martes, 29 de julio de 2014

Eligen nueva junta directiva de la AMCH



Por Marvin Palacios

La asamblea conformada por 36 organizaciones que desarrollan iniciativas de comunicación comunitaria (radio, televisión, centros de producción y prensa digital)  eligió a su nueva junta directiva el pasado viernes 18 de julio, en una extensa jornada que incluyó informe de actividades y aportes de la estrategia de incidencia.

La nueva Junta Directiva quedó integrada por el Coordinador reelecto en el cargo, Carlos Enamorado (Fundación Simiente), Héctor Longino Becerra (Comité por la Libre Expresión C-LIBRE), en la Secretaría de Actas  Marvin Palacios (Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH),  en la Secretaría de Relaciones Internacionales, Raquel Isaula (RDS-Radio), en la Tesorería fue electa Dunia Montoya (Comunicación Comunitaria COMUN), en Comunicaciones Thelma Hernández (Coordinadora Indígena del Poder Popular de Honduras CINPH) y en la Fiscalía, fue elegido Carlos Galeas (Radio Marcala).

El diputado Bartolo Fuentes, co-fundador de COMUN tomó juramento de los miembros de la Junta Directiva el viernes 18 de julio en el salón de sesiones de la Fundación Friedrich Ebert en Tegucigalpa.

Cabe señalar que el periodista Félix Molina, director de  la Asociación Alternativas en Comunicación (ALTER-ECO),  declinó continuar en el cargo de subcoordinador en la AMCH, a pesar de su excelente labor en la incidencia de la organización ante la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) en su lucha por la libertad de expresión y el otorgamiento de más frecuencias para las comunidades y organizaciones sociales en el país.


La AMCH nació el 6 de julio de 2013 en Siguatepeque, Comayagua, tras el fracaso de la reforma a la Ley de Comunicaciones.

Los asambleístas aprobaron y delegaron una serie de actividades a la nueva Junta Directiva, entre ellas: Acompañar legal y políticamente los casos de las radios comunitarias que emiten en frecuencia libre, también de las que lo harán próximamente, y prever los riesgos de daños a emisoras anti hegemónicas reconocidas por el Estado como la Voz de Zacate Grande y Cholula Triunfeña, en la región sur de Honduras.

Formalizar la membresía de 40 organizaciones sociales, indígenas y populares, como asambleístas de la  AMCH mediante carta remitida a la Junta Directiva de la Asociación, con sede en Tegucigalpa.

Levantar un mapa de cobertura local y regional de las emisoras comunitarias de radio y televisión, hacer una medición de audiencia propia de la AMCH y definir la incidencia local y regional de cada medio asociado.

Definir criterios para el encadenamiento de contenidos a través de las radios comunitarias, teniendo como producto inicial un noticiero de carácter nacional, crítico y participativo, realizado por la AMCH.

Generar entrevistas de profundidad, perfiles, testimonios y denuncias, comentarios de fondo y reportajes sobre la situación del país, para su transmisión simultánea a través de las asociadas.

Realizar transmisiones en vivo en situaciones de emergencia social o política que viva eventualmente el país.

Realizar un Plan Estratégico y POA de la AMCH para tener la ruta a seguir. Crear un sitio web y las redes sociales oficiales de la AMCH

Definir en la primera sesión de Junta Directiva la fecha de la próxima Asamblea Anual Ordinaria de la AMCH.

No es enchílame otra, Juan


Diario Tiempo

A juzgar por las declaraciones del secretario de Economía y Desarrollo, Alden Rivera, su viaje por el lejano Azerbaiyán para conseguir petróleo barato y con regalía no tuvo buen suceso, para no decir que resultó un fiasco.

Cualquier otro gobierno, aún sin mayor experiencia en mercados de petróleo, habría sabido –antes de emprender la excursión— que cualquier decisión sobre venta de petróleo y sus derivados está religada en forma global, y, por lo tanto, ningún Estado petrolero da preferencias exclusivas a otro Estado, pues, de hacerlo, daría lugar a la demanda de los otros clientes por un trato igual.

De allí que la respuesta de Azerbaiyán, después de un tratamiento cortés con muchas entrevistas, tipo Hollywood, fue que la solicitud de Honduras, en términos copiados de Petrocaribe, sería turnada al análisis, diagnóstico y resolución en el marco legislativo, o sea un no diplomático con palmadita en la espalda.

La iniciativa retorna, entonces, a nuestro mundo latinoamericano en el que se ha ido creando –y perfeccionando— una institucionalidad integradora en que figuran, por ejemplo, UNASUR, CELAC, MERCOSUR y Petrocaribe. En este contexto, la cuestión energética, a cargo de Petrocaribe, es de naturaleza multinacional, geoestratégica, y en función del desarrollo integral en dimensión latinoamericana y caribeña.

Honduras, ya lo sabemos, tuvo el privilegio de ser uno de los primeros países de América Central en ser incorporados a Petrocaribe, mecanismo  de apoyo energético y de desarrollo económico-social, con alcance a la ALBA pero sin compromiso político. La torpeza –en realidad, mentecatez— del régimen de Micheletti, en cumplimiento del guion golpista, echó al traste esa ayuda estratégica.

Sin embargo, la administración Lobo Sosa (N), sucedánea del devaneo autocrático golpista, una vez encaminada su relación diplomática con Venezuela, empeñó su mejor esfuerzo para recomponer el vínculo con Petrocaribe, algo que logró en parte, pero sin llegar a la materialización del intercambio crediticio.

El gobierno actual, del ciudadano presidente Juan Orlando Hernández (N), ocasionalmente ha tomado la iniciativa para concretar la ayuda de Petrocaribe, casi como un reflujo de lo actuado en la administración anterior. Nada ha logrado hasta ahora en ese esfuerzo, que, a veces, da la impresión del trote del burro tras la zanahoria.

Como la crisis energética –dentro de la crisis general— aprieta más y más, el ciudadano presidente se ve en trance de rezarle a todos los santos, y, por esa vía, busca lo imposible con la fábula de Azerbaiyán y lo factible de Petrocaribe. Es, como el mandatario gusta decir, una voluntad de mirar a todos lados, tanto al Norte como al Sur.

Por supuesto, eso de mirar en círculo no es cosa fácil, de “enchílame otra, María”, sobre todo en política internacional, donde hay, después de todo, patrones pre-establecidos, o, cuando menos, afinidades probadas y reconocidas. Y en esa plataforma se impone el fundamento de la confianza pragmática de Tomás de Aquino.

Entendemos, por consiguiente, que los abrazos del ciudadano presidente con los gobernantes Ortega, de Nicaragua, y Maduro, de Venezuela, con ocasión de celebrar el aniversario de la Revolución Sandinista, van en esa dirección, en seguimiento de la solidaridad latinoamericana. Sin embargo, para alcanzar ese objetivo es preciso, en serio, un hábil y laborioso trabajo diplomático, completamente alejado del oportunismo cortoplacista o de la viveza ratonil.


Una guerra impía que significa un desastre para la democracia

Baruch Marzel, Yoav Eliasi e Itamar Ben Gvir durante una manifestación 
de derecha en Jaffa (Foto Tomer Appelbaum)  


Por Sami Michael *

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

El viernes, mientras escuchaba la radio, se apoderó de mí una melancolía que se mezcló con una lágrima. Un soldado árabe israelí estaba siendo entrevistado en su camino del campo de batalla a su casa en la Galilea por un corto permiso de fin de semana. Cantó una canción de alabanza a la bandera israelí, el Estado de Israel y la devoción de los soldados árabes por el ejército isrelí. Dijo que su hijo menor es también soldado, pero no había conseguido la licencia del Shabat, ya que estaba atascado en la lucha en Gaza. Le quitaron el celular a su querido hijo y desde entonces su madre y su padre, que estaba siendo entrevistado en la radio, no habían sabido nada de él. Una situación extraña.

Mi querido nieto también consiguió un corto permiso de Shabat. Ahora está de vuelta sobre las olas, frente a la costa de Gaza. Después de 10 días de combates, los nervios de su madre y de su padre, un exparacaidista, así como mis propios nervios, ya estaban desgastados.

Debido a mi edad avanzada, he acompañado a las guerras absurdas de la humanidad, desde la Guerra Civil española hasta la operación Margen Protector.

Me había jurado a mí mismo silencio desde el 8 de junio de 2014, porque estaba paralizado de preocupación por mi nieto. Estoy violando el silencio no por el soldado árabe que está preocupado por su hijo soldado, y no a causa de la preocupación por mi nieto, sino por temor por el destino de Israel después de esta guerra.

Estoy escribiendo después de que una multitud de extrema derecha que responde a Baruch Marzel ocupó el centro de Haifa . Hizo lo mismo cuando azuzó las calles de Afula, y gente como él hizo lo mismo cuando atacaron a partidarios de la paz en Tel Aviv. Muchos consideran a Marzel un héroe como Sansón, mientras que el soldado árabe-israelí de Galilea, así como los árabes y los judíos que se oponen a la guerra, son considerados traidores.

Mientras que el ejército israelí no ha sido capaz de dominar a ninguna comunidad en la Franja de Gaza, Baruch Marzel, con la ayuda de la operación Margen Protector y la atmósfera beligerante que conducen a ella, ha logrado aterrorizar a las ciudades israelíes.

Desde mi experiencia, he aprendido que la guerra -cualquier guerra- es una enfermedad. Del mismo modo que no hay enfermedades santas, no hay guerras santas. El tambaleante Gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu y el distanciamiento entre él y sus socios que están a su derecha, han creado la beligerancia bélica. El rechazo de Netanyahu del proceso de paz ha aislado a Israel en la arena internacional.

Vi la primera siembra de semillas de la guerra en el espantoso rendimiento y el horripilante escenario del manejo de gestión en el impactante secuestro y asesinato de los tres adolescentes en Cisjordania. Parece que durante cuatro días, el Generalísimo Netanyahu no permitió que ningún ministro o funcionario en cargo público fuera entrevistado por los medios de comunicación. Se oía voz estridente, una voz profética. La voz de los tambores y banderas, que preparan los corazones de la gente para el fuego y las columnas de humo.

El resultado de la guerra, si continúa, será desastroso para Israel. Baruch Marzel aún tiene que coser los uniformes para sus tropas, pero su oscura amenaza es susceptible de materializarse si Netanyahu continúa su trayectoria, que comenzó con la incitación que condujo al asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin.

Esta guerra ha perdido hace mucho tiempo su camino. Primero nos dijeron que tenemos que castigar severamente a los autores del asesinato de los tres niños en la Ribera Occidental. Después, nos dijeron que teníamos que poner fin a los disparos de misiles desde Gaza. Entonces, a pesar de que la lluvia de misiles se convirtió en un aguacero, se convirtió en secundaria a los ojos de los que están manejando la guerra. Hoy los túneles son el principal objetivo. Una ingenua nación entera está siendo llevada engañosamente de un obstáculo al siguiente.

Mientras tanto, los valores humanitarios y liberales de Israel están siendo pisoteados por las milicias de Baruch Marzel y sus secuaces.

El número de muertos en el otro lado revela una enferma tendencia vengativa de sociedad israelí. Más de 1,5 millones de ciudadanos árabes se están convirtiendo en extraños e incluso sospechosos dentro de Israel. La voz de la sabiduría está siendo ahogada. Toneladas de condenas, de maldiciones y violencia se están vertiendo sobre ella.

Todo el mundo sabe desde hace mucho tiempo que el ejércitlo israelí no tiene el poder para derrotar a Hamas. Pero cada día que la guerra continúa, se hace responsable de derrotar a Israel como un país democrático, y de dar lugar a la aparición de un gobierno de diversas milicias y coroneles.

* El escritor es autor y presidente de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel.

La nube negra de Roberto Bolaño



Por Guillermo Ortiz

La noche cae y Udo sale de su hotel de vacaciones a buscar al Quemado, rescatarlo de algún bar y llevarlo de vuelta a la habitación en la que los dos se retan delante de un tablero lleno de posiciones militares, bases y conquistas. El juego se llama “El Tercer Reich” y recrea la Segunda Guerra Mundial a la manera de un Risk descomunal, costa mediterránea ya abandonada, casi octubre, las tardes más cortas y frías, un frío insospechado para el turista.

A veces es al revés, a veces es el Quemado el que despierta a Udo. Sobre todo desde que ha decidido que va a ganar la partida. Aparece en el Del Mar y espera tranquilamente a que su rival despierte o a que se espabile al menos, para no jugar con ventaja. Uno podría imaginarse al Quemado con gafas frágiles, pelo rizado, media sonrisa y un cigarro en los labios, pero no, Roberto Bolaño prefiere que sea un hombre musculoso, lleno de cicatrices, guerrillero valiente y torturado en un país extranjero, no sabemos cuál.

El Quemado en cualquier caso es la noche y la noche es el universo de lo lumpen. Lo inesperado. Lo temido. El Quemado guarda patines en la playa como Bolaño guardaba un campamento de Casteldefells y Udo simplemente siente la pasión por el abismo propia de todo jovencito de bien, novia estable, trabajo fijo, unos días de playa en algún lugar del sur.

Es 1989 y Bolaño no es nadie. Eso no es lo malo, lo malo es que él mismo sabe que no es nadie: vive en Blanes con su mujer, que espera a su primer hijo, Lautaro. Ayuda en la tienda de bisutería y es un tipo relativamente carismático en el pueblo, siempre dentro de su aparente timidez. El encanto del que sabe pasar desapercibido. Lleva diez años en España, cuadernos y cuadernos emborronados de poesías y pasajes llenos de sexo, jorobaditos y policías. Historias recurrentes que vuelven una y otra vez sobre sí mismas.

Si Bolaño no está atrapado por una nube negra, lo parece, pero en la vida y la obra del chileno las apariencias juegan con la realidad como el Quemado juega con el burguesito Udo en las noches de septiembre. Escribe El Tercer Reich pero nadie la pública. Aún cuatro años después, en 1993, con los cuarenta a la espalda, escribe el famoso poema que resume su carrera hasta ese momento y que da inicio al formidable volumen titulado La universidad desconocida, publicado, póstumamente, como tantas cosas, en 2007: “Rechazos de Anagrama, Grijalbo, Planeta, con toda seguridad también de Alfguara, Mondadori. Un no de Muchnik, Seix Barral, Destino… Todas las editoriales… Todos los lectores… Todos los gerentes de ventas”.

Y sin embargo los que le recuerdan le recuerdan feliz. Como si sobreponerse, que decía Rilke, fuera todo.

La energía febril de La universidad desconocida

He elegido El Tercer Reich para empezar el artículo sobre estos años oscuros de Roberto Bolaño porque me parece con mucho su obra más infravalorada, una especie de Parada de los monstruos ochentera vista desde una distancia que cada vez es menor: el esplendor de los primeros días de sol y calor y agosto que dan paso a la penumbra y la soledad del pueblo turístico pero sin turistas, sin playa, sin trabajo. El hotel que sigue abierto sin saberse muy bien por qué, con Udo casi como único cliente, un cliente fuera de sí, desquiciado, fugitivo…

Sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que es precisamente La universidad desconocida la que mejor simboliza este periodo de Bolaño y sus páginas son en ocasiones una colección de pinturas negras, que pasan de un vitalismo exultante a la mayor de las nostalgias, la tristeza del día a día, el lumpen sin filtros, las calles del Raval, las Ramblas ochenteras con sus heroinómanos, el propio camping repetido una y otra vez, la chica pelirroja, la obsesión de un tipo febril y enfermo, hígado ya por entonces renqueante. Una especie de Nietzsche que se niega a rendirse, que ve en la propia enfermedad un signo de salud.

Bolaño como representante del destino latinoamericano. A él le gustaba verse así. Escritor chileno en Barcelona pero que escribe, no posturea en la barra del Bocaccio, no comparte comilonas con Barral ni Balcells. Él no es un boom, es una implosión relajada. Bolaño en la UNAM cuando la represión mexicana de 1968, Bolaño recién llegado a Chile cuando el golpe de Estado de Pinochet. Bolaño, en definitiva, convertido él mismo en un fugitivo, un fugitivo salvaje al que solo le queda investigar en los libros y en las calles que huelen a orina.

En cierto modo, La universidad desconocida es el complemento perfecto de Los detectives salvajes, y tengo a Los detectives salvajes como una de las mejores obras literarias de fin de siglo. Lo que en esa novela será ironía, noches mexicanas sin freno, realvisceralismo de tertulias y peleas, persecuciones tras un anciano Octavio Paz, aquí es realidad, dureza, anticipo de lo que será la segunda parte del libro que le consagró: aquel padre Font encerrado en un manicomio y a la vez perfectamente cabal, aquella belleza perdida, aquel huir de la juventud desperdigada por un continente, Ulises Lima y Arturo Belano buscando en el desierto de Sonora los rastros de un poema.

Los detectives salvajes te mecen, te llevan en el asiento de atrás y si te pierdes te hacen un dibujito. La universidad desconocida, en cambio, te despierta con un vaso de agua helada. Porque no queda otra, porque no hay días que estirar, pequeño Udo, esperando un milagro, jugueteando con el peligro, rodeándote de malas compañías. No hay nada a lo que renunciar. Son poesías salvajes, relatos salvajes, son vida pero una vida ochentera, Quinta del Sordo. Nada que nos haga pensar que ese hombre estaba enamorándose y empezando una vida familiar. Nada que remita al pequeño pueblo pesquero de la costa de Girona.

Si la pobreza de Los detectives salvajes es a menudo una pobreza estética, una pobreza de café de La colmena en la que alguien invita o se deja invitar, preludio de una ronda nocturna de descubrimientos, medianoche en México D. F., en La universidad la pobreza, la soledad, las noches perdidas de campamento en invierno no dan pie a la metáfora. Son lo que son. Y se agradece. Sin heroísmos, por favor. Solo resistencia, aguante, paraguas bajo la tormenta.

La fugaz vida feliz de Roberto Bolaño

Se puede decir que la nube negra —al menos la nube negra literaria, el hígado ahí siguió dando guerra, tanta guerra que se le llevó la vida en 2003, cincuenta años recién cumplidos— fue disipándose en 1994 con aquel Premio Ciudad de Irún que daba luz a lo que llevaba casi veinte años en la sombra. Después llegó La literatura nazi en América, un falso ensayo irónico, divertido, que servía para ajustar algunas cuentas pendientes —Bolaño fue muy claro siempre, en sus filias y en sus fobias, eufemismos, los justos— y por último en 1998 la consagración con el Premio Herralde para sus detectives salvajes.

Ahora ya sí, ahora ya columnas en revistas y periódicos y síes de todas las editoriales adonde quisiera mandar sus manuscritos apilados y pasados urgentemente a máquina o guardados en la memoria de ordenadores que de vez en cuando dejan aún alguna sorpresa. Probablemente, muchos llegaron a Bolaño atraídos por una especie de “amargura mágica” y se encontraron a un hombre bonachón, demasiado enfermo, obsesionado con el dinero que podía dejar a su familia cuando faltara y convencido a su vez de que iba a faltar más pronto que tarde.

Recreó sus tiempos en México en más novelas, de manera en ocasiones repetitiva, compiló relatos más o menos logrados, fue francamente desigual en su obra y se embarcó en aquel último reto que fue 2666, libro que tiene su origen en unas notas sobre el personaje de Amalfitano que se publicarían a su vez en 2011 bajo el título de Los sinsabores del verdadero policía, un libro sinceramente prescindible.

Sobre 2666 se ha escrito mucho y de lo más variado, aunque el hecho de que se lo recuerde más por el recuento de los asesinatos en Santa Teresa (Ciudad Juárez) que por la disparatada historia del esquivo Benno von Archimboldi no deja de resultar curioso. Lo escribió y lo dejó terminado casi de cualquier manera para que sus hijos tuvieran dinero, para que no pasaran por su propia nube negra, su propia miseria exiliada. Fue un exitazo, desde luego, pero no es fácil adivinar por qué, qué conectó en ese libro con una audiencia masiva mientras otros libros, igual de magníficos pero más oscuros quizá, pasaban desapercibidos.

Como lector, como lector entregado incluso, me alegro de que Bolaño tuviera esos cinco años de éxito de masas. Si algo me da pena es que fueran solo cinco. Tantos años fregando platos en restaurantes de Barcelona y solo un lustro de reconocimiento mundial. Poco antes de morir, en una entrevista concedida ya casi como cadáver a la revista Playboy y recogida en el volumen Entre paréntesis, afirma, refiriéndose a sus años de tinieblas: “Claro que pensé en suicidarme. En alguna ocasión sobreviví precisamente porque sabía cómo suicidarme si las cosas empeoraban”.

Es un diálogo maravilloso, una especie de epitafio de diez páginas que, por supuesto, apareció también tras su muerte. En un momento dado, Mónica Maristáin le pregunta: “¿Ha experimentado el hambre feroz, el frío que cala los huesos, el calor que deja sin aliento?”, y él responde en una línea: “Cito a Vitorio Gassman en una película: Modestamente, sí”. A veces, lo reconozco, todo este universo lumpen me agota… pero otras veces, cuando se da la verdadera genialidad, la genialidad de la tristeza sin matices: esos dos hombres destruidos, suicidófilos, jugando de madrugada, esas cartas de rechazo, esa angustia febril de la madrugada catalana… la empatía es inevitable y ese es el mérito, supongo, de todo gran escritor, que un tipo de clase media-alta del barrio de Malasaña empatice con una vida que no conoce ni por asomo.

Solo la constatación de las nubes negras, que, esas sí, dejan encharcado cualquier solar sin entender de dueño.

lunes, 28 de julio de 2014

Vigilancia y ataques contra una ONG de Derechos Humanos



Los miembros de COFADEH, destacada organización hondureña de derechos humanos con sede en la capital, Tegucigalpa, han denunciado haber sido sometidos a vigilancia y ataques en las últimas semanas. Las autoridades hondureñas deben cumplir plenamente la orden de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de adoptar medidas efectivas para proteger a los miembros de COFADEH y a sus familias.

Desde el 13 de mayo, los miembros del personal del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), destacada organización de derechos humanos, han denunciado que su oficina en la capital, Tegucigalpa, está sometida a una vigilancia constante. Los miembros de la organización han denunciado haber visto el mismo automóvil con cristales tintados aparcado cerca de la entrada de sus oficinas a la misma hora cada mañana, cuando el personal acude a trabajar. El 29 de mayo, hacia las 10 de la mañana, se vio a un hombre tomando fotografías del edificio. También a final de mayo, se vio a otro hombre, que portaba un arma, de pie cerca de las oficinas de COFADEH.

El 4 de junio, una empleada de la organización, que había asistido recientemente a un evento sobre desplazamiento forzoso en un hotel de Tegucigalpa, fue secuestrada durante dos horas. Tras subir a un taxi compartido, dos hombres y una mujer que iban en el mismo taxi la golpearon con brutalidad en la cara con la culata de un arma, la apuñalaron con un lápiz en la pierna, el cuello y la mano, y trataron de estrangularla con un cable. La retuvieron durante dos horas, le robaron sus pertenencias y luego la dejaron libre. El 15 de junio, esa misma empleada fue atracada en la calle cerca de las oficinas de COFADEH.

En noviembre de 2009, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIADH) pidió a las autoridades de Honduras que protegieran a quienes integran COFADEH y a sus familiares inmediatos. Sin embargo, los miembros de la organización han declarado que, hasta el momento, las autoridades no han adoptado medidas efectivas para protegerlos: entre otras cosas, en los últimos dos meses no han asignado patrullas policiales regulares que vigilen las oficinas de COFADEH, tal como habían acordado anteriormente.

Escriban inmediatamente, en español o en su propio idioma:

pidiendo a las autoridades que ordenen una investigación independiente, exhaustiva e imparcial sobre el secuestro, los ataques y la vigilancia contra miembros del personal de COFADEH;

instándolas a tomar medidas inmediatas para cumplir plenamente la orden de la CIADH de proteger a quienes trabajan en COFADEH y a sus familias, de acuerdo con los deseos de los propios afectados;

recordándoles que los defensores y defensoras de los derechos humanos tienen derecho a llevar a cabo sus actividades sin restricciones injustas y sin temor a represalias, conforme establece a Declaración de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos.

Envíen llamamientos antes del 30 de julio de 2014 a:

Fiscal general

Oscar Chinchilla Banegas

Ministerio Público, Lomas del Guijarro

Avenida República Dominicana

Edificio Lomas Plaza II

Tegucigalpa, Honduras

Fax: +504 2221 5667

Twitter: @MP_Honduras

Tratamiento: Señor Fiscal General

�Ministro del Interior

Sr. Arturo Corrales

Secretaría de Estado en el Despacho de Seguridad

Aldea el Ocotal, Antiguo Local de la Academia Nacional de Policía ANAPO

Tegucigalpa, Honduras


Tratamiento: Señor Ministro del Interior

�Y copia a:

Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH)

Barrio La Plazuela, Avenida Cervantes

Casa No. 1301

Tegucigalpa, Honduras


Información Complementaria

COFADEH fue fundada en 1982 por familiares de activistas políticos, estudiantes y líderes sindicales a quienes las fuerzas de seguridad habían hecho desaparecer durante un gobierno militar anterior. Desde entonces, sigue recabando testimonios de víctimas, protegiendo a personas en situación de riesgo y apoyando a quienes buscan justicia.

Los defensores y defensoras de los derechos humanos corren un alto riesgo en Honduras. Según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, 30 periodistas y 70 abogados han sido víctimas de homicidio en Honduras desde enero de 2010. Según la información que ha recibido Amnistía Internacional, entre las decenas de casos de violaciones de derechos humanos y abusos cometidos contra defensores y defensoras de los derechos humanos en los últimos cinco años, sólo en uno de ellos se ha procesado, declarado culpable y condenado a los responsables. Para más información, véase la carta abierta de Amnistía Internacional a la candidata y los candidatos a la presidencia de la república de Honduras, http://www.amnesty.org/es/library/info/AMR37/014/2013/es.

En junio de 2014, el Congreso hondureño aprobó un primer borrador de una Ley de Protección para los Defensores de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia. Dado el contexto de violencia contra los defensores de los derechos humanos, los periodistas y los trabajadores del sistema de justicia, es absolutamente fundamental que esta ley se apruebe y se aplique, y que se asignen recursos adecuados (incluidos económicos y humanos) a establecer un mecanismo efectivo de protección.

