jueves, 28 de abril de 2016

El progresismo latinoamericano frente a sus límites

Rebelión

Por Eduardo Lucita *

La actual situación en Brasil es un eslabón más en la cadena de acontecimientos que muestran como los procesos progresistas de América latina atraviesan una situación crítica. Se combinan en la coyuntura problemas económicos, retrocesos electorales, crisis institucionales, denuncias de corruptela, pérdida del entusiasmo popular y debilitamiento de los liderazgos. Tendencias estas que se potencian unas con otras favoreciendo el avance de las derechas.América latina ha sido la región donde mayores resistencias se opusieron al neoliberalismo y de donde surgieron alternativas políticas y sociales que en varios países dieron origen a los gobiernos progresistas. Claro está que esta denominación es un genérico porque hay diferencias entre estos gobiernos. De una u otra manera todos se inscriben en el neodesarrollismo pero algunos con una impronta mucho más social liberal (Brasil, Uruguay) y otros con una mayor presencia estatal (Venezuela, Ecuador, Argentina hasta hace poco), en tanto que algunos para el logro de sus reformas avanzaron en rupturas parciales con el imperialismo y en un discurso y prácticas anticapitalistas (Bolivia, Venezuela).
La década larga
En la llamada década larga la mayoría de estos gobiernos han hecho avances importantes en lo social y en el manejo de las principales variables económicas, así como han buscado posicionamientos autónomos en el plano internacional.
Se beneficiaron ampliamente de los nuevos términos del intercambio internacional, favorables a los países productores de materias primas (granos, minerales y metales, hidrocarburos). El PBI creció, las cuentas corrientes tuvieron saldos positivos, las monedas se revaluaron frente al dólar y la relación deuda/PBI se redujo. Contaron así con recursos suficientes para expandir la acción del Estado y hacer políticas sociales activas. Estimularon el consumo, ampliaron derechos sociales, desenvolvieron fuertes programas asistenciales, subsidiaron a empresas. Todos ampliaron el gasto público social en términos del PBI, destacándose Argentina y Brasil (en ese orden) como los de mayor porcentaje. Todos redujeron los índices de pobreza aunque la región sigue siendo la más desigual del planeta.
En general el ascenso en las condiciones más elementales de vida no fue acompañado por un rápido acceso a los servicios esenciales –salud, educación, comunicaciones, vivienda- lo que generó tensiones de nuevo tipo.
Autonomía e integración
De conjunto puede decirse que modificaron la relación de fuerzas sociales pero no lograron modificar el patrón de acumulación y la inserción subordinada al mercado mundial, ni distribuir la riqueza. Así el extractivismo y la primarización crecieron, mientras descendía la manufactura. “Si en 1998 todos tenían al menos el 15 por ciento de su PBI explicado por la industria, en 2012 solo quedaba Argentina” superando ese porcentual. (Le Monde Diplomatique, Mayo/junio 2014)
El desarrollismo de los años ’60 estaba más centrado en el desarrollo al interior de los estados-nación, por el contrario el neodesarrollismo de esta época necesita de la integración de ahí los éxitos de haber constituido organismos como la UNASUR y la CELAC (que por primera vez excluyen la participación de EEUU y Canadá) o el ALBA (que aún en muy pequeña escala muestra que hay otra forma de comerciar y de relacionarse). La relación con los BRICS y jugar en el marco de la multipolaridad son también muestras de la búsqueda de autonomía. Sin embargo no puede dejar de mencionarse los fracasos con las iniciativas del Banco del Sur, Petrosur o la moneda única, entre otros.
Pasada la década larga
Diez, doce o quince años después la derecha se muestra dispuesta a recuperar el poder político perdido. Todo inició en 2011 con el nacimiento de la Alianza para el Pacífico constituida por México, Perú, Colombia y Chile -países que tienen firmados TLC con los EEUU. Ha continuado con la derrota electoral del kirchnerismo en nuestro país; el triunfo parlamentario de la derecha en Venezuela; la pérdida del referéndum por la re-reelección en Bolivia y en estos días la fuerte ofensiva buscando un golpe jurídico/institucional en Brasil. Cierto es que EEUU juega sus fichas en este tablero buscando recuperar íntegramente su “patio trasero” –los golpes en Honduras y Paraguay junto con intentos desestabilizadores en Venezuela y Bolivia fueron un anticipo. La crisis mundial desatada en 2007-2008, que amenaza con una nueva recesión, juega también su papel, esto es notable en Brasil y Venezuela pero no lo era tanto en Argentina y mucho menos en Bolivia, sin embargo también sufrieron derrotas políticas.
Debates
Ya en el 2013 comenzó un intercambio de opiniones entre analistas e intelectuales comprometidos con los procesos progresistas acerca de si era posible una reversión de los mismos. Estos debates se han incrementado en estos primeros meses del 2016 y ahora se discute si estamos frente a un fin de de ciclo. A riesgo de simplificar demasiado puede decirse que las posiciones pueden agruparse en tres miradas.
La primera es que estos procesos están ligados a la evolución de la renta de la tierra. Si en el inicio del ciclo se beneficiaron de las alzas del precio de los commodities ahora la baja de los mismos determina el fin de ciclo. Como no pudieron romper con la integración subordinada ni con los nudos endógenos que traban el crecimiento emergen ahora problemas económicos no resueltos, dificultades de gestión, estancamiento en las políticas sociales y debilidades políticas.
Una segunda mirada es un poco más compleja. El mundo ha ingresado en zona de estancamiento estructural, empujado por la deflación generalizada, la caída de la demanda internacional y la incapacidad del sistema para recrear nuevos atajos financieros, lo que impacta fuertemente en América latina. La crisis mundial opera como una barrera al crecimiento, para superarla estos gobiernos deberían haber radicalizado sus propuestas, no lo hicieron y terminaron cediendo ante los poderes económicos tradicionales y aliándose políticamente con sectores más a derecha. Queda así expuesta la incapacidad del neodesarrollismo para avanzar en transformaciones profundas.
Una tercera visión se ubica en un plano mucho más político/ideológico. Se trataría de una crisis de la hegemonía que estos regímenes supieron construir. Crisis que se expresa en la ruptura del consenso policlasista, sea por la situación económica, sea por los intentos de continuidad en el tiempo (re-reelecciones), por las corruptelas o por las prácticas desmovilizadoras. Así los gobiernos terminan apoyándose en el clientelismo y el electoralismo para garantizar gobernabilidad.
Futuro en disputa
Esta visiones no son contradictorias ponen el acento en situaciones diferentes pero que pueden verse como complementarias. De conjunto están mostrando que el progresismo al no plantearse un horizonte de superación del capitalismo y quedarse solo en las reformas –con mayor o menor intensidad según los casos- y en una actitud conservadora en cuanto a la autonomía de las masas populares, encuentra allí sus propios límites.
Producto de la combinación de una economía mundial que marcha al estancamiento de largo plazo y de la recomposición de las derechas surge un nuevo escenario y el futuro de nuestra región está en disputa. No pareciera existir mucho margen para los progresismos distribucionistas o capitalismos estatales que requieren cierta autonomía de los poderes mundiales, al mismo tiempo que hay un piso de derechos sociales conquistados que los trabajadores y los sectores populares no cederán sin pelea, en tanto nada garantiza que los nuevos proyectos neoliberales se consoliden.
Nos encontramos entonces en un momento bisagra en que vuelve el enfrentamiento abierto con el neoliberalismo. A diferencia de los ’90 hoy es posible y necesario darle a ese enfrentamiento una perspectiva anticapitalista.
*integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda.

miércoles, 27 de abril de 2016

Una Entrevista con Gustavo Castro, Testigo Principal del Asesinato de Berta Cáceres


Tomado del Diario The Intercept 

Escrito por Danielle Marie Mackey

Gustavo Castro fue el testigo único del asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres, el día 3 de marzo de este año. Castro, director de Otros Mundos, una organización ambiental en Chiapas, México, también recibió disparos en el ataque. Después de prohibírsele irse de Honduras, a Castro lo liberaron el día 30 de marzo, a partir de lo cual se acomodó en una ubicación no revelada. La semana pasada habló por teléfono con The Intercept sobre la noche del asesinato y las razones por las cuales el ambientalismo en Latinoamérica resulta ser tan peligroso.

