sábado, 29 de mayo de 2010

Vivimos en una selva de cinco estrellas

Rebelión

Por Selvin Aguilar

Si alguna derecha se puede preciar de irracional esa es la hondureña. Balbucea en un mundo donde las mañas tienen mejor estilo, y es gorila en una selva donde los monos mas taimados del mundo tratan de esconder su cola. Es muy incomodo vivir en un ambiente en donde las palabras dejaron de ser inocentes, y la palabra golpe de Estado golpea la lógica pueril de estos amigos de las letras torcidas que escriben “sucesión constitucional” como si la democracia fuera herencia que se trasmite entre vivos o como si esta Honduras harapienta tiene la necesidad de mantener los fastos de esquilmadores monárquicos.

¿Cómo es posible que una democracia exista en un Estado en que sea vedada la indagación y la reflexión crítica, y en la que sea prohibido formularse cualquier clase de preguntas? ¿Cómo es posible que éstos que se creen dueños de Honduras bendigan la muerte de tanta gente inocente e irrespeten los derechos fundamentales y sigan diciendo con la hipocresía más impune del mundo que vivimos en Democracia?

La verdad de los fusiles sin lugar a dudas está por encima de las aspiraciones del pueblo. Esto es normal en un Estado oligárquico en que el término “pueblo” es una ficción de páginas constitucionales y en el que los intereses de los empresarios, se erigen como los bienes sagrados de una propiedad privada que fue bendecida desde un principio por los burgueses de Francia y sus revoluciones; y cuyo valor jurídico en estas selvas de dios está por encima de cualquier otro valor, incluso la vida como lo han demostrado las Fuerzas Armadas.

La democracia para éstos es un procedimiento de tinta y papel, y sus grandes valores como la participación del pueblo en la decisión de los problemas más urgentes, se convierte para ellos en la más grande herejía, porque en su lógica medieval no se puede ser tan irresponsable de darle al pueblo el peso de decisiones que solo se cocinan en misas negras y en reuniones de etiquetas al margen de ese mar de mal vestidos y descamisados.

Estos que vindicaron el Golpe de Estado como una acción democrática, hoy piden al mundo un reconocimiento internacional. Ellos piensan que el mundo se olvida de todo como nos han enseñado a olvidar a nosotros. Claro que hay unos que padecen de amnesia como el Presidente Español que apadrinado en un partido de izquierda contradictoriamente le hace de paje geopolítico a la diplomacia estadounidense. Esto debe de servir de reflexión profunda al votante español que siendo de izquierdas se decanta por la moderación una amiga casi inseparable de la cobardía.



Como se va aceptar al gobierno de Honduras si las violaciones a los derechos humanos continúan. Hace pocos días ametrallaron a unos miembros de la resistencia nacional en su sede. Los Jueces por la Democracia colectivo creado por el Abogado Guillermo López, hoy llevan más de una semana de Huelga de hambre sin ser escuchados por pronunciarse en contra del golpe de Estado, y realizar una acción constitucional de amparo a favor del Presidente Zelaya, cuyo único requisito constitucional es ser ciudadano.

Mientras esto pasa el Gobierno de Honduras no merece ser parte del mundo civilizado. Es necesario que respeten la libre expresión, la vida y la integridad física de las personas, el derecho al trabajo digno de los jueces y se interesen por escuchar el fervor popular del pueblo en resistencia que pide un nuevo orden constitucional en el que el pueblo sea sujeto de cambios, y los recursos estratégicos no sean regalados a perpetuidad al capital trasnacional.

Si esto no ocurre el Gobierno de Honduras no merecerá ser parte del mundo civilizado y seguirá mereciendo el derecho de gobernar una selva de cinco estrellas.

Selvin Aguilar. Escritor Hondureño

Humala considera un error que Perú reconozca al presidente "espurio" de Honduras

TeleSUR

El líder del Partido Nacionalista de Perú, Ollanta Humala, consideró que el presidente de su país, Alan García, comete un error al recibir y reconocer al mandatario Porfirio Lobo, quien dijo es un gobernante "espurio", por haber sido electo tras el golpe en Honduras. teleSUR



Desnudando a los “dueños de la palabra” en América Latina

Martín Becerra

IPS

Por Daniela Estrada

“Si no estuviera tan concentrada la ‘palabra’, la situación de desigualdad de América Latina sería más cuestionada”, sentencia el académico Martín Becerra, quien presentó este martes en la capital chilena su última investigación sobre los medios de comunicación de la región.

“Los Dueños de la Palabra. Acceso, estructura y concentración de los medios en la América Latina del Siglo XXI”, se titula el libro escrito por Becerra junto a su compatriota Guillermo Mastrini, publicado en 2009 en Argentina gracias al apoyo del no gubernamental Instituto Prensa y Sociedad, con sede en Lima.

Ambos académicos publicaron en 2006 “Periodistas y magnates”, la primera parte de esta investigación que pretenden actualizar cada cuatro años sobre las llamadas industrias “infocomunicacionales”: prensa, radio, televisión abierta y por cable, editorial gráfica, fonografía, cinematografía, telefonía fija y móvil e Internet.

IPS: ¿Quiénes son los “dueños de la palabra” en América Latina?
Martín Becerra: Son pocos grupos con una influencia decisiva en las actividades “infocomunicacionales”. Los más importantes son Globo, Televisa, Clarín, Prisa, Cisneros y el grupo del mexicano Ángel González, con gran presencia en América Central. En telecomunicaciones están Telmex y Telefónica.
El panorama latinoamericano se reproduce a escala nacional. En Chile, por ejemplo, tienes a la familia Edwards (dueña de la cadena de diarios El Mercurio) y a Álvaro Saieh (propietario de Consorcio Periodístico de Chile).

IPS: ¿Tienen algún perfil común estos grupos y magnates?
MB: El origen de muchos de ellos está ligado a una figura patriarcal, de cacique, muy al estilo de los liderazgos políticos y empresariales latinoamericanos.

La figura del “Pater familias” (padre de familia) que se abre camino con métodos no siempre muy prístinos, como queda claro en investigaciones como “Los magnates de la prensa”, de la periodista chilena María Olivia Mönckeberg (2009). La acumulación de sus fortunas, en algunos casos, está ligada a negocios con gobiernos dictatoriales.

En las últimas décadas se han reconvertido y diversificado. Hoy hablamos de conglomerados que tienen desde financieras hasta radios y cadenas de televisión. Antes eran empresarios de medios, ahora son enormes grupos económicos, que, para facilitar su acción en el resto de la economía, necesitan medios de comunicación que les sirvan de poder de lobby.

IPS: ¿Qué mirada está representada por estos grandes medios? Mönckeberg dice que en Chile es la derecha neoliberal ultraconservadora…
MB: En general son de derecha. Porque defienden el statu quo. Estos grupos no podrían haber alcanzado el tamaño que tienen, que, dicho de paso, estaría prohibido en países desarrollados, si no fuese por la complacencia de un poder político que en algunos casos estuvo en manos de dictadores.

El poder político los ha beneficiado con unos privilegios que se terminarían con cualquier reforma que aspire a democratizar el sistema de medios, que es algo que está en la agenda latinoamericana hoy.

IPS: ¿Cuál es la magnitud de la concentración de medios en América Latina?
MB: Más de 82 por ciento de todas las actividades de información y comunicación están en manos de los cuatro primeros operadores, que, como esto es un promedio, cambian de país en país. La influencia de estos actores es desmedida.

A esto hay que agregarle que en América Latina, con la excepción a medias de (la estatal) Televisión Nacional de Chile, no hay medios públicos al estilo de la BBC. En este panorama no hay un equilibrio, una fuerza pública que pueda compensar la influencia de los grandes medios comerciales.

Esto habla mucho de las sociedades desiguales que construimos en América Latina, el subcontinente más inequitativo del planeta. Yo creo que si no estuviera tan concentrada la palabra, la situación de desigualdad de América Latina sería más cuestionada.

IPS: Usted menciona la agenda democratizadora que se discute hoy en la región…
MB: Sí, es una agenda heterogénea, porque los gobiernos y los movimientos políticos y sociales que la impulsan son distintos entre sí. La experiencia de Evo Morales en Bolivia y de Rafael Correa en Ecuador es muy distinta a la de (Luiz Inácio) Lula da Silva en Brasil y de Tabaré Vásquez (2005-2010) en Uruguay.

