viernes, 27 de septiembre de 2019

¿Es "broma" también la "compra" de Canadá por EE.UU.?



Por Alfredo Jalife-Rahme

Ya he abordado la propuesta de Trump para comprar Groenlandia y sus implicaciones geopolíticas (https://bit.ly/2THgNth; http://bit.ly/2ZwVhsg); y (https://bit.ly/2Nm4qBG).
Se ha vuelto moda catalogar a Trump de insano para invocar la aplicación del artículo 25 de la Constitución para su destitución.

En The Washington Post, portavoz del establishment, Daniel Drezner, connotado internacionalista y becario de Brookings Institution, aporta una propuesta modesta (sic) para que Trump compre Canadá (https://wapo.st/33MOqOM).

La propuesta de Drezner se puede interpretar de sarcástica para unos, pero para otros puede significar la resurrección del irredentismo supremacista blanco evangelista de los WASP (White Anglo-Saxon Protestant) en su fase de Lebensraum (espacio vital).

Daniel Drezner parece inclinarse al inicio por la ausencia de sensatez de la propuesta de Trump, que ni siquiera su staff toma en serio y que, a juicio de la agencia británica (¡ojo!) Reuters, ha causado risa a algunos de sus consejeros como broma, pero que ha sido tomado más seriamente (sic) por otros en la Casa Blanca.

Daniel Drezner juguetea con los puntos de vista de otros columnistas del mismo Washington Post, donde los ayudantes del presidente han empezado a investigar sus directivas para la compra de Groenlandia (https://wapo.st/2Z9qtSk), mientras otros colegas del NYT filtran que aunque los consejeros de Trump son muy escépticos, en lugar de disuadirlo, han acordado investigar el asunto (https://nyti.ms/2Zdt4uq).

Coloca en relieve que Larry Kudlow, consejero económico de la Casa Blanca, hombre brillante y usualmente precavido, comentó que la compra “se está desarrollando. Lo estamos viendo (…). Sólo digo que el presidente, que sabe de más sobre la compra de bienes raíces, desea echar un ojo” (https://wapo.st/2z9wv6Y).

Daniel Drezner sube su puja y expone un editorial explosivo del Washington Examiner que defiende a Trump: “no se rían; la compra de Groenlandia por EU puede representar un trato extraordinario en términos de la seguridad nacional de EU, sus intereses económicos y la protección ambiental(…). Los estadunidenses de todo el espectro político se beneficiarían con Groenlandia y sus 56 mil habitantes se incorporarían a nuestra familia nacional” (https://washex.am/2HqNiH7).

Daniel Drezner sopesa la lógica del editorial: Groenlandia, con un valor estratégico extraordinario y abundante con recursos primarios.

Daniel Drezner lleva su puja a límites antigravitatorios y enuncia que Trump necesita pensar en forma más ambiciosa por lo que si desea pensar grande (sic), debería hacer una oferta por un aliado aún mayor, más rico, más estratégico y más pasivo-agresivo (sic) aliado en el Ártico: ¡Canadá!

Propone un paquete para la compra de Canadá: 1. Veinte billones de dólares en efectivo –10 billones para la Corona de Canadá/Inglaterra y 10 billones para los residentes; 2. La incorporación de sus 13 provincias y territorios como Estados de la Unión, con representación en el Congreso; y 3. La admisión de nuevos Estados como la capital (DC) y Puerto Rico para que EE.UU. tenga un total de 65 Estados. Estos tres puntos pueden sonar a chacota.

Según Daniel Drezner, su propuesta, en un tono burlón, constituye una ganancia para Gran Bretaña, que sería inyectada con una enorme liquidez, en época de gran precariedad frente a las consecuencias del ominoso Brexit (https://bit.ly/2OWt8L9).

Juzga que la absorción de Canadá –el segundo país más extenso del mundo– conformaría con EU una superpotencia geoeconómica y reduciría las barreras comerciales como otro estímulo para el crecimiento económico.

En tono sarcástico, Daniel Drezner comenta la inyección expansiva bancaria, de corte monetarista, con la impresión de 20 billones de dólares.

Otro punto favorable es que la mayoría de los canadienses son tan blancos (sic) como los republicanos.

¿Y que tal si Trump toma en serio la propuesta de Daniel Drezner?

¿Cómo se deben tomar en México las bromas de los neopiratas anglosajones, cuando se insinúan veleidades secesionistas en Baja California/Chihuahua/Nuevo León /Chiapas?


¿Un futuro sin sindicatos?



Por Bruno Estrada

Portada del libro ¿Un futuro sin sindicatos?

Douglas volvió a maldecir su trabajo. Se había sentado en la taza del váter apenas unos segundos y su pulsera empezó a emitir ese puñetero bip-bip que llevaba un año taladrándole el cerebro. Llevaba apenas dos minutos encerrado en el baño del enorme almacén de distribución donde trabajaba. Estaba agotado no podía más.

Trabajaba en aquel gigantesco edificio de las afueras de Nashville (Tennesse) destinado a distribuir productos en varios estados de la zona sudcentral de EEUU (Missouri, Kentucky, Mississippi, Alabama, Kansas, Arkansas, Oklahoma) desde hacía un año, dos meses y tres días y le parecía una eternidad. Agitó el brazo y el bip-bip-bip se apagó pero Douglas no se engañaba, sabía que eso solo le daba un respiro de apenas trece segundos. Era el tiempo máximo que admitía la maldita pulserita en modo descanso.

Cuando le contrataron le obligaron a que firmara una clausula que especificaba que llevar esa pulsera no suponía ninguna limitación de sus libertades individuales[1]. La legislación de Tennesse, bajo la excusa de la utilización de tecnologías que facilitaran la organización del trabajo, permitía: "el control, por parte del empresario, del correcto cumplimiento de las tareas recogidas en el contrato de trabajo". Esa cláusula era la causa de la desesperación de Douglas. Nunca pudo preguntar al sindicato por su legalidad, en aquella planta del gigante mundial de la distribución, no había ninguna representación sindical, una antigualla decían.

El estado de Tennessee nunca firmó los convenios sobre trabajo forzoso, derecho de negociación colectiva, o libertad sindical y protección del derecho de sindicación, alguno de los convenios básicos de la Organización Internacional del Trabajo[2], una vieja y burocrática organización internacional que había sido creada hacía ciento cinco años.

El gobernador de Tennesse, un tipo repugnante que nunca se quitaba de la cabeza el sombrero tejano que cubría su grasiento pelo, se jactaba de que su Estado era uno de los veintisiete Estados Free Unions (libres de sindicatos[3]) de EEUU donde no se reconocía el derecho a la huelga, se dificulta la afiliación de los trabajadores a los sindicatos y la negociación colectiva.

Esta era la razón por la cual la empresa donde trabajaba Douglas había podido implantar la pulsera inalámbrica que monitorizaba al instante los movimientos de todos los trabajadores.

El "grillete", como lo llamaban Douglas y sus compañeros, era un moderno dispositivo tecnológico que, a través de ultrasonidos y emisiones de radio, era capaz de identificar el lugar exacto de las manos de los trabajadores dentro de las inmensas naves que contienen todos esos productos que los consumidores estamos demandando continuamente.

Según se recogía en el papel que le hicieron firmar, el "grillete" permitía que los empleados localizaran los productos de cada pedido. El contrato decía exactamente: "El objetivo es simplificar las tareas que consumen mucho tiempo, como responder a los pedidos y empaquetarlos para una entrega rápida".

En la práctica era como si tuviera un Gran Hermano pegado a su chepa, un Gran Hermano con el que no podía discutir, al que no podía enfrentarse, ni insultarle, que sólo le indicaba con un molesto bip-bip-bip cuando su brazo se había detenido en la misma posición más de trece segundos. Un tiempo que a juicio de la empresa significaba un nivel intolerable de absentismo. Trece segundos era el intervalo de paz que tenía Douglas en su jornada laboral diaria de diez horas, seis días a la semana, cincuenta semanas al año. En el año 2024 no había sindicatos en Tennessee.

