sábado, 16 de abril de 2011

De imperialismos humanitarios y anti-imperialismos toscos


Agenda Roja

Por Mariola García Pedrajas

Ante esta nueva clara guerra de agresión de Occidente he de reconocer que me ha producido cierta sorpresa la proliferación, incluso en medios de lo que podríamos llamar la izquierda real, de artículos que de forma más o menos ambigua y/o sutil (a veces) justifican tal acción. Precisamente en este caso, en el que ni siquiera se ha pretendido que primero se habían hecho intentos para resolver el conflicto por vías pacíficas. En este caso, en el que se ha lanzado rápidamente la brutal agresión de la OTAN, andándose con menos zarandajas que por ejemplo antes del ataque a Irak para vendernos la legalidad o, en su defecto, los muy loables motivos de la acción. Y por favor no me vengan con que la ONU ha autorizado esto, argumento que la izquierda institucional repite como loritos. Aparte de consideraciones sobre la diferencia entre lo que ha autorizado el Consejo de Seguridad de la ONU, sin los votos de los países del BRIC y Alemania, y la clara guerra de agresión llevada a cabo por la OTAN, ¿se debería aceptar como válida una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU que fuera en contra de la propia Carta de la ONU? Leo estos artículos en los medios alternativos y me pregunto, ¿tan fuerte se ha hecho la doctrina del “imperialismo humanitario”? Esa doctrina que está tan imbuida de la ideología de la “carga del hombre blanco”, que considera que aunque andemos a bombazo limpio lo hacemos para arreglar los desaguisados de las razas ¿inferiores? Soy consciente de que algunos, o muchos, de los autores de estos artículos no se reconocen a sí mismos como imperialistas humanitarios, pero aquel que se adhiere a las tesis y postulados del imperialismo humanitario lo es, se reconozca a sí mismo como tal o no. Para ser vegetariano no basta con que uno se considere como tal, hay que no comer carne. Voy a comentar afirmaciones concretas vertidas en dos de estos artículos. El primero no de los peores en este sentido pero significativo. El segundo, ¡sí de los peores!
En el artículo de Sin Permiso de Gerardo Pisarello y Jaime Pastor (http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4067) se afirma lo siguiente:

Llegados a este punto, la situación no da margen alguno a la pontificación. Si de lo que se trata, en todo caso, es de minimizar el número de víctimas inocentes y de apoyar la lucha del pueblo libio por sus libertades, sin injerencias como las que se pretenden imponer en la Conferencia de Londres, lo suyo sería propugnar medidas de la siguiente índole: a) exigir el cese inmediato de los bombardeos y la retirada de la OTAN; b) ejercer todo tipo de presiones políticas, económicas y diplomáticas para desarmar y aislar al régimen de Gadafi, hasta forzar su caída; c) facilitar la auto-organización y la auto-defensa de los rebeldes, incluida la armada; d) impulsar una mediación internacional independiente, con autoridad para exigir, mientras tanto, el respeto por todas las partes de las reglas del ius in bello, es decir, que los civiles no sean blanco directo de las fuerzas armadas y que se renuncie al uso de armas o métodos de guerra inaceptables para la conciencia moral de la humanidad.

Lenguaje que a primera vista no heriría la sensibilidad de ningún izquierdista de pro, pero analicemos cada uno de los puntos propuestos:

1.- Exigir el cese inmediato de los bombardeos y la retirada de la OTAN.
Curiosa afirmación para unos autores que solo unos párrafos más arriba en el mismo artículo nos habían acusado a los que nos opusimos desde el principio a la resolución de creación de una zona de exclusión aérea, que invariablemente llevaría al ataque de la OTAN que se ha producido, de anti-imperialismo tosco y de sufrir reflejos anti-imperialistas maniqueos. Porque curiosamente, en ese tipo de artículos con frecuencia se nos acusa a los que nos oponemos totalmente a esta agresión de algo así como de inconsistentes políticamente, obtusos e incapaces de algo más que de una respuesta anti-imperialista primaria y nada racional. (Me pregunto de paso como se puede ser anti-imperialista maniqueo, creí que un anti-imperialista era el que se oponía al imperialismo, ¿será que el imperialismo tiene también sus cosas buenas y los anti-imperialistas maniqueos solo vemos lo malo?)

