jueves, 26 de junio de 2014
Exhumación de campesinos asesinados y el negocio palmero de Dinant
Por Giorgio Trucchi
El viernes pasado (20/6) la Plataforma Agraria Regional del Valle del Aguán difundió un comunicado, en el cual califica de "ilegítimo, turbio y manipulado" el proceso de exhumación de osamentas de campesinos, que han sido asesinados en el marco del grave conflicto agrario que ha ensangrentado esta región al noreste de Honduras.
La exhumación de los primeros 15 cadáveres está a cargo de la Unidad especial de investigación de muertes violentas en el Bajo Aguán, que fue creada en abril de este año por el Fiscal general Óscar Chinchilla y que está dirigida por Javier Guzmán, jefe de la Fiscalía de Homicidios de Tocoa, con el propósito declarado de esclarecer decenas de asesinatos cometidos durante los últimos 5 años y que han quedado en total impunidad.
"Ya no podemos hablar de que hay impunidad, porque se están investigando los casos. De hecho, vamos a ver resultados muy pronto", dijo Guzmán a medios nacionales.
El sorprendente optimismo mostrado por el jefe de la Fiscalía de Homicidios de Tocoa choca con la trágica realidad del Bajo Aguán, donde los intereses de unos pocos terratenientes y productores palmeros han privado a miles de familias campesinas del derecho al acceso a la tierra, a la alimentación y a una vida digna.
De acuerdo con la Plataforma Agraria, detrás de esta maniobra de la Fiscalía se ocultaría la intención de satisfacer intereses mezquinos de los grandes acaparadores de tierra, limpiando su imagen a nivel nacional e internacional, para que puedan volver a tener acceso a los fondos millonarios de la cooperación.
"Es claro que el único propósito de esta Unidad especial es limpiar la imagen de Corporación Dinant ante el Banco Mundial y la comunidad internacional, criminalizando el sector campesino como lo han hecho por más de tres años", denunciaron las organizaciones campesinas.
Los ojos del mundo centrados el Bajo Aguán
El año pasado, el Compliance Advisor Ombudsman (CAO), el órgano fiscalizador interno de la Corporación Financiera Internacional (CFI), entidad adscrita al Banco Mundial, realizó una profunda investigación en la zona del Bajo Aguán.
En su informe final evidenció la grave situación del Bajo Aguán, y pidió a la CFI suspender el desembolso de 15 millones de dólares a Corporación Dinant, cuyo presidente es el terrateniente y productor palmero Miguel Facussé Barjum, para la expansión del cultivo de palma africana. Unas 70 organizaciones, tanto nacionales como internacionales, respaldaron dicho planteamiento.
Durante los últimos años, estas organizaciones han venido monitoreando constantemente la situación de derechos humanos en el Bajo Aguán, entre otros, a través de una misión de verificación internacional de derechos humanos en marzo de 2011, una audiencia temática ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington en octubre de 2011, una audiencia pública internacional sobre la situación de derechos humanos en mayo de 2012, y varias gestiones de apoyo a las diligencias realizadas por el CAO en 2013 y 2014.
La denuncia de la grave crisis de derechos humanos en el Bajo Aguán hizo que, el 14 de abril de 2011, la empresa EDF Trading, subsidiaria en Londres de la sociedad anónima francés de capital público EDF SA e integrante de EDF Group, renunciara a la compra de créditos de carbono en el Bajo Aguán a la empresa Exportadora del Atlántico SA, división agrícola de Corporación Dinant.
Esta decisión del gigante energético francés representó un segundo duro golpe en pocos días para las empresas de Miguel Facussé. Pocos días antes y después de analizar en profundidad la situación del conflicto agrario en el Bajo Aguán, la Sociedad Alemana de Inversión y Desarrollo (DEG) -que es parte del estatal Banco de Crédito para la Reconstrucción (KfW Bankengruppe)- decidió retirar un financiamiento de 20 millones de dólares a la Corporación Dinant.
"Existen casos claros de la participación de los guardias de seguridad en el asesinato de campesinos y existe desesperación por parte de Corporación Dinant en limpiar su imagen. Por lo tanto, los movimientos campesinos del Aguán desconocemos y rechazamos cualquier informe presentado por la Unidad especial de investigación, ya que conocemos su confabulación con los terratenientes", cita el comunicado de la Plataforma Agraria.
Las organizaciones campesinas pidieron la suspensión inmediata de las exhumaciones "hasta tener el consentimiento y acompañamiento de los familiares de las víctimas, y la participación de médicos forenses internacionales propuestos por las organizaciones campesinas y los familiares".
Asimismo, exigieron transparentar las fuentes que están financiando la Unidad especial de investigación, y denunciaron el aparato de inteligencia militar, asesorado por el Comando de Operaciones Especiales del ejército de Estados Unidos, que tiene el propósito de "seguir criminalizando la lucha de las organizaciones campesinas por el acceso a la tierra".
Finalmente, la Plataforma Agraria hizo un llamado a los organismos nacionales e internacionales defensores de derechos humanos, para que se mantengan en alerta ante la estrategia de manipulación que pretende hacer creer a la comunidad internacional que el asesinato de campesinos "no es producto de la represión policial, militar y paramilitar", ni que está relacionado con los terratenientes y productores palmeros.
Organizaciones campesinas rechazan proceso de exhumaciones de la Fiscalía
Por Marvin Palacios
Mediante un posicionamiento divulgado a través de los medios de comunicación, la Plataforma Agraria del Valle del Aguán, el Frente Nacional de Resistencia y el movimiento social de la zona, calificó las exhumaciones practicadas por la Unidad Especial de Investigación como un proceso que no ha sido transparente, participativo ni consultado con los familiares de las víctimas.
Las organizaciones consideraron que las exhumaciones ejecutadas por la Unidad de Investigación buscan limpiar la imagen de Corporación Dinant ante el Banco Mundial “luego de la publicación de los hallazgos del Ombudsman y Asesor en materia de Observancia (CAO por sus siglas en inglés), mecanismo independiente para proyectos respaldados por el Banco Mundial que han evidenciado la participación de los guardias de seguridad de Dinant en una serie de asesinatos y violaciones a los derechos humanos de los campesinos y campesinas en el Bajo Aguán”.
La Unidad Especial de Investigación surge debido a la presión ejercida por la comunidad internacional dados los múltiples asesinatos cometidos en esta zona que suman más de cien, en su mayoría campesinos y campesinas, producto del conflicto de tierras que los gobiernos no han podido solucionar.
“Es claro que la fiscalía del Ministerio Publico y ahora la Unidad Especial de Investigación recién creada y dirigida por el fiscal Javier Guzmán, para investigar supuestamente los asesinatos en el Bajo Aguán, solo pretende limpiar la imagen de la empresa de palma africana y criminalizar el sector campesino como lo han hecho por más de tres años, por lo tanto los movimientos campesinos del Aguan desconocemos y rechazamos cualquier informe presentado por la unidad de investigación ya que conocemos su confabulación con los terratenientes”, asegura el posicionamiento.
Añade que existen casos claros de la participación de los guardias de seguridad y declaraciones públicas del señor Miguel Facussé gerente general de corporación Dinant, dadas a medios de comunicación el 16 de noviembre del 2010 un día después de la masacre suscitada en el sector del Tumbador, donde fueron asesinados cinco campesinos del Movimiento Campesino del Aguán, expresando “ que porque el oso negro (Cesar Ham) había mandado a los campesinos a meterse a sus tierras si sabía que ahí tenía sus hombre armados”, casos como este gozan de total impunidad.
Las organizaciones suscritas en el posicionamiento exigen que no continúen las exhumaciones hasta que exista el acompañamiento y consentimiento de los familiares de las víctimas y la participación de expertos forenses internacionales.
“Exigimos aclaraciones por parte de la cooperación que financió la Unidad Especial de Investigación que se instaló en el Bajo Aguán para investigar el asesinato de más de 115 campesinos y campesinas en el marco del conflicto agrario, hemos escuchado que la misma fue financiada con fondos de la USAID a través del Organismo de Estados Americanos (OEA)”.
Las organizaciones denunciaron que el proceso de exhumaciones se está llevando a cabo con un patrón de inteligencia militar asesorado por el Comando de Operaciones Especiales del Ejército de los EEUU, que pretende criminalizar a las organizaciones campesinas del Aguán que luchan por el acceso a la tierra.
El posicionamiento también denuncia “que algunas de las osamentas exhumadas por la Unidad Especial de Investigación no corresponden a campesinos que han sido asesinados en el marco del conflicto agrario y que están realizando una investigación apresurada bajo una serie de irregularidades en el proceso”, señalaron las organizaciones.
“Llamamos a los organismos nacionales e internacionales defensoras de derechos humanos a que se mantengan en alerta, así como también una comisión internacional acompañe todo el proceso para poder resguardar las evidencias”, demandaron las organizaciones campesinas en el posicionamiento emitido el 20 de junio de 2014.
Relato de un ataque policial contra una familia trabajadora
Nos han cambiado la vida, tenemos que ir a terapia sicológica, hemos cerrado el negocio y mi esposo tiene casa por cárcel, acusado de atentar contra unos policías, que de repente nos atacaron con armas y maltratos verbales, la noche del pasado 27 de febrero.
Es parte del relato, que con lágrimas en los ojos por el trauma causado, una mujer (que por seguridad omitimos su nombre) compartió en el área de Acceso a la Justicia del Comité de Familiares de Detenidos en Honduras, COFADEH, que un grupo de policías y militares los atacaron sin dar explicación, causando heridas de bala y golpes a ella, su esposo y un hijo, mientras abrían su negocio, donde dormían porque días antes se habían metido dos ladrones y les llevaron varios artículos.
