jueves, 28 de noviembre de 2019

Destellos de antagonismo en América Latina


Rebelión

Por Massimo Modonesi

Hay que festejar la renovada emergencia antagonista que hace frente a la derechización en Ecuador y en Chile y parece cubrir el vacío dejado por el progresismo. En este sentido, la irrupción de las protestas multitudinarias parece corresponder a la lógica de un momento especifico de la estructura y las relaciones de poder: contra las derechas emergentes, más allá o más acá del progresismo desgastado y derechizado. Por lo tanto, visto que se trata de un escenario difuso, aún con sus diferencias nacionales, no hay que excluir que aparezcan fenómenos similares en otros países y que, una vez más, se dé cierto grado de sincronía latinoamericana en los procesos políticos.

Podemos constatar que, si la variable son los colores de los gobiernos, la constante, aunque se manifieste de forma intermitente, sigue siendo la capacidad de lucha e insubordinación de las clases subalternas latinoamericanas.

En efecto, si bien las revoluciones pasivas progresistas cayeron por derecha, no han estado ausentes, en particular en los años posteriores al 2013, movilizaciones populares de tinte antineoliberal. En este sentido, el antagonismo no solo ha estado latente, sino que se ha manifestado, aunque sea de forma esporádica e inorgánico -para usar adjetivos gramscianos. La capacidad de irrupción que siguen conservando y utilizando las clases subalternas, se presenta bajo algunos formatos que ameritan ser brevemente registrados a la luz del impactante retorno en escena de esta modalidad disruptiva de la política latinoamericana.

A nivel temporal, se configuran como episodios que rompen y rebasan las rutinas de la conflictualidad ordinaria y cotidiana, de la cual, al mismo tiempo, se nutren. La intensa brevedad del antagonismo concentrado en estas irrupciones tiene su límite y su prueba de fuego no tanto en la duración sino en el impacto y la capacidad de modificación de la correlación de fuerzas. Al mismo tiempo, a nivel espacial, es decir de amplitud social, las irrupciones se montan sobre las prácticas y la acumulación de experiencias y la formación de tejidos sociales y comunitarios, pero se vuelven multitudinarias en la medida en que se amplían a sectores no organizados, cuya politización y capacidad de movilización puede ser preexistente y latente o generarse al calor del conflicto. En todo caso, la activación de franjas no organizadas de las clases subalternas confiere el carácter masivo y le permite un impacto.

Al mismo tiempo, ambas dimensiones de este formato antagonista que se expande y contrae han sido identificadas como problemáticas en tanto que, en el reflujo de la marea, la evaluación de los saldos es objeto de distintas interpretaciones. Señalo dos de ellas, que configuran la antinomia de la política latinoamericana de las últimas décadas: la autonomista y la hegemonista. En extrema síntesis, La autonomista enaltece la capacidad de lucha y de organización desde abajo y, por lo tanto, atribuye un valor absoluto a todo tipo de manifestación de conflictualidad que sea expresión y que refuerce las capacidades y las reservas de politización, organización y autodeterminación, poniendo en segundo plano o inclusive desconfiando radicalmente del saldo en términos de modificación de los equilibrios en el sistema político partidario o institucional. La hegemonista, por el contrario, valora este tipo de manifestaciones solo en tanto sacuden equilibrios estáticos y permiten dilatar la influencia y la capacidad de articulación de un polo o una fuerza política que intervenga en la disputa por el poder estatal, que sea en forma directa o delegada, es decir expresión de los movimientos y los sectores populares o solo en nombre de ellos. Bajo estos prismas, el fin del ciclo progresista y el retorno del formato del antagonismo de irrupción vuelve a colocar, mutatis mutandi, cuestiones que fueron surcando los debates a partir del inicio del milenio. Valorar los movimientos en su espontaneidad relativa y su efecto simbólico y experiencial de organización desde abajo y/o lamentar su incapacidad de mantenerse en el centro del escenario y de producir resultados contundentes y tendencialmente irreversibles antes de refluir en la normalización sistémica. Posturas que no son antitéticas en sentido estricto, pero configuran énfasis que dislocaron posturas que tienden a enfrentarse. El valor coyuntural de la irrupción se tradujo y sigue traduciéndose en distintos lenguajes políticos y se proyecta de maneras a veces contrastantes en la mediana duración.

La distancia entre una y otra perspectiva se achica cuando las derechas están en el gobierno y se ensanchan cuando partidos o movimientos progresistas lo ocupan o están en condición de hacerlo. En este sentido, un dato histórico y político ha cambiado respecto a los años 90 y principio del 2000 ya que el fin del momento progresista, salvo –por el momento- el caso mexicano, arroja la existencia desgastada o la simple sobrevivencia de las fuerzas que fueron protagonistas del ciclo gubernamental. Cabe entonces preguntarse qué tanto éstos son percibidos o pueden presentarse como alternativos a las derechas o a sí mismos, es decir capaces de superar sus límites y contradicciones o, más sencillamente, ser aceptados como mal menor frente a derechas manifiestamente reaccionarias e incapaces de instituir una dinámica hegemónica, como ha sido el caso en Argentina en las recientes elecciones. Qué tanto, en estas condiciones, en medio de una derechización epocal y cultural, desde las clases subalternas latinoamericanas, pueden constituirse, sostenerse y expandirse dinámicas que, si bien no desdeñen el impacto en el plano institucional, se sostengan principal y fundamentalmente en una labor de construcción de contrapoderes, de un recurso de mayor duración y consistencia.

Lo que podemos registrar, una vez más, es que la conflictualidad latinoamericana puede volverse incandescente y, a esta temperatura, hasta los metales más duros se vuelven moldeables y, como ocurrió en los años 90 y a inicio del siglo XXI, pueden forjarse experiencias y escenarios inesperados. Nada lo garantiza, pero, una vez más, nadie se lo esperaba.


“Hay que demostrar a los hombres que expresar la potencia a través de la violencia es una señal de debilidad”