Pero estas cuatro experiencias, y podríamos mencionar también a la argentina, tienen en común que por primera vez en esos países se cuestiona la concentración y se plantea que los sectores sociales sin ánimo de lucro tienen el mismo derecho a poseer licencias de radio y televisión. Esta es una gran novedad.

IPS: ¿Cómo analiza la situación de países como Argentina y Venezuela, cuyos gobiernos denuncian que los grandes medios actúan como verdaderos partidos de oposición?
MB: La situación es muy distinta. En Venezuela está la ley Resorte (Responsabilidad Social en Radio y Televisión) del (presidente Hugo) Chávez, con la cual estoy en desacuerdo porque se mete con los contenidos. La ley argentina, no, es muy liberal en cuanto a los contenidos, cada cual puede decir lo que quiere.

Hay muy pocos periodos en la historia argentina donde uno pueda encontrar reacciones tan duras del sistema de medios contra los presidentes. Esto significa que libertad de medios en Argentina hay.

En mi país los medios reaccionan mal, y es muy ineficaz periodísticamente porque reaccionan como partido político y rompen lo que (el intelectual argentino) Eliseo Verón llama el “contrato de lectura”, la relación entre el diario y sus lectores.

Notas al margen de la autopista

Alainet

Por Jorge Majfud

Desde hace unos años tengo por costumbre no leer escritos o comentarios anónimos. Cierta vez, en el foro digital de un importante diario, pegué de forma anónima un texto sobre algunas virtudes del socialismo. No se trataba de un texto especialmente brillante, pero me interesó el experimento.

Una lluvia de respuestas y comentarios insultaron al autor del texto. Abundaban calificaciones como “retardado mental”, “analfaveto”, “idiota” y “pobre frustrado”.

El texto era de un señor llamado Albert Einstein, aquel humilde doctor en física que vivía ahí en frente, en la calle Mercer 112, entre los tupidos bosques de Princeton University.

Las malas lenguas dicen que no era buen esposo, pero nunca nadie confirmó algún tipo de retardo mental, de idiotismo o de frustración personal. Excepto los retardados mentales que a principios del siglo XX demostraron que la teoría de la relatividad era falsa porque se le había ocurrido a un judío.

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El recurrente y sistemático compromiso en las redes sociales son los compromisos menos comprometidos de la historia. Hacer un clic perezoso para mostrar nuestro apoyo o nuestra condena hacia una causa sirve más de alimento a nuestros egos que a la causa. En el mejor de los casos sirve para un lavado clorhídrico de conciencia, para mostrar a los demás y demostrarnos a nosotros mismos todo lo bueno y políticamente correcto que somos o podemos ser.

Pero sin sacrificio no hay compromiso y por eso la sociedad virtual es incapaz de cualquier compromiso más allá del esnobismo, del voyeurismo y, ante todo, de ese narcisismo vacío como una cáscara de huevo llena de emociones prefabricadas que caben en el microscópico jeroglífico de dos puntos y un paréntesis.

Tal vez lo único real de una sociedad virtual es su propia frustración cuando, amparada en el anonimato, afloran las emociones reprimidas en sus formas más autenticas.

En las sociedades virtuales las virtudes son simbólicas, como los individuos, como su democracia y su libertad.

La insistencia sobre la libertad y la autenticidad, el valor prefabricado de ser-uno-mismo del nuevo individuo se parece a la publicidad de un auto pequeño que insiste sobre las virtudes de su gran espacio interior.

Y pese a tanto desencanto, todavía creo que alguna vez el juguete se convertirá en herramienta de acción y liberación.

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Una buen aparte de la generación de la televisión se acostumbró a la propaganda fragmentada. Una buena parte de la generación de la era digital ya no puede vivir sin la microfisura, sin un permanente coitus interruptus.

El habitante de estos luminosos cementerios no puede bucear una hora en un mismo concepto, no puede leer doscientas páginas o cincuenta mil palabras, no puede retener conceptos abstractos. No se siente cómodo si no interrumpe lo que está haciendo con algún clic, algún update.

Sin embargo, el hombre microfragmentado posee un ego de hierro. Famoso por diez segundos, genio por tres palabras y un clic, su dialéctica es el insulto anónimo y los argumentos desarticulados en unos pocos párrafos. Porque solo su ego es más grande que su infinita pereza.

Me incluyo entre las dos generaciones; comparto, sufro y cada día lucho contra esos males que son los míos también. Porque la red luminosa es como un gran agujero negro que chupa todo lo que anda a su alrededor. La naturaleza sustituta comienza chupando el cerebro, luego el cuerpo y finalmente chupa al orgulloso individuo que ha dejado de ser un individuo.

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Los conservadores más reaccionarios siempre estigmatiza todo lo intelectual y a todo intelectual que cuestione su concepto de realidad. Uno de sus placeres principales consiste en pensar y declarar sobre la inferioridad intelectual de los intelectuales. En muchos países suelen encabezar la lista de los diez idiotas más idiotas.

A los reaccionarios que confunden la realidad con lo que ven y lo que ven con lo que piensan que ven los obsesiona la necesidad de poseer una idea realista del universo, casi tan realista como la perspectiva que tienen los caballos y las vacas en el campo.

Como si el concepto de realidad de estos reaccionarios fuese la realidad misma y no una ilusión petrificada que en cerebros calcinados adquiere aspecto de una realidad incuestionable. Incuestionables como la planicie de la Tierra, las inmensas tortugas que sostenían el mundo, las brujas que producían mal tiempo y por lo cual en la vieja Europa se solían torturar hasta la muerte o simplemente quemarlas en la hoguera en nombre de la verdad y en defensa de la realidad.

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Los arengadores radiales, portavoces e incitadores de la derecha norteamericana, se burlan del tono y del estilo de voz de Bill Clinton y de Noam Chomsky. Se ríen y se burlan con el tono y el estilo de voz de los pastores protestantes en plena faena.

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Hace por lo menos diez mil años los mercados eran el centro de la vida de los pueblos. Allí se juntaban los colores y los olores de la experiencia humana, las ideas y las pasiones, el dinero y la plegaria al Supremo, la duda y la certeza.

Hace por lo menos diez mil años las artes y las religiones, las ciencias y las ideas, los idiomas y las historias se traficaban con las alfombras y los dátiles, las pieles y las perlas, la sal y el azúcar, los cuchillos y los espejos.

Ahora los mercados son historia silenciosa o ruidoso recurso de los turistas. Algo queda de lo que fue. Aunque sea una sombra colorida, un rumor bullicioso.

Ahora los mercados bursátiles son el centro donde van a morir las ideas y las pasiones, el dinero y la plegaria al Supremo, los idiomas y las historias, la experiencia humana y su memoria, la duda y la certeza.

Ahora los pueblos, si se pueden llamar pueblos, ahora los individuos, si se pueden llamar individuos, están ligados, enlazados a sus conexiones.

Ahora las redes sociales son los nuevos cementerios de la sociedad.

Sí, de vez en cuando es bueno visitar los cementerios, recordar familiares que ya no están, amigos que ya no son o no son lo que fueron.

Lo triste es quedarse a vivir allí en el cementerio, sin la experiencia humana, sin la vida de carne y hueso de las antiguas ciudades.

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La historia, los pueblos, las masas, la propaganda masiva ha glorificado la guerra, ha honrado a sus soldados, ha venerado a sus héroes, ha premiado a sus administradores, ha agradecido a sus inventores, ha disculpado, ha protegido, ha perdonado a los promotores de crímenes en masa cuando no han tenido éxito ni han sido derrotados del todo, ha endiosado el pragmatismo de los estadistas que tuvieron éxito en perpetuar los peores crímenes contra la humanidad en nombre de alguna causa noble como Dios, la patria, la libertad o el derecho a la defensa propia luego que los enemigos se atrevieron a ejercer su derecho a la defensa propia.

Pero habrá que decirlo de forma más directa y objetiva. La guerra es una perfecta mierda. Y perdón por la palabra. La mierda no se merece semejante comparación. La mierda abona los huertos y las praderas y así produce y reproduce la vida. La guerra, en cambio, solo produce y reproduce muerte y más muerte.