Ella nos comenta en su testimonio, que, aunque ha pasado varios meses, el temor e inseguridad después del ataque policial, no se supera, casi no duerme, su hijo quedó lastimado por los múltiples golpes en su cabeza, y su esposo está postrado en una cama, porque le dañaron varias costillas y el cuello después de dispararle, y lo anduvieron en la parte trasera de una patrulla por varias horas, en lugar de llevarlo al hospital.
Recuerda que era como las nueve y media de la noche, cuando junto a su esposo e hijo, estaban llegando al negocio que tenían, iban a estacionar el automóvil y ella se disponía a abrir el local, ya que hacía un mes se quedaban por la noche, ante el temor de un nuevo asalto.
En ese momento pasó una motorizada sin luces ni sirena, a bordo dos personas que no identifiqué. A los cinco minutos volvieron, un elemento de la policía preventiva con un fusil en la mano, preguntó ¿qué estábamos haciendo ahí? Le respondí que ese era nuestro negocio y que ahí dormiríamos.
Mi hijo aun en el vehículo, identificó a un policía de apellido “Izaguirre”, y éste reaccionó con mucha molestia, lo insultó y acusó de estar ebrio. Le dije que aplicara a la prueba de alcoholemia, y le mostré que teníamos las llaves, que no estábamos forzando los candados. Aparentemente todo estaba aclarado y se fueron del negocio, les di las gracias por el patrullaje y por estar pendientes.
Entré al negocio, pasados unos minutos escuché una discusión, identifiqué la voz de mi esposo que me pedía que le abriera la puerta, y me llené de sorpresa y terror al ver la gran cantidad de policías atacándolo junto a mi hijo.
Había unos cuatro carros patrullas, cinco motorizadas, y unos 12 elementos atacándolos, sin oportunidad de defenderse, yo les decía que los dejarán de golpear, porque no somos delincuentes, pero a mí también me agredían verbalmente, relató la señora.
Quiero manifestar que en ningún momento la policía asignada a la posta de la cuarta estación del barrio Belén, nos dijo porque nos atacaban, tampoco nos mostraron una orden de cateo, aun así les dejamos que revisaran el carro, donde mi hijo permanecía golpeado y no salía por temor.
Fui a buscar un teléfono para que mi esposo pidiera auxilio a alguien, pero la situación ya lo tenía perturbado, el quedó dentro del negocio, y yo entré al auto quería proteger a mi hijo, para que ya no golpearan, pero mis súplicas no fueron oídas.
El enfrentamiento desigual continuó, a punto que los policías hicieron disparos, uno me rozó el pie izquierdo, y lanzaban bombas lacrimógenas que afectaron a mi esposo que padece de asma y estaba encerrado en el local.
Mi esposo en su desesperación, hizo un disparo con el arma que tenemos debidamente registrada, pero la respuesta fue intensificar el ataque de los uniformados, quienes pidieron refuerzos y ya había unas 15 patrullas y 15 motorizadas y más de 30 elementos, frente y dentro del negocio, disparándonos.
Mi hijo que andaba un arma y el permiso de portación, le fue arrebatado por un policía, quien se la sacó de la cintura, pese a que en ningún momento intentó utilizarla, ellos comenzaron a disparar directamente al portón del negocio, con ideas de matarnos.
En este momento me sentí lastimada, mientras mi esposo estaba dentro del negocio, también herido en el cuello, y mi hijo muy golpeado y esposado como delincuente, lo tiraron a la parte trasera de patrulla y lo agredían con las armas. Me subí a la patrulla a auxiliarlo, y los policías me decían que a mí también me iban a hacer daño. Le dije a la única mujer policía que ya pararan todo eso, y me contestó que me hiciera aun lado que pronto llamarían a una ambulancia para que me atendiera.
“Llegó un oficial de apellido Galo, era el jefe de todos ellos y me decía -usted señora vaya dígale a ese ´viejo tal por cual´ que se entregue porque si no sólo muerto lo vamos a sacar de ahí, aliste el cajón mejor”.
Mi esposo estaba herido, mi hijo muy golpeado, a mi enviaron en una ambulancia al hospital, ya era como las 11 de noche, logré avisarle a una hija, porque nadie sabía lo que sucedía.
Hasta cuatro horas después, supe que llegó mi esposo a la sala de emergencia del Hospital Escuela, en Tegucigalpa, mientras tanto los policías lo anduvieron en una patrulla por diferentes partes, y decían que dejara que se desangrara, y a mi hijo lo torturaban sicológicamente en la Cuarta estación de Policía, de Belén, Comayagüela, donde estaba a cargo del turno un oficial de apellido Castillo, y lo obligaron, con un arma en la cabeza, a que firmara varios papeles, entre ellos una orden de cateo, que jamás presentaron.
A mi esposo decidieron llevarlo al hospital, porque mi hija se fue para el negocio, y como a las tres de la mañana, la patrulla pasó por ahí, él les gritó, y con mi yerno siguieron a los policías. Pese a que él les suplicara que lo llevaran al médico, pero más lo golpeaban y amenazaban a muerte.
Yo estaba angustiada en el hospital, pensé que ya lo habían matado por qué no llegaba a emergencia ni a la morgue, cuando lo vi me alegre. Y los policías ordenaron a los guardias de seguridad del hospital, que no dejaran entrar a mi hija, pero ella se metió.
Desde ese momento, mi esposo quedó custodiado por dos policías, y mi hijo seguía siendo torturado en la posta, el pidió un abogado o una llamada, cuando lo obligaban a firmar unos papeles, pero le decían “aquí no tenés derecho a nada, firmá y punto, si no aquí te reventamos (matamos).
La denuncia sobre estos hechos, fueron interpuestos en la Fiscalía de Delitos Contra La Vida, del Ministerio Público. Mi esposo está acusado de tentativa de homicidio, actualmente está con arresto domiciliario, estamos demostrando que los cargos presentados contra nosotros se están desvirtuando nos entregaron las armas y el vehículo que se lo habían llevado.
Mi esposo a raíz de la golpiza está muy adolorido no puede asistir al médico tiene lesionado las costillas y el cuello por la parte de atrás.
En la actualidad tenemos el negocio cerrado por temor a represalías, ya que hay una posta policial a pocos metros.
Y hemos decidido hacer esta denuncia pública porque las autoridades que deben darnos seguridad más bien nos atacan. No queremos que otras personas honradas y trabajadoras pasen por lo mismo, pues es un sufrimiento que sigue afectando nuestra vida.
Los policías nos atacan con los mismos fondos y armas que compran de la cuota de la tasa de seguridad que nosotros damos, y no es posible que ni podamos interponer una denuncia en una posta policial, porque de allí mismo son ellos, y debemos acudir a otras instancias para que nos den acompañamiento, declaró la señora.
Según un reciente informe sobre situación de defensores de derechos humanos en Honduras, la Policía Nacional, Fuerzas Armadas y Poder Judicial carecen de legitimidad frente a la ciudadanía, generando anomia en la sociedad al no aplicar la Ley por igual, no combatir la inseguridad y tolerar un nivel elevado de impunidad.
Asimismo que hay un gasto inoficioso en cuanto a la relación de Costo Resultado, de acuerdo a los presupuestos aprobados por el Congreso Nacional para el año 2013, para las tres instituciones estatales que hacen la labor de operadores de justicia.
Éstas recibieron un total de 7, 786.8 millones de lempiras, el Poder Judicial, el Ministerio Público y la Secretaría de Seguridad, a esta se le asignó 4,370 millones de lempiras del Presupuesto General, más 523.8 millones de la Tasa de Seguridad, lo que se convierte en un gasto inoficioso, según el informe “Impunidad e indefensión, un vistazo a la realidad de las y los defensores en Honduras”.
Antonio Gramsci y el periodismo
Por Dênis de Moraes *
Mi objetivo con este artículo es contribuir para hacer más conocida la trayectoria y los escritos periodísticos del filósofo marxista italiano Antonio Gramsci (1891-1937), desde sus años de iniciación en Turín hasta la fundación de 'L’Unità', periódico oficial del Partido Comunista de Italia (PCI), del cual fue redactor-jefe. Sus actividades como periodista se vinculan, en la mayor parte del tiempo, a la militancia como intelectual, activista revolucionario y dirigente comunista. Sólo se interrumpieron el 8 de noviembre de 1926, cuando fue detenido por la dictadura fascista en base a leyes de excepción decretadas por Benito Mussolini, después de revocadas sus inmunidades como diputado electo por el PCI el 6 de abril de 1924. Aún en las terribles condiciones de la cárcel, Gramsci encontró ánimo para redactar apuntes teóricos sobre la prensa, el periodismo y los periodistas. Sus textos ofrecen contribuciones relevantes a la reflexión crítica sobre la ética profesional y la necesidad de diversidad informativa y pluralidad de voces en los noticieros y espacios de opinión.
