jueves, 28 de septiembre de 2017

Comienza la formación de la Red Indígena de defensoría en La Paz



Por Sandra Rodríguez

Un grupo de 30 personas se prepararán por espacio de un año en temas de defensa de derechos humanos, específicamente para apoyar a sus compañeros y compañeras indígenas lencas del departamento de La Paz, al centro occidente de Honduras.
Los y las beneficiarias provienen de diez municipios de este departamento y son: Cane, Tutule, Chinacla, San José, Santa María, Marcala, Cabañas, Santiago de Puringla, Yarula y Santa Elena, región en la que el 90 por ciento de su población es de origen indígena Lenca.

Según datos de defensores indígenas pertenecientes a la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), en La Paz hay un promedio de 700 compañeros criminalizados, aunque la cifra real puede ser mayor, ya que este año ha aumentado los procesos judiciales donde a los campesinos se les acusa de usurpación, incluso hay compañeros encarcelados.

Por ese motivo, el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) inició hoy con la inducción para la formación de la Red de defensores y defensoras Indígenas Lencas para accesar a la justicia en el departamento de La Paz, este día en Marcala.

Claudia Amaya y Tomás Nativí, del área de proyectos del COFADEH, compartieron con los y las asistentes sobre el objetivo de la red, así como los lugares donde estarían presentes, sin cerrar la oportunidad que se agreguen personas de otros municipios, entre ellos Nahuaterique, una ex bolsón salvadoreño recuperado por Honduras en 1992, pero que no se le ha dado la atención debida pese a que es peleado por cuatro municipios, sin embargo hace tres semanas en una Consulta Previa, la población decidió que sea municipio.

La red será impulsada con el apoyo de este Comité, que ya ha formado redes de defensores/as a nivel nacional, instalando capacidades de procuraduría, veeduría, acompañamiento, documentación, denuncias, comunicación popular, entre otras.

En esta ocasión hay representantes indígenas de organizaciones como el Movimiento Indígena Lenca de La Paz Honduras (MILPAH), La Plataforma 25 de noviembre contra la Violencia hacia Las Mujeres, la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), COMILPAZ, Organización Nacional Indígena Lenca de Honduras (ONILH), y la Pastoral Indígena.

Estos espacios son importantes

El inicio de esta Red es de mucha importancia para las organizaciones participantes, sobre todo porque será un espacio necesario en el que se compartirá experiencia y se tendrá la oportunidad de ayuda mutua en la defensa de sus derechos del pueblo indígena.

Hilario Hernández Carrillo, es el presidente del consejo indígena de Río Negro, en el municipio de Santa María, y expresó que el iniciar un proceso de formación en derechos humanos conlleva un compromiso colectivo, ya que sufren discriminación de parte de personas que se quieren apoderar del territorio donde han vivido desde siempre pues “tenemos que unirnos para defender los derechos de lo que nos dejaron nuestros ancestros”.

Por su parte, Donatila Girón, del municipio de Yarula, aseveró que esta formación es un reto importante “porque estamos en una lucha constante de los derechos humanos, indígenas y territoriales, ya que somos discriminados por el gobierno y operadores de justicia, tenemos una lucha permanente en el momento más peligroso para los y las defensoras de derechos humanos, la presión política nos quiere meter miedo”.

Mientras que Margarita Pineda, del municipio de San José, considera que la formación será importante y llega en un momento de tensión político partidario “por lo que nos vemos obligadas a mostrarle a la gente la realidad que vivimos”.

Los y las defensoras indígenas luchan históricamente por mantener su legado ancestral, en un país visto por organizaciones internacionales como Global Witness entre los más peligrosos del planeta para defender el ambiente.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, llamó la atención el pasado 03 de mayo sobre el riesgo que corren los defensores de esas garantías en muchos lugares del mundo, mencionó la violencia contra estos activistas en Honduras, sobre todo en las áreas rurales.

Los y las defensoras indígenas exigen que se respete el derecho que ya se establece en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre los pueblos indígenas y tribales.

ONU incluye a Honduras entre los países que castigan a activistas de derechos humanos



La ONU denunció hoy que un creciente número de defensores de las libertades fundamentales en el mundo sufren represalias de varios tipos y durezas por cooperar con el organismo multilateral en materia de derechos humanos.

El secretario general adjunto de la ONU para los Derechos Humanos, Andrew Gilmour, presentó hoy un nuevo informe ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) en el que da cuenta de represalias e intimidaciones contra activistas que van desde la prohibición de viajes a la congelación de activos, la detención o la tortura.

El documento menciona a 29 países donde se han documentado casos de represalias e intimidación, lo que supone un aumento en comparación con los 20 anteriormente reportados.

Se trata de Argelia, Baréin, Burundi, China, Cuba, Egipto, Eritrea, Honduras, India, Irán, Israel, Mauritania, México, Marruecos, Birmania (Myanmar), Omán, Pakistán, Ruanda, Arabia Saudí, Sudán del Sur, Sri Lanka, Sudán, Tayikistán, Tailandia, Turquía, Turkmenistán, los Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán y Venezuela.

“Es aborrecible que año tras año nos veamos obligados a presentar casos de intimidación y represalias contra personas cuyo delito -a los ojos de sus gobiernos- fue cooperar con las instituciones y mecanismos de la ONU”, recalcó Gilmore.

También dijo estar al tanto de casos en los que activistas con los que la ONU estaba hablando fueron secuestrados, detenidos, mantenidos incomunicados o desaparecidos, a la vez que indicó que hay “muchos casos” de detenciones arbitrarias prolongadas, tortura y malos tratos.

En un caso hubo tratamiento psiquiátrico forzado y en otros había confinamientos solitarios y asaltos sexuales y violaciones durante la detención, tanto de hombres como de mujeres, recalcó.

El informe, el octavo de su tipo, recoge casos ocurridos entre junio de 2016 y mayo de 2017.

Once de los 29 países mencionados en el informe son actualmente miembros del Consejo de Derechos Humanos y algunos figuran en el informe anual de la ONU cada año desde que fue instituido en 2010.

China y Arabia Saudí han sido mencionados en seis ocasiones, Baréin, Irán y Sri Lanka en cinco, y Argelia, Israel, Sudán, Tayikistán y Venezuela en cuatro.

El número de casos de represalias e intimidaciones es mucho mayor en realidad, dado que se han omitido varios por razones de confidencialidad o seguridad de la víctima, explicó Gilmore.

Según la ONU, “muchos” ataques contra activistas son “perpetrados o consentidos por funcionarios” y muchos otros incidentes no se denuncian por miedo a más repercusiones.

El informe dice que el patrón de algunos casos sugiere que algunos países “tienen una estrategia para prevenir a la gente de cooperar con la ONU en materia de derechos humanos”.

“Más allá del grave impacto en la vida de las personas afectadas y en la de sus familiares, la intimidación y la represalia también socavan sistemáticamente la acción de la ONU en materia de derechos humanos y la confianza de sus socios en la organización”, señala el informe de Gilmore.

El documento insta a todos los Estados miembros a cesar las represalias, investigar las denuncias, proporcionar indemnizaciones eficaces y adoptar e implementar medidas para asegurar la no repetición. 

Abusos, represión y contaminación provoca una empresa azucarera



Cada mes de octubre, cuando las lluvias bajan de intensidad los “machaqueros” de la Villa de San Francisco y los municipios del Valle de Cantarranas, afilan sus machetes y se preparan para pasar los cinco meses siguientes dando golpes a los gruesos tallos de la caña, para luego recoger el dulce jugo que acabará hecho azúcar en las mesas de cada familia en Honduras.

Sin embargo, no todo es dulzura, este rubro es considerado el “monocultivo de la miseria”, porque ahí donde se cultiva, las comunidades entran en un círculo de pobreza generado por las pésimas condiciones laborales, fuertes impactos medioambientales, calor excesivo y muerte masiva de animales por los incendios a las plantaciones de caña. 

Y, por si fuera poco, ahora se ha sumado otro gran problema para la Villa de San Francisco, debido a que la empresa azucarera Tres Valles, pretende pasar el cableado eléctrico de alta tensión por encima de las viviendas del casco urbano, de dicho municipio ubicado al oriente del departamento de Francisco Morazán, a 55 kilómetros de Tegucigalpa. 

En la actualidad la población junto al Comité Ambientalista CAPIRHO, están librando una lucha en oposición al paso del cableado eléctrico por el casco urbano, por parte del Proyecto de Ampliación de Generación de Energía Eléctrica a través de Biomasa, de la empresa Azucarera Tres Valles, la cual ha suscrito contrato de entrega de energía con la ENEE. 

La lucha librada desde hace varios meses ha logrado paralizar la instalación de los postes del proyecto de la tercera línea de electricidad de alta tensión por considerar que esto provocaría graves daños a la salud de las personas que viven en la zona. “A nosotros no nos han consultado si estamos de acuerdo o no con que pasen los cables por encima de nuestras casas, por lo tanto, lucharemos hasta el final”, indicó José Jorge Aguilar Ponce, presidente del Comité Ambientalista CAPIRHO. 

Como consecuencia de esta lucha la población ha sido víctima de represión y procesos judiciales contra varios dirigentes. Para el caso el pasado 29 de agosto un contingente de más de 60 efectivos policiales del Comando Cobras, llegaron hasta la Villa de San Francisco, para reprimir a la población que impedía la colocación de los postes para el cableado eléctrico. En la represión fueron agredidos a toletazos y con cientos de bombas lacrimógenas por parte de los agentes policiales.

“El proyecto no cumple con los requisitos establecidos por la ley pues no se realizó la consulta previa. No nos han consultado como ciudadanía, ni han obtenido autorización municipal y además es perjudicial a la salud de la población de nuestro municipio por la construcción de líneas o cables de transmisión de alta tensión en el casco urbano”, indicó Aguilar Ponce. 

Por su parte Nolvia Pineda, dijo que los impactos en la salud serían grandes, por la radiación electromagnética al pasar los cables de alta tensión en la principal arteria vial del municipio (boulevard).

“Pero lamentablemente la empresa tiene el apoyo del gobierno y todas las instituciones públicas, y a los que luchamos por nuestro bienestar nos golpean y nos acusan de usurpación de un territorio que es nuestro y de nadie más”, indicó Pineda. 

A renglón seguido dijo “nosotros no estamos en contra del proyecto, pero no vamos a permitir que pasen los cables por encima de nuestras cabezas, imagínense por donde quieren pasar los cables han prohibido que nosotros hagamos una segunda planta a nuestras viviendas”. 

“La empresa puede pasar los cables del tendido eléctrico por los potreros le aseguro que no tendrán oposición, pero no permitiremos que los pasen por el casco urbano del municipio”, indicó Aguilar Ponce. 

Contexto 

En el año 1976 se fundó la Azucarera Cantarranas, S.A. (ACANSA), por el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola, siendo propiedad del Estado de Honduras, sin embargo, a pesar de ser rentable fue privatizada en 1993 bajo el gobierno del nacionalista Rafael Leonardo Callejas, pasando a llamarse Compañía Azucarera Tres Valles S.A de C.V., una de las mayores accionistas es la familia Yibrín, (dueña del club deportivo Real España). 

La central de la azucarera, está ubicada en la Aldea El Porvenir, del Municipio de San Juan de Flores, y su área de influencia abarca los departamentos de El Paraíso (Municipio de Morocelí y Yuscarán) y Francisco Morazán (Municipio de Cantarranas, Talanga, Villa de San Francisco y San Antonio de Oriente).

“Las fuerzas vivas de los municipios antes mencionados en 1975 gestionaron al gobierno de Melgar Castro, para que dotara de maquinaria para el procesamiento de la caña de azúcar y así fue aprobada y se logró organizar ACANSA, siendo propiedad del pueblo”, indicó don Pedro Ponce, quien por 15 años laboró en la referida empresa. 

“A pesar que los políticos la saqueaban, la empresa aun así llegaba a ser rentable y había años que llegaba a tener hasta 50 millones de Lempiras solo de ganancias, sin embargo, el gobierno de Callejas la regaló a la empresa privada, entregándola a pagar en un terminó de 10 años. No me recuerdo el precio, pero entiendo que con dos a tres años de producción la empresa se pagó solita”, manifestó. 

Dijo que esto es importante recalcarlo porque el proceso de privatización de las empresas o instituciones públicas se viene arrastrando desde el gobierno de Rafael Leonardo Callejas, llegando hasta la privatización de la salud, la Enee, Hondutel, los ríos y las carreteras nacionales. 

“No desconocemos que esta empresa genera empleos en la zona y ayuda a mover la economía en estos municipios, sin embargo, a medida se fueron expandiendo las plantaciones de la caña de azúcar se fue bajando la producción de granos básicos, de hecho, antes este municipio era el granero de la zona, pero hoy es todo lo contrario”, manifestó. 

Recordó que el Gobierno de Callejas, desde ese momento impulsó ventajas para incrementar la producción de la empresa, pero al mismo tiempo, los pequeños productores independientes pasaron a desaparecer en buena cantidad porque comenzaron a pagar bajos precios a la caña de azúcar, por lo que muchos terminaron por ceder sus tierras a la empresa azucarera. 

“Así fue como la fábrica se convirtió en la propietaria de buena parte del suelo en la región, mientras muchos de los antiguos pequeños propietarios, hoy se convirtieron en jornaleros sin tierra, viviendo más al límite que nunca”, indicó Conchita Elvir, quién es hija de una de las personas que cultivaban caña en la década de los 80s. 

Los jornaleros, deben trabajar extenuantes jornadas para conseguir salarios de alrededor de 4 mil Lempiras mensuales (menos de 200 dólares). “Trabajamos en pésimas condiciones de seguridad e higiene y las jornadas laborales son de 5:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, y se trabaja hasta los días domingos”, manifestó un obrero que labora en el corte de caña en tiempos de zafra.

Esta misma situación se vive en los departamentos de Choluteca, Valle, en la sur; y en el Valle de Sula, zona norte hondureña, donde están instaladas varias empresas azucareras, que cuentan con grandes extensiones de plantaciones de caña azúcar.

La tierra no se riega con sangre



Chaco de la Pitoreta

La sangre derramada nunca podrá recogerse, pero se recoge la memoria, la vida y la lucha de los que mueren para rehacer la esperanza. Esperanza que en mi Honduras no es tan esperanzadora, no se ve posible, esta más lejos que la utopía. La sangre duele cuando sale del cuerpo y duele más cuando la vemos brotar de cuerpos que conocemos, pero lo realmente doloroso es la impunidad con la que esa sangre es derramada. Inicié este texto con esas palabras para hacer alusión directa al compañero José Alfredo Rodríguez, de la Panamá. Para hacer alusión a ese Valle del Aguan cuyo legado de sangre martirial, en los últimos años, es de los más grandes del país. ¿Qué hace que tanta sangre se derrame en Honduras? ¿Cuál es el origen?

Sin más preámbulos el origen de los cauces de sangre que hoy recorren Honduras está en la desigualdad social. En la histórica deuda social que tienen los Estados con las poblaciones que habitan sus territorios y en la impunidad que se impone como elemento de promoción al desarrollo. Es esa desigualdad cada vez más expresa la que hace que personas como José Alfredo y antes que él padre Lupe, Margarita Murillo, Chungo Guerra, Blanca J. Kawas, Vicente Matute, y otros y otras muchas, tengan que asumirse hasta la muerte por conseguir la posibilidad de un poco de dignidad para su vida. 

José Alfredo era un hombre de fe, lo sé yo que lo conocí en diferentes procesos de formación política que compartimos y en donde dejó siempre claro que las armas jamás serían la solución a los problemas de Honduras, pero, paradójicamente, fueron esas armas de Honduras las que le quitaron la vida. creía en la humanidad, en la presencia viva de Dios, el mismo que no estaba ese día que le dispararon. En la posibilidad de un mundo mejor para todos y todas y en una Honduras paraíso expresión del proyecto del Reino de los Cielos. Pero no bastó, no le alcanzó tanta fe para proteger su vida. De tanta fe que no solo sembraba y cosechaba el maíz – justamente lo que hacía cuando fue asesinado - sino que dejaba tiempo, de su tiempo, para sembrar el amor a Dios en los corazones y cultivar desde esa visión de mundo una sociedad más humana y digna, y lo sabe mejor mi amigo y compañero Juan López que lo conoció haciéndose en estos procesos. Cuando la sangre que llena los cauces de los criques entre las palmeras de la Panamá sale de cuerpos como el del compa José Alfredo, uno muere dos veces. Primero con la pena de la muerte que siempre duele y deja vacíos inusitados y luego con los de la impotencia que genera convulsiones emocionales capaces de inmovilizar el alma.

Es la más reciente víctima de la violencia oficial en el ya vulnerado Valle del Aguán, pero no necesariamente la última. Mientras siga la presencia militar en el valle con las asesinas armas de la operación Xatruch en todas sus expresiones y generaciones de relevo, mientras los narco-terratenientes tengan dinero y poder y los politiqueros se confabulen con ellos para repartirse las ganancias de su práctica de terror y nos llamemos al silencio los que ahora temblamos por una ley que nos vuelve terroristas, más hijos e hijas dignas de esta tierra seguirán muriendo. Mientras el Estado está coludido con la corrupción, con la impunidad y con el dinero como fin último de su misión “constitucional” menos posibilidad de hacer patria tendremos y más hondureños y hondureñas seguirán muriendo.

Mientras el monocultivo, individualista y desnaturalizado que impone la moda agraria siga imperando. Mientras la sombra y el legado de Facussé (monstruo Dinant) y su caravana de impunidad siga haciéndose ruta por esas calles de la otrora tierra de la reforma agraria. Mientras el Estado sea parte del problema y no la solución al mismo, mientras no se investigue, persiga y castigue a los responsables de tanta muerte Honduras no tendrá desarrollo, no será la nación libre, soberana e independiente que aspira ser.

Y, sin embargo, pareciera que no basta, que no es suficiente, que la sangre seguirá derramándose y la patria seguirá muriendo lento y sistemáticamente sin que nada pueda detenerlo. Hoy recogemos la memoria de José Alfredo y con ella la de los tantos y tantas que se le adelantaron en la búsqueda de un mundo mejor. La recogemos con dolor, con mucho dolor de muerte y de impotencia. Con dolor de libertad, de tierra para la cosecha, de Honduras herida y drogada. Recogemos su legado y gritamos al mundo, al indiferente mundo que sigue haciendo eco de las idioteces de los medios de comunicación, de las mentiras de Juan Orlando Hernández, de la farsa seguridad de las fuerzas militares de inseguridad. De la absurda paz que en Honduras es guerra y de la ilegalidad que acá es legal, a ese mundo indiferente le gritamos, le pedimos, le suplicamos, que miren para este lado, que acá en pleno siglo XXI la gente es asesinada, criminalizada y perseguida por pensar y luchar para vivir en condiciones mínimas de dignidad.


¿Es la corrupción el problema de América Latina?


Por Silvina M. Romano

El problema en América Latina es la corrupción. Así lo definen desde la prensa internacional y los think-tanks del establishment, hasta el Comando Sur de los Estados Unidos. Así lo declaró John F. Kelly, ex comandante de dicho comando (hoy Jefe de Gabinete de Trump) cuando tuvo que referirse al principal enemigo en América Latina “La raíz del problema es el sistema legal y la corrupción…”,[1]visión que constituye el eje de la estrategia del Comando Sur para 2018, pues la corrupción se presenta como uno de los principales factores de inseguridad.[2]

La reciente cruzada contra la corrupción en América Latina, que alcanzó uno de sus “éxitos indiscutidos” con el derrocamiento de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil, tiene algunas características que suelen pasar desapercibidas:[3]

Existe una estrecha relación entre el modo en que los aparatos judiciales de América Latina reconstruyen los casos de corrupción (en particular el de Odebrecht en Brasil) y la asesoría del Departamento de Justicia estadounidense.
El aggiornamiento de los aparatos judiciales de América Latina en lo relativo a lucha contra la corrupción formó parte del programa de “modernización del Estado” implementado por Instituciones Financieras Internacionales, Organismos Internacionales y Organismos No Gubernamentales en el marco del ajuste estructural de los ’80 y ‘90s en América Latina. La relación persiste a través de cursos de capacitación, intercambio de información, etc.
Existe un vínculo evidente y necesario entre la reconstrucción del caso de corrupción propiciada por el aparato judicial, el operativo de la prensa para manufacturar consentimiento en la opinión pública a favor de esta lucha y el momento (timing político) en el que todo esto ocurre (en general cercano a elecciones o a votaciones de leyes importantes en el Congreso). Factores que confluyen en la creciente judicialización de la política en la región.
A corto plazo, se instala la idea de “cruzada contra la corrupción en general”, pero los más afectados no solo a nivel judicial sino a nivel mediático han sido los partidos políticos y funcionarios de gobiernos progresistas, siendo el Partido de los Trabajadores (PT) brasileño y la destitución de Dilma Rousseff el ejemplo más contundente (pero no el único).
A mediano plazo, se espera que esta “razia” contra políticos corruptos (re)instale o refuerce un sentido común y una lógica que fue cuestionada por los gobiernos progresistas (y las mayorías que los votaron), a saber: a) que todos los funcionarios son corruptos, que buscan participar de la esfera estatal para robarle al erario público; por consiguiente b) todos los partidos políticos son corruptos y en consecuencia, la gente que se involucra en política, incluso en militancia de base es más corruptible que cualquier otra; c) en conclusión, el Estado es el “coto de caza” de políticos corruptos y lo público debe reducirse o desaparecer por ineficiente; así se comprende por el contrario que, d) el sector privado es eficiente y transparente; e) que entonces deben ser los empresarios los que ocupen la esfera política formal para garantizar eficiencia y transparencia; f) que el Estado debe ser tratado como una empresa, devaluando y denostando “lo público”.
La corrupción y el “Mal del Populismo” (o la defensa del Neoliberalismo) 

En un reciente artículo publicado por la prensa hegemónica estadounidense, se hace un “tributo” a Sergio Moro, el juez que llevó al estrellato la causa del Lava Jato, causa que se viene desarrollando desde hace cuatro años y que ha persistido gracias a la “presión incesante de figuras como el juez Moro”.[4] El Departamento de Justicia estadounidense lo califica como uno de los casos de sobornos a nivel internacional de mayor calado. Y parte del alcance del caso tiene mucho que ver con dicho Departamento de Justicia: no solo se está “llevando” parte del caso desde EEUU, sino que el modo en que se construyó el caso en Brasil está asociado al asesoramiento y sugerencias provistas desde EEUU. Una prueba de ello es el proyecto puentes de octubre 2009, donde el asesoramiento de EEUU se centró en “prácticas concretas” para combatir lavado de dinero y tráfico ilícito, curso que contó con la presencia y exposición del mismo Sergio Moro, y que tuvo tanto éxito que funcionarios estadounidenses afirmaron: “hay una necesidad de continuar con este tipo de entrenamiento práctico de jueces federales y estatales de Brasil”.[5]

Tal como lo destaca el Inter-American Dialogue, el giro del Lava Jato fue a partir del encarcelamiento del CEO de Odebrecht, que a su vez condujo al momento culmen: el juicio por corrupción al ex presidente Lula da Silva (de quien todavía no han podido comprobarse las acusaciones), a la vez que allanó el camino para el derrocamiento de Dilma Rousseff.[6] Vale agregar aquí (considerando que lo que preocupa es la corrupción) que el juicio político a Rousseff devino “inminente” gracias a una conversación entre Dilma y Lula que fue difundida a pesar de haber sido grabada luego de expirado el permiso para tomar este tipo de información).[7] Es considerado un “héroe nacional”, en las manifestaciones contra el gobierno del PT, se leía en algunas camisetas: “todos somos Sergio Moro”. Él representaría la “salvación” del Estado de Derecho brasileño. La pregunta aquí es ¿salvarlo de quiénes y a favor de quiénes otros?