Por Lionel S. Delgado

Rita Segato. Foto de Laura C. Vela

Me invita a un helado mientras visitamos Santander. Nos cuenta que una señal para distinguir un buen helado es que se derrita rápido: tendrá menos agua y conservantes, y será más cremoso. 
Todo en ella es cercano. Su acento, su mirada y sus palabras. Mi colega Sergio le hace una ruta por la ciudad y cuenta sobre el incendio que la arrasó. También que, a partir de ahí, la especulación y los intereses de clase moldearon el espacio a su gusto. Ella es siempre curiosa, responde a todo con sorpresa y te escucha con atención. 
Rita Segato (Buenos Aires, 1951) vino a la ciudad a dar un curso sobre Discriminación y Violencia en la Universidad Menéndez Pelayo. Yo asistí al curso con ganas. Sus clases siempre hierven de ideas, conceptos e imágenes que vuelan de un lado a otro. Como buena antropóloga, tiene ejemplos para todo. Cultos de posesión, rituales de iniciación, mitos clásicos, arte, política, guerra. Sus ideas son fuertes y golpean duro. 
Afirmas que tu trabajo debe entenderse como un estudio sobre la masculinidad. En estos estudios, la violación siempre ha sido un tema central. ¿Qué relación existe entre la masculinidad y la violación? 
Creo que la violación esconde un factor fundamental del orden patriarcal imperante. Hay que entender que la violación no es un crimen como cualquier otro. La violación se aleja, a la vez, de esa imagen del hombre como lobo hambriento que viola porque no puede controlarse, y también de la imagen del hombre como ladrón, que roba el sexo de la mujer. La violación no es un crimen sexual; es, más bien, un crimen expresivo, por un medio sexual. Con la violación se dicen dos cosas: una a la mujer y otra a los otros hombres. 
A la mujer se le comunica una lección moral: la mujer es sospechosa de inmoral desde el comienzo de los tiempos, y la violación le castiga por desobediente. A los otros hombres, la violación les comunica la potencia. La masculinidad, para mantenerse, tiene que confirmarse por los interlocutores masculinos y, para ello, necesita exhibirse. 
El caso de La Manada aparece acá como el paradigma de la interlocución masculina. Mediante el acto grupal aflora una estructura que es la del orden patriarcal, un orden que ordena sacrificar una víctima para la construcción de la masculinidad de sus agresores. Y aquí, en la violación, la masculinidad se revela frágil porque se estructura como la exhibición violenta de una potencia para los ojos de los otros hombres. 
Es la búsqueda desesperada de afirmación. Es clarísimo en La Manada esto. Por esto se graban, por eso comparten el vídeo. Es un placer narcisista masculino en el que se revela una cofradía en la que los aspirantes a hombres necesitan recibir su título de los ojos de los otros hombres. 
En España, desde el caso de La Manada se han dado 135 casos de violaciones grupales, 43 solo en 2019. ¿A qué se debe esta epidemia? 
No me gusta el término epidemia para esto. La epidemia es automática y retira la deliberación. Prefiero usar el término de mímesis. La pregunta aquí es ¿por qué ese efecto mimético de la violación en grupo? 
Como lo que se revela en la violación es una estructura, es muy fácil que esa estructura se replique. El caso de La Manada se replica porque, aunque se critiquen y se condenen, siguen apareciendo como un espectáculo de la potencia. 
Y este espectáculo rige la masculinidad, sobre todo la de los jóvenes, que son los que no han conseguido probar aún su soberanía sobre la vida, su potencia. Ese espectáculo donde la confirmación de la potencia aparece como una fiesta masculina en la violación grupal hace que sea contagiosa. Es muy fácil que miméticamente se vaya replicando cuando los violadores aparecen en los medios de comunicación como hombres potentes. Y en eso tienen mucha responsabilidad los medios. 
¿Y por qué aumenta ahora? 
El aumento de las violaciones tiene que ver también con la precarización de la vida. Si hay cada vez más dificultades para exhibir una potencia económica, moral o intelectual, ya que los dueños del mundo son cada vez menos, el hombre vive como una emasculación esta precariedad: no tiene forma de afirmarse. 
El mandato de masculinidad dice a los hombres que necesitan apropiarse de algo, ser dueños. La precarización de la posición masculina pone en cuestión su potencia. Y por lo tanto solo queda la violencia —sexual, física, bélica— para restaurarse en la posición masculina. 
Crímenes como las violaciones en grupo muestran la existencia de una masculinidad progresivamente precarizada. Es una necesidad urgente que los hombres redefinan lo que es ser hombre, porque, si no, van a ser atrapados por una ola de violencia. 
Al hablar sobre el hombre afirmas que a la masculinidad le acompaña siempre un factor de opacidad para sí mismo. El hombre no es reflexivo respecto a su masculinidad. ¿Cómo afecta esto a su lugar en el mundo? 
En el trabajo que realicé durante más de diez años con violadores entendí que la violación muchas veces no es un acto inteligible para el propio violador. El violador, la mayoría de las veces, no entendía el propio acto. Ahí entendí que la masculinidad es opaca para sí misma, que no suele haber una reflexión ni una racionalidad descriptible detrás de muchos actos del hombre. 
El hombre actúa de una forma automática para reponerse de esa posición inferiorizada. Hoy en día hay una inferiorización de todos y todas. Lo que pasa es que las mujeres esa inferiorización no la sentimos de la misma manera que los hombres. Los hombres tienen que reponer esa posición, y de ahí su búsqueda de demostrar la potencia. Hay que demostrar a los hombres que buscar expresar la potencia por medio de la violencia es una señal de debilidad. El hombre que usa el recurso de la violencia es un hombre frágil. 
Lo que se quiere exhibir como potencia es precisamente impotencia. Ese mensaje, cuando lo comunico, lo reciben inmediatamente, entienden lo que estoy diciendo muy rápido. Y eso es porque existe un intenso sufrimiento masculino. Es deseable construir la masculinidad de otra forma. 
Porque en esa búsqueda de la potencia por la violencia, el hombre se destruye, se deteriora. Mata, pero también muere. Les perjudica y no están nunca contentos. 
¿Qué salida les queda entonces a los hombres? 
Creo que la historia de la masculinidad ahora está marcada por los hombres que perciben y entienden su sufrimiento. Pero no creo que tengan que venir los hombres a salvar a las mujeres. Somos las mujeres las que estamos auxiliando a los hombres para percibir cuánto daño les hace el mandato de masculinidad y cuánto les puede interesar a ellos construir nuevos modelos de masculinidad. 
Sin modelos de llegada, es decir, sin modelos fijos e ideales que tenemos que cumplir, porque esos modelos siempre pueden volverse autoritarios. Pero para eso hay que prestar mucha atención a los más jovencitos. 
En las escuelas de Secundaria a las que he ido últimamente, hay muchos chicos que hacen un esfuerzo enorme por no ir en la dirección del machito. Hacen un esfuerzo enorme y creo que es por ahí por donde uno puede constituirse sin ese mandato de masculinidad. 
La masculinidad está cambiando, pero si todo cambio abre un proceso de crisis, esta crisis también puede ser capitalizada por la reacción. ¿Qué piensas sobre el repliegue masculino hacia posiciones conservadoras? 
Creo que la reacción responde a una agenda. Muchos hombres que se repliegan ahí están siendo captados por una agenda reaccionaria de todos aquellos que perciben que desmontando el mandato de la masculinidad y deshaciendo el orden patriarcal se está en riesgo de que todos los poderes caigan por tierra. Y aquí aparece el fascismo para capitalizar ese repliegue. Y eso es porque, por definición, el voto fascista es un voto característico de personas con resentimiento. Y hay varios tipos de resentimiento. 
Hay personas que sienten que no han recibido el debido respeto, ni el debido aprecio. El fascismo es una estrategia. Mediante el señalamiento de un enemigo común, consigue construir un rebaño masivo de aliados. El fascismo es una política del enemigo. 
Todas las políticas del resentimiento, que campan más cuando la insatisfacción se amplía, buscan un enemigo común. Los migrantes y las mujeres, en ese sentido, son un blanco fácil. El nuevo fundamentalismo vuelve a ver a la mujer como en la época de las brujas. 
Y eso hace resurgir un patriarcado político, que es un orden que luego se va a revestir de discurso religioso, discurso moral, etc. Pero que el fondo es un orden político de dominación. El patriarcado es funcional al orden de los dueños. Ese patriarcado que dice que la mujer debe ser sometida y la demoniza. 
¿Entonces el feminismo apunta al verdadero corazón de la estructura patriarcal que sostiene el orden de las cosas? 
¡Por supuesto! ¡Y esto el poder lo sabe! El poder entiende que el feminismo que no tiende al poder puede desestabilizarlo todo. Por eso hay que tener cuidado con cierto feminismo que es patriarcal, es un feminismo que tiende al poder. 
¿Te refieres al feminismo liberal? 
Sí, pero no solo. También a algunos feminismos radicales. El feminismo tiende a disolver el poder porque lo distribuye. El feminismo busca un mundo vincular, donde la reciprocidad es uno de los valores centrales. Pero hay una voluntad por parte de algunos grupos de que exista una verdad feminista única y que las otras se supriman. El intento de vanguardizar lo veo muy feo. Porque una de las características de la practicidad feminista es que es pragmática, no verticalista y principista. 
La politicidad femenina es un trabajo arduo, pero no va por ahí. Así vemos que hay grupos que se dicen feministas pero que se comportan de forma patriarcal, intentando tomar el poder en un sentido patriarcal. Por eso creo en el “Let it be” de los Beatles, deja que el tiempo actúe en nosotros. Abandonar esa visión utopista que define el camino que debemos recorrer porque tiene el objetivo claro. Esa visión tiende al autoritarismo. 
En España este debate que enfrenta a varios feminismos se enfoca en el papel de las mujeres trans, en las trabajadoras sexuales y las mujeres racializadas. ¿Qué opinas sobre esto? 
Al final es el debate sobre si las mujeres que tienen otros cuerpos pueden o no estar en la manifestación del movimiento. Eso en Argentina afectó mucho al movimiento Ni Una Menos. Casi hasta amenazarlo con romperlo. La presencia de que no puede haber otro cuerpo que no sea el de mujer. Me sale otra vez el “Let it be”. Hay que dejar ser, hay que dejar suceder. No podemos prevenir los males que pueden ocurrir si otros cuerpos aparecen junto al feminismo. 
¿Para qué prevenirlo ahora? Vamos viendo lo que sucede, vamos viendo lo que pasa. No nos debemos olvidar de la diferencia entre el movimiento del Me Too y el movimiento del Ni una menos en Argentina. No tienen nada que ver el uno con el otro. El Me Too es mucho más pequeño, mucho más circunstancial y tiene otra estructura, y se refiere a otra historia de nación. El Me Too se dirige al Estado, el Ni una menos se dirige a la propia sociedad. No le pide nada al Estado, reflexiona sobre el periodo de cambio de la sociedad. Algo totalmente diferente. El Me Too viene del feminismo norteamericano. 
Un feminismo que, salvo algunas raras excepciones, yo llamo feminismo ‘pilgrim’ (peregrino), el feminismo de los peregrinos puritanos fundadores. ¡Es un feminismo puritano! Por ejemplo, mis hijos fueron a un colegio en Estados Unidos y ese colegio tenía puesto en las paredes “No PDA”. “No Public Displays of Affection”, No muestras públicas de afecto… 
No quiero eso en mi vida nunca. Y por eso hay que tener mucho cuidado con la pauta puritana. Hay un error muy grande que está ocurriendo en algunos feminismos: es necesario que nuestras muchachas y muchachos puedan negociar su deseo cara a cara, cuerpo a cuerpo. 
Entregar al Estado o a los otros la negociación de nuestro deseo es un error muy grave… Yo puedo decirte “me gustas”, tú puedes decirme “me gustas”, vamos a negociarlo, sin ofensa. Esta habiendo una presión para entregar a una instancia ajena la negociación de nuestro deseo. Y eso no puede ser así. 
El feminismo surge de prácticas muy prolongadas, tradiciones de colaboración y horizontalidad, y pluralidad absoluta. Y deberíamos mirar hacia ese momento donde no hay vanguardia, no hay una hegemonía de un sector que conduce al resto. 
¿Cómo vamos a entender eso con la prohibición de la prostitución? Una cosa autoritaria en extremo. No creo que pueda haber esos autoritarismos en el movimiento feminista. La politicidad de la mujer es un soltar, no un prohibir. Claro que la prostitución y el prostíbulo es una de las grandes escuelas de la pedagogía de la crueldad masculina. 
Los hombres van en grupo y no buscan tanto el acceso al cuerpo de la mujer, sino otra cosa: la celebración de la masculinidad, generar un pacto de complicidad entre hombres, etc. El hombre no va solo al burdel. Va en grupo. Y, por lo tanto, es un problema social de género. Pero no creo que la criminalización lo pueda solucionar. Porque la trata ya es ilegal, y eso no la ha abolido. La prohibición no es la eliminación del problema, es más bien la invitación a una clandestinización mayor todavía. 
¿Qué futuro ves entonces para el feminismo en los próximos años? 
Por mucho tiempo pensé que el feminismo no estaba consiguiendo llegar a destino. Los feminicidios no paraban, la violencia crecía cada vez más. Pero hoy pienso que las mujeres estamos tocando el núcleo de la reproducción del poder: el patrón patriarcal. 
Por primera vez veo posible el acceso a una nueva politicidad y una nueva era social. Pero no viene por el Estado. Viene por las prácticas de las mujeres mismas, que son las guardianas del arraigo, del tejido de los vínculos. Y mi esfuerzo ahora es demostrar que esas prácticas de ese tejido del vínculo son políticas. 
En ese tejido se esconde una política distinta. Las marchas de mujeres no son como las de los sindicatos, partidos políticos o movimientos masculinos. Tienen otras características: son festivas, son lúdicas, son amorosas. Allí se generan amistades inmediatas, son físicamente próximas. 
Y todo eso genera vínculos, que son el soporte de la vida. Está habiendo un viraje para comprender que los soportes de la vida están ahí, y hay que cultivarlos y ver su contenido político. Además, lo que nos dice que estamos llegando a destino es la reacción de los que nos odian. 
La reacción violenta de los de siempre es la medida de lo que estamos avanzando.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Alto a la violencia exigieron las mujeres este 25 de noviembre


Las mujeres de la zona norte y occidente en acción este día en San Pedro Sula.

