viernes, 30 de diciembre de 2011

2012, año de victorias populares


“¿Cuánta más violencia soportará Honduras?”


Radio Progreso

Manifestación contra la violencia en Honduras

En un excelente reportaje realizado para Radio Nederland, el periodista Manuel Torres Calderón señala que Honduras cierra el 2011 como “el año más violento de su historia, con sicarios adolescentes sembrando de muerte una sociedad que la CEPAL caracteriza como la de mayor crecimiento de la pobreza y las desigualdades en América Latina”.

Frente a este panorama desolador de muerte y exclusión social, con él nos preguntamos “¿cuánta violencia común y política soportará Honduras o cabe todavía hundirse más?” en el 2012.

¿Acaso seguiremos soportando la violencia policial y militar que desde los años 80, pasando por el golpe de Estado y hasta hoy sigue reprimiendo las aspiraciones democráticas del pueblo hondureño a punta de fusil, torturas, detenciones ilegales, ejecuciones arbitrarias y extorsiones?.

¿Acaso seguiremos soportando la impunidad de los verdugos que pese a tener sus manos manchadas de sangre son condecorados, ascendidos, declarados héroes nacionales y lanzados como precandidatos presidenciales en abierto desprecio por la dignidad de las víctimas?

¿Acaso seguiremos soportando el discurso de los voceros de los poderes políticos, militares, religiosos, económicos y culturales cuyo cinismo e hipocresía es tan violenta como las propias causas que mantienen a un alto porcentaje de la población en las garras de la exclusión total y de la vida indigna?

Desafortunadamente, hasta el momento se ven más sombras que luces para el 2012 y si no iniciamos urgentemente un verdadero diálogo nacional sobre las bases de acuerdos básicos que nos convoquen, el país seguirá desangrándose en el altar de la violencia, de la depredación de los bienes naturales, de la corrupción, de la impunidad y de la migración forzada.

Operación cachinflín


Diario Tiempo

Ahora resulta que la “operación relámpago”, proyectada para combatir la criminalidad y dar seguridad interna, se transforma en instrumento para aumentar el presupuesto de las fuerzas armadas, justo en el momento en que el congreso nacional se ocupa de la ¿discusión? y aprobación del presupuesto general de 2012.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, general René Osorio Canales, dice que la “operación relámpago” puede colapsar por falta de recursos económicos, después de cumplidos dos meses de ejecución. También dice que la “operación” ha sido un éxito, pues ha logrado disminuir las muertes violentas en el país.

La realidad, sin embargo, luce muy distinta, ya que la fiera criminal solamente se agachó por un momento, con magros resultados al inicio del operativo, y luego cobró su peculiar dinámica. El repliegue del Cuerpo de Paz norteamericano, a causa de la inseguridad, es una de las muchas pruebas del fracaso.

Aunque oficialmente se dijo que la “operación relámpago” sería permanente, cualquier mediano observador sabe que eso es imposible porque el Estado –es decir, los contribuyentes—no tiene dinero para gastarlo en esa forma, a sabiendas del previsible escaso, por no decir nulo, rendimiento. Los dos meses de “relámpago” han costado 17 millones de lempiras, según la administración militar.

El presupuesto para Defensa se ha fijado en el proyecto de presupuesto 2012 en 2,975 millones de lempiras y el de Seguridad en 3,480 millones de lempiras. Parece ser que a las fuerzas armadas no les gusta la cifra, por debajo de la de la policía, aunque bien sabemos que la entidad castrense tiene partidas invisibles, a través de otras dependencias del Estado, entre ellas la Presidencia de la República.

“No podemos -reclama el general Osorio- estar en las calles con el presupuesto ordinario que tenemos. Si el señor presidente toma la decisión de incrementar los efecticos en las calles, debe haber más presupuesto”. Como vemos, son los gajes de darle funciones policiales al tigre militar.

El problema es, a final de cuentas, que la “operación relámpago” da la impresión de que ha resultado en “operación cachinflín”. Eso no es extraño. Lo mismo ha sucedido en otros países, más grandes, con muchos más recursos financieros, y, sobre todo, más organizados. Ahí está México, por ejemplo. Y Colombia también.

Entonces salta a la vista que el dinero desviado a esos juegos militares sería de mayor beneficio y efectividad si los destináramos al área social, a favor de la gente pobre y desempleada, y a proyectos de infraestructura vial, de servicios públicos, de salubridad, de educación, de irrigación y electricidad, de promoción de la pequeña agricultura familiar.

No sería una “operación relámpago”, pero sí una “operación productiva” en el combate a la violencia, a la delincuencia común.  Atacando la criminalidad con empleo y con generación de confianza, reduciendo la pobreza y devolviéndole al hondureño su razón de ser y su identidad.
Diciembre 28, 2011

Jueces, magistrados y fiscales deben ser investigados: Óscar García


El Libertador

A juicio del expresidente del Colegio de Abogados de Honduras (CAH), Óscar García, es necesario crear una instancia que supervise las funciones de los operadores de justicia y en este caso, ese papel lo asumiría el tribunal constitucional.