Jorge Majfud, PhD 
Mayo 2010

Saber de donde venimos nos indica hacia donde vamos

Cuba Debate 

Evento Patrimonio de las Terrazas, Pinar del Río. Cuba. Cartel del Evento

Cuando en el Macondo de “Cien Años de Soledad”, las interminables lluvias comenzaron a borrar o más bien a diluir la memoria de las personas, fue necesario ponerle a los objetos más elementales su nombre escrito al lado, pues no era posible vivir sin  la reminiscencia del pasado.

¿Qué seriamos sin la memoria afectiva de nuestros padres y abuelos, sin la historia de nuestros países; cómo andaríamos por la vida sin el sabor de lo que comemos en familia, sin religión, ni credos, sin tradiciones? Seriamos cualquier cosa, menos un espécimen humano.

La fuerza de la diversidad cultural de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe se hizo sentir en un singular encuentro de Patrimonio Comunitario que durante cuatro días sesionó en la Comunidad  Las Terrazas en Pinar del Río, Cuba. Esa pluralidad que nos diferencia y nos iguala a todos los americanos, fue el centro de un verdadero catálogo de costumbres, ritos, y modos de vida de la región.

Este primer encuentro, auspiciado por el Fondo Cultural del ALBA aunó a especialistas e investigadores de Bolivia, Nicaragua, Perú, Ecuador, Venezuela, México, Brasil y Cuba, quienes mostraron ponencias acerca de prácticas de apropiación social de los recursos patrimoniales, la identidad y la memoria viva en las comunidades, así como los programas metodológicos y proyectos educativos culturales.

La cita además contó con las intervenciones especiales de Renée Baptiste, ministra de Cultura de San Vicente y Granadinas; el arquitecto Jaime Urrutia, director del Centro Regional de Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de América Latina, con sede en Perú; y Héctor Torres, presidente del Instituto de Patrimonio Cultural de Venezuela.

Hubo una detallada presentación de los vínculos cultura y comunidad, con la labor de los museos municipales de Cienfuegos, Santa Clara y La Habana Vieja, el Museo Histórico Militar Casa de Sucre, en Ecuador; el Museo Imperial y el proyecto Puntos de Memoria, ambos de Brasil, y algunos asentamientos como el municipio Buey Arriba, en Granma; el Consejo Popular Simón Reyes, en Ciego de Ávila; las comunidades venezolanas Pecaya, en el estado Falcón, y el agro museo El Tabor, ubicado en el Estado de Táchira.

Margarita Ruiz, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba, agradeció al ALBA  la organización de este evento en la isla, y agregó que incluso en él participaron países que aunque no son miembros del ALBA, se han integrado a la lucha por la alternativa bolivariana para las Américas como un camino para batallar  porque existan en cada uno de nuestros países textos jurídicos que apoyen en estas labores y que esas leyes deben surgir desde las comunidades.

De cómo la localidad teje su historia con hilos que van surgiendo en cada una de las generaciones que le han transitado, iniciamos una conversación con uno de los participantes a este evento, con el Señor Jaime Urrutia, Director del Centro Regional de Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de América Latina (CRESPIAL) con sede en Perú.

Urrutia reflexionaba en su intervención acerca de  los procesos de globalización, de América Latina, del regreso a la aldea global donde todos estamos, supuestamente comunicados, donde hay Internet, y  telefonía móvil,  y es en este momento de globalización donde precisamente las identidades locales y regionales comienzan a resurgir.

“El Estado nación es considerado hoy día por muchos como una involución, -afirmó Urrutia-  cuando ese Estado, está lógicamente confeccionado por las elites de poder. Y a su vez el Estado Nación ha sido cuestionado precisamente por quienes defienden la globalización en el mundo”

Ante la pregunta de ¿cómo es posible preservar de la identidad?, Urrutia responde:

“Tenemos en América Latina un reto muy grande a pesar de que en casi todas las Constituciones se señala más menos: somos un país multilingüe y pluricultural, el único país donde la lengua originaria, el guaraní es hablado por toda la población, es Paraguay.
No existen políticas públicas, sistémicas, que favorezcan esta afirmación de las Constituciones. Entonces se nos da el caso de que la Constitución  se convierte en una declaración de principios”

“Es importante reforzar memorias con identidades locales. Cuba es un ejemplo también de grupo  multicultural, pues no es lo  mismo un santiaguero que  un habanero, o un pinareño, guantanamero, o del centro de la isla, cada uno quiere reforzar su individualidad, y lo vemos en este evento en forma de ponencia, pero si recorres la isla lo verás en la calle”

-¿Cómo una persona que no convive con los cubanos puede notar la diferencia?

El Señor Jaime Urrutia, Director del Centro Regional de Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de América Latina (CRESPIAL), concedió especial importancia a la relación de la localidad con el planeta.

El Señor Jaime Urrutia, Director del Centro Regional de Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de América Latina (CRESPIAL), concedió especial importancia a la relación de la localidad con el planeta.

Urrutia:Fácil. En cada espacio se ha constituido una cultura. Las Terrazas es un excelente ejemplo de eso, incluso con una tradición.

El espacio es fundamental para la reconstrucción de una identidad a partir de un discurso histórico y elementos y vivencias personales  locales, hasta nacionales.

Las transnacionales se esmeran por uniformar las culturas,  pero simplemente no pueden, solo logran caricaturas de la realidad.
Cuba es uno de los países de América Latina y el Caribe más homogéneo, y sin embargo tiene diferencias entre sus propios nativos.

-¿Qué fue, en su opinión, aquello que despertó a las minorías étnicas?
Urrutia:El cambio que ha tenido lugar en América Latina. Nuestras democracias se encuentran, por lo general, con una distancia entre poder central y las expectativas de la población.

Los recursos naturales fundamentales, por ley, son dominados y explotados  por el Estado, supuestamente en pro del bien común.
En estos espacios  habitan pobladores de diferentes tipos.

Por eso es que en América Latina en muchos casos surgen conflictos, porque no se han tomado en cuenta las expectativas de las personas que habitan los lugares donde están radicados esos recursos fundamentales. El Estado necesita  escuchar a la población.

Existen muchos ejemplos de diferencias notables entre el Estado y la población con relación a los recursos naturales. La amazonía es uno de los ejemplos más dramáticos por la explotación de los hidrocarburos, en tanto que el Estado no reconoce a la población, no respeta los daños que esa explotación causa en los que habitan el sitio donde existen los recursos.

La concepción del futuro de un país no puede llevarse adelante si existe un desencuentro entre Estado y pobladores, si no se piensa en reproducir las tradiciones.

Es muy difícil fomentar las iniciativas de la población en este sentido si no hay una coincidencia entre la vida de la gente y las políticas públicas mayores.

Todo lo que sea espacio cultural nacional ocupa poco espacio, en presupuestos nacionales. El rubro cultural es de prioridad inferior.

No se puede, además, entender la cultura como un simple tipo de expresión, no podemos entender como culta solo a una persona que cursó estudios  y cumple con los parámetros de una cultura de elite.

-Con todos esos vientos en contra, ¿qué pueden hacer esas minorías?

Urrutia:En primer lugar hay lugares donde no son minorías como es el caso de Guatemala. Y dentro de las dificultades, tenemos que, gracias a la Convención de la UNESCO ‘Para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial’ de 17 de octubre de 2003, se establece  una lista de herramientas que favorecen a las tradiciones.

Por ejemplo, para declarar alguna acción Patrimonio inmaterial de la Humanidad, se crea para ello un Comité Intergubernamental de Patrimonio inmaterial UNESCO, y es a través de esa Comisión que se decide. El actual Comité está compuesto por delegados  de 5 países: Paraguay, Venezuela, Cuba, Perú y México.

Cuba tiene presentado en este momento un proyecto inmaterial de lectores de tabaquerías, que es una tradición cubana muy arraigada y conocida y que ha permanecido a lo largo de muchísimos años. Ha sido una forma de transmitir cultura desde los tiempos remotos hasta la actualidad.

-¿La Convención sólo hizo declaraciones a favor de lo inmaterial?

