lunes, 28 de septiembre de 2015
Latinoamérica, la mecha de la dinámica contestataria del orden mundial
Por René Naba
Traducido del francés para Rebelión por Caty R.
Ernesto Che Guevara 48 años después, In memoriam.
De Sitting Bull a Pancho Villa, Emiliano Zapata, Simon Bolívar, el comandante Ernesto Che Guevara de La Serna, el subcomandante Marcos (México), del presidente Arbenz Guzmán (Guatemala), primer presidente después de la Segunda Guerra Mundial derrocado por el ejército estadounidense en 1954, a su lejano sucesor Salvador Allende (Chile) que sufriría un final trágico 20 años después, en 1973, a Fidel Castro (Cuba), Lula (Brasil), Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia), el continente latinoamericano es uno de los principales proveedores de figuras míticas de la mística revolucionaria del mundo contemporáneo.
La mitología revolucionaria no constituye su único legado a la humanidad. Sus luchas contra los «conquistadores» españoles primero, contra los «gringos» después, su papel tradicional de principal foco de protesta en la esfera de la civilización occidental, confieren al hemisferio sur del continente americano un lugar de honor en el imaginario colectivo de los pueblos y un papel de mecha de la dinámica contestataria del orden mundial.
Por otra parte ese papel se amplifica por su incomparable posicionamiento geoestratégico constituido por un bloque basado en una continuidad territorial y una homogeneidad cultural y lingüística de más de 500 millones de personas repartidas en 20 países, raramente igualado en los demás continentes, y por la conjunción de dos rutas principales de las comunicaciones marítimas internacionales (océano Atlántico y océano Pacífico), así como por una lengua de comunicación planetaria, la lengua española, la cuarta más hablada del mundo, con 600 millones de hablantes, tras el chino, el indio y el inglés, delante del árabe con 300 millones (sexta posición) y muy por delante del francés (duodécima posición), con 200 millones de francófonos.
Su proyección demográfica en Estados Unidos, es decir, en el corazón del principal centro de producción de las riquezas y los valores de la época contemporánea, con la presencia de una población hispanófona de casi 40 millones de personas, equivalente al 12,5 % de la población de Estados Unidos, acentúa la importancia de ese despliegue cuya importancia se ampliará a los largo del siglo XXI.
En el hemisferio sur no existen la guerra entre el islam y Occidente o el «choque de civilizaciones». Los «latinos» pertenecen a la esfera de la civilización occidental, pero a contracorriente de sus congéneres el 12 de octubre de 1492 no marca para ellos, o al menos para una mayoría aplastante, el descubrimiento del Nuevo Mundo, tan celebrado por todas partes en Europa y en Norteamérica, sino el principio de casi seis siglos de pillaje y sometimiento. También de la lucha por la recuperación de la personalidad autóctona, auténtico fundamento de la personalidad americana.
La Teología de la Liberación
En el cénit de la Guerra Fría soviética-estadounidense (1945-1990), mientras la religión era instrumentalizada por Estados Unidos como arma de combate contra el ateísmo marxista, especialmente en los países árabes y musulmanes, Latinoamérica forjó un concepto nuevo, «la Teología de la Liberación», para justificar en nombre de la misma religión la lucha contra la hegemonía estadounidense.
Nada trivial, la expresión nos reenvía al cristianismo de las cavernas de los primeros tiempos de la cristiandad, a la época en la que los discípulos de Cristo predicaban la insurrección contra la idolatría, el paganismo, la abulia y la villanía.
El hecho de que los sacerdotes predicasen una «Teología de la Liberación» veinte siglos después de la llegada del cristianismo da la medida de las frustraciones acumuladas y las injusticias infligidas a los largo del tiempo por los saqueos de un capitalismo desenfrenado.
Pero ese lema revolucionario, que no carece de ambición ni por sus autores ni por su proyecto, retumbaría en el contexto exacerbado de la Guerra Fría soviética-estadounidense como un lema subversivo para los amos del orden establecido, tanto en la jerarquía clerical como entre los latifundistas y sus aliados, los dirigentes de los conglomerados estadounidenses de la industria agroalimentaria «United Fruit», de la industria minera «Anaconda» o de las telecomunicaciones, IIT (International Telephone and Telegraph), que lucharon como tales.
A lo largo de toda la segunda mitad del siglo XX fue un enfrentamiento sin cuartel. Todos los grandes países del Hemisferio fueron presa de la desestabilización. Las dictaduras militares, a menudo establecidas bajo cuerda por la CIA, la central de inteligencia estadounidense, ahogaron en sangre cualquier veleidad reivindicativa.
Desde Guatemala (1954) hasta Nicaragua (1980), pasando por Brasil (1964), Bolivia (1967), Chile (1973) y Argentina, todos los países pasaron a la posteridad por su macabro balance.
El plan Cóndor
El más elaborado de los planes concebidos de represión colectiva, el plan Cóndor de siniestra memoria, ofrece el horroroso balance siguiente: De 1975 a 1983, de la caída de Saigón, bastión de la presencia militar estadounidense en Asia, al desmantelamiento del santuario palestino de Beirut, la vasta y despiadada caza a los opositores de los dictadores latinoamericanos lanzada en el conjunto del Cono Sur bajo la instigación del secretario de Estado de EE.UU. Henry Kissinger, con la colaboración de los dictadores de Paraguay, Alfredo Stroessner, y de Chile, Augusto Pinochet, causó varias decenas de miles de víctimas en seis países de Latinoamérica: Argentina (30.000), Bolivia (350), Brasil (288), Chile (3.000), Paraguay (2.000) y Uruguay (178).
La represión no perdonó a los clérigos católicos: a semejanza de sus émulos políticos, cuyas figuras emblemáticas pueblan todavía el imaginario colectivo universal, Latinoamérica también produjo figuras míticas en el orden religioso, auténticos iconos modernos del continente como Camilo Torres, el predicador colombiano –amigo del abate Pierre, protector de los desheredados franceses- promotor del «Frente Unido», que colgó los hábitos en 1964 para comprometerse en la lucha armada y murió con las armas en la mano en 1966 a los 40 años, una edad parecida a la de Cristo.
Otra figura mítica de la clerecía militante fue Helder Camara, arzobispo de Recife (Brasil), «el obispo rojo» de los suburbios y del « Banco da Providência» , activista del movimiento «acción, justicia y paz» y luchador contra la carrera armamentista. También el padre Rutilo Grande, asesinado el 12 de marzo de 1977 por un misterioso escuadrón de la muerte el año de la entronización de su amigo, monseñor Óscar Romero, el arzobispo de San Salvador al que también asesinaron tres años después.
La caza a los sacerdotes-guerrilleros incluso sobrepasó diez años el período del plan Cóndor, señal de lo influyente que puede ser la religión sobre una población creyente.
En el período de 1966 a 1992 el martirologio cristiano es impresionante: cuatro obispos, 85 sacerdotes, 19 religiosos católicos, 10 religiosos no sacerdotes, 9 pastores y 150 laicos miembros del movimiento católico y cooperantes extranjeros en un marco diocesano, fueron asesinados en Latinoamérica por motivos políticos. A esta lista hay que añadir al guatemalteco Juan Gerardi, asesinado en 1998. Este balance no contabiliza sin embargo a los sacerdotes guerrilleros muertos en combate, Camilo Torres (1966), Domingo Laín (1974) en Colombia y Gaspar Garcia Laviana (1978) en Nicaragua.
Además muchos teólogos de renombre han sido reducidos al silencio: Hans Kung (Suiza), Curran (Estados Unidos), Schillebeeck (Holanda) y Pohier (France). El destino singular de un teólogo de la liberación ilustra de manera trágica el drama de la iglesia latinoamericana: destinado a una buena carrera el clérigo brasileño Leonardo Boff, franciscano, profesor de la universidad, discípulo del cardenal Joseph Ratzinger –el exprefecto de la congregación para la Doctrina de la Fe que sucedió al papa Juan Pablo II con el nombre de Benedicto XVI- fue condenado el 26 de abril de 1985 al «silencio obsequioso», prohibición de palabra y escritura, una condena que para un teólogo equivale a la muerte civil.
Estoicos en la adversidad pero en coherencia con su ética, esos teólogos y guerrilleros han demostrado que la fe no es incompatible con la justicia. Además, gracias a su ejemplo se ha preservado el mensaje cristiano de una «iglesia de los pobres» que ha allanado el camino a sus sucesores laicos.
La generación del relevo: Hugo Chávez, Lula, Evo Morales
Mientras la globalización y la privatización gangrenan las almas con beneficios, los mandatarios de la generación del relevo, en particular el boliviano Evo Morales, procedieron a su vez, veinte años después, a una revolución del orden semántico al nacionalizar las riquezas nacionales, un término borrado del léxico político desde el final de la Guerra Fría y el triunfo de la libre empresa del capitalismo financiero.
Gracias a las elecciones que se desarrollaron a principios del siglo XXI Latinoamérica ofrece ya una alternativa democrática al orden estadounidense en sus dos variantes:
La variante reformista representada por el brasileño Lula, apoyado por una superviviente de la dictadura de Pinochet, la chilena Michele Bachelet, hija de uno de los principales colaboradores de Salvador Allende.
La variante radical, promovida por los presuntos herederos del patriarca cubano Fidel Castro: Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia).
