viernes, 29 de abril de 2011
Washington embarrancado
Por Alfred W. McCoy y Brett Reilly
Introducción del editor de Tom Dispatch
Las potencias imperiales se protegen de los riesgos. El ejemplo reciente más impresionante es Egipto. Mientras el Pentágono inyectaba dinero en las fuerzas armadas egipcias (aproximadamente 40.000 millones de dólares desde 1979), gracias a WikiLeaks sabemos que el gobierno entregaba montos mucho más pequeños (millones, no miles de millones) a diversas “organizaciones financiadas por el gobierno de EE.UU.” con ciertas relaciones con el Congreso o con los partidos demócrata y republicano. Parte de ese dinero, a su vez, se invertía en “campañas de construcción de la democracia” orientadas a enseñar a jóvenes activistas egipcios cómo organizar un movimiento contra su gobernante autocrático, cómo hacer mejor uso de las redes sociales, etc.
En otras palabras, en Egipto (y en otros sitios de Medio Oriente) Washington financiaba tanto a los autócratas como a los jóvenes activistas que se les oponían y quienes jugaron un papel crucial en Egipto en el movimiento de la Plaza Tahrir que derrocó al presidente Hosni Mubarak. Como dijo al New York Times uno de los activistas: “Aunque apreciamos el entrenamiento que recibimos a través de las ONG patrocinadas por el gobierno de EE.UU., y nos ayudaron en nuestras luchas, somos conscientes de que el mismo gobierno también entrenó al servicio de investigación de seguridad del Estado, responsable del acoso y encarcelamiento de muchos de nosotros”.
Mientras tanto, gracias a otros documentos del Departamento de Estado publicados recientemente por WikiLeaks, sabemos que, por lo menos en un país de Medio Oriente donde Washington no apoyó con entusiasmo al autócrata local –Siria– el Departamento de Estado canalizó cantidades importantes de dinero hacia el “financiamiento secreto de… grupos políticos opositores y proyectos relacionados, incluido un canal de televisión satelital que transmite programación antigubernamental al el país”. Preparaba, en otras palabras, una nueva elite para un futuro “cambio de régimen”.
Es una especie de grotesca ironía que una parte significativa del alto comando militar egipcio haya estado a finales de enero en Virginia del Norte, asistiendo a una reunión anual del Comité de Cooperación Militar Egipto-EE.UU., cuando se armó la grande en la Plaza Tahrir, gracias a esos activistas egipcios, algunos entrenados con dinero de Washington. La creación o apoyo de elites, como escriben Alfred McCoy y Brett Reilly, siempre ha sido crucial en el manejo de los imperios globales. E incluso las elites clientes es uno de los temas a los que pocas veces se dedica mucha atención, a pesar de que Gran Bretaña, por ejemplo, gobernó durante interminables décadas el Raj Indio con eficiencia impresionante, aunque opresora, con una cantidad sorprendentemente pequeña de personal de Inglaterra. ¿De qué otra manera, después de todo, podía seguir existiendo un imperio global? Y sin embargo, a medida que decrece la fuerza y la influencia de la gran potencia, esas apuestas –como la que Washington hizo en Egipto– comienzan a salir mal, desde un punto de vista imperial. Si McCoy, colaborador regular de TomDispatch y autor reciente de Policing America’s Empire, y Reilly tienen razón, el toque de Washington cuando se trata de mantener en línea a elites locales puede ciertamente haberse embarrancado. Tom
Washington embarrancado
Un imperio de autócratas, aristócratas y matones uniformados comienza a tambalearse
Alfred W. McCoy y Brett Reilly
En uno de los accidentes afortunados de la historia, la yuxtaposición de dos eventos extraordinarios ha puesto al desnudo la arquitectura del poder global de EE.UU. En noviembre pasado, WikiLeaks salpicó retazos de cables de embajadas de EE.UU., cargados de comentarios abusivos sobre dirigentes nacionales de Argentina a Zimbabue, en las primeras planas de periódicos de todo el mundo. Entonces, solo unas pocas semanas más tarde, Medio Oriente hizo erupción en manifestaciones por la democracia contra los dirigentes autocráticos de la región, muchos de ellos estrechos aliados de EE.UU. cuyos puntos vulnerables se habían detallado convenientemente en esos mismos cables diplomáticos.
Repentinamente, se pudieron ver los fundamentos del orden mundial de EE.UU. basados significativamente en dirigentes nacionales que sirven a Washington como leales “elites subordinadas” que son, en realidad, una abigarrada colección de autócratas, aristócratas y matones uniformados. También quedó a la vista la lógica más amplia de decisiones de política exterior estadounidense durante el último medio siglo que de otra manera era inexplicable.
¿Por qué la CIA iba a arriesgarse a controversias en 1956, en el clímax de la Guerra Fría, derrocando a un líder tan aceptado como Sukarno en Indonesia o alentando el asesinato del autócrata católico Ngo Dinh Diem en Saigón en 1963? La respuesta -gracias a WikiLeaks y a la “primavera árabes” queda ahora mucho más clara– es que ambos eran subordinados elegidos por Washington hasta que el uno y el otro se convirtieron en insubordinados y descartables.
¿Por qué, medio siglo después, traicionó Washington sus supuestos principios democráticos respaldando al presidente egipcio Hosni Mubarak contra millones de manifestantes y luego, cuando flaqueó, utilizó su influencia para reemplazarlo, por lo menos inicialmente, por su jefe de inteligencia Omar Suleiman, un sujeto bien conocido por dirigir las cámaras de tortura de El Cairo (y prestárselas a Washington)? De nuevo, la respuesta es: porque ambos fueron subordinados fiables que habían servido durante mucho tiempo los intereses de Washington en ese crucial Estado árabe.
En todo Gran Medio Oriente, desde Túnez y Egipto a Bahréin y Yemen, las protestas democráticas amenazan con barrer a elites subordinadas cruciales para el despliegue del poder estadounidense. Por supuesto todos los imperios modernos se han basado en testaferros fiables para convertir su poder global en control local –y para la mayoría, en cuanto esas elites comenzaban a agitarse, a ser impertinentes y fijar sus propias intenciones, llegó también el momento en el que quedó claro que el colapso imperial era una de las posibilidades.
Si las “revoluciones de terciopelo” que se extendieron por la Europa Oriental de 1989 dieron el toque de despedida al imperio soviético, las “revoluciones de jazmín” que se propagan por Medio Oriente podrían marcar el principio del fin del poder global estadounidense.
Los militares son puestos a cargo
Para comprender la importancia de las elites locales, hay que volver a los primeros días de la Guerra Fría cuando una Casa Blanca desesperada buscaba algo, cualquier cosa, que pudiera detener la propagación aparentemente imparable de lo que Washington veía como un sentimiento antiestadounidense y pro comunista. En diciembre de 1954, el Consejo Nacional de Seguridad (NSC) se reunió en la Casa Blanca para elaborar una estrategia que pudiera amansar a las poderosas fuerzas nacionalistas de cambio que crecían en el globo.
En toda Asia y África, una media docena de imperios europeos que habían garantizado el orden global durante más de un siglo daban paso a 100 nuevas naciones, muchas –desde el punto de vista de Washington– susceptibles de “subversión comunista”. En Latinoamérica había atisbos de oposición izquierdista a la creciente pobreza urbana y a la carencia de tierras en el campo.
Después de un análisis de las “amenazas” que enfrentaban a EE.UU. en Latinoamérica, el influyente secretario del Tesoro, George Humphrey, informó a sus colegas del NSC que deberían de “dejar de hablar tanto de democracia” y “apoyar dictaduras derechistas si sus políticas eran pro estadounidenses”. En ese momento, en un destello de visión estratégica, Dwight Eisenhower interrumpió para señalar que lo que Humphrey estaba diciendo, era en realidad: “Está bien si son nuestros hijueputas”.
Fue una ocasión memorable, porque el presidente de EE.UU. acababa de articular con total claridad el sistema de dominación global que Washington implementaría durante los 50 años siguientes, dejando de lado los principios democráticos a favor de una dura realpolitik de respaldo a cualquier dirigente fiable dispuesto a apoyar a EE.UU. construyendo así una red mundial de dirigentes nacionales (y a menudo nacionalistas) que pusieran, en un santiamén, las necesidades de Washington por encima de las de sus países.
Durante toda la Guerra Fría, EE.UU. favoreció a autócratas militares en Latinoamérica, aristócratas en todo Medio Oriente y una mezcla de demócratas y dictadores en Asia. En 1958 los golpes militares en Tailandia e Iraq concentraron repentinamente la atención en los militares del Tercer Mundo como fuerzas que había que considerar. Entonces el gobierno de Eisenhower decidió llevar a dirigentes militares extranjeros a EE.UU. para darles más “capacitación” con el fin de facilitar “‘el manejo’ de las fuerzas de cambio liberadas por el desarrollo” de esas naciones emergentes. Desde entonces, Washington canalizó ayuda militar hacia el cultivo de las fuerzas armadas de aliados y potenciales aliados en todo el mundo, mientras utilizaba “misiones de entrenamiento” para crear vínculos cruciales entre los militares de EE.UU. y los cuerpos de oficiales de un país tras otro, -o, donde las elites subordinadas no parecían serlo suficientemente, para ayudar a identificar dirigentes alternativos.
Cuando los presidentes civiles se insubordinaban entraba en acción la CIA promoviendo golpes que llevaron al poder a sucesores militares confiables –reemplazando al primer ministro iraní Mohamad Mossadeq, quien trató de nacionalizar el petróleo de su país, por el general Fazlollah Zahedi (y luego el joven Shah) en 1953; al presidente Sukarno por el general Suharto en Indonesia durante la década siguiente; y, claro está, al presidente Salvador Allende por el general Pinochet en Chile en 1973, por nombrar solo tres de los casos correspondientes.
En los primeros años del Siglo XXI, la confianza de Washington en los militares de sus Estados clientes no dejó de aumentar. EE.UU., por ejemplo, prodigó 1.300 millones de dólares de ayuda al año a los militares de Egipto, pero invirtió solo 250 millones de dólares al año en el desarrollo económico del país. Como resultado, cuando los manifestaciones estremecieron al régimen en El Cairo en enero pasado, como informó el New York Times, dio su resultado la inversión de treinta años cuando los generales estadounidenses… y agentes de inteligencia llamaron sin bombo ni platillos… a los amigos con los que se habían entrenado”, incitando exitosamente a que el ejército apoyara una “transición pacífica” hacia, claro está, un régimen militar.
En otros sitios de Medio Oriente, Washington ha seguido, desde los años cincuenta, la preferencia imperial británica por aristócratas árabes privilegiando a aliados que incluyeron al shah (Irán), sultanes ( Abu Dabi, Omán), emires (Bahréin, Kuwait, Qatar, Dubai), y reyes (Arabia Saudí, Jordania, Marruecos). Por toda esa vasta y volátil región desde Marruecos a Irán, Washington cortejó a esos regímenes monárquicos con alianzas militares, sistemas de armas estadounidenses, apoyo de la CIA a la seguridad local, un refugio seguro estadounidense para su capital y favores especiales para sus elites, incluido el acceso a instituciones educativas en EE.UU. o escuelas en el exterior del Departamento de Defensa para sus hijos.
En 2005, la secretaria de Estado Condoleezza Rice resumió este historial como sigue: “Durante 60 años, EE.UU. buscó la estabilidad a costa de la democracia… en Medio Oriente, y no logramos ni lo uno ni lo otro.”
Cómo solía funcionar
EE.UU. no es de ninguna manera el primer poder hegemónico que basó su poder global en la telaraña de vínculos personales con dirigentes locales. En los Siglos XVIII y XIX, Gran Bretaña pudo imperar sobre las olas (como EE.UU. después dominó los cielos), pero cuando llegó a tierra necesitó aliados locales, como por ejemplo imperios del pasado, que pudieran servir de intermediarios en el control de sociedades complejas y volátiles. De otra manera, ¿cómo podría una pequeña nación insular de solo 40 millones con un ejército de solo 99.000 hombres gobernar un imperio global de unos 400 millones, casi un cuarto de toda la humanidad?
Desde 1850 a 1950, Gran Bretaña controló sus colonias mediante una serie extraordinaria de aliados locales –desde los jefes de las islas Fiji a los sultanes malayos, maharajás indios y emires africanos. Simultáneamente, mediante elites subordinadas, Gran Bretaña reinó sobre un “imperio informal” que incluía emperadores (de Pekín a Estambul), reyes (de Bangkok a El Cairo) y presidentes (de Buenos Aires a Caracas). En su clímax en 1880, el imperio informal de Gran Bretaña en Latinoamérica, Medio Oriente y China era mayor en población que sus posesiones coloniales formales en India y África. Todo su imperio global, que cubría casi la mitad de la humanidad, se basó en esos finos vínculos de cooperación con elites locales leales.
Después de cuatro siglos de incesante expansión imperial, sin embargo, los cinco principales imperios europeos en ultramar fueron repentinamente borrados del globo en un cuarto de siglo de descolonización. Entre 1947 y 1974 los imperios belga, británico, holandés, francés y portugués desaparecieron rápidamente de Asia y África, cediendo el paso a cien nuevas naciones, más de la mitad de los actuales Estados soberanos. Al buscar una explicación de este repentino y arrollador cambio, la mayoría de los eruditos están de acuerdo con el historiador imperial británico Ronald Robinson, quien genialmente argumentó que “cuando a los gobernantes coloniales se les acabaron los colaboracionistas indígenas”, su poder comenzó a palidecer.
Durante la Guerra Fría, que coincidió con esta era de rápida descolonización, las dos superpotencias del mundo volvieron a los mismos métodos utilizando regularmente sus agencias de espionaje para manipular a los dirigentes de los Estados recientemente independizados. El KGB de la Unión Soviética y sus sustitutos como el Stasi de Alemania Oriental y Securitate en Rumania impusieron la conformidad política en los 14 Estados satélites soviéticos en Europa Oriental y desafiaron a EE.UU. en la busca de aliados leales en el Tercer Mundo. Simultáneamente, la CIA controló las lealtades de presidentes, autócratas y dictadores en cuatro continentes, utilizando golpes, sobornos y penetración clandestina para controlar y, cuando fue necesario, eliminar a dirigentes fastidiosos.
En una era de sentimiento nacionalista, sin embargo, la lealtad de las elites locales resultó ser un asunto complejo. Muchas eran impulsadas por lealtades conflictivas y a menudo profundos sentimientos de nacionalismo, lo que significaba que había que controlarlas muy de cerca. Tan críticas eran esas elites subordinadas, y tan problemáticas eran sus repetidas insubordinaciones, que la CIA lanzó repetidamente arriesgadas operaciones clandestinas para controlarlas, provocando algunas de las grandes crisis de la Guerra Fría.
