sábado, 20 de octubre de 2012

“Que las aulas no cierren jamás”


Radio Progreso

Muy de acuerdo con lo que usted dice, Don Porfirio Lobo Sosa. Es un hermoso sueño que las aulas de ninguna de las escuelas y colegios de Honduras se cierren nunca jamás a la niñez y la juventud, en todos los rincones del país, y en cualquiera de las circunstancias en las que estemos viviendo. Nos sumamos a su consigna.
Pero que también jamás se deje de pagar a los maestros y maestras, Don Porfirio, y que nuestra niñez no se siente jamás en el suelo o en un bloque de cemento, y que nunca jamás nuestra juventud tenga que ser obligada a desfilar al son de tambores de guerra, ni que tengan que escuchar discursos de políticos y funcionarios ensacados y encorbatados llenos de un montón de palabras vacías.
Sí, que las aulas no cierren jamás, pero que también el gobierno no cierre sus oídos a las demandas de los campesinos a una tenencia justa de la tierra, ni a la demanda de empleo de nuestra juventud que egresa de las aulas de secundaria o de la universidad. Que el gobierno no cierre jamás su oído al clamor de justicia de las víctimas de la policía ni de los oficiales de las Fuerzas Armadas.
Sí, que las aulas no cierren jamás, pero que también podamos decir con la misma fuerza que las cárceles jamás volverán a estar llenas de gente pobre, y que jamás a los ricos se les interpretará las leyes y a los pobres se les aplicará. Que jamás se volverán a conocer juicios injustos y amañados como el que le impusieron a Chabelo Morales por su derecho a defender la tierra de su comunidad agraria.
Muy bien Don Porfirio Lobo, de acuerdo con usted, que las aulas no cierren jamás, de igual manera como usted no debía cerrar jamás sus oídos al clamor de justicia de los familiares de las víctimas del incendio en el penal de Comayagua y que usted muy bien sabe que hubo mano criminal en el mismo, así como sabe que los familiares han quedado en el más crudo de los desamparos.
Estamos muy de acuerdo con usted, Don Porfirio Lobo, las aulas no se deben cerrar jamás. Y ojala que usted pudiera estar igualmente de acuerdo con nosotros, Señor Presidente, que mucho antes de demandar que las aulas no se cierren, debíamos demandar que los ricos del país, a los cuales usted apoya, no se cierren al clamor hondureño por una reforma agraria, una nueva política fiscal, una apuesta por dar liderazgo a la mediana y pequeña empresa, una política de salud y de vivienda al alcance de toda la gente empobrecida. No se cierre, Don Porfirio Lobo, a la escucha por un auténtico pacto social en base a consensos mínimos nacionales.

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