La rivalidad está viva entre las dos ramas de la renovación: Brasil, el país más importante de Latinoamérica con una población de casi 250 millones de habitantes, es decir, tantos como todos los países árabes juntos, pretende ser el motor de la renovación humanista y democrática del subcontinente.
Además Brasil acoge el foro de Porto Alegre, lugar de concertación anual del movimiento altermundista que se celebra paralelamente al coloquio de Davos –que reúne en febrero en Suiza a los grandes patronos de las grandes empresas occidentales-. Brasil se dedica con la ayuda de India y Sudáfrica (BRICS) a edificar una estructura paralela al foro de las potencias industriales del mundo occidental (G7) con el fin de influir en nombre del Tercer Mundo en la escena internacional.
Venezuela, dirigida a constituir un núcleo militante en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por medio de una alianza estratégica con Irán. En junio de 2006 Teherán y Caracas firmaron una decena de acuerdos de asociación por valor de 9.000 millones de dólares para el financiamiento de 125 proyectos y Washington sospechaba que Irán quería hacer de Venezuela su cabeza de puente comercial en Sudamérica. Venezuela debía ocupar en octubre de 2006 el escaño rotativo atribuido a Latinoamérica en el Consejo de Seguridad, un período marcado por las elecciones de medio mandato de Estados Unidos y los plazos diplomáticos relativos a la nuclearización norcoreana e iraní. Para soslayar el veto estadounidense Hugo Chávez cuidó en sus últimos tiempos a su pareja, el gigante brasileño, lo que le llevó a unirse al MERCOSUR, desmarcándose así espectacularmente de su aliado boliviano Evo Morales.
El mercado común de Sudamérica, el MERCOSUR, agrupaba a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La adhesión de Venezuela, octavo productor y quinto exportador mundial de petróleo, convirtió al MERCOSUR en un bloque comercial que representa el 75% del PIB sudamericano y un mercado de 250 millones de personas. Bestia negra de Estados Unidos, que le consideraba el contrarresto del proyecto estadounidense de una zona de libre comercio a escala continental, Hugo Chávez buscó la «politización» de esa agrupación económica. Desde esa perspectiva cerró la puerta a la Comunidad Andina de las Naciones (CAN), bloque comercial que agrupa a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
El presidente Chávez reprochaba a Bogotá y Lima la firma de un acuerdo de libre comercio con Washington. Su alineamiento al MERCOSUR conllevaba el riesgo de debilitar a su aliado ideológico Evo Morales, al que de esa forma dejaba aislado frente a los estados derechistas de Perú y Colombia.
Más allá de las rivalidades, de las maniobras diplomáticas y de las luchas por el liderazgo regional, hay que subrayar que América Latina, en sus dos vertientes, reformista y radical, es un actor principal en el debate de la reconfiguración geoeconómica del planeta a la sombra de la globalización impulsada por la potencia estadounidense.
Llevada por el giro a la izquierda de América Latina, Cuba sale progresivamente de su aislamiento a pesar del bloqueo estadounidense de cincuenta años, el más largo de la época moderna, y la presencia militar estadounidense en la isla en la base de Guantánamo, de siniestra reputación.
A los 86 años, la misma edad de la reina de Inglaterra pero con una trayectoria sensiblemente diferente, y debido a problemas de salud, uno de los más célebres supervivientes de la historia contemporánea, Fidel Castro, cedió serenamente el poder en 2009, con ocasión del cincuentenario de la revolución cubana.
Con un espectacular restablecimiento, el decano absoluto de los contestatarios al orden estadounidense aparece ya en los anales de la historia de su país como un superviviente político sin parangón a pesar de todas las operaciones de desestabilización urdidas por su poderoso vecino. La llegada al poder de la generación del relevo político aparece así como la última afrenta infligida a la hegemonía estadounidense por el antiguo barbudo de la Sierra Maestra, a pesar de los errores y defectos de su régimen.
La venganza de todos los mártires de la represión estadounidense, del Che Guevara a Salvador Allende y Camilo Torres.
Como un guiño de la historia Cuba e Irán, ambos ausentes de la Conferencia de Bandoeng fundadora del Movimiento de los No alineados en 1955, el latino debido al dictador Fulgencio Batista y el chií debido a la dinastía imperial Pahlévi, han regresado en 2015 por la puerta grande a la escena internacional por un asiduo cortejo estadounidense, señal irrefutable de su voluntad inquebrantable en la lucha contra el imperialismo.
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La barbarie civilizada del capitalismo
Por Homar Garcés
El escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura, auguró: “El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrán alambradas, muros ni deportaciones: vendrán por millones. Europa será conquistada por los hambrientos. Vienen buscando lo que les robamos. No hay retorno para ellos porque proceden de una hambruna de siglos y vienen rastreando el olor de la pitanza. El reparto está cada vez más cerca. Las trompetas han empezado a sonar. El odio está servido y necesitaremos políticos que sepan estar a la altura de las circunstancias”.
Los pueblos de Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen -víctimas desde 2001 de la codicia inconmensurable de las grandes corporaciones transnacionales petroleras que operan desde Estados Unidos y Europa occidental- se han visto obligados a sufrir penurias de todo tipo, gracias a la cruzada protagonizada por estos países “civilizados” en su combate sin límites ni fecha de terminación contra el “terrorismo internacional”, el cual sólo tiene como enemigos presuntos o potenciales a aquellos pueblos y regímenes que no comulgan con su credo de superioridad racial, religiosa y/o cultural, ni aceptan continuar sometidos a una tiranía mundial compartida donde sobresale Estados Unidos -con su mando de la OTAN- como el policía de mayor rango. Esto sin incluir la ofensiva militar de Arabia Saudita a Yemen o las decenas de miles de muertos y heridos provocados por los bombardeos y ataques de Israel a zonas residenciales de Gaza y Cisjordania en su empeño por exterminar de la faz de la tierra al pueblo ancestral de Palestina, condenado a sufrir privaciones de toda clase bajo el régimen sionista israelí.
Con Libia, Estados Unidos y la OTAN cambiaron en parte el formato de agresiones aplicado en el resto de naciones invadidas. Esta vez la agresión a Libia (a diferencia de Afganistán e Irak) estuvo concentrada en los bombardeos y el uso de mercenarios pro-occidentales, los mismos que darían nacimiento al grupo Al Qaeda, acaudillado por Osama Bin Laden, ex pupilo de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) durante la Guerra Fría, del cual -a su vez- deriva el denominado Estado Islámico (ISIS o Dáesh). Además, se debe mencionar que dicha agresión neo-imperialista se basó en dos resoluciones de la ONU, las números 1970 y 1973, emanadas del Consejo de Seguridad, con lo que sus acciones adquirían cierta dosis de legitimidad ante el mundo, ya que se trataba de “proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataques” por parte de las fuerzas leales a Muamar el Gadafi. Esto ha servido de fundamento para aspirar en hacer lo mismo en territorio sirio. No obstante, ni Estados Unidos ni Europa occidental supieron calcular las consecuencias de sus acciones belicistas en Oriente Medio y África subsahariana.
Al producirse abruptamente la disminución de sus condiciones materiales de vida, con destrucción sistemática de toda la infraestructura existente hasta entonces y, además, padecer el terrorismo y la inestabilidad política en sus países, viendo completamente trastornada la realidad socio-política, socio-económica y socio-histórica en la cual se desenvolvieran toda su vida, muchos de sus habitantes optaron por migrar en masa a las naciones responsables de su nueva condición, convertidos así en una “onda expansiva” de migrantes, al parecer incontrolable, que ahora sí preocupa a los gobiernos europeos. Éstos son los residuos poblacionales que antiguamente constituían el ejército de reserva del sistema capitalista avanzado y periférico; y que hoy, a riesgo de perder la vida -como pasó con muchos durante la travesía por el mar Mediterráneo, incluyendo a niños que no rebasan la edad de tres años- prácticamente, ante la indiferencia absoluta de la ONU y la opinión pública mundial, constituyen la mayor demostración respecto a que el sistema capitalista no contabiliza como haberes la dignidad ni los sueños rotos de los demás seres humanos; incluyendo en ello la destrucción irracional de poblaciones enteras y de vestigios de civilizaciones antiguas, en una estrategia por acabar con cualquier sentido nacionalista y/o de pertenencia de quienes resisten la barbarie civilizada del capitalismo actual.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Asesinatos entre pandilleros: La historia de nunca acabar en Honduras
InSightCrime
Foto: Miembro de la pandilla MS 13
El ajuste de cuentas entre pandilleros de una misma organización dentro de los penales hondureños es una práctica histórica y recurrente. Las cárceles de este país se han bañado de sangre pandillera por 16 años.
Tan solo en marzo pasado, luego de que el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández removiera al menos 105 presos a diferentes centros penales, como parte de su operación "Cero Privilegios", pandilleros de Barrio 18 se asesinaron entre ellos en pugnas internas.
El 11 de marzo los principales líderes de esta pandilla: Nahum Montes Medina, alias "Tacoma;" Howen Alexis Romero, alias "Ratón" y Olvín Reinaldo Arriaga Baca, alias "Porqui" fueron removidos del penal de San Pedro Sula con el propósito de debilitar a la pandilla en prisión.
