martes, 30 de octubre de 2018

La fábula mediática sobre una izquierda antiinmigrantes



Por Pierre Rimbert

Un espectro persigue a Jean-Jacques Bourdin: “He visto el surgimiento en Alemania, me sorprende, por cierto, de esa extrema izquierda antiinmigrantes”, exclamaba el periodista el 4 de septiembre de 2018 en la emisora francesa RMC. Aquel día, en Berlín, Sahra Wagenknecht, diputada por Die Linke (“La izquierda”), acompañada de personalidades procedentes de Los Verdes y del Partido Socialdemócrata, presentaba ante los medios el movimiento Aufstehen (“Levantarse”). Este, inspirado en La France Insoumise (“Francia insumisa”), espera movilizar a los desencantados con la política y reunir una coalición mayoritaria “por el desarme y la paz, por mejores salarios, mejores pensiones, una fiscalidad más justa y mayor seguridad; por una mayor inversión pública en formación e infraestructuras”, según el llamamiento fundacional ( 1 ).

Pero, como Bourdin, la prensa francesa cuenta una historia muy diferente: “Alemania: un movimiento de izquierdas se apodera del espacio antiinmigrantes” (AFP, 4 de septiembre); “La creación de una fuerza de izquierdas antiinmigrantes en Alemania” (France Inter, 4 de septiembre); “Surge una izquierda antiinmigrantes en Alemania” (Le Monde, 4 de septiembre); “Levantarse, el nuevo partido alemán, se considera de izquierdas y antiinmigrantes” (RT, 4 de septiembre); “Alemania: el nacimiento de un nuevo movimiento de izquierdas antiinmigración” (Les Échos, 5 de septiembre); “¿Hacia una nueva izquierda antiinmigrantes en Europa?” (La Vie, 6 de septiembre); “Aufstehen, un movimiento de izquierdas hostil a la inmigración” (Le Figaro, 8-9 de septiembre); “una dirigente de extrema izquierda crea un partido antiinmigrantes”, (L’Obs, 13 de septiembre); “un movimiento antiinmigrantes” (Politis, 13 de septiembre), etc.

El problema: el texto fundacional de Aufstehen no contiene la más mínima consideración hostil a los inmigrantes. Aunque los autores consideran “irresponsable la manera en la que el Gobierno de Merkel trata los desafíos de la inmigración”, llaman a “garantizar el derecho de asilo a los refugiados”. Y, sobre todo, hablan de otra cosa. De “renacionalizaciones”, de “democracia directa”, de ecologismo. La cuestión migratoria “no es [su] tema central”, insistió Wagenknecht durante la rueda de prensa del 4 de septiembre: “Nuestra perspectiva común consiste en volver a poner en la agenda las cuestiones sociales”.

Semejante objetivo contradice directamente el relato al cual los medios de comunicación y los partidos predominantes querrían reducir el debate público. El de una Europa dividida en malos populistas y buenos liberales –todos adeptos al mercado. Por consiguiente, cada propuesta política que se salga de esta falsa dicotomía se unirá a ella por la fuerza con un pegamento de “hechos alternativos”. Cuando, en el Reino Unido, Jeremy Corbyn reorienta el Partido Laborista hacia la izquierda, la prensa sospecha que es antisemita porque apoya la causa palestina. Cuando, en Alemania, Wagenknecht anuncia la creación de Aufstehen, Laurent Joffrin la acusa en Libération (10 de septiembre) de “imitar el discurso de la extrema derecha”. En materia migratoria, la cofundadora de Aufstehen aboga por el refuerzo del derecho de asilo y, a la vez, por una regulación de la inmigración laboral: se opone a la apertura total de las fronteras. Esta posición alimenta el debate en el seno de la izquierda. Minoritaria en Die Linke, se une a la de Bernie Sanders en Estados Unidos –“¿Apertura de las fronteras? Es una propuesta de derechas [que] empobrecería a todo el mundo en Estados Unidos”, explicó (Vox, 28 de julio de 2015).

Los periodistas que fingen indignarse al escuchar a Wagenknecht no pueden ignorar que la mayoría de los partidos europeos apoyan una política mucho más restrictiva. En 2017, el candidato Emmanuel Macron prometía “acoger dignamente a los refugiados que tienen derecho a la protección de Francia. Los demás serán devueltos con rapidez a sus países para que no se conviertan en inmigrantes clandestinos” ( 2 ). Ningún medio de comunicación francés describió entonces a La République en Marche (“La República en marcha”) como un “movimiento antiinmigrantes”. Y Libération mostraba en portada el siguiente titular (6-7 de mayo de 2017): “Haga lo que quiera, pero vote a Macron”.


Notas

(2) “Emmanuel Macron président!”, programa En Marche, Villejuif, 2017.

Pierre Rimbert es redactor jefe de Le Monde diplomatique

Noam Chomsky y el estado del imperio



Por Jeremy Scahill

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

El mundo se rio de Donald Trump en las Naciones Unidas, pero las declaraciones imperiales emitidas no eran cosa de risa. Puede parecer que Trump es un bufón, pero su agenda global es consistente con la maquinaria imperial bipartidista que maneja EE. UU. Esta semana, en Intercepted, el célebre disidente Noam Chomsky analiza la presidencia de Trump, la derrota de EE. UU. en Afganistán, la posición que considera justa respecto a la guerra en Siria, así como la agenda de Vladimir Putin y Rusia. También discute el impacto de las grandes compañías de las redes sociales y explica por qué una vida de resistencia y lucha merece la pena.

Jeremy Scahill (JS): Hoy tenemos en el programa a un invitado muy especial con el que mantendremos una amplia conversación sobre diversos temas, desde la guerra en Afganistán a Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia y las elecciones, las grandes compañías tecnológicas y el papel que desempeñan en nuestras vidas, en la propaganda, etc. Nuestro invitado es el legendario académico disidente estadounidense Noam Chomsky. Estoy seguro de que casi todos nuestros oyentes están familiarizados con Chomsky, aunque casi nunca podrán verle en las principales cadenas de televisión de EE. UU. A nivel global, sí. Chomsky aparece todo el tiempo en las televisiones de todo el mundo. Pero no sucede lo mismo aquí, en su país de origen. Si no me equivoco, nunca ha estado en la NBC, ABC, CBS o Fox . Hizo algunas entrevistas a lo largo de los años en PBS , en el programa de Charlie Rose. Y creo que una vez estuvo en la CNN durante un par de minutos. Tal es el destino de los disidentes en el país de los valientes . Una de las pocas veces en que se permitió a Noam Chomsky aparecer en la televisión de los EE. UU. fue hace mucho tiempo atrás, el 3 de abril de 1969, cuando debatió con el famoso conservador William F. Buckley. El programa fue trasmitido bajo el título “Vietnam y los intelectuales”, y formaba parte del programa "Firing Line" de Buckley…

Noam Chomsky (1969) (NC): Me parece que un aspecto muy aterrador de nuestra sociedad y de otras sociedades es la compostura y el desapego con los que las personas sensatas, razonables y sensibles pueden observar tales acontecimientos. Creo que eso es más aterrador que un ocasional Hitler, o LeMay u otro que surja. Estas personas no podrían actuar si no fuera por esta apatía y compostura; por lo tanto, creo que en cierto sentido son las personas sensatas, razonables y tolerantes las que deberían compartir la carga profunda de culpa que fácilmente arrojan sobre los hombros de otras personas que parecen más extremadas y violentas.

William F. Buckley: Oh, estoy de acuerdo, pero, pero…

JS : Noam Chomsky es uno de los pensadores políticos más populares e influyentes en el mundo, sin embargo, en EE. UU. sólo podrán encontrarlo en medios de comunicación independientes y alternativos. Miren a todos esos expertos y bueno… criminales que aparecen constantemente en la televisión hoy en día. Personas con una larga carrera pública en matanzas masivas o mentiras masivas. Esto es parte del problema. Es gran parte del problema en este país. ¡Qué diferente sería este país, y el mundo, si Noam Chomsky y otros disidentes de principios aparecieran regularmente en las principales noticias!

Chomsky es actualmente un laureado profesor del Departamento de Lingüística de la Universidad de Arizona y profesor emérito en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde estuvo enseñando durante más de medio siglo. Entre sus últimos libros figuran: “Global Discontents: Conversations on the Rising Threats to Democracy” y “Requiem for the American Dream: The 10 Principles of Concentration of Wealth & Power”. Es asimismo coautor, junto con el difunto Ed Herman, del clásico “Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media”.

JS: Noam Chomsky, bienvenido a Intercepted .

NC: Estoy muy contento de estar aquí contigo.

JS: Si miras, y sé que no eres precisamente un fan de las noticias por televisión, pero si miras sobre todo la MSNBC o la CNN justo ahora o lees los principales periódicos en EE. UU., puedes sacar la impresión de que Donald Trump y su administración, su presidencia, representan una gran desviación de cómo se han hecho las cosas históricamente en este país.

¿Cuál es la diferencia entre la presidencia de Trump y el consenso bipartidista del imperio de Washington, la forma en la que se ha gobernado en EE. UU. a lo largo de su historia?

NC: Hay algunas diferencias y muchas continuidades. En el escenario interno, Trump está manejando de forma muy eficaz a ambos electorados.

Existe una auténtica circunscripción del poder corporativo y la riqueza privada que está siendo magníficamente servida a través de las órdenes del ejecutivo y de los programas legislativos que se están impulsando, que representan el ala más salvaje de las políticas republicanas tradicionales: atender los intereses privados y la riqueza privada, desestimando al resto como irrelevante y fácilmente desechable.

Al mismo tiempo, está consiguiendo mantener su electorado de votantes pretendiendo, muy eficazmente, ser la única persona en el mundo que les defiende contra las odiadas élites. Y este trabajo supone una estafa impresionante. ¿Cuánto tiempo podrá mantenerlo? No lo sé. En la escena internacional está actuando de forma mucho más interesante.

Están criticándole por tomar posiciones que, en mi opinión, son bastante razonables. Por ejemplo, en el caso de Corea: El 27 de abril pasado, las dos Coreas presentaron una declaración histórica, en la que anunciaron planes bastante explícitos para avanzar hacia la reconciliación, la integración y la desnuclearización de la península.

