jueves, 30 de marzo de 2017

Machismo y corrupción



Por Miguel Lorente Acosta

El machismo es la corrupción de la propia sociedad a través del vicio de la desigualdad y del abuso de los hombres sobre el resto de las personas que consideran inferiores por ser diferentes a su identidad.

Los hombres son el modelo ético en una cultura patriarcal que se ha levantado tomando lo masculino como universal, es decir, como referencia común para toda la sociedad, y lo femenino como particular y propio de determinados contextos, generalmente relacionados con lo familiar y lo doméstico. 
Eso hace que la realidad venga condicionada por lo que los hombres consideran que debe formar parte de ella, que las leyes y el Derecho hayan tomado como modelo de comportamiento el representado por un buen padre de familia, que los tratos se cerraran con un apretón de manos, por supuesto de manos viriles, y que el sello más indeleble fuera la palabra de hombre, que permanecía en el aire como si fuera parte de su oxígeno, nitrógeno y argón. Y en contraste, las mujeres, desde la Eva del Paraíso hasta la última de sus hijas, son falsas, perversas, mentirosas, interesadas, traicioneras... 
Y a pesar de esta construcción cultural nada desinteresada, nadie ha caído en el pequeño detalle de que las mayores traiciones, mentiras, falsedades, manipulaciones, perversidades y crueldades, ahora y a lo largo de la historia, han sido llevadas a cabo por esos hombres cabales, de palabra indeleble y apretones de mano que estrangulan la realidad entre sus dedos para hacerla favorable a sus intereses. Da igual que la realidad muestre que los hombres son quienes protagonizan la mayoría de las felonías, perversiones y crímenes, para la sociedad ellos continúan siguen siendo buenos padres de familia, hasta el punto de que cuando se conocen algunas de estas acciones, todo se justifica al afirmar que se trata de una serie de "casos aislados".
Todo ello demuestra que la clave de la realidad no está en su relato descriptivo, sino en el significado que se le da, y que una misma situación puede ser buena o mala dependiendo de quién la protagonice y del sentido que se le otorgue a partir de sus motivos o de los objetivos que pretende conseguir. Y claro, cuando la legitimidad para interpretar la realidad se le da a quien la hace verdad día a día, es decir, a los hombres, y cuando se les dice que la interpreten sobre el modelo de referencia, o sea, la cultura patriarcal, el resultado se presenta como adecuado a los ojos de esa sociedad machista que espera que todo siga igual a pesar de la injusticia.
Eso es corrupción y esa corrupción moral se llama machismo.
Porque corrupción es "vicio y abuso", tal y como recoge la tercera acepción del DRAE. Y es "vicio" al construir una cultura sobre lo masculino que desprecia lo de las mujeres, y es "abuso" cuando esa construcción se ha llevado a cabo para crear una espacio de poder donde lo de los hombres y los hombres son beneficiarios de un contexto y unas relaciones que giran sobre lo masculino. Si no fuera así, no estaríamos en pleno siglo XXI reivindicando la Igualdad como forma de acabar con la discriminación de las mujeres, con la brecha salarial, económica y educativa que sufren por todo el planeta, y con los abusos, el acoso y una violencia de género que mata a 50.000 mujeres cada año, sólo en el contexto de las relaciones de pareja. 

Y reivindicar la Igualdad no es un acto abstracto ni neutral, significa actuar para erradicar los privilegios que los hombres se han otorgado a sí mismos a costa de los derechos de las mujeres, significa acabar con las ventajas laborales, económicas, domésticas, educativas... Significa lograr que los hombres no abusen de las mujeres en los contextos más diversos, e impedir que las maltraten y asesinen con la normalidad como cómplice.

La corrupción es más poder desde el poder, y el machismo busca más poder desde el poder que ya le ha dado la desigualdad. Pero las venas de la convivencia aún llevan el veneno original del machismo, de ahí que haya tantos frutos tóxicos en la sociedad, entre ellos una economía opresora, una política distante e insensible, unos organismos internacionales incapaces de mirar fuera de sus despachos, unas religiones que miran al más allá y ponen las injusticias del presente como camino a la otra vida... Y cada uno de esos contextos ha sido diseñado por hombres y es dirigido por hombres con el manual de instrucciones de sus ideas y valores. 
La incorporación de las mujeres está permitiendo cambiar ese modelo, pero no se conseguirá sin una critica a su naturaleza de poder e injusticia, tan sólo lo irá adaptando a nuevas circunstancias, como ha ocurrido a lo largo de la historia. Porque toda esa construcción está basada en una estructura de poder que originariamente se levantó sobre la referencia hombre-mujer, al ser esta la única que existía cuando la organización social se articuló sobre la acumulación de riqueza, y fue necesario garantizar la transmisión de los bienes a la descendencia de cada hombre poderoso para, de ese modo, acumular más poder. 
Con el paso del tiempo, conforme las sociedades ganaron en complejidad, los elementos de desigualdad y discriminación se fueron ampliando a partir del machismo original, pero en todo momento tomando a los hombres como referencia para unir después el color de la piel, el origen, las creencias... Las nuevas referencias de desigualdad no acabaron con el machismo, sino que lo consolidaron.
Reducir el machismo a las cuestiones entre hombres y mujeres es otra de sus trampas para que todos esos casos parezcan una anécdota y consecuencia de una cultura desigual, discriminatoria y violenta que afecta a las mujeres, pero también a los hombres. La sociedad es machista porque ha adoptado el machismo original para crear una posición de poder desde la que resolver los conflictos de manera ventajosa, lo cual lleva a generar más conflictos para acumular un mayor poder. El poder de la desigualdad es consecuencia del machismo, no el machismo consecuencia de una desigualdad general. 
Si el machismo sólo fuera una cuestión de hombres y mujeres y no un modelo de convivencia e identidades para poder vivirlo, no habría tantas resistencias y ataques para evitar que cambie toda la construcción social, y el propio sistema sería el primero en intentar acabar con las manifestaciones más graves del modelo, como por ejemplo, la violencia de género. Pero no lo hace, porque sabe que abordar de raíz estas manifestaciones exige, indefectiblemente, erradicar el modelo machista de convivencia e identidades. 
El machismo es la corrupción de la propia sociedad a través del vicio de la desigualdad y del abuso de los hombres sobre el resto de las personas que consideran inferiores por ser diferentes a su identidad (mujeres, homosexuales, transexuales, intersexuales...), y ajenas a su contexto social (extranjeros, personas de diferente grupo étnico, creencias, ideologías...)
A partir de esas referencias, las combinaciones son infinitas en la interseccionalidad de las relaciones, pero el principio siempre es el mismo y está muy bien definido: discriminar, abusar y atacar desde la referencia de los hombres y desde lo de los hombres. 
Acabar con la corrupción exige acabar con el machismo, que es la corrupción original.

Trump, ni proteccionista ni liberal



Por Alfredo Serrano Mancilla

Estamos en la era de la inmediatez. Y necesitamos de forma apresurada encontrar la etiqueta ideal que caracterice a cualquier personaje emergente. Ahora es el turno de Donald Trump. Rápidamente se le ha tildado como el nuevo exponente del viejo proteccionismo. Su frase “América primero” y sus primeras decisiones (la retirada del Acuerdo de Asociación Transpacífico y las amenazas contra las empresas estadounidenses que produzcan afuera del país) han servido para encorsetar el proyecto Trump bajo esa categoría económica. Por lo que se lee y escribe en los grandes medios, pareciera que con Trump pronto llegará el Fin de la Globalización. Todo el mundo alerta, incluido el FMI, que estamos frente a un clivaje geoeconómico. Todo parece indicar que Trump, más conocido como “El Proteccionista”, levantará muros por todas partes, físicos y económicos, que harán que volvamos a otra época en la que se terminará la libertad comercial.

Ahora que todos hablan de Trump como proteccionista, parece que hemos olvidado que Obama y la propia Unión Europea llevan años con políticas fuertemente defensoras de sus grandes transnacionales y de su mercado interno. La cláusula Buy American o el salvataje de ciertos bancos y otras grandes empresas fueron practicados precisamente durante la administración anterior. Por su parte, en territorio europeo, son miles los ejemplos de grandes muros, físicos contra la migración y económicos en clave comercial y de propiedad intelectual. Es por ello que debemos analizar a Trump en un orden económico hegemónico que presume de liberal pero que es fuertemente proteccionista.