Ante el aumento de su sistema de control global en una era de independencia posterior a la Segunda Guerra Mundial, Washington no pudo seguir trabajando simplemente con testaferros o marionetas, sino con aliados que –aunque desde posiciones más débiles– todavía trataban de maximizar lo que consideraban los intereses de sus naciones (así como los suyos propios). Incluso en la cima del poder global estadounidense en los años cincuenta, cuando su dominación era casi indiscutible, Washington se vio obligado a duras negociaciones con Raymond Magsaysay en las Filipinas, el autócrata sudcoreano Syngman Rhee y Ngo Dinh Diem de Vietnam del Sur.
En Corea del Sur durante los años sesenta, por ejemplo, el general Park Chung Hee, entonces presidente, negoció despliegues de tropas a Vietnam por miles de millones de dólares de EE.UU. para el desarrollo, que ayudaron a activar el “milagro” económico del país. Al hacerlo, Washington pagó la cuenta, pero consiguió lo que más quería: 50.000 de esos duros soldados coreanos como ayudantes pagados para su impopular guerra de Vietnam.
El mundo después de la Guerra Fría
Después de que cayó el Muro de Berlín en 1989, al terminar la Guerra Fría Moscú perdió rápidamente sus Estados satélites de Estonia a Azerbaiyán, cuando los sustitutos soviéticos, otrora leales, fueron derrocados o abandonaron el barco a la deriva del imperio. Para Washington, el “vencedor” y pronto la “única superpotencia” del planeta Tierra, el mismo proceso comenzaría pronto, pero a un ritmo mucho más lento.
Durante las dos décadas siguientes, la globalización promovió un sistema multipolar de potencias ascendientes en Pekín, Nueva Delhi, Moscú, Ankara y Brasilia, incluso mientras un sistema desnacionalizado de poder corporativo reducía la dependencia de las economías en desarrollo de algún Estado en especial, por imperial que fuera. Con la decadencia de su capacidad de controlar a las elites, Washington ha enfrentado la competencia ideológica del fundamentalismo islámico, de los regímenes reguladores europeos, del capitalismo de Estado chino y de la creciente marea de nacionalismo económico en Latinoamérica.
A medida que el poder y la influencia de EE.UU. disminuían, los intentos de Washington de controlar a sus elites comenzaron a fallar, a menudo de manera espectacular –incluyendo sus esfuerzos por derrocar a su pesadilla, Hugo Chávez de Venezuela, en un golpe chapucero en 2002, de separar a su aliado Mijeil Saakashvili de Georgia de la órbita rusa en 2008, y de deponer a su némesis Mahmud Ahmadineyad en las elecciones iraníes de 2009. Donde otrora bastaba un golpe de la CIA o dinero clandestino para derrotar a un antagonista, el gobierno de Bush necesitó una invasión masiva para derrocar a un solo dictador engorroso, Sadam Hussein. Incluso entonces vio que sus planes para cambios subsiguientes de régimen en Siria e Irán se bloquearon cuando esos Estados ayudaron, en su lugar, a una devastadora insurgencia contra las fuerzas de EE.UU. dentro de Iraq.
De la misma manera, a pesar de inyecciones de miles de millones de dólares de ayuda extranjera, a Washington le ha resultado casi imposible controlar al presidente afgano que instaló en el poder, Hamid Karzai, quien resumió memorablemente ante los enviados estadounidenses su díscola relación con Washington como sigue: “Si buscáis un títere, y lo llamáis socio, no. Si buscáis un socio, sí.”
Entonces, a finales de 2010, WikiLeaks comenzó a distribuir esos miles de cables diplomáticos estadounidenses que ofrecen visiones no censuradas del control debilitado de Washington sobre el sistema de poder por medio de sustitutos que construyó durante 50 años. Al leer esos documentos, el periodista israelí Aluf Benn de Haaretz pudo ver “la caída del imperio estadounidense, la decadencia de una superpotencia que gobernó el mundo a fuerza de su supremacía militar y económica”. “Los embajadores estadounidenses”, agregó “…ya no son recibidos en las capitales del mundo como ‘altos comisionados’… [son] burócratas cansados [quienes] pasan sus días escuchando aburridos las conversaciones de sus anfitriones, sin recordarles quién es la superpotencia y quién es el Estado cliente”.
Por cierto, lo que muestran los documentos de WikiLeaks es un Departamento de Estado con dificultades para manejar por todos los medios posibles un sistema global desafiante de elites cada vez más insubordinadas –a través de intrigas para reunir información e inteligencia necesaria, actos amistosos con el propósito de comprar conformidad, amenazas para forzar a cooperar y miles de millones de dólares de ayuda malgastados para comprar influencia. A principios de 2009, por ejemplo, el Departamento de Estado instruyó a sus embajadas de todo el mundo para que jugaran a ser policía imperial recolectando datos exhaustivos sobre dirigentes locales, incluyendo “direcciones de correo electrónico, números de teléfono y fax, huellas digitales, imágenes faciales, ADN, y escaneado de ojos”. Mostrando su necesidad, como cualquier gobernador colonial, de información incriminatoria sobre la gente del lugar, el Departamento de Estado también presionó a su embajada en Bahréin por medio de sórdidos detalles, dañinos en una sociedad islámica, sobre los príncipes herederos del reino, y preguntó: “¿Hay alguna información derogatoria sobre alguno de los príncipes? ¿Bebe alcohol alguno de los príncipes? ¿Consumen drogas algunos de ellos?”
Con la arrogancia de enviados de los últimos días del imperio, los diplomáticos estadounidenses parecieron buscar poder para dominar, desdeñando “la postura neo-otomana de los turcos en Medio Oriente y los Balcanes”, o conociendo las debilidades de sus elites subordinadas, por ejemplo la “voluptuosa rubia” enfermera del coronel Muamar Gadafi, el morboso miedo a los golpes militares del presidente paquistaní Asif Ali Zardari o los 52 millones de dólares de fondos robados del vicepresidente afgano Ahmad Zia Masud.
A medida que su influencia disminuye, sin embargo, Washington descubre que muchos de sus aliados locales elegidos son cada vez más insubordinados o irrelevantes, en especial en el estratégico Medio Oriente. A mediados de 2009, por ejemplo, el embajador de EE.UU. en Túnez informó de que “el presidente Ben Ali… y su régimen han perdido contacto con el pueblo tunecino”, y se basa “en la policía para mantener el control”, mientras “aumenta la corrupción en su círculo íntimo” y “aumentan los riesgos para la estabilidad del régimen a largo plazo”. A pesar de ello, el enviado estadounidense solo pudo recomendar que Washington “reduzca la crítica pública” y en su lugar se base sólo en “la franqueza privada a alto nivel” –una política que no produjo ninguna reforma antes de que las manifestaciones derrocaran al régimen solo 18 meses después.
De la misma manera, a finales de 2008, el embajador estadounidense en El Cairo temía que “la democracia egipcia y los esfuerzos por los derechos humanos… están siendo sofocados”. Sin embargo, como admitió la embajada, “no quisiéramos ver la posibilidad de que haya complicaciones para los intereses regionales de EE.UU. si el lazo entre EE.UU. y Egipto se debilitara seriamente”. Cuando Mubarak visitó Washington unos meses después, la embajada instó a la Casa Blanca “a restaurar el ambiente cálido que ha caracterizado tradicionalmente la cooperación entre EE.UU. y Egipto”. Y así, en junio de 2009, solo 18 meses antes de la caída del presidente egipcio, el presidente Obama saludó a ese dictador útil como “un aliado incondicional… una fuerza de la estabilidad y el bien en la región”.
Mientras se desarrollaba la crisis en la Plaza Tahrir en El Cairo, el respetado líder opositor Mohamed El-Baradei se quejó amargamente de que Washington estaba empujando a “todo el mundo árabe hacia la radicalización con su política inepta de apoyo a la presión”. Después de 40 años de dominación estadounidense, el Medio Oriente era, dijo, “una colección de Estados fallidos que no agregan nada a la humanidad o a la ciencia” porque “no se ha enseñado a la gente a pensar o actuar y se le dio deliberadamente una educación inferior”.
A falta de una guerra global capaz de barrer simplemente un imperio, la decadencia de una gran potencia frecuentemente es un asunto espasmódico, doloroso, prolongado. Aparte del deterioro de las dos guerras estadounidenses en Iraq y Afganistán hacia algo que no está tan lejos de una derrota, la capital de la nación se retuerce ahora en la crisis fiscal, la moneda de la nación pierde su solvencia y los antiguos aliados forjan lazos económicos e incluso militares con el rival chino. A todo esto tenemos que agregar ahora la posible pérdida de testaferros leales en todo Medio Oriente.
Durante más de 50 años, a Washington le ha ido bien con un sistema de poder global basado en elites subordinadas. Ese sistema facilitó otrora la extensión de la influencia estadounidense a todo el mundo con una eficiencia sorprendente y (hablando relativamente) economías de fuerza. Ahora, sin embargo, esos leales aliados se parecen cada vez más a un imperio de Estados fallidos o insubordinados. Que no quepa duda: es probable que la degradación o el fin de medio siglo de semejantes lazos haga embarrancar a Washington.
Alfred W. McCoy es profesor de historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, colaborador regular de TomDispatch y autor de Policing America’s Empire: The United States, the Philippines, and the Rise of the Surveillance State. También convocó al proyecto “Imperios en transición”, un grupo de trabajo global de 140 historiadores de universidades en cuatro continentes. Los resultados de sus primeras reuniones fueron publicados como Colonial Crucible: Empire in the Making of the Modern American State, y los resultados de su última conferencia, en Barcelona, en junio pasado, aparecerán el próximo año como Endless Empires: Spain’s Retreat, Europe’s Eclipse, and America’s Decline.
Brett Reilly es estudiante de posgrado de historia en la Universidad Wisconsin-Madison, donde estudia política exterior de EE.UU. en Asia.
Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175383/
Introducción del editor de Tom Dispatch
Las potencias imperiales se protegen de los riesgos. El ejemplo reciente más impresionante es Egipto. Mientras el Pentágono inyectaba dinero en las fuerzas armadas egipcias (aproximadamente 40.000 millones de dólares desde 1979), gracias a WikiLeaks sabemos que el gobierno entregaba montos mucho más pequeños (millones, no miles de millones) a diversas “organizaciones financiadas por el gobierno de EE.UU.” con ciertas relaciones con el Congreso o con los partidos demócrata y republicano. Parte de ese dinero, a su vez, se invertía en “campañas de construcción de la democracia” orientadas a enseñar a jóvenes activistas egipcios cómo organizar un movimiento contra su gobernante autocrático, cómo hacer mejor uso de las redes sociales, etc.
En otras palabras, en Egipto (y en otros sitios de Medio Oriente) Washington financiaba tanto a los autócratas como a los jóvenes activistas que se les oponían y quienes jugaron un papel crucial en Egipto en el movimiento de la Plaza Tahrir que derrocó al presidente Hosni Mubarak. Como dijo al New York Times uno de los activistas: “Aunque apreciamos el entrenamiento que recibimos a través de las ONG patrocinadas por el gobierno de EE.UU., y nos ayudaron en nuestras luchas, somos conscientes de que el mismo gobierno también entrenó al servicio de investigación de seguridad del Estado, responsable del acoso y encarcelamiento de muchos de nosotros”.
Mientras tanto, gracias a otros documentos del Departamento de Estado publicados recientemente por WikiLeaks, sabemos que, por lo menos en un país de Medio Oriente donde Washington no apoyó con entusiasmo al autócrata local –Siria– el Departamento de Estado canalizó cantidades importantes de dinero hacia el “financiamiento secreto de… grupos políticos opositores y proyectos relacionados, incluido un canal de televisión satelital que transmite programación antigubernamental al el país”. Preparaba, en otras palabras, una nueva elite para un futuro “cambio de régimen”.
Es una especie de grotesca ironía que una parte significativa del alto comando militar egipcio haya estado a finales de enero en Virginia del Norte, asistiendo a una reunión anual del Comité de Cooperación Militar Egipto-EE.UU., cuando se armó la grande en la Plaza Tahrir, gracias a esos activistas egipcios, algunos entrenados con dinero de Washington. La creación o apoyo de elites, como escriben Alfred McCoy y Brett Reilly, siempre ha sido crucial en el manejo de los imperios globales. E incluso las elites clientes es uno de los temas a los que pocas veces se dedica mucha atención, a pesar de que Gran Bretaña, por ejemplo, gobernó durante interminables décadas el Raj Indio con eficiencia impresionante, aunque opresora, con una cantidad sorprendentemente pequeña de personal de Inglaterra. ¿De qué otra manera, después de todo, podía seguir existiendo un imperio global? Y sin embargo, a medida que decrece la fuerza y la influencia de la gran potencia, esas apuestas –como la que Washington hizo en Egipto– comienzan a salir mal, desde un punto de vista imperial. Si McCoy, colaborador regular de TomDispatch y autor reciente de Policing America’s Empire, y Reilly tienen razón, el toque de Washington cuando se trata de mantener en línea a elites locales puede ciertamente haberse embarrancado. Tom
Washington embarrancado
Un imperio de autócratas, aristócratas y matones uniformados comienza a tambalearse
Alfred W. McCoy y Brett Reilly
En uno de los accidentes afortunados de la historia, la yuxtaposición de dos eventos extraordinarios ha puesto al desnudo la arquitectura del poder global de EE.UU. En noviembre pasado, WikiLeaks salpicó retazos de cables de embajadas de EE.UU., cargados de comentarios abusivos sobre dirigentes nacionales de Argentina a Zimbabue, en las primeras planas de periódicos de todo el mundo. Entonces, solo unas pocas semanas más tarde, Medio Oriente hizo erupción en manifestaciones por la democracia contra los dirigentes autocráticos de la región, muchos de ellos estrechos aliados de EE.UU. cuyos puntos vulnerables se habían detallado convenientemente en esos mismos cables diplomáticos.
Repentinamente, se pudieron ver los fundamentos del orden mundial de EE.UU. basados significativamente en dirigentes nacionales que sirven a Washington como leales “elites subordinadas” que son, en realidad, una abigarrada colección de autócratas, aristócratas y matones uniformados. También quedó a la vista la lógica más amplia de decisiones de política exterior estadounidense durante el último medio siglo que de otra manera era inexplicable.
¿Por qué la CIA iba a arriesgarse a controversias en 1956, en el clímax de la Guerra Fría, derrocando a un líder tan aceptado como Sukarno en Indonesia o alentando el asesinato del autócrata católico Ngo Dinh Diem en Saigón en 1963? La respuesta -gracias a WikiLeaks y a la “primavera árabes” queda ahora mucho más clara– es que ambos eran subordinados elegidos por Washington hasta que el uno y el otro se convirtieron en insubordinados y descartables.
¿Por qué, medio siglo después, traicionó Washington sus supuestos principios democráticos respaldando al presidente egipcio Hosni Mubarak contra millones de manifestantes y luego, cuando flaqueó, utilizó su influencia para reemplazarlo, por lo menos inicialmente, por su jefe de inteligencia Omar Suleiman, un sujeto bien conocido por dirigir las cámaras de tortura de El Cairo (y prestárselas a Washington)? De nuevo, la respuesta es: porque ambos fueron subordinados fiables que habían servido durante mucho tiempo los intereses de Washington en ese crucial Estado árabe.