La experiencia de Castro durante el último mes que estuvo en Honduras nos ofrece una mirada extraordinaria del funcionamiento del sistema de justicia hondureño, el cual se caracteriza por tener una cultura de impunidad. En repetidas ocasiones, durante los meses previos al asesinato, Cáceres dijo que estuvo siendo hostigada por Desarrollos Energéticos, SA (DESA), la compañía privada de energía detrás del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, al cual ella se opusó vehementemente. Después del asesinato, la familia de Cáceres señaló de inmediato a DESA. El 31 de marzo, el Ministerio Público de Honduras anunció en un comunicado de prensa que había incautado armas y documentos de la oficina de DESA y cuestionado a varios empleados.
Al ser consultado al respecto, DESA hizo la siguiente declaración: “La Junta Directiva de la empresa que desarrolla el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca no han dado ninguna declaración ni se tiene previsto hacerlo hasta que las autoridades de investigación determinen las causas y hechores del lamentable hecho que acabo con la vida de la dirigente indígena Berta Cáceres.”
¿Qué pasó en las últimas horas con Berta Cáceres?
Yo llegué el primero de marzo a San Pedro Sula, y ese día me habían alojado en otra casa, en una casa de COPINH en La Esperanza. A Berta tenía años de no verla físicamente, pero estuvimos en contacto por correo electrónico. Yo iba a dar un taller de capacitación ambiental. Ese mismo día, Berta me dice, “hermano, véngase acá a mi casa, que acá hay internet y puede comunicarse con su familia.” Y entonces es así como ella me aloja en su casa, y estuvimos platicando un rato incluso también de las amenazas que ella recibió durante las semanas previas, intimidaciones y fuertes amenazas por parte del personal y también, al parecer, sicarios contratados por la empresa DESA, del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca.
Entonces le decía a Berta, esta es una casa muy sola, muy alejada, ¿cómo podés quedarte acá tan sola? Entonces ese mismo día me quedé en su casa, y me puse a trabajar, para preparar el segundo día del taller, y ella estaba también en su habitación. A medianoche se oyó el portazo muy fuerte en la puerta de su casa e inmediatamente en mi cuarto entra uno de los sicarios, y paralelamente también a su habitación entra otra persona. Todo fue muy rápido, 30 segundos quizás, en donde simultáneamente la asesinan a ella y a mi me disparan. A ella la tenían bien localizada y estaban esperando a que estuviera sola, entonces yo creo que les sorprendió ver a otra persona ahí, y no sabían qué hacer, así que simplemente me dispararon y salieron corriendo.
¿Andaban tapados de la cara?
Bueno, no sé del otro, pero él que me disparó no. No tanto (logré ver la cara de la persona), pero de alguna forma ahí me convierto en el principal testigo, en el testigo protegido.
Cuando ella te mencionó que había recibido las amenazas por parte de DESA y Agua Zarca, ¿te especificó en algún momento si esa gente que le andaba persiguiendo era de las fuerzas estatales de seguridad de Honduras? ¿O que eran pandilleros o personas particulares?
Human rights activists take part in a protest to claim justice after the murdered of indigenous activist leader Berta Caceres in Tegucigalpa on March 17, 2016. Caceres, a respected environmentalist who won the prestigious Goldman Prize last year for her outspoken advocacy, was murdered in her home on March 3, her family said. AFP Photo/Orlando Sierra. / AFP / Orlando Sierra (Photo credit should read ORLANDO Sierra/AFP/Getty Images)
Manifestantes solicitaron justicia por el asesinato de la líder indígena Berta Cáceres, Tegucigalpa, Honduras, el 17 de marzo de 2016.
No recuerdo ningún comentario así, pero más bien eran trabajadores o gente contratada a favor de la propia empresa. De hecho cuando yo me vino acá a México, el día 30 de marzo, hubo un comunicado público que sacó el Ministerio Público de Honduras en la prensa y en el que se señalaba como parte de la línea de investigación a la empresa. Incluso en el comunicado anuncian que ya habían incautado armas y cuestionado a unas personas de la empresa. Pero no querían llegar a ese punto. Antes de llegar a esa línea de la investigación, me daba la impresión que querían ver si otra línea de investigación les resultaba útil o creíble para la opinión pública nacional e internacional, pero eso era imposible, o sea, toda la gente de COPINH sabía los antecedentes de inmediato. Entonces no hallaron otra versión creíble y no tuvieron otra opción que ir sobre la empresa. Desconozco qué avances han habido en torno a esta línea de investigación.
Durante la última década han habido más de 100 asesinatos de líderes ambientalistas en Honduras. Y todos estos conflictos también vinculan mucho al ejército, a la policía. Es parte de la realidad de Honduras. En este caso muy específico, ella decía que la culpable era la empresa. La empresa era la que tenía un enfrentamiento muy fuerte, muy directo con ella.
Al principio se dijo en los medios que te cuestionaron, te llevaron al aeropuerto y que de repente te dijeron que no ibas a poder salir del país. ¿Así pasó?
Sí. Hubo mucha confusión y mal manejo también del asunto. Los primeros tres, cuatro días estuve en diligencias ahí en La Esperanza todo el tiempo. Yo podría haberme negado participar varias veces, porque uno como víctima y como testigo protegido tiene el derecho de declarar una orden preventiva por seis horas. Sin embargo nunca usé ese instrumento sino que cada vez que me pidieron más diligencias, las hice a cualquier hora, en la madrugada, cuando sea. Entonces estuve casi cuatro días sin dormir. Di la declaración ministerial, la declaración ante el fiscal, pruebas médicas, careos, reconocimiento de fotografías, etc.
Y sí, primero dijeron que me podía ir. Siempre me decían que sólo esta cosa, que solo otra cosa, que solo necesitamos una cosa más, y al final al parecer todo estaba listo. Me alistaron incluso un helicóptero para regresar a Tegucigalpa el día 5 de marzo. Por cuestiones climáticas no podían aterrizar el helicóptero, y entonces se despliega un operativo para acompañarme a Tegucigalpa por tierra. Después la fiscalía dice que iba huyéndome, lo cual es una re-mentira.
Entonces llegué a la embajada Mexicana, donde el embajador y el consulado consiguen mi boleto de avión para el 6 de marzo a las 6:20 de la mañana. Al entrar al aeropuerto, unas oficiales me esperaban, todos estaban escondidos como si fuera necesario eso, como si fuera de orientación criminal el asunto en lugar de ser yo testigo protegido y víctima. Era un operativo tan sinvergüenza, como si yo llevara un ejército a mis espaldas. Y el embajador y el consulado acompañándome. Y de repente aparecen ocho, 10 de la Fiscalía y el Ministerio Público a cerrarme la puerta y decirme que no podía salir. Además ni siquiera querían entregar ningún documento oficial. Yo sé que es un gobierno golpista pero fue tan ridículo que después estaban pidiendo disculpas al embajador y a mí, por ese papel que jugaron lo cual no era necesario. Y obviamente tenían que justificarse ante la prensa nacional e internacional con que yo me iba a huir. En ese momento yo pudiera haber dicho, yo voy. En el marco de un convenio entre México y Honduras de cooperación en materia penal, como víctima y testigo protegido, tuve el derecho de participar en las diligencias desde México. Yo no soy delincuente, soy víctima. Se les olvidaba eso.
Me dijeron, bueno, sólo una diligencia más y estás bien. Yo pedí más seguridad para el viaje de regreso, un chaleco antibalas y más acompañamiento de seguridad. Lo que me pidieron fue una declaración más pero luego resultó ser que eran careos. Al final de la noche salieron con un documento diciéndome que te quedás 30 días más. Era de una manera también ilegal, pues la jueza argumentó tratados internacionales de DDHH para imputados. Cuando mi abogada reclamaba eso, la jueza lo que hizo fue no solamente sacarla del caso sino además suspenderla de su ejercicio profesional por 15 días.
