan juntos”.

Basta ya de tanta ceguera y enfrenten la humanidad y sus dirigentes, la gravedad de la actual situación, con la visión, el humanismo, la responsabilidad y el coraje que se requiere. Solo unidos podremos enfrentar el provenir sobre la base de una profunda reflexión de los actuales patrones de producción y consumo, así como una lógica distribución de la riqueza.

Las Naciones Unidas y varias de sus agencias han venido advirtiendo sobre la aceleración de los Cambios Climáticos y las consecuencias que ya vivimos, pero hay gobiernos que son irresponsables que se han permitido apartarse de acuerdos limitando la emisión de gases con efectos invernaderos, solo para que sus monopolios ganen más dinero.

La pandemia ha acelerado la era de la digitalización y hay que adentrarse en ella, con toda energía y determinación. Los que no se suban a ese tren, permanecerán en el pasado. “La normalización de la compra online de comestibles ya no tiene marcha atrás”. Otro cambio en un mundo nuevo.

La pandemia del coronavirus nos obliga a todos a pensar y en el especial, en que el hombre y su bienestar, deben ser el eje central de todas las sociedades.

Nota:

1) Jeremy Rifkin (1945, Denver, Colorado) es un sociólogo, economista, escritor, orador, asesor político y activista estadounidense. El economista Jeremy Rifkin alerta de que el actual sistema capitalista se ha agotado e insta a acelerar la transición hacia un nuevo modelo. La lucha contra el cambio climático obliga a superar la globalización. Es urgente que la apuesta por la electricidad ‘verde’.