En todo Gran Medio Oriente, desde Túnez y Egipto a Bahréin y Yemen, las protestas democráticas amenazan con barrer a elites subordinadas cruciales para el despliegue del poder estadounidense. Por supuesto todos los imperios modernos se han basado en testaferros fiables para convertir su poder global en control local –y para la mayoría, en cuanto esas elites comenzaban a agitarse, a ser impertinentes y fijar sus propias intenciones, llegó también el momento en el que quedó claro que el colapso imperial era una de las posibilidades.
Si las “revoluciones de terciopelo” que se extendieron por la Europa Oriental de 1989 dieron el toque de despedida al imperio soviético, las “revoluciones de jazmín” que se propagan por Medio Oriente podrían marcar el principio del fin del poder global estadounidense.
Los militares son puestos a cargo
Para comprender la importancia de las elites locales, hay que volver a los primeros días de la Guerra Fría cuando una Casa Blanca desesperada buscaba algo, cualquier cosa, que pudiera detener la propagación aparentemente imparable de lo que Washington veía como un sentimiento antiestadounidense y pro comunista. En diciembre de 1954, el Consejo Nacional de Seguridad (NSC) se reunió en la Casa Blanca para elaborar una estrategia que pudiera amansar a las poderosas fuerzas nacionalistas de cambio que crecían en el globo.
En toda Asia y África, una media docena de imperios europeos que habían garantizado el orden global durante más de un siglo daban paso a 100 nuevas naciones, muchas –desde el punto de vista de Washington– susceptibles de “subversión comunista”. En Latinoamérica había atisbos de oposición izquierdista a la creciente pobreza urbana y a la carencia de tierras en el campo.
Después de un análisis de las “amenazas” que enfrentaban a EE.UU. en Latinoamérica, el influyente secretario del Tesoro, George Humphrey, informó a sus colegas del NSC que deberían de “dejar de hablar tanto de democracia” y “apoyar dictaduras derechistas si sus políticas eran pro estadounidenses”. En ese momento, en un destello de visión estratégica, Dwight Eisenhower interrumpió para señalar que lo que Humphrey estaba diciendo, era en realidad: “Está bien si son nuestros hijueputas”.
Fue una ocasión memorable, porque el presidente de EE.UU. acababa de articular con total claridad el sistema de dominación global que Washington implementaría durante los 50 años siguientes, dejando de lado los principios democráticos a favor de una dura realpolitik de respaldo a cualquier dirigente fiable dispuesto a apoyar a EE.UU. construyendo así una red mundial de dirigentes nacionales (y a menudo nacionalistas) que pusieran, en un santiamén, las necesidades de Washington por encima de las de sus países.
Durante toda la Guerra Fría, EE.UU. favoreció a autócratas militares en Latinoamérica, aristócratas en todo Medio Oriente y una mezcla de demócratas y dictadores en Asia. En 1958 los golpes militares en Tailandia e Iraq concentraron repentinamente la atención en los militares del Tercer Mundo como fuerzas que había que considerar. Entonces el gobierno de Eisenhower decidió llevar a dirigentes militares extranjeros a EE.UU. para darles más “capacitación” con el fin de facilitar “‘el manejo’ de las fuerzas de cambio liberadas por el desarrollo” de esas naciones emergentes. Desde entonces, Washington canalizó ayuda militar hacia el cultivo de las fuerzas armadas de aliados y potenciales aliados en todo el mundo, mientras utilizaba “misiones de entrenamiento” para crear vínculos cruciales entre los militares de EE.UU. y los cuerpos de oficiales de un país tras otro, -o, donde las elites subordinadas no parecían serlo suficientemente, para ayudar a identificar dirigentes alternativos.
Cuando los presidentes civiles se insubordinaban entraba en acción la CIA promoviendo golpes que llevaron al poder a sucesores militares confiables –reemplazando al primer ministro iraní Mohamad Mossadeq, quien trató de nacionalizar el petróleo de su país, por el general Fazlollah Zahedi (y luego el joven Shah) en 1953; al presidente Sukarno por el general Suharto en Indonesia durante la década siguiente; y, claro está, al presidente Salvador Allende por el general Pinochet en Chile en 1973, por nombrar solo tres de los casos correspondientes.
En los primeros años del Siglo XXI, la confianza de Washington en los militares de sus Estados clientes no dejó de aumentar. EE.UU., por ejemplo, prodigó 1.300 millones de dólares de ayuda al año a los militares de Egipto, pero invirtió solo 250 millones de dólares al año en el desarrollo económico del país. Como resultado, cuando los manifestaciones estremecieron al régimen en El Cairo en enero pasado, como informó el New York Times, dio su resultado la inversión de treinta años cuando los generales estadounidenses… y agentes de inteligencia llamaron sin bombo ni platillos… a los amigos con los que se habían entrenado”, incitando exitosamente a que el ejército apoyara una “transición pacífica” hacia, claro está, un régimen militar.
En otros sitios de Medio Oriente, Washington ha seguido, desde los años cincuenta, la preferencia imperial británica por aristócratas árabes privilegiando a aliados que incluyeron al shah (Irán), sultanes ( Abu Dabi, Omán), emires (Bahréin, Kuwait, Qatar, Dubai), y reyes (Arabia Saudí, Jordania, Marruecos). Por toda esa vasta y volátil región desde Marruecos a Irán, Washington cortejó a esos regímenes monárquicos con alianzas militares, sistemas de armas estadounidenses, apoyo de la CIA a la seguridad local, un refugio seguro estadounidense para su capital y favores especiales para sus elites, incluido el acceso a instituciones educativas en EE.UU. o escuelas en el exterior del Departamento de Defensa para sus hijos.
En 2005, la secretaria de Estado Condoleezza Rice resumió este historial como sigue: “Durante 60 años, EE.UU. buscó la estabilidad a costa de la democracia… en Medio Oriente, y no logramos ni lo uno ni lo otro.”
Cómo solía funcionar
EE.UU. no es de ninguna manera el primer poder hegemónico que basó su poder global en la telaraña de vínculos personales con dirigentes locales. En los Siglos XVIII y XIX, Gran Bretaña pudo imperar sobre las olas (como EE.UU. después dominó los cielos), pero cuando llegó a tierra necesitó aliados locales, como por ejemplo imperios del pasado, que pudieran servir de intermediarios en el control de sociedades complejas y volátiles. De otra manera, ¿cómo podría una pequeña nación insular de solo 40 millones con un ejército de solo 99.000 hombres gobernar un imperio global de unos 400 millones, casi un cuarto de toda la humanidad?
Desde 1850 a 1950, Gran Bretaña controló sus colonias mediante una serie extraordinaria de aliados locales –desde los jefes de las islas Fiji a los sultanes malayos, maharajás indios y emires africanos. Simultáneamente, mediante elites subordinadas, Gran Bretaña reinó sobre un “imperio informal” que incluía emperadores (de Pekín a Estambul), reyes (de Bangkok a El Cairo) y presidentes (de Buenos Aires a Caracas). En su clímax en 1880, el imperio informal de Gran Bretaña en Latinoamérica, Medio Oriente y China era mayor en población que sus posesiones coloniales formales en India y África. Todo su imperio global, que cubría casi la mitad de la humanidad, se basó en esos finos vínculos de cooperación con elites locales leales.
Después de cuatro siglos de incesante expansión imperial, sin embargo, los cinco principales imperios europeos en ultramar fueron repentinamente borrados del globo en un cuarto de siglo de descolonización. Entre 1947 y 1974 los imperios belga, británico, holandés, francés y portugués desaparecieron rápidamente de Asia y África, cediendo el paso a cien nuevas naciones, más de la mitad de los actuales Estados soberanos. Al buscar una explicación de este repentino y arrollador cambio, la mayoría de los eruditos están de acuerdo con el historiador imperial británico Ronald Robinson, quien genialmente argumentó que “cuando a los gobernantes coloniales se les acabaron los colaboracionistas indígenas”, su poder comenzó a palidecer.
Durante la Guerra Fría, que coincidió con esta era de rápida descolonización, las dos superpotencias del mundo volvieron a los mismos métodos utilizando regularmente sus agencias de espionaje para manipular a los dirigentes de los Estados recientemente independizados. El KGB de la Unión Soviética y sus sustitutos como el Stasi de Alemania Oriental y Securitate en Rumania impusieron la conformidad política en los 14 Estados satélites soviéticos en Europa Oriental y desafiaron a EE.UU. en la busca de aliados leales en el Tercer Mundo. Simultáneamente, la CIA controló las lealtades de presidentes, autócratas y dictadores en cuatro continentes, utilizando golpes, sobornos y penetración clandestina para controlar y, cuando fue necesario, eliminar a dirigentes fastidiosos.
En una era de sentimiento nacionalista, sin embargo, la lealtad de las elites locales resultó ser un asunto complejo. Muchas eran impulsadas por lealtades conflictivas y a menudo profundos sentimientos de nacionalismo, lo que significaba que había que controlarlas muy de cerca. Tan críticas eran esas elites subordinadas, y tan problemáticas eran sus repetidas insubordinaciones, que la CIA lanzó repetidamente arriesgadas operaciones clandestinas para controlarlas, provocando algunas de las grandes crisis de la Guerra Fría.
Ante el aumento de su sistema de control global en una era de independencia posterior a la Segunda Guerra Mundial, Washington no pudo seguir trabajando simplemente con testaferros o marionetas, sino con aliados que –aunque desde posiciones más débiles– todavía trataban de maximizar lo que consideraban los intereses de sus naciones (así como los suyos propios). Incluso en la cima del poder global estadounidense en los años cincuenta, cuando su dominación era casi indiscutible, Washington se vio obligado a duras negociaciones con Raymond Magsaysay en las Filipinas, el autócrata sudcoreano Syngman Rhee y Ngo Dinh Diem de Vietnam del Sur.
En Corea del Sur durante los años sesenta, por ejemplo, el general Park Chung Hee, entonces presidente, negoció despliegues de tropas a Vietnam por miles de millones de dólares de EE.UU. para el desarrollo, que ayudaron a activar el “milagro” económico del país. Al hacerlo, Washington pagó la cuenta, pero consiguió lo que más quería: 50.000 de esos duros soldados coreanos como ayudantes pagados para su impopular guerra de Vietnam.
El mundo después de la Guerra Fría
Después de que cayó el Muro de Berlín en 1989, al terminar la Guerra Fría Moscú perdió rápidamente sus Estados satélites de Estonia a Azerbaiyán, cuando los sustitutos soviéticos, otrora leales, fueron derrocados o abandonaron el barco a la deriva del imperio. Para Washington, el “vencedor” y pronto la “única superpotencia” del planeta Tierra, el mismo proceso comenzaría pronto, pero a un ritmo mucho más lento.
Durante las dos décadas siguientes, la globalización promovió un sistema multipolar de potencias ascendientes en Pekín, Nueva Delhi, Moscú, Ankara y Brasilia, incluso mientras un sistema desnacionalizado de poder corporativo reducía la dependencia de las economías en desarrollo de algún Estado en especial, por imperial que fuera. Con la decadencia de su capacidad de controlar a las elites, Washington ha enfrentado la competencia ideológica del fundamentalismo islámico, de los regímenes reguladores europeos, del capitalismo de Estado chino y de la creciente marea de nacionalismo económico en Latinoamérica.
A medida que el poder y la influencia de EE.UU. disminuían, los intentos de Washington de controlar a sus elites comenzaron a fallar, a menudo de manera espectacular –incluyendo sus esfuerzos por derrocar a su pesadilla, Hugo Chávez de Venezuela, en un golpe chapucero en 2002, de separar a su aliado Mijeil Saakashvili de Georgia de la órbita rusa en 2008, y de deponer a su némesis Mahmud Ahmadineyad en las elecciones iraníes de 2009. Donde otrora bastaba un golpe de la CIA o dinero clandestino para derrotar a un antagonista, el gobierno de Bush necesitó una invasión masiva para derrocar a un solo dictador engorroso, Sadam Hussein. Incluso entonces vio que sus planes para cambios subsiguientes de régimen en Siria e Irán se bloquearon cuando esos Estados ayudaron, en su lugar, a una devastadora insurgencia contra las fuerzas de EE.UU. dentro de Iraq.
De la misma manera, a pesar de inyecciones de miles de millones de dólares de ayuda extranjera, a Washington le ha resultado casi imposible controlar al presidente afgano que instaló en el poder, Hamid Karzai, quien resumió memorablemente ante los enviados estadounidenses su díscola relación con Washington como sigue: “Si buscáis un títere, y lo llamáis socio, no. Si buscáis un socio, sí.”
Entonces, a finales de 2010, WikiLeaks comenzó a distribuir esos miles de cables diplomáticos estadounidenses que ofrecen visiones no censuradas del control debilitado de Washington sobre el sistema de poder por medio de sustitutos que construyó durante 50 años. Al leer esos documentos, el periodista israelí Aluf Benn de Haaretz pudo ver “la caída del imperio estadounidense, la decadencia de una superpotencia que gobernó el mundo a fuerza de su supremacía militar y económica”. “Los embajadores estadounidenses”, agregó “…ya no son recibidos en las capitales del mundo como ‘altos comisionados’… [son] burócratas cansados [quienes] pasan sus días escuchando aburridos las conversaciones de sus anfitriones, sin recordarles quién es la superpotencia y quién es el Estado cliente”.
Por cierto, lo que muestran los documentos de WikiLeaks es un Departamento de Estado con dificultades para manejar por todos los medios posibles un sistema global desafiante de elites cada vez más insubordinadas –a través de intrigas para reunir información e inteligencia necesaria, actos amistosos con el propósito de comprar conformidad, amenazas para forzar a cooperar y miles de millones de dólares de ayuda malgastados para comprar influencia. A principios de 2009, por ejemplo, el Departamento de Estado instruyó a sus embajadas de todo el mundo para que jugaran a ser policía imperial recolectando datos exhaustivos sobre dirigentes locales, incluyendo “direcciones de correo electrónico, números de teléfono y fax, huellas digitales, imágenes faciales, ADN, y escaneado de ojos”. Mostrando su necesidad, como cualquier gobernador colonial, de información incriminatoria sobre la gente del lugar, el Departamento de Estado también presionó a su embajada en Bahréin por medio de sórdidos detalles, dañinos en una sociedad islámica, sobre los príncipes herederos del reino, y preguntó: “¿Hay alguna información derogatoria sobre alguno de los príncipes? ¿Bebe alcohol alguno de los príncipes? ¿Consumen drogas algunos de ellos?”
Con la arrogancia de enviados de los últimos días del imperio, los diplomáticos estadounidenses parecieron buscar poder para dominar, desdeñando “la postura neo-otomana de los turcos en Medio Oriente y los Balcanes”, o conociendo las debilidades de sus elites subordinadas, por ejemplo la “voluptuosa rubia” enfermera del coronel Muamar Gadafi, el morboso miedo a los golpes militares del presidente paquistaní Asif Ali Zardari o los 52 millones de dólares de fondos robados del vicepresidente afgano Ahmad Zia Masud.
A medida que su influencia disminuye, sin embargo, Washington descubre que muchos de sus aliados locales elegidos son cada vez más insubordinados o irrelevantes, en especial en el estratégico Medio Oriente. A mediados de 2009, por ejemplo, el embajador de EE.UU. en Túnez informó de que “el presidente Ben Ali… y su régimen han perdido contacto con el pueblo tunecino”, y se basa “en la policía para mantener el control”, mientras “aumenta la corrupción en su círculo íntimo” y “aumentan los riesgos para la estabilidad del régimen a largo plazo”. A pesar de ello, el enviado estadounidense solo pudo recomendar que Washington “reduzca la crítica pública” y en su lugar se base sólo en “la franqueza privada a alto nivel” –una política que no produjo ninguna reforma antes de que las manifestaciones derrocaran al régimen solo 18 meses después.
De la misma manera, a finales de 2008, el embajador estadounidense en El Cairo temía que “la democracia egipcia y los esfuerzos por los derechos humanos… están siendo sofocados”. Sin embargo, como admitió la embajada, “no quisiéramos ver la posibilidad de que haya complicaciones para los intereses regionales de EE.UU. si el lazo entre EE.UU. y Egipto se debilitara seriamente”. Cuando Mubarak visitó Washington unos meses después, la embajada instó a la Casa Blanca “a restaurar el ambiente cálido que ha caracterizado tradicionalmente la cooperación entre EE.UU. y Egipto”. Y así, en junio de 2009, solo 18 meses antes de la caída del presidente egipcio, el presidente Obama saludó a ese dictador útil como “un aliado incondicional… una fuerza de la estabilidad y el bien en la región”.
Mientras se desarrollaba la crisis en la Plaza Tahrir en El Cairo, el respetado líder opositor Mohamed El-Baradei se quejó amargamente de que Washington estaba empujando a “todo el mundo árabe hacia la radicalización con su política inepta de apoyo a la presión”. Después de 40 años de dominación estadounidense, el Medio Oriente era, dijo, “una colección de Estados fallidos que no agregan nada a la humanidad o a la ciencia” porque “no se ha enseñado a la gente a pensar o actuar y se le dio deliberadamente una educación inferior”.
A falta de una guerra global capaz de barrer simplemente un imperio, la decadencia de una gran potencia frecuentemente es un asunto espasmódico, doloroso, prolongado. Aparte del deterioro de las dos guerras estadounidenses en Iraq y Afganistán hacia algo que no está tan lejos de una derrota, la capital de la nación se retuerce ahora en la crisis fiscal, la moneda de la nación pierde su solvencia y los antiguos aliados forjan lazos económicos e incluso militares con el rival chino. A todo esto tenemos que agregar ahora la posible pérdida de testaferros leales en todo Medio Oriente.
Durante más de 50 años, a Washington le ha ido bien con un sistema de poder global basado en elites subordinadas. Ese sistema facilitó otrora la extensión de la influencia estadounidense a todo el mundo con una eficiencia sorprendente y (hablando relativamente) economías de fuerza. Ahora, sin embargo, esos leales aliados se parecen cada vez más a un imperio de Estados fallidos o insubordinados. Que no quepa duda: es probable que la degradación o el fin de medio siglo de semejantes lazos haga embarrancar a Washington.
Alfred W. McCoy es profesor de historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, colaborador regular de TomDispatch y autor de Policing America’s Empire: The United States, the Philippines, and the Rise of the Surveillance State. También convocó al proyecto “Imperios en transición”, un grupo de trabajo global de 140 historiadores de universidades en cuatro continentes. Los resultados de sus primeras reuniones fueron publicados como Colonial Crucible: Empire in the Making of the Modern American State, y los resultados de su última conferencia, en Barcelona, en junio pasado, aparecerán el próximo año como Endless Empires: Spain’s Retreat, Europe’s Eclipse, and America’s Decline.
Brett Reilly es estudiante de posgrado de historia en la Universidad Wisconsin-Madison, donde estudia política exterior de EE.UU. en Asia.
Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175383/
En el corazón del imaginario popular
Cristiian Vitale
El cine es como el amor, si te atrapa, no hay manera de escapar.” La frase de Leonardo Favio que Martín Wain, editor, escritor y periodista, designa para introducir el libro La memoria de los ojos es sencillamente implacable. Es Favio y su simpleza contundente. Da, como aquellas canciones que se fundieron con el imaginario popular de fines de los ’60 (“Fuiste mía un verano”, “Ella, ella ya me olvidó”), directo en el corazón del pueblo, sobrevolando bien alto cada instancia de la razón, el análisis o el intelecto. Es, lisa y llanamente, poesía vital. Poesía, entonces, más amor, riesgo, intuición y libertad creativa son los tópicos-eje en que Wain y siete plumas de su condición se apoyaron para ensayar una aproximación holística a la filmografía del hombre nacido hace 72 años en Luján de Cuyo. “Fabio es muchas cosas a la vez. Se puede decir que es un artista puro e hipersensible cuyo talento lo trasciende, alguien que a los 25 años, con escasa formación y casi sin proponérselo, pergeña su primera joya y sacude el cine argentino”, refresca Pablo Perantuono, una de las plumas, a quien le tocó escribir sobre El romance de Aniceto y la Francisca, film que sucedió a su ópera prima: Crónica de un niño solo.
La memoria de los ojos, producido por el grupo de gestión cultural La Nave de los Sueños y la editorial La Otra Boca –con apoyo de la Biblioteca Nacional y el Incaa–, expone una sinopsis bañada con historias de producción, anécdotas de rodajes, material inédito, fotos de altísima calidad y testimonios de protagonistas de cada película del cineasta. Empieza por El amigo, aquel cortometraje rodado en 1960 que nació como fruto de un acto de amor y fragilidad, según Wain traduce de Favio: “El corto nació como una hipoteca que yo tenía con quien era mi compañera de entonces –María Vaner–. Todas las mañanas le decía que me iba a estudiar cine con Torre Nilsson, cuando en realidad me quedaba en el bar de la esquina, tomaba un café con leche y me ponía a leer el diario. Le decía eso para que no se me piantara, porque tenía miedo de que se fuera con un intelectual o algún tipo de cine”. Y termina en Aniceto, su última producción.
“A mí me tocó trabajar sobre El romance del Aniceto y la Francisca. Fue enterarme cómo Favio descubrió a Federico Luppi en un sótano de la calle Corrientes, o sea, en el off de los ’60. Cómo decidió que reemplace a Palito Ortega (Favio quería popularidad), su Aniceto hasta entonces. Cómo se enamoró de las protagonistas (Elsa Daniel y María Vaner, su mujer) y cómo descubrió, por primera vez, que en la potencia visual de las imágenes, gracias a Juan José Stagnaro, su director de fotografía, podía encontrar esa poesía que tanto anhelaba para su obra; cómo, gracias a una cámara, el cuento que se proponía contar podía conmover con todo el abanico de posibilidades que le ofrece el cine”, sigue Perantuono, en una doble operación de revisión y descubrimiento. La de Paulo Pécora, por caso, encargado de ubicar la lupa en Crónica de un niño solo (1965) y sus efectos.
“El cine de Favio me emociona por su altísimo vuelo poético, por su infrecuente libertad, por el universo mágico al que nos convoca, pero también por su fuerte compromiso político y humano, por evocar sentimientos y valores relacionados con la amistad, la solidaridad y la lealtad entre iguales. Su cine está escrito en versos que conmueven, invitan a pensar y a involucrarse con lo real. Crónica, la película que me tocó a mí, concentra las preocupaciones humanas y las elecciones estéticas que se irían desarrollando a lo largo de toda su obra. Es una película fundamental en su trayectoria, porque sentó las bases de su estilo inconfundible e inigualable.”
De El dependiente (1969), Wain extractará que, además de ser el film más intimista y claustrofóbico del director, será el punto de inflexión entre un estilo austero y otro definitivamente a gran escala, nacional y popular. De Juan Moreira (1973), su cronista, Hernán Guerschuny, resaltará la sinonimia entre personaje y director (“bestia intuitiva, inmensa y sufrida (...) un superhombre marginal”), y refrescará que gran parte de su éxito popular tuvo que ver con la fecha y el clima del estreno: el 24 de marzo de 1973, un día antes de la asunción de Cámpora a la presidencia de la Nación. De Nazareno Cruz y el lobo (1975), Javier Firpo destacará su atmósfera fellinesca y el “estigma de Camero”, que empezó su carrera por el final (“Después de encarnar a Nazareno, no pude hacer nada más interesante”, Camero dixit). De Soñar soñar (1976), Mariano Kairuz dirá, entre otras varias cosas, que estéticamente no encuadró en el cine argentino de la época (comienzos de la dictadura). De Gatica, el Mono, el retorno de Favio al cine luego de quince años de ausencia, José María Brindisi volverá a revisar la mímesis entre director y personaje (como Moreira) pero con el agregado del derrotero peronista “aquello que pudo ser y no fue”. Por Perón, sinfonía del sentimiento, Sebastián Ramos hará justicia definiendo a Favio como un artista comprometido con su alma y uno de los últimos y más lúcidos testigos de aquella historia de amor. Y por Aniceto (2008) Constanza Bertolini redescubrirá a Favio como un tipo sensible a todas las formas del arte.
Recortes que, vistos en retrospectiva y globalmente, conforman una ruta de acceso sin baches al corazón del mendocino más querido. A un tipo nacido y reproducido en las vísceras de su pueblo. A un romántico, pasional y sin tibiezas, que no necesitó zambullirse en Tolstoi, Dumas o Víctor Hugo para ser después. Fue antes y por un camino lateral, sinuoso y desprejuiciado que lo conectó con el latir esencial de sus gentes. “Este trabajo fue también descubrir la calidad humana de un tipo que hacía del cariño y de la buena energía la quintaesencia de sus filmaciones. Un líder carismático que se hacía querer por todo el staff y que, gracias a eso, los convencía de encarar una aventura colectiva inolvidable”, resume Perantuono.
“Lo que más me llama la atención –tercia Pécora– es su corazón enorme entregado por completo a su misión, algo que, en comunión con su honestidad y talento, redunda en una obra que te conmueve, te arrastra, te inocula todo su cariño y pasión.”
Vargas Llosa, América Latina y la participación política
Rebelión
Por Juan Manuel Karg
Se encuentra desde hace algunos días en nuestro país el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Si nos guiáramos por los grandes medios de comunicación de la Argentina, deberíamos decir que el arribo de Vargas Llosa a nuestras pampas se debe a la presentación inaugural que realizó en la Feria Internacional del libro de Buenos Aires.
Debemos afirmar, además, que la presencia de Vargas Llosa tiene también que ver con la realización de un “conclave porteño” de derechas con ilustres invitados como José María Aznar, Arnold Schwarzenegger, y Carlos Alberto Montaner. Esta reunión, que tomó el nombre “The Populist Challenge to Latin American Liberty”, fue convocada por la Mont Pelerin Society, una institución fundada por Friederich Hayek, uno de los más afamados Chicago Boys. Tal como afirma el politólogo argentino Atilio Borón en una reciente nota de opinión, reuniones como esta “demuestran la agresiva internacionalización de la derecha, bajo la dirección general de Washington, y la importancia que le conceden a la “reconquista” de este continente” [1].
Me interesa, sin embargo, problematizar algunas de las nociones generales que Vargas Llosa planteó en su discurso de la Feria del Libro. En primer lugar su consideración de que “es el liberalismo quien defiende a la libertad: en la política, en la economía, en todos los campos de la vida”, ya que “siempre está el peligro de que el Estado atropelle esos derechos individuales”. Este tipo de argumentaciones han sido repetidas hasta el cansancio en nuestro continente en los años 90` para llevar a cabo una política predatoria y privatizadora de áreas estratégicas de las economías de nuestros países: “el área es deficitaria”, “hay una corrupción generalizada”. Con esa argumentación, la célebre frase de Margaret Thatcher condecoró un programa general en 4 siglas: “TINA, there is no alternative”. No hay alternativa al neoliberalismo. El fin de la historia, al decir de Fukuyama.
Sin embargo, los pueblos de Nuestra América, desde 1999 a esta parte, y en mayor o menor medida, han venido planteado un panorama que no se condice con esta idea ahistórica de supremacía neoliberal. El enfrentamiento franco y radical del eje ALBA a la hegemonía estadounidense, con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador a la cabeza, muestra que, mal que le pese a Thatcher y sus agoreros –los Vargas Llosa, Aznar y Montaner- si hay alternativa independiente y autónoma respecto a EEUU y el imperialismo.
Es interesante, en este punto, describir el concepto de democracia que permea tras la argumentación del escritor peruano. En su presentación afirmó, sin sonrojarse, que “Hoy día tenemos una izquierda democrática y una derecha democrática en muchos países. Uruguay, México, Brasil, Perú, Salvador, Chile son ejemplo de ello”. El carácter de democracia que Vargas Llosa encuentra en estos países tiene que ver con la idea de mera representación. Un esquema donde la política se hace sólo cada cuatro años (o en el mejor de los casos, cada dos). Mi “libertad individual” pasa por ir al cuarto oscuro, y elegir entre las múltiples opciones alguien que me represente.
Aparece la idea de lo político como algo externo, alejado del conjunto de la sociedad. La política la deben hacer otros, según esta visión. No nosotros. La paradoja se torna más irreverente cuando desde este nicho discursivo se critica, por ejemplo, a procesos que se plantean pasar a una democracia protagónica y participativa. El caso venezolano es el más interesante para trabajar, ya que allí se dan instancias cotidianas del quehacer político, como por ejemplo los Consejos Comunales, con dos leyes -2006 y 2009- que regulan su funcionamiento. ¿Este tipo de consideraciones aparece en algún momento en el discurso de Vargas Llosa? De ninguna manera. Si la crítica permanente al “caudillo” y “antidemocrático” Chávez, quién, paradójicamente, es el presidente contemporáneo que más elecciones disputó y ganó. ¿Puede un “caudillo” crear instancias alternativas al poder estatal, que, en cierta forma, debilitan su propio poder?
Podemos incluso ir un paso más allá y verificar si en algún país de los mencionados como ejemplos democráticos por el escritor peruano ha habido, en el último tiempo, algún proceso constituyente referido a la inclusión de minorías postergadas en los derechos ciudadanos. Este elemento, que si podemos verificar en Bolivia y Venezuela, no es menor ya que da cuenta de una efectiva apertura democrática para actores que no estaban incluidos en el quehacer político heredado del neoliberalismo.
Compartimos, para finalizar, la idea de Vargas Llosa de que en América Latina hemos sufrido “mucha intolerancia, mucho dogma, y la idea de que existe un Dios y una verdad única”. Desde esta parte de Nuestra América sólo podemos afirmar que dicha intolerancia y dogma han venido desde Washington, como bien afirma Atilio Borón. El Dios único del mercado y la sumisión al neoliberalismo –tanto en lo económico como en lo político- sólo produjeron saqueo a nuestras tierras. Afirmamos, sin temor a equivocarnos, que la misión de todas las organizaciones del campo popular de Nuestra América es impedir la “reconquista”, luchando palmo a palmo por la radicalización de los proyectos alternativos y autónomos a la hegemonía yanqui.
Juan Manuel Karg es Licenciado en Ciencia Política UBA / Militante de la Juventud Rebelde - Argentina
Nota:
[1] Borón, Atilio. “La derecha y su fábrica de mentir”. Vease online en: http://www.atilioboron.com/2011/04/la-derecha-y-su-fabrica-de-menti.html
Por Juan Manuel Karg
Se encuentra desde hace algunos días en nuestro país el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Si nos guiáramos por los grandes medios de comunicación de la Argentina, deberíamos decir que el arribo de Vargas Llosa a nuestras pampas se debe a la presentación inaugural que realizó en la Feria Internacional del libro de Buenos Aires.
Debemos afirmar, además, que la presencia de Vargas Llosa tiene también que ver con la realización de un “conclave porteño” de derechas con ilustres invitados como José María Aznar, Arnold Schwarzenegger, y Carlos Alberto Montaner. Esta reunión, que tomó el nombre “The Populist Challenge to Latin American Liberty”, fue convocada por la Mont Pelerin Society, una institución fundada por Friederich Hayek, uno de los más afamados Chicago Boys. Tal como afirma el politólogo argentino Atilio Borón en una reciente nota de opinión, reuniones como esta “demuestran la agresiva internacionalización de la derecha, bajo la dirección general de Washington, y la importancia que le conceden a la “reconquista” de este continente” [1].
Me interesa, sin embargo, problematizar algunas de las nociones generales que Vargas Llosa planteó en su discurso de la Feria del Libro. En primer lugar su consideración de que “es el liberalismo quien defiende a la libertad: en la política, en la economía, en todos los campos de la vida”, ya que “siempre está el peligro de que el Estado atropelle esos derechos individuales”. Este tipo de argumentaciones han sido repetidas hasta el cansancio en nuestro continente en los años 90` para llevar a cabo una política predatoria y privatizadora de áreas estratégicas de las economías de nuestros países: “el área es deficitaria”, “hay una corrupción generalizada”. Con esa argumentación, la célebre frase de Margaret Thatcher condecoró un programa general en 4 siglas: “TINA, there is no alternative”. No hay alternativa al neoliberalismo. El fin de la historia, al decir de Fukuyama.
Sin embargo, los pueblos de Nuestra América, desde 1999 a esta parte, y en mayor o menor medida, han venido planteado un panorama que no se condice con esta idea ahistórica de supremacía neoliberal. El enfrentamiento franco y radical del eje ALBA a la hegemonía estadounidense, con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador a la cabeza, muestra que, mal que le pese a Thatcher y sus agoreros –los Vargas Llosa, Aznar y Montaner- si hay alternativa independiente y autónoma respecto a EEUU y el imperialismo.
Es interesante, en este punto, describir el concepto de democracia que permea tras la argumentación del escritor peruano. En su presentación afirmó, sin sonrojarse, que “Hoy día tenemos una izquierda democrática y una derecha democrática en muchos países. Uruguay, México, Brasil, Perú, Salvador, Chile son ejemplo de ello”. El carácter de democracia que Vargas Llosa encuentra en estos países tiene que ver con la idea de mera representación. Un esquema donde la política se hace sólo cada cuatro años (o en el mejor de los casos, cada dos). Mi “libertad individual” pasa por ir al cuarto oscuro, y elegir entre las múltiples opciones alguien que me represente.
Aparece la idea de lo político como algo externo, alejado del conjunto de la sociedad. La política la deben hacer otros, según esta visión. No nosotros. La paradoja se torna más irreverente cuando desde este nicho discursivo se critica, por ejemplo, a procesos que se plantean pasar a una democracia protagónica y participativa. El caso venezolano es el más interesante para trabajar, ya que allí se dan instancias cotidianas del quehacer político, como por ejemplo los Consejos Comunales, con dos leyes -2006 y 2009- que regulan su funcionamiento. ¿Este tipo de consideraciones aparece en algún momento en el discurso de Vargas Llosa? De ninguna manera. Si la crítica permanente al “caudillo” y “antidemocrático” Chávez, quién, paradójicamente, es el presidente contemporáneo que más elecciones disputó y ganó. ¿Puede un “caudillo” crear instancias alternativas al poder estatal, que, en cierta forma, debilitan su propio poder?
Podemos incluso ir un paso más allá y verificar si en algún país de los mencionados como ejemplos democráticos por el escritor peruano ha habido, en el último tiempo, algún proceso constituyente referido a la inclusión de minorías postergadas en los derechos ciudadanos. Este elemento, que si podemos verificar en Bolivia y Venezuela, no es menor ya que da cuenta de una efectiva apertura democrática para actores que no estaban incluidos en el quehacer político heredado del neoliberalismo.
Compartimos, para finalizar, la idea de Vargas Llosa de que en América Latina hemos sufrido “mucha intolerancia, mucho dogma, y la idea de que existe un Dios y una verdad única”. Desde esta parte de Nuestra América sólo podemos afirmar que dicha intolerancia y dogma han venido desde Washington, como bien afirma Atilio Borón. El Dios único del mercado y la sumisión al neoliberalismo –tanto en lo económico como en lo político- sólo produjeron saqueo a nuestras tierras. Afirmamos, sin temor a equivocarnos, que la misión de todas las organizaciones del campo popular de Nuestra América es impedir la “reconquista”, luchando palmo a palmo por la radicalización de los proyectos alternativos y autónomos a la hegemonía yanqui.
Juan Manuel Karg es Licenciado en Ciencia Política UBA / Militante de la Juventud Rebelde - Argentina
Nota:
[1] Borón, Atilio. “La derecha y su fábrica de mentir”. Vease online en: http://www.atilioboron.com/2011/04/la-derecha-y-su-fabrica-de-menti.html
jueves, 28 de abril de 2011
Cacería humana contra los campesinos organizados en Bajo Aguán
Por Giorgio Trucchi
Suman 25 los campesinos asesinados en el Bajo Aguán entre enero de 2010 y abril de 2011, en el marco de un conflicto agrario que se ha caracterizado por la constante y sistemática violación a los derechos humanos y por la impunidad de la que gozan los asesinos.
El pasado 19 de abril fueron encontrados los cuerpos sin vida y brutalmente mutilados de Tarin Daniel García Enamorado, de 26 años, y de su suegro Carlos Alberto Acosta Canales.
Tarin Daniel García era miembro del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) y socio de la empresa Productores de Colón, una de las cuatro que conforman el asentamiento La Concepción. Según testigos que prefirieron mantener el anonimato por temor a las represalias, los dos asesinados habrían sido secuestrados días antes por guardias de seguridad de los terratenientes René Morales y Reinaldo Canales, en las cercanías de las plantaciones de palma africana de propiedad de esos dos empresarios.
“Estos asesinatos se enmarcan en un clima de fuerte represión que estamos viviendo en la zona del Bajo Aguán -dijo a Sirel el directivo del MUCA, Yoni Rivas-.
En la última semana han arreciado las amenazas de muerte, las persecuciones con vehículos sin placa y los atentados contra miembros de las organizaciones campesinas. Condenamos estos asesinatos de nuestros compañeros -continuó Rivas-, y denunciamos la falta de voluntad del gobierno para cumplir con el acuerdo que firmó hace un año con el MUCA”.
Ante esta situación y la campaña de desprestigio y criminalización de la lucha campesina por el acceso a la tierra, el MUCA decidió iniciar una toma de carretera indefinida a la altura del desvío de Braulio, en la margen izquierda del río Aguán.
“Los terratenientes están usando sus medios de comunicación para acusarnos de haber herido y asesinado a guardias de seguridad, lo cual es falso. Quieren criminalizar nuestra lucha, aunque todo el mundo sabe que los criminales son ellos. Vamos a mantenernos movilizados, exigiendo el cumplimiento de los acuerdos firmados en abril de 2010 y el cese de la represión”, concluyó el directivo del MUCA.
Los terratenientes no quieren ceder
Según el director ejecutivo de FIAN Internacional en Honduras, Gilberto Ríos, los terratenientes y productores palmeros del Bajo Aguán no quieren ceder en nada, y la situación de pobreza y de falta de acceso a la tierra en la zona podría radicalizar el conflicto.
“Las familias campesinas están entre la espada y la pared. No tienen acceso a la tierra, ni al trabajo, y van a reaccionar de diferentes maneras porque tienen que sobrevivir. La situación de los campesinos, sobre todo los del MUCA, es muy delicada. La cantidad de tierra que se les ha dado mediante los acuerdos firmados con el gobierno es muy poca con respecto al número de familias que lo integran.
Además -continuó Ríos-, han sido estigmatizados y engañados, porque el acuerdo ha servido para desmovilizarlos y lograr que se retiraran de las 26 fincas que habían recuperado. Los reubicaron en seis fincas y no han cumplido con el resto del acuerdo. Ahora los campesinos no tienen alternativas y ya están planteando nuevas tomas de tierra. La situación es explosiva y podría recrudecer el conflicto, con más violencia, persecución y muertes”, concluyó el directivo de FIAN Internacional.
Comisión Interamericana exige que Honduras proteja a integrantes de radio comunitaria
El pasado 18 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó al Estado de Honduras adoptar medidas cautelares en beneficio de todos los comunicadores que conforman La Voz de Zacate Grande debido a las agresiones, amenazas e intimidaciones que han enfrentado.
La Voz de Zacate Grande es una radio comunitaria que forma parte del Movimiento por la Titulación y Recuperación de Tierras de Zacate Grande, cuyo objetivo primordial es la recuperación y titulación de las tierras de 10 comunidades.
Desde la apertura de la emisora en abril del 2010, sus integrantes han sufrido diversos actos de hostigamiento y agresiones con el objetivo de intimidar a los comunicadores, cerrar la radio y callar la voz de los pobladores sobre una problemática muy sensible. Algunos integrantes de la emisora han sido detenidos arbitrariamente por miembros de la policía y agredidos en el ejercicio de su libertad de expresión. Estos ataques han sido continuos y han subido de intensidad. El hecho más grave se dio el 13 de marzo pasado, cuando hubo un intento de asesinato en contra del Presidente de la junta administrativa de la radio, quien se salvó aunque sufrió un disparo en la pierna.
La CIDH ha solicitado al Estado de Honduras la adopción de medidas de protección urgentes en favor de los comunicadores de La Voz de Zacate Grande con el fin de garantizar su vida e integridad física. Estas medidas cautelares fueron solicitadas por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias de América Latina y el Caribe (AMARC ALC), el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).
Asimismo, la Comisión Interamericana requirió que la implementación de las mismas sea debidamente consensuada con las personas beneficiarias y que el Estado informe sobre los avances adoptados en la investigación de los hechos denunciados. La CIDH puso un límite de 20 días para la presentación de información sobre el cumplimiento de las medidas cautelares y solicitó que estos informes sean actualizados periódicamente.
La actuación de la CIDH pone en evidencia el riesgo en el que aún se encuentran los comunicadores en Honduras. Por ello, AMARC ALC, COFADEH y CEJIL exhortan al Estado de Honduras a cumplir con lo dispuesto por la Comisión Interamericana para proteger efectivamente a los comunicadores de La Voz de Zacate Grande. Además, las autoridades competentes deben investigar seria y exhaustivamente los hechos para procesar y sancionar a los responsable y, así, evitar que este tipo de hechos se sigan repitiendo.
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Aleida Calleja
Directora del Programa de Legislaciones y Derecho a la Comunicación
AMARC-ALC
aleida@laneta.apc.org
teléfono +52 (55)5658 9127 // +52 (55) 5659 4837
cel. + 52 1 55 22 71 27 07
México DF - México
Fuente: http://legislaciones.amarc.org
La voz de la resistencia hondureña
Por Emma Volonté
El control de los medios de comunicación es un factor fundamental para la reproducción y mantenimiento del poder. Se llama "fabricación del consenso” y ha sido un elemento bisagra de las dictaduras nazifacistas del siglo pasado, como del actual gobierno hondureño que, a través de la concentración de los medios de comunicación en sus propias manos, ha transformado la democracia en una farsa. Bien lo saben los comunicadores populares, que por los medios de comunicación independientes logran crear espacios de discusión y democracia también en los países donde está casi extinguida.
En Honduras, donde la manipulación de la verdad es práctica común de parte de los periodistas, las radios comunitarias se han revelado como un instrumento fundamental para el movimiento antigolpista: un espacio para multiplicar las muchas voces de la resistencia y, al mismo tiempo, alcanzar y concienciar a quienes, en los días del golpe, no se encontraban en las calles de Tegucigalpa.
Las radios comunitarias no son sólo radios que están comprometidas políticamente y socialmente, capaces de dar voz a quien ha sido callado, sino que son de propiedad de la comunidad misma, que se expresa a través de sus micrófonos. Puede existir un coordinador o una coordinadora, pero las decisiones son tomadas colectivamente y todos participan a título voluntario: Brendaly Rivas de Radio Durugubuty, San Juan Tela, explica que "cuando hay dinero inician los problemas: todos quieren meter mano, mientras que cuando no hay dinero todos trabajan más tranquilos". Las radios comunitarias no tienen ánimo de lucro, y se financian gracias a la solidaridad, a los ingresos que provienen de la publicidad de organizaciones "amigas", o a rifas que se organizan dentro de la comunidad misma.
En un país como Honduras, dónde la oligarquía intenta pisar culturalmente a los pueblos indígenas y afrodescendientes, las radios comunitarias representan un instrumento imprescindible en la resistencia a la asimilación cultural: los locutores son libres de hablar la lengua del pueblo a la que pertenecen, y denunciar el saqueo que la élite del poder está llevando adelante en sus territorios ancestrales. Según Salvador Zuñiga del COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras), “Las radios comunitarias se han vuelto una astilla en el dedo de la oligarquía”.
Por consiguiente, para evitar que la astilla en el dedo queme demasiado, la oligarquía hondureña intenta eliminarla por todos los medios.
En enero 2010 Radio Faluma Bimetu (Triunfo del Cruz), que desde hace catorce años denuncia la construcción de megaproyectos turísticos en la hermosa costa caribeña de Honduras, fue quemada y les robaron sus equipos.
En la costa pacífica de Honduras, dónde la ADEPZA (Asociación para el Desarrollo del Península de Zacate Grande) está llevando adelante una lucha difícil contra el oligarca Miguel Facussé -que quiere quitar a los campesinos más de 5000 manzanas de tierra- la situación es igualmente tensa.