Nueve días después, siete miembros de Barrio 18 fueron estrangulados por compañeros tanto en el penal de Támara y San Pedro Sula, supuestamente por intentar abusar sexualmente de algunas visitas de sus compañeros.
Actos similares han demostrado a lo largo de los años el modo en que los pandilleros resuelven sus pugnas internas, generalmente para reacomodar líderes.
El mejor ejemplo es la primera batalla entre compañeros de la Mara Salvatrucha (MS13) ocurrido en 2000, una historia que ha permanecido en el silencio por años, pero hoy revelamos.
La ruptura del "SUR"
En 1997 los internos del penal de San Pedro Sula replicaron el modelo carcelario de California llamado SUR (South Union Race por sus iniciales en inglés), un concepto donde pandillas enemigas se toleran y se protegen al interior del presidio para enfrentar a otras organizaciones criminales, mientras que en las calles siguen manteniendo enemistad. La tregua duró cerca de dos años hasta que su ruptura significó un quiebre en la lógica pandilleril, desencadenó las primeras muertes entre pandilleros, según el testimonio de un par de mareros que lo vivieron.
Era 1999, el penal sampedrano recluía en un mismo módulo —y sin barreras físicas— a las pandillas Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18, Wanderer 13, La 75, Sunseri, Poison, Barrio Pobre y Vatos Locos.
Para entonces, Barrio 18 era mayor en número. Quienes estuvieron allí calculan que eran cerca de 80 reclusos de Barrio 18 y apenas 30 de la MS13. La expansión de Barrio 18 no fue exclusivamente numérica, sino espacial y de influencia, tanto que al interior contaba con un perro pitbull color negro llamado Little Satanás. Para cuando Little Satanás estaba a manos de Barrio 18, la gente de la MS13 se sentía amenazada en el SUR.
Geofredo Cortés Ortiz, alias "Geo", de la MS13, era el "palabrero" de la pandilla y, por consiguiente, el representante de la misma en el SUR. Había sido deportado de Los Ángeles y traía consigo un historial delictivo que ocultó por largo tiempo a la pandilla. Durante su vida en California fue miembro de la pandilla Play Boys, enemiga mortal de la MS13. Repatriado, el instinto de sobrevivencia lo obligó a camuflarse como marero para sobrevivir en Honduras. Geo estaba en la boca del lobo.
Por el lado de Barrio 18, quien dirigía las huestes era "Spanky", un joven salvadoreño que cumplía condena en San Pedro Sula.
El ambiente que se vivía en el módulo jamás fue de armonía y menos para finales de 1999 cuando el clima se volvió más tenso. Los desacuerdos entre pandillas desataron el rumor de que el SUR terminaría. Así que inquietos, los pandilleros de la MS13pensaron romper la tregua antes de ser víctimas y se lo manifestaron a Geo en más de una ocasión, quien como respuesta les pidió mantener la calma.
La traición de Geo
"Saybo" es quien ha narrado la mayor parte de esta historia porque estuvo ahí. Tiene 12 años de haberse retirado de la MS13 y es por eso que lleva tachadas las letras de tinta de la pandilla en sus hombros. Desde el interior del penal de Támara, al norte de Tegucigalpa, asegura más de una vez que Geo traicionó a la MS13.
Geo sabía realmente que Barrio 18 estaba planeando atacar a la MS13, el mismo Spanky, líder de Barrio 18, se lo dijo. Spanky tambien le dijo a Geo que desarmara a sus compañeros si quería evitarse una muerte nauseabunda a manos de ellos. Geo debía retirar todos los machetes hechizos a sus compañeros y apaciguarlos con la idea de que el SUR se respetaría, que nada pasaría. Saybo escucho a Geo decir estas palabras más de una vez.
El plan para entregar a la MS13 era una estrategia que no sólo consistía en corromper a su líder, tenía el respaldo de los guardias del penal y del resto de las pandillas. Por eso en una ocasión los custodios realizaron un decomiso sorpresa a la MS13 donde les encontró un arsenal de machetes hechizos que previamente Geo les había levantado con el pretexto de que la paz todavía reinaba en el SUR.
Como parte del plan con Spanky, el líder del Barrio 18, Geo fue acusado por las armas decomisadas y encerrado en una celda de castigo junto a su compañero Cuervo. LaMS13 eligió de emergencia a Oso y Soro como representantes de la pandilla, quedando debilitada y desarmada.
Dos semanas después y siguiendo la maquinación, integrantes de la pandilla La 75 cortaron el cable que abastecía de electricidad a la sección de la MS13, enardeciendo los ánimos. La provocación tenía el objetivo de enervar a los miembros de la MS13 para responder la agresión para ser sancionados por las autoridades del SUR.
Oso y Soro siguiendo los protocolos hablaron con demás líderes del Barrio 18 y otras pandillas como los Vatos Locos y los Wanderers 13. Narraron lo sucedido, querían un enfrentamiento uno a uno y a puño limpio con el responsable. Los representantes del SUR accedieron maquiavélicamente a que se realizara ese enfrentamiento a golpes para solucionar el problema. Las pandillas habían acordado atacar a la MS13 en cuanto comenzara la justa contra La 75.
Varios estaban acostados en sus camas cuando comenzaron a llover machetazos. Saybo y un puñado lograron huir por un pequeño boquete ubicado en el techo de la sección. Geo los había traicionado
Y así sucedió, el 12 de noviembre mientras oscurecía, los guardias pusieron candado a las puertas para que nadie saliera. Armados con pedazos de metal afilados miembros de Barrio 18, Wanderers 13, Barrio Pobre, La 75, Posion y Sunseri desgarraron y atravesaron sin escrúpulos a varios miembros de la MS13 y Vatos Locos durante casi una hora.
Varios estaban acostados en sus camas cuando comenzaron a llover machetazos. Saybo y un puñado lograron huir por un pequeño boquete ubicado en el techo de la sección. Geo los había traicionado.
Marcio Arturo Sánchez, alias Recio y miembro de la MS13, antes de reducirse a cenizas el 14 de febrero de 2012 cuando el penal de Comayagua se quemó, se dedicó a escribir tres pequeños libros donde describió el desenlace de aquel baño de sangre.
"Ví como un pandillero de Barrio 18 le cortaba la cabeza a un miembro de la MS13, me detuve y les pregunté acerca de que pasaba con el SUR. El diablo se había apoderado de sus mentes repentinamente", escribió en su libro "Errores y secretos de las maras".
El saldo fue de 11 muertos y 31 heridos, dos pertenecientes a los Vatos Locos y el resto a la MS13. Todos murieron a punta de armas cortopunzantes como lo indicaba un reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Los cuerpos presentaban múltiples laceraciones, estaban irreconocibles. Algunos no tenían cabeza y otros más no tenían orejas, varias de ellas se las dieron de tragar a Little Satanás.
"Teníamos un perro que se comió algunos de los cuerpos que lastimosamente fueron asesinados" recuerda Scrappy, un viejo miembro de Barrio 18, asesinado un par de años atrás, pero que ese día se manufacturó un collar con las orejas de las víctimas como símbolo de victoria.
La escena era un batidero de vísceras. Sobrevivientes de la MS13 y Vatos Locos fueron reacomodados y aislados en una escuela del penal. La matanza terminó con el SUR y comenzó una guerra dentro de la MS13.
Geo y Cuervo fueron trasladados al centro penal de Támara cinco días después como medida preventiva. Permanecieron apartados por un año hasta que sus compañeros relacionaron los hechos y pagaron un abogado para transferirlos nuevamente a la prisión sampedrana. Saybo murmura y repite que Geo "nos vendió, nos vendió".
El brutal asesinato de Geo
Una reunión dentro del penal se celebró antes de la llegada de Geo para decidir cómo asesinarlo, eso significaba la primera orden de muerte en contra de un compañero. Geo debía pagar.
Su cacería abrió un capítulo nuevo para la MS13. "El Veloz", un miembro de la pandilla, le relató a un custodio el plan para asesinar a Geo, revelación que le costó la vida. Esa fuga de información nuevamente puso en un dilema a la MS13 quienes debían también asesinar su primer delator, según Saybo. El Veloz inesperadamente se le adelantó a Geo, y también debía pagar.
Saybo describe con sus manos y sin ninguna señal de dolor como El Veloz fue golpeado y después atravesado con un fierro en la garganta por parte de "El Piojo"."¡Los sapos deben morir!", es el grito que aún recuerda Saybo.
A un año de lo sucedido, llegó Geo. En el penal los compañeros estaban listos y realizaron una reunión donde se le pidió que explicara lo sucedido en 1999.
"No se necesita más, pasa al frente", le ordenaron. Atormentado, no se atrevía a dar un paso adelante, describe Saybo. Entonces alguien lo puso en el centro. Apenas comenzó a decir palabra cuando lo obligaron a callarse. "Para hablar a la MS13 tienes que tener respeto", le reprocharon. Entonces lo obligaron a hincarse.
En ese momento Shaggy pasó sigilosamente con un fierro afilado por su espalda sin que se percatara e inesperadamente y de manera abrupta lo atravesó dejando ver el machete por el pecho
"Hasta lloró, pidió perdón y todo, hincado", recuerda a más de diez años, a quien es ampliamente considerado como el primer pandillero de la MS13 en Honduras.
