jueves, 26 de febrero de 2015

La Justicia le da la razón a los estudiantes de la UNAH



Las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras del Valle de Sula (UNAH-VS) fue obligada por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo a matricular a diez estudiantes que expulsaron durante dos períodos académicos por ejercer el derecho a protestar exigiendo la participación estudiantil y  la no privatización de la educación superior.  

José Martí, héroe latinoamericanista  dijo una vez que “a veces unos pocos portaban la dignidad de muchos”. Eso pudiera decirse ahora de estos jóvenes de la UNAH quienes arriesgaron todo por defender un proceso que de quedarse dejaría a decenas de miles de jóvenes sin el derecho a la educación. 

Las sanciones promulgadas por la UNAH-VS en enero del presente año se debieron a que los diez jóvenes estuvieron participando en manifestaciones y tomas de instalaciones a finales del periodo de 2014, lo que causó alrededor de 16 días de pérdidas de clases.

La defensa de los estudiantes integrada por: Víctor Fernández, Omar Menjivar y José Ramón Morales, quienes pertenecen al Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ),  presentaron el  recurso de amparo a principios febrero de 2015 exigiendo  procediera a tomar las previsiones  pertinentes para que de manera inmediata, sin dilataciones de ningún tipo se matricule a los estudiantes en sus respectivas carreras. 

Después de la resolución emitida el miércoles de la presente semana “de inmediato se acataron las órdenes de los Tribunales, nosotros respetamos esta decisión.  En ningún momento les restringimos a los jóvenes el acceso a la universidad, incluso ellos han recibido sus respectivas clases, lo único era que no estaban matriculados”, indicó el director de dicha Universidad, Francisco Herrera. 

Los estudiantes beneficiados con el fallo son: Edgardo Ramiro Mejía, Christian Tomás Padilla, José Daniel Morales, Saúl Ovett Córdoba, Eros Eduardo Pérez, Iris Suyapa Romero, Javier Ernesto Hernández, Marco Tulio Rubí, Claudia Margarita Trejo Ayala y Jensy Jalitza Ávila.

En Ciudad Universitaria

De igual forma, seis estudiantes de la Ciudad Universitaria de la UNAH, en Tegucigalpa,  interpusieron una acción de amparo el 30 de enero pasado alegando que se les violentaron garantías constitucionales y se pidió suspender el acto reclamado, es decir, dejar en suspenso el bloqueo de las cuentas estudiantiles que impidieron a los universitarios matricularse este período.

En obediencia al fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), habilitaron hace dos semanas el sistema de matrícula para seis estudiantes, que fueron suspendidos de la institución en diciembre del año pasado.

La CSJ, a través de la Sala de lo Constitucional, recientemente admitió un recurso de amparo con suspensión del acto reclamado interpuesto por el apoderado legal de los jóvenes Moisés Cáceres, José Herrera, Dayanara Castillo y Javier Barahona, estudiantes de la carrera de Sociología, Cesario Padilla, alumno de Periodismo y Sergio Ulloa de Trabajo Social, quienes anteriormente fueron expulsados por dos periodos consecutivos de la UNAH por haber protagonizado  acciones de protesta al igual que los alumnos y alumnas de UNAH-VS.   

Sigue el proceso privatizador 

El anteproyecto de Ley de Educación Superior en Honduras,  es considerado un “zarpazo” a la autonomía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y del pueblo hondureño que con sus impuestos sostienen la educación del país, según denuncia la Plataforma de Organización Estudiantil (POE).

Según el vocero de la Federación de Asociaciones de Estudiantes (FAE), David Cáceres, “esta propuesta violenta la Constitución de la República de Honduras especialmente en el artículo 160 que dicta la exclusividad de la UNAH de organizar, dirigir y desarrollar la educación superior”. La medida también lesiona los artículos 156, 157 y 161.

El reto del movimiento estudiantil, debe ser reorganizar la lucha, para defender la educación pública”, manifestó Ovét Córdova Coordinador de la Federación de Asociaciones de Estudiantes (Fae) de la UNAH VS.

Córdova, cree que esta lucha debe conjugarse con la exigencia de una educación de calidad, que pasa por mejoras de infraestructura, logísticas y de espacios democráticos para los estudiantes.

La importancia del derecho a la protesta

El derecho a la protesta es un derecho de especial importancia que está establecido en la Constitución de la Republica: se trata de un derecho que nos permite reclamar otros derechos no reconocidos o quebrantados. 

"Sin el derecho a la protesta, todos los demás derechos están en riesgo. Por lo tanto no puede haber excusas de ningún tipo que justifiquen una actitud intolerante o una acción represiva, frente a una protesta que conlleva el reclamo de otro derecho como por ejemplo el impedir la impartición de clases.

Siendo así, no cabe duda que las autoridades que no abren espacios de diálogo para dirimir los conflictos internos, caen en el autoritarismo desmedido que erosiona los más fundamentales principios de la democracia participativa como la participación en la toma de decisiones, en la ejecución de decisiones, en los aportes y en los beneficios que el sistema produce", explicó, Héctor Becerra, director ejecutivo de la organización defensora de la libertad de expresión en Honduras, C-Libre.

El desalojo campesino en Choloma extiende la crisis agraria olvidada por el Estado



El conflicto agrario hondureño se agudiza por todo el territorio nacional. Un nuevo episodio que evidencia tal crisis se presentó el pasado 12 de febrero cuando más de 400 efectivos policiales desalojaron de sus terrenos al grupo campesino Boquitas y Morales ubicados en la comunidad de La Diez, Choloma, Cortés.

Los campesinos estaban ubicados en 157 manzanas de tierra que eran cultivadas desde hace más de diez años. Durante el desalojo los elementos policiales destruyeron la producción de maíz, frijoles, yuca, plátano y palma africana que 46 familias habían sembrado.

Escenarios como este se han repetido en muchas ocasiones; con más fuerza desde la implementación de la Ley de Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola que entró en vigencia en 1992 en el gobierno de Rafael Leonardo Callejas.

Esta reforma permitió la venta de terrenos y la libertad para que el sector empresarial se adueñara de casi todas las parcelas de tierra del país, generando un derramamiento de sangre producto del conflicto entre campesinos y terratenientes.

El caso de las 46 familias desalojadas en Choloma no es un caso aislado, todo lo contrario, sigue siendo parte del conflicto agrario; incluso las denuncias realizadas por su dirigencia presentan las mismas características que las registradas en otras zonas.

En ese sentido el coordinador de la Plataforma Agraria, Jorge Vásquez responsabiliza al Estado de ser cómplice de la empresa Cultivos de Oriente para quitarles los predios a los campesinos y otorgarlos a dicha entidad.

Vásquez afirmó que por el momento desconoce a quien pertenece la compañía Cultivos de Oriente. Aseguró que según las investigaciones la compañía no tiene registro legal.

Los representantes de la Plataforma Agraria lamentaron que el Estado sea el principal impulsor de un plan judicial para perseguir a las personas que luchan por la justicia agraria, obviando por completo las raíces del conflicto, convirtiendo al Estado en una estructura al servicio de los terratenientes y grupos de poder.

El lamento de los dirigentes de la Plataforma se fundamenta en procesos legales contra reconocidos líderes campesinos como ser: José Isabel Morales del Movimiento Campesino del Aguán, Magdalena Morales de la Central Nacional de Trabajadores del Campo, Irma Lemus del Observatorio Permanente de los Derechos Humanos del Movimiento Campesino, entre otros y otras.

Represión y derechos humanos

El desalojo violento del que fueron víctimas 46 familias, impulsó a las personas afectadas a buscar los organismos defensores de derechos humanos, uno de ellos fue el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos (Codeh) quienes atendieron la denuncia y acompañaron al grupo a realizar una acción legal al Ministerio Público sobre la agresión en el desalojo.