“Un compañero y yo fuimos a un Encuentro Hemisférico ante la Militarización en La Esperanza, y allí surgió la idea de tener una radio para estar informados de lo que está sucediendo cada día en Zacate Grande y en otros lugares. Informar a la gente, concientizarla acerca de la lucha que estamos llevando, y para que todos estén enterados de lo que está haciendo Miguel Facussé, y no estén allí con los ojos cerrados”, me ha contado Elba Yolibeth Rubio, corresponsal de La Voz de Zacate Grande.
Elba y otros chicos de Zacate Grande, todos igualmente jóvenes como ella, han participado en la Escuelita de Comunicación Popular de COMMPA: han aprendido a redactar una noticia, a utilizar los equipos y a perder el miedo ante el micrófono. "De todos modos, antes de formar comunicadores formamos conciencia: una persona no puede comunicar la lucha del pueblo si no tiene formación política", me ha dicho uno de los chicos de Zacate Grande.
La noche anterior la inauguración de la radio, el 13 abril de 2010, sobre la comunidad tronaron ráfagas de disparos amenazadoras. Elba Yolibeth Rubio cuenta que “al día siguiente, cuando fue la inauguración, ya después de haber terminado el evento, Miguel Facussé mandó uno de sus hombres para que golpeara a un compañero. Nosotros estábamos alerta para cualquier cosa, y sin embargo tiramos la denuncia para todas las radios comunitarias y por Internet. Después de un mes, llegaron más de trescientos policías, donde solo habían cincuenta pobladores, para poner una cinta alrededor de la radio diciendo “escena del crimen no cruzar”, como que allí en la radio se había asesinado a alguien, y dijeron que si seguían operando allí en la radio, quienes se iban a encargar de todo esto eran los compañeros que ya tenían orden de captura. Pero de acuerdo con ellos seguimos saliendo al aire. Los niños ahora están atemorizados, cuando miran a un policía corren llorando, porque están con este temor que les vayan a hacer algo”.
El 15 diciembre 2010, mientras trabajaban en la cobertura del desalojo de un comunidad, dos corresponsales de La Voz de Zacate Grande fueron detenidas y agredidas. El 13 de marzo pasado, el presidente de la Junta de Administración de La Voz de Zacate Grande ha sido amenazado y luego herido a una pierna con un golpe de arma de fuego. Después de la agresión, la policía ha llamado por teléfono a la redacción pidiendo "no hacer escándalo."
También las radios de COPINH han sido víctimas de intimidaciones. Tomás Gómez Lembreño, corresponsal de Radio Guarajambala, denuncia que “han venido sistemáticamente las descargas eléctricas a los transmisores para que se dañen nuestros equipos. Además que todo el 5 de enero llegaron los de SEMEH (Servicio de Medición Eléctrico de Honduras), una empresa de Arturo Corrales Álvarez, quien mandó gente de Tegucigalpa para que nos fueran a cortar la luz sin el debido previo aviso de ocho días. La fueron a cortar de un solo, y también amenazándonos con que esa radio no la querían oír jamás ni nunca, que vuelva a salir al aire y si no que venían a volver a cortar la luz o a sacar los aparatos de la radio, diciendo que es una radio de revoltosos, una radio que desinforma”. Antes de alejarse, los hombres del golpista Álvarez trataron de atropellar algunos integrantes del COPINH que se encontraban fuera del edificio.
“Frente a la intensificación de la represión para acallar nuestras voces, se ven fortalecidas nuestras alianzas de radios y medios de comunicación, demostrando respuestas contundentes a estas violaciones de nuestros derechos de expresarnos”, escriben las radios comunitarias hondureñas seguidamente del nacimiento de la Red de Radios Comunitarias de Honduras. El 6 de febrero 2010, después de sólo un mes del incendio, Radio Faluma Bimetu salió otra vez al aire, y con una potencia mayor. En el contexto de la reapertura fue organizado el encuentro "Por el derecho a la difusión de nuestras voces", durante el que varias radios comunitarias del país crearon una red. La reacción frente a los episodios de represión -cada vez más frecuentes a partir del golpe de Estado-, la posibilidad de compartir material y capacitación, y la necesidad de crear propuestas comunes en la legislación sobre los medios de comunicación, en el marco del proceso constituyente emprendido por los movimientos sociales, son las necesidades que han abierto el camino al nacimiento de la Red de Radios Comunitarias de Honduras.
El ataque del régimen a las radios comunitarias se mueve también en el plano legislativo, a demostración de la importancia de sus papeles en la lucha. Con la falsa excusa de que existe un alto grado de saturación en la ocupación del espectro radioeléctrico, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) está amenazando de suspender el otorgamiento de permisos y licencias de frecuencias radioeléctricas destinadas a la operación de estaciones de baja potencia. O sea, a las radios comunitarias. A este respecto, comenta Tomas Gómez Lembreño: “Esta es una amenaza clara a la libre expresión de los medios de comunicación de los pueblos, los medios de comunicación alternativos. Buscan la forma de cerrar nuestros medios coartando el derecho a la libre expresión, a pesar de que el Convenio 169 de la OIT da esta oportunidad de que hayan radios comunitarias dónde sea pasada la información necesaria de nuestras comunidades y en defensa de nuestros recursos naturales.
Nosotros creemos que es una aniquilación de los medios de comunicación en nuestro país, porque no se trata solo de Radio Guarajambala o La Voz Lenca, si no que se trata de todas las radios comunitarias que hay, es una amenaza a los movimientos indígenas también, para parar su lucha por construir una Honduras mejor”.
Wikileaks: Militares hondureños suministran armas a carteles de la droga
Por Geoffrey Ramsey
A medida que los carteles mexicanos se infiltran en América Central, los elementos corruptos entre los militares de la región en lugares como Honduras les proporcionan un arsenal que es muy superior a las armas utilizadas por la policía local mexicana. Pero la pregunta sigue siendo: ¿Cuántas de las armas utilizadas por los cárteles mexicanos provienen de arsenales militares en América Central en comparación con las que vienen de tiendas de armas civiles en los Estados Unidos?
La cuestión es central. La fuente de las armas que dinamitan una guerra que ha dejado más de 36.000 muertos en México desde diciembre de 2006, tiene a los gobiernos y grupos de defensa de ambos lados de la frontera señalando culpables. México está considerando demandar a fabricantes de armas de EE.UU., según informes de CBS News.
Pero las tiendas de armas a lo largo de los estados fronterizos de EE.UU. son sólo una fuente de armamento utilizado en México. Arsenales militares de Guatemala se han filtrado ilegalmente a la banda criminal de Los Zetas. Y, según un cable diplomático de EE.UU. de 2008 obtenido por WikiLeaks y publicado recientemente por McClatchy, el ejército hondureño ha "perdido" varias armas militares suministradas por Estados Unidos en los últimos años.
El cable, disponible a continuación, cita un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa, titulado "Honduras: Armas Militares alimentan el Mercado Negro Armamentístico", que señaló que los números de serie de armas ligeras antitanque recuperados en Ciudad Juárez, México y la Isla de San Andrés, Colombia, coincidían con los números de las armas que habían sido vendidas con anterioridad a Honduras. Además de las armas, las autoridades de EE.UU. confiscaron un número de granadas M433 de grupos criminales en México, que también fueron trazadas al ejército hondureño.
Estas revelaciones, si se combinan con las recientes acusaciones de vínculos de alto nivel en el gobierno con el narcotráfico en Honduras, presentan un pronóstico débil para los esfuerzos de lucha contra el tráfico de armas en América Central. También añaden más leña a un debate ya caliente. Mientras testificó ante el Senado de EE.UU. el 30 de marzo, el general Douglas Frase, jefe del Comando Sur de EE.UU., implicó que los funcionarios corruptos militares en América Central tienen la mayor parte de la responsabilidad de armar a los cárteles mexicanos.
"Más del 50 por ciento de las armas de tipo militar que están fluyendo a lo largo de la región tienen su fuente en las existencias de América Central, si se quiere, remanentes de las guerras y los conflictos en el pasado", dijo Fraser.
Desde entonces, medios de comunicación importantes como la AFP y McClatchy, han recogido el comentario, catalogándolo como prueba de que las armas militares de América Central están alimentando la violencia del narcotráfico en México.
Pero mientras que el comentario de el General Fraser de que más del 50 por ciento de las armas de "tipo militar" provienen de América Central puede ser verdad, es engañoso. Las armas procedentes de América Central contabilizan sólo las armas de grado militar, que incluyen armas anti-tanque, así como rifles de asalto G36 y M-16.
Las versiones civiles de esas armas, como la AR-15 y las variantes de AK-47, suman muchas más de las incautaciones realizadas en México, de acuerdo con fuentes consultadas de la ATF (Agencia Estadounidense de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego). De hecho, las armas más comúnmente utilizadas por los milicianos de a pie del cartel son variantes de AK47 modificadas provenientes de Rumania y China, dijeron agentes de la ATF. Estas versiones más baratas están fácilmente disponibles en muchas tiendas de armas estadounidenses legalmente para compradores testaferros a instancias de los intermediarios que las venden, ilegalmente y en masa a los cárteles en México.
Cable Clasificado, NOFORN
08STATE105491
Departamento de Estado
Fecha: 10/2/2008
Laxos controles de armas suministradas por EE.UU. en Honduras:
1. (U) Acción solicitud figura en los párrafos 2 y 3.
2. (S / NF) Resumen: El gobierno de Estados Unidos ha tomado conciencia de que las armas ligeras antitanque y granadas suministradas a Honduras en el marco del programa de Ventas Militares al Extranjero fueron recuperadas en México y Colombia. La Oficina del Departamento de Asuntos Políticos Militares está preparando una notificación al Congreso (requerido por la Sección 3 de la Ley de Control de Exportación de Armas) con respecto a la posible desviación no autorizada, el mal uso, y la falta de seguridad de artículos de defensa con origen estadounidense o servicios de defensa del Gobierno de Honduras (GOH ). Se solicita a la Embajada plantear esta cuestión a los funcionarios apropiados de Gobierno de Honduras para garantizar que los funcionarios del Gobierno de Honduras entiendan sus obligaciones legales de uso final con respecto al control de artículos de defensa de origen estadounidense, que el monitoreo del uso final por parte del Gobierno de Estados Unidos está siendo realizado, y que el no cumplir con sus obligaciones pueden poner en peligro determinados aspectos de la futura cooperación bilateral de seguridad.
Objetivos:
3. (SBU) El Departamento solicita a la Embajada completar los siguientes objetivos con los correspondientes funcionarios hondureños del Ministerio de Defensa (MOD) y de Asuntos Exteriores (MAE)
- Recordar al Gobierno de Honduras que tiene obligaciones de transferencia, uso final y de seguridad con respecto a los artículos o servicios de defensa vendidos o concedidos por los EE.UU.
- Asegurarse de que el Gobierno de Honduras se da cuenta de la importancia de garantizar la prevención no autorizada de las armas suministrados en virtud de los programas de asistencia militar de EE.UU.
- Obtener el compromiso del Gobierno de Honduras de aceptar la responsabilidad de investigar los desvíos no autorizados y sancionar debidamente a los responsables.
- Obtener medidas del Gobierno de Honduras para reforzar los controles a la importación y exportación de armas y otros equipos militares.
- Reiterar el apoyo de EE.UU. para los programas de destrucción de armas en curso o las nuevas solicitudes para futuros programas. Expresar la voluntad de los EE.UU. para garantizar la seguridad física y / o asistencia a la gestión de las existencias al Gobierno de Honduras si así lo solicita.
Antecedentes:
4. (S / NF) El 9 de julio de 2008, la Agencia de Defensa en Inteligencia (DIA) publicó un informe titulado "Honduras: Armas Militares alimentan el Mercado Negro Armamentístico". Según el informe de la DIA, tres armas ligeras antitanque fueron recuperadas en la Ciudad de México en enero de 2008, y uno fue recuperado en Ciudad Juárez, México, en abril de 2008. Seis armas más fueron recuperados en la Isla de San Andrés, Colombia, en marzo de 2008. El análisis de las marcas de fábrica de del lote y de los números de serie realizada por la División de Identificación de Material Militar de la DIA indican que estas armas fueron parte de un envío de cincuenta unidades facilitadas al 2 º Batallón de Infantería de Honduras como un elemento de adiestramiento TESON. Las armas fueron transferidas inicialmente a Honduras en 1992 como parte de un programa estadounidense de Ventas Militares al Extranjero. En abril de 2008, una investigación realizada por los militares hondureños reveló que el 2 º Batallón de Infantería en su rama de formación TESON no podía responder por el paradero 26 de estas cincuenta armas. Además, al menos dos granadas M433 de 40 mm producidas en Estados Unidos, han sido recuperadas en Colombia y México, según fuentes dignas de crédito, con acceso directo citadas en el informe de la DIA. La única venta militar extranjera de granadas M433 de 40 mm fue realizada a Honduras en 1985.
5. (U) Para obtener más información sobre este tema por favor contacte XXX.
RICE
Cable Secreto
08TEGUCIGALPA948
Embajada de Tegucigalpa
Fecha: 10/17/2008
Honduras confirma su compromiso con el control y destrucción de armas provistas por Estados Unidos:
1. (S) El Consejero Político y el Agregado de Defensa realizaron las gestiones solicitadas con el Ministro de Defensa Arístides Mejía (MOD) el 15 de octubre. (Nota:.. Mejía y el Jefe de Defensa Romeo Vásquez Velásquez han discutido el laxo control de armas, incluidos los casos citados en la referencia, de los que eran muy conscientes, con oficiales de la Embajada en varias ocasiones en el pasado reciente.- Fin de la Nota). Mejía confirmó el compromiso de Gobierno de Honduras en cuanto a la transferencia, uso final y las obligaciones de seguridad con respecto a los artículos o servicios de defensa vendidos o concedidos por el gobierno de Estados Unidos. Mejía señaló que muchas armas fueron destruidas en conformidad con los procedimientos aceptados en 2007, y que los controles se está incrementando en muchos de los lugares de almacenamiento. Estuvo de acuerdo, sin embargo, en que el control y la seguridad se podrían mejorar. Mejía dijo que la investigación sobre las armas que se habían encontrado en México y Colombia (San Andrés) estaba en curso, y se comprometió a mantenernos informados de cualquier novedad en la investigación. Mejía aprecia nuestra oferta de apoyo para la destrucción y la gestión de arsenales. El Consejero Político explicó que la mejor manera de aprovechar esta oferta sería redactando una solicitud oficial de apoyo.
2. (S) Comentario: Los funcionarios de Ministerio de Defensa han sido extremadamente cooperativos en lo que respecta a la cuestión del control y la destrucción de las armas en el pasado, y el Ministerio de Defensa ha expresado su disposición a apoyar la destrucción de armas y controles más estrictos. Funcionarios del Ministerio de Defensa permitieron un acceso amplio a un equipo durante una visita en julio (referencia b - g), y esperamos que después de consultar con su personal, recibiremos una solicitud oficial de ayuda de Mejía. Fin del Comentario.
LLORENS
Original en inglés: http://insightcrime.org/insight-latest-news/item/814-cable-honduran-military-supplied-weaponry-to-cartels
Traducción tomada de:http://www.proceso.hn/2011/04/26/Caliente/WiliLeaks.A.Militares/36673.html
Autómatas de la información
Por Ignacio Ramonet
Ilustración de Rafael Jiménez, estudiante del ISDI.
Le Monde Diplomatique
Identificar lo que el público quiere leer con base en los términos ingresados en los motores de búsqueda y alistar grandes cantidades de redactores para producirlo: éste es el principio de las “granjas de contenidos” que se multiplican en internet. Nace así un nuevo periodismo, cuya fórmula es la de “artículos a pedido” que satisfagan las necesidades comerciales de sus clientes y hagan felices a sus lectores.
La búsqueda de rentabilidad lleva a los medios de comunicación a interrogarse más que nunca acerca del tipo de informaciones que le gustaría leer al público. Parten de una constatación: a la mayoría de la gente le interesa verdaderamente menos del 15% de lo que publican los diarios. Habría entonces un problema de oferta, que no se correspondería, o no suficientemente, con la demanda. Se plantean entonces dos preguntas: ¿qué tipo de informaciones brindar?, ¿y cuándo hacerlo exactamente?
Preguntas tan antiguas como los medios masivos, a las que internet podría permitir responder, por primera vez, con la ayuda de algunos nuevos instrumentos. Entre otros, Google Trends, un servicio que ofrece la posibilidad de “conocer la frecuencia con que un término ha sido escrito en el motor de búsqueda de Google, con la posibilidad de conocer esos datos por región y por idioma” (1). Así, es posible saber, en tiempo real, cuáles son los temas de actualidad que más interesan a los internautas en un momento dado.
Partiendo de esta información, Google News puso a punto un servicio gratuito, agregador de informaciones en línea, que presenta, de manera automatizada, artículos extraídos en forma permanente de innumerables fuentes de la red y, en particular, de los demás medios. (…) [Pero] el gran pionero de una fórmula nueva de “artículos a pedido” es el sitio estadounidense Demand Media (www.demandmedia.com) creado en 2006. Según su “Manifiesto”, se ha fijado la “misión” de “satisfacer la demanda mundial de contenidos de valor comercial”. Pero no de cualquier contenido, dado que su muy ambicioso objetivo es “crear contenidos que resuelvan problemas, respondan a los interrogantes, permitan ahorrar dinero, hagan ganar tiempo y hagan feliz a la gente” (2). ¡El medio-felicidad!
Contenidos low cost
¿Cómo lo hace? Es muy simple, explica una periodista: “Para determinar qué temas deben ser tratados, el algoritmo de Demand Media toma en cuenta los términos más buscados en internet, las palabras clave más solicitadas por los publicitarios, y la existencia o no de artículos relativos a esos temas en la red. Pone sobre la balanza lo que quieren saber los internautas y hasta qué punto los anunciantes están dispuestos a pagar para aparecer junto a esos temas. Una vez que la demanda ha sido identificada por el algoritmo, los temas a tratar se ponen en línea en Demand Studio, la plataforma por la que pasan los 10.000 redactores y videastas freelance que suministran a la sociedad artículos y videos. A estos últimos les basta con inscribirse en el sitio internet del Studio y esperar los pedidos de los temas que allí se exhiben; a veces 62.000 sugerencias en un solo día. Se les paga por artículo (10 dólares) o por video (20 dólares)” (3).
Demand Media ha inventado así, con la industrialización masiva de la producción de contenidos en línea, la información low cost. A título de ejemplo, durante el segundo trimestre de 2010, sus 10.000 colaboradores produjeron, en promedio, cerca de 6.000 artículos escritos o videos, ¡por día! (…) Por supuesto, a semejante ritmo, no debe esperarse una información de calidad. Pero este sitio se ha convertido en el más importante contribuyente de YouTube, al que le provee entre 10.000 y 20.000 videos por mes, que generan alrededor de 1,5 millones de páginas vistas por día… Y, fenómeno raro aún en el ámbito de los medios de comunicación en línea, Demand Media es un negocio que funciona: en 2009 su facturación se estimaba entre 200 y 300 millones de dólares.
Con el mismo espíritu, uno de los portales más populares de la red y gran rival de Google, Yahoo!, creó en Estados Unidos, en julio de 2010, un sitio de información, The Upshot, en el que los temas tratados tampoco están determinados por periodistas sino únicamente por las estadísticas de búsqueda de los internautas en el conjunto de la red Yahoo!, y particularmente en su sitio agregador de informaciones Yahoo! Noticias (4). Por otra parte, en mayo de 2010 Yahoo! compró una empresa estadounidense especializada en la producción de contenidos low cost a pedido, Associated Content. “Sus trabajadores pasan revista a más de 50.000 artículos, imágenes, sonidos y videos propuestos, cada mes, por unos 380.000 contribuyentes independientes que producen todo tipo de artículos sobre los temas más variados” (5). A los internautas que desean escribir y ser publicados, Associated Content les explica que, además, pueden ganar algo de dinero, porque la empresa ha sido creada “con la idea de que cualquiera que ofrezca informaciones instructivas, críticas, guías, entrevistas, editoriales y otros, debe poder ser pagado y remunerado por su pericia” (6).
De alguna manera, se trata de una “masificación planetaria” de la colaboración a destajo. A estas plataformas se las denomina “granjas de contenidos” o “fábricas de información”. ¿Quién compra esas informaciones “a tarifas reducidas”? “Asociaciones, sociedades, sitios de internet, revistas y grupos de prensa, empresas que desean aumentar su audiencia natural y por lo tanto sus ventas, sus ingresos publicitarios o la cantidad de potenciales clientes” (7).
El grupo estadounidense AOL, uno de los pioneros de internet, hoy separado del grupo Time Warner y en fase de fuerte reestructuración, decidió a su vez “reposicionarse como empresa de información” (8); con este propósito compró, en febrero de 2011, el diario en línea The Huffington Post. AOL lanzó en 2010 su propia “granja de contenidos”, Seed.com, que recibe artículos de jóvenes nóveles en el periodismo, la literatura o la fotografía sobre temas extremadamente diversos (entretenimientos, salud, deportes, animales domésticos, nuevas tecnologías, economía y finanzas, viajes, política) para difundirlos en sus numerosos sitios especializados (Daily Finance, Stylelist.com, AOL Travel, Moviefone, Wow.com, AOL Food, etc.). Como explica Saul Hansell, uno de los responsables de Seed.com, ex reportero de The New York Times, “se trata simplemente de retomar el modelo de las colaboraciones periodísticas tal como siempre ha existido, y de hacerlo mucho más eficaz” (9). (…)
“Economía del click”
También en Europa comienzan a crearse este tipo de “granjas de contenidos”. Populis, de origen italiano, es la plataforma líder, cuyo presuntuoso eslogan proclama: “Cuando la creación de contenido se encuentra con la ciencia de la web”. Reivindica más de 18 millones de visitantes únicos por mes. Sus responsables establecieron una base de datos de unos 16 millones de temas que interesan tanto a los internautas como a eventuales anunciantes cuyas publicidades serían exhibidas junto con los artículos. Éstos no están escritos por periodistas profesionales sino por “redactores freelance”, aficionados apasionados por un tema preciso, que saben escribir correctamente y cuyas candidaturas son solicitadas por el sitio. La tarifa de las colaboraciones varía de 5 a 150 euros según la dimensión del artículo y la calidad de la escritura.
En Francia también surgen sitios de contenidos a pedido (10). Así, Wikio, portal europeo de indexación de flujos de información, seduce a alrededor de 3 millones de visitantes únicos por mes. Su sitio LesExperts (www.les-experts.com) presenta artículos -sobre todo de vida práctica (11)- establecidos en función de los temas plebiscitados por los internautas. Su ambición es ofrecer alrededor de 100.000 artículos por mes redactados por un ejército de blogueros remunerados con un fijo al momento de la aceptación del artículo, más un complemento variable en función de la audiencia de los artículos, de los ingresos publicitarios y de la experiencia del bloguero.
En cambio, la revista en línea canadiense Suite101, presente en Francia desde septiembre de 2009 (www.suite101.fr), no paga por artículo a sus colaboradores freelance. Sólo les paga lo que denomina “ingresos publicitarios” cuando los avisos publicitarios, vendidos a tarifas muy ventajosas, y difundidos con los artículos, son “cliqueados” por los internautas. Ahora bien, una encuesta estadounidense sobre la economía en línea mostró, en 2010, que el 79% de los lectores de informaciones en la red no cliquean nunca, o muy raramente, una publicidad (12). Ávidos de “reducir costos” a expensas de los periodistas, los grupos de prensa tradicionales comienzan a mostrar interés por estos nuevos métodos de producción “participativa” de contenidos. Así, el grupo de prensa alemán Hubert Burda Media, propietario de 186 revistas en una decena de países, adquirió entre el 35 y el 40% del capital del sitio Suite101.
¿Pueden estas “fábricas de información” competir con los medios de información clásicos o los sitios “en línea” producidos por periodistas profesionales? La mayor parte de los dueños de estas “granjas de contenidos” piensan que no, por dos razones: en primer lugar, consideran que el nicho de los sitios de actualidad está saturado; luego, afirman que de ninguna manera buscan insertarse en ellos. Los artículos que ofrecen (cortos, fáciles, consensuales) se refieren sobre todo a la vida práctica, a la “manera de vivir mejor cotidianamente”, a los consejos de tipo self help (auto-ayuda), a las recomendaciones en materia de salud, dinero, empleo, entretenimiento, viajes… Estos sitios de contenidos low cost buscan sobre todo grandes volúmenes de audiencia para vender publicidad a muy bajos precios y apostar a una “economía del click”. Presidente y fundador de Populis, Luca Ascani piensa que su sitio puede, de todas maneras, revelarse como complementario: “En internet, 20 a 25% de la información consumida proviene de los medios tradicionales, 60 a 65% de búsquedas, y alrededor del 15% de los contenidos compartidos a través de las redes sociales. Nosotros intentamos cubrir esas tres zonas y aportar respuestas adecuadas” (13).
Sin embargo, con la crisis de los medios, algunos sitios gratuitos de información en línea observan de cerca el éxito de las “granjas de contenidos” (…) Incluso ciertos diarios de referencia piensan en ellas. El grupo estadounidense The Washington Post Company, editor del célebre diario, adquirió en julio de 2010 iCurrent, una start-up que propone a los internautas consultar un “diario adaptado a sus centros de interés”. Está concebido automáticamente mediante la agregación de los contenidos de 27.000 sitios de prensa y de blogs ofrecidos al internauta, que puede afinar esas propuestas (14). Esta perspectiva espanta especialmente a Bill Keller, director de The New York Times: “No dejaría el destino de la información en las manos de Google” (15).
Notas:
1.- Artículo “Google trends” de Wikipedia, consultado el 10-2-11.
2.- “Our Manifesto”, www.demandmedia.com
3.- Caroline Boudet, “Demand Media, l’usine à infos du Web”, Les Echos, París, 23-11-09.
4.- Véase Cécile Ducourtieux y Xavier Ternisien, “Quand les internautes dictent l’actualité”, Le Monde, París, 13-7-10.
5.- Agence France Presse, 18-5-10.
6.- L’Expansion.com, 19-5-10.
7.- “Fermes de contenus: business plan et métriques”, diciembre de 2010, www.tubbydev.com
8.- L’Expansion.com, 17-3-10.
9.- Ibid.
10.- Nicolas Rauline, “Les ‘fermes de contenus’ à la demande se lancent à la conquête du marché français”, Les Echos, 21-12-10.
11.- Ejemplos de temas: “¿Cómo tener éxito en una entrevista de trabajo?, ¿Cómo vender el departamento?, ¿Qué shampú usar para cabellos grasos?, ¿Dónde comprar claveles baratos?”.
12.- Le Monde, París, 20-3-10.
13.- Nicolas Rauline, art. cit.
14.- Maris-Catherine Beuth, “Les nouvelles ‘ficelles’ des sites d’infos américains”, 18-7-10, www.lefigaro.fr
15.- “Yo no dejaría el destino de las noticias en manos de Google”, El País, Madrid, 25-7-10.
Ignacio Ramonet es Director de Le Monde diplomatique, edición española. Este texto se ha extraído de su libro L’Explosion du journalisme. Des médias de masse à la masse de médias, Galilée, París, marzo de 2011
Traducción Lucía Vera
El Norte revuelto y brutal
Por Fidel Castro Ruz
Estaba leyendo materiales y libros en abundancia para cumplir mi promesa de continuar la Reflexión del 14 de abril sobre la Batalla de Girón, cuando eché una ojeada a las noticias frescas de ayer, que son abundantes como todos los días. Se pueden acumular montañas en cualquier semana, que van desde el terremoto en Japón, al triunfo de Ollanta Humala sobre Keiko, hija de Alberto Fujimori, ex presidente de Perú.
Perú es gran exportador de plata, cobre, zinc, estaño y otros minerales; posee grandes yacimientos de uranio que poderosas transnacionales aspiran a explotar. Del uranio enriquecido salen las más terribles armas que conoció la humanidad, y el combustible de las centrales electronucleares que, pese a las advertencias de los ecologistas, se estaban construyendo a ritmo acelerado en Estados Unidos, Europa y Japón.
No sería justo, desde luego, culpar a Perú de esto. Los peruanos no crearon el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo. Tampoco se puede culpar al pueblo de Estados Unidos, que es también víctima del sistema que ha engendrado allí a los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta.
El pasado 8 de abril los amos del mundo dieron a la luz su acostumbrado informe anual sobre las violaciones de los “derechos humanos”, que motivó un agudo análisis en el sitio web Rebelión, suscrito por el cubano Manuel E. Yepe, basado en la respuesta del Consejo de Estado de China, enumerando hechos que demuestran la desastrosa situación de tales derechos en Estados Unidos.
“…Estados Unidos es el país donde más se agreden los derechos humanos, tanto en su propio país como en todo el mundo, y es una de las naciones que menos garantiza la vida, la propiedad y la seguridad personal de sus habitantes.
“Cada año, una de cada 5 personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta. Según cifras oficiales, las personas mayores de 12 años sufrieron 4,3 millones de actos violentos.
“La delincuencia creció alarmantemente en las cuatro mayores ciudades del país (Filadelfia, Chicago, Los Angeles y Nueva York) y se registraron notables incrementos respecto al año previo en otras grandes urbes (San Luis y Detroit).
“El Tribunal Supremo dictaminó que la posesión de armas para la defensa personal es un derecho constitucional que no puede ser ignorado por los gobiernos estaduales. Noventa de los 300 millones de habitantes del país poseen 200 millones de armas de fuego.
“En el país se registraron 12.000 homicidios causados por armas de fuego, mientras que el 47 por ciento de los robos se cometieron igualmente con uso de armas de fuego.