Migración y seguridad



Por Víctor Meza

El tema es, si se quiere, fascinante, tanto desde el punto de vista académico como desde el social. Pero es, también, terriblemente conmovedor desde la perspectiva puramente humana. Son personas, gentes como usted y como yo, en condiciones diferentes, por supuesto, las que están involucradas, los que afrontan los peligros, desafían los riesgos y asumen las consecuencias. Son, en definitiva, nuestros compatriotas.

A principios del año 2005, el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH) inició un proyecto de investigación sobre el sugestivo tema de “Migración, política y seguridad”. Convencidos como estábamos entonces – y lo seguimos estando - en el Centro decidimos que el tema de la migración, multidimensional y complejo como es, merecía un enfoque académico serio, interdisciplinario e integral, a fin de encontrar la esencia de su naturaleza, sus características básicas y, lo que es más importante, medir y valorar el impacto que tiene sobre la sociedad y la vida nacional en su conjunto.

Fue así como iniciamos un proyecto de investigación, con el auxilio de nuestros investigadores asociados -sociólogos, periodistas, politólogos, etc.- para analizar el tema y generar conocimiento calificado sobre el asunto. El resultado fue un libro, que contiene el informe final de la investigación, cuyo título es el siguiente: “Honduras: migración, política y seguridad”. Fue publicado y divulgado en el año 2005, justo nueve años antes de que estallara la “crisis humanitaria” que hoy tiene en ascuas al gobierno. Si nuestros gobernantes  -y los dirigentes políticos en general- tuvieran la sana costumbre de leer e informarse adecuadamente sobre los hechos en torno a los cuales deberán tomar decisiones cruciales, seguramente ahora tendrían respuestas más racionales y lúcidas sobre lo que se debe hacer, las medidas a tomar y, sobre todo, el tipo de política migratoria que el Estado hondureño debe tener.

Somos un Estado que tiene -o padece- la triple condición de ser Estado emisor de emigrantes, receptor de migrantes repatriados y, lo que es especialmente sensible, territorio de paso de migrantes ajenos. Somos un país-puente, corredor de tragedias, pasillo de ilusiones desesperadas, canal de esperanzas y frustraciones. Como si no tuviéramos suficiente con ser considerados como el país más violento del mundo -en un mundo tan violento como nunca antes en la historia de la humanidad-  somos, además, un país que ha convertido la hipocresía en una forma sutil de diplomacia oficial. Exigimos trato justo para nuestros emigrantes, pero nos comportamos como torturadores otomanos contra los migrantes de otros países, que tienen la desgracia de pasar por nuestro suelo. Somos una nación de hipócritas, poseedores del repugnante discurso de la falsedad; abogamos por los derechos humanos, desde nuestras fronteras hacia afuera, pero irrespetamos y violentamos esos derechos todos los días en la vida cotidiana de nuestra sociedad. Somos falsos, incompletos en términos de condición humana. En eso nos han -y nos hemos-  convertido.

El libro del CEDOH, que es una herramienta útil para entender mejor y, lo que es más decisivo, en forma más apropiada las soluciones al problema, está ahí, es una herramienta básica, un insumo clave  para buscar soluciones oportunas al problema. Los dirigentes políticos, con un mínimo de lucidez, deben auxiliarse de los conocimientos que provienen del mundo académico, aprovechar sus conclusiones científicas, y convertirlas  en ejes de las políticas públicas. Eso es lo que hacen los  estadistas, los gobernantes con mirada de faro, con vocación de trascendencia histórica…

En la investigación del CEDOH, cuyo informe final está contenido en 218 páginas, hay material suficiente, con perspectiva premonitoria  

-fue hecho y publicado en el año 2005-  para diseñar lo que debería ser una política migratoria de carácter estatal, de largo plazo y con la sostenibilidad necesaria. La lectura de su Índice es condición suficiente para demostrar lo que aquí informamos: La migración: antecedentes, impactos y desafíos; el contexto de la migración: la percepción de la migración y su impacto; migración y seguridad; migración y voto en el exterior; conclusiones y perspectivas; ejes para una política nacional de migración…. ¿Qué les parece? No creen que es un exceso de desidia o, a lo mejor, una indiferencia calculada, de la llamada “clase política gobernante” para asumir los retos y encontrar las soluciones adecuadas. Ustedes saben la respuesta. El libro, como el dinosaurio de Monterroso, está ahí. 

Honduras: Palma africana y petróleo


El rapto de integrantes de la OFRANEH el pasado jueves 17 de julio, no fue más que una notificación de desalojo girada en contra de los Garinagu de Vallecito, por la elite que controla la costa norte de Honduras, en especial el corredor comprendido entre la bahía de Trujillo y la Moskitia.

Hasta el año de 1993, nuestro pueblo ejerció la propiedad comunitaria en la franja desde la desembocadura del río Aguan hasta la Laguna de Bacalar. En ese año, Miguel Facusse se apoderó en forma dolosa de la estratégica Punta Farallones. Casi simultáneamente una invasión de supuestos campesinos inducida por el General Castro Cabus se apoderó de río Miel, parte del hábitat funcional de la comunidad de Punta Piedra.

La expansión de la frontera de los agrocombustibles abarcó la franja costera, apareciendo en ese entonces las comunidades mestizas de Icoteas y Plan de Flores, las que se fueron poblando con trabajadores de las plantaciones de la palma, en su mayoría provenientes del interior del país.

Para 1994 la restante continuidad territorial dejó de existir, al ir Facusse apoderándose de los terrenos entre Vallecito y Punta Piedra, los cuales los Garifunas usábamos para la siembra de cocos y yucales a la orilla del mar. Por otro lado comenzó un frente de colonización en el río Sico, promovido por el Instituto Nacional Agrario (INA) para servir de amortiguamiento social al descalabro causado por la contra reforma agraria iniciada en el año de 1992.

El “modelo de desarrollo” a través de las plantaciones de agrocombustibles por el cual viene apostando Honduras, implica una acumulación de tierras en manos de una reducida elite empresarial cuya visión no difiere de la aplicada en el Congo belga a inicios del siglo pasado. Desde la plantaciones del grupo Numar (departamento de Atlántida) hasta las de Facusse, Reinaldo Canales y René Morales Carazo (departamento de Colón), impera una explotación inmisericorde de la mano obra y un uso extensivo de agrotóxicos, además de desecar buena parte de los humedales costeros del país y de contaminar los mantos freáticos.

Narcotráfico y emporios palmeros

En la costa norte existe desde hace décadas circula el incesante rumor de la utilización de las carreteras existentes entre las plantaciones de palma africana como pistas de aterrizaje. Los medios de comunicación hondureños han registrado en múltiples ocasiones durante los últimos 20 años, desde accidentes hasta decomisos en las plantaciones.

A partir de junio de 2009, se incrementó el arribo de aeronaves provenientes de Sudamérica, al mismo tiempo que los niveles de violencia se dispararon en el país. Honduras se convirtió en el epicentro del trampolín del narcotráfico, sustituyendo a Guatemala como el eje ma´s importante para los diversos carteles vinculados al trasiego de estupefacientes.

Al mismo tiempo que se incrementó el narcotráfico, las plantaciones de palma fueron multiplicándose a lo largo de la costa, especialmente en lugares reconocidos por su biodiversidad. Los humedales circunvecinos a las lagunas de Tocamacho y Bacalar fueron descombrados y posteriormente inundados de palma africana.

Petróleo en el Mar Caribe y humedales costeros.

A partir de 1920 se dio inicio a la exploración de petróleo en Honduras, cuando se perforó el primer pozo en Omoa, Cortes. Pero es hasta la década de los años 90 que se produce entre 200 a 300 barriles diarios en el pozo Main Cape, localizado en la plataforma continental de la Moskitia.

El año pasado el Estado de Honduras firmó un contrato con el grupo British Gas (BG), concediéndole una superficie de 35mil kilómetros cuadrados de la plataforma marítima. El contrato fue realizado sin haber efectuado una consulta, previa, libre e informada con los pueblos indígenas que habitamos en la Moskitia.

Existen bastos yacimientos de petróleo a lo largo de la costa Caribe Mesoamericana. En la actualidad la compañía US Capital, se encuentra perforando en el Parque nacional Sarstum Temash, al mismo tiempo que del lado de la frontera de Guatemala la compañía Compañía Petrolera del Atlántico (CPA) ha perforando un pozo. Mientras, en Honduras y Nicaragua se efectúan exploraciones en la plataforma marítima del mar Caribe.

En Honduras se conoce la existencia de una serie de filtraciones de petróleo en la superficie de los humedales, entre ellos los del río Miel, colindantes con Vallecito. Desde la década años 90, existen rumores sobre la existencia de hidrocarburos en la franja entre la laguna de Guaimoreto y la de Bacalar, situación que ha generado fuertes presiones territoriales sobre las tierras de las comunidades Garífunas.