Hugo Maldonado, director del Codeh dijo que están analizando el estado legal en el que se encuentran los terrenos y afirmó que los campesinos tienen derecho a un tiempo estipulado para preparar su defensa, por eso lamentó la violación a los derechos por parte de los grupos se seguridad.

Según la denuncia durante la acción policial y militar, los campesinos recibieron maltrato físico y sicológico dejando con más repercusiones a Otoniel Guerra (29), Perla Ortiz (19) en estado de embarazo, Mirella Ortiz (18), Serefina Ramos (55) y al bebe de tan solo 2 años Evoleth Cruz.

La represión por parte de elementos de seguridad no ven género, edad ni color de piel, prueba de ello son estos casos de agresión en contra de un bebe, una mujer embarazada y personas de la tercera edad.

Los datos proporcionados por la Plataforma Agraria sobre las personas agredidas irán a un nuevo expediente de violación a los derechos humanos, algo que lamentablemente se ha vuelto tan común en uno de los países más violentos del mundo y sigue a la vista, paciencia y complicidad del Estado.

Reforma agraria

“Por la tierra por la tierra, estamos en pie de guerra”, es la consigna campesina que se expande por todas zonas en conflicto agrario, mostrando la necesidad de tener acceso a la tierra de una forma igualitaria.

Las luchas campesinas de los últimos años incluyen la exigencia de una reforma agraria integral y así implementar un marco legal que regule las condiciones para la tenencia de la tierra a los grupos de poder y por ende facilitar su acceso a las familias campesinas.

El grito desesperado de reforma agraria por los que viven a diario la lucha y por los que algún día la llevaron y ahora se encuentran sepultados, entra por un oído al Estado y sale por el otro. La respuesta más común del gobierno ante la crisis es el de garantizar la seguridad y la propiedad privada y mediante esa promesa fortalecer los monopolios empresariales en el acceso a la tierra.

Jorge Vásquez concluyó que en Honduras es necesario aplicar un proyecto de reforma agraria que muestre los pilares fundamentales para dar inicio a la solución del conflicto y así evitar muertes de personas inocentes.

A finales del 2014 se presentó a nivel del Congreso Nacional una moción para hacer una revisión a la Ley de Reforma Agraria por parte del diputado Rafael Alegría.

La nueva versión pretende derogar la Ley de Reforma Agraria aprobada por la Junta Militar de Gobierno, decreto 170-1964, que ha sido objeto de numerosas reformas, la última en 1992 con la Ley de Modernización Agrícola.

En primera instancia el Congreso aceptó la iniciativa y luego decidieron trasladar la propuesta a una comisión especial para que presentaran su dictamen a la cámara legislativa, pero hasta le fecha el proyecto sigue engavetado.

Ex presidentes, Venezuela, verdades, mentiras y el atavismo del fracaso


Por Arévalo Méndez Romero

En pocas palabras y con argumentos irrebatibles se desmontan las matrices mediáticas cuyo propósito fácilmente puede inferirse por cualquier ciudadano interesado en entender las realidades desde el más demoledor de los factores: La verdad .

1.- Es escandalosamente falso trompetear alegremente al viento sobre presunta violación de los DDHH de Leopoldo López. Apenas Obama dijera lo que dijo en la Asamblea de la ONU, saltaron por miles los propaladores de la buena nueva. No es un detalle menor.

2.- Un año ha demorado el juicio: Si es cierto. López se ha negado a asistir a las audiencias ante el juez en tanto que las víctimas de la violencia piden al sistema de justicia que el juicio continúe. Un Juzgado con competencia declaró a López como sujeto en rebeldía. En Venezuela como en cualquier país no puede un acusado paralizar eternamente un juicio en perjuicio de las víctimas y del estado que le acusan. Es así como desde enero las acciones se han acelerado.

3.- Se pretende convertir en verdad una gran falsedad. Es mentira, y no es serio, señalar que la ONU haya ordenado al Gobierno bolivariano liberar a López, al respecto. No es el Gobierno venezolano el que juzga y el anuncio “liberador” fue una estratagema financiada por el gobierno norteamericano, ejecutada por un burócrata asalariado al servicio del comité contra las detenciones arbitrarias. Tan fútil como antiético proceder no es vinculante, en ningún caso, para el estado venezolano. Vinculantes y obligantes son las resoluciones y órdenes que se han dado para que Israel respete las decisiones de la ONU respecto de la violación de los DDHH al pueblo palestino como también que los EEUU cesen en el criminal bloqueo a Cuba, ni una ni otra se han cumplido, todo lo contrario.

4.- La democracia en Venezuela tiene una profunda raíz de estirpe popular. Carmona no pudo, como no podrán acabarla Uribe y los EEUU y sus amancebados criollos y otros no criollos. En abril de 2002 se demostró que la democracia venezolana no es un simple decir ni un objeto al servicio de particularidades, sectas y sectores. La asumimos como un bien asentado en la convicción nacional de que los sistemas políticos están para servir al pueblo, no a los intereses empresariales ni a los fracasados intentos de las corrientes políticas e ideológicas internacionales disfrazadas de democracia. Hemos dicho no al neoliberalismo, y hasta hoy ha sido… no, sin dobleces ni dudas.

5.- Un proceder realmente democrático de los ex presidentes se patentaría si hubiesen aceptado reunirse con los factores confrontados. Se decantaron por un solo sector, el mismo que violenta las normas de convivencia, el mismo obcecado en atacar la democracia; el mismo que sin ataduras morales, sin piedad ni respeto a los DDHH degolla en las calles venezolanas tal cual lo hace el califato en medio oriente. El mismo que propone el neoliberalismo y la entrega de nuestros Recursos Naturales al estamento político-militar norteamericano. Que las víctimas sean humildes ciudadanos debe tenerse en consideración obligatoria. Estamos conscientes que conceptos tales como humildad, pueblo, revolución, inclusión social, educación y salud gratuita, pleno empleo, igualdad y equidad, pluralidad, tolerancia, democracia real, etc, son términos inaceptables en la órbita de la insania ideológica de estos ciertos clanes que pululan consorciados en la internacional de la pobreza espiritual y material.

6.- No pudieron los expresidentes entrevistar a López por sencillas razones normativas, que igual aplican en Venezuela como en todo país. No siendo partes interesadas en el juicio y no siendo familiares del imputado, han debido, con suficiente antelación, como corresponde, cuando de conductas honestas se trata, hacer las debidas coordinaciones. Han permanecido en Venezuela por más de 48 horas. De verdad quisieron ver a López o escenificar el consabido y preparado show. Nuevamente han fracasado. Gústele o no a los señores muy respetables expresidentes, los venezolanos decantamos por la opción de una democracia viva, ¿rebeldes?, si ¿Cuál es el problema?.

Quien tenga ojos que vea, quien tenga oídos que oiga, quien quiera ser engañado,... compre la prensa de siempre.

Es doloroso vivir en medio del caos



Por Immanuel Wallerstein

Traducción: Ramón Vera Herrera

El sistema-mundo está en serios problemas y está ocasionando malestar a la vasta mayoría de la población mundial. Los expertos y los políticos se aferran a un clavo ardiendo. Magnifican cada ocurrencia de las leves mejoras momentáneas, por lo común transitorias, de las varias medidas que estamos acostumbrados a utilizar.

En el lapso de más o menos un mes, de pronto se nos puede decir, al ir terminando el año calendario, que el mercado se veía mucho mejor en Estados Unidos, pese a haberse visto peor en Europa, Rusia, China, Brasil y otros muchos lugares. Pero conforme arribó el nuevo año hubo una seria caída en los precios de acciones y bonos en Estados Unidos. Fue ésta una voltereta rápida y marcada. Por supuesto, de inmediato los expertos dieron explicaciones, pero ofrecieron una amplia gama de ellas.