Le dieron la oportunidad de defenderse y con lágrimas en los ojos argumentó que gracias a él la pandilla se había expandido por Honduras. En ese momento "Shaggy"
pasó sigilosamente con un fierro afilado por su espalda sin que se percatara e inesperadamente y de manera abrupta lo atravesó dejando ver el machete por el pecho. De inmediato Largo se fue al acecho para "pedacearlo" con un cuchillo, como describe Saybo.
Agonizando se tiró al suelo mientras los orificios de su cuerpo borboteaban sangre. El pandillero "Aguila" saltó de su cama y con furia le clavó un enorme pedazo de fierro en el corazón. En un reflejo Geo se levantó, pero pronto una multitud de pandilleros comenzaron a rematarlo. Entre ellos Saybo.
El boquete que tenía a la altura del corazón permitió que los compañeros le retiraran el órgano a pedazos y con la mano. Lo arrastraron al baño y lo subieron a las pilas de lavabo para decapitarlo. Con la cabeza comenzaron a patearla como si aún muerto se le pudiese faltar al respeto.
Mientras tanto, en las pilas los pandilleros rebanaban y desmembraban el cuerpo con navajas Gillete. Cada extremidad de Geo era pasada entre los miembros con el propósito de reducir su cuerpo a la materia más mínima. Los restos de tejido fueron echados por la tubería de los baños. A las afueras nadie se percataba. Una televisión con alto volumen ayudó a disipar el ruido y los gritos. Era el 8 de octubre de 2000.
En un saco echaron los huesos y con las pesas de ejercicio molieron cada uno de los restos óseos hasta reducirlos a polvo. Saybo asegura que el cráneo pateado fue la última extremidad en desaparecer, tenía tatuada las letras MS, y habían que respetarlas hasta el final.
Ahí quedó Geo y ahí quedó la primer evidencia de cómo los pandilleros ajustan cuentas en las prisiones hondureñas.
El pueblo Tolupán sigue resistiendo en medio de la precariedad
En las montañas de Yoro y Francisco Morazán olvidadas por el gobierno, afectadas por el gorgojo que daña el pino y saqueadas por los empresarios madereros y mineros, están asentadas más de 30 tribus Tolupanes. Hombres y mujeres acostumbrados a vivir en armonía con el ambiente, a tomar de la naturaleza sólo lo necesario para vivir.
En las comunidades Tolupanes nos encontramos personas como don José Salomón Matute de la tribu San Francisco en Locomapa, Yoro, quien al saludarlo habla de su comunidad con alegría y nostalgia que llenan de un brillo especial sus ojos. “Como Tolupan me siento muy orgulloso y agradecido con el padre Manuel de Jesús Subirana, quien nos entregó estas tierras que ancestralmente nos pertenecen y que unos pícaros nos están quitando”
En las montañas donde están asentadas las tribus Tolupanes hay una enorme riqueza de pino, antimonio y según sus habitantes oro, entre otros minerales. Bienes naturales que están quedando en manos de empresarios, como es el caso del ex general del ejército retirado, Finlander Ucles, quien posee el 60 por ciento de las tierras que le pertenecen a la comunidad, según denuncia el Consejo Preventivo Tolupán.
Las tribus Tolupán se gobiernan por estatutos que son vigilados por un consejo directivo, que está representado por Doris Isabel Ramírez, quien lleva 8 años en el poder sin permitir elecciones limpias para la entrega de su cargo, según denuncia Ramón Matute del Consejo Preventivo, un consejo que nació ante la imposición del Consejo Directivo.
Aparte de la problemática de tierra, los Tolupanes cargan otra cruz pesada día con día. Y es que a la falta de educación, la criminalización de su lucha, los asesinatos impunes de sus hermanos indígenas, el hambre y la sequía, ahora se le suma el daño irreparable que están sufriendo sus pinos con el gorgojo que los está matando.
Los daños provocados en el bosque por el gorgojo descortezador son alarmantes. Las autoridades del Instituto de Conservación Forestal (ICF) cuantifican 99,777.37 hectáreas de bosque de pino afectadas por la plaga en nueve departamentos. En el último informe se detalla que el departamento de Olancho es donde se reporta la mayor afectación con 64,246.89 hectáreas que han sufrido daños a causa del gorgojo. Seguido se encuentra el departamento de Francisco Morazán con 25,291.58 hectáreas, Yoro con 6,504.84 hectáreas afectadas y El Paraíso con 3,512.75. El gobierno de Juan Orlando Hernández ha manifestado que están trabajando para solventar esta problemática pero la acción no se ha concretado según los Tolupanes.
Jóvenes Tolupanes se organizan para defender su comunidad
Ante la difícil realidad que viven las tribus Tolupanes, la juventud de Brisas, Tecuan, San Francisco Campo, San José de los Guares, Cabeza de Vaca y Piedra Gorda ubicadas en Locomapa, Yoro, han asumido el compromiso de organizarse y participar activamente en las acciones que beneficien a su comunidad.
Para Merlin Cabrera, los jóvenes de Locomapa no cuentan con oportunidades para vivir dignamente. Los espacios que ellos tenían para crease ahora están en manos de los que controlan el poder y saquean sus riquezas de la comunidad. “Hasta el centro básico está en manos de ellos, no tenemos donde estudiar” agrega Merlin quien está organizada al igual que otros jóvenes en el Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia.
La vida en las comunidades Tolupanes cada día se precariza más. Es el reflejo de la corrupción e impunidad que gobierna el país y que priva a la población del goce fundamental de sus derechos humanos.
Cada día cuando amanece en Locomapa, su gente se levanta con la esperanza de que ningún Tolupan sea asesinado por oponerse a la destrucción de sus bienes naturales, que ninguna cocina se quede apagada y que las familias cuenten con al menos dos tiempos de comida. De que los niños y niñas vayan a la escuela y reciban el pan del saber y que la impunidad ya no imperé en los asesinatos de sus hermanos Tolupanes.
Los cuerpos policiales y militares incrementan las agresiones contra los periodistas
Las agresiones en contra de periodistas y comunicadores sociales han incrementado en el último año. Y lejos de ser condenadas y juzgadas por el Estado, éste las promueve con una política de agresiones en contra de aquellos y aquellas que ejercen el derecho a la libertad de expresión.
Lo anterior fue denunciado en una conferencia de prensa realizada esta semana por el Comité por la Libre Expresión, C-LIBRE y el Grupo de Sociedad Civil.
La feminista Jessica Sánchez, directora del Grupo de Sociedad Civil, asegura que han denunciado en comparación con el año anterior-2014- el aumento de la agresividad policial y militar en contra de periodistas, comunicadores sociales, pobladores y pobladoras que ejercen su derecho a la libertad de expresión a través de la protesta ciudadana.
“Lo que está sucediendo es grave, no es aislado y comenzó a incrementarse a partir del 2009, pero ahora es notable que las agresiones vienen con mayor fuerza y con más frecuencia. Ya no importa el género, el ataque va y es con más saña. Y lamentamos eso porque no se pueden justificar los ataques en contra de las personas que están ejerciendo su profesión de informar a la ciudadanía”, dijo Sánchez en la conferencia de prensa.
Sentar precedente
A la conferencia de prensa, desarrollada en Tegucigalpa, asistieron los periodistas Dunia Montoya de la revista Vida Laboral y el comunicador César Obando Flores, corresponsal del Radio Progreso en el departamento de Colón. Ambos comunicadores fueron agredidos brutalmente por la policía y miembros del ejército el pasado 1 de septiembre cuando la ciudadanía hizo suyo el derecho a la protesta social.
De acuerdo al dictamen médico Dunia Montoya sufrió luxación de su hombro derecho, golpes contusos en el rostro y tórax causados por las "patadas" propinadas por agentes de la Policía. Dunia Montoya, reconocida profesional del periodismo es beneficiaria de medidas cautelares solicitadas por la CIDH a la Secretaría de Seguridad hace seis años; ahora tendrá que guardar al menos dos meses de reposo por la golpiza policial.
“En medio de la realidad que enfrenta el país, la impunidad, es necesario que denunciemos, que presionemos para que la fiscalía investigue solo así se podría sentar un precedente en estas agresiones que sufren, no solo yo, sino varios periodistas y comunicadores sociales”, dijo Montoya.
En esa misma represión en la ciudad de El Progreso sufrieron agresiones físicas y psicológicas los periodistas Inmer Gerardo Chevez de Radio Progreso. Igual suerte corrió Román Paz de la televisora Campus TV. Mientras que a Edy Andino, de Canal 6, le impactó una bomba lacrimógena en su rodilla derecha.
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Represión en el Aguán
Otro caso de represión al trabajo periodístico tuvo lugar en Tocoa en el departamento de Colón, donde fue agredido el comunicador Cesar Obando, corresponsal de Radio Progreso, quien daba cobertura a la protesta de los indignados e indignadas en aquella ciudad.
Obando fue lanzado al suelo por un policía que después junto a otro lo persiguieron y amenazaron diciendo que "por su culpa la gente se estaba dando cuenta". Obando corrió y logró tomar un taxi que lo llevara al Comisionado de Derechos Humanos donde se refugió hasta que llegaron organizaciones de derechos humanos para llevarlo a interponer la respectiva denuncia.
“Espero que las autoridades investiguen, para evitar que esto quede impune. Hago el llamado para que las autoridades respeten el trabajo que hacemos los periodistas y comunicadores que estamos trabajando para informar al pueblo”, dijo Cesar Obando Flores.