Antonio Gramsci ejerció el periodismo en etapas importantes de su corta pero intensa jornada. Desde 1910, cuando publicó el primer texto en L’Unione Sarda, hasta ser detenido por el fascismo en 1926, escribió 1.700 artículos. Equivalen a más del doble de las páginas reunidas en los Cuadernos de la cárcel, redactados entre 1929 y 1935. “En diez años de periodismo, escribí líneas suficientes para llenar quince o veinte volúmenes de cuatrocientas páginas”, resaltó en una carta a su cuñada Tatiana Schucht, redactada en la Penitenciaria de Túri el 7 de septiembre de 1931. (1)
Fue a partir de 1915, en Turín, que Gramsci se dedicó al periodismo, después de desistir del curso de Letras (aunque haya mantenido la fascinación por los estudios literarios). Ya adepto del marxismo, colaboró en los periódicos Il Grido del Popolo y Avanti!, vinculados al Partido Socialista Italiano. En 1917, dirigió el único número de la revista La Cittá Futura, que estimulaba debates sobre la actualidad nacional y el socialismo, y en la cual divulgó textos de Gaetano Salvemini y Benedetto Croce, intelectuales cuyas ideas, a su juicio, deberían ser más conocidas y discutidas. En 1919, al lado de Palmiro Togliatti, Umberto Terracini y Angelo Tasca, Gramsci fundó el semanario L’Ordine Nuovo (“Reseña semanal de cultura socialista”).
“Decir la verdad es revolucionario”
Teniendo a Gramsci como editor jefe, L’Ordine Nuovo circuló del 1º de mayo de 1919 al 24 de diciembre de 1920. El 1º de enero de 1921, el periódico pasó a ser diario, bajo el lema “Decir la verdad es revolucionario”. Veinte días después, se convirtió en el vocero del recién fundado Partido Comunista Italiano (PCI). Gramsci fue su redactor jefe y articulista hasta 1924, cuando L’Ordine Nuovo fue sustituido por L’Unità (“Diario de los obreros y de los campesinos”).
Sus artículos, suscritos o con iniciales, o con otras indicaciones de autoría, aparecen en estas publicaciones cuyo trazo convergente era el compromiso con las luchas sociales y la renovación político-partidaria y cultural. El espíritu que lo impulsaba al periodismo fue resumido en carta a Tatiana Schucht, de 12 de octubre de 1931: “Nunca fui periodista de profesión, que vende su pluma a quién pagar mejor y debe continuamente mentir, porque la mentira forma parte de sus calificaciones. Fui periodista absolutamente libre, siempre de una sola opinión, y nunca tuve que esconder mis profundas convicciones para agradar a los patrones”. (2)
El periodista Gramsci no huyó de controversias partidarias y teóricas; defendió posiciones éticas y políticas; y propuso estrategias, alianzas y tácticas de acción para la lucha de clases. Él hizo del periodismo el principal medio para el ejercicio de la crítica, asociada por él, en artículo publicado en el Il Grido del Popolo en 1916, a los espíritus insumisos que rechazan la alienación y el conformismo y se guían por el compromiso con la libertad y la humanización de la vida.
Evolución intelectual
Gran parte de la producción periodística de Gramsci reflejan su evolución intelectual y la actuación política en medio de “dramáticos acontecimientos históricos (el primer conflicto mundial, la revolución y la eclosión de la primera etapa de la guerra fría contra la Rusia soviética, el proceso de radicalización ideológica y política del movimiento obrero en Occidente, el despertar de los pueblos coloniales y las persistentes ambiciones imperialistas de las grandes potencias liberales, el advenimiento del fascismo), y radicaliza la crítica al liberalismo y profundiza, en todos los niveles, el pasaje al comunismo”. (3)
Gramsci trata de cuestiones políticas, asuntos culturales y problemas filosóficos, algunos de los cuáles abordaría, de manera más detallada, en los Cuadernos de la cárcel, aunque sin disponer de condiciones adecuadas para estudiar. La variedad temática superó los límites de la política, incluyendo acontecimientos de lo cotidiano, personalidades públicas, economía, religión, pedagogía, artes, literatura, estética, prensa, moral, etc.
El estilo combativo de traducir el mundo en constante ebullición, a partir de la ventana de contemplación de Turín, transformaría a Gramsci, según su mejor biógrafo, Giuseppe Fiori, “en la revelación del nuevo periodismo socialista y, en los años de guerra, prácticamente en su protagonista exclusivo”:
“En todos los escritos de Gramsci, desde los breves ensayos teóricos hasta las crónicas casi teatrales, se percibía un estilo nuevo: el paso del énfasis grandilocuente de un Rabezzana y de un Barberis al gusto por el movimiento; un lenguaje cuidado, a veces de una pureza neoclásica, tan lejana de la prosa insípida de los ‘viejos’; la coherencia, el hilo que unía todos los escritos y convertía las notas aparentemente alejadas entre sí en otras tantas ocasiones sucesivas para el desarrollo de una argumentación nunca interrumpida; y la originalidad y la concreción de las propuestas políticas, iluminadas siempre por el convencimiento de que la teoría que no se puede traducir en actos es una abstracción inútil y que las acciones que no se fundamentan en la teoría son impulsos estériles.” (4)
Los énfasis de su obra periodística pueden ser agrupados en tres etapas (5). En la primera fase (1916-1918), él reprobó tendencias reformistas y positivistas dentro del Partido Socialista Italiano, poniendo de relieve la participación activa de los trabajadores en las luchas por el socialismo, a partir de una formación política que favorezca el compromiso consciente y ayude a la clase obrera a superar una visión económico-corporativista.
En la segunda etapa (1919-1920), Gramsci insistió que no se debe reducir el proceso revolucionario a las dimensiones económicas y políticas, ni a tentaciones insurreccionales que no correspondían, a su modo de ver, al análisis de la realidad objetiva. Destacó la necesidad de expandir la dimensión cultural de la lucha de clases a través de medios de difusión y de acciones pedagógicas capaces de denunciar las estructuras excluyentes de la sociedad capitalista, profundizar la conciencia de los trabajadores y exigir la transformación radical de las relaciones sociales de producción.
En la tercera etapa (1921-1926), como dirigente del PCI, Gramsci evaluó los obstáculos decurrentes del ascenso del fascismo. Se convenció de que las contradicciones del capitalismo no llevarían inexorablemente al socialismo, lo que obligaba a las fuerzas populares y socialistas a esbozar nuevas estrategias de lucha considerando las complejidades de los países desarrollados. Destacó el enorme peso del factor cultural en una sociedad civil más densa, poblada de organizaciones complejas, en la cual inciden múltiples perspectivas intelectuales, sin contar la muy problemática interferencia de los medios de comunicación en la conformación de la opinión pública. (6)
Subordinación al poder y control de la información y la opinión
En los textos pre-carcelarios, Gramsci criticó la subordinación de los principales diarios al poder, así como las fórmulas verticalizadas del control de la información y la opinión. El 26 de abril de 1922, fue contundente: “Los periódicos del capitalismo habrían hecho vibrar todas las cuerdas de los sentimientos pequeño-burgueses; y son estos periódicos que aseguran a la existencia del capitalismo el consenso y la fuerza física de los pequeño-burgueses y de los imbéciles”. (7)
Para el filósofo italiano, los periódicos burgueses “presentan los hechos, aun los más simples, de modo que favorezcan a la clase burguesa y la política burguesa en perjuicio de la política y de la clase obrera”. Ejemplificó con la cobertura tendenciosa de las huelgas: “Para la prensa burguesa los trabajadores están equivocados. ¿Hay una manifestación? Los manifestantes, simplemente porque son trabajadores, son siempre los revoltosos, los intransigentes, los delincuentes”.
Así, el convencimiento sobre los irremediables conflictos ideológicos entre la clase trabajadora y la prensa burguesa justifica la actitud política que Gramsci defendía ser la más consecuente: boicotear los periódicos vinculados a las elites. Y justificó: “Todo lo que se publica [en la prensa burguesa] es constantemente influenciado por una idea: servir a la clase dominante, lo que se traduce en un hecho: combatir la clase trabajadora. (…) No hablaremos de todos los temas que los periódicos burgueses o censuran, o tergiversan o falsifican para poder engañar, ilusionar, y mantener en la ignorancia al pueblo trabajador”. (8)
Pensamiento y acción
L’Ordine Nuovo representó para Gramsci la experiencia más nítida de “unión entre pensamiento y acción”. Entre 1919 y 1920 (el llamado “bienio rojo” en Italia, marcado por manifestaciones obreras), el periódico asumió decididamente la defensa de las comisiones o consejos de fábricas, las células de autogestión proletaria concebidas como instituciones semejantes a los soviets creados por la Revolución Rusa de 1917. Las páginas de L’Ordine Nuovo se sumaron a la movilización en torno a las comisiones de fábrica, organizadas como núcleos de organización de la lucha obrera, dentro de una estrategia compatible con las circunstancias de la sociedad italiana. El punto de partida fue el artículo de Gramsci “Democracia obrera”, publicado en junio de 1919, en el cual sostenía:
“La fábrica, con sus comisiones internas, los círculos socialistas, las comunidades campesinas son los centros de vida proletaria en que es preciso trabajar directamente. Las comisiones internas [de fábrica] son los órganos de la democracia obrera, fundamentales para liberar a los trabajadores de las limitaciones impuestas por los empresarios, y en las cuales se puede infundir y estimular la vida y nuevas energía. Hoy, las comisiones internas limitan el poder del capitalista en la fábrica y desempeñan funciones de arbitraje y disciplina. Desarrolladas y fortalecidas, deberán ser mañana los órganos del poder proletario que sustituirá el capitalista en todas sus funciones útiles de dirección y de administración”.
El propósito de L’Ordine Nuovo era llegar, sobre todo, a los estudiantes, intelectuales y obreros, a las fábricas, organizaciones sindicales y movilizaciones públicas, con la finalidad de difundir las reivindicaciones, fortalecer la organización de los trabajadores y aumentar su conciencia sobre su propia condición social y las funciones que desempeñan en el proceso productivo y en el conjunto de la sociedad.