La urgencia en saber quién es este presidente atípico nos juega una mala pasada. Pero hasta el momento lo único previsible con Trump es que todo es imprevisible en sus decisiones. Y es precisamente este comportamiento incierto lo que nos incomoda. Ante tal miedo geopolítico, entonces, es cuando se busca rápidamente ubicarlo en alguna doctrina del pasado. Es por ello que se insiste constantemente en la idea de que Trump viene a dar un giro radical a las relaciones económicas internacionales invocando las reglas del viejo proteccionismo.

¿Qué hay de verdad en todo ello? Realmente, nada. Para empezar, Trump amenazó a las grandes empresas de la industria automotriz con cobro de impuestos. Pero debemos recordar que estas empresas son las mismas que fueron aliadas del ex presidente Obama. Es decir, más que proteccionismo, esta decisión parece responder a principios de economía política. El verdadero objetivo de esta intimidación es poner contra las cuerdas al gran capital aliado a los demócratas. ¿O es que Trump ha amenazado a sus propias empresas, aquellas que también hacen business muy lejos del territorio estadounidense?

En su relación con China, veremos verdaderamente si Trump es proteccionista o no. Hasta el momento, mucho ruido y pocas nueces. ¿Se atreverá Trump a implementar medidas proteccionistas sabiendo que China conserva más de un billón de dólares en concepto de deuda de los Estados Unidos? Imagino que no.

Por otro lado, en el plano financiero, cabe destacar que el presidente Trump ha derogado el Dodd-Frank Act que fuera usado por Obama para regular el sistema financiero luego del desastre que éste ocasionó a nivel global. Luego de esta medida, difícilmente podríamos encasillar a Trump en el bando proteccionista. Seguramente, con manual en mano, algunos dirían que se trata justamente de una medida fuertemente anclada en la doctrina del liberalismo económico.

En conclusión, podríamos afirmar que es un poco pronto para catalogar a Trump en una u otra corriente. Pareciera que es proteccionista para unas cosas y liberal para otras. O más bien, todo lo contrario: no es ni lo uno ni lo otro. Realmente Trump parece obedecer más a un híbrido, que por el momento tiene un desenlace desconocido. Absolutamente ecléctico para casi todo, pero con un objetivo como centro de gravedad: “mis amigos y yo, primero; y luego América”.

Assange



Por Horacio González

En Página/12 del domingo hay una entrevista que me gustaría comentar, no para agregar nada a lo que desde ya dice tan sugestivamente, sino para permitirme algunas reflexiones contiguas al tema que trata, con el deseo de seguir una discusión. El tema al que me refiero está en una excelente entrevista hecha por Santiago O’Donnell a Julian Assange, que provisoriamente me lleva a formular una inquietud. ¿Cómo se reconstruye una forma de la ciudadanía abierta, sustentada en un sujeto complejo y autodeliberativo, menos vulnerable a maniobras de agencias estatales que manejan operaciones secretas, sean políticas, jurídicas o militares? De otro modo, se trataría de la pregunta sobre cuánto de lo que nuestra conciencia cree ser una verdad, poseída exclusivamente por nosotros, se debe dejar pasar al mundo público. Ya sea para decirlo todo “brutalmente” o para dejar filtrar lo civilmente necesario, sin incurrir en “sincericidio” o retaceo de información. Es la antigua discusión sobre qué es un ciudadano, figura en declive en todo el mundo.

Julian Assange actúa con una ética personal, una suerte de protocolo reflexivo del débil, pero conoce perfectamente el funcionamiento de las comunicaciones políticas corporativas basadas en el sigilo o en el secreto, bajo la obvia hipótesis de que lo fundamental de la política sucede en torno a engarces secretos, encapsulamiento de claves, flujos informáticos reservados entre agentes de inteligencia (notoriamente en casos de guerras: Irak, Afganistan, Libia, Siria, etc.) o correos electrónicos sobre asuntos públicos circulados por vía privada (en el caso de Hillary Clinton). Hay pues un tipo de militancia novedosa en Assange dando a conocer el soporte secreto de “operaciones sigilosas” de Estados y Corporaciones, que suelen implicar muertes en acciones militares clandestinas o decisiones financieras sigilosas o ilegales que afectan a millones de personas.

En todas estas cuestiones ha intervenido la organización de Assange, con numerosos militantes en todo el mundo y respaldo de periódicos generalmente vinculados a un genérico y resistente progresismo mundial. Agreguemos que el gobierno de Cristina Kirchner y el de Lula en su momento lo han sostenido en su refugio en la Embajada de Ecuador en Londres, y formaron parte de su círculo de protección ante los violentos requerimientos judiciales que recibe de otros países. De la muy interesante entrevista de O’Donnell, se desprende la idea de un nuevo tipo de militancia planetaria de tipo tecnológica y con una red de agentes confidenciales preparados o espontáneos, casi siempre exógenos pero también en el seno de los grandes Bancos Mundiales de Información Secreta. Todo ello le exige al creador de WikiLeaks (nombre tomado a medias de lo que ya inventó Internet por su cuenta, y de las palabras fuga, escape… no de “gas” sino de “información”, que a su manera también es un tipo de fluido etéreo y asfixiante). Todo ello exige una visión geopolítica del mundo, una idea de lo estratégico –este viejo concepto Assange lo emplea a menudo– y una polarización nueva en las formas de lucha, como sería una confrontación con los establecimientos más poderosos de control de flujos o stocks de información mundial (Corporaciones, CIA, la incendiaria Iron Mountain y sus afines en todo el mundo) lo que sugiere un tipo de lucha en una esfera especial. No hay una sola Catalogación Secreta Universal, sino varias, escindidas por Estados, coaliciones, empresas, medios monopólicos de comunicación, etc., y por contraparte, la nueva militancia tecnológica neolibertaria, de revelación por filtración masiva –esperándose que su difusión sin más produzca efectos democratizadores en el horizonte social público.

El secreto mundial de países coaligados o no, hace de la información una lógica sistémica, pero muy movediza, con su correspondiente entropía (espero haber usado bien esta palabra). Los grupos de dominio ejercen un tipo de meta-control que posee sistematizaciones pero también sus propios puntos de fuga aparentemente dispersos, asimismo previstos o inspeccionados por ellos mismos. Es muy interesante el análisis de Assange del comportamiento del grupo de Hillary Clinton (con sus mails desplazados desde la dimensión pública a la encubierta), para lo cual, ante las pertinentes preguntas sobre sus “fuentes” que le hace el entrevistador, Assange debe decir que si esas informaciones las hubiera recibido de otro país con intereses en la elección norteamericana, de Rusia, por ejemplo,”no las aceptaría aun en el caso de ser documentos verdaderos”, pero potencialmente capaces de alterar relaciones de fuerza en las que el frágil perdería la potencia de lo que podríamos llamar su “interés desinteresado”, su causa vinculada a la ética universal altruista.

Assange asombra por la precisión de su lenguaje, con especulaciones de alta política y refinamientos geopolíticos, todo pasado por la creación de un poder contrainformático, cuyas notaciones de lenguaje son, lógicamente, las de la llamada bien o mal “revolución informática”. En Assange la descripción de lo que hace WikiLeaks es cruda, incisiva, directa, absolutamente profesional. Obliga a pensar en la distancia con los estilos y destinos militantes que muchos conocimos y practicamos, y seguimos practicando, fuera de este proyecto tan complejo de captura de información reservada, enseguida convertida en actos judiciales (pues difunde secretos, masacres o maniobras de Agencias especializadas en vigilancias, escuchas y seguimientos de vidas), luego en un juego de fuerzas entre países, y en la laboriosa construcción de una ética del uso de la información. Esta última tarea de profundo interés, que se evidencia en las entrelíneas de la entrevista a Assange, merece atención y debate. Pues todo indica que esta experiencia modifica la estructura tradicional del juicio político, al menos en cuanto a que este tenía (y tiene) un componente literal y otro de paradoja de las consecuencias –ambos públicos– a lo que se agrega la amplia faja de comunicaciones cerradas a espaldas del arcaico “contrato social”, con planificaciones militares, políticas o financieras al margen del supuesto panóptico social democrático, en vías de extinción como espacio público.