Urrutia:Si lo vemos como pasos, y no como grandes soluciones, sí. Sucede que producto de esa convención existe  el convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), que dispone ante cualquier intervención del Estado sobre un recurso natural, cumplir con el requisito indispensable de la consulta y consentimiento informado de los grupos que viven en la zona. Como es lógico, los países firmantes de esta Convención están obligados por Ley.

En esto se hace mucha trampa, como en todo, pero hoy significa una herramienta muy fuerte. Estas herramientas han fortalecido las iniciativas locales.

-¿Pudiéramos pensar que quede en algún lugar del planeta una cultura desconocida que no desea mezclarse con la llamada civilización?

Urrutia:No lo creo. En este mundo,  hoy día casi nada está desconocido. Se habla de la existencia de una figura legal que define a Grupos de aislamiento voluntario, que son comunidades que viven aisladas de la civilización.

-¿Esos grupos pueden ser  agresivos ante la llegada de  personas ajenas a ellos?
Urrutia:Puede ser, si se sienten invadidos, ellos tienen una forma de vida diferente, son recolectores y cazadores, no son agricultores. Con todo lo que le hacemos al planeta todavía en la Amazonía hay espacios done se puede vivir tranquilamente de lo que la madre naturaleza da.

-¿Cómo usted, un especialista en temas de tradiciones, identidad y cultura patrimonial, ve ese mosaico cultural que se llama Estados Unidos?

Urrutia:Como un país con  muchas identidades  en un territorio de referencia común, donde se supone que las personas van en busca de un lugar donde la libertad individual es el eje de todo, pero ese es un país segmentado,  y la mejor expresión de esa segmentación son las ciudades que tiene en Down Town donde hay todo tipo de identidades. Hay un barrio latino, un barrio negro, uno italiano, uno chino, uno irlandés. Esto ocurre también en Europa, pero con menos arraigo, en este sentido el mundo hispano fue mucho mas abierto que el sajón. Desde otro ángulo, el fenómeno Obama es un ejemplo de que ese país ha tenido una aceptación de cómo  cambian las cosas.

Como un país con  muchas identidades  en un territorio de referencia común, donde se supone que las personas van en busca de un lugar donde la libertad individual es el eje de todo, pero ese es un país segmentado,  y la mejor expresión de esa segmentación son las ciudades que tiene en Down Town donde hay todo tipo de identidades. Hay un barrio latino, un barrio negro, uno italiano, uno chino, uno irlandés. Esto ocurre también en Europa, pero con menos arraigo, en este sentido el mundo hispano fue mucho mas abierto que el sajón. Desde otro ángulo, el fenómeno Obama es un ejemplo de que ese país ha tenido una aceptación de cómo  cambian las cosas.

Defender las identidades es algo muy saludable para los pueblos, reafirma Urrutia. Convivir estos días aquí en Cuba, y asistir a este evento propiamente en la Comunidad de Las Terrazas, me ha hecho corroborar que la mejor forma de definir nuestra región es la de verla como el acto de entrar a una enorme cancha de Fútbol con múltiples puertas donde todas nos conducen a un terreno común.

El mejor oficio del mundo


Vos el Soberano

Por Gabriel García Márquez

A una universidad colombiana se le preguntó cuáles son las pruebas de aptitud y vocación que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: “Los periodistas no son artistas”. Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un género literario.

Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada.

No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran.

El periódico cabía entonces en tres grandes secciones: noticias, crónicas y reportajes, y notas editoriales. La sección más delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo más desvalido era el de reportero, que tenía al mismo tiempo la connotación de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años -siendo el peor estudiante de derecho- empecé mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso.

La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo... como nosotros mismos lo llamábamos. Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era ni siquiera bachiller.

La creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico. Ahora ya no son sólo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar.

Pero en su expansión se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica.

La mayoría de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gramática y ortografía, y dificultades para una comprensión reflexiva de textos. Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo.

No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida.

Es cierto que estas críticas valen para la educación general, pervertida por la masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso específico del periodismo parece ser, además, que el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. Es decir, las empresas se han empeñado a fondo en la competencia feroz de la modernización material y han dejado para después la formación de su infantería y los mecanismos de participación que fortalecían el espíritu profesional en el pasado. Las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante.

No es fácil entender que el esplendor tecnológico y el vértigo de las comunicaciones, que tanto deseábamos en nuestros tiempos, hayan servido para anticipar y agravar la agonía cotidiana de la hora del cierre. Los principiantes se quejan de que los editores les conceden tres horas para una tarea que en el momento de la verdad es imposible en menos de seis, que les ordenan material para dos columnas y a la hora de la verdad sólo les asignan media, y en el pánico del cierre nadie tiene tiempo ni humor para explicarles por qué, y menos para darles una palabra de consuelo. “Ni siquiera nos regañan”, dice un reportero novato ansioso de comunicación directa con sus jefes. Nada: el editor que antes era un papá sabio y compasivo, apenas si tiene fuerzas y tiempo para sobrevivir él mismo a las galeras de la tecnología.

Creo que es la prisa y la restricción del espacio lo que ha minimizado el reportaje, que siempre tuvimos como el género estrella, pero que es también el que requiere más tiempo, más investigación, más reflexión, y un dominio certero del arte de escribir. Es en realidad la reconstitución minuciosa y verídica del hecho. Es decir: la noticia completa, tal como sucedió en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos.

Antes que se inventaran el teletipo y el télex, un operador de radio con vocación de mártir capturaba al vuelo las noticias del mundo entre silbidos siderales, y un redactor erudito las elaboraba completas con pormenores y antecedentes, como se reconstruye el esqueleto entero de un dinosaurio a partir de una vértebra. Sólo la interpretación estaba vedada, porque era un dominio sagrado del director, cuyos editoriales se presumían escritos por él, aunque no lo fueran, y casi siempre con caligrafías célebres por lo enmarañadas. Directores históricos tenían linotipistas personales para descifrarlas.

Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal.

Las citas de fuentes que merecen entero crédito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes. Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si él mismo no es un instrumento fácil de esa fuente que le transmitió la información como quiso y arreglada como más le convino. Yo creo que sí: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma -sobre todo si es oficial- y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relación de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente.

Aun a riesgo de ser demasiado anecdótico, creo que hay otro gran culpable en este drama: la grabadora. Antes de que ésta se inventara, el oficio se hacía bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno sólo: la libreta de notas, una ética a toda prueba, y un par de oídos que los reporteros usábamos todavía para oír lo que nos decían. El manejo profesional y ético de la grabadora está por inventar. Alguien tendría que enseñarles a los colegas jóvenes que la casete no es un sustituto de la memoria, sino una evolución de la humilde libreta de apuntes que tan buenos servicios prestó en los orígenes del oficio.

La grabadora oye pero no escucha, repite -como un loro digital- pero no piensa, es fiel pero no tiene corazón, y a fin de cuentas su versión literal no será tan confiable como la de quien pone atención a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral. Para la radio tiene la enorme ventaja de la literalidad y la inmediatez, pero muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente.

La grabadora es la culpable de la magnificación viciosa de la entrevista. La radio y la televisión, por su naturaleza misma, la convirtieron en el género supremo, pero también la prensa escrita parece compartir la idea equivocada de que la voz de la verdad no es tanto la del periodista que vio como la del entrevistado que declaró. Para muchos redactores de periódicos la transcripción es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semántica, naufragan en la ortografía y mueren por el infarto de la sintaxis.

Tal vez la solución sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categoría de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional.

Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas humanísticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formación debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.

Pues el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente.

Frente al terrorismo y la mentira

Por Ricardo Alarcón de Quesada
 
Estimados colegas y amigos:
Compañeras y compañeros:

Sean bienvenidos todas y todos. Estoy seguro que este Seminario contribuirá al empeño común de construir una América nuestra verdaderamente libre e independiente con la plena realización de los ideales de Simón Bolívar y José Martí. La Alianza Bolivariana con sus logros palpables para millones en América Latina y el Caribe está indicando el camino seguro de la unión, la independencia y la justicia social.