“A partir de ese momento, la idea de una nueva estructuración de poder que partiera de la célula de la comisión interna de la propia fábrica, y que fuera ampliada por las masas de obreros cada vez más conscientes de su propio rol, pasó a ser la meta de L’Ordine Nuovo. (…) La revista pasó a actuar, por lo tanto, en un campo muy diferente de aquel que era común a las otras revistas que ya tuvimos ocasión de mencionar. Actuó muy próxima a los obreros, mucho más que Critica Sociale, hasta entonces la revista del Partido socialista. Y los obreros italianos, por primera vez en la historia, encontraron en los socialistas de L’Ordine Nuovo la determinación de concretizar, de poner en práctica lo que hace tiempos se venía afirmando teóricamente.” (9)
La revolución socialista como posibilidad concreta
Estimulados por la ola de protestas y rebeldía en Rusia, Alemania, Hungría y la propia Italia, Gramsci y los articulistas de L’Ordine Nuovo estaban convencidos que la revolución socialista era una posibilidad concreta. Sus textos combatían los argumentos de la derecha en camino hacia el fascismo (que acusaba a las comisiones de fábrica de llevar adelante “un sindicalismo revolucionario, subversivo y fuera de la ley”) y debatían con corrientes de izquierda que divergían de sus concepciones estratégicas y métodos de acción.
La batalla de las ideas en la trinchera periodística, le infundió a Gramsci la certeza de que la publicación, de allí en adelante, sería indispensable para la lucha revolucionaria. Inclusive después del reflujo de los consejos de fábrica en 1920, cuando el periódico publicó autocríticas sobre errores e ilusiones en torno al movimiento, como, por ejemplo, la creencia de que podría expandirse, con el ímpetu inicial de Turín y Piemonte, por todo el país, lo que finalmente no se verificó. En el balance de la experiencia, Gramsci resaltó la sintonía moral, espiritual y política de L’Ordine Nuovo con las causas populares:
“Los artículos de L’Ordine Nuovo no eran frías arquitecturas intelectuales, sino que brotaban de nuestra discusión con los mejores obreros, elaboraban sentimientos y pasiones reales de la clase obrera de Turín, que habían sido experimentados y provocados por nosotros. Y porque los artículos de L’Ordine Nuovo eran casi como ‘una toma de conciencia’ de eventos reales, momentos de un proceso de liberación y expresión de la clase obrera.” (10)
L’Unità, periódico de la izquierda obrera
En cuanto a la L’Unità, lo calificó como “un periódico de izquierda, de la izquierda obrera, que permaneció fiel al programa y a la táctica de la lucha de clase, un periódico que publicará las actas y las discusiones del partido, pero también, en la medida del posible, aquellas manifestaciones de los anarquistas, de los republicanos, de los sindicalistas”. Y añadió: “Importa asegurar a nuestro partido (…) una tribuna legal que le permita llegar, de modo continuo y sistemático, las amplias masas.”
El mismo año en que surgió L’Unità, Gramsci concibió una revista trimestral de estudios marxistas y de cultura política, intitulada Crítica Proletária, y lanzó una revista teórica quincenal, reeditando el título L’Ordine Nuovo. La propuesta era difundir el ideario del PCI y “educar y esclarecer la vanguardia obrera”, una vanguardia que necesitaría mostrarse capaz de construir, en la larga lucha anticapitalista, el Estado de los consejos obreros y campesinos, estableciendo las bases para la emergencia y la consolidación de la sociedad socialista.
Inspirándose en las tesis de Karl Marx y Vladimir I. Lenin sobre la prensa comunista como instrumento de agitación, propaganda, esclarecimiento, educación y formación de la conciencia, Gramsci analizó el vínculo orgánico entre prensa y activismo político. En primer lugar, el periódico debería realzar cuestiones relativas a la clase obrera italiana y mundial, el papel histórico del Partido Comunista en la conducción revolucionaria y las relaciones del partido con los sindicatos.
En segundo lugar, el diario sólo cumpliría sus propósitos si consiguiera “infundir en las masas obreras que un periódico comunista es carne y sangre de la clase obrera, y no puede vivir, luchar y desarrollarse sin el apoyo de la vanguardia revolucionaria, o sea, de aquella parte de la población obrera que no se amilanaba ante ningún fracaso, que no se desmoraliza de cara a ninguna traición, que no pierde la confianza en sí y en los destinos de su clase, aunque todo parezca sumergirse en el caos más negro y cruel”. (11)
Siendo así, Gramsci clasificaba al periódico partidario como intérprete y medio de difusión de las reivindicaciones populares, atribuyéndole la tarea de concientizar a las masas sobre la exigencia insuperable de derrotar el capitalismo, que promueve la explotación del hombre por el hombre.
Ideología y rentabilidad
En los Cuadernos de la cárcel, Gramsci retoma los análisis sobre la prensa, acentuando que la función de los periódicos trasciende la esfera político-ideológica e incluye las determinaciones económicas y financieras de las empresas periodísticas, que buscan atraer el mayor número posible de lectores, ampliando su rentabilidad e influencia. Enfatiza que la prensa burguesa se mueve en dirección a lo que pueda agradar al gusto popular (y no al gusto culto o refinado), con el propósito de conquistar “una clientela continuada y permanente”. (12)
Y añade que, por más que las directrices editoriales tengan su propia lógica de definición y aplicación, es el factor ideológico el que estimula y favorece las identificaciones entre los lectores y los periódicos. Los componentes socioeconómicos e ideológicos están en la base de lo que el filósofo italiano denomina de “periodismo integral”, es decir, “el periodismo que no solamente quiere satisfacer todas las necesidades (de una cierta categoría) de su público, sino que pretende también crear y desarrollar estas necesidades y, consecuentemente, en cierto sentido, generar su público y aumentar progresivamente su área [de influencia]”. (13)
Al detenerse sobre la prensa italiana de las primeras décadas del siglo XX, Gramsci afirma que es “la parte más dinámica” de la superestructura ideológica, caracterizándola como “la organización material empeñada en mantener, defender y desarrollar el ‘frente’ teórico o ideológico” (14), o sea, un soporte ideológico del bloque hegemónico. En la visión gramsciana, en tanto aparatos privados de hegemonía (organismos relativamente autónomos con respecto al Estado en sentido estricto), la prensa elabora, divulga y unifica concepciones del mundo. O sea, cumple la función de difundir contenidos que ofrezcan orientaciones generales para la comprensión de los hechos sociales, a partir de ópticas sintonizadas con determinada agrupación social más o menos homogénea y preponderante.
En esa perspectiva, Gramsci situó a los periódicos como verdaderos partidos políticos, en la medida en que interfieren, con énfasis específicos, en los modos de selección e interpretación de los acontecimientos: “Periódicos italianos mejor editados que los franceses: ellos cumplen dos funciones, de información y dirección política general; de influencia cultural, literaria, artística, científica (…). En Francia, (…) tienen una apariencia de imparcialidad (Action Française – Temps – Débats). En Italia, por la falta de partidos organizados y centralizados, no se puede prescindir de los periódicos: son los periódicos los que constituyen los verdaderos partidos”. (15)
Antes y durante los injustos, sombríos y extremadamente penosos años de cárcel, Antonio Gramsci demostró tener una exacta noción sobre el papel clave de la prensa como aparato privado de hegemonía bajo la influencia de clases, instituciones y elites dominantes. Los medios de comunicación buscan intervenir en los planos ideológico-cultural y político con el objetivo de diseminar informaciones e ideas que contribuyen a la formación y consolidación del consenso en torno a determinadas concepciones de mundo. La mayoría de ellos actúa para fortalecer lo que José Paulo Netto definió como “el orden social comandado por el capital” (16).
En ese sentido, como apunta Gramsci, es fundamental ocupar y crear espacios informativos alternativos y contrahegemónicos que estimulen la diversidad y el pluralismo, permitiendo que otras voces sociales se expresen de manera autónoma y permanente.
* Dênis de Moraes es doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Río de Janeiro y profesor e investigador del Departamento de Estudios Culturales y Medios de la Universidad Federal Fluminense, en Brasil. Autor y coordinador de varios libros publicados en la lengua española, entre ellos Medios, poder y contrapoder: de la concentración monopólica a la democratización de la información (con Ignacio Ramonet y Pascual Serrano, Biblos, 2013); La cruzada de los medios en América Latina: gobiernos progresistas y políticas de comunicación (Paidós, 2011); Mutaciones de lo visible: comunicación y procesos culturales en la era digital (Paidós, 2010); Sociedad mediatizada (Gedisa, 2007); Cultura mediática y poder mundial (Norma, 2006) y Por otra comunicación (Icaria/Intermón, 2005).
Este texto es una versión parcial de la investigación Gramsci y la prensa: periodismo, hegemonía y contra-hegemonía, que Dênis de Moraes coordina en Brasil con los apoyos del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico y de la Fundación Carlos Chagas Filho de Amparo a la Investigación del Estado de Río de Janeiro.
Notas:
1. Consultar la introducción de Carlos Nelson Coutinho en el volumen 1 (1910-1920) de los Escritos políticos, de Antonio Gramsci. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2004 .
2. Antonio Gramsci. Cartas do cárcere (vol. 2: 1931-1937). Org. de Luiz Sérgio Henriques. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2005, p. 103.
3. Domenico Losurdo, “Os primórdios de Gramsci: entre o Risorgimento e a I Guerra Mundial”, Cadernos Cedes, Campinas, vol. 26, nº 70, septiembre-diciembre de 2006, p. 17.
4. Giuseppe Fiori. Vida de Antonio Gramsci. Buenos Aires: Peón Negro, 2009, p. 132.
5. Thiago Chagas Oliveira y Sandra Cordeiro Felismino. “Formação política e consciência de classe no jovem Gramsci (1916-1920)”. Anales del VI Seminario del Trabajo: Trabajo, Economía y Educación el Siglo XXI, Unesp, Marília, 2008, p. 1-5.
6. Daniel Campione. Para leer a Gramsci. Buenos Aires: Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, 2007, p. 20..
7. Antonio Gramsci. Escritos políticos (vol. 2: 1921-1926). Org. de Carlos Nelson Coutinho. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2004, p. 116-117.
8. Antonio Gramsci, “Los periódicos y los obreros”. Marxists Internet Archive, disponible en http://marxists.org.
9. Maria Teresa Arrigoni, “Gramsci: universidade, jornalismo e política”, Perspectiva, Florianópolis, vol. 5, nº 10, enero-junio de 1988, p. 74-75 .
10. Antonio Gramsci. Escritos políticos (vol. 1: 1910-1920). Org. de Carlos Nelson Coutinho. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2004, p. 404.
11. Antonio Gramsci. Escritos políticos, ob. cit., vol. 1, p. 431-432.
12. Antonio Gramsci. Cadernos do cárcere, (vol. 2: Os intelectuais. O princípio educativo. Jornalismo). Org. de Carlos Nelson Coutinho, Marco Aurélio Nogueira y Luiz Sérgio Henriques. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2000, vol. 2, p. 218.
13. Antonio Gramsci. Cadernos do cárcere, ob. cit., vol. 2, p. 197.
14. Antonio Gramsci. Cadernos do cárcere, ob. cit., vol 2, p. 78.
15. Antonio Gramsci. Cadernos do cárcere, ob. cit., vol. 2, p. 218 .
16. José Paulo Netto. O leitor de Marx. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2012, p. 7.
Medios de comunicación, internet y cambio democrático
Rebelión
Por Ramón Zallo
En el imaginario progresista los media tienen funciones de desarrollo democrático. Se les atribuyen subfunciones de distribución de información profesional, entretenimiento constructivo y generación de opinión pública que redundarían en vínculo social, actualización de las identidades culturales y nacionales, vigilancia y contrapeso en tareas de legitimación institucional, mediación social y auto-regulación sistémica. Desajuste histórico de los media
Sin embargo, es una constatación colectiva que los media tradicionales han dado la espalda a la diversidad social, a las tareas de vigilancia de los poderes (solo acompañan al gobierno o a la oposición afín) y a la función de espejo y mediación social. En general, y a pesar de los profesionales, producen una información intencional que mezcla hechos, opinión y propaganda debido a sus fuertes y funcionales lazos, especialmente en el modelo mediterráneo mediático (interdependencia de medias y partidos, sin perjuicio de su funcionalidad para las élites económicas por la vía de la propiedad, la publicidad o la financiarización).
Hay un factor que facilita esa deriva. Casi solo una elite económica puede saltar la barrera de entrada de la fuerte inversión para producir comunicación masiva. Desde ahí lo normal es que gestionen un interés colectivo en beneficio de parte. No hay, así, una correspondencia entre la foto de la estructura social o del mapa electoral y el mapa de la propiedad del sistema de medios.
Esta anomalía de las sociedades democráticas apenas si tenía remedio en el campo de la prensa. Las empresas privadas han sido demasiado poderosas y no forma parte de la tradición occidental la existencia de medios públicos de prensa. A lo más cabía conquistar espacios desde la profesión en forma de Consejos de Redacción.
El proceso de democratización de los medios pudo abrirse camino en Europa mediante la apuesta por los servicios públicos en el momento de la emergencia, primero de la radio y luego de la TV. Sin embargo, cuando se asentaron los servicios públicos, algunos se gubernamentalizaron y se produjo una demanda de apertura del espacio de RTV a los capitales privados. Iniciado este último proceso en los 70-80 sin estar resuelta la crisis de identidad y legitimidad de los servicios públicos, la desregulación favorable a los intereses privados abocó, de nuevo, a un dominio privado de los espacios mediáticos y a una minorización de los medios públicos.
Todo ello hay que enmarcarlo en los procesos de la globalización e internacionalización de los flujos comunicativos de los años 70, la liberalización de los sistemas públicos con concentración privada y formación de Grupos de los 90 y la financiarización de los media en la década pasada (una toma de control directa de los media desde el mercado financiero).
Pero la más reciente digitalización en accesos a la información, en lugar de ampliar la demanda de información pagada, ha acelerado la crisis de las empresas de prensa, radio y de no pocas televisiones. A la caída de la difusión de pago y de la publicidad, se añade la inadaptación de la información y del periodismo a la sociedad actual y al cambio digital de usos.
Es decir, a principios del siglo XXI de nuevo estamos en las mismas que a principios del siglo pasado. Pero la competencia les viene a los medios de un doble foco: los nuevos intermediarios digitales -los “señores de las redes”- y el usuario tecnológicamente competente que casa uso de la red y visibilidad social.
Deterioros democráticos
Paralelamente a este mapa insatisfactorio, percibido como tal por la población, se ha producido una crisis de legitimación de las democracias representativas por distintas razones: demandas ciudadanas insatisfechas, rutinas electorales e institucionales, partitocracias, corrupciones, divisiones de poderes sólo formales, decisiones orientadas por el capital financiero desde fuera del sistema democrático, inoperancia de la gestión vertical o paternalista de la opinión pública…
Se ha ido produciendo, así, una oleada de desafección social cuando no de indignación activa, mezclada con un nuevo interés por lo público y colectivo. Desafección no equivale a desinterés ciudadano. La solidaridad es un valor en alza. Tras el 15M va tomando cuerpo la exigencia de tránsito desde la democracia procedimental a la representativa, deliberativa y participativa. El 22M lo ha dejado claro.
Se dan las condiciones para una ciudadanía cívica que exige nuevas reglas para lo colectivo: transparencia, responsiveness -respuesta a las demandas ciudadanas- y accountability -rendición de cuentas-. Pero, además, los ciudadanos reclaman el derecho a participar, afirmándose como comunidad que se autogobierna. Es un cambio de concepto. La delegación asignada a electos estaría condicionada a la interacción social para las decisiones colectivas.
Mientras que la mera gobernanza escucha a los actores sociales y el sistema institucional asume las decisiones sobre los recursos, una democracia deliberativa, aun partiendo de la representación por delegación, la apuraría (listas abiertas, responsabilidad ante electorados, consultas frecuentes y sin miedo, descentralizaciones…) y atendería a los procesos locales de participación, ampliando los ámbitos de codecisión en sociedades de alto nivel de conocimiento.
Por ello, la crisis de legitimación democrática y el desplazamiento de la política por las finanzas es paralela a la crisis de funcionalidad del sistema de medios tradicional, y ambas afectan a una autorregulación estable del sistema. ¡Houston, tenemos un problema!
La era digital y sus oportunidades
A modo de rotura de ese doble nudo gordiano –crisis mediática y crisis democrática- los usos sociales de la digitalización en curso ponen en cuestión la verticalidad de las comunicaciones y afloran formas comunicativas horizontales que desplazan, en parte, a los media convencionales generando nuevos focos para la confección de la agenda informativa. Ésta deja de estar solo en las manos de los media. Asimismo emergen nuevas formas de entretenimiento que ya no pasan necesariamente por las industrias culturales profesionalizadas. Les disputan el tiempo social de atención los social media, la comunicación a pares, los commons, la “cultura libre”, el video amateur (Youtube) o las redes protocolizadas por los nuevos intermediarios digitales como los mediadores no editoriales (plataformas como Facebook o Twitter) y los grandes buscadores que compactan toda clase de accesos, incluida la información de los media.
El resultado no es la resolución de los problemas del modelo mediático sino una fragmentación con globalización hiperconcentrada en pocas plataformas y, paradójicamente, una horizontalización social del mapa de comunicaciones.
La opulencia comunicativa de la era digital, el interés de la ciudadanía por la información y su capacidad de generar contenidos –se ha apropiado de la tecnología- trae una proliferación de comunidades virtuales –todo lo débiles que se quiera- y un nuevo tipo de autoorganización en miríadas de redes que conforman una multitud cada vez más inteligente. Paralelamente, surgen medios on line, baratos y eficaces, que espolean a los grandes media a un periodismo más profesional y comprometido.
Con Internet cabe así mayor participación, debate y deliberación. Pero su rol no es automático; es ambivalente mientras no se traslade a la sociedad como tal, a la geoesfera. La red puede ser una fantástica herramienta pero tiene su cruz para la democracia: la información no contrastada, la propaganda, el manejo de emociones de la inmediatez, las estrategias de desinformación…. Así es que los consensos y las hegemonías en los proyectos colectivos no pueden ser la suma o cruce de opiniones en una ciberdemocracia clicktivista, sino el resultado desde procedimientos aceptados, del contraste político entre legitimidades confirmadas en la representación y en la movilización. La red puede ayudar cualitativamente a la autoorganización social, pero no sustituir a la democracia.
En suma, una nueva comunicación de una democracia deliberativa pasaría por un doble rasero: por un lado, la democratización de la red y de la estructura de medios de comunicación, con la promoción de la información y comunicación multimedia on line de calidad y la exigencia de un pluralismo comunicativo organizado, incluyendo el desarrollo de los servicios públicos, así como una comunicación horizontal que permita multiplicar los espacios codecisionales. Por otro lado, se trata de relegitimar la democracia representativa mediante calidad (listas abiertas, fiscalización de electos); derecho de consultas en los distintos ámbitos de decisión; descentralización y gobernanza multinivel; y la promoción de la autoorganización social participativa.
Todo ello redundaría en la renovación d el contrato de ciudadanía, en la recuperación del lugar de la información periodística y en un nuevo y libre espacio de comunicación social horizontal.
miércoles, 25 de junio de 2014
CONADEH despide a funcionario que investigó Programa "Guardianes de la Patria"
Por Sandra Marybel Sánchez
El Programa “Guardianes de la Patria” está teniendo más repercusiones de las publicitadas. Unas de ellas, hasta ahora desconocida, es el despido de Carlos Moisés del Cid García, Coordinador del Programa Derechos Humanos de Niñez y Adolescencia del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (CONADEH), apenas unas horas después que presentara a su jefe, las conclusiones de una investigación sobre dicho programa.
El informe colocó en una posición bastante incómoda al nuevo comisionado, Roberto Herrera Cáceres, quien para nadie desconocido, debe su nombramiento al huésped titular del Palacio José Cecilio del Valle, Juan Orlando Hernández, el más apasionado defensor de los “Guardianes de la patria”.
Su problema es que, por mandato de ley, el CONADEH tiene que “garantizar a todos los hondureños y hondureñas, la vigencia de los derechos y libertades reconocidas en la Constitución de la República y los Tratados y Convenios Internacionales, ratificados por Honduras.” Y también, las acciones y medidas que emprendan las autoridades, con el propósito de lograr el efectivo cumplimiento de las leyes y disposiciones que garanticen los derechos humanos.
Pero eso lo coloca en el otro extremo de donde se ubica su jefe político, el Presidente de la República, quien ya cansa de tanto hablar sobre los beneficios del programa.
Herrera Cáceres debe pagar ahora con su independencia, el precio haber accedido al al cargo sin mayor experiencia en el tema gracias a su apadrinamiento, de lo contrario haría valer la Ley del CONADEH que manda que “en el ejercicio de sus atribuciones legales y reglamentarias, gozará de independencia funcional, administrativa y técnica.
¿Pero, qué es lo que molestó al Comisionado?
Al parecer, al Comisionado no le gustaron, ni tantito, las recomendaciones de la investigación, y no es para menos, una de las más importantes dice que Honduras necesita un programa de prevención como “Guardianes de la Patria”, sólo que con un nombre diferente y con un ejecutor que no sean las Fuerzas Armadas.
En otra, urge la definición y establecimiento de una institucionalidad responsable de la atención y ejecución de las políticas públicas, programas y proyectos en favor de la niñez y adolescencia y recomienda que éstas sean permanentes y trasciendan los periodos de gobierno, para una sana y correcta continuidad, con la anuencia y respaldo de todos los sectores.
Y advierte que ello requeriría una asignación presupuestaria adecuada, que todas las políticas públicas, programas y proyectos en favor de la niñez y juventud sean manejados con transparencia y bajo la auditoria social de la sociedad civil y la cooperación internacional.
Todos esos señalamientos se contraponen a lo que hasta ahora se percibe, será la manera de conducir los asuntos públicos de la actual administración del estado hondureño.
Al Comisionado, también le habría molestado que al Coordinador del Programa Derechos Humanos de Niñez y Adolescencia, se le haya ocurrido en el ejercicio de sus funciones, solicitar al coronel Gustavo Amador, coordinador nacional por las FFAA del programa “Guardianes de la Patria”, que le informara sobre los resultados del proyecto en su primer período; el presupuesto general del programa asignado por el Estado de Honduras para el segundo periodo; listado de instalaciones militares en todo el país donde se ejecuta el programa y presupuesto para casa una de ellas y el listado de instructores civiles y militares, con su respectivo nivel de formación académica, que están al frente del mismo.
A la fecha de la entrega del informe final a Herrera Cáceres, 29 de mayo del 2014, el coronel Gustavo Amador no había entregado la información solicitada un mes antes (28 de abril del 2014) por Del Cid García. De nada sirvieron las múltiples llamadas telefónicas tanto al coronel como a su secretaria, porque la respuesta fue siempre la misma “Se está tramitando, cuando la tengamos lista, se lo haremos saber”. Aún hoy, la información no ha sido entregada.
Eso no impidió que el funcionario la obtuviera por otros medios, con el propósito de analizar el Programa “Guardianes de la Patria”, desde diversas perspectivas, incluyendo la realización de una encuesta de opinión, el posicionamientos de las organizaciones que trabajan con la niñez y juventud, y por supuesto, contrastándola con la legislación nacional, que asigna atribuciones a cada una de las instituciones del Estado de Honduras, entre ellas la Fuerzas Armadas. Los hallazgos son reveladores.
No hay mandato constitucional
Ninguno de los 22 artículos de la Constitución de la República (272-293) referentes a las Fuerzas Armadas (FFAA), le atribuye la responsabilidad de formar a niños y jóvenes en principios y valores. Tampoco la formación de líderes comunitarios y mucho menos el rescate de menores en “riesgo social”. Esas tareas son funciones fundamentales de la Secretaria de Educación y el Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (IHNFA).
Sólo el artículo 274 menciona que “... podrán cooperar en labores de alfabetización y educación cuando una secretaria de estado (en este caso la de educación), se los solicite”, pero no da por sentado en ningún momento son labores esenciales de las FFAA. El informe hace constar que se consultó tanto a la Secretaría de Educación como al IHNFA si habían solicitado tal cooperación, y la respuesta fue que no existe ningún convenio de cooperación con el instituto armado.
También recuerda que Honduras es signataria de la Convención de los Derechos del Niño (CDN) desde el año 1990, misma que en su artículo 3 obliga a los estados signatarios el respeto al “interés superior de los niños y niñas” en todos aquellos aspectos que les atañen o afecten. El artículo 38 dice que “ningún niño menor de 15 años debe ser enrolado en un ejército ni debe combatir en una guerra”.
En igual propósito, el “Protocolo Facultativo de la CDN relativo a la participación de niños en los conflictos armados y vigente en Honduras, prohíbe el reclutamiento de menores de 18 años y la participación de estos en hostilidades” y aunque aparentemente los niños, niñas y jóvenes que participan en el Programa “Guardianes de la Patria” no están en condición de reclutados, el espíritu del protocolo es que “...no estén expuestos a algún tipo de reclutamiento, ni a ningún tipo de formación belicista, ni a participación en conflictos armados”.
¿Pero, qué es el programa Guardianes de la Patria?
Desde septiembre del 2010, niños, niñas y jóvenes con edades comprendidas entre los 5 y 23 años, que viven en “barrios marginales”, identificados por las FFAA como “en peligro de desviar sus vidas”, se instruyen semanalmente en 17 unidades militares distribuidas a lo largo y ancho del país, supuestamente para fortalecer sus valores. Todo ello bajo la coordinación de las Fuerzas Armadas, aunque también participan “instructores” civiles (religiosos y laicos) en el desarrollo de las distintas actividades que comprende.
Es importante anotar que un documento de circulación restringida al interior de las Fuerzas Armadas, reconoce que “Guardianes de la Patria” ha estado ejecutándose como programa piloto desde hace nueve años.
La meta del proyecto es integrar a unos 25,000 por año, cantidad que según los voceros del programa ha sido superada con creces en lo que va del 2014, luego del relanzamiento hecho el 29 de marzo pasado, por el Presidente de la República, Juan Orlando Hernández, en el Campo de parada Marte del Primer Batallón de Infantería con sede en Tegucigalpa, en compañía del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general de División, Fredy Santiago Díaz Zelaya; el titular del Congreso Nacional, Mauricio Oliva; el ministro de Defensa, Hugo Samuel Reyes y su esposa, Ana García.
Según el “Manual de Guardianes de la Patria” en nuestro poder, elaborado por la Dirección de Planes, Políticas, Programas y Asuntos Civiles del Estado Mayor Conjunto, validado por el Comando de Doctrina y Educación Militar y autorizado por el propio Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Díaz Zelaya, el programa tiene como objetivo general el “Contribuir con el estado de Honduras en la formación de niños, niñas y jóvenes en riesgo social, con una labor preventiva y formativa, fundamentada en indicadores que fortalecen el cuerpo, la mente y el espíritu, en beneficio de la sociedad”. La redacción del objetivo habla de la contribución de las Fuerzas Armadas con el Estado de Honduras, como si ellas no formaran parte de su institucionalidad.
En cuanto a los objetivos específicos del Programa “Guardianes de la Patria”, enlistan los siguientes: fortalecer el desarrollo físico y mental de los niños y jóvenes; fortalecer los principios y valores éticos, morales y espirituales; mejorar el rendimiento escolar; desarrollar destrezas y habilidades; incentivar y fortalecer la práctica del deporte; fortalecer la cultura de servicio y el amor a la patria; prevenir las infecciones de transmisión sexual; promover la abstinencia sexual para disminuir los embarazos; disminuir la delincuencia juvenil y las maras; fortalecer el amor y la unidad familiar en la comunidad; elevar la autoestima, y evitar el consumo de estupefacientes en la juventud.
La mayoría de esos objetivos parecen ser responsabilidades de los padres, la familia y la escuela y en algunos casos, de otras instituciones del estado que si tienen mandato de ley para hacerlo.
¿Cuál es la estructura del programa? ¿De dónde depende?
Además de los objetivos formales que ya apuntamos antes, otras preguntas martillan nuestro cerebro al pensar en los “Guardianes de la Patria”. ¿De quién depende y cuál es su estructura? ¿Cómo funciona? ¿Cuáles son los contenidos y las actividades que se desarrollan en el marco del programa?, son algunas de ellas.
Los dos organigramas de abajo, son más que ilustrativos acerca de quién controla el proceso de formación de los niños y jóvenes que participan en el Programa “Guardianes de la Patria” y quienes son los que cada fin de semana están en contacto directo con ellos y ellas, transmitiéndoles sus ideas sobre una importante diversidad de temas.
¿Qué hacen allí los niños, niñas y jóvenes?
Según el Manual de Guardianes de la Patria elaborado por la Fuerzas Armadas, “el alumno graduado como guardián de la Patria es un joven formado en principios y valores morales y espirituales, acendrado amor a la Patria, una autoestima elevada, capacidad de trabajo en equipo y solidario con sus semejantes y esto como producto de un periodo de formación básica”.
Sin embargo las críticas de varias organizaciones de sociedad civil que trabajan en defensa de los derechos de la niñez y la juventud apuntan a que es una manera de disfrazar, de naturalizar la relación de los niños, niñas y jóvenes con las armas y una cultura belicista, y el acercamiento de las Fuerzas Armadas, a este importante pero vulnerable, sector de la población. Además le acusan de usurpación de funciones propias de otras instituciones del estado, como las de las Secretarías de Salud y Educación y el Instituto Hondureño de la Niñez y Familia (IHNFA).
Sobre lo que allí aprenden, el manual tiene como anexo un “Plan Maestro de Adiestramiento” que señala que el período de “formación” de los “Guardianes de la Patria” dura tres meses, con 8 horas de actividades cada fin de semana, sobre materias categorizadas en función de la edad de los/las participantes.
Por ejemplo, el programa para los niños y niñas de 7 a 9 años contempla las asignaturas de formación espiritual, juegos infantiles, lectura de cuentos, lecto-escritura, valores, autoestima, motivación y creatividad. Los de 10 a 14 años cursan las asignaturas: habilidades para la vida, prevención de la violencia, prevención del VIH/SIDA, principios y valores, creatividad, educación ambiental, trabajo en equipo, autoestima, planes de vida, logro de metas y salud sexual y reproductiva.
El manual indica que a los niños/as de 15 a 18 años, inclusive adultos hasta 23 años, se les da “capacitación” sobre: liderazgo, orientación laboral, orientación vocacional, orientación emprendedora, competencias socio-laborales, toma de decisiones, comunicación efectiva, trabajo en equipo, autoestima, logro de metas y VIH/SIDA. Pero también incluye entre otros temas generales a considerar en el programa, el Entrenamiento de Ejercicios de Orden Cerrado (EDOC) de orden estrictamente militar y las pruebas de confianza.
Al revisar el anexo del manual que contiene el Plan Maestro de formación de los “Guardianes de la Patria”, encontramos que además de las asignaturas ya mencionadas, se incluye instrucción sobre caminata, pista de obstáculos, paso de comando, descenso de la torre, pruebas de supervivencia, torre de paracaidismo y estilo de corte de cabello, las que desarrolladas en instalaciones militares, parecen encaminadas a inducir la afección de los niños/as y jóvenes con las Fuerzas Armadas.
Además, como las sedes de ejecución del programa son instalaciones militares, el Manual de Guardianes de la Patria elaborado por la Fuerzas Armadas ordena al personal militar participante, el uso del uniforme “E” (Fatiga digitalizada y gorra), instalación de pancartas alusiva al Ejército,
¿Los niños, niñas y jóvenes que opinan?
Al amparo de la Convención de los Derechos del Niño, que manda que “tanto los niños como sus padres tienen derecho a opinar y ser escuchados en todos aquellos temas que les atañen”, el Programa Derechos Humanos de Niñez y Adolescencia del CONADEH, desarrolló un proceso de inspección y consulta, a niños, niñas, adolescentes y adultos participantes del Programa Guardianes de la Patria, en sus delegaciones de los departamentos de Francisco Morazán, Comayagua, Cortes, La Paz, Olancho, Valle, Choluteca, Colón, Copán, Gracias a Dios y Atlántida.
Se aplicaron 417 encuestas, 131 a niños y niñas de 7 a 9 años, 118 a niños y niñas de 10 a 14 años, 74 a adolescentes de 15 a 18 años, 53 a adultos padres de familia de los niños asistentes al programa y 41 encuestas a adultos líderes de iglesias que lo apoyan.
Los objetivos fueron: constatar en situ las condiciones logísticas, operativas y anímicas, bajo las cuales se desarrollan las diferentes actividades del programa y el comportamiento de todas las personas que participan en el mismo; identificar la influencia que el personal militar, el personal civil y el ambiente militar ejercen en la conducta, sentir y pensar de los niños, niñas, adolescentes, padres de familia y líderes de iglesias que participan en el programa durante el desarrollo de las actividades; e identificar el sentir y pensar de los niños, niñas, adolescentes, padres de familia y líderes de iglesias que participan en el programa, sobre el mismo.
Según el Informe Final de la Investigación sobre el “Programa Guardianes de la Patria”, se constató que las condiciones logísticas y operativas bajo las cuales se desarrollan las diferentes actividades del programa como son óptimas, ya que las mismas cuentan con instalaciones recreativas a campo abierto como canchas, columpios y casetas. También las instalaciones cerradas como salones y aulas a disposición de los niños/as y adolescentes, estaban limpias y en buenas condiciones.
Sobre el comportamiento y el estado de ánimo de todas las personas participantes, un 90% de los niños, niñas y adolescentes encuestados dijeron que les gustaba participar en el programa; un 72% que se sienten bien cada vez que van; un 92% expresó que reciben un buen trato por parte de los demás niños, niñas y adolescentes en el desarrollo de las actividades y un 98% que reciben un trato bueno y muy bueno, por parte de los adultos (militares y civiles) durante el desarrollo de las actividades.
En cuanto a la importancia de las diversas actividades que realizan, los niños/as y adolescentes encuestados ubicaron en primer lugar las charlas sobre los temas de prevención de violencia, principios, valores y otros. En segundo lugar colocaron los juegos infantiles, ejercicios físicos y caminatas. En tercer lugar los servicios religiosos y en cuarto y último lugar, los ejercicios militares.
Cuando se les consultó si los amigos del barrio y compañeros de escuela y colegio saben que son “Guardianes de la Patria” un 58% respondió que sus amigos del barrio y compañeros del colegio lo saben y un 64%, dijo que sus amigos del barrio y compañeros de escuela y colegios los animan a seguir en él.
Los resultados de esta pregunta fueron interpretados en el informe, como un potencial peligro para los participantes en el programa, siendo que el criterio de selección es que vivan en “barrios marginales” y haber sido identificados por las FFAA como “en peligro de desviar sus vidas”, lo cual los coloca en el foco de las maras y otros grupos criminales que operan en barrios y colonias, que pudieran estar interesados en reclutarlos o sentirse amenazados por su cercanía con los militares, siendo que ahora existe una Policía Militar del Orden Público (PMOP) que se nutre de elementos del ejército.
Y un hallazgo relevante para los efectos del debate que se ha generado con relación al programa “Guardianes de la Patria”, el 44% de los niños, niñas y adolescentes encuestados expresaron que de adultos desearían ser militares o policías, el restante 56% se distribuye entre otras diversas profesiones. La interpretación de los investigadores es que eso evidencia de la influencia que el personal y ambiente militar están ejerciendo en el sentir y pensar de los niños, niñas y adolescentes que participan.
Sobre lo que no les gustaba del programa, los consultados respondieron que los entrenamientos muy pesados; que les ponen apodos; venir con uniforme; la impuntualidad en el inicio de las actividades; la duración prolongada de las charlas; que no les daban comida; marchar; que cuando no están firmes los ponen a hacer pechadas y culucas; mucho tiempo de pie en el sol, que los compañeros no ponen atención; que siempre dan la misma comida; tienen que llegar muy temprano y no se desayuna, hacer dinámicas y que el pan de los refrigerios es muy duro.
Sobre cómo se dieron cuenta del programa un 53% respondió que en sus escuelas a través de los maestros, un 29% a través de la promoción hecha por los militares en su comunidad o escuela y un 18% por otros medios como las iglesias y la televisión.
¿Y los adultos, padres de familia y líderes de iglesias, que piensan?
Sobre la importancia de las actividades que desarrollan en el programa, la mayoría de los adultos encuestados ubicaron en primer lugar las charlas sobre prevención de violencia, principios, valores y otros, en segundo lugar los ejercicios físicos y caminatas, en tercer lugar los servicios religiosos y en cuarto y último lugar, los ejercicios militares. El 89% creen que dichas actividades que realizan son de mucho beneficio para ellos/as y el 100% de los padres consultados, expresaron sentirse muy bien, y bien de asistir con sus hijos.
Un 96% de los padres de familia y líderes de iglesias encuestados dijeron que el trato que los militares y civiles dan a los/as participantes en el desarrollo de las actividades, es amable, servicial, paciente y comprensivo. El 92% de los líderes de las iglesias dijo observar cambios favorables en el comportamiento de los niños, niñas y jóvenes de su iglesia que asisten al programa “Guardianes de la Patria”.