Si este espacio existe ya no lo vemos nosotros sino que está disuelto en las redes precintadas del Estado o corporaciones aledañas; es él quien siempre nos ve a nosotros. La paradoja de las consecuencias que permitía un tinte trágico pues se refería a quien quería el bien y producía el mal, ahora es al revés y enfoca el caso Trump, que invierte la ecuación. Es lo más inconveniente por su patoterismo racista, pero sus “efectos” reales pueden ser favorables a que se abran fisuras alternativas, reacciones populares, una nueva unidad latinoamericana y acciones por el estilo. ¿Podemos pensar así? Zizek, en este diario, lo ha insinuado. “La única manera de responder a Trump hubiera sido apropiarse de la rabia contra el establishment y no descartarlo como primitivismo de basura blanca”. Assange no ha expulsado de su lenguaje la palabra “tragedia”, propia de la paradoja de las consecuencias entendidas a la manera clásica, como lo incierto e imprevisible de cualquier acto político. La emplea para el caso Hillary. La tragedia de ella está irónicamente descrita. Primero ocultó procedimientos irregulares en redes, luego ocultó lo que ocultaba y en una tercera vuelta de tuerca ocultó lo que ocultó que ocultaba. Una tragedia alude a la más vieja noción sobre lo político, elegir entre dos polaridades inconvincentes. Respiramos: ella anima una consideración sobre la naturaleza última de lo político, que nos devuelve a la lógica de lo público, del viejo ciudadano informado de por sí, que sabe de las contradicciones mundanas más que de estas maniobras en las tinieblas, que precisan un nuevo tipo de héroe perseguido para develarse. Pero éste no es tema de Assange.

Y cuando habla de este tema, Assange lo simplifica: libertad de expresión contra autoridad. Aperturas de los cofres secretos de los países imperiales ante crímenes militares y financieros. Recibimos, es claro, la tarea imaginativa de Assange como necesaria, además de su tarea provocarnos solidaridad y honda simpatía. Pero intuimos que estas opiniones deben ser pasadas nuevamente por el cedazo de los legados militantes por todos conocidos. Por eso, otra cuestión es la que se abre ante el juicio sobre Trump. Todo lo que dice sobre él Assange ingresa dramáticamente en el debate actual: ¿Qué hay que acentuar primero, su xenofobia, su desprecio a instituciones y personas, su guerrerismo real o impostado, o lo que llamaríamos la paradoja de que con sus arbitrariedades flagrantes, facilita el reagrupamiento mundial de radicalizaciones democráticas o izquierdas nuevas, hoy aletargadas? No está claro en Assange, porque lo que no prima en él es la clásica manera del análisis político, en la que la reflexión política complementa con sus conocimientos históricos el estilo de investigación en las tinieblas. Así es entre nosotros en la larga tradición que tiene este tema desde Rodolfo Walsh a Horacio Verbitsky.

Assange evoca a menudo consignas libertarias, o del liberalismo anarquista. Cuando explica el triunfo de Macri apela a las “redes sociales” y agrega que probablemente ahora está más débil también por las mismas redes. Por cierto, nunca, nada o nadie dejan ahora de usar las redes sociales, pero todavía no se ha escuchado una teoría sobre ellas al nivel de lo que propone Assange, que inevitablemente debería conceptualizar más profundamente las menciones u omisiones a la fuente, el sistema jurídico ya reventado por dentro, el secreto sobre operaciones no legales, los efectos de una revelación y –como si esto fuera poco–, la existencia de un operador cuya biografía es conocida, el propio Assange, asumiendo la figura encomiada del perseguido internacional, refugiado en la embajada europea de un país latinoamericano, por querer recrear una “polis genuinamente informada” a la altura de la “razón comunicativa”. Pero filosóficamente corresponde a una historia sin sujeto, que por momentos debe aclarar cómo se producen otras operaciones similares. Por ejemplo, con la apertura de los Panama Papers, Assange comunicó que ese procedimiento provino de un organismo norteamericano de estrepitoso nombre, la Organized Crime and Corruption Reporting Project. Al parecer el objetivo era Rusia, para lo cual no importaba que otros, los muy conocidos bribones vernáculos, la ligaran de rebote. ¿Cómo juzgar entonces esta guerra entre organismos que investigan las entrañas del monstruo, incluso los que el propio monstruo alimenta? No dudamos de que este es un nuevo elenco de contradicciones, pero lo que hay que ver es si éstas explican las formas clásicas de la ética y el análisis político, o si a la inversa, la vieja tarea militante social e historizada, no ha fenecido, obligándose sin embargo a estar al tanto de estas luchas entre agrupaciones especializadas en revelaciones diseminables en el seno de lo popular-ciudadano.

Este movimiento de piezas geopolítico-informáticas embutidas en la dialéctica del secreto y revelación del secreto, a diferencia de los viejos ejercicios de “desenmascaramiento ideológico” muestran necesariamente su preferencia a analizar los acontecimientos mundiales por sus consecuencias y no por la forma ética de su origen. Algo semejante ocurre con Zizek, pero este es el caso de un filósofo que intenta reconstruir el sujeto desde sus propios vacíos e inconsistencias, incluso sin abandonar del todo al sufrido Descartes. Para quienes obviamente seguimos sosteniendo las militancias clásicas y también apoyamos a Assange, sin embargo deberíamos sostener en primer lugar lo inadmisible de la figura de Trump, antes de postular que habrá consecuencias inversas de sus biliosas acciones, gracias a su obtusa inhumanidad. Eso podrá suceder; seguramente ya está sucediendo, pero si empezamos por ahí, luego nos obligamos a declarar “¡eh, pero nada que ver con Trump!”, lo que en verdad, para Assange y todos nosotros, no debe ser una aclaración a posteriori –a pesar de Hillary y de que la CIA estaba más de acuerdo con ella que con él–, sino un punto de partida moral, para luego ser consistentes en la reflexión sobre lo inevitablemente paradójico de toda afirmación política. Esto nunca dejará de ocurrir, si no el mundo entero estaría a merced de los burócratas de la escucha secreta y su corte de difusores que se arrogan la primicia del análisis de la palabra “pelotudo”* dicha de un modo que hasta la Real Academia –organización no clandestina de España– dictaminaría como “uso irónico y de sentido reversible entre personas que se tienen confianza”.

* Gilipollas, en castellano estándar.

miércoles, 29 de marzo de 2017

El Estado hondureño violenta el Derecho Humano al agua



“Aquí nos quedaremos porque el agua es nuestra” afirmaron con seguridad los habitantes del Sector Pajuiles y Mezapa en Tela, Atlántida, quienes mantienen una toma en los accesos que comunican al lugar donde el empresario Jason Hawit construye una represa hidroeléctrica. Las comunidades exigen la suspensión inmediata de los trabajos que realiza la empresa y la cancelación definitiva de la concesión.  La toma comenzó el Día Internacional del Agua y la ciudadanía está decida a permanecer en el lugar hasta que sus demandas sean atendidas. 

La Fiscalía Especial del Ambiente de Atlántida, emitió un dictamen de la inspección realizada en febrero de 2017, en la que refirió que parte de los daños provocados por la empresa Centrales de El Progreso (Hidrocep), es la pérdida de cobertura forestal, sedimentación de los cauces de agua y represas de abastecimiento de agua a las comunidades de Brisas de San Antonio, Planes de Arena Blanca y Sector Pajuiles en el municipio de Tela. A raíz de esta situación las comunidades han sido contundentes en sus denuncias. 

Honduras está viviendo momentos difíciles.  Por un lado hay toda una política estatal de entrega de territorios a empresas transnacionales y por el otro hay una ciudadanía activa que se juega la vida defendiendo sus bienes comunes. Muchas comunidades están alzando su voz de protesta por la presencia de empresas transnacionales que con apoyo de algunos empresarios hondureños cuentan con una licencia en mano para instalar una minera, una represa o talar el bosque y sacar la mejor madera para exportarla. Poco a poco están saliendo a luz pública las concesiones que se dieron durante los gobiernos de Roberto Michelleti, Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández. 

En 2016, organizaciones de la sociedad civil informaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que existen 837 proyectos mineros potenciales, lo cual en términos territoriales significaría casi el 35% del territorio nacional. Además que hay 76 proyectos hidroeléctricos con estudio de factibilidad finalizado y/o contrato de  operación aprobado en 14 de los 18 departamentos del país (Atlántida, Colón, Comayagua, Copán, Cortés Francisco Morazán, Intibucá, La Paz, Lempira, Ocotepeque, Olancho, Patuca, Santa Bárbara y Yoro).