El ex presidente del Colegio de Abogados de Honduras (CAH), Óscar García, pidió que se debe crear un tribunal constitucional a fin que supervise el trabajo de los jueces, fiscales y magistrados.

García dijo que es urgente constituir esta instancia que esté encargada –aparte de dirimir conflictos entre los poderes del Estado– que supervise la función que realizan los operadores de justicia.

Las declaraciones del entrevistado surgen tras la publicación que hizo el rotativo estadounidense “The Washginton Post” al calificar a San Pedro Sula como la “capital mundial del crimen”.

Instituciones como el Ministerio Público, Corte Suprema de Justicia y la Secretaría de Seguridad, poco han hecho por frenar la ola delincuencial y criminal que azota al país y que al cierre de 2011, deja más de seis mil personas asesinadas.

Organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),  catalogaron a Honduras como una de las naciones más peligrosas del mundo al establecer una tasa de 82 asesinatos por cada 100 mil personas.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El nuevo guardián del BID: lobos vestidos de oveja

Radio Progreso

Al inicio de este mes el Banco Interamericano de Desarrollo nombró nuevo representante en Honduras. Ian Walker es el nuevo guardián de las transnacionales y el gran empresariado. Unas declaraciones recientes ante los medios de comunicación, sobre la situación de Honduras, expresan el comportamiento de estos organismos financieros: son lobos vestidos de oveja.

Estos señores saben con claridad la gravedad de Honduras y las causas de esa gravedad, pero al momento de proponer salidas a la crisis, en vez de ayudar la profundizan. La valoración del porqué la cooperación de ese organismo no ha logrado bajar los niveles de pobreza en Honduras es clara: la renta no ha sido repartida entre un mayor número de personas con ingresos limitados.

Lo que no dice el señor Ian Walker es que el BID, el FMI, BM son los principales resortes de presión para impulsar políticas económicas que atentan con la equidad social y profundizan despiadadamente la concentración de riqueza en pocas manos. Sus dólares tienen dos lineamentos claros: por un lado, dar oportunidades de financiamiento a los proyectos de la gran empresa, y asegurar la infraestructura necesaria para asegurar la movilización de esa producción. Y por otro, apoyar programas asistencialistas como el “Bono diez mil”, que no son sino iniciativas que significan “pan para hoy y hambre para mañana”.

El desastre y la injusticia de este tipo de cooperación radican en que al final de cuentas todo se convierte en factura que la han de pagar los bolsillos de la población. Y en el pago las cosas no tienen arreglo: pagan igual cantidad los que reciben migajas que los que reciben millones. Y ese ha sido uno de los principales daños históricos de toda la cooperación internacional: han contribuido a que una elite económica y política llenen sus bolsillos, con la esperanza de que al rebalsar, esas migajas llegaría a los más pobres. Pero parece que nunca hay rebalse porque cuando la riqueza va para arriba, los ricos colocan sus ganancias en vasos mucho más grandes.

Si los organismos financieros de verdad están preocupados por la crisis política, social económica de Honduras, tienen tres tareas de frente: primero dejar de seguir apoyando la elite política y económica que ya demostró no tener capacidad ni interés en llevar el país a otros caminos que no sean los de la inequidad y la violencia. Segundo, apostar por iniciativas económicas en materia agraria, que ayuden a transformar el campo en centros de producción y lugares para el turismo, concentrar una cantidad importante de recursos en cooperativas y pequeña empresa en los centros urbanos que generen reales oportunidades para jóvenes. Y tercero, sumarse a otros sectores en la lucha por adecentar el Estado hondureño. De lo contrario, en el nuevo año seguirán haciendo buenos diagnósticos, pero matando al paciente con sus recetas.

Genocidio y élite fascista

Albedrío

Por Mario Robero Morales

Varias veces he afirmado que el Ejército no quiso exterminar a la población indígena en su totalidad porque eso hubiese sido suicida para él, ya que se habría quedado sin tropas; también lo hubiese sido para sus jefes oligarcas, quienes se habrían quedado sin mano de obra barata qué explotar, sobre todo en los grandes latifundios resultantes del gran robo de tierras perpetrado por los “liberales” a partir de 1871.

Pero que no haya habido intento de exterminio no quiere decir que no haya habido genocidio. En 1948, ante la matanza hitleriana de los judíos de Europa, Naciones Unidas definió el genocidio como “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

(a) Matanza de los integrantes del grupo; (b) Lesión grave a la integridad física o mental de los integrantes del grupo; (c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; (d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; (e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”.

En otras palabras, la intención o no de exterminio total no es relevante para que una matanza alcance la categoría de genocidio. Basta la intención de destruir parcialmente a un grupo social para que lo sea. Y esto fue lo que hizo el Ejército de Guatemala con su táctica de “tierra arrasada” para “quitarle el agua al pez” cuando, en los años 80, asesinó a más de 150 mil civiles indígenas desarmados e indefensos.