Parece existir un consenso sobre la inminencia de “salvar” a los Estados de la epidemia de la corrupción especialmente alimentada por “gobiernos populistas”. Diversos think-tanks vienen trabajando en esta línea, procurando que sus opiniones se repliquen en la prensa hegemónica. Un artículo de Global Risk se titula “¿Florecerá el populismo luego del escándalo Odebrecht?”, afirmando que en América Latina, la población está asociando la desaceleración económica de los últimos años a la acción de funcionarios corruptos, “que se robaron todo”.[8] Pero el ejemplo más concreto es el reporte de Transparencia Internacional sobre corrupción, que advierte que los altos niveles de corrupción en el sector público podrían favorecer la asunción de “gobiernos populistas”, peligro inminente ya que: “en países donde hay líderes populistas y autocráticos, suele haber un debilitamiento de la democracia, así como un quiebre de la sociedad civil, una libertad de prensa limitada y escasa autonomía del aparato judicial. En lugar de luchar contra el capitalismo, esos líderes tienden a generar sistemas aún más corruptos”[9], sentencian.

El director de Transparencia Internacional sintetiza su argumento afirmando: “en muchos países la gente se va a dormir con hambre porque hay corrupción”. Así, el problema no es que los conglomerados transnacionales se nutran de la desigualdad y la explotación en todos los niveles, avasallando la soberanía estatal, la naturaleza, etc.; el problema no es que unas minorías privilegiadas se beneficien por medios “legales” de la miseria de las mayorías. Esta cosmovisión centrada en la corrupción como causa de la pobreza cobra sentido si consideramos las conexiones de esta fundación. Una de sus fuentes de financiamiento es la Fundación de Bill y Melinda Gates,[10] una de las principales “donantes” en el mercado de la asistencia global,[11] conocida por su poder de lobby y sus estrechas relaciones con la élite global. Los Gates son íntimos amigos de la familia Clinton (que también tiene su fundación) y procuran cumplir con el objetivo de la asistencia, tal como lo definió alguna vez Hillary (Clinton): que los pobres ingresen al mercado.[13] Y la asistencia para el desarrollo logra expandirse sin límite (ni requisitos de transparencia o fiscalización) en aquellos países que gozan de un Estado ausente en lo económico-social, donde la educación, la salud, la seguridad, el espacio público queda en manos de la gestión de privados y del llamado “tercer sector”. En síntesis, en un escenario neoliberal.

El problema son los ricos… pero no los empresarios

El director de Transparencia Internacional, también llama la atención sobre la responsabilidad de los ricos en este esquema, y nos recuerda la información difundida por los “Panamá Papers”. Afirma: “como lo muestran los Panama Papers, es muy fácil para los ricos y poderosos explotar el lado oscuro de la finanza global para enriquecerse a costa del erario público”. Hay tres aspectos que destacan en esta afirmación. Lo primero es que estos documentos, llamativamente, gozaron de menos atención por parte de los conglomerados mediáticos, en comparación con el caso Odebrecht (al menos en América Latina). Lo segundo, es que cuando la corrupción se asocia a los empresarios, se cataloga como “negocios turbios” o como se enuncia arriba, “el lado oscuro” de la finanza.

Esto sucede porque aquellos que deben lavar dinero, ocultar propiedades o desviarlas para no pagar impuestos (acciones que de un modo u otro repercuten en el erario público) gozan de un sistema legal que los ampara.

Las empresas offshore no son ilegales, aunque sí pueden (“sin saberlo”) amparar dinero que proviene de negocios ilegales. Tal como declaró la titular de la Oficina Anticorrupción del gobierno argentino (en defensa de las cuentas offshore del presidente Mauricio Macri) “construir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo”.[13] El tercer aspecto es relativo a que buena parte (sino todos) de esos ricos y poderosos provienen del sector empresarial. El caso Odebrecht es un ejemplo de que los empresarios no son “medidos con la misma vara” que los funcionarios públicos, por el hecho de que el funcionario, por definición, debe cuidar el erario público, en lugar de apropiarse de él. Este argumento, sin embargo, desconoce el hecho de que la evasión impositiva, entre otras prácticas de los altos círculos empresariales, afectan también al Estado. Por otro lado, también se elude la cuestión de que muchos de esos empresarios sí ocuparon y ocupan un lugar en la burocracia estatal, el caso más evidente en América Latina es el de Mauricio Macri.

Lo cierto es que de acuerdo al modo en que se va construyendo el caso de Odebrecht y el mismo Lava Jato, con base en la “delación premiada”, muchos empresarios redujeron sus años en la cárcel o incluso han evitado ser penados. Un ejemplo es que al destaparse la existencia de coimas en diversos proyectos vinculadas a Odebrecht, el Almirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, fuera condenado a 43 años de cárcel, acusado de corrupción durante la construcción de la usina nuclear Angra 3.[14] Estas cuatro décadas contrastan con el hecho de que los empresarios implicados lograron reducir sus penas a seis años de prisión gracias al sistema de “delación premiada”, mientras que el menos favorecido estará 20 años preso.[15] En el marco del mismo caso, pero en su ramificación hacia Ecuador, varios funcionarios del anterior gobierno de Alianza PAIS han sido acusados como partícipes en las coimas. Los que brindaron buena parte de la información, empresarios brasileños José C., Simoes P., Ricardo V. y Mauricio G. (exfuncionarios de Odebrecht de quienes no se brinda el nombre completo) no han recibido ninguna medida cautelar en su contra debido a que la Fiscalía de Ecuador firmó un acuerdo de “cooperación eficaz” que ha servido como fuente de información para recabar elementos investigativos, y al amparo del artículo 494 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que señala que las medidas cautelares deben ser adecuadas para garantizar el éxito de las investigaciones”.[16]

La lucha contra la corrupción y los intereses de fondo 

Como último punto de esta “cruzada contra la corrupción” y asociado al caso de Odebrecht, pero no circunscrito a él, surge el interrogante sobre los intereses concretos que podrían estar guiando esta batalla. La pregunta es de difícil respuesta. Sin embargo, hay algunos aspectos sugerentes a primera vista. La empresa brasileña Odebrecht era una de las principales constructoras, vinculada a numerosos proyectos de infraestructura a nivel regional ¿cómo afecta esto al sector infraestructura de América Latina? ¿Quiénes se quedarán con las concesiones y proyectos de Odebrecht que ya no pueden operar?

Los “expertos” que estudian el futuro de la inversión en infraestructura en la región, aseguran que es un momento difícil para ese rubro. Lo primero que apuntan, es que la región muestra un gran déficit, pues ni siquiera durante el “boom” de las commodities(2004- 2013) se logró superar el 3% de inversión pública y privada en infraestructura.[17] Vemos que las fechas coinciden con los períodos de gobiernos progresistas en varios países de América Latina, que fueron culpados por el “despilfarro” o el abuso de proyectos de infraestructura para beneficiarse de las coimas… algo que no coincide con la inversión deficitaria en el sector.

Más allá del “duro momento”, el informe advierte que aquellos “líderes visionarios” entenderán que el desarrollo de infraestructura es la clave para mejorar la competitividad de la región “aunque el sector público no pueda enfrentarlo por sí solo”, de modo que la “próxima generación de infraestructura será financiada por el sector privado, incluyendo bancos comerciales que buscan rendimientos, los fondos de pensiones latinoamericanos en crecimiento, así como inversionistas internacionales de acciones y prestamistas no bancarios”.[18] No parece casual entonces, que el comunicado oficial de la reciente gira del vicepresidente estadounidense Michael Pence por algunos países de América Latina tuviera como uno de sus objetivos la expansión de negocios vinculados al desarrollo de infraestructura,[19] a la vez que viajó con un sinnúmero de representantes de las transnacionales más importantes de su país (léase, del sector privado). Esto es parte esencial del retorno del neoliberalismo puro y duro.