Las mujeres de la zona norte y occidente de Honduras, en el marco del día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer, unieron sus voces en exigencia de justicia ante los femicidios y cese a la violencia que cada 18 horas asesina a una mujer en el país.

En San Pedro Sula la movilización inició frente a la 105 Brigada de Infantería, como un acto simbólico para denunciar el papel represivo de las Fuerzas Armadas.

“Para nosotras esto significa violencia, represión, agresión a la población y a las mujeres. Estamos aquí para expresar el malestar, rechazamos la militarización. Nos hemos convocado para denunciar el papel represivo que continúan jugando las fuerzas militares en Honduras, expresaba a través de un megáfono Carolina Sierra, del Foro de Mujeres por la Vida.

Sierra asegura que, una Matria como las sueñan las mujeres, no se construye con armas, con militares, con una estructura de narco-Estado como la que tiene Honduras. “Las mujeres le apostamos a la vida, a la construcción de las comunidades, al cuidado de nuestros territorios. Estamos en contra de todo el proceso de militarización que se ha dado en nuestro país en los últimos años, soñamos con una Honduras sin violencias y feminicidios, donde nuestros derechos sean respetados”, señala.

Feminicidios

Honduras vive en medio de una guerra. Los cuerpos de las mujeres se convierten en territorio de batalla. Hasta septiembre de 2019, las organizaciones feministas registraron 306 muertes. La violencia que enfrentan no son aisladas, el Estado genera violencia e impunidad. Desde el año 2002 hasta el 2018 suman ya 6,253 asesinadas en Honduras.

Mientras se va aumentando el presupuesto militar; los feminicidios, las desapariciones, la violencia sexual continúa llenando de dolor y miedo las comunidades hondureñas. Carolina Sierra, dijo que la impunidad en materia de feminicidios se mantiene en un 90%.

“Lastimosamente las familias no pueden seguir buscando justicia para las víctimas, porque son revictimizadas, ni siquiera el Ministerio Público da detalles de los avances de las investigaciones. Casos como el de Margarita Murillo y Berta Cáceres, que tienen gran presión internacional, muestran pocos avances, no digamos los asesinatos de mujeres que están solas en sus comunidades”, señala.

Incremento de las violencias

Para Suyapa Castro del Movimiento de Mujeres de la Colonia López Arellano (MOMUCLA), el incremento de las violencias contra las mujeres es producto del sistema dictatorial en que vivimos, del alto grado de la impunidad, del modelo y sistema patriarcal. Además, del empoderamiento mismo de las mujeres, porque cuando se empoderan, el patriarcado responde más salvajemente.

Margarita Navarro de la Red de mujeres del Progreso, señala que en Honduras las mujeres sufren todo tipo de violencias. Empezando en el hogar con la violencia doméstica e intrafamiliar, la violencia económica por los altos precios de la canasta básica y la falta de oportunidades de empleo. Junto a las violencias psicológicas y estatal con el incremento de los feminicidios.

Mujeres obligadas a huir

Karina Fonseca de la Red Jesuita con Migrantes Costa Rica, dice que el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres, es una oportunidad para seguir reflexionando y actuando alrededor de la situación crítica que viven las mujeres, quienes se ven obligadas a abandonar sus países de origen.

Fonseca dice que las mujeres tienen que dejar sus países no solo por la violencia domestica, sino de las violencias ejercidas por pandillas, la falta de oportunidades a nivel económico y la violencia impulsada desde los Estados.

Señala que las mujeres en tránsito hacia sus países de destino, también enfrentan violencias como abuso, violencia sexual, asesinatos, trata, explotación sexual comercial, entre otras.

En ese sentido, dijo que el mayor desafío es cómo en los países de destino las políticas públicas deben estar enfocadas en favoreces a todas las mujeres y niñas, sin distingo de nacionalidad y situación migratoria.

En Honduras, los feminicidios, entendidos como crímenes de odio contra las mujeres por razones de género, incrementaron después del golpe de Estado de 28 de junio de 2009.


La ley de Fomento al Turismo en Honduras. ¿Un fracaso?


Giorgio Trucchi | Alba Sud

Crédito Fotografía: Ismael Zepada (FOSDEH). Imagen de Giorgio Trucchi.

En agosto de 2017 el Congreso de Honduras aprobó la Ley de Fomento al Turismo con el objetivo de promover e impulsar la industria turística. Dos años después, analizamos cuáles han sido los resultados de tan vanagloriado proyecto.

Según el Índice de Competitividad de Viaje y Turismo de 2019 cinco de los seis países de Centroamérica retrocedieron en el ranking durante 2018. En el reporte elaborado por el Foro Económico Mundial, Costa Rica se ubicó en la posición 41 de 140 países. Le sigue Panamá (47), que resultó ser el país con la mayor disminución (12 posiciones menos en el ranking), Nicaragua (91), Honduras (94), Guatemala (99) y El Salvador (108). En el pilar de Seguridad (Safety and Security), Honduras aparece en la posición 136 de 140 países (8 puestos menos respecto al 2017) y en el lugar 99 en cuanto a Salud e Higiene. Más preocupante aún es el hecho que ocupe el lugar 118, a penas arriba de Zambia, Bangladesh y eSwatini (ex Suazilandia), en el pilar de Recursos humanos y mercado del trabajo, bajando 27 posiciones en dos años.

En cuanto a la llegada de visitantes[1], los países que tuvieron el mayor crecimiento fueron Guatemala (+14%) con 2,4 millones de visitantes y la generación de US$1.230 millones en divisas y El Salvador (+12,7%) con más de 2,5 millones de visitantes y US$1.417 millones. Costa Rica registró un aumento del 2%, sobrepasando los 3 millones de visitantes y generando unos US$4.000 millones, mientras que Panamá captó a 2,4 millones de visitantes, experimentando una reducción aproximada del 1,4%, pero logrando un aumento en divisas del 3,3%. En Nicaragua, la crisis político-social que afectó al país el año pasado dejó como resultado una reducción drástica en el número de visitantes de entre el 22% (Banco Central de Nicaragua) y el 28% (Instituto Nicaragüense de Turismo) y una caída del 35% en captación de divisas (US$296 millones menos). A nivel regional se calcula una baja en promedio de casi el 2% (Organización Mundial del Turismo).

Según datos del Banco Central de Honduras (BCH), en 2017 llegaron al país 2,3 millones de turistas que generaron unos US$715 millones en divisas. El año pasado, Honduras experimentó un aumentode apenas el 8% en el número de visitantes (2,5 millones) y del 2,7% (US$736 millones) en generación de divisas [2]. Más de la mitad de visitantes fueron cruceristas, el 17,1% más que el 2017. En todo el año pasado393 barcos atracaron en Honduras, lo que supone un incremento del 11,9 %. En cuanto al flujo de inversión extranjera directa, el sector comercio, restaurantes y hoteles cayó un 22% en los últimos dos años.

El BCH aduce que la grave crisis post electoral que sacudió el país entre noviembre de 2017 y marzo de 2018 afectó gravemente la economía nacional, en particular el sector turismo. Fue solo a partir de los meses de abril y mayo 2018 que la actividad turística comenzó a normalizarse. Para el 2019 las proyecciones señalan un crecimiento muy similar al del año pasado. Durante el primer semestre se reportaron ingresos por unos US$404 millones, es decir el 3% más que en el 2018. El objetivo del Instituto Hondureño de Turismo, que en marzo de 2018 fue elevado a rango de Secretaría de Estado (Ministerio), es alcanzar los 2,6 millones de visitantes y entre US$800 y US$900 millones en divisas.

El turismo en Honduras resulta ser la cuarta fuente de divisas después de las remesas familiares, las exportaciones de bienes y la maquila. Las actividades relacionadas con este sector aportan casi un 6% del Producto Interno Bruto (PIB) y en el 2018 generaron un poco más de 210 mil puestos de trabajo, es decir el 5,1% de la generación total de empleo [3].

Además, el turismo es visto como una de las oportunidades para generar inversión, trabajo e incidir en la disminución de los índices de pobreza que mantienen a Honduras como el segundo país más pobre de Centroamérica y el Caribe.

Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2018, la pobreza afecta en promedio al 61,9% de hogares, de los cuales el 38,7% viven en pobreza extrema. Estos datos se elevan en la zona rural donde la pobreza golpea al 70,3% de hogares y la pobreza extrema al 58,9%. Si revisamos el cuadro de personas que viven en hogares por nivel de pobreza vemos que el nivel de indigencia se dispara al 67,1% (casi 6 millones de personas) y la pobreza extrema afecta al 42,9% (3,8 millones). En el área rural, pobreza y pobreza extrema castigan al 73,8% y 62,6% de personas respectivamente.