La cuestión real en cualquier caso no son los precios de los bonos o acciones en algún país. Es el panorama del sistema-mundo como un todo, que no me parece que se mire muy bien. Para nada. Comencemos con el principal indicador utilizado por los pensadores del establishment –las tasas de crecimiento.

Por tasas de crecimiento tendemos a querer decir precios en la bolsa de valores. Por supuesto, como sabemos y es obvio, muchas cuestiones diferentes a una mejora en la economía pueden conducir a una alza en los precios de la bolsa: primero que nada, la especulación. La especulación se ha vuelto tan fácil y está tan incrustada en las actividades diarias de los grandes operadores en el mercado mundial que hemos comenzado a asumir que esto no es sólo normal, sino más o menos deseable. En cualquier caso, tendemos a argumentar que no hay nada que alguien pueda hacer para detenerlos, si quisiéramos hacerlo. Esta última suposición es probablemente correcta, lo que justo es el problema.

En mi opinión, el único indicador que mide el bienestar de la economía-mundo y el bienestar de la vasta mayoría de la población mundial es el de las tasas de empleo. Hasta donde logro entender, el desempleo ha sido anormalmente alto por algún tiempo, si se mira el mundo como un todo. Es más, la tasa ha ido subiendo constante (no descendiendo) durante los últimos 30 o 40 años. Lo mejor que parecemos poder anticipar es que la tasa se estabilizará donde está. Revertir la tendencia no parece probable. Por supuesto, si uno mide las tasas de empleo país por país, éstas varían y oscilan. Pero a nivel mundial, la tasa de desempleo ha estado subiendo regularmente. La realidad es que hemos estado viviendo en medio de un sistema-mundo que oscila salvaje, y esto es muy doloroso. Las tasas de empleo no son las únicas tasas que oscilan. Sólo miden la más inmediata fuente de malestar. Las tasas de cambio entre divisas importantes pueden ser también una fuente visible de malestar para muchas personas de todos los niveles de ingreso. Hasta el momento, el dólar crece con rapidez vis-à-vis casi todas las otras divisas. Una tasa de cambio al alza favorece importaciones baratas y baja la inflación. Pero afecta a los exportadores, como ya sabemos, y pone en riesgo la deflación de más largo plazo.

Los costos de la energía también oscilan salvajes. El ejemplo más obvio es el petróleo. El precio estaba al principio en marcada subida por todo el mundo durante casi todo 2014, lo que brindó enormes ingresos y poder político a los países que eran productores (y a los Estados en América del Norte que eran productores). Luego, parece que de repente, se dijo que hubo una superabundancia en el mercado, y los precios de la energía comenzaron a catapultarse hacia abajo hasta un nivel bastante bajo. Aquellas estructuras políticas que habían aprovechado de la subida, ahora tuvieron que enfrentar un aumento en deuda soberana y ciudadanos infelices.

Con toda seguridad, hay un factor político involucrado en estos alocados vaivenes. Pero se ha sobredimensionado la capacidad, de aun los grandes productores como Arabia Saudita o Texas, para afectar los vaivenes en los precios. Estos vaivenes son como tornados que destrozan casas en su camino. En el proceso, las instituciones bancarias que le habían apostado a la dirección de los precios (en cualquier sentido) se encontraron en problemas radicales, y sin un respaldo garantizado de sus gobiernos.

Las alianzas geopolíticas son casi tan inestables como el mercado. Estados Unidos ha perdido su incuestionable hegemonía del sistema-mundo y nos hemos movido a un mundo multipolar. La decadencia estadunidense no comenzó recientemente, sino en 1968. Durante mucho tiempo fue una decadencia lenta, pero se hizo precipitada después de 2003, como resultado del desastroso intento de revertir la decadencia invadiendo Irak.

Nuestro mundo multipolar cuenta con 10-12 potencias con fuerza suficiente como para emprender políticas relativamente autónomas. No obstante, entre 10 y 12 es un número demasiado grande como para que alguna de ellas esté segura de que sus puntos de vista prevalecerán. El resultado es que estas potencias están barajando alianzas constantemente con tal de no verse desplazadas por las maniobras de las otras.

Muchas decisiones geopolíticas (si no es que casi todas) son imposibles de controlar, aun por los poderes más fuertes, porque no hay buenas opciones disponibles. Miren lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Grecia está por celebrar elecciones, en las que parece que Syriza, el partido anti-austeridad, puede ganar. La política de Syriza es exigir una revisión de las medidas de austeridad impuestas a Grecia por una coalición de Alemania, Francia, el Fondo Monetario Internacional e indirectamente el Departamento del Tesoro estadunidense. Syriza dice que no quiere abandonar el euro y que no lo va a hacer.

Alemania dice que no será chantajeado por Grecia para alterar su política. ¿Chantajeado? ¿Puede la pequeña Grecia chantajear a Alemania? En un sentido los alemanes tienen razón. Con Syriza los griegos van a estar jugando bola ruda. La zona del euro no tiene previsiones acordadas ni para la retirada ni para la expulsión. Si las fuertes potencias intentan expulsar a Grecia de la zona del euro, un gran número de países pueden apresurarse a una retirada por buenas o malas razones.

Muy pronto la zona del euro podría no existir ya, y Alemania sería el perdedor individual más grande. Así, desde el punto de vista de Alemania (y de Francia), las exigencias de los griegos son una propuesta donde todos pierden. Hasta el momento Alemania mantiene su postura pero ha suavizado la amenaza de expulsión. Francia ha dicho que está contra la expulsión. Esto sirve a los objetivos de Syriza. Que en particular Alemania pierda sin importar que postura escoja ahora es una de las consecuencias políticas del caos.

El sistema-mundo se está autodestruyendo. El sistema-mundo se encuentra en lo que los científicos de la complejidad llaman una bifurcación. Éste significa que el sistema actual no puede sobrevivir, y que la real cuestión es qué lo reemplazará. Aunque no podemos predecir qué clase de nuevo sistema emergerá, podemos afectar la decisión entre las alternativas sustantivas disponibles. Pero sólo podemos esperar hacerlo mediante un análisis realista de los vaivenes caóticos existentes sin esconder nuestros esfuerzos políticos tras espejismos acerca de reformar el sistema existente o mediante intentos deliberados por ofuscar nuestro entendimiento.

miércoles, 25 de febrero de 2015

El sueño de Susanita: La Historia de tantos menores migrantes retornados



“Le quiero decir que la quiero mucho y que me hace falta”, así entre palabras cortadas y con su tierno tono de voz, dice Susana lo que significa la ausencia de su madre y padre, a quien no conoce, porque ellos migraron cuando era una bebé de ocho meses. 

Las condiciones de pobreza y exclusión expulsaron a la joven pareja. Dejar su pequeña niña al cuidado de su abuela fue la decisión que tomaron para proteger su pequeño retoño. Luego de nueve años cada día pesa recordar que ahora, ya con otros dos hijos en Estados Unidos, Susana está en Honduras, lejos de conocer a sus nuevas hermanas. 

Crisis migratoria 

A Susana la conocimos  en el albergue El Edén, ubicado en la ciudad de San Pedro Sula, al norte de Honduras. A este centro llegan los niños y las niñas que son deportadas cuando intentaban llegar hacia los Estados Unidos. 

A sus cortos nueve años de edad, Susana ha intentado cruzar frontera en busca del abrazo de sus padres en dos ocasiones. En ambas, el final fue el mismo: detenida por la migra mejicana y devuelta a su país.  


Así como ella, semanalmente llegan al país tres buses con cientos de migrantes detenidos en territorio azteca. Un informe publicado recientemente por la organización Save the Children registró que más de ocho mil niños y niñas hondureños fueron deportados desde México y Estados Unidos únicamente el año 2014, siendo devueltos a la lamentable situación de pobreza y violencia de la que huían.