El gobierno quiso tenerme físicamente bajo su control. No tiene ley de víctimas. Tampoco hay reglamentos ni protocolos, ni presupuesto para los defensores de derechos humanos. No hay tampoco un reglamento para los testigos protegidos. Entonces ellos querían que estuviera bajo su supuesta seguridad cuando no hay ningún reglamento que les obliga a nada. Razón por la cual me quedé en la embajada de México. Pero fue un mes de una hipertensión horrible, cuando el gobierno ante tanta falta de reglamentos podía imputarme tranquilamente y llegar a la embajada en cualquier momento con una orden judicial y ante eso la embajada no hubiera podido hacer nada. Una semana antes de que yo llegara, se había disuelto el Consejo de la Judicatura, entonces no había instrumento legal para mi defensa. No había con quien demandar a un juez que cometiera un acto ilegal porque la comisión estaba disuelta. Entonces me encontré en una total indefensión jurídica. Sin abogada, porque la había suspendido su ejercicio profesional. Y parecía que ni la presión internacional ni el gobierno mexicano podían hacer nada. Entonces hubo una total inseguridad — y pues una violación permanente de mis derechos humanos.
¿En algún momento intentaron culpabilizarte oficialmente de algo?
No fue nada explícito. La prensa manejaba rumores de que desde el Ministerio Público hubo intentos de ver si podían justificar que yo estaba involucrado de alguna manera en eso. Pero con las pruebas y mis declaraciones, simplemente no podían inventar tanta farsa. Por más que le dieron vueltas, llegaron a la empresa, no tenían otra opción. Yo tuve la sensación de que por eso me detuvieron, porque si encontraban algo me querían ahí. Era una incertidumbre horrible, sobre todo porque sientes que no tienes abogado. Que tienen la capacidad de dejarte en la total indefensión jurídica.
¿Cómo explicas que oponerte a las represas hidroeléctricas resulte ser una amenaza tan grande?
No es así solamente en Honduras — también sucede en Guatemala, México, Chile, etc. Una de las razones es que las represas significan la inundación de grandes territorios de selva, de bosques, y de territorios indígenas y campesinos. Y eso genera una reacción muy fuerte de los pueblos, porque son miles y miles los desplazados violentamente.
Por otro lado, uno de los mayores negocios en este momento es la venta de energía eléctrica, especialmente en América Latina, porque los tratados de libre comercio están abriendo a las empresas transnacionales las grandes inversiones. Y eso qué significa? Por ejemplo: los tratados de libre comercio permiten a las grandes inversionistas la instalación de maquiladoras, de parques industriales, de infraestructura, de minas, todas son cosas que consumen muchísima energía y muchísima agua. Tomá en cuenta que una mina de oro utiliza de 1 a 3 millones de litros de agua cada hora, y eso implica ceder el agua de las comunidades, sus ríos, los pozos. Y utilizarlo para generar energía eléctrica para los grandes corredores industriales. Entonces la venta de la energía, y por lo tanto las inversiones en energía, son de los negocios más rentables para la gran capital. Pero implica enfrentarse en una disputa por el territorio con las comunidades campesinas e indígenas.
Si a eso le sumamos que bajo el Protocolo de Kyoto han inventado la estúpida idea que las represas generan energía limpia, entonces vemos que para ganar bonos de carbón y reducir los gases invernaderos, los países del norte invierten en represas. Por esto tenemos un mundo de construcción de represas.
Hoy casi todos los países de América Latina tienen tratados de libre comercio con los EEUU, Canadá, Europa, y algunos también con Asia. Significa que tienen que modificar su constitución, sus reglamentos ambientales que rigen el agua, la energía y la inversión extranjera, para adoptar a los nuevos marcos de libre comercio. Si no las empresas te demandan. Y para los gobiernos les es más fácil reprimir que pagar las indemnizaciones que los tratados de libre comercio les obligan a otorgar a las empresas. Sirve de ejemplo el caso de El Salvador y la mina de oro. El Salvador ha tenido que gastar millones de dólares para defenderse de la demanda de una empresa ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, del Banco Mundial. Estamos hablando de una mina, pero imagínate 10,000, 15,000 — estamos hablando de miles de concesiones mineras en la región. Y si a eso le sumás las represas, y las carreteras, los puertos, los aeropuertos, el fracking, el petróleo, los grandes centros comerciales, las zonas económicas especiales, las ciudades modelo, los grandes conjuntos turísticos de élite — hay tantas concesiones.
Si los gobiernos hacen eco de los reclamos de derechos humanos de los pueblos — por contaminación del agua, por afectaciones de tierras, por no tomar en cuenta la información previa y consentida de las comunidades — o si expulsan a una empresa porque derramó al río su desecho tóxico, porque asesinó pueblos, porque la gente que vive cerca del sitio de la mina está enferma de cáncer como es el caso en Honduras, México y Guatemala — si los gobiernos deciden hacer algo con esos reclamos de derechos humanos, y expulsan a las industrias extractivistas, ellos tendrán que pagar millones y millones de dólares que no tienen. Cada país tendría que vender su propio país 20 veces para acabar con la deuda. Entonces no es fácil de resolver.
Eso lleva al enfrentamiento con los pueblos. Y significa un enfrentamiento cada vez más terrible por cosas como el Acuerdo Trans-Pacífico de Cooperación Económica, así que los gobiernos van a preferir criminalizar la protesta ciudadana, que antes era un derecho humano: el derecho a la movilización pacífica. Ahora todo eso lo llaman “terrorismo,” “violencia.” Es una criminalización de los derechos humanos.
En una entrevista reciente, Hillary Clinton dijo que el golpe de estado de Honduras no era ilegal. ¿Tienes una opinión al respecto?
Me parece que el gobierno al final de cuentas tuvo que justificar que otro grupo llegara al poder, y la antigüedad jurídica en Honduras permite posicionar cualquier tipo de argumento. Por ejemplo, a Zelaya una de las razones por las cuales le dijeron, “estás mal y te vamos a destituir,” es que propuso modificar la constitución para que hubiese reelección. Eso mismo es lo que ahora está haciendo el actual presidente, Juan Orlando Hernández — modificando la constitución para que haya reelección el siguiente año. Entonces por eso digo que depende de cómo lo ves. Si lo propone Zelaya, es inconstitucional y hay que destituirlo. Si lo proponen las fuerzas oligárquicas y hegemónicas, pues es legal, es democrático.
¿Cómo ves tu futuro? ¿Tienes pensamientos al respecto, o estás viviendo más día a día?
Más día a día. Me preguntan muchos si tiraré la toalla, si soy como el boxeador que ya no aguanta más y se da por vencido. Y les digo, no, esa toalla la estoy recogiendo. Esta lucha se tiene que mantener. Y yo no soy el único. Hay por toda América Latina miles de personas criminalizadas, que están siendo perseguidas y amenazadas, porque están luchando por los derechos humanos y por el bien de todo el planeta. Nos tenemos que dar cuenta de que nadie estamos exentos de esta criminalización. Como muchos amigos que han sido asesinados por resistirse. Pero somos muchos, y persistirémos en esto.
El capitalismo atroz no puede seguir así, de forma tan acelerada, extractivista. Está acabando con este planeta. Yo creo que el gran reto que tenemos es darnos cuenta que otros mundos son posibles, que podemos construir otras cosas distintas, con dignidad y con justicia. Hay agua para todos. Hay tierra para todos, hay comida para todos. No podemos seguir alimentando este sistema depredador de acumulación de capital incesante en tan pocas manos. Este sistema es insustentable en sí mismo. Entonces desde dónde estemos — en América, en Europa, en Asia — a todos nos va a afectar. Parece a veces que la crisis no llega a otros lados, y a veces los problemas que hay en EEUU, en Canadá, en Francia, en España no se vinculan de manera estructural al mismo capitalismo. Pero ojalá nos demos cuenta pronto, porque nos afectará a todos, tarde o temprano. Y yo quiero decir que estamos a tiempo todavía para hacer algo, y urge.