Presentador de informativos: Kim Jong-un hizo historia hoy al convertirse en el primer líder norcoreano en pisar el Sur desde que comenzó la guerra de Corea en 1950. Prometió un nuevo comienzo al reunirse con Moon Jae-in, de Corea del Sur, en la zona desmilitarizada entre los dos países. La reunión marca la primera cumbre entre las Coreas en más de una década.

NC: Eso significa que EE. UU. les permite que procedan, según han manifestado, en función de su propia voluntad. Y hasta ahora Trump no ha interferido mucho en esto, suspendiendo, temporalmente al menos, las maniobras militares que son altamente provocativas, según dijo de forma acertada. Ha sido criticado por eso, pero creo que es una posición correcta. En este momento, el presidente Moon está en Corea del Norte; pueden hacer movimientos positivos por su propia cuenta que resultan beneficiosos.

El caso de Rusia es más complejo. De hecho, las políticas de Trump tienen un doble cariz. Su administración ha proseguido la política de reforzar las fuerzas militares en la frontera rusa, realizando ejercicios militares y aumentando las tensiones en partes extremadamente peligrosas del mundo.

Por otra parte, ha dado también pasos un tanto conciliatorios para reducir la tirantez. Y por eso le han vapuleado otra vez. Sin embargo, creo que es lo correcto. En cuanto a otros asuntos, ha roto importantes acuerdos internacionales, el más importante ha sido el acuerdo nuclear con Irán.

Donald J. Trump (DJT): Estoy anunciando hoy que EE. UU. se retirará del acuerdo nuclear con Irán. Dentro de unos momentos, firmaré un memorando presidencial para comenzar a restablecer las sanciones nucleares estadounidenses contra el régimen iraní. Vamos a implantar el nivel más alto de sanciones económicas.

NC: En este caso, supone aislarse del mundo entero. Y eso es muy grave y lo peor de todo, que supera con mucho a todo lo demás, es su abandono de las negociaciones de París.

DJT: El Acuerdo del Clima de París es sencillamente el ejemplo más reciente de un acuerdo suscrito por Washington que pone en desventaja a EE. UU. en beneficio exclusivo de otros países. Deja a los trabajadores estadounidenses, a quienes amo, y a los contribuyentes, absorber el coste en términos de pérdida de empleos, salarios más bajos, fábricas cerradas y una producción económica enormemente reducida. Por lo tanto, a partir de hoy, EE. UU. dejará de cumplir el Acuerdo de París en sus aspectos no vinculantes y las draconianas cargas financieras y económicas que impone a nuestro país.

NC: Eso convierte a EE. UU. en el único país del mundo que se niega oficialmente a dar incluso pequeños pasos para enfrentar la verdadera crisis existencial, y eso se combina con programas nacionales para aumentar rápidamente el uso de los combustibles fósiles más peligrosos, reduciendo las regulaciones económicas sobre los automóviles, eliminando las protecciones de seguridad para los trabajadores, etc. Todo eso es sólo una carrera hacia el desastre y esa es, con mucho, la más seria de las iniciativas para socavar lo que se conoce, en líneas generales, como el orden internacional.

Por ejemplo, plantear preguntas sobre la OTAN es algo bastante razonable. Ciertamente, uno podría preguntarse por qué existe la OTAN tras el colapso de la Unión Soviética; no es que no se haya cuestionado antes, sino que la historia oficial fue que la OTAN estaba ahí para defender a Occidente contra las hordas rusas. Aparte de la validez de esa afirmación, esa era la posición oficial.

Noticiario: El cínico bloqueo ruso de Berlín había llevado a Europa al borde de la guerra. Por fin quedó claro que sólo una alianza fuerte podría disuadirlos de nuevas aventuras. El 4 de abril de 1949, el Tratado del Atlántico Norte fue firmado por Noruega, Dinamarca, los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Italia, Portugal, el Reino Unido, Islandia, Canadá y los Estados Unidos. Esta unión de doce naciones se conoció como la Organización del Tratado del Atlántico Norte o más simplemente como la OTAN .

NC: Tras el colapso de la Unión Soviética, surgió esa pregunta justa sobre las razones para que la OTAN sobreviviera. Pero lo que en realidad hizo fue expandirse. Se amplió hasta la frontera rusa, inicialmente bajo el primer Bush, luego en gran medida bajo Clinton, y más tarde en 2008, ofreciendo incluso que Ucrania se uniera a la OTAN, eso es un ataque a los intereses geoestratégicos rusos que ningún líder ruso podría aceptar fácilmente. Todo esto aumenta las amenazas y las tensiones de manera bastante innecesaria, al mismo tiempo que la OTAN cambiaba su misión oficial para incluir lo que ellos llaman “control de salvaguarda” del sistema internacional de la energía, los oleoductos y las vías marítimas que, aunque no se menciona, sirve esencialmente como fuerza de intervención para EE. UU. Tenemos un buen indicio de cómo el mundo vio ese orden internacional. La agencia de encuestas Gallup lleva a cabo encuestas internacionales de opinión cada año; en 2013, por primera vez, hicieron una pregunta interesante.

Y la pregunta que hicieron fue: ¿qué país representa la mayor amenaza para la paz mundial? Estados Unidos quedó en primer lugar. Ningún otro país llegó siquiera a estar cerca; muy atrás, en segundo lugar, estaba Pakistán, sin duda inflado por el voto indio. Los países que se llaman la mayor amenaza para la paz mundial aquí en EE. UU., como Irán, apenas se mencionaron. Curiosamente, Gallup nunca volvió a hacer esa pregunta de sondeo, y de la respuesta no se informó en la prensa general.

JS: Usted aborda el tema de la OTAN y ahora mismo, en EE.UU., cuando se discute sobre Vladimir Putin se está en gran medida resucitando la imaginería de la Guerra Fría. Hay libros que se publican con una "R" invertida, que ni forma parte del alfabeto cirílico ni equivale a la letra "R", pero hay una representaci ó n de Putin como, m á s o menos, que los bolcheviques están en ascenso y esa idea de que Rusia está tratando de apoderarse de EE. UU., y que Rusia es responsable de que Donald Trump sea el presidente porque “piratearon” nuestras elecciones. ¿Qué es verdad y qué es una hipérbole/propaganda/exageración sobre Rusia y Putin, teniendo en cuenta específicamente la postura de EE. UU. hacia Ucrania y la OTAN, pero también el tema de la interferencia electoral?

NC: Lo que es cierto es que después del colapso de la Unión Soviética en 1990-1991, hubo un período bajo Yeltsin en el que EE. UU. dominó en gran medida lo que estaba sucediendo en Rusia y en la región a su alrededor. Se amplió la OTAN. La economía rusa se derrumbó totalmente bajo las duras reformas impuestas por el mercado. Hubo un colapso radical de la economía, un fuerte aumento en la tasa de mortalidad. Rusia quedó realmente devastada. Cuando Putin entró -no es un buen tipo, no me gustaría cenar con él, pero puedo comprender sus políticas-, sus políticas consistieron en intentar restaurar algún papel para Rusia, al menos en su propia región del mundo, que deberíamos recordar que eran las rutas tradicionales de invasión a través de las cuales se había atacado a Rusia, que fue prácticamente destruida en varias ocasiones en el pasado siglo.

Así pues, no se trata de un tema menor. Y sí, Putin intenta recuperar algún grado del poder ruso en el mundo, algún grado de autoridad rusa. Y una extensión de eso, y de hecho la única, es la posición rusa en Siria, que consigue ganarle terreno al dominio global estadounidense y, de forma secundaria, a sus aliados, lo cual se considera en cierto modo como la norma. La norma es: “nosotros lo gobernamos todo” y si alguien más trata de controlar una zona considerada como propia, eso es perjudicial para el sistema internacional. Y así es, desde determinado punto de vista.

La potencia rusa en comparación con la de EE. UU. resulta irrisoria. Veamos un dato: el aumento de Trump del presupuesto de defensa equivale prácticamente a todo el presupuesto militar ruso. Entonces, la idea de que Rusia se está apoderando del mundo es ridícula. Lo que sucede es que están intentando, a menudo en formas que merecen condena, restaurar cierto grado de influencia rusa en la región que rodea a Rusia, más en Siria, donde se halla su única base mediterránea. Y que están tratando de establecer un lugar para Rusia en el sistema mundial, porque es mucho más débil que Estados Unidos y más débil que China. De hecho, uno de los problemas internacionales de Rusia es que el poderío chino le resulta abrumador. Ese es el tipo de alteración del orden internacional que se atribuye a Rusia.

JS: Ha planteado la cuestión de Rusia en Siria. Desde luego, ahí tenemos también a EE. UU., Irán, Turquía, Qatar, toda la lista de países implicados activamente justo ahora en la denominada, digamos genéricamente, guerra de Siria. Y ahí tenemos aislacionistas, o libertarios, o antiimperialistas que han asumido la posición de: “No intervenir en Siria porque se trata de una guerra civil”. Creo que si somos honestos deberíamos decir que, evidentemente, Bashar al-Asad es un criminal de guerra. Es un asesino masivo que está en conflicto con muchos asesinos masivos y muchos criminales de guerra.

¿Cuál cree Noam Chomsky que sería la posición justa a adoptar respecto a la guerra en Siria? ¿Qué la gente defienda a Bashar al-Asad en la idea de que es la opción menos mala? ¿Qué se trata de una cuestión que incumbe a los sirios? ¿Hay alguna implicación internacional que se considere tendría algún sentido o que pudiera justificarse tanto bajos principios morales como legales?

NC: Bien, el primer punto a tener en cuenta, que ya ha mencionado, es que Asad es un horrible criminal de guerra. La mayor parte de las atrocidades, que son inmensas, son responsabilidad suya. No hay justificación para Asad. Por otra parte, la verdad es que básicamente controla ahora gran parte de Siria gracias sobre todo al apoyo ruso y, de forma parcial, al iraní.

