jueves, 5 de julio de 2012

La transmisión desde Santa Bárbara




Por Gustavo Zelaya

Sin ninguna vanidad, en ese tema de los periodistas creo que tengo una ventaja sobre muchas personas. Es que los conozco. Más bien, conozco su modus operandi. Con el tiempo pude conocer intimidades, asuntos personales, pláticas en donde se mencionaban contratos y compromisos que se establecen en esa actividad. Y de las cosas más curiosas de ese gremio es que los manejos oscuros se conocen por boca de ellos mismos. Son expertos en hablar del colega.

Por otro lado, bien sabemos cómo el golpe de estado alteró la forma de eso que el periodista llama “objetividad informativa”, se desmoronaron algunos mitos sobre la obligación con la verdad; y se mostró a muchos que no todo el gremio de los comunicadores son tarifados ni que son miembros de una pandilla que se hace llamar Molina, el grupo de los periodistas liberal-nacionalistas que nunca están en la llanura. Pero también quedó establecido que algunos que cubren casa presidencial o el congreso asaltan a cualquier diputado o funcionario, grabadora en mano logran contratos de publicidad, viajan con los funcionarios, reciben obsequios, acuden presurosos a las fiestas de la embajada norteamericana, logran puestos diplomáticos, automóviles, casas y reciben dineros de diversas oficinas públicas. Ellos mismos se van clasificando según las cantidades que cobran y si tiene el nivel de director de medio o de noticieros, no hacen fila en las ventanillas de lo administradores sino que entran por puertas secretas. Y en eso de recibir paga del gobierno y de cualquier poder del Estado casi no hay excepciones. La regla es que la mayoría recibe prebendas y casi nadie las rechaza. Se espera que eso no ocurra entre periodistas que apoyan al pueblo que resiste y se enfrenta a la represión.

Toda esa familia es muy numerosa y usan corbatas de distintos colores. A veces rojas, azules, blancas. Depende del ambiente o del clima político. La generalidad se distingue por su muy discreto talento pero bastante audaces en el decir. Están los dedicados a escandalizar sin ningún motivo y estos tal vez sean la mayoría. En estos es normal el alarido, la expresión vulgar, la carcajada burlona y un arsenal de frases comunes como “no son mentiras mías”, “me dijeron”, “hable como mable” y otras de ese estilo. Y es normal que digan que tienen derecho a ser diputados o a estar en primera fila por los golpes recibidos.

Es muy probable que junto a los egresados de la carrera de derecho, los graduados como periodistas, demuestren que el título universitario y la vida académica no sirven de aval para ser íntegro, veraz y decente. La formación universitaria apenas es una formalidad, el contenido, la pasta de que se esta hecho se va revelando con la práctica valiente o cobarde y con la corrección o la corrupción en el ejercicio de la profesión. Por supuesto que ese no es el caso de los periodistas identificados con Libertad y Refundación.

Mucho se ha dicho acerca de la fortaleza de la Resistencia y del partido Libre y que ella se encuentra en la diversidad de fuerzas y pensamientos que la componen: artistas, liberales, socialistas, mujeres, escritores, bloqueros, religiosos, campesinos, obreros, oficinistas, gay, ultrafieles, periodistas, en fin, es una larga lista de personas con sus complicaciones individuales. En especial, ciertos periodistas se distinguen por su afán protagónico y con la intención de aparecer como los únicos forjadores de opinión. Pero cuando revisamos su historia puede verse un manto de sospecha que envuelve a buena parte de la prensa nacional por complaciente con el poderoso y manipuladora de la información, casi concursan por salir en la foto con el gobernante de turno y por acompañarlo en cualquier viaje. Y tal actitud se encuentra tanto en los que dicen estar con el pueblo como en los abiertamente oficialistas.