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La persecución continúa a los defensores de los derechos humanos



Por Sandra Rodríguez

Pese a las constantes denuncias de que Honduras es uno de los países que más violenta los derechos humanos, de igual forma obstaculiza la labor de los y las defensoras a nivel nacional, poco o nada hace cambiar esta imagen.

Cuando a nivel internacional se denuncia lo que sucede con quienes defienden los DDHH en este país centroamericano, representantes del gobierno salen a la defensiva diciendo que “son malos hondureños”. En el Congresos Nacional se aprueban leyes para mejorar el sistema de vida, incluso el 15 de mayo del 2015 se aprobó  Ley de Protección para las y los Defensores de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia, donde abarca tanto que deja indefensos a muchos.
Según la Dirección General del Sistema de Protección de Defensores, desde que se aprobó la Ley han recibido 20 casos, a los que se la ha dado seguimiento con las medidas de protección acorde a cada persona, que en su mayoría son periodistas y tres ambientalistas; pero constantemente hay defensores de DDHH que interponen denuncias por hostigamiento, amenazas o intimidación debido a su labor, solo que, según la víctimas, no acuden a las instancias estatales, porque cuando lo han hecho, les hacen caso omiso.
Sucede que en ocasiones, presentan las denuncias ante autoridades policiales o fiscalías del Ministerio Público, pero no ven seriedad en la recepción de los hechos, o les dicen que van a investiga, pero no les dan más información de los avances en el proceso.
Algunos defensores, acuden a organizaciones de DDHH  para dejar constancia de lo que les sucede en sus localidades, como es el caso del ambientalista Luís Germán Arteaga Méndez, acusado de supuestas amenazas contra Luís Enrique Sánchez Torres, ambos vecinos del municipio de Talanga, 55 kilómetros al norte de Tegucigalpa.  
Arteaga Méndez, acudió hace unas semanas al Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, para denunciar persecución de parte de Sánchez Torres, quien lo acusó de amenazas ante el Juzgado de Letras de lo Penal Sección Judicial de Talanga.
El pasado 16 de marzo el Juez Ozias Suárez Álvarez, le dictó medidas sustitutivas a la prisión de firmar en ese Juzgado cada miércoles, no salir del país, no acercarse a la casa del ofendido y no comunicarse con Sánchez Torres, quien ha sido auxiliar de la Municipalidad.
El jueves anterior, en la audiencia Inicial, supuestamente Arteaga Méndez se alteró, y casi que no dejaba hablar al juez, por lo que el operador de justicia decidió mandarlo a la penitenciaría nacional “Marco Aurelio Soto”, en el municipio de Támara, FM, durante tres meses.
Familiares y compañeros de Arteaga han denunciado el hecho, consideran que no es una medida justa, no se explican porque su pariente recibe estos ataques, y creen que  Sánchez Torres recibe algún tipo de protección de parte de las autoridades.
Procuradoras de DDHH del COFADEH se apersonaron a las entidades correspondientes para conocer más detalles del hecho y verificar la integridad de Luís Arteaga, quien se siente indefenso ante la falta de justicia.
Arteaga podría pasar tres meses en prisión, y no sabe a qué se debe esta persecución que hace unas semanas había denunciado en el COFADEH, cuando fue acompañado por miembros del Comité Ambientalista del Valle de Siria, del cual ha formado parte.
Desde el Comité Ambientalista del Valle de Siria, pobladores de la región se han enfrentado a luchas por la defensa de los bosques, las cuencas de agua y contra la explotación minera, además han sido procesados judicialmente, acusados de obstaculizar proyectos de desarrollo de parte de terratenientes, incluso en esos requerimientos han sido aplicados a personas de la tercera edad, que también defienden los bienes comunes.  
El pasado 2 de marzo en la noche, la defensora de DDHH conocida mundialmente, Berta Isabel Cáceres Flores, fue asesinada en su vivienda, el La Esperanza Intibucá, pese a las múltiples denuncias que había hecho ante las autoridades competentes y gozando de medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, las autoridades encargadas de cumplirlas, fueron incapaces de protegerla, incluso a casi 50 días del crimen, no han rendido un informe de los hechos.
El 27 de agosto del 2014, fue asesinada la lideresa campesina Margarita Murillo, mientras trabajaba en su parcela, en el municipio de Villanueva, Cortés. Era una defensora de los derechos obreros, sindicales, feminista y defendió hasta con su vida el derecho a la tierra, y es otro caso que permanece en la impunidad.
Según Amnistía Internacional, AI, Honduras es el país número uno más peligroso para defender los derechos humanos.
Una delegación de AI, visitó el país el mes pasado y exigió al Estado de Honduras que escuche las consideraciones de las organizaciones de la Sociedad Civil en un contexto de total impunidad frente a las grandes violaciones a los derechos humanos y con conocidos problemas en las investigaciones penales y criminales, informó Ericka Guevara Rosas encargada de las Américas de esta organización internacional.   

Embestida neoliberal



Mientras esperamos el desenlace de la novela criminal de la Policía Nacional los empresarios y el gobierno continúan con la embestida neoliberal en nuestros territorios. Un reciente estudio del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación ERIC con la Universidad de San Luis Missouri, denominado “Impacto socio ambiental de la minería en la región noroccidental de Honduras” advierte que el 35 por ciento del territorio hondureño está concesionado para proyectos mineros.

Dicho estudio desvela el modelo estractivistas en Honduras, sus orígenes, sus impactos y las estrategias de operación de las empresas mineras en los territorios. El extractivismo supone la apropiación privada de grandes volúmenes de bienes comunes no renovables como petroleros, mineros, energéticos, monocultivos agrícolas, todo para exportar.

Otras características relevantes del modelo extractivo es la acumulación por desposesión del territorio a las comunidades indígenas y campesinas, conversión de sus territorio en reservas minerales, fractura del tejido social comunitario y la explotación minera a cielo abierto. El modelo económico extractivista funciona en base a una triple alianza: las multinacionales con sus socios menores las élites empresariales locales y con un gobierno autoritario y militar.

El principal promotor del extractivismo en Honduras se llama Juan Orlando Hernández. Su compromiso se expresa en la aprobación de la ley de minería, la concesión de amplias zonas territoriales para la exploración y explotación minera, la concesión de los ríos para represas hidroeléctricas y la aprobación de las Zonas Especiales de Desarrollo Económico. Todo este paisaje de saqueo de las riquezas y pérdida de soberanía son los principales logros del Señor Hernández Alvarado, primero como presidente del Congreso Nacional y luego como presidente de la República.

Un estudio establece que en la actualidad se han aprobado 364 proyectos de minería metálica hasta 2015. Además, se encuentran en proceso de aprobación al menos 563 nuevos proyectos mineros y se está promoviendo la adjudicación de no menos de 950 títulos mineros adicionales derivados de catastro minero. A este volumen de concesiones mineras hay que agregarle al menos 79 concesiones para proyectos hidroeléctricos según la Secretaría de Recursos Naturales.

El paisaje de nuestras comunidades campesinas e indígenas sabe a normalidad, a rutina. Sin embargo, cuando se encuentra la lista de concesiones mineras e hidroeléctricas todo cambia, ese territorio se lo han repartido los empresarios locales y transnacionales, sin la consulta a las comunidades y a sus espaldas. Frente al escenario de saqueo y muerte solo nos queda un camino: salir de nuestros encierros cotidianos a defender nuestros territorios como lo enseñó Berta Cáceres en vida y con su muerte.

En precarias condiciones reciben clases niños y niñas de Aldea la 11



La escuela en que reciben clases los niños y niñas, es un salón de reuniones de la empresa campesina Dagoberto Padilla, un lugar que se ha deteriorado con el paso de los años, sin recibir ninguna dosis de mantenimiento. Este lugar no solo sirve para las clases de la población infantil, sino que también para reuniones de otras organizaciones comunitarias. 

En la escuela funcionan los seis grados, con un solo maestro y este año agregaron el séptimo grado a cargo del mismo maestro. Apenas cuentan con una pizarra, algunos pupitres que les fueron donados recientemente, un pequeño librero arrinconado en una esquina para protegerlo de la lluvia, ya que el techo del local es un puño de hoyos, las puertas solo están detenidas en las paredes y las ventanas también han colapsado. 

El profesor David Barnica, un joven que vino de Santa Rosa de Copán en busca de empleo a la zona norte, consiguió una plaza con el programa Proheco y él es quien tiene la gran responsabilidad de educar a la niñez y juventud en esa comunidad, en medio de todas estas precariedades.

Barnica tiene grandes proyectos en su mente y muchas preocupaciones porque no cuenta con apoyo por parte de las autoridades de educación. “Me preocupa mucho que no tenemos un lugar adecuado para recibir las clases, cuando llueve no queda otra que despachar a los niños porque aquí la lluvia entra por todos lados. Otra de mis preocupaciones es que los jóvenes no encuentran trabajo y se están metiendo a las drogas. Yo trato de concientizarlos, pero es muy difícil, son jóvenes que se deprimen, que no encuentran ni cariño ni apoyo en sus familias y aparte de eso no hay lugares donde se puedan recrear para que no entren a las drogas”, expresó el profesor Barnica.