Con respecto a la segunda pregunta, Moodys señala que “varias concesiones de infraestructura han sido interrumpidas y deberán ser relanzadas como resultado del escándalo de corrupción de Odebrecht”.[20] Estos proyectos abarcan desde gasoductos hasta emprendimientos para lograr la navegabilidad de los ríos. En el caso de Brasil, Odebrecht formó parte de diversos proyectos del Estado durante la gestión del PT, orientados a desarrollo de infraestructura, petroquímica, energía nuclear, etc., en el marco de un plan estratégico de defensa y desarrollo tecnológico en un momento de despegue de Brasil como potencia regional y en el marco del descubrimiento de una de las reservas de hidrocarburos más importantes del Atlántico Sur, el Pre-Sal (en manos de la estatal Petrobras),[21] lo que sumó un factor más a la importancia geopolítica de por sí crucial de Brasil a nivel regional y hemisférico –importancia que fue remarcada por Stratfor,[22]empresa de análisis de inteligencia y seguridad internacional “privada”, que en los hechos está al servicio de varias agencias del gobierno de Estados Unidos y de otras empresas multinacionales-.[23] Precisamente dos meses después del derrocamiento de Dilma Rousseff, el Congreso brasileño aprobó la ley para quitar a Petrobrás el monopolio sobre la explotación de los recursos del Pre-Sal, abriéndose el espacio a las petroleras transnacionales. A mediados de 2017, el Congreso aprobó una reforma laboral a todas luces neoliberal.[24] Este evidente retorno al libre mercado sin restricciones, figura también como uno de los objetivos de la estrategia del Comando Sur para el 2018, bajo el lema de “Asociación para las Américas”: “…un futuro próspero para la región, descansa en el refuerzo de los valores compartidos, gobiernos eficientes, sociedades libres y economías de libre mercado”.[25]

Ante lo expuesto, valen algunos interrogantes ¿es la corrupción el problema de América Latina? ¿O el problema de América Latina es que su “agenda” (incluidos los problemas prioritarios) es definida desde los centros de poder, en particular desde el sector privado-público estadounidense, las corporaciones (incluidas las mediáticas) que poseen jugosos intereses en común con las derechas a lo largo y ancho de la región?

Notas:






[6] “What is the long-term impact of the Petrobras scandal?” Latin America Advisor, Inter-American Dialogue, 8 febrero 2017.




















Silvina M. Romano, investigadora CELAG

Trump contra América Latina: El retorno del gran garrote

CLAE 

Por Jorge Elbaum

El gobierno de Estados Unidos canceló recientemente el programa migratorio denominado Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals DACA, por sus siglas en inglés) implementado durante el gobierno de Barack Obama. Dicha iniciativa tenía como objetico impedir que alrededor de 800 mil jóvenes, que ingresaron como menores de edad, puedan ser expulsados.

La inmensa mayoría de migrantes que el DACA protegía –denominados “dreamers” debido a su soñada búsqueda de acceso a un trabajo digno y condiciones de vida mejores que las ofrecidas en sus lugares de origen– son latinoamericanos y se verán en el futuro ante el peligro cierto de ser desterrados, producto de la derogación de la disposición que los protegía.

Desde hace varios meses los gobiernos de Estados Unidos, en conjunto con Canadá y México, se encuentran renegociando el Tratado de Libre Comercio de América del Noerte (conocido con la sigla de NAFTA en inglés y TLCAN en español) con la clara intención por parte del gobierno de Trump de anular los mecanismos que benefician a México, sobre todo en lo relativo a la inversión directa en la llamada “maquila”, plantas instaladas por parte de transnacionales, básicamente en territorio mexicano, que permiten la utilización de fuerza de trabajo con salarios más bajos que lo que debieran pagar en su metrópolis.

Esta Inversión Extranjera Directa fue desarrollada en el marco de acuerdos económicos, motivados por el doble objetivo de abaratar la mano de obra al interior de Estados Unidos (mediante la generación de desempleo) y la obtención de excedentes adicionales al contratar trabajadores mexicanos dispuestos a trabajar por salarios más bajos, comparados con sus vecinos del norte.

El NAFTA permitió una expansión trasnacional que –desde su origen—estuvo motivada en el disciplinamiento de la fuerza de trabajo estadounidense que las políticas de Estado de Bienestar habían desarrollado desde la década del ´30 del siglo pasado. La inicial apertura de la inmigración de mexicanos y centroamericanos sumada a la “maquila” permitió a Estados Unidos “mejorar” su productividad a costa del trabajo de sus vecinos y, simultáneamente, disciplinar a su propia fuera de trabajo para impedir que siga negociando salarios en mejores condiciones.

El fin de los buenos modales

La ofensiva de Donald Trump contra los países de América Latina y el Caribe se expresa además en la eliminación de las políticas del “Soft Power”, terminología con que actores de las relaciones internacionales definen las actividades de influencia basadas en la diplomacia y la cooperación bilateral o multilateral, orientada a generar influencia y condicionamientos políticos o económicos. El “Soft Power” ha sido el dispositivo diseñado por el Departamento de Estado para promocionar los intereses estadounidenses en la región, mediante la comunicación y el desarrollo de formación de profesionales e intelectuales promotores y difusores de sus intereses en la región. El “trumpismo” cuestiona ese modelo de influencia y lo sustituye con el formato del “gran garrote” que desprecia la diplomacia.

El Departamento de Estado no ha designado ningún embajador en América Latina desde la asunción de Trump, medida que se suele caracterizar como una forma de desprecio. De hecho, el Departamento de Estado sólo ha designado embajadores en Naciones Unidas, Beijing, Tel Aviv, Tokio, Ottawa, Roma y Londres. Desde que asumió el líder de la “alt-right” (nombre con que se conoce a la nueva derecha cercana al supremacismo) se recortaron un 31 por ciento los fondos dispuestos para el gasto diplomático –a nivel internacional— y un diez por ciento la totalidad de profesionales ligados al sector, dejando espacio libre a la retórica belicista y chauvinista que no comulga con la lógica diplomática.

Este modelo que fue inaugurado con el slogan “América Primero” y que supone características proteccionistas aún más estrictas que las que tradicionalmente sustentan los países hegemónicos, incluye amenazas de intervención militar a Venezuela y un desaforado intento de dividir cualquier formato de integración de América Latina, como continuidad de las políticas de Bush y Obama hacia la región, pero con el agregado de la amenaza intervencionista dejada de lado desde las invasiones a Granada en 1983 y a Panamá en 1989. El formato inmediatamente anterior a Trump privilegió la injerencia económica y las intentonas divisionistas de la región – el ALCA fue su institucionalidad frustrada— al tiempo que la “Alianza del Pacífico” se convirtió en su versión más acotada, conformada por Chile, Perú, Colombia y México.

El proteccionismo agresivo y racista anunciado por el trumpismo incluyó recientemente una declaración del presidente de los Estados Unidos en el que hace referencia a “los empleos arrancados de las comunidades EEUU”, y “las naciones extranjeras que se hicieron ricas a costa de los estadounidenses”, sin aclarar que fue el modelo neoliberal impuesto por el propio gobierno de Washington para reducir el valor de la fuerza de trabajo abonado por sus empresas trasnacionales.

En el primer discurso de campaña de Donald Trump, el 16 de junio de 2015, afirmó: “Créanme, México no es nuestro amigo”. A continuación, añadió: “Están trayendo drogas. Traen delincuencia. Son violadores. Y algunos, supongo, son buenas personas”. Cuando se le requirió información sobre la fuente sobre la que basaba dichas afirmaciones, el entonces candidato republicano señaló que sus afirmaciones se basaban en información que obtuvo de la Guardia Fronteriza. Por último, subrayó que “EE.UU. se ha convertido en el basurero de los problemas de todos los demás”. 

Dichas afirmaciones claramente xenófobas fueron actualizadas la última semana de agosto de 2017 cuando el primer mandatario otorgó el indulto a Joe Arpaio, un alguacil que fue condenado por desacato luego de negarse a obedecer órdenes federales que le exigían concluir con sus prácticas de “redadas” de inmigrantes en el condado de Maricopa, estado de Arizona. 

Arpaio fue acusado, entre otros delitos, de emplazar un campo de concentración al aire libre en pleno desierto de Arizona, con temperaturas de 40 y 50 grados (conocida como “Tent City”) en la cual confinaba a inmigrantes mexicanos y centroamericanos, obligándolos a vestirse únicamente con ropa interior de color rosa. El mismo alguacil recientemente perdonado fue alzado a la fama entre los sectores supremacistas cuando motorizó una investigación sobre el certificado de nacimiento del expresidente Barack Obama a quien le negaba el derecho a asumir la primera magistratura. Trump fundamentó su perdón afirmando que “El alguacil Joe es un patriota.