2.- Ejercer todo tipo de presiones políticas, económicas y diplomáticas para desarmar y aislar al régimen de Gadafi, hasta forzar su caída.
¿Saben los autores que eso tiene un nombre? Cambio de régimen. Así que nos quitamos la careta y admitimos que el objetivo de este ataque es efectuar un cambio de régimen en Libia, ¿ha vuelto Bush y no me lo habíais dicho? De hecho hasta el régimen de Bush hizo un esfuerzo para vender la idea de que había peligro inminente de un ataque por parte de Irak, consciente de que agredir un país que no nos ha agredido previamente para efectuar un cambio de régimen es una acción ilegal. Parece que unos años después ya ha calado plenamente la idea de que basta que Occidente diga que un régimen tiene que ser cambiado por tirano para que no se cuestione en absoluto la legalidad de las acciones que se lleven a cabo para efectuar ese cambio. Y por favor, no me vengan con la simpleza de que estoy defendiendo a un tirano. No tengo que creer que Gadafi es ningún santo para mantener la oposición tan clara que mantengo respecto a estas agresiones, como no tuve que pensar que Sadam era ningún santo para oponerme al ataque a Irak.

3.- Facilitar la auto-organización y la auto-defensa de los rebeldes, incluida la armada.
¿Con que derecho hacemos eso desde fuera? ¿De donde sacan estos autores la información que les permite asegurar con esa rotundidad conocer quienes son esos rebeldes, que representan al pueblo libio, y que tenemos que organizarlos y armarlos? ¿De esos mismos medios de comunicación de masas que nos bombardearon sobre las armas de destrucción masiva de Sadam y sus existencia sin lugar a dudas? ¿De esos mismos medios que únicamente renunciando por completo a cualquier actividad cerebral podríamos pretender que no son meros portavoces/propagandistas de esas mismas potencias que están llevando a cabo la agresión? El conocimiento de estos autores de quién está detrás de que en Libia es como el de la mayoría de nosotros en circunstancias como estas, próximo a cero patatero sería una forma precisa de expresarlo. ¿Y de verdad piensan que grupos que han pedido abiertamente el bombardeo de su país por parte de la mayor fuerza destructora hoy existente en el mundo van a ser considerados sus representantes genuinos por parte del pueblo libio? Me parece a mí que eso tiene la misma lógica que pensar que a las tropas de EEUU las iban a recibir con flores y vítores los iraquíes, como decía Bush.

4.- Impulsar una mediación internacional independiente, con autoridad para exigir, mientras tanto, el respeto por todas las partes de las reglas del ius in bello, es decir, que los civiles no sean blanco directo de las fuerzas armadas y que se renuncie al uso de armas o métodos de guerra inaceptables para la conciencia moral de la humanidad.
Mira, ahí totalmente de acuerdo, pero lo que pasa es que una anti-imperialistas tosca y maniquea como yo considera que cualquier mediación internacional tiene que implicar realmente a un amplio abanico de países, y en esa mediación a las potencias occidentales solo se les debe permitir jugar un papel menor. A esas potencias occidentales que, no ya a lo largo de su historia, sino en numerosas ocasiones en época reciente, ha mostrado sus políticas agresivas que amenazan la paz mundial, su falta absoluta de respeto hacia la vida humana, la soberanía de otros países, las luchas de los pueblos y las leyes internacionales. Sí, ya sé, una opinión absurda la mía, la de que no se puede nombrar bombero jefe al pirómano mayor. Y además es lo que hemos defendido algunos desde el principio, evitando cualquier justificación de acciones que sabíamos nos iban a llevar invariablemente a tener que gritar después, ¡qué paren los bombardeos de la OTAN!

En cuanto al artículo publicado en Znet de Gilbert Achcar, que también ha aparecido en español (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125835), es bastante menos sutil. A pesar de su ambigüedad, dando una de cal y otra de arena, se muestra por momentos como mero propagandista del pie izquierdo del imperialismo, o la bota izquierda para usar un término más adecuado. Esa bota izquierda del imperialismo que es si cabe más dañina que la derecha, y que les permite a sus propagandistas la proeza moral de apoyar una nueva guerra de agresión por parte de Occidente y a la vez sentirse muy bien consigo mismos, personas de elevados principios morales. Lean el artículo, una y otra vez afirma que lo mueven las motivaciones más humanitarias y considera a las personas que nos oponemos a este ataque, tontas en el mejor de los casos, poco humanitarias en el peor. Veamos algunas afirmaciones del final de este extenso artículo:

Ahora que se ha establecido la zona de exclusión aérea con la típica contundencia de la OTAN y que la capacidad de las fuerzas de Gadafi para amenazar a las poblaciones civiles con una masacre a gran escala está muy debilitada, deberíamos centrar nuestra campaña en dos exigencias principales e inseparables a la coalición dirigida por la OTAN: ¡Alto a los bombardeos! ¡Entregad armas a los insurgentes!

