viernes, 24 de agosto de 2012

Honduras: Una política exterior de lacayo




Por Víctor Manuel Ramos 

Parece que la política exterior de Honduras no se decide en la Cancillería de este desventurado país, sino en la sede de la Embajada Norteamericana en Tegucigalpa o en las barracas de Palmerola. ¿A qué viene esto? Pues justamente al voto emitido por el Embajador de Honduras ante la OEA con motivo de la resolución adoptada por ese organismo regional destinada a pronunciarse en favor de la inviolabilidad de los locales diplomáticos de Ecuador en el Reino Unido, luego de que el gobierno de Ecuador recibiera una advertencia por escrito de que el gobierno británico podría ingresar por la fuerza en la sede de la Embajada ecuatoriana en Londres para secuestrar a Julián Assage, actualmente protegido por el asilo diplomático brindado a él por parte del gobierno ecuatoriano.

La resolución en apoyo de Ecuador y en contra de las pretensiones arbitrarias de Londres se ha aprobado con los votos de los países sudamericanos, México, América Central, con las abstenciones de Honduras, Barbados, Jamaica y Bahamas y los votos en contra de Estados Unidos, Canadá y Trinidad y Tobago.

Honduras, a pesar de que es suscriptora de los Protocolos de Viena que establecen la inviolabilidad de los locales diplomáticos (embajadas, consulados y residencias de los diplomáticos) se abstiene, porque así se lo dictan desde fuera, muy a pesar de que con su abstención estaría propiciando el desconocimiento del derecho internacional y que la moneda, en un día no muy lejano, podría dársenos vuelta.

En alguna medida, la posición de Honduras, del gobierno de Lobo, es congruente al abstenerse porque fresco está el recuerdo del asedio a que fue sometida la embajada de Brasil, durante varios meses, cuando en ella se refugió el Presidente Zelaya. El gobierno militar golpista sometió a bloqueo militar la sede de la embajada brasileña, ponía trabas para el ingreso de los alimentos para los refugiados y los manoseaba dizque en la búsqueda de armas, mantenía encendidos unos faroles de intensísima luz sobre el edificio, hostilizaba a quienes estaban dentro de la sede diplomática con ruidos estrepitosos y silbatos ultrasónicos, con amenazas permanentes de irrumpir por la fuerza para capturar al Presidente Zelaya y sus compañeros. El canciller brasileño fue muy enfático al advertir a Honduras que cualquier acto de violación de la territorialidad de Brasil en las instalaciones de su embajada sería interpretada por el gobierno de Brasilia como un acto de guerra y que respondería con las medidas que estimara oportunas. Zelaya por fin salió, mediante un salvoconducto, hacia República Dominicana y luego regresó al país, libre como debía ser porque eran, precisamente los golpistas, los violadores de la constitución quienes le acusaban sin fundamento.

Los Estados Unidos, por su parte, ha impedido a toda costa la extradición de Posada Carriles, un terrorista confeso, solicitada por los gobiernos de Venezuela y de Panamá.

Julián Assange, además, reveló muchos documentos secretos del gobierno de Los Estados Unidos relacionados con el golpe de Estado en Honduras, por los que se sabe cuál fue la participación de ese país en los acontecimientos de 2009 en contra del gobierno constitucional presidido por Zelaya, de tal manera que de ahí podría venir la insensatez de abstenerse de votar para decidir sobre un asunto profundamente sensitivo para que los países pequeños y débiles como el nuestro reciban un trato decoroso y justo en el concierto delas naciones, a través del respeto a las convenciones internacionales que constituyen el Derecho Internacional.

Julián Assange merece la admiración del mundo porque con su trabajo ha permitido a los ciudadanos de la tierra el ejercicio pleno del derecho a la información, sobre todo porque ha sacado los trapos sucios al sol que nos revelan los constantes actos de violación del derecho internacional por parte de Los Estados Unidos en perjuicio de nuestros países pequeños y pobres.

El mundo entero, bueno los hombres y mujeres que desean un mudo transparente y justo, se ha movilizado en favor de Assage y celebra la decisión del Presidente Correa de otorgarle la protección que Assage requería a fin de impedir que fuera tratado como un simple criminal que podría enfrentar la pena de muerte, por el solo delito de descubrir, para el mundo, la podredumbre de las acciones de los Estados Unidos en contra del mundo.

Honduras, por estas insensateces, podría estar poniéndose al margen de la amistad y la colaboración que brindan los países latinoamericanos respetuosos del principio de la legalidad. Prefiera bajar la cerviz y renunciar al mandato de nuestros padres de ser libres, soberanos e independientes.

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