Según un estudio del Centro de Estudios para la Democracia (CESPAD), a partir de los años 60’, el Banco Mundial promovió la estatización del servicio de energía eléctrica, pero en 1994, en medio de una crisis energética, mediante Decreto 158-94 se aprueba la Ley Marco del Sub-Sector Eléctrico, orientada a incrementar la eficiencia en la utilización de los recursos energéticos del país, facilitando la participación de la empresa privada y blindando a través del Congreso Nacional los proyectos hidroeléctricos. 

“Sabemos que estos proyectos son los responsables de los daños ambientales y de muchas asesinatos a líderes ambientalistas como Berta Cáceres”, dice Silverio López, un joven del Sector Pajuiles en Tela organizado en el Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia. Silverio permanece junto a su hermana Albertina en la toma contra la hidroeléctrica de Hawit en la montaña Nombre de Dios. 

La toma del Sector Mezapa y Pajuiles se desarrolla de forma pacífica. La gente ha instalado una cadena en la carretera para bloquear el paso. Únicamente pueden transitar los habitantes de la zona y los carros repartidores de productos de consumo popular. Se han colocado dos carpas donde los protestantes se cubren del sol y se protegen del sereno nocturno. De entrada al lugar se pueden observar pancartas o rótulos con mensajes de protesta por la destrucción de la madre tierra. 

A pesar que existe una orden del Ministerio Público de parar los trabajos de la empresa, ésta sigue destruyendo sin misericordia la cordillera Nombre de Dios en Atlántida denuncia la población. Albertina López vive en Planes de Arena Blanca y afirma que la empresa de Jason Hawit ha dañado el proyecto de agua de la comunidad y que ahora los vecinos se ven obligados a comprar agua embotellada. 

“Antes tomábamos agua de tubo y hoy tenemos que conseguir 30 lempiras diarios para comprar un botellón” expresa con indignación Albertina, una mujer que junto a otras que permanecen en la toma, han construido una cocina para preparar los alimentos en el lugar. “El agua de la llave es puro lodo”, agrega confirmando que la llegada de la empresa ha cambiado para mal la vida de las comunidades y que las mujeres se mantienen firmes en la defensa del agua.

Las comunidades se oponen a la construcción de proyectos hidroeléctricos porque conocen ejemplos como el de Aguacatales en el departamento de La Paz, donde hace algunos años la diputada Gladys Aurora, vice presidenta del Congreso Nacional, llegó con cientos de promesas de prosperidad a cambio de instalar una represa hidroeléctrica. Al final lo logró, instaló su proyecto, pero las comunidades se quedaron sin río y sin tener acceso al agua.

El agua: Un derecho humano

El 28 de julio de 2010, la Organización de Naciones Unidas ONU, reconoció el derecho humano al agua, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización  de todos los derechos humanos. Para poder disfrutar del Derecho al agua, esta debe ser: 


Suficiente: El abastecimiento de agua por persona debe ser suficiente y continuo para el uso personal y doméstico, o sea: para beber, el aseo personal, lavado de ropa, preparación de alimentos y limpieza del hogar.  
Saludable: Libre de microrganismos y sustancias químicas y peligrosas que constituyan una amenaza para la salud humana. 
Aceptable: El agua ha de presentar un color, olor y sabor aceptables para ambos uso, personal y doméstico. 
Asequible: El costo del agua no debe superar el 3 por ciento de los ingresos del hogar. 
Físicamente accesible: Dentro o cercanos al hogar. La fuente de agua debe encontrarse a menos de mil metros del hogar y el tiempo de desplazamiento para la recogida no debería superar los 30 minutos. 

Sin embargo, más de 1.6 millones de personas viven sin acceso al agua potable en Honduras, a pesar que el país tiene mayor número de ríos y afluentes por área cuadra según organizaciones defensoras de derechos humanos. 

La lucha por el agua es ahora

Desde el 2013, organizaciones comunitarias, iglesia católica y municipalidad de El Negrito, Yoro, comenzaron un proceso integral encaminado a prohibir en el municipio la instalación de empresas mineras e hidroeléctricas, así como la tala del bosque, la caza de animales y  la siembra de palma africana en las zonas productoras de agua.

El gobierno de Juan Orlando Hernández, ha multiplicado el número de concesiones mineras en los últimos dos años. Sólo el departamento de Yoro cuenta con 23 concesiones, de las cuales 7 están ubicadas en el municipio de El Negrito, una investigación del según el Equipo de Reflexión Investigación y Comunicación Eric de la Compañía de Jesús. 

En 2017, El Negrito, Yoro,  primer municipio en Honduras auto-declarado territorio libre de minería e hidroeléctricas, busca declarar todas sus fuentes de agua como “Zonas Productoras de Agua Exclusivas para el Consumo Humano”, a través del Instituto de Conservación Forestal y el Congreso Nacional. “Gracias a la organización hemos logrado detener la minería y la tala del bosque”, dice Modesta Morales del Sector de Guaymas, asegurando que  desde El Negrito están buscando la forma de articular la lucha con las comunidades de Tela. 

También el Día Mundial del Agua, los  pobladores y pobladoras del municipio de Reitoca, ubicado al sur del departamento de Francisco Morazán,  se tomaron la carretera que conduce al sur del país protestando porque les quieren instalar una represa hidroeléctrica.  La población exige que se pare la construcción de una represa hidroeléctrica sobre el rio Reitoca, que es la única fuente de agua para ese municipio. 

La empresa PROGELSA cuyo principal accionista es el empresario y político Jack Arévalo, pretende construir el proyecto en el río Reitoca sobre el cerro Petacón dañando la toma de agua de esa y otras comunidades. 

Es muy común ver y escuchar cómo estas acciones de lucha pacífica en defensa del agua se multiplican a nivel nacional ante la amenaza de ser acaparada por el capital trasnacional con el aval del gobierno de Juan Orlando Hernández, señala el ambientalista Pedro Landa.  Esto significa que el agua lejos de ser un derecho humano, que el Estado de Honduras debe proteger, se ha convertido en un negocio redondo,  y en un privilegio reservado solo para aquellos que tengan dinero suficiente para pagar por ella. 

Lleno de simbolismo, Juventud universitaria conmemora DDHH



Por Sandra Rodríguez

Con un acto cultural, la Juventud por la Defensa de los Derechos Humanos, JDH, conmemoró el Día Internacional contra la Discriminación Racial, el Día Internacional de la Poesía y el Día Mundial por el Derecho a la Verdad, este último es el 24 de marzo, en memoria del martirio del obispo salvadoreño, Oscar Arnulfo Romero (1980).
La jornada tuvo lugar en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH, e inició con el foro “Joseph-Anténor Firmin, contra la discriminación racial” dónde se expuso la realidad de la juventud  vista desde Dessary Ramirez, del pueblo Garífuna; Inny Kiath, Misquita; y Gaspar Sanchez, Lenca.

Muchas veces, según las y los expositores, no es que se sientan incluidos en determinados procesos, sino más bien son utilizados para hacer creer que hay inclusión social.

Así mismo, manifestaron la necesidad de espacios para debatir y que se escuchen sus voces, porque no es posible que su formación académica y social sea con modelos extranjeros, totalmente ajenos a la realidad hondureña.

También se realizó la presentación de la investigación sobre “discriminación racial” realizada por estudiantes de la carrera de antropología a cargo de la estudiante Lara Alvarenga y Ángel Hernández.

Acto seguido, tuvo lugar el recital “Poesías que nos unen”, con la participación de Venus Mejía, Anarella Vélez y Adonis Delgado, quienes no sólo recitaron sus obras, sino que expusieron sobre el mensaje social y lucha por la defensa de los derechos humanos.

Al tiempo en que se ocultaba el sol, se encendieron velas en la plaza “Eduardo Lanza”, nombre del estudiante universitario detenido desaparecido en 1982.

Nohemy Pérez, una de las fundadoras del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH,  compartió con la población estudiantil presente, sobre la histórica labor que la organización defensora de derechos humanos ha realizado en búsqueda de verdad y justicia.

El COFADEH surgió en 1982, cuando la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional, desapareció a líderes sociales, estudiantiles, magisteriales, sindicalistas y otros que se oponían al sistema gubernamental.

Los rostros de los detenidos desaparecidos, también fueron parte del simbólico acto “pregúntaselo al viento”, con el que se incentivó parte de la Memoria Histórica, y que la juventud conozca un poco de la verdad que se oculta sobre los hechos que han violentado los derechos humanos, explicó Ariel Díaz, coordinador de JDH.

El camino de luces era acompañado por las históricas mantas del COFADEH, con la historia de los defensores de derechos humanos que dieron hasta su vida por un país en la década de los ochentas.