En este contexto hubo grupos de empresarios y hacendados oligarcas que financiaron escuadrones de la muerte para que perpetraran secuestros, torturas, desapariciones forzadas y asesinatos de manera selectiva, en campos y ciudades. Y además, algunos tuvieron en sus propias residencias cárceles clandestinas en las que se torturaba a estudiantes y trabajadores tildados como sospechosos de colaborar con las guerrillas o de ser guerrilleros. Estos grupos de fascistas de ultraderecha se atrincheran tras iglesias fundamentalistas, tanto protestantes como católicas; de fundaciones caritativas y de apoyo al arte y la literatura; de toda suerte de agrupaciones patrioteras de defensa a los militares contrainsurgentes; de clubes internacionales, cámaras empresariales y demás, mientras continúan financiando mafias que secuestran, matan, contrabandean y perpetran la trata de mujeres. Además se oponen a la despenalización de las drogas, pues la prohibición de éstas les resulta mucho más rentable en el negocio de la narcoactividad.

Ellos son también los responsables de nuestro atraso y subdesarrollo, pues siendo aquellos sus principales negocios, no les interesa un capitalismo en el que haya más empresarios y asalariados. Por eso lo frustran con sus monopolios productivos y su control monopólico de la banca local ―especializada en el lavado de dinero―, impidiendo que el capital fluya hacia la pequeña y mediana empresa con intereses razonables, con lo cual anulan la libre competencia e incurren en delito.

¿Valdría la pena hacer una lista de ellos y presentar una denuncia para que declaren lo que sepan (o no) sobre el genocidio de indígenas, los escuadrones de la muerte, los grupos paralelos, el mercantilismo monopólico, las limpiezas sociales, el contrabando y los cárteles de la droga?

La glorificación del indio maya del pasado y la exclusión social del pueblo maya chortí del presente





Fuente: Zorzal Nº 25

Expulsan a familias chortís de La Estanzuela, Copán Ruinas
Con motivo del solsticio de invierno pasado (21/12/11), la Presidencia de la República de Honduras, realizó un espectáculo folclórico en el Santuario Maya de Copán, con la finalidad de retener al turismo que se retira por la crepitante inseguridad social del país. En dicho acto el Presidente anunciaba, con estridencia, el final de la civilización Maya y el ingreso de Honduras a la nueva era de la paz, denominado “reino del sol”. El acto se realizó sin la presencia del pueblo indígena maya chortí.

Mientras se ofertaba al mundo con “orgullo” y algarabía el patrimonio intelectual y espiritual de la milenaria civilización Maya, contenida en la biblioteca más grande de la humanidad, escrita en piedra; tan sólo a unos kilómetros de distancia las y los descendientes mayas del lugar eran expulsados de sus tierras como hace más de cinco siglos atrás. Sí. Aunque suene a ciencia ficción. Y, por si esto fuera poco, el abogado que estafó con más de 200 mil lempiras a la comunidad indígena para llevar este caso, ahora, trabaja, nada menos que, en la Secretaría de Estado para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afrohondureños (SEDINAFROH), según denuncian indígenas indignados.

Expulsión de la comunidad indígena maya chortí
Sólo 7 días antes de la pomposa celebración oficial del solsticio de invierno, la Comunidad Indígena Maya Chortí, “Nueva Estansuela” (integrada por 11 familias), en el Municipio de Copán Ruinas, a 10 Kms. del Santuario Maya de Copán, fue expulsada violentamente de su terruño en la que habitaron y sirvieron por más de dos décadas. Así se inició la “era de la paz”, conde-nando a más de 80 indígenas mayas, la mayoría niños/as, a pasar la Navidad en la calle, bajo carpas de plástico, sin ilusión, ni esperanza alguna.

La expulsión fue la ejecución de una sentencia judicial para declarar en posición legal de dichas tierras a la nueva dueña, la Sra. comerciante, Suyapa Salgado. Según declaran los integrantes de dicha comunidad expulsada, trabajaron como peones para el anterior dueño, Sr. Manuel Cueva, por 20 años consecutivos. Quien inicialmente les pagaba 1 lempira el jornal, hasta llegar en los últimos años a 50 lempiras diarios (2.5 dólares). ¡20 años esta comunidad sobrevivió en condición de semiesclavitud, en pleno siglo XXI!