El único acto de rebeldía permitido era, cuando los trabajadores querían tomarse un descanso de más de trece segundos, levantar el brazo y agitar el "grillete". Era una imagen esperpéntica ver como las compañeras y compañeros de Douglas alzaban y zarandeaban los brazos donde tenían colocada la pulsera, como si padecieran alguna extraña enfermedad epiléptica o estuvieran poseídos por un focalizado y siniestro baile de San Vito.

Una vez más Douglas pensó arrancarse la pulsera pero, una vez más, se acordó de su hermana. Ella, que había sido quien le había buscado este trabajo, un día no pudo más y rompió la pulsera. Las alarmas de la nave estallaron mientras del primer piso bajaron cuatro guardias de seguridad ataviados como Robocops. Se la llevaron. Nadie hizo nada por ella, no había sindicatos en Tennessee.

Ahora Madeleine, la hermana de Douglas, malvivía de los cupones de comida del Ayuntamiento de Nashville, y de la exigua renta mínima del Estado, tan mínima que apenas alcanzaba los trescientos dólares.

Madelaine, igual que Douglas, igual que todos sus compañeros y compañeras había firmado en su contrato un "acuerdo de no conflictividad" en la que se estipulaba que el empleado no podía trabajar durante dos años en ninguna otra empresa si era despedido por una causa grave[4]. En el año 2024 en Tennesse romper el "grillete" era considerado como una falta grave, al igual que antes de la Guerra de Secesión. Aunque ahora no les azotaban.

Xin Bao se puso el casco de sensores, el flamante Neuro Cap que había sido desarrollado por la Universidad de Ningbo gracias a la financiación del gobierno chino[5]. La fábrica de Chengdu donde trabajaba Xin Bao producía componentes para teléfonos móviles. Era una de las cincuenta grandes empresas que participaban en la segunda fase del proyecto gubernamental de "vigilancia cerebral".

La segunda fase de este proyecto, que coloquialmente se conoce como la "corona de espinas digital", se implantó a partir de 2020. Su principal objetivo era monitorear los cambios emocionales de los trabajadores de líneas de producción repetitivas pero también se aplicó a otros trabajadores en puestos considerados como estratégicos, como los pilotos de avión, los maquinistas de trenes de alta velocidad y también en miembros de las fuerzas militares. Gracias a los sensores inalámbricos del Neuro Cap las empresas y el gobierno chino podían recopilar información directamente desde el cerebro de sus trabajadores que, combinados con algoritmos de inteligencia artificial, eran capaces de detectar incidentes de rabia, ansiedad o tristeza en el lugar de trabajo.

Los datos obtenidos permitían que la dirección de la empresa pudiera ajustar el ritmo de producción y rediseñar los flujos de trabajo para mejorar la eficiencia de la compañía. Manipulando la frecuencia y duración de los recesos lograban reducir el elevado estrés mental de los trabajadores debido a los estresantes ritmos de trabajo y a la falta de comunicación humana en jornadas de trabajo extenuantes.

Los más de trescientos millones de trabajadores chinos que en 2024 están afiliados a los sindicatos oficiales chinos, carecen del derecho a la negociación colectiva. En palabras de uno de sus dirigentes: "los sindicatos en China están para organizar partidos de baloncesto, por si alguien cae enfermo…".

El suicidio de varios trabajadores de la empresa de Xin Bao en 2010 es lo que hizo que el gobierno chino diera luz verde a la idea de leer la mente y las emociones de los trabajadores. Él llegó a conocer a una de las mujeres que se arrojó de la sexta planta del edificio de Foxconn ese año. Entre 2010 y 2011 al menos dieciocho trabajadores se arrojaron al vacío en las fábricas y oficinas de Foxconn[6], el mayor proveedor chino de marcas como Apple, Motorola, Sony, Nokia, Dell, Hewlett-Packard y, al menos, fallecieron ocho, dejando sus cuerpos rotos a las puertas de sus oficinas.

En un primer momento Foxconn puso redes entre los edificios para impedir que los suicidas se estrellaran contra el asfalto Varios años después fue cuando el gobierno chino poner en marcha el programa de "vigilancia cerebral" de las "coronas de espinas digitales". En 2024 sigue sin haber sindicatos libres en China.

En julio de 2017 Facebook desconectó dos "bots" de conversación[7], una de las creaciones de la supuesta "Inteligencia Artificial", porque habían desarrollado un lenguaje secreto para comunicarse sin que lo supieran sus programadores.

Los programadores querían crear algoritmos capaces de alcanzar negociaciones exitosas con humanos, para ello les dieron pautas para que negociaran sobre pelotas, libros y sombreros. Sin embargo nadie se explica porque dos ordenadores optaron por comunicarse entre ellos en un lenguaje propio, sin entender cuál era el objeto de la negociación.

Esta es la extraña e inquietante conversación entre los ordenadores Bob y Alice, en su propio lenguaje creado a partir del inglés (se incluye traducción al castellano):

Bob: I can I I everything else.

[Bob: Puedo yo yo todo lo demás]

Alice: balls have zero to me to me to me to me to me to me to me to me to.

[Alice: pelotas tienen cero para mí para mí para mí para mí para mí para mí para mí para mí para]

Bob: you I everything else.

[Bob: tú yo todo lo demás]

Alice: balls have a ball to me to me to me to me to me to me to me to me.

[Alice: pelotas tienen una pelota para mí para mí para mí para mí para mí para mí para mí para mí]

La "Inteligencia Artificial" había desarrollado su propio lenguaje, imposible de descifrar para los investigadores ya que la extraña repetición de pronombres y determinantes era carente de sentido para los humanos.

Sin embargo, al analizar las oraciones los informáticos descubrieron que en el aparente desorden había una estructura lógica coherente que permitía a la inteligencia artificial negociar entre distintos agentes usando menos palabras o con menor riesgo de equivocación. Aunque no tenían ni idea sobre que estaban negociando.

En 2023 se empezó a aplicar un programa en varias empresas multinacionales que sustituyó las tradicionales negociaciones colectivas con los sindicatos por una aplicación que era capaz de ordenar las demandas individuales de los millones de trabajadores de esas empresas y ofrecerles a cada uno un contrato de trabajo "adhoc".

Eso sí, los trabajadores no tenían contra quien reclamar los incumplimientos de la empresa, a partir de 2024 los sindicatos fueron sustituidos por algoritmos de negociación.

Notas:

[1] Amazon ha patentado una pulsera inhalambrica que le permite controlar a sus trabajadores.

[2] Regulación del despido libre en Tennessee.

[3] Las leyes del derecho a trabajar realmente significan trabajar por un menor salario.

[4] Acuerdos de no competencia para los trabajadores en EEUU.




jueves, 26 de septiembre de 2019

36 años de falta de verdad y justicia en la desaparición del Padre Lupe



Padre Guadalupe junto a un grupo de campesinos.

Dedicar su vida a organizar y exigir los derechos de las familias campesinas en Honduras, se convirtió en motivo para que el sacerdote jesuita Guadalupe Carney, fuera desaparecido junto a más de 20 hombres, el 16 de septiembre de 1983. De este condenable hecho se responsabiliza a las tropas militares hondureñas y estadounidenses, establecidas en el sector conocido como El Aguacate, en el departamento de Olancho.  

James Francis Carney, era su nombre de pila, pero, por amor al campesinado cambió su nombre a “Guadalupe”, renunciando además a la ciudadanía estadounidense y adoptando la hondureña. Sin embargo, su misión apegada al evangelio de Jesús, molestó a los sectores de poder económico-político, y lo llevó a que dictaduras militares y el gobierno de Suazo Córdova (1982-1986), le montaran una fuerte persecución y criminalización, hasta llevarlo al martirio.

La más fuerte acción represiva comenzó en noviembre de 1979, cuando miembros del Ejército nacional lo capturaron y posteriormente lo expulsaron del país, obligándolo a asilarse en Nicaragua. En aquella época Honduras, estaba gobernada por dictaduras militares, que en esa ocasión a cargo de una junta de comandantes encabezada por el general Policarpo Paz García. 

El sacerdote jesuita prosiguió su trabajo pastoral en Nicaragua, donde además se relacionó con un grupo de hondureños dirigidos por el doctor José María Reyes Mata, para luego conformar un ejército popular que ingreso en la clandestinidad a Honduras, para iniciar una insurrección popular.

El proceso exterminio se concretó el 16 de septiembre de 1983, cuando por órdenes del general Alvares Martínez, un escuadrón de militares desapareció en las montañas de Olancho, al Padre Lupe, junto al doctor José María Reyes Mata, Oswaldo Castro Ruiz, José Alfredo Duarte Rodríguez, Jorge Maldonado Padilla, José Armando Moncada Ferrufino, entre otros, integrantes del grupo revolucionario.

A 36 años de la desaparición del Padre Lupe, el caso sigue en total impunidad y la ubicación de sus restos y el de sus compañeros, se ha vuelto en un caso en impunidad. En la década de los 80s en Honduras, se registraron más de 180 personas desaparecidas, entre ellas estudiantes, profesores, sindicalistas, campesinos y líderes sociales, como resultado de la política represiva.

Todos los asesinatos y desapariciones estuvieron a cargo del Batallón 3-16, unidad militar hondureña, creada para reprimir cualquier intento de organización y búsqueda de justicia social por parte del pueblo empobrecido. Bajo la denominada “Doctrina de Seguridad Nacional”, se persiguió, secuestró, torturó, asesinó y se desapareció de manera secreta y sistematizada a personas luchadoras sociales. Todo lo hacían de manera impune. Pero a pesar del paso de los años, en la actualidad las familias de las víctimas, continúan llorando a aquellos que se fueron y nunca más pudieron ver. Y que al igual que el caso del Padre Lupe, tampoco saben ni siquiera donde están sus restos.

En Honduras, hay lugares que tienen plasmados sus nombres y sus fotografías que indican su fecha desaparición. Sin embargo, sobresalen las imágenes y recuerdos que viven en las memorias de sus familiares, amigos y población de un país que no olvida ni olvidará a sus desaparecidos. Es por eso que desde hace más de 30 años reclaman por verdad y sobre todo justicia para aquellos que cometieron horrendos crímenes y qué, en algunos casos, han muerto sin que la justicia terrenal los haya tocado. 

El próximo sábado 20 de septiembre, a través de una misa en las instalaciones de Radio Progreso, en El Progreso, Yoro, a partir de las 3:00 de la tarde, se celebrará una misa en conmemoración de los 36 años de desaparición del Padre Lupe. “Participarán organizaciones eclesiales, populares y campesinas desde donde se exigirá justicia, porque las institucionalidades hondureñas tienen una deuda pendiente sobre desapariciones, impunidad, verdad y justicia”, indicó Jerónimo Carranza, del Equipo de Reflexión Investigación y Comunicación, ERIC.

“La deuda que mantiene el Estado es ocultar a los actores materiales e intelectuales de estos crímenes que se constituyen en actos de lesa humanidad, y que el Estado de Honduras sabe que éstos hechos son imprescriptibles, que la ciudadanía puede reclamarlos en cualquier tiempo”, manifestó Berta Oliva del Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

En Honduras, entre 1979 a 1993 se ha registrado 184 casos de desaparición forzada, luego de la instalación de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN), que, desde la política de gobierno estadounidense, buscaba acallar voces de liderazgos del movimiento social y popular, solidarios con los procesos de liberación en el Centro y Sur América.

De estos, sólo dos casos han sido juzgado y condenado el Estado hondureño ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) en 1988, en los casos de Ángel Manfredo Velásquez (desaparecido en 1981) y Saúl Godínez Cruz (desaparecido en 1982).

Biografía


Padre Guadalupe Carne.
Guadalupe Carney nació en 1924, Chicago, Estados Unidos. Su nombre original es James Francis Carney, la familia trabajadora de clase media, y desde el principio se dio cuenta de la vida burguesa en la que vivía. Sirvió como soldado en Francia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial; y por extraño que parezca, él pensó que era preferible dejarse matar en lugar de matar a un soldado enemigo.

Además, su obstinada resistencia a la autoridad le metió en problemas en muchas ocasiones. En una ocasión pasó un tiempo en prisión porque se negó a dejar de hablar con los prisioneros alemanes. Tenía el sentimiento y la conciencia de que todas las personas deben ser tratadas con dignidad y respeto.

La fe era profundamente importante para él. Sin embargo, se sorprendió de lo poco que la religión parece importar a muchos cristianos, tanto en sus años de ejército y más tarde en la universidad. Él también estaba profundamente conmovido por la extrema pobreza de los musulmanes del norte de África que habían visto en Francia, y se preguntó indignado: “¿Por qué los seres humanos tienen que vivir en tales dificultades?”

Todas estas experiencias despertaron el deseo de tratar de cambiar la manera de vivir en el mundo. En 1948, ingresó en la Compañía de Jesús, para contestar la llamada, convirtiéndose más tarde, un misionero jesuita en Honduras.  Llegó a Honduras en 1962, ya como sacerdote jesuita, animada por el ideal del Concilio Vaticano II, el servicio radial para los pobres, y al vivir con las comunidades rurales y los pobres, y participar en sus luchas, se volvió como él mismo dijo en sus memorias, “un gringo burgués en un luchador revolucionario”.

El padre Lupe, vio cómo las compañías fruteras estadounidenses, habían tomado las mejores tierras y plantaciones. Ellos y algunos hondureños ricos controlan alrededor del 95% de la riqueza del país. Mientras que el resto de la población vivía en la pobreza extrema. Fue su lucha por la justicia social que lo llevó a ser desaparecido por militares el 17 de septiembre de 1983. Desaparecieron su cuerpo, pero no su legado, su lucha tiene más vigencia que nunca, en un país donde el 65% su población vive en pobreza y miseria. Más de 300 familias campesinas no tienen un pedazo de tierra para cultivar, dijo Carranza.

La lucha por la democracia es la lucha contra el patriarcado



Decía Berta Cáceres que la dictadura hondureña tiene diferentes formas de dominación y para fortalecerse no solamente se ha aliado con el capitalismo más depredador y el racismo, sino también con el patriarcado que ha relegado a las mujeres a una posición subalterna frente a los hombres.

Afortunadamente, en los últimos años el movimiento de mujeres a nivel mundial está tomando las calles, las plazas, los micrófonos, los estrados y los demás espacios públicos para colocar una importante parte de sus demandas y reivindicaciones en la agenda política y mediática.

Las mujeres a través de los feminismos están consiguiendo interpelar a toda la sociedad sobre sus luchas legítimas por una sociedad igualitaria; y, en este sentido, están poniendo sobre la mesa el mensaje y la exigencia de que dicha lucha ya no es una cuestión exclusiva de ellas, sino también de los hombres.

En este sistema patriarcal a los hombres se les ha enseñado a normalizar e interiorizar diversas violencias contra las mujeres producto de unas relaciones desiguales de poder que les impulsa a mostrarse fuertes, valientes, capaces de asumir riesgos y percibir la feminidad como una debilidad que reduce la hombría.

Como lo señala Martínez-Guirao, el poder, la violencia, la fuerza, el riesgo, el privilegio, el éxito, entre otros, están en la esencia misma del sistema patriarcal con un enorme costo para la vida y la salud de las mujeres, pero también para los hombres que siempre deben estar a la altura del macho que se espera de ellos.

Por ello, los feminismos no solamente liberan a las mujeres, sino también a los hombres y, en este sentido, estos últimos tienen una responsabilidad fundamental en deconstruir el modelo hegemónico de masculinidad patriarcal y avanzar hacia masculinidades alternativas e igualitarias.

La responsabilidad de los hombres de los movimientos sociales y progresistas del país tienen una responsabilidad mayor porque no se puede denunciar el autoritarismo del régimen si no cambiamos radicalmente nuestras actitudes machistas al interior de nuestras organizaciones, en el trabajo o en el hogar.

Como lo señalan nuestras compañeras feministas, “sin cambios, tanto en el espacio personal/privado como en el político/público, no puede haber emancipación para las mujeres […] debe haber coherencia entre uno y otro espacio”.

“El fascismo no se irá por sí solo”



Por Amy Goodman y Juan González

Poco antes del tiroteo masivo ocurrido el sábado 3 de agosto en una concurrida tienda de Walmart en El Paso, el atacante escribió un extenso manifiesto en el que afirmaba que la masacre era en respuesta a lo que consideraba una “invasión de hispanos en Texas”. Además, mencionaba una teoría conspirativa de los supremacistas blancos conocida como “El gran reemplazo”, que fue citada por atacantes en otras masacres. Para saber más de este tema, puede ver la entrevista que le hicimos a George Ciccariello-Maher, que se comunica con nosotros desde Ciudad de México. Ciccariello-Maher es profesor visitante en el Instituto Hemisférico de la Universidad de Nueva York. En diciembre de 2017, Ciccariello-Maher renunció a su cargo en la Universidad Drexel porque durante un año supremacistas blancos de derecha lo acosaron y amenazaron de muerte. Las amenazas empezaron luego que publicara en su cuenta de Twitter en 2016: “Lo único que quiero para Navidad es un genocidio blanco”, como parodia de la ideología de los supremacistas blancos, según la cual los blancos están siendo reemplazados por las comunidades de color y los inmigrantes no blancos.
Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
JUAN GONZÁLEZ: Continuamos examinando el tiroteo del sábado 3 de agosto en El Paso, enfocándonos en la visión de mundo racista y alimentada por teorías de conspiración del tirador. En un manifiesto que en algunas partes se hacía eco de la retórica del presidente Trump, el tirador escribió sobre, y cito textualmente: “Una invasión de hispanos en Texas”. En el manifiesto, el joven también promovía una teoría conspirativa supremacista blanca conocida como “el gran reemplazo”, que ha sido citada por otros autores de tiroteos en masa.
AMY GOODMAN: Nuestro próximo invitado lleva mucho tiempo denunciado a los racistas por promover esos puntos de vista. En diciembre de 2017 George Ciccariello-Maher renunció a su puesto en la Universidad de Drexel después de ser blanco de hostigamiento y amenazas de muerte por parte de supremacistas blancos de derecha durante más de un año. Las amenazas contra él y su familia comenzaron después de que en 2016 escribiera en Twitter: “Todo lo que quiero para Navidad es un genocidio blanco”, burlándose de la ideología de la supremacía blanca que postula que la gente blanca está siendo reemplazada por comunidades de personas de color e inmigrantes no blancos. George Ciccariello-Maher nos acompaña desde la Ciudad de México. Bienvenido a Democracy Now! ¿Cuál es su reacción a las dos masacres ocurridas en Dayton y El Paso? Hasta este momento, son ocho los ciudadanos mexicanos asesinados en ataque de El Paso, cuyo autor citó la “invasión hispana”.
GEORGE CICCARIELLO-MAHER: Bueno, no hay mucho que añadir más allá de que, por supuesto, esto es una continuación de lo que ha estado sucediendo durante mucho tiempo en Estados Unidos. Desafortunadamente, creo que lo que estamos viendo en el ataque de El Paso es la materialización del odio, la retórica y el pánico antiinmigrantes de Trump. La deshumanización de las personas migrantes, de la caravana de migrantes, ha encajado a la perfección en las teorías del nacionalismo blanco y la supremacía blanca elaboradas en Francia. Teorías que tuvieron un efecto en, por ejemplo, el tiroteo de Christchurch en Nueva Zelanda. Son teorías en las que se traza una visión paranoica del mundo, en la que aquellos que tienen más poder en el mundo, las personas blancas, se consideran víctimas, víctimas de un reemplazo, víctimas de un genocidio. Así que tenemos este recorrido, que va de Europa a Christchurch y luego a Estados Unidos, en el que esta idea de reemplazo ha alimentado no solo la violencia de supremacía blanca y los tiroteos en masa, sino las mismas teorías que fueron extremadamente importantes para Steve Bannon y otros miembros del Gobierno de Trump. Así que no debe tomarnos por sorpresa que estas cosas hayan tomado forma. Lamentablemente, lo que estamos viendo en el brutal acto de El Paso es cómo estas teorías inspiran de forma clara acciones de evidente violencia que acompañan a otras acciones cotidianas de violencia: los asesinatos de inmigrantes en la frontera por parte de vigilantes parapoliciales, las muertes a manos de la Patrulla Fronteriza, la separación de familias migrantes y la violencia diaria de las políticas fronterizas.
JUAN GONZÁLEZ: También está este tema de que el tirador hablara de una “invasión hispana” cuando… particularmente en Texas, porque, obviamente, quienes están familiarizados con la historia de Texas saben que hubo una invasión armada previa en Texas durante la década de 1820 y 1830 de anglosajones que se trasladaron a lo que era parte de México en aquel momento. ¿Qué opina sobre esta idea que está circulando ahora y generando miedo entre los estadounidenses de que está teniendo lugar una invasión?
GEORGE CICCARIELLO-MAHER: Sí, absolutamente. Resulta increíble lo absurdo de esto si piensas en el hecho de que ese estado provocó una guerra que surgió tras una invasión anglosajona y que continuó luego de que lo anexaran, de que le arrebataran Texas a México, tras lo cual continuaron privando por la fuerza de sus tierras y de sus posesiones a los que antes eran mexicanos latinos y tejanos. Y esto, por supuesto, es el contexto de la historia de Texas. Y, como decía, es algo que verdaderamente deja patente lo absurdo de esta teoría que en realidad invierte el mundo en que vivimos. Cuando lees el manifiesto del tirador de El Paso, él dice: “No estoy provocando esto. Ellos son los provocadores. Soy la víctima. Yo soy el que se está viendo obligado a actuar”. Esta idea aparece en la actualidad en muchos discursos de supremacistas blancos. Esto sirve para explicar no solo la popularidad de estas teorías y el modo en que se aprovechan de la cultura dominante —no tienes que decir que eres la raza dominante; sencillamente puedes decir que estás siendo atacado o que eres víctima de la diversidad o de la discriminación positiva para sentir este tipo de resentimiento de gente blanca—, sino que también les hace creer a estos tiradores que deben actuar: se enfrentan a una catástrofe, una catástrofe biológica y genética que necesitan combatir. Esto es parte de lo que se esconde detrás de esta oleada de tiroteos. Esto es lo que de verdad necesitamos captar y entender en este momento.
JUAN GONZÁLEZ: Ocho de las personas asesinadas en el tiroteo en El Paso eran, de hecho, ciudadanos mexicanos. Durante una conferencia de prensa el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, calificó el tiroteo de “acto de terrorismo” contra los mexicanos en Estados Unidos y dijo que el Gobierno mexicano evaluará si hay evidencia suficiente para solicitar la extradición del tirador para que enfrente cargos en Ciudad de México. ¿Qué hay de este asunto sobre la presencia de ciudadanos mexicanos entre las víctimas? Quería añadir que el lunes el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo que Estados Unidos necesitaba hacer un mayor esfuerzo para controlar la venta de armas. Esto fue lo que dijo.
ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: Estos lamentables hechos que se presentaron en EE.UU. deben llevar a la decisión de controlar la venta indiscriminada de armas. Lo digo con todo respeto. No es nuestro ánimo entrometernos a la vida interna de ningún país, pero sí debe de replantearse este asunto porque afecta mucho, en este caso, a los estadounidenses, y también nos afecta a nosotros.