Ante esta situación, un grupo de madres y padres de familia están haciendo esfuerzos para construir una escuela, lo que tienen hasta la fecha son las paredes de dos aulas terminadas, pero falta parte del techo, el piso, puertas, ventanas y otros detalles.

“No ha sido fácil terminar estas dos aulas, hemos hecho bastantes actividades y aportaciones de los padres y madres de familia y de la cooperativa campesina Dagoberto Padilla”, pero aún no hemos ajustado el dinero que falta, comenta Sara Ávila, presidenta del Comité Pro construcción de la escuela.

En el  año 2013, se inició la construcción, ya han pasado tres años y la obra sigue inconclusa. Al preguntarles por qué no han solicitado el apoyo del gobierno, afirman que ellos ya están cansados de que les mientan. “Aquí vino un político el año pasado a decirnos que nos va a ayudar a terminar la construcción de la Escuela  pero a cambio de que le demos el voto y que le consigamos más gente y le dijimos que se fuera con su propuesta a otro lugar”, asegura una de las pobladoras.

Sara Ávila, afirma que sí ha escuchado algunas informaciones de los proyectos que habla el gobierno para darle vida mejor a la población hondureña y saben que se han destinado más de 24 mil millones de lempiras para para educación durante este año, sin embargo a esta aldea no llega ni un solo centavo de ese presupuesto.

Ávila indica que lo único que les queda como población es continuar haciendo actividades para terminar la escuela y aprovechar el apoyo que se les está brindando desde el ERIC y la Radio Progreso en talleres para aprender muchos temas de gran interés y trabajar más unidos y hacer fuerte la organización comunitaria.

La comunidad de La 11, es un poblado ubicado en la parte sur de El Progreso, Yoro, entre las cañeras de la compañía Azucarera del Norte, S.A. AZUNOSA.  Allí viven unas 300 familias que en su mayoría, antes eran empleados de la Tela Rail Road Company, luego se integraron a trabajar en las cañeras y otros se dedican a pequeños cultivos de palma, cría de peces y a limpieza de la palma.

Lamentablemente tampoco hay iniciativas de parte de la población de la 11, en reparar las puertas, techo y ventanas del local que actualmente ocupan los niños y niñas como escuela y que puedan recibir las clases de manera más segura,  mientras terminan la construcción.

"La presentación de los papeles de Panamá está marcada por intereses políticos"



Por Alba Muñoz

Lleva más de tres años viviendo en la clandestinidad y aún se le conoce como el Robin Hood de los bancos. Enric Duran, el activista catalán que estafó casi medio millón de euros a 39 entidades bancarias para denunciar su funcionamiento corrupto, sigue en activo siete años después. Hemos chateado con él para conocer su opinión acerca de la filtración #PanamaPapers

En tu post de Facebook te muestras crítico con un aspecto de las filtraciones: hasta el momento, no ha aparecido ningún afectado alemán o estadounidense.

Bueno, esta discusión es ahora mismo un hervidero de hipótesis y suposiciones, seguramente tardaremos unos días en sacar algo en claro. En lo que hay bastante consenso en las comunidades de discusión online es que la puesta en escena de la información no ha sido nada transparente y está claramente marcada por intereses políticos.

NOTA: En las últimas horas, Wikileaks ha informado a través de Twitter de que la filtración sobre Putin fue financiada directamente por el gobierno de EEUU a través de la agencia USAID. Enric Duran ha publicado en su muro de Facebook que este hecho confirma la intencionalidad política de las filtraciones.

¿Qué intereses?

Las dos empresas periodísticas que han hecho la investigación básicamente reciben financiación alemana y de EEUU, mientras que el principal foco de la información ataca el entorno del presidente ruso. La polémica está servida...

Se habla de guerra fría, pero, ¿se puede empezar a hablar de un "lobby de las filtraciones"?

Esto parece. La información se ha convertido en una de las principales fuentes de poder y de conflicto. Quien puede controlar cómo se difunde una información, tiene mucho ganado.

¿Qué más destacas de la filtración?

Es bien curioso que esta filtración tan masiva, que ataca claramente entornos del poder político en varios países, no ofrece nada en relación a las grandes corporaciones mundiales.

¿Cómo lo interpretas?

Parece que estas corporaciones están ganando la lucha de poder contra los estados sobre la gestión de información. Diría que son las grandes beneficiadas, porque cuanto más débil es la legitimidad política y democrática, más fuertes son las grandes corporaciones mundiales.

¿Algún ausente que encuentres muy flagrante?

Están las grandes corporaciones de gestión de datos, como Google, Apple, Microsoft, Facebook. También los grandes grupos mediáticos y bancarios.

Una de las cosas más escandalosas es que los gobiernos son los responsables de que todo el mundo pague sus impuestos, especialmente de que los más ricos lo hagan. En lugar de avanzar en esto, se demuestra cada vez más que forman parte de la misma élite que se aprovecha de su poder. Eso les quita toda la legitimidad para mejorar la redistribución de recursos.

Ayer hablé con un empresario que me contaba que se esta ahogando cada vez más a los evasores fiscales. Decía que ya no sale a cuenta evadir y que muchos paraísos fiscales están desapareciendo.

Esta puede ser la sensación de los medianos y grandes empresarios. Pero los muuuuy grandes no tienen este problema. Las técnicas de evasión fiscal son cada vez más sofisticadas y están al alcance de una minoría. Quienes poseen los grandes bancos y los medios de comunicación están usando su poder para deslegitimar a los estados, y no al revés.

En este sentido creo que las alertas y filtraciones aún no han sido capaces de llegar a los núcleos de más poder. Que no son, ni mucho menos, los políticos. Por ejemplo, se ve como los futbolistas, artistas, famosos en general que no tienen el apoyo del gran poder económico son los primeros en caer. Son nuevos ricos sin una estructura de poder fuerte detrás.

Si ese poder económico es tan inaccesible, podemos pensar que la denuncia tiene muy poca efectividad. ¿Cuáles son los nuevos paradigmas, o experimentos, de acción social?

Se está trabajando en formas más democráticas de realizar alertas. Es decir, que estas no dependan de un gran conocimiento informático, de una acceso a un determinado grupo de poder mediático ni de asumir grandes riesgos personales.

¿Ejemplos?

Hay varias iniciativas en marcha, como el Buzón X. También se está abriendo un abanico empresarial entorno al sector de las alertas éticas. Un proyecto que puede ser significativo es Keepy, que está promoviendo Hervé Falciani. La propuesta de esta iniciativa es que alertar de forma anónima se convierta en un derecho fundamental, protegido en cada empresa o administración y reconocido como buena práctica. 

Actualmente somos conscientes de la explotación que sufren quienes fabrican para las grandes marcas de ropa, o de cómo las redes sociales hacen negocio con nuestros datos, pero el marketing, su inercia, sigue ganando a la mera información...

Seguramente las capacidades de las alertas son mayores en países de Occidente, donde hay un poder mediático decentralizado como el de las redes sociales, que van cogiendo fuerza. Pero entiendo que en países con mayores injusticias estructurales esto no es suficiente. En todo caso, es importante usarlas allí donde sí pueden tener impacto.

La desconfianza ciudadana hacia los partidos políticos, la politización de sus impuestos… ¿Todo forma parte de la misma rueda que nos hace desconfiar de los poderes públicos?

Sea cual sea el paradigma político, la desconfianza hacia las estructuras de Estado es necesaria para contrarrestar el poder que se delega en las vías representativas. No debemos olvidar el cambio de paradigma que ha significado el 15-M, que es el que al final está detrás de que se hayan destapado tantos y tantos casos de corrupción en España.

Ciudadanos, jueces, fiscales y policías han perdido el miedo a destapar todo esto porque se ha extendido una opinión generalizada que lo refuerza. Pero esto no es así en todos los países de Europa. El movimiento social en España ha generado una situación privilegiada hacia la transformación democrática. De ahí las palabras del Rey: "Sí, este es un país difícil".

¿Hacia dónde crees que se debe ir? ¿Fortalecimiento del Estado? ¿Autogestión sin garantías?

Mientras la nueva izquierda, los comunes y muchas entidades ciudadanas están haciendo un gran esfuerzo para conseguir un estado menos corrupto, otros creemos que la autogestión fiscal es la vía que empodera más la ciudadanía.