Los rusos entraron de hecho en Siria después de que la CIA proporcionara a las fuerzas rebeldes, que en su mayoría están dirigidas por elementos jihadistas, misiles antitanques avanzados que bloqueaban al ejército sirio; fue en ese momento cuando los rusos entraron con su poder aéreo y machacaron a la oposición. La situación actual es que Asad ha ganado prácticamente la guerra. Nos guste o no. En las primeras etapas hubo una oposición demócrata y laica muy respetable, que se vio superada muy rápidamente por los elementos jihadistas, apoyados desde el exterior por Arabia Saudita, Qatar, EE. UU. y otros. Hay una catástrofe humanitaria pendiente en Idlib, la provincia donde han estado los yihadistas, el lugar al que han sido expulsados o han huido. Si hay un ataque ruso-sirio, podr í a producirse una cat á strofe humanitaria total. Hay algunos indicios de que a los rusos y los turcos se les puede haber proporcionado una zona segura a la que tal vez puedan huir algunos civiles, pero parece estar desarrollándose una monstruosidad. Si hay alguna manera de contrarrestar ese ataque, debería hacerse por medios diplomáticos.

La otra cuestión fundamental es el estatuto de las zonas kurdas, de Rojava. En mi opinión, tiene sentido que EE. UU. mantenga una presencia que impida un ataque sobre las áreas kurdas. Tienen la única parte de Siria que logró mantener una sociedad en funcionamiento con muchos elementos decentes. Y ante la idea de que puedan ser atacados por sus amargos enemigos, los turcos, o por el régimen asesino de Asad, creo que debe hacerse algo para intentar evitarlo.

JS: Déjeme preguntarle algo sobre ese punto porque es una de las personas destacadas en el mundo que constantemente está recordando que EE. UU. siempre ha adoptado la postura de que determinados kurdos son los kurdos buenos y que otros son los kurdos malos. EE. UU. ha vertido dinero y armas en los cofres de, por ejemplo, el ejército turco para que se dedique explícitamente a proseguir el genocidio contra los kurdos. Por lo tanto, tengo curiosidad por saber cómo se concilia eso con la posición de que EE. UU. sería básicamente el protector de los kurdos en el contexto de la guerra de Siria.

NC: Estados Unidos, como el resto de grandes potencias, no persigue objetivos humanitarios. Persigue determinados objetivos por consideraciones de poder que conducen a diferentes posiciones con respecto a los kurdos u otros en diferentes momentos.

Por ejemplo, en la década de 1970 hubo un momento en que Estados Unidos apoyó a los kurdos contra Sadam Husein. Poco después se llegó a un acuerdo por el que se sacrificó a los kurdos. Esto motivó el famoso comentario de Henry Kissinger de que no deberíamos confundir la política exterior con la actividad misionera.

Es totalmente cierto que, especialmente en la década de 1990, Clinton estuvo vertiendo armas en Turquía con el propósito de llevar a cabo ataques masivos, asesinos y enormemente destructivos contra la población kurda turca en el sudeste. Eso no cambia el hecho de que ahora EE. UU. podría, con una presencia relativamente pequeña, disuadir de los ataques contra los kurdos en Siria, que podrían destruir la parte de Siria que en realidad está funcionando de manera decente. No esperamos coherencia, en términos humanitarios, de una gran potencia porque esos no son sus principios rectores.

JS: Respecto a Afganistán, llevamos ya más de 17 años allí en el contexto del 11-S, ¿no deberíamos hablar de Afganistán como una guerra que, obviamente, Estados Unidos nunca debió haber comenzado y en la que hemos sido realmente derrotados militar y políticamente?

NC: Bien, en mi opinión, como recordarán en aquella época, el uso de la fuerza militar en Afganistán fue inapropiado e ilegítimo. Había opciones diplomáticas que se podrían haber perseguido, pero EE. UU. quería utilizar la fuerza. Creo que la descripción más precisa de lo que hizo EE. UU. fue la de Abdul Haq -uno de los activistas antitalibán afganos más respetados y honrados que fue asesinado en Afganistán-, que se opuso enérgicamente al bombardeo estadounidense, al igual que hicieron los disidentes afganos, argumentando que EE. UU. estaba bombardeando sólo porque quería demostrar su fuerza e intimidar a todos los demás, socavando los esfuerzos de la resistencia afgana antitalibán para resolver el problema por su cuenta.

Presentador de informativos: Dos hombres se esforzaban aquella mañana en ofrecer al gobierno estadounidense un plan para derrocar al régimen talibán en Afganistán, expulsar a Al-Qaeda de sus bases terroristas y capturar a Osama bin Laden. Ese plan fue elaborado por Abdul Haq, uno de los líderes más respetados de Afganistán, y constituía la culminación de su lucha para salvar a su país.

JC: Creo que su análisis es correcto. Llevamos ya 17 años de intentos fallidos para imponer un sistema dominado por EE. UU. Hay un movimiento de paz afgano. No es enorme, pero es significativo. Está allí presente desde hace varios años. Deberíamos estar haciendo cuanto podamos para apoyarlo, para llevarles a encontrar una solución interna en Afganistán, reconciliando en la medida de lo posible las facciones enfrentadas en conflicto, ya estén divididas por razones étnicas o en función de otros aspectos.

Es un problema extraordinario. Lo mejor que podemos hacer es tratar de facilitar los esfuerzos entre los afganos. No creo que Estados Unidos pueda esperar algo más allá de eso, y la idea de imponer una solución militar parece estar fuera de discusión.

JS: ¿Piensa que es acertado decir que EE. UU. ha sido derrotado militarmente en Afganistán?

NC: En realidad no ha conseguido ninguno de sus objetivos después de un gasto enorme. Por tanto, puede darle el nombre que quiera. Quiero decir que una gran potencia como EE. UU. no sale realmente derrotada. Aunque puede que no consiga sus objetivos máximos.

Por ejemplo, consideremos el caso de Vietnam. Se describe casi universalmente como una derrota estadounidense. Pero si miras hacia atrás al plan original, que se remonta a principios de los años 50, la razón por la cual EE. UU. se involucró en Vietnam, esa guerra no resultó una derrota completa. EE. UU. no logró sus objetivos máximos de convertir a Vietnam en algo así como Filipinas, pero sí consiguió su objetivo principal de evitar que un Vietnam del Sur independiente se convirtiera en un modelo que otros podían seguir hacia un desarrollo independiente exitoso, erosionando tal vez todo el orden del sudeste asiático, que es lo que preocupaba a los planificadores estadounidenses a principios de los años cincuenta. Y eso, de hecho, se paró. Es poco probable que potencias como Estados Unidos tengan que hacer frente a algo que suponga una derrota real, quizás un fracaso.

JS: También quería preguntarle sobre la masacre en curso en Yemen. Recientemente, la CNN y algunas otras cadenas han comenzado a mostrar imágenes de partes de misiles los misiles estadounidenses, de la munición que, por ejemplo, acabó con la vida de todos los niños en edad escolar que viajaban recientemente en un autobús.

Presentador de informativos : Este video de trozos de metralla se filmó tras el ataque y fue enviado a la CNN a través de un contacto que se lo entregó posteriormente a un camarógrafo que trabajaba para la CNN. Los expertos en municiones nos han dicho que se trataba de una bomba Mark MK 82 fabricada en EE. UU. que pesa unos 230 kilos. Los primeros cinco dígitos corresponden al número de la caja, all número comercial y a la entidad del gobierno. Este número de aquí indica Lockheed Martin, uno de los principales contratistas de defensa estadounidenses.

JS: Había gran escasez de informes de ese tipo cuando Obama estaba librando lo que comenzó como una campaña secreta de bombardeos que podía negarse. Comenzó en diciembre de 2009, con un ataque con bombas de racimo que mató a tres docenas de mujeres y niños en la aldea de al-Majala, en Yemen. Y después se pasó a atacar regularmente al Yemen con aviones no tripulados, pero a menudo también se describe como un ejemplo del apoyo de Trump a los saudíes, cuando en realidad EE. UU. bombardeó ya el Yemen en noviembre de 2002. Esto ha venido sucediendo a lo largo de bastante tiempo, ¿cuál es la motivación de los Estados Unidos para esta matanza en masa en Yemen en este momento que está siendo llevada a cabo principalmente por aviones de guerra saudíes que EE. UU. les ha entregado? Y, por supuesto, EE. UU. está aportando toda la asistencia en asuntos de inteligencia, en reabastecimiento de combustible y en el suministro de las municiones. Pero, para Vd. ¿cuál es la agenda de EE. UU. en el Yemen?

NC: Tiene razón al rastrear este aspecto hasta Obama, de hecho, incluso antes. Estados Unidos quiere asegurarse de que Yemen se incorpore al sistema de Estados árabes reaccionarios que domina y controla en gran medida: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, que tienen un poder militar bastante importante para los estándares de la región y son bastante crueles y brutales. Presumiblemente, los hutíes cuentan con algún grado de apoyo iraní. Considerarles, al igual que a Irán, como la principal amenaza en la región es ridículo. EE. UU. y, en segundo lugar, Gran Bretaña han estado armando, desarrollando y apoyando a las fuerzas militares y acciones de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos con las consecuencias que usted describe. Se está convirtiendo en uno de los peores desastres humanitarios en el mundo, el ataque sobre el puerto de Hodeidah…

Presentador de informativos : Las fuerzas de la coalición se están acercando y los combates en el aeropuerto han bloqueado una salida clave de la ciudad, lo que dificulta el transporte de la tan necesaria ayuda alimentaria a Hodeidah, el puerto más grande del país, al resto del mismo. 8,4 millones de yemeníes están ya en riesgo de morir de hambre. La guerra ha creado la peor crisis humanitaria del mundo.

NC: Si lo desea, podemos rastrear esto mucho más lejos. A principios de la década de 1960 hubo una guerra, una guerra por poderes, que se desarrolló en Yemen entre Arabia Saudita y Egipto. En aquel momento, Egipto era el centro del nacionalismo árabe laico bajo Naser, que era considerado como el principal enemigo de los Estados Unidos. Arabia Saudí era el centro del Islam radical y, al igual que los británicos antes que nosotros, EE. UU. tendía sistemáticamente a apoyar el islamismo radical contra el nacionalismo laico. Esa guerra se estuvo librando a través de los años 60. Fue una guerra importante. Israel resolvió ese problema para EE. UU. y Arabia Saudí al destruir el nacionalismo árabe laico en 1967. Y, de hecho, ese es el principal punto de inflexión en las relaciones israelíes con EE. UU., Israel realizó un gran servicio a los Estados Unidos y a su aliado Arabia Saudí y al islamismo radical, que tuvo su epicentro allí al eliminarse la alternativa nacionalista laica. Y desde entonces, las relaciones de EE. UU. con Israel han sido un tanto únicas, incluso históricamente, pero ciertamente en el mundo moderno. Y esto es ahora otra continuación de lo mismo con diferente reparto de personajes. Se ha considerado al Yemen como el más pobre de los Estados árabes, el más miserable en muchos aspectos, desgarrado por todo tipo de conflictos internos. Y EE. UU. sigue comprometido a garantizar que sus estrechos aliados, los Estados islamistas radicales (Arabia Saudí, EAU) mantengan el control sobre cualquier adversario. Egipto en aquel momento, Irán ahora, que es de hecho un partícipe menor, no como Egipto, que tenía allí un ejército importante.