Vacas con más derechos que los chortís
La historia del saqueo y el colonialismo nos indica que antes las tierras usurpadas a los pueblos indígenas se vendían con comunidades indígenas incorporadas como mano de obra gratis. Ahora, dichas tierras se compran y venden expulsando a comunidades indígenas porque las vacas son más rentables que los servicios de indígenas. La Sra. Suyapa, quien se declara cristiana, indica que necesita dichas tierras pa-ra sus 90 cabezas de ganados, sin importar el costo humano de dicha ocupación. “Yo oré bastante a Dios para que no lloviera la noche del desalojo”, declara ella al ser consultada sobre la situación del desamparo de las y los niños indígenas sacados a la fuerza de sus chozas.
La nueva dueña, al ser consultada sobre la indemnización por los bienes muebles e inmuebles de la comunidad afectada, declara: “Ellos no tenían nada”. Pero, para las y los afectados, que ahora sobreviven arrumados en la calle, sus ca-sitas de barro, con láminas de zinc, con básica instalación de energía eléctrica y agua entubada, era todo lo que tenían. Un padre de familia afligido comenta: “En la madrugada, cuando llegó la policía a desalojarnos, le dije a mi niña: ayu-da a sacar la ropa que tenemos que salir porque van a destruir el lugar. La niña sentada en la puerta dijo: para qué vamos a sacar las cosas si no tenemos a dónde llevarlos”.

¿Por qué tanta saña con los excluídos del país?
Según indican dirigentes de la organización indígena Maya Chortí, la amenaza de nueva intervención policial-militar para desalojar-los incluso de la orilla de la calle en la que se reagrupó la comunidad desalojada está latente. Por eso, desde el día de la expul-sión la comuni-dad pasa las noches en vigi-lia permanente.
Con mediana voluntad y ra-cionalidad ética, el desamparo de estas familias se pudo prevenir. Pero el Estado ausente o inexistente para los excluidos del país no tuvo la voluntad política, mucho menos el vendedor y la compradora tuvieron una mínima eticidad para preservar el bien mayor (la comunidad) que afectaron con sus actos. Para ver-güenza de la humanidad, en Honduras se sigue despojando, humillando y ex-terminando al indígena como a una inservible e incómoda especie de la fauna silvestre. Mientras, la herencia cultural de sus ancestros es ofertada y/o vendi-da como suculenta mercancía exótica para el turismo internacional.

Tercera carta a las izquierdas


Cartamaior

Por Boventura de Sousa Santos

Cuando están en el poder, las izquierdas no tienen tiempo para reflexionar sobre las transformaciones que ocurren en la sociedad y, cuando lo hacen, siempre es como reacción a cualquier acontecimiento que perturbe el ejercicio del poder. La respuesta siempre es defensiva. Cuando no están en el poder, se dividen internamente para definir quién será el líder en las próximas elecciones, de modo que las reflexiones y los análisis están relacionadas con este objetivo.

Esta indisponibilidad para la reflexión, que siempre ha sido perniciosa, hoy es suicida. Por dos razones. La derecha tiene a su disposición a todos los intelectuales orgánicos del capital financiero, de las asociaciones empresariales, de las instituciones multilaterales, de los think tanks y de los grupos de presión, que le proporcionan a diario datos e interpretaciones que no son siempre faltos de rigor y siempre interpretan la realidad llevando el agua a su molino. Por el contrario, las izquierdas no disponen de instrumentos de reflexión abiertos a los no militantes e, internamente, la reflexión sigue la línea estéril de las facciones.

Hoy en día, circula por el mundo una ola de informaciones y análisis que podrían tener una importancia decisiva para repensar y refundar las izquierdas tras el doble el colapso de la socialdemocracia y el socialismo real. El desequilibrio entre las izquierdas y la derecha en relación con el conocimiento estratégico del mundo es hoy mayor que nunca.
La segunda razón es que las nuevas movilizaciones y militancias políticas por causas históricamente pertenecientes a las izquierdas se están realizando sin ninguna referencia a ellas (con excepción, tal vez, de la tradición anarquista) e incluso, muchas veces, en oposición a ellas. Esto no puede dejar de suscitar una profunda reflexión. ¿Se está haciendo esta reflexión? Tengo razones para creer que no y la prueba de ello está en los intentos de captar, educar, minimizar o ignorar a la nueva militancia.

Propongo algunas líneas de reflexión. La primera se refiere a la polarización social que está emergiendo de las enormes desigualdades sociales. Vivimos en una época que tiene algunas semejanzas con la de las revoluciones democráticas que convulsionaron Europa en 1848. Entonces la polarización social era enorme porque el proletariado (en ese momento una clase joven) dependía del trabajo para sobrevivir, pero (a diferencia de lo que ocurría con los padres y abuelos) el trabajo no dependía de él, dependía de quien lo daba o quitaba a su arbitrio, es decir, el patrón; si uno trabajaba, los salarios eran tan bajos y la jornada tan larga que la salud peligraba y la familia vivía al borde del hambre; si era despedido, no tenía ningún tipo de apoyo, salvo el de alguna economía solidaria o el recurso a la delincuencia. No resulta extraño que en estas revoluciones las dos grandes banderas de lucha fueran el derecho al trabajo y el derecho a una jornada laboral más corta. Ciento cincuenta años después, la situación no es exactamente la misma, pero las banderas siguen siendo actuales.