“A la sombra de la sección de “actividades terroristas” del Acta Patriótica, la tortura y la extrema violencia para obtener confesiones de sospechosos son prácticas comunes. Las condenas injustas se evidencian en las 266 personas, 17 de ellas ya en el corredor de la muerte, que han sido absueltas gracias a pruebas de ADN.
“Washington aboga por la libertad en Internet para hacer de la red de redes una importante herramienta diplomática de presión y hegemonía, pero impone estrictas restricciones en el ciberespacio en su propio territorio y trata de establecer un cerco legal para lidiar con el desafío que representa Wikileaks y sus filtraciones.
“Con una alta tasa del desempleo, la proporción de ciudadanos estadounidenses que vive en la pobreza alcanzó un nivel récord. Uno de cada ocho ciudadanos que participó el pasado año en los programas de cupones para alimentos.
“El número de familias acogidas en centros para desamparados aumentó un 7 por ciento y las familias tuvieron que permanecer más tiempo en los centros de acogida. Los delitos violentos contra estas familias sin techo aumentan sin cesar.
“La discriminación racial permea cada aspecto de la vida social. Los grupos minoritarios son discriminados en sus empleos, tratados de manera indigna y no son tenidos en cuenta para ascensos, beneficios o procesos de selección laboral. Un tercio de los negros sufrió discriminación en sus lugares de trabajo aunque sólo el 16% se atrevió a elevar queja.
“La tasa de desempleo entre los blancos es de un 16,2 %, entre hispanos y asiáticos del 22 %, y entre los negros es del 33 %. Los afroamericanos y los latinos representan el 41 por ciento de la población carcelaria. La tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua es 11 veces más alta que la de blancos.
“El 90 por ciento de las mujeres ha sufrido discriminación sexual de algún tipo en su lugar de trabajo. Veinte millones de mujeres son víctimas de violación, casi 60.000 presas han sufrido agresión sexual o violencia. Una quinta parte de las estudiantes universitarias son agredidas sexualmente y el 60 por ciento de las violaciones en campus universitarios ocurre en los dormitorios femeninos.
“Nueve de cada diez estudiantes homosexuales, bisexuales o transexuales sufren acoso en el centro escolar.
“El Informe dedica un capítulo a recordar las violaciones de los derechos humanos de que es responsable el gobierno de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Las guerras de Irak y Afganistán, dirigidas por EEUU, han causado cifras exorbitantes de víctimas entre la población civil de estos países.
“Las acciones ‘antiterroristas’ de EEUU han incluido graves escándalos de abuso a prisioneros, detenciones indefinidas sin cargos o juicios en centros de detención como el de Guantánamo y otros lugares del mundo, creados para interrogar a los denominados ‘presos de gran valor elevado’ donde se aplican las peores torturas.
“También recuerda el documento chino que EEUU ha violado el derecho a existir y desarrollarse a la población cubana sin acatar la voluntad mundial expresada por la Asamblea General de la ONU durante 19 años consecutivos sobre ‘La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba’.
“EEUU no ha ratificado convenciones internacionales sobre los derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención sobre los Derechos del Niño.
“Los datos que aporta el recuento presentado por el gobierno chino demuestran que el funesto historial de EEUU en este terreno lo descalifican como ‘juez de los derechos humanos en el mundo’. Su ‘diplomacia de los derechos humanos’ es pura hipocresía de doble rasero al servicio de sus intereses imperiales estratégicos. El gobierno chino aconseja al gobierno de EEUU que tome medidas concretas para mejorar su propia situación en derechos humanos, que examine y rectifique sus actividades en ese terreno y detenga sus actos hegemónicos consistentes en utilizar los derechos humanos para interferir en los asuntos internos de otros países.”
Lo importante de este análisis, a nuestro juicio, es que se haga tal denuncia en un documento suscrito por el Estado chino, un país de 1 341 millones de ciudadanos, que posee 2 millones de millones de dólares en sus reservas monetarias, sin cuya cooperación comercial el imperio se hunde. Me parecía importante que nuestro pueblo conociera los datos precisos contenidos en el documento del Consejo de Estado chino.
Si Cuba lo dijera, carecería de importancia; llevamos más de 50 años denunciando a esos hipócritas.
Martí había dicho hace 116 años, en 1895: “…el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia…”
“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”.
Fidel Castro Ruz
Abril 23 de 2011
7 y 32 p.m.
Estaba leyendo materiales y libros en abundancia para cumplir mi promesa de continuar la Reflexión del 14 de abril sobre la Batalla de Girón, cuando eché una ojeada a las noticias frescas de ayer, que son abundantes como todos los días. Se pueden acumular montañas en cualquier semana, que van desde el terremoto en Japón, al triunfo de Ollanta Humala sobre Keiko, hija de Alberto Fujimori, ex presidente de Perú.
Perú es gran exportador de plata, cobre, zinc, estaño y otros minerales; posee grandes yacimientos de uranio que poderosas transnacionales aspiran a explotar. Del uranio enriquecido salen las más terribles armas que conoció la humanidad, y el combustible de las centrales electronucleares que, pese a las advertencias de los ecologistas, se estaban construyendo a ritmo acelerado en Estados Unidos, Europa y Japón.
No sería justo, desde luego, culpar a Perú de esto. Los peruanos no crearon el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo. Tampoco se puede culpar al pueblo de Estados Unidos, que es también víctima del sistema que ha engendrado allí a los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta.
El pasado 8 de abril los amos del mundo dieron a la luz su acostumbrado informe anual sobre las violaciones de los “derechos humanos”, que motivó un agudo análisis en el sitio web Rebelión, suscrito por el cubano Manuel E. Yepe, basado en la respuesta del Consejo de Estado de China, enumerando hechos que demuestran la desastrosa situación de tales derechos en Estados Unidos.
“…Estados Unidos es el país donde más se agreden los derechos humanos, tanto en su propio país como en todo el mundo, y es una de las naciones que menos garantiza la vida, la propiedad y la seguridad personal de sus habitantes.
“Cada año, una de cada 5 personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta. Según cifras oficiales, las personas mayores de 12 años sufrieron 4,3 millones de actos violentos.
“La delincuencia creció alarmantemente en las cuatro mayores ciudades del país (Filadelfia, Chicago, Los Angeles y Nueva York) y se registraron notables incrementos respecto al año previo en otras grandes urbes (San Luis y Detroit).
“El Tribunal Supremo dictaminó que la posesión de armas para la defensa personal es un derecho constitucional que no puede ser ignorado por los gobiernos estaduales. Noventa de los 300 millones de habitantes del país poseen 200 millones de armas de fuego.
“En el país se registraron 12.000 homicidios causados por armas de fuego, mientras que el 47 por ciento de los robos se cometieron igualmente con uso de armas de fuego.
“A la sombra de la sección de “actividades terroristas” del Acta Patriótica, la tortura y la extrema violencia para obtener confesiones de sospechosos son prácticas comunes. Las condenas injustas se evidencian en las 266 personas, 17 de ellas ya en el corredor de la muerte, que han sido absueltas gracias a pruebas de ADN.
“Washington aboga por la libertad en Internet para hacer de la red de redes una importante herramienta diplomática de presión y hegemonía, pero impone estrictas restricciones en el ciberespacio en su propio territorio y trata de establecer un cerco legal para lidiar con el desafío que representa Wikileaks y sus filtraciones.
“Con una alta tasa del desempleo, la proporción de ciudadanos estadounidenses que vive en la pobreza alcanzó un nivel récord. Uno de cada ocho ciudadanos que participó el pasado año en los programas de cupones para alimentos.
“El número de familias acogidas en centros para desamparados aumentó un 7 por ciento y las familias tuvieron que permanecer más tiempo en los centros de acogida. Los delitos violentos contra estas familias sin techo aumentan sin cesar.
“La discriminación racial permea cada aspecto de la vida social. Los grupos minoritarios son discriminados en sus empleos, tratados de manera indigna y no son tenidos en cuenta para ascensos, beneficios o procesos de selección laboral. Un tercio de los negros sufrió discriminación en sus lugares de trabajo aunque sólo el 16% se atrevió a elevar queja.
“La tasa de desempleo entre los blancos es de un 16,2 %, entre hispanos y asiáticos del 22 %, y entre los negros es del 33 %. Los afroamericanos y los latinos representan el 41 por ciento de la población carcelaria. La tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua es 11 veces más alta que la de blancos.
“El 90 por ciento de las mujeres ha sufrido discriminación sexual de algún tipo en su lugar de trabajo. Veinte millones de mujeres son víctimas de violación, casi 60.000 presas han sufrido agresión sexual o violencia. Una quinta parte de las estudiantes universitarias son agredidas sexualmente y el 60 por ciento de las violaciones en campus universitarios ocurre en los dormitorios femeninos.
“Nueve de cada diez estudiantes homosexuales, bisexuales o transexuales sufren acoso en el centro escolar.
“El Informe dedica un capítulo a recordar las violaciones de los derechos humanos de que es responsable el gobierno de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Las guerras de Irak y Afganistán, dirigidas por EEUU, han causado cifras exorbitantes de víctimas entre la población civil de estos países.
“Las acciones ‘antiterroristas’ de EEUU han incluido graves escándalos de abuso a prisioneros, detenciones indefinidas sin cargos o juicios en centros de detención como el de Guantánamo y otros lugares del mundo, creados para interrogar a los denominados ‘presos de gran valor elevado’ donde se aplican las peores torturas.
“También recuerda el documento chino que EEUU ha violado el derecho a existir y desarrollarse a la población cubana sin acatar la voluntad mundial expresada por la Asamblea General de la ONU durante 19 años consecutivos sobre ‘La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba’.
“EEUU no ha ratificado convenciones internacionales sobre los derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención sobre los Derechos del Niño.
“Los datos que aporta el recuento presentado por el gobierno chino demuestran que el funesto historial de EEUU en este terreno lo descalifican como ‘juez de los derechos humanos en el mundo’. Su ‘diplomacia de los derechos humanos’ es pura hipocresía de doble rasero al servicio de sus intereses imperiales estratégicos. El gobierno chino aconseja al gobierno de EEUU que tome medidas concretas para mejorar su propia situación en derechos humanos, que examine y rectifique sus actividades en ese terreno y detenga sus actos hegemónicos consistentes en utilizar los derechos humanos para interferir en los asuntos internos de otros países.”
Lo importante de este análisis, a nuestro juicio, es que se haga tal denuncia en un documento suscrito por el Estado chino, un país de 1 341 millones de ciudadanos, que posee 2 millones de millones de dólares en sus reservas monetarias, sin cuya cooperación comercial el imperio se hunde. Me parecía importante que nuestro pueblo conociera los datos precisos contenidos en el documento del Consejo de Estado chino.
Si Cuba lo dijera, carecería de importancia; llevamos más de 50 años denunciando a esos hipócritas.
Martí había dicho hace 116 años, en 1895: “…el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia…”
“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”.
Fidel Castro Ruz
Abril 23 de 2011
7 y 32 p.m.
miércoles, 27 de abril de 2011
La realidad del Acuerdo de Cartagena
Por Salvador Zúniga
Aclaro que lo que a continuación apunto, refleja nada más mi punto de vista.
La realidad es que en este acuerdo la conducción no se dio ni cuenta y al final llamaron a unos 4, nada más para hablar dicho acuerdo.
La realidad de este acuerdo es que éste, se dio entre Zelaya Rosales, Porfirio Lobo y Santos a la medida del señor Hugo Lloren y levantado por Chávez para el consenso.
La realidad es que este Acuerdo, sólo tiene un punto y no esperen más. Eel único punto es el retorno de Honduras a la O.E.A. y el regreso de Zelaya Rosales al país. Lo demás es pura paja, que quien lo crea es un iluso y no ha aprendido a caracterizar a los golpistas. Lo de que el régimen va a respetar los derechos humanos es señores pura mentira. Lo de la Constituyente, eso es otra gran mentira y si la dan es al estilo de Hugo Lloren para acabar de reventarse el Estatuto del Docente y los derechos humanos, pero eso de una constituyente refundacional, amplia, popular y revolucionaria es no está ni contemplado.
La realidad es que los golpistas seguirán en el poder si no díganme los defensores del acuerdo que van a sacar de HONDUTEL al general Vásquez Velásquez, a Vilma Morales, al señor Venancio Cervantes o a Arturo Corrales Álvarez y otros más. No señores, eso no lo van hacer, y que decir que van a meter presos a los golpistas si Lobo es claro, y él dice borrón y cuenta nueva.
La realidad es que con este acuerdo, que permite el retorno del Estado hondureño al seno de la O.E.A. se dejará impune el golpe de estado y el mismo se puede repetir en cualquier país, incluyendo Honduras a la hora que a las oligarquías y los militares se les dé la gana. Honduras será un buen ejemplo de cómo blanquearlos después y que todo pase como si nada paso.
La realidad es que con Honduras en el seno de la O.E.A. al régimen le vendrán más recursos económicos para impulsar la guerra contra el pueblo y acaparar los bienes naturales de nuestros pueblos y militarizar con tropas gringas este país.
La realidad de este acuerdo, es que se da con un claro propósito de detener el auge de la lucha del pueblo hondureño que ha estado permanentemente en las calles, en las tomas de tierras, en la defensa de los bosques y de los ríos, por la emancipación del país.
La realidad de este acuerdo es que el mismo busca sacar al pueblo del escenario de lucha popular, para llevarlo al escenario electoral, mismo que maneja la oligarquía, con sus reglas, sus medios de comunicación, sus soldados que están urna por urna. Si al final los liberales en resistencia, que son los interesados en este escenario, y si por una circunstancia especial ganaran, bien sea por el partido liberal, la UD. o el Frente Amplio ganarán, tienen 2 alternativas: Plegarse al mandato oligárquico e imperialista y hacer un régimen títere o hacer digamos un régimen reformista. En este caso, desde ahora se los digo alístense para que se los lleven amarrados en piyama para Costa Rica y bueno lo que esos trae. Por eso es que hay que retornar de verdad a la democracia y no hacer acuerdos chuecos aunque sea que llame Chávez o quien sea.
La realidad de este acuerdo es que es el camino más violento ya que al reconocerse al régimen y su dictadura, este seguirá matando, despareciendo, torturando y como ya hubo acuerdo con Mel, Lobo, Santos y Chávez ya todo será como si no pase nada.
La realidad de este acuerdo, es que el imperio se afianza en la región, ya que abrá resuelto un conflicto que ellos mismos abrieron al planificar y ejecutar el golpe. Más temprano que tarde, el compañero Chávez se dará cuenta que al imperio no hay que ayudarle en nada ya que sus planes agresivos contra la república Bolivariana de Venezuela siguen con toda la fuerza que los imperialistas puedan. El ejemplo de Libia es ilustrador y vale la pena estudiarlo.
La realidad es que este acuerdo es adverso. A pesar de eso, debemos luchar con una concepción de transformación estructural y emancipadora sabiendo que nuestros mejores aliados son los pueblos que sabrán entender la mal jugada que nuevamente a sufrido el pueblo hondureño.
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