Hoy se continúa la exigencia de verdad, y que sus casos sean resueltos, porque el derecho de las víctimas sigue violentándose con el silencio cómplice de la impunidad, expulsó el grupo de la JDH.

Los y las asistentes a esta jornada, recibieron ejemplares de textos informativos sobre derechos humanos y el informe sobre el golpe de estado del 2009 de la Comisión de Verdad, compartidos por el COFADEH para que la juventud se informe y concientice en la defensa de sus derechos.

El grupo organizador, está compuesto por jóvenes estudiantes y egresados universitarios, defensores de derechos humanos, que desde hace cuatro años promueven diferentes actividades dentro de la UNAH.

Por improcedente se anula demanda millonaria contra defensora de DDHH



Por Sandra Rodríguez

La jueza de lo Civil, Sonia Marlene Barahona, declaró la nulidad de la demanda interpuesta por la Empresa de Desarrollo Energética S.A, DESA, en contra el Centro de Estudios de la Mujer – Honduras, CEM-H, que representa la defensora de derechos de las mujeres Suyapa Martínez.

Se divulgó que la demanda estaba plagada de errores y de exigencias improcedentes como el pago de un millón de lempiras por daños a la imagen de la empresa. El pago de esa cantidad de dinero era una de las preocupaciones de la defensora, pues no cuenta con dichos fondos.

Las organizaciones defensoras de derechos humanos, ya habían convocado un plantón de solidaridad mientras la directora del CEM-H estuviera en audiencia, en la Corte Suprema de Justicia, citada para las diez de la mañana en Tegucigalpa.

En su oficina, frente a una computadora portátil, concentrada en sus labores diarias Suyapa Martínez, Directora del CEM-H, comentó que a la empresa a cargo del proyecto hidroeléctrico “Agua Zarca” sobre el río Gualcarque, (el mismo proyecto al que se oponía la defensora indígena Lenca Bertha Cáceres), no le interesa el dinero, pues las concesiones extractivas dejan ganancias multimillonarias.

Sin embargo, esta acción civil, es para hacer un impacto político y se buscará cualquier medio para lograrlo, manifestó la defensora de derechos de la mujer.

Ya sucedió algo similar, cuando en 2015 se condenó a la histórica defensora de derechos humanos Gladys Lanza, de 74 años de edad, quien fue llevada a los tribunales por ser la representante del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, organización feminista que dio acompañamiento a una víctima de acosos sexual y laboral. Hoy hace seis meses, Lanza falleció a causa de un cáncer acelerado durante el proceso, y aún no es limpiado su nombre en por el Poder Judicial.

Lo mismo ocurre en esta demanda. Y es que la acusación no era contra Suyapa Martínez, como tal, sino que implicaba una acción contra la organización que representa y el impacto en la defensoría y acompañamiento en búsqueda de justicia.

A finales de febrero Martínez fue notificada de una denuncia que presentó la empresa energética, por suponer que ella emitió informaciones inexactas y perjudiciales consistentes en señalamiento contra DESA y sus miembros por el crimen de Berta Cáceres, asesinada el 2 de marzo del 2016 en La Esperanza, Intibucá, y su crimen sigue en la impunidad, aunque hay ocho personas detenidas, a ninguna se le señala como autor intelectual.

“Esta demanda es un impacto en la vida de las personas, aún más cuando nunca se ha estado señalada de nada y que te metan en problemas legales por detener tu trabajo es una cuestión que te llena de preocupación, pero nunca hemos parado nuestro trabajo porque sería darles gusto”, declaró hace unos días la feminista.

Sin embargo, afecta en la labor diaria porque hay que dedicar tiempo que debería estar con la defensa y acompañamiento de las mujeres, para defenderse ante el sistema de justicia hondureño.

Martínez confía en que los análisis de los encargados de impartir justicia sean con veracidad, porque no sólo es su caso, sino de muchos y muchas defensoras que son criminalizadas por exigir el respeto a los derechos humanos en Honduras, país considerado como el más riesgoso para esta labor humanitaria.

Ante las acusaciones contra la defensora, ella reconoce que no ha estado sola, sino que la solidaridad nacional e internacional se ha hecho sentir. Por lo que es importante la unidad, ya que quienes atacan tienen estrategias y no se puede estar desprevenidas.

Mientras tanto, la defensa de los bienes comunes, la solidaridad con las organizaciones indígenas y garífunas, la unión con las organizaciones sociales continuará, “porque no es lo mismo enfrentar estas situaciones sola, a estar acompañada, pues solamente cerrando filas, haciendo una lucha política frontal, movilizándose y alzando la voz es que podemos realmente ver cambios”, afirmó Martínez.

Suyapa es recordada como una jovencita vistiendo uniforme colegial en la década de los ochentas, cuando ya se perfilaba como lideresa de la educación pública gratuita. En los años noventa como feminista protagonizó una toma del Congreso Nacional junto a compañeras defensoras y diputadas, recuerda que la sociedad se burlaba de ellas, cuando defendían la Ley de Igualdad de Oportunidades.

Entre sus luchas como representante del CEM-H, “ha peleado” por la creación del Instituto Nacional de la Mujer, Fiscalía Especial de la Mujer, y en el 2008 por la Unidad de Delitos contra la Mujer para lo que se aprobó 16 millones de lempiras y poco a poco ha ido despareciendo los activos que se compró con esos fondos. Poco a poco se desmanteló esa unidad. Es así que se luchó por la creación de la Unidad de investigación de muertes violentas de mujeres y femicidios en la Agencia Técnica de Investigación Criminal, ATIC, teniendo como caso inicial el de la lideresa campesina Margarita Murillo, asesinada en sus cultivos en agosto del 2014.

Actualmente, Suyapa Martínez por parte del CEM-H, es junto a Edy Tábora, director del Comité por la Libre Expresión, C-Libre, representa a las organizaciones de Derechos Humanos en el Consejo Nacional de Protección de Defensores de Derechos Humanos. Quien ha reconocido la labor de defensoría en el país y dentro del Consejo.

Más de tres décadas defendiendo los derechos humanos, la lucha de Suyapa Martínez no tiene precio monetario, pero si hay que valorar la labor de la colectiva CEM-H, pues tampoco se ha librado de la persecución de la Unidad de Registro y Seguimiento de Asociaciones Civiles,URSAC, quien ha pretendido cancelar su personería jurídica.

Somos pioneras en la laucha de la defensa de mujeres en este país, al igual que “las compas” (compañeras) del “Visitación Padilla” (Las Chonas); de la Colectiva de Mujeres Hondureñas, CODEMUH; las compas del Foro de Mujeres por la Vida, y muchas otras más que le apostamos a esta apuesta política feminista, puntualizó Suyapa Martínez.

Se conoció que tras la anulación de la demanda, la parte acusadora presentó un recurso se Reposición el cual fue declarado a favor de la defensora Suyapa Martínez.

Con la mirada puesta en la justicia internacional


Por Marvin Palacios

Palacio de Justicia de Guatemala

A pocas horas para que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH),  abra la Audiencia sobre el asesinato político del diputado Angel Pacheco León, ocurrido en 2001, los familiares confían que se hará justicia.

En la audiencia saldrá a luz, el caso de un personaje público hondureño, que con gran carisma y arrastre  popular, ganó una candidatura a diputado en el partido Nacional que en el año 2000, durante las elecciones internas, se encontraba bajo férreas disputas en sus movimientos internos, controlados por intereses políticos poderosos.

Marleny, José, Norma y Yamoleth Pacheco León

José Pacheco,  hermano de Angel Pacheco dijo a www.defensoresenlinea.com que está audiencia pública aquí en Guatemala, “representa para mí algo muy importante porque por primera vez vamos a ser escuchados como familia después de la muerte de mi hermano”.
“Vamos a estar en un tribunal internacional ya que en nuestro país durante 15 años y cuatro meses que se están cumpliendo mañana 23 de marzo de 2017 precisamente , no hemos podido encontrar justicia en ningún lado por parte de nuestras autoridades”, sostuvo.

José Pacheco señaló que el motivo del asesinato de su hermano  Angel Pacheco León se debió al carisma y  al fuerte liderazgo político que sacudió las estructuras que caudillos políticos del partido Nacional habían cimentado durante décadas en el departamento de Valle.

“Fué  porque él tenía ideas diferentes a los políticos tradicionales que siempre han buscado aprovecharse del pueblo y no dar respuesta al pueblo mismo”, indicó.