JS: Estoy seguro de que ha prestado mucha atención a las informaciones sobre el discurso del asesor de seguridad nacional, John Bolton, en la Federalist Society, en la que lanzó un feroz ataque contra la Corte Penal Internacional, la CPI .

Por supuesto, John Bolton ha estado siempre en contra del derecho internacional y su aplicación en EE. UU. Pero Bolton señaló algo en ese discurso que creo que es importante que la gente entienda y que sea preciso. Bolton describió cómo, en 2002, el Congreso estadounidense, de manera bipartidista, aprobó una legislación conocida en los círculos de derechos humanos como la Ley de Invasión de La Haya.

John Bolton: Esta ley, que ha contado con un amplio apoyo bipartidista, autoriza al presidente a usar todos los medios necesarios y apropiados, incluida la fuerza, para blindar a nuestros miembros en servicio y a las fuerzas armadas de nuestros aliados del procesamiento ante la CPI. También prohíbe varias formas de cooperación entre Estados Unidos y la Corte.

JS: Y derechistas radicales como Hillary Clinton, Joe Biden y muchos poderosos senadores demócratas votaron realmente a favor de esa legislación. Sin embargo, cuando Bolton atacó a la CPI, se le representó con un: “Oh, Dios mío, mira cómo esta gente de Trump está tan fuera de las leyes”. Pero la realidad es que, ¿no es verdad que este ha sido el consenso de poder bipartidista desde el principio? Que ninguna ley internacional se aplique realmente a Estados Unidos y tanto republicanos como demócratas, incluido el candidato demócrata en 2016, creen que tenemos derecho a intervenir militarmente para evitar el enjuiciamiento de los crímenes de guerra de cualquiera de sus empleados.

NC: Tiene toda la razón. En Europa, como ha dicho, se llamó la Ley de Invasión de los Países Bajos: autoriza al presidente a hacer uso de la fuerza militar para rescatar a cualquier estadounidense que sea llevado a juicio en cualquier lugar. Por tanto, tiene toda la razón en lo que dice. Es injusto culpar a Trump y a Bolton de una posición que se remonta a muchos años atrás.

Por ejemplo, vayamos a 1984, la Corte Penal ordenó a Estados Unidos en 1984, que pusiera fin a lo que se denominó uso ilegal de la fuerza, que significa terrorismo internacional, contra el Estado de Nicaragua y que pagara sustanciosas indemnizaciones.

Presentador de noticias: Acoplarse a la Corte mundial suscitó también duras críticas en el hemiciclo.

Congreso: Sr. presidente, muchos de nosotros sabemos desde hace algún tiempo que las políticas de la administración Reagan en Centroamérica no podrían soportar la luz del día, pero ahora la administración está admitiéndolo al negarse a aceptar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional sobre el minado de puertos nicaragüenses por la CIA. La administración ha demostrado que sabe que sus políticas no pueden resistir una investigación de un organismo internacional objetivo imparcial.

NC: Estados Unidos rechazó la autorización de la Corte mundial y lo hizo con el firme apoyo de los liberales estadounidenses. Así, el New York Times , por ejemplo, publicó un editorial que condenaba a la Corte llamándola foro de albergue y, por lo tanto, ilegítimo.

Era un foro hostil porque condenó a Estados Unidos. Tres años antes, el New York Times había elogiado a la Corte mundial como foro maravilloso porque apoyó a EE. UU. en una reclamación contra Irán, pero ahora era un foro hostil y, por lo tanto, ilegítimo. Así pues, EE.UU. no tenía necesidad de obedecer sus órdenes.

En realidad, EE. UU. llegó incluso aún más lejos vetando una resolución del Consejo de Seguridad que exigía básicamente a los Estados que respetaran el derecho internacional; no mencionaba a EE. UU. pero la intención resultaba obvia. Todo esto con el apoyo de la opinión liberal en todos los ámbitos. En aquel momento, EE. UU. era el único en desafiar a la Corte mundial.

Creo que Libia y Albania habían rechazado también sus decisiones, aunque más tarde las aceptaron. Por tanto, EE. UU., por lo que yo sé, está ahora en un espléndido aislamiento al rechazar una decisión de la CPl en coherencia con la legislación de 2002, que autoriza al ejecutivo a usar la fuerza militar para bloquear cualquier acto contra estadounidenses por parte de la CPI, si es que puede concebirse algo así.

JS: Bien, entre paréntesis y no quiero entrar ahora en ese tema, pero sí creo que vale la pena mencionarlo: cuando las víctimas del programa de tortura de EE. UU., el llamado programa de entregas extraordinarias, o las personas que fueron llevadas a Guantánamo o a los agujeros negros presentaron demandas en los Estados Unidos contra Donald Rumsfeld, el presidente George W. Bush, Dick Cheney u otros funcionarios por las torturas o el secuestro que sufrieron, intervino en esos casos el Departamento de Justicia utilizando la llamada Ley Westfall, que en realidad tiene que ver con la legislación laboral estadounidense, e incluso el fiscal general Eric Holder presentó, con Obama, escritos en esos juicios contra criminales de guerra de la era de Bush que habían sido acusados, diciendo que aunque hubieran cometido genocidio, su actuación se enmarcaba dentro del alcance oficial de sus deberes. Y, por lo tanto, desaparecieron de las acusaciones en todos esos casos y fueron reemplazados por el gobierno de los Estados Unidos que tiene inmunidad soberana, por lo que fueron liberados.

Así pues, no es sólo a nivel de guerra internacional o conflicto. También es a nivel individual con los funcionarios de EE. UU. La posición del Departamento de Justicia, incluida la de Obama, era que aunque hasta Donald Rumsfeld estuviera involucrado en el genocidio, habría quedado dentro del ámbito oficial de sus funciones y, por ello, no puede ser considerado responsable individualmente por ello.

NC: Sí, es una especie de equivalente al hecho de que EE. UU. sí agregó una reserva cuando firmaron la Convención sobre el Genocidio, diciendo finalmente que éramos inmunes. Por cierto, no se ha dicho todo sobre el programa de torturas. Alfred McCoy - un destacado historiador que llevó a cabo algunos de los principales trabajos, entre otras cosas, sobre la historia de la tortura- ha estudiado el tema a fondo…

JS: Es un gran amigo de este programa y ha estado con nosotros en varias ocasiones. También fue profesor mío cuando era estudiante de grado en la Universidad de Wisconsin.

NC: OK , entonces no hace falta que lo elogie contigo. Hizo un trabajo excelente.

En cuanto a la tortura, señaló que cuando EE. UU. firmó la Convención internacional sobre la Tortura, creo que fue alrededor de 1984, el Senado reescribió la Convención para excluir los modos de tortura llevados a cabo por la CIA, y eso fue entonces instituido por ley bajo Clinton. Por lo tanto, se podría argumentar que gran parte de la tortura perpetrada bajo la administración de Bush en realidad no violaba la ley de los Estados Unidos, como también señala McCoy, la diferencia significativa entre la tortura en Guantánamo/ Bagram/Abu Ghraib y los períodos anteriores es que en esos períodos anteriores, EE. UU. supervisó la tortura y entrenó a los torturadores en América Latina, el sudeste asiático, pero durante estos últimos tiempos, el personal estadounidense estuvo real y directamente involucrado en las torturas, en lugar de sólo supervisarlas y entrenar a los torturadores. Ese es un cambio leve pero, desde un punto de vista moral, no es un cambio muy significativo.

JS: Quiero saber qué opinión tiene de lo que está sucediendo en estos momentos con respecto a EE. UU. y Venezuela. Tenemos a Nicolás Maduro sobreviviendo supuestamente a un ataque con aviones no tripulados. Y, por otro lado a unos generales amotinados que parecen reunirse con la administración de Trump para trazar ¿o coordinar? un golpe de Estado. No está claro qué está sucediendo exactamente, pero parece que EE. UU. está tratando, una vez más, de fomentar un golpe de Estado o la destitución de Nicolás Maduro, el sucesor de Hugo Chávez.

NC: Mi opinión es que EE. UU. hubiera apoyado un golpe de Estado, pero no que esté tratando realmente de instigarlo. Después de todo, en el año 2002, hubo un golpe militar en Venezuela que derrocó brevemente al gobierno, eliminó al Parlamento, al Tribunal Supremo, que fue revertido por un levantamiento popular. Pero durante el momento del golpe, los Estados Unidos apoyaron abiertamente y de manera bastante pública el golpe militar, al igual que la prensa liberal. Hubo un tiempo en los años sesenta y setenta en que EE. UU. estaba, de hecho, en condiciones de implementar y apoyar firmemente los golpes militares en todo el continente; esto se remonta a la decisión de John F. Kennedy en 1962 de transformar la misión del ejército latinoamericano de lo que se llamó “defensa hemisférica” -que era un vestigio del anacronismo de la Segunda Guerra Mundial- a la “seguridad interna”. Y en el contexto latinoamericano, “seguridad interna” significa la guerra de los militares y paramilitares contra la población civil.

Ahora bien, en 1962, EE. UU. estaba en condiciones de cambiar la misión de los militares latinoamericanos y preparar esencialmente lo que se convirtió en el primer golpe militar importante: 1964 en Brasil, y luego en otros lugares, un país tras otro. Chile, Uruguay y, finalmente, Argentina, el peor de ellos, que contaron con el firme apoyo de Kissinger y Reagan, pero EE. UU. ya no tiene ese poder.

Algo que ha venido sucediendo en los últimos años ha sido que América Latina, hasta cierto punto, se ha liberado del imperialismo, es decir, del control de Estados Unidos, lo cual se muestra de muchas maneras, como por ejemplo expulsando al FMI, que en América Latina se había convertido en una rama del Departamento del Tesoro, eliminando las bases militares formales de los Estados Unidos.