Palma, petróleo y narcotráfico se han convertido en la razón primordial para impulsar la expulsión del pueblo Garífuna de nuestro territorio ancestral, de las comunidades de los Departamentos de Colón y Gracias a Dios. Mientras la empresas turísticas se disputan las playas de la Bahías de Tela y Trujillo. En nombre de un supuesto desarrollo, Honduras viene siendo subastada y entregada a supuestos “inversionistas extranjeros”, encontrándonos los Garifunas y el resto de los hondureños secuestrados por una minoría parasitaria que ha venido saqueando el país desde hace décadas; y son los mismos que se encargaron de defenestrar el poder ejecutivo en el 2009, se apoderaron de la Corte Suprema en el 2012, y tomaron por asalto el Ministerio Publico en el 2013.

La lucha por el territorio de Vallecito es la lucha por la vida, ya que esta zona se ha convertido para el pueblo Garífuna en uno de sus pilares territoriales, ante el sistemático despojo territorial que se viene dando a lo largo y ancho de la costa Garifuna. Además ante el inexorable avance de la erosión costera, la zona se convierte en uno de los posibles lugares de relocalización para comunidades afectadas, especialmente aquellas que se encuentran ubicadas en cordones litorales.

Es por esta razón que la OFRANEH exige al Estado hondureño, asegurar la libre movilización y transito del pueblo Garifuna en nuestro territorio, sin que nosotros nos sentamos asediados, que se asegure el respeto a las tierras y territorios del pueblo Garifuna, ademas asegure la integridad física de los miembros de la OFRANEH pero sobre todo que se inicie un verdadero proceso de restitución del Estado de Derecho en este país devastado por la pobreza, afectado por el mayor índice de criminalidad en el planeta, donde se están entregando para explotación y saqueo los bienes comunes de nuestro país al mejor postor, se pone en riesgo la seguridad alimentaria al privilegiar la producción de monocultivos en vez de la producción de granos básicos, donde enfrentamos el mayor índice de asesinatos de comunicadores sociales, la alta impunidad, y la indefensión de los defensores y defensoras de derechos humanos.

Hacemos un llamado para sumarse a la solicitud de Alerta, emitida por Amnistía Internacional, la cual se puede contactar en el siguiente url http://www.amnestyusa.org/sites/def...

Dado en la Comunidad de Sambo Creek a los 23 días del mes de Julio del 2014

OFRANEH Organizacion Fraternal Negra Hondureña Sambo Creek, Atlántida. 

Honduras telefax: 504-24541513 / 504-24490003

La concepción de la historia de Walter Benjamin


Por Michael Löwy

Acostumbramos a clasificar las diferentes filosofías de la historia según su carácter progresista o conservador, revolucionario o nostálgico del pasado. Walter Benjamin escapa a estas clasificaciones. Es un crítico revolucionario de la filosofía del progreso, un adversario marxista del “progresismo”, un nostálgico del pasado que sueña en el futuro.

La acogida de Benjamin, sobre todo en Francia y en EE.UU, se interesó prioritariamente por la vertiente estética de su obra, con una cierta propensión a considerarlo sobre todo como un historiador de la cultura o un crítico literario. Ahora bien, sin despreciar este aspecto de su obra, hay que destacar el alcance bastante más amplio de su pensamiento, que se dirige nada menos que hacia una nueva comprensión de la historia humana. Los escritos sobre el arte o la literatura no se pueden comprender sino en relación con esta visión de conjunto que los ilumina desde el interior.

La filosofía de la historia de Walter Benjamin se basa en tres fuentes muy distintas: el romanticismo alemán, el mesianismo judío y el marxismo. No es una combinación o “síntesis” de estas tres perspectivas (aparentemente) incompatibles, sino la invención, a partir de ellas, de una nueva concepción, profundamente original.

La expresión “filosofía de la historia” tiene el riesgo de inducir a error. En Benjamin no hay un sistema filosófico: toda su reflexión toma la forma del ensayo o del fragmento – cuando no de la cita, pura y simple, de pasajes arrancados de su contexto, puestos al servicio de su propio planteamiento. Toda tentativa de sistematización es por lo tanto, problemática e incierta. Los breves comentarios que siguen son algunas pistas de investigación.

Nos encontramos a menudo en la literatura sobre Benjamin con dos errores simétricos que hay que evitar a cualquier precio: el primero consiste en disociar, mediante una operación (en el sentido clínico del término) de “corte epistemológico”, la obra “idealista” y teológica de juventud, de la “materialista” y revolucionaria de su madurez; el segundo, al contrario, contempla su obra como un todo homogéneo y no tiene en cuenta para nada la profunda convulsión que implica, hacia mediados de la década de los 20, su descubrimiento del marxismo. Para comprender el movimiento de su pensamiento hay que considerar pues simultáneamente la continuidad de algunos términos esenciales y los distintos giros y rupturas que jalonan su trayectoria intelectual y política.

Se podría tomar como punto de partida la conferencia de 1914 sobre “La vida de los estudiantes”, que presenta de entrada, algunas de las principales líneas de fuerza de esta trayectoria. Las observaciones que abren este ensayo contienen un anuncio sorprendente de su filosofía mesiánica de la historia: “Confiada en lo infinito del tiempo, una cierta concepción de la historia solamente discierne el ritmo más o menos rápido según el cual hombres y épocas avanzan por la vía del progreso. De ahí el carácter incoherente, impreciso, sin rigor, de la exigencia dirigida al presente. Aquí, al contrario, como lo han hecho siempre los pensadores presentando imágenes utópicas, vamos a considerar la historia a la luz de una situación determinada que la resume como un punto focal. Los elementos de la situación final no se presentan como una deforme tendencia progresista, sino que, a título de creaciones e ideas en muy gran peligro, muy criticadas y escarnecidas, se incorporan de manera profunda en todo presente. (…) Esta situación (…) no es asible más que en su estructura metafísica, como el reino mesiánico o como la idea revolucionaria en el sentido del 89”1.


Las imágenes utópicas –mesiánicas o revolucionarias– contra esta deforme tendencia progresista: he aquí planteadas en resumen, los términos del debate que Benjamin va a proseguir a través de toda su obra. ¿Cómo esta primera intuición va a articularse más tarde con el materialismo histórico? A partir de 1924, cuando lee la Historia y Conciencia de Clase de Lukacs –y el descubrimiento del comunismo a través de los ojos de Asja Lacis– el marxismo se convertirá gradualmente en un elemento clave de su concepción de la historia. Aun en 1929, Benjamin se refiere el ensayo de Lukacs como a uno de los raros libros que siguen vivos y actuales: “La obra más acabada de la literatura marxista. Su singularidad se basa en la seguridad con la que él aprehendió por un lado la situación crítica de la lucha de clases en la situación crítica de la filosofía, y por otro, la revolución, ya concretamente madura, como la precondición absoluta, es decir, el cumplimiento y realización del conocimiento teórico.” 2

Este texto muestra cuál es el aspecto del marxismo que más interesa a Benjamin y que va a iluminar como un nuevo día, su visión del procesus histórico: la lucha de clases. Pero el materialismo histórico no va a sustituir sus visiones “anti-progresistas”, de inspiración romántica y mesiánica: va a articularse con ellas, adquiriendo así una cualidad crítica que la distingue radicalmente del marxismo “oficial” por entonces vigente.

Esta articulación se manifiesta por primera vez en el libro Sentido Único, escrito entre 1923 y 1926, donde encontramos, bajo el título “Alarma de incendios”, esta premonición histórica de las amenazas del progreso: si el derrocamiento de la burguesía por el proletariado “no se cumple antes de un momento casi calculable de la evolución técnica y científica (señala la inflación y la guerra química), todo está perdido. Hay que cortar la mecha prendida antes de que la chispa alcance la dinamita.” 3

Contrariamente al marxismo evolucionista vulgar, Benjamin no concibe la revolución como resultado “natural” o “inevitable” del progreso económico y técnico (o de la “contradicción entre fuerzas y relaciones de producción”), sino como interrupción de una evolución histórica que lleva a la catástrofe.

Por eso, porque percibe este peligro catastrófico Benjamin se reclama, en su artículo sobre el surrealismo de 1929, pesimista- un pesimismo revolucionario que no tiene nada que ver con la resignación fatalista, y menos aun con el Kulturpessimismus alemán, conservador, reaccionario y prefascista (Carl Schmitt, Oswald Spengler, Moeller van der Bruck): aquí el pesimismo está al servicio de la emancipación de las clases oprimidas. Su preocupación no es el “declive” de las élites, o de la nación, sino las amenazas que se ciernen sobre la humanidad con el progreso técnico y económico promovido por el capitalismo.