Martha Reyes, abogada responsable del albergue El Edén, confirma que de octubre de 2013 a julio de 2014, la Patrulla Fronteriza estadounidense detuvo a 62,998 niños y adolescentes no acompañados menores de 17 años, el doble que en el mismo periodo del año anterior. Desde entonces, Honduras es el país de donde más proceden estos menores.

La empleada de la recién creada Dirección de la Niñez y Familia, DINAF, instancia que sepultó al Instituto de la Niñez y la Familia, INHFA, dice que a raíz de la denominada  crisis migratoria las autoridades tomaron la decisión de controlar la llegada de los buses con menores deportados desde Méjico. “Ahora estamos atendiendo un promedio de tres buses a la semana, cada unidad trae entre 70 a 100 menores. Ellos llegan a la frontera de Corintos, Honduras-Guatemala, luego al albergue donde son atendidos por personal del DINAF, desde alimentación, dormida, hasta canasta familiares. Hay una orden de la presidencia para atender a la niñez migrante deportada”, dijo Reyes. 

El gobierno de Honduras,  ha sido fuertemente criticado por su forma de manejar la denominada “crisis migratoria”. Muchas organizaciones que acompañan a migrantes aseguran que no existe una política de atención al menor migrante. Yolanda Gonzáles de la Red Jesuita con Migrantes Centroamérica, RJM, dice que la cantidad de menores deportados no son en su mayoría por vía aérea sino terrestre, además las precarias condiciones en que viajan los niños y las niñas. 

“En los distintos medios de comunicaciones veíamos a la primera dama de la nación, recibiendo a las unidades familiares, cuando en realidad únicamente era pocas, porque la crisis es la que se enfrentan en las deportaciones vía terrestre, los cientos de menores y adultos que llegan deportados de territorio mejicano”, dice Gonzalez.  

Yolanda Gonzalez critica que de hecho no hay programas del actual gobierno para ayudar a migrantes y que los roles institucionales no son claros. “La atención se deja a instituciones no gubernamentales y de la iglesia”, concluye la coordinadora del RJM. 

A peores condiciones  

México y Estados Unidos están deportando a los migrantes detenidos sin importar que muchos de ellos salieron huyendo de la violencia por lo que el regresarlos a su país de origen supone un enorme riesgo. Ese riesgo lo enfrenta ahora Susana y su familia, quienes siguen sobreviviendo en un país que no crea las condiciones para que sus habitantes tengan acceso a todos sus derechos.

Susana vive en una de las denominadas “colonias peligrosas” de San Pedro Sula, una de las ciudades más violentas del mundo. Al deportarla no únicamente truncaron sus sueños de conocer a sus padres, sino que la expone a los mismos peligros de los que huía, vivir en una zona donde la inseguridad, violencia y pobreza son el pan de cada día. 

Les invitamos a conocer su historia en esta producción de Radio Progreso y Round Earth Media. 

Entre realidades y espejismos



Son las 7 de la mañana, tomo un taxi para asistir a una reunión. En la radio suena la noticia de la semana, el Congreso Nacional aprobó un decreto mediante el cual decidió, sin consulta alguna, pasar fondos de los abonados del Seguro Social y del Instituto de Jubilados y Pensionados a la corporación General Electric, para la generación de energía eléctrica. A renglón seguido afirma el motorista, “mucho se ha hablado en los medios de comunicación sobre ese tema, pero muy poco se ha dicho. No se ha dicho cómo va funcionar el traspaso de los fondos, a qué tasa interés, cuándo se van a reintegrar esos recursos a las cuentas de los institutos, a qué política pública responde y a qué intereses beneficia dicha decisión”.

Hace una pausa el taxista, y con mucha seguridad afirma: “En medio de todas las dudas hay tres cosas claras: primero, el traspaso de los fondos de los empleados públicos y abonados del Seguro Social a una transnacional para hacer negocios con el propio Estado, segundo, el abuso de poder de los diputados y su opción preferencial por los intereses de la elite empresarial y transnacional; y tercero, nadie está protestando por todos los abusos”.

A las afirmaciones certeras de don Manuel, le responde un silencio de sus acompañantes. Sin embargo, sus reflexiones están en sintonía con una realidad que en los últimos años se ha profundizado de manera escandalosa. La legislación de parte del Congreso Nacional a favor de una transnacional, solo es una hebra de la madeja de todo el proceso de desmantelamiento del Estado hondureño. Con el golpe de Estado los grupos de poder han ido consolidando fuerza y acumulando riqueza, llegando a tener un gobierno de su estricta confianza y a la altura de sus ambiciones. Es decir, un gobierno de colmillo sanguinario, neoliberal por convicción, el gobierno de la vida mejor, de unos poquísimos millonarios.

Mientras el gobierno de los ricos y corruptos avanza y se afianza, en sentido contrario camina el movimiento social hondureño. Hasta mayo de 2009 el movimiento social tenía la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular como espacio de lucha y de resistencia a la privatización de los recursos naturales y defensa de las instituciones públicas. Sin embargo, en la segunda década del presente siglo, toda la lucha y sueños han quedado en manos de la política electoral.

En resumen, 5 años después del golpe de estado, la elite empresarial, política y militar hondureña está más fuerte que nunca y el movimiento social hondureño está en la extrema fragilidad. Han saqueado al seguro y no nos movilizamos, estas vendiendo el territorio a pedazos y no nos movilizamos, están despidiendo trabajadores públicos y nadie mueve un dedo, están asesinando a la niñez, juventud y mujeres y todo sabe a normalidad, hay casi 3 millones de desempleados, pero se sigue esperando el milagro de que “Honduras está cambiando”.

Lo que no hemos querido entender es que el poder no reside en las instituciones, sino en los cartapacios de un reducido grupo de políticos, empresarios y militares. Y por tanto, recuperar la institucionalidad, la defensa de los recursos naturales y la construcción y toma de poder solo será posible desde un pueblo organizado, formado y en lucha permanente. Todo lo demás son espejismos e ilusiones pasajeras. Don Manuel frunce el ceño, sabe que la realidad es más compleja, pero ya no hubo tiempo para más, nuevas rutas le esperaban.

El país de los desalojos



Estado receta olvido y resignación a familiares de desaparecidas

Honduras es el país del despojo y del desalojo. Diariamente escuchamos noticias de familias desalojadas en el Aguán, en el valle de Sula, en el sur, en el Caribe, en todas partes. Y somos testigos perplejos de la violencia usada en los desalojos en muchas ocasiones.

Se echan abajo champas, se queman cultivos, se reprime indiscriminadamente sin considerar si hay niños y niñas, o personas ancianas. A la gente, además de sacarlas de las tierras que ocupan, se le destruyen las pocas cosas que tienen.

Honduras es parte del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Comité encargado de vigilar su cumplimiento, ha establecido que los desalojos son en principio incompatibles con dicho pacto y sólo pueden justificarse en las circunstancias más excepcionales.

Esta presunción de incompatibilidad se basa en el hecho de que los desalojos forzosos violan frecuentemente otros derechos humanos, tales como, el derecho a la vida, a la seguridad personal, a la no injerencia en la vida privada, la familia y el hogar, y el derecho a disfrutar en paz de los bienes propios.

Evidentemente hay desalojos que pueden ser considerados legales, no obstante, las autoridades encargadas de llevarlo a cabo no tienen carta blanca para hacerlo de cualquier manera, sino que deben respetarse unas condiciones mínimas y seguir algunos lineamientos.