Seguramente ambas opciones son complementarias, porque ni el Estado solucionará sus propios problemas estructurales, ni desaparecerá.

Pon un ejemplo.

Para mí el caso de los refugiados en Europa es un paradigma de hasta qué punto son necesarias iniciativas autogestionadas. Mientras la UE, está invirtiendo miles de millones de los ciudadanos en expulsar refugiados, con una cantidad mucho más pequeña y la fuerza de la sociedad civil, estoy seguro de que se podría solucionar la integración de muchísimas personas.

Disobedience.eu, un proyecto de desobeciencia fiscal en el que participas, pretende la imitar a las grandes corporaciones pero con fines sociales. ¿Está funcionando?

Estamos empezando. Trabajamos con muy pocos recursos y eso hace que vamos poco a poco, pero espero que pronto encontremos la forma de extender proyectos de este tipo de una forma más viral.  

¿El cambio llega a través de la ruptura de la endogamia activista?

La endogamia activista se ha ido rompiendo muchísimo, lo he visto en los más de 15 años que llevo participando en iniciativas de este tipo. Hoy en día es muy difícil situar la frontera entre quién es activista y quién no lo es; y eso es muy importante. La tecnología nos está ayudando a que los proyectos permanezcan más abiertos y descentralizados, que cualquier persona pueda tomar la iniciativa si detecta algo que puede aportar al bien común, ya sea a nivel de investigación o de construcción de nuevos proyectos. 

Es doloroso ver cómo nos anestesiamos e incluso empatizamos con los evasores. Primero, no nos sorprende: "Todos roban, vaya novedad". Segundo, se oyen cosas como: "Si tú estuvieras en su posición, también lo harías...". ¿Como hemos llegado a este estado de opinión?

No sé si empatizar está tan extendido, sí lo está la resignación. Y contra eso debemos luchar desde la diversidad de estrategias y puntos de vista.

Pero cómo.

Quien crea en el Estado tiene muchísimo trabajo promoviendo la transformación de las instituciones y reforzando la capacidad de indignación y reacción entre los ciudadanos. Los que no creemos tanto, la tenemos la misión de extender las alternativas que demuestren que desde abajo y en sistemas más pequeños, se puede gestionar mejor el bien común.

En todo caso, que sea humano que los poderosos se aprovechen de su poder no quiere decir que se tenga que permitir que tomen el pelo a la gente. Hay que mejorar el diseño del sistema para que esto no suceda, por una vía u otra. 

Algunos aficionados del Barça firmarían para que Messi no tuviera problemas con la justicia… ¡Un crowdfunding podría triunfar! ¿Que les propondrías a los culés que no quieren ver sufrir a su ídolo?

Que si hacen un crowdfunding que sea para que la redistribución de la riqueza, que los futbolistas deberían promover, suceda realmente. Que pidan a los futbolistas que aporten de verdad al bien común y no se lo gasten en abogados.

“La subjetividad del periodista en las crónicas es un gesto político”


Rebelión

Por Enric Llopis

Hay como una leyenda dorada sobre el esplendor de la crónica periodística en América Latina. Hace unos meses, en una mesa redonda formada por connotados reporteros en Málaga, estos se lamentaban por ser españoles y no latinoamericanos, pues en este caso habrían podido cultivar la crónica en todos sus matices y recovecos. El periodista y autor de “Lacrónica”, Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), los miraba azorados. “América Latina siempre fue para España una tierra de la utopía, como un paraíso donde poner todos los sueños”, afirma el escritor durante la presentación del libro, publicado por la editorial “Círculo de tiza”, en la Librería Ramón Llull de Valencia. “Parecería que en América Latina vinieran los editores a decirte que escribieras sobre las costumbres sexuales de la rana dorada, y entonces te pones y escribes 80.000 caracteres”. Pero lo cierto es que, pese a las especulaciones, a muy pocos escritores les han pagado en Latinoamérica por contar una historia en profundidad. Al contrario, generalmente el reportero vivía de su oficio y, cuando podía, se tomaba una semana para elaborar un reportaje.
Al contrario de lo que se piensa en España, “en América Latina las crónicas periodísticas no florecían en los árboles”, abunda Martín Caparrós. Pero, como en otros lugares, siempre hubo gente que intentaba practicar un periodismo diferente al que prescriben los editores y los manuales. En Latinoamérica sí que se dieron ciertas redes y aparatos de difusión, “pero todo lo que se publicaba fue a patadas con los editores”. Uno de los mejores ejemplos es la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, impulsada en 1995 por Gabriel García Márquez, la única asociación a la que ha pertenecido Martín Caparrós además del Club Atlético Boca Juniors. En ocasiones se menciona una revista peruana fundada hace quince años por Julio Villanueva Chang, “Etiqueta Negra”, donde se publican textos que no se pagan. “Era una revista muy bien hecha, que continúa editándose, pero que nunca tiró más de tres mil ejemplares”.
Después de escribir en 2014 “El Hambre” (un libro de investigación sobre el hambre en el mundo), el escritor argentino se embarcó en “Lacrónica”, una selección de textos sobre su trabajo periodístico –en el que se inició a los 16 años, aunque primero quisiera ser fotógrafo- durante los últimos 25 años, en los que ha recorrido cientos de miles de kilómetros y dado varias veces la vuelta al mundo. Cada texto aparece prologado o epilogado con reflexiones sobre la práctica del oficio, la situación en que el autor se encontraba a la hora de escribir y también consejos (“Dios me lo perdone”). A Caparrós le interesa de la crónica, como género, que es siempre un intento fracasado por contar el tiempo en el que uno vive, lo que le permite “volver a intentarlo y volver a fracasar”. Señala que entre los puntos estelares de la lengua castellana figuran las “Crónicas de Indias”. Antes de iniciarse en el género, el ensayista y novelista leyó a conciencia a otros cronistas, de los que valora sobre todo su actitud: “Eran señores, no demasiado formados, que se hallaban a 10.000 kilómetros de su lugar de conocimiento; y para llegar a lo desconocido, uno ha de partir de aquello que conoce”.
El cronista llega a un lugar con su bagaje, pero se da cuenta de que no le basta. Entonces comienzan los esfuerzos por comprender y es en esa tensión, precisamente, donde reside el interés del relato. “Me paso todos los días siguientes desmintiendo lo que entendí el primer día”. Recuerda el autor de “Lacrónica” el caso de un corresponsal en China que afirmaba poder escribir un libro durante la primera semana de estancia en el país, pero que después de un año ya no era capaz de escribir una pieza. La reflexión tiene mucho que ver con la actitud que adopta el periodista: “Muchas veces no se permite dudar en público, parece –igual que los políticos y los curas- que siempre tenga que afirmar”. “Salvo cuando el periodista sabe algo ciertamente, y utiliza entonces el potencial”, ironiza Martín Caparrós. “Mostrar la duda permite mellar esa armadura que el periodismo se forja cuando pretende que sabe y conoce la verdad, sólidamente”. La crónica permite evidenciar dudas, frente a las afirmaciones tajantes del periodismo tradicional. Otro aspecto que a Martín Caparrós le interesa de la crónica es su “marginalidad”. “Si se trata de captar el berrinche de la actriz o el desplante del político me interesa menos”.
En las escuelas de periodismo enseñan que noticia es aquello que les ocurre a los ricos, a las futbolistas y a las “tetonas”, afirma el escritor. Ello no es inocente, tiene una traducción política. Significa que la organización del mundo es la vigente y la función de los medios consiste en reproducirla. Por eso hablar de otra gente y de otras cosas en la crónica es un “gesto político”. Como también es un gesto político decir “yo”, lo que no significa el uso gramatical de la primera persona, de hecho, la primera persona del singular radica en que hay alguien –el cronista- que cuenta. “Escribir en primera persona es todo lo contrario de escribir sobre la primera persona”. Este planteamiento supone romper con uno de los mitos de la prensa tradicional, el de que nadie relata. Así se quiere producir una ilusión de realidad y verdad, porque de objetividad ya se habla menos. “Les da vergüenza”. Pero en todo relato, por aséptico que se pretenda, hay un sujeto. Hay un “yo” en cualquier texto.
El periodista pone el ejemplo de sus palabras en la conferencia de la Librería Ramón Llull. Si alguien tuviera que escribir al día siguiente veinte líneas en un periódico sobre lo que se ha dicho en la sala, y buscara la neutralidad y la asepsia mediante una transcripción, habría realizado finalmente una elección subjetiva. Esta realidad tratan de disimularla los medios tradicionales. La crónica acepta, así pues, que todo relato es el resultado de un sujeto que mira. Otro rasgo que singulariza a la crónica periodística es la densidad de la prosa, que se ve y hace transparente, lo que también es, al final, un “gesto político”.
A Martín Caparrós le preguntan si las crónicas de viajes constituyen un genero específico (en 1991 empezó a publicar relatos de viajes en la revista Página/30, con el epígrafe “Crónicas de fin de siglo”). “El viaje es un incidente necesario para contar algo”. Pero la buena crónica también tiene un punto de simular que se sabe mucho sobre algún asunto. Cuando el cronista ha trabajado de manera ardua, y se ha documentado a conciencia, esa labor ha de quedar entretejida en el relato. Y más difícil aún, se trata de ofrecer los datos precisos, oportunos, sin interrumpir el flujo de la narración. “Cuando empecé con las crónicas me desplazaba a la única biblioteca de Buenos Aires con las colecciones completas de National Geographic o The New Yorker; encontraba en general muy poca información”. Sin embargo, hoy basta con teclear en un buscador de Internet y aparecen millones de referencias. Actualmente el problema es el inverso, la sobreabundancia de datos. 
A Caparrós también le cuestionan por uno de los grandes maestros del reporterismo, Ryszard Kapuscinski, a quien trató con cierta frecuencia. “Trabajó para la agencia nacional de noticias de la Polonia soviética, por lo que tenía que cumplir con ciertas reglas”. En su día se suscitó la polémica de si realmente el autor de “El emperador”, “El Sha”, “Imperio”, “Ébano” o “La guerra del fútbol” pudo estar en todos los lugares sobre los que elaboraba relatos. “Fue un gran escritor, que contó muy bien África, Irán o el final de la URSS, y lo que relató fue una construcción pertinente sobre esos lugares; que en alguna ocasión llegara dos días tarde a una ejecución y la reconstruyera como si hubiera estado allí, me parece irrelevante”. Es más, “si algún día llegó tarde y no pudo ofrecer la verdad notarial, me da lo mismo”, responde Martín Caparrós. ¿Puede el periodismo, en las crónicas y reportajes, incursionar sin mayores problemas en el terreno de la ficción? “Eso tiene que ver finalmente con un pacto de lectura previamente establecido (entre el escritor y el lector)”.

martes, 26 de abril de 2016

"En Honduras no es tiempo de comunicados. La CIDH debe actuar ya"



Por Giorgio Trucchi

A María Silvia Guillén la conocí en 2012 durante la Audiencia Pública sobre la situación de los derechos humanos de las comunidades campesinas del Bajo Aguán, en el norte de Honduras. 
La actividad que ella presidía había sido convocada por varias organizaciones y redes internacionales, para que las víctimas del conflicto agrario, originado por la expansión de monocultivos a gran escala, en particular de palma africana, pudiesen brindar sus testimonios ante una audiencia internacional comprometida con la plena vigencia de los derechos humanos.
La ex comisionada de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) quedó sumamente impactada por la difícil realidad que viven miles de familias campesinas y los pueblos negros e indígenas de Honduras, víctimas del despojo sistemático de territorios, la concentración de la tierra en pocas manos, la falta de acceso a ella, la criminalización de su lucha y la total impunidad.
"Evidenciamos una carencia extrema de institucionalidad, con una Fiscalía que no investiga los crímenes, una Policía que no persigue a los delincuentes y un órgano judicial que funciona solamente para algunos ciudadanos. La impunidad es total, y al Estado no le interesa resolver el asesinato de campesinos, ni la destrucción de sus viviendas. Antes bien, parece estar al servicio de unos pocos en este país”, declaró en aquel entonces Guillén ante medios nacionales e internacionales.
Tras el asesinato de la dirigente indígena lenca y luchadora social Berta Cáceres volvimos a hablar de Honduras. A Berta la conoció justamente durante el desarrollo de la Audiencia Pública y la noticia de su asesinato la dejó sin aliento.
En una entrevista en exclusiva con La Rel, María Silvia Guillén alertó sobre la grave situación que viven las y los defensores de derechos humanos en Honduras e instó a la CIDH a "no quedarse en discursos, sino actuar con firmeza".
- ¿Cúando conoció a Berta Cáceres? 
- Por razones de mi trabajo en derechos humanos me tocó visitar Honduras, en particular el Bajo Aguán, en el norte del país, donde miles de familias campesinas sufren los embates de un grave conflicto agrario. Por lo menos en dos ocasiones tuve la oportunidad de estar con ella y conocerla como una mujer valiente, dispuesta a arriesgar la vida por su gente, por su pueblo.
- ¿Cuál fue su reacción y análisis ante este brutal asesinato? 
- Me provocó una profunda tristeza como mujer, como madre, como activista de derechos humanos. Nos damos cuenta como defender la vida te ubica en un riesgo permanente, que lleva hasta desenlaces dramáticos como lo que le pasó a Berta.
Me provocó una tremenda indignación y quisiera que esta misma indignación se apoderara de todo el pueblo, para que se radicalizaran los procesos de lucha en toda la región. 
Lo que ha pasado con Berta debe cuestionarnos profundamente. Debe obligarnos a pensar qué es lo que estamos haciendo por la vida de nuestros pueblos, y qué podemos hacer para que lo que le ha pasado a Berta y a tantos otros luchadores y luchadoras no vuelva a pasar nunca.
Aquí se trata de generar mecanismos de no repetición, pero resulta que a pocos días del asesinato de Berta asesinan a Nelson García, también defensor y miembro del Copinh.
Me pregunto, entonces, ¿qué está pasando con Honduras?
Tengo el tremendo temor que el asesinato de Berta, ocurrido con tanta saña, quede en la impunidad y que las autoridades no tengan el interés genuino de ir al fondo de esta tragedia.
Hay que seguir exigiendo justicia y el esclarecimiento de este crimen. Ya basta de tanta impunidad y olvido.
- Retomando su pregunta ¿qué está pasando en Honduras? 
- Desde que conocí a profundidad la situación del Bajo Aguán y lo que sufren tanto las familias campesinas como los pueblos indígenas y garífunas, he entendido que en Honduras la institucionalidad está al servicio de unos pocos.
En Honduras hay un proceso que favorece abiertamente a quienes están intentando apropiarse de los recursos naturales. Y las personas que luchan por la vida -porque luchar por los recursos naturales es luchar por la vida- son criminalizadas y asesinadas.
Ante esta situación, creo que la CIDH debería ir más allá de los discursos, de otorgar medidas cautelares y de precaución. En este momento debería estar en territorio hondureño, porque el asesinato de Berta es un desafío para la CIDH.
Todo lo que pasó con ella, con el sociólogo y defensor de derechos humanos Gustavo Castro, con Nelson García, nos exige elevar una voz de alerta y generar una movilización masiva en solidaridad con el pueblo hondureño.
- ¿Qué papel juegan los grupos económicos nacionales y transnacionales en este escenario de represión hacia la sociedad organizada? 
- Lo vimos muy claramente en el Bajo Aguán, donde la represión contra el movimiento campesino la encabeza el gran capital agroindustrial nacional y transnacional. Y esto ocurre en todos los países donde se ha instalado el modelo extractivista.
Aquí en El Salvador tenemos el caso dramático de la explotación minera en Cabañas y el asesinato de activistas ambientales. No me quepa la menor duda de que esos intereses grandes, que incluso van más allá del poder de los Estados, estén detrás de tanta represión.
- ¿Todo apunta a que estamos frente a una escalada peligrosa de la violencia contra defensores y defensoras de derechos humanos en Honduras. ¿Cómo fortalecer su seguridad? 
- Creo que es importante que la población hondureña tome en serio que está en un problema muy grave de seguridad, y aprenda a cuidarse. Yo todavía tengo taras de la guerra que no he podido superar y en El Salvador seguimos implementando mecanismos de seguridad para preservar nuestras vidas.
En Honduras las y los defensores deben aprender a tomar en serio su seguridad. 