Y probablemente hoy lo sean más de lo que lo eran hace treinta años. Las revoluciones fueron sangrientas y fracasaron, pero los gobiernos conservadores que siguieron tuvieron que hacer concesiones para que la cuestión social no desembocara en una catástrofe. ¿A qué distancia estamos nosotros de la catástrofe? Hasta ahora, la movilización contra la escandalosa desigualdad social (similar a la de 1848) es pacífica y tiene una fuerte tendencia moralista de denuncia.

No asusta al sistema financiero-democrático. ¿Quién puede garantizar que siga así? La derecha está preparada para responder represivamente a cualquier alteración potencialmente amenazadora. ¿Qué planes tienen las izquierdas? ¿Volverán a dividirse como en el pasado, unas tomando la postura represora y otras la de la lucha contra la represión?

La segunda línea de reflexión también tiene mucho que ver con las revoluciones de 1848 y consiste en cómo volver a conectar la democracia con las aspiraciones y decisiones de los ciudadanos. Entre las consignas de 1848, sobresalían liberalismo y democracia. Liberalismo significaba gobierno republicano, separación entre Estado y religión, libertad de prensa; democracia, por su parte, significaba sufragio “universal” para los hombres. Se ha avanzado mucho en este aspecto en los últimos ciento cincuenta años. Sin embargo, en los últimos treinta años las conquistas logradas han sido cuestionadas y la democracia, últimamente, parece más bien una casa cerrada y ocupada por un grupo de extraterrestres que decide democráticamente sus propios intereses y dictatorialmente los de las grandes mayorías. Un régimen mixto, una democradura.

El movimiento de los indignados y el movimiento Occupy [1] rechazan la expropiación de la democracia y optan por tomar decisiones por consenso en sus asambleas. ¿Están locos o son un indicio de los retos que vienen por delante? ¿Ya han pensado las izquierdas que, si no se sienten cómodas con formas de democracia de alta intensidad (dentro de los partidos y en la república), deberían retirarse o refundarse?
Notas:
[1] Se refiere al movimiento Occupy Wall Street (Ocupa Wall Street o Toma Wall Street, en español). (N. T.)

Boventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).
Publicado originalmente el 14 de Diciembre de 2011
Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas

David Harvey: El regreso del Marxismo


Contretemps

Por Razmig Keucheyan

Hay una paradoja David Harvey, que nos informa a la vez sobre la obra de Harvey, y sobre la situación de la crítica teórica y política contemporánea /1. David Harvey es en el momento actual uno de los teóricos críticos –era geógrafo de formación- más conocidos. Sus obras están traducidas en varias lenguas, sus teorías son discutidas por los cuatro rincones del mundo. La influencia de sus trabajos se ha hecho notar, además de en la geografía, en numerosas disciplinas, como la sociología urbana, la historia social, o también la economía política.

Sin embargo, Harvey pertenece a una corriente hoy minoritaria en el pensamiento crítico contemporáneo, es decir, el marxismo. Tras su primera obra consagrada a la epistemología de la geografía (Explanation in Geography, 1969), en la que defiende una perspectiva “positivista”, Harvey no ha dejado de afirmar su voluntad de proseguir, actualizándola, la “crítica de la economía política” de Marx. Da fe de ello de la forma más brillante el imponente libro titulado Limits to Capital, publicado en 1982. Por otra parte, se puede señalar que Harvey dialoga en lo esencial en su obra con el propio Marx, con el Friedrich Engels de La situación de la clase obrera en Inglaterra, pero no con la tradición marxista que vino a continuación. Lenin, Gramsci, Bujarin, Trotski… están relativamente poco presentes en su obra. Respecto a esto, la referencia a Rosa Luxemburg y a su concepción de la acumulación del capital en El nuevo imperialismo (2003), cuando Harvey elabora su teoría de la “acumulación por desposesión”, es algo excepcional.

La constatación de la que se puede partir es pues la siguiente: uno de los pensadores críticos más discutidos y celebrados en el momento actual pertenece a una corriente minoritaria del pensamiento crítico contemporáneo. ¿Cómo comprender esto?

Durante cerca de un siglo, digamos desde finales del siglo XIX al último tercio del siglo XX, el marxismo fue el principal lenguaje en el que se enunció la protesta política. Fue la “columna vertebral” del pensamiento crítico, presente en todos los sectores, desde la economía al feminismo, pasando por la teoría de la cultura o los planteamientos críticos de la cuestión racial. Por supuesto, la influencia del marxismo no fue la misma en todas partes, su profundidad fue variable según los países y movimientos. Por otra parte, el marxismo se ha caracterizado siempre por una gran diversidad, tanto que los tipos de marxismo dominantes según las regiones y las épocas no han sido los mismos. Sin embargo, esta corriente ha sido hegemónica durante cerca de un siglo, y esto no solo en el movimiento comunista (en el sentido amplio), sino también por ejemplo en la socialdemocracia, que no ha dejado de emplear las categorías del marxismo, combinándolas con las del keynesianismo.