Así, el derribo de viviendas como medida punitiva está prohibida; se debe estudiar en consulta con las personas todas las demás posibilidades que permitan evitar o, cuando menos, minimizar la necesidad de recurrir a la fuerza; se deben establecer recursos legales para las personas afectadas por las órdenes de desalojo; y se debe velar que todas las personas afectadas tengan derecho a la debida indemnización por los bienes que pudieran ser privadas.

También se debe ofrecer un plazo suficiente y razonable de notificación a todas las personas afectadas con antelación a la fecha prevista para el desalojo; las personas que efectúen el desalojo deben ser identificadas con exactitud; y no se deben efectuar los desalojos cuando haga muy mal tiempo o de noche, salvo que las personas afectadas den su consentimiento.

Finalmente, los desalojos no deberían dar lugar a que haya personas que se queden sin vivienda o expuestas a violaciones de otros derechos humanos. Cuando los afectados por el desalojo no dispongan de recursos, el Estado tiene la obligación de adoptar todas las medidas necesarias para que se proporcione otra vivienda, reasentamiento o acceso a tierras productivas.

¡A por ellos!


Rebelión

Por Ramón Reig

Ha ganado Syriza en Grecia y yo me alegro mucho, me ilusiono porque todavía llevo dentro –por fortuna- esa ilusión por creer en el ser humano, algo que se me ha ido esfumando con el paso de los lustros (también la izquierda ha contribuido al hecho). No va a pasar nada especial pero contemplar que el Gran Hermano del Mundo Feliz aún no ha llegado del todo a Europa es un placer. En las ciencias de la comunicación, a lo que ha hecho el pueblo griego se le llama disfuncionalidad del mensaje, es decir, endosarle un “no me dais miedo” a esas estructuras de poder anquilosadas en el baboseo a los bancos (organismos conducidos por enfermos mentales a los que se les dora la píldora porque son los dueños de todo) y en la adulación a un país medio muerto como es Estados Unidos. Me gusta imaginarme a los grandes filósofos de la Grecia clásica sentados sobre las ruinas de la Acrópolis aplaudiendo a su pueblo por haber desobedecido a unas elites cuyo único dios es el dinero que las ha poseído hasta lograr que alcancen un estado patológico.
Ahora mi nueva ilusión es que ocurra lo propio en España con Podemos, que se anime el cotarro, si los sátrapas del sistema la bombardean sin piedad es que hay que apoyarla. No me convence su democratitis y su falta de conocimientos de no pocos de sus seguidores a la hora de saber con quién se están enfrentando ni me gusta su trotskismo de salón ni su anarquismo porque todo eso acaba por originar injusticias entre la propia gente de izquierda (la igualdad es el caldo donde mejor nadan y se alimentan los mediocres en perjuicio de los más preparados pero queda muy bien en marketing); pero es que ese miedo que, ante la falta de cojones y de patriotismo, ha unido a PP y PSOE (más de lo que ya lo estaban) contra Podemos, esa insistencia en exigirle a los jóvenes más de lo que se han exigido a ellos mismos en treinta y cinco años de supuesta democracia es ya algo que me subleva. “Renunciad al Diablo Chávez y a sus pompas”, “Robáis el dinero de la universidad pública”.

¡Qué asco! ¡Pues claro que no hay que renunciar a las convicciones! Y los votantes tienen la obligación de saber a quién votan y qué efectos puede tener hacerlo. Qué acertado sería que apareciera algún rector que no fuera de esos tan politizados que tenemos por ahí –disfrazan de academia su politización- cantando las cuarenta y, si no defendiendo a los dirigentes de Podemos acusados, al menos informándonos sobre la cantidad de profesores funcionarios que firman dedicación a tiempo completo cuando toman posesión de sus cargos (jurando o prometiendo la Constitución) para luego utilizar a la universidad pública a su antojo y dedicarse también a la actividad privada o a escaquearse del trabajo cuando lo desean y sin causa justificada, ignorando que nuestra jornada laboral es de 37,5 horas de trabajo a la semana, como mínimo.

Claro que a estos colegas no les ha dado por hacer política constructiva sino destructiva (de lo público) y menos en un partido que va contra los dictados de la losa que soportamos. Grecia se ha sacudido el miedo, los jóvenes de Syriza y de Podemos son unos osados pero es que alguien tiene que poner las agallas encima de la mesa y dar el palmetazo. ¿Qué es eso de quitarles las ganas de comerse al mundo a los que deben comerse el mundo y tienen derecho a equivocarse? ¿Qué es eso de amenazar con los mercados, los mercados, los mercados?, ¿qué coño son los mercados? ¿Secuestradores y chantajistas de la voluntad popular? ¿Militar en Syriza o en Podemos no es emprendimiento, verdad? Pero las agencias de evaluación y los dueños de los fondos buitres forman parte de la democracia, ¿es cierto?

¿No le da vergüenza a Rajoy y a todo su séquito ir tan de meapilas por la vida y tener a la gente como la tienen? Ni le hacen caso a su guía espiritual (que debería ya de una vez denunciar con nombres y apellidos), todo por rendirse a los acomplejados alemanes y a las troikas de turno. Claro, así es político cualquiera pero si todos adquirieran esas posturas aún estaríamos inventando la rueda. Los avances históricos se deben a los transgresores y ahí entran hasta los propios creadores de las doctrinas que sigue Rajoy pero que después se han corrompido y cuando algo se pudre se tira a la basura, se intenta empezar de nuevo el guiso y a ver qué pasa, a ver cómo permiten guisar los que tienen la sartén podrida por el mango. Y si no dejan, se les hace frente porque el ciudadano lo ha querido.

A Rajoy sólo le quedan miedo y cifras macroeconómicas. Por supuesto que el sistema se recuperará pero será mera coyuntura que no desterrará la peste a muerto que proyecta desde hace tiempo. Lo que tenemos es una momia a la que periódicamente se la somete a una restauración. Pero momia sigue siendo y todo lo va pudriendo con su detritus. Ya es hora de comprobar si hay algún arreglo, yo soy muy escéptico pero dejemos actuar a los que creen porque lo único que veo es un PP a los pies del enfermo Wall Street, a un PSOE al que le han comido el terreno y, además, a una Susana Díaz que, como nada serio tiene que ofrecer, pretende ganar las elecciones enseñando su barriguita encinta, imitando a Carmen Chacón cuando hacía lo mismo siendo ministra de defensa mientras revisaba las tropas. Oh, qué emoción, qué gestos tan revolucionarios. Espero no equivocarme si afirmo que Podemos va mucho más allá de lograr que todos los jóvenes sean mileuristas y que todos los que lo necesiten y lo merezcan reciban atenciones por parte del Estado porque lo malo del asunto es que a veces los votos se van igual que vienen en una generación acostumbrada a ser yo, yo, yo, y después, yo.

La acción histórica de Obama *



Por Noam Chomsky

Traducción: Jorge Anaya

El establecimiento de vínculos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba ha sido ensalzado en el mundo como un suceso de importancia histórica. El corresponsal John Lee Anderson, quien ha escrito con perspicacia acerca de la región, sintetiza una reacción general entre los intelectuales liberales cuando escribe, en The New Yorker, que:

Barack Obama ha mostrado que puede actuar como estadista de altura histórica. Y también, en este momento, Raúl Castro. Para los cubanos, este momento será emocionalmente catártico e históricamente transformacional. Durante 50 años su relación con su rico y poderoso vecino norteamericano se ha mantenido congelada en la década de 1960. Hasta un grado surrealista, sus destinos también se congelaron. Para los estadunidenses el suceso es importante también. La paz con Cuba nos devuelve momentáneamente a aquella era dorada en la que Estados Unidos era una nación amada en todo el mundo, cuando un joven y apuesto presidente JFK estaba en el cargo... Antes de Vietnam, de Allende, de Irak y de todas las miserias, y nos permite sentirnos orgullosos de nosotros mismos por hacer lo correcto.

