jueves, 26 de agosto de 2010

Luis Sosa

Vos el Soberano


Oscar Amaya Armijo

Luis Sosa es un ser excepcional, su entrega a la lucha por dignificar a los desposeídos es desde toda su  vida. No existe lucha de los hondureños donde Luis no haya estado presente.  Su entrega ha sido incondicional, sin esperar absolutamente nada. Nadie puede poner en duda lo que aquí afirmo de este hombre, salvo si se es desagradecido. Recuerdo que a Luis lo conocí en 1971, en San Pedro Sula, cuando éramos dirigentes de la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE) Carlos Virgilio Zúñiga.

Dormía en el suelo, Luis, y se arropaba con las mantas llenas de consignas; no tenía tiempo para regresar a casa, pues los problemas del pueblo eran más ingentes que la comodidad de su hogar. En realidad, ha sido tanta la entrega de Luis, que hizo del movimiento popular su segundo hogar; a él no le importó dejar que su juventud se marchitara en los desvelos que generan las luchas del pueblo. De aquí que Luis es insomne, su vigilia es permanente al servicio de una utopía que a él no le interesa si se cumple o no, pues su destino ha sido la lucha permanente y prolongada.

Luis nunca ha pedido nada a nadie, antes bien hipotecó su vida por causas que nunca fueron las suyas. Es evidente que nunca conoció el egoísmo, de aquí que su desprendimiento, lindan con lo mesiánico. Este hombre, sin idealizarlo, por supuesto, vale más que todos aquellos perversos que viven para multiplicar la maldad y la opresión. Luis nació hipersensible, le duele el dolor humano como una herida abierta. Luis es un hombre bueno, lo saben hasta sus propios enemigos. A un hombre como éste hay que respetarlo hasta los tuétanos, y en vez de golpearlos hay que tenerlos en alta estima.

Por todo esto es que cuando  vi que era  golpeado, herido, y luego conducido, junto a otros luchadores, a las ergástulas de la dictadura, por la soldadesca pretoriana, sentí coraje e indignación.

Luis, a diferencia de  la oligarquía junta, nunca ha envilecido su alma acumulando dinero mal habido.

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