En la agresión de los tres periodistas los ataques fueron dirigidos específicamente para ellos quienes documentaban el alto nivel de represión que vivía la población indignada el pasado uno de septiembre en protesta a los altos índices de corrupción e impunidad.
Registros del Comité por la Libre Expresión, C-Libre, informan que desde enero y septiembre de este 2015, militares y policías han cometido 25 agresiones en contra de quienes han ejercido su derecho a la libertad de expresión. De ese total, 13 de las agresiones fueron cometidas por policías, y 12 por miembros de las Fuerzas Armadas.
Este número de agresiones incrementó tres veces en comparación el año 2014.
Desestabilizar a los gobiernos progresistas de Latinoamérica
Rebelión
Por Ilka Oliva Corado
Siempre me genera duda lo incomprensible que resulta lo obvio para algunos ilustrados, analistas reconocidos en Latinoamérica y el mundo, gente que se autodenomina progresista y de izquierda. Hablo de filósofos, periodistas, analistas políticos, estadistas, catedráticos de universidades reconocidas mundialmente, gente que conoce muy bien de dictaduras, de la historia y del presente. Gente que conoce por dentro y por fuera el entramado de lo que está hecha esta Latinoamérica herida y que lucha por reconstruir su tejido social y liberarse de la plutocracia que siempre ataca.
Nunca será igual para el patriarcado que la presidenta de un país sea una mujer, ella siempre será discriminada, desvalorizada, ella siempre tendrá que esforzarse el doble que un hombre para demostrar su capacidad: analítica y humana. Nunca estará a la altura aunque su inteligencia, su intrepidez, su honestidad y su consecuencia humana demuestren que está sobre capacitada para dirigir el gobierno de un país. La tacharán de emocional para descalificarla, nunca la reconocerán racional.
No podemos olvidar que sucedió en su momento con Michelle Bachelet presidenta de Chile, en su primer mandato la misoginia de muchos analistas que se sintieron heridos en virilidad machista la trató de desacreditar y minimizar, hoy en día la siguen atacando. Carentes de integridad y de humanismo, amparados por el patriarcado el ataque es personal. Es totalmente permitido que se cuestione el proceder de un gobernante, que se exija que se cumpla lo que prometió, que se investigue, que se pongan las cartas sobre la mesa, lo que no es permitido es la violencia de género. Tampoco desvalorizar el progreso de un gobierno, así sea mínimo. No se le puede tachar con ingratitud de un retroceso, eso es injusto. Hay que ser Latinoamérica en el pasado y en el presente, lo obvio por evidente tiene que entenderse con simpleza.
Y no hablo del los ataques fascistas, de los ataques que organizan y son financiados desde Estados Unidos pasando por las oligarquías latinoamericanas. Eso los hemos tenido siempre y para muestra están los ultrajes de la dictaduras y las heridas que aún no secan en nuestra Memoria Histórica. Hablo de los que decidieron bajarse antes de la parada, de los que encuentran cómodo atacar las partes débiles de un gobierno y que son incapaces de reconocer los logros solo porque es una mujer la presidenta. Hablo de esa izquierda latinoamericana que desde los últimos meses resulta ser el remedo de la derecha oligárquica. Y dejo muy claro que el amor que yo profeso por Bachelet, Cristina y Dilma no hace de este artículo un texto subjetivo ni parcial. Sé de los males y sé de las virtudes de sus gobiernos.
Bachelet no puede con todo, el cambio somos todos. Que el socialismo lo construimos todos. Le agradezco la El Proyecto de Ley de Aborto, la Ley de la Unión Civil. ¿Cuándo haría esto un presidente hombre en Chile? Y esto es de valorarlo porque es ir en contra total del patriarcado, de la iglesia y de una sociedad inhumana.
Se puede, se debe y se tiene que exigir honestidad a un gobierno, esa es nuestra obligación ciudadana. Lo que no es permitido es el ataque personal y la violencia de género. Yo le cuestiono al gobierno de Bachelet seguir con la represión al Pueblo Mapuche y el ataque de Carabineros a los estudiantes que salen con todo el derecho del mundo a manifestar.
Por un momento las izquierdas patriarcales dejaron en paz a Bachelet y ahora es la derecha la que ha tomado el mando completo de la mediatización, como siempre ha sido.
Ahora la izquierdas patriarcales atacan ferozmente a Cristina y Dilma. El ataque viene con esa misoginia tan bien marcada de quien tiene prejuicios en su cerebro, de quien no sabe reconocer a una mujer como jefa de gobierno. Esas izquierdas no critican, no cuestionan, no debaten, no analizan desde la postura política, social y humana el proceder de los gobiernos, lo que hacen es atacarlas por la espalda y en los costados.
¿No es obvio el avance de Argentina con el gobierno de Néstor y posteriormente con los dos de Cristina? ¿Acaso se les tiene que explicar con manzanas?
¿Qué dicen de los juicios a torturadores y criminales que gracias a Cristina son una política de Estado? ¿Se recuerdan cuando existía la amnistía? No, las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo no apoyan a Cristina porque sean comadres, la solvencia es porque su gobierno se ha comprometido con la Memoria Histórica del país y en la reconstrucción del tejido social. La ley de Identidad de Género (26.743 -23 de mayo 2012) también es obra del gobierno de Cristina. Esta Ley la apoyó la Comunidad LGBT y es triunfo no solo de Cristina sino de quienes lucharon por obtenerla. “La Patria es el otro.”
La Ley de Matrimonio Igualitario (15 de julio de 2010). También en el gobierno de Cristina, siendo Argentina el primer país en Latinoamérica en legalizarlo. El mundo celebró cuando Estados Unidos lo legalizó hace unos meses, pero antes fue Argentina y en el gobierno de Cristina, de ningún tirano. El aumento del 30% a la Asignación Universal por Hijo. De 39 universidades públicas que existían en el país, en el gobierno de Argentina aumentan a 54. El Centro Cultural Kichner, el más grande de Latinoamérica y uno de los 6 más importantes en el mundo. El gobierno de Argentina ha invertido en educación, en la cultura. La economía de Argentina tuvo un cambio visible, y es imposible que no lo notemos, que no lo note la derecha que por eso la ataque día y noche y que no lo note la izquierda que debería valorar tener una presidenta como ella. Repito sí es obligatorio cuestionar pero también es obligatorio valorar los avances. A Cristina yo le reclamo la Ley de Aborto, la necesitamos en Argentina. Se va ir y nos deja con ese yugo a las mujeres. Una cosa es que ella no esté de acuerdo con el aborto y otra es que nos niegue ese derecho a las mujeres. Es una incoherencia de género y humana no apoyar una Ley de Aborto. En este caso en Argentina no se aprueba la Ley de Aborto porque Cristina está en contra y no la apoya. Habráse visto…
Una más y reciente del gobierno de la genial Cristina, la victoria contra los Fondos Buitres ante la ONU. Y a esta no le pueden tirar piedras, ni llamarle yegua, bruja, con esta victoria se tienen que tragar sus palabras quienes ven en Cristina el reflejo de una dictadura. Con 136 votos a favor, 4 en contra y 41 abstenciones la ONU votó el tratamiento de un marco legal para la reestructuración de deuda y los Fondos Buitre. Este documento adoptado en el mes de julio por el Comité sobre Procesos de Reestructuración de Deuda de ONU (que es por supuesto un plan argentino sobre las restricciones a los fondos buitres) contiene los principios sobre soberanía, buena fe, transparencia, imparcialidad, tratamiento equitativo, inmunidad soberana, legitimidad, sostenibilidad y reestructuración de la mayoría. Es un triunfo de 40 millones de Argentinos, en palabras de Cristina. Y sin lugar a dudas marca un precedente mundial. Esto fue señoras y señores en el gobierno de Cristina. Estados Unidos como siempre se opuso pero hoy no pudo salirse con la suya.
Mucho se habla del escándalo de corrupción en el gobierno de Dilma Rousseff, pero es impronunciable para la derecha internacional y para la izquierda patriarcal el Programa Más Médicos en Brasil implementado por Dilma en el año 2013, en él participan médicos brasileños tanto como cubanos. Este programa atiende a 63 millones de personas. En 34 distritos especiales indígenas y en 4 mil 58 municipios. Estamos hablando que este programa cubre el 72.8% de las ciudades de Brasil. Por supuesto atendiendo a la población más pobre, la que sobrevive en la desigualdad social. ¿No es un logro inmenso del gobierno de Dilma, acaso? ¿Qué gobierno “democrático” había pensando en la salud de la clase marginada en Brasil? ¿Qué gobierno “democrático” ha entrado a las favelas y no para atemorizar? Tuvo que venir un gobierno progresista.
Dilma en el 2013 aprobó y convirtió en Ley el Decreto PLC3/2013 que autoriza la distribución de un fármaco abortivo en todo el sistema sanitario del país. Se trata de la Píldora del día después. Es una ley que busca prevenir el aborto en mujeres que han sido víctimas de una violación. No es una Ley de Aborto como la que quisiéramos, como a la que tenemos derecho, pero también sabemos que Dilma no puede hacer todo sola, que todos somos el socialismo, que todos somos la humanidad y que los Derechos Humanos es obligación de todos hacerlos valer. Aplaudo esa Ley porque es un paso en el avance de los Derechos Humanos de la mujeres. Falta mucho por hacer, pero con el 70% de la sociedad brasileña en contra del aborto, es prácticamente imposible.