Por tanto, EE. UU. está sin duda implicado y continuará apoyando las políticas tradicionales, pero no con el grado de poder que en otro tiempo tuvo. En el caso de Venezuela, si llegara a producirse un golpe militar, no dudo de que EE. UU. lo apoyaría, quizá con un chasquido de lengua de que no es algo agradable, pero poco más puedo decirle. Es probable que prosiga con la subversión, el sabotaje y el apoyo a los elementos de la derecha. Por otro lado, debe señalarse que Venezuela es un gran desastre en este momento. En parte por razones externas, pero también en gran medida por razones internas.

Noam Chomsky nos habla ahora sobre el impacto de las empresas de redes sociales y explica por qué una vida de resistencia y lucha vale la pena

JS: Este año se cumplen treinta años desde que usted y el difunto Ed Herman publicaron “Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media” [“Los guardianes de la libertad”, en lengua castellana] y me gustaría conocer su opinión sobre el papel que desempeñan las grandes compañías de medios sociales en nuestra sociedad, dado que están reemplazando a muchas organizaciones de noticias, o la forma en que las personas cambian al consumir la información de Google, Facebook, Twitter, etc. Se habla mucho de esto, se han celebrado vistas en el Capitolio. Hay un montón de alegatos respecto a los multimillonarios para que se saquen a ciertas personas de las redes sociales y se eliminen sus cuentas .

¿Qué hay acerca de la forma en que estas entidades (Facebook, Google, Twitter) que nos han cambiado como personas, han cambiado a nuestra sociedad y la forma en que procesamos, difundimos y absorbemos información?

NC: Bien, tus palabras procesar y difundir y absorber son correctas. Pero no producir. Las fuentes de información siguen siendo los principales medios de comunicación, los corresponsales sobre el terreno, que a menudo realizan un trabajo excelente, valiente y muy valioso. Facebook y el resto pueden filtrar la información que obtienen de esas fuentes y presentarla de manera que a una gran parte del público le sea más fácil digerirla. No creo que ese sea un desarrollo saludable, pero está sucediendo. Y eso significa, esencialmente, convertir a gran parte de la población esto en crisálidas, en burbujas, en las que sólo reciben la información favorable a sus propios intereses y compromisos.

Si lees un periódico importante, por ejemplo, el New York Times , tiene cierta gama de opiniones. Limitadas. Puede ir desde el centro a la extrema derecha, pero al menos tiene una gama de opiniones. Quienes son más adictos a las redes sociales tienden a recurrir directamente a lo que apoye sus propios puntos de vista para no escuchar otras cosas, y eso no es algo bueno. Google, Facebook y el resto son instituciones comerciales. Sus miembros son básicamente anunciantes y les gustaría establecer el tipo de control sobre sus consumidores que sea beneficioso para su modelo de negocio y que les permita conseguir publicidad. Eso tiene efectos de distorsión muy graves. Y sabemos que proporcionan información masiva al sistema corporativo, que utilizan en sus propios esfuerzos para tratar de moldear y controlar el comportamiento y la opinión. Todo esto es un desarrollo peligroso del poder de estas corporaciones privadas para dirigir a las personas, en particular, las direcciones, etc., es un problema grave que requiere una atención y reflexión considerables.

JS: En todas estas décadas debatiendo estos temas y haciendo campaña por los derechos humanos y contra las guerras de Estados Unidos: ¿Han cambiado las cosas? ¿Y vale la pena pasar toda una vida haciendo lo que Vd. ha hecho? Para los jóvenes que están escuchando…

NC: Creo que si miramos a lo largo de estos años, podemos ver que ha habido logros considerables en el cambio de las actitudes del público con respecto a la agresión, los derechos humanos, los derechos civiles, etc. No pretendo atribuirme esos logros, hay mucha gente involucrada, muchos activistas, muchos de ellos jóvenes, pero los cambios son muy significativos.

Volvamos a la década de 1960. En la década de 1960, Kennedy intensificó la guerra en 1961-1962, que fue cuando autorizó que la fuerza aérea estadounidense comenzara a bombardear directamente las zonas rurales de Vietnam del Sur, autorizó el uso del napalm, la guerra química para destruir los cultivos y el ganado, organizó programas masivos para llevar a gran parte del campesinado a lo eran campos de concentración, aldeas estratégicas, una gran escalada. ¿Cuál fue la reacción del público? Cero.

Si en aquel momento, hubiera querido dar una charla sobre eso, tendría que haberlo hecho en la sala de estar de alguien, o algo así. Eso no fue una protesta. De hecho, durante años, fue difícil, o incluso imposible, tener reuniones públicas. En Boston, que es una ciudad liberal, las reuniones públicas se rompieron violentamente con el apoyo de la prensa, las iglesias fueron atacadas, etc.

De hecho, no fue hasta aproximadamente 1967 cuando se desarrolló una oposición a gran escala a la guerra, y en ese momento Vietnam del Sur prácticamente había sido destruida y la guerra se había ampliado al resto de Indochina. Bueno, finalmente la gente reaccionó.

NC: En 1988 entró la administración Reagan e intentó duplicar lo que Kennedy había hecho a principios de los sesenta. Casi paso a paso. Pretendían esencialmente invadir Centroamérica, el Libro Blanco, culpar a los comunistas internacionales, una enorme campaña de propaganda, etc. Fue casi instantáneamente abortada por la oposición popular.

Hubo tal oposición popular masiva de los grupos populares, de las iglesias y otros grupos, que tuvieron que dar marcha atrás. Lo que sucedió fue bastante horrible, pero no fue como Vietnam. Tuvieron que recurrir a otros Estados como Taiwán, Israel, los neonazis argentinos para intentar llevar a cabo las atrocidades. Estados Unidos no pudo hacerlo directamente. Eso es muy significativo.

Vayamos a 2003, cuando EE. UU. invadió Iraq. El peor crimen de este siglo. Fue la primera guerra en la historia del imperialismo recibida con masivas protestas antes de que se lanzara oficialmente. Eso nunca había sucedido antes.

Gritos de protesta: ¡No a la guerra! ¡No a la guerra!

NC: Ahora suele decirse que la oposición fracasó pero no estoy de acuerdo. Esas protestas limitaron el tipo de acciones militares que Estados Unidos pudo llevar a cabo, que fueron bastante horribles, pero nada como Vietnam. Bueno, todos estos son indicios de cambio, y hay muchos otros, en las actitudes populares hacia la agresión, la intervención, las violaciones de los derechos humanos, etc., que marcan la diferencia. No han ido lo suficientemente lejos, pero hay una mejora considerable.

JS: Noam Chomsky, muchas gracias por ser tan generoso con su tiempo. Realmente apreciamos mucho que esté con nosotros en Intercepted .

NC: Encantado de estar aquí estar contigo.

* Jeremy Scahill es un periodista de investigación estadounidense. Es autor del bestseller “Blackwater: The Rise of the World's Most Powerful Mercenary Army”, sobre el auge de la empresa militar privada más poderosa del mundo, con el que ganó el premio George Polk. The Intercept es una publicación de First Look Media que se puso en marcha el 10 de febrero de 2014.


lunes, 29 de octubre de 2018

El impacto del militarismo sobre los Derechos Humanos



Ponencia de Berta Oliva

Antes de venir aquí revisé mis antiguas notas sobre este mismo tema y encontré unas  del 5 de mayo de 2003, es decir, divulgadas hace 14 años.

Es increíble la vigencia de aquello que dijimos.

Entre 1980 y 1992 las Fuerzas Armadas fueron un poder fáctico en Honduras. Tomaron decisiones políticas y administrativas en varias instituciones clave del Estado.

Hoy podemos decir lo mismo.

Entre 2009 y 2018, 10 años después del golpe de Estado, la soldadezca decide la justicia, la política exterior, la vida y la muerte en el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad.  

Los militares se tragan casi el 2 por ciento del total del producto interno bruto del país, esto significa en 2018 más de 15 mil millones de lempiras, policías y militares que son dos contabilidades en una. Como convenga mejor.

En 2003 dije que esta influencia militar fuera de los batallones, por encima de los civiles, tenía diversas expresiones. Expresiones siempre contra la gente.

El movimiento por la defensa y promoción de los derechos humanos era una contracorriente  fuerte y decisiva para detener esta degeneración del papel militar en la sociedad hondureña. Y eso nos costó caro. Compañeros y compañeras asesinadas o expulsadas del país.

El primer presidente de la época de transición, Roberto Suazo Córdova, aceptó lejos del poder que él fue una figura decorativa. Los comandantes en jefe y el Consejo Superior eran el poder, guiados siempre por la embajada de Estados Unidos y la Escuela de las Américas.

El poder siempre lo ejercían del mismo modo que hoy: facilitación del crimen organizado, participación directa en el narcotráfico, represión bruta de la disidencia social y política con detenciones ilegales, torturas, desapariciones, control de las comunicaciones, pactos de silencio, complicidad y chantaje hacia los partidos políticos; control de medios de comunicación y administración de instituciones claves, como las siguientes:

La Empresa Hondureña de Telecomunicaciones y CONATEL.
La Policía Nacional.
La Policía de Tránsito.
La Policía de Fronteras
La Dirección de Población y Política Migratoria.
La Empresa Nacional Portuaria.
Las aduanas terrestres, aéreas y marítimas.
La Dirección de Aeronáutica Civil.
La Armería.
El Instituto Cartográfico Nacional. Entre otras.

En aquella época pasada los jefes militares opinaban sobre política exterior, economía política, ciencias sociales, ciencias naturales, negocios e inversiones, y resolvían “pacíficamente” los conflictos sociales y políticos del país.

En los batallones se firmaban los pactos de caballeros; del Estado Mayor salían las partes “concertadas”, enfocadas por el cañón de los fusiles.

Después de 2009, los militares y policías militares, que son lo mismo, rezan antes de reprimir, hacen cultos para lavar sus armas manchadas de sangre, y los jefes del Estado Mayor tienen el aire de pastores.

Entre 1980 y 1984 los militares produjeron más de 184 desapariciones forzadas, que posteriormente registró oficialmente el Estado.

Después del golpe de Estado nuestro registro de nuevas desapariciones es de 63?