Ley de Fomento al Turismo

En 2015, el presidente Juan Orlando Hernández, decidió contratar a la consultora global McKinsey para elaborar estudios y formular estrategias que permitieran promover y generar inversiones en el país, desarrollando sectores y asegurando un crecimiento económico sostenible en el tiempo. De esta iniciativa surgió el Programa Nacional de Generación de Empleo y Crecimiento Económico “Honduras 20/20”, una alianza estratégica del sector público-privado que en un período de 5 años (2016-2020) tenía planeado invertir unos US$ 13.000 millones y generar 600 mil puestos de trabajo. Un tercio de ellos (255 mil) se generarían a través de la actividad turística, uno de los seis ejes del Programa [4].

Cuando en octubre de 2017 Alba Sud fue a entrevistar al entonces director del IHT, Emilio Silvestri, el titular de la cartera de turismo dijo que, a través de este programa, se iba a convertir a Honduras en un centro logístico tanto para el país, como para Centroamérica y el mundo. “Honduras es el único país de la región centroamericana que cuenta con los seis productos turísticos tradicionales: sol y playa, turismo aventura, naturaleza, turismo cultural y colonial, buceo y culturas vivas. El gobierno ha convertido al turismo en una prioridad nacional y en un eje transversal en la planificación de todas las instituciones del Estado. Autopistas, carreteras, aeropuertos nos darán un impulso importante para sacar la transformación de nuestro producto. Acá tendrá oportunidad el turismo, la cultura, la arqueología. Seremos el país de Centroamérica número uno en visitas de turistas”, vaticinaba Silvestri [lea aquí el reportaje completo de Alba Sud].

En este contexto de euforia se llevó a cabo la aprobación de la Ley de Fomento al Turismo (Decreto 68-2017), algo que, en otros sectores de la sociedad hondureña,despertó muchas preocupaciones. En especial el apartado 3 del artículo 3 de la ley establecía entre las “inversiones puntuales en turismo” las áreas protegidas, sitios y monumentos que forman parte del patrimonio nacional –incluyendo los parques arqueológicos–, conjuntos de preservación históricas, sitios y zonas especiales de interés turístico.

En el artículo 5, la ley definía, entre otros beneficios, las exoneraciones del pago del impuesto sobre la renta y el impuesto sobre ventas, la exoneración de los derechos aduaneros de importación, del impuesto selectivo al consumo y demás tributos aduaneros para proyectos turísticos. También incluía beneficios en la importación de maquinarias y equipos necesarios para la construcción y mantenimientos de proyectos.

De igual manera se creaba el Fondo de Inversión, Promoción y Fomento del Turismo (FITUR), cuyo objetivo era brindar financiamiento para el fomento y desarrollo del turismo, que iba a funcionar como un ente de derecho privado con personalidad jurídica propia.

Fuertes presiones de parte de un amplio abanico de organizaciones nacionales y legisladores lograron que se retirara el artículo 17, que además de otorgar al gobierno el poder de declarar de utilidad pública aquellas “tierras aptas para un desarrollo turístico”, determinaba de manera unilateral su justiprecio y las pasaba a formar parte del patrimonio del FITUR.

Mientras en el Congreso Nacional se debatía el proyecto de ley y se buscaba una rápida aprobación, tanto el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) como el Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) publicaron comunicados y enviaron cartas a los diputados, recomendando no aprobar la nueva legislación.

El ICEFI aseguraba que no había razón para incrementar beneficios y privilegios fiscales, ya que este sector no mostraba ser una fuente real de generación de empleo, ni tenía la capacidad de generar inversiones de calidad que pudiesen impactar en los altos índices de pobreza y pobreza extrema que tiene Honduras.

Asimismo, el FOSDEH advertía de la voracidad de quienes estaban promocionando la ley. “Hasta les han puesto el ojo a las áreas protegidas, a parques y reservas naturales, al patrimonio histórico y cultural, sin importarles las personas y comunidades que tienen siglos viviendo en estos lugares. El turismo –continuaba el FOSDEH– ha sido un rubro burbuja y no va a potenciar un crecimiento económico duradero. Es un ilusionismo que se enmarca en el Plan Honduras 20/20, una superestructura que beneficia a unos pocos privados a costa del patrimonio público”.

Dos años después

En octubre de este año, Alba Sud se trasladó a Honduras para investigar y analizar los impactos de la Ley de Fomento al Turismo dos años después de su aprobación. Contrariamente a nuestras expectativas nos enfrentamos al rechazo absoluto de las autoridades de turismo en brindar informaciones y detalles sobre el tema. Pese a los reiterados intentos de comunicarnos, tanto telefónicamente como por correo electrónico, nunca recibimos una respuesta de la ministra de Turismo, Nicole Marrder.

Miriam Miranda. Imagen de Giorgio Trucchi.
Marrder asumió la cartera de Turismo en agosto de 2019. Empresaria hotelera durante muchos años, fue vicepresidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Honduras (CANATURH), presidenta de la Asociación de Hoteles Pequeños de Honduras (HOPEH), delegada principal por Honduras y presidenta de la Federación Centroamericana de Pequeños Hoteles (FECAPH). También ocupó el cargo de presidenta de la Red Interamericana de Pequeños Hoteles (INCAPH).

Según datos recabados mediante el monitoreo de medios nacionales, hasta el momento 34empresas se acogieron a la Ley de Fomento al Turismo para impulsar nuevos proyectos, entre otros dos hoteles en San Pedro Sula, uno en Choluteca y otros en Roatán y Trujillo. Por lo que concierne el Programa Honduras 20/20, su nuevo director ejecutivo, Peter Fleming, proporcionó a Dinero & Negocios, sección de noticias de economía, finanzas, comercio e indicadores económicos del periódico La Prensa, los resultados de los primeros dos años (2017-2018), donde se evidencian inversiones por US$1.150 millones, de los cuales unos US$60 millones en turismo.

El objetivo durante la vigencia del programa, que fue extendida hasta el año 2023 y más allá, es el mismo: generar inversiones de unos US$13.000 millones y 600 mil empleos. Los escasos avances reportados, la grave crisis político-social que sigue afectando al país tras el fraudulento proceso electoral que aseguró un segundo mandato a Juan Orlando Hernández, unido a los altos índices de inseguridad ciudadana y jurídica desdibujan el futuro del sector turismo y de la economía de Honduras en general.

Juan Carlos Sikaffy, presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) manifestó a medios nacionales que la Ley de Fomento al Turismo “no ha dado los resultados esperados” y que por eso “debería ser reformada”.

“Hay un gobierno temeroso de cualquier persona que escudriñe programas y proyectos. No están atendiendo entrevistas, ni brindando informaciones, ni datos estadísticos. Hay una restricción casi absoluta del acceso a informaciones. Todo el marco jurídico que montaron en los últimos 5 años y que incluye la Ley de Fomento al Turismo, las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) [5], la Comisión para la Promoción de la Alianza Público-Privada (Coalianza) y la Ley de Promoción del Desarrollo y Reconversión de la Deuda Pública [6], era demasiado ambicioso. Si a esto le agregamos la situación de inestabilidad política, económica y social que vive el país a raíz de la crisis post-electoral, casos sonados de corrupción y los vínculos entre política, narcotráfico y crimen organizado, es fácil entender porque nada avanza y la sociedad está en zozobra”, dijo Ismael Zepeda, economista del FOSDEH, a Alba Sud.

“Ahora tenemos dos instituciones para turismo: el IHT y la Secretaría de Estado en el Despacho de Turismo (SETUR). Más presupuesto para un sector que no está llenando las expectativas que llevaron a la aprobación de la Ley de Fomento al Turismo. Hasta la generación de puestos de trabajo se ha mantenido estancada y no ha mejorada la calidad del empleo. En definitiva, es algo que tiene que ver con la situación del país y que forma parte de un cuadro más complejo de desaceleración económica, que hasta podría desembocar en una situación de recesión”, explicó Zepeda.

¿Quién va a venir a Honduras?

Entre las organizaciones que más habían expresado su preocupación ante la aprobación de la nueva ley estaba la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH). En aquella ocasión, su coordinadora, Miriam Miranda había explicado por qué la organización garífuna consideraba la nueva ley una falacia. “Quieren vender la imagen de que Honduras es un país con potencial turístico, cuando tenemos altos niveles de criminalidad, violencia, inseguridad y la población sigue viviendo con terribles condiciones”, decía.

Desde hace varios años, como se ha documentado detalladamente en el informe Expolio de los territorios garífunas en Honduras: Impactos del extractivismo y la expansión turística (Alba Sud, 2017) la proliferación de proyectos turísticos y turísticos-residenciales en los alrededores de la Bahía de Trujillo y la Bahía de Tela, en el litoral atlántico de Honduras, ha venido generando fuertes tensiones entre empresarios turísticos nacionales y extranjeros y sectores de las comunidades garífunas de la zona, que denuncian el despojo de tierras comunitarias y una creciente criminalización de la protesta social y la defensa del territorio.

En los últimos meses, el pueblo garífuna ha sufrido severos ataques con un saldo de 16 personas asesinadas, muchas de ellas defensores y defensoras de la tierra y los bienes comunes. “La expulsión de los garífunas de la Bahía de Trujillo por los ‘empresarios (turísticos) canadienses’, asociados al ‘rey del porno’ Randy Jorgensen y al puertorriqueño Santiago Mario, y al mismo tiempo la expansión de las plantaciones de palma africana y la instalación de proyectos energéticos, muestran que existe un plan muy claro para desaparecer las comunidades y el pueblo garífuna”, se lee en la nota “Basta ya de asesinatos contra el pueblo garífuna”.