77 de cada 100 padres desean que cuando adultos sus hijos sean doctores, ingenieros, abogados, profesores, pastores o sacerdotes y sólo un 13% que sus hijos fueran militares o policías.
El informe recoge igualmente la opinión de organizaciones de sociedad civil y no gubernamentales que trabajan en la defensa de los derechos de niños, niñas y jóvenes.
La Coordinadora de Instituciones Privadas pro las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (COIPRODEN), que agrupa unas 30 organizaciones de esa naturaleza en todo el país, ha manifestado su total desacuerdo con el programa “Guardianes de la Patria”, porque considera que transgrede los derechos de las niñas, niños y adolescentes contenidas en la Convención sobre los Derechos del Niño.
En un pronunciamiento público expresaron entre otras cosas, que de acuerdo a la Convención de los Derechos del Niño, “... por su falta de madurez física y mental, los niños/as necesitan protección y cuidados especiales, procurando que se desarrollen y sean educados en condiciones de paz, lo cual se contraviene con el desarrollo del programa “Guardianes de la Patria”.
También dijeron que “corresponde a los padres, madres, representantes legales, sistema educativo nacional, iglesias y otras instituciones no formales, el fomento del amor a la Patria, la generación de valores, la promoción de una cultura de paz y la instrucción para formar ciudadanos de bien y no a las Fuerzas Armadas.”
Y que no es su función “rescatar” a niños o niñas que califican de “riesgo social”, pues de conformidad con el Código de la Niñez y la Adolescencia, esta responsabilidad corresponde a los Juzgados de la Niñez y la Adolescencia y al Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (IHNFA).
Señalaron asimismo que la educación de la niñez y la adolescencia bajo tutela de las FFAA, es una práctica cuestionable desde la perspectiva de los derechos humanos; por tanto la existencia del mencionado proyecto es una contradicción con el Estado de Derecho, a la institucionalidad democrática y a las declaraciones y tratados internacionales suscritos por el Estado de Honduras.
Y pidieron al presidente Juan Orlando Hernández, girar instrucciones al Secretario de Defensa y al Estado Mayor Conjunto de las FFAA de Honduras para que suspendan, de inmediato, la implementación y expansión del programa “Guardianes de la Patria” y que en lugar de invertir recursos en las FFAA para esa finalidad, se eleve el presupuesto en este año fiscal de las instituciones estatales que tienen como misión la atención de la niñez y adolescencia vulnerable.
También demandaron que la Fiscalía Especial de la Niñez y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos que externen su opinión al respecto.
¿Fortalezas?
La investigación del CONADEH dice haber identificado algunas fortalezas en el programa “Guardianes de la Patria”. Una de ellas es que tiene atractivos significativos para los niños, niñas y adolescentes y para los adultos (padres de familia y líderes de iglesias) participantes, sobre todo por los entornos en que se desarrolla (planteles abiertos, recreativos y limpios), la alimentación, el trato y atenciones que se les dan, lo que hace que una mayoría de los participantes tengan una opinión favorable respecto al programa. La mayoría de los/as participantes también cree que las temáticas y las actividades que desarrollan en el programa, les son y serán de mucha utilidad.
Otra de las fortalezas identificadas, es la disposición de los recursos necesarios para la ejecución del programa a nivel nacional por parte del Poder Ejecutivo, aunque las Fuerzas Armadas no tengan funciones educativas. El informe señala asimismo, que no existe ninguna ley nacional o internacional que prohíba e impida a las FFAA el desarrollo de programas de atención a población civil, en especial a menores de edad, con fines preventivos y educativos.
Además se concluye que un sector de la población adulta (representada en los padres de familia y líderes de iglesias encuestados) probablemente está de acuerdo y ve con buenos ojos programas como “Guardianes de la Patria”, porque la niñez y juventud están viviendo tiempos de crisis, y la atención y protección que el Estado les proporciona es poca o ninguna.
“Para la población adolescente 15 a 18 años que viven en poblaciones marginadas donde lo que más abunda es la pobreza y la falta de oportunidades de estudio y trabajo, conocer las oportunidades de formación, capacitación y hasta empelo que ofrecen las FFAA es un poderoso atractivo para querer superarse”, agrega.
Debilidades
Una las principales debilidades encontradas es que “La exposición a la cultura de las armas y la guerra a una edad a la que sus mentes aún no están lo suficientemente maduras para entenderlo, puede distorsionar las percepciones infantiles y juveniles, sobre todo en los temas de violencia, armas y fuerza”.
El enfoque excluyente del proyecto que sólo “recluta” a niños y jóvenes de “barrios marginales”, expone a los mismos a consecuencias insospechadas por parte de los grupos de maras y pandillas, que al darse cuenta de este programa y de quienes son los niños, niñas y jóvenes participantes, pueden arremeter contra ellos o peor aún también “reclutarlos forzosamente” para sus fines particulares.
También se señala como debilidad la participación de la iglesia católica y evangélica, que desarrollan procesos de formación influenciados por enfoques religiosos, puede incorporar distorsiones fundamentalistas en temas que requieren enfoques laicos y científicos.
Y algo preocupante, es que en el instructivo que regula las actividades del programa, las FFAA ordena elaborar un documento que les exima de responsabilidad en caso de accidentes o incidente, firmado por el Padre o Madre de Familia y recomienda solicitar asesoramiento a los Jueces de Primera Instancia Militar de su región para tal efecto. Esta instrucción es grave, ya que en casos de niños y niñas, toda institución que les acoge es responsable de su salud y resguardo integral, mientras estén en las mismas.”
Plataforma de Movimientos Sociales y Populares de Honduras
La Plataforma de Movimientos Sociales y Populares de Honduras invita a sus organizaciones miembras y a todas las organizaciones del pueblo hondureño que deseen participar de su Asamblea “Con Unidad Avancemos Hacia la Acción y Lucha Nacional.”
El objetivo fundamental de la Asamblea es avanzar en acuerdos nacionales para enfrentar la arremetida neoliberal del nuevo gobierno, reconstruyendo la unidad y la articulación social para enfrentar con movilización y lucha, las políticas represivas y antipopulares del régimen actual.
Todas y Todos están fraternalmente invitados e invitadas.
Nos encontraremos en Sigatepeque, en el Centro Ecosol Comal el 12 de Julio a partir de las 08:00 de la mañana.
Hermanas y Hermanos digamos:
Basta Cerrar las instituciones de Servicio Público.
Basta De hambre y miseria.
Basta de minería y las represas que amenazan los bienes naturales del pueblo.
Basta de represión y criminalización del pueblo y sus organizaciones.
Basta de entrega de la soberanía y territorios.
Basta de la violencia hacia las mujeres y la arremetida patriarcal.
Basta de matar a la niñez y la juventud.
Basta de Corrupción y de robarse los recursos del pueblo.
Porque queremos:
Trabajos Dignos
Seguridad para vivir en Paz
Vivir sin Minería ni Represas en Nuestras Comunidades
Respeto a la vida de nuestra Niñez
Educación y Salud Dignas y Públicas
Cárcel para todos los corruptos
Grupo facilitador de la Plataforma de Organizaciones Sociales y Populares de Honduras:
Miriam Miranda-OFRANEH, Hayde Saravia- COPA, Jonathan Mejía- Barra Revolucionarios, Berta Cáceres-COPINH, Jorge Vásquez-Plataforma Agraria del Valle de Sula, Ada López-COPEMH, Helen Ocampo- Círculo Estudio feministas, Magdalena Morales- CNTC El Progreso, Denia Mejía- IHNESCO, Yoni Rivas- MUCA, Yessica Trinidad- Red Nacional de Defensoras, Luis Méndez- Escuela de Formación, Hermes Reyes- MADJ, Martha Parada Federación de Estudiantes Socialistas, Carlos Leiva.
Batallón de Infantería asesinó al líder comunitario Husbaldo Guzmán
El 18 de junio del 2014, mientras Don José Husbaldo Guzmán Argueta (62 años), persona muy reconocida en las comunidades por su trayectoria de servicios a las mismas y por su honradez, realizaba diligencias en el centro de Colomoncagua para gestionar un proyecto de agua potable, fue atacado por el soldado Nectaly Carranza junto con 3 militares más y un agente policial bajo el mando del Sargeto responsable de la zona, quienes fueron todos copartícipes de este crimen atroz; luego que este grupo de agentes armados de Estado de Honduras, revestidos de impunidad, golpearon y lo tenía reducido en el suelo a Don Husbaldo, el soldado Carranza sin reparos hizo uso de su fusil de reglamento M16, dirigiéndole 2 disparos al compañero Husbaldo, de los cuales, uno de ellos le impacto en su cara haciéndole perder la vida de inmediato.
Luego de este hecho criminal, que pudo a ver ocasionado más desgracias por lo transitado del lugar, de inmediato se hizo presente un grupo de militares que trasladaron al soldado Carranza.
Demandamos al Ministerio Público y a la Fiscalía Especial de Etnias particularmente, que proceda cuanto antes para que se castigue al hechor y que se haga justicia. Condenamos que los aparatos armados del Estado, que se supone deberían de dar seguridad y cuidar la soberanía sean quienes de manera constante violan los derechos humanos al grado de acabar con la vida de ciudadanos y ciudadanas.
Rechazamos la versión de algunos comunicadores de la zona que han trasmitido esta información de manera manipulada, aseverando que miembros del Ejército se enfrentar a grupos delincuenciales.
¡Exigimos justicia! ¡Exigimos fin de la impunidad!
Dado en Intibucá, a los 19 días del mes de junio del 2014.
Coordinación General del COPINH
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