Pronto olvidan algunos, (cuando les conviene) y en la historia quedó el frente que le hizo Dilma al ataque feroz de los fondos Buitres a Petrobas que fue al mismo tiempo en que esos mismos Buitres querían dar un golpe blando al gobierno de Cristina cuando la embestida del caso Nisman. ¿Quién sacó la cara por Brasil? Fue Dilma que con uñas y dientes defendió a Petrobas. ¿Qué pensador izquierdoso se lo agradeció? Ninguno. En economía internacional viene la creación del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como una bloque que busca un intercambio comercial alternativo. Que por cierto en la reciente visita de Lula a Argentina la semana pasada, Cristina le propuso también formar parte de BRICS que de hacerse realidad sería BRICSA con Argentina entre ellos. Si después viene Venezuela y se anima, aquello pasaría de ser prosa a copla. BRICS no es visto con buenos ojos por Estados Unidos ni por las potencias mundiales capitalistas. Y la izquierda patriarcal no es capaz de ver la inmensidad que esto significa para Latinoamérica y propiamente para Brasil y es incapaz de reconocer a Dilma al mando.
Dilma es atacada por las oligarquías brasileñas que quieren en los huesos a Petrobas y a Brasil fuera de los BRICS. El escándalo de corrupción es parte de la estrategia. Además no olvidemos que dentro de los gobiernos progresistas están legisladores que ha escogido la sociedad clasista y la oligarquía y esto es un impedimento para cualquier avance y sin embargo estos gobiernos han logrado cambios significativos.
Por supuesto que es evidente el ataque del gobierno a los Pueblos Indígenas y esto hay que decirlo, se debe denunciar y con voz fuerte. El pueblo tiene todo el derecho a exigir respeto, cuidado de sus tierras y el cuidado a la vida.
Pero es inhumano y desleal decir que estos gobiernos no han creado cambios significativos para sus pueblos porque los hechos demuestran lo contrario. Si queremos cambios exijámoslos y seamos parte de ellos. Ya es suficiente con el ataque mediático, económico y con amplia estrategia política de los Estados Unidos en conjunto con las oligarquías latinoamericanas, como para que la izquierda venga y se ponga de alfombra y les limpie el camino. Si no son tienen la capacidad de asimilar la inteligencia y la capacidad de una mujer como jefa de Estado, tampoco es necesario que las ataquen demostrando con esto su deslealtad a todo un pueblo que las eligió en absoluta democracia. No seamos parte de la destrucción, seamos parte del cambio.
No olvidemos jamás que Cristina, Dilma y Michelle Bachelet han hecho historia en Latinoamérica y no tienen por qué estar bajo la sombra de ningún hombre ni sus capacidades ponerse a prueba de ninguna sociedad misógina. No tenemos ningún derecho a descalificarlas por su género, combatamos todos este patriarcado que no nos deja crecer como humanidad.
@ilkaolivacorado
Blog de la autora: Crónicas de una Inquilina.
Otra vez sobre "el fin del ciclo progresista"
Por Ángel Guerra Cabrera
El mes pasado en mi artículo El presunto fin del ciclo progresista (La Jornada, 20/8) anunciaba que volvería sobre el tema. Ya es momento de hacerlo pues varios autores han planteado lo mismo, con ricos argumentos, en semanas posteriores: no hay asidero en la realidad social y política para diagnosticar tal fin de ciclo, aunque sí hay una nueva situación que requiere nuevas propuestas y acciones. Entre ellos, Katu Arkonada, Emir Sader, Aram Aharonian y Alfredo Serrano Mancilla.
Entonces enlisté sintéticamente los fenómenos de que se han agarrado los analistas de derecha y, más recientemente, otros de izquierda o así autoproclamados, para vaticinar la debacle de los gobiernos independientes o posneoliberales. Los primeros porque los odian y sirven a fuerzas imperialistas y oligárquicas que hacen todo por derrocarlos porque afectan o amenazan sus intereses, los segundos porque no hallan cómo encajarlos en sus rígidos esquemas emancipatorios.
Mencioné la muy sensible desaparición de Hugo Chávez, que implicó una disminución del ímpetu ofensivo en el estratégico proceso de unidad e integración regional. A lo que se añadió la profundización de la crisis económica capitalista, que ha llevado a la caída del precio de las materias primas y, por consiguiente, a una afectación a las posibilidades de mantener en los mismos niveles, o de incrementar, los fondos dedicados a programas sociales y a inversión pública por los gobiernos que se han alejado del neoliberalismo. Es innegable que, a diferencia de lo que ocurre en las naciones cuyos líderes continúan apegados a esa fórmula suicida, dichos programas han hecho disminuir sensiblemente la pobreza, creado cientos de miles de puestos de trabajo, elevado apreciablemente el poder adquisitivo de sus poblaciones, así como los índices de educación salud y seguridad social.
Por otro lado, la feroz contraofensiva imperialista-oligárquica contra los gobiernos posneoliberales ha ocasionado una disminución en el avance de las políticas de unidad e integración latino-caribeña, puesto que unidos a la caída de los ingresos en divisas, los han forzado a una mayor concentración de sus esfuerzos en la política interna para contrarrestarlos.
Sin embargo, no por ello han dejado de funcionar los mecanismos de unidad e integración. Nacidos al margen de Estados Unidos y Canadá, ni siquiera existían hace 11 años cuando se creó en La Habana la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, 2004), que entonces agrupaba sólo a Cuba y Venezuela y hoy cuenta con 12 estados miembros, incluidos Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Un año después se fundó Petrocaribe, que agrupa ya a 18 países.
En los años sucesivos surgieron la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur, 2007) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac, 2011), aunque las simientes de ambos datan de años antes. La emergencia de estas estructuras –que vinieron a unir esfuerzos con las ya existentes Comunidad del Caribe (Caricom,1973) y Mercosur (1991)– constituye un hecho de enorme relevancia histórica, sobre todo después de la derrota del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA, 2005) en Mar del Plata. De haber logrado Washington su imposición habría significado una crónica postración económica y social de nuestra región, como le está sucediendo a México a consecuencia del TLCAN (1994).
Pero hay un dato fundamental que por sí mismo desmiente el supuesto fin del ciclo progresista y es el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Este acontecimiento se debe, en primer lugar, al heroísmo y las realizaciones del pueblo cubano en más de cinco décadas de bloqueo de Estados Unidos –que aún no finaliza– y a la consecuencia de sus líderes, como apuntó la presidenta Cristina Fernández en la pasada Cumbre de las Américas. Pero no habría ocurrido si, además, gracias al ciclo progresista no hubiera surgido en América Latina y el Caribe una clara situación de mayor soberanía, independencia y unidad. Todos los gobiernos de esta región exigieron en los últimos años a Estados Unidos el levantamiento del bloqueo y el restablecimiento de relaciones con Cuba, lo que ha sido reconocido explícitamente por el secretario de Estado John Kerry.
En la próxima entrega me referiré, en la reducida extensión que permite este espacio, a los trabajos de los autores mencionados al principio, en particular al de Katu Arkonada, el más propositivo de ellos.
Twitter: @aguerraguerra
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viernes, 25 de septiembre de 2015
FNRP dividido entre la lucha política-electoral y las demandas ciudadanas
Tras las jornadas de manifestaciones adversas a los desfiles “patrios” convocados por el gobierno de Juan Orlando Hernández para conmemorar el 194 aniversario de emancipación de la corona española, organizadas por el Frente Nacional de Resistencia Popular -FNRP-, y que fueron fuertemente acuerpadas por mujeres, hombres y jóvenes, surge la pregunta si ese será el punto de resurgimiento en la lucha social, pues ha sido evidente su inclinación a los escenarios político-electorales.
El Frente Nacional de Resistencia Popular en su comunicado, en el marco de la manifestación a la que llamaron: ¿Cuál Independencia?, expresó que “debemos luchar contra la corrupción, por el fortalecimiento del Estado de derecho y la institucionalidad, porque los delincuentes que saquearon el Seguro Social y otras instituciones sean juzgados, devuelvan el dinero robado y paguen sus condenas en las cárceles”.
Sin embargo, para el sociólogo y catedrático universitario, Eugenio Sosa, las pocas acciones del Frente Nacional de Resistencia Popular ante las demandas ciudadanas de poner un fin a la corrupción e impunidad, que surgen luego de destaparse la olla de corrupción en el Instituto Hondureño de Seguridad Social –IHSS-, son consecuencia de sus intereses partidarios y terminar de erosionar el bipartidismo.
“Es un actor con una característica más tradicional entre reivindicaciones particulares, entre oposición a un modelo más neoliberal, entre demandas más económicas, entre demandas más sociales y la mirada hacia el poder", indica Sosa.
Apunta que las diferencias entre el movimiento ciudadano de indignados e indignadas y el Frente Nacional de Resistencia Popular recaen en que dicho movimiento se ve “más de una perspectiva cultural, más desde la ciudadanía, en derechos ciudadanos, en ejercicios ciudadanos y menos viendo al poder a pesar que tenga vínculos partidarios como está demostrado también.