Dos años después, Miriam Miranda asegura que la Ley de Fomento al Turismo ha sido un fracaso rotundo. “La Ley de Fomento al Turismo fue un adefesio jurídico que abría las puertas de parques naturales y áreas protegidas a la inversión turística. Una locura total. En su momento, como Ofraneh, denunciamos lo que considerábamos un atentado contra los derechos de los pueblos indígenas y negros, y contra el pueblo hondureño en general”, dijo Miranda a Alba Sud.

La lideresa garífuna explicó que, si bien no hay información cierta acerca de los proyectos turísticos que se pretenden implementar en la costa caribe, las condiciones en que se encuentra Honduras no son las más propicias para pensar en turismo. “En un país en crisis como el nuestro, con una institucionalidad quebrantada, con sus territorios militarizados, con altos niveles de inseguridad y sin garantías ¿de qué turismo estamos hablando y quién va a venir a invertir? Todo esto es una falacia”.

Notas:
[1] Suma de turistas (visitantes que pernoctan) y excursionistas (visitantes que no pernoctan).
[2] Honduras en cifras 2016-2018, pág.17
[3] Cuadro de Mercado Laboral de la  Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples del Instituto Nacional de Estadística (INE).
[4] Turismo, textil, manufactura intermedia, servicio de apoyo a negocios (BPO+ITO), agronegocios, vivienda.
[5] Territorios con condiciones especiales otorgadas a inversionistas extranjeros para implementar actividades económicas, que estarán sometidos a reglas diferentes del resto del país y gozarán de total autonomía en cuanto a política fiscal, aduanera, laboral, judicial y de seguridad.
[6] Conocida como “Ley Hipoteca” pretendía usar la figura del fideicomiso para entregar en concesión a inversionistas privados, en su mayoría transnacionales, los recursos naturales del país que se consideraban ‘ociosos’, para proyecto de explotación.

Este artículo se publica en el marco del proyecto «Campaña internacional de visibilización de las vulneraciones de derechos humanos para la inversión turística en América Central» desarrollado por Alba Sud con el apoyo de la Dirección de Relaciones Internacionales de la Diputación de Barcelona (convocatoria Derechos Humanos 2017).

"Gobierno de JOH ha desmontado la institucionalidad del Estado"


Hugo Noé Pino, ex presidente del Banco Central de Honduras.

Consultado sobre los más de cuatro mil millones de lempiras que el gobierno de Juan Orlando Hernández, ha entregado a los militares para el manejo del agro nacional, el doctor en economía, Hugo Noé Pino, señala que esa acción sólo se puede entenderse desde dos puntos de vista.

“… primero, para comprar voluntades del alto mando de las Fuerzas Armadas que se han acostumbrado a no rendirle cuentas a nadie en el manejo del presupuesto; y en segundo lugar, montar un control social a través de supuestos representantes de grupos campesinos que hasta hace seis meses nadie los había mencionado y que ahora salen que son beligerantes”, dijo Pino.

Hugo Noé que también fue presidente del Banco Central de Honduras, manifiesta que, uno de los mayores problemas que van a enfrentar los gobiernos futuros es que se ha desmontado toda la institucionalidad.

“Hay una concepción de los funcionarios que dirige Juan Orlando Hernández de que el Estado no puede hacer nada y que por lo tanto hay que pasarle a la empresa privada, a través de concesiones público – privadas, o a Ong´s en los servicios de salud, etc. Si se consideran tan incapaces de administrar el Estado o de administrar el gobierno, si se considera que hay una total incapacidad de poder para dirigir la administración pública, que renuncien, porque lo que están haciendo es un daño tremendo”, manifestó el doctor en economía.

Datos de organizaciones dan cuenta que la pobreza en Honduras supera el 60% de la población.
Radio Progreso (RP) dialogó con Hugo Noé Pino (HNP) sobre la realidad económica que enfrenta al país.

RP. ¿Cómo está el país en materia económica?

HNP. Si lo miramos desde la perspectiva de los indicadores macroeconómicos, éste es el segundo año consecutivo que la producción de bienes y servicios va a reducir su crecimiento económico. Habíamos crecido un 4.8 en 2017, 3.7 en 2018 y para este año, en las proyecciones, es interesante ver como el Banco Central de Honduras las ha modificado: al principio del año se dijo que íbamos a crecer entre 3.0 y 3.7, luego se dijo que entre 3.1 y 3.4, y ahora se dice que entre 2.8 y 3.0, probablemente éste sea el dato más real de lo que crezcamos.

RP. ¿Cómo se traduce eso para la gente?

HNP. Esto se traduce en que hay menos generación de oportunidades de empleo, hay menos oportunidad de que la familia tenga un ingreso digno que lleven a sus casas para satisfacer las necesidades básicas.

RP. ¿Y lo niveles de inversión cómo andan?

HNP. La inversión tanto nacional como extranjera ha sido muy poco dinámica, el mismo gobierno reconoció que la inversión extranjera, durante el primer semestre del año, había caído alrededor de un 45%, y luego hay otros indicadores que el Fondo Monetario Internacional aplaude como la reducción del déficit fiscal que se mantiene pero hay que preguntarse a costa de qué, se continúa la misma tendencia de reducción de los bienes públicos.

RP. ¿Cuál es la principal conclusión que se puede recoger de estos datos?

HNP. Honduras no avanza, en esta misma situación ha estado en los últimos años y eso obviamente se constituye en desempleo, alto costo de la vida, pobreza y todos estos males que afligen al pueblo hondureño.

RP. ¿Son estos los efectos de la crisis política que afecta al país?

HNP. En parte. Ha habido un contexto internacional negativo, el precio del café se redujo, lo mismo que el aceite de palma africana, que los camarones, pero obviamente el hecho de que Honduras sea manejado por un gobierno ilegal e ilegitimo, vinculado fuertemente a la corrupción, al narcotráfico, hace que las perspectivas de Honduras realmente no mejoren, y esta crisis política, que se ha constituido casi permanente en Honduras, hace que la situación no se mire nada halagüeña para el próximo año.

RP. ¿Siguen las remesas sosteniendo la economía?

HNP. Sin lugar a dudas. Las remesas han sido por muchos años y lo sigue siendo, la principal fuente de divisas, la principal fuente que impulsa el consumo de las familias medias y los más pobres. Hace posible ese escaso crecimiento económico que tiene Honduras. Esto es uno de los elementos que han estado salvando la situación en términos de que la crisis pudiese ser peor.

RP. ¿Están en peligro esas remesas con las políticas antiinmigrantes?

HNP. Realmente esto de tercer país seguro son barreras que se han construido aunque yo no miro a corto plazo, dentro de dos o tres años, que vaya haber una reducción sustantiva de las remesas debido a las políticas del Presidente Trump, lo que más vislumbro es una reducción tal vez del crecimiento de las remesas. Hay que tomar en cuenta que el señor Trump puede hacer todo el muro que quiera alrededor de la frontera de México-Estados Unidos, puede utilizar a México, Guatemala, Honduras como país seguro, pero la migración se seguirá dando y probablemente va ser a un costo mayor para las personas que desean migrar.

RP. ¿Dónde tiene la fortaleza este gobierno de JOH en materia económica?

HNP. Yo diría que en el manejo del presupuesto. Es un gobierno que impuso una reforma fiscal bastante fuerte, donde la carga tributaria aumentó de un promedio de 15% en años anteriores a un 18%, han manejado enormes cantidades de dinero pero en cierta forma la han derrochado, las han malgastado en gasto improductivo como el gasto militar, el gasto en seguridad pero no es que no se necesita seguridad, si se necesita, pero Juan Orlando lo que ha hecho es comprar más voluntades en las Fuerzas Armadas.

RP. ¿Qué piensa de los millones para que militares manejen el agro?

HNP. Uno sólo lo puede entender desde dos puntos de vista: primero, para comprar voluntades del alto mando de las Fuerzas Armadas, que se han acostumbrado a no rendirle cuentas a nadie en el manejo del presupuesto; y, en segundo lugar, montar un control social a través de supuestos representantes de grupos campesinos que hasta hace seis meses nadie los había mencionado y que ahora salen que son beligerantes.

RP. ¿Cuál es la ruta que lleva la institucionalidad del país?

HNP. Uno de los mayores problemas que van a enfrentar los gobiernos futuros es que se ha desmontado toda a institucionalidad. Hay una concepción de los funcionarios que dirige Juan Orlando Hernández de que el Estado no puede hacer nada y que, por lo tanto, hay que pasarle a la empresa privada a través de concesiones público – privadas, o a Ong´s en los servicios de salud, etc. Si se consideran tan incapaces de administrar el Estado o de administrar el gobierno, si se consideran que hay una total incapacidad de poder dirigir la administración pública, que renuncien, porque lo que están haciendo es un daño tremendo.

RP. ¿Qué panorama nos espera?

HNP. Los escenarios van a depender mucho de cómo la oposición, no únicamente los partidos políticos sino a la sociedad en general, sea capaz de organizarse, sea capaz de generar una dinámica que lleve al retiro de Juan Orlando Hernández, si esto es posible entonces se podrá replantear una política económica, reformas electorales progresistas y podríamos entonces ver la luz al final del túnel.

RP. Si eso ocurre, ¿qué pasará?

HNP. El segundo escenario es que la oposición, por falta de voluntad de organización o por cualquier otra razón, fracasa en ese intento. Juan Orlando Hernández sigue en el poder, va a utilizar todos los medios posibles para mantener la estructura del poder actual, en otras palabras, va a distorsionar el proceso electoral, habrá miles de trampas como las que hemos visto en los últimos años, de tal forma que el proceso electoral sea viciado y que el resultado sea cuestionado y mantener a Honduras en la crisis política en que se encuentra, y eso en el ámbito económico y social va a representar un bajo crecimiento, más desempleo, más pobreza y en general más de lo mismo.

Defensor de Derechos Humanos en Riesgo en Honduras



Con preocupación el Comité de Familiares de Detenidos en Honduras (COFADEH), ha recibido información de la grave situación de riesgo que enfrenta el defensor de derechos humanos Marlon Enrique Calles Domínguez de 29 años, que ejerce su labor de defensoría en el departamento de La Paz, defendiendo los bienes de la naturaleza, en especial bosque y agua.

En las últimas dos semanas, las amenazas reiteradas desde febrero 2018 se han materializado.

El 6 de noviembre de 2019, en horas de la noche su carro fue abierto por desconocidos e información sensible fue sustraída incluyendo un expediente que contenía información que sustentaba la ilegalidad de un proyecto de Agua, y su celular que contenía información sobre la tala del bosque de pino en la zona de reserva de El Jilguero. Información que había obtenido ese mismo día durante la inspección de la zona productora de agua y habitad de más de 400 especies de aves.

Ante la magnitud del daño ambiental, Calles había invitado a la población a manifestarse y defender sus bienes naturales que estaban siendo talados desde septiembre de 2018. Esa misma tarde le habían cerrado el paso por la carretera, cuando documentó que 8 rastras estaban sacando la madera de la zona de amortiguamiento.

El 17 de noviembre de 2019, a las 7.00 a.m., Marlon Calles descubrió que el vidrio de su carro, en la ventana del pasajero había sido quebrado y una tapa pesada para alcantarillas estaba sobre el asiento con un mensaje impreso en el que se leía, “tas muerto”.

La Policía y la DPI llegaron a petición de Marlon, para tomar las primeras declaraciones e inspeccionar la escena. Pero no le dieron copia de la misma porque según manifestaron no había sistema.

El 22 de febrero de 2018, el COFADEH interpuso denuncia en la Fiscalía Especial de Derechos Humanos por la detención ilegal de la que fue víctima Marlon Calles Domínguez, por agentes de la Policía Nacional.

El 3 de agosto de 2018, el COFADEH interpuso una segunda denuncia ante la Fiscalía Especial de Derechos Humanos a fin de hacer del conocimiento de esta Fiscalía que el señor Calles, estaba siendo víctima de nuevas amenazas por su ejercicio de defensa de los bienes comunes de la Naturaleza, que era sujeto de persecución por un carro color rojo tipo pickup doble cabina, sin placas y vidrios polarizados, quienes le daban seguimiento con el fin de intimidarlo.

El 28 de agosto de 2018 Cofadeh interpuso una tercera denuncia ante la Fiscalía Especial de Derechos Humanos, a fin de ampliar las denuncias anteriores sobre amenazas a su integridad.

El 22 de enero de 2019, Marlon Calles interpuso denuncia en la Fiscalía Regional de Marcala, que fue recepcionada bajo el número F-04-2019, por amenazas recibidas el día 20 de enero de 2019, a su teléfono fijo; en esta ocasión una voz masculina desconocida le dijo “es una advertencia, deja de tocar el tema de la deforestación”.

El 21 de enero recibió una segunda llamada nuevamente una voz masculina desconocida le dijo “Ya tenemos la dirección de tu madre así que cállate”, ese mismo día en horas de la tarde recibió un mensaje de texto en su celular con la advertencia siguiente “ya deja de denunciar y subir fotos de la tala de madera. Nos estas afectando el negocio y hay gente enojada, te estamos avisando con tiempo”.

El 22 de enero recibió una nueva llamada al teléfono fijo, le dijeron “no pongas denuncia, te estamos siguiendo los pasos y solo es una advertencia de lo que viene”.

Las amenazas coinciden con una moción presentada por Marlon que también es regidor Municipal, en sesión del pleno de la Corporación Municipal de Marcala, a fin de solicitar a la Fiscalía del Ambiente, al Ministerio Público y al IFC, la investigación sobre la deforestación de la reserva de El Jilguero. Moción que fue aprobada por unanimidad de votos y transmitida a las instituciones pertinentes. Se presume que la Fiscalía Especial del Ambiente inició una investigación que comenzó con una inspección del área 23 de enero de 2019.

Frente a ello, el Estado hondureño, lejos de cumplir con su obligación de garantizar la protección a quienes defienden derechos humanos, dilata medidas o implementa medidas inefectivas.

Consideramos que en el contexto del país que desde hace años se encuentra sumido en una profunda crisis de violencia generalizada que se manifiesta en cifras escandalosas de asesinatos, feminicidios, personas desaparecidas, secuestros, ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos forzados, corrupción e impunidad, como consecuencia de la aplicación de políticas dictatoriales  que han propiciado el auge del crimen organizado, la militarización de la seguridad pública y de la institucionalidad, e implementación de  la economía extractiva. Ante este panorama, la labor de quienes defienden derechos humanos y de quienes a través del ejercicio de denuncia y documentación de violaciones a derechos es fundamental para revertir la situación y abonar a la necesaria transformación del país.

El COFADEH exige que se reconozca públicamente la labor de Marlon Calles, que se cumpla con la obligación de garantizar su protección efectiva, atendiendo las necesidades específicas del caso. Cumpla con las recomendaciones y obligaciones en materia de derechos humanos del SIDH y de la ONU. Y de manera efectiva e inmediata con la debida diligencia a fin de esclarecer los motivos y circunstancias del atentado en contra la vida de Marlon Calles e identificar y sancionar a las personas que resulten responsables.

COFADEH
De los Hechos y de los Hechores, Ni Olvido Ni Perdón

Agonía y muerte del neoliberalismo en América Latina


Rebelión

Por Atilio A. Boron

En las últimas semanas el neoliberalismo sufrió una serie de derrotas que aceleraron su agonía y en medio de aparatosas y violentas convulsiones desencadenaron su deceso. Tras casi medio siglo de pillajes, tropelías y crímenes de todo tipo contra la sociedad y el medio ambiente, la fórmula de gobernanza tan entusiastamente promovida por los gobiernos de los países del capitalismo avanzado, las instituciones como el FMI y el BM y acariciada por los intelectuales bienpensantes y los políticos del establishment yace en ruinas. La nave insignia de esa flotilla de saqueadores seriales, el Chile de Sebastián Piñera, se hundió bajo el formidable empuje de una protesta popular sin precedentes, indignada y enfurecida por décadas de engaños, artimañas leguleyas y manipulaciones mediáticas. A las masas chilenas se les había prometido el paraíso del consumismo capitalista, y durante mucho tiempo creyeron en esos embustes. Cuando despertaron de su sonambulismo político cayeron en la cuenta que la pandilla que las gobernó bajo un manto fingidamente democrático las había despojado de todo: les arrebataron la salud y la educación públicas, fueron estafadas inescrupulosamente por las administradoras de fondos de pensión, se encontraban endeudadas hasta la coronilla y sin poder pagar sus deudas mientras contemplaban estupefactas como el 1 por ciento más opulento del país se apropiaba del 26,5 por ciento del ingreso nacional y el 50 por ciento más pobre sólo capturaba el 2.1 por ciento. Todo este despojo se produjo en medio de un ensordecedor concierto mediático que embotaba las conciencias, alimentaba con créditos indiscriminados esta bonanza artificial y hacía creer a unas y otros que el capitalismo cumplía con sus promesas y que todas y todos podían hacer lo que querían con sus vidas, sin que se inmiscuyera el estado y aprovechando las inmensas oportunidades que ofrecía el libre comercio. Pero ninguna utopía, aún la del mercado total, está a salvo de la acción de sus villanos. Y éstos aparecieron de súbito personificados en las figuras de unos adolescentes de escuela secundaria que, con ejemplar audacia y filial solidaridad, se rebelaron contra el aumento en las tarifas del metro que perjudicaba no a ellos sino a sus padres. Su osadía hizo trizas el hechizo y quienes habían caído en la trampa de resignar su ciudadanía política a cambio del consumismo se dieron cuenta que habían sido burlados y estafados, y salieron a las calles para expresar su descontento y su furia. Se convirtieron, de la noche a la mañana, en “vándalos”, “terroristas” o en una revoltosa banda de “alienígenas” –para usar la elocuente descripción de la mujer del presidente Piñera- que avizoraron los límites infranqueables del consumismo y del endeudamiento infinito y el carácter farsesco del minué democrático que ocultaba, bajo prolijos ropajes y vacías formalidades, la implacable tiranía del capital. Comprobaron en ese violento despertar que una de las sociedades antaño más igualitarias de Latinoamérica ahora compartía, según el Banco Mundial, el dudoso honor de ser junto a Rwanda uno de los ocho países más desiguales del planeta. Como un relámpago advirtieron que habían sido condenados a sobrevivir endeudados de por vida, víctimas de una plutocracia -insaciable, intolerante y violenta- y de la corrupta partidocracia que era cómplice de aquélla y gestora del saqueo contra su propio pueblo y los recursos naturales del país. Por eso tomaron las calles y salieron en imponentes manifestaciones a luchar contra sus opresores y explotadores, y lo hicieron –y aún hoy lo hacen- con una valentía y heroísmo pocas veces vistos. Ya son por lo menos veinte los muertos por la represión de las fuerzas de seguridad y los desaparecidos reportados suman más de cien, amén de los centenares de heridos y torturados y los miles de detenidos que marcan, con lúgubres tonalidades, los estertores finales del tan admirado modelo.
Después de esta espontánea insurrección popular ya nada volverá a ser igual, nada revivirá al neoliberalismo, nadie lo señalará como la vía regia hacia la democracia, la libertad y la justicia social. Eso aunque Piñera continúe en La Moneda y prosiga su brutal represión. Pese a lo cual ni la OEA, ni los gobiernos “democráticos” del continente -presididos por turbios personajes de frondosos prontuarios- ni tampoco los hipócritas custodios de los valores republicanos tendrán un átomo de decencia para caracterizar a su gobierno como una dictadura, calificación que sólo merece Nicolás Maduro aunque jamás haya habido en su gobierno una represión tan bestial y sanguinaria como la que quedó documentada en infinidad de videítos grabados en Chile y que se viralizaron por internet. Para Donald Trump Piñera es amigo, vasallo y sicario político de la Casa Blanca, imprescindible para atacar a la Venezuela Bolivariana y esas son razones más que suficientes para defenderlo y protegerlo a cualquier precio. Obedientes, las ONGs del imperio y sus sucursales en Europa y Latinoamérica -inverosímiles defensoras de los derechos humanos, la democracia, la sociedad civil y el medio ambiente- mantendrán un silencio cómplice ante los crímenes que cometa el ocupante de La Moneda. Algunas expresarán otras opiniones, más no aquellas que son los tentáculos ocultos del imperialismo. Impertérritos, los publicistas del sistema seguirán señalando a Nicolás Maduro como el arquetipo de la dictadura y al chileno como la personificación misma de la democracia. Pero todo será inútil, y lo que murió –la receta neoliberal- bien muerta está.