El alguacil ama a nuestro país, el alguacil Joe protege nuestras fronteras y el alguacil Joe fue tratado de manera injusta por la administración Obama”. La exigencia del millonario neoyorkino referida al emplazamiento de un muro a ser edificado entre EEUU y México, y la demanda acerca de que dicha muralla sea financiada totalmente por parte de este último país, ha sido descripto como la actualización del “apartheid sudafricano” con la cual se segregó a los afrodescendientes desde el siglo XVII al siglo XX. El “muro”, actualiza –según muchos analistas internacionales– el humillante emplazamiento de la bandera estadounidense en 1847, en el “Zócalo”, centro histórico de la capital de México.

Construir al enemigo

El empoderamiento racista y discriminatorio que impera en los Estados Unidos desde la asunción de Trump no solo ha tenido a los mexicanos como víctimas. La “Muslim ban” firmada por Trump, que fue suspendida por apelaciones judiciales, tenía como objeto impedir el ingreso de ciudadanos provenientes de cinco países de mayoría musulmana. En el marco de estos pronunciamientos segregacionistas, no parece como muy original la irrupción de grupos supremacistas –como los que desfilaron en Charlottesville a mediados de agosto–, entre los que se encuentran nuevas organizaciones como Vanguard America, Identity Evropa, Traditionalist Workers Party y True Cascadia, que han crecido sistemáticamente desde la llegada de Trump a la presidencia.

Uno de los corolarios de la marcha supremacista fue el atentado terrorista de uno de sus integrantes (James Fields) quien embistió con un auto contra los manifestantes antiracistas, atropellando a una veintena de personas y asesinado a Heather Heyer de 32 años, quien se desempeñaba como asistente legal orientada a defender a familias que sufrían desahucios de sus hogares.

En este marco claramente discriminatorio contra los latinoamericanos, los afrodescendientes y los musulmanes, aparados en un relato supremacista, se desarrolló la reciente gira del vicepresidente Mike Pence por Panamá, Argentina, Chile y Colombia la primera semana de agosto de 2017.

El eje central de sus visitas consistió en difundir la exigencia de aislar al gobierno chavista y apoyar a la oposición venezolana congregada en laMesa de Unidad Democrática (MUD), en una clara iniciativa injerencista, que el analista Alexander Main, del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) describió como un “intento más por dividir la región (..) al ofrecer un apoyo más profundo a los gobiernos de derecha del continente”. Un capítulo clave de ese objetivo fue la aprobación, por iniciativa de Washington, de la “Declaración de Lima” en la que 11 países de América Latina firmaron un documento orientado a aislar al gobierno de Caracas. 

Dicho documento fue divulgado días después de que el titular del Departamento de Estado Rex Tillerson, el 3 de agosto último, se expidiera sobre la necesidad de que Nicolás Maduro abandone el poder.

El sintomático dato que acompaña esa demanda de los EEUU es que Tillerson es el ex CEO de Exxon, una de las petroleras más grandes del mundo, históricamente interesada en las reservas del país caribeño, que son consideradas de las más importantes del planeta. El 13 de agosto, Pence declaró en Bogotá que Washington tiene “muchas opciones para Venezuela”, y Trump “ha dejado muy claro que no nos quedaremos tranquilos mientras Venezuela se desmorona en una dictadura. Un estado fallido en Venezuela amenaza la seguridad y prosperidad de todo nuestro hemisferio y el pueblo de Estados Unidos”. Las amenazas de acciones militares sobre Venezuela, avaladas por las derechas neoliberales del continente, son vistas por diferentes analistas como un regreso a la política del “gran garrote”, una continuidad de la doctrina Monroe, que desde 1828 produjo cuatro decenas de intervenciones militares y paramilitares de distinto cuño en América Latina. (http://bit.ly/1d2Gsyn)

Narcotráfico y paraísos fiscales

Uno de los informes recientes de la UNDOC señala el preocupante aumento en los cultivos ilícitos cuyos réditos mayoritarios quedan en las arcas de narcotraficantes con sede en paraísos fiscales y blanqueo en empresas lícitas mayoritariamente estadounidenses. La paradoja de este aumento es que el 90 por ciento de las ganancias, producto del tráfico de cocaína se “lavan” en paraísos fiscales administrados por Estados Unidos y el Reino Unido y en inversiones directas en EEUU. Según la UNDOC “La estimación de los flujos financieros ilícitos resultantes del tráfico de drogas y otros crímenes organizados trasnacionales” y el consumo de cocaína registró una leve caída al interior de EEUU y el aumento del valor de venta permitió elevar las ganancias de las mafias que “lavan” sus ganancias en el mercado financiero internacional.

Según este mismo documento de UNDOC se “lava” aproximadamente el 62 por ciento de las ganancias totales, pero la tercera parte de ese monto se inserta en la economía estadounidense. El informe advierte que “los carteles prefieren ´lavar´en economías estables, donde las instituciones gubernamentales tienen la suficiente capacidad de reservas para rescatar instituciones financieras en el caso de quiebras generalizadas”.

Un ejemplo de esa “externalidad financiera no abordada por Pence en si visita a Bogotá es el caso del banco Wachovia, parte del gigante Wells Fargo & Co (compañía diversificada de servicios financieros con operaciones en todo el mundo), que entre 2004 y 2007 “lavó” 378 mil millones de dólares para el cártel de Sinaloa, por medio de la razón social Casa de Cambio Puebla, recursos que fueron absorbidos por la reserva federal de EEUU, como un aporte de América Latina al desarrollo de la economía norteamericana. La visita de Pence dejó como corolario de buena voluntad hacia la Argentina –luego de visitar Buenos Aires—la decisión de frenar la compra de biodiesel por parte del Departamento de Comercio de los Estados Unidos con la excusa de que esa exportación está subsidiada.

La decisión de Washington supone la pérdida de exportaciones de un mercado de mil doscientos millones de dólares. Algunos analistas recordaron que el propio Mike Pence, muy alabado por el derechista gobierno de Macri, recibió la demanda del biodiesel y luego de regresar a Estados Unidos respondió como referente de quienes producen ese combustible en el Estado de Indiana, del que fue gobernador: clausura de la importación argentina y solicitud de ingreso de carne de cerdo norteamericano –en un mercado que se autosustenta en un 90 por ciento– generando un futuro impacto negativo en el sector argentino por mil millones de dólares.

Desde la asunción de Trump se debate en los círculos académicos internacionalesla caracterización del modelo impulsado por el millonario devenido en político. Si el fascismo y el partido nazi fue la respuesta belicista y genocida que asumió el capitalismo para enfrentar la creciente demanda de los sectores populares y especialmente los de la clase obrera, el neoliberalismo –y su versión extrema, el trumpismo supremacista– aparece como la máscara que asume el capitalismo actual para enfrentar al multiculturalismo, las migraciones y las recurrentes rebelión de los marginados del sistema. Tiempos de violencia se avecinan.

  • Jorge Elbaum: Periodista y sociólogo argentino. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)



miércoles, 27 de septiembre de 2017

Abrazada al retrato de su hijo se le dio el último adiós a doña Elsita



Por Riccy Ponce

Elsa Gómez, junto a su hija Guadalupe, porta el retrato de Miguel Ángel, detenido desaparecido en 1993.

Doña Elsita como le decían cariñosamente, partió a su última morada aferrada a una fotografía de su hijo, la llevaba entre sus brazos sobre su pecho, y el pañuelo blanco cubría su cabeza.

El 19 de septiembre de 2017 doña Elsa cerró sus ojos a la vida, el mismo día de su nacimiento: y en la misma fecha que su hijo desapareció. Sus familiares entre lágrimas repetían que “no fue casualidad, sólo las personas especiales mueren el mismo día que nacen”.

Durante los últimos 24 años, doña Elsa Gómez fue muriendo poco a poco por la tristeza de no saber el paradero de su hijo Miguel Ángel García Gómez, quien le fue arrebatado por militares un 19 de septiembre de 1993, cuando ella cumplía 64 años.

En el velatorio era palpable la tristeza, mostrada a través de lágrimas y dolor    al saber que doña Elsa se fue preguntándose ¿Dónde está Miguel Ángel García Gómez?, así como se ha ido las otras madres de los detenidos desaparecidos por razones políticas.

Su último reposo está con los símbolos de las madres de los detenidos-  desaparecidos, ese mismo pañuelo blanco que utilizaba en los plantones del primer viernes de cada mes, convocado por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), para exigir verdad y justicia y preguntarle al Estado ¿dónde están? los detenidos desaparecidos.

Durante 24 años doña Elsa viajaba desde la ciudad de Choluteca, al sur del país, donde residía, hasta Tegucigalpa; pero por motivos de salud era representada por su hija Guadalupe.

Incluso, el 30 de noviembre del 2015, conmemorando el aniversario 33 de este Comité, Guadalupe recibió a nombre de su madre la estatuilla “COFADEH”, junto a las madres de detenidos desaparecidos que aún siguen con vida: Liduvina Hernández, presidenta del COFADEH y madre de Enrique, detenido desaparecido (1982), y Marco Tulio, asesinado (1991); y Elvia Zelaya, madre de Roger González Zelaya, detenido desaparecido en 1988.

Su memoria exige justicia

Así como las otras madres, María Elsa Gómez, era una luchadora incansable que siempre demando justicia y castigo para los culpables de la detención y desaparición de su hijo, en el gobierno de Rafael Leonardo Callejas, en el marco de un decreto de Amnistía para exiliado políticos.

Nohemi Pérez, una de las fundadoras del COFADEH, describió a su “viejita”  como la llamaba de cariño, de la siguiente manera “doña Elsita fue una señora con una fortaleza increíble, con la que nos trasmitía energía, ella llegó al COFADEH  con la esperanza de ver qué pasaba con Miguel, con la esperanza de encontrarlo, ya fuera vivo o muerto”.

La última vez que la fui a visitar me dijo: yo me voy a morir mi muchachita, pero no me voy triste porque yo sé que ustedes van a seguir exigiendo justicia por mi hijo”, relató Nohemi a defensoresenliena.com.

Así mismo, Bertha Oliva, coordinadora general del COFADEH, expresó su pesar por la pérdida de una de las madres de los pañuelos blancos “te fuiste compañera, pero nos heredas tu amor, tu fuerza y tu sed de justicia”.

Doña María Elsa Gómez llegó al COFADEH en el año de 1993 a la edad de 64 años con una sola esperanza, encontrar a su hijo. Pasaron los años y esta incansable mujer no dejó de buscarlo, exigiendo justicia y castigo para los responsables materiales e intelectuales de su desaparición.

Pero lastimosamente, por la impunidad, falta de investigación y voluntad estatal, después de 24 años de lucha, su luz se apagó sin saber ¿dónde está?  su hijo.

Se fue doña Elsita, otra madre que anheló saber ¿que pasó con su hijo? Esa madre que siempre gritaba dónde estaban los responsables del desaparecimiento de Miguel Ángel y de todos los 184 detenidos desaparecidos en la década de los ochentas e inicios de los noventas, registrados oficialmente por organismos de derechos humanos como el COFADEH y contenidos en el informe “Los hechos hablan por si mismos” del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH.

El COFADEH, lamenta que otra de nuestras madres de los Pañuelos Blancos, se vaya de esta vida esperando justicia, viendo más impunidad, repetición de crímenes de lesa humanidad y sin la respuesta anhelada de aquella pregunta que se hizo cada instante ¿Dónde Está?

Su partida, es para el COFADEH reforzar el compromiso de seguir luchando por la justicia, por la memoria, por la lucha de cada uno de las y los detenidos desaparecidos.

Las honras fúnebres de doña Elsita se realizaron en medio de amistades y familiares en Choluteca, hasta donde viajó un equipo de procuradoras de derechos humanos del COFADEH, el miércoles 20 de septiembre.

Doña Elsita, ahora se encontrará con su amado hijo por el que tanto luchó, y ese abrazo simbolizado en la foto sobre su pecho, será real y eterno.

No olvidamos que “de los hechos y los hechores, ni olvido ni perdón”

Política migratoria de Trump provoca miedos e incertidumbres en Centroamérica



En sus primeros nueve meses de administración, Donald Trump, ha avanzado a fortalecer las fronteras para impedir el paso de migrantes hacia Estados Unidos. Esta orden ejecutiva consiste en la construcción del famoso muro, equipamiento de los centros de detención en frontera sur e incremento de agentes fronterizos.

Además, ha reactivado el programa “ciudades seguras”, para poner nuevamente a la policía comunitaria a colaborar en las redadas que hace el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos. Este programa había sido eliminado en la administración de Obama. Y recientemente, a través del Fiscal General de Estados Unidos, Trump ha propuesto dejar morir los programas Acción Diferida para los llegados en la Infancia, DACA, conocidos como dreamers y el Estatus de Protección Temporal TPS, que en el caso de Honduras será revisado el 2018.

Desde la elección y posterior llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, el temor se ha apoderado de gran parte de la comunidad hispana. Los anuncios hechos siendo candidato han comenzado a tomar forma en sus primeros meses de gobierno.

En Estados Unidos se estima que viven más de 3.5 millones de personas centroamericanas, la mitad se encuentra sin autorización, es decir que entraron al país de forma irregular. De esta cifra según la Red de Jesuitas con Migrantes el 20 por ciento son hondureños y hondureñas, que con la implantación de la política de seguridad en la “Era Trumpiana”, se encuentran con miedo e incertidumbre.

“La situación es peligrosa, porque la nueva política seguridad y defensa de Trump está en manos del Pentágono”, expuso Laura Carlsen del Programa Américas en el Seminario Centroamericano que organiza anualmente la Compañía de Jesús. Carlsen asegura que Estados Unidos apuesta por la militarización de su país y de los “países amigos”, justificando una guerra contra las drogas, que al final es una guerra fría racista y misógina contra migrantes.

Carlsen también explicó que la apuesta militarista de Trump le costará millones al país. La propuesta presupuestaria del presidente para el año fiscal 2018 incluye un aumento de 4.700 millones de dólares (un 7,1 %) para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), centrados en las agencias migratorias y fronterizas.

También propone un aumento del 21,6 % (2.913 millones más) respecto al año fiscal anterior para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, que ronda el 23,2 % del presupuesto total e incluye partidas para contratar más agentes para la Patrulla Fronteriza y para iniciar la construcción y reparación del muro con México. “Todo esto forma parte de una guerra fría que muestra el lado más oscuro de los Estados Unidos”, agregó Carlsen.

Oscar Chacón de Alianza Américas, quien también participó en el Seminario Centroamericano, dice que Estados Unidos está dejando ver su verdadero rostro racista, misógino y violador de derechos humanos. Las organizaciones que trabajan el tema migratorio tienen la oportunidad de crear puentes y oportunidades que garanticen la vida de la población migrante. A criterio de Chacón la política de seguridad implementada por Trump responde a los intereses de quienes financiaron su campaña política.

“Los centros privados de detención para migrantes fueron los principales financiadores de Trump”, dice Oscar explicando que el 62 por ciento de las “camas” para los migrantes detenidos están en los centros privados de detención. Hay aproximadamente unas 8 mil 500 camas aseguradas con el pago, se ocupen o no, “Eso equivale a unos 193 dólares al día por cada persona detenida que paga el gobierno de Estados Unidos”, agrega Chacón.

Si bien las deportaciones no han aumentado, si lo han hecho las detenciones en Estados Unidos y México, especialmente de migrantes centroamericanos. “Podríamos esperar después de estos nueve meses una nueva crisis de deportaciones”, dice Yolanda Gonzales de la Red Jesuitas con Migrantes. Yolanda asegura que es necesario monitorear y analizar todas las acciones impulsadas por Trump para medir su impacto en la región Centroamérica.

Frente a la “Era Trumpiana”, es necesario echar una mirada al sur. Costa Rica registra en los últimos cinco años un aumento del flujo inmigratorio desde el Triángulo Norte de Centroamérica, en especial de El Salvador y Honduras, países golpeados por la violencia, pobreza y corrupción, según la Red de Jesuitas con Migrantes.