Consideramos que fue para ellos un golpe duro cuando llegó Angel al departamento de Valle con políticas diferentes en pro del desarrollo del departamento y de su mismo pueblo.

“Posiblemente ellos sintieron en Ángel un peligro como quien dice popularmente un sucio en el ojo, como que les iba a cerrar espacios para que no pudiesen ellos continuar con los actos de corrupción como siempre lo habían hecho durante los años anteriores”, dijo José Pacheco.

Por su parte Marleny Pacheco, recordó a su hermano Angel, como un político joven muy querido por la familia y por el pueblo de Valle.

“Esperamos que la investigación se realice porque es lo que nosotros queremos, que los culpables, los asesinos de mi hermano tanto los intelectuales como los materiales; paguen por el daño que han hecho “, comentó.

Añadió que si bien no van a recuperar a su hermano, “por lo menos ese alivio podemos tener por ese lado, de que legalmente los culpables paguen. Eso es lo más importante lo que nosotros queremos y queremos que el legado de mi hermano sea conocido para que aprendamos los hondureños algo, para que otras familias no pasen por lo mismo”.

“Nosotros a mi hermano lo adorábamos, era como un símbolo de la familia. El era una persona muy importante; apoyaba tanto psicológicamente,  económicamente, él era una persona que estaba pendiente de todos sus hermanos, porque él era de los mayores, entonces nosotros lo adorábamos a él”, comentó con dolor Marleny.

Indico que el asesinato de Ángel Pacheco León, les cambió totalmente la vida porque la familia ha sufrido mucho  y porque familiares creen que les puede ocurrir algo por haber llevado el caso a las instancias internacionales.

“Pero como hermanos tenemos que llegar hasta el final de buscar justicia”, subrayó Marleny Pacheco.

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh) ha acompañado  a la familia Pacheco y mañana actuará como peticionario en la Audiencia Pública del caso Pacheco León  versus el Estado de Honduras, donde los jueces y juezas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) deliberarán  en torno a la responsabilidad del gobierno en el asesinato político de Ángel Pacheco León

La audiencia se llevará a cabo  este jueves 23 de marzo en la sede del Palacio de Justicia de Guatemala y un equipo de procuradoras del Cofadeh expondrá que en este caso, se violentó el derecho a la vida y que el estado no investigó ni proporcionó un mecanismo idóneo y expedito para brindar justicia.

“La satisfacción moral de un acto de libertad”



El escritor y periodista fue recordado en “La visita de las cinco” por su amigo Horacio Verbitsky y por Martín Gras, el sobreviviente que vio su cuerpo ametrallado. Cientos de personas, en su mayoría jóvenes, escucharon sus testimonios.

El 25 de marzo de 1977 la Armada Argentina asesinó y desapareció el cuerpo del escritor, periodista y militante montonero Rodolfo Jorge Walsh, que acababa de despachar su Carta Abierta a la Junta Militar. Durante la madrugada siguiente los miembros del Grupo de Tareas 3.3 allanaron su casita de San Vicente, de donde robaron archivos de prensa, documentos y cuentos inéditos, que luego fueron vistos por secuestrados en la ESMA. El sábado, al cumplirse 40 años de su muerte y en el marco de la muestra “Walsh en la ESMA”, cientos de personas, la mayoría jóvenes, escucharon sin pestañear los recuerdos de Horacio Verbitsky, amigo y compañero de militancia de Walsh, y de Martín Gras, el sobreviviente que vio su cuerpo ametrallado y los papeles que los marinos -ahora condenados y presos- nunca se dignaron a devolver. En el cierre de “La visita de las cinco”, como se denomina el recorrido del público por el Museo-Sitio de Memoria ESMA, el periodista de PáginaI12 y presidente del CELS denunció que “hay una ofensiva muy clara para tratar de detener el proceso de Memoria, Verdad y Justicia”.

“El objetivo es hacer presente a Rodolfo Walsh en toda su magnitud”, explicó Alejandra Naftal, directora del Sitio-Museo de Memoria ESMA, en referencia a la muestra que se podrá visitar hasta el 23 de abril. Entre los documentos en exposición se destaca una copia original de la Carta Abierta, que Walsh terminó de escribir horas antes de ser acribillado en la esquina de San Juan y Entre Ríos, y apuntes de Lilia Ferreyra -compañera en sus últimos diez años de vida- al intentar reconstruir el cuento “Juan se iba por el río”, sobre la vida de un soldado de las luchas civiles del siglo XIX. Hay también tres piezas audiovisuales con fragmentos de testimonios brindados durante los juicios orales ante el Tribunal Oral Federal 5: sobre la caída del escritor en manos de la patota de la Armada, sobre los papeles robados en la quinta de San Vicente y sobre la reconstrucción de “Juan se iba por el río”, cuento que Gras descubrió durante su cautiverio en el armario del entonces teniente Antonio Pernías, oficial de inteligencia de la Armada.

“Compañero, amigo y maestro”, fueron las palabras de Verbitsky para definir a Walsh durante su exposición en la puerta del ex Casino de Oficiales de la ESMA, pegado a los vidrios que cubren la fachada del ex centro clandestino con los rostros de cientos de detenidos-desaparecidos. Confesó que “el 40º aniversario me pega más fuerte” no por el número redondo sino por la ausencia de Lilia, fallecida hace dos años y a quien confortó desde aquel 25 de marzo, y que “es difícil asimilar” que Walsh -quince años mayor- murió a la edad que hoy tiene uno de sus hijos.

El periodista de PáginaI12 habló primero sobre “Juan se iba por el río”, contó que Walsh “quería escribir una novela pero empezaba y se trancaba”, por eso decidió escribir cuentos con un personaje común para después enhebrarlos. Luego repasó las experiencias de ANCLA, que definió como “una simulación de agencia noticiosa”, y Cadena Informativa, una sola hoja que relataba un episodio concreto y cerraba con la invocación a “sentir la satisfacción moral de un acto de libertad” y “derrotar el terror”. “Líneas magistrales”, las definió Verbitsky, que al investigar la historia política de la Iglesia católica descubrió que estaban inspiradas en panfletos de esa institución en su campaña contra Perón en 1954, de la que participó el hermano de Walsh, luego piloto de uno de los aviones que bombardearon Plaza de Mayo. También destacó al apelación a “elementos de la cultura popular” en referencia a la idea de cadena. “Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando”, leyó y recordó que era el eslogan de la publicidad de la época.

Al analizar la Carta Abierta, el periodista remarcó “la visión profunda sobre las consecuencias del golpe de Estado” que evidencia la definición de la política económica como “la explicación de sus crímenes” pero también de “una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”. “Y eso que no llegó a ver las peores medidas económicas: la ley de entidades financieras se aprobó meses después”, reflexionó. La conducción de Montoneros le objetó ese párrafo pero Walsh, que firmó la carta con su nombre, no lo sacó ni lo modificó, contó Verbitsky. Cerró la primera parte de su exposición con la célebre definición de Walsh sobre cuál es “el campo del intelectual” y con una lectura de “Las cosas que quiero”, de los diarios del escritor, que arranca por “Lilia” (eliminada de una de las primeras ediciones de ese texto) y termina con “la sumersión en los otros”. “Eso logró Rodolfo”, concluyó.

“Yo estoy del otro lado del espejo”, arrancó Gras, que es abogado y docente. “Mi tarea es notoriamente más ingrata”, admitió antes de relatar su secuestro en enero de 1977. Militante montonero como Walsh y Verbitsky, contó que Pernías “estaba entre azorado y fascinado por el mundo” de esa organización, por lo que periódicamente lo citaba para entrevistarlo en su oficina del sótano de la ESMA. Fue allí que, no con capucha sino “con los anteojitos” que sólo le permitían ver algo gracias a su nariz pronunciada, fue testigo del “griterío total” de la patota que llegaba y pudo ver “el cuerpo de Rodolfo”, desnudo de la cintura para arriba, con el pecho atravesado por una ráfaga de ametralladora, sobre una camilla, rumbo a la enfermería.