Claro que la historia no comienza ni termina en Chile. Poco antes del estallido social todavía en curso, el Ecuador del traidor y corrupto presidente Moreno había sido convulsionado por inmensas protestas populares. El detonante, la chispa que incendió la pradera fue la quita de los subsidios a los combustibles. Pero el factor determinante fue la implementación del “paquetazo” ordenado por el FMI al servil agente instalado en el Palacio de Carondelet. La reacción popular, iniciada primero entre los transportistas y sectores populares urbanos y luego potenciada por la multitudinaria irrupción de las poblaciones originarias en las principales ciudades del país se extendió poco más de una semana y obligó al cobarde presidente a trasladar la sede del Ejecutivo a Guayaquil. Poco después tuvo que suspender la cruel represión con que había respondido al desafío y abrir una fraudulenta negociación con los autoproclamados líderes de la revuelta indígena. Astuto, pactó una tregua con la desprestigiada y también ingenua dirigencia de la CONAIE y derogó el decreto relativo al subsidio a los combustibles, prometiendo revisar lo actuado. Nada de eso ha ocurrido, pero logró desarticular la protesta, por ahora. Como le cuadra a un traidor serial como Moreno el jefe de los negociadores indígenas, Jaime Vargas, está siendo judicialmente perseguido por el gobierno. El “paquetazo” será puesto en práctica porque el mandato del FMI es inapelable y Moreno es un peón más que obediente: es obsecuente. Es sabido que estos programas del Fondo sólo son factibles si se los gestiona con una mezcla -variable según los casos- de engaños y represión. Pero ahora la pasividad ciudadana tiene mecha corta y en pocos meses más, en cuanto se dejen sentir los rigores del ajuste salvaje, no sería extraño que estalle una nueva rebelión plebeya que esperemos no caiga en las trampas de Moreno y sus compinches y culmine exitosamente con la destitución del presidente y la refundación de la democracia en el Ecuador. El presidente está entrampado: si aplica el programa del FMI la poblada popular probablemente acabe con su gobierno; si no lo hace, el imperio puede decidir que llegó la hora de prescindir de sus servicios por inútil. Y como la Casa Blanca “sabe demasiado” de las trapisondas y los negocios sucios de Moreno no tendrá más remedio que aceptar el úkase imperial y acogerse a un “desempleo involuntario”, como decía Keynes. Pero, pese a su inutilidad y a los crímenes perpetrados durante la represión de las protestas populares Washington se encargará de esconderlo y protegerlo. Como lo hizo con otro asesino, Gonzalo Sánchez de Lozada y con tantos otros. En poco tiempo sabremos cual será el desenlace.

El neoliberalismo sufrió otra derrota en Bolivia, cuando el presidente Evo Morales fue reelecto con el 47,08 por ciento de los votos contra el 36,51 por ciento obtenido por Carlos Mesa, el candidato de Comunidad Ciudadana. Pese a que el presidente le sacó una ventaja de 10.57 por ciento de los votos a su contrincante (más del 10 % que señala la legislación boliviana para declararlo ganador en primera vuelta) y que no hubo ninguna denuncia concreta de fraude sino tan sólo gritos y aullidos de la oposición ésta exige que se proceda a convocar al balotaje. Quienes manejan desde Estados Unidos a los enemigos de Evo en Bolivia cuentan con la previsible connivencia de la OEA y algunos desastrados gobiernos de la región como los de Argentina, Brasil, Chile, Colombia. Dicen que las irregularidades habidas en la transmisión y difusión del escrutinio (explicada convincentemente por las autoridades bolivianas) unido lo exiguo de la diferencia obtenida por Evo (pero por encima del 10 %, por supuesto) obliga a proceder de tal manera. Si este fuera el caso estos virtuosos vestales de la democracia deberían ordenar sin más dilaciones la anulación de la elección presidencial de 1960 en Estados Unidos cuando John F. Kennedy aventajó a Richard Nixon por 0.17 centésimos (49.72 versus 49.55 %) y fue investido como presidente sin enfrentar reclamo alguno. Mesa que perdió por una diferencia de 10.57 por ciento haría bien en llamarse a silencio. No lo hará, porque en un prodigio de adivinación (que, por supuesto, le salió mal) había anticipado su victoria y que desconocería otro resultado que no fuera ese, como corresponde a un demócrata “made in the US”. Si gano, la elección fue limpia; si pierdo, hubo fraude. Nada nuevo: la derecha jamás creyó en la democracia, mucho menos en estas latitudes, y está de modo irresponsable llamando a la desobediencia civil y promoviendo desmanes para “corregir” el resultado que le fuera negado por las urnas. Evo, en un gesto que lo enaltece, desafió a la OEA a que realice un peritaje íntegro del proceso y que si encuentra evidencia de fraude convocaría de inmediato al balotaje. Será inútil, pero igual el capataz Almagro enviará una misión a Bolivia para agitar el avispero y entorpecer la labor del gobierno. Desgraciadamente habrá gente que morirá o sufrirá graves heridas a causa de los disturbios que ocasionará esa misión. Claro está que los movimientos sociales de Bolivia no van a permitir que una derrota de más de diez puntos obligue a un balotaje o empine como ganador al perdedor. Además, no es un dato menor que ya los gobiernos de México y el nuevo de Argentina reconocieron el triunfo de Evo, al igual que los de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela. En suma: la restauración del neoliberalismo en Bolivia parece haberse frustrado de nueva cuenta, por más esfuerzos que hagan el imperio y sus lugartenientes locales.

En línea con este marco regional signado por un generalizado clima ideológico de repulsa al neoliberalismo imperante, en la Argentina la experiencia neoliberal de Mauricio Macri fue repudiada en las urnas. Ampliamente porque lo que hubo el 27 de Octubre no fue la primera vuelta de una elección presidencial. Ésta, en realidad, tuvo lugar el 11 de Agosto, en las PASO (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) y allí las distintas alianzas políticas midieron sus fuerzas. Dado que en esa ocasión quedó demostrado que sólo Mauricio Macri poseía los votos como para desafiar el poderío electoral del Frente de Todos el presidente atrajo las preferencias de electores de derecha que en las PASO habían optado por otras candidaturas (Juan José Gómez Centurión o José Luis Espert, y algunos de Roberto Lavagna) y probablemente con un segmento mayoritario de la mayor afluencia ciudadana que concurrió a los comicios este domingo. De todos modos quedan algunas incógnitas de difícil resolución y que despiertan cada vez más fundadas suspicacias sobre el genuino veredicto de las urnas. Por ejemplo, el hecho de que la fórmula Fernández-Fernández sólo hubiera acrecentado su caudal electoral en unos 250.000 votos, disminuyendo su gravitación porcentual con relación a las PASO en casi un uno y medio por ciento es difícil de entender. Sí que su rival lo acrecentase, pero que lo hiciera en 2.350.000 votos y casi siete y medio por ciento provoca por lo menos una cierta curiosidad. Es obvio que el macrismo se benefició con la fuga de votos hacia su candidatura, pero su crecimiento luce como excesivo al igual que el muy poco que experimentó el Frente de Todos en un contexto de profundización de la crisis económica como la vivida por la Argentina en los últimos dos meses. Otro misterio de la aritmética electoral lo ofrece el paradero de los 900.000 votos obtenidos en las PASO por las dos candidaturas presidenciales del trotskismo y que se redujeron a poco más de 550.000 el domingo pasado. Qué ocurrió con esos 350.000 votos faltantes: ¿se evaporaron, votaron a Macri? Son demasiadas interrogantes que no podremos resolver aquí pero que alimentan la sospecha de que pudo haber habido un muy sofisticado fraude informático que seguramente será descubierto en cuanto se termine el escrutinio definitivo del comicio. De todos modos, más allá de estas disquisiciones, los casi ocho puntos porcentuales que separan a Fernández de Macri (que pueden acrecentarse cuando se conozcan los datos definitivos) son, para un balotaje, una diferencia muy significativa. Recuérdese que en la segunda vuelta de la elección presidencial del 2015 Macri se impuso a Daniel Scioli por dos puntos y medio, 2,68 % según el escrutinio definitivo. Lo cierto es que la ardua tarea de reconstruir a la economía y sanar las profundas heridas que el macrismo dejó en el tejido social sólo será posible abandonando las recetas del neoliberalismo. Éste ocasionó en la Argentina la crisis más grave de su historia, peor aún que el traumático desplome de la Convertibilidad en el 2001. Será como remontar una empinada cuesta, porque Macri deja al país en profunda recesión, acribillado por la inflación y un desempleo de dos dígitos, con casi cuarenta por ciento de gente en la pobreza y una deuda descomunal, y a corto plazo, nada menos que con el FMI. Pero los estallidos sociales de Chile y Ecuador son un elocuente disuasivo para desalentar a quien quiera aconsejar al nuevo presidente que lo que hay que hacer es emular los logros del neoliberalismo tal cual se conocieran en Chile.