Declaración del Encuentro Internacional de los Pueblos "Berta Cáceres"



En esta tierra que lucha desde hace mas de 500 años, con el rumor de los ríos libres, la fuerza de las montañas, de los barrios y comunidades; con la furia y ternura de los seres de la naturaleza; el espíritu de ancestras y ancestros, la esperanza y dolor de hombres, infancia y mujeres; todas y todos gentes de Berta, nos convocamos aquí por su memoria y su rebelde vida.
Desde este Encuentro Internacional de los Pueblos “Berta Cáceres Vive” celebrado en Tegucigalpa y Rio Blanco, Honduras, del 13 al 15 de abril de 2016, en el que participaron cerca de mil quinientas personas pertenecientes a organizaciones sociales y populares hondureñas y a delegaciones de 22 países del mundo quienes hemos discutido, compartido y reflexionado.
Declaramos que estamos conscientes de que el asesinato de Berta Cáceres fue por su lucha y la lucha del COPINH, vinculado al criminal modelo extractivista, neocolonial, y femicida que dirige la extrema derecha hondureña e internacional que avanza en el continente mediante acciones violentas como estos asesinatos, así como otras estrategias en contra de la justicia para los pueblos tal es el intento de imponer un golpe de estado contra el pueblo brasileño, que desde aquí condenamos, y al cual le antecede el nefasto golpe de 2009 en Honduras.
Reconocemos el inmenso aporte ético y de práctica de nuestra compañera Berta y su compromiso con los pueblos en lucha del mundo. Su propuesta hecha vida se sostenía sobre la radicalidad y honestidad de sus palabras; la profundidad de su pensamiento descolonizador, la fuerza espiritual de los pueblos indígenas; un profundo conocimiento y gran confianza en la gente que lucha; y el horizonte internacional de su mirada emancipatoria. Elementos que hacen parte de su legado que hoy hacemos nuestro con alegría y fuerza.
Nos comprometemos Con la lucha, pensamiento, quehacer y rebeldía de esta propuesta antipatriarcal, anticapitalista y antirracista para que sigan alimentando las diversas propuestas del mundo que enfrentan a la lógica neoliberal de la muerte, y que ya se están construyendo en distintas partes de este continente.
En este encuentro hemos intentado consensuar ideas, propuestas y articulaciones colectivas entre organizaciones, países e iniciativas políticas con las cuales poner en marcha intenciones y voluntades transformadoras desde la raíz.
Al igual que lo ha planteado la PMSH, la Articulacion Popular Hondureña Berta Caceres, el COPINH y la familia de Berta Cáceres Flores, desde este encuentro.
Nos comprometemos a luchar por:- Verdad y Justicia ante el crimen de Berta Cáceres Flores que significa el impulso de una investigación a cargo de un equipo que tome en cuenta el contexto en que ella hacia su práctica política y que identifique la totalidad de autores materiales e intelectuales de su asesinato y de otros que son parte de su proyecto de muerte. 
- El retiro de DESA del territorio lenca, la liberación del Río Gualcarque, luchar por la convergencia de sinergias colectivas, mecanismos de comunicación, acciones territoriales, conformación de un equipo de trabajo con respaldo de la experiencia internacional que logre la anulación de los proyectos extractivistas en territorios hondureños. 
- El retiro definitivo de la presencia militar de los territorios indígenas, populares, rurales y urbanos. 
- El reconocimiento del COPINH como la organización responsable de velar por la protección de su territorio al igual que al OFRANEH y distintas organizaciones legitimas de los pueblos originarios. 
En este encuentro y desde las organizaciones de la PMSH nos comprometemos a continuar el proceso de articulación interna y el fortalecimiento de nuestras propuestas para robustecer la acción internacionalista, donde Berta y su práctica es inspiración y horizonte.
A todos los pueblos, hombres y mujeres, les invitamos a que con energía y unidad ética arreciemos la lucha, no renunciemos nunca a la esperanza, y a vivir por adelantado la utopía de justicia, libertad y autonomía que es nuestro legítimo proyecto de vida y felicidad en esta tierra.

"Solamente juntándonos podemos hacerle frente a este capital monstruoso"

LINyM

Por Giorgio Trucchi

Con el objetivo de generar procesos unitarios de articulación desde la solidaridad internacional, exigir justicia por el asesinato político de la dirigente indígena Berta Cáceres, así como construir estrategias en contra del modelo extractivista y de despojo de los territorios indígenas, este 13 de abril se inauguró en Tegucigalpa el Encuentro Internacional de los Pueblos "Berta Cáceres Vive".
"Cada día más nuestros territorios están siendo avasallados por el capital transnacional. Los pueblos ahí estamos, defendiendo los bienes comunes de la naturaleza y por eso nos criminalizan, nos persiguen, nos asesinan. Todos y todas ustedes enfrentan a diario esta situación y arriesgan sus vidas", dijo Miriam Miranda, coordinadora de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh).
"Nos encontramos en este encuentro internacional precisamente porque pensamos que es urgente fortalecer procesos de articulación, resistencia y lucha. Solamente juntándonos podemos hacerle frente a este capital monstruoso, a esta oligarquía, a estos grupos de poder económico, a estas políticas de destrucción del planeta", agregó la dirigente garífuna.
Unas 1200 personas, en representación de 130 organizaciones de 22 países y de decenas de organizaciones y movimientos nacionales abarrotaron el Nacional de Ingenieros Coliseum en la capital hondureña.
"Nos enfrentamos a opresiones múltiples y convergentes. No solamente estamos expuestos a una opresión económica, sino también étnica y patriarcal, y son funcionales a un determinado modelo económico y político", señaló el analista Álvaro Cálix.
"Unémonos, juntémonos" 
Olivia Zúniga Cáceres, hija mayor de la dirigente indígena Lenca vilmente asesinada el pasado 2 de marzo, instó a la unidad de todos los sectores y movimientos.
"Juntémonos. Unámonos. Apartemos las divisiones, las diferencias, el sectarismo. Sólo tenemos el camino de la unidad, si no van a seguir matándonos por separado. Tenemos tremendos retos", dijo Zúniga Cáceres. 
"Creían que asesinando a mi madre iban a parar la lucha. Estaban equivocados. Vamos a dar esta batalla con valentía, con firmeza, no importa a qué nos enfrentemos", agregó.
Tómas Gómez, flamante coordinador del Consejo Cívico de Organizciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), recordó la larga lucha emprendida por el pueblo Lenca en defensa de los bienes comunes de la naturaleza, lucha de la cual Berta Cáceres fue protagonista.
"Somos una organización anticapitalista, antiracista, antipatricarcal. Como Copinh luchamos contra estos proyectos privatizadores, de despojo y de muerte. A Berta no pudieron comprarla, ni asustarla, ni doblegarla. Vamos a seguir su ejemplo. Vamos a seguir defendiendo nuestros territorios", aseguró Gómez.
Tras la intervención de Víctor Fernández, jurista e dirigente del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ), quien volvió a denunciar la cantidad infinita de irregularidades que han marcado el proceso de investigación sobre el asesinato de Berta Cáceres, tomó la palabra Bertha Zúniga Cáceres, segundogénita de la luchadora social.
"Berta, mi mami, capaz de indignarse ante cada una de las injusticias del mundo, se rebela ante ellas y lucha en su contra. Hoy tomamos para nosotras sus palabras, sus enseñanzas, sus luchas, sus temores, sus miedos, sus contradicciones", indicó Bertita Zúniga. 
"Nuestra Berta era coherente y su espiritu fuerte nos ha llamado a ser coherentes en nuestras luchas, a tener siempre presente la busqueda por la unidad, a entender nuestra historia, y a hacernos cargo de lo que nos toca, desde nuestros principios de justicia, dignidad, libertad y paz", agregó.
Tras las intervenciones, la multitud se integró a las mesas de trabajo, analizando, discutiendo y buscando estrategias de acción sobre cuatros grandes ejes: derechos humanos, derechos de las mujeres, criminalización e impunidad; extractivismo y militarización en América Latina; soberanía territorial de los pueblos; educación, comunicación y arte popular.
"Como Copinh retomamos el pensamiento descolonizador de Berta. Y ante los ataques del gran capital nacional y transnacional contra los pueblos, sus territorios y recursos naturales, es imprescindible sumar esfuerzos", concluyó Tómas Gómez.