viernes, 8 de noviembre de 2013

Los 200 días: La politiquería y la crisis de la educación hondureña



Por Edgar Soriano

El sistema educativo hondureño ha venido acumulando problemas que tienen colapsado las capacidades instaladas a nivel nacional. El régimen actual ha optado por medidas coercitivas para ello ha puesto en el cargo  a un hombre soberbio, Marlon Escoto, quien se ha enfrascado en una disputa frontal contra una dirigencia magisterial desgastada y por ende se han violentado una serie de derechos lesivo a los intereses del magisterio y de la población en general.

Yo particularmente creo que se debe mantener el orden, pero a través de diálogos y de responsabilidades mutuas, el autoritarismo ha fracasado en la historia humana.  Para poder tener una mejor valoración hay ver retrospectivamente la situación del sistema educativo que estado plagado de incapacidad de edificar espacio adecuados para la formación académica de la niñez y la adolescencia.

Históricamente el sistema educativo de Honduras se asentó en una plataforma de “civismo”, propia del nacionalismo de finales del siglo XIX y principios del XX, donde se ha castrado sistemáticamente las posibilidades de una educación liberadora y vinculada a la cultura popular de las comunidades. La militarización y la apuesta a un civismo marcial coparon la festividad cívica, lo recuerdo muy bien en mi caso cuando cursaba mi primaria en Pespire, un militar asumía el rol de profesor para garantizar la marcha de aquellos niños, que al igual que yo, queríamos nada más jugar, aprender  y convivir. Poder ver una historia de un sistema educativo que nunca se preocupó en la esencia de las dinámicas humanas y que copió el “mítico” sistema chileno, que se impulsaba mediáticamente por la derecha latinoamericana y la inversión del Departamento de Estado.

En la década de 1970 ante la algarabía del inicio de las políticas neoliberales por la burguesía latinoamericana post golpe de Estado de 1973 en Chile se abría el camino  con fuerza hacia la privatización educativa. En Honduras se allanó el camino a la educación superior privada durante los regímenes militares en 1978  mediante decreto 577-1978  de la “ley de universidades privadas”. Aunque en las constitución de 1982 se garantizaba la responsabilidad del Estado para fomentar la educación laica y publica no se ha cumplido por el irrespeto a la laicidad y por los negocios que las elites políticas y empresariales fueron montando para beneficio particular. Aquí me detengo para preguntarle a Marlon Escoto, ¿qué ha hecho el régimen neoliberal-despótico al respecto?  La respuesta está allí a simple vista han enajenado el sistema educativo a perversas manos.

Finalmente quiero referirme a la utilización en la campaña de Juan Orlando Hernández de los 200 días de clases, de esa manera el congreso realizó un homenaje a Escoto, semejante circo mediático. Los 200 días de clases ha sido utilizado por mucho tiempo como campaña mediática desde el poder para confrontar la manifestación del magisterio. Las preguntas necesarias,  es porque ha existido grandes manifestación de protesta, a causa de Estado ha mantenido una lógica de irresponsabilidad frente a la organización de un sistema educativo integral que garantice la calidad educativa, plataforma que debe tener como garantía el mantenimiento de infraestructura y de los instrumentos educativos adecuados. La respuesta a mi juicio es que el modelo lentamente fue ahogando la educación pública a través de la inicua mercantilización de la educación.

Marlon Escoto es parte del orden impositivo de las elites de derecha que se lucran a costilla de los recursos colectivos de la población, mintiendo y mostrándose con redentor de un sistema que ha enajenado en beneficio de capitalistas locales y de inversión externa. Esta es la lamentable situación del sistema educativo nacional, mientras las dirigencias gremiales viven enfrascadas en sus propios intereses y obligadas a negociar en detrimento no solo del magisterio sino del pueblo hondureño. Es urgente la refundación del sistema educativo estructuralmente, debe ser compromiso de toda la ciudadanía.

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