Luego contó cómo se topó con los papeles robados a Walsh en el armario de Pernías y detalló lo que vio y leyó: una carpeta con recortes de noticias policiales, la colección del diario de la CGT de los Argentinos, tres documentos críticos a la conducción de Montoneros, un ejemplar de la Carta Abierta y el cuento “Juan se iba por el río”. “Fue un golpe descubrir que la crítica al militarismo había sido puesta en palabras”, contó. Confesó que los cautivos de la ESMA todavía no sabían sobre los vuelos de la muerte, que creían lo contrario: que los trasladados, en teoría a “quintas de recuperación”, eran quienes sobrevivirían, y viceversa. Luego recordó su primer encuentro con Lilia en un bar de Madrid en 1982. La compañera de Walsh, que lo había ayudado a tipear la Carta y el cuento, comenzó a recitar las primeras líneas de “Juan se iba por el río” y se asombró al ver que Gras lo recordaba. “Fue mágico: dos personas tratando de reconstruir la herencia perdida del mejor escritor de su generación”, resumió.

“Estos papeles detenidos desaparecidos son una asignatura pendiente. Me resisto a creer que quienes tuvieron ese material en sus manos lo hayan destruido”, reflexionó Verbitsky horas después, tras la intervención del escritor Marcelo Figueras, convocado como “cronista invitado” por los organizadores, y de la visita por el Museo-Sitio de Memoria. “Yo creo, y Rodolfo creía, que los papeles perduran, no se pierden, y la experiencia internacional dice que las burocracias de poder aman el archivo. Por eso tengo la esperanza de que ese material pueda recuperarse, ya que es parte significativa de la cultura de este país”, remarcó.

Al repasar los contenidos de la muestra, el presidente del CELS elogió el rigor científico que le imprimió el equipo que encabeza Naftal y celebró que “aquí no hay una visión sectaria de la historia, no se está haciendo propaganda de nada: se muestra hechos tal como ocurrieron”. Advirtió sobre “el revisionismo que se pretende instalar” y mencionó como actor central al secretario Avruj, que en los últimos días anunció la intención de revisar los planes de estudio de historia argentina sobre los 70. “Por ahora no dicen que quieren negar, dicen que quieren ‘memoria completa’, un inventó del actual papa Francisco en el año 2000”, dijo Verbitsky, y recordó que fue el entonces jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, quien relató los planteos sobre una “mesa de consensos” que proponía el entonces arzobispo porteño Jorge Bergoglio.

Ante la imposibilidad de frenar los procesos judiciales “lo que hacen es echar arena en los engranajes: negar presupuesto, cerrar unidades investigativas, despedir personal, no cubrir vacantes judiciales”, describió. “Es la forma de sabotear (el proceso de justicia) sin enfrentarlo abiertamente”, resumió. “Lo que han visto acá les provee de argumentos para resistir ese intento de revisionismo, esa tentativa de reprimir nuestra historia y de volver a una etapa superada por la conciencia social, por los años transcurridos, por las investigaciones y los juicios realizados, y por la participación de nuevas generaciones en el conocimiento de los hechos, la toma de conciencia y la ratificación del Nunca Más”.

Autocríticas feministas y movimientos antisistémicos



Por Raúl Zibechi

La vitalidad  de un movimiento, como la de cualquier ser vivo, se puede palpar en su capacidad para cambiar, modificar el rumbo, ejercer la crítica y la autocrítica, algo tan olvidado por las viejas izquierdas. Una característica de lo avejentado es la repetición, la inercia y la incapacidad de moverse del lugar elegido.

Este 8 de marzo nos ha deparado enormes movilizaciones, que son la doble consecuencia de la violencia sistémica contra las mujeres y de la persistencia de los movimientos feministas que no se arrugan a la hora de ir contra la corriente, aún siendo pocas en cada movilización. Más de 200 mil manifestantes en Montevideo, ciudad que cuenta con poco más de un millón de habitantes, habla de la extensión notable del movimiento que, para llegar a esa cifra, realizó decenas de actividades y concentraciones pequeñas en los últimos años.

Uno de los hechos más notables fue la difusión de un documento titulado Algunas reflexiones sobre metodologías feministas, emitido por un conjunto de referentes y organizaciones que se reivindican del feminismo descolonial. No tengo la menor intención de inmiscuirme en los asuntos internos del movimiento, sólo pretendo destacar lo que los varones antipatriarcales y los movimientos antisistémicos podemos aprender de un texto que, en su subtítulo, anuncia: a propósito del llamado a un paro internacional de mujeres para el 8 de marzo(goo.gl/rpqvH8).

El documento destaca que los espacios de mujer están haciendo un ejercicio de autocrítica al reconocer su raíz eurocéntrica, las limitaciones de sus agendas y lo problemático de sus estrategias cuando entran en contacto con esos otros mundos que existen en nuestro continente. En suma, los mundos negros, indios y mestizos.

El eje del texto gira en torno a los métodos de lucha, destacando que ellos dicen mucho sobre las bases en que se asienta un movimiento social y tienen además la capacidad de regular los mundos. La crítica/autocrítica gira en torno al llamado a realizar un paro del pasado 8 de marzo. Vale la pena citar largo.

“El paro de actividades ha sido una estrategia que surge dentro del contexto particular de la revolución industrial y la lucha de la clase obrera europea. Un método que logró legitimidad dentro del pacto entre clase obrera y burguesía en los años del Estado de bienestar europeo. El paro como estrategia hace parte de una genealogía de resistencia dentro del mundo de lo humano, aquel constituido por el pleno desarrollo del sistema capitalista”.

El texto nos remite a Frantz Fanon, al destacar la diferencia entre el mundo donde se respeta la humanidad de las personas y el mundo de los sótanos, donde la vida humana no vale nada. Entonces, dice, el problema del paro surge cuando se intenta convertirlo en método universal aplicable a cualquier experiencia histórica. Es evidente que las mujeres (y los varones) de ese mundo no pueden hacer paro, por eso cortan rutas, toman edificios, ocupan tierras.

El documento llama a pensar en las compañeras que no pueden parar, las que por necesidad venderán en la marcha, las que el día de huelga convocada estarán sembrando, cultivando o cocinando el alimento que comeremos las que ese día paramos. La lista sigue e incluye las formas de vida autogestionadas (tianguis por ejemplo), las trabajadoras del sexo, aquellas que junto a sus compañeros subalternos serán responsables de que el mundo siga girando y la vida siga siendo posible mientras nosotras paramos. El paro es una estrategia útil, se preguntan, para las personas racializadas y subalternas, para las condenadas del mundo, para las lesbianas y trans antirracistas.

El texto es fuerte. Sobre todo cuando pone el dedo en temas delicados. Es interesante cómo determinados países dentro del sur global, y dentro de América Latina en particular, se convierten en referentes y vanguardias de la lucha feminista. ¿Qué significa que nuestras luchas políticas sean definidas por un pequeño grupo de feministas blancas y blanco-mestizas privilegiadas asentadas en las capitales de los países hegemónicos de la región?.

Sin duda se refiere a nuestros países, Buenos Aires en primer lugar, donde nació el Ni Una Menos, pero también Montevideo y otros donde predomina un feminismo radical, pero blanco y de clases medias. Es incómodo. Pero es una incomodidad necesaria, imprescindible para no convertirnos, un siglo después, en algo similar a los dirigentes de la socialdemocracia alemana que terminó traicionando al movimiento obrero.

Debo confesar que el documento me remitió directamente a la comunidad que me recibió cuando la escuelita zapatista, a los espacios de las mujeres negras desplazadas por la guerra en Colombia, a las vivencias de nasas y misak del Cauca, a las comunidades mapuche, a favelas como la Maré, en Río de Janeiro, y tantos otros espacio-tiempos donde no rige la lógica en la que me eduqué y formé políticamente. Es muy incómodo cuando una negra favelada o una indígena te reciben como si fueras un conquistador, un opresor blanco.

Sin embargo, creo que esa vivencia es parte de la formación antisistémica, y no por algún empeño masoquista, sino porque es necesario sentir en el cuerpo y en el alma (León Felipe), aunque sea una mínima parte de los dolores humanos que se sufren en el sótano. Algo que no se puede siquiera palpar en la comodidad de la zona de lo humano, por volver a Fanon. En este punto, el documento de las feministas descoloniales provoca esa incomodidad imprescindible.

Desde los movimientos y el pensamiento crítico podemos hacer un esfuerzo por mirarnos en el espejo que nos colocan, sobre todo esa consigna final ¡Que ni una sea menos! El texto citado puede rebatirse en cuando a su oportunidad e, incluso, en su contenido. Es parte del debate que procesan las mujeres en sus colectivos, y no nos corresponde a los varones entrar en esa polémica.