Hace falta articulación en el Frente Nacional de Resistencia Popular
Juan Barahona, coordinador del Frente Nacional de Resistencia Popular, hizo un llamado de unidad a todos los sectores de oposición: “a la unidad de acciones de lucha. Los cambios y transformaciones sociales solo las podemos lograr unidos, en un solo as de voluntades”.
Lo anterior solo se podrá lograr si existe una verdadera articulación con los distintos grupos ciudadanos, apunta el analista político Hermilo Soto: “hace falta que todos los sectores y todos los actores de las diferentes expresiones y denominaciones que están en contra del proyecto dominante, que están en contra de la política de entregar todos los bienes naturales, en contra de la política de este gobierno de criminalizar la protesta social y particularmente en contra de la corrupción e impunidad, necesitan sentarse, necesitan escucharse y necesitan encontrar consensos mínimos de tal forma que nos permitan construir una agenda mínima de país”.
La agenda a la que se refiere Soto, describe, debe de ser: envolvente, que tenga dimensión nacional, que se oriente a sacar los problemas estructurales del país, pero sobre todo que logre despertar el entusiasmo y la esperanza de toda esa diversidad de sectores que se deben de sentir incluidos; dicha agenda tiene que estar bajo “la responsabilidad de las personas que están al frente de las diferentes expresiones, desde la oposición indignada y la dirigencia del Frente Nacional de Resistencia Popular”.
En relación al accionar del Frente Nacional de Resistencia Popular, Soto considera que debe mantener su autonomía de su brazo político, es decir, el partido Libertad y Refundación -LibRe-, para lograr la articulación y responder a las demandas y luchas ciudadanas.
“Porque una de las características principales del movimiento social es su amplitud y su pluralismo, ahí hay diferentes personas, diferentes pensamientos, eso no niega que debe de haber alianza con un proyecto político determinado, pero debe mantener su autonomía porque la expresión social debe jugar un papel de contralor social, debe exigir a la expresión política que cumpla con la agenda de país, que cambie con la forma de gestionar la política y que los partidos políticos realmente, una vez que lleguen al poder, representen los intereses de toda la hondureñidad”, explica.
El Frente Nacional de Resistencia Popular anunció que sus acciones en contra de las políticas adoptadas por el gobierno de Juan Orlando Hernández las marcará el paro nacional, al que convocaron para el próximo 1 de octubre.
OEA pierde autoridad en el diálogo hondureño
Ante la ruta al fracaso que está llevando el llamado “diálogo nacional”, el director del Centro de Estudios para la Democracia, Cespad, Gustavo Irías propone que el país debe apostarle al Diálogo Ciudadano que involucre a los diferentes sectores que se han movilizado y que se han declarado en indignación ciudadana.
“Son sectores que se caracterizan por una gran diversidad en sus enfoques, en sus planteamientos, y una tarea urgente y fundamental es que todos estos sectores, desde la ciudadanía, puedan sentarse, puedan dialogar sobre su imaginario de país, puedan concertar una agenda y puedan concertar un plan único de acción en contra de la corrupción y en contra de la impunidad,” expresó Irías.
La Organización de Estados Americanos, OEA, que es quién va a la cabeza de este diálogo con su mediador John Biehl del Río, ha informado que ya hay dos fases cumplidas del diálogo. La primera fue algo así como una especie de catarsis, y en su momento así lo definió el propio mediador, en esta fase acudieron todos los sectores o la mayoría.
Luego la OEA nos dice que puso en marcha la segunda fase en la que básicamente escucharon a otros sectores con poder económico y político, aquí hablaron con los empresarios y los representantes máximos de los partidos políticos sobre todo del oficialismo. Esta segunda fase concluyó con la presentación al gobierno de la llamada propuesta encaminada a transformar el sector justicia de Honduras. Y está a punto de comenzar la llamada tercera fase de la que aún no se conocen cómo se va a desarrollar.
Radio Progreso (RP) conversó con el analista Gustavo Irías (GI) sobre el diálogo en Honduras y el rumbo que está tomando.
RP. ¿Cómo valora el diálogo que se está dando en el país?
GI. Hemos asistido a dos fases de lo que se ha llamado crear las condiciones del diálogo, un pre-diálogo, y realmente en la primera fase hubo éxitos relativos en tanto que el facilitador enviado por la OEA, John Bielh del Río, logró conversar con todos los actores involucrados en este conflicto, que en torno a un sistema más efectivo de justicia, busca reducir los niveles de corrupción e impunidad que ha planteado la ciudadanía en la calle.
RP. ¿Qué pasó en la segunda fase?
GI. En la segunda fase se esperaba que hubiera dejado como resultado una aproximación de lo que sería una ruta para el diálogo, pero la gran sorpresa desde la oposición indignada particularmente y de todos los sectores, que hubo fue una propuesta muy alineada con el mismo planteamiento gubernamental de un sistema integral de impunidad y corrupción que no es precisamente lo que se demanda desde las calles que es la instalación de una Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad.
RP. ¿Se podía esperar algo distinto?
GI. De una y otra manera había algún grado de expectativa de que este fuera un camino en el cual pudiera avanzarse hacia algunas aproximaciones y que las demandas que están en las calles pudieran encontrar un espacio en las mesas y que por lo menos pudieran ser consideradas.
Recomendamos: Diálogo Nacional: ¿Fracasó la facilitación de la OEA?
RP. Para usted, ¿en qué fase está este diálogo?
GI. Estamos en una fase de preparación hacia un diálogo pero, creo que el resultado de la segunda fase nos plantea que no avanzamos en la preparación hacia ese diálogo.
RP. ¿En qué tipo de país se está intentando este diálogo?
GI. Este es un país, que el mismo facilitador lo llegó a decir en algún momento, que es un país caracterizado por la crispación, por la falta de confianza y por los rencores entre los diversos sectores sociales y políticos.
RP. ¿Cuál es el mensaje de ese resultado?
GI. Que no encontró condiciones para el diálogo o que simplemente en función a su imaginario de esta problemática que está planteada en el país a partir de mayo, por lo menos desde que está la gente en la calle protestando y exigiendo una comisión contra la impunidad, terminó alineándose a uno de los sectores impunes, en este caso al sector gubernamental.
RP. ¿Qué piensa de la forma cómo se retiró el mediador del diálogo?
GI. Se retiró del país dándonos muestras de un perfil que se aleja de todo facilitador o mediador de un diálogo, gestionar un conflicto al interior del país. Y se retiró dando declaraciones, a mi manera de pensar, muy irresponsables sobre actores importantes tanto de la oposición social como de la oposición política.
RP. ¿Por qué estas declaraciones de un mediador?
GI. Lo que nos dice es que John Biehl del Río, en esta segunda fase, se alejó por completo de su rol de facilitador o de mediador del conflicto político. Tomó partido por el gobierno y terminó planteando una respuesta para la reforma al sector justicia que se suscriben en reformas cosméticas, no son reformas a fondo.
RP. ¿Cuál es la función principal de un mediador?
GI. Aproximar a actores que están en posiciones diferentes y poder encontrar la metodología, las maneras de que puedan sentarse, de poder conocer las posiciones de cada quién, de poder ubicarlas en una agenda y si es posible en una mesa, al final de cuentas pueden haber diversas metodologías.
RP. ¿Qué se juega la OEA con el diálogo en Honduras?
GI. Es una oportunidad para la OEA levantar ese nivel de un organismo inoperante, de un organismo ineficiente para intervenir en los conflictos sociales y políticos que se han generado en diversos países de América Latina, y que realmente los resultados entregados por la OEA han sido muy decepcionantes.
RP. La Cicih, ¿es un tema enterrado en el diálogo que impulsa la OEA?
GI. Desde el momento que nos deja esa declaración que fue muy clara, prácticamente sí podemos decir que se ha dejado de fuera la Cicih. Desde la mirada de la OEA, desde la mirada de un facilitador, de un funcionario internacional, de manera muy irresponsable se ha desconocido precisamente lo que lo trajo al país que es la demanda de la ciudadanía que ha estado y sigue estando en las calles de manera permanente.
RP. ¿Debe continuar John Biehl del Río como facilitador del diálogo?
GI. John Biehl del Río y la Organización de Estados Americanos han perdido toda credibilidad, toda confianza y lógicamente la capacidad de poder facilitar un diálogo en un país polarizado, crispado y en el cual existen alto grado de desconfianza en los diferentes actores políticos.
RP. ¿Cuál es el futuro del diálogo en Honduras?
GI. La posibilidad de un diálogo imaginado, donde estén toda esta diversidad de actores políticos y sociales en una sola mesa creo que ha quedado postergado, no podemos decir que esté enterrado pero si postergado.
RP. ¿Qué diálogo hay que impulsar?
GI. El diálogo ciudadano, es el diálogo de los diferentes sectores que se han movilizado y que se han declarado en indignación ciudadana. Son sectores que se caracterizan por una gran diversidad en sus enfoques, en sus planteamientos, y una tarea urgente y fundamental es que todos estos sectores, desde la ciudadanía, puedan sentarse, puedan dialogar sobre su imaginario de país, puedan concertar una agenda y puedan concertar un plan único de acción en contra de la corrupción y en contra de la impunidad.
La tragedia perpetua de un país sin justicia
Dos meses estuvo alimentándose de odio guardando un cuchillo para que llegara el día en que el abogado defensor de la familia Gutiérrez, implicada en fraude al Estado, pagara. Así, hace un par de días la vida del abogado Eduardo Montes terminó en manos de un poeta de 28 años.