No podría concluir esta mirada panorámica sobre la agonía del neoliberalismo en Latinoamérica sin mencionar el serio revés sufrido el domingo pasado por esta corriente ideológica en las elecciones regionales de Colombia. En este país el autodenominado Centro Democrático (que no es ni lo uno ni lo otro, sino una derecha radical y visceralmente antidemocrática), partido al que pertenecen Álvaro Uribe y el actual presidente Iván Duque, sufrió una dura derrotaen la disputa librada en las dos principales ciudades del país, Bogotá y Medellín. En ambas se impuso la oposición de centro izquierda y el uribismo sólo prevaleció en dos de las 32 gobernaciones de Colombia. Si bien es prematuro anticipar previsión alguna acerca de lo que podría acontecer en las elecciones presidenciales del 2022 lo cierto es que si algo no se esperaba en Colombia era un tropiezo tan contundente de la derecha ultraneoliberal en aquellas ciudades. Una señal muy positiva, sin dudas.

Tampoco podría poner fin a estas líneas sin compartir en este caso la preocupación que genera el proceso electoral en el Uruguay, en cuya primera vuelta el candidato del Frente Amplio y ex intendente de Montevideo, Daniel Martínez, obtuvo un 39,2 % de los votos contra el 28,6 % de Luis Lacalle Pou, del conservador Partido Nacional. Esto pronostica una reñida contienda en el balotaje que tendrá lugar el próximo 24 de Noviembre porque las restantes fuerzas políticas de la derecha han comprometido su apoyo a Lacalle Pou, incluyendo a la desgraciada novedad de la política uruguaya: el “bolsonarismo” encarnado en el partido Cabildo Abierto liderado por el ex Comandante del Ejército Nacional Guido Manini Ríos, ardiente opositor a cualquier pretensión de revisar los casos de violación de los derechos humanos perpetrados por la dictadura en Uruguay y duro crítico de toda la legislación progresista aprobada por el Frente Amplio a lo largo de quince años de gobierno. No está todo perdido, pero quedan sólo cuatro semanas para persuadir al electorado del Uruguay que elegir un gobierno neoliberal en momentos en que esa corriente se desbarranca en medio de tremendas convulsiones sociales -en Chile, en Ecuador, en Haití y antes en México, con el triunfo de López Obrador- condenaría a ese país a internarse en un sendero que terminó en un rotundo fracaso en todos los países de la región. Sería ingenuo pensar que lo que produjo un holocausto social sin precedentes en México, luego de 36 años (1982-2018) de co-gobierno FMI-PRI-PAN; o la gravísima crisis que azota a la Argentina y la debacle que devora a Chile y Ecuador pueda dar nacimiento a un resultado virtuoso en la nación rioplatense. Mucho tendrá que trabajar el Frente Amplio para hacer que sus compatriotas observen con cuidado a la escena regional y extraigan sus propias consecuencias.

Ponemos punto final a esta mirada panorámica sobre las vicisitudes de la agonía y muerte del neoliberalismo en América Latina. Lo muerto muerto está, pero lo que brotará de sus cenizas no es fácil de discernir. Será dictado, como todos los procesos sociales, por los avatares de la lucha de clases, por la clarividencia de las fuerzas dirigentes del proceso de reconstrucción económica y social; por su audacia para hacer frente a toda clase de contingencias y preservar la preciosa unidad de las fuerzas políticas y sociales democráticas y de izquierda; por su valentía para desbaratar los planes y las iniciativas de los personeros del pasado, de los guardianes del viejo orden; por la eficacia con que se organice y concientice al heteróclito y tumultuoso campo popular para enfrentar a sus enemigos de clase, al imperio y sus aliados, al capitalismo como sistema, que cuenta con enormes recursos a su disposición para conservar sus privilegios y continuar con sus exacciones. Será una tarea hercúlea, pero no imposible. Se avecinan “tiempos interesantes” y preñados de grandes potencialidades de cambio. La incertidumbre domina la escena, como invariablemente sucede en todos los puntos de inflexión de la historia. Pero donde hay una certeza absoluta es que ya más nadie en Latinoamérica podrá engañar a nuestros pueblos, o pretender ganar elecciones, diciendo que “hay que imitar al modelo chileno”, o seguir los pasos del “mejor alumno” del Consenso de Washington. Esto fue lo que por décadas recomendaron -en vano, visto el inapelable veredicto de la historia- el antes locuaz y ahora silente Mario Vargas Llosa junto a la pléyade de publicistas del neoliberalismo que imponían con prepotencia sus falacias y sofismas gracias a su privilegiada inserción en los oligopolios mediáticos y aparatos de propaganda de la derecha. Pero esto ya es pasado. Y no cometeremos la imbecilidad de pretender hacer gala de una inverosímil “neutralidad” o de buenos modales a la hora de despedir a esta corriente ideológica en sus exequias deseándole que “descanse en paz”, como se hace con quienes dejaron una huella virtuosa en su paso por este mundo. Lo que diremos en cambio es: “¡vete al infierno, maldita, a purgar por los crímenes que tú y tus mentores han perpetrado!”

América Latina lucha y vota a la izquierda


Rebelión

Por Emir Sader

Nuestro continente continua siendo el escenario de las más importantes luchas del mundo contemporáneo –contra el neoliberalismo y por la construcción de alternativas al modelo adoptado por el capitalismo en el periodo histórico actual-. El aliento de la remontada neoliberal se confirma como corto. Derrota espectacular de Mauricio Macri, del tamaño de la euforia que su victoria ha despertado. Evo Morales aguanta firme la ofensiva de la derecha, a pesar de la pérdida de apoyos. En Uruguay el Frente Amplio sigue como la más grande fuerza política, pero va a tener un desafío duro en la segunda vuelta, por la pérdida de apoyos y por la suma de los candidatos de derecha. En Colombia, las elecciones municipales representan una dura derrota para el actual presidente, Iván Duque, representante del uribismo, se fortalecen candidatos del campo popular y vinculados al nuevo líder de la izquierda, Gustavo Petro.

Argentina confirma las debilidades del neoliberalismo, que la derecha no tiene otra alternativa, que no ha aprendido del agotamiento de su modelo, que se ha engañado respecto al éxito de los gobiernos antineoliberales, vuelve con su política de ajustes fiscales y revela su incapacidad no solo para retomar el crecimiento económico y luchas en contra del desempleo como, a consecuencia de ello, de conquistar bases de apoyo suficientes para tener gobiernos con estabilidad política.

A pesar de la recomposición de la derecha. Evo se apoyó en sus bases populares, en gran medida en el movimiento indígena, para resistir, triunfar electoralmente y ganar un nuevo mandato, importante no sólo para completar la extraordinaria recuperación económica y las conquistas sociales y étnicas de Bolivia, así como para recomponer sus fuerzas políticas de apoyo.

En Colombia, también un gobierno neoliberal paga el precio del desgaste de ese modelo, así como de la política represiva y autoritaria del uribismo, retomada por el presidente actual. El gobierno fue derrotado en todos los frentes, empezando por Bogotá y Medellín, proyectando una derrota en las próximas elecciones presidenciales en favor de Petro.

Pero Latinoamerica no sólo vota a la izquierda, lucha a la izquierda, desmontando el modelo neoliberal en su eje fundamental, Chile, y destruyendo la posibilidad de que Moreno pueda restablecer el neoliberalismo en Ecuador. Explosiones populares fueron la respuesta del pueblo a las medidas de ajuste fiscal, que han tenido como reacción la retracción abierta de Piñera y de Moreno, mostrando que su modelo es claramente antipopular y que el pueblo ya se ha dado cuenta de eso, por lo que no acepta la continuidad de las medidas antipopulares. Esos gobiernos se han agotado. En Ecuador se dibuja un retorno de gobiernos vinculados a Rafael Correa. En Chile, donde la derecha tradicional lideraba las encuestas, la izquierda –especialmente el Frente Amplio– tiene una nueva y enorme oportunidad de volver a polarizar en contra del gobierno de Piñera.

La primera década del siglo XXI en América Latina fue claramente de izquierda, con protagonismo de gobiernos antineoliberales y cuyos líderes –Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa– fueron los principales líderes de la izquierda en el mundo. La contraofensiva conservadora se ha impuesto en la segunda década del nuevo siglo, con las victorias de Macri y de Bolsonaro, el vuelco del gobierno de Moreno y el aislamiento internacional del gobierno de Maduro en el marco de la elección de Trump y la victoria del Brexit.

Esa ofensiva ha revelado pronto sus debilidades, empezando por el mismo Trump y por el brexit, por el fin del gobierno de Salvini en Italia y por la derrota de Netanyahu en Israel, que se muestran evidentes con la formidable victoria de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner, la de Evo Morales y las fantásticas movilizaciones en Ecuador y en Chile. China se reafirma como la gran potencia del siglo XXI y los BRICS como el proyecto de construcción de un mundo bipolar, alternativo a la hegemonia imperial norteamericana en declive.

La tercera década promete ser la de la remontada de la izquierda y la del declive de la derecha en América Latina.