En el pasado Honduras fue ocupada literalmente por las tropas militares de los Estados Unidos, los agentes de la CIA, el Departamento de Estado y las fuerzas mercenarias antisandinistas. Todo el territorio fue tomado para atacar a Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Y a Honduras, por supuesto.

Honduras fue utilizada para entrenar tropas contrainsurgentes de El Salvador, Guatemala y NIcaragua, mientras unidades locales fueron “formadas” por la Escuela de las Américas en Estados Unidos y Panamá en técnicas de vigilancia, infiltración, penetración, seguimiento, tortura, desaparición y asesinato.

En 2018 Honduras sigue ocupada. Tiene la base permanente de Palmerola, ampliada después del golpe, una base militar extranjera en La Mosquitia, otra base tecnológica en el Mar Caribe. Y en tierra firme, agentes del FBI, de la CIA y hasta de la Policía Rural estadounidense.

En aquella época de hace 25 años no habíamos críticos ni disidentes del militarismo, sólo enemigos de las Gloriosas Fuerzas Armadas de Honduras; no habíamos movimientos de opinión pública por los derechos humanos, sólo éramos unos “grupúsculos de termocéfalos” que amenzábamos la unidad granítica de las Fuerzas Armadas. Paja hombe, entiendan mi modo sarcasmo…

En marzo de 1984 fue echado de su cargo el principal líder del militarismo en Honduras: el general Gustavo Alvarez Martínez, el peón preferido de la estrategia estadounidense.

Pero quedaron siempre sus alumnos hasta nuestros días, hasta parientes suyos han tenido mandos en los últimos años. Aunque el más conocido tuvo que huír o se lo llevaron a estados Unidos, no es muy claro eso aún.

El guión político del poder militar en Honduras siguió intacto con un armamentismo brutal. Tienen aviones de combate, aviones israelíes no tripulados, cambiaron sus fusiles de asalto, tienen inteligencia artificial y equipo naval de alta velocidad.

Pero las tareas principales que les da la Constitución de 1982 siguen en problemas: la droga que consume EEUU sigue pasando puntual por este territorio, más de 550 mil toneladas siguen pasando, los bosques se incendian cada año sin trabajo preventivo y lo peor, dejaron a un impostor asaltar la presidencia por la vía de la reeelección. Sin hacer nada por detenerlo. Y veamos ahora los efectos….

Medición de fuerzas.

Las violaciones a los derechos humanos no pudieron ser controladas por los expertos del Pentágono. Eran fuertes las voces y los gritos de nosotros los parientes de los desaparecidos, los activistas de derechos humanos y los líderes políticos y sociales opuestos a la Doctrina de Seguridad Nacional, a la Guerra de Baja Intensidad.

El primer juicio contra el Estado por desaparición forzada de personas, abierto en 1996 en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y sentenciado en 1987 y 1988, fue un duro precedente para los impulsores del militarismo.

El miedo, el terror y la indefensión que imponía el Estado, habían sido enfrentados siempre con lágrimas, pancartas, denuncias; ahora con un juicio a nivel internacional.

Los desertores de las filas del terrorismo estatal habían aportado también valiosa contribución. Testimonios desde adentro que vulneraban la moral y la credibilidad de la institución militar.

En 1989 llegó como Presidente Rafael Callejas, quien aportó dinero a la APROH para desaparecer personas, para entonces era amigo de la embajada de Los Próceres, ahora lo tienen con grilletes en Miami por no haber hecho bien las cuentas… Callejas llevó con él a todos los militares denunciados por violaciones a los derechos humanos. Fueron ascendidos a cargos visibles en las Fuerzas Armadas, empezando por el primer comandante del Batallón de la Muerte 3-16, Luis Alonso Discua Elvir.

Callejas les mantuvo alto su presupuesto, el control de todas las instituciones impulsoras de la guerra fría y les prometió olvido total a sus delitos mediante decretos de amnistía. Revivió los acuerdos de Esquipulas 86 y anunció “no más noches oscuras de los desaparecidos”.

Era evidente que los militares estaban en el poder, pero conscientes que lo perdían. Su estabilidad externa pasó a depender en gran medida de los políticos de ambos partidos tradicionales, lo que los obligaba a negociar con ellos; y su “unidad granítica” al interior desmejoró radicalmente por la corrupción, el narcotráfico, el crimen y otros delitos inocultables dentro y fuera de las barracas, que desató un choque generacional implacable.

Hoy esos militares tienen de nuevo a liberales y nacionalistas como sus rehenes, ellos piden algo y se los dan como a los niños llorones.

Todo lo que piden los militares es usado para sus cuentas particulares y lo demás para uniformes, un montón de papadas anexas, y gas lacrimógeno, gas pimienta. Les encanta tirar gases…

Reformas y abajo el militarismo.

El arribo al poder en 1994 del ex presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el liberal Carlos Roberto Reina, impulsó las reformas que dejaron, finalmente, fuera de combate al militarismo y fortalecidas las posiciones de los organismos defensores de los derechos humanos.

Bajo presión popular, el gobierno de Reina eliminó el Servicio Militar Obligatorio y lo sustituyó por uno Voluntario y Democrático; además, relevó con civiles a los militares de la administración de las instituciones públicas de la guerra fría mencionadas al inicio.

Reina acompañó la separación de la policía militar de las Fuerzas Armadas y la transfirió al control civil. También estuvo atento a la apertura de fosas comunes identificadas en cementerios clandestinos y al inicio de juicios en 1995 contra militares activos y en retiro por desapariciones forzadas de personas en los años ochentas.

Aunque Reina fue forzado a negociar impunidad con la deteriorada cúpula militar del Batallón 3-16, pudo impulsar antes de irse del poder la supresión del cargo de Comandante en Jefe (paralelo al Presidente) y el deliberativo Consejo Superior (paralelo al Congreso Nacional) de las Fuerzas Armadas. También eliminó el cargo militar en la Secretaría de Defensa y ascendió a figura constitucional permanente al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos.

Para esta época más de dos docenas de militares habían huido de Honduras, esquivando la justicia.

El Huracán Mitch arrastró a los prófugos hasta las playas de Honduras.
En medio de la conmoción del huracán Mitch y apoyados en el retorno al poder del ex secretario privado del gobierno de Alvarez Martínez, el liberal de derecha Carlos Flores Facussé, los prófugos retornaron al país en 1998 y hallaron jueces que cambiaron la tipificación de sus delitos para hacerlos fiables, al tiempo que invocaron los viejos decretos de amnistía.

Aunque la amnistía fue declarada inconstitucional, los jueces favorecieron con sus fallos a la mayoría de los acusados, sin necesidad de recurrir a la amnesia.

Durante el gobierno de Flores Facussé, los jefes militares no cuestionados se sometieron al poder presidencial, iniciaron esfuerzos por acercarse de otra forma a la población y retiraron todo respaldo económico o político institucional a los acusados por violaciones a los derechos humanos.

Para esta época los militares inclusive dejaron de ser una competencia agresiva para los empresarios en el terreno de los negocios.

En su mejor época movían una pujante industria militar, acompañada de bancos, financieras, puestos de bolsa, funerarias, bienes raíces, medios de comunicación, cementera, etc.

Actualmente su mejor empresa es el Presupuesto Nacional, el gasto inútil en militares representa infinitamente más que educación, salud y justicia.

El gobierno de Flores Facussé, paralelamente, abandonó las reformas institucionales en materia policial y judicial iniciadas en 1993.

Facaussé fomentó la impunidad de los militares procesados por delitos de lessa humanidad, permitió que los viejos cuadros de la policía militar controlaran la “nueva” policía civil y quitó a la Fiscalía General la policía técnica de investigación criminal para anexarla a la “nueva” institución policial.

Facussé echó para atrás los cambios de Reina.

Arreciaron durante ese período las muertes violentas de jóvenes y personas supuestamente delincuentes sin que sus casos hayan sido investigados y castigados, y creció sin precedentes el delito organizado jefeado o integrado por ex policías, ex oficiales del ejército o miembros activos de ambas instituciones.

Las Fuerzas Armadas y la Policía se reconvirtieron en el crimen organizado y los efectos los padecemos hoy.

La nueva entidad policial no fue depurada y los jueces y magistrados, como siempre, fueron nombrados por filiación política.

El ahora.

Actualmente, pasamos de la “Cero Tolerancia” o “Guerra contra la Delincuencia”, de Maduro, que empoderó otra vez a los Comités de Seguridad, Vecinos Vigilantes y Operativos Conjuntos Policía-Ejército. Hasta quedarse juntos hoy en día.

El propósito no era la prevención de los delitos, era excderse en los delitos y violaciones a derechos, para volver a ser temidos.

En el marco de esta nueva estrategia de seguridad interior, los militares han sido incorporados de forma permanente a tareas policiales, como fue en el pasado. Hoy son uno solo.

Con todo el presupuesto del país a su disposición, los esquemas de intolerancia fueron reinstalados, abusos de poder y violaciones a los derechos humanos cada día.

Ellos empezaron con la estrategia de subir la percepción de inseguridad por encima de los niveles reales de delincuencia, para que la población aceptara la mano dura de policías y militares. Y que aceptara la muerte como oferta principal.

Nunca como ahora fue más violento el lenguaje contra quienes levantamos la voz por la vida. Se nos acusa de defender a los delincuentes y estimular la inseguridad con nuestra postura en contra de la matanza. De ser enemigos del desarrollo y enemigos de la patria.

La comunidad de personas defensoras de derechos humanos somos víctimas de criminalización, persecución y muerte. Más de 400 personas defensoras a nivel nacional tienen medidas colectivas pedidas por la Comisión Interamericana. Decenas han muerto asesinadas.

El país vive una profunda crisis derivada del injusto modelo económico aplicado, de la degeneración ética de la clase política dirigente y del empobrecimiento aterrador de los hogares.

El golpismo de los últimos 10 años tiene un impacto atroz sobre la vida y las libertades. Leyes involutivas de los derechos humanos fueron aprobadas, y son manejadas por los militares. Las cárceles están llenas de personas criminalizadas durante la resistencia al golpe y al fraude. Tenemos presos políticos sufriendo en prisiones en poder de los militares.

Todo se parece a una ingobernabilidad social y política que pone a los militares del país al centro, ni siquiera como salvadores de la democracia, sino como el principal problema.