Estas dos exigencias juntas reflejan nuestra manera de demostrar concretamente que defendemos la revuelta del pueblo libio contra su tirano mucho más que aquellos que les deniegan armas y desean controlar su movimiento.

Así que la agresión de la OTAN iba encaminada a impedir una masacre generalizada de la población civil por parte de Gadafi que no se había producido pero que las potencias occidentales dicen que se iba a producir o que puede que fuera a producirse. Podrán no llamarlo así, ya que eso dañaría fuertemente la fina sensibilidad “liberal” de la audiencia de Znet, pero esto es punto por punto la Guerra Preventiva de Bush, y si aceptamos tales argumentaciones basta que Occidente diga que puede que un gobierno vaya a atacar a la población civil para justificar el bombardeo de cualquier país. Basta que EEUU desestabilice un país, algo que la historia nos dice que ha hecho numerosas veces, y después justificar que tiene que intervenir para parar una masacre que se va a producir. Es más, Bush hablaba de guerra preventiva para impedir que el país en cuestión atacara a EEUU, consciente de que atacar a un país que no te ha agredido es ilegal, mientras que esta forma de guerra preventiva es más “humanitaria” y obvia ninguna discusión sobre legalidad. Por cierto, hablar del establecimiento de la zona de exclusión aérea con la típica contundencia de la OTAN es una forma cínica como pocas de referirse al bombardeo de un país con armas mortíferas, incluidos misiles con uranio empobrecido(1). ¿Y autores como estos son los grandes humanitarios? Gilbert Achcar se olvida con frecuencia de la sutileza, tan seguro debe de estar de lo predispuesta que está su audiencia a comulgar con la rueda de molino del bombardeo humanitario y la ayuda a la liberación de los pueblos a golpe de uranio empobrecido. Por cierto, en este mismo artículo el autor afirma: Como dije el día después de que se aprobara la resolución, "sin estar en contra de la zona de exclusión aérea, debemos expresar nuestra desconfianza y defender la necesidad de vigilar muy de cerca las acciones de los países que intervengan, a fin de asegurar que no vayan más allá de la protección de los civiles con arreglo al mandato de la resolución del Consejo de Seguridad." Me van a perdonar el ataque de indignación y la falta de diplomacia, pero cuando se intentan defender posiciones sin sentido se acaban diciendo estas simplezas. ¿Nosotros los poderosos anti-imperialistas? Vale, ya los tenemos vigilados, muy, muy de cerca ¿y ahora qué? ¿Apoyamos la resolución que les ha servido de excusa para justificar la legalidad del ataque a través de sus órganos de propaganda, los medios de masas, y después impedimos que bombardeen impunemente el país con nuestro inmenso poder y certera vigilancia? Artículos mucho más serios ya predijeron que dar cobertura a este ataque era lo que se pretendía con la zona de exclusión aérea. Claro que el resto del párrafo quizás muestre claramente lo endebles que son las convicciones anti-imperialistas del autor: Nuestra prevención habitual ante las intervenciones militares de los países imperialistas tenía que pasar a un segundo plano ante la urgencia de una masacre inminente….

Me resulta bastante curioso que la tesis defendida por ambos artículos sea tan similar, una actuación de la OTAN que es mejor que cruzarnos de brazos y no hacer nada, y ahora que ya se ha impedido una posible masacre o genocidio por parte de Gadafi – asunto que hemos tenido que dejar en manos del imperialismo porque en la izquierda no tenemos el poder de hacerlo, como defendía un artículo de otro reputado humanista – gritamos que paren los bombardeos, que somos de izquierdas, no se vayan a creer, y que se arme y organice a estos rebeldes. Esos rebeldes que sabemos de buena tinta, la tinta roja de los medios de masas (no roja de izquierda, sino roja de sangre, esos Medios Violentos de los que habla Pascual Serrano), que representa al pueblo libio. ¿Se reunirán para ponerse de acuerdo en las tesis para defender sus posiciones? Ya quisiera yo tanta unidad de acción entre nosotros los anti-imperialistas toscos.