Hoy, naturalmente, el marxismo continúa existiendo. Se puede incluso defender la idea de que en el plano de la sofisticación teórica, nunca ha sido tan interesante como en el momento actual. En el terreno del análisis económico, los trabajos de pensadores como Robert Brenner o Giovanni Arrighi –con quien Harvey ha colaborado estrechamente, y con el que ha publicado una apasionante entrevista en la New Left Review en 2009, poco antes de la muerte de Arrighi /2- no tienen equivalentes. En materia de historia de las ideas, raros son los autores que pueden rivalizar con la erudición y el sentido de los problemas de un Perry Anderson. En el terreno de la historia social y de la geografía, autores como Mike Davis y el propio Harvey son muy estimulantes. En ciencias políticas y en teoría de las relaciones internacionales, Benedict Anderson, Robert Cox y Leo Panitch, en estilos diferentes, escriben cosas apasionantes. Habría también que evocar, para ser completo, todo el continente de los autores “postmarxista” y “paramarxistas”: Etienne Balibar, Alain Badiou, Ernesto Laclau, Jacques Rancière, que aún tomando distancias más o menos grandes con el marxismo, continúan siendo influidos por él.

Solo que, si es más apasionante que nunca, el marxismo ha perdido la hegemonía intelectual de que disponía anteriormente sobre la izquierda. No es ya el lenguaje dominante en el que se enuncia la contestación. Por primera vez en su historia, se inscribe en un modo minoritario en un conjunto más amplio de teorías que hay que llamar, a falta de algo mejor por el momento, el “pensamiento crítico”, una expresión vaga donde las haya. Lo que domina en el seno de este último (en Francia igual que en otras partes), es una forma de sincretismo “postestructuralista”, compuesto de conceptos que provienen de las obras de Foucault, Deleuze, Lacan, Baudrillard y algunos otros, y que desde los años 1980 es la nueva lingua franca teórica del pensamiento crítico a escala mundial. La obra de François Cusset French Theory propone una penetrante descripción de esta lingua franca. Este postestructuralismo es por ejemplo dominante hoy en el seno de corrientes como los estudios postcoloniales o los estudios culturales, dos corrientes en su origen marxistas, pero que han evolucionado con el tiempo.

Entonces, ¿cómo explicar que en un contexto dominado por este sincretismo postestructuralista, la obra de Harvey sea a pesar de todo una de las más reconocidas y debatidas? ¿Cómo comprender que una obra tan alejada de este sincretismo haya circulado tanto? Se pueden formular dos hipótesis. La primera es que, anclando firmemente su trabajo en la estela de Marx, Harvey se ha aventurado en el terreno de problemáticas típicamente postestructuralistas o “postmodernas". Es particularmente el caso en uno de sus libros, el más importantes, The Condition of Postmodernity (1990). A la lectura de ese libro, uno queda chocado por la proximidad temática con otras teorías de la postmodernidad (la de Jean-François Lyotard por ejemplo), pero también por el hecho de que Harvey no deja estas problemáticas intactas, las reconfigura de forma que las adapta a sus opciones teóricas marxistas. La idea de “compresiones espacio-temporales” (“space-time compressions”) que elabora intenta así comprender algunos de los rasgos esenciales de la cultura postmoderna. Harvey no deja sin embargo de poner estos rasgos en relación con una característica fundamental del sistema productivo capitalista, a saber, la aceleración constante de la “velocidad de circulación de las mercancías” (la expresión es de Marx) que necesita.

Una segunda hipótesis es que la atracción por los trabajos de Harvey prefigura una evolución a venir en el pensamiento crítico, que es la vuelta al marxismo. Cualesquiera que sean los méritos de Foucault, Deleuze, Derrida y de sus herederos postestructuralistas contemporáneos, la debilidad de esos autores se encuentra en el hecho de que no dicen nada, o no mucho, sobre el capitalismo como tal. Más precisamente, no dicen nada, o no mucho, sobre una característica del capitalismo que nos concierne de forma muy importante, que es su propensión recurrente a atravesar violentas crisis. Desde la crisis de las subprimes de 2007-2008, hemos entrado en una crisis profunda del sistema, que es la manifestación de una crisis larvada de larga duración aparecida en los años 1970, y de la que se puede decir que el neoliberalismo ha sido una tentativa infructuosa de resolverla. La crisis financiera se transmitió en un primer momento a la economía llamada “real” y esta crisis económica está ella misma a punto hoy de contaminar el campo político en su conjunto, como se constata por ejemplo con la crisis europea. Hemos entrado claramente en lo que Gramsci habría llamado una “crisis orgánica”, o “crisis del Estado en su conjunto”.

Sin embargo Harvey, desde los años 1970, con otros marxistas contemporáneos, no ha dejado de interrogarse precisamente sobre las crisis del capitalismo. Su concepto de “spatial fix”, desarrollado particularmente en Spaces of Capital (2001) no es otra cosa que una forma de intentar comprender cómo el capitalismo supera provisionalmente sus crisis. El capitalismo, dice Harvey, no puede jamás resolver verdaderamente sus crisis. Solo puede desplazarlas en el espacio, relanzando la acumulación del capital en regiones en las que las relaciones capitalistas están aún en estado embrionario –hasta la llegada de la próxima crisis. Estaríamos entonces tentados de demandar a Harvey lo que piensa de este “spatial fix” muy particular –porque se acompaña de una construcción política históricamente inédita- que es la crisis de la Unión Europea. En cualquier caso, que la obra de Harvey encierre una teoría de las crisis sofisticada es lo que la hace más actual que nunca, y se puede plantear la hipótesis de que los debates que la rodean irán profundizándose en los años que vienen, a medida que se profundice la crisis del capitalismo.

En lo que sigue, querría subrayar tres características (entre otras) del marxismo de Harvey, a fin de señalar su especificidad en relación a otras formas –pasadas y actuales- de marxismo. En primer lugar, la importancia de Harvey en la cartografía del marxismo contemporáneo da fe del cambio del centro de gravedad de los pensamientos críticos en el mundo anglosajón. A partir de los años 1980 alrededor, los pensamientos críticos se convierten en un asunto principalmente anglosajón, y particularmente estadounidense, por razones que tienen que ver a la vez con la potencia financiera y cultural de las universidades americanas, las derrotas sucesivas del movimiento obrero en Europa y evoluciones internas del marxismo. Esto no significa por supuesto que el marxismo desaparezca de Europa, y tampoco en absoluto que todos los marxistas que trabajan en los Estados Unidos son de origen estadounidense. Una de las características de las universidades americanas es haber absorbido, durante la segunda mitad del siglo XX, pensadores –particularmente críticos- venidos de los cuatro rincones del mundo. Es particularmente el caso en el terreno de los estudios postcoloniales, pero no solo. El hecho de que la carrera universitaria de Harvey, que es de origen británico, se haya desarrollado esencialmente en la costa este de los Estados Unidos es una muestra de este hecho.

Un segundo rasgo distintivo de los trabajos de Harvey es su fuerte contenido empírico. Una de las características del marxismo “occidental” de la segunda mitad del siglo XX (1924-1968) es su carácter relativamente abstracto. Esta abstracción es la consecuencia de las relaciones cada vez más distendidas que los marxistas de esa época mantienen con las organizaciones obreras de su tiempo. Los principales representantes del marxismo occidental que son en particular Adorno, Sartre, Colletti, Marcuse, o también Althusser, son todos filósofos, y a menudo especialistas en epistemología o estética. Las teorías postestructuralistas que he mencionado, que son la mayor parte de las veces debidas a filósofos o incluso pensadores que reivindican la apelación de “teóricos”, vienen a reforzar este “teoricismo” ambiente en los pensamientos críticos contemporáneos.

Harvey no es ciertamente hostil a la teoría. Sus razonamientos se caracterizan a veces por impulsos vertiginosos de generalización. Sin embargo, sus análisis están siempre firmemente anclados en lo empírico, ya sea histórico como en Paris, capital de la modernidad (2003), económico, geográfico o sociológico. Este apego a lo empírico es sin duda en parte una herencia de su pertenencia original al campo de las ciencias sociales, y particularmente la geografía. En todo caso, este punto acerca a Harvey a la generación de los fundadores del marxismo, de Marx a Gramsci, pasando por Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo o Trotsky, que en su mayor parte eran marxistas “occidentales”, prácticos de ciencias empíricas. Es un elemento suplementario que hace singular su posición en el campo de las teorías críticas contemporáneas.

Una tercera especificidad de la obra de Harvey es la crítica de la especialización o de la división del trabajo intelectual que la subtiende. Lo que es llamativo en esta obra, y que la acerca también en eso a los clásicos del marxismo, es que ningún sector de la vida social se le escapa. La obra de Harvey incluye, entre otras cosas, una teoría del capitalismo y de sus crisis, una teoría de la cultura postmoderna, una teoría de las clases sociales en su relación con las comunidades territoriales, una teoría del imperialismo, discusiones más “normativas” sobre la justicia y el derecho a la ciudad –y no cito más. En mi opinión, el único marxista contemporáneo que hace coexistir los registros y los terrenos de esta forma, pero de un modo muy diferente a Harvey, es Perry Anderson, cosa que se ve leyendo por ejemplo su última obra consagrada a la Unión Europea. Hay pues en Harvey una negativa muy clara a la especialización en un único objeto.

Este rechazo de la especialización no es una coquetería de intelectuales que aspirarían a formular una opinión sobre todo. Desde el punto de vista marxista, hay un fundamento preciso. El capitalismo es una totalidad (contradictoria), cuya lógica se impone a todos los sectores de la vida social. A fin de comprenderlo y de combatirlo, es indispensable situar la crítica al nivel mismo en que opera el capital, es decir precisamente el de la totalidad. La lucha contra la fragmentación de los saberes es por ello un asunto político de primera importancia, sin embargo tanto más difícil de llevar a cabo en la medida en que la división del trabajo intelectual se acentúa con el tiempo, como lo muestra la historia de todas las disciplinas científicas modernas, ciencias sociales incluidas. Uno de los aportes decisivos de Harvey es así mostrarnos una forma de subvertir esta especialización. La geografía, como repite a menudo el autor del Capitalisme contre le droit a la ville (traducido al francés en 2011 por las ediciones Ámsterdam), es algo demasiado importante para ser dejado solo en manos de los geógrafos. Lo mismo podría decirse de todas las formas de conocimiento.

Notas:
1/ Este texto es la versión escrita de la introducción a una conferencia de David Harvey en la universidad de Nanterre organizada el 21 de noviembre de 2011 por la revista Justice sociale/Social Justice y el polo interdisciplinario sobre la ciudad de esta universidad.
2/ Ver Giovanni Arrighi, « The Winding Paths of Capital. Interview by David Harvey », New Left Review, n° 56, mars-avril 2009.

Traducción: Faustino Eguberri para Viento Sur

Algunos recursos en la red:
+ En Wikipedia, se puede encontrar una biografía de David Harvey que incluye una bibliografía con la obra traducida al español
http://es.wikipedia.org/wiki/David_Harvey

+ En Rebelion están publicados algunos artículos y entrevistas con David Harvey
http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=David%20Harvey&inicio=0

+ Igualmente, la página de la correntroig publica el vídeo de una entrevista realizada por Atilio Boron así como algún artículo en castellano y catalán
http://www.correntroig.org/spip.php?auteur49&lang=ca

+ Algunos libros traducidos al español se pueden adquirir en
http://www.akal.com/autores/509/David-Harvey

+También en http://www.amorrortueditores.com/libro.php?p_id_libro=95]

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Al fin hemos logrado Acuerdos Básicos Compartidos

Vos el Soberano

Nos ha llegado una información precisa: todas las tropas militares y policiales se desmovilizaron en el Aguán, y Miguel Facussé anunció que tanto él como René Morales y Reinaldo Canales han decidido retirarse pacíficamente de esa región, junto con todos los jefes del narcotráfico, luego de haber firmado ante los campesinos y la sociedad de esa zona su compromiso para no entrometerse más en las tierras destinadas exclusivamente para reforma agraria, y dejar que en dicho valle todo mundo trabaje en paz y tranquilidad.

Por su parte, la administración pública actual junto con el alto empresariado y los gremios magisteriales y el gremio de la medicina han firmado un acuerdo en cual se garantiza por igual el respeto estricto a las conquistas salariales y sociales del magisterio y trabajadores de la salud, mientras toditos los maestros se han comprometido no solo a cumplir con todos los días de clases, sino a impulsar un proceso de calidad educativa que garantiza la formación humana e intelectual de una nueva generación comprometida con le ética, la sociedad y la política. En el acta firmada queda establecido un presupuesto para ambas ramas sociales en el cual al menos el cincuenta por ciento se destina a equipos pedagógicos y didácticos de educación, equipos de salud, medicina y todo tipo de atención y servicio para el alumnado y los pacientes.

También se nos ha informado que el Congreso no solo ha derogado lo de las ciudades modelo y la ley de empleo temporal, sino que se dispone a aprobar una resolución que revise las actas y el procedimiento que se dio el 28 de junio de 2009 para declarar nulas e ilegales las decisiones sobre la carta apócrifa de renuncia del presidente depuesto y el nombramiento de un nuevo presidente. De igual manera, existe la decisión de todos los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Fiscal General de reconocer la ilegalidad de los actos que avalaron el golpe de Estado, con la consecuente aceptación de de ser juzgados por traición a la patria.

Una noticia que ha llenado de euforia al país entero es la aprobación de una nueva política fiscal aceptada por empresarios y funcionarios públicos la cual asegura que cada persona natural y jurídica, sin excepción alguna, pagará impuestos conforme a sus reales ingresos, ganancias y propiedades.

Todo esto ocurre mientras el titular del Ejecutivo, Don Porfirio Lobo Sosa, decide dar plena prioridad a la implementación de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y al Reconciliación. Aseguran que tras convencerse de que no hay manera de que se depure la policía y las instituciones del sector justicia, Lobo Sosa decidió ser parte de una convocatoria nacional para emprender la búsqueda de Acuerdos Básicos Compartidos. Y curiosamente, todos los sectores oficiales de la resistencia han dejado de lado todas sus ocupaciones en su campaña electoral inútil para sumarse a construir propuestas desde consensos nacionales que salven al país de la barbarie en la que ya estábamos hundidos hasta antes de este 28 de diciembre.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y que nos pase por inocentes.