No olvidar:

    Oficiales huyendo aún por violaciones a DDHH
    Otros reconvertidos de analistas de tv y radio
    El peso de la Corrupción en las violaciones
    La extradición a Estados Unidos que no aminora los problemas
    La lucha contra la impunidad de la OEA, que no pasa del poder de los corruptos
    El papel de la comunidad internacional avalando el golpismo
    El escandaloso número de hombres en armas en este momento de crisis
    Los días tristes que vienen porque la crisis sigue
    La impunidad continúa

Caravana migrante hondureña: Más de siete mil personas continúan hacia EEUU pese a las amenazas de Trump



Notas sobre el tema
Suman más de 7 mil los que buscan llegar a Estados Unidos.
Se está haciendo todo lo posible para detener la embestida de migrantes: Trump
Sin asistencia humanitaria gubernamental, caravana migrante avanza rumbo a Tapachula
Más de 3,400 migrantes de la caravana retornaron a Honduras
“¡Fuera Fulton!” hondureños se movilizan en apoyo a migrantes
Suman más de 7 mil los que buscan llegar a Estados Unidos
La caravana de migrantes hondureños se duplicó, quizá triplicó en los pasados dos días, ya que, según el último censo de las agrupaciones civiles que la asisten en su organización y logística, suma 7 mil 233 personas, entre ellas 2 mil 303 niñas y niños.

Ayer empezó su trayectoria por territorio mexicano antes de despuntar el día y recorrió los primeros 45 kilómetros en un tiempo récord de siete horas. Es, según ellos, el inicio de un muy largo recorrido. En los anhelos de estos caminantes que proceden de la región más pobre y violenta del continente, su odisea debería extenderse hasta la frontera de Estados Unidos, no importa a qué precio ni por cuánto tiempo.

El empuje del éxodo hondureño desafió no sólo las amenazas de Donald Trump en Washington, sino al propio gobierno mexicano, que ayer continuó advirtiendo en esporádicas apariciones de los más altos funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM) que la gente no puede continuar su trayecto en territorio mexicano si no se aviene a la única opción que les ofrece, que es registrarse en albergues cerrados, bajo control de los agentes de esa dependencia, para iniciar un incierto proceso de solicitud de refugio en México.

De la opción de otorgar visas humanitarias para que simplemente transiten por México y lleguen a la frontera norte, como es el propósito de la mayoría, ni hablar.

La oferta del gobierno les fue presentada hace dos días en el punto fronterizo de Ciudad Hidalgo, donde la víspera se suscitó un conato de enfrentamiento en el que la PolicÍa Federal lanzó gases lacrimógenos contra la multitud.

Pero la opción de refugio en México ha sido desdeñada por el grueso de los caravaneros y la vía para obtenerlo despierta profunda desconfianza.

Poco más de 600 personas –menos de 10 por ciento del total– aceptaron la propuesta, accedieron a trasladarse al albergue instalado en el recinto ferial en la periferia de esta ciudad y desde hace dos días ahí permanecen. El sitio ha sido vedado para visitadores de organizaciones de derechos humanos y para los periodistas. Para proteger su privacidad, es la explicación oficial.

Los hondureños que ya ingresaron sus solicitudes de refugio a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) no podrán salir y moverse libremente mientras dure el proceso de análisis de sus casos individuales, que durará 45 días. Al cabo de ese mes y medio nada les garantiza que se resuelvan positivamente sus casos.

Diversos episodios de la agotadora caminata de ayer pusieron al descubierto la desconfianza de los caravaneros hacia la autoridad uniformada de México y la inconsistencia de la propuesta oficial, a pesar de la retórica.

Uno de ellos ocurre cuando dos altos funcionarios del INM, el delegado estatal del instituto, Francisco Echeverría, y el director de resoluciones migratorias, Héctor Alemán, improvisan una arenga desde la caja de una pick-up. Echeverría los conmina: No pueden continuar transitando por territorio nacional como lo están haciendo, no pueden seguir si no regularizan su situación. Es la única manera ordenada y segura para ustedes de permanecer en México. De lo contrario, están fuera de la legalidad.

Los exhorta a que vayan al albergue que controla el INM para ingresar su solicitud individual de refugio. Uno de los migrantes replica:

–Nos dicen que a los que se lleva Migración los están deportando.

–¡Eso es falso! –responde airado el oficial e invita a que se forme una comisión de representantes para que lo acompañe a la estación migratoria y a los albergues para constatar la veracidad de su ofrecimiento y las condiciones en las que están albergados quienes hasta el momento, unos 750, según cifras oficiales, han aceptado pedir asilo al país.

Por su parte Héctor Alemán, interrogado sobre lo que pasará con la gente que no se decida por la opción del refugio, responde: Estarán en situación irregular y se les aplicará la ley.

–¿Como? ¿Van a ser detenidos?

–Retenidos, no detenidos. Y repatriados, no deportados –es su respuesta.

Sin embargo, los antecedentes recientes de la Comar sobre la alta incidencia de rechazos a las solicitudes de refugio resta consistencia a la única solución que México presenta para enfrentar el desafío del éxodo hondureño. De enero a agosto de 2017 (cifras más recientes disponibles), 2 mil 443 hondureños solicitaron refugio, pero sólo se les concedió a 204.

No son muchos quienes se detienen a escuchar al funcionario que les habla parado sobre la caja de una pick-up. La mayoría de los integrantes del éxodo hondureño avanzan con paso rápido bajo el sol ardiente y no les llama la atención el ofrecimiento oficial.

En contraste con la rudeza del trato oficial a la caravana, los hondureños exhiben una insuperable habilidad diplomática para ganarse el corazón de los chiapanecos que los ven pasar.

Habían iniciado su caminata antes que despuntara el sol. Eran ya cerca de las nueve de la mañana cuando se acercaron a Ciudad Hidalgo. Un nutrido grupo de periodistas, muchos de ellos de las grandes cadenas internacionales, se apostaron en el puente peatonal. Cuando la columna humana quedó al alcance de las cámaras empezó a corear a todo pulmón: México, México, México.

Y así continúan 7 mil almas que marchan y cubren varios kilómetros de carretera con su movimiento, sus sonrisas, su sudor y su semblante exhausto bajo el sol inclemente. A su paso se van ganando el corazón de los chiapanecos, que se prodigan en gestos solidarios.

Tambos de agua fresca para los sedientos, cajas enteras de mandarinas y plátanos, motobicis y camiones de redilas que circularon a la par para poder dar aventón, sobre todo a madres con chicos y a personas mayores, que también las hay. En un punto se repartían sombreros, en otro zapatos usados –quizá la prenda más apreciada por los caminantes, que fuerzan sus pies a marchas intensas; más allá camisetas remanentes de las campañas políticas. Fue visible una empatía que hace pensar en el fracaso de las campañas de odio que alimentaron desde las redes sociales los conocidos ejércitos de bots en días pasados.

Si la solidaridad y el acompañamiento de la población se hace notar con sus gestos sencillos, también es notable la precaria presencia de organismos no gubernamentales o asistenciales. Grupo Beta, el cuerpo creado por el INM para brindar asistencia y auxilio a los migrantes, ha desplegado apenas un par de unidades, inconsistente con la inédita dimensión de esta movilización.

Pero, sobre todo, se extraña la intervención del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), ya que ha sido el propio gobierno mexicano el que ha colocado el foco de esta caravana en el terreno del refugio.

La Jornada

Se está haciendo todo lo posible para detener la embestida de migrantes: Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que se está haciendo todo lo posible para “detener la embestida” de miles de migrantes hondureños que marchan en caravana desde México hacia Estados Unidos.

“Se está haciendo todo lo posible para detener la embestida de migrantes ilegales a nuestra frontera sur”, escribió el mandatario e Twitter. “Esas personas deben primero solicitar asilo en México, y si no lo hacen, Estados Unidos los rechazará”.

En otro mensaje, Trump insistió en responsabilizar al Partido Demócrata de Estados Unidos, por este tipo de caravanas, como la que avanza por México, y las consideró “una vergüenza”.

“¡Cambien las leyes de inmigración ahora!”, exclamó Trump en Twitter.

Antes el mandatario estadounidense celebró que México desplegara policías federales, para contener la caravana de migrantes centroamericanos, y dijo que dicha acción se debía a que “México respeta el liderazgo de Estados Unidos”.

Desde la perspectiva de Trump, calificada como racista desde su etapa como candidato, los migrantes centroamericanos que salen de su país en busca de mejores oportunidades de vida son, en su mayoría, “delincuentes”.

El secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, comentó el viernes pasado que el gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, había ofrecido 20 millones de dólares para frenar la llegada de caravanas de personas indocumentadas al país, pero la oferta fue rechazada.

En un video, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo respecto a la caravana que las leyes del país “ponen al migrante y a la protección de sus derechos humanos en el centro”, aunque se buscaría en todo momento “que la migración sea segura, regular y ordenada”.

Los integrantes de la caravana, señaló Peña Nieto, “podrán solicitar el ingreso por las vías que establecen nuestras leyes y el Derecho Internacional”, aunque como cualquier país soberano, México no permitirá “el ingreso a su territorio de manera irregular, y mucho menos, de forma violenta”.

Este domingo, la caravana avanzó a pie varios kilómetros hasta llegar a Tapachula, Chiapas, y en el recorrido rechazó la oferta de autoridades de la Policía Federal y del instituto de Migración, de abordar autobuses que los llevaran a un albergue, por temor a que sea una trampa y ahí los retengan, para luego deportarlos.

Hasta el sábado pasado, según Relaciones Exteriores y Segob, de los casi 4 mil 500 migrantes que se encontraban el 19 de octubre en el Puente Fronterizo Dr. Rodolfo Robles, entre México y Guatemala, solo 640 habían solicitado refugio y fueron trasladadas “a una instalación mexicana destinada para atenderlos por el INM en Tapachula, Chiapas”.

Otros cientos evadieron los controles formales y cruzaron por el Río Suchiate, para continuar con la caravana, que hasta este domingo se ubicó en Tapachula.

Animal Político 

Sin asistencia humanitaria gubernamental, caravana migrante avanza rumbo a Tapachula
Este domingo desde temprana hora comenzó el éxodo masivo de unos 5 mil integrantes de la Caravana Migrante dentro de territorio mexicano rumbo a Tapachula, Chiapas. Ningún nivel de gobierno está asistiendo humanitariamente a los miles de migrantes ni con medidas de seguridad, ni salud, ni con apoyo de alimentos. Son ciudadanos los que se han dado a la tarea de distribuir bolsas con agua y algunos alimentos.