Nada hay más ridículo a los ojos de Benjamin que el optimismo de los partidos burgueses y de la social-democracia, cuyo programa político no es más que “un mal poema de primavera”. Contra ese “optimismo sin consciencia”, ese “optimismo de los diletantes”, inspirado en la ideología del progreso lineal, él descubre en el pesimismo el punto de convergencia efectivo entre surrealismo y comunismo 4 . Ni que decir tiene que no se trata de un sentimiento contemplativo, sino de un pesimismo activo , “ organizado ”, práctico, totalmente dirigido hacia el objetivo de impedir, por todos los medios posibles, el advenimiento de lo peor.

Nos preguntamos ¿a qué puede hacer referencia el concepto de pesimismo aplicado a los comunistas cuando su doctrina en 1928, en plena celebración de los triunfos de la construcción del socialismo y la inminente caída del capitalismo, no es precisamente un ejemplo de ilusión optimista? De hecho Benjamin tomó prestado el concepto de “organización del pesimismo” de una obra que él califica de “excelente”, La Revolución y los intelectuales (1926), del comunista disidente Pierre Naville. Naville había hecho la opción de compromiso político en el partido comunista francés del que quería hacer partícipes a sus amigos.

Ahora bien, para Pierre Naville el pesimismo, que constituye “la fuente del método revolucionario de Marx”, es el único medio de “escapar a los fallos y decepciones de una época de compromiso”. Rechazando el “tosco optimismo” de un Herbert Spencer –al que despacha con el amable calificativo de “cerebro monstruosamente estrecho”– o de un Anatole France, cuyas “insoportables bromas” no aguanta, concluye: “hay que organizar el pesimismo”, “la organización del pesimismo es la única consigna que nos impide fracasar.” 5

Inútil decir que esta apología apasionada del pesimismo era poco representativa de la cultura política del comunismo francés de aquella época. De hecho, Pierre Naville pronto (1928) iba a ser excluido del Partido: la lógica de su anti-optimismo lo llevará a las filas de la oposición comunista de izquierda (“trotskista”), de la que llegará a ser uno de los principales dirigentes.

La filosofía pesimista de la historia de Benjamin se manifiesta de manera particularmente aguda en su visión del porvenir europeo: “Pesimismo en toda la línea. Sí, por cierto, y totalmente. Desconfianza en cuanto al destino de la literatura, desconfianza en cuanto al destino de la libertad, desconfianza en cuanto al destino del hombre europeo, pero sobre todo, desconfianza ante el entendimiento entre las clases, entre los pueblos, entre los individuos. Y confianza ilimitada únicamente en el I.G. Farben y en el perfeccionamiento pacífico de la Luftwaffe.” 6


Esta visión crítica permite a Benjamin percibir –intuitivamente pero con una rara agudeza– las catástrofes que esperaban a Europa, perfectamente resumidas en la frase irónica sobre la “confianza ilimitada”. Por supuesto, él mismo, el más pesimista de todos, no podía prever las destrucciones que la Luftwaffe iba a infligir a las ciudades y a la población civil europeas; y menos aun podía imaginar que el I.G. Farben iba, apenas doce años más tarde, a hacerse célebre por la fabricación del gas Zyklon B utilizado para “racionalizar” el genocidio, ni que sus factorías iban a emplear, por cientos de miles, mano de obra de los campos de concentración. Sin embargo, único entre todos los pensadores y dirigentes marxistas de entonces, Benjamin tuvo la premonición de los monstruosos desastres que podía producir una civilización industrial/burguesa en crisis.

Fue sobre todo en el Libro de los Pasajes Parisinos y en diferentes textos de los años 1936-40 donde Benjamin va a desarrollar su visión de la historia, apartándose, cada vez con mayor radicalidad, de las “ilusiones del progreso” hegemónicas dentro del pensamiento de izquierda alemán y europeo. En un artículo publicado en 1937 en la célebre Zeitschrift für Sozialforschung, la revista de l’École de Francfort (ya exiliado en USA), dedicado al historiador y coleccionista Edouard Fuchs, arremete contra el marxismo socialdemócrata, mezcla de positivismo, de evolucionismo darwinista y de culto al progreso. “”No podía ver en la evolución de la técnica más que el progreso de las ciencias naturales y no la regresión social (…) Las energías que la técnica desarrolla más allá de este umbral son destructoras. Ponen en primera línea la técnica de la guerra y su preparación por la prensa 7 .

El objetivo de Benjamin es profundizar y radicalizar la oposición entre marxismo y las filosofías burguesas de la historia, agudizar su potencial revolucionario y elevar su contenido crítico. Es en este espíritu como, de una manera radical, define la ambición del proyecto de los Pasajes Parisinos : “Se puede considerar también como fin metodológicamente buscado en este trabajo, la posibilidad de un materialismo histórico que aniquile (annihiliert) en sí mismo la idea de progreso. Es justamente oponiéndose a los hábitos del pensamiento burgués como el materialismo encuentra sus fuentes” 8 . Un programa así, no implicaba ningún “revisionismo” sino más bien, como lo había intentado Karl Korsch en su libro –una de las principales referencias de Benjamin– una vuelta al mismísimo Marx.

Benjamin era consciente de que esta lectura del marxismo hundía sus raíces en la crítica romántica de la civilización industrial, pero estaba convencido de que el mismo Marx también había encontrado su inspiración en esta fuente. Encuentra un apoyo a esta interpretación heterodoxa de los orígenes del marxismo en el Karl Marx (1938) de Korsch: “Muy acertadamente, y no sin hacernos pensar en Maistre y en Bonald, Korchs dice así: Así en la teoría del movimiento obrero moderno también, hay una buena parte de la “desilusión” que, después de la gran Revolución Francesa, fue proclamada por los primero teóricos de la contra-revolución y enseguida por los románticos alemanes y que, gracias a Hegel, tuvo una fuerte influencia sobre Marx” 9 .

La formulación más sorprendente y radical de la nueva filosofía de la historia –marxista y mesiánica– de Walter Benjamín se encuentra sin duda en las Tesis sobre el concepto de historia de 1940, uno de los documentos más importantes del pensamiento revolucionario después de las Tesis sobre Feuerbach de 1845.

La exigencia fundamental de Benjamin es la de escribir la historia “a contrapelo”, es decir, desde el punto de vista de los vencidos – en contra de la tradición conformista del historicismo alemán cuyos partidarios entran siempre “en empatía con el vencedor” (Tesis VII).10

Obviamente la palabra “vencedor” no hace referencia a las batallas o a las guerras habituales, sino a la “guerra de clases” en la que uno de los campos, la clase dirigente, “no ha cesado de ganar” (Tesis VII) sobre los oprimidos –desde Espartaco, el gladiador rebelde, hasta el grupo Spartacus de Rosa Luxemburgo, y desde el Imperio romano hasta el Tercer Imperio Nazi. El historicismo se identifica empáticamente (Einfühlung) con las clases dominantes. Ve la historia como una sucesión gloriosa de grandes hechos políticos y militares. Al hacer el elogio de los dirigentes y al rendirles homenaje, les confiere el status de « herederos » de la historia pasada. En otras palabras, participa –como esos personajes que ponen la corona de laurel encima de la cabeza del vencedor– en “ese cortejo triunfal de los dominadores de hoy, que avanza por encima de aquellos que hoy yacen en el suelo” (Tesis VII).

La crítica que Benjamin formula contra el historicismo se inspira en la filosofía marxista de la historia, pero tiene también un origen nietzscheano. En una de sus obras de juventud, De la utilidad y de la inconveniencia de la historia (citada en la Tesis XII), Nietzsche ridiculiza la “admiración ingenua del éxito” de los historiadores, su “idolatría hacia lo factual” (Götzerdienste des Tatsächlichen) y su tendencia a inclinarse ante el “poder de la historia”. Puesto que el Diablo es el amo del éxito y del progreso, la verdadera virtud consiste en levantarse contra la tiranía de la realidad y nadar contra la corriente histórica.


Hay un lazo evidente entre este panfleto nietzscheano y la exhortación de Benjamin a escribir la historia gegen den Strich [a contrapelo]. Pero las diferencias no son menos importantes: mientras que la crítica de Nietzsche contra el historicismo se hace en nombre de la “Vida” o del “individuo heroico”, la de Benjamin habla en nombre de los vencidos. En tanto que marxista, éste último se sitúa en las antípodas del elitismo aristocrático del primero y opta por identificarse con los “condenados de la tierra”, los que yacen bajo las ruedas de los carros majestuosos y magníficos llamados Civilización o Progreso.

Al rechazar el culto moderno a la Diosa Progreso, Benjamin pone en el centro de su filosofía de la historia el concepto de catástrofe. En una nota preparatoria de las Tesis de 1940, observa: “La catástrofe es el progreso, el progreso es la catástrofe. La catástrofe es el continuum de la historia” 11.

La asimilación entre progreso y catástrofe tiene en principio una significación histórica: el pasado no es, desde el punto de vista de los oprimidos, más que una serie interminable de derrotas catastróficas. La revuelta de los esclavos, la guerra de los campesinos, junio 1848, la Comuna de París, el levantamiento berlinés de enero de 1919 –son ejemplos que aparecen a menudo en los escritos de Benjamin, para quien “este enemigo no ha dejado de vencer” (tesis VI). Pero esta ecuación tiene también un significado eminentemente actual, porque, “a la hora de hoy, el enemigo no ha terminado de triunfar” (Tesis VI): derrota de la España republicana, el Pacto Molotov-Ribbentrop, la victoriosa invasión nazi en Europa.

El fascismo ocupa un lugar muy evidente en la reflexión histórica de Benjamin en las Tesis. Para él no se trata de un accidente de la historia, de un “estado de excepción”, algo imposible en el siglo XX, un absurdo desde el punto de vista del progreso: al rechazar este tipo de ilusión, Benjamin apela con todas sus fuerzas a “una teoría de la historia a partir de la cual el fascismo pueda ser percibido” 12, es decir, una teoría que comprenda que los irracionalismos del fascismo no son más que el reverso de la racionalidad instrumental moderna. El fascismo lleva hasta sus últimas consecuencias la combinación típicamente moderna entre progreso técnico y regresión social.

Mientras que Marx y Engels, según Benjamin, habían tenido en sus pronósticos sobre la evolución del capitalismo 13, “la intuición fulgurante” de la barbarie que venía, sus epígonos del siglo XX han sido incapaces de comprender –y por ende de resistirle con eficacia– una barbarie moderna industrial, dinámica, instalada en el corazón mismo del progreso técnico y científico.

Buscando las raíces, los fundamentos metodológicos de esta incomprensión catastrófica, que ha contribuido a la derrota del movimiento obrero alemán en 1933, Benjamin la emprende contra la ideología del progreso en todas sus componentes: el evolucionismo darwinista, el determinismo de tipo científico-natural, el ciego optimismo –dogma de la victoria “inevitable” del Partido– la convicción de “nadar a favor de la corriente” (el desarrollo técnico); en una palabra, la creencia confortable en un progreso automático, continuo, infinito, fundado en la acumulación cuantitativa, el desarrollo de las fuerzas productivas y el crecimiento del dominio sobre la naturaleza. Cree detectar detrás de estas manifestaciones múltiples un hilo conductor que él somete a una crítica radical: la concepción homogénea, vacía y mecánica (como un movimiento de relojería) del tiempo histórico.

A esta visión lineal y cuantitativa, Benjamin opone una percepción cualitativa de la temporalidad, fundada por un lado en la rememoración, y por otro en la ruptura mesiánica/revolucionaria de la continuidad. La revolución  es lo “correspondiente” (en el sentido baudelairiano de la palabra) profano de la interrupción mesiánica de la historia, de la “detención mesiánica del acaecer” (Tesis XVII): las clases revolucionarias, dice en la Tesis XV, son conscientes, en el momento de su acción, de estar “rompiendo el continuum de la historia”. La interrupción revolucionaria es pues la respuesta de Benjamin a las amenazas que se ciernen sobre la especie humana con la búsqueda de esa tormenta maléfica que llaman “Progreso”, una tormenta que acumula ruina sobre ruina y prepara nuevas catástrofes (Tesis XII). Era el año 1940, poco antes de Auschwitz y Hiroshima…

Según Habermas, hay una contradicción entre la filosofía de la historia de Benjamin y el materialismo histórico. El error de Benjamin fue, según él, haber querido imponer –“como una capucha de monje sobre la cabeza” – al materialismo histórico marxiano, “que sí tiene en cuenta los progresos no sólo en el ámbito de las fuerzas productivas sino también en el de la dominación”, “una concepción histórica anti-evolucionista.” 14

En realidad, una interpretación dialéctica y no evolucionista de la historia, que tenga en cuenta a la vez los progresos y las regresiones – como lo han hecho Benjamin y sus amigos de la Escuela de Fráncfort –puede basarse en varios escritos de Marx. Sin embargo, es verdad que entra en conflicto con las interpretaciones dominantes del materialismo histórico desarrolladas a lo largo del siglo XX. Lo que piensa Habermas que es un error, es precisamente la fuente del valor singular de la filosofía benjamiana de la historia y de su capacidad para comprender un siglo caracterizado por la estrecha imbricación de la modernidad y la barbarie.

Traducción para Marxismo Crítico de J.Mª Fdez. Criado


* Progrès et catastrophe. La conception de l’histoire de Walter Benjamin

Michael Löwy


1 W.Benjamin, “ La vie des etudiants ” , 1915, en Mythe et Violence , Lettres Nouvelles, 1971, p. 37.

2 W.Benjamin, Gesammelte Schriften , Francfort, Suhrkamp Verlag, 1980, III, p. 171.

3 W.Benjamin, Sens Unique , Paris, Lettres Nouvelles / Maurice Nadeau, 1978, pp. 205-206.

4 W.Benjamin, “ Le surrealisme. Le dernier instantané de l’intelligence europeenne ” , Mythe et Violence , p. 312.

5 Pierre Naville, La révolution et les intellectuels , Paris, Gallimard, 1965 , pp. 76-77, 110-117.

6 W.Benjamin, “ Le surrealisme ” , p. 312. [El Edificio IG Farben Gebäude, del arquitecto alemán Hans Poelzig, se levantó en la ciudad de Fráncfort del Meno para la industria química IG Farben en 1931. Durante la Segunda Guerra Mundial, bajo el poderío alemán nazi, se sirvió de mano de obra esclava judía. Luftwaffe: Fuerzas Aéreas de la Alemania Nazi. N. del T.]

7 W.Benjamin, Gesammelte Schriften , III, p. 474.

8 W.Benjamin, Passagenwerk – Gesammelte Schriften V, p. 574.

9 W.Benjamin, Ibid., p. 820.

10 Las citas de las “ Tesis sobre la filosofía de la historia ” están sacadas de la traducción de Bolívar Echeverría « Tesis sobre la historia y otros fragmentos ». Ed. Itaca, 2008.

11 W.Benjamin, G.Schriften , I, 3, p. 1244 (notas preparatorias para las Tesis).

12 W.Benjamin, G.S. , I, 3, p.1244 (notes preparatoires).

13 W.Benjamin, G.S. , II, 2, p. 488.

14 J.Habermas, “ L’actualite de W. Benjamin. La critique: prise de conscience ou preservation ” , Revue d’esthétique nÆ 1, 1981, p. 121.

“Dar voz a los silenciados por el sistema”


Por Paolo Moiola

Periodista español, autor del “Manual para radialistas analfatécnicos”, herramienta para alfabetizar técnicamente a quienes quieren hacer radio, Santiago García Gago recorre desde hace más de 15 años América Latina haciendo y enseñando radio en el ámbito comunitario e indígena. Paolo Moiola, colaborador de Noticias Aliadas, conversó con García Gago, quien considera que conociendo y difundiendo libremente la tecnología es posible contrarrestar los oligopolios de la información.

- ¿Qué significa trabajar en la radio? 

- Más que un trabajo, la radio es una pasión. En verdad es un medio que me encanta desde niño. Siempre quise ser periodista. Terminé por ligarme a la radio, no tanto por la parte hablada, sino por los controles y la tecnología.
Lo emocionante de la radio es que te permite ser mucho más creativo que otros medios de comunicación como la televisión o la prensa. En la televisión ves todo y, por tanto, hay poco espacio para la imaginación. Por su parte, el periódico tiene muy poco margen de maniobra. Por el contrario, la radio tiene algo mágico. 
Puedes hacer hablar a un bote de basura para educar en la limpieza de la ciudad. Puedes transmitir en vivo haciendo participar a muchas personas al mismo tiempo.

- En la era del internet y de la televisión por satélite, ¿los habitantes de América Latina todavía escuchan la radio?

- Sí, y mucho. Pese a que sólo sea porque aún hoy en día, en el continente latinoamericano, el acceso al internet es un privilegio que sólo cubre el 30% o 35% de la población. La radio tradicional es gratuita. Algunas baterías pueden durar un año y te permiten que la radio te acompañe todo el día. Aparte de la cuestión económica, la radio presenta algunas ventajas sobre otros modos de comunicación. En primer lugar, por ser eminentemente local, puede adaptarse a las necesidades de las poblaciones que habitan en contextos diferentes y hablan idiomas diferentes. Precisamente por esto se escucha mucho, sobre todo en las zonas remotas y rurales. Se puede dedicar tiempo a las noticias locales, hablar el idioma local, sobre todo si las poblaciones son indígenas. Por el contrario, la televisión y el internet están pensados más para un público masivo y nacional.
Otro factor importante es el acceso al medio. Así, por ejemplo, mientras que es imposible o muy difícil llevar la televisión o el internet en un bus (incluso cuando hay conexión, las suscripciones a la Web son todavía muy caras), la radio siempre te puede acompañar.

- Hablemos de la calidad de la información. Hoy el peligro es un exceso de información (conocido como sobrecarga o bulimia informativa), y —al mismo tiempo— la superficialidad. Me refiero en particular al papel que asumen y desempeñan las redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube, etc. ¿Cuál es su opinión? 

- Yo creo que los buenos periodistas siguen siéndolo incluso en la era de la información digital. Sin embargo, lo que pasa es que los malos periodistas tienen ahora más oportunidades de mostrarse y de hacerlo de manera más importante. Me explico. Ante un rumor, un periodista serio investiga, confronta y verifica antes de lanzar la noticia. Los medios digitales permiten elaborar una información más rápida y profundamente. Los malos periodistas, que en la era predigital se apresuraban a difundir especulaciones sin verificarlas, ahora hacen lo mismo pero de manera más generalizada utilizando las redes sociales. Su falta de profesionalismo llega a un público aún más vasto. 
No creo que el problema esté en las nuevas tecnologías, sino más bien en el modo en que se utilizan. Doy un ejemplo. Anteriormente, para conocer la historia, se recurría a una enciclopedia escrita por un grupo de personas en las cuales se creía. Ahora podemos buscar en Wikipedia, la enciclopedia digital, y tener versiones diferentes de lo sucedido. Habrá los que se conforman con lo que dice el artículo de Wikipedia y no buscan otras fuentes, como los que primero leían la enciclopedia y allí se quedaban. 
Pero los que antes, además de la enciclopedia, iban a consultar otros libros, ahora van a buscar enlaces con otras fuentes y las referencias de los artículos para profundizar más. 
En definitiva, el internet ayuda a ser más superficiales a los que ya lo eran. Al mismo tiempo, ayuda a los que realmente quieren investigar, profundizar, comprender. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta información a nuestra disposición. El uso que hagamos de ella depende de cada uno.

- A pesar de la proliferación de los medios informativos, persiste la tendencia a la concentración de los medios más influyentes en pocas manos (oligopolios). ¿Hay un espacio real para los medios de comunicación alternativos? 

- ¿Cómo se puede hablar de libertad de expresión o de democracia en América Latina cuando en la mayoría de los países el 90% de los medios de comunicación pertenece a una parte minúscula de la población? 
Esta concentración ha sido desmesurada, pero se están vislumbrando cambios prometedores. En los últimos 10 años, en varios países se han aprobado leyes que favorecen el acceso de las comunidades y organizaciones a las frecuencias de radio y televisión. Hoy en día, entre otros, Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Uruguay y Venezuela tienen leyes que reservan o dividen el espectro radioeléctrico entre los diferentes medios de comunicación: comunitarios, públicos y privados. 
Esto ha permitido que muchas emisoras de radio y televisión comunitarias accedan a una frecuencia. Sin embargo, todavía falta mucho. Revertir tantos años de oligopolio en tan poco tiempo no es fácil. Lo bueno es que los países con reformas no están abandonando esta línea.

- Los medios de comunicación pequeños o alternativos casi siempre tienen problemas económicos. ¿Qué se puede hacer? 

- Creo que esta pregunta se la hacen hoy día todos los medios alternativos. No es fácil dar una respuesta. Es cierto que estas radios nacieron sin fines de lucro. Pero esto no quiere decir que no puedan transmitir publicidad y hacer “negocio”, porque de algo deben vivir, por lo menos para poder pagar las facturas de electricidad. 
Creo que los medios alternativos deben usar los mismos métodos para recaudar dinero que cualquier otra radio. Sólo los fines para los que lo hacen deben seguir siendo distintos. Sin embargo, esto requiere que las radios alternativas y los medios de comunicación pequeños entren en una lógica de competencia, lo cual parece suscitar miedo. Alguien les ha metido en la cabeza a estos medios de comunicación que no deben competir, que no deben entrar en la lógica “comercial”. Yo no estoy de acuerdo. Desde que tomamos en la mano el transmisor hemos entrado en competencia con las otras radios para llegar a más oyentes. ¿Por qué no hacerlo también en el terreno publicitario? Obviamente habrá clientes comerciales con los cuales los medios alternativos no podrán hacer negocio. Para esto se deberá trabajar razonando sobre una base ética y coherente, pero siempre moviéndose en una dirección de competencia, también comercial. La idea es hacer dinero para que nuestro medio pueda pagar las cuentas. No para producir ganancias, sino simplemente para sobrevivir.

- ¿Qué papel pueden tener las radios alternativas en el campo de los derechos humanos y de los pueblos originarios? 

-Los grupos de poder que poseen la mayoría de los medios de comunicación en el mundo no están interesados en los derechos humanos o en los pueblos originarios. Sus prioridades son otras: el objetivo es hacer dinero. Además de poseer los medios de información, estos grupos de poder poseen bancos o son amigos de las multinacionales (de semillas, petroleras o mineras). Empresas —y hay cientos de casos que lo demuestran— que pasan por encima de la gente sólo para hacer dinero. Sin embargo, los medios de información comercial no están interesados en estas injusticias y no las denuncian. Menos todavía dan voz a los campesinos, los indígenas, las mujeres. Los únicos medios que abren sus micrófonos a estas personas son las radios alternativas. Sin ellas, los silenciados por el sistema no tendrían canales para hacerse sentir.

- ¿Qué se podría hacer para mejorar las radios y su papel en el ámbito de la comunicación? 

-En este momento estamos empeñados en tratar de hacer entender a la radio y a los medios alternativos la importancia del internet y de las nuevas tecnologías. Y estamos luchando para que estas sean libres. También para esto hemos abierto el sitio www.radioslibres.net, un proyecto que busca discutir y capacitar en el software libre. Busca impulsar a la radio a utilizarlo y al mismo tiempo a difundir la filosofía de la cultura libre y el conocimiento abierto. Para decirlo en otras palabras, estamos tratando de aprovechar las nuevas tecnologías partiendo de la idea de libertad. 

sábado, 26 de julio de 2014

Orlandismo a la hondureña



Por Carlos Méndez

El orlandismo a la hondureña es un proyecto político y económico circunscrito a una estrategia neoliberal globalizante que ha demostrado ser un fracaso en el mundo entero,  porque no trajo bienestar ni desarrollo económico en los países en que se ha aplicado y sí,  hizo más ricos a los ricos y más pobres a los más pobres.  En el oficio de aplicar este modelo, el orlandismo manipula burdamente al Partido cachureco liberal, Unificación Democrática  y a la célebre como patrimonial Democracia Cristiana.

El orlandismo, levadura rancia de lo peor del conservadurismo catracho se afana en una poderosa consigna neoliberal de procurar el saneamiento de las finanzas públicas lo que es correcto, y obtener orgullosas estadísticas en los índices macroeconómicos que por supuesto no se traducen ni se traducirán nunca  en el mejoramiento de las condiciones de vida de más de 8 millones de almas.

Para seguir al pie de la letra su pre guión, el orlandismo hibridó desde hace cuatro años una propuesta para hacer llegar dinero fresco al Estado, imponiéndole al pueblo pobre y la clase media, impuestos de sangre, e inhumanos como el 15% en los alimentos de primera necesidad, y sacarle una chascada  a la venta de combustibles con precios elevados, para terminar malpariendo Coalianza, una criatura obscena que entrega a compañías extranjeras bienes públicos, para que “administren” puertos marítimos y aéreos así como la entrega de carreteras, y territorios ricos en minerales, aguas, fauna y flora, en la firme creencia capitalistoide, de que con ello se desparramará el progreso y desarrollo sobre más de 8 millones de personas, también ingenuas, muertas de hambre  y asoladas por la inflación galopante,  tan brutal y espantosa como los que nos desgobiernan.

El orlandismo articuló un anillo de hierro autoritario concentrando el poder presidencialista sobre los otros poderes de la República. Es decir, hizo lo que  “tenía que hacer” para tener absoluto control sobre el poder Legislativo, Corte Suprema de Justicia, Ministerio Público, Tribunal Superior Electoral (TSE), y el propio Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. Además, por si fuese poco, el orlandismo también obtuvo, por la gracia de Dios, el apoyo de las cúpulas cardenalicias de la Santa iglesia Católica, la Confraternidad Evangélica así como de las heroicas, leales y sacrificadas FFAA y también, claro que sí, de la embajada  estadounidense. ¿Qué más querían?

Solo hacía falta una cosa para ponerle tapa al pomo: el granito de arena de algunos  “comunicadores” corruptos, más la ingenuidad, oportunismo y rabia contenida de cierta clase media y un movimiento social hondureño, ipso facto tatarata que no tiene una propuesta de oposición masiva nacional, sin liderazgo creativo, pacífico y beligerante; que rebase los límites del panfleto, pero que le ponga un alto a los desafueros de los estúpidos “gobernantes” del patio. Por eso, es bueno que gritemos con el “héroe”: ¡Que viva Honduras!, ¡Que viva Honduras!, y ¡!que viva Honduraas!