Eduardo Montes era el abogado defensor de la familia de Lena Gutiérrez, vice presidenta del Congreso Nacional, acusada por delitos contra la salud, falsificación de documentos públicos y fraude en medio de una crisis sanitaria.
Montes fue herido de muerte con un puñal dentro de un elevador en el edificio Metrópolis en Tegucigalpa donde laboraba. Rigoberto Paredes Velez, hijo de la periodista Anarella Velez y del ya fallecido poeta Rigoberto Paredes es el presunto asesino.
“En este país no hay justicia para esa gente, y a todos nos jodieron… Esa gente está haciendo mierda este país, están haciendo mierda la vida de la gente. Tengo amigos que perdieron a su familia, tengo una amiga que perdió a su tío en el Seguro, tenía cáncer y no lo atendieron, nada. Otra amiga que la mamá se le está muriendo y no tienen ni dinero para cuidarla, aquí nadie tiene nada. Esa gente hizo mierda este país”, dijo al parecer Rigoberto en un interrogatorio que de manera irregular hizo la policía, según denuncias de organizaciones de derechos humanos.
Esta tragedia abre varios debates en Honduras, uno de los países más peligrosos del mundo con una tasa de 66 homicidios por cada 100 mil habitantes y un 97% de impunidad. Uno que tiene que ver con la forma de impartición de justicia y la ausencia de Estado, y otro que tiene que ver con la protección a quienes tienen el deber de impartir justicia.
Marlon Carranza, antropólogo que estudia el fenómeno de la violencia en Honduras, cree que la situación de violencia se ha agudizado en los últimos años en este país centroamericano por la frustración generalizada de la sociedad al no encontrar justicia.
“Ese esquema del Estado de abandonar su función de administración de justicia está vinculado con lo que está pasando en Honduras en relación a la alta tasa de homicidios. Hasta el día de hoy no se sabe por qué en este país hay tantos muertos, el discurso oficial dice que es el crimen organizado, pero aquí tiene que ver con ese sentimiento de la población de que no hay otra alternativa, que si alguien es víctima de algún hecho delictivo la única alternativa es que tú mismo agarres la justicia por tu cuenta o pagues a alguien para eso”, explica.
La historia hondureña está manchada de sangre derramada de muchas formas. La corrupción también arrebata vidas y es por eso que miles de personas han salido a las calles para exigir castigo a los corruptos, especialmente en estos últimos meses tras el desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social y el proceso legal contra la familia Gutiérrez que es acusada de haber adulterado medicinas que el Estado compró para abastecer sus hospitales.
Por la aplicación de óvulos hechos de harina 11 mujeres murieron, los responsables siguen sin obtener castigo. La familia Gutiérrez pagó 90 millones de lempiras de fianza para defenderse en libertad, y Lena Gutiérrez sigue siendo vicepresidenta del Congreso Nacional.
“La frustración es uno de los sentimientos más fuertes, la frustración por la falta de justicia porque la justicia es una necesidad humana y si el ser humano no tiene justicia va a buscarla, si el Estado no canaliza de forma institucional los mecanismos para que esa necesidad se concretice entonces la situación empeorará”, concluyó Carranza.
Rigoberto Paredes Vélez es un joven artista, destacado por su talento en la ilustración gráfica. Hijo de dos profesionales reconocidos en el país, el poeta Rigoberto Paredes y la periodista y defensora de derechos humanos Anarella Velez. Rigoberto era un hombre pacífico y hasta muy cariñoso según lo describe su madre quien al principio se negaba a creer que su hijo habría quitado la vida de esa persona.
“Mi hijo coincidió con esa situación porque él trabajaba en este edificio. Lo detienen por coincidir en ese elevador, él nunca tuvo un acercamiento con ese abogado. Mi hijo es una persona sana, todo mundo puede dar fe que mi hijo es un creador, un artista, un diseñador. Una persona inteligente y sensible”, gritaba esta madre frente a los medios de comunicación que buscaban la escena más grotesca para vender la noticia.
El abogado asesinado por su parte ha sido descrito como un profesional del derecho que antes de ejercer de forma privada se dedicaba a la defensa de los derechos humanos. Cuando se retiró del sistema judicial, se dedicó a llevar casos en defensa de personajes como Rigoberto Cuellar, fiscal adjunto acusado de recibir sobornos para privilegiar una empresa suplidora de medicamentos. O como el caso Astropharma con la familia Gutiérrez detrás.
Mario Díaz, presidente de la Asociación de Jueces por la Democracia expresó que “estamos consternados, tristes, conmocionados por este hecho, y esperamos que se mejoren los mecanismos de seguridad para que esto no se repita. Él recientemente se había retirado del Poder Judicial, el caso más conocido que llevaba era el de Lena Gutiérrez y llevó el caso de Rigoberto Cuellar, pero no sé cuáles son las motivaciones de este crimen. Espero que las autoridades actúen. En el tema de seguridad de jueces, juezas y abogados se deben tomar medidas para que esto no se repita ya que esto conmociona la vida nacional”.
Díaz se refiere a la Ley de Protección de Defensores, defensoras y miembros del Poder Judicial recientemente aprobada pero sin avanzar en mecanismos reales de protección que eviten tragedias como esta.
Por otra parte, se abre el debate con respecto al caso Astropharma, ya que la viuda del abogado Montes dijo a medios de comunicación que la familia Gutiérrez era inocente.
“Yo soy jueza y yo vi el expediente porque Eduardo lo tenía y espero que el juez natural dicte sobreseimiento definitivo porque allí no hay culpabilidad”, dijo llorando Julissa Aguilar ante los medios momento seguido del asesinato de su esposo.
Rigoberto asegura en su confesión que Montes “mandaba a asesinar a los testigos de sus casos y lo hizo con el caso de los Gutiérrez”.
El país del dolor
“Así que parece que estamos en medio de una tragedia griega. Fraccionada, divida, enterrando a un hermano y acompañando al otro, al que queda. No hay espacios para los juicios todavía. Solo un esperar, solo un dolor inmenso que me parte por la mitad y al que no hallo donde colocar. Quisiera que fuera un pájaro para colgarlo de un alero, dejarlo libre o pasear con él. Quisiera poder distanciarme de mi dolor. Y tal vez este sea el caso de toda Honduras, partidos, fraccionados, sin hallar donde poner la injusticia, la impunidad, todo el dolor que venimos arrastrando desde hace un rato. De todos lados”, así describe la feminista Jessica Sánchez, este momento que se vive en el país, donde sucedió este asesinato.
Artistas colegas de Rigoberto reaccionaron en redes sociales sobre lo que sucedió.
“Estoy cansada de recibir estas noticias. Cansada de pensar, desde el 2009 que la situación va a mejorar, cuando en realidad, empeora. Cansada de sostener la utopía entre mis manos como agua que se diluye cada vez más, entre mis dedos. Lo único que sé es que el amor nos sostiene, siempre. Aún en los momentos más dolorosos. Es el amor de una madre y de las que la queremos la que sostiene a un hijo enfrentado a una justicia en un país, donde sabemos que esta no funciona. Es el amor lo que sostendrá a una familia que ha perdido de forma tan brutal, a un hijo, a un hermano, a un padre. Lo que esperamos, sostendrá a sus seres queridos durante los años por venir. Eduardo y Rigo no eran tan diferentes, aunque actualmente en apariencia si lo fuesen. A la edad de Rigo, Eduardo estaba haciendo exactamente lo mismo: creando, luchando por la justicia y los derechos humanos, militando en una resistencia cualquiera que sea su nombre. Eso en nombre de estas Honduras, causante de nuestros desvelos, causante de este amor rabioso y profundo que no nos deja irnos”, escribió Sánchez.
Hace 4 meses la indignación del pueblo hondureño por la corrupción, la violencia y la impunidad rebasó la crisis en un país que claramente ha puesto precio a la vida de la gente. Lo vemos cuando se trafica con medicinas y cuando una persona paga porque le “hagan justicia”.
“Estamos viviendo épocas de mayor crisis de violencia e inseguridad, los datos lo reflejan. La inseguridad pública, social, estabilidad laboral, problemas de salud dado la crisis económica y la violencia estructural que vivimos, vivimos una crisis permanente por ser un país pobre y dependiente. Además hay una fábrica del miedo porque es el Estado el que debería controlar esto y no lo hace, para eso hay leyes que deben regular la criminalidad e instituciones, el ejército, la policía hay una intencionalidad política porque la violencia genera miedo, esto produce más violencia”, explica el psicólogo Faustino Martínez quien además asegura que podríamos estar cercanos a ser una sociedad necrófila, que va creyendo que solo con la muerte se solucionan los problemas.
“En Honduras desde siempre no se le ha dado el valor que la vida merece. En esto el Estado es responsable, no ha valorado la vida de las personas, a mi modo de ver, tiene que ver con que la administración de justicia nunca ha estado en manos del Estado. En momentos de necesidad de justicia las personas no andan valorando moralmente sus decisiones. Entonces ¿que tienen a la mano? Lo que se ofrece en la calle, redes de justicia alternativa que básicamente es que pagas a alguien para mandar a asesinar”, explica Marlon Carranza.
Así se vive y se muere en Honduras, un país desigual, injusto, violento e impune.
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