El Seminario contará con intervenciones especiales de varias distinguidas personalidades de nuestro Continente cuya presencia nos honra especialmente. Con ellas se garantiza un debate indispensable para precisar los desafíos que encaramos en una situación internacional particularmente compleja, con peligros y amenazas, pero en la que hay también importantes oportunidades para nuestros pueblos. Definir los riesgos y ser capaces de encararlos juntos y juntos avanzar requiere sabiduría y firmeza. A ello servirá la reflexión colectiva entre todos.

Ustedes, estimados amigos, celebran este año el Bicentenario del momento glorioso en que a lo largo del Continente se proclamó el inicio de las luchas por la independencia en casi todos los países aquí representados. Para esa fecha Haití ya se había sacudido el yugo extranjero con la primera revolución antiesclavista triunfante en la historia y enfrentaba el asedio de los mayores poderes de la Tierra. Esa desdichada y heroica tierra, nuestro más cercano vecino, sufre aún las consecuencias de su hazaña, los efectos de más de dos siglos de hostilidad, agresiones y discriminación de quienes nunca le perdonaron que se atreviera a ser la primera en iniciar la lucha y la primera y solitaria nación que abolió la servidumbre humana.

Los cubanos nos regocijamos con la fiesta americana. Pero debemos recordar otro Bicentenario. No podemos olvidar que desde la independencia de las Trece Colonias norteamericanas el nuevo estado inició su expansión territorial y quiso extenderse a Cuba y las Antillas. Lo proclamó Jefferson en 1805 y lo repitió hasta su muerte marcando una obsesión norteamericana que dura ya más de dos siglos.

La pretensión de dominar a Cuba entró en una nueva fase a partir del primero de enero de 1959 cuando la Isla alcanzó su independencia real. Desde aquel día el Imperio desató una política agresiva con tres componentes inseparables - la guerra económica, el terrorismo y la propaganda mentirosa - que ha practicado sin pausa durante más de medio siglo.

Desde el amanecer del año 59 facilitaron la fuga hacia el territorio norteamericano de los asesinos y torturadores batistianos que antes de escapar se robaron la casi totalidad de las reservas financieras de la República, y desde que al Norte llegaron los organizaron y les suministraron armas y explosivos y les dieron apoyo político y propagandístico.

La campaña mediática lanzada contra Cuba recientemente y a la que se han prestado algunos políticos y parlamentarios, no muchos por cierto, es, en esencia, la continuación de un empeño al que se dedican cuantiosos recursos del presupuesto federal norteamericano. A esa campaña Estados Unidos ha destinado más fondos que los entregados a América Latina como imaginaria “ayuda al desarrollo” desde los tiempos de la llamada “Alianza para el Progreso”, un embuste que ya nadie recuerda.

Pero si de algo sirven las mentiras y calumnias contra Cuba es para poner en evidencia la baja catadura moral de quienes las promueven.

Usaron como excusa la lamentable muerte de un delincuente común que decidió llevar a cabo una huelga de hambre. Por salvarle la vida se le llevó a un hospital en el cual recibió toda la atención requerida sin cobrarle un centavo a él ni a su familia. ¿En cuántos de los países desde donde se critica a Cuba se garantiza a cualquiera la atención médica gratuita? ¿Qué otro país, además de Cuba, soporta por más de cinco décadas un inhumano bloqueo económico que incluye la prohibición de acceder a medicamentos e instrumentos hospitalarios?

Algunos políticos y periodistas han estado tan ocupados repitiendo las consignas anticubanas que no pueden ver lo que ocurre ante sus propias narices. Nunca se les oyó denunciar las muertes por hambre y enfermedades curables de muchos niños y niñas que tienen la desgracia  de no haber nacido en Cuba. Todavía no han dicho una palabra de protesta cuando es el Imperio que ordena y paga el que impone el ayuno por la fuerza.

¿Dónde estaban los calumniadores de Cuba cuando las fuerzas coloniales cercaron el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico? ¿Dijeron algo cuando les cortaron la electricidad y el agua a los jóvenes allí sitiados? ¿Protestaron cuando la policía atropelló a los familiares y a los artistas que trataban de llevarles comida y medicinas? La huelga estudiantil cumple ya más de cinco semanas y se extiende a los once recintos de la Universidad de Puerto Rico. Los que dicen defender los derechos humanos sólo cuando lo ordena el Imperio, nada hacen ante el drama de Puerto Rico, sometido aún al coloniaje en este año del Bicentenario.  En nombre de la Asamblea Nacional del Poder Popular vuelvo a reclamar solidaridad con quienes libran esa hermosa batalla por la educación y la cultura.

Me veo obligado a agregar algo. Natalia Sánchez López tenía 21 años y junto a sus compañeros del recinto universitario de Mayagüez respaldaba la huelga el pasado 24 de mayo. Estaban hacinados en un local estrecho, cercados por las autoridades que les impedían recibir alimentos ni agua. Natalia se desmayó y fue llevada a un hospital en el que falleció al día siguiente. Era una muchacha alegre, feliz y defensora del medio ambiente. Ella quería vivir y hoy es una mártir puertorriqueña.

Repito su nombre: Natalia Sánchez López. Anótenlo porque de ella no hablan los tartufos tarifados de la prensa occidental ni por su muerte ha protestado el Parlamento Europeo ni ciertos colegas de este lado del Atlántico que no vale la pena mencionar.

Respeto y quiero a los corresponsales extranjeros. Comprendo sus tribulaciones. Nada fácil debe ser para una persona decente trabajar para medios que no lo son. Queda, desde luego, la opción de renunciar. Pero no se les puede pedir tal cosa a ciudadanos de países en donde lo que más crece es el desempleo.

No importa que callen los farsantes. Con la juventud puertorriqueña va su heroico pueblo y con ellos vendrá la Patria finalmente liberada.

Hablando de Puerto Rico hay que hablar del terrorismo promovido por Washington. Antes de concluir su mandato el anterior Gobernador de la Isla envió una carta al recién electo Presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Simplemente le pedía que instruyese al FBI que dejase de obstruir el esclarecimiento de las muertes en Puerto Rico de Santiago Mari Pesquera y Carlos Muñiz Varela, dos jóvenes atacados a plena luz del día por asesinos que deambulan todavía por las calles de Miami sin ser molestados por nadie. El Licenciado Aníbal Acevedo Vilá no pidió al Presidente Obama nada extraordinario. Sólo que el FBI, la agencia que se supone esté encargada de aplicar la ley, entregase lo que posee y oculta a los tribunales para que estos puedan hacer justicia. Hasta ahora el Presidente Obama, el hombre del cambio, nada ha hecho ni ha respondido, que se sepa, al Gobernador de Puerto Rico.

Tampoco ha respondido a la solicitud venezolana para la extradición de Luis Posada Carriles ni lo somete a juicio por terrorismo como está obligado por convenios internacionales y por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que Estados Unidos hizo aprobar con gran fanfarria en septiembre de 2001.

Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González pronto cumplirán  doce años de injusta prisión por haber luchado contra los terroristas anticubanos que gozan de escandalosa impunidad en Estados Unidos.

El caso de nuestros cinco compatriotas es rigurosamente silenciado por los medios informativos al servicio del Imperio. Cuando se sienten obligados a mencionarlos mienten descaradamente. La complicidad criminal entre Washington y los  seudo-periodistas ha  acompañado este caso desde el primer día.

El fraudulento “juicio” que se les impuso en Miami, el más largo de la historia norteamericana, fue ignorado completamente por esos medios. Pero en esa ciudad desataron una intensa campaña calumniando a los acusados y sembrando el temor entre los jurados con amenazas y provocaciones que llevaron a la Jueza a quejarse, sin resultado, desde el comienzo hasta el final de la farsa.

Ahora se sabe que esos llamados “periodistas” eran y son, en realidad, agentes asalariados del gobierno federal. Se conocen sus nombres y los muchos miles de dólares que recibieron. La organización no gubernamental que consiguió la desclasificación de la lista de los individuos involucrados sigue reclamando al Gobierno que revele también los contratos y otros datos elementales para medir el alcance de esta grave violación de la legalidad. Hasta ahora Washington se niega a hacerlo. ¿Qué más tratan de ocultar?

El próximo 15 de junio vence el plazo para presentar el recurso de “habeas corpus” a favor de Gerardo Hernández Nordelo. Esa es la única y última posibilidad legal que le queda luego que el Tribunal Supremo, a petición de la Casa Blanca, se negó a revisar su caso, ratificándole su condena a doble cadena perpetua más 15 años.