La larga fila ocupa unos 6 kilómetros de la carretera Panamericana. Quienes traen sus hijos pequeños consigo, se detienen por ratos a orilla de la carretera a descansar y recobrar fuerza para seguir su larga caminata.

El delegado del Instituto Nacional de Migración en Chiapas, Francisco Echavarría, advirtió que quienes se encuentran bajo el trámite de inmigración, deberán permanecer en el estado de Chiapas y en el refugio al que fueron confinados hasta que se resuelva su situación legal, no obstante rechazó que se encuentren “detenidos”.

Por su parte, el Quinto Visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Édgar Corzo, declaró que lo que se ha visto “es una falta de asistencia humanitaria, lo hemos visto en el puente, falta de medicamentos, la gente se desvanecía (…) yo creo que se concentraron mucho en la contención y dejaron a un lado lo que nosotros consideramos que es primario que es la asistencia humanitaria” y reiteró que ante esta situación, se tomen en consideración la ampliación de medidas cautelares solicitadas desde el sábado para asistir humanitariamente a los migrantes, ahora, en los albergues.

Ante el hartazgo y el desgaste al que le apostó el gobierno mexicano al intentar contener y pasar a cuentagotas a los integrantes de la caravana de migrantes provenientes principalmente de Honduras, desde la tarde noche del sábado personas se arrojaron masivamente del puente fronterizo al Río Suchiate, otras tantas pasaron nadando de orilla a orilla o en balsas y con niños en brazos por la misma vía.

Muchos de ellos habían pasado más de 24 horas sin alimentos y ya no había agua para distribuir entre ellos, la temperatura rondaba los 32 grados centígrados. La desesperación los hizo tomar la decisión desesperada de pasar pese a que la entrada formal de la frontera se encontraba cerrada y pasando poco a poco a los migrantes para conducirlos a tramitar sus visas o bien iniciar su trámite de refugio.

El miedo a la caída desde nueve metros de altura fue menor al miedo a ser deportados a sus países de origen, a volver a enfrentar la violencia de las pandillas, la pobreza y en general, la falta de futuro digno. Cruzar el río implicaba nadar medio kilómetro, y por balsa, contar con cinco quetzales –moneda guatemalteca equivalente a unos 12 pesos mexicanos – para los balseros. Las balsas son en realidad cámaras de llanta de tractor sobre las que se ponen tablones.

Al caer la tarde este sábado, más del 80 por ciento de quienes componen la caravana migrante que salió el pasado 13 de octubre de Honduras -y al que se le fueron sumando migrantes de El Salvador y Guatemala- ya pernoctaba en el parque de Ciudad Hidalgo, Chiapas.

Por 24 horas las autoridades mexicanas tuvieron éxito. En ese periodo, contado desde que les cerró las puertas, los migrantes permanecieron sobre el puente internacional Rodolfo Robles. Ahí durmieron, ahí se levantaron y ahí empezaron a apuntar en unas hojas de papel sus datos personales, para que “de forma ordenada y en grupos de 40”, pasaran ante el personal del Instituto Nacional de Migración (INM).

El gobierno mexicano les ofreció que, tras realizar el trámite, los llevaría a albergues, donde esperarían el dictamen migratorio. Para las 12 del día del sábado, solo 500 personas habían pasado, según cifras que informó el embajador de México en Honduras, Luis Manuel López Moreno.

“Primero mujeres y niños, primero mujeres y niños”, gritaban algunos organizadores espontáneos que surgieron entre los migrantes.

El comisionado nacional de seguridad de México, Renato Sales Heredia, y el comisionado general de la Policía Federal, Manelich Castillas Craviotto, llegaron hasta donde se encontraban los migrantes, rejas y decenas de policías de por medio. Hablaron con algunos mientras sus subalternos les tomaban fotografías donde aparecían con rostros amigables. Mandaron traer garrafones de agua y, por un momento, agentes de migración y de la policía, tras las rejas, sirvieron agua a los migrantes.

La llegada de Sales Heredia y Castillas Craviotto, explicaron sus subalternos, era para “supervisar que todo se estuviera desarrollando con apego a los derechos de los migrantes, y a las leyes mexicanas”.

Por su parte, el gobierno de Guatemala instaló en el parque central de la ciudad fronteriza Tecún Umán, un centro de atención con una leyenda grande que dice: “¿Quieres retornar a tu país? Aquí te apoyamos. Información Migratoria. Información Institucional”. Algunos migrantes sí optaron por esta opción.

Según cifras oficiales, solo 381 migrantes —casi todas mujeres y niños— realizaron su registro ante el INM, tras lo cual fueron trasladadas al albergue ubicado en las instalaciones de la Feria Mesoamericana de Tapachula, a unos 30 kilómetros de Ciudad Hidalgo. Pero si sus solicitudes de visa o refugio son rechazadas, serán deportadas a su país de origen.

Aristegui Noticias

Más de 3,400 migrantes de la caravana retornaron a Honduras
Con el rostro cansado y sin fuerzas retornaron ayer al país Nelson Miranda (45 años) y su esposa Lourdes Hernández (40 años), una pareja de sampedranos que formaba parte de la caravana de migrantes.

Ellos partieron con la esperanza de llegar a Estados Unidos y trabajar para sus cinco hijos, pero al llegar a Chiapas, México desistieron de su objetivo.

“Nos habían dicho que México nos abriría las puertas, pero vimos que ya después las cosas se fueron poniendo feas, se unió gente que no daba confianza y no quisimos seguir”, dijo Miranda al llegar ayer al punto fronterizo en Corinto.

Jeffry Lara, quien partió desde Cucuyagua, Copán, relató que no siguió por temor, ya que durante la caravana hubo disturbios entre mareros e incluso algunos de ellos intimidaban a otros migrantes para conseguir alimentación. “Hubo un punto entre las peleas que tuvimos que correr porque comenzaron a tirar piedras y garrotes”, dijo tras su regreso al país en uno de los nueve buses que llegó a la frontera entre Honduras y Guatemala.

Atención

Los compatriotas retornaron en 18 buses que puso a disposición el gobierno hondureño. Las autoridades informaron que 164 niños están bajo la protección del Dinaf.

La primera dama Ana García de Hernández expuso ayer los avances del retorno. “Es importante destacar que la información que hemos recibido nos indica que esta movilización debe considerarse como multinacional porque se han ido agregando personas de diferentes nacionalidades”.

Los retornados por vía aérea son al menos 20 compatriotas que fueron recibidos por la primera dama.

En este grupo estaban personas que debido a lo agotado del viaje tuvieron complicaciones médicas, a quienes se les brindó atención.

Carlos Cordero, subdirector técnico del Instituto Nacional de Migración (INM), dijo que a los connacionales se les está brindando asistencia médica, alimentación y resguardo, para posteriormente ser llevados a sus ciudades de origen.

Indicó que la mayoría de expatriados que vinieron ayer a Corinto lograron llegar hasta Tecún Umán, frontera entre México y Guatemala, y desde ese lugar se regresaron.

Vía aérea

Se trata de al menos 20 compatriotas que fueron recibidos por la primera dama de la nación, Ana García de Hernández, en la Base Aérea Hernán Acosta Mejía. En este grupo se encontraban personas que debido a lo agotado del viaje tuvieron complicaciones médicas, sin embargo, de forma inmediata se les brindaron las atenciones necesarias.

La caravana ya recorrió 700 kilometros desde San Pedro Sula, de donde partieron el 13 de octubre, hasta Ciudad Hidalgo, en el estado mexicano de Chiapas.

El Instituto Nacional de Migración de Honduras mantiene cerrado desde el sábado el puesto migratorio en la aduana de Agua Caliente, luego que miles de migrantes cruzaron hacia Guatemala.

Fulton: “Por favor, regresen a Honduras”

La encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Honduras, Heide Fulton, dijo ayer a los hondureños que integran la caravana de migrantes, que partió de San Pedro Sula con la intención de llegar a ese país del norte, que el viaje es “tremendamente peligroso”, por lo que nuevamente volvió a pedirles que regresen a su nación.

“Por favor, regresen a Honduras. El viaje es tremendamente peligroso y @POTUS (presidente estadounidense, Donald Trump) ha dicho que los que intentan ingresar de manera ilegal a EEUU serán arrestados y deportados”, escribió Fulton en su cuenta oficial de Twitter.

Destacó que los Centros de Atención al Migración en Honduras “están preparados para atenderlos”.

La Prensa

“¡Fuera Fulton!” hondureños se movilizan en apoyo a migrantes
En varios puntos del país los hondureños se auto-convocaron para protestar contra el trato que Estados Unidos ha dado a la caravana de emigrantes. El Gobierno de ese país, emprendió una campaña de criminalización para que Guetemala, El Salvador y México, cerraran sus fronteras.

Los ciudadanos se movilizaron ayer para apoyar al grupo que hace siete días salió de San Pedro sula con rumbo a EE.UU., no buscando el “sueño americano”, sino más bien huyendo de la crisis humanitaria de Honduras.

En la capital hondureña, los ciudadanos se citaron en las afueras del Hospital Escuela Universitario, a eso de las 5:00 de la tarde, iniciaron la caminata hasta la embajada de EE.UU., ubicada en el bulevar Los Proceres.

La caravana, a pesar de contar con banderas del opositor partido Libertad y Refundación, no tuvo “tinte político”, de hecho, en comparación a otro tipo de movilizaciones, no hubo presencia de dirigentes de ese instituto político. La ciudadanía pidió unión, y anunció que en los próximos días habrá más movilizaciones.

Los hondureños avanzaron hasta su punto final, al grito del tradicional “¡fuera JOH!”, que tanto disgusta al gobernante Juan Hernández, a éste, se unió el “¡fuera Fulton!”, porque consideran que el papel de la diplomática estadounidense, Heide Fulton, usurpa la imagen de presidente, además de recordar que “ella contó los votos y puso un dictador”, según lo expresado por un manifestante.

Al llegar a las instalaciones de la embajada, se denotó un fuerte contingente policial; no obstante, por esta ocasión, y extrañamente según los protestantes, no hubo represión militar, situación que se ha dado constantemente luego de canjear la inconstitucional reelección presidencial.

El Libertador