Datos de solicitudes de refugio en Costa Rica reflejan la tendencia de los centroamericanos a buscar asilo en ese país, en momentos en que la corriente migratoria desde Guatemala, El Salvador y Honduras a la frontera de Estados Unidos está en crisis producto de la política de seguridad de Donald Trump.

Karina Fonseca de la Red de Jesuitas con Migrantes en Costa Rica, dice que tradicionalmente Nicaragua ha sido el país que más solicitudes de refugio ha presentado, sin embargo, es evidente el creciente flujo migratorio de salvadoreños y hondureños a ese país.

Los más golpeados 

En el marco del foro “Migrantes Retornados con Discapacidad, la Pastoral de Movilidad Humana y la Comisión Nacional de Apoyo a Migrantes Retornados con Discapacidad (CONAMIREDIS) dieron a conocer que, desde el año 2009 hasta la fecha, han regresado al país 546 personas con mutilaciones sufridas al intentar cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

La hermana Lidia Mara Sousa, integrante de la Pastoral de Movilidad Humana, señala el desinterés del gobierno al no implementar un programa que responda a las necesidades de salud y a la reinserción integral de los migrantes retornados con discapacidad.

Desde la Red Jesuita con Migrantes se propone conocer más a los migrantes, no individualmente, sino colectivamente y socialmente para trabajar, pensar y soñar juntos y juntas. Ver al migrante como un desobediente civil ante un sistema legal, social y económico injusto, que cada día expulsa a decenas de hondureños.

Contribuir a construir una ciudadanía que impulse una política pública inclusiva, hospitalaria, solidaria y tolerante sobre todo hacia las personas migrantes, desplazadas internas, refugiadas y deportadas.

Yo Defiendo: Una campaña que resalta la labor de defensoras y defensores de Derechos Humanos



Medelin David Hernández, una garífuna acusada del delito de usurpación por los canadienses Patrick Forseth y Randy Jorgensen, este último conocido como “el rey porno”, es uno de los 11 casos de criminalización en contra de defensores y defensoras de derechos humanos, que revela la recién inaugurada campaña Yo Defiendo.

La Coalición contra la Impunidad, una plataforma que aglutina a diversas organizaciones de derechos humanos, lanzó esta iniciativa para visibilizar la labor que desempeñan los defensores y defensoras de derechos humanos, bienes naturales y territorios en el país.

Yo defiendo tiene como finalidad disuadir del consciente colectivo la estigmatización impulsada por el Estado, a través de todas sus entidades y particularmente desde el Ejecutivo, y evidenciar la utilización del derecho penal para criminalizar la protesta social. 

La campaña que fue lanzada esta semana en San Pedro Sula, al norte de Honduras, cuenta la historia de hombres y mujeres defensoras que han sido víctima de persecución, estigmatización y criminalización, enfatizando el derecho humano a la protesta y la obligación del Estado de proteger a quienes lo ejerzan. 

Entre los casos resaltan los defensores y defensoras de derechos humanos, bienes naturales, territorio, mujeres, independencia judicial, LGTBI, entre otros.

El abogado Guillermo López Lone de la Asociación de Jueces por la Democracia, instancia que forma parte de la Coalición contra la Impunidad, asegura que la campaña llega en un momento crítico para los defensores y defensoras de derechos humanos, por el discurso de odio, estigmatización y criminalización que está a la orden del día en todo el territorio. 

López Lone agregó que la primera etapa de la campaña arranca este septiembre y finaliza la segunda semana de noviembre, ante de las elecciones generales de este 2017. Un segundo momento de Yo Defiendo será a partir del 15 de enero de 2018, donde se continuará la producción de distintos materiales audiovisuales y comunicativos que revelan las realidades que los defensores y defensoras están haciendo en los territorios.

Perfiles de defensores y defensoras

La campaña z través de producciones multimedia, cuenta casos e historias de varios defensores y defensoras que están amenazados o criminalizados por estar denunciando y acompañando las luchas en defensa de las mujeres, los territorios, bienes naturales, la independencia judicial, personas LGTBI, entre otros.

Abel Antonio Pérez

Miembro de la Asociación para el desarrollo de la Península de Zacate Grande (ADEPZA), comunicador Social de “La voz de Zacate Grande” y parte de la Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos del Sur del país (REDEHSUR).

Sentenciado a cinco años y un mes de prisión, acusado de los delitos de usurpación, daños a la propiedad y amenazas, en perjuicio del señor Jorge Luis Cassís Leiva.

Santos Hernández

Miembro de la Asociación para el desarrollo de la Península de Zacate Grande (ADEPZA) y parte de la Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos del Sur del país (REDEHSUR).

Santos junto a su compañero Abel, ha sido sentenciado a cinco años y un mes de prisión, acusado de los delitos de usurpación, daños a la propiedad y amenazas, en perjuicio del señor Jorge Luis Cassís Leiva.

José Isabel “Chabelo” Morales

Integrante del Movimiento Campesino del Aguán (MCA), de la comunidad Guadalupe Carney en el municipio de Trujillo, Colón.

Privado de libertad casi 7 años acusado injustamente por el asesinato de Carlos Manrique Osorto, sobrino Henry Osorto un alto jefe policial.

Después de ser juzgado tres veces por el mismo delito, Chabelo fue puesto en libertad y ahora junto al equipo jurídico del ERIC –SJ y la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Los Ángeles, California, ha presentado una demanda contra el Estado hondureño.

Miriam Miranda

Coordinadora de la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), espacio que aglutina a las comunidades garífunas que defienden sus territorios y derechos humanos.

En esa lucha por la defensa del territorio y la soberanía, Miriam ha recibido constantes amenazas y ataques de manos de empresarios y políticos interesados en acaparar las tierras de las comunidades garífunas.

Medaline David Fernández

Lideresa garífuna acusada por el supuesto delito de usurpación en perjuicio de Carivida, propiedad de Patrick Forseth y Randy Jorgensen conocido como “el Rey del Porno.

Madeline permanece en campamentos de recuperación de tierras ancestrales en el municipio de Santa Fe, Colón, ante la venta ilegal del territorio a favor de los canadienses en complicidad con las autoridades hondureñas.

Irma Lemus

Integrante del Observatorio Permanente de Derechos Humanos del Aguán (OPDDHH). Acusada por usurpación de tierras, hurto de ganado, daños y perjuicios contra el Fondo Ganadero, acto señalado como criminalización de la lucha por la defensa de derechos humanos y la tierra en medio de un conflicto agrario que ha cobrado la vida de más de cien campesinos en el Aguán.

Gaspar Sánchez

Gaspar Sánchez defensor de derechos humanos del pueblo indígena Lenca y activista de la diversidad sexual.

Es uno de los jóvenes Lencas que mantiene vivo el legado: la lucha por el ambiente, la identidad indígena. 

Pedro Canales Torres

Dirigente de la Asociación para el Desarrollo de la Península de Zacate Grande (ADEPZA), periodista comunitario de “La voz de Zacate”.

Criminalizado por los delitos de usurpación de las tierras de Miguel Facussé, fallecido terrateniente de Honduras, y por el delito de defraudación de la administración pública por instalar la radio sin contar con los permisos por parte de Comisión Nacional de Telecomunicación (CONATEL).

Pedro recibe contantes amenazas a muerte por su labor en defensa del territorio en Zacate Grande.

Tirza Flores Lanza

Defensora de derechos humanos y de la independencia judicial en Honduras.

Se desempeñó como magistrada de la Corte de Apelaciones en San Pedro Sula, pero debido a su oposición al Golpe de Estado de 2009 y a varias acciones realizadas en su calidad de ciudadana y de miembro activo de la asociación Jueces por la Democracia de Honduras, la Corte Suprema de Justicia decidió destituirla como parte de una oleada de represalias que se llevaron a cabo durante ese periodo.

Moisés y Misael Sánchez

Moisés y Misael son dos hermanos integrantes de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Agroindustria (FESTAGRO) y el Sindicato de Trabajadores de la Agroindustria y Similares (STAS).

Por defender los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras fueron despedidos en 2016 junto a 90 personas más.