El pasado no es tan idílico como lo retrata la persistente imagen de Camelot. JFK no fue antes de Vietnam o ni siquiera de Allende o Irak, pero dejemos eso a un lado. En Vietnam, cuando JFK asumió el cargo, la brutalidad del régimen de Diem impuesto por Washington había finalmente provocado una resistencia nacional que no pudo enfrentar. Kennedy se vio confrontado por lo que llamó un asalto desde adentro, agresión interna, según la interesante frase favorecida por su embajador ante la ONU, Adlai Stevenson.

En consecuencia, Kennedy aumentó de inmediato la intervención estadunidense a la escala de una agresión, ordenando a la Fuerza Aérea bombardear Vietnam del Sur (según límites sudvietnamitas, que no engañaban a nadie), autorizando la guerra química y con napalm para destruir cultivos y ganado, y lanzando programas para llevar a los campesinos a virtuales campos de concentración para protegerlos de los guerrilleros, a quienes Washington sabía que la mayoría de ellos apoyaban.

Hacia 1963, los informes desde el terreno parecían indicar que la guerra de Kennedy triunfaba, pero surgió un grave problema. En agosto, la Casa Blanca se enteró de que el gobierno de Diem buscaba negociaciones con el Norte para poner fin al conflicto.

Si JFK tenía la menor intención de retirarse, eso le habría dado una oportunidad perfecta para hacerlo graciosamente, sin costo político, e incluso afirmando, en el estilo acostumbrado, que fue la fortaleza estadunidense y la defensa de la libertad lo que obligó a los norvietnamitas a rendirse. En cambio, Washington respaldó un golpe militar para instalar halcones militares, más apegados a los compromisos reales de JFK; el presidente Diem y su hermano fueron asesinados en el proceso. Con la victoria en apariencia a la vista, Kennedy aceptó a regañadientes una propuesta del secretario de Defensa Robert McNamara de comenzar el retiro de tropas (NSAM 263), pero con una condición crucial: después de la victoria. Kennedy mantuvo con insistencia esa demanda hasta su asesinato, unas semanas después. Muchas ilusiones se han tejido en torno a esos sucesos, pero se derrumban con rapidez ante el peso del rico registro documental.

La historia en otras partes no fue tan idílica como las leyendas de Camelot. Una de las decisiones de Kennedy que tuvieron mayores consecuencias se dio en 1962, cuando cambió en los hechos la misión de los militares latinoamericanos de la defensa hemisférica –remanente de la Segunda Guerra Mundial– a la seguridad interna, eufemismo para nombrar la guerra contra el enemigo interno, la población. Los resultados fueron descritos por Charles Maechling, quien dirigió la contrainsurgencia estadunidense y la planeación de la defensa interior de 1961 a 1966.

La decisión de Kennedy, escribió, llevó la política estadunidense de la tolerancia a la rapacidad y crueldad de los militares latinoamericanos a lacomplicidad directa en sus crímenes, al apoyo de los métodos de los escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler. Quienes no prefieren lo que el especialista en relaciones internacionales Michael Glennon llamó ignorancia intencional pueden con facilidad aportar los detalles.

En Cuba, Kennedy heredó la política de Eisenhower de bloqueo y planes formales de derrocar al régimen, y con rapidez los intensificó con la invasión de Bahía de Cochinos. El fracaso de la incursión causó algo cercano a la histeria en Washington. En la primera reunión de gabinete después de la fallida invasión, la atmósfera era casi salvaje, observó en privado el subsecretario de Estado Chester Bowles: Hubo una reacción casi frenética a un programa de acción. Kennedy expresó la histeria en sus declaraciones públicas: “Las sociedades complacientes y blandas están a punto de ser eliminadas junto con los desechos de la historia. Sólo los fuertes… tienen la posibilidad de sobrevivir”, dijo a la nación, aunque estaba consciente, según admitió en privado, de que los aliados creen que estamos un poco dementes por el tema de Cuba. No sin razón.

Las acciones de Kennedy eran acordes con sus palabras. Lanzó una campaña terrorista asesina, diseñada para llevar los terrores de la Tierra a Cuba, según la frase de su consejero, el historiador Arthur Schlesinger, en referencia al proyecto asignado por el presidente a su hermano Robert como su más alta prioridad. Aparte de dar muerte a miles de personas junto con una destrucción en gran escala, los terrores de la Tierra fueron un factor principal en poner al mundo al borde de una guerra mundial terminal, como revela un estudio reciente. El gobierno reanudó los ataques terroristas tan pronto como la crisis de los misiles se desactivó.

Una forma común de evadir los temas desagradables es limitarse a las conjuras de la CIA para asesinar a Castro, ridiculizar su absurdo. Existieron, sí, pero fueron apenas un pie de página a la guerra terrorista lanzada por los hermanos Kennedy luego del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, guerra a la que es difícil encontrar parangón en los anales del terrorismo internacional.

Hoy día existe mucho debate sobre si Cuba debe ser retirada de la lista de países que apoyan el terrorismo. Sólo puedo traer a la mente las palabras de Tácito de que el crimen una vez expuesto sólo tiene refugio en la audacia. Excepto que no está expuesto, gracias a la traición de los intelectuales.

Al asumir la presidencia luego del asesinato, Lyndon B. Johnson relajó el terrorismo, que sin embargo continuó durante la década de 1990. Pero no permitió que Cuba viviera en paz. Explicó al senador Fulbright que si bien no iba a entrar en ninguna operación de Bahía de Cochinos, quería asesoría sobre cómo debemos pincharles las bolas más de lo que lo estamos haciendo. En su comentario, el historiador sobre América Latina Lars Schoultz observa que pinchar las bolas ha sido la política estadunidense desde entonces.

Algunos, sin duda, han sentido que tales métodos delicados no bastan, por ejemplo Alexander Haig, miembro del gabinete de Richard Nixon, quien pidió a ese presidente: Usted ordene y convierto esa pinche isla en estacionamiento.

Su elocuencia captura con vividez la prolongada frustración de los líderes estadunidenses con esa infernal pequeña república cubana, frase de Theodore Roosevelt al desahogar su furia por la resistencia de Cuba a aceptar graciosamente la invasión de 1898 para bloquear su liberación ante España y convertirla en una colonia virtual. Sin duda su valerosa incursión en la colina de San Juan había sido una noble causa (por lo regular se pasa por alto que esos batallones africano-estadunidenses fueron en gran medida responsables de conquistar la colina).

El historiador cubano Louis Pérez escribe que la intervención estadunidense, ensalzada en Estados Unidos como una intervención humanitaria para liberar a Cuba, logró sus objetivos verdaderos: Una guerra cubana de liberación se transformó en una guerra estadunidense de conquista, laguerra entre Estados Unidos y España en la nomenclatura imperial, diseñada para oscurecer la victoria cubana, que fue absorbida rápidamente por la invasión. El desenlace alivió las ansiedades estadunidenses acerca de lo que era anatema para todos los responsables de las políticas estadunidenses desde Thomas Jefferson: la independencia de Cuba.

Cómo han cambiado las cosas en dos siglos.

Ha habido esfuerzos tentativos por mejorar las relaciones en los pasados 50 años, revisados en detalle por William LeoGrande y Peter Kornbluh en su reciente estudio integral, Back Channel to Cuba. Es debatible que debamos sentirnos orgullosos de nosotros por los pasos que Obama ha dado, pero sí son lo correcto, aunque el aplastante bloqueo siga en vigor en desafío a todo el mundo (excepto Israel) y el turismo aún esté prohibido. En su mensaje a la nación en el que anunciaba la nueva política, el presidente dejó en claro que también en otros aspectos el castigo a Cuba por no plegarse a la voluntad y a la violencia de Washington continuará, repitiendo pretextos que son demasiado ridículos para comentarlos.

Sin embargo, son dignas de atención las palabras del presidente, tales como las siguientes: “Orgullosamente, Estados Unidos ha apoyado la democracia y los derechos humanos en Cuba a lo largo de cinco décadas. Lo hemos hecho sobre todo mediante políticas que apuntan a aislar la isla, evitando los viajes y el comercio más básicos que los estadunidenses pueden disfrutar en cualquier otro lugar. Y aunque esta política ha estado fincada en la mejor de las intenciones, ninguna otra nación nos secunda en imponer estas sanciones y ha tenido poco efecto más allá de dar al gobierno cubano una justificación para imponer restricciones a su pueblo… Hoy, les soy sincero: nunca podemos borrar la historia entre nosotros”.

Uno tiene que admirar la asombrosa audacia de esta declaración, que nuevamente hace evocar las palabras de Tácito. Obama sin duda está consciente de la historia verdadera, que no sólo abarca la asesina guerra terrorista y el escandaloso bloqueo económico, sino también la ocupación militar del sureste de Cuba durante más de un siglo, incluyendo su puerto más grande, pese a solicitudes de su gobierno desde la independencia de devolver el territorio robado a punta de pistola, política justificada sólo por la adhesión fanática a bloquear el desarrollo económico de la isla. En comparación, la ilegal anexión de Crimea por Putin parece hasta benigna. La dedicación a la venganza contra los cubanos impúdicos que resisten el dominio estadunidense ha sido tan extrema que incluso se ha contrapuesto a los deseos de normalización de la comunidad de negocios –empresas farmacéuticas, agronegocios, energéticas–, algo inusitado en la política exterior estadunidense. La cruel y vengativa política de Washington ha aislado prácticamente a Estados Unidos en el hemisferio y atraído el desprecio y el ridículo en todo el mundo. A Washington y sus acólitos les gusta fingir que han aislado a Cuba, como Obama expresó, pero la historia muestra con claridad que es Estados Unidos el que está siendo aislado, lo que es probablemente la principal razón de este cambio parcial de curso.

Sin duda, la opinión interna es otro factor en la histórica acción de Obama, aunque el público ha estado durante mucho tiempo en favor de la normalización sin que tenga relevancia. Una encuesta de CNN de 2014 mostró que sólo uno de cada cuatro estadunidenses considera hoy día a Cuba una amenaza seria a Estados Unidos, en comparación con más de dos tercios hace 30 años, cuando Ronald Reagan advertía sobre la grave amenaza a nuestras vidas planteada por la capital de la nuez moscada en el mundo (Granada) y por el ejército nicaragüense, a sólo dos días de marcha de Texas. Ahora que los miedos se han abatido un poco, tal vez podamos relajar ligeramente nuestra vigilancia.

En los extensos comentarios a la decisión de Obama, un tema dominante ha sido que los esfuerzos benignos de Washington por llevar la democracia y los derechos humanos a los sufridos cubanos, manchados sólo por infantiloides rufianes de la CIA, han sido un fracaso. Nuestros nobles objetivos no se alcanzaron, así que se impone un cambio de orden, aun sin desearlo.

¿Fueron un fracaso las políticas? Depende de cuál fuera el objetivo. La respuesta es clara en el registro documental. La amenaza cubana era la ya conocida que aparece en toda la historia de la guerra fría, con muchos precedentes. Fue explicitada con claridad por el gobierno de Kennedy. La preocupación primordial era que Cuba pudiera ser un virus que esparciera el contagio, para tomar prestados los términos de Kissinger sobre el tema de costumbre, en relación con Chile en la era de Allende. Eso se reconoció de inmediato.

Con la intención de enfocar la atención en América Latina, antes de asumir el cargo Kennedy estableció una misión latinoamericana, encabezada por Arthur Schlesinger, quien informó las conclusiones al presidente entrante. La misión advertía sobre la susceptibilidad de los latinoamericanos a laidea de Castro de tomar las cosas en sus propias manos, serio peligro, explicó Schlesinger más adelante, cuando “la distribución de la tierra y otras formas de riqueza nacional favorecen grandemente a las clases propietarias… (y) Los pobres y menos privilegiados, estimulados por el ejemplo de la revolución cubana, demandan ahora oportunidades de una vida decente”.

Schlesinger reiteraba los lamentos del secretario de Estado John Foster Dulles, quien se quejaba al presidente Eisenhower de los peligros representados por los comunistas dentro del mismo Estados Unidos, que eran capaces de ganar control de los movimientos de masas, ventaja injusta que no tenemos capacidad de duplicar.

La razón es que los pobres son a los que convocan, y ellos siempre han querido despojar a los ricos. Es difícil convencer a gente atrasada e ignorante de seguir nuestro principio de que los ricos deben despojar a los pobres.

Otros elaboraron sobre las advertencias de Schlesinger. En julio de 1961, la CIA informó que “la extensa influencia del castrismo no es función del poderío cubano… La sombra de Castro se engrandece porque las condiciones sociales y económicas a lo largo de América Latina invitan a oponerse a la autoridad gobernante y alientan la agitación por el cambio radical”, del cual la Cuba de Castro es un modelo. El Consejo de Planeación de Políticas del Departamento de Estado explicó que “el peligro primordial que enfrentamos con Castro reside… en el impacto que la mera existencia de su régimen ha dejado en muchos países latinoamericanos… El hecho simple es que Castro representa un desafío triunfal a Estados Unidos, una negación de toda nuestra política hemisférica de casi siglo y medio”, desde que la Doctrina Monroe declaró que la intención estadunidense de dominar el hemisferio. Para expresarlo en términos simples, observa el historiador Thomas Paterson, Cuba, como símbolo y realidad, desafió la hegemonía de Estados Unidos en América Latina.

La forma de tratar con un virus que podría extender el contagio es acabar con él e inocular a las víctimas potenciales. Esa razonable política es precisamente la que aplicó Washington, y en términos de sus objetivos primordiales, ha sido muy exitosa. Cuba ha sobrevivido, pero sin la capacidad de alcanzar su temido potencial. Y la región fue inoculada con perversas dictaduras militares para prevenir el contagio, empezando por el golpe militar inspirado por Kennedy que estableció un régimen de Seguridad Nacional de terror y tortura en Brasil poco después del asesinato del presidente estadunidense, régimen al que Washington dio entusiasta bienvenida. Los generales habían llevado a cabo una rebelión democrática, telegrafió el embajador estadunidense Lincoln Gordon. La revolución fue una gran victoria para el mundo libre, que evitó una pérdida total para Occidente de todas las repúblicas sudamericanas, y debía crear un clima grandemente mejorado para las inversiones privadas. Esta revolución democrática fue la victoria más decisiva para la libertad de mediados del siglo XX, sostuvo Gordon, uno de los mayores puntos de quiebre de la historia mundial en ese periodo, que eliminó lo que Washington veía como un clon de Castro.

La plaga se extendió luego por el continente, y culminó en la guerra terrorista de Reagan en Centroamérica y finalmente en el asesinato de seis destacados intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, por un batallón salvadoreño de élite, recién desempacado del entrenamiento en la Escuela de Guerra Especializada JFK en Fort Bragg, siguiendo órdenes del alto mando de asesinarlos junto con cualquier testigo, su ama de llaves y la hija de ella. El 25 aniversario del asesinato acaba de pasar, y fue conmemorado con el silencio que se considera apropiado para nuestros crímenes.