El caso de los Cinco es ante todo una desvergonzada prevaricación. El actual gobierno está obligado  a ponerle fin del único modo posible: retirando todas las falsas acusaciones formuladas contra nuestros héroes y ordenando la inmediata liberación de todos ellos, sin excepción ni condiciones. Mientras no lo haga, el Presidente Obama no debería imaginar siquiera que él nos pueda convencer de que hay algo de verdad en sus promesas de cambio. Le toca a él demostrar que sí se puede.

Agradezco a Ustedes su participación en este Seminario. Siéntanse en casa propia. Trabajemos juntos para consolidar lo alcanzado y seguir adelante hasta la victoria siempre.

Palabras en la Inauguración del Seminario Internacional del PARLATINO. ”Logros y nuevos desafíos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP)” La Habana, 27 de mayo de 2010

viernes, 28 de mayo de 2010

Comunicado del Bloque Popular



1.       En el Marco del último paquetazo impulsado por la dictadura que encabeza Pepe Lobo, el ilegal e ilegítimo Congreso Nacional aprobó un decreto que impone pagos a los servicios de documentación que brinda el Registro Nacional de las Personas. Los cobros por 200.00 lempiras incluyen las reposiciones de tarjetas de identidad, certificaciones de matrimonio, divorcio, defunción y otras.

2.       Denunciamos el carácter ilegal de tales cobros por que niegan el derecho de los ciudadanos y las ciudadanas a acreditar su identidad. Asimismo señalamos que ese decreto legislativo (artículo 49, 17-2010) es inconstitucional porque a) se contradice con el artículo No. 3 de la ley de Registro Nacional en el que se establece la gratuidad de los servicios que se brindan a la población, y b) por haber sido aprobado por un Congreso instalado por medios ilegales.

3.       Hacemos ver que este tipo de medidas y otras contenidas en el paquetazo fiscal desnudan la naturaleza neoliberal y oligárquica de un régimen ahogado en problemas financieras y fiscales que trasladan hacia las mayorías de explotados y marginados.

4.       Llamamos a la población en general a desconocer este y otros cobros que el régimen de facto está aplicando al pueblo pobre para pagar los costos del golpe de Estado impulsado por la oligarquía y el imperialismo.

5.       El Bloque Popular reitera su compromiso inquebrantable de refundar el país para evitar este tipo de injusticias y construir una sociedad justa. En ese sentido llamamos al pueblo a continuar su movilización para exigir la Asamblea Nacional Constituyente.

¡El pueblo unido jamás será vencido!
¡Resistimos y Venceremos!
Bloque Popular

“La derecha es democrática si la izquierda tiene menos del 10% de votos” - Entrevista con el sociólogo centroamericano Carlos Figueroa Ibarra

Inforpress Centroamericana

Que algo se mueve en América Latina desde hace casi una década, resulta indudable. Cómo calificar estos procesos que se han vivido sobre todo en los países andinos, resulta algo más complejo. Desdibujadas las viejas categorías de revolución o socialismo, y desprovista la izquierda de su programa histórico, los intelectuales de la región han tratado de articular un discurso que los explique, yendo más allá del calificativo de “populismo”. Los últimos trabajos del sociólogo guatemalteco Carlos Figueroa Ibarra se han centrado en algunos de estos aspectos. Al igual que su último libro, “¿En el umbral del Posneoliberalismo? Izquierda y gobierno en América Latina” (F&G), que contiene un ensayo sobre el movimiento de López Obrador en México, otro sobre el gobierno de Álvaro Colom y un tercero que analiza las causas que llevaron a la presidencia a Evo Morales, Hugo Chávez y Rafael Correa.

En su último libro plantea si ya nos encontramos en el umbral del posneoliberalismo…

Lo que yo me pregunto es si se puede hablar a estas alturas de un agotamiento del neoliberalismo y si no estaríamos viviendo ya una etapa posneoliberal. La pertinencia de la pregunta creo que es obvia porque a mí se me hace que en América Latina el fracaso del neoliberalismo es evidente. Incluso, si tomamos los propios parámetros del neoliberalismo veremos que las tasas de crecimiento del PIB en los últimos treinta años han sido mediocres o francamente malas. Y creo que el hecho que desde el 2008 estemos observando los efectos planetarios de una política económica que endiosó al mercado, es otro síntoma del fracaso neoliberal, en términos de sus propios premisas. Si a esto le unimos que estamos viviendo una crisis ambiental de grandes proporciones, para la cual el capitalismo en general, y el neoliberal, en especial, no tienen respuesta… Entonces, podremos observar los síntomas de ese fracaso. Durante muchos años, especialmente desde el derrumbe de la URSS, el desprestigio del marxismo, pero también del estado keynesiano del bienestar, el neoliberalismo emergió como una alternativa económica y también como visión del mundo. La expresión más prosaica del pensamiento neoliberal la encarnó Fukuyama, que declaró que la historia había terminado, que la humanidad había llegado a dos puertos de arribo: la economía de mercado y la democracia liberal; el horizonte poscapitalista se acabó y también la idea de revolución, que durante buena parte de los siglos anteriores había movido a la sociedad. Pero treinta años después, vemos que han surgido expresiones que buscan demostrar que, como dijo Ignacio Ramonet, otro mundo sí es posible. Preguntarse si no estamos ya en el umbral del posneoliberalismo es desafiar un dogma que se implantó en todo el planeta. Y que aún tiene mucha fuerza. América Latina, es de hecho, la única región del mundo donde el cuestionamiento al neoliberalismo, se ha vuelto un movimiento político, social y electoral. Y también se ha vuelto gobierno.

Si Fukuyama pudiese defenderse, imagino que diría que efectivamente hay cambios, pero que en lo esencial nadie está desafiando eso dos pilares…

En América Latina hay un cuestionamiento a esos dos pilares, tanto que ya se habla de si el Consenso de Washington está agotado. Hay un cuestionamiento al fetichismo de mercado, que se presenta en diversos grados, según el país. En Bolivia, Ecuador y Venezuela, creo que se está haciendo de manera franca. Y en países como Uruguay y Brasil, de una manera más atemperada. En cuanto a la democracia liberal y representativa, es cierto que hoy la izquierda, no la desecha como antes, diciendo que es una democracia burguesa. Aquellos que sobrevivimos a dictaduras, sabemos muy bien lo que es un Estado de Derecho en un contexto democrático. O como dijo alguien en un libro, después de la segunda sesión de tortura, uno empieza a valorar el habeas corpus. A Álvaro García Linera (vicepresidente de Bolivia) hace poco le escuché decir en Cochabamba, que “en nuestro imaginario de cambio social estaba primero la democracia y luego el socialismo, hoy hemos aprendido que la democracia siempre debe acompañar al proceso, que es una etapa de camino al socialismo”. Pero la democracia tal y como la entendemos sí está siendo cuestionada, porque se le cuestiona que solo sea representativa, y se le pide que sea más participativa. Y eso rompe con el esquema de Fukuyama, que defiende la democracia shumpeteriana, puramente procedimental, que limita la participación al momento de las elecciones. Eso sí está en cuestión. Y se ve en Venezuela. La imagen de Chávez es que es un dictador, pero se ignora que en Venezuela hay 30,000 consejos comunales en los cuales la participación ciudadana va más allá de ir a votar y que tiene el objetivo estratégico de convertirse en un Estado-comuna.

Pero no hay que olvidar que los grandes poderes mundiales siguen manteniendo el dogma neoliberal. Entonces, el corredor por el que se mueven los gobiernos de izquierda es muy estrecho. Y dependiendo de la correlación de fuerzas internas, un gobierno se puede hacer más o menos antineoliberal. Me resulta claro, por ejemplo, que los países que han tenido poderosos movimientos sociales -una lucha de clases francamente acusada-, y que esos movimientos se han convertido en movimientos electorales que tiene entre un 50% y 60% del voto y que además son países con recursos naturales, obviamente, tienen posibilidades mayores de ser más antineoliberales. Pero en países como Brasil, en el que no hubo una gran convulsión política previa a la llegada al gobierno de Lula, es diferente porque el gobierno tiene que negociar con todos los poderes fácticos existentes. Ya no digamos países como El Salvador. Aunque gobierne el FMLN, es un país bajo la órbita directa de los EEUU, que no tiene hidrocarburos y por ello su margen de acción es muy limitado. Como le leí hace poco a Álvaro García Linera, la soberanía de un país no es la misma con el barril de petróleo a 50 dólares que a 100. Estos son los matices que hay que ver.