Así que algunos de nosotros estamos dispuestos a soportar que nos llamen lo que quieran, toscos, maniqueos y hasta trasnochados, estalinistas y anti-humanitarios. Pero seguiremos intentando, y haciendo un esfuerzo permanente, para que nuestras posiciones anti-imperialistas se basen en principios sólidos. No sobre principios tan endebles y mudables que basta que ande al frente de la acción criminal una cara digerible como la de Obama, para que nos unamos a la algarabía del apoyo. O que nos usen palabras muy a nuestro gusto como “lucha popular” y “rebelde” para que sin más indagaciones críticas hagamos ídem, siempre matizando el lenguaje, que repito somos de izquierdas, no se vayan a creer. Y seguiremos sin pretender sacar ninguna conclusión de lo que está basando en Libia por lo que un camionero, real o ficticio, le ha dicho, real o supuestamente, al muy humanitario reportero del muy humanitario Finalcial Times (artículo de Gilbert Achcar). En el artículo de Gerardo Pisarello y Jaime Pastor se hace referencia a que la propuesta de la Unión Africana estaba poco articulada. Es difícil articular bien una propuesta a la que no sé le da ningún tiempo ni oportunidad y en un clima mundial donde la palabra de las potencias occidentales se ha convertido en ley. Ninguna referencia en ninguno de los artículos mencionados a propuestas de mediación como las de Hugo Chávez. Muy al contrario, el artículo de Znet, como digo mucho más burdo, contiene esta curiosa afirmación para justificar el ataque: En resumen, era un error por parte de cualquier fuerza de izquierda oponerse a la idea de una zona de exclusión aérea y de destrucción de las unidades blindadas de Gadafi ante la ausencia de cualquier alternativa para evitar la masacre a gran escala en Libia. Digo curiosa afirmación en mi intento, claramente fallido, de ser diplomática, llamarla criminal y mentirosa sería mucho más correcto.

¿Quieren hacer algo por la humanidad doliente? Pues ya que vivimos en Occidente, la principal amenaza para la paz mundial y los derechos de los pueblos, empecemos por nuestros propios países. Construyamos una izquierda real que pinte algo en la sociedad, una izquierda que además cuestione de forma permanente la injerencia occidental que destruye, subvierte, corrompe, cualquier ansia de independencia, soberanía y justicia social de los pueblos, al ser tales aspiraciones totalmente incompatibles con el imperialismo. Pero de verdad, no cuestionando todo esto y después ante cada nuevo conflicto, sin ni muy bien saber lo que está pasando, algo imposible desde nuestra posición, justificar la intervención de ese mismo Occidente al que hemos estado criticando. Si apoyamos esta intervención, ¿cómo va Occidente a “arreglar” el asunto? Pues con sus métodos habituales, el bombardeo humanitario convertido ya en un clásico. Eso es puro eurocentrismo, el convencimiento de que es Occidente el llamado a “arreglar el mundo” sea cuales sean sus crímenes, entre crisis humanitarias a las que atender. Ese eurocentrismo que simplemente nos hace parte de eso que tan bien define a Occidente, ese baile entre la hipocresía y el cinismo. Y en circunstancias concretas como esta habríamos hecho mucho mejor en apoyar decididamente propuestas de mediaciones de verdad internacionales e independientes, no esa broma de “comunidad internacional” de la que nos hablan los medios corporativos. Les parecerá que el tono de mi artículo es algo airado, pero es que estos autores no están haciendo algo sin importancia, están ayudando a que cale en la gente la idea de la guerra como arma “humanitaria” y de que Occidente no tiene que respectar ninguna norma internacional. El famoso Derecho a Proteger promovido por EEUU que busca elevar a nivel de imperativo moral y humanitario, es decir, convertir en respetable, lo que no es más que la permanente agresión del imperialismo para dominar el mundo. Aunque no lo parezca no pretendo ofender a nadie, pero mientras veo como la doctrina del imperialismo humanitario cala fuertemente en la izquierda occidental, no me puedo callar.

(1) Para una información detallada de este tipo de armas ver el artículo de Massimo Zucchetti en Voltaire Network: http://www.voltairenet.org/article169174.html

No hay comentarios: