viernes, 22 de octubre de 2010

Honduras y la OEA

Tiempo

La carta a la secretaria del Departamento de Estado de los Estados Unidos, firmada por treinta congresistas demócratas estadounidenses, en la que piden que su gobierno suspenda la ayuda a Honduras y cese en su propósito de lograr que nuestro país reingrese a la OEA, ha reavivado la polémica alrededor de este importante asunto para el entorno latinoamericano.

Los congresistas demócratas sostienen que “es inapropiado proveerle asistencia directa” a Honduras mientras su gobierno no “haga progresos sustantivos en mejorar su deplorable historial en derechos humanos”. También insisten en que el gobierno del presidente Lobo Sosa debe distanciarse de los involucrados en el “golpe de Estado” del 28 de junio/09.

La respuesta del Departamento de Estado, a través de su portavoz Philip Crowley, ha sido la de reafirmar su posición, en la que el respeto de los derechos humanos en Honduras sería una consecuencia de la reinserción en la OEA. “Estamos comprometidos en ayudar a restaurar a Honduras en la OEA”, dice Crowley, ya que esto y la mejoría en el respeto a los derechos humanos “van de la mano”.

En sentido contrario, los congresistas de referencia consideran que el gobierno de Obama le hace “un flaco servicio a la democracia y a los derechos humanos en el continente” cuando promueve el retorno de Honduras a la OEA en las condiciones imperantes.

Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien dentro de dos semanas tendrá un nuevo informe sobre Honduras, asegura que, completadas algunas gestiones, decidirá si es el momento para auscultar la opinión de algunos países sobre el reingreso de Honduras a la OEA. Estima, sin embargo, que los temas pendientes se resolverían mejor con Honduras dentro de la OEA.

Pero el Washington Post, que ha mantenido una línea amable hacia el golpismo en Honduras, recrimina a Insulza porque “ha guardado completo silencio” ante la orden de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua a la autoridad electoral de aceptar al presidente Daniel Ortega como candidato, quien busca su reelección.

La filípica del Post no solamente es contra Insulza sino que abarca a “los campeones de la democracia en Honduras”, entre ellos los presidentes Luis Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina.

De acuerdo con este cuadro, el tema de la reinserción de Honduras en la OEA pone de relieve las diferencias cada vez más claras en América en relación con los golpes de Estado, así como con el respeto de los derechos humanos y su importancia en la solución de los conflictos políticos, particularmente aquellos derivados de la ruptura del orden constitucional y el retorno al Estado de Derecho.

Para los latinoamericanos es fundamental la erradicación de los golpes de Estado, y de allí su firme posición adoptada en el caso del golpe de Estado del 28 de junio/09 y su exigencia esencial de protección y respeto de los derechos humanos.

La contundente posición de los países de UNASUR ante el intento de golpe de Estado en Ecuador es, precisamente, una consecuencia de lo ocurrido en Honduras, y sienta un valioso precedente que, sin duda, marcará el derrotero a seguir en el desarrollo democrático continental, mediante el aislamiento total de los regímenes surgidos de acciones inconstitucionales.

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