Pero todos estos gobiernos tienen un sustrato común, se están replanteando las relaciones Norte-Sur, están buscando nuevos mecanismos de integración latinoamericana, han buscado autonomía frente a Washington. Hoy ya no se puede decir que Latinoamérica sea el patio trasero de los EEUU. En eso hasta están unidos la “izquierda buena” de Lula y la mala de “Chávez”.

Pensando en lo que ha representado el neoliberalismo en Latinoamérica, ¿se puede decir que ha sido un periodo más perjudicial que los anteriores? ¿El sistema económico en la región no ha sido siempre excluyente y concentrador por definición? De hecho, ¿la mayoría no vive hoy mejor que hace 30 años?

No creo que hoy se viva mejor que hace 30 años, ha habido una polarización muy grande y una desciudadanización muy grande también. En mi libro doy indicadores precisos de las maneras en las que ha afectado el neoliberalismo a la sociedad. El neoliberalismo hizo promesas que no cumplió y por eso hoy padece una crisis de hegemonía. Dijeron que el mercado, libre de las ataduras del Estado, iba a crecer y a derramar su riqueza por toda la sociedad. Y eso resultó ser una absoluta mentira. Esto lo creyó mucha gente, por ejemplo, la izquierda chilena que ha gobernado bajo estas premisas. El neoliberalismo no ha reducido la pobreza. En Brasil han sido las políticas sociales de Lula las que lo han hecho. En México se dice que hay un 30% de pobres, pero son cálculos amañados. Los especialistas, como Julio Bolvitnik, calculan que la pobreza está entre el 50% y el 60%. El Índice de Gini se disparó en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Las promesas incumplidas son el sustrato del gran descontento que ha habido en los países andinos, son también el sustrato de por qué en Guatemala Sandra Torres, con sus programas sociales, se ha convertido en el enemigo más temible para la derecha… Eso quiere decir que fuera de la capital y el mundo de las clases medias urbanas, hay una mayoría de personas que valoran esos programas, con independencia del clientelismo evidente que conllevan. Yo tengo una visión crítica del gobierno de Álvaro Colom, pero eso no me hace equiparlo con un eventual gobierno del Partido Patriota o de Harold Caballeros.

Pero en tanto que el libre mercado realmente no puede existir en sociedades dominadas por una oligarquía, ¿se puede decir que en Centroamérica ha generado un desgaste mayor que otros tiempos?

Efectivamente, el libre mercado es una ideología, y como tal, tiene un núcleo de verdad y una enorme periferia de mistificaciones y adulteraciones de la realidad. Los neoliberales blasonan el libre mercado, aludiendo a Adam Smith, a todos los teóricos de la economía clásica, y también a Hayek y Friedman. Pero, en esencia, parten de premisas elaboradas por Adam Smith hace 200 años, cuando no existía el capitalismo monopolista y la libre competencia era más factible. Pero eso no sólo no ocurre en Centroamérica, en ningún sitio existe el fair play. En México, 30 grupos empresariales controlan la economía. En Guatemala, yo calculo, que unas 13 o 14 familias. El libre mercado parte de una visión muy ideologizada de la realidad.

¿El neoliberalismo sí ha calado profundo en nuestra manera de organizarnos, de entender nuestra relación con lo público? ¿No predomina el individualismo hoy en día?

El gran éxito neoliberal es que impregnó una visión del mundo, introdujo la ideología del éxito: que el esfuerzo personal es el que puede a uno sacarlo adelante, también la ideología antiestatista, la lucha contra los impuestos.

Que el protagonismo haya pasado de los partidos políticos a los movimientos sociales, ¿es positivo? ¿No se ha fragmentado la sociedad y ha perdido capacidad de acción?

Aquellos movimientos sociales que terminan siendo exitosos en términos de incidir sustancialmente sobre la vida nacional, son aquellos que han logrado combinar lo social con lo político. En el libro analizo uno de ellos, el de López Obrador en México. Este es un movimiento integrado, en buena parte, por organizaciones ciudadanas, muchas de ellas con una visión muy crítica de los partidos, que están muy desprestigiados. Pero finalmente, el movimiento tuvo que articularse con un partido de izquierda, porque son los vehículos electorales necesarios. La relación efectivamente es muy conflictiva, pero tiene que mantenerse para lograr sus objetivos. Si se analizan los casos de Bolivia, Venezuela y Ecuador, son grandes movimientos sociales que cuestionan los partidos, pero que finalmente hacen sus propios partidos para poder hacer frente a la derecha. El movimiento cocalero en Bolivia nace con una reclamación particular pero acaba articulando una reclamación de lo nacional-popular que convence a la gente. De hecho, en los tres casos se produce un colapso del sistema de partidos y una refundación por parte de los movimientos sociales. La teoría dominante de los movimientos sociales, que es una visión muy posmoderna, dice que los movimientos sociales se ocupan de lo local, lo particular, pero su éxito en Latinoamérica ha sido articular sus demandas con una propuesta para la nación en su conjunto. Mientras estemos pensando que la vía para cambiar a un país es la lucha electoral, los partidos van a ser inevitables, con todo lo mal que nos caigan. Mientras no se hable de crear correlaciones de fuerzas de otra manera, habrá que utilizar a los partidos.

En Guatemala no se da ese paso…

Los movimientos sociales, incluidos los pueblos indígenas, están fragmentados y divididos entre sí. Los movimientos indígenas se quedan, en gran parte, en el plano de la reivindicación cultural, que es muy importante pero insuficiente para resolver la cuestión étnica… Los movimientos de derechos humanos, también se quedan en demandas parciales…. No se ha creado la situación en la que un proyecto político articule a todo el movimiento. En Honduras, vemos ahora, los efectos de Zelaya.

Probablemente, el movimiento ya le haya rebasado, pero hay que concederle a Zelaya que desde la presidencia, él creó un nuevo clima de subjetividad en Honduras. En el primero de mayo vimos a 600,000 personas en Tegucigalpa. Eso indica que se está dando un proceso de cambio importante. Y eso es lo sustancial, porque los procesos de cambio se definen por la medida en que hay una participación autónoma de los sectores subalternos.

¿Qué es el populismo?

Es una categoría que se ha construido, totalmente peyorativa, y que rompe con la interpretación clásica de la sociología latinoamericana de lo que fue el populismo en su momento. Como populistas ahora se califican a los gobiernos que recurren a gastos irresponsables del erario público, que toman medidas que no fomentan la productividad, que están presididos por una figura carismática y demagógica. En el fondo, estas caracterizaciones vulgares, esconden lo que un teórico español, Antoni Doménech, llama demofobia, el temor a que los de abajo participen. Evo Morales dijo hace unos meses: “aquí lo que pasa es que los sectores oligárquicos tradiciones están acostumbrados a ver a los indios trabajar, pero cuando los indios empezaron a hacer política, eso ya no les gusta”. Esa es una buena caracterización de la demofobia.

¿Centroamérica marcha siempre a un ritmo diferente que el resto del continente?

En este momento, el país que está viviendo procesos más similares a los de los países andinos es Honduras. Pero también es una excepción. En Guatemala, vemos claramente las secuelas de la guerra y el desgarramiento neoliberal. En El Salvador, no hay una convulsión social como la de Honduras, pero sí hay un partido de izquierda en el poder con un enorme poder local, totalmente competitivo en términos electorales, que representa a la mitad de la población, que no se pliega al dogma neoliberal. Aunque Funes tiene que tener un discurso moderado, muy diferente al que tendría Schafic Handal, por todos los factores internos y externos que tiene que contemplar. En Nicaragua… la situación es complicada, por un lado tienen una política exterior alineada con Chávez, pero en Daniel Ortega, yo no veo a un hombre de principios, es totalmente pragmático.