Mucho de esto se aplica asimismo a la guerra de Vietnam, también considerada un fracaso y una derrota. Vietnam en sí no era causa de ninguna inquietud, pero, como revela el registro documental, Washington se preocupaba de que un desarrollo independiente exitoso extendiera el contagio en toda la región y llegara a Indonesia, rica en recursos, y quizá hasta Japón: el superdominó, como lo describió el historiador asiático John Dower, que se pudiera adaptar a un este de Asia independiente y se convirtiera en su centro industrial y tecnológico, al margen del control estadunidense, que construyera un nuevo orden en Asia. Estados Unidos no estaba preparado para perder la fase del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial a principios de la década de 1950, así que se dispuso con rapidez a apoyar la guerra de Francia para reconquistar su antigua colonia, y luego los horrores que siguieron, los cuales se intensificaron cuando Kennedy asumió el cargo, y más tarde sus sucesores.

Vietnam quedó prácticamente destruido: ya no sería modelo para nadie. Y la región fue protegida con la instalación de dictaduras asesinas, muy al modo de América Latina en los mismos años: no es innatural que la política imperial siga líneas similares en diferentes partes del mundo. El caso más importante fue Indonesia, protegida del contagio por el golpe de Suharto de 1965, un pavoroso asesinato en masa, como lo describió con exactitud el New York Times, aunque se unió a la euforia general por un rayo de luz en Asia (el columnista liberal James Reston). En retrospectiva, el consejero de seguridad nacional de Kennedy y Johnson McGeorge Bundy reconoció que nuestro esfuerzo en Vietnam fue excesivo después de 1965, ya con Indonesia fácilmente inoculada.

La guerra de Vietnam es descrita como un fracaso, una derrota estadunidense. En realidad fue una victoria parcial. Estados Unidos no logró su máximo objetivo de convertir a Vietnam en Filipinas, pero las principales preocupaciones fueron superadas, al igual que en Cuba. Tales desenlaces, por tanto, cuentan como derrota, fracaso, decisiones terribles.

La mentalidad imperial es asombrosa de contemplar. Apenas si pasa un día sin nuevas ilustraciones. Podemos añadir el estilo del nuevo movimiento histórico en Cuba, y su recepción, a esa distinguida lista.

* Publicado originalmente en https://zcomm.org/zcommentary/obamas-historic-move/ Se publica en La Jornada con autorización del autor.

Crónica de otros dolores



Por Silvana Melo
A veces le ataca la lumbalgia al país. Que en realidad es tantos países que los dolores se esparcen y algunos están destinados a doler más. Más que otros que por persistencia se cronifican. Y terminan siendo un dolor acostumbrado, ése que ya no se siente de familiarizado que está. De vez en cuando a los niños flaquitos y debiluchos del Chaco, de Salta, de Misiones, de Formosa les ataca un espasmo de muerte pública. Se mueren de desnutrición, como cotidianamente, pero hay un día, cada año, cada dos o tres años, que se dispara una foto. Entonces el escándalo: en 2002 Barbarita en Tucumán, en 2007 Rosa Molina, qom chaqueña, en 2010 los niños de Misiones, en 2011 los wichis de Salta, en 2015 Néstor Femenía en Chaco y una cadena de abandono donde los eslabones muertos no llegaron a los cinco años, en Salta.

Pero los niños de pueblos originarios y los niños criollos de las periferias de la patria, ahí donde las fronteras delimitan nacionalidades pero se diluyen en la condena, agonizan de hambre y deshidratación y anemia todos los días. Y se van muriendo despacito, como la gota de agua que se va volviendo río a fuerza de pertinacia.

En las caderas del país hoy se solemniza un dolor. Un dolor con calambres institucionales, un dolor que estalla en la superficie y se eleva como un hongo atómico. Y todas las cámaras lo apuntan para que nadie deje de sentir ese dolor.

A pocas cuadras se mueren de a poquito los qom. Con su cosmogonía circular, vuelven a la 9 de Julio después de casi cuatro años. Cuando los habían apaleado y asesinado en la ruta 86, donde intentaban hacerse visibles. Ellos, arrumbados en los confines de un país lleno de dolores, tan lleno que los pierde de vista. Es que están tan lejos que desde Buenos Aires no se ven. Por eso vuelven al infierno de la 9 de Julio. Donde los autos, esas fieras que rugen igual de noche que de día no los dejan dormir. Ni pensar. Ni elevar sus plegarias. Ni vivir.


Tan chiquitos son, tan frágiles, que se mueren como un suspiro. Y ni siquiera los cuentan. Es que “el ministerio de Salud no es un obituario para publicar los muertos”, según la ex secretaria de Nutrición de Salta. Y si los cuentan, apilan certificados de defunción que dicen: “enfermedad”, “paro cardiorrespiratorio”, “broncoaspiración”. Pero en realidad se murieron de no comer, de comer apenas, de tomar agua mala, se murieron de desatinos, de soledad, de incompresión. Por culpa de los chamanes y de su carga cultural atávica, dicen los funcionarios.

Se cree que hay más de 2.000 chicos con desnutrición en Salta. Que pueden ir muriendo despacito, sin ruidos, para que nadie lo note. Que no suceda como con Marcos Solís, Liliana Sarmiento, Alan Villena, Sabina Gisela Jurado y Martín Delgado que murieron con nombre y apellido.

En el área del Hospital de Tartagal son 150 los niños en “riesgo nutricional”. Nueve están en estado crítico. Puede ser que alguno haya muerto. Es difícil saberlo. Los indocumentados no existen. No reciben asignación por hijo. Son respirantes colaterales. Y, por lo tanto, tampoco mueren.

Los que sobreviven en el Hospital, dicen los médicos, a veces vuelven a sus casas. Donde “no tienen cloacas, tienen letrinas sin tratamiento y a cielo abierto, conviven con animales enfermos, no reciben la tarjeta social de 190 pesos, no pueden salir por las lluvias, las mamás tienen que pagar 400 pesos para el traslado a Tartagal”.

Pichanal está en un cruce de rutas. La caña y la soja arrasaron los cítricos y los aba guaraní se quedaron afuera. Vinieron de otros pueblos, saltaron por esas fronteras que no son, y levantaron sus casitas de chapa alrededor. Y los niños comenzaron a tener hambre en una tierra donde crece el pan.

Samuel Jaimez era del Pozo El Bravo y murió de diarrea, de deshidratación, de mala vida.

Mauricio Lucas llegó al Hospital de Santa Victoria Este a las 16 y murió a las 21,30 del 10 de febrero. No tenía documentos. Su madre y su hermano tampoco. Era wichi y vivía a 40 kilómetros de uno de los pueblos más pobres del país. Pero en el que se hablan cinco lenguas. Viven y sobreviven los que hablan una sola. El resto va desapareciendo de incomprensión y hambre.

Los niños wichis que logran crecer en el Chaco pasan por la escuela y se transforman en analfabetos plenos o funcionales. Lo experimentó un maestro de El Pintado, en pleno Impenetrable, con sus alumnos que, en cuarto grado no habían logrado la alfabetización mínima (Alumnos indígenas que son analfabetos plenos en escuelas del Impenetrable, Centro Nelson Mandela).

Los tobas, wichi y mocoví del Chaco se van apagando de a poco, como un candil que se consume. Los qom necesitan de la 9 de Julio para que su dolor sea visible. En 2007 el entonces defensor del pueblo, Eduardo Mondino, demandó al estado chaqueño por el exterminio y reclamó una cautelar urgente a la Corte.

Ocho años después se siguen muriendo de a poco, callados, con los huesos lastimándoles la piel. Sin sus tierras, sin posibilidad de cazar, pescar, buscar su alimento y producir sus medicinas. Sin demanda ni cautelar.

Cuando le ataca la lumbalgia al país se dobla en su cintura. Esa que da al centro, al Congreso, a la Plaza de Mayo. Donde llevan el dolor los que pueden. Donde se siente la puntada en las instituciones.

Pero no llega la agonía de los otros. Aquellos a quienes las instituciones ignoran, olvidan o desdeñan.