JUAN GONZÁLEZ: Esas eran las palabras del presidente López Obrador. ¿Qué opina sobre todo esto?
GEORGE CICCARIELLO-MAHER: Sí. Ha sido evidente desde hace mucho tiempo que, a pesar del discurso que hay en Estados Unidos, que ha sido intensificado y agravado por Trump, y que alega que de alguna manera la violencia se está filtrando hacia el norte a través de la frontera con México, los mexicanos saben desde hace mucho tiempo que son, de hecho, las armas fabricadas en Estados Unidos que se envían a México de forma masiva a través de la frontera las que han alimentado el aumento de la violencia en las últimas décadas. Esto es algo absolutamente claro. Creo que de cierta forma es muy bueno ver al Gobierno de López Obrador señalar el hecho de que se trata de un ataque contra ciudadanos mexicanos, el hecho de que es un ataque con fines racistas y étnicos, es una forma describir sin rodeos lo que está sucediendo y dejar claro que esto no es simplemente otra masacre. No es simplemente otra persona con problemas de salud mental o alguien que jugaba videojuegos violentos. Es un ataque contra gente por razones muy específicas. Al mismo tiempo, creo que deberíamos tener cuidado de no perdernos en la disputa entre los gobiernos de Estados Unidos y México y perder de vista el hecho de que muchos de los migrantes, de hecho, la mayoría de los migrantes que Trump ha estado demonizando son centroamericanos, migrantes que han pasado por su propias penurias atravesando México, un lugar que no siempre es seguro o acogedor para esos migrantes. Así que es bueno ver al Gobierno mexicano decir eso. También debemos reconocer que la crisis migratoria es mucho más amplia, y es algo que sucede sobre el terreno. Es importante entender que el tirador en El Paso se veía a sí mismo como parte del control fronterizo. Su objetivo era evitar que las personas migraran. Su meta era hacer retroceder lo que él percibía como una oleada de invasores. Y lo mismo están haciendo los grupos parapoliciales en la frontera. Y es lo mismo que se está haciendo al obligar a los migrantes a cruzar a través del desierto y en un camino hacia la muerte. Así que se trata de una política mucho más amplia que se remonta también a los Gobiernos demócratas y que necesitamos enfrentar.
AMY GOODMAN: De igual forma, tras los tiroteos Uruguay emitió una aviso para sus ciudadanos que viajen a Estados Unidos, advirtiéndoles sobre la posibilidad de que fueran víctimas de crímenes de odio. George Ciccariello-Maher, podría hablar sobre la diferencia entre la forma en que el presidente Trump ha tratado a los supremacistas blancos y a los antifascistas. Hace dos semanas, Trump tuiteó: “Se está considerando declarar a ANTIFA, a los cobardes tarados de la izquierda radical que andan golpeando (solo a personas no combatientes) en la cabeza con bates de béisbol, como importante organización terrorista (junto con la MS-13 y otras). ¡Eso le haría más fácil el trabajo a la policía!”. Trump quiere poner a antifa en la lista de organizaciones terroristas.
GEORGE CICCARIELLO-MAHER: Esto no es algo sorprendente viniendo de Trump. Antifa es una táctica de distracción. El saldo de muertos de antifa es cero. Pero el asunto central y más importante es precisamente que Trump ha mimado y alentado a los supremacistas blancos, porque estos representan una parte importante de su base más radical. No quería enemistarse con ellos, y es por eso que tras el incidente en Charlottesville, por ejemplo, dijo que había buenas personas en ambos bandos. Trump siempre ha tratado de mandar mensajes ocultos y otras formas de comunicación utilizando a antifa. Steve Bannon, como ya hemos dicho, fue un enlace directo con los supremacistas blancos y las organizaciones fascistas que estuvieron directamente involucrados en impulsar propuestas políticas en la Casa Blanca. Estas conexiones son conocidas y son evidentes.
Trump retiró y desvió fondos evitando que la violencia de los nacionalistas blancos sea considerada algo importante en Estados Unidos y, sin embargo, trata constantemente de resaltar la violencia de los llamados nacionalistas negros y de los antifascistas, cuando la realidad y lo que debemos comprender es que antifa ha estado a cargo de la organización en las calles. Es antifa quien ha realizado la recopilación de información que ha permitido que se haya debilitado y frenado el avance de muchas de estas organizaciones nacionalistas blancas. Es antifa quien ha forzado a personas como Richard Spencer a reconocer que ya no pueden organizarse en las calles. Esto es lo que antifa ha estado haciendo. Y no es solo Trump quien los ha estado socavando. Han sido los demócratas y aquellos que han buscado equiparar a antifa con el fascismo. Creo que necesitamos dar un paso al frente y apoyar a las organizaciones antifacistas. Por supuesto, no se trata de atacar a personas inocentes que no hayan hecho nada, sino de aceptar el hecho de que el fascismo no desaparecerá por sí solo. Esto es algo que nos han dicho una y otra vez. Y lo que estamos viendo en este momento es que estas organizaciones de supremacistas blancos van a seguir atacando. Todos los miembros de los Proud Boys y de Identity Evropa son tiradores en potencia. Predican el odio, son parte del odio, y a diario son partícipes de acciones que tratan de hacer que Estados Unidos sea un país mucho más lleno de odio. Este tipo de violencia es el resultado inevitable de todo eso.
JUAN GONZÁLEZ: George Ciccariello-Maher, el presidente Trump acaba de proponer reforzar la verificación de antecedentes para la compra de armas, aunque sugirió combinar cualquier legislación de control de armas con una reforma migratoria, vinculando de algún modo estos dos asuntos. Quisiera saber cuál es su reacción a esta sorprendente declaración.
GEORGE CICCARIELLO-MAHER: Es sorprendente porque lo que está intentando es tomar una de las principales causas de esta masacre y hacer que parezca la solución. La realidad es que es Trump quien se ha inmerso en este tipo de retórica antiimigrante que lleva al límite a gente como el tirador de El Paso, gente que lee las teorías de “El gran reemplazo”, que inspiraron también al tirador de Christchurch, las leen por internet y luego deciden pasar a la acción. Desafortunadamente, creo que la gente debería leer el manifiesto del tirador de El Paso, porque se ve que usa exactamente la misma retórica que Trump. Pero también es la retórica del control fronterizo, la cual se ha estado vendiendo durante décadas, bajo Gobiernos tanto demócratas como republicanos. Ese es el tipo de retórica que de forma implícita permite que sucedan estas cosas. CNN, no solo Fox News… Tucker Carlson, por supuesto, es un gran perpetuador del mito del genocidio y el reemplazo de los blancos, sin embargo, CNN publicó un titular sobre la desaparición del Estados Unidos de la gente blanca. Cosas como estas son las que de forma pasiva facilitan que la paranoia se infiltre en el discurso popular de las comunidades blancas de Estados Unidos que, en un contexto de devastación económica, en un contexto de sufrimiento por causas económicas, permite que la gente se movilice y sea radicalizada por estas organizaciones nacionalistas blancas que están creciendo sirviéndose de internet y alentando a gente a través de la plataforma 8chan —que, por suerte, parece que se ha debilitado— a participar en este tipo de ataques.
AMY GOODMAN: Muchas gracias por estar en nuestro programa. Sí, parece que 8chan ha sido cerrado. Hablamos del lugar donde el tirador supuestamente publicó este manifiesto antiinmigrante, racista y supremacista blanco, unos 20 minutos antes de llevar a cabo el ataque. George Ciccariello-Maher, muchas gracias por acompañarnos. Politólogo, profesor visitante del Instituto Hemisférico en la Universidad de Nueva York, autor de Decolonizing Dialectics (La descolonización de la dialéctica), hablándonos desde la Ciudad de México. Esto es Democracy Now! Cuando volvamos, una pareja de Parkland que perdió a su amado hijo decidió que el día de su decimonoveno cumpleaños iría a El Paso a realizar un mural en su honor. Entonces ocurrió la masacre. Quédese con nosotros.
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Traducido por Ileán Pérez. Editado por Igor Moreno Unanua. 

"Las deudas se anulan solo cuando se rebelan los ciudadanos"



Por Arantxa Manterola

Intervino usted en la mesa redonda de la contracumbre sobre la abolición de la deuda ilegítima pública y privada. ¿Por qué ilegítima?

En el caso de una deuda pública, se define así a la que está contraída en unas condiciones que no respetan los intereses de la población, o también cuando se favorece a una minoría privilegiada. Por ejemplo, cuando para salvar un banco privado que va a hacer quiebra por haber tomado riesgos exagerados se le da dinero público.

¿Existen ejemplos en el mundo de deudas que se hayan abolido?

Por supuesto. En la historia moderna, pongamos desde hace dos siglos y medio a hoy, hay casos en los que, como consecuencia de la movilización ciudadana, han sido abolidas. La Convención de 1792 proclamó la anulación de dos tercios de la deuda pública argumentando que el pueblo francés no tenía por qué pagar por las deudas contraídas por la Monarquía. En 1919, México anuló las deudas reclamadas por banqueros franceses y otros que habían prestado dinero a regímenes corruptos combatidos por regímenes democráticos legales. En 1837 los habitantes de cuatro estados de EEUU (Arkansas, Florida, Missouri y Michigan) se sublevaron contra sus respectivos gobernantes, que habían aumentado los impuestos para pagar importantes deudas adquiridas con bancos que corrompían a hombres políticos. Derrocaron a esos gobiernos y los nuevos gobernantes anularon la deuda. Hay otros ejemplos, como Costa Rica. Y mucho más cerca en el tiempo, Ecuador revocó en 2008 una deuda que fue considerada ilegítima por una comisión de auditores específica en la que yo mismo participé. El mismo año está también el caso de Islandia, que se negó a pagar una deuda reclamada por Gran Bretaña y Holanda. Hay una serie de ejemplos a lo largo de la historia pero, eso sí, solo pasa cuando los ciudadanos se rebelan y presionan a sus respectivos gobernantes.

Dice usted que, por lo menos desde el siglo XIX, la deuda es un arma de dominación política. Y que además no solo afecta a los países denominados pobres, sino también a los desarrollados. Se ha convertido en una suerte de nuevo colonialismo. ¿Dónde queda la democracia en todo esto?

Lo que ocurre es que los prestamistas han logrado que los estados entren en el engranaje de la deuda pública y gracias a ello sacan pingües beneficios permanentemente. Las políticas neoliberales aplicadas desde la época Thatcher-Reagan hacen que el sector de las finanzas someta a los estados a una dinámica continua de reembolso de la deuda y estos renuncian a sus obligaciones hacia los ciudadanos. Como consecuencia, se reduce el gasto social para reembolsar una deuda que beneficia a una minoría privilegiada.

Entonces, ¿quien tiene realmente el poder? ¿El FMI, el Banco Mundial...?

Las grandes sociedades financieras e industriales, que están totalmente ligadas entre ellas, es decir, el gran capital para utilizar una fórmula clásica. FMI y BM son organismos que están al servicio de ese gran capital y ejercen una presión enorme hacia los gobiernos. Tenemos ahora mismo el caso de Argentina o de Grecia, que están soportando el chantaje del FMI. Y estos señores del G7 que se reúnen en Biarritz están directamente vinculados al FMI, que es una especie de gendarme de grandes multinacionales y grandes potencias económicas.

En un momento en el que el estado de la izquierda en general no es muy boyante y el fatalismo gana enteros entre la ciudadanía impotente contra este estado de cosas, ¿qué aportan iniciativas como la contracumbre del G7?

Es evidente que la situación en Europa y en otras zonas del mundo es complicada, pero no hay que bajar los brazos. Hay que seguir avanzando en la concienciación y eso debe declinarse, a su vez, en movilización si queremos que despliegue su fuerza transormadora. Precisamente por eso nos hemos reunido en esta contracumbre al G7, para contribuir a relanzar la movilización.

El movimiento altermundialista no tiene la fuerza del principio de la década de los 2000, pero están los chalecos amarillos, antes los indignados... hay que darles perspectivas. Hoy día, el movimiento altermundialista no tiene la misma fuerza que al principio de la década del 2000, pero es absolutamente necesario que se reinvente para recuperar su capacidad de convocatoria. Porque estamos viendo que se dan movilizaciones espontáneas como la de los chalecos amarillos, un poco en la misma línea que los indignados de 2011 en España. La cuestión es dar perspectivas a todos estos movimientos. Las fuerzas políticas de izquierda deben dejar de decepcionar a la ciudadanía cuando esta las pone en el gobierno. Por ejemplo, se percibe una gran desilusión tras la capitulación de Tsipras en 2015 en Grecia. Es necesario que estas fuerzas cumplan sus promesas cuando alcanzan el gobierno y vuelvan a dar esperanza a la gente.

Usted propone la creación de nuevas instituciones internacionales para hacer frente a es ta situación. ¿Qué tipo de instituciones?

Hay que refundar Europa. La Unión Europea es una institución antidemocrática y al servicio de intereses privados. Todos los tratados europeos están mayoritariamente dirigidos a satisfacer los intereses de una minoría privilegiada: la competencia a cualquier precio, el derecho de las multinacionales, la austeridad permanente, la reducción del gasto social... Las instituciones como el FMI o el BM no sirven al interés general. Por tanto, hacen falta nuevas instituciones políticas sobre otras bases y con organismos financieros internacionales que reemplacen al FMI, BM, etcétera.

Aunque suene un poco irónico, oficialmente este G7 es una cumbre contra las desigualdades. Es sabido que las desigualdades son fuente de conflictos sociales y los conflictos no son beneficiosos para los intereses del capital. ¿Qué cree que van a hacer estas grandes potencias capitalistas para reducir, dicen, las desigualdades?

Eso es pura retórica. Sus políticas y actuaciones van absolutamente en sentido contrario. Las desigualdades no se originan de forma natural; son el resultado de las políticas desarrolladas por los gobiernos que se reúnen en Biarritz y por los que les han precedido. Esto es una hipocresía enorme. Estos jefes de Estado se reúnen periódicamente y eligen temáticas con la intención de engañar a la opinión pública internacional.

Dicho esto, creo que a estas alturas ya no engañan a nadie. Visto lo visto, su grado de credibilidad está extremadamente menguado. Trump, Boris Johnson, Salvini... tenemos jefes de Estado que están cada vez más desacreditados porque han abandonado los principios fundamentales del derecho internacional. Y nosotros estamos aquí para denunciarlos con firmeza y sin vacilaciones.

Ver en línea: GARA

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Rostros y despedidas para no olvidar



Por Sandra Rodríguez/ Fotos: Dunia Montoya (Facebook)

Hace 38 años, un hogar se quedó a la espera del hijo, esposo y padre, quién debió huir a causa de la represión política que abatió el país en la década de 1980.
Las imágenes expuestas en la galería pública de rostros de víctimas de lesa humanidad, como un altar a la memoria, fuera de las instalaciones del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), junta al pueblo en emociones y recuerdos, pero más en la deuda histórica de los gobiernos represores que desaparecían a quienes les incomodaban.

La periodista de la revista Honduras Laboral y defensora de derechos humanos Dunia Montoya, compartió este 15 de septiembre, parte de sus memorias con respecto a su último adiós con su papá Manuel Montoya Menjivar y Orlando López, esposo de su tía.

Mientras se realizaban los tradicionales “desfiles patrios” exibiendo tropas policiales y militares, además grupos estudiantiles de educación media en el Estadio Nacional, a pocas cuadras los rostros de jóvenes soñadores por una patria en igualdad de derechos, estaban en la calle, al paso de la movilización popular que denuncia a la dictadura de Juan Hernández.

Ahí, en la misma fecha que vio por última vez a su papá Manuel, Dunia se reencontró con su mirada, recordando que es prohibido olvidar, y compartió el siguiente texto en su cuenta de la red social Facebook:

Un día como hoy 15 de septiembre de 1981, mi padre Manuel se despidió de su familia, su compañera de vida Alba Medina, mi madre. De la abuela Toña, el abuelo Miguel, sus hermanas, hermano y de lo más presiado para él, sus hijas e hijo.

Ya mucho antes habíamos sufrido con él cada golpe, cada día de sus capturas y detenciones ilegales por agentes de la entonces DNI (Dirección Nacional de Investigación), temíamos siempre lo peor.

Esos momentos eran de inmensa incertidumbre y tristeza para todos.


Recuerda que ese 15 septiembre reunió a la familia para notificarles la más dura decisión. Tenía que huir sin saber para dónde, ya que no soportaba poner a sus seres amados en mayor riesgo.
Desde entonces -realata Montoya- ella no pudo tener paz y tranquilidad, pues con su papá se fue también las alegrías de niña y debió asumir junto a doña Alba, el cuidado de sus hermanos más pequeños e intentar darle mucho más amor a la abuela que perdía a unos de sus amados hijos.

17 meses después de aquel adiós, en febrero de 1983, la familia Montoya obtuvo una información muy escueta que advertía prepararse animícamente para recibir cualquier mala noticia.

“Desde entonces nunca supimos nada que nos diera la certeza de su paradero. Junto a él también salió su cuñado Orlando López, esposo de la tía Carmen, quien quedaba con un hijo muy pequeño y embarazada, sin que él lo supiera”, relata el texto.

Esperamos por años el retorno de ambos, buscamos amigos, conocidos, compañeros pidiendo información y nada, lamenta la defensora.

Muchos años después acudí a Cofadeh, superando los miedos, para solicitar su apoyo en la búsqueda, y al menos dejarlos en los registros para que no quedaran en el olvido y reivindicar su ideales y su amor por esta patria. Dunia Montoya

Este año Cofadeh expuso sus fotografías para el 30 de agosto Día Internacional del Detenido Desaparecido (en la jornada cultural por la Memoria), el dolor tocó mi corazón.

Y hoy que también ví sus rostros en las afueras de Cofadeh mientras nos movilizamos este 15 septiembre, no pude más que llorarlo de nuevo, escribió la hija de Manuel.

Paradójicamente nos dejó el día del cumpleaños de mi hermana Brenda, su niña.

¡Papá se quedó para siempre prendido en nuestras vidas!

Dunia Montoya, hoy y siempre la hija de un desaparecido, siguió en la movilización, que media hora antes fue brutalmente reprimida por la Policía Nacional, entidad que mantiene las prácticas de tortura y ataque contra quienes no saben callar las acciones arbitrarias de los gobernantes en Honduras.

En la década de 1980 e inicios de los 90, el COFADEH registró 184 víctimas de desaparición forzada en la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional,  sin que exista aún, juico contra los ejecutores materiales e intelectuales.

"Días de luz": La película que une a Centroamérica



La película , que cuenta seis historias paralelas, ha sido rodado en Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Honduras

La historia en Días de luz comienza con una tormenta solar que deja a toda la región centroamericana sin energía eléctrica. A partir de ahí, se desarrollan seis historias diferentes, pero con un gran apagón en común a lo largo del relato.

Dos religiosos que intentan estafar a los fieles en Costa Rica, una adolescente que busca cómo celebrar su fiesta que quince años en Nicaragua, un reencuentro amoroso gracias a la tecnología en Honduras y una mujer que intenta aplicarse un tratamiento médico del que depende su vida en El Salvador, son algunas de las historias que buscan reflejar las realidades en Centroamérica.

Criminales políticos

Rebelión

Por Jaime Richart *

La sociedad moderna en general razona en todos los espacios de las democracias occidentales de una manera certera y ponderada en relación a los límites de las ideologías trasladadas a la praxis polí­tica. De modo que cualquier sistema de doctrina o pensamiento polí­tico cabe en una democracia, con tal de que ese pensamiento o doctrina no haga apología de barbaridades o reclame su derecho a ser llevadas a la práctica mediante políticas específicas que chocan con los derechos universales del ser humano. Si la política es la gue­rra por medios pacíficos y la ideología extremista se ciñe al hemi­ciclo, al cuadrilátero o al círculo parlamentario, no debiéramos rasgarnos las vestiduras por las pronunciadas en la tribuna, se dice. 
Pero en estos tiempos la mente de las sociedades y las de los gober­nantes han cambiado mucho desde la Segunda Guerra Mun­dial y desde la guerra civil en España, como para desconfiar de esa sujeción a los límites parlamentarios. Vivimos tiempos en que pa­rece que todo vale. Y hay un precedente. El de cómo Hitler y el na­zismo devastadores llegaron al poder por vía democrática. La histo­ria parece repetirse quizá por aquello de que cuando los pue­blos ignoran la historia estàn condenados a repetirla. En este caso los pueblos no es el alemán ni cualquiera de los pueblos Aliados por separado. En este caso “el pueblo” son todos los que estuvieron en las respectivas contiendas. Es decir, la sociedad occidental al pleno. De modo que al igual que se produjo el ascenso al poder tota­litario de Hitler y de los nazis por vías políticamente correctas, hoy día están progresivamente llegando a él auténticos criminales políticos o políticos criminales. Lo mismo que hay combatientes im­pecables y criminales de guerra, distinguiéndose ambos en que los primeros matan en el fragor del combate y los segundos matan también a sangre fría. En cualquier caso, los efectos finales no tar­darán en dejarse ver, pues los indicios son elocuentes y los fines se dejan entrever cada día con más claridad como para que el mundo empiece ya a echarse a temblar. Tanto Trump como Bolsonaro, pre­sidentes de los dos países más vastos de América están mos­trando sin recato alguno su determinación de acabar si es preciso con la vida en el planeta, probablemente porque los dos están enve­nenados sencillamente por el tedio y sedientos de nuevas experien­cias después de haberlas agotado todas en su vida privada. Los suce­sos de la historia están plagados de miserias íntimas, de frustra­ciones y de depravaciones secretas personales que sólo dece­nios o siglos después son revelados por los rastreadores de la ar­queología humana. 
Y mientras ese momento apocalíptico llega; mientras los crimina­les políticos preparan un Argamedón al completo cuyo anticipo está en la mutación climática provocada, en veleidades como el afán de apoderarse de Groenlandia y en monstruosidades como favo­recer la destrucción de la Amazonía, el mundo sigue gi­rando en torno a los argumentos mercantilistas y de la geopolítica acadé­mica. Como si aquí y ahora, no estuviese pasando nada o lo que pasa fuese un pasaje dramático más de la historia con­temporá­nea. 
Estén alertas, si no lo están ya, los mandatarios de la civilizadí­sima Europa y de todo occidente, al peligro que representan esos me­galómanos del mundo que se van apoderando poco a poco de todo el poder, como siempre han hecho los factores de las mayores atrocidades en la Humanidad. Dejen la moderación y la conten­ción habitual de todo gobernante de bien, y prepárense para hacer frente a auténticos demonios de carne y hueso. Pues ya saben que es precisa una ética de recambio respecto a la que reina en tiempos de paz, si no se quiere caer de los primeros en tiempos de guerra... 

* Jaime Richart, antropólogo y jurista 

Análisis de la opresión

Simone Weil


Se trata, en definitiva, de conocer lo que une la opresión, en general, y cada forma de opresión, en particular, al régimen de producción; dicho de otro modo, se trata de llegar a captar el mecanismo de la opresión, de llegar a comprender en virtud de qué surge, subsiste y se transforma, en virtud de qué quizá podría, teóricamente, desaparecer. Ésta es, prácticamente, una cuestión nueva. Durante siglos las almas generosas han considerado que el poder de los opresores constituía una pura y simple usurpación a la que había que intentar oponerse, bien con la simple expresión de una reprobación radical, bien con la fuerza armada, al servicio de la justicia. En las dos formas, el fracaso ha sido siempre completo; y nunca tan significativamente como cuando ha presentado apariencia de victoria, como fue el caso de la Revolución francesa, cuando, después de haber conseguido hacer desaparecer, en efecto, una cierta forma de opresión, se asistió con impotencia a la inmediata instalación de una opresión nueva.

La reflexión sobre este estrepitoso fracaso, que coronaba todos los demás, indujo a Marx a comprender que no se puede suprimir la opresión si subsisten las causas que la hacen inevitable y que estas causas residen en condiciones objetivas, es decir, materiales, de la organización social. Elaboró así una concepción de la opresión completamente nueva, no ya como usurpación de un privilegio sino como órgano de una función social. Esta función es la que consiste en desarrollar las fuerzas productivas, en la medida en que este desarrollo exige duros esfuerzos y pesadas privaciones; entre este desarrollo y la opresión social, Marx y Engels percibieron relaciones recíprocas. En primer lugar, según ellos, la opresión se establece sólo cuando el progreso de la producción ha suscitado una división del trabajo suficiente como para que el intercambio, el mando militar y el gobierno constituyan funciones distintas; por otra parte, la opresión, una vez establecida, provoca ulteriores desarrollos de las fuerzas productivas, cambiando de forma a medida que este desarrollo lo exige, hasta el momento en el que, al llegar a ser una traba más que una ayuda, simplemente desaparece. Por brillantes que sean los análisis concretos con los que los marxistas han ilustrado este esquema y a pesar de constituir un progreso sobre las indignaciones ingenuas que han reemplazado, no se puede decir que saquen a la luz el mecanismo de la opresión. Sólo describen de ésta, y parcialmente, su nacimiento; ya que ¿por qué la división del trabajo se habrá de convertir necesariamente en opresión? No permiten esperar, en absoluto, razonablemente su fin; porque, si Marx creyó mostrar cómo el régimen capitalista acaba dificultando la producción, ni siquiera intentó probar que, actualmente, cualquier otro régimen opresivo la dificultaría de igual modo; además se ignora por qué la opresión no podría conseguir mantenerse, incluso después de haberse convertido en factor de regresión económica. Marx omite explicar, sobre todo, por qué la opresión es invencible mientras es útil, por qué los oprimidos rebeldes nunca han conseguido fundar una sociedad no opresiva, bien sobre la base de las fuerzas productivas de su época, bien a costa de una regresión económica que difícilmente habría acrecentado su miseria; en fin, deja por completo en la sombra los principios generales del mecanismo por el que una forma de opresión es sustituida por otra.

Es más, los marxistas no sólo no han resuelto ninguno de estos problemas, ni siquiera han creído que fuera su deber formularlos. Les ha parecido que daban cuenta de la opresión social suficientemente planteando que corresponde a una función en la lucha contra la naturaleza. Además, esta correspondencia sólo la han aclarado, verdaderamente, en el régimen capitalista; en todo caso, suponer que una correspondencia tal constituye una explicación del fenómeno es aplicar, inconscientemente, a los organismos sociales el famoso principio de Lamarck, tan ininteligible como cómodo, «la función crea el órgano». La biología no comenzó a ser una ciencia hasta el momento en que Darwin sustituyó este principio por la noción de condiciones de existencia. El progreso consiste en que la función no se considera ya como causa sino como efecto del órgano, único orden inteligible; desde entonces el papel de causa sólo se atribuye a un mecanismo ciego, el de la herencia combinada con las variaciones accidentales. En realidad, por sí mismo, este mecanismo ciego produciría al azar cualquier cosa; la adaptación del órgano a la función entra aquí en juego para limitar el azar eliminando estructuras no viables, no ya a título de tendencia misteriosa, sino en cuanto condición de existencia; y esta condición se define por la relación del organismo considerado al medio, en parte inerte y en parte vivo, que lo rodea y, muy particularmente, a los organismos semejantes que compiten con él. La adaptación, desde entonces, se concibe por relación a los seres vivos como una necesidad exterior, y ya no interna. Está claro que este esclarecedor método no sólo es válido en biología, sino siempre que nos encontremos en presencia de estructuras organizadas que no han sido organizadas por nadie. Para poder apelar a la ciencia en materia social sería necesario haber realizado, respecto al marxismo, un progreso análogo al que Darwin realizó respecto a Lamarck. Las causas de la evolución social no deben buscarse ya en otra parte sino en los esfuerzos cotidianos de los hombres considerados como individuos. Desde luego, estos esfuerzos no se dirigen a cualquier punto; dependen, en cada caso, del temperamento, de la educación, de la rutina, de las costumbres, de los prejuicios, de las necesidades naturales o adquiridas, del entorno, y, sobre todo, de la naturaleza humana en general, término cuya difícil definición, probablemente, no significa que carezca de sentido. Pero, dada la casi indefinida variedad de individuos, dado, sobre todo, que la naturaleza humana comporta, entre otras cosas, el poder de innovar, de crear y de superarse a uno mismo, este tejido de esfuerzos incoherentes produciría, en materia de organización social, cualquier cosa si, en este ámbito, el azar no se encontrase limitado por las condiciones de existencia a las que toda sociedad debe conformarse, so pena de ser sojuzgada o aniquilada. Los hombres que están sometidos a ellas ignoran, muy frecuentemente, estas condiciones de existencia que actúan, no imponiendo al esfuerzo de cada uno una determinada dirección, sino condenando a la ineficacia cualquier esfuerzo en la dirección vetada por ellas.

Como para todos los seres vivos, estas condiciones de existencia están determinadas, en primer lugar, por una parte, por el medio natural, por otra, por la actividad y particularmente por la competencia con otros organismos de la misma especie, es decir, al darse otros grupos sociales. Sin embargo, entra en juego también un tercer factor, a saber, la disposición del medio natural, la maquinaria, el armamento, los procedimientos de trabajo y de combate; este factor ocupa un lugar aparte por el hecho de que, si se trata de la forma de organización social, sufre de ella, a su vez, la reacción. Por lo demás, este factor es el único sobre el que los miembros de una sociedad pueden tener algún dominio. Esta ojeada es demasiado abstracta para poder guiarnos; pero si se pudiese, a partir de esta perspectiva general, llegar a análisis concretos, se posibilitaría, finalmente, el planteamiento del problema social.

La buena voluntad ilustrada de los hombres de acción en tanto que individuos es el único principio posible del progreso social; si las necesidades sociales, una vez percibidas claramente, se revelasen como fuera del alcance de esta buena voluntad del mismo modo que las que rigen los astros, nadie podría sino mirar el desarrollo de la historia como se mira el de las estaciones, haciendo lo posible por evitar, para uno mismo y para los seres queridos, la desgracia de ser tanto un instrumento como una víctima de la opresión social. De lo contrario, en primer lugar habría que definir como límite ideal las condiciones objetivas que permitirían una organización social absolutamente libre de opresión; después, habría que buscar por qué medios y en qué medida se pueden transformar las condiciones efectivamente dadas, con el fin de aproximarlas a este ideal; encontrar cuál es la forma menos opresiva de organización social para un conjunto de condiciones objetivas determinadas; definir, en fin, en este ámbito, el poder de acción y las responsabilidades de los individuos considerados como tales. Sólo en estas condiciones la acción política podría llegar a ser algo análogo a un trabajo, en lugar de ser, como hasta ahora, bien un juego, bien una rama de la magia.  

Apartado incluido en el libro de Simone Weil Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social, escrito a finales de 1934, a sus 25 años de edad.