En Costa Rica, encontramos a un gobierno de socialdemocracia neoliberal, pero también con reacciones populares en defensa del Estado del bienestar y contra lo que ha representando Óscar Arias.

Mientras que en otros países se habla de asambleas constituyentes, en Guatemala se están planteando un movimiento como Pro Reforma, en Honduras se produce un golpe de Estado….

Todo depende de cómo se ve el vaso, medio lleno o medio vacío. Si lo vemos medio vacío, efectivamente, el golpe representó un retroceso muy grande a la normalidad institucional que se había implantado en la región. Y resulta muy grave, porque los EEUU demostraron que están dispuestos a aceptar este tipo de situaciones y que la OEA es inútil en estas situaciones. El golpe frenó un proceso constituyente que se estaba gestando, sobrevivió a la presión internacional, hizo elecciones… Micheletti ha tenido un éxito relativo. Ha acabado con el fenómeno Zelaya como presidente, pero también ha levantado un movimiento social como nunca había habido en Honduras desde la gran huelga bananera de 1954.

Si la población, por ejemplo, no ve diferencias sustanciales entre un gobierno del FMLN y uno de Arena, ¿Cuál es el sentido de tomar el poder?

Desde la izquierda siempre hemos tenido una idea de revolución que es la que proviene de la Revolución Francesa, que es la que tomó Marx y luego Lenin. En esa visión de revolución, el Estado es concebido como la gran maquinaria burguesa, como el aparato que reproduce los intereses del capital; y por lo tanto, lo que tiene que hacer una revolución es apoderarse de ese Estado y construir uno nuevo, que en un periodo corto, haga grandes transformaciones sociales. Hoy por hoy, esa idea de revolución es poco factible. Pero acaso, ¿no habría que pensar la revolución de otra manera? Y ahí es donde entra Gramsci. El Estado es en efecto, todo lo que dijo la teoría clásica marxista, pero también es un escenario de disputa en el que participan fuerzas de distinta índole. El Estado y la sociedad civil se convierten en arenas donde se produce una gran confrontación. La izquierda puede tener éxitos muy importantes si llega al gobierno, pero no es lo mismo eso, que tomar el poder. Llegar al gobierno es controlar el Ejecutivo, no el Estado. Eso es lo que estamos viendo en los países andinos, la izquierda está enquistada en el aparato de gobierno, pero convive con la derecha en todos los demás ámbitos del Estado, y se enfrenta a la sociedad civil de derecha. No hay que caer en la ilusión de que ganar una elección es tomar el poder.

¿Es un acierto no buscar la confrontación?

Yo pienso que sí. El problema es lo que hemos observado en América Latina, que la derecha es democrática, si tiene a la izquierda con un apoyo de menos del 10% de los votos. Pero cuando la izquierda empieza a ser competitiva, empieza a rozar el 35% de los votos, el país se polariza porque la derecha se ve amenazada y se convierte en reacción conservadora. Y utilizan todas las armas que tiene a su disposición, la primera, la dictadura del gran capital y la segunda, la dictadura mediática.

¿A Guatemala, en el mediano plazo, le espera algo más que más descomposición?

Lo que demuestra el caso de Honduras, es que un país que está totalmente desmovilizado de repente puede crear una nueva subjetividad en las masas, si ocurre un fenómeno en las alturas del poder que genere entusiasmo. Por ejemplo, llega Zelaya al poder, un hombre de los partidos tradicionales, pero que empieza a establecer ciertas distancias y a impulsar ciertas agendas, y se genera un efecto movilizador. En Guatemala, lo único que podría suceder sería que un fenómeno estilo Sandra Torres, pudiera canalizar los descontentos soterrados y haberlos confluir en una candidatura. Algo que genera cambio total en una situación es que amplios sectores de la población perciban que se puede ganar. Solo a los necios de siempre, que estamos acostumbrados a perder, nos gusta participar en algo que sabemos de antemano que no va a tener éxito. Pero si la gente ve que sí hay perspectiva, se genera un efecto bola de nieve. Creo que solo algo así podría suceder en Guatemala. Que la izquierda, URNG, ANN, despierte algún entusiasmo electoral me parece totalmente descartado.

Algunos sectores de la izquierda han visto en la UNE un vehículo electoral…

Sí hay un sector que ve en la candidatura de Sandra Torres, la posibilidad de generar una situación enteramente nueva en Guatemala. Yo coincido con que esa es una posibilidad, pero también hay que ver que la UNE es una coalición de fuerzas totalmente heterogénea, con una gran fuerza de los grandes financistas de Colom. Y por eso, aparte de para evitar que la derecha vuelva a el poder, no hay que pensar que la UNE pueda dar para mucho. A menos, que se genere un entusiasmo desde abajo con la candidatura.

¿No ve entonces, la posibilidad de la emergencia de un movimiento político indígena fuerte?

No, no ha habido en el seno del movimiento maya una fuerza articuladora que haga algo como lo sucedió en Bolivia, o en Ecuador, con la Conaie. Probablemente, haga falta algún tipo de proceso previo para que el movimiento indígena se pueda unir. Como pasó con López Obrador, al que muchos movimientos sociales de repente vieron como al carro al que había que subirse. Algo que sería muy importante es el surgimiento de una figura que generaría entusiasmo, una figura carismática.

¿Cuál diría que fue la última figura de este tipo que tuvo la izquierda?

El gran líder del siglo XX fue Manuel Colom Argueta. Un liderazgo como el suyo, en la actualidad, cambiaría enteramente la situación. Habría unidad y entusiasmo. No es tan importante el factor programático, como la confianza en el liderazgo personal, la percepción de que esa persona tiene una tesitura moral que todos respetan, que atraviesa etnias y clases. Por eso yo no confío tanto en Sandra Torres, porque los medios difunden de ella una imagen antipática, y las clases medias urbanas, no le tienen mucho aprecio.

¿Pero el país necesariamente va a ir hacia algún lado?

Una sociedad puede simplemente descomponerse y quedarse ahí. Guatemala está en un proceso de creciente descomposición. La mitad del territorio nacional lo domina el narcotráfico. El área metropolitana de la capital es probablemente el área más violenta del mundo, como dijo Carlos Castresana. El Estado no puede garantizar la seguridad pública, tiene capacidad nula de administrar justicia. Todo eso se puede ir profundizando mientras no haya movimientos sociales y políticos que creen esperanza.

Comercial político de Santos por J.J. Rendón es el mismo que usó Lobo y un gobernador de México

FIAN-Honduras
Por Lorelei Dittiman

Ni más ni menos, es el mismito comercial barato que usó Pepe Lobo, un gobernador de Sinaloa y ahora J.M. Santos, ni se molestaron en cambiarlo, lo único que cambia es el nombre y nada más.. Qué cinismo! Comercial de J.J. Rendón de “más trabajo, mejor pagado” también fue usado en Honduras Por: Elespectador.com

*Esta misma pieza publicitaria, que fue tomada por Juan Manuel Santos, la
utilizó Pepe Lobo en Honduras.*

La campaña publicitaria de "más trabajo, mejor pagado" que donó J.J. Rendón http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-204205- jj-rend... a Juan Manuel Santos y que se utilizó en la campaña de elección del gobernador de Sinaloa (México), Jesús Alberto Aguilar, http://www.elespectador.com/noticias/politica/video-204204-esta-promo...> también hizo parte de la contienda electoral de Honduras.

El Partido Nacional de Honduras (PNH) en la campaña presidencial de Pepe Lobo utilizó el mismo spot que Santos.

Con este son tres países de Latinoamérica los que de momento se conoce han desplegado el "más trabajo (o empleo), mejor pagado" en las contiendas presidenciales.

Frente al tema, el publicista mexicano Joaquín Díaz, presidente y director general de Z Comunicaciones, hizo una serie de precisiones.

Este lunes, en un comunicado aclaró que dicho spot publicitario está "autorizado" para el uso de la campaña Santos.
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Contra la amnesia - Para refrescar memorias en cuanto a las políticas de estado del régimen actual: “Me ocuparé de deshacerme de la Resistencia, porque no tiene ninguna razón de existir”. (Oscar Alvarez, Ministro de Seguridad de Pepe Lobo)
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"En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario".- George Orwell