Ahora hay un revuelo y se ha levantado mucho polvo con la trasmisión del lanzamiento de Xiomara Castro de Zelaya desde la ciudad de Santa Bárbara y hay resentimientos, algo muy grave ha pasado, honores lastimados, traicioneras afrentas, como que estamos al borde de un conflicto nuclear. En los medios golpistas y en toda la oligarquía hay fiesta frente a esta situación. Se ha pretendido cuestionar a la coordinación nacional de Libertad y Refundación hasta provocar desconfianza en el pueblo respecto a las intenciones de marginar a los medios que apoyan a la Resistencia.

A pesar que el mismo Manuel Zelaya Rosales ha puesto claridad en el asunto afirmando que la trasmisión es libre y que la va a encabezar Radio Globo, los supuestos agraviados no aceptan del todo las afirmaciones del coordinador general de LIBRE. Parece que el asunto es de un simple protagonismo, posiblemente, de algún negocio no resulto. Y lo más delicado es que probablemente todo obedezca al intento de la oligarquía por meter cuñas en el seno del partido del pueblo; de esos grupos golpistas que no dejan de organizar la división de los miembros del partido que agrupa a las fuerzas populares y democráticas.

Además de esa posible trama de los golpistas hay dos cosas más que dificultan la situación: el oscurantismo política, histórico, de buena parte de los periodistas y es mucho más notorio en los graduados universitarios de ese gremio cuando se combina con una buena dosis de arrogancia y con el sentido mercantil de los medios de comunicación. La otra cuestión tiene un sentido moral: existe una ignorancia generalizada sobre la necesidad de practicar principios morales en el ejercicio de ese trabajo. Además, pierden de vista que los medios de comunicación respaldados por el pueblo en resistencia no son órganos de dirección política, han sido fundamentales en la denuncia y en la lucha contra el golpe de estado pero eso no los convierte en centros de conducción de la Resistencia Popular ni del partido LIBRE. Toda esa supuesta incultura y la fragilidad moral deben ser superadas con el estudio y con más estudio, con reales compromisos con la organización popular en la construcción de una sociedad más justa que permitan potenciar la moral individual y colectiva de ese gremio.

Las aparentes divergencias seguirán surgiendo y eso no debe causar mayores sorpresas, es parte de la esencia golpista. Y desde todas las estructuras del poder se va a seguir maniobrando contra el partido LIBRE, contra sus dirigentes, contra toda la militancia y los simpatizante; se va a seguir corrompiendo a periodistas y a líderes populares con la finalidad de hundir en el descredito a la organización política más honesta que existe en nuestra Honduras: el Frente Nacional de Resistencia popular y su brazo político, el Partido LIBRE.

El estar cada vez más cerca del momento de las elecciones y de todo ese proceso que permitirá la llegada al poder, es cuando más se necesita de la condición fundamental que hace de LIBRE una institución política superior, distinta a los viejos partidos tradicionales y a todos los que se organizan en las filas de los golpistas, esa condición se encuentra en los principios morales como componente central en la refundación de Honduras. Y tendría que afirmarse con fuerza que nuestra condición moral no es un recurso retórico o una opción gramatical que le da brillo al discurso; su necesidad es también uno de los efectos principales de la historia política hondureña y mucho más presente a debido al nefasto golpe de estado.

Las proclamas del partido LIBRE y los discursos de sus dirigentes, la poderosa importancia de Xiomara Castro de Zelaya y el rol desempeñado por los periodistas y los medios que condenaron y fueron víctimas de la represión golpista, tendrán que seguir mostrando que la moral, los valores y los principios forjados en los últimos tres años, forman parte de nuestra identidad y son también la diferencia más importante respecto a la tradición oligárquica. Por ese y otros motivos, por nuestros muertos, por los que están fuera de Honduras, por el honor de los golpeados y reprimidos diariamente, debemos ser más cultos, más conscientes, políticamente mejor formados, más democráticos en nuestras prácticas, enfrentar con pasión la injusticia, trabajar duro por la fortaleza de Libertad y Refundación y no ser cómplices de las trampas de los golpistas.

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