"America First"... O la reorganización del Imperio



Por Ricardo Orozco

Desde que Donald Trump se lanzó en campaña presidencial, el debate público global en torno a su política económica se dejó arrastrar por la incomprensión que les representaba su discurso. No pasó mucho tiempo antes de que la inercia de ese debate señalara al ahora presidente de Estados Unidos como una amenaza al capitalismo, a la globalización y al libre mercado —conceptos que con frecuencia se usan indiscriminadamente como sinónimos que designan el mismo fenómeno. Así, más preocupados por la posibilidad de que la correlación internacional de fuerzas sociales verdaderamente se cimbrara o cambiara en sus proporciones, los comentócratas creen observar en las amenazas a las automotrices, en el rechazo a los tratados de libre comercio vigentes, en la posibilidad de blindar los aranceles al tráfico de mercancías, en el sellado de las fronteras y en la promoción del interés estadounidense por encima de todo lo demás la fórmula de retorno a esquemas proteccionistas, keynesianos o protosocialistas caducos.
La verdad es que esas posiciones no sorprenden. Durante décadas, desde la inauguración del neoliberalismo realmente existente en la periferia global —a través del golpe de Estado a Salvador Allende, en 1973—, el dogma del libre mercado se encargó de adoctrinar a la humanidad de manera tal que el sólo hecho de pensar en una configuración económica-social alternativa a la propuesta por Friedrich Hayek, Milton Friedman, Ludwig Mises, Walter Lippman, Gary Becker o Bruno Leoni —pioneros de la tradición monetarista de la Escuela de Chicago y la Mont Pelerin Society— estuviera fuera de toda posibilidad histórica de consecución. Y es que el argumento era sencillo pero potente: sólo el libre mercado, con sus infinitas capacidades de reciclaje, de mutación espacio-temporal y de autorregulación es capaz de ordenar a la sociedad, de dar sentido a la existencia del humano y de preservar la vida sin alteraciones en la medida en que la libre oferta y la demanda regulen todo cuanto es útil para la sociedad y todo aquello que no lo es.
En las décadas en las que el discurso neoliberal se gestó, la promoción de su (re)producción, de su aplicación material en todos los rincones del planeta tuvo como caja de resonancia el hecho de que combatía todo aquello que en Occidente representaba la Unión Soviética y el socialismo realmente existente: el neoliberalismo era lo opuesto a la planificación económica centralizada, al autoritarismo —se le llegó a denominar democracia económica—, a la no-libertad, al atraso y a la barbarie. Por ello, en las periferias globales el discurso de la apertura, de la multiculturalidad, de los derechos humanos y la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales resonaba con tanta potencia. Porque del cumplimiento cabal de dichos postulados dependía, por un lado, la apertura y acceso de nuevos mercados sobre los cuales reconstruir los niveles de la tasa de ganancia observados en el periodo inmediato posterior a la Segunda Guerra Mundial; y por el otro, el anular cualquier posibilidad de expansión soviética y modelos económicos afines o de radicalización del socialismo real.
La cuestión es que este discurso, y su implementación, no funcionaban de la misma manera en las economías centrales. En Estados Unidos, Japón y lo que posteriormente se constituyó como la Unión Europea la doctrina de la apertura sólo era válida para los mercados periféricos, no así para sus propias sociedades. Velado con instrumentos de control de calidad, normas soberanas de bienestar social en determinados rubros de la producción y el consumo, subsidios o impuestos indirectos a la importación de mercancías, el proteccionismo comercial en el centro de la economía-mundo capitalista siempre rechazó la aplicación del monetarismo tal y como lo proponían sus próceres. Porque de lo que se trata en el neoliberalismo no es de establecer un mundo de puertas abiertas en cada mercado, sino de asegurar que la periferia siga siendo el lugar en donde por excelencia se reducen los costos de producción, se externalizan los costos sociales, ambientales, políticos, etc.; y se incrementa la tasa de transferencia de capital hacia el centro.
Así pues, lo que hoy vocifera sin cesar Donald Trump, antaño lo ponían en práctica los gobiernos de Europa, Asia y Estados Unidos por medio de mecanismos más sutiles, previstos en los tratados de libre comercio; mediante instituciones arbitrales, de control de calidad y autorizadas para dirimir controversias comerciales; pero también a través de un lenguaje con una mayor corrección política, cifrados en palabras honorables y sentencias adornadas con una profusión de cortesía y buenos modales diplomáticos. Por eso las posiciones que ya incluso califican a Trump de un socialista disfrazado son absurdas no únicamente porque Trump mismo sea beneficiario directo de los mecanismos comerciales que permiten su propia acumulación de capital, sino porque, de un lado, no terminan de comprender que los modelos keynesianos (bienestaristas o de Welfare State) no se reducen a la manipulación de un par de empresas, a la colocación de aranceles a esas mismas empresas si no ceden a las demandas del gobierno, o a la renegociación de tratados comerciales más favorables para una de las partes; y del otro, que Trump no está nada cerca a proponer una economía como la cubana del siglo XX, por mucho el modelo más próximo al socialismo. 
En última instancia, además de invisibilizar los términos desiguales del intercambio comercial y financiero entre centros y periferias (o lo que en América Latina con justeza se denomina explotación), pretenden afirmar que hasta el keynesianismo es un modelo económico diferente al capitalismo moderno; cuando en realidad el propio socialismo soviético nunca dejó de ser un esquema de producción y consumo de tipo capitalista.
Justo estas miopías en el entendimiento de la estructura global de producción/apropiación moderna capitalista es lo que durante tanto tiempo ha llevado a los observadores de la política comercial de Trump a afirmar que es un peligro de muerte para el libre mercado. Porque además, al hacerlo sólo se concentran en nodos de acción específicos. De ahí que insistir en que Trump no está repatriando capitales, exigiendo al capital financiero que abandone sus inversiones en las bolsas de valores de todo el mundo, pidiendo a los bancos que restrinjan sus líneas de crédito al plano nacional; arremetiendo en contra de mineras, gaseras, eléctricas o empresas petroleras para que detengan la extracción de recursos naturales en las periferias globales, y tampoco deteniendo los flujos de mercancías, servicios y capitales desde o hacia su país; sino ejerciendo controles estatales directos en la economía para acelerar el proceso de recuperación de la tasa de ganancia —a sus niveles previos a la burbuja hipotecaria de 2008— sin tener que recurrir a instrumentos especulativos no sea mero capricho.
La estrategia de Trump se desenvuelve en dos planos. Por un lado, al interior de Estados Unidos ha sido insistente en que se tiene que acelerar la industria nacional a través de la rehabilitación y construcción de nueva infraestructura, en que los costos de los programas sociales se deben reducir (MediCare es el ejemplo por excelencia), en que los impuestos al empresariado deben ser menores y en que la actividad sindicalizada no debe ser una obstrucción a la flexibilidad laboral. Por el otro, al exterior de su país la exigencia es la contraria, decretar nuevos aranceles, retención de capital extranjero, y consolidar tratados comerciales que incrementen los ingresos estadounidenses.
Si se leen por separado, ambas posturas se pierden en dogmatismos (como creer que Trump es socialista, keynesiano o similares). Porque lo cierto es que el éxito del primer plano de acción depende del segundo, toda vez que mantener un gobierno con un déficit bajo, sin recaudar más impuestos pero sí incrementando el gasto en seguridad sólo es posible en la medida en que sean las economías externas, las que comercian con Estados Unidos las que sufraguen esos costos. Y es que si Donald Trump estuviese proponiendo algo remotamente parecido a un modelo de Welfare State, las directrices que estaría barajando en este momento serían algo más próximo a la universalización de servicios públicos como salud, educación, alimentación y vivienda (con cargo al erario), la progresividad en la recaudación de impuestos en proporción a los niveles de ingreso, la reformulación de los salarios en beneficio de las clases trabajadoras que tanto dice proteger, la austeridad gubernamental sin recortar el gasto público y la promoción de mecanismos productivos sustentables; sin mencionar la redistribución de la riqueza.
Pero no lo hace, porque resulta políticamente más redituable someter al resto del mundo bajo la amenaza de perder sus relaciones comerciales con la aún mayor economía del planeta para después obtener acuerdos que hagan eco del American First. Y la política migratoria en contra de hispanos va justo en ese sentido: eliminar el ejército industrial de reserva inmigrante para colocar en sus puestos a estadounidenses. No deja de ser importante, en este sentido, señalar que Trump no es una excepción a la regla del establishment que opera en el complejo financiero-militar de su país, es justo la regla que confirma que no existen excepciones cuando del excepcionalismo anglosajón se trata.